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Un descapotable gris, por favor.
Si, señora.
Apague el motor, por favor.
Venga.
- Cierre la puerta. ¿Qué quiere? - Soy el detective de estos almacenes.
- No tengo tiempo. - No le llevará mucho.
- Abra el bolso. - No le entiendo.
¡Ábralo, por favor!
Me voy a casa. ¡No quiero seguir hablando con usted!
- Si lo prefiere de ese modo. Harry. - ¿Si, Sr. Hogan?
Sólo quiero que sea testigo de esto.
- ¿Ve este broche? - Si, Sr. Hogan.
Bien.
¿Tiene el comprobante de compra, Sra.? Si lo tiene, me gustaría echarle un vistazo.
Vamos, estamos perdiendo tiempo. En un minuto tendremos aquí una multitud.
Planta principal.
Seguro que está fingiendo.
Es lo que hacen cuando las agarran, sobre todo las más lindas.
De acuerdo, Sra. ahora que está despertando. Dígame su nombre.
No, no puedo decírselo.
¡Tenemos la prueba del delito, no puede escabullirse de esto!
La dependienta la vió.
El broche de sirena costaba 300 dólares, pero ella dijo que quería algo más caro.
Me volví en el mostrador y vi su reflejo en el cristal cuando ella...
Encontramos el broche en su bolso.
Puede darme su nombre y que quede todo zanjado, o bien llamo a la policía.
- ¿La policía? - Será mejor que hable ahora.
No debe hablar, Srta. Sutton. Está todavía mareada y demasiado débil para recordar.
Espere un minuto. ¿Quién es este tipo? ¿El abogado?
El Sr. Simms sabe quién soy.
Sí, pero estoy ocupado, Sr. Korvo. Si esta señorita es su amiga...
No es amiga mía. Estoy preocupado por usted.
Y por su mujer, cliente y buena amiga mía.
No le gustaría el problema que está provocando.
No tiene porque preocuparse por mi, no estoy en problemas.
Todavía no. Pero podría ser la peor publicidad para su establecimiento.
Esta mujer a la que está acusando, es la Sra. de William Sutton,
esposa del distinguido psicoanalista.
Tratarla como a una ladrona sólo lo desacreditará a usted y a su negocio.
- Comprueba si la Sra. Sutton tiene cuenta. - Estoy seguro que la tiene.
Su trabajo como director es proteger a sus clientes y al negocio del escándalo.
No necesito consejos sobre mi trabajo.
Espere a ver su nombre salpicando las primeras paginas
como el hombre que hundió a una mujer enferma en una profunda depresión.
¿Oh, ahora está enferma?
Sabe que si. Usted tiene experiencia.
Una mujer rica no puede ser una ladrona.
- ¡El broche estaba en su bolso! - Ningún ladrón lo pondría ahí.
¿Quiere decir que es cleptómana?
El Dr. y la Sra. Sutton tienen cuenta con nosotros desde hace 5 años.
Ya veo.
Si, ya veo.
La Sra. Sutton tiene suficiente dinero como para comprar una docena de broches.
- Ahora mire, no quiero ningún problema. - Exactamente lo que yo pensaba.
Sin embargo, tendremos que registrar todo esto y archivarlo,
aunque no informemos.
Gracias, Sr. Simms. Añada el precio del broche a la cuenta de la Sra. Sutton.
Esto solucionará de inmediato el problema y todo el mundo saldrá ganando.
Ahora es legalmente suyo, Sra. Sutton.
Usted lo compró, lo pagó y es libre de llevárselo.
Sin que la policía se inquiete.
¿Está ocupado mi marido?
- Si. - Debo verlo ahora mismo.
- Dígaselo por favor. - Tengo órdenes de no molestarlo...
Ya sé, ya sé.
- Naturalmente, si está enferma o... - Le escribo una nota.
Sólo désela.
Esperaré arriba.
Debo decírselo.
En seguida.
¡Ann!
¿Ann, estás bien?
- Hola, cariño. - ¿Qué pasa, querida?
Nada, cariño.
Gracias. Nada.
Tienes buen aspecto.
Ni siquiera la charla de tus pacientes consigue agotarte.
La Srta. Hall me ha dicho que estabas muy nerviosa. Insistías...
¡Qué tontería, "insistir"! En cuanto me dijo que estabas ocupado, lo dejé.
Me preguntaba si querías ir a un concierto esta noche
No has escuchado música de verdad desde hace mucho tiempo. Te relajará.
La Srta. Hall debe estar perdiendo su concepto de la realidad.
Me imagino que esta tan acostumbrada a mis pobres pacientes,
que todo el mundo le parece que está de los nervios.
Si no te importa, preferiría saltarme el concierto. Quiero escribir esta noche.
- Naturalmente, cariño. - Gracias.
Siento terriblemente que no puedas dejar ni un momento a tus pacientes.
No me molesta.
No me echará de menos. Es el joven veterano del que te hablé.
- El que no hablaba? - Mm-hm.
Después de 2 semanas, vuelve todavía cada día.
Se sienta, pero no puede hablar.
¿Por qué vuelve si no deja que lo ayudes?
Lo hace de vez en cuando.
Es difícil empezar a liberarse de miedos, secretos y culpas.
Pobre tipo... La guerra era un conflicto más fácil que en el que está el ahora.
Oh, Bill. Luchando con estos enfermos y sus desgraciados complejos.
Cómo tienes que odiarlos.
No les odio, cariño... Intento ayudarlos. Ellos son mi trabajo...
No, tu trabajo ahora es usar tu cerebro y terminar tu libro.
Te lo dije: Se interponen.
Deja de preocuparte por mí como si fuese un genio frustrado.
No lo soy, soy un ocupado medico y un feliz marido,
una combinación que daría para una docena de libros.
Oh, Bill, eres maravilloso.
Siempre has sido maravilloso conmigo.
- Sólo deseo que... - ¿Desear qué?
Ayudarte. Si fuera más inteligente
tú podrías hablarme sobre tus problemas científicos.
Te quiero así, tal como eres: adorable y sin problemas.
Residencia del Dr. Sutton.
- ¿Quién es? - ¿De parte de quién? Un minuto.
El Sr. David Korvo.
Dile que no tengo tiempo...
No importa. Puedes limpiar mas tarde.
Hola, Sr. Korvo.
Lo siento, pero no puedo.
Hoy estoy ocupada.
Sr. Korvo, es completamente imposible. Tengo una cita para almorzar.
Pero porque tengo que verle?
Le entiendo muy bien.
Naturalmente si insiste...
Si.
Si, allí estaré. A la 1.
Bien...
Gracias, Vincent.
Fue muy lista en no decírselo a su marido.
El matrimonio perfecto se basa normalmente
en lo que marido y mujer desconocen el uno del otro.
- Muy asustada para comer, Sra. Sutton? - No tengo hambre.
¿Esperando a que el despreciable chantajista se quite su máscara?
¿Qué quiere?
- Quiere decir... ¿cuánto? - Si.
Bueno, la salvé de un escándalo muy feo,
que podía arruinar la distinguida carrera de su marido.
Qué anuncio para un psicoanalista:
"Casado sin saberlo con una cleptómana".
¿Y usted me pagaría por guardar este antojo caprichoso lejos de la prensa?
Si.
- ¿Ahora? - Si, ahora.
Ya veo que no estoy hecho para ser un bandido.
Odio inspirar tanto terror en una mujer tan encantadora.
No me hable, por favor.
Oh, sí, olvide, que estaba comprando mi silencio.
¡5.000 dólares! Madre mía, es mucho, considerando que está libre de impuestos.
Lo tomaré si no cuenta nada de esto ni al Tío Sam ni a su marido.
Muy pocas mujeres tienen la suerte
de tener su propia cuenta bancaria, y tan abultada.
Es todo lo que pagaré. Es más que suficiente.
¿No le parece?
Parece desilusionada, Sra. Sutton,
para ser la mujer de un hombre tan brillante.
Primero por imaginar que se libraría de un chantajista dándole dinero,
segundo, y mucho peor, por identificarme como a un repugnante criminal.
Aquí tiene su cheque, Sra. Sutton.
Usted ha tocado mi vanidad profundamente.
Siempre he creído que tenía una mirada honrada,
y un corazón honesto se reflejaba en mi cara no demasiado agraciada.
Estoy bromeando, Sra. Sutton.
Por favor, Vincent es un viejo amigo.
No quisiera que pensara que soy un ogro
que hace llorar a una mujer preciosa en su sopa.
Eso está mucho mejor. Gracias.
Puedo decirle por que insistía tanto en verla?
Tengo algo que estoy seguro que le hará sentirse mucho mejor.
Convencí al director, el Sr. Simms,
para que sacase el informe "Mrs. William Sutton"
de los archivos de su establecimiento. aquí lo tiene.
Si usted lo rompe,
no habrá nada que le recuerde el episodio de ayer en ningún archivo de ningún sitio.
Me... me siento como una tonta.
¿Cómo puedo darle las gracias?
¿Conoce a Tina Cosgrove?
No muy bien. He ido a alguna de sus fiestas.
Va a dar una por mí.
¿Por usted? Entonces deber ser toda una celebridad.
A los ojos de Tina, cualquiera que se presenta a tres de sus fiestas
automáticamente se convierte en celebridad. Conseguí el puesto el mes pasado.
¡Tina, cariño!
¡Maravillosa fiesta! ¡Todo el mundo está aquí!
Adoro a la gente. Conozco a todos los famosos.
¡Qué magnifico, Tina!
¡Dónde quiera que estés siempre atraes a lo mejor de la sociedad!
¡No seas tonto! Yo no atraigo a la sociedad, yo la creo!
Quiero que conozcas a mi invitado de honor. ¡David!
Este es Feruccio, 31st. Barón de Ravallo,
y su adorable novia. Taffy Lou.
Soy la responsable de que estén juntos.
¿Usted es actor, Sr. Korvo?
No.
El Sr. Korvo lee almas, guía el destino de la gente con la ayuda de las estrellas
y da suerte a otras personas por honorarios simbólicos.
¡Qué maravilloso! Siempre he admirado a los videntes.
- No soy ningún vidente. - ¡Es un genio!
Antes de que se vaya, tiene que escuchar alguna de sus conferencias sobre hipnotismo.
No me considero un hipnotizador.
Simplemente utilizo la ciencia para mis experimentos con el ser humano.
De hecho, Ud. Barón, está claro que nació en noviembre,
A fines de noviembre. ¿Si? Sagitario.
¿Cómo lo ha sabido?
Es también un tipo hipertiroídico
y por la inclinación de sus parpados y su conversación exagerada,
tiene una tendencia maniaco depresiva.
Sumando todos estos datos, tenemos un hombre de carácter violento,
que sufre de ataques de melancolía,
y que el pasado año estuvo pensando en el suicidio.
¿Pero cómo sabe todo eso? No se lo he contado a nadie excepto a Taffy Lou.
¿Cómo le han contado las estrellas todo eso?
Las estrellas no, mis ojos. Ellos, también, son una ciencia.
Este corte se ha cicatrizado solo hace poco. Una fea herida.
¡Este hombre es maravilloso!
No debes dar un sólo paso a partir de ahora sin consultarle.
¡Lo arreglaré todo! ¡Le llevaré a Italia para su boda!
Correrá con todos nuestros gastos en Roma.
¡Será un placer!
Suena como si fuéramos carteristas lo cual es injusto para nosotros.
- ¿Una copa, Ann? - Si, por favor.
Arrivederci. Le deseo que su nuevo matrimonio le dé algo por qué vivir.
Incluso el divorcio.
¡Una canasta, chicos!
Esto te calmara el dolor de cabeza.
- ¿Se nota? - No mucho. Un ligero bizqueo en tus ojos.
¿Cómo adivinaste que el Barón había nacido en noviembre?
Taffy Lou fue mi cómplice. La entrevisté antes de la fiesta.
Muy ingenioso.
Estoy tan contento de estar aquí. Haces que la fiesta de Tina sea casi humana.
Estás tan lejos de esta clase de gente.
Quiero ayudarte, Ann. Tus ojos están llenos de miedo y tensión.
- ¿Has dormido? - No.
- ¿Desde ayer? - No puedo dormir.
- ¿No toma pastillas? - No. No me ayudan a dormir.
- Me ponen nerviosa. - Si, ya sé.
Le preguntaré a Bill si tiene de otro tipo.
No. Tu marido no es tonto.
Si él sabe que tienes insomnio
Buscará su causa y probablemente la encontrará.
No queremos aparecer como pacientes reclinados en su diván.
Si pudiese dormir.
Necesita tratamiento pero no puede ir a un médico.
Si su marido se enterara de ello le resultaría difícil de asumir.
Igual podría tragarse su prejuicio contra un humilde astrólogo,
cuyo único diploma es la gratitud de sus pacientes.
Gracias, pero no puedo ser su paciente.
Está preparada.
El hecho es que sé de tu cleptomanía
y sé que tu mente está enferma y a punto de descontrolarse,
lo cuál me coloca en una posición de medico ante usted, ¿no es así?
Si,... supongo que sí.
Conmigo, no tiene que esforzarse en intentar parecer normal,
la serena y fiel esposa que no se atreve a molestar a su ocupado marido.
Desnude su alma delante de mí.
Eso significa que su cura estará empezando ya.
Puedo hacerla dormir cada noche.
Nueve horas de paz, feliz sueño.
¿Cómo?
Confíe en mi. Míreme.
Libere su mente.
No tema.
Confíe en mi. Puedo ayudarle.
No piense en nada.
Olvide.
No hay nada que recordar.
Sólo cierre los ojos y olvide.
Olvide.
Olvide.
¿Puede oírme, Ann?
Si.
Sólo oirá mi voz. Los demás sonidos han desaparecido.
Únicamente oirá mi voz hasta que yo la despierte.
Si.
Debe hacer lo que yo le diga. ¿Lo sabe?
Si.
Vaya a la ventana, corra las cortinas,
vaya a la puerta, cierre la puerta,
luego regrese y siéntese.
Ahora, abra los ojos.
Cierre la puerta.
Deme su mano, Ann.
Ponga su mano en la mía
Agarre mi mano.
Cierre los ojos.
Voy a dar una orden a su mente que más tarde usted obedecerá.
Si.
Esta noche a las 11 en punto se irá a dormir.
Iré a dormir.
Se quedará dormida a las once en punto esta noche,
y dormirá durante 9 horas.
Dormiré durante 9 horas.
No recordará nada de lo que ha ocurrido aquí. Nada.
Se despertará lentamente y se sentirá bien.
Despierte ahora.
¿Me quedé dormida?
Se relajó un momento. ¿Se siente mejor?
¡Oh, sí! Mucho.
Realmente me siento tan descansada.
Dormirá esta noche sin ningún problema.
Si yo...
- Lo siento. - Teri, entre.
¿Quién era ella?
Una mujer que me estima más de lo que ella podía imaginar.
Su nombre es Theresa Randolph.
- Mañana, a las tres, Ann. - ¿Qué pasa a las 3?
- En mi apartamento. - ¿Su apartamento?
A una simple palabra le da un sentido tan siniestro
que le devuelve a la era Victoriana.
Trabajo en el hotel.
- Más adecuado y menos caro. - Lo siento.
- ¿A las 3? - Si, allí estaré.
Mira, el Barón parece haber regresado a su palacio en tu ausencia.
Mejor así.
Estoy encantado de haberle devuelto su ingenio.
Barone, ¿perché andate via?
Siete il mio invitato favorito.
¡Habla italiano también!
Perdón.
Me he quedado sin maquillaje.
- ¿Quiere usar el mio, Sra. Sutton? - Gracias.
- Es un poco oscuro - Me gusta esta sombra.
Impide parecerse a un cadáver a la luz del sol.
- Soy Theresa Randolph. - ¿Cómo está?
Le debo mucho a su marido. Es un hombre brillante y honesto.
Si, así es.
¿Hace mucho que conoce a David Korvo?
No mucho.
Ya veo.
Naturalmente, no es asunto mio,
No pertenezco a la Asociación Protectora de Mujeres.
¿Qué quiere decir?
Intento ayudarla. Le aviso sobre David.
¿Avisarme? no está siendo demasiado presuntuosa?
No tiene motivos para estar celosa. Soy lo bastante vieja como para ser su madre.
- ¿Celosa? - Va detrás de su dinero, Sra. Sutton.
Y lo conseguirá. Irá detrás de usted hasta que consiga lo que quiere.
Toda su vida ha vivido de las mujeres.
Es despreciable.! No me hable así del Sr. David Korvo!
¡Chicas! ¡Discutiendo por David en mi habitación!
Es la cosa más dramática que ha ocurrido nunca en ella!
Tres días y tres noches sin ti.
Es un gran sacrificio para la psiquiatría.
¿No podría ir contigo? ¡Me encanta San Francisco!
Te morirás de aburrimiento, sesiones tarde y noche.
No iría si ello fuese motivo de discusión.
Claro que tienes que ir. Estaré sola, pero muy orgullosa de ti.
¡Oh, cariño, estoy llena de crema!
Una pequeña desventaja.
¿Lo pasaste bien en la fiesta?
- Si, muy bien - Me alegro.
- ¿Quién estaba? - Oh, la gente de siempre.
Me encanta cuando vamos juntos a una fiesta
y la gente te mira fijamente y dice "¿Quién es esa preciosidad?"
"Es la esposa del Dr. Sutton. Su fiel esposa"
Me siento muy afortunado.
Gracias, cariño.
Oh, Tengo mucho sueño ¿Qué hora es?
Las once en punto.
Lo siento, pero me voy a dormir.
Apagaré la luz en un minuto.
Bueno...
mi bella durmiente.
Quítate la bata y las zapatillas.
¡Hey!
Hola, Daisy. Estoy esperando a la Sra. Sutton.
Diga en recepción que la hagan entrar.
Y no me pase ninguna llamada hasta que yo se lo diga. Gracias
Si, Daisy, le dije que no me molestara.
¿Palm Springs? Bien, comuníqueme.
¡Oh, Teri! Me estaba preguntando quién podía estar en Palm Springs un miércoles.
Ya te dije que tendría el dinero.
No vuelvas a mostrar tu complejo de mártir, podrías arruinarnos.
Pagarás cada dólar que debes a tu amada hija
y vivirás como una mujer honesta.
Mi querida ex amante,
No es asunto tuyo de dónde consigo el dinero, o cómo.
Si, lo admito, soy un granuja.
Si, de acuerdo, un mentiroso, un timador y... ¿Qué era lo último?
Oh, sí, sin conciencia. Hoy estas en buena forma, Teri.
Casi me haces sucumbir a tus marchitos encantos.
No, no lo tendré para mañana. Ya te dije que me llevará una semana.
Oh, mírate, querida.
Marte y los planetas menores están en tu casa 7 hasta el día 21.
Puede ser un grave problema si no tienes cuidado.
Diviértete.
- ¿Está el Sr. Korvo? - ¿Sra. Sutton?
- Si. - Todo recto por favor. Apartamento 9B.
- ¿Dónde está la cabina de teléfonos? - Allí mismo, pero le están esperando.
Gracias.
Apartamento 9B, por favor.
¿Hola? Oh, mi querida Ann, ¿Dónde está?
Ha sido muy puntual, eso es una virtud en un paciente. Suba por favor, 9B.
Qué?
Mi querida Ann, está siendo absurda.
Siempre veo a mis pacientes en mi apartamento.
Pero es mi oficina.
Muy bien, yo... Me rindo a sus ridículos prejuicios.
Hola, querida. Su conducta es un poco molesta para un hombre de mi integridad.
Siento molestarle.
No acompaño mi trabajo
con los impresionantes medios de que dispone su marido,
pero mi ética no incluye practicar la medicina en un vestíbulo.
¿Hay algún bar abierto?
Perdóneme. Temo por usted, no por mí.
Relájese. Entremos ahí, estará más segura...
lejos de impulsos..
Esta siendo un poco engreído.
Y bastante estúpido, Sr. Korvo.
La indignación en un paciente es siempre señal de recuperación.
Sin embargo, como médico suyo, puedo señalar su ilógico comportamiento?
Cuanto mejor sentarse, pasar desapercibida en mi apartamento
que no expuesta aquí a la vista de todo el mundo
tomando una copa con un hombre.
Me hace sentir joven. No he escuchado una frase tan seductora
desde mis días de colegiala. - ¿Fueron días felices?
- Si. - ¿Más felices que ahora?
La conozco, Ann, mejor que usted misma.
No es feliz. Es desgraciada.
Representas el papel, "La serena y fiel esposa".
Pero esta actuación te está destrozando.
Me avergüenzo de estar aquí.
Por qué?
Porque debería haber acudido a mi marido, y no a usted.
Su marido no puede curarla, Ann. Es la causa de que este enferma.
Eso es una tontería.
No tenga miedo de lo que desea.
Es mejor que robar. Mejor que volverse loca.
Usted no me comprende.
No estoy buscando ninguna aventura.
Vincent.
- ¿Quiere tomar algo? - Tomaré un Martini.
- Dos Martinis, Vincent. - Si, Sr. Korvo.
- ¿Durmió anoche? - Si.
Nueve horas. Esta mañana me desperté como nueva.
Como si no hubiera pasado nada.
Debo pensar que eso le inspiraría una pequeña confianza en su doctor.
- Puede serle franca? - Por favor.
Ayer escuche cosas sobre usted que pueden ser ciertas o no...
de la Sra. Randolph,
que traslado sus alucinaciones a la consulta de su marido.
Una fuente de información poco fiable.
Posiblemente sí. Pero ya soy mayorcita como para conocer su técnica.
Usted sabe cómo hacer que una mujer llegue a depender de usted.
Yo puedo librarla de esa cámara de tortura llamada "Sra. de William Sutton".
Temo que está perdiendo el tiempo.
Siéntese, por favor.
La entiendo perfectamente.
Usted adora a su marido y quiere sólo un hombre que la haga dormir,
más que... hacerla despertar.
Si. Le pagaré.
50 dólares por sesión. Todos los días.
¿Dónnde quiere empezar el tratamiento? ¿Aquí en el bar?
¿Por qué no?
Teri Randolph puede ser... bastante molesta.
¿Me dará su dirección?
Me siento fatal por lo que le dije ayer. Le debo una disculpa.
Llámela. Ahora mismo.
Dígale que usted solo piensa en mí como su médico,
a una distancia de cuatro pasos.
- ¿Cuál es su número de teléfono? - La operadora se lo dará.
¡Daisy!
Por favor, ¿puede conseguir el teléfono de la Sra. Theresa Randolph?
¡Vincent!
Vincent, un pequeño accidente. ¿Nos traes dos Martinis más?
Sí, claro, Sr. Korvo, en seguida.
- Dese prisa, Vincent - Sí, señor.
La Sra. Randolph no contesta. ¿Quiere que lo intente más tarde?
Si, por favor. estaré en el bar con el Sr. Korvo.
- ¿Bien? - No estaba en casa.
Oh, qué lástima.
Ahora, termine su copa.
Relájese, y empecemos nuestra terapia.
Deme eso.
¿Muerta?
Si.
Apaga la alarma. Llamaré a la policía.
¿Operadora? Con el departamento de policía, por favor.
Esta es su declaración, Sra. Sutton.
Si hay algo en lo que no está de acuerdo, dígalo por favor.
"Declaración formal facilitada por Ann Sutton, con residencia en Westwood,
en presencia del Teniente James Colton, Sargento Robert Jeffreys
y el Dr. Peter Duval, psiquiatra.
Comisaría de Los Angeles City Hall, 11.20pm, 3 de junio, 1949".
"Pregunta: Su nombre, por favor?"
"Respuesta: Sra. de William Sutton".
"Pregunta: ¿Dónde vive? Respuesta: 725 Willow Drive".
"Pregunta: A qué hora salió de casa esta noche?"
"Respuesta: No lo recuerdo".
"Pregunta: Por qué fue a casa de la Sra. Theresa Randolph?"
"Respuesta: No lo sé".
"Sra. Sutton, nos podría decir como entro en casa de la Sra. Randolph?"
Respuesta: No lo recuerdo".
"Pregunta: ¿Sabe que fue estrangulada entre las 9 y las 10 de la noche?"
"Respuesta: Si, lo sé".
"Admite que el pañuelo encontrado en el cuello de la Sra. Randolph,
y que le he mostrado antes, es suyo?"
"Respuesta: Si, es mi pañuelo de seda".
"Este alfiler que tiene el cierre roto se encontró en el suelo cerca del cuerpo".
"Se le cayó mientras estrangulaba a Theresa Randolph?"
"Respuesta: No lo sé".
"Pregunta: Tenia alguna razón para odiar a la Sra. Randolph?"
"Respuesta: Si".
Eso no es cierto! No la odiaba!
Pero usted dijo que sí.
Yo la oí.
No pude haberlo hecho. No recuerdo nada, ya se lo dije.
No pude hacerlo. ¡No pude!
A menos...
A menos que esté loca.
A menos que esté loca.
Si quiere,
Puedo quitar la frase sobre el odio a la Sra. Randolph de la declaración.
No importa.
¡Todo esto es una locura!
Continuaré leyendo, entonces.
"Pregunta: Fue a casa de la Sra. Randolph para asesinarla?"
"No recuerdo haber estado allí".
¿Hola?
San Francisco.
¿Es el Dr. William Sutton?
Lo siento, no... no puedo oírle. Le importaría repetir...
Si, la Sra. Randolph es una paciente mía.
¿Qué?
Puede tomar el avión de las dos, Doctor.
Le agradecería si pudiese venir en seguida a mi oficina en City Hall.
Estará aquí muy pronto.
No tenía que haberle dicho nada por teléfono. El pensará...
- ¿Qué pensará, Sra. Sutton? - Que yo lo hice. Que yo la mate.
¿Desea añadir algo más a su declaración, Sra. Sutton?
No sé.
No sé qué ha ocurrido.
No puedo recordar nada.
¡Todo esto es una pesadilla!
¿Qué dice, Doc.? ¿Puede seguir?
Sí, yo creo que sí.
El shock comienza a remitir.
Un poco más, Sra. Sutton.
"Pregunta: Desea añadir algo mas a esta declaración?"
"Respuesta: No".
"Admite que esta declaración fue facilitada libremente por usted,
que ninguna promesa de inmunidad o trato de violencia fue usado en contra suya
y, después de su lectura esta dispuesta a firmarlo?"
"Respuesta: Lo firmaré".
"Fin: 11:43 p. m."
Aquí tiene, Sra. Sutton.
Al final de la hoja, por favor.
Gracias.
De acuerdo, Bob.
Vamos.
No me importa lo que firmo. Ella no es culpable de asesinato.
Iré al punto, Doctor,
tengo algunas preguntas que podrían aclarar la situación entre ustedes.
¿Le ha hablado su mujer sobre David Korvo?
¿Qué tiene que ver David Korvo con ella?
Dr. Sutton, ya sé que esto es difícil para usted
pero tiene derecho a saber lo que ha pasado.
A su mujer se la vincula íntimamente con David Korvo.
Eso es ridículo.
No lo creo.
Me niego a escuchar ese tipo de cosas sobre mi mujer.
Si yo fuera usted, escucharía.
Es parte del caso contra ella.
No me diga que mi mujer y David...
Lo siento, Doctor, no la tome conmigo, tenemos testigos de su relación.
Los empleados del Hotel dónde se aloja Korvo.
Eso... no puede ser verdad.
Debe de ser parte de algún complot fantástico contra Ann.
La semana pasada, su mujer acusó a la Sra. Randolph de estar celosa
por entrometerse entre ella y Korvo.
Ocurrió en una fiesta.
Su mujer acudía diariamente a este hotel una semana antes del asesinato.
Se sentaban tomando una copa en el bar.
Un día discutió con él, se rompió un vaso,
y luego salió corriendo a llamar a la Sra. Randolph.
¿Tiene testigos?
Si.
¿Cuándo puedo hablar con mi mujer?
Ahora, si quiere. Está esperando en la oficina del Dr. Duval.
Llámala, ¿quieres, Bob?
Tendré que estar presente, entiéndalo.
- ¿No podemos estar 10 minutos a solas? - Lo siento. Son las normas.
Pero nos quedaremos al margen.
No es nuestra intención poner obstáculos en este caso, Doctor.
No es necesario.
Por favor... no llores.
No lo haré.
Gracias.
Siéntate, Ann.
Doctor, cualquier respuesta de su mujer a sus preguntas
podrá ser usada en contra de ella.
Lo comprendo.
Bill, me pasa algo malo,
Ayúdame... por favor.
Voy a ayudarte en todo lo que pueda
a pesar de... otras circunstancias.
¿Qué otras circunstancias?
Me contarás la verdad, Ann, ¿lo harás?
Claro, cariño.
Quiero saberlo todo sobre David Korvo.
¿Por qué?, yo... sólo le he visto en un par de ocasiones.
Venga.
Eso es todo, Bill. No tiene nada que ver con todo esto.
- Si lo tiene. - ¿Cómo?
- Has estado en su hotel. - No.
Te han visto con el varias veces, tomando una copa.
Sí, nos encontramos en el bar.
Quiero decir que nunca quise ir a su apartamento.
Discutiste con la Sra. Randolph en una fiesta
porque estabas celosa de ella.
¿Celosa?
¿Cómo puedes pensar eso?
Tú... ¿lo quieres, Ann?
Oh, no, no, Bill.
No tiene nada que ver con eso.
Ann, olvida que soy tu marido. Eso no importa ahora.
Ya hablaremos de eso más tarde, cuando estés...
fuera de peligro.
Lo cierto es que te han visto con Korvo durante semanas, en su hotel.
El me estaba ayudando... porque estaba enferma.
¿Y eliges a un tipo como Korvo como médico?
Si.
¿Estabas enferma?
¿Qué te ocurría?
Ann, cómo empezó, ¿cómo lo conociste?
Me lo quieres decir. ¡Cuéntamelo!
Estoy confundida, Bill. ¿Qué me estas preguntando?
¿Cómo conociste a David Korvo?
No me creerás, no importa lo que yo te diga.
No quieres escuchar la verdad.
No me harás decirlo.
¡Piensas que estoy mintiendo!
- Lo estás. - Oh, no, Bill!
Eres capaz de arriesgarlo todo para encubrir a esa sanguijuela?
- ¿Encubrirle? ¡¿Cómo?! - Viste como la mataba.
Oh, no, no, ¡Bill! ¡Yo no lo vi!
¡No me crees!
Me temo que es bastante obvio, Doctor.
Está mintiendo.
Si, parece que mentía
sobre David Korvo.
Llevamos casados mucho tiempo.
Un matrimonio sincero.
Lo menciono solamente
porque quiero entender el porqué intenta mentirme.
Es muy difícil confesar algunas verdades a un marido.
Ya veo.
¿La va a acusar de asesinato, Teniente?
Si.
Llame a su abogado.
Ella no lo hizo.
Está protegiendo a Korvo.
El mató a la Sra. Randolph.
Mire, yo era el médico de la Sra. Randolph.
Ella se enamoró de él y la estafo casi 60.000 dólares.
Su hija iba a heredar el dinero este mes.
¿La Sra. Randolph le contó todo esto?
Si, durante la sesión. Puede escuchar las grabaciones si viene a mi consulta.
Teniente Colton.
¿Si?
¿Quién me llama?
Intenta hablar con el director Puede que el sepa donde está.
Hay una denuncia sobre Korvo.
- No está en su hotel. - ¡Lo han dejado escapar!
Tranquilo, Doctor. Si tiene alguna prueba, estaré encantado de escucharlo.
- ¡Pero se ha escapado, le digo! - Pruebas, Doctor.
Me dice que Korvo y la Sra. Randolph robaron 60.000 dólares de la herencia de su hija?
Si.
Le aconseje a la Sra. Randolph que contara a su hija la verdad,
y que denunciara a Korvo porque era la única forma de librarse de él.
Estuvo de acuerdo.
Le dio una semana a Korvo para que devolviera el dinero antes de demandarle.
Le dio una paliza y amenazo con matarla. Pero ella estaba decidida.
El lunes se lo comunico a su abogado y a su hija.
Korvo la mató para evitar la cárcel.
Espere un minuto. Suena bastante convincente.
Teniente Colton.
Lo tienes, ¿eh?
¿Dónde está?
Qué?
Bien, quédate allí. estaré en seguida.
Han encontrado a Korvo.
Puede venir si quiere.
Por aquí, Teniente.
Teniente Colton, de homicidios.
Soy el doctor Wayne, médico jefe.
¿Hace cuánto tiempo conoce a este paciente, Doctor?
Hace un año más o menos.
- ¿Es David Korvo? - Eso es.
- No quisiera molestar, Doctor. - Adelante.
- ¿Cuándo fue operado el Sr. Korvo? - Ayer a la 2 de la tarde.
Hace 16 horas.
Si.
¿Estuvo presente en la operación?
Si, asistí al Dr. Winslow.
¿De qué le operaron?
- Extirpación de la vesícula biliar - ¿Cómo está?
Estará bien.
Lo demoró mucho tiempo. Es lo que suele suceder.
Ya le avise hace 6 meses.
¿Puedo echarle ver el parte médico?
- ¿Usted es el Dr. Sutton, no es así? - Si.
Lo había reconocido.
Entregue al Doctor el informe, Señorita Eliot.
La fiebre está subiendo. Indica que hay infección.
Si, le subió esta noche.
Tiene muchos puntos de sutura, puede ser alguna infección.
Hay que suministrar la penicilina en pequeñas dosis y a baja temperatura.
¿Qué está tomando?
Una solución salina, intravenosa. Está demasiado débil, ha perdido mucha sangre.
No puede tomar ni agua ni comida durante 2 días.
- Sólo humedezca los labios, Srta. Carroll. - Si, Doctor.
Puedo preguntar la razón de todas estas preguntas?
Estoy comprobando el paradero del Sr. Korvo.
- ¿Cuándo? - Entre las 9 y las 10 de la pasada noche.
Adivino que lo encontró.
Si, lo hicimos.
- Gracias por su cooperación. - Encantado de poder ayudarles.
Hay algo extraño en todo esto.
Hay algo extraño en este asunto del hospital.
Sé cómo se siente, Doctor.
También a mi me rondan extrañas teorías.
Si fuera usted me olvidaría de Korvo y buscaría un abogado para su mujer.
No es una teoría, Teniente. Conseguiré las pruebas.
No le dije que las tenia.
No sé cómo, ni cuando ni porque, pero es Korvo.
Yo mismo las puse aquí.
¡Srta. Hall! Srta. Hall, ¿dónde están las grabaciones de la Sra. Randolph?
No lo sé, Doctor. Usted las guardó cuando se fue a San Francisco.
Si, tienes razón. Pero no están aquí.
¿Nadie más sabe la combinación?
- La Srta. Hall y mi mujer. - ¿Su mujer?
Si, guarda sus joyas aquí.
- ¿Seguro que no la abrió, Srta. Hall? - No, Doctor, no lo hice.
¿Cuánto tiempo lleva trabajando para el Dr. Sutton?
- Seis años. - No puede haberlas tomado.
Intente recordar. Es importante.
- ¿Las tomó? - No, Doctor.
¿Escuchó su contenido?
No, nunca escuche ninguna de las cintas.
¿El Dr. Sutton le dijo alguna vez lo que había en ellas?
No. El doctor nunca habla de sus pacientes conmigo.
Cree que me lo he inventado. Usted cree que no existen las cintas.
¡Tiene que creerme, teniente!
Bueno, puede que aparezcan.
Me gustaría ver el resto de la casa, si no le importa.
Sígame.
¿Es la letra de su mujer, doctor?
Si.
¿Qué significa para usted?
No lo sé.
Me lo llevaré.
Será mejor que duerma un poco.
Le volveré a llamar si aparece alguna novedad.
Soy Martin Avery, el abogado del Dr. Sutton.
Teniente Colton.
Bill, ya sabes cómo me siento.
Ann es como una hermana para mí.
Vengo de verla.
Soy tu amigo y tu abogado, Bill.
La situación puede cambiar pero ahora mismo...
la verdad, está muy mal, Bill.
No quiero andarme con rodeos.
Ann no fue responsable de sus actos. Esa es nuestra única y mejor defensa, locura.
Korvo la volvió loca.
Podemos probarlo, tanto médica como legalmente.
Sé que es muy duro tener que hablar así de Ann.
Si, sería un duro golpe si fuese cierto.
Me temo que lo es, Bill.
Naturalmente, hay varios puntos de vista.
Puede que ella viese a Korvo hacer algo y lo está protegiendo.
No hay mucha diferencia.
O puede que ella siguiese los tratamientos de ese hombre.
Ese tipo es un hipnotizador.
Puede que la hipnotizara, para obligarla a matar a la mujer.
No puedes hacer que alguien actué bajo hipnosis
en contra de sus convicciones religiosas o morales.
A menos que tuviera celos de esa mujer y la odiase tanto... y él lo utilizara.
Si, si estuviese celosa.
Eso significaría...
que lo amaba.
Siéntese, Dr. Sutton.
Intentaré no quedarme dormido mientras hablo con usted, Dr. Sutton.
Me ha bajado la fiebre, creo.
Si pudiese tomar un poco de agua.
Por favor siéntese. Es más cómodo para mí.
¿La policía tiene detenida a Ann todavía?
Si.
Estúpidos, detener a una mujer inocente.
¿El parte médico cuenta con su aprobación, Dr. Sutton?
Muchos dolores esta pasada noche.
La impresión de una enfermera sensible. Ligeras contracciones.
¿Sabe Ann que estoy aquí?
No lo sé.
Pensaba llamarla esta mañana antes de leer los periódicos.
Mejor dicho, la enfermera me los leyó.
Todavía veo borroso.
Típico de la policía meter la pata,
Ann no es culpable.
¿Qué lo hace estar tan seguro?
La causa: celos.
Completamente estúpido.
Ann no estaba celosa.
Hace unos días en mi apartamento discutimos sobre Teri Randolph.
Mi mujer nunca estuvo en su apartamento.
Si usted lo dice.
¿Qué hablaron usted y mi esposa sobre la Sra. Randolph?
Dondequiera que hablaran.
Le dije a Ann que había terminado con Teri y me creyó.
Un hombre de mi experiencia sabe cuando una mujer le cree.
Estaba completamente celosa.
Oh... lo siento.
Es difícil pensar.
Drogado.
No debería haberle dicho eso.
¿Por qué no?
Esta mal contar ciertas cosas a un marido.
¿Qué quiere decir?
Dígalo. Dígalo en seguida, Korvo.
No sabía que tuviese que informar de mis actos a un psicoanalista.
Está mintiendo.
No está drogado, está actuando.
Quiere hacerme creer que Ann lo amaba.
¿Quiere que me lo crea, no es así?
¿No es así, miserable?
Su modo de hablar es un poco extraño, incluso para un psicoanalista.
Pobre Ann, en la cárcel...
en verdadero peligro,
y usted furioso por su vanidad herida.
Si puede dejar de pensar sólo en usted,
puede que podamos salvarla.
- ¿Qué quiere? - Soy el Dr. Sutton.
Me dijeron que el Teniente Colton estaba aquí.
- Tendrá que esperar abajo. - Déjalo entrar, Andy.
Nada por aquí, Teniente.
Creí que dormía, Doctor.
- ¿Encontró algo? - Nada.
Las huellas son todas de Korvo. Muchas cartas, la mayoría facturas.
¡Teniente!
Al final tenemos algo, Teniente.
Parecen de mujer.
Si. Índice, anular y pulgar.
Parecen de la mujer, en efecto.
Llévalas a mi oficina.
Continúen su trabajo.
¿Viene, Doctor?
Hola, Ann.
Venga. Siéntese.
¿Pudiste dormir algo, Ann?
He hablado sobre esto con Bill y hemos decidido seguir otra línea de defensa.
Nos declararemos no culpables, alegaremos locura.
¿Bill quiere que me declare loca?
¿Es esa la defensa?
Ann, queremos salvarte, tanto Bill como yo.
Probaremos que tu relación con Korvo te desequilibro y te llevo a...
El no tiene nada que ver conmigo.
Ni me desequilibró ni me obligó a nada. ¡Fue Bill!
No creo que haya ningún impedimento en escuchar esto, Teniente.
No, no lo escuches.
Aléjate de la verdad, como siempre has hecho desde que nos casamos.
Simulaba estar sana y feliz, cuando realmente estaba enferma y era desgraciada.
Dolores de cabeza, no podía dormir.
Miedo a contártelo. Miedo a perder tu maravilloso amor.
Escondida, encerrada en el papel de serena y fiel esposa.
- ¿El diagnóstico del Sr. Korvo, imagino? - Si, y me ayudo a dormir.
- Seduciéndote. - ¡Nunca estuve a solas con él!
- ¿No visitaste su apartamento? - No, nunca. Me negué, no confiaba en él.
¿Por qué te aferras a esta historia?
Ann, por tu propio bien, deja ya de mentir.
- ¡Estoy diciendo la verdad! - No, no lo estás.
He estado en su apartamento. Estuviste allí. Hay una prueba.
No puedes sentarte aquí y negar una historia de amor que todo el mundo conoce,
la policía, yo, cientos de testigos.
Has hecho tu elección, no quieres mi ayuda.
No puedo estar ni un momento más aquí, Teniente.
Lo siento, Ann.
Volverá.
No. Se ha ido.
Ahora me odia.
No te odia, está cansado y afligido.
Tiene razón.
Le he estado mintiendo.
Ahora puedo decirlo porque ya no importa.
- Nunca volveré a verle. - Quiere hacer una nueva declaración?
- Tengo derecho a escucharla en privado - Eso es cosa de ella.
¿En privado?
No importa.
Le he causado graves problemas
y solo porque le amaba.
Mi marido es un hombre bueno.
No creo que exista ninguno mas bueno y amable.
No fue culpa suya.
Es mi forma de ser.
Te estoy contando todo esto
porque tiene que ver con lo me pasaba.
Soy una ladrona.
Qué?
Robaba.
¿Qué robaba, Sra. Sutton?
Robaba.
Será mejor que se divorcie de mi.
Tiene que hacerlo. Por su bien.
No puede estar casado con una ladrona!
Lo hice antes, robar.
En la escuela, cuando mi padre no me permitía gastar dinero.
E incluso después de que el muriese, lo había invertido todo en una fundación.
Miles y miles de dólares pero nunca pude tener un vestido nuevo,
o tener algo que deseaba.
Así es como engañaba a mi padre, robando.
El no me quería.
Pensaba que si, pero él no me quería.
Nunca me agarraron.
Pensé que todo había terminado cuando dejé la escuela y conocí a Bill.
Quería decírselo.
Pero temía que él no pudiese amar a alguien capaz de hacer eso.
No se lo conté.
Volvió! Porque él era como mi padre!
Me trataba como lo hizo mi padre. Y de nuevo tuve que hacerlo.
Intente no hacerlo.
No podía dormir y sufría y tuve que volver a hacerlo.
Robé un broche en la tienda.
Los Grandes Almacenes Wilshire.
- El me vio. - ¿Quién?
Korvo.
Me ayudó a salir de aquello, después de que me agarraran.
¿Y entonces empezó su relación con Korvo?
¡Se lo conté!
¿Tiene algo más que añadir, Sra. Sutton?
Acompáñela ahora.
¿Bien, doctor?
No lo sé. Puede que esté diciendo la verdad,
o argumentando las bases para un alegato de locura.
Está diciendo la verdad.
Esto nos da la primera pista del control de Korvo sobre ella. Chantaje.
Un sujeto bastante peculiar, este Korvo.
Soy el Teniente Colton, de la oficina de Homicidios.
Ya le vi.
Esta mañana, creo.
¿Puede hablar?
No mucho.
No lo molestaré mucho tiempo, entonces. ¿Cómo conoció a la Sra. Sutton?
- Imagino que ya se lo dijo ella - Cuéntemelo usted.
Estamos comprobando con los Grandes Almacenes Wiltshire,
todo lo que pasó. Es mejor que me lo cuente.
Es verdad.
¿Usted la vió robar un broche y la ayudó a salir?
Es correcto, Teniente.
Creo que tuvo una charla con su marido esta mañana.
Si.
Dificil conversación pero civilizada.
No llegamos a las manos.
¿Se lo dijo todo, eh? Típico de usted, arruinar la vida de una mujer.
Soy demasiado mayor para encubrir a una mujer de esa clase.
¿De que clase, Sr. Korvo?
La esposa infiel.
Personalmente, no tengo nada contra las mujeres que traicionan a sus maridos.
Incluso nuestro gobierno está en contra del monopolio.
Oh.
Parece que le he ofendido.
Si un policía como usted se ofende es porque..
Se trata de un hombre felizmente casado?
Lo era.
Murió el mes pasado.
- Lo siento. - En una operación como la suya.
Sólo que no salió tan bien.
Desde muchos puntos de vista.
Su operación le ha ahorrado muchos problemas.
- ¿En qué sentido, Teniente? - Habría sido un buen sospechoso.
¿Mejor que la pobre Ann?
¡Mucho mejor!
Ya hablaremos de eso más adelante, cuando esté mejor.
Sólo un minuto.
Ha realizado una terrible acusación, Teniente.
No es justo que se vaya así.
Sabemos que extorsionó 60.000 dólares a la Sra. Randolph.
Fue amenazada al intentar denunciarlo.
Usted golpeo a la Sra. Randolph,
amenazo con matarla si le presentaba como un impostor.
Pero murió justo a tiempo para que usted se librara de esto.
Puedo preguntar quién es el responsable de estos estúpidos rumores?
Dr. Sutton.
El marido de una mujer que se supone es culpable de asesinato?
- Al menos según la policía. - Puede que él tenga pruebas.
¿Las grabaciones de las sesiones de la Sra. Randolph?
¿Cómo sabe eso?
Es uno de los últimos descubrimientos en psiquiatría,
telegrafiar el subconsciente.
Los cantos de una vieja sirena tratados como desordenes mentales,
son apenas una evidencia.
Incluso para un tercer grado, Teniente.
¡Por eso está usted aquí!
Usted ha escuchado a la Sra. Randolph acusarme desde el más allá.
¿Por qué no me deja escuchar esas cintas?
Creo que tengo derecho a saber que hay en ellas, Teniente.
Tengo la absoluta certeza que podría arruinarme la vida por...
¿Qué más hay en ellas, Teniente?
Se lo diré en otro momento.
No quiero cansarle ahora.
Buenas noches, Sr. Korvo.
Tenía que verle, Teniente. Me dijeron que se había ido a casa.
Me iba a acostar. Le aconsejo que usted vaya a su casa y haga lo mismo.
No, esto es importante.
De acuerdo, entre.
Que sensación de vacío. Generalmente entro en la cocina.
Esta tarde, después de hablar con Ann,
Empecé a pensar.
Ya sabe, sería raro que un marido olvidase 8 años de confianza
aun cuando la sospecha se instale en su corazón.
- Es sin embargo lo que le sucede, Doc. - Pero eso no ocurrió, Teniente.
Es el primer pensamiento que me vino cuando empezó todo esto.
Una mujer como Ann no cambia de repente.
Algunas huellas dactilares y unas extrañas circunstancias
no pueden borrar el corazón y el carácter de una mujer como si no hubiesen existido.
Es duro para un hombre creer que su mujer...
Pero no me lo creo.
Tengo la clave para esto y quiero que lo escuche con la mente abierta.
De acuerdo. Hablaremos de ello si insiste.
Preparare algo de café.
Me vio comportarme como un tonto esta tarde.
Pensaba que tenía un cerebro, una formación,
una ciencia para ayudar a la gente.
Pero estaba ciego,
atacando a una mujer que conscientemente nunca ha hecho nada malo.
- Tiene que creerme. - Le estoy escuchando.
Cuando vimos que los discos no estaban en mi oficina,
yo sabía quién los había tomado. No podría ocultárselo.
Ann. Nadie más pudo haberlo hecho.
No se lo dije porque significaba que los había robado para proteger a Korvo.
Conscientemente los robó para él.
Eso era lo que pensaba.
Aparte de estas razones para pensar así ahora. Es que ella admite ser ladrona.
Este es el punto de partida.
Avery me contó lo que dijo después de me fuera, su cleptomanía.
Es probablemente una neurosis de su niñez, no estoy seguro,
llevara tiempo curarla pero ahora lo sé.
Tengo tiempo, todo el tiempo del mundo tan pronto como ella este en casa.
Llevarla a casa es algo con lo que yo no contaría, Doctor.
El no pudo obligarle a robar bajo hipnosis
a menos que fuese ya una ladrona.
Le hizo robar los discos y llevarlos, bajo hipnosis, a casa de la Sra. Randolph
y así ser descubierta junto al cadáver.
Sería una buena defensa si encontráramos al asesino.
- Korvo. - Espere un minuto, Doctor.
Estaría de acuerdo con usted pero su coartada es sólida.
¡Se lo digo, fue Korvo!
Está dándose de cabeza contra un muro.
A mí tampoco me gusta pero esta libre de sospecha. Usted le vio.
No está libre de sospecha. Su coartada apesta!
Traje esto para usted de mis archivos.
Es una historia poco conocida, sucedió en Hamburgo, diciembre de 1948,
completamente verídica.
¿Dr. Theodore H?, un cirujano, se opero a si mismo bajo hipnosis.
Extirpó su apéndice en una operación que duró 4 horas y media.
Se levantó y trabajó durante el resto del día. Sin dolor, sin trauma.
No puedo estar de acuerdo con esto, Doctor.
¡Atiéndame! Korvo se hipnotizó y se escabulló del hospital
y así mató a la Sra. Randolph tal y como el amenazó.
Después volvió, su fiebre aumentó a 39º.
El parte mostraba un aumento repentino.
No está ayudando a su esposa con estas locas teorías, Doctor.
Me gustaría saber cómo es una operación de vesícula.
- Teniente, hágame un favor. - No se hacen, en un caso de asesinato.
- Ann puede resolver el caso. - Dejaré que ella lo haga, mañana.
La respuesta está escondida en su mente, y yo puedo resolverlo.
Déjeme ir con ella a casa de la Sra. Randolph.
- Puede que despierte su memoria - Demasiadas teorías, estoy cansado.
Hay una posibilidad si consigo hacer que vuelva sobre sus pasos.
Puede decirnos donde están las cintas, las ordenes de Korvo. ¡Es posible!
Tengo que hacer las cosas a mi manera.
Este es un caso especial, mi esposa...
No hay nada especial en su esposa
ni más ni menos que alguien mezclado en una caso de asesinato.
Le he dado todas las oportunidades que he podido
- ¿No significa nada lo que le he dicho? - Nada.
¿No nos llevará allí?
Ninguna posibilidad. No me voy a poner en ridículo
por hacer caso a un psicoanalista furioso.
Adivino que hecho el tonto, 2 veces en un día.
No puedo esperar que usted vea a Ann con mis propios ojos.
Es mi esposa, no la suya.
Siento haberle molestado. Hasta mañana.
Daisy me ha contado que la policía estuvo aquí esta mañana.
Es una lástima que le molesten cuando esta tan enfermo.
Así actúa la policía, son de ideas fijas.
Yo conocía a la Sra. Randolph bastante bien.
Si, las chicas decían...
¿Qué decían las chicas?
Hay una nueva historia en los periódicos,
la policía sospecha de alguien próximo a la Sra. Sutton.
- Quien? - No dan ningún nombre,
pero parece que hay una cinta de la Sra. Randolph acusando a alguien.
Dicen que estas cintas mostraran quien fue el asesino,
no importa que coartada tenga.
Y las están buscando por toda la ciudad.
- ¿Quién está buscando? - La policía.
Dicen que habrá un nuevo arresto tan pronto se encuentren las cintas.
Ya está. Creo que podrá dormir esta noche.
En caso de que no pueda, la Srta. Carol esta en planta, le dará un calmante.
Dígale que no me moleste, por favor.
Le apago la luz, Sr. Korvo?
Si, solo quiero dormir.
- Buenas noches, Sr. Korvo. - Buenas noches.
Relájate.
Voy a sumirme en un profundo trance.
Todo dolor se aleja de mi.
Soy cada vez más fuerte, más fuerte.
No hay dolor.
El dolor se ha ido.
No me hace daño.
Nada me hace daño.
Puedo moverme sin dolor.
Puedo andar.
Soy fuerte.
Fuerte.
Soy capaz de hacer lo que desee.
No me duele.
Puedo andar.
Colton al habla. ¿Quién es?
Escucha, Andy, acompaña a la Sra. Sutton a mi oficina.
Estaré allí en 15 minutos.
¿Y cuál es el numero del Dr. Sutton?
"Análisis: Sra. Theresa Randolph, novena semana, 1 de junio, 1949".
"Tengo tanto que contarle, Dr. Sutton".
"Vi a David".
"Me alegra que lo hiciera".
"Me enfrenté a él".
"Insistió en que nos citáramos en el Motel Creen Star".
"Al principio solíamos quedar allí".
"El pensó..."
"Está bien, Sra. Randolph, Puedo imaginarme lo que pensaba".
"Entró sonriendo".
"Me rodeó con sus brazos e intentó hacerme el amor".
Le dije "David, para, no seas ridículo".
"Intentó besarme. Me reí de él".
"Se comportaba como un tonto".
"Me sentía fuerte, Doctor, y liberada".
"podía sentirlo fuera de mis nervios, fuera de mi piel",
"Incluso su voz".
"Me emocioné tanto".
"Sonaba estúpido".
"Le contó su plan?"
"Si, si se lo conté".
"Le dije que tenía hasta el lunes, ni un día más".
"Que había escrito al tutor de mi hija toda la historia"
"que iba a ir a ver a mi abogado el lunes,"
"y que no temía enfrentarme a lo que había hecho".
"No estaría más cómoda si se quita el sombrero?"
"No puedo".
"¿Por qué no?"
"Estoy tan avergonzada".
"Ojala no se lo hubiera contado".
"Pero lo hice".
"Me golpeó. Me pegó en la cara".
"El sombrero oculta los moratones".
"Me dijo que me mataría antes del lunes si no cambiaba de idea".
"El dueño del motel realmente me salvo la vida!"
Bill, yo...
No puedo recordar nada.
Lo estoy intentando, pero no puedo.
Te estás oponiendo a mí. Podrías decírmelo si quisieras.
Es lo que quiero. - No.
Tu siempre me has escondido la verdad.
Tu mente se ha acostumbrado.
Pero tú ya sabes la verdad ahora.
No estoy escondiendo nada más.
Estoy intentando recordar.
Ann...
¿Cuándo fue la primera vez que robaste?
Por favor dímelo.
En la escuela.
Varias veces.
Cuando nos casamos, yo insistí en que serias la esposa de un pobre doctor,
no podrías disponer de tu propio dinero.
Eso volvió a despertar la neurosis.
Mi actitud igual a la de tu padre, te hizo volver a robar.
Tú me odias.
No puedes amar a una ladrona.
Tú no eres ninguna ladrona.
Eres alguien al que he lastimado por estar tan ciego.
Y te curaré, Ann.
Puede que lleve algún tiempo,
pero ahora tienes que confiar en mi.
Oh, lo haré.
Te quiero.
No me gusta interrumpir, Doctor,
pero soy un oficial de policía, no una niñera.
Si su mujer no puede recordar, podemos posponerlo.
Recordará.
Ann.
No debes esconderme nada, nunca más.
Hay algo en mi mente que no me permite...
Korvo te ordenó que olvidaras.
Instaló la orden en tu mente bajo hipnosis.
Tú estás obedeciendo su orden.
No le obedezcas más, Ann.
Si.
Ya recuerdo.
La chimenea.
El tronco cayo.
Yo lo volví a colocar.
Tienes razón.
El me hizo venir aquí.
Recuerdo.
¡Debe haberme obligado a cosas, cosas horribles!
El no te hizo hacer nada terrible.
- Cariño, intenta recordar, para mí. - No creo que funcione.
Si. ¡Espere!
Recuerdo.
Ella estaba sentada aquí.
Su cabeza cayó hacia atrás.
Le toqué la cara.
Antes de que llegaras aquí, fuiste a mi despacho. ¿Recuerdas?
Si.
Abrí la caja fuerte.
Para coger algo.
Las cintas de la Sra. Randolph.
¿Dónde las llevaste?
- Las escondí. - ¿Dónde?
- No lo sé. - Si, si lo sabes.
Oh, Bill, ¡No estoy mintiendo! No lo haré nunca más.
Nunca tendrás que hacerlo, no lo permitiré. Te quiero tal como eres.
Bill, Yo... yo las guarde.
¿Dónde?
En un armario.
En esta casa.
Cuando entré, recuerdo...
que las cambie de una mano a otra para abrir una puerta.
¡Si, esa puerta! ¡Las guarde allí!
Bill, estoy... estoy asustada.
Estás cansada. Cuando lleguemos a casa, nos iremos de viaje.
¡A casa!
No hay nada aquí, Doctor.
Muchos abrigos colgados, pero no hay ni rastro de ninguna cinta.
¡Tienen que estar ahí!
Las puse en una balda, debajo de un estante de papeles.
Sé que está diciendo la verdad. Tienen que estar ahí.
No te muevas, Ann.
Cuando vuelvan,
diles que las cintas están arriba en una de las habitaciones.
Podré escapar si haces eso.
Si no, tendré que disparar.
Por favor cree lo que te estoy diciendo. Y no te fíes de mi cordura.
Envíales arriba.
Si yo escapo, nadie morirá.
Ann, las cintas no están en el armario.
- Quiero que intentes recordar... - Parece cansada. Podemos volver mañana.
- Su memoria está funcionando. - Mañana también lo hará.
Si, mañana.
Me prometió una hora.
Si no puede decirnos nada más, registraremos la casa.
¡Oh, Bill!
- ¡Ya recuerdo ahora! - ¿Qué?
¡Arriba!
- ¿Llevaste las cintas arriba? - Si, a una habitación.
- ¿Estás segura? - Si, en un armario, sobre un estante.
- Echemos un vistazo. - ¡Bill, estoy mintiendo!
¡No puedo mentirte más!
No están arriba. ¡El está aquí! ¡Está escondido ahí!
No mueva esa mano, Teniente.
Le dispararé.
Quédense quietos.
Las cintas que están buscando están en su sitio más lógico.
En el fonógrafo.
Las encontré muy divertidas.
'No le vi después de esto".
- Le entretendrán, supongo. - "Pero él me llamó por teléfono".
- Durante mi salida. - "Me despertó por la noche".
'Me dijo "No estoy bromeando, Teri. Te mataré si me obligas a ello".'
"'Nadie sabrá quién lo hizo".'
- No se mueva. - "Luego le acusó a usted, Dr. Sutton".
Se está desangrando, Korvo.
"Dijo que lo odiaba a usted y que era el responsable de todo".
Quédese ahí.
- 'Y le dije ¡Sí!' - Será mejor que nos deje ayudarle.
- "'Dr. Sutton me dió fortaleza... - ¡Quédense atrás!
Para vivir como un ser humano"
Eres demasiado listo, Korvo. Sabes que no podrás escapar.
He realizado cosas tan ingeniosas que usted no podría entender.
- No he pasado nada por alto. - Nunca lo conseguirás.
'Es malvado y peligroso. Estoy asustada! '
Me temo que tiene razón,
esta noche fui un estúpido.
Muerto.
Dejaré a la Sra. Sutton bajo su custodia, Doctor.
Urgencias, por favor.
Me alegra que tenga una mujer con la que volver a casa.
Hola, habla el teniente Colton.
Envíe una ambulancia al 1400 de Kenyon Driver, a recoger un cadáver.
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