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Muy bien entonces.
¿En qué íbamos?
¡Sí! Es cierto.
Ahora recuerdo. Una nota sobre brujas.
Verán, este es el asunto.
¡Son reales!
Las brujas son tan reales...
como una piedra en el zapato.
Es lo primero que tienen que saber.
Lo segundo que tienen que saber...
¡Es que están aquí!
Y viven entre nosotros,
hombro a hombro,
con los humanos en toda gran ciudad,
y en todo pueblo pequeño.
A decir verdad,
¡una bruja podría ser la vecina que vive a su lado...
en este momento!
¡Están por todas partes!
Una bruja podría ser enfermera.
O su maestra.
Y pueden apostar sus traseritos
a que esa encantadora señora del autobús,
que les ofrece deliciosos dulces...
¡es una bruja!
Y esto es lo más importante de todo.
¡Lo más importante!
¡Las brujas odian a los niños!
Una bruja pasa todo el tiempo,
pensando en formas de destruir a los niños.
Es en lo único que piensa:
"¿Cómo puedo aplastar a ese horrible niño?".
Una bruja obtiene el mismo placer
al aplastar a un niño,
que el que ustedes obtienen de un tazón de helado...
cubierto de jarabe dulce con crema batida,
nuez moscada
y una cereza encima.
Mi historia comienza en el último mes de 1968.
Aunque no lo crean, alguna vez fui niño.
Un niño con una madre y un padre.
Vivíamos en Chicago.
Y en la época navideña cae mucha nieve.
El problema con la nieve es que es resbaladiza.
¿Mamá? ¿Papá?
Yo traía el cinturón de seguridad.
¡Mamá!
Mamá y papá no.
¡Mamá!
¡Papá! ¡Mami!
¡Papá!
Voy a sacarte.
Fue en mi octava Navidad
en la que perdí a mi madre y a mi padre.
Mi querido nieto.
Abuela.
La abuela está aquí.
Vas a estar bien.
Oye, déjame verte.
Te voy a sacar de aquí.
Empaqué tus cosas y te llevaré a casa.
¿A casa? ¿A mi casa?
No, querido.
Iremos a mi casa.
ALIMENTO PARA ANIMALES
¿Quieres ayuda para meter las maletas, hermana?
No gracias, Reginald.
Ya hiciste suficiente.
Encontrarte en la estación fue un regalo de Dios.
Fue un placer.
¿Te veré en la Iglesia el domingo?
Tú sabes que sí.
Encantado de conocerte, jovencito.
Bienvenido a Demopolis.
- Gracias, Reggie. - Hermana.
¡Espera! Quítate los zapatos antes de entrar.
La abuela era la mamá de mi mamá.
Una mujer fuerte de gran corazón.
De las que no dudarían en darte una buena nalgada,
sí la merecías.
O un gran abrazo, sí lo necesitabas.
Yo creo...
que estarás cómodo aquí.
En la habitación de tu madre.
Ya te acomodaré mañana.
Voy a preparar chocolate caliente.
¿Quieres?
De cualquier forma, voy a prepararlo.
Por si cambias de opinión.
Jovencito, ¿cuál es tu problema?
No estés sentado aquí, hace un buen día.
¿Quieres comer algo?
Freí unas alitas.
Nadie rechaza mis alitas, te serviré un plato.
Acércate a mí.
Acércate.
Vamos, mi amor. Vamos.
¿Qué estás esperando?
Pero no quiero.
Y yo no quiero desperdiciar comida, ¿oíste?
¿Crees que sentiré lástima por ti?
Pues no la siento.
¿Me siento mal? Sí.
Pero no lástima.
A veces, las enseñanzas del Señor vienen...
de maneras que nos vemos.
Pero no significa que no debamos aprender.
Ve esto.
Ella era mi bebé.
Haría lo que fuera porque estuviera aquí ahora.
Pero el Señor de las alturas tenía otro plan para ella.
Y si eso me parece justo o no, da igual.
A veces la vida no es justa.
Es una lección dura de aprender,
y la mayoría no tiene que aprenderla tan joven.
Pero tú sí.
¿Entiendes?
Vamos, mi amor, tienes que comer un poco.
¿Te gusta el pastel?
El pan de maíz prácticamente lo es.
Anda, pruébalo.
¿Cómo se llama?
Es niña.
Se llamará como a ti se te ocurra.
¿Ya se te ocurrió un nombre para la ratona?
¡Pues dímelo!
Me tienes en suspenso.
Daisy.
¿Lazy?
Pero esa ratona está llena de energía.
Se la pasa en esa rueda.
No "Lazy", ¡Daisy!
Daisy.
Me gusta.
Es un nombre perfecto para ella.
Cierra los ojos.
Y de alguna manera, ella lo logró.
Poco a poco,
con un jalón aquí y un empujón allá,
me sacó de mi tristeza.
Pero aunque mi propia oscuridad
se levantaba...
otra sombra oscura se aproximaba.
Estaba muy cerca.
Y no lo sabía.
Pero estaba a punto de conocer a mi primera bruja.
Maldiciones.
Raymond.
Raymond.
¿A esto le dices "fresco"?
- Pero acaban de llegar. - ¿Cuándo? ¿El año pasado?
Y mira lo amarillas que están.
Y los puntos marrones en las orillas.
No voy a desperdiciar buena grasa de tocino...
en estas coles marchitas.
¿Puedes traerme unas frescas, si no te molesta?
Sin problema.
- Veré qué tenemos en la bodega. - Sí, haz eso.
Abuela, ¿y si llevo estos clavos para hacerle...
a Daisy una casa?
No son galvanizados.
Hay que usar clavos galvanizados
o se oxidarán.
Abuela, pero los galvanizados cuestan más.
La seguridad es primero.
Sí, abuela.
Si te cortas con un clavo oxidado, puede darte tétanos.
- Sí, abue. - Y entonces tendré...
que purgar tu sistema...
con aceite de hígado, jugo de ajo, salsa tabasco.
No querrás pasar por eso ¿cierto?
No, abuela.
Entonces la seguridad es lo primero.
La abuela sabía curar toda clase
de males.
Aprendió de su abuela cómo usar hierbas,
pociones, y conjuros extraños
para dejar a los enfermos como nuevos.
En Alabama, donde se crió,
la abuela era conocida como una "curandera".
Pequeño.
Pequeño.
¿Te gustan los dulces?
Ella es Katie.
No hace nada.
Dale un beso.
Jovencito,
si quieres esos clavos, date prisa.
Sí, Raymond, estas sí me gustan.
¡Abuela, tengo que decirte algo!
Ahora no, niño.
¡Pero, abuela!
Creí que querías clavos.
Olvídalos, hay que irnos.
Sí, hay que irnos.
Oye.
Hijo, ¿qué era lo que querías decirme...
en la tienda esta mañana?
Temblabas como un flan.
No te preocupes por eso, abuela.
Sólo quiero que te sientas mejor.
Me siento bien, sólo dime lo que querías decirme.
Parecía que te iba a dar un infarto.
No sé qué fue lo que vi.
Era una señora aterradora.
Ella me llamó.
Pero al hacerlo, al hablar,
su boca...
¿Usaba guantes?
¿Largos? ¿Hasta los codos?
¿Usaba sombrero?
Parecía que tenía una toalla en la cabeza.
Y cuando hablaba, ¿su voz era fea
y chirriante como puerta de letrina...
bamboleándose sin parar?
Temía que esto pasara.
La señora que viste en la tienda,
no era una mujer.
Lo que tú viste...
era una bruja.
¡Una bruja!
Así es.
Una mala, asquerosa, rastrera, cizañera y artera bruja.
De acuerdo. De acuerdo.
¿Tú y tus amigos de la Iglesia están...
haciéndome una broma?
Porque en ese caso, no es graciosa...
Escucha, niño.
Las brujas no son ninguna broma.
Conozco niños que ya no existen como niños,
en esta Tierra.
Fueron convertidos. Transformados.
Secuestrados por brujas.
Puedo hablarte sobre Alice Blue.
Bueno, Alice y yo éramos mejores amigas.
Vivía en la casa frente a la mía.
Éramos como hermanas.
Inseparables, hacíamos todo juntas.
Hasta nuestras tareas.
Pero Alice era una holgazana.
Alice, deja de holgazanear, ¿quieres?
Casi es hora de la cena.
Alice hizo algo que ningún niño debe hacer:
Aceptar dulces de una extraña.
Me asusté tanto que salí de ahí
y corrí directamente a casa.
Jamás debí dejar sola a Alice.
No debí hacerlo.
Pero estaba aterrada.
Esa noche, más tarde,
cuando vi a Alice viva...
Estaba tan feliz como un ratón...
en un recipiente de queso.
Pero a la mañana siguiente,
se esfumó toda esa felicidad.
Porque sí pasó.
Empezó a convertirse.
Alice fue gallinada.
Gallinificada.
¡Dios santo!
Esa gallina es gigante.
¿Viste a dónde se fue Alice?
Está justo ahí.
¿De qué estás hablando, niña?
¿A dónde fue?
Traté de explicar lo que vi, pero...
Todos me veían como si estuviera loca.
Al final sólo guardé silencio.
Aunque me prometí visitar a Alice en su gallinero,
todos los días.
Hola, Alice.
Alice incluso ponía huevos.
Verdes y grandes.
Los huevos verdes más grandes que haya visto.
La gente decía que eran deliciosos.
¿Y qué pasó con la bruja?
¿Qué pasó de qué?
¿Se fue de ahí?
Claro que no. No.
Cuando una bruja llega a tu vida, ella jamás...
Jamás...
Por todos los cielos.
¿En qué estoy pensando?
¡Te dije que vimos a una bruja hoy!
Una bruja en la tienda,
¿y qué estoy haciendo? Me quedo sentada.
Como si estuviera ciega de un ojo
y no pudiera ver con el otro.
Perdiendo valioso tiempo.
Holgazaneando.
Siempre me pregunté lo que la abuela...
guardaba en ese armario cerrado.
Resulta que estaba lleno
de hierbas medicinales, elixires
y viejos libros sobre sanación antigua.
Mi mamá siempre dijo...
que la abuela era una curandera campirana,
pero entonces comencé a pensar...
que podía ser una sacerdotisa vudú.
Niño, tenemos que irnos.
¿Irnos, abuela?
Así es. Irnos.
No es seguro estar aquí.
Pero, ¿a dónde vamos a ir?
Llamaré a mi primo Eston.
Que nos haga una reservación
en el Hotel de Isla Grand Orleans Imperial.
Fue el chef ejecutivo de ahí, por más de 30 años.
Tiene contactos ahí. Es una estrella.
Su cocina puso al Hotel en el mapa.
Es el Hotel con más estilo de toda Alabama.
Le contarás a tus nietos que te quedaste en ese Hotel.
¿Cómo sabes que estaremos a salvo ahí?
Porque, niño, no hay más que blancos ricos...
en el Hotel de Isla Grand Orleans Imperial.
Y las brujas sólo acechan a los pobres.
A los ignorados.
A los niños por los que nadie hará alboroto, si desaparecen.
¡Empaca!
HOTEL DE ISLA GRAND ORLEANS IMPERIAL
Abuela, ¿hay brujas en todas las ciudades?
En todas las ciudades, de todos los Estados,
y en todos los países.
Y hay sociedades secretas de brujas en cada país...
llamadas "aquelarres".
Son como Clubes rotarios pero para brujas.
Se reúnen todas en un lugar
y chismean sobre a quién hechizaron,
intercambian secretos de pociones y eso.
Pero lo más importante...
Es que reciben órdenes de la Gran Bruja.
- ¿La Gran Bruja? - La Gran Bruja.
Sí. Es la lidereza de todas.
Es todopoderosa. Pura maldad.
Sin una pizca de piedad.
Sí, la leyenda dice que ella fue concebida...
en una tundra congelada en Noruega.
Ahora, dale un vistazo.
¿Qué? ¿Te vas a quedar ahí viéndome todo el día?
Señora, ¿puedo ayudarle?
Puedes sacar el equipaje, mientras me registro...
en este Hotel.
Sí, señora.
Aquí está la llave.
No.
Conserve su dinero, señora.
Y disfrute de su estancia.
Creo que lo haré.
La abuela tenía razón sobre ese Hotel,
era elegante.
Nos llevó al Golfo de México para alejarnos de esa bruja.
Pero no tenía idea de en lo que estábamos
a punto de meternos.
Cuidado con la ratona.
- ¡No, Deidre! - ¡Por el amor de Dios!
No aceptaré a esa mujer en mi casa.
Es buena compañía.
¡Por el amor de Dios, Bruno! ¡Tu cara!
No puedo llevarte a ninguna parte.
BIENVENIDOS MIEMBROS DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL
PARA LA PREVENCIÓN DE LA CRUELDAD INFANTIL
Vamos. Tenemos la llave.
Es la habitación 766.
Parece una buena habitación.
¿Estás bien, abuela?
Es la primera vez que toses desde...
que dejaste la casa.
¿Puedo ayudarle, señora?
Debe ser la prima de Eston.
Él insistió que se quedara en la habitación 766.
Es la Magnolia.
Una de nuestras mejores junior suites.
¿No eres un chico afortunado?
No todos los días, un joven caballero como tú...
tiene la suerte de quedarse en un Hotel...
tan bueno como este.
¿Verdad?
Vamos, Gatsby. Andando.
Busquemos nuestra habitación.
¿Le gustaría que le mostrara?
Está en el cuarto piso.
Abuela, ¿si es el cuarto piso...
por qué el número es 766?
El que construyó este Hotel era un numerólogo.
Creía que los números tenían significado.
Yo sé un poco sobre números.
Siete y seis juntos significa que se acerca una prueba.
Dos seises, significan abundancia.
Parece que se acerca una gran prueba, pequeño.
Hola, saludos.
El Hotel de Isla Grand Orleans Imperial,
le da la bienvenida a su encantador grupo
de benefactoras.
Sólo quiero decir que aplaudo
sus innumerables
y filantrópicos...
actos, y...
Y...
Lo siento, señora, pero el Hotel tiene...
una muy estricta política de no mascotas.
Usted parece la clase de hombre que ama lo precioso.
- ¿No es así, señor...? - Stringer.
R. J. Stringer Tercero. Gerente del Hotel.
Gracias por hacer una excepción, señor...
- Stringer, sí, pero no he... - Gerente del Hotel.
Pero no acordé...
Y por favor, dígame señor...
¿Stringy?
- Stringer. - Hombre del Hotel.
- Gerente. Sí. - El Tercero.
Sé que le fascinan los gatos.
No me diga.
Pero ¿de los ratones...
qué piensa?
- ¿Ratones? - Sí.
Ratones.
¿Qué haría...
si hubieran ratones corriendo por todo este Hotel?
Bueno, le aseguro señora,
que nunca habrá ratones...
Pero si es que los hubiera. Hipotéticamente.
Hipo...
...téticamente, sí. Imagino, bueno, que...
llamaría al exterminador.
¡Exacto!
¿Oyeron, chicas?
¡Él llamaría al exterminador!
Como cualquier humano normal con los tornillos ajustados.
¡Exterminaría a los menores!
"Roedores".
Exterminaríamos a los roedores.
Maldad.
No hay otra forma de describirlas.
Pura maldad sin reservas.
Es lo que son las brujas.
¿Ya escuchaste la tos que tengo?
Seguramente me la provocó una bruja.
Probablemente fue la que tú viste.
¿En serio? ¿Una bruja puede hacerte toser?
Puedes apostar tu traserito a que sí.
Oye,
¿cómo distingues a una bruja de una mujer normal?
Antes que nada,
las brujas en realidad no son mujeres.
Son demonios con forma humana.
Por eso, si ves a una bruja de cerca,
notarás que las comisuras de su boca están alargadas.
Se extienden casi hasta las orejas.
Y normalmente las esconden...
con bastante maquillaje.
Y una verdadera bruja siempre usa guantes.
Siempre.
Porque una verdadera bruja no tiene manos,
tiene garras.
¿Garras?
No tienen dedos en los pies.
Parece que a sus feos pies
les cortaron los dedos con un hacha.
Y todas las brujas son calvas.
Calvas como huevos cocidos.
Así que usan pelucas,
que les causan grandes úlceras.
Ellas las llaman "pelucallido".
Y eso las vuelve locas.
Entonces guantes, pelucas...
¿Nada más eso?
¡Agujeros de la nariz!
¿Agujeros de la nariz?
Sí, fosas nasales. Agujeros de la nariz.
Las brujas tienen agujeros más grandes...
que la gente normal.
Cuando tienen que olfatear a un niño,
esos agujeros llegan a crecer...
hasta 20 centímetros de diámetro.
Te lo advierto, los niños huelen horrible
para las brujas.
¿Pero si el niño acaba de darse un baño?
Eso lo convierte en algo peor.
Un niño recién aseado para ellas huele...
como a popó de perro, para una bruja.
- ¿En serio a popó? - Así es.
Y entre más aseado esté,
más olerá a popó para una bruja.
¿Y si mejor dejo de bañarme?
No me pongas a prueba.
¿Una bruja puede venir a atacarnos mientras dormimos?
No.
Claro que no.
Las brujas no hacen tonterías como...
subir por las tuberías,
o irrumpir en casas de la gente.
Y además, no tienen idea de dónde estamos.
De acuerdo, pero aún estoy asustado.
Acércate, vamos, acomódate.
Eso es.
Duerme un poco.
¿En serio?
La mañana siguiente, el sol brillaba...
y el cielo estaba despejado.
Me mantuve sigiloso como ratón, para que...
la abuela pudiera dormir bien.
Y me di a mí mismo...
la tarea de pedir el desayuno a la habitación.
Aquí está tu desayuno, abuela.
Huevos revueltos, filete de pollo frito,
sémola de maíz, bizcocho de nuez pecana,
mermelada de ruibarbo y fresa,
y una jarra de té helado dulce con menta.
Sí que huele especial.
Me desperté muy tarde.
Pero gracias por pedirme el desayuno.
Le di medio dólar de propina...
al que trajo el desayuno.
¿Estuvo bien?
Muy caballeresco de tu parte.
Abuela, ¿estás bien?
Estoy bien, sólo me pica la garganta.
Pásale a la abuela un vaso de té.
Escucha, la abuela va a relajarse hoy.
Pero quiero que tú salgas a conocer.
Baja a la playa.
Diviértete.
Pensaba en entrenar con Daisy, abuela.
Llévala contigo.
Sólo no dejes que se acerque al agua.
No quiero que la vaya a atrapar...
una serpiente marina.
¿Serpiente marina?
Estoy jugando. No hay serpientes marinas.
Ya vete. Diviértete.
No te preocupes por mí. Estoy bien.
Aunque sabía que la abuela bromeaba
sobre las serpientes marinas,
no quería arriesgarme.
Así que nos quedamos en el Hotel.
¿Y quién lo diría?
Encontramos un gran salón de baile...
en el que los miembros
de la Sociedad Internacional para la Prevención
de la Crueldad Infantil,
iban a tener su conferencia.
¡Oye!
¡Tú ahí!
Y, ¿qué estás haciendo?
¿Entrando sin permiso?
Necesito silencio, amigo.
- ¿Y para qué? - Entrenar.
¿Entrenar qué?
Genial.
Súper, ¿cómo se llama?
Es niña y se llama Daisy.
¿Puedo cargarla?
Ella no se siente cómoda con extraños.
¿Sabe hacer algún truco o algo?
Estábamos a punto de entrenar. ¿Quieres ver?
¿Qué hora es?
Una señora me dijo que la viera aquí...
a las 12:25 p.m.
Dijo que me daría seis barras...
de chocolate suizo.
¿Cómo te llamas? Yo soy...
¡Bruno Jenkins!
Te he buscado por todas partes, jovencito.
Tu padre está furioso.
Hola, madre. Es mi nuevo amigo.
Es un placer.
¡Qué sucias están tus manos!
¡Mira tú camisa! ¡Es un completo desastre!
Ven conmigo.
¿Qué estuviste haciendo?
¿Dar vueltas en una fábrica de salchichas?
El salón estaba completamente vacío.
El lugar perfecto para entrenar con Daisy.
Y pensé...
que si llegaban todos los miembros de la Sociedad...
Internacional para la Prevención de la Crueldad Infantil,
probablemente serían amables con un joven
entrenador de ratones, que no molestaba a nadie.
Cielos, eso sí que me sacó un buen susto.
Aquí estamos.
Este es el salón de baile del Grand Imperial.
O "le salon grande" como lo llamamos.
En realidad lo llamamos el salón de los murales por...
todos los bellos murales.
Me dijeron que sólo hay una puerta para entrar
y para salir, ¿cierto?
Sí, sí. Sólo...
Está esa puerta de ahí, para entrar y salir.
Lo cual, claro, no hace muy feliz al inspector de incendios,
así que no causen ningún incendio.
Este salón servirá.
Si hay alguna otra cosa que se les ofrezca. ¿No?
- Adiós. - De acuerdo.
¡Saoirse, asegura el salón ahora!
Muy bien, supuestas señoras.
¡Prepárense para la remoción!
Despierta.
Muy bien, súcubos obstaculizadas,
pueden retirarse los guantes.
¡Retírense los zapatos, señoritas!
¡Y!
¡Retiren las pelucas al fin!
Todas son brujas.
Se me heló la sangre cuando empecé...
a ponerme realmente asustado.
Ahí estaba, atrapado en un salón...
¡con un montón de brujas calvas!
Y la malvada,
la calva en jefe que estaba justo
parada sobre mí...
la que daba todas las órdenes,
en cuanto le di un buen vistazo,
supe al instante quién tenía que ser.
Ella es la Gran Bruja.
¡Brujas!
¡Brujas!
¡Son un montón...
de gusanos podridos
y horribles!
Es de mañana...
estoy comiendo mi desayuno
y cuando miro por la ventana, hacia la playa,
¿qué es lo que veo?
¿Qué es lo que veo?
Lo que veo son docenas,
lo que veo son cientos,
¡estoy viendo a cientos...
de repulsivos mocosos jugando en la arena!
¡Y hacen que pierda el apetito!
Entonces...
Estas son mis órdenes.
Quiero...
a todos los niños del mundo...
¡eliminados!
¡Triturados!
¡Estrujados y destrozados!
Su Excelencia,
¿y tiene un plan?
¿Cómo podríamos acabar con todos los...?
Esa fue una buena pregunta.
Insubordinada, pero buena pregunta.
Claro que tengo un plan.
Quiero que cada una de ustedes...
regrese a su patético pueblecillo
y abra...
una dulcería.
Y en la dulcería,
sólo venderán...
los de más alta calidad y deliciosos dulces.
Aunque probablemente se pregunten,
¿de dónde sacaré el dinero para comprar una dulcería?
¡Bien!
También pensé en eso.
En mi habitación, la habitación número 666,
tengo un baúl viejo,
¡lleno de billetes de cien dólares nuevos!
Habitación 666.
Recuérdenlo, la habitación número 666.
Y sus dulcerías venderán...
los dulces más sabrosos y de mayor calidad.
Y...
Usaremos la fórmula número 86,
¡creadora de ratones de acción retardada!
Una gota de la creadora de ratones...
en un dulce,
transformará a un sucio niñito...
¡en un ratón en una hora!
Dos gotas transformarán al asqueroso mocoso...
en 30 minutos.
Y tres gotas lo harán al instante.
¡Un ratón instantáneo!
Ya basta.
Entonces, hace menos de una hora,
encontré a un repulsivo
y apestoso niño en la recepción
y le di una barra de chocolate suizo...
exageradamente costosa.
Una barra de chocolate a la que salpiqué...
con una gota
de mi poción número 86.
¡No! ¡Es Bruno!
Y le dije al codicioso mocoso...
que me viera aquí a las 12:25 p.m.
¡Así que en menos de 10 minutos,
ustedes, brujas patéticas,
verán la gran genia que soy!
¡Genia! ¡Genia! ¡Genia!
¡Callen!
¿Dónde está mi chocolate?
Es el cretino codicioso.
¡Ahora! ¡Las pelucas!
Bienvenido,
fino y guapo hombrecillo.
Lo estábamos esperando.
¡Niño querido!
Tengo el chocolate para ti.
Pero usted me prometió seis barras de chocolate.
Y yo sólo veo una en su mano.
¿Ya ven, señoras? No sólo es gordo y estúpido,
también es un codicioso.
Así es, hombrecito.
Aquí está tu delicioso chocolate,
ven por él.
Ven por él.
Prepárense, chicas. Diez segundos.
Deme mi chocolate. ¡Qué me lo de!
Está justo aquí, querido.
Daisy, ¿qué hacemos?
¡Deme! ¡Deme!
Cinco segundos.
Deme mi chocolate. ¡Démelo ya!
Tres.
- ¡Démelo! ¡Démelo! - Dos.
¡Uno!
¡Ignición!
Ese apestoso mocoso.
Ese horrendo piojo,
¡ha sido transformado!
Lo hizo. ¡Es una genia!
¡En un encantador ratoncito!
¿Qué es lo que están tramando?
¿Dónde está mi chocolate?
¡Aplástenlo!
¿Pero por qué?
¡Aplástenlo! ¡Mátenlo!
Convirtió a Bruno en un ratón
y ahora están tratando de aplastarlo.
Yo voy por él.
¿Dijiste algo?
¡Es una plaga! ¡Están por doquier!
¡Eres un niño gigante! ¿Por qué estás tan grande?
¿De qué hablas? Tú estás chiquito,
yo estoy normal.
¿Cómo voy a estar chiquito?
Es porque eres un ratón.
Una bruja te hechizó.
¿Bruja? ¿Qué bruja?
¡Lo sabía!
¡Popó de perro!
¡Agárrenlo! ¡Sujétenlo!
¡Mantenlo en posición de engullición!
¡Ayuda!
¡Ábranle la boca! ¡Ábransela!
De acuerdo.
Si así es cómo quieres jugar,
vamos a jugar a la comedia shakesperiana.
Una gota.
Dos.
Disfruta, niño.
Sí. ¡Sí!
¡Sí!
Qué ratoncito tan bonito.
- ¿Quién tiene el mazo? - ¡Aquí! ¡Aquí!
¡Pásenme el mazo!
Yo no le temo a nada.
Rápido, rápido.
¡Dénmelo! ¡Dénmelo!
¡Corre, Bruno! ¡Corre!
¿Tú también eres un ratón?
¡Ya te tengo!
¡A cuatro patas, Bruno!
¡Cuatro patas!
¡Rayos, no hay salida!
¡Corre, Bruno! ¡Corre!
¡Mi espalda!
¿Qué fue lo que nos pasó?
¿Por qué somos ratas?
- Ratones. - Es igual.
Hay una convención de brujas en el Hotel.
Y tienen una poción maligna.
La pusieron en tu chocolate.
¿Mi chocolate?
Siempre alteran los chocolates.
Es un procedimiento estándar de brujas malas.
Espera, ¿tú también eras un cría?
¡Una niña! ¿Acaso parezco una cabrita bebé?
No, una ratona.
¿Qué es lo que vamos a hacer?
¡No quiero ser un ratón!
¡Me gusta ser un pequeño crío rollizo!
- Un niño. - Es igual.
De acuerdo. Hay que encontrar a mi abuela.
Ella sabe todo sobre brujas.
Ella sabrá qué hacer. ¡Vamos!
Miren toda esa deliciosa comida.
Escuchen, esto es lo que haremos.
¿Ven ese conducto?
Apuesto a que nos llevará a la recepción. ¡Andando!
Levanta eso. Es trufa blanca.
¿Tienes idea de lo que cuesta la trufa blanca?
¡Límpiala y ponla en la salsa!
¿Qué es esto? ¿A eso le llamas esponjado?
¿Y ahora qué?
Miren, todo lo que tenemos que hacer es...
abrirnos camino al ascensor
y subir al cuarto piso. ¡Vamos!
Oigan, una mano.
Mi espalda.
- Rápido. - Por aquí.
Acabo de darme cuenta de algo.
Somos pequeños. ¿Cómo alcanzaremos el botón...
para el cuarto piso?
- ¿Piso? - Cuarto, por favor.
¡Vamos!
Esa es mi habitación, la 766. Por aquí.
Nunca va a escucharnos.
Un timbre. ¡Vamos!
¡Me asusté!
De acuerdo, hagamos una escalera humana.
Más bien una escalera ratona.
Eso. Una escalera ratona.
Ya casi.
Ya casi.
¡Lo tengo!
¡Ayuda!
¡Veo todo de cabeza, no me dejen caer!
Síganme, muchachos.
¡Ratones! ¡Pequeños ratones!
¡Están por doquier!
¡Abuela, soy yo! ¡Abuela, soy yo, tu nieto!
¿Mi nie...?
¿Eres tú, pequeño?
Sí, abuela. Soy yo.
¿En serio eres tú?
En serio soy yo.
- ¿Qué pasó? - Fue la Gran Bruja.
¿La Gran Bruja?
Cielos. No, la Gran Bruja.
Sí, me ratonizó...
Y el Hotel está lleno de brujas.
Es una convención de brujas o algo así.
Has pasado por mucho. No necesitas esto.
La abuela en serio lo siente tanto.
Abuela, por favor, levántate del piso
y ponme en la mesita del café.
¿Cómo hago eso?
- Cárgame. - ¿De qué hablas?
Igual como yo cargo a Daisy.
No puedo creer que te haya pasado esto.
Créeme, esto podría ser peor.
¿Es en serio?
Abuela, por cierto, él es mi amigo Bruno Jenkins.
Ahora también es un ratón,
pero solía ser un niño inglés gordito.
Pudiste detenerte en: "Él es mi amigo Bruno".
Lo siento mucho, Bruno.
Esas brujas malvadas también te hechizaron, ¿no?
Sí. Me hechizaron bastante bien.
Ha sido un día terrible.
¿Alguien más tiene hambre?
Y Daisy también era una cría... Una niña.
¿Por qué no dijiste nada antes, querida?
Porque puede ser muy peligroso que una ratona hable.
La mayoría de la gente no entiende y se asusta.
Casi dije algo la otra noche,
cuando contó la historia de que Alice Blue fue...
convertida en un pollo.
Pero lo pensé mejor.
¿Dices que una bruja malvada te ratonificó?
Sí, señora. Hace cuatro meses.
Justo la misma tarde en la que huí del orfanato.
Lo que pasó fue que una señora amable,
bueno, creí que era amable,
como sea, me ofreció una barra de chocolate...
y cuando me di cuenta ¡puf! ¡Ya me había transformado!
Luego, más rápido que un cuchillo...
un vagabundo me levantó
y me vendió a una tienda de mascotas,
para que pudiera comprarse comida.
¡Sí!
Lo siento mucho, Daisy.
Mary. Mi verdadero nombre es Mary.
Mary. Es un nombre bonito.
Disculpe. Toda esta charla de comida...
hizo que me diera una prominente hambre.
¿Puedo comerme una uva?
Entonces fue la Gran Bruja.
¿Y está en este mismo Hotel?
Hay que convertirlos en niños de vuelta.
Lo arreglaré.
La Gran Bruja tiene una habitación...
llena de la poción.
Y va a usarla para convertir a todos los niños del mundo...
en ratones.
¡Hay que ayudarlos, abuela!
- ¿Quién es? - Mantenimiento del Hotel.
Escóndanse ya.
Vengan.
Métanse aquí en mi bolso.
No salgan, ¿de acuerdo?
¿Sí?
Lamento molestarla, señora.
Pero recibí un reporte de una posible infestación de roedores.
¿Infestación de roedores? ¿En un Hotel tan costoso?
Es más loco que mi abuela en patines.
Sí, señora. Tal vez no sea nada.
La criada que dice que vio a los roedores...
tiene la tendencia de ser muy nerviosa.
Pero, por si las dudas, quiero colocar...
estas trampas, si no le molesta.
- Claro. - Las pondré en todos lados.
Por si las dudas.
Entonces...
¿qué son? ¿Ratones?
No, señora.
La criada dijo que vio a una manada de grandes...
ratas horribles.
Al menos una docena.
¡Dios! ¿Una docena?
Pero, como dije,
tiene la tendencia de ser algo nerviosa.
Fresco cheddar de Wisconsin.
Vuelve locos a los roedores.
No se podrán resistir.
Entonces, si oye que se activa una trampa,
- me avisa. - Claro que sí.
Gracias.
¿Qué, no sabes nada?
Las uvas le hacen daño a los ratones.
Ustedes tres, no se acerquen a las trampas, ¿entienden?
Si pudiéramos conseguir un poco de la poción,
podría hacerle ingeniería inversa.
Hacer una poción que convierta...
ratones a niños.
Yo siempre viajo con mis hierbas y todo.
Pero ¿quién sabrá dónde está esa bruja malvada?
¡Nosotros! En la habitación 666.
Oímos decirle a las brujas que la vieran...
en la habitación 666, después de la cena.
Y nosotros estamos en la 766.
La de ella está debajo de la nuestra.
¡Santo Dios!
¿Esa hechicera perversa está debajo de nosotros?
Sí. Y esto es lo que haremos.
Dejaremos que la bruja salga de su habitación.
Luego usaremos el estambre de la abuela como cuerda...
para bajar al balcón de la Gran Bruja.
Tomaré una botella de poción,
la abuela me volverá a subir, revertirá el hechizo,
y ¡ta-da! Seremos niños de nuevo.
Jovencito, ¿todo esto se te ocurrió ahora?
Sí, fue a mi solito.
¡Sucios mocosos! ¡Me hacen vomitar!
Hades,
es tan asqueroso...
que no puedo disfrutar mi copa de Ajenjo.
Sí, ella es la Gran Bruja.
Abuela, es la poción.
La conserva en hielo.
Sí, necesitamos justo eso.
Hades, ven.
Se hace tarde para el té.
Hora del té. Es perfecto.
Escucha, sólo necesitamos una botella de poción,
así que tómala con rapidez y vuelve de prisa.
No sabemos a qué hora volverá ese monstruo.
Sé que estás asustado, mi amor.
No lo estoy, abuela. No sé por qué,
pero desde que me convertí en ratoncito...
las pequeñeces ya no me asustan.
De acuerdo. Sujétate.
No puedo creer que no dejaran entrar...
a mi precioso al comedor.
Este pulgoso Hotel lleno de cucarachas...
discrimina a todos.
Dinero, dinero, dinero.
Hades.
¿Por qué en este asqueroso mundo humano...
te piden dinero para todo?
Asqueroso, lucro sucio.
Está listo.
Vaya, vaya, vaya, vaya.
Qué hace este estambre aquí, me pregunto...
Hola.
Se me cayó mi tejido por el balcón.
Pero está bien,
gracias a Dios lo sujeté de este extremo.
Voy a continuar subiéndolo. Lo subiré.
Para no molestarla. Suéltelo.
Te conozco.
¿A mí? No, no creo.
Ya te he visto, mujer. Jamás olvidaría una cara.
Puede ser que me haya visto en recepción, tal vez.
No, no, no, no.
No en la recepción. Me parece que te vi en...
¿Qué? ¿Quién es?
Soy el Sr. Stringer Tercero, el gerente del Hotel.
Maldita sea.
¿Quiere que retire a los niños de la playa?
¡Quiero que los expulse!
Bueno, ve... Veré qué puedo hacer.
Señora, conseguí esto. Es para usted.
Creo que podría gustarle. Es una transportadora.
Y creí que podía meter a su amigo felino ahí,
para transportarlo por todo el Hotel.
Incluyendo el comedor.
Creí que le gustaría.
Bueno,
déjeme comentarle algo,
Sr. Conseguidor de jaulas para gatos.
Yo jamás, jamás...
dejaré que mi precioso minino sea pu...
Vaya, ¿qué tal?
A él sí le gusta.
Señora, casi lo olvido.
Y respecto a su cena de damas de esta noche,
hemos descuidado el elegir la sopa.
Ahora, hay dos opciones:
La primera es la criolla de cangrejo
y la segunda es de una plantación,
los guisantes orgánicos.
¿Cuál sería la barata?
Bueno señora, estoy seguro de que apreciará
que el cangrejo está fresco y entenderá...
¿Cuál es?
La de la plantación de guisantes orgánicos.
Es la más barata.
Entonces comeremos sopa de guisante.
Sí, señora.
Y... Nada de gajo en la sopa.
¿Nada de qué?
Gajo.
¿No será "ajo"?
¿No entiende lo que digo?
¡Nada de gajo!
Mis chicas...
sufren un poco de desorden alimenticio selectivo.
Son quisquillosas.
Sí señora, como desee.
Se lo informaré al chef.
Hágalo.
Me retiraré.
Sí. Hágalo.
Bueno, mi precioso,
ya que te encanta meterte en esa jaula apestosa,
¡entonces quedate ahí, traidor!
Poción creadora de ratones.
Una gota de hisopo.
Una pizca de artemisa.
Y ahora, un chorrito de agua sanadora,
directa del Señor.
Esta agua es poderosa como ninguna.
De acuerdo.
Tomen sus manos y prepárense.
No puede ser.
No queda mucho más por decir.
Teníamos que intentar algo, niños.
El poder de esa bruja es...
Mucho más grande que mis remedios caseros.
Poder maligno.
Y fuerte.
Mucho más fuerte que yo.
Por favor, no llores, abuela.
Estaremos bien.
Lo siento, niños.
No es tu culpa, abuela.
A veces las cosas sólo pasan.
Sí. Así es.
A mí no me molesta ser un ratón.
Puedo estar con mis nuevos amigos todo el día.
Ya no tengo que ir a la escuela.
Y no tendré que aprender a conducir.
Así nunca tendré un accidente.
Cielo, ven aquí.
Abuela, ¿aún vas a cuidarme, aunque me quede así?
Pero claro que sí, querido.
No importa quién seas o cómo luzcas,
mientras alguien te quiera.
Y yo siempre te querré.
¿Qué me dices de mis amigos?
¿Se pueden quedar?
Por supuesto.
Si quieren, pero...
No olviden que tienen familias que los extrañan.
No estoy seguro de eso.
No seas tonto. Sin duda te aman.
Mi madre cree que estoy gordito.
Y mi padre se queja de que siempre...
tengo hambre.
Bueno, esto ayudará a que te quieran por lo que eres,
sin condiciones.
Tienes suerte de tener padres, Bruno.
Hay quienes no tenemos.
Pero estaremos bien, ¿sí?
Tenemos a la abuela.
Ella siempre será nuestra familia.
Y por eso es que somos muy afortunados.
Pero lo que quiero saber es por qué...
estamos aquí quietos, holgazaneando.
¿Cómo evitaremos que esas horribles brujas...
conviertan a más niños en ratones?
Tiene razón. Tenemos que hacer algo.
¡Abuela, yo sé qué hacer!
Entraré en la cocina con la número 86, la creadora de ratones.
Luego verteré la poción en la sopa de las brujas,
y las convertiremos a todas en ratones.
¿Estás seguro sobre eso, pequeño?
Se escucha como una misión peligrosa y aterradora.
Confía en mí, abuela.
Puedo con ella.
Los veo en el bar del Hotel.
Bruno y Daisy conocen el camino.
Ten mucho cuidado.
Lo tendré, abuela.
La sopa de guisante está lista.
¡Sin ajo!
Tendré la sopa sin ajo, chef, de inmediato.
¿Dónde están mis langostinos?
¡Esto no es un langostino, es un camarón!
¿No distingues a un langostino de un camarón?
Empiecen a servir esa sopa.
¡Vamos, muchachos!
¡Sí, chef!
¿Qué estás haciendo?
Estoy preparando los langostinos.
No me digas que eso es un langostino.
He sofreído langostinos por 30 años
y sólo uso mantequilla.
¿Sólo mantequilla?
Nada de aceite. No me importa lo que digan...
los fanáticos de la nutrición.
¡Siempre mantequilla! ¡Sólo mantequilla!
¿Dónde están mis langostinos?
¡Empiecen a servir esa sopa!
¡Sí, chef!
¡No se llora en mi cocina!
Chef, esta sopa necesita ajo.
Absolutamente nada de ajo. Órdenes de Stringer.
Fuego por grasa.
Tenemos un incendio.
¿Y quieres que lo haga yo?
¡Tráiganme un cuchillo afilado para matarme!
¿Podían llamar al exterminador?
Mire, ahí están mi madre y mi padre.
¿Son tu padre y tu madre?
En carne y hueso.
Bruno, creo que es tiempo de saludar a tus padres.
¿Está segura? ¿Aquí en el bar?
El mejor momento es el presente.
Disculpen, ¿son el señor y la señora Jenkins?
¿Puedo ayudarle?
Temo que tengo una, bueno,
extraña noticia sobre su hijo, Bruno.
¿Qué pasa con Bruno? ¿Dónde está?
Deberíamos ir a un lugar un poco más privado.
¿Privado? ¿Para qué quiere eso?
Es que no es algo fácil de explicar.
Sería mucho más cómodo si fuéramos a su habitación.
Oiga, disculpe, estoy perfectamente cómodo...
exactamente dónde estoy.
Así que o me dice a dónde encontrar a Bruno
o sólo podría dejarnos sólos.
Bueno...
Aquí lo tengo.
¡Un ratón! ¡Por Dios!
En el nombre de Dios, ¿qué le sucede?
¡Llévese a ese roedor de aquí!
No, no, no. Este es Bruno. Anda, Bruno, diles algo.
¿Qué nos diga algo? ¿Está loca?
Aléjese, antes de que llamemos al gerente.
Ya dejen de gritar.
- Este es su hijo, Bruno. - Por favor.
Llamen al gerente.
Esta mujer le dio un gran susto a mi esposa.
Está paseando con ratas en su bolso.
¿Qué rayos tiene en la cabeza?
Bruno, ¿por qué no dijiste nada?
Mi padre odia que hable con comida en la boca.
¡Abuela, aquí abajo!
Ahí estás, gracias a Dios.
Dinos cómo te fue.
La sopa está lista.
¡Miren! La sopa de guisante.
Aquí tienen, sin ajo.
Disculpe, señora. ¿Puedo hablar con usted?
Por favor, venga.
Por acá.
De casualidad no lleva un ratón...
en su bolso, en este instante, ¿o sí?
¿Un ratón?
¿Por qué rayos cargaría yo un ratón?
¿Esto tiene algo que ver con todas las trampas...
que pusieron por todo el Hotel?
¿Trampas para ratas?
¿Es su patética idea de una cortina de humo?
¿Acusar a una huésped de cargar ratones...
para esconder el hecho de que este Hotel tiene...
una infestación de roedores.
No. Oiga...
Le diré algo.
Por lo que este Hotel me costó, espero no ver...
a un sólo ratón.
Ni siquiera uno chiquito y lindo.
Sí, señora. Lo si...
Fue mi error.
Lo sien... ¡Luther!
¿Puede llevar a esta dama a nuestra mejor mesa?
Sin duda, por aquí.
Disculpe señora, yo...
Nuestra mejor mesa, señora.
Gracias, Luther, estoy segura...
de que la mejor mesa de su establecimiento,
es esta de aquí junto a la cocina.
Prefiero las mesas cerca de la salida...
para poder salirme rápido.
Sin duda.
Miren eso. Les encanta la sopa.
¿Ya decidió, señora?
Sí, creo que pediré la jambalaya.
Excelente. ¿Y le gustaría alguna entrada?
Esa sopa de guisantes que están comiendo ellas...
se ve rica, eso quiero.
Perdón, esa sopa está reservada...
sólo para ese grupo de damas.
Le diré que ese gran grupo sufre...
de una severa alergia al ajo.
Así que pidieron que su sopa se preparara sin ajo,
está muy blanda, prácticamente incomible.
Ya veo.
Suena asqueroso.
Le sugiero la criolla de cangrejo.
Es uno de nuestros platillos distintivos.
Suena...
¿Sí?
La criolla de camarón está bien.
Querrá decir la criolla de cangrejo.
Sí, sí, la criolla de cangrejo.
Muy bien.
Manténganse escondidos. Alguien viene.
Coletas.
¿Cómo dice?
Coletas.
Tú llevabas coletas.
¿La conozco?
Muchos años atrás,
en un pueblo andrajoso.
Un pueblo andrajoso aquí en Alabama.
Tú usabas coletas.
Y te escapaste de mí.
¿Recuerdas?
Pero yo me llevé...
a esa horrenda amiguita tuya.
¿Recuerdas...?
Rápido, escalera ratona.
Fuiste tú.
Tú eres la bruja sucia que convirtió a Alice.
Esa es una fea...
¿Qué están haciendo?
¡Abuela, mira!
Qué gran trabajo.
Esa sí es una ratificación.
Cielos, estallan como explosivos.
Sal de aquí, sucia criatura.
Vámonos, niños. Es tiempo de irnos.
¡Alguien llame al exterminador!
Bien hecho.
Miren toda esta poción.
Niños, llevémonos todas las botellas.
Oye, abuela, ¿qué hay de él?
Pediré que lo saquen, cuando nos vayamos.
Tiré una.
Yo la recojo, abuela.
Ese queso huele delicioso.
Mira lo que me hiciste hacer.
Te crees muy lista, ¿verdad?
Al invadir mi habitación con una llave robada.
Pero todos saben que en recepción tienen...
una llave de repuesto.
No dejaremos que lleves a cabo tu maligno y sucio plan.
¿No? ¿Y quién me detendrá?
¿Una débil, estúpida...
y enferma mujer como tú?
¿Crees que eso es divertido?
Eso no.
Escucha, acabo de entender que...
muy pronto no podrás hacer casi nada.
¿Y eso por qué, valiente mujer...
a punto de morir?
La sopa de guisante.
No, no.
Estúpida tonta.
Yo ni siquiera comí de esa sopa.
Si recuerdas,
fui interrumpida.
Escuchen, esto es lo que vamos a hacer.
Vaya, vaya, vaya.
Déjame ver.
Yo creo que hurgaré en tu pecho
y te voy a arrancar tu seco...
y atrofiado corazón.
¡Y lo aplastaré hasta que explote!
Bla, bla, bla, bla, bla.
Tu palabrerío de bruja fea no me asusta ni un poco.
Debería. Considerando que lo último que verás...
será a mi rostro sonriente.
Yo creo, con cada fibra de mi ser,
que al final el amor siempre vencerá sobre el odio
y el mal.
¿Eso crees?
Quizá hayas convertido a Alice y a mi nieto,
pero me aseguraré de que no vuelvas...
a convertir a otro niño.
¡Lo juro por Dios!
¡Ahora!
¡Tú, estúpida rata!
¡Mira lo que hiciste!
¡Corran!
Pero, ¿qué han hecho?
¡Roedores estúpidos, vuelvan aquí!
¡Pestes sucias!
- Queso. - ¡Parásitos!
¡Voy a atraparlos!
¡Alimañas pútridas!
¡Te atrapé!
¿Qué?
Ya me harté de oír toda tu basura.
¿Qué es esto?
¡Eres una tonta!
¡Déjame salir!
¡Déjame salir!
¡Les arrancaré la lengua!
¡Estúpidos ratones!
¡Déjenme salir!
¡Déjenme salir de esta estúpida cosa!
Abuela, esta es la llave de su baúl.
Es mi llave. ¡Esa es mi llave!
Es mi llave, mocoso sin cerebro.
- ¡Parásito sin cerebro! - Vamos, chicos.
Guarden sus lenguas en sus bocas,
¡sucios parásitos de desagüe!
Esto es mucho tocino.
- Lechuga. - Pasta.
Oigan, hacen que me de mucha hambre.
¡Quiten sus manos de ahí, es mío!
¡Alejen sus sucias garras de mi sucio lucro!
Les voy a sacar los ojos.
¿Qué es eso, abuela?
Son nombres y direcciones de todas las brujas del mundo.
¡Vaya!
Con esa lista y ese dinero y estas pociones,
¡podremos convertir a todas las brujas...
del mundo, en ratas.
¡Excelente!
¡Les cortaré las colas con tijeras oxidadas!
¡Y las orejas con cortaúñas sucios!
¡Les sacaré los ojos!
¡Me las pagarán por esto!
De acuerdo niños, arriba.
Tenemos trabajo por hacer.
Casi lo olvido.
No, no, no, no. No hagas eso.
¿Qué estás haciendo?
Hades.
Buen gatito.
Eres un buen gatito peludo.
Lindo gatito.
Ustedes diviértanse.
¡No! Estúpido saco de pulgas.
Pre... Precioso.
Deja esos libros.
Retrocede, estúpido... Precioso.
¡No, Hades!
¡Hades, precioso! Recuerda quién te da de comer.
¡No, no pienses en comida!
Abuela, ¿oíste eso?
No sé de qué estás hablando. Yo no oí nada.
Vaya, muchas gracias.
Y aquí hay uno para ti.
La mañana siguiente, nos sentíamos alegres
y triunfantes.
De hecho, la abuela estaba tan feliz...
que esparció su alegría a todo el personal del Hotel.
Muchas gracias por todo.
Uno para ti.
Y otro para ti.
Qué amable, señora.
Bruno trató de explicarle la situación...
a su mamá.
Hola, madre.
Soy un pequeño ratón.
¡Es un ratón!
Pero resulta que a la Sra. Jenkins...
no le gustaban mucho los ratones.
Así que decidimos que era mejor...
que Bruno se quedara conmigo, la abuela y Daisy.
¡Rápido, rápido!
SE APROXIMA LA GRAN CAÍDA
¡Aquí vamos!
¿Cómo está mi cabello?
¿Cómo está mi cabello?
Hagámoslo de nuevo.
Esta vez, yo iré al frente.
Abuela, me encanta ser un ratón.
Apuesto a que es cierto.
Pero, ¿quieres oír algo raro?
Aún me siento como un niño.
Porque lo eres, querido.
La vida nos cambia a todos.
Digo, mírame.
Yo ya tengo muchos años,
pero aún me siento como una niña.
Y yo aún me siento como niño.
¿Ves? Lo entiendes.
Jamás renuncies a lo que eres por dentro.
Cuando te veo, yo no veo...
ni bigotes, ni una pequeña nariz rosa.
Sólo veo tus ojos brillantes y hermosos.
Abuela,
¿y cuánto vive un ratón?
Un ratón común sólo vive como tres años, pero...
No eres un ratón común.
Eres un ratón persona, y un ratón persona...
ciertamente vivirá...
tres veces más que un ratón común.
Tal vez aún más.
¡Qué gran noticia!
¿Sabes? No soportaría ser cuidado por otra persona.
Yo seré un ratón viejo y tú serás una abuela vieja.
Y ambos moriremos juntos.
Con algo de suerte, querido.
Pero nadie sabe cuánto tiempo le queda en esta Tierra.
Sólo Dios sabe la respuesta.
Y ese es el orden natural de las cosas.
A Daisy, Bruno y a mí nos encantaba...
vivir con la abuela.
Éramos una gran familia feliz.
¡FELIZ RATIDAD!
QUÉ TENGAS UNA FELIZ RATONAVIDAD
BIENVENIDOS A LAS VEGAS
¿TRAVIESOS O RATONES?
¡LE JUGAMOS UN TRUCO A ESAS BRUJAS!
CAZADORES DE BRUJAS
¿En dónde nos quedamos?
Sí, es cierto.
Aquí estamos.
¡Listos para seguir con la lucha!
¡Seguir con la lucha!
Con los años hemos convertido en ratonas a todas...
las malditas brujas de los Estados Unidos.
Y estamos reunidos para llevar la batalla...
¡a todo el mundo!
Tienen los nombres, ¿correcto?
¡Sí, señor!
¿Sus direcciones?
¡Sí, señor!
Y su poción número 86 creadora de ratones.
¡Sí, señor!
¡Poción número 86 creadora de ratones, señor!
Entonces salgamos y démosle a esas brujas
¡una probada de su propia medicina!
Entonces, ¿estás listo para esta misión, mi viejo?
Abuela, jamás he estado más listo...
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