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Esta tía está diciendo que mi padre es un violador.
¿Ahora es importante decir la verdad?
Mi hijo es lo más importante.
Que algún idiota se crea esto lo puedo aguantar,
pero que tú te lo creas no.
Hola. Xavier sabe lo nuestro.
¿Cómo? Yo la he cagado.
Venga, tómatela.
Amal. ¿Estás bien? Estás sangrando.
¿Ustedes llevan el caso de Laura Munar?
Es sobre la muerte de la mujer de Xavier.
¿Qué quieres, Mario?
Intentar que a este tío no le pase igual que a mí, eso es lo que quiero.
-Estoy diciendo que el caso es sólido,
no se puede archivar porque aparezca un imbécil
a contarnos cuatro tonterías. ¿No?
El juez ha decidido que esto se acabó.
Soy inocente. ¿De verdad se cree inocente?
No lo encuentro. No aparece. No te alarmes.
Lo llevaba el día que entré en casa de Xavier.
El pendiente no está ahí.
Sé que Laura dice la verdad. Te voy a estar vigilando.
¿Puedo ayudarla?
Sí. Querría poner una denuncia, por favor.
Siéntese un momento ahí, por favor, no tardarán en atenderla.
Gracias. De nada.
-Van a tardar, ¿eh?
Puedes estar segura.
Llevo aquí casi una hora y todavía no ha salido nadie.
Soy Fran.
Fran.
Robo de mi contrabajo.
Estábamos cargando la furgoneta después de una actuación
y me lo quitaron delante de mis narices. ¿Te lo puedes creer?
¿Y tú?
Perdona, pero no tengo muchas ganas de hablar.
Lo siento, no... No quería molestarte.
Y espero que se arregle por lo que sea que estés aquí.
¿Te gusta el jazz? Toco en un bar este fin de semana y, bueno,
si te animas, a la cerveza invito yo.
Perdona, pero ¿te he dado alguna señal para que tú interpretes
que yo me quiero tomar una cerveza o lo que sea contigo?
Lo siento.
-Venga conmigo, por favor.
Iván, que sí, estoy bien, no te preocupes.
Oye, me dijiste que la suegra de Xavier vivía en Madrid, ¿no?
No tengo tiempo ahora de contarte.
¿Me podrías conseguir su contacto, por favor?
Gracias.
Gracias.
(Timbre)
Hola. ¿Laura? Hola, Teresa.
Pasa. Gracias.
Pasa, pasa.
Las amigas de mi hija son siempre bienvenidas.
¿Quieres tomar algo? No. Gracias, estoy bien así.
Estaba preparando unos centros.
Son calas violetas. Las hay también amarillas y blancas,
pero estas son más originales. A mi hija le encantaban.
Sigo comprándolas como cuando venía a comer.
Era muy guapa. Sí que lo era.
Esa es de cuando estaba en la universidad.
Y la de la derecha de cuando abrieron la tienda de ropa con Elena.
Conoces a Elena, ¿no?
Teresa, no soy amiga de María.
Nunca la conocí, pero sí a Xavier, su yerno.
No entiendo...
¿Qué quiere?
Es que no sé cómo empezar a contarle esto.
Prueba a decir la verdad y ya está.
Hace poco Xavier y yo salimos, fuimos a cenar.
Después él vino a mi casa.
¿Y?
Y me violó.
Ahora es su palabra contra la mía, no tengo pruebas,
no puedo demostrar nada.
¿Qué está haciendo aquí?
Teresa, sé que Xavier y su hija tenían problemas
y que la Policía lo investigó. La Policía hizo muchas preguntas,
lo registraron todo, insinuaron algunas cosas,
pero no encontraron nada porque no había nada que encontrar.
Entonces, ¿por qué lo denunció?
Por favor... De esto hace mucho tiempo.
Esto es ridículo.
Todos los matrimonios discuten, no hay nada raro en eso.
Mi hija no estaba bien, no estaba bien.
Llevaba años deprimida, ¿entiendes?
No quería vivir y eso fue lo que la mató.
Y no tengo nada más que hablar. Teresa, por favor, por favor.
Por favor, es evidente que usted conoce cosas,
sabe cosas sobre Xavier. ¿Por qué le protege?
Sé que fue un buen marido,
que sufrió mucho la pérdida de mi hija.
Y, sobre todo, sé que es un padre maravilloso.
Por favor.
Lo siento mucho.
(Portazo)
¡Lucas, que vas tarde! Ahí lo tienes.
¿No nos estamos pasando un poco?
Tú verás. Si quieres, te recuerdo lo que te ha hecho.
Joder, qué malo está esto. Lucas es el experto. ¡Lucas!
No me encuentro muy bien, me voy a quedar en casa.
¿Qué pasa?
¿Esto no será por lo de Laura? No, papá, digo que me encuentro mal.
Me da igual Laura y los gilipollas que la crean.
A ver si se nos mete un poquito en la cabeza.
Perfecto, pero dejar de ir a clase no es la solución.
Ni tu padre ni tú tenéis ningún motivo para bajar la cabeza.
Y para eso está aquí el tío Rafa.
Antes de que te des cuenta todo volverá a ser como antes.
Venga, a cambiarse. Eh.
Pero antes haz un café, anda, que tu padre casi me mata.
-¿Qué ha sido eso? Una hora encerrada con los jefes, ¿eh?
¿Me lo vas a contar o qué?
-He pedido un traslado, Silva.
-La formación.
No me jodas.
-No me lo pongas más difícil, por favor.
-¿Qué ha sido, porque nos han archivado un caso más?
-Sí, por eso, porque es un caso más, porque cada día
hay un nuevo Xavier Vera y da igual lo que hagamos,
al final ese tío va a estar en la calle
haciendo lo que le da la gana. -Pues sin ti y sin mí sería peor.
Lo que tienes es que descansar.
-Esto no se pasa descansando.
No puedo más, Víctor.
-Al menos prométeme que lo vas a pensar.
(HABLAN TODOS)
-Venga, se acabó la fiesta.
Chicos, a vuestro sitio. -Pero si tenemos Literatura.
-Siento mucho el disgusto, pero Laura no va a poder venir.
-Estará escribiendo alguna mierda con la que llamar la atención.
-Perdona, Lucas, ¿cómo dices?
-Eso se lo podrías decir a la cara cuando venga, ¿no?
-¿Nos dejáis empezar la clase?
Gracias.
Hola. Hola.
Eres Elena, ¿verdad? Sí, soy Elena.
Ahora solo necesito una prueba, un testimonio,
algo que nos ayude a avanzar, lo que sea.
Elena, yo sé que su matrimonio no iba bien,
que discutían mucho
e incluso la madre de María denunció a Xavier.
María estaba deprimida, eso es todo.
La Policía lo investigó. Y no encontraron nada.
La depresión se la llevó.
Se rindió, quizá porque no quería ser una carga.
Odiaba molestar.
Ojalá no lo hubiese hecho.
Ojalá hubiésemos podido evitarlo,
pero no sirve de nada removerlo a estas alturas.
Elena, hablas igual que Teresa.
¿Y?
Nada, me parece curioso.
Dame un segundo, por favor.
Por si acaso algún día te apetece hablar de lo que sea.
Lo siento.
Cata.
No contesta, lleva todo el día sin coger el teléfono.
Dale un poco de espacio, no la agobies.
Ya lo sé, ya lo sé, pero me preocupo,
no lo puedo evitar.
Siéntate, por favor.
Lo siento. ¿El qué?
Siento no haberme dado cuenta de lo mal que estabas
y que necesitabas ayuda.
No, no te tienes que disculpar. Espera.
A ver... Para mí tampoco ha sido fácil.
Fui yo el que decidió quedarse en casa y me encanta,
soy feliz con los niños, pero también he dejado muchas cosas.
Trabajo, quedar con los colegas, tener conversaciones de adultos,
ir al cine...
Yo también lo siento.
¿Crees que ese psicólogo al que vas
podría ayudarnos a hacer terapia de pareja?
(RÍE) ¿Qué?
¿Qué dices?
Pero si tú odias hablar de tus cosas con desconocidos.
Sí, lo odio. Pero me da igual.
Voy a hacer lo que sea para que esto funcione.
Ya lo estás haciendo.
(Móvil)
Sí.
Sí.
Vale, voy. Dé la vuelta, por favor.
Unos días antes de que María se suicidase,
me acosté con él.
Le invité a mi casa, bebimos vino...
Me desperté con él en la cama.
Sé que no estaba borracha,
era como si le estuviera pasando a otra.
Te drogó. Pero él no paraba de repetir
que había sido el mayor error de su vida,
que había sido culpa mía, y le creí.
Cuando leí tu post,
me lo planteé por primera vez.
Así que, cuando he venido antes, tú ya sabías quién era yo.
Sí.
María se enteró.
Y unos días después se suicidó.
Elena, no es tu culpa.
No puedes seguir cargando con esto sola.
Ven conmigo.
¿Cuándo te vas? Me iba a ir hoy,
pero te puedo esperar. ¿Nos vamos juntas mañana?
Sí. ¿Sí?
Sí.
Elena, le vamos a parar, vamos a acabar con esto.
Todo irá muy bien.
Habitación 603.
Disfrute de su estancia. Gracias.
¿Un restaurante o algún sitio donde poder comer algo?
Lo tiene ahí, al fondo. Gracias.
(Móvil)
(Móvil)
Hola. -Eh, pequeña, ¿cómo estás?
-Bien. Aquí, echando barriga.
Mira. -Ya te veo.
Qué ganas de estar ahí. ¿Te estás tomando los zumos?
-Sí. Mira.
Hoy me tocaba este. Remolacha con manzana.
Están asquerosos, ¿eh? Pero bueno, a él seguro que le encantan.
-O a ella.
-Claro, o a ella.
-¿Me vas a decir lo que te pasa? -No me pasa nada, estoy bien.
-Vamos a hacer un juego.
Vuelve a intentarlo.
-Nada, esta mierda de curro.
Ya no me acuerdo por qué me gustaba.
-Creo recordar que era porque te importan las personas,
¿no era algo así?
-Sí, algo así.
-Oli, no quiero que sea niña.
Es horrible, ¿no? -No, no lo es.
¿Has hablado ya con la división de personal
para solicitar el traslado? -Sí.
Espero no equivocarme.
-Todo va a ir bien. Te lo prometo.
Y antes de que te des cuenta, estaré ahí en casa contigo.
(Puerta)
-Lidia, ¿qué?
-Joder, tengo que irme ya. -Nada, vete tranquila, estoy bien.
-Hablamos mañana. -Sí.
-Tómate los zumos. -Que sí, pesada.
-Bueno... Un beso.
Te quiero.
-Y yo a ti. -Descansa.
-Chao. -Chao.
-Puede pasar.
(Puerta)
-Ey.
Qué pesado que eres, macho, de verdad.
¿Tres días sin contestarme?
¿Y qué celebramos?
Pues mira, lo de puta madre que me va todo.
¿Quieres una birra?
O mejor, una croqueta. No. Gracias.
¿Qué? Me suspendieron de empleo y sueldo.
Por el registro. Efectivamente.
¿Me acompañas o no?
Si es que esto solo podía acabar así, Iván.
Y peor que va a acabar. No digas eso.
Deja las cosas como están, no la cagues más.
(RÍE) ¿Más? Olvídate de todo.
Y olvídate de Cata, hizo mal en pedirte que te metieras.
No sigas por ahí. Deja el puto tema de una puta vez, hostias. ¡Joder!
Si tanto te quiere, que hable con su marido de una vez;
si no, que te deje en paz.
(RESOPLA)
Adelante. Hola.
¡Xavier! No sabía que venías. Disculpa, debí avisarte antes,
pero iba a venir de todas formas. ¿Cómo va todo?
Sé que te he complicado el trabajo, discúlpame.
No pasa nada, lo entendemos. Nos apañamos.
Quiero volver a estar en la rotación.
¿Ya estás bien? Sí.
Solo necesitaba unos días para estar tranquilo, para respirar.
La acusación me impactó.
Es una situación que no puedo controlar
y eso no me gusta.
Pero ya pasó, ya se terminó. ¿Han cerrado el caso?
(ASIENTE)
La justicia ha hecho lo que tenía que hacer
y lo que no es justo es que yo esté parado en casa
cuando lo más importante para mí es el trabajo.
Bueno, si estás tan seguro, puedes volver mañana.
Gracias. Mañana nos vemos. Fantástico.
Hasta mañana.
(Móvil)
Cata. Laura, ¿dónde estás?
Estoy en Madrid, tranquila, pero vuelvo hoy.
¿Cómo que en Madrid? ¿Sabes lo preocupada que estaba?
Por favor, tienes que contestarme el teléfono.
Ya. Perdóname. Esta noche te cuento todo.
Tengo buenas noticias. ¿Cómo? ¿De qué estás hablando?
Te lo cuento esta noche, ¿vale? No te preocupes. Un besito.
Te quiero. Sí, yo también te quiero.
(Puerta)
¿Qué haces aquí?
Sé que Sergio no está en casa y que los niños están en la piscina.
¿Has bebido? Un poco, un poco, pero tranquila.
Necesitaba hablar contigo y... ¿Hablar conmigo de qué, Iván?
¿Tú qué crees? No, por favor, tienes que irte.
No. No lo dices en serio. Sí.
No, sé que me echas de menos. No.
Yo sé que me echas de menos. ¿Qué haces?
Iván, no voy a dejar a mi familia. Nunca dije que lo haría, ¿vale?
No quiero.
Pero un momento, un momento. Tú me dijiste que aún no podías,
me pediste tiempo. Bueno, pues ya no quiero.
Lo siento. ¿Lo entiendes? No quiero, no...
Hola. Hola.
Ey, Iván. ¿Cómo estás, tío?
Bien. De puta madre estoy.
¿Y los niños?
Hay un problema con el pH del agua, los he dejado con Paula.
¿Todo bien?
Iván.
¿Qué es, por Laura?
Que te lo cuente Cata mejor.
¿Puedes conducir? Sí, tranquilo.
¿No quieres que te lleve? No, estoy de puta madre.
Hola. ¿Vamos?
¿Qué pasa?
Siento mucho por lo que estás pasando,
pero no puedo ayudarte. ¿Cómo?
Elena, hace menos de 24 horas estabas dispuesta a ayudarme.
¿Qué ha pasado?
Quiero que sepas que cuando leí tu post entendí por fin
que no había sido culpa mía. Evidentemente.
Gracias a que yo lo hice público, entendiste que te había violado.
¿No vas a hacer nada? Solo quiero seguir con mi vida.
Espera, Elena, por favor. ¿Has hablado con Teresa?
Deja en paz a Teresa, ya ha sufrido bastante. Perdió a su hija.
Teresa... No voy a quitarle también a su nieto.
Teresa tiene miedo, prefiere pensar que tiene un yerno maravilloso
antes que aceptar que ella no hizo nada por ayudar a su hija.
Y mientras ella se sigue tapando los ojos
y tú intentas seguir con tu vida, el hombre que nos violó sigue libre.
He quedado con los chavales para tomar una cerveza, ¿te apuntas?
-Qué va, estoy muerta. Si salgo, seguro que me duermo en el bar.
-Perfecto, eso será como salir con mi mujer. Te vienes.
-No. Además, ¿tú no te olvidas de algo?
-¿De qué?
Eso es una tontería. Natalia se tomó dos copas de vino
todas las noches durante el embarazo de Ana
y salió todo bien. Bueno, salvo el tercer bracito de la niña.
(RÍE) -Anda que...
No me extraña que tu mujer se duerma cuando sale contigo.
-¿Ves cómo vas a echar de menos mis tonterías?
-Oye, Víctor, lo he pensado bien y está decidido.
Lo siento.
-Le vas a dejar que gane. -No es por Xavier Vera.
Bueno, no es solo por él. Necesito llegar a mi casa
y poder decirle a mi mujer y a mi hijo
que he tenido un buen día. No puedo más.
-Algunos días nos va bien. -Sí, los días que no pasa nada.
-Así que a formación.
-A formación, sí. -A formación, muy bien.
-¿Muy bien? ¿Ya está? -No. Lo voy a intentar
hasta el último segundo, pero hoy toca cerveza y te vienes.
-Que no.
"Semana 10. Ahora mismo tu bebé es del tamaño de una aceituna."
(FRENA) ¡Oh!
¿Estás loco o qué?
No me lo puedo creer.
¿Estás bien?
¿De verdad que lo del otro día en la comisaría
fue como para intentar matarme?
Estoy bien, estoy bien. Tranquila, estoy mejor que nunca.
¿De dónde has salido? Es que no...
No te he visto. Es que toco al final de la calle.
Intenté decírtelo, pero no te preocupes,
que no voy a volver a intentar invitarte.
A lo mejor ahora soy yo la que te debe un café. ¿Tienes tiempo?
¿Te ha pasado alguna vez que tú crees que tu vida
es de una manera y de repente ocurre algo
que hace que no entiendas nada? Sí, sí, creo que sí.
A mí me preocupa que las cosas ya nunca vuelvan a ser como antes.
Bueno, es que a lo mejor no tienes que volver a ser la de antes.
Quizás lo que tienes que hacer es aprender a vivir como eres ahora.
Y esto te lo dice un tipo al que no conoces de nada.
No sé si te sirve de gran ayuda.
Vas a llegar tarde al concierto.
Sí.
¿Estás segura que no quieres venir?
No tengo remedio.
Adiós.
Perdón.
Va. Un momento.
¿Qué haces aquí? ¿Qué es esto?
Este no es el lugar para hablar de esto, ¿vale?
¿Tú vas a demandarme? ¿Cómo te atreves?
¿Cómo que cómo me atrevo? Lo que hiciste se llama difamación.
Hay amigos míos que se han creído lo que has escrito
y a Lucas sus compañeros no le hablan en clase.
¿Qué crees que iba a hacer? Tú me violaste,
no voy a quedarme callada. La carta lo dice muy claro:
una rectificación pública o te demando.
Sé por qué se suicidó tu mujer. Papá.
Se enteró de lo que le hiciste a Elena y no pudo soportarlo,
esa fue la gota que colmó el vaso. Papá, ¿de qué coño está hablando?
Sube a tu cuarto ahora mismo. ¡Sube a tu cuarto ya!
Y tú lárgate de aquí si no quieres que llame a la Policía.
Tienes que parar, Laura. Mírame.
Prométeme que no te vas a acercar a su casa nunca más.
Contratamos a un abogado, que lo cruja y se acabó.
¿Uno mejor que el suyo? Alguno habrá.
¿Y para qué va a servir? Algo tendremos que hacer, Cata.
Sí, tranquilizarnos los tres para empezar.
Lucas.
Lucas.
¿No has pensado en cambiar de instituto?
Eso sería lo mismo que decir que me lo he inventado todo
y que, como soy una mentirosa, me tengo que ir.
Yo solo quiero que sigas adelante, Laura.
¿Cómo?
Irte una temporada no es una mala idea, de verdad.
¿Dónde vas?
Quiero estar sola.
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