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La naturaleza está llena de animales extraordinarios...
...con sorprendentes ciclos vitales.
Sin embargo, algunas historias son más fascinantes que la mayoría.
Los misterios del ciclo de la vida de una mariposa...
...o la extraña biología del pingüino emperador.
Algunas de estas criaturas han estado rodeadas de mitos y malentendidos...
...durante mucho tiempo.
Y algunas solo recientemente nos han mostrado sus secretos.
Estos son los animales que destacan del resto,
las curiosidades que encuentro más fascinantes.
Las hembras de los dragones de Komodo pueden parir crías...
...sin tener contacto con un macho...
..y las hembras de los pulgones pueden clonarse a sí mismas...
...para crear cientos de copias.
¿Cómo y por qué estas criaturas tan diferentes...
...se reproducen por nacimiento virginal?
NACIMIENTOS VIRGINALES
La mayor parte de los animales se reproducen mediante reproducción sexual.
El macho fertiliza los huevos de la hembra...
...y los genes de ambos progenitores se mezclan y producen crías.
Pero en la naturaleza,
unos pocos animales se alejan de ese método y se reproducen de una forma distinta.
En agosto de 2005, aquí en el zoo de Londres, una hembra de dragón de Komodo llamada Sungai,
puso huevos, y varios meses después cuatro bebés dragón eclosionaron.
Esto no parece extraordinario, pero lo fue,
porque Sungai no había tenido contacto con un dragón de Komodo macho por más de 2 años.
Al principio, los encargados pensaron que ella había almacenado el esperma del macho,
con el que se la mantuvo anteriormente en Francia.
Pero tests genéticos revelaron que ella había, de hecho, fertilizado sus propios huevos...
...y parió sin implicación de ningún macho.
Este fue un sorprendente descubrimiento sobre los dragones de Komodo,
que pueden reproducirse a través de un proceso denominado partenogénesis.
Es un término derivado de dos palabras griegas,
'partheno' significa virgen y 'genesis' significa nacimiento.
Sorprendentemente, las increíbles habilidades reproductivas de los dragones no fueron descubiertas hasta hace solo unos pocos años.
Pero la especie había permanecido desconocida hasta bien entrado el siglo veinte.
Luego empezaron a circular historias en Indonesia...
...de un extraño monstruo reptiliano...
...que vivía en una pequeña isla que se encuentra lejos al este de Bali.
Se dijo que era de unos seis metros de longitud...
...y lo suficientemente fuerte como para abatir un búfalo.
En 1910, dos europeos, miembros de una flota holandesa buscadora de perlas,
finalmente confirmaron la existencia de estos grandes dragones en la isla de Komodo.
Entusiasmados por este hallazgo,
fotos de la piel fueron enviadas al Mayor Ouwens, director del Museo Zoológico de Java.
Estaba igualmente sorprendido...
...y contrató un experimentado cazador indonesio...
...que capturó vivos dos ejemplares adultos y dos ejemplares jóvenes para su zoo.
El lagarto fue identificado como una enorme y nueva especie de lagarto monitor.
Lo llamaron 'Varanus komodoensis'.
El descubrimiento de estos monstruos vivientes causó una ola de excitación.
Pero la Primera Guerra Mundial impidió más visitas a la isla.
Y después, en 1926, el americano William Burden inició una expedición para investigar más.
Su pequeño equipo incluía a su mujer,
la doctora Emmett Reid Dunn, experta en reptiles,
y un cámara de Pathe.
Su película sobre esta criatura gigante de un mundo desconocido...
causó un gran entusiasmo mundial.
Luego en 1927, dos dragones de Komodo vivos fueron enviados a Europa.
Aunque ellos claramente podían ser peligrosos,
demostraron ser más amables e inteligentes de lo esperado.
Pero llevó 80 años antes que entendiéramos el modo en que se reproducen.
Conocemos por otros ejemplos que la reproducción de los reptiles puede ser más variada que la de los mamíferos.
En los cocodrilos, el sexo de los huevos no está genéticamente definido,
sino que está controlado por la temperatura.
Aquellos que son incubados a temperaturas cálidas, eclosionan como machos...
y aquellos con condiciones más frías, lo hacen como hembras.
Pero el sexo de un dragón de Komodo por eclosionar es determinado de otro modo.
El hecho de que los huevos de los dragones de Komodo puedan desarrollarse sin fertilización fue un hallazgo sorprendente.
Pero, resulta interesante que todas las crías eran machos. ¿A qué podría deberse?
De acuerdo, así es como funciona.
La hembra de dragón de Komodo tiene dos cromosomas sexuales diferentes,
el W y el Z.
Y el macho tiene dos cromosomas similares, el Z y el Z.
Si no hay machos, solo el par WZ de la hembra permanece.
En este caso, la hembra divide su propio óvulo en dos mitades,
una de las cuales tiene un cromosoma W, y la otra parte uno Z.
Luego ellos se duplican para formar un WW y un ZZ.
En el dragón de Komodo, la combinación WW no es un par de cromosomas operativo.
Por eso, solamente el macho ZZ eclosionará.
Por tanto, la hembra de los dragones de Komodo puede producir sus propios machos.
Esto parece casi increíble.
Pero cuando te pones a pensarlo, es una habilidad muy útil para un animal que vive en una pequeña isla.
Los dragones de Komodo son descendientes de ascentros parecidos a los lagartos...
...que vivieron hace unos 40 millones de años en Asia.
Migraron a Australia y posteriormente alcanzaron las islas de Indonesia Central.
O nadando o a la deriva a través del océano en vegetación flotante.
La partenogénesis permitiría a una sola hembra llegar a una isla...
...y comenzar un población reproductora por sí misma.
Nadie conocía que los dragones de Komodo podían reproducirse asexualmente antes de que hembras solitarias empollaran huevos fértiles en cautividad.
En estado salvaje, es virtualmente imposible saber si una hembra ha copulado con un macho...
...y normalmente suele haber machos alrededor.
En la mayoría de los casos, es preferible la reproducción sexual.
La mezcla de los genes del macho y de la hembra puede facilitar la reparación del ADN y evitar mutaciones no deseadas.
Tal variación genética también ayuda a los animales a adaptarse al medio ambiente.
Por eso la reproducción sexual parece tener más sentido biológico que la partenogénesis...
...y debería tener un carácter excepcional en la naturaleza, como un último recurso.
Extrañamente, no siempre es así.
En 2012, un comportamiento extraño de reproducción fue detectado en dos especies de serpientes: la víbora cobriza y la boca de algodón.
Algunas hembras se estaban reproduciendo por partenogénesis, incluso aunque hubiera machos presentes.
Estas hembras suelen ser pequeñas, y son pasadas por alto por los machos.
Así que antes que no reproducirse, se clonaron así mismas.
Pero este tipo de procreación es potencialmente un callejón sin salida genético.
Si los individuos tienen todos los mismos genes, la especie no puede reaccionar ante un mundo cambiante.
Para las lagartijas que viven en un duro pero muy estable desierto,
ser genéticamente idénticos es realmente una ventaja.
Para ellas, la partenogénesis es mejor que la reproducción sexual...
...al prevenirlas de variar de su fórmula ganadora.
Extrañamente, las hembras todavía pasan por los rituales de apareamiento.
Esto estimula sus hormonas, pero estos lagartos se la están jugando.
Si su entorno cambia a peor, serán incapaces de adaptarse y estarán en riesgo de extinción.
Claramente, la mejor técnica de supervivencia es ser capaz de reproducirse de ambas formas.
La partenogénesis ha permitido sobrevivir a moradores aislados como el dragón de Komodo...
...formando poblaciones reproductoras partiendo de una única hembra.
Más recientemente, estudios sobre los dragones de Komodo salvajes...
...han mostrado que los dos tercios de su población son machos,
planteando que incluso cuando miembros de ambos sexos están presentes, la reproducción no sexual sigue sucediendo.
Por tanto, los dragones de Komodo mantienen sus opciones reproductoras adaptables.
Es probable que muchos animales se estén reproduciendo por partenogénesis,
o tengan la posibilidad de hacerlo así, pero sin saber de ellos.
La partenogénesis ha estado pasando desapercibida durante millones de años.
Aquí tenemos una curiosidad natural que está enseñando ahora sus secretos.
Luego, encontramos un pequeño animal que usa la partenogénesis...
...para ser uno de los más rápidos reproductores de la naturaleza.
El reciente hallazgo de los nacimientos virginales en los dragones de Komodo fue una gran sorpresa.
Pero la partenogénesis está más extendida de lo que creemos.
Ocurre incluso en nuestro jardín trasero.
En verano, esta no es un vista poco común.
Miles de pulgones se reúnen masivamente en un tallo.
En esta época del año, cada uno puede producir de cinco a diez crías al día.
Y cada uno es una copia genética de sí mismo.
Grandes cantidades de pulgones pueden repentinamente aparecer en aproximadamente un día.
Pájaros y otros insectos llegan a cazarlos,
pero los pulgones normalmente se mantienen por delante.
Esta increíble habilidad atrajo la atención de los eruditos.
A mediados del siglo XVIII,
un nuevo estudio sobre los insectos fue fublicado en Francia.
Su autor, Rene Antoine Ferchault de Reaumur,
expresó su sorpresa de que nunca había visto a los pulgones apareándose.
Tampoco había visto un macho.
Hizo el revolucionario planteamiento de que se estaban reproduciendo sin contacto sexual...
...e invitó a sus lectores a que le ayudasen a probarlo.
En la primavera de 1740, Charles Bonnet,
entonces un joven estudiante de derecho de Suiza, abordó el desafío.
Charles Bonnet cogió una pulgón hembra inmediatamente después de su nacimiento...
...y la colocó en una cámara de aislamiento.
Situó al pulgón en una hoja, dentro de una jarra de cristal dada la vuelta, y usando una lupa,
lo observó desde temprano hasta la noche durante 12 días.
En la noche del 1 de junio de 1740 a las 19:30 horas...
...el pulgón hembra dio a luz a una cría de pulgón.
Entonces, durante los siguientes 21 días tuvo otras 94 crías hembras.
Bonnet no tenía idea de cómo esto podía ocurrir,
pero sí sabía con seguridad que el pulgón se había reproducido sin contacto con macho alguno.
Envió sus descubrimientos a Reaumur en París,
quien publicó este nuevo e importante hallazo de reproducción sin sexo.
Pero cómo funcionaba la partenogénesis y por qué los pulgones usan el nacimiento virginal en sus ciclos vitales...
...era todavía un misterio. Y los entomólogos estuvieron perplejos durante muchos años.
En la década de 1830, un entomólogo llamado Francis Walker...
...se interesó mucho en catalogar varios pequeños insectos, incluyendo los pulgones.
Hizo más de 13.000 diapositivas.
Walker recopiló cientos de pulgones,
muchos de Southgate y alrededores de Londres.
Aquí vemos algunos de ellos.
Hizo sucesivas colecciones de la misma especie de pulgón...
...de la misma localidad a lo largo de todas las estaciones.
Como resultado, encontró diferentes formas de cada pulgón a lo largo del ciclo reproductivo.
Variaban en tamaño y algunos no tenían alas.
Eso sugirió que las hembras de pulgón tenían un ciclo vital bastante extraordinario.
Resultó claro para el estudio de Walker que casi todos los pulgones eran hembras.
Pero cambian de forma a lo largo de las estaciones.
Al comienzo de la primavera, cuando las plantas están creciendo, la mayoría no tienen alas.
Con abundancia de comida, no tienen necesidad de alas.
Avanzada la estación, cuando la sobrepoblación se convierte en un problema,
las hembras nacen con alas,
para que puedan volar y encontrar nueva comida.
Los pulgones parecen capaces de producir hembras que pueden aprovechar cada situación.
Aunque Walker fue prolífico, no fue siempre totalmente exacto.
Él registró numerosos aspectos del ciclo vital de los pulgones,
pero no los juntó para crear el cuadro completo.
Y después la investigación sobre los pulgones fue retomada por otro entomólogo llamado George Buckton.
Registró cada detalle del complejo ciclo vital de los pulgones.
En 1883, George Buckton publicó el "Monográfico sobre los pulgones británicos" en cuatro volúmenes.
Quiso compartir su pasión por estos pequeños insectos...
...en libros que esperaba no fueran demasiado aburridos académicamente.
Buckton mantuvo correspondencia con muchos de los principales naturalistas de su tiempo...
...para juntar todos los posibles especímenes y las anotaciones sobre su comportamiento.
Fue un consumado artista...
...y creó hermosos y detallados dibujos de especímenes vivos,
y muestran de modo interesante una destacada ausencia de los pulgones machos.
"Las formas sexuales de los pulgones", escribió, "son en muchas especies muy raras de encontrar".
Los dibujos de Buckton confirmaron que las poblaciones de pulgones son normalmente todas hembras...
...y esos machos habían sido casi enteramente eliminados de la especie.
Durante la mayor parte de la temporada de reproducción las hembras solo parían hijas.
No querían gastar el tiempo creando machos que no podrían engendrar prole.
Así que, ¿necesitan los pulgones a los machos para algo?
El ciclo vital de otro insecto parecería sugerir que no.
Esta extraordinaria criatura es una "Phyllium giganteum", un insecto hoja gigante.
Es la especie más grande de su grupo, y vive libre en Malasia.
Casi todos los individuos son hembras.
De hecho, hasta 1994 no fue descubierto un macho de esta especie.
Son extremadamente raros.
La mayoría de la especie se reproduce por partenogénesis.
Ponen huevos sin fertilizar de los que eclosionan más hembras,
y este método de reproducción les ha permitido extender su alcance considerablemente.
Al igual que una hembra solitaria de dragón de Komodo al llegar a una isla,
una sola hembra del insecto palo puede comenzar una colonia reproductora en un nuevo área incluso si los machos nunca llegan.
Y eso es lo que sucedió en el sur de Inglaterra en 1903,
cuando diferentes especies del insecto palo llegaron en la vegetación importada desde Nueva Zelanda.
Ahora, poblaciones totalmente hembras sobreviven a miles de millas de su lugar natal.
Estas poblaciones no tienen machos y no parece que los necesiten.
Las hembras ponen huevos fértiles que sobreviven a los duros inviernos y las nuevas hembras salen del huevo en primavera.
Pero sin machos, la población podría llegar a ser peligrosamente endogámica.
La población de pulgones se enfrenta a los mismos problemas.
Pero la mayoría de las especies tienen un giro en su ciclo vital que refresca su patrimonio genético.
En otoño, la línea de producción de los pulgones pasa de producir hembras asexualmente...
...a producir machos y hembras sexualmente.
Al final de la estación, a medida que la comida escasea y la temperatura desciende,
hay una fase de reproducción sexual que produce huevos.
Estos huevos pasarán el invierno para crear la próxima nueva generación de pulgones en primavera.
Los pulgones no producen sus huevos hasta el otoño.
Sin embargo, la mayoría de las poblaciones sobreviven hasta entonces...
...porque, en muchos casos, establecen una relación con otro insecto: las hormigas.
Un pulgón se alimenta perforando los tallos de las plantas, y bebiendo la savia azucarada.
Pero la savia contiene más azúcar del que los pulgones pueden asimilar,
así que expulsan el sobrante como gotitas azucaradas.
Esto es una comida perfecta para las hormigas,
que cultivan con entusiasmo a los pulgones para cosechar el preciado líquido.
Y en contrapartida, las hormigas protegen a los pulgones de otros insectos que tratan de cazarlos.
Por tanto, con las hormigas protegiéndoles,
los pulgones tienen una buena oportunidad de sobrevivir hasta finales de año...
...cuando ponen sus huevos.
En primavera, nuevas hembras surgirán de los huevos...
...y empezarán una vez más a crear nuevas versiones de sí mismas una y otra vez.
Y los pulgones tienen un final, casi un increíble giro en sus ciclos vitales...
...que acelera enormemente su reproducción.
Hacen algo realmente asombroso.
Incluso antes de su nacimiento, tienen embriones desarrollándose dentro de sus cuerpos.
Esta facultad, combinada con la partenogénesis...
...otorga a los pulgones un relevo generacional sumamente rápido.
Como las pequeñas muñecas rusas, no paran de sacar pequeñas copias de sí mismas.
Un pulgón recién nacido en verano, tiene dentro de su cuerpo a sus propias hijas en desarrollo,
quienes a su vez contienen totalmente formadas a sus nietas no nacidas.
Por tanto, varias generaciones de pulgones se superponen en el tiempo y el espacio...
...y en una estación una hembra puede producir miles y miles de hembras clonadas.
Las vidas de los pulgones son diversas,
a menudo complicadas y realmente sorprendentes.
Pueden cambiar la planta huésped, cambiar su forma y alterar su método reproductivo.
En primavera, las hembras eclosionan y crean varias generaciones de hembras sin alas.
Su número crece y producen hembras aladas que pueden volar en busca de comida...
...y rápidamente crean incluso más hembras.
En otoño, ambas formas sexuales de machos y hembras aparecen...
...los cuales se aparean y ponen huevos, que luego sobreviven al invierno.
La habilidad de reproducirse por partenogénesis nos parece casi mágica,
pero en la naturaleza el nacimiento virgnial no es poco común.
Tener la habilidad de producir hijas clonadas o más machos puede salvar una especie o crear una nueva.
Las formas flexibles de reproducción han permitido a criaturas colonizar nuevas zonas...
...y sobrevivir en pequeñas comunidades como las de las islas.
El dragón de Komodo ha sobrevivido sin duda durante muchos siglos,
y los pulgones han estado alrededor de 200 millones de años.
Por tanto, la partenogénesis es una estrategia reproductiva que es un auténtico salvavidas.
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