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¿Terminaste anoche los deberes, T?
-¿Taylor? -¿Qué?
¿Qué?
¿Qué?
Espero que no hables así a tus profesores.
Creo que la respuesta que buscas es: "perdona, papá".
En Inglaterra puede,
pero estamos en México.
No hay excusas para ser maleducado, da igual el país, listillo.
-Oye, te estoy hablando. -Lo que tú digas.
Sí, muchas gracias por prepararme el desayuno, papá.
Richard, me gusta, pero ¿cómo beneficiará a mi empresa?
Tom, me alegra que lo preguntes porque es nuestra prioridad.
La prioridad absoluta es el valor en el mercado.
Tener medios para planear y ejecutar una arquitectura híbrida de seguridad
que reduzca cualquier riesgo de brechas en la seguridad
de las plataformas en la nube.
-Somos la empresa que necesitas. -Suena bien.
¿Vale? ¿Seguimos?
-Te llamaremos pronto. -Genial, Tom. Gracias.
-Adiós. -Gracias.
-¿Diga? -Hola, ¿es el padre de Taylor?
Sí, soy yo.
Siento comunicarle que Taylor se ha peleado en el colegio.
¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué ha pasado?
Un altercado con dos chicos. Al parecer, él empezó la pelea.
-¿Él la empezó? -Sí, eso me temo.
¿Sabe qué la provocó?
Ninguno quiere decirlo, pero otros alumnos dicen
que se burlaban de él.
Pero aunque sea así, él sabe comportarse.
-¿Seguro? -Sí, por supuesto.
Comprenderá que no podemos tolerar esta conducta.
Bueno, hablaré seriamente con él cuando vuelva y...
¿Me daría los teléfonos de los padres de los chicos para hablar con ellos?
Hoy me llamó tu directora, colega. ¿Algo que quieras contarme?
¡Taylor!
¡Es la segunda vez en dos semanas! ¡No me gusta! ¡Oye!
Ni se te ocurra ignorarme.
Date la vuelta.
¿Quiénes son?
-¿Los mismos de la última vez? -Sí.
Es un moratón muy feo.
¿Quién empezó?
Porque la directora dice que fuiste tú. ¿Es verdad?
¿Taylor?
-Teníamos un trato. -No, tú tenías un trato.
Hablan de mí, saben lo de mamá, me llaman “huerfanito”
-y cosas así. -¿Y qué más da?
Que hablen, no merece la pena.
Deja de ignorarme.
Ya te lo dije: la violencia no es la solución.
Los calla.
No importa, ¿vale?
No puedes evitar tus problemas con puñetazos. Te pasará factura.
Mira,
lo intento, colega.
Intento educarte bien, como tu madre querría...
Mamá está muerta,
-deja de intentarlo. -No seas así.
Quizá en vez de enseñarme a huir de una pelea
podrías enseñarme a defenderme.
Hay mejores formas de afrontar los problemas, hijo.
¡Taylor!
Lo atraigo a una falsa seguridad pero adopto una posición defensiva.
Veo su intención y recurro a los puños.
Me coloco en la misma posición,
golpeo en la ingle, luego en la cara
y lo noqueo con un golpe del codo.
O también podría empezar centrándome aquí,
y acabar con una patada en la cabeza.
Oye, tío, no quiero problemas.
¿Taylor?
-¿Qué haces? -Deberes.
¿Deberes? ¿Con esos ruidos? Te oía desde abajo, hijo.
Estaba viendo YouTube.
Era YouTube. ¿Para los deberes?
"Cómo golpear fuerte y rápido en una pelea callejera".
Maravilloso. ¿Por qué lo ves?
Cuando me den problemas les daré una paliza.
Taylor, préstame atención.
No quiero volver a oír que te has metido en problemas
por pegar a otros niños.
Me da igual lo que digan, no vale la pena,
¿lo entiendes?
Haz los deberes de verdad,
que estoy seguro de que no te pidieron una redacción
-sobre cómo dar palizas. -Casi he terminado.
Casi no es terminado. Acábalos ya.
Yo me quedo con esto.
¿Diga?
Richard.
¿Quién es?
La pregunta es, amigo, ¿quién eres tú?
¿De qué hablas?
Eres un consultor de seguridad que vive en México con un hijo
y una vida tranquila...
O eso es lo que has ido contando durante los últimos años.
¿Verdad, Nero?
-¿Cómo sabes ese nombre? -Sé la verdad sobre ti.
Dónde estuviste, qué hiciste y quién eres en realidad.
-No sé a qué juegas, pero paso. -El juego acaba de empezar.
Recibirás un vídeo
-en 30 segundos. Prepárate. -¡Taylor!
¡Taylor!
¡Taylor!
¿Dónde está mi hijo?
Mira tu pantalla, amigo.
-¿Quién coño eres? -Soy quien dicta las normas.
Ya sabes cómo va, no tengo que explicártelo, ¿no?
-Pareces un tipo... -Escúchame,
Si le tocáis un solo pelo, juro que...
Lo sé. Nos matarás a todos. ¿Sabes qué, Nero? Por eso te elegí.
No lo he dudado ni un segundo.
Te necesito para un trabajo.
¿Qué trabajo? ¿De qué cojones hablas?
¿Dónde está mi hijo?
Oye, estás malgastando el poco tiempo que le queda a tu hijo.
¿Vas a escucharme?
-Sí. -Tu hijo
está encerrado en una cámara de gas.
O sigues mis instrucciones,
o morirá hoy por monóxido de carbono.
Vas a hacer todo lo que te pida, lo que incluye matar a mucha peña,
algo que se te da bien. Y al final,
tu hijo será libre. ¿Sigues ahí?
-Sí, sigo aquí. -En el garaje hay un paquete.
¿Ves el chaleco?
Póntelo.
El chaleco tiene una nanocámara. Enciéndela.
Yo veré todo lo que tú veas, amigo.
Nada de jueguecitos.
Dentro del baúl hay una caja plateada. Ábrela.
Es un coche blindado.
Estas son sus coordenadas.
Proceda con la ruta.
Hasta que no hable con mi hijo no iré a ninguna parte.
¡Taylor!
¡Taylor, soy papá! ¿Me oyes?
-¿Taylor? -¡Papá!
-¡Papá! -Todo irá bien, hijo.
¿Y esa cara?
¿Te han hecho daño?
Estoy bien.
¿Dónde estás, hijo?
¿Oyes algo o ves algo que pueda darte una pista?
No sé dónde estoy, me he despertado aquí.
¿Qué está pasando, papá?
No sé, colega, pero...
¿Taylor?
¡Taylor! ¡Joder! ¡Mierda!
No sabe dónde está ni cómo llegó ahí, pero el chico dio bastante guerra.
-Es duro, como su padre. -Hijo de puta...
Es sencillo: haz lo que yo diga. El monóxido de carbono es muy chungo.
Si, al final, has hecho todo lo que te pido,
llevaremos a tu hijo a un punto seguro.
-¿Cómo sé que lo liberaréis? -Se llama confianza.
-Hoy trabajaremos en ella. -¿Confianza?
Va a ser un día muy largo, ¿no, tío?
¿Cuándo volveré a hablar con mi hijo?
Cuando termines la primera misión.
Ni un segundo antes.
Ya estoy.
-¿Ves ese hotel a tu izquierda? -Sí.
Hay una reunión en el restaurante
entre el Cártel Roja y el Cártel Garza.
Quieren enterrar el hacha de guerra y cerrar un acuerdo.
Es muy mala idea porque contralarían toda la zona oeste del río Tijuana.
Unos cerdos.
¿Qué quieres que haga?
Quiero
que entres y mates a todos.
No me jodas. No irás en serio.
¿Acaso he dicho algo esta noche para que pienses que no voy en serio?
Pero es de locos, ¿vale? No puedo entrar y liarme a tiros.
-¿Y los inocentes? -Es justo lo que harás.
La vida de tu hijo depende de ello.
Y en este lugar en concreto, juego a ser Dios.
Y puedo asegurarte que no hay buena gente ahí dentro.
Ningún santo, solo pecadores. Malos.
Calaña.
¿De cuántos malos hablamos?
Entre 10 y 12, más o menos.
No es nada para el Nero de hace 15 años,
por lo que he oído. La cuestión es...
-¿Tienes lo que hay que tener? -Tienes un lado muy oscuro, tío.
En resumen, lo que quieres es que entre y mate a todo el que vea
y si, de alguna forma, salgo, ¿me dejarás hablar con mi hijo?
Es la única forma de ver a tu hijo con vida.
Así que, entra ahí
y juega al Call of Duty con esos cabrones.
No. Nada de cremalleras.
Quiero ver el espectáculo.
Lo que tú digas, tío. Vuelvo enseguida.
Bravo, Nero.
Bravo, mi amigo.
Sí, cabrón, déjame hablar con mi hijo.
¿No deberías controlar tu lengua?
Escúchame, gilipollas,
acabo de salir de una matanza de bandidos mexicanos armados.
Corta el rollo y ponme con mi hijo.
Oye, oye, ¿sabes qué?
Esta vez te lo paso,
porque estás bajo presión
por tu hijo. Has hecho un buen trabajo.
No te preocupes. Soy un hombre de palabra.
Lo verás en un momento.
Sí, más te vale. Te voy a decir otra cosa.
Si tus matones vuelven a tocar a mi hijo,
los asesinatos llegarán a tu puerta.
¿Me has entendido?
¿Por qué lo dices? Estamos afianzándonos.
Creamos confianza y, ¿sabes qué?
Empiezo a pensar, con lo del restaurante,
que tengo al tipo adecuado.
Mira. Tu hijo está bien. Es un crío duro. Di "hola, papá".
Taylor, ¿estás bien? Soy papá.
Hace frío.
Lo sé, hijo, lo sé, pero debes mantener la calma, ¿vale?
-Ya voy, lo prometo. -¿Vas a pedir ayuda?
No, me encargaré solo.
¿Qué? ¿Cómo?
Necesito que confíes en mí, ¿vale? Tú confía en mí.
El hombre que te ha secuestrado
me hace trabajar para él, pero en cuanto acabe,
te sacaré de ahí, ¿vale? Así que, calma.
¿Quiénes son? ¿Por qué hacen esto?
¡Joder! Vuelve a ponerlo.
Oye, oye, Nero...
Ya es suficiente charla. Escucha, no te preocupes.
Le daré un sándwich de mantequilla de cacahuete
y leche caliente.
Mientras, prepárate para otro encargo, ¿vale?
Sí, más te vale.
Y le gustan sin corteza, ¿te enteras, capullo?
Nero, tienes que aprender a enfadarte sin ser tan maleducado.
Tú hijo va a aprender malos hábitos, ¿vale?
Verás, me gusta cómo te has deshecho de esos tipos.
-Veamos qué más puedes hacer. -¿Sí? Te ha gustado, ¿no?
Me alegra saber que se te ha puesto dura, cabrón.
Muy bien, a por tu siguiente encargo.
Nuevas coordenadas.
Tienes razón. Es una máquina de matar.
Sí, solo necesitaba motivación.
Sería un motivador de la hostia.
Casi siempre limpiamos lo de los gringos, ¿no?
Ellos se sientan a ver la tele.
Pero, esta noche,
nosotros veremos la tele
y el gringo limpiará nuestra mierda.
-Me gusta. -¿Listos?
¡Vamos!
Siga recto.
Muy bien, Nero, veamos qué sabes hacer.
Tres minutos para que le hagan papilla.
Oye, ¿de qué lado estás?
-Del suyo, jefe. -Vale.
A ver si le gusta la fiesta.
Mente fría. Ojos abiertos.
Recibido.
Nero.
El edificio grande a tu izquierda. ¿Lo ves?
Sí, lo veo.
El anfitrión de la fiesta
es Machado, un mal hombre.
Será el anfitrión de la fiesta que vas a interrumpir.
Confía en mí, puedes considerarlo
-un hombre muy malo. -Sí, sé quién es Machado.
Bien. Entonces también sabrás en qué anda metido.
Sí.
Prostitución, crimen organizado, secuestro...
Y lo de la bomba en Juárez.
Pensándolo bien, es casi tan capullo como tú.
Touché. Sí, pero a diferencia de mí, Nero,
el mundo será un lugar mejor sin él, ¿vale?
Este es el trato.
Él está dentro de fiesta. Sube a la tercera planta,
a la sala VIP, donde se estará divirtiendo,
y mátalo.
Buena suerte. Espero que 15 años no te hayan oxidado mucho,
porque tu pequeño cuenta contigo.
Lo único oxidado será tu ataúd si le pasa algo a mi hijo.
¡Esto no me lo esperaba!
¡Nero, Nero!
¡Nero, Nero, Nero!
-Oye, Donovan, ese es tu hombre. -Es el mejor, ya te lo dije.
-¡Fuera de aquí! -¡Joder!
-¿Machado? -¿Quién coño eres?
-¿Lo estás viendo? -Sí, perfecto.
Ahora, dispara a ese pendejo en la cabeza. Mátalo.
-¿Quién cojones es ese? -No lo sé. Dímelo tú.
-¿Cómo cojones voy a saberlo? -Oye, Nero...
-monóxido de carbono. -Su voz, ¿la reconoces?
Seas quien seas... eres un mierda.
¿No podías matarme tú mismo?
No me gusta ensuciarme sacando la basura, amigo.
-¡Que te jodan! -¡Mátalo!
Bravísimo. Buen trabajo, amigo mío.
-Un minuto para que llegue la poli. -Oye, guapetón,
deja de mirarte al espejo.
Hay que salir.
¿Qué haces? ¡Sal de ahí!
¡Vete! La poli está en camino.
Le envío nuevas coordenadas.
-¿Y bien? -Todo bien.
Estas son sus coordenadas.
-Déjame hablar con mi hijo. -¿Sabes qué, amigo?
Te lo mereces.
-¿Taylor? -Papá, ¿estás bien?
Sí, colega.
-¿Tú qué tal? -¿Quiénes son y por qué lo hacen?
Quieren que haga unos trabajos.
Es mi culpa que estés ahí, lo siento mucho.
¿A qué te refieres?
Solía trabajar para Inteligencia.
¿Cómo un espía?
Sí. Algo así. Más como un soldado.
Fuerzas especiales.
Como los de tus videojuegos.
¿Tiene que ver con la muerte de mamá?
Me temo que sí.
Papá, dime qué pasó.
Por favor, papá.
Oye, oye, Nero.
-Si alguien debe saberlo, es tu hijo. -¡Cállate!
¿Quién es ese?
Soy yo, Taylor. El hombre que te secuestró.
¿Por qué te llama Nero?
Es un nombre del pasado. Uno que ya no necesito.
No. Es un nombre con el que identificarte rápido.
Tu hijito depende de ello, papá.
Dile la verdad.
Duele al principio pero te libera.
Papá, dime qué pasó. Quiero saberlo.
Vale, te lo diré.
Alguien me traicionó, ¿vale? Alguien...
desveló mi tapadera a gente muy mala.
Averiguaron dónde vivíamos
y se llevaron a tu madre.
Hice lo que pude para rescatarla. Todo lo que pude.
Pero para cuando la encontré...
era tarde.
¿La mataron?
Sí, la mataron.
¿Y qué hiciste?
Hice lo que había que hacer.
Los busqué
y los maté a todos.
Así que me suspendieron de empleo
y nos trasladaron a México, donde estábamos seguros,
-hasta ahora. -¿Qué quieren?
Que les haga lo mismo a sus enemigos.
Creía haber dejado atrás esa vida, pero ha vuelto.
Voy a hacer lo que quiere este hijo de puta y, cuando acabe,
iré a buscarte, ¿vale? Créeme.
Papá, siento haber sido un imbécil.
No tienes que disculparte, ¿vale, colega?
Vas a estar bien.
-Voy a ir a por ti. -Te quiero, papá.
Siento interrumpir la terapia, papá, pero tienes mucho trabajo que hacer.
Aún queda mucho, amigo. Es hora de irse.
El acto principal empieza en unas horas.
Id a fumar, echaos un trago.
-¿Todo bien, Donovan? -Todo bien.
Muestren respeto en mi casa, ¿entienden?
Puedes usar esto para entrar en calor.
Te he traído un sándwich.
Mantequilla de cacahuete. Sin bordes.
Tu papá dijo que te gusta así.
Siento interrumpir tu vida así.
Necesitamos la cooperación de tu papá y no había otra forma.
Sé que tienes miedo.
Todo irá bien.
Mi padre va a matarte.
Bueno...
Yo espero que no haga falta hacerlo.
Después de todo, volverás a casa.
Quizás sí, pero leí lo suficiente para saber
que si veo la cara de mi raptor, no saldré de esta vivo.
Vas a matarme.
Eres un chico muy listo.
Y valiente.
Pero no todo es como en los libros.
Lo verás
con el tiempo.
¿Con el tiempo?
Vas a tener que confiar en mí.
Donovan, ¿no estás contento? ¿Qué pasa?
-Todo va mejor de lo que esperaba. -Perfecto.
Todo parece un poco irónico, señor.
Cuando los gringos mandáis gente a nuestro país no elegís a lo mejor,
mandáis la calaña, vuestros violadores y asesinos.
Tengo a un gringo asesino de mi lado, y solo tengo que activarlo.
Es tu especialidad. Coges a su hijo y vuelves a activarle el interruptor.
Hace lo que le pides, elimina tu competencia...
Tú marcas los precios del norte y tienes las manos limpias.
Y, conmigo en el poder, hay menos violencia,
menos baños de sangre en las calles y mejor calidad de vida.
Es bueno para todos y para el negocio.
-Como ya he dicho: brillante. -Y, ahora,
cualquiera interesado en esta parte del mundo, incluido tú,
tratará con una persona: conmigo.
Facilita las cosas. No hay cárteles matándose entre sí.
Sin complicaciones.
Pero aún pareces preocupado, ¿por qué?
Si Nero sobrevive, nos matará a todos.
Tenemos a su hijo.
-Es lo único que le importa. -Exacto. Eso es lo que me preocupa.
Donovan,
¿a qué viene tanta negatividad? No lo gafes.
Es tu plan, y todo va según ese plan, ¿no?
Ni siquiera sabemos si completará el siguiente encargo.
Con suerte, le harán daño antes de que todo acabe.
Sí, más nos vale.
Si sobrevive, vendrá a por nosotros. Lo intentará.
Lo hacía para nosotros muchas veces.
Te preocupa que la muerte no te llegué de forma natural.
¿Temes que Nero te mate?
Pues sí.
Y tú también deberías.
No me fio de él.
Haces bien, querida.
Llamarlo pendejo es un insulto para los demás pendejos.
Pronto todo habrá acabado.
Los ahorros los invertiremos en colegios y universidades
como planeamos. Tal y como hizo mi padre.
Tu padre vivió tiempos menos complicados.
Eso no es excusa para nosotros.
Si alguien puede lidiar con estos gringos...
soy yo.
Sabes que no dejaría tirados a los nuestros, ¿no?
Sí, lo sé.
Brindo...
por un nuevo día, un nuevo comienzo,
y por la destrucción de nuestros enemigos.
Oye, Nero.
Escucha, amigo.
El próximo tipo,
Omar Chávez, líder de un cártel principal, justo detrás de mí.
Algo que considero insultante.
Es un mal tipo. Se dedica a la trata de personas.
Y no toleramos esa mierda, ¿no?
¡No! Tenemos honor. Y tráfico internacional de armas.
Entiéndeme: somos un cártel.
Nos matamos unos a otros. El que a hierro mata, a hierro muere.
Pero ellos matan a civiles inocentes por nada.
Que no te preocupe tu karma esta vez, ¿vale, amigo?
Te diré la verdad.
La verdad, Nero...
es que no te será fácil.
Vas a tener que sacar la artillería, papá. Todo.
Pero confío en ti, y tu hijo también.
Manejarás la situación, y con eso me refiero a...
Espera. Déjame adivinar.
¿Todos deben morir?
¿Lo veis?
Qué sorpresa.
Somos como hermanos. Estamos en la misma onda.
Nero, tenías razón. Tenías razón. Y escucha esto:
¡Nero! ¡Nero! ¡Nero!
¡Nero! ¡Nero!
¡Nero! ¡Nero! ¡Nero! ¡Nero!
Ya. ¿Lo has oído?
Nero, tienes mi apoyo incondicional y el de mis hombres.
Ronda final.
No sale airoso de esta ni de coña.
Patrón, han entrado en el recinto.
-¿Quién? -No estamos seguros.
Es nuestro hijo de puta.
Nuestro hombre no sobrevivirá.
No tienes nada que temer, Donovan.
Omar,
casi te cogemos, pendejo.
Vamos a tener que ir a limpiarlo.
Joder, ese cabronazo les ha dado guerra.
Casi me da pena que muera.
¿Sabéis cuando intentáis matar a una madre? No, a un león,
que lucha por proteger su orgullo, su familia,
su legado.
El león lucharía hasta morir, ¿no?
Es lo que ha hecho el león gringo. Ha luchado.
Merece nuestro respeto.
Una noche interesante.
Omar descubrirá que estoy tras el ataque. Vendrá a por mí.
Y estaré preparado.
Enviaré a mis hombres a terminar el trabajo.
Me parece bien.
Acabaremos la lucha por él.
Muchachos, terminad el trabajo hoy.
Mañana controlaremos ambos lados de la frontera por nuestros hijos.
¿Quién eres?
¿Te conozco?
¿O por qué soy tu enemigo?
¿O de Machado?
Miramos tu teléfono y hemos encontrado este vídeo.
¿Este es tu hijo?
Van a matarlo.
¿Quién?
Dímelo tú.
¿Por qué iba a saberlo?
¿Te han obligado a hacerlo?
Sea quien sea,
querían que me encargase de ti y de otros líderes de los cárteles.
¿Nunca lo has visto?
No, solo he oído su voz, al otro lado del teléfono.
Hemos hablado de confianza, ¿vale?
Más allá de eso...
no tengo ni puñetera idea.
¿Confianza?
Sí.
¿Habló mucho sobre confiar?
¿El líder del cártel?
-¿Lo conoces? -He oído hablar de él.
Mzamo es el único con pelotas para hacer algo así.
Lleva años intentando hacerse con el poder.
Tiene a mi hijo. ¿Dónde está?
Si está en México,
tiene una villa, en la playa.
Al sur de la playa La Misión.
¿Eres de la CIA?
¿Del MI6?
Da igual, ¿no?
Siento que te hayas visto involucrado y lo de tu hijo.
Pero has entrado en mi casa con malas intenciones,
y así es como acaba todo.
Que los enemigos nos respeten,
que Dios nos proteja,
y que la muerte nos olvide.
Deberíamos esperar,
a que nos confirmen que Chávez y los suyos han sido neutralizados.
No sé si deberíamos celebrarlo ya.
¿Y ahora qué?
Nos reuniremos con los que queden vivos.
Tienen que aliarse.
Siempre he sido un hombre con grandes ambiciones,
pero los demás se han puesto límites.
Tenemos que aprovechar la tecnología.
Mercado legal,
universidades y política.
Volver a hacer al cártel grande y dejar que lo paguen ellos.
Donovan, en este mundo nuevo y brillante
tienes sitio en la mesa, amigo.
Necesitaré tus contactos del gobierno, tus consejos.
Necesito saber quién va contra mí y por qué.
Y qué políticos querrán jugar.
Haré lo que pueda, como siempre.
Sí.
Te haré rico, amigo.
Ya lo has hecho.
¿Y el cabo suelto?
Tendrás que encargarte de ese asuntillo, ¿no?
¿Qué cabo suelto?
Ya sabes.
¿Es que ahora matamos niños?
Hacemos lo necesario.
Dame las llaves.
¿Sabes?
Si quieres ser el jefe por aquí,
-tienes que ocuparte de lo más duro. -Donovan, ahórrate el discurso.
Soy bueno en lo que hago. Sé que no soy un santo,
pero si empiezas a asesinar niños, te quedas al margen.
Depende de ti.
Muy bien.
Ábrela.
Será cosa de Nero. Venid conmigo.
El crío no está.
Es Nero.
No es Nero, Donovan.
Soy yo.
Las acciones de un hombre dicen mucho de él.
Las tuyas son decepcionantes.
No dejaré que muera ningún crío.
He llevado al chaval a un lugar seguro.
Nero está muerto.
Yo no me haría ilusiones.
Hola, Nero.
¿Donovan?
No me dirás que es por la reina y el país, ¿no?
No del todo.
Siempre sospeché
que fuiste tú quien me traicionó
y mató a mi mujer.
Pero nunca quise creerlo.
Es un negocio complicado.
Y peligroso.
Hacemos lo que...
Mierda.
-Mzamo. -Nero.
Todo limpio.
¿Vas a decir de qué coño va esto?
¿Qué tal un "gracias, Mzamo, por salvarme la vida"?
¿Dónde está mi hijo, mamón?
Quieres ver a tu hijo. Lo comprendo.
¿Quieres que vea esto?
Alanza,
tráele a su hijo. Nos vemos dentro.
¡Oye!
Si le haces algo, él lo paga.
Andando.
-¡Papá! -¡Taylor!
-¿Estás bien? -Sí.
¿Sí?
-Podría mataros ahora mismo. -Sí, podrías,
pero entonces ¿qué pasaría, Nero?
Mañana otro ocupará mi lugar.
Y cuando te encuentren,
y créeme que te encontrarán,
tu hijo y tú estaréis en las mismas.
No me jacto de ser un buen hombre, pero sí soy un hombre de palabra.
Tienes a tu hijo.
Esto es lo que deberíamos hacer:
vete, vive en tu casa de la playa.
Te dejamos en paz.
Llevamos el norte de Baja, a ver qué podemos hacer.
Estás delirando, tío.
No he ido de incógnito. Me vieron la cara. Saben quién soy.
Los que queden nos buscarán a todos, a mí y a mi hijo.
A día de hoy,
yo lo controlo todo.
No hay más cárteles.
Soy el último en pie.
Solo tienes esta oportunidad.
Soy el único que puede garantizaros seguridad.
No puedes garantizarnos nada.
Estarás al mando un día como mucho.
Puede que te haya subestimado, Nero,
pero ahora me subestimas tú.
Soy un superviviente.
Y me quedaré aquí, igual que mi padre.
Te prometí que te devolvería a tu hijo,
He mantenido mi palabra.
Y ahora te vuelvo a dar mi palabra.
Nunca volverás a vernos, de verdad.
A veces, más vale malo conocido
que bueno por conocer.
Vale.
Pero si vuelvo a verte...
Lo sé.
Nos matarás.
Ven aquí, colega.
¿Estás bien?
¿Por qué no lo has matado?
-¿Confías en él? -No, no me fío.
Claro que no.
Es lo que intenté explicarte: no todo se resuelve con violencia.
A veces sí, pero otras...
es mejor usar la estrategia.
Ahora el malo sabe
que puedo matarlo cuando quiera,
y ese es el tipo de mal que me gusta.
¿Entendido?
¿Sí? Ven aquí.
Larguémonos de aquí.
Vale, colega, sube al coche.
¿Por qué no la moto?
¿La Harley?
Sí. ¿Sabes conducirla?
Sí, claro,
pero...
puede ser algo incómoda.
-Oye, papá. -¿Qué?
¿Me enseñarás a dar puñetazos?
No lo sé, hijo, porque, según tu directora...
te pasarías todo el curso pegando a gente.
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