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Zulu
‐Tienes un instinto violento,
veo eso en ti.
‐Un espartano no se equivoca.
‐Tengo una rehén, su propia hija.
‐Trabajas para mí cuando te lo pido.
‐La Sra. Quigley es una madama.
Lord Dodds es el Jefe de justicia.
‐Srta. Anne Pettifer.
‐Prefiero fruta más madura.
‐Debes asegurarme que enfrentarás
a una corte judicial.
‐¿Tengo tu palabra? ‐Sí.
‐Srta. Lydia Quigley, está bajo arresto por‐‐
‐(jadea) ‐¡Sal!
‐Tiene al Jefe de justicia entre sus muslos.
‐Debemos combatirla.
‐Ahora somos una bestia de cinco cabezas.
Sólo dinos cuando rugir.
(tema musical)
♪
Le clavaremos un poste viejo y mohoso en los ojos.
(carcajada)
‐Arrójala en un hoyo con estiércol y písale la cabeza.
(música suave)
‐Que el elefante del rey
se le siente encima.
‐Que defeque sobre ella.
(carcajadas)
♪
‐Eres una ramera valiente, Emily Lacey.
Te cuidaremos.
‐Esperemos que eso sea suficiente.
♪
‐De pronto se puso muy frío aquí.
‐Por favor, mantengan las voces bajas.
(risitas)
‐Haré algo mejor que eso.
Me iré a casa.
Con mi Will.
(risitas)
(jadeo)
‐¡Monta duro, mi semental!
¡Más deprisa, muchacho, más deprisa!
(música movida)
(risitas)
(gemido, quejido)
♪
(gemido, risas)
¡La carrera tiene ganador!
‐Eres exquisita.
‐Y tú, mi buen señor, eres un corcel poderoso.
(risitas)
Espero que montemos juntos con frecuencia.
(risitas)
♪
‐Buen día.
♪
Muchachas.
Necesito que salgan en una búsqueda.
(risitas)
El príncipe Rasselas.
¿Lo conoces?
‐¿Ese muchacho bonito con apariencia del este?
‐Ese es.
Necesito que lo encuentren.
Busquen por todas partes.
Covent Garden, el Paseo del sodomita,
todas las Casas de maricas.
Díganle que quiero verlo.
Pagaremos si es necesario.
‐Vamos. ‐No deberías admitir
a un ser tan antinatural en esta casa.
‐Admitimos mucho peores.
‐Dile al Sr. Hunt que lo hiciste tú misma.
‐Eso es mentira, madre.
-No necesitas usar tu gorra.
‐Parece que intentas casarla,
Sra. Scanwell.
‐Él es un hombre de sanas convicciones,
con un buen salario de la corona.
‐Me gusta cómo piensas.
Deberías venir a trabajar como proxeneta para nosotros.
¿Eh, Fanny?
‐Hace lo mejor para su hija.
Como todas nosotras.
‐Fanny.
No vuelvas a hacer eso.
No me insultes frente a la Sra. Scanwell.
‐¿Qué hay de mi bebé, entonces?
Dijiste que tiene que irse cuando deje el pecho.
Si ella se va, yo también.
¿Entonces quién será tu mejor chica?
‐¿Qué había tu té esta mañana?
No soñaría con separarlas.
No tengo ánimos para hacer eso.
‐Gracias.
¿Piensas que actuará la justicia, Sra. Wells?
¿Sobre el botón que hallamos en el cabello de Kitty?
(música oscura)
♪
(suave ronquido)
♪
‐No dormiré en el diván.
‐¿Puedes perdonar mis ridículas ideas?
‐Debemos demostrar
que Golden Square prospera una vez más.
Es hora de nuestra audiencia anual
con la diosa Vesta.
‐¿Puedo interpretar a Vesta?
‐No seas tonta, Ann.
Charlotte es nuestra diosa.
Puedes organizar los rituales de las vírgenes,
mientras encuentro a una de verdad para sacrificar.
♪
‐Iré contigo.
Quiero saber cómo la mejor madama de Londres
consigue una virgen.
‐¿Con qué propósito?
‐Para aprender.
Para ser como ella.
‐Me pregunto si tienes las agallas.
‐Pruébame.
(música oscura)
‐Mmm.
♪
(ruidos de resoplidos)
‐Vete, Emily Pig.
‐Pero me encanta Emily Pig.
‐Deberías adorar a una chanchita como yo.
‐Oh, no.
‐¿Por qué no navegar las enormes mareas de Nell?
O podríamos tener sexo.
‐Hazlo con ella.
Me llevaré a la pequeña.
‐Cherry, ¿entretendrías a este caballero?
‐Estoy entreteniendo a Charles. ‐Puede prescindir de ti.
¡Levántate, Emily!
Tu casa está ocupada.
(suspiros)
(gritos, repiqueteo)
‐¡Ayuda! ¡Mi sujeto enloqueció!
¡Vete, gusano!
¡Te partiré la cara!
‐¡Nell!
‐¡Ayuda! ‐¡Nell!
(sonidos de lucha)
‐¡Charlie!
‐¿Qué?
(sonidos de lucha)
(golpe seco)
‐¡Átalo!
Charles, ve a la taberna y trae a William North.
¡Ve, ve!
¡Mis niños!
(música tensa)
‐Tienes suerte de que este cuchillo no sea para ti.
♪
(choque sordo)
‐¡Fuera de aquí! ‐¡Muévete!
♪
(gritos)
‐De esto se trata, Nance, ya comenzó.
(galope de cascos, perros ladran)
‐¿Dónde está North, dónde está North?
¡North!
Harriet.
Hombres malvados.
♪
¡Espera!
♪
‐Es bien claro lo que planea tu mamá.
‐No lo digas. ‐¿Por qué?
Harán una buena pareja.
Pueden cantar himnos juntos
‐antes del sexo. ‐Basta.
‐Srta. Scanwell.
Espero que ya se haya enterado sobre la Sra. Quigley.
Parece que llegué a los límites de la ley.
‐Si admite eso,
¿cuál es su propósito?
(exclama)
‐Creo que le gustas.
(puerta se golpea)
(jadeo, boqueo)
‐¡Basura parlante!
¿Quién te envió?
‐El duque de York.
(exclama)
‐¡Bolsa de mugre insolente!
¿Quién te contrató?
(quejidos)
‐¡La madama! ¡Quigley!
(quejidos)
Quigley nos envió.
(música tensa)
♪
(galope de cascos)
(ruidos de calle)
♪
‐Esta gente quiere trabajos honestos.
‐Piensan que eso quieren.
¿Pero quién quiere ser un burro de carga
por seis libras al año si pueden vivir en esplendor
en Golden Square?
‐La virgen vendrá por propia voluntad
si le pagas lo suficiente.
‐Pero le faltará la reticencia
tan apreciada entre nuestros caballeros.
Conoces mis estándares.
Consígueme una bonita doncella y asegúrate de probar
su virtud.
‐Tú muéstrame.
‐Si realmente quieres ser mi aprendiz,
insisto en que tú lo intentes.
♪
‐¿Quién fue tu primero?
‐Un muchacho del establo, que yo elegí.
‐¿Con cuántos hombres estuviste desde entonces?
‐Soy una prostituta.
No llevo la cuenta.
‐¿Cuántos te han dado placer?
‐Solo tú.
‐Eso me convierte en tu verdadero primero.
(jadea)
♪
‐¿Buscas trabajo?
‐Sí, señora.
‐¿Qué experiencia tienes?
‐Mantener la casa con mi mamá.
¿Tendré libres los domingos para ir a la iglesia?
‐No.
Somos una casa sin dios,
debes buscar en otro lado.
‐¿Por qué la dejaste ir?
Podría ser magnífica sin duda.
‐Quería ir a la iglesia.
‐Oh.
Diles lo que quieran escuchar,
solo haz que vengan.
‐Tú eres más hábil con las palabras.
♪
‐Lo haremos juntas.
♪
‐¿Dónde fue tu mente?
‐Pensaba en Kitty.
En quién la mató.
‐Estas cosas le ocurren a los débiles.
‐¿Piensas que fue su culpa?
‐Hay cazadores
y hay presas.
Matar es un arte.
Un asesino tiene una cierta nobleza.
Una superioridad de carácter.
‐Pensaba que matar era un acto desesperado.
‐Por lo contrario.
Es la preservación de unos pocos selectos.
(ruidos de calle)
(parloteo indistinto)
‐Tenía un amigo al que le gustaba el faro.
‐Eres una pieza deliciosa,
pero no queremos escucharte.
‐Ahora está muerta.
‐¿Tenía el cerebro en las ubres, como tú?
(risas)
‐Ese es el hombre.
‐¿Podría hablarle, señor?
‐¿No puede este caballero jugar a los naipes en paz?
‐Si me acompaña por aquí,
podemos ha‐ hablar en privado.
‐No quiero ha‐ hablar para nada.
‐Entonces pediré una orden judicial
e iré a su casa.
‐¡Qué escándalo!
Se supone que esto es un refugio.
¿Quién dejó entrar a este hombre funesto?
‐No toleraré el consumo de alcohol,
ni ninguna relación con jóvenes.
‐El olor de la bebida me enferma, señora,
y jamás siquiera besé a un muchacho.
‐Oh.
Entonces supongo que encajarás perfectamente.
(música oscura)
(clamor de la calle)
‐Siempre es mejor la verdad.
‐Discúlpame un momento.
Quiero darle limosna a los pobres.
‐... y la verdad y la vida.
No debemos mentirnos unos a otros.
Huelo veneno para ratas.
‐Lo probarás si no haces lo que te pido.
‐No temo por mi vida.
‐¿Qué hay de Amelia?
¿Qué vida le esperaría
si se supiera que pasa sus días
socializando por interés con su prostituta negra?
‐¿Qué veneno del demonio lanzas?
‐El que prepara tu hija.
Quiero que vayas con Justice Hunt
y le digas que Margaret Wells
está obligando a sus chicas a trabajar en su casa
contra su voluntad.
Cuéntale cómo te enferma,
cómo no soportas tal crueldad
siquiera por un día más.
‐Es una buena mujer.
Tu madre.
‐No es mi madre.
♪
‐Listo.
Tales actos son muy vigorizantes para el alma.
(puerta se golpea)
♪
‐¿Es él?
(gemidos)
‐¿Rasselas?
(exclama)
‐¿En nombre de Lucifer quiénes son?
(suena campana)
(se aclara la garganta)
‐Sr. Hunt.
‐Ah.
Para usted,
a cambio del delicioso presente que dejó,
con una disculpa, temo que la molesté antes.
‐Me disculpo.
Fui‐‐ fui dura.
‐Entonces somos un par... que se dis‐ disculpa.
¿Quiere dar un paseo conmigo?
‐Mmm...
(música vivaz)
♪
(resoplo, jadeo)
‐¡Vamos, Charlie!
‐¡Pon un poco de fuerza!
‐¡Ella rompió su palabra!
No dejaré que nos asuste.
Sentirá el filo de mi lengua.
‐Mantente alejado de ella.
‐Mantén altos los puños, grandote.
(golpes)
(golpes secos)
‐¿Viniste a jactarte?
‐Vine a ayudar.
‐Ya me ayudaste una vez.
‐Lo merecías.
(gemido)
¿Qué clase de madre ataca a su propio hijo?
‐Concéntrate. ‐Déjalo en paz.
Me prometiste protección.
‐No ayudas,
manteniendo al hijo en la casa.
¿Cómo lo descubrió ella tan pronto?
‐No a través de él.
Es mi único escudo contra ella.
‐Pena que es un inútil.
Necesitas un matón.
‐Consigue al soldado. ‐No puedo pagarlo.
Debo hacer reparaciones.
‐Yo pagaré.
Hasta que te acomodes.
‐Dinero culposo.
(música suave)
Lo aceptaré.
♪
Y métele un mosquete en el trasero a Charlotte.
¿Qué está haciendo en esa casa?
‐Ella puede perder más que ninguna de nosotras.
♪
‐No desde mi punto de vista.
♪
‐Soy la mayor de cinco.
Mi madre lloró cuando me fui.
Pero estará complacida cuando le envíe dinero.
‐¿Dónde es tu casa?
‐Langley. ‐¡Ah!
Londres debe ser abrumador.
‐Lo sería
si no hubiera conocido gente tan buena tan pronto.
Espero con ansias retribuir tu fe
con trabajo duro.
‐Somos muy afortunadas de haberte encontrado.
(música tensa)
♪
‐Me dediqué a la ley,
pero descubrir sus imperfecciones
me lleva a cuestionarme
‐toda mi vida. ‐Por favor, no lo hagas.
‐Haces lo mejor que puedes. ‐Pero... puedo hacer más.
Tu bondad es un estándar
por el cual deseo que me midan.
‐No soy buena.
‐Pero transformaste a Violet.
Con la posición correcta en la sociedad,
puedes guiar a otras.
(tartamudea)
¿Serías mi esposa?
(música suave)
Podrías mantenerme constante en el amor.
Yo podría mantenerte segura.
♪
(tartamudea)
Es demasiado pronto, ya veo.
♪
Por favor.
Pido... solo que lo consideres.
♪
(se aclara la garganta)
‐Responderás a la puerta y evaluarás a los sujetos.
‐Y vendrás corriendo si comenzamos a gritar.
‐¿Significa que recibo un trato favorable?
‐Sin trato y sin tocar.
‐Ahora eres uno de nosotros. ‐Como un hermano mayor.
Puedes enseñarme a pelear.
‐Eso no es divertido.
Preferiría enseñarte algunas cosas
que aprendí en Francia.
‐Lo sabemos todo.
‐¿Valió la pena escapar?
‐Temía el mismo destino que tu muchacha.
‐Vivir con miedo no vale la pena.
‐¿Qué quieres de mí?
‐Quiero que seas mis ojos en Golden Square.
(pasos se aproximan)
‐¡Rasselas!
‐¡Amelia!
(música suave)
‐¿En dónde estuviste?
‐Debes tener algo de bueno
para que te echen de menos así.
♪
‐Encajará bien.
‐¿Qué tal si no lo desea?
‐¿Por qué no lo desearía?
La virtud es un obstáculo para una mujer.
Luego de esta noche, ella puede ascender.
(música oscura)
♪
Estoy orgullosa de ti.
Tu madre jamás fue lo bastante fuerte
como para ayudar con las chicas nuevas.
La sobrepasas en todos los aspectos.
♪
¿Qué quieres, Charles?
‐Ninguna verdadera madre atacaría la casa de su hijo.
‐Y ningún hijo mío sería tan incauto.
‐Teníamos un arreglo. ‐El cual tu ramera
traicionera rompió, intentó que me cuelguen.
‐Mientes. ‐¿Sí?
Ve al juez, ¡pregúntale
y sal de mi casa!
‐¿Cómo puedo pararme ante un altar y hacer un voto ante Dios
para adorar a su cuerpo?
‐Siempre sigo mi corazón
y por eso vivo en penuria.
‐Amelia.
Debo hablarte.
A solas.
No me gustan tus compañías.
‐Él es mi amigo. ‐Es un pecador.
‐Jesús nos enseñó a andar entre ellos.
‐Pero no a convertirte en uno.
Lo sé.
Sé el sucio secretito que tienes
con Violet Cross.
♪
Me encontré con el Sr. Hunt.
Dios lo colocó en tu camino.
Me pidió tu mano.
‐No puedo casarme con él. ‐¡Te casarás con él!
♪
Te di mi vida, Amelia.
Te pido que hagas esto a cambio.
‐Pero no lo amo.
♪
‐Amor.
♪
El Sr. Hunt nos salvará.
Tu prostituta negra te arrastrará al fracaso.
♪
‐Por todos los Cielos, hombre,
primero interrumpes mi acto
y luego llega esta orden judicial.
‐Implicaron a Lord Liddington en un asesinato.
Estoy seguro de que concuerdas en que hay una diferencia.
‐Él es el hijo del duque de Hovingham.
‐Hay evidencia.
Hallaron esto en la mujer asesinada.
Coincide con una chaqueta que usaba...
‐Lord Liddington. ‐¿Lo encontraste tú?
‐No, uno de los amigos de la víctima.
‐¿Viste la chaqueta que hace juego?
‐No. ‐Entonces...
¿quieres una orden judicial
por un botón
y la palabra de una prostituta?
Si hay algo malo en esto,
debes hallar evidencia creíble.
Deja de acosar a la nobleza.
(puerta se golpea)
(canto de ave)
‐Voy a vomitar.
‐No es tu delito.
‐Lo será si no la salvo.
Trampa, violación, ruina.
‐Entonces vayamos a la justicia ahora.
‐Estoy implicada en todo.
Él no querrá repetir lo de anoche.
Debemos llevarle a la chica.
¿Cómo?
(suspiros)
‐Necesitamos a alguien confiable
que pida por ella
y la saque de la casa.
¿Conoces a alguien?
‐No confío en nadie de mi círculo.
‐Entonces debo acudir a mamá en Greek Street.
Ella hallará a alguien.
Toma. Son más de 100 libras.
Sé que los hombres pagan 200 por una virgen.
Agrega lo que puedas.
Mamá lo hará.
‐¿Confías en mí para esto?
(música tensa)
‐Abigail.
♪
Ese es el nombre de la muchacha.
Muy tierna,
sin mancha de nuestro mundo.
♪
Ayúdala a mantenerse así.
♪
(caballo husmea)
♪
(cascos galopan)
(golpes)
(gritos indistintos en la calle)
‐Srta. Scanwell.
Entre, entre.
Por favor.
¿Me atrevo a esperar...
...que tenga una respuesta para mí?
(música suave)
‐Sí.
Mi respuesta es sí.
♪
A mi madre le complacería que suceda pronto.
♪
‐Mi querida.
♪
‐Esta es mi más preciada posesión,
adquirida en los lugares más lejanos de Grecia.
La daga de un guerrero espartano.
Los espartanos eran una raza superior.
Mataban a los inferiores, los ilotas,
como rito de pasaje.
‐¿Por qué eran inferiores?
‐Por su sangre.
‐¿Ya la usaste?
♪
‐Me considero un espartano.
♪
¿Eso te asusta?
(música se intensifica)
♪
Yo también soy espartana.
♪
‐Quieres dinero.
‐Siempre quiero dinero.
‐¿Charlotte Wells te está extorsionando?
‐Me vio montando desnuda
y amenaza con arruinar mi reputación.
‐Lo que queda de ella. ‐Soy una mujer adulta.
Debería tener libre acceso
al dinero que mi padre me dejó.
‐Eres ridícula.
Divirtiéndote con una prostituta, dejando que te desplume.
Sería imprudente de mi parte darle a un imbécil como tú
tus propios fondos.
Me necesitas para que te cuide.
‐No eres apto para cuidar a nadie.
‐¿Lo ves? Estás perturbada.
Atacas a tu devoto guardián.
‐Solo dame cien libras
y te dejaré en paz.
‐¿Es la madama quien te extorsiona,
‐es Charlotte... ‐¡Dame mi dinero!
‐Me estoy acercando.
♪
Solo tendrás eso hasta que me cuentes
algunas verdades.
♪
(golpes)
♪
‐Has estado evasivo.
‐El nuevo juez está colgando a los de mi clase.
‐Y persiguiendo a la mía.
Tus mejillas se ven ahuecadas.
‐Perdí a mi querido muchacho.
‐Yo también.
Mmm.
Haremos una comunión
de vírgenes castas esta noche.
Quédate.
Sé nuestro eunuco honorario.
(música intensa, vivaz)
♪
(olfatea)
♪
‐Regresa.
Siempre eres bienvenido.
Fanny, ¿cómo estás por ahí?
♪
¡Solo pagó por media hora!
(carcajada)
♪
(inhalación profunda)
♪
(inhalación profunda)
‐"El príncipe se abrió paso a hachazos por el bosque
y subió a la torre
en donde la bella yacía durmiendo".
Al igual que tu miembro.
♪
‐¿Estás perdida?
‐Me dio una buena olfateada ahí abajo,
pero no quiso tocarme.
(carcajada)
‐Margaret.
Muchachas.
‐Soy Lady Isabella Fitzwilliam.
Charlotte me envió.
Ella elaboró la forma de atrapar a la víbora Quigley.
‐Y ¿qué es Quigley para ti?
‐Una perpetua amenaza.
(música tensa)
♪
‐¿Qué quiere Charlotte que hagamos?
‐Debemos comprar una virgen.
♪
(puerta se golpea)
(pasos se aproximan)
‐Se necesita a Webster en Greek Street.
‐Hace solo un minuto que llegó.
‐Bueno...
Hoy seré tu matón.
Mags tiene otros planes para él.
♪
(puerta se golpea)
♪
‐¿Qué haces merodeando por aquí?
‐¿Tienes miedo de Nancy? ‐Miedo de ti.
¿Por qué diste evidencia contra mi madre?
‐No estoy segura de haberlo hecho.
‐¡No mientas!
‐Ella amenazó con matarme.
‐Entonces debiste haberme dicho,
en lugar de complotar con Wells
y esa marimacha.
‐Lo sé. Lo sé.
Lo siento.
Eres mi escudo.
Me protegerás contra ella, ¿no?
♪
Tienes que hacerlo.
Te necesito.
‐No puedo confiar en ti.
♪
‐Entonces confía en esto.
‐Hay un pequeño Quigley creciendo dentro de mí.
♪
(música exótica)
♪
‐Bienvenidos, caballeros,
al sagrado templo de Vesta.
Contemplad a sus castas sacerdotisas, las vírgenes,
mientras preparan el camino para la diosa.
¡Alabemos a Vesta!
Diosa del fogón
y proveedora de buena fortuna.
♪
Hagan sus sacrificios, caballeros,
para poder acercársele.
Enchanté.
♪
Enviadas especialmente para ti desde Greek Street.
♪
‐¿Sabes qué decir?
‐Eso creo.
‐Los muchachos estarán fuera
cuando saques a la muchacha.
(conversaciones indistintas)
‐¿Estás seguro de que podrá hacerlo?
‐Su oportunidad de ser el héroe.
Disfrutará cada momento.
(música vibrante y rítmica)
♪
‐Pareces agitada, para una diosa.
‐Estoy esperando que la muchacha despierte
y dé un alarido.
‐Ten confianza.
Estará en estupor toda la noche.
♪
¿Qué extraño moreno es este?
Bienvenido, señor, usted es nuevo en Golden Square.
‐Debí haber venido hace mucho.
‐Bueno, Sr. Webster.
Muy feliz de que haya venido.
‐Conoces a este caballero. ‐En todo sentido.
‐Es obscenamente rico. ‐(jadea)
‐¿Cuál es su negocio? ‐Los granos de café, madame.
Solo los mejores.
La Srta. Wells sabe de mis gustos raros.
(risas)
Veo por qué me invitó.
‐Entonces, por favor, entre al templo de Vesta.
(carcajadas)
♪
‐¿Te divertirás conmigo?
‐Huele extraño.
‐Relaja la mente.
Como el láudano.
‐Mi mamá está contra todo eso.
No acepta muchachas que tengan que ver con eso.
‐Y siempre haces lo que tu madre te dice.
Aunque jamás se entere.
(inhala profundamente)
♪
‐Disculpe, señor.
‐¿Llegué al cielo?
‐Muy cerca, espero. Qué magnífica sorpresa.
Por favor, entre a nuestro templo de vírgenes sagradas.
‐Solo deseo hablar.
‐Estoy a su servicio, Su Señoría.
‐¿Estás extorsionando a mi hermana?
‐"Extorsionar" es una palabra muy vulgar.
Guardo secretos.
‐¿Y guardas los de ella?
‐¿Quién confiaría en mí jamás si revelara algo?
(carcajadas de ella)
‐¿No puedes mantenerte alejado de mí?
‐Soy incansable.
‐Puse mis demonios a descansar.
‐Eres demasiado joven para tener demonios.
(música suave)
‐Quizá yo soy un demonio.
♪
‐¿Qué quisiste decir antes
cuando dijiste que eras una espartana?
♪
‐Lo mismo que tú.
‐¿Has matado?
♪
‐Con una puñalada.
♪
‐¿A quién?
♪
‐No puedo decirlo.
Los de tu clase son unidos.
Y sé que en realidad soy una ilota.
♪
‐¿Mataste a alguien de una clase superior?
♪
‐Superior en estupidez.
♪
‐¿Sir George Howard, por casualidad?
♪
‐Sh.
♪
‐Qué audaz.
En verdad eres una espartana.
Una valiosa consorte.
♪
(tintineo de címbalos)
‐¡Caballeros!
Lo que ven antes ustedes es artificio.
La virgen real yace arriba,
tan casta como el día en que nació.
(murmuro)
Se ofrece a sí misma como sacrificio
‐a quien ofrezca más. ‐¿Podemos verla?
‐Es una criatura tímida.
Vergonzosa, temblorosa, expectante.
En belleza, se compara con el séquito de Vesta.
‐Los ritos de Vesta acontecen solo una vez al año.
‐Jamás entenderé el deseo por una virgen.
‐Es como tomar el primer mordisco
de un trozo de fruta impoluto
y el placer yace en sentir como la carne cede
y los jugos se mueven.
(címbalos tintinean)
¿Quién abrirá la oferta con 50 libras?
(murmuro)
‐De seguro un hombre como tú preferiría a una mujer de verdad
como yo.
‐La fruta fresca limpia el paladar.
‐Escucho 60, caballeros,
¿o el campo está despejado para el marqués?
(música dramática)
♪
‐¿Escucho 70?
¿Ochenta?
¿Noventa?
¿Cien?
‐No te quedará dinero para mí.
‐100 del marqués.
110 por nuestra perla impoluta.
120.
130.
140.
150.
160.
170.
180.
‐Doscientas libras.
‐Una oferta muy generosa del caballero oscuro.
♪
‐¿Qué haces?
‐No puedes comprarla.
♪
‐¿Hay una oferta mayor a 200?
‐Te deseo
más que nunca.
♪
‐200 libras, caballeros, nuestra oferta final.
¡Vendida!
‐Bien hecho, buen señor. ‐Felicitaciones.
‐Llegarán pronto.
Tendremos que ir a la casa de Hunt.
Luego Charlotte puede salir de ese antro.
Enterraremos a esa perra Quigley para siempre.
(carcajadas de él)
¿Qué?
‐Estoy en casa.
‐Pagaré más para divertirme con ella
en mis propios aposentos.
‐Es como un cordero recién nacido.
Necesita la seguridad de lo familiar.
‐Él pago suficiente para llevársela a China y volver.
‐Esto compensará la diferencia.
‐¡Ah!
‐¿Dónde conseguiste ese collar?
‐Lo gané.
‐En las cartas. ‐Mmm.
Pertenecía a mi abuela.
‐Se lo ganó a tu hermana.
Estuve con ella.
‐La mujer a quien se lo ganaste,
¿qué apariencia tenía?
‐Estuve con ella.
La vi quitarse el collar
y arrojarlo como apuesta.
‐¿Por qué protestas?
Es una pregunta simple para el Sr. Webster.
(carcajada)
‐Esa noche bebí mucho vino.
‐Ah.
‐No recuerdo.
‐No duda de mí, ¿verdad, Sra. Quigley?
(risas)
‐Este hombre es un mentiroso y un ladrón, enciérrenlo.
‐Gané a esa chica.
¡Apártense!
(riña)
♪
‐¿Por qué no me escuchan?
‐Su Señoría,
usted gana a la virgen por defecto.
Por favor, devuelve este collar a tu hermana
con mis disculpas.
‐Él me quiere a mí, no a la chica.
‐Una virgen impoluta o una prostituta mentirosa.
En esta ocasión, tú pierdes.
‐¿Me disculparías un momento? Charlotte.
♪
‐Lo siento mucho, no sé de que se trataba eso.
¿Seguimos como antes?
♪
‐Tienes razón.
No tengo las agallas para esto.
Quiero preservar a la chica.
‐Hay más que eso.
Te estuve observando con ese impostor,
estás tramando algo.
Tú, él, Lady Fitz.
‐Quiero sacar a la chica.
Lady Fitz no sabe nada de esto.
‐Mmm.
♪
Mentirosa.
♪
(ruido de traba)
♪
‐Lydia.
Lydia, digo la verdad.
(portazo)
¡Lydia!
¿Me dejas salir?
♪
(música ambiental)
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