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[Guillermo] Todos acá, hablando,
escandalizados porque nadie hace nada.
Callados, en silencio, agachando la cabeza.
- Y cuando alguien hace algo... - Algo que está mal.
Eso es discutible. Diana estaba cuidando el club.
Pero los gases nos llegaron a todos.
[ríe] Sí. A mí también me llegaron, no te preocupes.
Señores,
acá estamos en una guerra. Entiéndanlo.
No declarada a viva voz, ni tampoco en los medios.
Y si echar a estos malhechores del club me lleva la vida, ¡adelante!
Que sea de una buena vez. Estoy totalmente dispuesto.
Al igual que todos los presentes, Guillermo, yo no tengo palabras.
Solo me resta decirte que te acompaño
y que acompaño todas las decisiones que tomes.
Me pregunto si se nos fue la mano. Sí, puede ser.
Lo que también me pregunto
es si es conveniente llevar la cabeza de Diana a los medios de comunicación
y sumar otro escándalo al club.
Porque esto no es un cabaret. Es un club y es un club grande y serio.
Y la ropa sucia se lava acá, en casa.
Siempre para la posteridad, la gloria.
Por favor, señores, votemos.
Muy bien.
La continuidad de la jefa de seguridad sigue vigente, y su trabajo, adelante.
Por favor, confiemos en esa mujer.
Gracias, Guillermo.
[perro ladra]
[policía] Este bruto hijo de puta de Cardozo...
Bien milico. [ríe]
Todo a los golpes.
Pudiendo hablar las cosas como la gente.
...cuatro.
Perfecto.
- ¿Está bien eso? - Muy bien.
- Tómesela entonces. - Bueno. Hasta luego.
[policía] Bueno, muchachos, vamos. Vamos a comer.
[Fabián] Hacé el inventario, Rafa. Dale.
[Rafa] Seguro se llevaron los celulares. Siempre hacen lo mismo.
Ey, vos, que estás en la cómoda, vení a ayudarme.
[quejido]
[Fabián] Pónganse a laburar, que el domingo hay partido.
- [hombre] Milico de mierda. - Dale.
[mujer] Dale, dejá de quejarte y vamos a laburar.
- ¿Cuántas entradas? - Dos mil.
¿Dos mil?
Estás en pedo. Trescientas, no tengo más. Arreglate con eso.
Pero ¿qué pasa? ¿Desde cuándo se puso tan difícil?
¿Es la piba?
Dejate de joder con esta piba. Se va a caer.
Es cuestión de esperar.
Ya se comió todo ese verso de que se le fue la mano.
Tenés que volver al paravalanchas vos.
El trajecito te queda bien,
pero te olvidaste que alentábamos juntos al equipo.
¿Vos me ves desmemoriado a mí?
Algunas lagunas se te vienen.
Sí, puede ser.
De lo que no me olvido es que, en el club, hay lugar para todos.
Así que bajá un cambio.
- Entonces, ayudame con Gabriel. - No.
¿Cómo no?
Es el heredero del Crazy. Me lo sacan de las manos.
No me puedo perder la de hacer un billete grande.
El club tampoco se puede perder esta oportunidad. Hay plata para todos.
Hablá con Giraldo, ¿eh?
Son becas para que los chicos vengan al club y no anden echándose a la bartola.
Diana...
...yo te llamé para que te encargues de la seguridad del club
y no para que armes otro quilombo con el milico ese.
La fuerza policial y la seguridad del club obraron según los protocolos.
No es un reclamo social el de ellos.
Están cuidando lo que ganaron mientras el club miró para otro lado.
Estas becas que te vengo a proponer justamente vienen a combatir esto.
Si sacamos a los pibes de la calle,
le sacamos soldados a ese ejército de dementes.
Además, vamos a ser un ejemplo para otros clubes.
¡Cómo es!
¿Cómo es qué?
Sos una persona inteligente y, sin embargo, justificás la violencia.
Y, por otro lado, querés ayudar a la gente.
Una cosa no quita la otra.
Ayudar también es mantener a esos millonarios a raya.
Sos igual a tu abuelo.
No te rendís nunca.
De acuerdo. Me gusta la idea.
Vamos adelante con las becas.
[Valentina] Lo lograste.
- [Diana] Lo que me propongo lo consigo. - Ay, ella.
Me encantás así.
No mientas. Si sos una histérica.
Bueno, un poco, no mucho.
Cuando creés que de verdad podés con todo, me das miedo.
Habría que ir a la imprenta a garronear los volantes.
¿Por qué siempre tenemos que pedir a la gente del club que nos ayude?
[Diana] Porque son del barrio. ¿A quién le vamos a pedir?
No dije que estuviera mal. Solo lo noté.
Se nota que a vos no te gusta el fútbol.
Porque el fútbol une a la gente. ¿Por qué?
Porque es un lugar de pertenencia. No importa qué sos.
No importa si sos rico, pobre, fascista, comunista, mujer u hombre.
- Eso es lo que no entiendo. - [Diana] ¿Qué?
¿Cómo pueden convivir?
Es una pasión.
Se entiende o no se entiende.
[Fabián] Parece buena la mina esta.
Le va a hacer bien a los pibes, ¿no?
[Mario] Mmm. Nunca fui al club.
[Fabián] ¿Qué? ¿No? ¿Nunca?
Te tengo que hacer socio ya mismo.
Bruno, ¿cómo andás, loco?
Bien, escuchame.
Tengo un socio nuevo para inscribir, así que armame un carné.
Dale, te mando los datos y la foto por acá.
[Fabián] Chau.
Listo. Ahora podés ir a donde quieras.
A ver...
Mirame acá.
Dale, boludo, reíte un poco. Una cara de naipe tenés.
- ¿Está? - [Fabián] Ahí va.
Tomá. Poné los datos tuyos ahí abajo.
Falta el apellido de tu madre.
No, no hace falta.
¿Qué problema hay?
Nada, no sé.
A veces pienso que todo lo que hago es por miedo a hacerle mal a mi viejo.
Y lo hago, pero se pone mal igual.
¿Sentís que tu viejo se siente mal porque ponés el apellido de tu vieja?
Mi vieja lo dejó.
Se hinchó las bolas de verlo siempre deprimido y...
...se fue un día.
Un día que mi viejo le había levantado la mano.
[Giraldo] Parala, levantá la cabeza y tocá.
Bien, eso.
- Bien. Cambio. Otra pelota, vamos. - [Santiago] Buen día.
- [Giraldo] Sigue, no corten. - [Santiago] Bien, campeón.
[Giraldo] Eso, ahí va.
Levantá la cabeza cuando tocás, buscá a tu compañero. Vamos.
Ahí va, eso. Presionen ahí, bien.
Muy bien, muchachos, bien. Bien, sigue.
¿Y Roggio, la rodilla?
Está haciendo allá trabajos diferenciales.
Para que llegue más descansado al partido, ¿viste?
¿Y va a jugar?
Sí, claro que va a jugar. ¿Por?
Y la inversión de Lomito, ¿cómo anda?
Bien, bien.
Pero hay que bajarle un poco la presión.
Y lo de Lomito no ayuda mucho.
Pero tiene que jugar.
Pero va a jugar Roggio te dije.
Creo que estamos perdiendo futuro, ¿no?
Tener este pibe y que no juegue es una picardía, ¿no te parece?
¿Querés terminar vos la práctica?
No me hables así.
Y bancate mi opinión.
Porque me parece que el caprichoso con todo esto sos vos.
Todo el mundo sabe que el pibe la rompe, ¿o no?
- Hablaste con Lomito. - No.
Hablo por mí y por todos.
Vamos, Santiago. Nos conocemos todos, ¿eh?
Si vos querés que juegue, no hay ningún problema. Listo.
Terminá de armar el equipo vos y dirigilo.
A mí ya me tienen los huevos llenos.
La puta que te parió.
- Chau, nos vemos el finde que viene. - Grande, Guido. Nos vemos.
[silba melodía]
Maestro, qué sorpresa. ¿Cómo anda?
¿Para qué me lo mandás a Santiago?
¿Qué son ustedes, socios?
A ver, decime una cosa, Lomito.
¿Nosotros no hablamos las cosas siempre de frente?
- Sí, eso es verdad. - Ajá.
¿Tenés algo para decirme?
La vas a pudrir con el pibe. Lo vas a quemar.
El tema es que usted es un empleado.
Y cuando uno es un emprendedor, tiene planes,
le escapa a la cómoda.
El punto de vista cambia, ¿entiende?
No.
Lo único que veo es que estás buscando tu propio negocio.
Mientras Roggio esté para jugar, el pibe no va a tener lugar.
- [Diana] Hola. - [jugador] Hola.
- Buen día. - [mujer] Buen día.
Qué lindo lo de las becas.
Está bueno.
Justo hablábamos eso con Mario, ¿no?
Ayudar a la gente. Ya era hora de que alguien lo hiciera.
De la dirección, ¿no?
Vos sabés, los viejos de antes no hacen nada.
¿Quién te creés para entrar así?
Tengo el mismo derecho que vos.
O que cualquier socio.
[aclara garganta]
Pero escuchame lo que tengo para decirte porque es interesante.
Yo pensaba...
"Esta mina, por un lado, ayuda a los pibes.
Y, por otro lado, mete presos a los trabajadores".
Porque yo preso no estoy.
[Diana] ¿Vos me estás amenazando? Mejor dicho, me estás amenazando.
Te escucho, seguí.
No me perjudicás a mí.
Perjudicás a la gente que trata de ensuciarme a mí.
- ¿Y sabés qué? - ¿Qué?
Yo estoy tan limpio como vos,
como cualquiera de la comisión directiva, o cualquier dirigente. Igual.
Ni más ni menos.
Y esa gente son hinchas
que tienen hijos.
Y los hijos de esos padres que vos metés presos
son los mismos que se benefician con las becas.
¿Te das cuenta?
[ríe] Vos me estás corriendo con una conciencia que no tenés.
¿Te estás haciendo el líder social? Me suena más a una mafia que otra cosa.
Mientras no haya nadie que los cuide, siempre alguien...
Que los explote. Como vos. ¿Sos el único que los puede explotar?
- Yo les doy un trabajo. - [Diana] Ajá.
Y, a cambio de ese trabajo, les pago.
Pero te tengo una propuesta.
Te escucho.
Vos dejás en paz a los padres de los pibes
y tus becas van a ser un éxito.
Vamos.
[Diana] Cerrá la puerta, por favor.
[suspira]
[música de tensión]
[pitido del móvil]
Cardozo, escuchame. Estuve pensando, tenemos que hablar.
Tenemos que bajar los decibeles para no tenerlos en contra. Llamame.
[José] Eso no es mío.
Sí, es suyo.
Y su hijo ayudó a recuperarlo.
Yo sé cómo le vas a cobrar a mi pibe.
Este pendejo está maravillado con ustedes y con la forma de hacer plata fácil.
Y vos y yo sabemos cómo termina todo esto, ¿o no?
Su hijo lo quiere ayudar y usted no lo deja.
Yo te digo una cosa.
A mi pibe le llega a pasar algo y yo mismo te mato.
[José] Vamos a casa, vení. ¡Vamos!
Andá.
Ernesto, ¿estás bien?
Vení.
¿Hace cuánto estás acá? Vení.
Viniste al final.
- [Ernesto] Vos me invitaste. - Sí, ya sé.
¿Tu mamá sabe que estás acá?
¿Está bien así?
Tengo postre también.
Tenemos visitas.
Ey, ¿cómo andan? ¡Qué linda visita! Hola, Ernesto.
¿Cómo estás?
No me esperaron para cenar, ¿eh?
Intentamos, pero...
[Valentina] Mmm.
[Diana] Algo habrá pasado.
Con la madre seguro.
Sí, no sé.
- Bueno, me voy a bañar. - Dale.
Después miramos una peli, Ernesto, ¿dale?
[suspira]
Y te podés bañar también si querés.
¿Puedo jugar con la compu?
Es de Valentina. La usa para trabajar.
Estás con hambre. ¿Vas a querer otra o preparo el postre?
Postre.
[ladridos y pasos acercándose]
¿Qué pasa, Colinga?
¿Otra vez acá, forro?
Sí, vengo a terminar mi trabajo.
¡Vamos, muchachos! ¡Hagan mierda todo!
[Valentina] Eh, panfletos, café...
[Valentina] Adentro.
[Valentina chista]
- Adentro. - [ladrido]
[entrenador] ¡Bien, Gabriel, dale! ¡Andá al cruce, encontralo!
- [jugador] ¿Qué hacés? ¿Estás loco? - [Gabriel] Callate, ni te toqué.
- [entrenador] Están laburando, Gabriel. - Concha de...
- No, se tiró. Se tiró el pibe. - [entrenador] ¿En serio me dice?
Vení, Gabriel, sí. Vení.
- No podés ir fuerte. Es un entrenamiento. - Si no hice nada, mirá.
Loco de mierda.
- ¿Qué te hizo? - Yo quiero jugar en primera.
No vine a esto. Vine a llevarle el mango a mi familia, no a estar en reserva.
Tené paciencia, estoy trabajando en eso.
Paciencia tengo igual.
¿Vos por qué me compraste?
Porque sos bueno. ¿Por qué va a ser?
Entonces, lo quiero demostrar jugando.
No que me pongan con estos pibitos en reserva.
Si soy malo, me voy yo solo. Yo quiero jugar.
Bueno, vamos.
Y vos decile a Giraldo que me voy a terminar cansando yo también.
[Lomito] Andá a cambiarte.
Fíjense de pegar algunos por ahí, ¿dale?
Vamos a buscar otros.
Bien, chicas. Hay que llenar la pared. Ahora traigo más.
Bien.
[Valentina] No sé. Me preocupa.
- ¿Te puedo pedir algunos? Gracias. - Sí.
Ahí va.
Me da una pena ese chico.
¿Por qué no le hablás a la madre?
Mirá, una vez hablé con un padre para pedirle que no le pegue más al hijo.
Cuando se enteró que me había contado, le partió el brazo de una patada.
- Bueno, está bien. - No, prefiero prevenir.
Actuar cuando sea preciso. Ernesto está en casa tranquilo.
Llevémoslo a comer. Después vemos, no sé.
¿Y este?
- Por ahí vino a ayudar. - Justo.
- ¿Viniste a pegar panfletos? - No, te vine a decir que soy un pelotudo.
Por hacer negocios con vos, digo.
- No entiendo de qué me hablás. - Tu milico.
Le anda pegando a las mujeres.
Mete preso a los laburantes. La verdad que soy un boludo.
Pará, contame bien porque no sé nada. ¿Podemos charlar?
No me vas a enroscar de nuevo.
Una vez sí puedo ser boludo, pero todos los días no.
Te hacía buena mina con el tema de las becas y eso.
Cada cual estaba en su negocio. Nadie molestaba, estábamos tranquilos.
Los chicos estudian, la gente trabaja.
Te quedaba cómoda esa, ¿o no?
Pero no sé de qué me hablás.
Buscate un traductor.
O preguntale a ella, que me parece que entiende un poco más.
A mí no me molesta ser un boludo. Me molesta que vos te hagas la boluda.
¿Vos me estás diciendo boluda?
Este pedazo de forro de Cardozo se mandó una cagada.
Pero ¿qué? ¿Vos sabés?
[Valentina] No, yo no sé nada. ¿Qué le pasa?
No te traje para que hagas vandalismo.
Estás exagerando.
Dijimos que le íbamos a meter la mano en los bolsillos.
Bueno, perdieron mucha guita.
Te comportaste como ellos.
Eso no está bien, no es la manera.
- ¿Sabés cómo se educa a un perro? - [suspira] No me importa.
Hay que hacerle oler su propia mierda
y pegarle tantas veces como sea necesario
hasta que se dé cuenta de que no puede cagar en cualquier lado.
No son perros.
Son bestias, Diana.
- Son peores que perros. - Así no, Cardozo.
Nosotros no podemos ser más salvajes que ellos. No sirve.
Tampoco podemos ser blandos.
No te cortes solo.
Pensé que estaba ayudando.
Bueno, esa no es la manera. Tenemos que pensar mejor.
Yo necesito que estés de mi lado,
pero siempre y cuando estés dispuesto a jugar con mis reglas.
Sí, señora.
Se supone que un club mueve mucho dinero.
¿O no?
Si sabía que iba a ser así, me ponía un quiosco.
Lavaba guita más rápido.
Hay que tener paciencia.
Justamente eso es lo que Sosa no tiene.
Tenemos que empezar a mover guita en serio.
Hacé lo que tengas que hacer.
Pero Sosa necesita resultados ya.
Si vos no sos la persona para armar la movida, buscamos otro.
No, yo lo puedo hacer. No te preocupes.
La próxima vez que me digas "no te preocupes",
me voy a encargar de que la pases mal.
No me boludees.
Dame un par de semanas a ver qué puedo hacer.
Una semana.
Okey.
[Lomito] Me acuerdo cuando arrancamos.
Le hicimos una bandera gigante con la cara de él.
- [todos] ¡Sí! - ¡Vamos, otro gol!
[Lomito] Hicimos una bandera gigante con la cara de él.
El dibujo había salido para el orto,
pero se entendía porque tenía la barba candado.
- Bien, ¿eh? - ¿Qué tal, Héctor?
Está jugando bárbaro Paula.
- Ya metió dos goles. - Tiene a quién salir.
[todos ríen]
[hombre] ¿Y el chico?
¿Ya tiene novio Paula?
No, de ninguna manera.
Mi hija está bien así.
[ríe] ¡Vamos! ¡Otro gol!
- El pibe es una inversión a futuro. - Ah.
- ¡Vamos, otro! - [aplausos]
♪ ¡Dale, Paula! ♪
♪ ¡Dale, Paula! ♪
[Paula] Fue solo un partido.
No, fueron varios partidos, pero bien ahí con la humildad. ¿Ves?
¿Qué?
La humildad de ella.
[Gabriel] ¿Y qué tengo que ver?
¿Qué pasa?
No, que me acalambré.
Viste que no pude elongar y...
Sacate las zapatillas.
Y apoyá el pie en el piso frío.
¡Dale, boludo! Hacelo, que te saca los calambres, posta.
[Lomito] ¿Viste? Es verdad.
[Lomito] Te venía diciendo es que una cosa
es lo que dice Giraldo y otra cosa es que vos te agrandes.
[pitido del móvil]
Una cosa es pedir la titularidad y otra es no hacer goles.
Hay que ir con perfil bajo.
[pitido del móvil]
[Lomito] ¿Qué pasa?
¿Le estás mandando mensajes a mi hija?
- ¡No! - ¿Qué? Nada que ver, papá.
¿Y vos qué onda?
- ¿Te acalambraste también? - Yo también tuve un partido, papá.
Sí, es verdad.
[Lomito] Y vos, ¿estás mejor?
- [Gabriel] Sí. - [Lomito] Bueno, ponete la zapatilla.
Tiene razón tu viejo. Te quiere cuidar.
Yo haría lo mismo.
Pero se equivoca.
Tiene un pensamiento muy básico.
No es el bien o el mal.
Acá los que más roban son los que más tienen.
Una vez, un abogado me dijo:
"El derecho civil está hecho para permitir que los ricos le roben a los pobres.
Y el derecho penal está hecho para impedir que los pobres le roben a los ricos".
Corta.
¿Me entendés?
- Más o menos. - Pensalo bien. Si sos pillo vos.
Las leyes están hechas para los chetos.
Tres a cero.
Tres a cero.
Y eso no tiene nada que ver con la justicia.
- Vos tenés que cuidar a los tuyos. - [vibra teléfono]
- Hola. - [Matraca] Localicé al milico este.
Para en el muelle de la Asociación de Veteranos.
[Fabián] Listo.
Decile a Gusti y al Perro que después vamos ahí.
Le vamos a dar una clase de buceo al puto ese.
Vamos.
[música de rock]
Dale, vamos.
Oh, qué final pelotudo.
A mí me gustó.
Andá a buscar la comida.
Esperame acá con el auto en marcha.
¡Uh!
[hombre] ¡Cardozo!
[disparos]
[respira agitado]
- [cuerpo cae al agua] - Vamos, vamos.
¡Vamos, dale!
[hombre] ¡Cardozo!
[acelera]
[Fabián] Vamos.
¡Dale, dale!
¡Dale, vamos!
Dale, va, dale.
Ahí vengo, viejo.
[sirenas de policía a lo lejos]
[Mario vomita]
[descarga del inodoro]
Me cayó mal algo.
¿Qué hace mi ropa acá, papá? ¿Qué pasó?
Explicame vos qué pasa. ¿Dónde estuviste?
¿Para qué preguntás, viejo?
Si querés seguir viviendo en esta casa, vas a tener que hacer lo que yo diga.
Conseguite un trabajo honesto, olvidate de la barra.
Ahora, si querés ser delincuente,
ahí tenés el bolso. Mandate a mudar.
[Diana] Estoy enloquecida.
[suspira] A veces, siento que me pueden todos.
Y ya no es enojo, es violencia.
Violencia me genera.
Y no me gusta.
No me gusta sentirme así.
Me odio cuando me siento así.
¿Qué te pasa?
[llorando] Ernesto se fue, se llevó plata mía y mi computadora.
- ¿Me jodés? - Ojalá te jodiera, no.
[Mario] Ahí va, gracias.
[hombre] Gracias, amigo.
[Rafa] A veces los viejos están para romper las bolas.
- No creo que sea eso. - ¿Y entonces?
Alcanzame la remera, por favor.
¿Te vas a quedar vos?
- ¿Por? - Hay partido hoy.
Voy a arrancar temprano,
así me fumo uno con los pibes, nos tomamos una birra antes.
- ¿Nunca fuiste a la cancha? - No.
- [Rafa] ¿Posta? - Posta, amigo.
[Rafa] Pero ¿tu viejo no es hincha?
Más o menos. Aparte hace tiempo que no le da bola a nada.
Y si no venís, vas a terminar como él, entonces. Bien amargo.
- ¿A quién le decís amargo? - A vos.
¿Eso depende de ir a la cancha o no?
Y sí. Ya te veo ahí juntando calefones en la cómoda.
¡Chupame un huevo!
[música de tensión]
¿Qué hacés, Crazy?
- [Roggio] ¿Cómo estás? - [Matraca] ¿Comiste?
No, es temprano. Voy al vestuario para la charla técnica.
Acompañame a charlar una cosita. Estamos haciendo un asado.
No, disculpame. Si llego tarde, Giraldo se pone loco.
[Matraca] Dale, vení.
Estoy un poco fuera de hora y viste cómo es Giraldo.
- Dale, vení. - En serio, tengo que ir a laburar.
[música de tensión]
¿Y?
No contesta el teléfono.
Fuentes, prepárese. Va a jugar usted.
Lomito y la concha de tu madre.
♪ Somos los fogoneros ♪
♪ Esta tarde tenemos que ganar ♪
♪ No seas amargo y dejame cantar ♪
♪ Que un amigo vas a encontrar ♪
♪ Somos los fogoneros ♪
Bueno. ¿Qué tal? ¿Cómo andan las máquinas?
Genial, Lomito. Estamos mucho más cómodos así.
No nos cagamos de frío.
Y la cocina anda divino. No nos llenamos de humo.
- Y estamos calentitos. - [hombre] Hasta televisor tenemos.
¡Qué lindo! Preparame un choripán
y esa cervecita que tenés guardada.
- ¿Quieren cerveza? - No, gracias.
Cerveza para todos.
Sos demasiado educado.
Eso me parece estupendo, pero ser un poco atrevido ayuda.
- ¿Venís a ver el partido? - Sí.
Es la primera vez que venís a la cancha.
Yo hace décadas que vengo acá.
Me conozco a los 55 000 que vienen.
Dónde se sientan, cómo se llaman...
Gracias.
Y a vos no te vi nunca.
No, es verdad, es mi primera vez.
Entonces, vas a entrar conmigo.
Ya estás adentro. Te invitó Lomito.
¿Sabés lo que significa eso?
Me parece que no.
[relator] Hoy juegan Ferroviarios y San Miguel.
Un gran partido y, a esta altura de la tarde,
me pregunto qué imaginan los ojos del comentarista que van a ver.
[relator 2] Una posibilidad de ver otra vez a Ferroviarios.
Con una noticia, cuando llegamos, que nos sorprendió:
la ausencia de Lucas Roggio.
[relatora 3] El Crazy Roggio no está
ni en el banco de suplentes, ni en el campo.
Quise hablar con Giraldo. No nos dice nada.
Lo que sí les puedo afirmar
es que Gabriel "el Tucumano" Fuentes debutaría en el lugar del Crazy Roggio
conformando la delantera con el chileno Zambrano.
Van a pagar por lo que hicieron. Te lo juro.
♪ Fogoneros ♪
♪ Esta es tu hinchada ♪
♪ Estamos contigo ♪
♪ Vamos a ganar ♪
¿Viste todo esto, pibe? ¡Es la alegría misma!
¡Y vos te la venías perdiendo!
- ¡Vamos, vamos! - ¡Vamos, fogoneros, vamos!
[hinchas alentando]
[música emotiva]
♪ Dale, campeón ♪
♪ Fogoneros ♪
¡Vamos!
♪ Estamos contigo ♪
¡Vamos!
♪ Fogoneros, fogoneros ♪
♪ Fogoneros, fogoneros ♪
Ferroviarios. La toca por abajo. Rentería la tira atrás.
Esquivel cruza la mitad del terreno. Le amaga por adentro, escapa por afuera.
Pase en cortada para Fuentes, queda mano a mano con el arquero.
¡Busca el gol y lo encontró!
¡Gol!
[relator] ¡Gol!
¡Tucumano! ¡Tucumano!
[relator] ¡Gabriel Fuentes en el amanecer del partido!
Ferroviarios: 1. Club Atlético San Miguel: 0.
¡Tucumano! ¡Tucumano!
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