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Luis, ¿vendrías un minuto?
Por favor, toma asiento.
Entonces...
Solo puedes acercarte cuando el espíritu de Dios
te atrae y te llama y te habla.
Y el espíritu de Dios te está hablando esta noche,
el espíritu de Dios les está hablando a miles de ustedes.
¡Y solo entonces puedes acercarte a Cristo,
cuando el espíritu de Cristo te atrae a la cruz!
¡No dudes! ¡No esperes!
¡Quizá nunca vuelvas a estar tan cerca del reino de Dios!
Le presento a Luis Palau.
Él es el encargado de las cuentas extranjeras
- y habla el inglés de la Reina. - Muy bien.
- Él lo ayudará. - Gracias, Sr. Sosa.
Esto está en español, pero lo revisaremos línea por línea.
Está bien.
Oí tu sermón. ¿Hablas inglés?
Sí, señor.
Eres bueno con el público.
Recién empiezo. Pero me acuerdo.
En la calle, con mi padre, escuchábamos de todo.
Gente que quiere interrumpir. Y preguntas honestas sobre fe.
Me llamo Ray Steadman. Predico en Palo Alto. En California.
Luis Palau.
¿Tienes tiempo para tomar un café?
Supongo. Claro.
¿Cómo empezaste? A hablar del Evangelio en las calles.
Con mi padre. Repartíamos panfletos con versículos de la Biblia.
Invitábamos a la gente a nuestra iglesia.
Sospecho que no era fácil.
No, no lo era.
Yo era un niño. Pero me acuerdo. Era difícil.
Pero no importa cuánto nos insultaran, él no se enojaba con nadie.
Cada verano íbamos a un pueblo cercano,
predicábamos el Evangelio y construíamos una iglesia.
¿Y sigue construyendo iglesias?
No. Murió.
Lo lamento.
Está en un lugar mejor.
Sé que me estará esperando con los brazos abiertos.
Sí.
Dime, Luis,
¿alguna vez pensaste en ir al seminario?
Sería agradable. Pero no creo que alguna vez pueda.
- ¿Por qué? - No puedo pagarlo.
Todos los años, mi iglesia patrocina jóvenes.
Los llevamos a los EE. UU., y estudian para ser misioneros.
Es como una beca. Pagamos todo.
¿Alguna vez pensaste en ir a los EE. UU.?
Quizá algún día, sí.
Hemos enviado a muchos de tu país a los EE. UU.
Muchos van al seminario teológico en Dallas.
Es un curso de cuatro años con buena reputación.
¿Cuatro años? No lo sé.
Hay mucho que hacer aquí, en América Latina.
Lo sé. Pero es una manera para prepararse para predicar
en cualquier parte del mundo.
Sí. Entiendo.
Mañana vuelvo a California. Toma mi tarjeta.
- Sé que conoció a mi hijo Luis. - Sí, en el banco.
El Sr. Bentson habló en nuestra reunión en la iglesia.
Pertenece a la división de América Latina de Overseas Crusades.
Me temo que herí algunas sensibilidades.
- ¿Por qué? - Somos interdenominacionales.
Estoy de acuerdo.
¿Por qué negar a gente de otras denominaciones?
Claro.
Luis, ¿por qué no le muestras al Sr. Bentson el estudio de tu padre?
La cena estará lista pronto.
- Gracias. - Por favor. Sígame.
Estos mapas son increíbles. ¿A qué se dedicaba tu padre?
Mi padre era constructor.
Coleccionaba mapas de calles y de ciudades
y luego conducía hasta distintos lugares para hacer negocios.
¿Sabías que hay 17 iglesias evangélicas en Buenos Aires?
José García es el pastor en San Telmo.
Y Jorge Ruiz, en Palermo.
Y en La Boca, un pastor maravilloso llamado Martínez.
Oré por todos ellos.
¿Los conoció a todos?
A casi todos.
Vine a plantar iglesias, Luis. Mi trabajo es ver dónde son más necesarias.
¿Cuántas iglesias hay en Argentina?
Unas 100.
Pero es un país grande. No son muchas.
Hay mucho trabajo por hacer.
Luis, miro un mapa, busco un pueblo y oro por él.
Oro por un pueblo, por una provincia, incluso por un país.
Deberías intentarlo.
Ora por cada iglesia de la que te enteres, o, mejor, que ayudes a crear.
Ora por cada una de ellas.
Todo el tiempo le digo a mi hijo que deje el banco.
Que establezca nuevas Iglesias.
Y yo le pregunto de qué vamos a vivir.
Luis, si es la voluntad del Señor, Él proveerá.
Fue una cena deliciosa, Sra. Palau.
Gracias.
Me gustaría irme del banco.
Evangelizar a tiempo completo, pero...
no sé si haya oído el llamado.
¿El llamado?
¿Qué llamado?
Jesús hizo el llamado hace 2000 años.
Espera que respondas.
¿Conoce a un predicador de California, Ray Steadman?
Claro. No hay tantos estadounidenses predicando la Palabra en Argentina.
Ray y yo somos viejos amigos.
Dijo que podría pagar un viaje a EE. UU. para aprender a ser misionero.
¿Qué?
¿Te hizo una oferta?
Algo así. Creo que sí.
¿Y dijiste que sí?
No dije nada.
Bueno, Luis, es tu decisión.
Un día predicará por todo el mundo.
Lo creo.
Por todo el mundo.
Hasta en China.
¿No, Luis?
Soy Luis Palau.
- Hola, Susie. - Hola, Luis.
- ¿Cómo estás? - Bien, ¿y tú?
Genial, bien.
Alguien donó esto. ¿Quizá ayude?
Quizá. Gracias.
- De nada. - Adiós.
Que tengas un buen día.
Ese hombre te está mirando fijo.
Ese hombre es mi esposo.
Qué afortunada.
- Hola. - Hola.
- Encantado de conocerte. - Hola. Encantada de conocerte.
- Vamos. - Adiós.
- Adiós. - Adiós.
Sí.
Por favor.
Gracias.
De nada.
No deberías dejar esto afuera.
Alguien podría habérselo llevado.
¿Ocho dólares?
No valdría la pena.
- Hola, Sra. Brown. - Hola, Pat. Luis.
Hola, Sra. Brown.
Una pregunta. ¿Pensó en la cerradura para nuestra puerta?
No creo que sea necesario.
La puerta principal se cierra de noche.
Claro. Gracias.
Algunos de ustedes serán enviados al sudeste asiático.
Será un desafío, por el conflicto en Vietnam.
Otros serán enviados a América Central y del Sur.
También es un desafío para los evangélicos.
Pero es importante recordar la fuerza de Efesios 6:18.
"Oren en todo momento con toda oración y súplica en el Espíritu,
y velando en ello con toda perseverancia en oración por todos los santos".
Pablo nos dice en versículos anteriores que estamos en una batalla espiritual
y la oración es un arma.
Nos dice que oremos constantemente.
¿Cómo podemos hacer eso?
¿Orar todo el día?
La gente tiene que trabajar, ganarse la vida.
¿Luis?
Creo que Pablo también dice que nos mantengamos alertas.
O sea, estar abiertos a agradecer a Dios
aunque sea por un momento por todo lo bueno que nos pasa.
Eso podemos hacerlo en nuestra vida cotidiana.
Sí.
¿Qué pasa?
Quiero evangelizar, Pat.
A grandes multitudes.
Evangelismo masivo.
Pero nuestra iglesia no lo alienta.
Lo sé.
Quieren que seamos misioneros comunes.
Enseñar a evangelizar a los locales y establecer iglesias.
Vamos. Deberíamos irnos.
Vamos.
Dios mío.
Mírate.
Hola a los dos.
Los vi afuera y traje un paraguas, pero ya se despejó.
Quería ponernos al día y hablar de sus estudios,
pero primero querrán cambiarse esa ropa mojada.
Pat creyó que era lindo día para hacer un picnic.
Creo que Pat tiene razón.
Los veo adentro.
Claro.
Lo siento, Pat.
¿Por qué dejas que te afecten las cosas pequeñas?
No lo sé.
Pero siento que te decepcioné.
¿Por qué?
Quiero mantenerte.
Lo estás haciendo.
Y sabía en qué me metía como misionera antes de conocerte.
No busco una vida de lujos.
Lo sé.
Yo tampoco.
¿Pero soñabas con esto?
No.
No soñaba esto.
Estamos empezando.
Solo quiero ponernos a trabajar.
Sí.
Estamos listos.
Lo sé.
La cena es a las 6:00.
Podría matarla.
Está bien.
- Hola, Susie. - Hola, Luis.
- ¿Cómo estás? - Bien, ¿y tú?
- Bien. - Me alegro.
- Gracias. - De nada.
Tres dólares.
Lo siento mucho.
No es tu culpa.
Gracias, Susie.
De nada.
Tienes que pagar por esto. Por favor.
Lo sé, Sra. Brown, lo sé.
Luis, basta. No podemos pagarlo.
- Ray tiene que saberlo. - Escríbele una carta.
Es una locura. Por favor.
Por favor.
Ray Steadman.
Hola, Ray. Habla Luis. Necesito...
Luis, ¿cómo están?
No muy bien.
Pat está bien, pero esto no es lo que esperábamos.
Sabíamos que no sería fácil,
¿pero sabe cuánto dinero nos dieron para esta semana?
Tres dólares.
No podemos ir a ninguna parte o hacer nada.
Intentamos estudiar y prepararnos para nuestro trabajo misionero,
pero ni siquiera sabemos de dónde vendrá nuestra próxima comida.
Luis...
Patricia no puede vivir así.
Yo tampoco.
Sé que nos están poniendo a prueba,
pero si quieren que renunciemos a la misión, lo haremos.
Realmente crees que puedes resolver cualquier problema con esa boca.
- No quise decir eso. - Claro que sí.
Quizá debimos ir primero contigo.
- Sí, debieron hacerlo. - Lo sé.
Lo sé.
Queremos irnos.
A menos que las cosas cambien. Queremos irnos.
¿Hablas por Pat?
Muy bien, vamos a calmarnos.
No tienen que irse. No tienen que irse.
Voy a rectificar la situación. Se irán de allí lo más pronto posible.
El mayor Ian Thomas estuvo
en la Fuerza Expedicionaria Británica en la II Guerra Mundial.
Participó en la evacuación en Dunkerque,
y después de luchar en África del norte e Italia,
recibió la Orden del Servicio Distinguido.
Y en 1947, después de la guerra,
fundó el ministerio de Capernwray Missionary Fellowship of Torchbearers.
Por favor, den la bienvenida al mayor Ian Thomas.
Gracias, Sr. Clarke.
Me crié en un buen hogar en Londres,
el más pequeño de cinco.
Todos teníamos Biblias,
pero, como le dije a mi esposa años después, nunca las leíamos.
No conocí a Cristo en una iglesia,
sino en una simple tienda de campaña, en un campamento de una Cruzada.
Cuando crecí, me di cuenta de que esta vida no era fácil.
Difundir la Palabra.
No eran solo las burlas e insultos.
Muchos de mis compañeros misioneros fracasaron
porque creían que tenían algo que ofrecer a Dios.
Yo también sentía así.
Creía que tenía una personalidad atractiva, agresiva.
Creía que Dios podía usarme.
Si hubiera leído mi Biblia de pequeño,
quizá lo habría entendido antes.
Quizá habría recordado Moisés necesitó 40 años en el desierto
para darse cuenta de que él no era nada.
Y después, Dios finalmente se revela a Moisés en la zarza ardiente.
Una zarza se está quemando, pero nunca se consume.
Un milagro.
Esta es la primera vez que Dios se le aparece a Moisés.
Le dice: "Quítate las sandalias, esta es tierra sagrada".
Moisés mira el fuego y siente terror y asombro.
Pronto, Moisés va a recibir su misión.
Guiar a su pueblo y liberarlo de la esclavitud.
Y Dios intenta decirle a Moisés que la zarza ardiente era solo un símbolo.
"Cualquier arbusto servirá, siempre y cuando Yo esté en él".
"Si voy a usarte, Yo te usaré.
No serás tú haciendo algo por Mí, sino Yo haciendo algo a través de ti".
Cuando era más joven,
y recién comenzaba mi trabajo como misionero,
a veces tenía dudas.
Sentía que no podía hacer nada por Dios.
Todo lo que estudiaba y leía,
todo lo que me inspiraba en otros, era inútil.
Eventualmente me di cuenta de que todo mi ministerio era inútil
a menos que Dios estuviera en el arbusto.
Solo Él podía hacer que algo sucediera.
Solo Él podía hacerlo funcionar.
Siempre estuvo ahí, en Gálatas 2:20.
"Con Cristo estoy juntamente crucificado,
y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.
Lo que ahora vivo en el cuerpo,
lo vivo en la fe en el Hijo de Dios,
quien me amó y dio su vida por mí".
Ahora piensen en eso.
Cristo vive en mí.
¿Qué significa?
Significa que estoy lleno del Espíritu Santo.
Significa que estoy lleno de Dios.
Quiero agradecerle sus palabras, mayor Thomas.
¿Cómo te llamas, muchacho? ¿De dónde eres?
Luis Palau, señor. Soy de Argentina.
¿Argentina?
¿Y has venido hasta los EE. UU. a estudiar?
- Sí. - Impresionante.
Gracias, señor.
Pero creo que eso es parte del problema.
¿Qué problema?
A veces me pregunto si he sido digno para que el Señor trabaje conmigo.
¿No nos hemos sentido todos así?
En algún momento.
Sí.
Pero culpé a Dios por las dificultades de mi familia.
Todos somos pecadores, Luis.
¿Qué es lo que buscas?
¿Una visión? ¿De lo que puedes llegar a ser?
Has recibido una Gran Comisión, como tus compañeros.
Para tener éxito, necesitas una visión clara.
Necesitas ser audaz.
Quiero evangelizar.
Por toda América del Sur, quizá más.
Bueno...
¿Cree que sea posible?
Por supuesto.
Durante la guerra, a veces estaba en el fondo.
Sin esperanza.
Mis amigos morían junto a mí en la arena,
pero, después, siempre tuve un sentimiento de esperanza,
de que algo mejor vendría.
¿Y confió en su intuición?
Sí. Y tú tienes que creer
con toda tu alma.
Puedes agradecer cuando se te abran las puertas,
pero no confíes en ti mismo,
sino en Cristo.
El Señor Jesús todopoderoso resucitado que mora en nosotros.
Gracias, señor.
De nada, muchacho.
Les encontramos otra casa.
Fantástico. Gracias, Sr. Renich.
Tengo más buenas noticias.
Creo que tenemos una asignación para cuando terminen aquí.
Entiendo que quieren volver a América del Sur.
Sí.
Pueden decir que no, pero...
...nos gustaría enviarlos a Cali, en Colombia.
¿Es seguro?
Será un desafío, Luis.
No hay muchas iglesias evangélicas allí.
Tenemos un pequeño equipo allí, los ayudarán a estar seguros.
También enviaremos a un viejo amigo tuyo, un misionero que pidió ser transferido.
- ¿Quién? - Jorge Molina.
- ¿Jorge Molina? - ¿Sabías que trabajaba con nosotros?
No sabía.
¿De veras? Es fantástico.
¿Qué piensas?
Es para lo que estudiamos.
Digo que sí.
- ¿Dices que sí? - Sí.
Yo digo que sí.
Excelente. Es excelente.
Pero tengo más buenas noticias.
Tengo un trabajo para ustedes en Fresno por tres semanas antes de que se vayan.
El equipo de Graham vendrá, van a hacer una cruzada de tres semanas.
- ¿Billy Graham? - El mismo.
Será genial. Pat, tú estarás con las reservas
y los grupos grandes, los autobuses, los trenes.
Luis, tú interpretarás para el público que habla español.
Será genial.
El equipo de Graham es el mejor.
Aprendan de ellos.
¿Está libre este asiento?
- Sr. Graham. - ¿Puedo sentarme?
Sí, Sr. Graham, por favor, siéntese.
- Billy Graham. - Sí, hola, soy Pat Palau.
Él es mi esposo Luis.
Encantado de conocerlo, Sr. Graham.
Igualmente.
Tengo entendido que son la pareja joven que enviaron Fred Renich y Ray Steadman.
- Sí, señor. - Bienvenidos, y gracias por su ayuda.
Supe que irán a América del Sur.
Sí. A Colombia.
Esperamos establecer algunas iglesias allí.
Una a una.
- Es un llamado maravilloso. - Gracias.
Hermoso.
Sr. Graham, usted estuvo en América del Sur.
¿Estuvo en Cali?
Sí, Pat, hace unos cinco años. En 1960.
Recuerdo que había un gran hambre espiritual allí.
Hicimos una cruzada en un estadio de fútbol.
Fuimos bien recibidos.
¿Algún consejo, Sr. Graham?
Sí. Tienen que aprender a respirar.
Perdón, no entiendo.
Estén cinco minutos o dos horas, tienen que aprender a controlar el ritmo.
Tienen que aprender a controlar la respiración.
Sobre todo adonde van en América del Sur, como Quito o Bogotá.
¿Por qué?
Por la altura.
Tiene sentido. Es un buen consejo, gracias, Sr. Graham. ¿Algo más?
Y no se metan en política.
Sigan sus rutinas de siempre.
Solía leer cinco salmos todos los días y eso me enseñó a relacionarme con Dios.
Después leía un capítulo de Proverbios,
y eso me enseñó a relacionarme con mi prójimo.
Mi padre también leía Proverbios todos los días,
y me enseñó a hacer lo mismo.
Bueno, Luis, hablemos un poco sobre la reunión de hoy.
Sí, señor. Permítame decirle que esto es un honor para nosotros.
Espero algún día predicar como usted.
Evangelizar a la mayor cantidad de gente posible.
Quédense en las ciudades grandes.
El apóstol Pablo siempre iba a las grandes urbes.
Jesús nos dice que debemos perdonar.
Él nos enseñó que Dios no solo juzga nuestras acciones externas,
sino también nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón.
Hola.
Pat, mi madre, Matilda.
Me alegra mucho por fin conocerte.
Un gusto conocerte, también.
Puedo ayudarte con el español.
Y con tus hermosos niños. ¿Puedo?
Genial.
¿Sí?
Ella es mi esposa.
¿Cuánto hace que estás en Overseas Crusade?
¿Con OC? Seis años.
Sí. Acabo de terminar una misión en Quito.
¿Y, cómo te fue?
Bueno, es duro. Pero...
Avanzamos un poco. Comenzamos algunas iglesias.
- ¿Cuántas? - Tres.
Y tardamos un par de años.
No es fácil para nosotros allí.
A la mayoría de la gente del lugar le resulta difícil involucrarse.
No vale la pena por el trato que reciben.
- Solo tres iglesias. - ¿Crees que aquí nos irá mejor?
Sí.
Cuando nos conocimos, recién empezaba.
Pero sentí que podría pasar algo grande.
¿De veras?
Sí.
Por eso estoy aquí.
Entonces... nos dieron el plan estándar.
Vinimos a estimular el evangelismo, crear confianza y ayudar a las iglesias.
Estas son las iglesias vecinas que pueden ayudarnos.
Pero creo que va a ser como en Buenos Aires.
Espero que no.
¿Cuántos son?
Diez por ahora.
Vendrán.
Tenemos que orar por eso.
Deberías evangelizar.
Llegarás a más gente.
Quiero evangelizar, quiero predicar: pero me dicen, "Eres maestro de la Biblia.
Sé maestro de la Biblia. Que otro evangelice".
La gente dice: "¿Cómo puedes ir país tras país,
donde la gente tiene tantos problemas económicos y sociales
y predicar sobre Cristo resucitado?
¿No puedes hacer algo más práctico por ellos?".
Como darles casa y comida.
Sí, pero podemos hacer las dos cosas.
Creo que todos somos responsables de ocuparnos de los que sufren.
Yo he sido pobre.
Lo recuerdo.
Cuando nos conocimos, evitabas que tu familia se quedara en la calle.
¿De veras?
No sabía que había sido tan duro.
Sí.
Su madre no tenía dinero para la escuela.
Luis tuvo que dejar de ir.
Me dijo que les mentía a sus amigos que aún era rico.
Después fue a trabajar al banco,
y ahí nos conocimos.
Tenía que trabajar.
No había otra opción.
Pero creo lo que dice Pat.
El mundo está agobiado por la hambruna y la pobreza,
la injusticia.
Debemos ayudar donde podamos.
Pero también debemos evangelizar.
No hay mejor manera de ayudarlos.
La gente del mundo crea los problemas del mundo.
Dicen que también crearán las soluciones.
Dios ya creó la solución.
Solo necesitan creerla.
- Son buenos niños. - Sí.
Sí, lo son.
- Luis. - ¿Sí?
Creo que vamos a tener otro.
Pat.
- ¡Ray! - ¡Luis!
¿Cómo estás?
Estás genial.
Gracias.
- Y por fin conoces a Pat. - ¡Al fin!
Hola.
Encantada de conocerte. ¿Cómo estás?
Estoy muy bien. Un gusto verlos a los dos. ¡Jorge!
- Me alegra mucho que estés aquí. - Gracias.
Hablé con los directores de OC,
y queremos que viajes en los próximos años.
Sé que has sido paciente.
Lo he intentado.
La mayor parte del tiempo.
Bueno, todos sabemos que quieres predicar el Evangelio.
Y te lo he dicho antes: "Si es la voluntad de Dios, sucederá".
Queremos que vayas a Bogotá a ayudar con la campaña.
Y después te enviaremos a México.
Luis, queremos que empieces a armar tu propio equipo evangelístico.
Y después, organizar campañas en América Central y del Sur.
Queremos que te conviertas en un gran evangelista, Luis.
No para ti personalmente, claro.
Entiendes qué quiero decir.
Lo sé.
No es mi gloria.
Es para la gloria de Dios.
Gracias, Ray.
Gracias a ti, Luis.
Estamos preparando la cruzada en Bogotá hace meses.
Los están esperando.
¿Te sientes bien?
- Sí. - Deberías irte. Déjame llevarte a casa.
Estoy bien.
Hola, compañeros. Cambio de planes.
¿Sabes qué es la violencia?
La violencia, sí.
Parte de nuestra misión es saber la historia del país,
pero no la viví como ustedes.
Es tu mamá. Dice que el pequeño Andrew llegará a ser un predicador.
¿Cómo puede saberlo?
Sí, Elsie. Sí, lo estamos mirando ahora.
Es hermoso.
Lo sé.
Ya sé que él será el próximo.
¿Café?
¿Qué pasa?
No lo sé.
Te pongo a ti, a los niños y a mi madre en peligro con esta misión.
Quizá deberíamos cancelar el desfile.
¿Es por lo que le pasó a María?
En parte.
Eso fue político.
No tenía que ver con creencias religiosas.
Quizá. Pero aquí muchas veces son lo mismo.
Necesito saber que podemos hacerlo.
¿Nuestra misión?
Sí.
Que acepten la Palabra de Dios aquí.
Bienvenidos.
Lucas 19:10 dice:
"Vine a buscar y a salvar lo que se había perdido".
Damas y caballeros, son Buenas Nuevas.
Esta noche les pregunto: ¿Tienen asegurada la vida eterna, sí o no?
Nunca los dejaré. Nunca los abandonaré.
Estaré siempre con ustedes hasta el fin de los tiempos.
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