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Original subtitles

¡Ana! ¡Alicia!

¡Socorro! ¡Sácame de aquí, por favor!

La noche de las elecciones Ana entró en mi coche

para dejar sangre en el asiento.

Pretendía amenazarme con una demanda de violación.

Al entrar en el coche, se escondió detrás

y entonces vio como mataba a Ezequiel.

¡Ah!

Si Ezequiel volvió para extorsionar a alguien es a Elías.

¡Hijo de puta!

¡Ha sido él!

Decreto para el acusado prisión preventiva sin fianza.

Necesito que encuentres a alguien, se exactamente dónde golpearle.

Solo el testimonio de Ana me inculpa.

Podré convencerla de que no me delate.

Señor Elías, fui alumno suyo hace un par de años.

Envié el currículum.

Tranquila.

Te sacaré de aquí.

Coge a Julieta y marchaos a dormir a casa de algún amigo tuyo.

¿Por qué? Tu padre sabe dónde está Ana.

¿Qué?

¡Alicia!

-¡No!

¿Qué haces con esto?

¡Es culpa de tu mujer, cabrón!

¡Ahora está muerto!

¡Por favor, no entre!

-Aún tiene pulso.

Su corazón es fuerte, pero está en coma.

-¿Eso qué significa?

Que está dormida y no saben si despertará.

Tenemos cámaras de seguridad en el perímetro de la casa.

Verá que Santi entró en casa. Se han llevado las grabaciones.

¿Has cogido la ropa del baño?

-Está en la lavadora.

¿No estaba sucia?

¡Vi sangre en tu camiseta! -¿Sangre?

Yo me hice un corte en el gimnasio.

Martín Barros, intento de homicidio de Alicia.

Si despierta y no has confesado, será peor.

Sé mi abogada Una condición.

Necesito que me digas la verdad siempre.

Héctor Castro, no necesito tu ayuda.

Si la necesitas, pero aún no lo sabes.

(VOMITA)

¿Qué no me cuentas?

¡Papá, me estoy volviendo loco!

¡Suéltalo! ¡Mamá dijo que cogiera a Julieta

y que tú sabes dónde está Ana!

¿Lo sabes o no lo sabes?

¿Ana?

¡Ana! ¡Ana!

-¡Pol! -¡Ana!

-¡Pol! -¡Ana! ¡Ana!

¿Y la llave? ¿Dónde está? -¡Está colgada! ¡Cógela!

-¡Ana!

¿Estás bien?

-¿Cómo me has encontrado?

-Mi padre. ¿Estás bien?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa, Ana?

¡Ana!

-Mató a un hombre.

Pol, escúchame.

Dile que lo he entendido.

Que no voy a decir nada.

-¿De qué me estás hablando?

-Tiene miedo de que lo cuente, pero yo no diré nada, solo quiero salir.

Pol, escúchame.

-¿Mi madre sabía todo esto?

-Estuvo aquí.

Me juró que me sacaría de aquí y que llamaría al juez.

-Hostia puta!

¿Fue él quien le apuñaló? -Sí.

No, no, no lo sé.

-¡Vámonos!

¡Vámonos! -¡No!

-¡Ana, nos vamos de aquí! -¡Pol, escúchame!

Esto es una prueba.

Si me quedo aquí puedo ganarme su confianza

y salir de aquí. -No va a hacerte nada.

-Vi como disparó a un hombre en la cabeza.

-Ana, mírame.

Conmigo no va a hacerte nada.

¿Vale?

Vámonos, vamos.

¡Ella se va!

He matado a un hombre. Si nos delata, iremos a la cárcel.

¡Mamá no ha hecho nada!

Tiene el cuerpo de Ezequiel en casa de Heredia.

Es cómplice. ¡Mientes!

Pregúntaselo cuando despierte. ¡Mamá iba a delatarte!

¡Llamó al juez!

Desde que desperté intenté entender qué había pasado con Ana.

Al encontrarla lo recordé todo.

Salí fuera y llegué a marcar el número de la Policía.

Estuve a punto de confesar.

Os hubiese perdido y por eso no lo hice.

Mamá habría hecho lo mismo.

No me habría abandonado. ¡Has matado a un hombre!

¡Nos estaba chantajeando! ¡Mamá me ayudó porque lo entendió!

Fue horrible, pero no tenía otra opción.

Voy a liberarla cuando esté preparada.

Solo necesito unos días para convencerla de que no me delate.

¿Y si digo que no?

Dejaré que os vayáis.

Pasaré veinte años en la cárcel y tu madre tres.

Veinte años, Pol.

-No diré nada, de verdad.

¡Yo solo quiero salir de aquí!

Miente.

No está preparada. Lo contará todo y nos encerrarán.

¡Sí, sí lo estoy!

¡Nadie irá a la cárcel, Pol! ¡Te lo prometo! ¡No diré nada!

¡Yo solo quiero salir de aquí, no diré nada!

¡No!

¡No! ¡No!

¡Pol! ¡Pol!

-Papá, ¿qué haces?

-¡No! ¡No! ¡No, Pol!

¡Pol! ¡Suéltame!

-¡Papá, joder!

Cógela.

Puedes cerrar con llave y llamar a la Policía para que vengan.

Tú decides, Pol.

-Cierra.

Cierra.

Alicia iba a soltarme, Pol.

Cierra la puerta.

Llamó al juez para pedir inmunidad; se la darán.

Tu madre no irá a la cárcel.

¿No decías que no ibas a traicionarnos?

¡Ha matado a un hombre! ¿Crees que mamá me habría ayudado

si Ezequiel no fuera un monstruo?

Pero había que defender a la familia.

Espera a que despierte, habla con ella.

Si no despierta, ¿qué, Pol? Si no despierta, la dejamos salir.

¡No, fue él! ¡Él intentó matarla!

Le clavó siete veces el cuchillo a tu madre.

Pol, ¿cuándo me has visto perder los nervios?

A la persona que lo hizo le movía la rabia y el odio.

Es un crimen de venganza.

¡Conoce los perfiles que hace la Policía!

¡Fue él! ¡Lo hizo así para que no encajara con él!

Lo primero que hice fue contarle la verdad a mamá.

Tú viste que estábamos bien.

¿Cómo podía pensar que quería delatarme?

¡Lo sabía y la apuñaló!

¡Las pruebas! Santi estaba junto a nuestra casa con un cuchillo.

Santi.

¡Tú mismo viste la rabia que tenía cuando te pegó!

Y me conoces.

Jamás le haría eso a mamá.

¡Pol, no le escuches!

Santi es incapaz de hacer algo así.

Pol, no dejes que te convenza. -¡Cállate! ¡Cállate!

¡Cállate un momento!

Pasaré veinte años en prisión, Pol.

-Cierra la puerta, Pol.

¡Cierra la puta puerta, Pol!

Pol, cierra la puerta.

Mírame.

No, no...

¡Pol! ¡No, no, no!

No eres como él, Pol.

No.

¡No, no, no, no!

¡No, no, no, no!

¡No, no, no puedes dejar que me haga esto!

¡No!

¿Qué estás haciendo?

(GRITA) ¿Qué coño estás haciendo?

Abre.

Abre la puerta.

Coge la llave, Pol.

¡No, Pol!

Md estaba acercando a la casa de Alicia.

Vi pasar un coche en dirección contraria, pero no vi que era Elías.

Oí que me gritaba.

Se acercó a mí y me empujó contra la pared.

Me preguntó que qué hacía aquí.

Sacó la mano del bolsillo con la que tenía agarrado el cuchillo.

Para, para, para, no puedes decir eso.

¿Por qué? Es la verdad.

No tienes la obligación de declarar contra ti mismo.

No podemos regalarle nada a la acusación.

¿Entonces?

Hay que generar una duda razonable.

Necesitamos que tu relato apoye esa duda.

No llevabas el cuchillo en la mano cuando te agarró Elías.

Lo llevabas en el bolsillo.

Nadie sabe que Charry te dijo el nombre de Alicia, ¿no?

No, no, no.

Si nadie soy yo no podrán establecer que tenías un móvil

para querer matarla.

No te refieras a la casa de Alicia, sino a la de Pol.

Ibas a hablar con Pol, ¿vale?

¿De dónde sacaste el cuchillo?

Lo tengo desde hace muchos años, era de mi padre.

¿Alguna vez lo llevas encima por alguna razón?

No.

Lo llevabas para cortar unas flores.

Para el entierro de tu hermana.

¿Sí?

¿Lo tienes claro? Sí, sí.

Sí.

¿Seguro? Sí.

Ya estamos.

Fue así.

¿Qué hace?

-Más fuerte.

Me puso la mano en el bolsillo y tiró el cuchillo.

Lo llevaba para cortar flores.

-Flores.

-Sí. A mi hermana le gustaban las flores.

Quería hacerle un ramo y dejarlo en la tumba.

-¿Y lo hiciste?

-No.

Ayer no fue una mañana fácil para mí, ¿vale?

-¿Y qué hiciste cuando se fue Elías?

-Fui por donde había venido.

Bajé por esa calle,

giré allí y cogí el bus. -¿Tienes el billete?

-Estará en la cartera que me confiscasteis.

-Allí no estaba.

-No sé, quizá la tiré.

No me acuerdo, no lo sé. -¿Qué bus cogiste?

-El 42. Para muy cerca de mi casa.

-¿Cuánto tardó en llegar?

-No sé, unos cinco minutos.

-¿Y qué hiciste?

-Me duché.

-Vaya, fíjate tú.

-Quería meterme bajo el agua.

Intentar apartar todo lo demás de mi cabeza.

-¿Y luego?

-Me fui a la universidad.

-Olvidas que te cambiaste de ropa.

La ropa que llevabas cuando te detuvieron

no es la misma que describió Elías cuando te vio.

¿Dónde está?

-Aquí.

No tiene nada.

Ni siquiera un móvil que justifique que mi cliente

quisiera matar a Alicia Castro.

Si no le suelta presentaremos una queja ante el juez.

Recoged toda la ropa del cesto

y las chaquetas de la entrada.

Y registrad el resto de la casa.

Fuiste directo a la universidad. -Sí.

-Ya.

Hola, siéntate, por favor.

-Sí.

-Tengo entendido que Santi se había enfadado contigo.

¿No te sorprendió que se sentara a tu lado?

-Acabábamos de enterrar a Charry, lo demás no importaba.

-Pero te sorprendió.

-Un poco.

Santi es un buen tío, de esos que siempre está ahí

cuando los necesitas.

Y a él le cuesta dejarse ayudar.

-¿Te pidió ayuda o te dijo algo?

-Solo me dijo que no quería estar solo.

Santi lo está pasando muy mal con la muerte de Charry.

Le conozco y sé que es incapaz de apuñalar a nadie.

-¿Fuiste tú quien informó a Pol de lo que sucedió?

-Sí. -¿Cómo sabías dónde estaba?

-Me mandó un mensaje.

Quería quedarse a dormir en casa

y yo tenía que pasar a recogerle en el parque después de clase.

-¿Puedo ver ese mensaje? -Sí.

-Lo mandó poco después de que apuñalaran a su madre.

¿Era normal que Pol fuera

a tu casa a dormir acompañado de su hermana?

No.

¿Sabes rezar? Quiero aprender.

-No creo que Dios exista, Julieta.

-Por si acaso.

No quiero dejar de hacer algo que pueda ayudar.

-Solo una parte.

Padre nuestro.

-Padre nuestro.

-Que estás en el cielo.

-Que estás en el cielo.

-Santificado sea tu nombre.

-Santificado sea tu nombre.

La Policía se llevó la ropa, estaba inservible.

De momento solo puedo decirle que sigue en coma.

¿Cuánto tiempo puede estar así? Es imposible saberlo, señor Elías.

Me encantaría darle mejores noticias.¿Cree que despertará?

Es improbable.

¿Qué pasará a partir de ahora?

Cada cosa a su tiempo.

Esperemos unos días.

¿Cuál es el protocolo a seguir en estos casos?

En cuanto se estabiliza trasladamos a la paciente a una habitación

donde puedan estar con ella.

Se dejan las primeras dos semanas para que la familia

se vaya haciendo a la idea.

Después hablamos con ellos y les exponemos las opciones legales.

Normalmente las familias tardan en torno a un mes en decidirse.

El hospital respeta ese proceso y cuando están preparados

se deja de asistir artificialmente al paciente.

Muchas gracias, doctor.

De nada.

Marta, ¿tienes algo?

Aprieta a esa mujer lo que sea necesario.

Tenemos que meter a ese hijo de puta en la cárcel.

La trasladarán pronto a una habitación monitorizada.

Allí podremos estar con ella.

Eso son buenas noticias.

Vamos a ir viendo, Julieta.

Algunas familias hacen una especie de diario

para que cuando la persona despierte puedan ponerse al día.

Yo voy a hacerlo. Muy bien.

Abajo, al lado de la puerta, hay una papelería.

Ve a buscar colores y papel.

Cuando nos den la habitación te ayudo a hacerlo.

-¿Cuánto tiempo te han dicho que tardará en despertar?

El doctor cree

que no despertará nunca.

Buenos días. -Hola.

-¿Eres Raquel? -Sí.

¿Nos conocemos?

-En el hospital me han dicho que podría encontrarte aquí.

-¿Qué ocurre?

-Llevo la acusación particular

del intento de asesinato de Alicia Castro.

¿Conoces el caso? -Sí.

-¿Recuerdas a Carla Mur?

-Sí, pero...

¿qué tenía que ver con lo de esa jueza?

-Tú atendiste a Carla cuando la ingresaron, ¿verdad?

-Bueno, yo solo soy enfermera.

-Eres de las últimas personas que la vio.

-¿No me estaré metiendo en líos hablando con usted?

Creemos que Carla le dijo algo en ese hospital a su hermano Santi

que es importante.

Nos estás ayudando. -No quiero problemas.

Tengo un hijo y estoy haciendo una sustitución.

-Pues entenderás como se sienten los hijos de la jueza.

-Cada uno tenemos nuestros problemas, lo siento.

-Tres mil euros.

-¡Yo no vi ni oí nada!

-Cuatro mil.

Si me acompañas al juzgado.

¿Cómo ha ido?

Bien, no te preocupes. ¿Vicente cómo está?

¿Quieres entrar? No, déjalo.

¿Tienes aquí tu carné de estudiante de derecho?

Sí.

Tengo que irme, Santi, he quedado con alguien.

Vuelvo en un rato.

¿Qué haces aquí?

-Eva me ha colado diciendo que soy su ayudante.

¿Cómo estás?

-Bien.

No hace falta que estés aquí, Lola.

-Santi, escúchame.

Cuando Charry tuvo problemas de drogas,

cuando pasó lo de vuestros padres, tú estuviste ahí.

Deja que yo ahora cuide de ti.

-Fui allí a matarla.

Cuando Elías me encontró y me echó de allí estaba...

Si no me hubiese parado...

la habría matado.

Pero yo no fui.

Te lo juro por Charry.

(TV) "¿Están investigando al señor Mur?".

-"Estamos investigando a distintos sospechosos".

-"Nos informan de que Santi es un sospechoso fijo".

Dime que tienes algo.

(SUSPIRA) Ah.

Quiero dejar esto.

Tengo dos entrevistas para encontrar otro trabajo.

Dijiste que lo mirarías.

Ya veo que te afecta mucho que me vaya.

Volverás, ya me echarás de menos.

¿Lo has buscado?

Regalo de despedida.

Martín Barros, cincuenta y dos años, veintitrés de servicio,

excelente alumno en la academia y gran intachable.

Fue la mano derecha de Asuntos Internos para destapar

un caso de corrupción hace cinco años y le condecoraron por ello.

Como inspector tiene uno de los mejores historiales del cuerpo.

¿En serio? Ajá.

Y luego...

apareció esto.

Elías y Barros se conocían.

"¡Juez Santos!".

¿Qué cree que demuestra esto? Son amigos.

Habrá unas treinta o cuarenta personas

trabajando en este edificio a las que conozco desde la facultad.

Es lo normal entre gente del mismo sector.

Martín Barros está protegiendo a Elías.

Recusó a la jueza Muñoz, tardó horas en entregar la pistola

y hay ciertas incongruencias en su actitud

desde el primer día.

¡No me caliente, señorita Durán!

Por el bien de su cliente, déjese de conspiraciones

y céntrese en su trabajo.

Es mi último aviso.

Solo intento que no retengan injustamente a mi cliente.

Nada más.

Adiós, señoría.

Esta mañana he pedido un careo entre Santi Mur y Juan Elías.

Dese por citada.

Acércate.

Va, sonríe.

Un poco más.

Venga, que te hago otra foto.

¿Cómo estás?

Pol. ¿Y Ana?

Sé que todo esto es imposible de asimilar, Pol.

Lo sé.

Pero de lo único que estoy seguro

es de que mamá nos diría que fuésemos fuertes.

¿Conoce a mi madre?

-Eres Julieta.

-Sí.

-¿Cómo estás?

-La van a llevar a una habitación.

Estoy haciendo fotos para cuando despierte.

Está mejor.

Antes creo que ha sonreído un poco.

Julieta.

¿Has sacado la foto? Sí.

Ve con Pol.

Adiós.

Ahora iré yo con vosotros.

-¿Cómo están?

Cansados, impacientes.

No me recuerdas.

No.

Perdí la memoria en el accidente.

¿Nos conocíamos?

Un poco. ¿De qué?

Trabajo.

Ayer, al salir de tu casa, fuiste a ver a Eva Durán.

¿Ha empezado ya el interrogatorio?

Sí. Sí, fui a verla.

¿Por qué?

Quería que me devolviera una pistola y no quería implicarla más.

Yo iba a dársela a la Policía.

Muy noble. Te lo habrá confirmado ella.

Sí, y me ha dicho que querías dejar a Alicia,

pero necesitabas un poco más de tiempo.

Era la única forma de dejar a Eva.

Pedirle tiempo para dar el paso era el único modo de conseguir

que dejara de obsesionarse conmigo. ¿Eva tenía motivos

para apuñalar a tu mujer? No.

Fue Santi Mur.

Te acostaste con ella. Solo fue una vez.

Eva es mi único recuerdo.

Creía que recuperaría la memoria. Follando.

Fue idea de mi mujer.

¿Tu relación con Alicia era buena?

Es buena.

Aun está viva. Pero no dormíais juntos.

Estoy amnésico y me habían acusado de haber matado a mi sobrina,

aun así ella me apoyó.

Hace dos días no pasaste la noche ni en tu casa ni con Eva.

Dormí en un hotel.

Fueron a buscarte y no estabas.

Me avisaron de que estaba la Policía y me ofrecieron una habitación.

Ya. Supongo que habrá alguien que lo podrá notificar.

El director. ¿Necesitas algo más?

Sí, una última cosa.

Ayer tu hijo mandó un mensaje a su amiga Lola

preguntándole si él y Julieta podían pasar la noche en su apartamento.

¿Sabes por qué?

¿Los dos? Ajá.

Pol.

Ven.

Es el inspector Barros.

¿Le mandaste un mensaje a Lola ayer?

¿Querías llevarte a Julieta a su casa?

¿Por qué? ¿Mamá te dijo algo?

Pol, si sabes algo, lo que sea,

tienes que contarlo.

Mi madre me dijo que me fuera.

-¿Por qué?

¿Por qué tu madre te dijo que os fuerais?

¿Por qué?

Pol.

-Quería que les dejáramos pasar una noche solos.

-Siento mucho lo de tu madre.

El juez Santos ha ordenado un careo entre Santi Mur y tú.

A las doce y media.

-¿Por qué me haces esto?

Lo siento.

No tenía otra salida. Voy contigo al careo.

No te dejarán pasar.

Julieta no puede quedarse sola. Pues en la puerta, pero voy.

Llama a la tía Silvia.

Claro, Juan.

Ningún problema, voy con ella.

-Juan.

-Eres muy injusto.

-Tienes razón.

Estoy alargando lo inevitable.

No tengo tiempo para esto.

Me han dado unas semanas.

No se puede hacer nada.

Cuando me lo dijeron lo tuve muy claro.

Solo me importa encontrar a Ana.

No te estoy pidiendo que os vayáis.

De hecho no quiero, pero...

pero ya no tengo tiempo para Marc y para ti.

No me importáis.

Y deberías ir pensando qué vas a hacer con tu vida.

Cuando Alicia y yo ya no estemos,

¿de quién vas a depender?

Te quedas sola, Silvia.

¿Es en el edificio gris? Sí.

Te busco dentro.

-Pol, ¿cómo estás?

-¿Qué haces aquí?

-Estoy esperando a que termine el careo.

-¿Estás con Santi?

-Es inocente, Pol.

-¿Has hablado con él? -Sí.

-¿Y qué dice?

-Es que no sé si puedo hablar de esto.

-¿Por qué?

-He entrado a verle como ayudante.

-¿En serio? -Fue para que me dejaran verle.

-¡Llevaba un cuchillo! -Tu padre se lo quitó

y Santi se fue.

-¡Dos días antes se coló en mi casa y me reventó la cara!

¡Culpa a mi madre de su muerte! ¿Crees que no hizo nada?

-¡Ha declarado que no quería atacarla!

-¿Ha declarado?

¿Y a ti qué te ha dicho?

-¡Pol, ya sé que es duro para ti, pero tu padre...!

Me dijiste que temías ser como él.

Ellos estaban peleados y por eso quisiste traer a Julieta.

-¡No! -¡Mientes!

-Fue Santi.

¡Fue Santi! ¡Dile al juez que Santi va a por mi madre!

-Pol, escucha, aléjate de tu padre.

Mientras tanto será mejor que no nos veamos.

Fue Santi.

He mentido a la Policía, pero a ti te ha contado la verdad.

Que iba a por Alicia.

Consigue ocultar el móvil y te hace sentir que es sincero contigo.

Tiene tres.

A los 24 años no le habrías cogido si no creyeras en su inocencia,

pero no sabes a quién estás defendiendo.

Si viniste para usarme como coartada después de apuñalar a Alicia,

lo demostraré.

¿Nos permite?

Sabe decir exactamente aquello que te hace dudar.

Es tu palabra contra la suya, no le escuches.

Limítate a repetir lo que que hemos estado preparando

las veces que sean necesarias,

pero no entres en un diálogo con él.

Mintió en su careo conmigo y el juez lo sabe.

Si haces esto bien, te soltarán. Mierda.

¿Qué pasa?

Es la enfermera de Charry. ¿Estás seguro?

Lo saben. Dijiste que no os escuchó nadie.

No lo sé, ahora no me acuerdo.

Voy a contar la verdad. No.

Es mejor que lo haga yo. No, Santi.

No estamos en instrucción.

Si tuvieran un testigo, lo normal sería que lo llevaran a comisaría.

La han traído para que la veas.

Intentemos adelantarnos.

Entra ahí y repite lo que hemos preparado.

Santi, ¿fuiste tú?

No. Esa es la única verdad importante.

-Es hora de entrar.

No tienen nada.

-Siéntense, por favor.

Ya saben qué están haciendo aquí.

Te vi e ibas en dirección a mi casa.

Frené y fui a buscarte.

Llevabas el cuchillo en la mano. No lo tenía en la mano.

Lo tenía en el bolsillo, no iba a hacer nada con él.

Te quité el cuchillo y lo tiré al suelo.

Me dijiste que Alicia era la culpable de todo

y te eché de allí.

Esperé a que desaparecieras y recogí el cuchillo.

Debería haber llamado a la Policía, pero no lo hice.

Y no me lo perdono.

Volviste y atacaste a mi mujer.

Ayer enterré a mi hermana.

Cogí el cuchillo de casa por la mañana para cortar unas flores

y dejarlas sobre su ataúd.

No te dije nada de Alicia.

Te dije que quería hablar con Pol.

Había puteado a mi hermana unos días antes.

¿Otra vez con Pol? Es la verdad.

¿Es lo mejor que se os ocurre? ¡Es la verdad!

No quería contar esto a menos que fuera absolutamente necesario,

y si lo hago es porque sé que mi mujer estaría de acuerdo.

La llamada que le hizo a usted antes de que le apuñalaran

era para confesárselo.

Mi mujer fue a ver a Charry el día de su suicidio.

Quería asegurarse de que no tuviera ninguna información más sobre Ana.

La presionó.

Sí, la presionó más de la cuenta.

Cuando Charry murió, mi mujer me lo contó, se sentía culpable.

Hablaste con tu hermana en el hospital antes de que muriera

y te lo contó.

Por eso apuñalaste a mi mujer.

¿Dices que Charry se suicidó por culpa de Alicia?

Sí, y tú lo sabías.

Tu mujer... tu mujer es una hija de puta

y se merece lo que le está pasando, pero yo no sabía nada de esto.

No es suficiente con ser listo y mentir bien

para librarse del asesinato.

Las pruebas en la casa, el ángulo y la fuerza de las puñaladas,

los análisis de tu sangre...

¿Encontrarán el arma del crimen o los vídeos de las cámaras?

O cualquier pequeño detalle que se te escapó.

Por brillante que creas ser,

te acabarán pillando y pagarás por lo de mi mujer.

¡Yo no fui!

Quizás tú aprovechaste nuestro encuentro

para matarla y enchufármelo.

¿Y si fue él? ¡Le están investigando!

¿Por qué no le detienen? -Serénese.

Es suficiente.

Decreto la puesta en libertad del señor Mur

mientras no se le pueda acusar formalmente,

pero está siendo investigado.

Le quiero localizable las 24 horas.

¿Ha sido él?

Claro que ha sido él.

¿Qué ha pasado? Nada.

¿Cómo que nada?

No ha cambiado ni una palabra de su declaración.

Sabe mentir bien.

¡He hablado con Lola, Santi le dijo que iba a por mamá!

¡Que le interroguen a ella! ¿Te dijo eso?

No exactamente, pero lo sabe. Consta como ayudante de Eva.

No la pueden citar. ¿Entonces?

Le dejarán irse. ¿En serio?

¡No podemos hacer nada! ¡Joder!

Lo harán.

Pol. ¿Qué?

Yo también odio esta sensación.

No poder hacer nada para ayudar a mamá.

Santi. -¡Pol, déjanos!

-¡Santi! -¿Qué?

-¿Por qué no dices la verdad? -Pírate.

-¡Fuiste a matarla! -Fui a por ti

y quise romperte la cara. -¡Una mierda!

¡Lola lo sabe! -¿Qué dices?

-¡Mi madre se está muriendo, hijo de puta!

-¡Santi!

¡Santi, por favor!

¡Qué coño haces, Pol!

Pol.

En menos de un minuto tiene que empezar.

Han venido las cinco cadenas nacionales más importantes.

Tres lo emitirán en vivo, pero piden que no se extienda

más de cinco minutos.

-Con tres minutos será suficiente.

-¡Quince segundos!

-Gracias por darme esta oportunidad de dirigirme a todos ustedes.

Tengo cáncer en fase terminal.

Los médicos apenas me dan unas semanas de vida,

que no tienen ningún sentido si mi hija no está conmigo.

Hace tiempo que me hice a la idea de morirme,

pero no puedo soportar la idea de no volver a verla.

Aunque solo sea para enterrarla.

Necesito poder ver a mi niña una vez más

para decirle que lo siento,

que siento no haberla protegido,

que siento...

no haber sido el padre que ella merecía.

Perdón.

Esto es lo peor que le puede pasar a alguien.

Desde el primer minuto he hecho todo lo que me han dicho.

He depositado todas las esperanzas

de encontrar a mi hija en la Policía.

Y, a día de hoy, no hay ni una sola pista,

ni una prueba que les acerque a encontrarla.

Ahora,

con el ataque a Alicia Castro ya nadie parece buscar a mi hija.

Incluso los medios de comunicación

han sustituido una noticia por la otra.

Por eso he tomado esta decisión.

He vaciado todas mis cuentas y he hipotecado todos mis bienes.

Ofrezco un millón trescientos mil euros a quien me ayude

a encontrar a mi hija.

Ricardo Heredia y Juan Elías saben dónde está.

Sáquenselo.

(TV) "Ramón Saura ha anunciado que padece un cáncer terminal".

"El rector ha ofrecido una recompensa

a quien le ayude a dar con su hija

para esclarecer los hechos antes de morir".

-Tenemos que soltarla, papá. Lo haremos.

¿No ves que se está muriendo?

(SUSURRA) Ven, Pol.

La sacaremos antes de eso. ¿Cuándo?

Te pedí una semana. ¿Puedes dármela? Van a descubrirlo.

No, no lo harán, confía en mí. ¡No puedo soportarlo!

Sí que puedes, eres más fuerte de lo que tú crees.

me duele haberte implicado en todo esto,

pero tenerte conmigo me obligará a sacar lo mejor de mí

y a hacer lo correcto.

Confía en mí, Pol.

No te fallaré.

Te lo prometo.

Voy a ir a hablar con Ana.

Voy contigo. No, Pol.

Necesito hacerlo solo o no saldrá bien.

-¿Ha ido bien? Sí, cariño.

Siguen investigando.

Voy a tener que salir un momento otra vez,

pero Pol se quedará contigo.

-Si quieres, me quedo más.

No, muchas gracias. ¿Podemos hablar un momento?

Sí, claro.

Volveré tan pronto como pueda.

¿Y tú cómo estás? ¿Estás bien?

Ramón ha ofrecido todo vuestro dinero

a cambio de una pista que lleve a Ana, acusándome.

¿Cómo? Habla con él.

¿Cuándo?

Marta, necesito tener un encuentro con Heredia.

No, nadie puede saber que vamos a encontrarnos, ni siquiera él.

Sí.

Hazlo.

Tengo que hablar con él hoy a solas.

(RÍE)

-A ver, ¿a ti qué cojones te pasa?

-Va, dímelo.

-¿De qué hablas?

-¿Dónde está el cadáver de la chica?

(RÍE) Y nos repartimos la pasta.

-Mira, capullo.

¿Qué pasta?

-El padre de la pija esa ha ofrecido un pastón

a quien consiga sacártela.

¿Dónde la dejaste?

Vero, ¿has hablado con él?

-"He entrado en todos los bares de la zona que dijiste

y nadie conoce a un cocinero que se llame Carlos".

-Puede haber cambiado de nombre.

Tenía una cicatriz en la frente.

Pregunta por eso y date prisa.

-¿Cómo me ha encontrado tu hija?

-¿Y eso qué importa?

¿Sabes por qué estoy aquí?

-Sí, no sé por qué estoy yo.

-¿Has oído lo que ha dicho el padre de Ana Saura por televisión?

Acabo de atizarme con dos desgraciados.

Y esto va a ir cada vez peor.

Y yo no fui.

Necesito que Elías confiese dónde está la chica ya.

-No.

-¿Quieres que tu nueva familia sepa quién eres de verdad?

-Te mato.

-Haz que Elías confiese y seguirán creyendo que esa cicatriz

te la hiciste cayendo por las escaleras.

-Eres un hijo de puta.

-Sí.

Pero mi familia ya lo sabe.

-Si por esta mierda, sea tu culpa o no,

mi familia acaba enterándose de quién era antes,

arrasaré con todo.

¿Seguro que quieres que corramos ese riesgo?

Vale.

¿Qué hay que hacer?

-(SUSURRA) Julieta Elías.

Te conozco desde los 12 años.

La primera vez que te vi, intentaste convencerme

de que tenías derecho a no presentarte a un examen.

Me preguntaste qué decía la ley

sobre los plazos mínimos para avisar de un control.

Alicia y yo siempre hemos creído que eres brillante.

Que tienes un gran potencial.

Igual que Pol.

¿Por qué crees que nunca hemos follado?

Tenemos un vínculo que quiero mantener en el tiempo.

Formas parte de nuestra familia.

Si tanto me respetabas, ¿por qué rompiste el pacto de no presentarte?

Querías cargarte el sentido principal del curso.

Diseñé todo ese curso solo para ti.

Ramón te frenaba, no sabía ver tu potencial.

Tenías que liberarte. ¡Se estaba muriendo!

Pero yo no lo sabía.

Alicia se va a morir.

No puedo imaginar cómo será.

Siento que me arrancan algo.

Ella me hubiese liberado y te hubiese encerrado a ti.

Te alegras de que muera.

Alicia es el motivo por el que hago esto.

La familia que hemos creado juntos.

Lo único importante de mi vida son ellos.

No soporto la idea de perderles.

Cuando saliese de la cárcel, Pol tendría casi 40 años.

Y Julieta, 31.

¿Y yo?

No importa lo que hagas.

Aunque acabes entregándome,

seguirás siendo nuestra familia.

¿Qué estás haciendo?

Levántate. ¡Suéltame!

Coge esto.

¿Qué estás haciendo, Elías?

¡Elías!

Ayer, con Pol, debiste ser más lista. Así no vas a salir de aquí.

No te muevas.

Elías.

¿Para qué quieres esa foto, Elías?

Hay algo que tengo que decirte.

Charry ha muerto.

Se suicidó hace dos días.

Lo siento, lo siento mucho.

Si Charry estuviera viva, Alicia no estaría así.

Alicia la vio la tarde de su suicidio buscándote.

Santi cree que Charry se suicidó por culpa de Alicia

y por eso, la apuñaló.

¿Y qué quiere que haga, exactamente?

Impedirlo.

¿Ha intentado hablar con él?

Estamos casados, la mitad de todo eso es mío.

Quien debería haberme consultado es él.

Ha ofrecido todo su dinero para encontrar a Ana.

No será usted muy popular.

Que haga lo que quiera con su dinero, pero no con el mío.

¿Va a ayudarme o llamo a otro?

(Timbre)

¿Su marido? No llamaría.

-Buenos días, soy la subinspectora Pelayo.

Trabajo en el caso de su hermana. -Pase.

Eh... yo ya me iba.

Lo estudiaré y la llamaré.

Gracias. Gracias.

¿En qué puedo ayudarla?

-¿Está Marc?

-¿Por qué?

-Queremos hacerle unas preguntas.

¿Marc?

-Sí, ¿qué pasa?

-Es la subinspectora Pelayo.

Quiere hacerte unas preguntas sobre Alicia.

-¿Me acompañas? -¿No pueden hablar aquí?

-No. -No te preocupes, mamá.

-¿Se lo lleva a comisaría? -Solo a tomar el aire.

Marc.

¿Qué hacemos aquí?

-Un testigo te vio discutir con Alicia antes de que la asaltaran.

Justo en la calle de abajo.

Te ha señalado en una fotografía.

-Yo no he hecho nada, yo ni siquiera la toqué.

-¿Qué pasó?

-Fui a buscarla para decirle que dejase en paz a mi familia.

Usted no conoce a Alicia, no sabe cómo es.

-Explícamelo.

-Alicia sabía que el hijo que esperaba Ana era de Pol.

Y aun así, dejó que pensase que era mío.

-¿Por qué?

-Porque quería que la prensa me crucificase.

-Confesaste que te habías acostado con tu hermanastra

antes de que saliera lo del embarazo.

-Creí que podía ayudar a encontrar a Ana.

-Culpas a Alicia de lo que es tu responsabilidad.

-Alicia y Elías siempre nos han odiado.

Yo no podía ni dormir y Alicia salía a hacer footing tranquilamente.

-Hace 12 días, la noche después de desaparecer Ana,

viniste aquí a tirar piedras. ¿Por dónde entraste?

-¡Yo no he tocado a Alicia!

-¿Por dónde entraste esa noche? -Salté este muro.

-Volvamos a ayer.

Discutiste con Alicia.

Ella se fue a casa.

Dos horas y media después, la apuñalaron.

¿Qué hiciste tú, Marc?

-Fui al gimnasio de la villa olímpica.

-Directamente. -Sí.

-Según el testigo, ibas en tejanos y no llevabas ninguna bolsa.

¿Haces gimnasia en tejanos?

-Ayer, sí.

-O me dices la verdad

o te pasas la noche en el calabozo.

-Le he contado toda la verdad.

Soy secretaria de Juan Elías.

Necesito hablar un momento con usted.

Sígame.

Es un currículo.

Un chico que está buscando trabajo.

El señor Elías habló con él anteayer.

Se encontraron en un hipermercado a 40 kilómetros de su casa.

Le dijo que le trajera su currículo.

Ha venido hoy, pero no tenemos ninguna vacante.

¿Por qué me lo cuenta a mí?

Si Juan Elías tiene algo que ver con lo de esa chica...

Si no, esto no significará nada y tampoco se enterará.

¿Qué coño pasa? No me contáis una mierda.

-He pedido el traslado a una cárcel de mayor seguridad.

-Me las arreglo bien solo.

-Sí, ya te veo.

-¿A qué has venido? -Soy tu abogada.

Quería que lo hicieran de urgencia. -¡Una mierda!

-Cuando te saque de esta, espero que me pidas perdón.

-Cuando salga, espero verte lejos. -Eres un imbécil.

-Esperad aquí.

-En el kilómetro 13, pide ir al baño.

-Vamos.

Eh.

Oye.

-¿Qué quieres?

-Tengo que ir al baño. -¡Joder!

Para allí.

Espera aquí.

¡Va, espabila!

(Ruido)

Siento lo que está pasando, pero tengo una explicación.

¡Te voy a reventar!

¡Guardia!

-¿Qué pasa?

-No hay papel.

-Anda, date prisa.

¿Qué coño es eso?

Está viva.

¿Y qué me impide contárselo al guardia y que lo diga?

Que lo he recordado todo.

¡Una mierda me vas a enredar con eso!

La amnesia y lo de Ana lo han retrasado todo.

No tenías que estar en la cárcel. ¿De qué hablas?

Solo te pido paciencia. Yo no tengo paciencia.

¡Yo ya no tengo paciencia!

Aparecerá en un zulo con pruebas que incriminen a Héctor

como el que ordenó matar a Ezequiel.

Búscate a otro.

Ezequiel nos hubiera hundido a los dos.

Le maté para protegernos. Chúpamela.

¿Quieres tranquilizarte?

¡No te pongas arrogante que te arranco la cabeza!

Estás de mierda hasta el cuello y no pienso ayudarte.

¿Por qué? Vete al carajo.

La rabia siempre te ha apagado el cerebro.

¿Podemos volver a ser dos abogados?

Argumenta. ¿Por qué no vas a ayudarme?

Porque quieres endosarme tu mierda. Eso no es verdad.

¿Y por qué apareció el cadáver en mi casa?

¿Y la llamada en mi nombre?

Para que pareciera que Héctor Castro quería endosarte la muerte.

¿Crees que si hubiera querido inculparte

te habría rodeado de pruebas circunstanciales?

Lo que tengo para él lo hubiera utilizado para ti.

¿Y la chica?

Dirán que se llevó mi coche con la llave del imán bajo la rueda.

Iba a casa de Héctor Castro a por más dinero.

Fue testigo del crimen.

El mercenario que Castro había comprado para matar a Ezequiel

la pilló,

la metió en el zulo, puso pruebas y la devolvió a la facultad.

Será un misterio por qué no volvió a buscarlo o contactó con Héctor.

Desaparecido.

El mercenario se llama Diego Farelo.

Diego Farelo.

El que mandamos a Olguín.

Nadie sabe dónde está.

Aparecerán pruebas confirmando que fue él.

¿Y qué piensas hacer con ella?

La convenceré para que apoye nuestra versión.

Dame la foto.

Está hecha una mierda.

No lo conseguirás. Estoy en ello.

¿Y si no?

Saltas del barco,

yo voy a la cárcel, podrás contarlo todo.

¿Cuánto tiempo necesitas?

Dos, tres semanas.

¿Dónde la tienes?

Bajo la casa de Héctor Castro, en el sótano.

Te voy a dar cuatro semanas.

Y me voy a guardar la foto.

Si no sale, la enseñaré y lo contaré todo.

Necesito hacer una llamada. -Déjate ya de chorradas.

-Déjame tu teléfono, será solo un minuto.

¡Que no lo entiendes, que tengo que hablar con mi hija!

¡Oh!

Es importante.

¿Quién es? Nuestro ángel de la guarda.

Les doy tres minutos. Nos sobra uno.

Repite lo que me has contado.

-Anteayer por la noche, a eso de las nueve,

me faltaba comida para mi gato y fui al hipermercado.

Son los que cierran más tarde. Al grano.

Allí me encontré con Juan Elías.

-¿Anteayer?

Después de irse de mi casa, se fue a hacer la compra.

Llevaba el carro lleno.

Puede que se reconciliara, fuera a hacer la compra...

Cuando llamé a Elías, ella me confirmó que él la había dejado.

Elías no durmió en su casa, usted mismo me lo dijo.

¿Dónde está ese hipermercado?

-En la autopista a Sitges.

A 40 minutos de su casa.

Espera aquí.

-¿Por qué no se lo ha contado a Barros?

No me fío, pasa algo.

Elías y Barros.

¿Se la ha enseñado al juez Santos?

Sí, pero no le ha dado importancia.

No quiero ir sin tener algo sólido.

¿Cuál es su teoría?

Todavía no tengo ninguna.

Pero es una grieta en la historia de Elías.

Esto debería ser una investigación policial.

No quiero cometer ningún error. Ayúdeme.

No me diga que no le apetece.

Una llamada, dos minutos.

-Mamá.

-¿De qué te acusan?

¿Has dicho algo? No lo hagas.

Tienes derecho a no hablar sin tu abogado.

Diles que llegará lo antes posible.

Pase lo que pase, no hables con nadie.

"Con nadie".

Te quiero, Marc.

No dejaré que te pase nada.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Silvia.

Ya la han traído aquí. Va a despertar pronto.

Julieta, no han dicho eso.

¿Y por qué está aquí?

A ver cómo evoluciona los próximos días.

Yo me quedo a dormir.

Julieta, no. -Yo me quedaré con ella.

Si no te importa.

Me apetece estar con mi hermana.

De acuerdo, pero que duerma.

Pol.

¿Primera noche?

Mi hermano, le han puesto un marcapasos.

-Mi hermana.

Está en coma.

-Lo siento.

A las seis, desayuno en la máquina frente a los ascensores.

Tiene chocolatinas, un simulacro de café.

Si te animas...

Suerte con lo de tu hermana.

-Alicia no despertará, Pol.

Él me lo ha dicho.

-Ya lo sé.

-Entonces, ¿a qué esperas? Ella iba a liberarme.

Me lo prometió.

Juró que me sacaría de aquí. -Ana, vas a salir de aquí.

-Pol.

-¿Qué?

-¿Cuánto darías por volver a hablar con tu madre una última vez?

Deja que yo hable con mi padre antes de que sea demasiado tarde.

Por favor.

Está en tus manos, Pol.

Tú no eres como Elías,

no te conviertas en él.

-Ana, lo siento mucho, de verdad.

-¿Julieta qué pensará de ti?

-No me importa lo que piense de mí.

No puede perder a su padre y a su madre a la vez.

-Al final vais a tener que matarme.

-Ana, no voy a dejar que mi padre te haga nada,

te lo juro.

-Apuñaló a tu madre. -Te equivocas.

-No.

Pol.

Quédate.

Quédate a dormir conmigo.

No quiero pasar otra noche sola.

¿Cómo está?

No puedo arriesgarme.

Es mi hijo.

Tú harías lo mismo por los tuyos.

Perdóname.

Buenos días. -Llevo la defensa de tu hijo.

-No me interesa nada que tenga que ver con él.

-Ya sé que no os lleváis muy bien.

-Todos tenemos un precio, ve allí y di cuánto vale tu silencio.

-Fuera.

Pol, mamá ha despertado.

¡Mamá! Julieta.

Me alegro mucho de verte.

-Había un disco duro, ¿dónde está? -Lo dejé ahí.

-Nadie que sepa que ha despertado puede salir del hospital.

Requisa todos los teléfonos. -Santi.

-Debemos evitar que esto se sepa o el que la apuñaló escapará.

Elías pagará por lo que tiene que pagar.

-Vete. -Aeropuerto, estaciones, autobuses,

controladlo todo. Está huyendo.

-¡Ey, chaval!

Ana. Lo sé todo, mamá.

Tenemos que sacarla.

Pase lo que pase, nunca dejéis de creer en papá.

-Papá, ¿qué ibas a hacer? -Me equivoqué, joder.

Latas de conserva, congelados; todo, comida que no se estropea.

Un chándal.

Elías tiene a Ana. Está viva.

Estás cometiendo un error, Ana. No te acerques.

No vas a disparar. ¡Abre la puta puerta, Elías!

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