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Original subtitles

Del accidente, lo primero que recuerdo es el limpiaparabrisas.

El coche estaba boca abajo y yo estaba...

enganchado al techo. No podía recordar nada.

En el techo había una bolsa de deporte y un bolso rojo.

¿Lo escondiste? Sí.

Ayer noche fui a buscarlo todo.

Dentro de la bolsa había una pistola.

En el bolso rojo, una cartera con la documentación de Ana.

Y en ella había una notificación que decía

que Ana había ido a la cárcel a visitar a Héctor Castro.

¡Juan Elías!

¡Héctor Castro!

Quiero ver a mi nieto.

Trae a Pol y te diré dónde puedes encontrar a Ana.

Elías tiene una habitación en el hotel Sky.

Estoy convencida de que la usó para preparar lo de Ana.

Queremos que coloque una cámara en la habitación de Elías.

¡Sí, toma!

Ya sabemos que no estás de acuerdo, deja de poner caras.

Puede haber algo en el huerto de Elías.

El abogado de la acusación pudo haber filtrado la información.

No conozco tu relación con tu socio, pero creo que no te fiabas de él.

¿Cómo sabes que no miente y no ha matado a Ana? ¡Te odio!

¿Drogaste a Elías para que no diera el discurso?

-Su abogado no le hace un favor... -Ana y yo nos habíamos acostado.

Estoy enamorado de Ana.

Y voy a perder al único padre que he tenido.

Ana os necesita a todos y cada uno de vosotros.

-Santi Mur acaba de colgar un post en su blog universitario.

Dice que Ana estaba embarazada.

¿Lo sabía? -¿Quién era el padre?

¿Elías?

-Vete a la mierda.

¿Qué ha pasado? Me ha echado de casa.

¿Qué coño dices? -Estás implicada.

-Ana es como mi hermana.

-Está enamorada de Ana. -No. Hay algo más.

-Ha venido la policía. Están haciendo preguntas muy concretas.

Diles que el padre era Marc.

Ya, pero... ¡El padre era Marc!

"Quizá hayas suscitado el interés y el entusiasmo de unos cuantos,

pero ¿cuánto tiempo podrás mantenerlo?".

"Permíteme la pregunta: ¿qué pasará si gano yo?".

"¿Te ves volviendo a las aulas a dar clases?".

"¿No te horroriza soltar el puesto?".

-¡Santi! ¿Qué dicen las redes?

-Crujen a tu padre. -¿Algún profesor?

-El gordaco de Penal II: "Si esto fuera un juicio con jurado popular,

al rector Saura lo condenarían a cadena perpetua".

127 retweets, 75 favoritos. -Necesitamos más.

-Tengo un ejército de freaks tweeteando con el # Rector Sauron.

Sauron. -¿Eh?

-El de "El señor de los anillos"... -Sí, sí.

-En dos minutos trending topic, ya verás.

-¿Adónde vas? -A cagar, ¿puedo?

-Tenemos las firmas del comité. -Perfecto.

¿Sabes algo del sindicato?

-Las de limpieza están con nosotros. Los del PAS no concretan.

-¿Están viendo el debate? -Están en la 108.

-Pásate a ver si surte efecto. -Muy bueno lo de Rector Sauron.

-Sí, Sauron, ya lo he visto. ¿Qué medios han venido?

Dile al de la barba con cara de mala leche que quiero hablar con él.

Tranqui, yo me encargo.

Dani, los medios nacionales entran primero.

-Los del periódico universitario van a cabrearse.

-¿Quieren la entrevista con Elías? -Sí.

-Que esperen entonces. -Haré lo que pueda.

Te has alejado de los alumnos.

-¡Silencio, silencio, por favor!

¡Silencio!

-Efectivamente, me he alejado de los alumnos.

Mi despacho está a unos cinco minutos

de cada aula de esta universidad.

¿El tuyo a cuántas paradas de metro está?

Tú me acusas a mí de estar desconectado.

Tú, que das seis horas semanales durante un único trimestre.

Ser rector exige un compromiso,

y tú solo te presentas para colmar tu ego.

(Ovación)

-Vamos a continuar. Silencio. Me presento porque los estudiantes

que han sufrido tu anterior mandato me lo han pedido.

Los 423 alumnos de mi máster de seis horas semanales

pueden corroborarlo.

Incluida tu hija.

-¡Muy bien!

(Ovaciones y abucheos)

-¡Silencio, chicos!

Vamos a continuar, por favor. ¡Silencio!

Siempre ha sabido cómo meter el dedo en la llaga.

La realidad, tú lo sabes tan bien como yo,

es que fuiste elegido por descarte.

¿Podemos hablar?

Cuando acabe el debate.

Preferiría que fuera ahora.

Eras la opción menos ofensiva, la menos problemática.

Tú nunca has ganado nada.

Te eligieron por eliminación.

423 personas son 423 personas más

de las que nunca has movilizado tú como candidato o como rector.

(Aplausos)

No voy a dejar la campaña.

Me parece bien.

¿Qué pasa?

He hablado con mi hermana.

¿Estás embarazada?

¿Qué?

¡Vaya!

Así que es verdad.

¿Y qué vas a hacer?

No lo sé.

Puedes tener un hijo con quien quieras y cuando quieras,

como hice yo.

O sola y demasiado joven, como hizo mi hermana.

Quiero ser yo quien tome esa decisión.

¿Y el padre?

Me da igual.

Lo siento, pero me tengo que ir a trabajar.

Ana...

Tú no quieres tener un hijo con alguien como Marc.

¿Eso te ha contado Silvia? Sí.

Y que te fuiste porque Marc y tú... No.

No me fui por Marc. Me fui porque no soporto a la bruja de tu hermana.

Porque tengo 22 años y porque quería salir de aquella casa.

Follé una noche con Marc, pero... él no es el padre.

Sea quien sea, piénsatelo.

El instinto materno

no es más que un instinto más que hay que controlar.

El padre es Pol.

Has sido muy valiente diciéndomelo.

Y sé por qué lo has hecho.

Tranquila.

Mañana a primera hora te acompañaré a abortar.

¿Lo sabe Pol?

No.

¿Y tu padre?

Solo lo sabe Charry, mi compañera de piso.

Bien.

La chica estaba en medio de un pantano...

ahogándose.

Su cabeza afloraba a la superficie

y volvía a hundirse como si alguien tirara de ella.

Yo estaba de espaldas, no podía verle la cara.

Ella pedía ayuda, pero...

no podía verme.

Intenté salvarla,

pero las plantas, las algas y la vegetación le impedían avanzar.

Finalmente, cuando estaba a punto de llegar a ella...,

se giró...

y me miró fijamente a los ojos por última vez antes de hundirse.

"No podía salvarla".

"¿La chica era Ana Saura?".

"No".

"No, no era ella".

"Pero ¿la conocía?".

"Señor Elías, usted me ha contratado para que le ayude".

"Pero debe ser sincero".

Nada de lo que diga saldrá de esta habitación.

¿Quién es la chica del pantano? ¿Su mujer, su madre...?

Solo es un sueño.

"Fracasar en un rescate puede significar que no queremos reconocer

nuestros sentimientos hacia una persona".

"¿Quién es la chica del pantano?".

No sé.

"Se acabó el tiempo. La semana que viene a la misma hora".

"Sabe que hemos puesto la cámara".

No seas paranoica.

Ha dicho todo lo que yo quería oír. Era un guión.

No es tan estúpido como para decir lo que tú querías oír.

Un café americano.

Forma parte del plan.

¿De lo que te digo que es obvio que está haciendo?

No conoces a Elías. No.

Y por eso soy objetivo. ¡Y manipulable!

Está bien, sabe lo de la cámara. ¿Y qué hacemos ahora?

Puedo hacerle creer que se ha ganado mi confianza y acercarme a él.

Eva, vi cómo te mintió en la vistilla.

Eso se lleva en la sangre. Te aplastará.

Puedo hacerlo. ¡No, no puedes hacerlo!

Te va a joder. Mírate.

Desde que empezó todo esto... ¿Desde que empezó todo esto... qué?

Nada.

Gracias.

Ahora hay un juez nuevo llevando el caso.

No accederá a una nueva vistilla, David.

No perdemos nada por intentarlo, Eva.

Ya he concertado una reunión con él.

¿Adónde vas?

Nos vemos luego.

Señor Saura... -Inspector...

-Quería decirle que hemos repetido el análisis de la sangre de Ana

a raíz de las noticias publicadas últimamente.

Los índices de gonadotropina son más altos de lo normal.

Aún no es concluyente, pero es posible que Ana

hubiera sufrido un aborto últimamente.

-¿Qué otras posibilidades hay?

-Bueno, podría ser un desarreglo hormonal poco frecuente.

Estamos chequeando los hospitales cercanos

para confirmar la hipótesis del aborto.

Señoría...

Manténgame informado si encuentran algo, por favor.

-Por supuesto.

-Bonitos zapatos, Hess. -Guárdate los piropos para el juez.

-Búsqueme un mechero. ¿Qué? ¿Ya estamos todos?

-Buenos días, señoría.

-Me alegra que le asignaran el caso. -Ya, ya.

-Mi cliente colaborará

para que la reconstrucción de los hechos sea esclarecedora.

-Quítele las esposas.

¡Empezamos! -¡Despejen la zona!

-Marc Castro, ya sabes por qué estás aquí.

-El agente Suárez hará de Ana Saura.

-No. Mejor que sea ella.

Quítate el chaleco y suéltate la coleta.

Es una reconstrucción, ¿no? -¡Quíteselo!

-¿Dónde estabais exactamente Ana y tú?

-Estábamos aquí, más o menos.

-¿Tú también estabas?

Bien, los testigos coinciden en que fue a las 22:00.

¿Podrías reproducir lo que pasó?

-Yo vi que Ana salía del acto de campaña.

Entonces la seguí porque quería que hablásemos a solas.

Ella se dio la vuelta y me dijo que no quería hablar conmigo,

que la dejase en paz.

Empezó a andar en esa dirección, fui detrás y la agarré para frenarla.

-¿Cómo?

¿Fue con esa intensidad?

-Señoría, le he dicho que mi cliente va a colaborar...

-Cállate, cállate.

-No acompañe sus movimientos, ofrezca resistencia.

¿Qué hizo Ana?

-Se sorprendió porque no se lo esperaba.

Soy su hermano y siempre la había tratado con cariño.

-¿Y qué pasó?

-Pues que yo tenía que hacerle entrar en razón.

Porque ya no era solo lo de las elecciones y lo del máster,

es que Ana se había ido de casa, y a mí eso...

-¿A ti eso qué?

-Que yo me sentía culpable.

-¿Por qué?

-Porque desde que nos acostamos, ya nada volvió a ser igual.

-¿Estás enamorado de Ana?

Pero ella nunca te dijo que estaba enamorada de ti.

-No.

-¿Y tú a ella?

-Se lo dije aquí, cuando discutimos. -Cógela como cogiste a Ana.

-No, joder. No, no. -¡Cógela!

Cógela.

-Entonces ella me dijo...

Me dijo: "Marc, suéltame". -¡Suéltame!

¡Suéltame! -Te quiero.

No puedo seguir ocultándolo. No tengas miedo, Ana.

Vamos a dejarnos llevar.

Y me dio un rodillazo en la entrepierna que me dejó doblado.

-¿Y qué pasó?

-Que cruzó el puente

y se fue corriendo al parquin.

Yo la vi correr entre esos coches, ¿vale?

Llegué aquí y me puse a buscarla por todo el parquin.

Estuve gritando su nombre, miré

entre todos los coches..., pero nada,

había desaparecido.

-¿Había algún coche aparcado aquí?

-No lo sé.

-¿Sabe de quién es esta plaza?

-No.

-No lo sabe.

-Quise llamarla al móvil

y me di cuenta de que no tenía el mío encima,

que me lo había dejado en casa.

Y decidí ir a buscarla a su piso.

-¿No era más lógico pensar que había vuelto a la fiesta?

-No, porque Ana solo se pudo ir en esa dirección.

Y por ahí es por donde se va a su piso en la villa.

(JULIETA) Me gustan estos, pero igual prefieres los otros.

-No me gustan los cereales, cariño.

-¡Pol!

-Siento mucho no haber podido venir a verte ayer cuando me soltaron.

¿Me perdonas? -Sí.

-¿Seguro? -Sí.

-¿Después me acompañas al homenaje a Ana?

-Luego te digo.

-Pol, ¿viste a Marc en comisaría?

-Sí, sí. -¿Y cómo está?

-Bien, está bien.

-¿Sí? -Sí, está bien.

-Gracias.

-Mamá..., ¿qué ha pasado?

Ha discutido con Ramón.

Pero ¿se va a quedar?

Siempre la hemos ayudado, ¿no? Sí, pero...

Sigue siendo mi hermana.

Julieta quiere ir a lo de Ana. Iremos.

¿Tienes la foto con Ana en la piscina saltando a bomba?

No sé, creo que se la di a ella. ¡Qué pena!

Me gustaba esa.

¿Haces esto por Ana o por la prensa?

Lo hago por nosotros.

¡Pol!

Dime.

¿Adónde vas?

Con Lola.

-¡Pol! -¡Pol, Pol!

-¿Tú madre cómo vive que su marido sea sospechoso de asesinato?

-Dejadme en paz. -¿Crees que fue tu padre?

-¿Sigue amnésico tu padre?

-¡Que me dejéis en paz! -¡Dinos algo, dinos algo!

Silvia se ha instalado en casa.

Ramón la ha echado.

Siempre que tiene un problema, acude a mamá.

Bueno, como todo el mundo.

Pol... Dime.

Gracias.

¿Quieres poner la radio?

Noticias no, por favor.

Bueno.

Antes solo escuchabas eso.

¿Siempre?

Sí, sí... Bueno, casi siempre.

Muy bien.

Pon algo de música que creas que pudiera gustarme.

(SINTONIZA LA RADIO)

(Música country)

No te pediría ir a ver al abuelo si no fuera importante para mí.

Ya lo sé, papá.

¡Está bien!

Gracias.

Recupere el aliento

y reconstruiremos lo que pasó en la puerta.

23:43.

(GOLPEAN LA PUERTA)

¡Abre la puerta, Ana!

¡Abre!

(GOLPEA LA PUERTA)

¡Ana, que soy yo, abre la puerta!

¡Abre la puerta! ¡Soy Marc!

¡Ana!

Ana, no voy a hacerte daño. No tengas miedo.

¡Ana, no voy a hacerte daño! ¡Abre la puerta!

Ana, no tengas miedo, que no te voy a hacer daño. ¡Abre la puerta!

¡No tengas miedo, Ana! ¡Abre la puerta!

(ENFADADO) ¡Abre la puerta, Ana!

Ana, lo siento. Ana, tengo que hablar contigo.

¡Abre la puerta, por favor!

¿Queréis abrir la puta puerta, coño?

-Entra.

-Siéntese ahí.

-¿Fue esto lo que oíste?

-Sí, sí, sí.

Oí todo lo que Marc ha dicho.

Cómo le suplicaba que le abriera y que no le haría daño.

Pero eso no fue lo único que dijo.

-¿Y qué más dijo?

-Lo siento, Marc.

-¿Qué es lo que sientes?

-¿Qué más dijo, señorita Mur?

-Dijo que...

que tenían que volver a empezar de cero.

Solo ellos, los tres.

Por eso deduje que Marc sabía que Ana esperaba un hijo suyo.

-¿Estás diciendo que Ana esperaba un hijo de Marc?

-¡Un momento! Eso no es verdad.

-¿Por qué no lo dijiste en tu declaración?

-¡Porque está mintiendo! Yo nunca dije nada de eso.

¿Qué coño dices de que estaba embarazada?

-Juez, detenga esto. -¿Qué encerrona es esta?

-¡Cállense!

-¿Por qué no dijiste lo del embarazo?

-Porque Ana es mi amiga, y juré que nunca lo diría.

-¡Y yo juro que nunca dije eso! ¿A ti qué te pasa?

¿Por qué te estás inventando esta mierda, Charry?

¿Qué estás buscando? ¡Eres una hija de puta!

-Marc, cállate. -¡Hija de la gran puta!

¿Por qué mientes, coño? -Llévenselo.

Por favor, fuera. -Vale, vale. Un segundo.

Ya me calmo. ¿Tú cómo sabes que Ana estaba embarazada de mí?

-Porque Ana me lo dijo. ¡Ana me lo dijo!

-¡Es una mentirosa de mierda! -No me insultes.

¡Está mintiendo, coño!

¿Qué mierda es esto?

-Le denunciaré al Colegio de Abogados.

-Usted mismo.

¿Me pueden explicar qué ha pasado aquí?

-Suponíamos que escondía algo, pero no esto.

-Este tipo de sorpresas se han acabado, ¿entendido?

-¿Podemos hablar?

-¿Tienes algo del aborto?

-Tenía razón con lo del San Mauro.

-Es el hospital donde van los Elías cuando tienen alguna emergencia.

-Los vídeos del 25 de septiembre han desaparecido.

-¿Desaparecido... cómo? -Han eliminado los archivos.

Ana abortó allí y alguien no quiere que se sepa.

-No voy a permitir que nadie vaya por delante de nosotros.

Me cuesta una firma cambiar de fiscal, de inspector

y empezar de cero.

¿Ha hablado con el abogado de su hijo de la reconstrucción?

-No. Veré a Flaviá en una hora para que me ponga al tanto. ¿Qué quiere?

-Parece un padre de familia muy dominante.

¿No sospechaba nada de lo que pasó entre su hijo y Ana?

-No, se me escapó. Para mí era impensable, imposible.

-¿Alguna otra cosa que se le haya escapado?

-Nada más, señorita Hess.

-¿Por qué cree que Marc nos lo ocultó?

-No se lo ocultaba a ustedes, me lo ocultaba a mí.

-¿Marc le tiene miedo? -No.

Quería ahorrarme el dolor de saberlo.

Usted no tiene hijos, ¿verdad? -No.

-Entonces le costará entender todo esto.

-Carla Mur acaba de afirmar que Ana se quedó embarazada de Marc.

-Carla Mur es la hermana del bloguero, ¿verdad?

Es un mentiroso compulsivo.

Quizá él le hizo decir eso para apoyar su artículo.

-Marc dice que no sabía nada.

Pero la versión cuadra por fechas

y encaja con los resultados de la analítica.

-¿Ha acabado?

-Sí.

-Bien.

(Se abre la puerta)

¿Qué te parece?

La última vez que te vi..., no me llegabas a la cintura.

¿Te acuerdas de mí?

-No, no mucho.

-¿Y te dijo tu madre qué hice?

-Primero me dijo que te fuiste de viaje lejos

y luego, cuando cumplí 14 años, me lo contó todo.

-¿Todo?

¿Y qué es todo?

-Me dijo que cambiaste el testamento y que mataste a la abuela,

y que para nosotros es como si no fueras de la familia.

-La abuela era la mujer más inteligente que he conocido.

También la más guapa.

Cuando ingresó en el hospital, tú tenías... tres años.

No podía andar,

ni hablar...

ni comer por sí misma.

Tu madre os traía de vez en cuando

para que os viera crecer.

Era verdaderamente inhumano.

Yo quería demasiado a la abuela para...

para verla sufrir de esa manera.

Simplemente, lo hice.

La maté.

No lo hice por dinero.

Lo hice porque la quería.

-¿Y el cambio de testamento?

-Un día,

todavía no estaba tan mal, hizo venir al notario y lo cambió.

-Mamá decía que ella nunca lo hubiese cambiado.

-Tu madre mintió y manipuló todo el juicio.

Yo quería a la abuela mucho más

de lo que tu madre haya podido querer a nadie.

-¡Mentiroso!

-En el 81 de la calle Escorial hay un hospital.

En la habitación 218,

encontrarás la respuesta para saber de verdad quién es tu madre.

¿Cómo estás?

Bien. Bien, bien.

¿Qué te ha dicho?

Nada.

-¿Juan Elías?

¿De verdad que estás bien? -Sí, sí.

No te muevas. Ahora vuelvo. Vale.

Estás rara, Eva. ¿Has hablado con David?

No he hablado con nadie, estoy hablando contigo.

Entonces es por lo de la cama.

Yo estoy de acuerdo, David está de acuerdo y a Mónica le da igual,

pero tú deberías estar en contra porque si no,

todo se descompensa y nos convertimos en un puto bufete más.

Hay una chica desaparecida.

Y ahora nosotros somos la policía.

Cuando entré a trabajar en vuestro bufete,

había 20 júniors más esperando en la puerta.

Yo me confundí de parada, llegaba tarde,

y llegué sudado como un pollo.

Y te dije que me habían intentado atracar, que intenté huir y...

Bueno, tonterías. Me daba vergüenza.

Lo noté enseguida porque mientes fatal.

Y me hiciste jurar que no volvería a mentirte.

Me dijiste que si quería trabajar con vosotros,

tenía que confiar en ti.

Y lo hice.

Ahora tú tienes que confiar en mí.

Yo no sé si todo esto forma parte de un plan maestro de manipulación...

No lo sé, Eva. No lo sé.

Lo que sé es que Elías te está cambiando.

Y a peor.

Tienes que quitar la cámara.

¿Qué le has dicho?

¿No te lo ha contado?

Parece que alguien le ha dicho que no lo haga.

Traes a tu hijo a ver al abuelo al que casi no conoce...

y ni te molestas en saber cómo está.

Bueno, basta.

¿Qué sabes de Ana?

Ni una sola vez has venido a verme en 12 años que llevo preso.

¡Ni una sola vez!

No venías

porque ya no me necesitabas.

Tenías a mi hija, el dinero, los clientes...

Y me dejaste tirado aquí.

Tenemos un trato.

Yo he traído a Pol.

Tranquilo.

No suf5ras.

Te daré toda la información.

La última vez que vino Ana a verme

me pidió 100 000 euros.

¿Para qué los quería?

Estaba harta de todo.

De Ramón, de tu cuñada...

Las elecciones...

Pero sobre todo porque estaba perdidamente enamorada de ti.

¿Para qué quería el dinero?

¡Para irse lejos!

¿Dónde? No lo sé, no lo dijo.

Dijo que... que vendría el 12 de octubre antes de marcharse.

Iba con alguien.

O sea, que se iba hoy. ¡Esta misma noche!

En un avión desde Barcelona.

¡A los hijos se les ama sin condiciones!

(Móvil)

¿Qué?

"Soy yo".

Heredia...

"Tenemos que hablar. ¿Dónde estás?".

Por ahí, tomando un café.

"Nos vemos en el hotel en una hora".

Muy bien.

Noticias frescas. La compañera de piso de Ana, Charry...

¿Qué? Ha dicho que Ana estaba embarazada.

Eso ya lo dijo su hermano. Pero ha dicho quién es el padre.

Elías. No. Marc.

¿Se ha confirmado? Están en ello.

Ya. Tengo una hipótesis.

Estás dando por supuesto que el hijo es de Marc.

Lo importante es que él lo crea.

Si era suyo, se pelean porque Ana quiere abortar.

Y si no, porque Ana le dice que no es el padre.

Discuten, forcejean... y no sé cómo, Ana se cae,

se da contra el bordillo o Marc la ahoga sin querer.

David... Déjame acabar.

La pone en el coche creyéndola muerta.

Y mientras hace un agujero para enterrarla, Ana escapa.

¿Y luego hace una llamada de auxilio a su propio asesino?

¡Esto es lo bueno! Ana no llama a Marc.

El propio Marc se llama desde el teléfono de Ana para tener coartada

porque, en ese momento, Ana está pidiendo auxilio.

Finalmente, Marc coge la pala y la golpea.

Y esta vez, sí que la mata.

Entonces vuelve a la universidad, droga a Elías e intenta incriminarle

poniendo el móvil y algo de sangre en el coche.

No cuela. Sé que faltan cosas como el cadáver.

No te cuela porque entonces Elías sería inocente.

¿Por qué tienes ganas de exculparlo?

Tú estás obsesionada con él. Quiero quitar la cámara.

Eva, no lo sabe.

Es que quiero hacer las cosas bien. ¿Ahora?

¿Y qué pasa con tu estrategia?

Demostrar que no está amnésico era tu prioridad.

Y lo es. Elías es el sospechoso, pero no podemos destaparlo así.

Ahora no podemos echarnos atrás. Podemos dejar de mirar.

¡Venga, hombre!

¡Pasen!

¿Qué queréis?

Queríamos presentarnos ahora que va a llevar el caso de Ana Saura.

Encantado. Ahora, si me permiten, tengo mucho trabajo.

Además queríamos proponer una segunda vistilla.

Hemos traído documentación.

Creemos que la decisión de dejar a Elías en libertad fue tomada

por una juez que no es imparcial.

Acérquese usted también.

Señorita Durán, ha tenido la desfachatez de proponer

la recusación de una de las juezas más honestas que conozco.

Me importa una mierda que tuviera una historia con el acusado

y ahora pretenda darnos lecciones de nobleza.

Como vuelvan a hacer cualquier movimiento sin consultármelo,

lo que sea que se salga un milímetro de sus competencias,

haré que les quiten las licencias.

¿Me han entendido?

Eso no exime a Juan Elías de pasar una segunda vistilla, señor juez.

¿Por qué no hace la fiscal la petición formal?

Dijo que era una pérdida de tiempo. Pues la próxima vez, escúchenla.

Al menos, la señorita Hess ha llegado

a este caso por méritos propios.

Ahora salgan de mi despacho.

¿Por qué no me has dicho que Marta estaba en contra?

Porque no estaba de acuerdo con ella.

Sabes que ha sido ella la que le ha soltado todo al juez.

Es que no entiendo nada, David.

Por un lado, te empeñas en exculpar a Elías

acusando a Marc con argumentos de mierda

y por otro, pides una revisión de la vistilla

sabiendo que el juez nos verá como unos becarios.

¿Qué quieres? Hacer las cosas bien.

¿No es eso lo que querías?

¿Qué? ¿Qué pasa?

Nos vemos en el bufete. ¿Qué pasa? ¿Adónde vas?

Gracias por venir. ¿Qué quieres?

David. David ¿qué?

Tú le conoces bien. ¿Cómo le ves?

No te andes con rodeos, no es tu estilo.

Creo que David puede ser el topo. ¿Qué dices?

Tengo motivos para pensarlo. ¡Imposible!

¿Estás segura? Sí. Además no sabía lo del huerto.

"David, soy Hess. Me han asignado el caso Ana Saura como fiscal".

"Es un caso de jurado. Oye, habéis desaparecido del mapa".

"Tenemos que hablar. Puede que tengamos algo

en el huerto de Elías".

Eso solo demuestra que lo sabía, no que él pasara información.

Confío más en David que en Giralt o en ti.

¿Crees que para mí es fácil?

Si crees que David es el infiltrado, no lo conoces.

Ya te traicionó una vez. Porque creía que hacía lo correcto.

Para no perder el bufete. ¿De qué hablas?

Hace tiempo que los bancos le persiguen.

Sin ti, no había caso. Y sin caso, el bufete cerraba.

No es verdad.

Alicia debió saberlo y por eso le escogió.

Debió prometerle dinero y una buena relación con una jueza importante.

Su punto débil es la ambición.

No tienes ni idea de quién es David.

(Timbre)

¡Ya voy yo!

¿Sí?

¿Es él?

Por favor, no le digas que estoy aquí.

Si ha venido, es porque ya lo sabe.

No me lo va a perdonar nunca.

Tranquila. Lo hará.

He ido al piso de Montaner y no está allí.

Quiero hablar con ella. No.

Pensaba que Silvia ya se había dado cuenta de quién eres.

Soy... su hermana.

Manipularla a ella no va a salvar a tu marido.

Si quisiera usar esto, la prensa ya lo sabría.

Dile que salga. No quiero que esté en esta casa.

¿Vas a dejar que vuelva a la tuya?

¿Le dices que salga o entro yo?

Ana se acostó con Marc.

Ella se enteró y no te lo dijo para no hacerte daño.

Aun a riesgo de que lo descubrieras y los echaras.

Para hablar con mi mujer, no te necesito de intermediario.

Pues no lo parece. Dile que salga ahora mismo.

Si vuelves a echarla, será la última vez que lo hagas.

No regresará a tu casa.

Te lo aseguro.

Espera aquí.

Quiere que salgas.

¿Con mis cosas?

Tranquila, yo te las haré llegar.

Ayer puse una cámara en la habitación de hotel de Elías.

¿Qué?

Me llamó Eva Durán.

Me lo pidió.

Fui al hotel, Elías estaba allí y me dejó entrar.

Lo entretuve pidiéndole que hablara contigo para que ayudaras a Marc.

Mientras hablábamos, pues puse la cámara y luego me fui.

Lo siento muchísimo. Perdóname.

¿Por qué no me lo has dicho antes?

Alicia... Vete.

Anda, vete. Te está esperando.

Siempre te fallo.

Dos noticias: una buena y otra mala.

La buena.

Antes eras de la mala. Marc Castro dejó preñada a Ana Saura.

¿Está confirmado eso?

No, pero eso a la prensa no le importa.

La mala...

El juez quiere que pases unas pruebas para confirmar la amnesia.

¿Qué tipo de pruebas?

Han llamado a un neurólogo de fuera. Por lo visto, es un fenómeno.

Pero tranquilo, no pueden obligarte a pasarlas.

Eso sería como declarar contra ti mismo.

Se nos echará encima la prensa. Lo sé. Ya pensaremos algo.

Te he seguido. Has ido a ver a Héctor Castro.

¡Estoy harto de que me mientas! Basta de juegos.

Ese médico va a leer tus reacciones con impulsos eléctricos.

¡Dime la puta verdad o no podré ayudarte!

¿Me has seguido? No me jodas.

No necesito una niñera. ¿Sabes lo que nos jugamos?

Me importa una mierda el bufete.

No te pido que confíes en mí por eso.

¿Y por qué entonces? ¡Porque soy tu amigo!

No lo pareces ahora.

¿Cuándo serán las pruebas?

¿La mataste tú?

No lo sé.

¿Cuándo serán esas pruebas?

"Las pruebas serán mañana".

"Pasado, a más tardar. Son voluntarias".

"No te presentes".

¿No íbamos a desactivar la cámara? Escucha esto.

Elías contactó con un tal Héctor Castro

y Heredia está muy cabreado.

"Debes acabar con los juegos".

"Si no estás amnésico del todo, no puedes pasar ese riesgo".

Solo me acuerdo de Eva Durán. Lo he dicho mil veces.

No te creo.

Eva...

Hay que encontrar a Héctor Castro.

"(Teléfono)"

(Teléfono)

¿Sí? "No digas nada, y escúchame bien".

Eva Durán le encargó a mi hermana que te pusiera una cámara ahí.

"En la habitación, en el hotel".

"No hagas nada sospechoso. Sal y espérame en el bar".

"Yo voy para allá".

Encontraremos la manera de poner esto a nuestro favor.

¿Me has entendido?

Sí.

¿Qué hace?

¡Mierda!

¡Mierda!

"Eva Durán...".

"No creo que al juez Santos le haga mucha ilusión saber

que has puesto esto en mi habitación".

"Si no estás aquí dentro de una hora, se lo explicaré".

"Ven sola".

¿Cómo lo ha sabido?

Silvia Castro.

¿Por qué haría algo así?

¿Quién si no?

Eva... Eva, no vayas.

Si se entera Santos, me quitarán la licencia de por vida.

Deja que vaya yo. Ya le has oído.

Escúchame. Cuando os visteis en el hotel Sky, lo pasaste mal.

Y luego pasó lo que pasó.

No voy a dejar que vayas. Tienes que confiar en mí.

Si no hubiera vuelto al caso, ¿hubieras cerrado el bufete?

¿Y eso qué tiene que ver? ¡Contesta!

No te dije nada para que no te preocuparas.

Otra mentira.

Déjame pasar. No, ¡espera!

Cada vez que intento protegerte, te alejas más de mí.

Ese tío te hizo daño una vez y volverá a hacértelo.

Apártate.

¡Hostia!

¡Hostia!

-Supongo que eres Pol.

-¡Hostia puta!

-Me llamo Teresa. Soy su responsable.

Pol, acabo de llamar a tu madre.

Por favor, acompáñame.

Vamos, por favor.

¡Me dijiste que murió en el parto! Calma. Calma, Pol.

Calma, escúchame. Escúchame.

En el hospital le dan el mejor trato posible.

¿Cómo puedes decir eso?

Si estuviera en casa, solo nos sentiríamos mejor nosotros.

¡Es mi hermano, joder!

¡No tiene conciencia! Mamá, me ha mirado.

Te mira, pero no te ve, Pol. ¡Me ha mirado!

Los médicos nos lo dejaron muy claro.

Nos lo tendríais que haber dicho. Os estábamos protegiendo.

¡Y una mierda! Lo habéis tenido encerrado porque os molesta.

No, porque está mal. ¡Y qué que esté mal!

¡Basta! Se acabó.

Tu padre y yo cargamos con ese peso para que vosotros no sufrierais.

¡No tienes ni idea de lo que hubiera sido tenerle en casa!

Nos habría cambiado. Ya nos ha cambiado.

¡No, a vosotros no!

No quiero tu protección, mamá.

Dejaste embarazada a Ana. Y si se sabe, tendrás problemas.

Eso es mentira. No. Es verdad.

Pero nadie lo va a saber. Hay cosas que no se cuentan.

Mamá, yo no tengo nada que esconder. Ni siquiera somos primos.

Y si la hubiera dejado embarazada, no sería delito.

Si la prensa se entera de que dejaste embarazada a Ana,

toda la presión mediática caerá sobre ti.

Analizarán cada uno de tus actos, te pondrán un mote

y te cargarán con una culpa de la que no podrás deshacerte.

La justicia popular es más sangrienta

que la de los jueces, créeme.

Siéntate.

David sabe que estoy aquí.

¿Tienes miedo? No.

Me has estado espiando. ¿Aún sigues creyendo que te miento?

Lo sé. Solo intentaba demostrarlo.

No sería útil en un tribunal, lo sabes.

Lo has hecho por ti, porque no estás segura.

Tú me crees.

No me creo nada.

Temes tanto que te manipulen que no te escuchas a ti misma.

¿Qué quieres? ¿Por qué me has hecho venir?

Podía haber fingido cualquier escena.

No te ganarás mi confianza. Me da igual.

Solo quiero saber qué le pasó a Ana.

Lo sabes bien. No, y tú tampoco.

Pero estás más pendiente de mí que de encontrarla.

Soy la acusación particular. También eres mi único recuerdo.

Ya no soy la Eva que conociste.

Yo tampoco soy el mismo Elías.

Tengo información importante.

Necesito que me ayudes.

Siéntate, por favor.

Ana tenía previsto irse hoy, coger un vuelo.

No sé adónde ni a qué hora, pero quería desaparecer una temporada.

¿Cómo lo sabes? Según la información que tengo,

le pidió a alguien 100 000 euros hace dos semanas.

Le dijo que se iría con otra persona.

Necesito que me ayudes a ver qué vuelo iba o va a coger Ana.

¿Te lo ha contado Héctor Castro?

Sí.

¿Cómo lo encontraste?

Será mejor que no lo sepas.

(GOLPEAN LA PUERTA)

¡Juan, abre!

Sal dentro de diez minutos.

¿Por qué tengo que esconderme? ¡Por favor!

¡Abre, sé que estás ahí!

¡Juan, abre, sé que estás ahí! ¡Juan!

Aquí tienes mi teléfono. Si descubres algo, avísame.

¿Quién coño te crees que eres? ¿Eh?

Le ha contado a Pol lo de su hermano, ¡incluso dónde estaba!

¡Y Pol ha ido a verle! ¿Te das cuenta de lo que has hecho?

¿Tu padre? ¡Sí!

No tenías ningún derecho a llevarle allí.

¿Cómo podía imaginar que lo sabía? ¡No lo sabía! No sé cómo se enteró.

Tenías que haberme preguntado. Ana le visitaba regularmente.

Me prometió información importante si le llevaba a Pol.

No. Basta, basta. Se acabó.

Vas a tener que esforzarte más. ¡Quiero toda la verdad!

Eva Durán está en mi habitación.

¿Qué?

Le he contado lo de la cámara que puso tu hermana.

Necesito ganarme su confianza y quitármela de encima como sea.

¿Qué estás haciendo?

Ven.

Desperté en el coche accidentado.

A mi lado había una bolsa.

No recordaba nada, pero la escondí en el bosque por precaución.

Me pareció todo demasiado extraño. Después caminé hasta la gasolinera,

y de ahí al hospital.

La otra noche volví

para recuperar la bolsa.

Faltaban dos balas en el tambor.

Y encontré el bolso de Ana en el coche, pero lo he quemado.

En él encontré el registro de entrada en la prisión

que me llevó hasta tu padre.

¿Por qué lo quemaste?

No era útil.

¿Qué más te ha contado mi padre?

Que Ana iba a coger un vuelo hoy.

Le prestó 100 000 euros. Y me dijo que se iba con alguien.

Mi padre es la única persona en el mundo que miente mejor que tú.

Se lo he contado a Eva Durán para ganármela.

Tendrías que habérmelo contado antes.

Lo siento.

¿Cómo está Pol?

Asumiéndolo.

Un momento. ¿Y si Ana aparece para coger el vuelo?

Igual simuló su muerte para que no la buscáramos.

En ese caso, ¿por qué no cogió el vuelo ese mismo día?

¿Para qué esperar una semana? Me parece descabellado.

Aunque no podemos descartar nada.

-Imposible, no puedo acceder a las listas de pasajeros.

En eso están muy heavies.

Sin una confirmación, no podemos avisar a la policía.

No puedo contarles cómo lo supimos.

-¿Y si no les dices quién eres, qué pasa?

-Una llamada anónima.

Haremos una llamada anónima a la policía.

Mónica y yo podemos intentar retener a Ana si aparece.

Hay una orden de búsqueda. -¿Y qué les decimos?

Ana Saura iba a coger un vuelo.

A...

¡A Tailandia!

Tiene que ser Tailandia.

-Bangkok, 21:35. Sí, tiene que ser ese.

Tiene la habitación forrada de pósteres.

¿Desde dónde llamamos? Me encargo yo.

(RAMÓN) "La noche que desapareció Ana,

pensaba que debía haber tenido una pesadilla, pero..."

no conseguía quitarme de encima la sensación de...

vacío.

Me levanté y fui al baño para mojarme la cara.

Y al pasar por delante de su habitación,

la puerta estaba abierta

y la cama vacía.

Me quedé allí no sé cuánto rato...,

dándole vueltas a la cabeza.

Cogí el móvil y la llamé varias veces porque no respondía.

Después me senté en el despacho

y me quedé allí con el teléfono en la mano

hasta que me quedé dormido.

Cuando volví a despertar,

todavía tenía esa sensación.

No te dije nada, pero...

cuando vi llegar a Marc con la cara desencajada,

enseguida supe que algo le había pasado a Ana.

Pasan los días...

y por más que lo intento,

las esperanzas de encontrarla se van apagando.

No consigo retenerlas.

-Tú eres mi referencia, Ramón.

Has sido el centro de la familia todos estos años.

Nos está tocando vivir algo horrible.

Pero...

tienes que seguir protegiéndonos.

Tienes que luchar por que encuentren a Ana.

Esté donde esté, ella... Ella quiere que la encuentres.

Alicia, ¿su marido reconoce ya a sus hijos?

-La jueza Muñoz ha sido apartada del caso. ¿Tiene algo que decir?

-¿Tiene aún amnesia? -¿Qué dicen los médicos?

-Alicia, unas declaraciones.

Por favor...

Quédate con Julieta. Ahora vengo.

¿Crees que tu padre sabe dónde está Ana Saura?

¿Echas en falta a tu prima?

-Déjala en paz, por favor.

Por favor. -¿Cómo era?

-Déjala en paz. -Julieta, no tengas miedo.

¿Os queríais mucho? -¡Que la dejes en paz!

-Os queríais mucho, ¿verdad? -¡Déjala en paz!

-¿Cómo era...? -¡Que la dejes en paz!

¿No ves que es una niña?

¿Eres imbécil?

¡Me cago en tu puta madre!

¡Hostia puta!

Hostia puta...

Joder, mamá...

¡Joder!

Julieta, ponte los cascos.

¿Por qué?

¡Póntelos, por favor!

-Mamá, estaba molestando a Julieta.

Las persianas de la casa de Ana y Charry estaban bajadas.

(Móvil)

¿Sí?

Charry, ¿dónde estás?

En el homenaje de Ana.

"Estás yendo al aeropuerto, ¿verdad?".

Charry, escúchame bien.

Saben que vas a irte.

"Si vas al aeropuerto, te van a detener, Charry".

(CHARRY CUELGA)

(VUELVE A MARCAR)

(Móvil)

Quédese con el cambio.

(Comunica)

(Móvil)

¿Qué quieres?

"Si quieres irte, vete, pero escúchame".

Si nadie te detiene, desaparece. Nada me gustaría más.

"Pero si la policía te está esperando,

estarás en un buen lío y necesitarás mi ayuda".

"Puedo conseguir que no acabes en la cárcel".

Ve deprisa, estoy a punto de entrar. "Lo primero:"

cuando colguemos, deshazte del móvil.

Apágalo, quita la batería y tíralo en una papelera.

"Y lo segundo: cuando te detengan, que lo harán,

pase lo que pase,"

nunca digas que el hijo que esperaba Ana era de Pol.

Si respetas eso, te juro que saldrás de esto limpia.

"Soy jueza, puedo hacerlo".

De acuerdo.

Suerte.

(CUELGA)

Mira. -¿Es Ana?

-No.

Charry, su compañera de piso.

La vi en el sumario.

-¿Y por qué no esta la poli?

-Pues no lo sé, pero no podemos dejar que se vaya.

-Solo veníamos a vigilar.

Cuando Eva ha dicho que no hiciéramos ninguna tontería,

se refería a eso.

-Ya.

-¡Eh!, ¿dónde vais?

-A Londres. -¡Ah! Yo también.

¿Y ya habéis estado allí?

-No, es la primera vez.

-Vamos.

Está esperando a alguien.

-Hola.

Gracias.

-Vamos.

-¿Señorita Mur?

Charry.

La pequeña de los Elías tenía razón. Ana quería marcharse.

-Tengo derecho a irme.

-¿Dónde está Ana?

-No lo sé.

Este era nuestro viaje. Si supiera dónde está, no la dejaría aquí.

-Bien.

Acompáñeme.

"Adrián, se pasarán toda la noche en comisaría interrogándola".

No creo que nos diga nada hasta mañana.

Pero ¿seguro que no os ha visto nadie?

No lo sé, mañana lo hablamos.

Buenas noches.

¿Está papá en casa?

Sí.

Lo siento, perdonadme.

¿Qué es esta cajita?

-Estaba escondida en la rueda. Se utiliza para guardar las llaves.

Los surfistas las usan cuando van a surfear solos.

-¿Las llaves del coche? -Ajá.

-Cualquiera que supiera que las llaves estaban ahí

pudo entrar en el coche de Elías.

-Cualquiera, no.

Solo hay huellas de Pol Elías y Ana Saura.

-¿Ana Saura?

Ana Saura sabía cómo entrar en el coche de Juan Elías.

Quizá no entró forzada o acompañada de Elías.

Está en el parquin, discute con Marc,

se asusta, le golpea y se esconde en el coche de Juan Elías

aprovechando que sabía dónde estaban las llaves.

¿Y si Ana Saura entró en el coche de Juan Elías

porque es lo que quería hacer desde un primer momento?

Lo tenía planeado.

Entró aprovechando que sabía dónde estaban las llaves,

se hizo un corte, dejó la sangre deliberadamente dentro del coche

y desapareció de la ciudad.

-Sí, pero hay una cosa que no cuadra.

¿Cómo pudo prever que Elías tendría un accidente?

-Es que eso es circunstancial.

Ana no necesitaba que Elías tuviera el accidente.

Solo con que la demos por desaparecida,

sabe que tarde o temprano vamos a llegar al coche de Juan Elías

y vamos a encontrar su móvil y la sangre.

-¿Y por qué Ana querría culpar a Elías de su propia muerte?

-A lo mejor quiere darle una lección.

-Pero entonces... Ana Saura está viva.

¿Sabes quién nos pasa la información?

Utilízame para lo que quieras y no te fallaré,

pero cuando Heredia y tú os separéis quiero ser tu socia.

-Deja de publicar tanta mierda sobre mi padre.

-¿Es una amenaza? -No. Esta es la amenaza.

No confío en ti, David.

Puedes ser tú quien le está pasando información a los Elías.

Si no fuésemos ni tú ni yo, solo podría ser Giralt.

Me gustaría hablar con Eva a solas.

-¡Eres mi hermana, me importas!

-Pues no te importó follártela, ¿no?

-Me alegra comprobar que todavía tienes mi número de teléfono.

Te necesito.

Sigue enamorada de ti.

¿Vas a follártela?

Todos sabemos cosas.

Pero hay algunas que no se cuentan. -¿De qué hablas?

Pasaré la prueba y demostraré que solo te recuerdo a ti.

Hay que evitarlo. Es demasiado tarde.

Está decidido. Pasaré la prueba para convencerla.

No vas a hacer esa prueba.

(DISPARA)

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