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¡No!
"El amarre es una condición psíquica de impedimento e inhibición
y una sensación de dominación ejercida por una poderosa fuerza maligna
que afecta la autonomía de una persona y su capacidad de elección".
Ernesto de Martino - "Sur y magia"
También se lo llama "mal de ojo", y se consuma mediante rituales mágicos
que establecen EL VÍNCULO de sangre entre víctima y perpetrador.
Estas prácticas están muy arraigadas en el sur de Italia.
Sofía…
¿Qué carajo haces?
¡Mamá, no maldigas!
¡Tonto!
Me vengaré. Ya lo verás.
Cariño, siéntate bien.
¿Qué pasa?
Nada. No has parado desde que salimos.
No has visto ni el paisaje.
Me la pasaba allí de niño.
Nunca vi una foto tuya de niño.
No le digas a mi madre.
Te mostrará fotos de la infancia al conservatorio.
- Ahora quiero verlas todas. - No. No bromees.
Me hará tocar todas mis partituras. Aún las tiene, conservadas como reliquias.
Es muy chapada a la antigua.
Le vas a caer bien.
- Quizá debiste avisarle. - No.
¡Será sorpresa!
¡Hola!
- ¿Cómo se llama? - Tito.
Hola, Tito.
- ¿Muerde? - No, pero apesta. ¡Cuidado!
¡Tito!
¡Tito! ¡Ven aquí!
No creí que fuera tan grande.
Debería mudarse al pueblo, en vez de estar aquí sola.
Teresa no está sola.
¡Hola, Sabrina!
Ella es Emma.
Hola, es un placer. Y ella es Sofía.
- Bienvenidas. - Gracias.
- ¿Necesitas ayuda? - No, todavía puedo.
- Yo llevo la mía. - Bien.
- Por aquí. - Vamos.
- ¿Cómo estás? - Cansado, pero fue un buen viaje.
- ¡Qué hermoso! - ¿Ves?
¡No toques! ¡Sofía!
Preparé las habitaciones de arriba.
Gracias, Sabrina.
Soy yo.
- Qué bueno que te conocí sin bigote. - A mí me gusta.
¿Es tu mamá?
Sí, hace unos años.
- ¿Dónde está, por cierto? - Ya viene.
Estaré en la cocina.
- Gracias. - Vamos, por aquí.
Vamos. Luego las vemos.
¿Sofía?
Vamos.
- ¿No pesa mucho? - No.
Yo voy acá y ustedes, allá.
Es tradición. No estamos casados. No podemos dormir juntos.
- ¿Hablas en serio? - Sí, así es aquí.
Sería una grosería. Es…
¡Pero yo quería dormir sola!
No puedes. Por desgracia, así es.
No estamos casados. No podemos dormir juntos.
¿Sofía?
Mamá, mira.
¿Qué hacen?
No lo sé, cariño.
Pero no es asunto nuestro.
¡Aquí están!
¡Mamá!
Vamos.
- ¿Quién es esta pequeña? - Sofía.
- Hola, Sofía. ¿Les dieron sus cuartos? - Sí, arriba.
Ella es Emma.
Disculpa la bienvenida. Tenía unos asuntos.
Es un placer conocerla, Teresa.
Mi hijo por fin las trajo. Debe ser por algo importante. ¿No, Sofía?
Qué ojos más hermosos.
Este lugar es magnífico.
Gracias. Es todo lo que tengo. Requirió muchos sacrificios.
Debe dar mucho trabajo.
- Por cierto, ¿cómo te va? - Ya sabes, es complicado.
¿Por qué no contratas a alguien?
Siempre nos arreglamos solas. También lo haremos esta vez.
- Vamos a dar un paseo. - Bien.
No se alejen. Es fácil perderse aquí.
Yo terminaré en lo que llegan los invitados.
¿A quién invitaste?
A la gente de siempre. Querían verte después de tanto tiempo.
¿Mamá? Espera, voy contigo. Debo decirte algo.
- Nos vemos. - Sí.
Vamos, mamá.
Qué linda.
Sello mi vida con tu sangre preciosa.
Sello mi salvación con tu sangre preciosa.
Sello a mi familia con tu sangre preciosa.
Sello a mis seres queridos con tu sangre preciosa.
Que tu sangre preciosa nos proteja del mal.
- ¿Qué fue eso? - Una vieja oración de esta región.
Se reza para proteger a la familia y a los que están a punto de unirse.
Mi hijo se casará.
¡Felicitaciones!
Gracias.
Bueno, brindemos.
- ¡Salud! - ¡Salud!
- ¿Tu hija nació en Italia? - No, vine aquí cuando ella tenía un año.
- ¿En qué trabajas? - Soy arquitecta consultora.
- ¿Trabajas en Milán, Roma…? - Casi solo en el extranjero.
- ¿Y la niña? - Si el viaje es largo, viene también.
- ¿No te molesta estar lejos de casa? - Ya me acostumbré.
¿Y la niña se acostumbró también? Los niños necesitan estabilidad, ¿no?
- ¿Terminó el interrogatorio? - ¿Será boda civil o religiosa?
- ¿Ya tienen fecha? - Aquí es hermoso. Podría ser aquí.
- ¿En serio? - ¡Sí, que sea aquí!
Perdón, mamá. Fue un accidente.
No te preocupes.
- Hola. - No puedo sacarla.
Veamos.
¿Todo bien?
Nunca te vi rezar antes.
A mi madre le importan esas cosas. Hasta invitó al cura.
¡Ven acá!
¡Ven!
¡Ven aquí, Tito!
¡Mira!
¿Lo quieres? ¡Tráelo!
¿Tito?
¿Tito? ¡Espera!
¡Tito!
¡Tito, espera!
¡Tito!
¿Qué haces?
¡Tito se escapó!
- ¿Viste qué árbol tan grande? - Hermoso.
Tiene más de mil años.
¿Por qué desenterraron esos otros árboles?
Porque están enfermos.
Te diré un secreto. Mi madre sabe cómo curarlos.
¿En serio?
- ¿Como con magia? - Exacto.
Como con magia.
Pero no le digas a nadie.
- Es bueno con Sofía. - Ella lo adora.
A veces me da un poco de celos.
Tienes suerte de haberle encontrado un padre.
Sofía ya tiene un padre.
Claro, lo siento.
¿Por qué te divorciaste?
Éramos demasiado jóvenes. Cuando Sofía nació, todo había terminado.
- Pero seguimos siendo amigos. - No debe ser fácil con tu trabajo.
Mucha gente pagaría por estar en mi lugar.
Y a Francesco le encanta viajar.
Siempre fue así.
El quinteto para piano y cuerdas de Brahms.
Así lo conocí.
En un concierto de cámara.
¡Estuvo extraordinario!
Pero lo incomodan los escenarios más grandes.
Podría intentarlo de nuevo.
¡Bien hecho!
- Mamá, ¿oíste? ¡Lo toqué todo! - ¡Eres muy buena!
- ¿Y por qué eres tan buena? - ¡Tengo al mejor maestro!
No te pongas celosa.
El vínculo con la madre es indisoluble.
Salió bien. Estuviste bien.
Hasta sobreviviste al interrogatorio de mis parientes.
Tu madre es muy reservada.
No. La conozco.
- Está feliz por nosotros. - ¿Y tú? ¿Lo estás?
¿Tú qué crees?
Me gusta la idea de casarme aquí.
Donde creciste.
Podemos pensarlo.
¿Qué pasa?
¿Sofía?
¿Y bien?
Alguien nos estaba espiando.
- ¿Quién? - Sabrina.
- ¿Qué dices? - Me pareció verla.
Eso es imposible, vamos.
Amor, es una casa vieja llena de corrientes de aire.
Oíste un ruido y te asustaste. Todo está bien.
¿Por qué tiene el brazo lleno de cicatrices?
Mira, Sabrina tuvo problemas,
y mi madre empezó a cuidarla, la ayudó.
Son muy unidas.
¿Cariño?
¿Qué pasó?
No sé, me duele.
¿Dónde? Déjame ver.
No es nada grave.
Todo estará bien.
¿Todo bien?
Sí, la picaron.
¿Y si la llevamos al hospital?
Déjame ver.
No, le pondremos algo y todo estará bien.
Sofía, ¿recuerdas lo que te dije sobre los árboles?
Mi madre también ayuda a las personas.
- ¿Qué es? - Hierbas medicinales.
Un viejo remedio que alivia el dolor y desinfecta las heridas.
Sé que duele, pero eres fuerte, ¿no?
Eso es.
Lo hiciste bien.
¿Te quedas a dormir conmigo?
Claro.
Mantén esto contigo.
Te protegerá.
- Buenos días, Emma. - Buenos días.
Debes haberte asustado anoche.
Un poco.
Por desgracia, esas cosas pasan aquí. Lo que importa es que Sofía está bien.
¿Y Francesco?
Fue al pueblo. No quiso despertarlas.
Su tío necesitaba ayuda con un piano.
Buenos días.
- Hola, Emma. - Hola.
Discúlpanos. Te veré luego.
¡Hola!
¿Todavía te duele?
No.
¿Qué es eso?
No puedes tocarlo.
¿Qué haces?
Intento curarlo.
¿Cómo?
Ven.
¿Ves?
Es como si estuviera herido.
Parece que está llorando.
Así es.
Pero podemos salvarlo.
¿Puedes enseñarme?
Claro.
Pon tu mano aquí.
…del edificio. Espera. Déjame anotarlo.
…del espíritu que te aflige.
Libra a esta criatura y purifícala con tu sangre preciosa.
La sangre te protege del espíritu que te aflige.
¿Qué hacen?
Cariño, ¿estás bien?
- ¿Qué es esto? - Ayudará a que cicatrice.
Es un remedio natural. Yo lo hice, no te preocupes.
- Mamá. - No hables.
- ¡Suéltame! - ¡Silencio!
¡Me lastimas!
¿Qué te hizo?
Dijo que iba a curarme. ¡Igual que a los árboles!
¡No creas todo lo que te dicen!
- ¡Es la mamá de Francesco! - ¡No me importa!
Debieron preguntarme.
¡Sofía, espera!
¿Qué pasa?
Tu madre le hacía algo raro a Sofía.
- ¿Qué cosa? - ¡No sé!
Le dieron algo de beber.
Será una de sus infusiones de hierbas. Yo las tomaba de niño.
No me gusta que otra gente la toque.
Está bien, calma.
Hablaré con ella.
¿Te lastimaste?
Vamos.
Perdón por lo de antes.
No estaba enojada contigo. Me asusté.
¿Estás cansada?
Sí.
¿Teresa?
¿Te perdiste?
Te estaba buscando. ¿Qué le hacían a mi hija?
Te estás alterando en vano. Sé muy bien lo que hago.
Todos acuden a mí para que los ayude.
¿Y con qué los ayudas?
¿Con estas cosas?
Hay cosas que no puedes entender.
¿Cómo qué? ¿Qué no puedo entender?
Mañana a la mañana nos vamos a casa.
¿Por qué guardaste eso?
Mamá.
FRANCESCO Y ADA ANUNCIAN SU BODA, 27 DE JULIO DE 1980
Escúchame. Haz lo que te digo, por favor.
No.
Me voy a la cama. Buenas noches.
- ¿Cómo está Sofía? - Bien.
- Sabrina puede llevarle algo de comer. - No hace falta, ya se durmió.
- Ya subo. - Tómate tu tiempo. Dormiré con Sofía.
¿Sofía?
Sofía, ¿qué pasa?
¡Oye!
¡Oye! ¡Despierta!
¡Sofía!
¿Sofía?
- ¿Qué pasó? - No sé. Se estaba lastimando dormida.
Nunca había hecho algo así.
Está caliente.
Llevémosla a la cama.
Vamos, cariño.
Está peor.
Necesita un médico.
Hola, Emma.
No hacía falta venir. Una llamada y hubiéramos ido enseguida.
Vamos. El doctor nos espera.
¿Tuvo náuseas, espasmos musculares o dificultad para respirar?
No.
¿Tuvo algún otro episodio de sonambulismo?
Las toxinas de las tarántulas no son como las de las abejas.
El cuerpo las elimina en unos días.
La herida sigue su curso natural.
¿Por qué está así?
Podría ser una alergia o que sus defensas están un poco bajas.
A veces pasa.
La fiebre está bajando.
Solo necesita descansar. Bastará con un antipirético común.
Pónganle estas gotas dos veces al día.
¿De acuerdo, Sofía?
Mañana iré a verte.
Gracias, doctor.
No se preocupen.
La sangre te protege del espíritu que te aflige.
Libra a esta criatura…
Quiero llevarla a casa.
Esperemos a que baje la fiebre.
¿Y si empeora?
Esperemos a que la medicina haga efecto.
No voy a darle eso a mi hija.
Emma, estás exagerando. Oíste al doctor.
Sofía.
Sofía, ¿qué pasa? ¿Qué pasa?
Que no se acerque. No quiero que Sofía se altere de nuevo.
Bien.
¿Cómo está?
Mamá…
Aquí estoy, mi niña.
Ayúdame, por favor.
En cuanto estés mejor, volveremos a casa, lo prometo.
- Emma. - ¿Qué pasa?
Tenemos que hablar contigo.
Tu hija no tiene una enfermedad.
Las medicinas no le harán efecto.
¿De qué hablan?
Ya no tiene defensas, Emma.
Ni siquiera controla su cuerpo.
Escúchala, te lo ruego.
Sofía…
tiene un amarre.
¿Qué?
Alguien la maldijo.
- Están locos. - ¡Emma!
¡Espera!
Tienes que confiar en ella. Mi madre sabe lo que hace. Confía.
- Tenemos que irnos de aquí ya. - ¡No!
¡Sofía!
¡Sofía!
¡Sofía!
Sofía.
¡Sofía, abre!
- ¡Sofía! - ¡Sofía!
¡Sofía!
¡Dios mío!
¿Qué es eso?
¿Qué le hiciste?
¡Contéstame!
Es ella.
Volvió.
Emma.
Hay algo que nunca te dije.
Cuando aún vivía aquí,
había una chica que trabajaba para nosotros: Ada.
Nos enamoramos.
Éramos unos niños.
Ella quedó embarazada.
Íbamos a casarnos, pero…
ella se enfermó.
Le pedí a mi madre que la ayudara,
que la curara.
Pero no había nada que hacer.
Perdió al bebé.
Y ella…
se volvió loca. Loca de dolor.
Intentamos calmarla, pero…
un buen día desapareció.
Nadie volvió a verla.
¿Qué tiene que ver eso con Sofía?
Cuando la tarántula la picó,
Ada creó un vínculo con ella.
Solo tiene que completar el amarre, y se la llevará.
Pero ¿por qué? ¿Para qué la quiere?
Porque Sofía es como una hija para Francesco.
Y eso es lo que Ada quiere.
Una hija.
- Es la verdad. - Solo queremos proteger a Sofía.
¿Qué hay que hacer?
Sé cómo cortar el amarre. Pero debemos apurarnos.
Nadie la lastimará.
- ¡Emma! - ¡Emma!
¡Emma, abre!
- ¡Emma, por favor! - Emma.
¡Emma!
- ¡Abre la puerta! - ¡Escúchame!
¡Emma!
Vamos, Sofía.
Por favor.
¡Carajo!
Se la llevará.
Mira lo que me hizo.
¿Sofía?
¡Sofía!
¡Sofía!
Sofía.
¿Sofía?
¡Sofía!
¿Sofía?
¡Sofía!
¡Sofía!
¡Sofía!
- ¿Dónde está Sofía? - La vi.
¿Dónde está Sofía?
Emma.
- Amor… - Se la llevó. La vi.
Cálmate.
Espera. No te muevas.
Debo encontrar a Sofía.
Cálmate, Emma.
Cálmate.
- Es mi culpa. - No.
No es tu culpa. Francesco fue a buscarla.
Escúchame.
Al principio no lo entendía.
No fue un simple amarre.
Ada fue tocada por algo poderoso y malvado.
¿Ada?
Ada.
Nunca vi algo parecido.
Hice todo lo que pude para salvarla. Era mi deber.
Pero ella escapó.
Y nadie logró encontrarla.
Pero cuando sintió su presencia, despertó.
¿Qué le pasó?
Ada no perdió al bebé porque estaba enferma.
Le pasó algo.
Y Francesco tuvo la culpa.
Cuando Ada quedó embarazada,
Francesco no estaba listo para ser padre.
Era solo un niño con toda su vida por delante.
Trató de hacerla cambiar de opinión, pero…
Ada se puso firme. Ella quería tener al bebé a toda costa.
Entonces, mi hijo…
cometió el mayor error de su vida.
Hizo un ritual.
En secreto…
para que perdiera al bebé.
Quería que todo volviera a ser como antes,
pero no sabía cómo hacerlo.
No tenía la habilidad para llamar a esas fuerzas y controlarlas.
Traté de curarla, pero ya era demasiado tarde para ella.
Tenía el deber de proteger a mi hijo.
Al igual que intenté proteger a Sofía.
¿Cómo podemos encontrarla?
¿Hay alguna manera?
Un ritual de unificación, pero es muy peligroso.
El amarre con Sofía alimenta a Ada.
Cada momento que pasa se vuelve más poderosa.
Podrías terminar amarrada a ella.
No importa.
Debo encontrar a mi hija.
Hice todo esto por nosotros.
Entonces, ¿me perdonaste?
Ada…
Solo seremos nosotros tres.
Solo debes identificar dónde están.
No la confrontes por ningún motivo.
Dos ojos te miraron, el mío quiere ayudarte.
Te aplico esta sangre para ver dónde se esconde.
Es la sangre de tu naturaleza hasta la sepultura.
¡Francesco!
¿La viste?
¿Notó que estabas ahí?
Sí.
Era una cueva.
Francesco también estaba ahí.
…del espíritu que te aflige.
Que mi sangre se purifique
y sirva como tu protección.
Que mi sangre te proteja
del espíritu que te aflige.
Sofía…
Sofía.
Sofía.
Sofía…
Sofía…
Sofía.
Sofía…
Es aquí.
Ayúdame, por favor.
Debo purificar la sangre antes de cortar la picadura.
Debo combinar su sangre con la tuya.
Solo así podré vincularla de nuevo contigo.
Mi sangre te protege del espíritu que te aflige.
Mi sangre te protege del espíritu que te aflige.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Sofía?
¡Sofía, despierta!
No puede oírte.
Toma esto.
Necesito tu sangre.
Emma, ¡no!
…para tu protección.
Que mi sangre te proteja
del espíritu que te aflige.
Mamá…
¡Mamá!
Subtítulos: Alejandro Carbajal
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