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-Buenos d�as. -Buenos d�as.
No hay paso para nadie.
Un momento por favor.
-Buenos d�as, se�or alcalde. -Buenos d�as.
Mi comando no me inform� que ustedes ven�an.
�Cu�ntos son?
Somos tres...
m�s cinco que vienen de relevo del puesto de polic�a.
Esta zona la tenemos evacuada...
mientras se concretan los di�logos de paz.
Como est�n las cosas por all� arriba...
ustedes son pocos.
De aqu� en adelante no cuentan con nadie...
m�s que con ustedes mismos. �No?
El gobierno tiene sus razones.
Las conozco de sobra se�or alcalde.
Tengo instrucciones precisas de permanecer aqu�...
a su disposici�n, fuera de la zona de conflicto...
por si llega a tener alguna emergencia.
-�Le puedo servir en algo m�s? -No, gracias capit�n.
Que tenga suerte, se�or alcalde...
la va a necesitar.
�Qu� hace toda esta gente en la calle tan temprano?
Hace mucho tiempo que aqu� nadie duerme.
-Buenos d�as, se�ores. -Buenos d�as, se�or.
�Qu� ha pasado aqu�?
Una gran desgracia, se�or.
Secuestraron a Layo.
-�A qui�n? -A Layo, se�or.
Es como si hubieran secuestrado a Dios.
Has llegado a tiempo...
para confundir tu destino con el nuestro.
El pobre animal estaba sufriendo demasiado.
Supongo que usted ser� enviado...
de la divina providencia.
Enviado no, se�ora.
M�s bien una v�ctima.
Acabo de llegar y lo primero que me encuentro es...
la mala noticia de su esposo.
Era su caballo favorito.
Parece que Layo intentaba huir...
cuando le derribaron al caballo.
�Podr�a hacerle dos o tres preguntas?
Con mucho gusto, s�.
Se lo llevaron al anochecer...
cuando volv�a de revisar los potreros.
Sin escolta, como siempre.
�l dice que para defenderse se basta solo...
y hasta hoy parec�a cierto.
�Los secuestradores se han puesto en contacto...
con ustedes?
�Tiene alguna idea de qui�nes pueden ser?
Ninguna.
�Ni siquiera una corazonada?
�Usted cree en eso?
Hay que creer en todo.
O casi.
No es la mejor noticia para empezar.
En estas tierras de brujos hay que dudar...
hasta de las verdades m�s simples.
Caray. Eso se lo o� a mi madre desde que nac�.
-�Su madre es de por ac�? -No.
Yo nac� aqu�.
�Qu� bella sorpresa!
Mi padre era comandante de la guarnici�n regional...
de esta zona, en los tiempos de Meneceo.
�C�mo se llama?
Se llamaba... Mat�as Vizca�no, general de caballer�a.
No lo recuerdo.
Me gustar�a saber qui�n lo recuerda todav�a.
Era un hombre entra�able, de grandes bigotes,
elegante, alegre, no muy alto...
pero le gustaba cantar viejas canciones...
con un vozarr�n de gigante.
Vi�ndolo a usted me lo imagino.
�Y su padre no volvi� nunca por estos lados?
No.
Lo trasladaron a un puesto fronterizo...
y nunca m�s habl� del tiempo que pas� aqu�.
Mi madre, en cambio, no super� nunca la nostalgia.
Y con raz�n.
Meneceo era mi padre...
y no volver� a haber tiempos como aquellos.
Si su madre nos viera en esta postraci�n...
se morir�a del desencanto.
Comprendo su estado de �nimo, se�ora.
Pero no puedo permitirme el lujo del desencanto.
Mi misi�n es traer la paz a estas tierras...
aunque s�lo sea por fidelidad a mi madre.
As� que, adem�s de guapo y resuelto, es buen hijo.
Por desgracia, ya no tengo por qui�n serlo.
Tambi�n mi madre muri�.
Perd�n.
No lo tome a mal...
no siempre consigo dominar mis impulsos.
�Por d�nde est�bamos?
S�, cualquier pista que usted pueda darnos...
sobre la identidad de los secuestradores...
ser�a de gran ayuda.
Estamos en las tinieblas.
Aqu� los criminales nunca tienen rostro.
Pero todos saben qui�nes son y d�nde se encuentran.
Mi hermano Creonte.
Muy oportuna su visita se�or alcalde.
Lo que tem�amos ya sucedi�.
Cu�ntale a la se�ora.
Buscamos toda la noche, casa por casa...
hicimos allanamientos e interrogamos...
por todas las veredas.
Ah� trajimos unos sospechosos, vamos a hacerlos cantar.
Miren.
Esto va en contra de toda ley.
Las milicias privadas son una vuelta a la edad de piedra.
Estos no son mercenarios al servicio...
de los terratenientes, ni andan con m�scaras
ni dejan letreros en las paredes.
Estos son grupos de autodefensa campesina...
autorizados por el gobierno.
Con las milicias privadas, si deveras existen...
no tenemos nada que ver.
Y much�simo menos con la guerrilla, claro.
Mi deber ser�a desarmarlos a todos...
y entregarlos a la justicia.
�Con sus siete polic�as muertos de miedo?
Usted es un poeta.
Si el ej�rcito no es capaz de poner en orden...
las cosas aqu�, nosotros nos tenemos que defender.
�Qu� otra alternativa tenemos?
Ponerse de acuerdo y desarmarse todos.
Todo el mundo sabe que los que secuestran...
son los guerrilleros...
los que despojan a ricos y a pobres.
Los que asesinan a esos inocentes...
cuyos cad�veres bajan por el r�o,
hinchados y con los buitres encima.
Que se desarmen ellos y entonces hablamos.
Eso es exactamente lo que dicen ellos.
Yo empec� hace tiempo.
M�reme...
no llevo un alfiler encima.
No he disparado un arma en toda mi vida...
y espero no hacerlo nunca.
Me dan asco.
En cambio usted, como todos los pacifistas...
va muy bien armado, �no?
Esto es m�s bien una reliquia que hered� de mi padre.
Por Dios, seamos felices, aunque sea por un d�a.
Se�ora, la paz de Layo es demasiado importante...
como para no hacerle caso.
Layo est� viejo y muy asustado con el infierno,
y no encuentra el modo de morir inocente.
Pero el proyecto de usted no es menos suicida.
Seamos serios se�or alcalde.
�Le parece casual que secuestraran a Layo...
casi a la misma hora en que usted llegaba?
�Miren, miren!
Ll�venle a su cuarto.
Fri�guenle con lej�a y estropajo,
l�venle con su agua de colonia,
p�nganle su liquilique blanco...
sus medallas, sus espuelas de oro.
�R�pido! Antes de que empiece a oler.
Mal d�a eligi� usted para venir.
Los responsables pagar�n...
se lo prometo.
Los graves acontecimientos de estos d�as...
nos obligan a reflexionar...
si en esta hora fat�dica no actuamos con cordura...
este crimen desencadenar� terribles consecuencias.
Layo era un pecador, como todos nosotros...
pero acababa de sumarse a la cruzada de la paz...
y a nosostros nos corresponde seguir su ejemplo.
El Se�or nos dice...
�El terror debe de terminar!
Hago un llamado a los pobladores de esta regi�n,
a los violentos y a sus v�ctimas,
para que pongamos punto final a este mar de sangre...
que amenaza con ahogarnos a todos.
El Se�or quiere la paz de este pueblo.
Que �l se apiade de nosotros...
y que el alma de nuestro hermano Layo...
descanse en su reino.
No habr� paz mientras Layo no sea vengado.
�Muerte a los asesinos de Layo!
C�mo anda padre...
Muy bella y oportuna su oraci�n f�nebre.
Lo que me preocupa es que usted...
no disimula sus simpat�as.
No. Se equivoca, no tengo ninguna.
Aqu� nadie es inocente.
Toda esa gente, ricos y pobres tienen por lo menos un arma.
Yo mismo, contra mis creencias y mi mala punter�a...
tengo un rev�lver en la mesa de noche.
El derecho a la vida es sagrado.
Tenga cuidado, padre.
Todos los grupos armados dicen lo mismo.
Y todos tienen raz�n.
Cada quien tiene su verdad.
Padre, �podr�amos seguir hablando en otro lugar?
Me pregunto qui�nes podr�an estar interesados...
en la muerte de Layo.
Cualquiera.
Sus propias milicias personales,
alguno de los siete movimientos guerrilleros,
los sicarios de los traficantes de droga...
que financian a todos...
o una simple banda de delincuentes comunes.
Pero Layo quer�a la paz.
Porque ya ten�a todo y no necesitaba la guerra.
Pero ya vi�, no sobrevivi� ni dos meses a su astucia.
�Lo acompa�o?
A falta de Layo, �por d�nde comenzar�a usted?
�De qui�n desconf�a menos?
Soy sospechoso para todos.
Pero al menos los guerrilleros...
se me acercan a veces al confesionario...
me ponen quejas, me piden favores...
pero nunca nada en concreto.
Ay�deme a verlos, ser�a un gran paso para la paz.
Usted lo que quiere es un milagro.
No...
no me atrever�a a hacerlo.
S� que tarde o temprano me matar�n...
y vivo aterrorizado.
Lo disimula muy bien.
-�Qui�n podr�a matarlo? -Todos.
Eso es lo m�s triste, todos.
Lo peor del caso es que no s� qu� hacer ni a qui�n recurrir.
Porque Dios se me perdi� en medio de tanta confusi�n.
Necesito saber todas las verdades.
No las conocer� nunca.
A partir de hoy quedan restablecidas...
todas las garant�as constitucionales...
y se suspende el toque de queda.
El gobierno le tiende la mano a todos los violentos...
para que depongan las armas y regresen a sus hogares...
los desplazados por el terror.
Todos los que se acojan...
a la generosa amnist�a promulgada por el gobierno...
cualesquiera que sean los cargos...
que pesen en su contra, recibir�n la ayuda de �ste...
para que puedan reinsertarse en la sociedad.
�Y tambi�n ser�n perdonados los asesinos de Layo?
Esta es la �nica excepci�n.
A los culpables de la muerte de Layo...
por los prop�sitos inconfesables de ese crimen...
�jam�s ser�n perdonados!
Por favor, muchachos...
con una pieza as� no hay campa�a de paz que aguante.
�Toquen algo m�s caliente!
�Te ayudo?
Muchas gracias, alcalde, as� se hace.
�Qu� pasa sargento? �An�mese, hombre!
Perdone usted se�or alcalde, pero...
ya hemos quitado estas trincheras tres veces...
y hemos tenido que armarlas a la carrera.
Perm�tame quedarme con las m�as.
lmag�nese, con esta prole.
Muy bien. Le dejaremos las trincheras dos semanas.
Hasta que se convenza que no las necesitan.
-Buenos d�as. -Buenos d�as.
�Vive usted aqu�?
Soy el secretario de los juzgados.
�D�nde est� todo el mundo? �Qu� ha pasado aqu�?
El �nico que queda soy yo.
Y ni siquiera se acordaron de destituirme.
�Lo que pas�?
No lo s�.
Van a tener raz�n los que dicen...
que al �nico que se le puede creer es a Tiresias.
Hable con �l.
Pero m�s te vale no encontrarlo.
No hace falta hablar con �l para comprender que cada vez...
que viene alguien del gobierno, esto se pone peor.
Buenas.
Bello trabajo.
As� es...
hago tu caj�n.
Quiere decir que usted sabe algo que yo ignoro.
No tengo yo nada que ver con los designios del cielo.
Layo lo consultaba a menudo.
S�lo usted entend�a su coraz�n y conoc�a a sus enemigos.
�Qui�n lo mat�?
Su propia sangre.
�Creonte?
Alguien...
que pudo ser muy querido por �l.
�Yocasta?
Averiguas en vano.
Usted sabe qui�n fue, porque hizo el ata�d de Layo...
un mes antes de que lo mataran.
Pues ahora estoy haciendo el tuyo.
Creo que usted est� ciego de ojos y de entendimiento.
�Aqu� el �nico ciego eres t�!
A pesar de ti, encontrar� al asesino de Layo.
Y la paz reinar� en este pueblo.
As� ser�.
Pero no antes que tu caj�n est� terminado.
"Muerte de amor"
De Wagner.
El preferido de mi padre.
Adelante.
Esta habitaci�n es muy fresca a estas horas.
Estoy tratando de arreglar mi �ltimo domingo de viuda.
No s�lo para m�, sino para toda esta parte de la casa...
que Layo se hab�a apoderado para �l solo.
Aunque todos estos tesoros eran de mi padre.
Ese es el �nico aporte de Layo, este piano
que �l tocaba con un o�do de artillero.
Venga. Mire.
Son hu�rfanos.
Sus familias enteras han sido asesinadas.
Espero que la memoria tenga piedad de ellos.
�Anita! Ll�vatelos a la huerta de atr�s...
que est�n libres, que sean felices.
No quiero a nadie m�s en esta casa.
Se�ora, le tengo que confesar algo de lo que estoy...
plenamente convencido.
S�lo usted podr�a empu�ar la bandera de Layo...
para poder lograr la paz.
Ay, hijo m�o, hoy no.
Quiero la felicidad, toda la que merezco...
y voy a dedicar mis fuerzas y toda esa fortuna ociosa...
para lograrla.
No quiero m�s o�r de muerte ni de desastres en esta casa.
Pero si en estos momentos...
descubrir a los asesinos de Layo...
es un aporte a la felicidad de todos.
Usted ni siquiera lo vi� vivo.
A lo mejor, si lo hubiera conocido...
no le preocupar�a tanto su muerte.
Por la felicidad.
Por la paz.
Es lo mismo.
Ambas duran apenas un instante y s�lo sabemos...
que las tuvimos despu�s de que pasaron.
Es de lo poco que recuerdo de mis lecciones de ni�o.
Bueno, yo tampoco logr� ser una virtuosa.
Mu�strame tu mano.
El dedo del gatillo.
L�stima que no siguieras el piano.
Tienes dedos de sobra para los intervalos exorbitantes.
Es la hora de mi padre.
Le gustaba ver la tarde desde aqu�...
sentado ah� en ese mismo sill�n...
y conmigo as�, rendida a sus pies.
�Qu� silencio!
�Esto es la paz?
La de los sepulcros.
Eres un verm�fugo.
Perd�name.
�Cu�ntos a�os tienes?
Treinta.
Pues para ser tan joven, parece que s�lo te importan...
las desgracias.
Adem�s eres soberbio.
Me di cuenta desde la primera discusi�n...
que tuviste con Creonte.
Sabes controlarte, pero...
eres un perro con mal de rabia.
Todos son iguales.
Nunca acabaron de crecer.
Por eso se matan con balas de verdad...
como antes se mataban con tomates...
ensuciando todo de sangre como antes ensuciaban todo de caca.
No hay modo de que entiendan que esta vida se hizo...
para vivirla y no para morirla.
�Est�s loca? Cualquiera podr�a venir.
Creonte se fue con sus bandoleros...
y no regresan hasta el martes.
En la habitaci�n de Layo no entra nadie. Nunca.
�Bestia!
Todav�a no te has dado cuenta que te estoy esperando...
desde hace treinta a�os.
Este es el primer amor que hago desde hace treinta a�os.
Mejor dicho, el segundo de mi vida.
El primero fue el que hice con Layo...
el d�a que nos casamos.
�C�mo?
Despu�s que Layo se apoder� de las tierras de mi padre...
m�s las que se rob� despu�s...
se cas� conmigo a la fuerza para legalizar los papeles.
Yo ten�a quince a�os y �l cuarenta y cinco.
Mi noche de bodas fue una violaci�n.
Nunca m�s tuve tratos con �l...
nunca m�s le dirig� la palabra...
nunca m�s estuvimos en el mismo cuarto.
�Qui�n lo mat�?
Cualquiera pudo haberlo hecho.
Ten�a tantos enemigos, incluso yo.
Ah� est�.
�Qui�n?
Layo...
s�lo sab�a tocar eso al piano.
No s� por qu� se te hace tan raro.
Ya vagaba por toda la casa desde que estaba vivo.
Lo ve�an de noche a caballo por los campos.
Lo ve�an en cualquier sitio a cualquier hora...
y a veces en distintas partes al mismo tiempo.
En estos d�as en que tiemblan los que guardan la casa...
y los hombres fuertes se doblegan...
y los molineros dejan de moler...
y los que miran por las ventanas no ven claro...
y la gente se asusta hasta del vuelo de un p�jaro...
y las muchachas que cantan desfallecen...
porque el camino est� sembrado de terrores...
y tienen miedo de lo alto.
Antes que se rompa la cuerda de plata
y se haga pedazos la taza de oro...
y se quiebre la rueda de la cisterna...
y el polvo vuelva a la tierra de donde vino...
entonces acu�rdate de tu Creador
y vuelve al esp�ritu de Dios, que es quien te hizo...
y todo lo hizo.
Vanidad de vanidades, y todo vanidades.
Yo sab�a que usted iba a volver por estos lados.
�Oy� el serm�n?
Ya lo �nico que falta es que el curita agarre un fusil...
y se venga hasta aqu�, a llenarnos de plomo.
Era tan s�lo un trozo del Eclesiast�s.
Era un mensaje en clave para la guerrilla.
Su p�lpito es un altavoz y su confesionario...
una central de comunicaciones.
�Usted cree?
Yo lo creo y usted lo sabe.
Si lo ve d�gale una cosita...
aqu� en la guerra tenemos dos corazones...
un coraz�n bueno para los buenos...
y un coraz�n malo para los malos.
�Le gusta el caballo?
�Lo quiere montar?
Me gustar�a montar ese m�s que ningun otro.
Pero le digo una cosa...
puede ser peligroso alcalde.
OOOH... OOOH.
Muchacho...
Ven.
Lo felicito alcalde, hasta hoy yo era el �nico que lo montaba.
Mi padre fue un gran jinete.
Tuvo que serlo, fue general de caballer�a �no?
Veo que lo sabe todo.
S�, lo s�, pero no me alegra.
El caballo es suyo alcalde.
No. De ninguna manera.
Loaisa, ll�vale ese caballo a la casa del se�or alcalde...
con todos los arneses nuevos.
Hace mucho tiempo no ve�a un se�orito de ciudad...
con tanto coraje como usted.
Pero se equivoc� de oficio, hombre.
Eso est� por demostrarse.
Aunque su mandato es grande, es un poder de papel...
porque no se tiene a s� mismo.
Venga conmigo un momento.
Mire, escoja la tierra que m�s le guste...
desde aqu� hasta donde le alcance la vista...
y se queda con nosotros.
D�game cu�nta plata en rama necesita en estos momentos...
para que siembre lo que quiera, as� sea amapola.
Vamos a ser una muy bonita familia.
Usted no ha entendido nada.
No, yo s� entend�.
Y si usted aceptara, las cosas se solucionar�an...
de una vez por todas para usted y para nosotros.
D�jese de pendejadas.
�Ay! Ustedes los pobres no se imaginan...
la felicidad de ser ricos.
�Usted va a visitar a mi hermana?
Venga, yo lo acompa�o.
Entienda que lo �nico razonable en estos momentos...
es que usted levante la paz de Layo como bandera suya.
Olv�delo. Nadie lo har�.
H�galo usted, y yo me encargo de la guerrilla.
Muy bien. No hay pleito.
Pero entonces acepte por lo menos un consejo: �V�yase!
No he venido hasta aqu� para irme.
No sea insensato. Nadie duda de su inteligencia...
de su buena fe, de su valor personal.
Pero v�yase.
�Qu� le preocupa tanto?
�Qu� me maten?
Nadie lo va a matar, poetica, pero cr�ame...
con el coraz�n en la mano se lo digo, eso es lo peor...
que le puede pasar, que no lo maten.
�Qu� hace este animal aqu�?
Se lo mandaron regalado de la hacienda.
Bueno, am�rralo con nudos marinos.
Es que siempre lo amarro y se suelta solo.
Pues am�rralo con cuatro nudos marinos.
S�, se�or.
Si hablas te mueres.
Est�s completamente loca.
�Qu� hora es?
�Qu� pas�?
Alguien dinamit� una planta en alguna parte.
Nunca se sabr� qui�n fue.
�Puta vida!
T� por ah� sola...
eres muy irresponsable.
�Un caballo?
Me lo regal� Creonte.
Ya ves c�mo te quiere.
Para empezar casi se come las flores que me regalaste.
�Ser� un caballo de Troya?
�Puta vida!
As� no hay quien pueda.
Yocasta.
�Aj�?
Cu�ntame el sue�o negro de Layo.
�Puta vida! �Otra vez!
�Acaso no merezco saberlo?
�Qui�n te ha hablado de eso?
Todo el mundo. Pero cada quien lo cuenta distinto.
Layo so�� hace muchos a�os que iba a morir...
en ese cruce de caminos.
Como era ignorante y supersticioso...
construy� atajos y veredas para no tener que pasar...
nunca m�s por ah�.
Dicen que deb�a matarlo un hijo suyo.
Es verdad, por eso nunca tuvo ninguno.
Qui�n carajo pudo matarlo entonces.
Lo �nico que me duele, despu�s de tantos a�os...
es no tener el coraje de haberlo matado yo.
�Bueno qu�?
�Te duermes...
o te vienes para ac�?
-Hola. -Hola.
Usted comete un grave error de seguridad, mi querido alcalde.
Pasa todos los d�as a la misma hora por el mismo lugar.
Y ahora va a almorzar cerdo al horno.
No, gracias.
O no le suelto lo que tengo.
Menos mal que est� aterrorizado.
Los m�s interesados son los del M.S.1 ...
o sea, los m�s fuertes y serios.
Y los que m�s joden.
Lo que m�s les interesa de usted es...
la propuesta de di�logo.
Proponen una entrevista secreta a la que usted ir�a...
a la que usted ir�a solo y desarmado.
Eso no es una entrevista, es una trampa.
Si quieren matarlo, lo matan aqu� mismo.
O me secuestran.
No olvide la bandera...
baje hasta el r�o y camine por la orilla...
con la bandera bien visible, hasta encontrar...
una gran piedra...
la reconocer� al instante. Espere ah�.
Levante las manos.
�Con la bandera o sin la bandera?
No seas pendejo. ldentif�quese.
Soy el ingeniero agr�nomo...
jefe del Ministerio de Agricultura.
Aqu� est�n sus credenciales...
las va a necesitar para salir de aqu�.
En caso de que alguno de nuestros compa�eros...
lo intercepte, entonces le dar�n v�a libre.
�Y estas fotos?
Te las hicimos en el entierro de Layo.
Por eso tiene esa cara de triste.
Triste no, jodido.
Ser� un placer dialogar con dos muchachas...
tan j�venes y bonitas.
No hables huevonadas, que aqu� hacemos las cosas en serio.
�Se va...! �Se va...!
�Mierda!
Soplaron... carajo.
�Qui�nes lo sab�an?
El cura y usted. Y el cura es de absoluta confianza.
�Hijos de puta!
�Si quieren guerra, tendr�n guerra!
�R�pido! �Al puesto de polic�a!
�R�pido! �R�pido carajo! �Vamos!
�Ap�yenlos! �Vamos!
�Ay, ese hijo de puta!
�Padre!
No me deje morir, Padre.
No me deje morir.
�Quieto ni�o... o aqu� te mueres!
Si voy bien, t� eres el hijo de Aminta P�ramo.
S�, me fui al monte con mi t�o Anselmo.
Lo sabemos. El mismo d�a de tu primera comuni�n.
�Sab�as que tu madre se muri� de dolor?
Sab�a que se hab�a muerto, pero no sab�a de qu�.
Del dolor del alma.
Son demasiados pecados juntos para tu edad. Ven anda... ven.
Arrod�llate...
reza conmigo.
-Yo pecador, me confieso... -Yo pecador me confieso...
-a Dios todopoderoso.... -a Dios todopoderoso...
a la Sant�sima Virgen Mar�a...
Creonte es un asesino...
fue �l quien mand� a matar a los guerrilleros.
Con seguridad tambi�n mat� a Layo.
�A qu� vas, a que te maten a ti tambi�n?
Voy a arrestar a Creonte.
�Para qu�? Lo primero es estar vivos, despu�s ya veremos.
Alto al fuego, alto al fuego. No disparen.
�Alto al fuego, carajo!
Toda guerra va contra la ley de Dios, y es abominable.
Pero m�s abominable a�n es la guerra entre hermanos.
Por eso con todas las fuerzas de mi atribulado coraz�n...
repito las palabras de un gran m�rtir...
En el nombre de Dios, y en nombre de este sufrido pueblo,
cuyos lamentos suben hasta el cielo...
cada vez m�s tumultuosos, les suplico, les ruego...
les exijo, en el nombre de Dios...
�Detengan la violencia! Deten...
Se da cuenta, aqu� los muertos los seguimos poniendo nosotros.
Este era un buen hombre.
En cambio �ste s� muri� en su ley...
usando a Dios en favor de la chusma.
Aqu� lo �nico que hace falta es un ej�rcito de verdad...
para que acabe con estos malditos chusmeros...
de una vez por todas. La paz vendr� despu�s.
Muy bien.
Vendr� el ej�rcito.
Cardona, �revis� la zona?
Siga, O.K., entramos.
Paniagua, quiero un francotirador en el campanario.
Paniagua... �recibi�?
O.K. quedamos "Q. A. P."
Aqu� no hay nada qu� hacer, treinta a�os de desgaste...
son demasiados.
Con una situaci�n tan embrollada...
y con tan poca voluntad pol�tica para resolverla.
La paz est� m�s lejos que nunca.
De todos modos, vamos a mantener el orden p�blico...
mientras se calman los �nimos y se aclaran esos cr�menes.
No ser� tan pronto. Ni siquiera hemos podido...
abrir el sumario por la muerte de Layo.
Y ahora que se le viene encima la muerte del cura.
Eso s� es un esc�ndalo pol�tico.
Nunca pudimos establecer a ciencia cierta...
de qu� lado jugaba.
Todo ser�a much�simo m�s f�cil...
si mandaran investigadores y jueces...
pero los de all� arriba se les va la vida diciendo...
que ya vienen, que ya casi, y uno puede morirse esperando.
Mire a qui�n se lo viene a decir.
He hecho casi toda mi carrera militar en esta zona.
Son doce a�os en diciembre, y siempre lo mismo.
Nunca antes me hab�a sentido tan solo.
Todo lo que hago se sabe enseguida...
y a veces hasta lo que pienso.
�Carajo, caballo!
Es que no entiendo, capit�n, c�mo se enteraron...
de lo que hablamos el padre y yo en el mercado.
�Y c�mo no? Mientras usted investiga...
sus enemigos est�n investig�ndolo a usted.
Cuentan por aqu� que Creonte y sus hombres pueden mandar...
una culebra entre r�os y monta�as...
para matar a un hombre que est� a leguas de distancia.
Que tiene animales como el perro de Tiresias...
que puede ver y o�r para su due�o en casas ajenas.
Con esas monsergas s� debe tener cuidado alcalde...
o va a terminar volvi�ndose loco. �De acuerdo?
Gracias, capit�n.
Entonces �qu�? �Le dejo el chaleco blindado?
No... trae mala suerte.
Entonces d�jeme hacerle un regalo.
�Y esto qu� es?
El trabajo de la inteligencia militar.
Nos tom� tiempo confiar en usted.
�Carajo, caballo!
�Quieto, negro, quieto! Ven, ven ac�...
quieto, quieto, quieto, quieto, quieto.
Lo encontraron mis hombres abandonado en un desfiladero.
Este carro era el preferido de Layo.
Tres d�as antes del secuestro se lo robaron del taller...
donde lo hab�a dejado repar�ndolo.
Este fue el que nos asalt� en la encrucijada.
Bueno, ahora ya sabemos que all� llevaban a Layo.
As� que cualquiera de sus hombres lo pudo haber matado...
en la encrucijada, incluso usted mismo.
Esa es una suposici�n sin fundamento.
Todo el mundo sabe que Layo fue muerto...
ocho leguas m�s all� de la encrucijada.
Si yo fuera usted...
lo comprobar�a con mis propios ojos.
Mouse del 102.
Qu� diferente es todo a la luz del d�a.
�Qu� le hizo usted a este pobre animal...
que le tiene tanto terror?
Mucho menos de lo que usted nos hace a todos.
Veo que viene cargado como para tigre.
Estoy seguro que en este pueblo no ocurre nada...
sin que no est� usted detr�s.
Ahora ha provocado a la guerrilla...
para que asaltaran el pueblo.
Se ha sacado de la manga el autom�vil del secuestro...
para echarme la culpa de la muerte de Layo.
Ay, poeta, no me sobrevalore.
Me ve como un coloso capaz de cualquier cosa...
y no soy m�s que un hombre solo en el mundo.
Lo del carro es un problema suyo con su conciencia.
Estoy harto de tus manejos. �Carajo!
No tendr� un segundo de reposo hasta no saber...
qu� tienen que ver ustedes con el secuestro...
y la muerte de Layo.
�Qui�n dio la orden de que dispararan contra el cura?
A lo mejor los guerrilleros descubrieron que fue �l...
quien delat� la entrevista con usted, y se lo cobraron...
con el pellejo.
Mire, poeta, usted tiene que serenarse.
Piense las cosas con calma.
Yo comprendo que est� nervioso porque cree...
que usted fue el que mat� a Layo en la encrucijada.
Pero eso es muy injusto con usted mismo porque a Layo...
solamente lo pudo matar un hijo.
A menos, por supuesto, que usted sea ese hijo.
Usted es un cerdo.
Yo solamente le repito lo que dicen en las cantinas.
�El hijo de Layo!
Lo voy a matar.
No lo har�s.
Lo odias tanto, que ya no podr�as vivir sin �l.
�Un caf�?
�Y de d�nde pudo sacar que yo soy hijo de Layo?
�Y de d�nde lo sacas t� tambi�n?
�Acaso no sabemos qui�nes son tus padres?
Adem�s, ya te lo he dicho, Layo no tuvo hijos.
Parece mentira que un hombre como t� te dejes abatir...
por un sue�o.
�Y un sue�o ajeno!
Cuando yo te bese no pienses en otra cosa.
Piensa que te est� besando una mujer que se muere por ti.
Olv�date del pasado. De ahora en adelante todo es futuro.
Pon el o�do aqu�.
�Lo oyes?
A veces en la noche le oigo cantar...
su voz es tierna y suave.
"Aqu� estoy madre, creciendo para ti".
No oigo nada.
Escucha.
D�jalo, v�monos de aqu�.
Para d�nde.
Lejos.
Donde nadie sepa qui�nes somos.
No podr�a irme mientras no tenga la verdad en un pu�o.
Lo tengo bien pensado.
Vendemos toda esta porquer�a y nos vamos una noche oscura...
a un sitio donde nadie se acuerde de estos a�os atroces.
Y con un hijo que ser� augurio de mejores tiempos.
Un hijo puro...
de una estirpe limpia como la de tus padres y los m�os.
No podr�a vivir un minuto sin la verdad.
Nadie la sabr� nunca.
Yo la sabr�.
Pase lo que pase voy a encontrarla.
Ser� el �ltimo...
porque dentro de diez minutos es el toque de queda.
Ponga otro para m�.
�A cerrar, ya viene el toque!
T�, que tienes los ojos abiertos a la luz...
no ves la desgracia que se cierne sobre ti.
La aterradora maldici�n de un padre y una madre te acosa.
Y hoy que ves claramente la luz...
pronto no ver�s m�s que tinieblas.
Hay puesto para uno.
No gracias, capit�n. Voy cerca.
�Le dejo una escolta?
No gracias. Voy aqu� mismo.
Velo por su seguridad, se�or alcalde.
Haga el silencio, Escudillo.
El que busca encuentra.
Quiero saberlo todo.
Pues entonces prep�rate a sufrir todos los castigos...
que has enunciado para el asesino de Layo.
D�jate de palabrer�as.
Quiero que seas claro.
Pero si reh�sas te voy a acusar de ser c�mplice...
de un asesinato atroz.
Nada temo, pues tengo la verdad, que es poder.
�Qui�n te la revel�?
La supe de ti mismo.
�Qu� has dicho?
Rep�telo para que te entienda.
�Es que estoy hablando con una piedra?
Digo que el hombre que andas buscando...
vive en abominable contubernio...
y no se da cuenta de su oprobio.
Que est� aqu� entre nosotros, y muy pronto se sabr�...
que es el asesino de su propio padre...
hijo y esposo de la mujer que lo pari�...
y a la vez padre y hermano del hijo que tendr� con ella.
Es todo lo que te puedo decir.
Este es el tuyo, y lo termino al amanecer.
Pero no lo ocupar�s nunca.
As� de grande es tu desgracia.
Usted dir�, capit�n...
Luger P-08, como la del alcalde.
Esto es lo �nico que me queda ahora.
La prueba terminante de que fui yo quien mat� a Layo.
Pero nunca tendr�s ninguna prueba de que eres su hijo...
porque el �nico que tuvo Layo fue muerto...
a los tres d�as de nacido...
para impedir que se cumpliera el sue�o.
Me mentiste...
me hab�as dicho que Layo nunca tuvo hijos.
Como si nunca lo hubiera tenido.
El propio Layo se lo entreg� a una mujer del servicio...
que lo arroj� a un abismo inaccesible...
porque en su sue�o hab�a visto que ese hijo lo matar�a.
Y �c�mo puedes, c�mo puedes saberlo con tanta certeza?
Porque...
porque fui su madre.
Con una bestia como Layo ni yo misma pude impedirlo...
de modo que no te inquietes m�s.
A�n si t� mataste a Layo, no puedes ser su hijo...
porque est� muerto hace treinta a�os.
Mi edad.
Pero est� muerto.
Si la mujer cumpli� esa orden, �y si no?
Dejas que aniden en tu coraz�n...
mil torbellinos de inquietudes exageradas...
y en vez de razonar con sensatez...
crees cuantos infundios te digan...
con tal de que aviven tus sospechas pavorosas.
�A qui�n m�s que a ti puedo confiarme? D�melo.
�A qui�n m�s en este mundo?
Pero necesito saber que no mientes por compasi�n.
No puedo razonar, y es por tu culpa.
El miedo de perderte me tiene hecho un imb�cil.
Ve a ver a Deyanira, la que hizo el mandato del ni�o.
Y ella disipar� tus dudas.
Debe tener m�s de cien a�os...
pero sigue viviendo en la vereda del Santo Sepulcro.
�Dime mujer! �D�nde est� Deyanira?
Deyanira era yo, hace miles de a�os.
�Qu� hiciste con el ni�o?
Aqu� est�. Su madre no vendr� hasta ma�ana.
Te estoy preguntando por el hijo de Layo.
Sant�simo Sacramento.
�Cumpliste el mandato que te obligaron a hacer?
�Acaso tengo ojos de asesina?
Era hijo de la infamia...
pero inocente de su destino siniestro.
�Y d�nde est�? �Qu� hiciste con �l?
Se lo di a una pareja que el cielo hab�a hecho est�ril.
Ellos se lo llevaron y jam�s volvieron.
Dime qui�nes eran.
Estoy dispuesto a darte lo que quieras.
Te puedo dar lo que desees de este mundo si me lo dices.
Mi memoria no es joven, no los recuerdo.
�Te lo jur�?
�Me lo jur�! Y aunque no lo hubiera jurado...
ya mi coraz�n lo sab�a.
A�n si fuera cierto que no lo mat�...
no hay razones para pensar que ese hijo eres t�.
��C�mo puedes estar tan segura?!
Porque yo ser�a tu madre.
No.
No.
�C�mo sabes que no lo eres?
�Ojal� que lo fuera! �Ojal� que lo fuera! �Carajo!
�Para sacarte del infierno en que vives!
Hoy mismo lo vas a saber.
�No vayas, por Dios! No vayas...
no remuevas esa horrible verdad que nos va a separar...
m�s que la muerte.
�A qui�n se lo diste? �Te ordeno que me lo digas!
Te juro que lo olvid�.
No hay memoria humana que dure cien a�os.
Me lo dices o te mato como a una cucaracha.
Se lo d� a un general de caballer�a que estaba aqu�...
de comandante de los militares.
Era un hombre bueno.
Se lo llevaron enseguida, muy lejos...
porque tambi�n ellos le tem�an al sue�o de Layo.
Pero los sue�os son invencibles.
Cuando supe que a Layo lo mataron en la encrucijada...
me sobrecogi� el terror de que el ni�o hab�a regresado...
salvando todas las talanqueras de la vida...
para cumplir la orden del sue�o.
�No estar�s t� a sueldo de Creonte?
�C�mo s� que mi vida toda no ha sido urdida por �l?
Preg�ntaselo a tus padres.
Si te atreves a decirlo es porque sabes...
que ambos est�n muertos.
Tu pie izquierdo te delata.
Te los amarraron con tanta fuerza que la soga...
te da�� el tobillo.
�Tu coraz�n es un cubil de v�voras!
El c�rculo se ha cerrado...
ahora tienes el poder que todo lo puede.
Aqu� est� el asesino de Layo.
Tienes su culpa purificada por tu sangre y la m�a...
y la de los muertos incontables...
de esta tierra de desgracias.
Tienes las llaves que todo lo abren y todo lo cierran.
La puerta de la guerra y la de la paz.
�Ese es tu castigo!
�Yocasta!
�Yocasta!
�Yocasta!
�Yocasta!
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