Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Margrethe Bohr: Pero �por qu�?
Niels Bohr: Todav�a est�s pensando en eso?
�Por qu� vino a Copenhague?
Mi amor, �acaso importa?, �Cu�ntos a�os hace que hemos muerto los tres?
Algunas preguntas permanecen
mucho tiempo despu�s de muertos sus due�os.
Algunas preguntas no tienen respuestas que encontrar.
Por qu� vino? �Qu� estaba tratando de decirte?
�l lo explic� despu�s...
Lo explic� una y otra vez.
Cada vez que lo explicaba m�s oscuro se tornaba...
Era probablemente muy simple, si vas directamente al fondo de ello:
quer�a tener una charla.
�"una charla"? �Con el enemigo? �En el medio de una guerra?
Margrethe, mi amor, dif�cilmente �ramos "el enemigo".
Era 1941.
Heisenberg era uno de nuestros m�s viejos amigos.
Heisenberg era alem�n...
Nosotros �ramos daneses.
Eramos daneses bajo ocupaci�n alemana
Eso nos puso en una dif�cil posici�n, ciertamente.
Nunca te v� tan enojado con nadie
como lo estabas con Heisenberg esa noche.
No es por disentir, pero creo que permanec� notablemente tranquilo.
Yo s� cuando est�s enojado.
fue tan dif�cil para �l como lo fue para nosotros.
�Entonces por qu� lo hizo?
Dudo de que realmente �l mismo lo supiera.
Y �l no era un amigo ...
No despu�s de esa visita.
Ese fue el final de la famosa amistad
entre Niels Bohr y Werner Heisenberg.
Heisenberg: Ahora estamos todos muertos e idos, s�,
y hay s�lo dos cosas que la gente recuerda de m�.
Una es el principio de incertidumbre,
la otra es mi misteriosa visita a Niels Bohr en Copenhague en 1941.
todo el mundo entiende la incertidumbre, o piensa que lo hace.
Nadie entiende mi viaje a Copenhague.
Una y otra vez lo he explicado
Al mismo Bohr y a Margarita;
A interrogadores y oficiales de inteligencia;
A periodistas e historiadores.
Cuanto m�s he explicado, m�s profunda se tornado la incertidumbre.
Bueno, estar� feliz de hacer un intento m�s.
Ahora todos estamos muertos e idos.
Ahora nadie puede resultar herido,
Ahora nadie puede ser traicionado.
Margrethe: Nunca me gust� del todo, �sabes?
Tal vez ahora te lo pueda decir.
S� te gustaba.
Cuando vino por primera vez en los a�os veinte? Por supuesto te gustaba.
�Cuando vino a la playa en Tisvilde con nosotros y los chicos?
Era uno m�s de la familia.
Habia algo extra�o acerca de �l, incluso entonces.
Bueno, era un f�sico excepcional.
Nunca cambi� mi opini�n sobre eso.
Todos eran buenos... toda la gente
que vino a Copenhague para trabajar contigo.
Ten�as a la mayor�a de los grandes pioneros en teor�a at�mica aqu�
En un momento u otro.
Y cuanto m�s pienso en ello, m�s creo
que Heisenberg era el m�s grande de todos ellos.
Heisenberg: Entonces, �qu� fue Bohr?
�l fue el primero de todos nosotros,
El padre de todos nosotros.
La f�sica at�mica moderna comenz� cuando Bohr se dio cuenta de
que la teor�a cu�ntica se aplicaba tanto a la materia, como a la energ�a,
1913.
Todo lo que hicimos se bas� sobre esta gran intuici�n suya.
Pensar que vino a trabajar conmigo en 1924...
...y en menos de un a�o �l hab�a ideado la mec�nica cu�ntica.
Eso surgi� del trabajo que hizo contigo.
Mayormente de lo que �l hab�a estado haciendo con Max Born
y Pascual Jordan en G�ttingen.
Otro a�o m�s o menos y �l hab�a postulado la incertidumbre.
Y t�, la complementariedad.
Discutimos ambas juntos.
Heisenberg: Hicimos casi todos nuestros mejores trabajos juntos.
Y seguimos trabajando juntos
mucho tiempo despu�s, cuando ya hab�a dejado de ser mi asistente.
Heisenberg: Mucho despu�s de que dej� Copenhagen en 1927
y regres� a Alemania .
Margrethe: Entonces llegaron los nazis al poder.
Entonces estall� la guerra y se volvi� m�s y m�s dif�cil...
Hasta ese d�a en 1941.
Cuando se termin� para siempre.
Si... �Por qu� lo hizo?
.
.
.
Heisenberg: Septiembre de 1941. Copenhagen.
Y de pronto, ac� estoy,
baj�ndome del tren nocturno que viene de Berl�n.
Traje civil liso e impermeable entre todos los uniformes grises del ejercito alem�n que llegaban con nosotros.
Todos los galones navales dorados,
y el negro bien ajustado de las SS .
��l quiere verte?
Asumo que por eso ha venido.
�No estar�s pensando realmente en invitarlo a nuestra casa?
Obviamente es lo que est� esperando.
�Niels! �Ellos han ocupado nuestro pa�s!
�l no es "ellos".
�l es uno de ellos.
Lo primero de todo es una visita oficial al lugar de trabajo de Bohr,
el Instituto de F�sica Te�rica,
sin dudas con un inc�modo almuerzo en la vieja y familiar cantina.
El almuerzo fue un desastre.
�l caus� una muy mala impresi�n.
Ocupaci�n de Dinamarca, "desafortunada".
Ocupaci�n de Polonia, sin embargo, "perfectamente aceptable".
Alemania ahora "segura de ganar la guerra".
Nuestros tanques est�n a las puertas de Mosc�.
�Qu� nos puede detener?
Bueno, una cosa quiz�s... Una cosa.
�l sabe que lo est�n vigilando, por supuesto.
Uno debe recordar esto. Tiene que ser cuidadoso con lo que dice.
...o no lo van a dejar salir del pa�s de nuevo.
Mi amor, la Gestapo plant� micr�fonos en su casa.
�l le cont� a Goudsmit cuando estuvo en America.
La SS se lo llev� para interrogarlo...
Y lo dejaron irse otra vez...
Todav�a pienso en �l como en un chico.
Casi tiene cuarenta.
Un profesor de mediana edad,
casi alcanzando al resto de nosotros.
�Todav�a quieres invitarlo aqu�?
Veamos los argumentos
de una manera razonablemente cient�fica.
Primero, Heisenberg es un amigo.
Primero, Heisenberg es un alem�n.
"un jud�o blanco".
As� es como lo llamaron los nazis.
�l ense�aba Relatividad y ellos dec�an que era "f�sica jud�a".
�l no pod�a mencionar a Einstein por su nombre,
pero adhiri� a la Relatividad
a pesar de los m�s terribles ataques.
Todos los jud�os de verdad perdieron sus trabajos.
�l todav�a est� ense�ando.
El todav�a est� ense�ando relatividad.
No quiso dejar Alemania.
Quiere estar ah� para reconstruir la ciencia alemana cuando Hitler se vaya.
Y si lo estan vigilando van a informar todo.
A qui�n ve. Qu� les dice.
Y qu� le dicen a �l.
Heisenberg: Llevo mi vigilancia a cuestas como una enfermedad infecciosa.
Pero ocurre que s� que a Bohr tambi�n lo vigilan.
Y sabes que tambi�n eres vigilado?
�Por la Gestapo? No tengo nada que esconder.
Por nuestros compatriotas daneses.
Ser�a para ellos la m�s terrible traici�n a su confianza en ti
si pensaran que est�s colaborando.
Invitar a un viejo amigo a cenar dif�cilmente es "colaborar".
Podr�a parecer colaboraci�n.
Si...
�l nos ha puesto en una posici�n dif�cil.
Nunca lo voy a perdonar.
Debe tener una buena raz�n.
Debe tener una muy buena raz�n.
-�No van a hablar de pol�tica? -Nos atendremos a la f�sica.
Asumo que es acerca de f�sica de lo que me quiere hablar.
Creo que tambi�n debes asumir que t� y yo
nosotros no somos los �nicos que escuchamos lo que se dice en esta casa.
Si quieren privacidad
ser�a mejor que hablaran al aire libre.
Yo no voy a querer hablar en privado.
Ustedes podr�an dar otro de sus paseos juntos.
Me parece que nada de paseos.
Lo que me quiera decir me lo puede decir donde lo escuchen todos.
Alguna una idea nueva que quiera compartir contigo, quiz�s?
�Qu� puede ser, sin embargo?
�Qu� ser� lo que sigue?
As� que ahora por supuesto, se ha despertado tu curiosidad,
a pesar de todo.
Heisenberg: As� que aqu� me encuentro,
caminando a trav�s del crep�sculo oto�al
hacia la casa de los Bohr en Ny-Carlsberg.
Seguido, supongo, por mi sombra invisible.
�Qu� estoy sintiendo? Miedo, seguro.
El toque de miedo que uno siempre siente por un maestro,
por el jefe, por un padre.
Mucho m�s miedo por lo que tengo que decir.
Por c�mo expresarlo, por c�mo empezar en primer lugar,
Y m�s miedo a�n por lo que puede pasar si fracaso.
�Tendr� algo que ver con la guerra?
Heisenberg es un f�sico te�rico.
No creo que nadie haya descubierto una manera
de usar la f�sica te�rica para matar gente.
�No tendr� que ver algo con la fisi�n?
�Fisi�n? �Por qu� querr�a hablarme a m� de fisi�n?
Porque est�s trabajando en eso.
Heisenberg no lo est�.
�No lo est�?
Todos los dem�s en el mundo parecen hacerlo.
Y eres la m�xima autoridad en el tema.
�l no ha publicado nada sobre fisi�n.
Fue Heisenberg quien hizo el trabajo original
sobre la f�sica del n�cleo.
�l te consult� entonces... te consult� en cada paso.
Eso fue en 1932.
La fisi�n s�lo ha estado sobre el tapete en los �ltimos tres a�os
Pero si los alemanes estuvieran desarrollando
alg�n tipo de arma basada en la fisi�n nuclear.
Mi amor, nadie va a desarrollar un arma basada en la fisi�n nuclear.
Pero si los alemanes lo intentaran, Heisenberg estar�a involucrado.
No hay escasez de buenos f�sicos alemanes.
No hay escasez de buenos f�sicos alemanes en Am�rica y en Inglaterra.
Los jud�os se han ido, obviamente.
�As� que Heisenberg estar�a a cargo del trabajo?
�Margarita, no existe tal trabajo!
No hay manera, por lo menos en un futuro cercano
de poder usar la fisi�n para producir alg�n tipo de arma.
�Entonces por qu� todos siguen trabajando en el tema?
Porque tiene algo de m�gico.
Se dispara un neutr�n al n�cleo de un �tomo de uranio
y se divide en dos elementos distintos.
Era lo que trataban de hacer los alquimistas,
que un elemento se convirtiera en otro.
�Entonces a qu� viene?
Heisenberg: Aplasto las piedritas del camino tan familiar
hacia la puerta de entrada de los Bohr, y hago sonar la campana.
.
�Qu� estoy sintiendo?
Miedo, s�.
Y otra sensaci�n,
que se ha vuelto penosamente familiar durante el �ltimo a�o.
Una mezcla de disparatada de vanidad y de absurdo absolutamente indefenso
Que de los 2.000 mil millones de habitantes de este mundo,
soy quien ha debido cargar con la responsabilidad imposible...
.
�Mi querido Heisenberg!
�Mi querido Bohr!
Pasa, pasa...
Gracias.
Y por supuesto, apenas se ven, se avivan las viejas llamas.
y tods sus precauciones desaparecen.
Las viejas llamas brotan de las cenizas.
Si tan s�lo pudi�ramos negociar
todas las traicioneras peque�as cortes�as de recibimiento...
Estoy tan conmovido de que me hayas podido recibir.
Debemos intentar seguir comport�ndonos como seres humanos.
Me doy cuenta de lo dif�cil que resulta esto.
Apenas pudimos darnos la mano el otro d�a en el almuerzo.
Y a Margarita no la veo desde...
Estuviste aqu� hace cuatro a�os.
Niels tiene raz�n. Se te ve mayor.
Esperaba verlos a ambos
en 1938, en el congreso en Varsovia.
Creo que tuviste, alg�n problema personal.
Un peque�o asunto en Berl�n
�En la Prinz Albrecht Strasse con las SS?
-Un ligero malentendido. -Nos enteramos, s�. Lo siento mucho.
Estas cosas pasan.
La cuesti�n est� ya resuelta. Felizmente resuelta.
Nos tendr�amos que haber visto en Zurich...
En septiembre de 1939. -S�lo que, claro...
Hubo un desafortunado choque con el estallido de la guerra.
Desgraciadamente.
Desgraciadamente para nosotros, ciertamente.
Y mucho m�s desgraciadamente para tanta otra gente.
- S�. Por supuesto. - Bueno, as� est�n las cosas.
-�Qu� puedo decir? -�Qu� puede decir alguno de nosotros...?
�En las presentes circunstancias?
No.
�Y sus hijos, ellos...?
Est�n bien, gracias. �Isabel? �Los chicos?
Oh, muy bien. Mandan cari�os, por supuesto.
�Ten�an tantas ganas de verse!
a pesar de todo
Pero ahora que lleg� el momento ,
est�n tan ocupados en evitar mirarse a los ojos
que apenas se ven el uno al otro.
No s� si se dan cuenta cuanto significa para m�
estar ac� de vuelta, en Copenhagen, en esta casa.
Estuve m�s bien aislado en estos �ltimos a�os.
Me lo puedo imaginar.
Margrethe: A m�, casi no me ve.
Lo observo discretamente detr�s de mi cortes�a
mientras sigue luchando.
�La situaci�n ac� ha sido dif�cil?
�Dif�cil?
Por supuesto. Tiene que preguntar.
Tiene que liberarse de eso.
�"Dif�cil"?... �Qu� puedo decir?
Por el momento no hemos sido tratados con el gran abuso
que ha ocurrido en otras partes.
No se han impuesto las leyes raciales.
Todav�a.
Hace unos meses empezaron a deportar a los comunistas
y a otros elementos anti-alemanes.
-�Pero a ustedes...? -No nos han molestado.
He estado ansioso por ustedes.
Muy amable .
Por ahora nada que deba quitarte el sue�o en Leipzig.
Otro silencio.
Cumpli� con su deber.
Ahora puede llevar la conversaci�n
a temas m�s placenteros.
-�Todav�a navegas? - �Navegar?
Mal comienzo.
- No, no navego. -�El Sound est�...?
Minado.
Por supuesto.
Supongo que no le preguntar� a Niels si contin�a esquiando.
�Pudo hacer algo de esqu�?
�Y esquiar? �Esquiar? �En Dinamarca?
Noruega. Usted... usted sol�a ir a Noruega.
Sol�a, s�.
Pero como Noruega tambi�n est�....
- Bueno...
�Tambi�n ocupada?
S�, eso podr�a facilitar las cosas.
De hecho supongo que podr�amos tomarnos vacaciones en casi cualquier lugar de Europa.
Lo siento. No lo quise decir de esa manera.
Quiz�s estoy un poco susceptible.
Por supuesto que no. No, yo deb� pensar mejor.
�l debe estr deseando estar de vuelta
en la Prinz Albrecht Strasse con las SS
�A lo mejor podr�as considerar la posibilidad de venir alguna vez a Alemania...?
Este chico es un idiota.
Mi querido Heisenberg...
,ser�a f�cil equivocarse
y pensar que los ciudadanos de una peque�a naci�n,
de una peque�a naci�n invadida,
invadida caprichosa y cruelmente,
por su vecino m�s poderoso,
no tienen exactamente los mismos sentimientos
de orgullo nacional que sus conquistadores...
exactamente el mismo amor por su pa�s
Niels, hab�amos acordado...
Hablar de f�sica, s�.
No de pol�tica.
- Lo siento. - No, no...
Yo s�lo quer�a decir
que todav�a tengo mi caba�a de esquiar en Bayrischzell.
As� que si por casualidad...
alguna vez...
por cualquier motivo...
Quiz�s Margrethe fuera tan gentil
de coserme una estrella amarilla en mi chaqueta de esquiar.
S�. S�. Est�pido de m�.
Esas primeras breves chispas han desaparecido,
y las cenizas se han enfriado mucho, de verdad.
As� que ahora,desde luego, estoy empezando casi a sentir l�stima por �l.
Ahora parece m�s joven otra vez,
como el chico que vino ac� por primera vez en 1924.
M�s joven de lo que ser�a Christian hoy.
T�mido y arrogante y ansioso de que lo quieran.
A�orando y complacido de haberse ido de casa al fin.
Y, s�, es triste...
porque Niels lo amaba.
Fue como un padre para �l.
As� que... �En qu� est�s trabajando?
En fisi�n, casi exclusivamente �Y tu?
- Varias cosas. -Margrethe: �Fisi�n?
A veces siento mucha envidia de tu ciclotr�n.
�Por qu�? �Tambi�n est�s trabajando sobre la fisi�n?
Hay m�s de treinta trabajando en los Estados Unidos.
Mientras que en Alemania...
Bueno...
"mientras que en Alemania"... �estabas diciendo?
...no hay ni un solo ciclotr�n.
�No ser� que viniste a llevarte el ciclotr�n?
�No es por eso que viniste a Copenhague?
No. No vine a Copenhague por eso.
Lo siento. No debemos adelantar conclusiones
No, ninguno de nosotros
deber�a adelantar conclusiones de ning�n tipo.
Debemos esperar pacientemente a que se nos diga.
No siempre es f�cil explicar las cosas al mundo en general
Comprendo que debemos estar siempre conscientes
de la enorme audiencia que pueden tener nuestras palabras.
Pero la falta de ciclotrones en Alemania seguramente no es un secreto militar.
No tengo idea de qu� es secreto y qu� no lo es.
Tampoco es un secreto el por qu� de que no los tienen.
Tu no lo puedes decir, pero yo s� puedo. Es porque los nazis
sistem�ticamente se opusieron a la f�sica te�rica.
�Por qu�?
Porque la mayor�a de los que trabajaban en ese campo eran jud�os.
�F�sica, s�? �F�sica?
- Esto es f�sica. - Tambi�n es pol�tica.
A veces es muy dif�cil separarlas.
�Est�s en contacto con alguno de nuestros amigos en Inglaterra?
�Born? �Chadwick?
Heisenberg... estamos bajo ocupaci�n alemana.
Alemania esta en guerra con Inglaterra.
Pens� que quiz�s mantuvieras alg�n contacto...
�Y con la gente en Estados Unidos? No estamos en guerra con ellos.
A�n.
�No escuchaste de Pauli en Princeton? �Goudsmit? �Fermi?
�Qu� quieres saber?
Simplemente... Curiosidad.
Te das cuenta...
de que ambos tenemos buenos amigos en la embajada alemana aqu�...
Son anticuados
en al forma en que usan su influencia
Seguramente estar�n intentando
que los ciudadanos distinguidos de este pa�s puedan trabajar tranquilos.
�Me est�s diciendo
que tus amigos en la embajada me est�n protegiendo?
Lo que estoy diciendo es que...
podr�as encontrar compa��a para congeniar all�.
conozco gente que se sentir�a muy honrada
si pudieras aceptar una invitaci�n de vez en cuando.
�Ir a cocktails a la embajada alemana?
�A tomar caf� con tortas con el embajador nazi?
Conferencias quiz�s...
Grupos de discusi�n.
Contacto social de cualquier tipo
Podr�a ser ...de ayuda.
Seguro que s�.
En algunas circunstancias podr�a ser esencial.
- �En qu� "circunstancias"? - Creo que los dos lo sabemos.
�Porque soy medio jud�o?
Todos en alg�n momento podemos necesitar ayuda de nuestros amigos.
�Por esto viniste a Copenhagen?
�Para invitarme a mirar la deportaci�n de mis compatriotas daneses
desde una tribuna en las ventanas de la embajada alemana?
�Bohr, por favor! �Por favor!
�Qu� otra cosa puedo hacer? �C�mo puedo ayudar?
Yo se que es una situaci�n increiblemente dif�cil para ti.
Lo entiendo.
Pero tambi�n es una situaci�n increiblemente dif�cil para m�.
.
.
Estoy seguro de tienes las mejores intenciones.
Olvida lo que dije.
- A menos... - a menos que necesite recordarlo.
De todos modos, no vine por eso.
�Te acuerdas d�nde nos conocimos?
Por supuesto, en G�ttingen en 1922.
En un congreso... en tu honor.
Era un gran honor. Estaba consciente de eso.
Se te honraba por dos razones.
Primero, por ser un gran f�sico.
- S�, s�. - Y en segundo lugar...
porque eras una de las pocas personas de Europa
que estaba dispuesta a tratar con Alemania.
La guerra hab�a terminado hac�a cuatro a�os,
y todav�a �ramos leprosos. Pero nos tendiste la mano.
La mordiste.
�La mord�?
Mordiste mi mano. Lo hiciste.
Yo te la di ceremoniosa y amistosamente
y tu le diste un muy desagradable mordisco
�Yo?
La primera vez que te vi
en una de esas conferencias que estaba dando en G�ttingen
- �De qu� est�s hablando? - Te paraste y me atacaste.
- Hice algunos comentarios. - Era un hermoso d�a de verano.
El perfume de rosas viniendo de los jardines
Hileras de f�sicos y matem�ticos eminentes,
todos dando su aprobaci�n a mi benevolencia y sabidur�a.
De repente salta un cachorro atrevido
y me dice que mis c�lculos matem�ticos est�n equivocados.
Estaban equivocados.
�Qu� edad ten�as?
Veinte.
.
Y Niels decide, de repente, amarlo nuevamente,
a pesar de todo.
�Por qu�? �Qu� pas�?
�Fue el recuerdo de ese d�a de verano en G�ttingen?
�O todo? �O nada en absoluto?
Como sea, para cuando nos sentamos a cenar,
las fr�as cenizas se encendieron nuevamente.
�Siempre fuiste tan combativo!
Hasta cuando jug�bamos tenis de mesa en Tisvilde.
Bueno, yo quer�a ganar. Por supuesto, yo quer�a ganar. Tu quer�as ganar.
Yo quer�a un agradable partido de ping-pong.
No pod�as ver la expresi�n de tu cara.
Pod�a ver la expresi�n de la tuya.
�Y cuando jug�bamos al p�ker en mi caba�a de esquiar en Bayrischzell?
Una vez nos limpiaste a todos. �Te acuerdas de eso?
�Con una escalera que no ten�a!
Todos �ramos matem�ticos, todos est�bamos contando las cartas
Est�bamos 90 % seguros de que no �l tiene nada.
Pero �l sigue haci�ndonos subir y subir la apuesta.
Esa confianza demente.
Hasta que nuestra fe en la probabilidad matem�tica
comienza a debilitarse y uno por uno nos vamos al mazo.
�Pens� que ten�a una escalera! No vi bien las cartas. �Me enga�� a m� mismo!
Pobre Niels.
�"Pobre Niels"? ��l gan�! �Nos dej� en la bancarrota!
- �Eras demencialmente competitivo! - Bohr: En Bayrischzell...
una vez baj�bamos esquiando desde la caba�a para buscar provisiones,
y hasta a eso lo convert�a en una especie decarrera.
�Te acuerdas cuando est�bamos con Weizs�cker y alguien m�s.
�Sacaste un cron�metro!
El pobre Weizs�cker tard� dieciocho minutos.
- Tu bajaste en diez, por supuesto. - �Ocho!
- No me acuerdo cu�nto tard� yo. - 45.
Gracias.
Algo pasa esquiando m�s bien r�pido por aqu�, pienso.
Esquiabas como hac�as ciencia.
Quiero decir �Qu� estabas esperando? A m� y a Weizs�cker
que volvi�ramos y te di�ramos un ligero cambio de �nfasis?
Probablemente.
Estabas calculando 17 posibles trayectos en cada slalom.
Por lo menos yo sab�a d�nde estaba. A la velocidad que iban ustedes
se estaban enfrentando a la relaci�n de incertidumbre.
Si sab�an d�nde estaban cuando estaban abajo,
no sab�an a qu� velocidad hab�an bajado.
Si sab�an a qu� velocidad hab�an bajado, no sab�an que estaban abajo.
Cuanto m�s r�pido esqu�as, m�s pronto pasas sobre fisuras y grietas.
Cuanto m�s r�pido esqu�as, mejor piensas.
No es por disentir, pero...Eso es muy...
Muy interesante.
.
Con eso �l quiere decir, "es un disparate."
Pero no es un disparate. Las decisiones se toman solas
cuando est�s bajando la ladera a 70 km por hora.
De pronto, all� est� el borde de la nada
�Viraje a la izquierda o viraje a la derecha?
�O lo pienso y muero?
.
Siempre envidi� la manera en que tu y Margrethe
logran hablar entre ustedes de todo.
De su trabajo... Sus problemas... De m�, sin duda.
La naturaleza me form� como una entidad matem�tica curiosa:
no una unidad sino la mitad de dos.
La matem�tica se vuelve muy extra�a
cuando se la aplica a la gente.
Uno m�s uno pueden ser tantas sumas distintas...
Heisenberg: Silencio...
Y por supuesto est�n pensando nuevamente en sus hijos.
Margrethe: Silencio.
�En qu� est� pensando ahora?
�En su vida?
�O en la nuestra?
Bohr: Pensamos tantas cosas al mismo tiempo...
nuestras vidas y nuestra f�sica.
Margrethe: Todas las cosas que vienen a nuestras cabezas de ning�n lado.
Bohr: Nuestros consuelos privados.
Nuestras agon�as privadas.
Margrethe: Las mismas cosas brillantes...Las mismas cosas oscuras.
Ellas vuelven y vuelven.
Heisenberg: Sus cuatro hijos vivos,
y sus dos hijos muertos.
Margrethe: Harald, tendido solo en ese bote.
Bohr: Ella est� pensando en Cristian y en Harald.
Heisenberg: Los dos chicos perdidos... Harald...
Bohr: Todos esos a�os solo, en ese hospital espantoso.
Heisenberg: ...Y Cristian.
El primog�nito. El hijo mayor.
Bohr: Una vez m�s veo
esos mismos pocos momentos que veo todos los d�as.
Heisenberg: Esos breves segundos en el barco,
cuando el tim�n se traba en el mar embravecido...
y Cristian se est� cayendo.
Bohr: Si no lo hubiera dejado estar al tim�n...
Heisenberg: Esos largos momentos en el agua.
Bohr: Esos interminables momentos en el agua.
A�n nosotros, algunas cosas, s�lo las pensamos.
Margrethe: Porque no hay nada que decir.
.
Propusiste una caminata. No vamos a tardar.
- Heisenberg: Una semana como m�ximo. - Bohr: �Qu�?
�Nuestra gran excursi�n por Zealand?
Fuimos a Elsinore.
Me acuerdo muchas veces de lo que dijiste estando ah�.
�Te molesta mi amor? �Media hora?
Una hora, tal vez.
No, dijiste que el aspecto entero de Elsinore,
que se ve�a afectado al saber nosotros que Hamlet hab�a vivido ah�.
Cada rinc�n oscuro nos recordaba
la oscuridad dentro del alma humana...
As� que est�n caminando de nuevo. �l lo logr�.
Y si est�n caminando est�n hablando.
Hablando de una manera un tanto diferente, sin duda.
Yo sab�a que Niels nunca podr�a resistirse
una vez que superaran los primeros pocos minutos...
aunque s�lo fuera por curiosidad. Ahora que empezaron,
una hora se convertir� en dos, seguro, quiz�s tres.
Lo primero que alguna vez hicieron fue ir a caminar juntos.
Despu�s de esa conferencia en G�ttingen.
Niels inmediatamente fue a buscar a ese joven presuntuso
que hab�a cuestionado sus matem�ticas,
y se lo llev� a caminar por el campo.
Caminar... hablar, conocerlo.
Y cuando Heisenberg lleg� aqu� a trabajar para �l,
ah� salieron de nuevo a hacer su gran tour por Zealand.
Mucha de la f�sica del siglo veinte la hicieron al aire libre.
Caminando por los bosques en nuestra casa de campo.
Bajando a la playa con los chicos.
Heisenberg llevando de la mano a Cristian.
S�...
Y cada noche, en Copenhagen, despu�s de cenar,
caminaban por el parque detr�s del Instituto,
Caminar y hablar.
.
Pero esta vez...
Heisenberg se quiere despedir. Se va.
Gracias por una hermosa velada. Casi como en los viejos tiempos.
Muy amable.
�Quer�s tomar caf�? �Un vaso de algo?
Tengo que preparar mi conferencia.
�Pero nos vas a venir a ver otra vez antes de irte?
Tiene mucho que hacer.
Perdoname si hice o dije algo que...
S�, s�.
Tal vez, cuando esta guerra haya terminado...
si estamos todos vivos...
adi�s.
.
�Pol�tica?
F�sica.
- �Qu� dijo? - Nada.
No s�. Estaba demasiado enojado para entender.
�Algo sobre la fisi�n?
Pero, �Qu� hab�a dicho Heisenberg exactamente?
Eso es lo que todos quer�an saber.
Entonces y por siempre despu�s.
Eso es lo que quisieron saber los ingleses
en cuanto Chadwick se pudo comunicar conmigo...
"�Qu� dijo exactamente Heisenberg?"
"�Y qu�, exactamente, contest� Bohr?"
Eso fue, desde luego, lo primero
que me preguntaron mis colegas cuando regres� a Alemania.
Margrethe: �Qu� te cont� Heisenberg?
�Qu� le respondiste?
La persona que m�s lo quer�a saber era Heisenberg mismo.
�Te refieres a cuando volvi� a Copenhagen dos a�os despu�s de terminada la guerra en 1947?
Creo que quer�a varias cosas.
Dos cosas. Paquetes de comida...
Para su familia en Alemania. Estaban al borde de la inanici�n.
Y para ponerse de acuerdo sobre qu� se hab�an dicho en 1941.
La conversaci�n se descompuso casi tan r�pido como la vez anterior.
Ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo acerca de por d�nde hab�an caminado esa noche.
�Por d�nde caminamos? Faelled Park, por supuesto.
Donde fuimos tantas veces en los viejos tiempos.
No, no, no Faelled Park. Eso est� detr�s del Instituto.
�Alejado cuatro km de donde viv�amos!
Pero puedo ver los faroles al lado del templete.
Era 1941... no hab�a faroles encendidos.
Pens� que no nos hab�amos alejado de mi estudio.
Puedo ver el c�mulo de papeles
bajo la luz de mi escritorio.
Heisenberg: �Debimos estar afuera!
Lo que yo iba a decir era traici�n.
Si me escuchaban me ejecutaban.
Margarethe: �Y qu� fue esa cosa misteriosa que dijiste?
�No hay misterio sobre eso. Nunca hubo ning�n misterio!
Lo recuerdo con absoluta claridad,
porque mi vida estaba en juego,
y eleg� mis palabras con mucho cuidado.
�Tiene uno como f�sico...
el derecho moral
de trabajar en la explotaci�n pr�ctica de la energ�a at�mica?
La deducci�n obvia era que estabas trabajando en eso.
Que yo estaba tratando de proveerle a Hitler armas nucleares.
�Y era lo que estabas haciendo! - �No! �Un reactor!
�Eso era lo que intent�bamos construir!
�Una m�quina para producir energ�a! �Para generar electricidad,
- para impulsar barcos! - Pero entonces te pregunt�...
�Piensas, en realidad, que la fisi�n del uranio
puede ser usada para la fabricaci�n de armas?
Hoy s� que eso es posible.
Y eso es lo que realmente me horroriz�.
�Qu� ocurre durante la fisi�n?
Se dispara un neutr�n contra un n�cleo de uranio,
�ste se divide, y libera energ�a.
Una enorme cantidad de energ�a, �s�?
Lo suficiente para mover una mota de polvo,
Pero tambi�n libera dos o tres neutrones m�s.
Cada uno de los cuales tiene la posibilidad de dividir otro n�cleo.
�As� que esos dos o tres n�cleos divididos
liberan cada uno a su vez energ�a?
Y dos o tres neutrones m�s.
Se inicia un goteo de nieve desliz�ndose como tu esqu�,
El goteo se convierte en bola de nieve.
Una cadena cada vez m�s amplia de n�cleos divididos
escindi�ndose a trav�s del uranio duplic�ndose y cuadruplic�ndose
en millon�simas de segundo de una generaci�n a la siguiente.
El trueno de la avalancha acumulada
Ecos de todas las monta�as alrededor.
Hasta que eventualmente, digamos, despu�s de 80 generaciones,
280 motas de polvo han sido movidas.
Suficientes part�culas de polvo para constitu�r una ciudad,
Y todos los que viven en ella.
Pero hay una trampa.
Hay una trampa, gracias a Dios.
El uranio natural est� constitu�do por dos diferentes is�topos, U238 y U235.
Menos del 1% es U235, y esta peque�a fracci�n
es la �nica parte del uranio que es fisionable por neutrones r�pidos.
De lo que nos dimos cuenta, sin embargo...
es de que una vez puesto en funcionamiento el reactor...
el U238 del uranio natural absorber�a a los neutrones r�pidos
siendo transformado por ellos en un elemento completamente nuevo.
Plutonio.
Plutonio.
Si logr�bamos construir un reactor, podr�amos construir bombas.
Eso fue lo que me trajo a Copenhagen.
Pero no pude decir nada de esto.
y en este punto, hab�as dejado de escuchar.
La bomba ya hab�a estallado dentro de tu cabeza.
Porque ya hab�a comprendido el punto central.
De una forma o de otra, hab�as visto la posibilidad
de proveer a Hitler con armas nucleares.
Comprendiste al menos cuatro diferentes puntos centrales,
Todos ellos equivocados.
Le dijiste a Rozental que yo hab�a intentado sonsacarte lo que sab�as de la fisi�n.
Le dijiste a Weisskopf que yo te hab�a preguntado
qu� sab�as del programa nuclear aliado.
Chadwick pens� que yo esperaba persuadirte
de que no exist�a un programa alem�n. �Pero tambi�n parece
que le contaste a alguna gente que yo quer�a reclutarte para trabajar en ello!
Muy bien, empecemos todo otra vez desde el principio.
No hay Gestapo en las sombras esta vez. No hay oficiales de inteligencia brit�nica.
- Nadie nos observa para nada. - S�lo yo.
S�lo Margarita.
Vamos a dejarle todo en claro a Margarita.
Sabes cu�n fervientemente creo
que no hacemos ciencia para nosotros,
que la hacemos para poder explic�rsela a otros...
- En un lenguaje sencillo. - En un lenguaje sencillo.
No es tu posici�n, lo s�; estar�as feliz de describir
lo que estabas investigando s�lamente con ecuaciones diferenciales
si pudieras, pero por el bien de Margrethe...
- En lenguaje sencillo - Lenguaje sencillo.
Est� bien, as� que aqu� estamos, caminando por la calle una vez m�s.
Y esta vez estoy absolutamente tranquilo,
Estoy escuchando atentamente.
- �Qu� es lo que quieres decirme? - �No es s�lo lo que yo quiero decirte!
�Es todo el equipo nuclear alem�n en Berl�n!
Todos ellos quer�an que viniera y que lo discutiera contigo.
Regresa a Alemania, Heisenberg.
Re�ne a tus colegas en el laboratorio.
S�bete a una mesa y deciles...�Qu�?
"Dice Niels Bohr que desde su considerado juicio,
proveerle a un mani�tico homicida
de un sofisticado instrumento de asesinato masivo es...
�Qu� puedo decir? ...una idea interesante.
No, ni siquiera una idea interesante.
...en realidad, m�s bien, una idea realmente poco interesante."
�Qu� sucede? �Todos tiran sus contadores Geiger?
- Obviamente, no, . - Porque los arrestar�an.
Mi �nica esperanza es seguir teniendo el control.
As� que no quieres que te diga que s� y no quieres que te diga que no.
Lo que quiero es que escuches
muy cuidadosamente lo que voy a decirte a continuaci�n.
Muy bien. Ac� estoy, escuchando con suma atenci�n mientras me dices que...
Que las armas nucleares requerir�n un enorme esfuerzo t�cnico.
- Cierto. - Que demandar�n enormes recursos.
- Recursos enormes. Ciertamente. - Que antes o despu�s,
los gobiernos tendr�n que volverse a los cient�ficos y preguntarles
si vale la pena comprometer esos recursos;
si existe la esperanza
de producir esas armas a tiempo para que ellos las usen.
Espera... Tendr�n que venir a ti y a mi.
Nosotros somos los que
tendremos que aconsejarles si vale la pena seguir adelante o no.
Al final ,
la decisi�n estar� en nuestras manos, nos guste o no.
�Eso es lo que quieres decirme?
Eso es lo que quiero decirte.
�Es por eso que has venido hasta aqu� con tantas dificultades?
�Por eso tiraste por la borda casi veinte a�os de amistad?
- �Simplemente para decirme eso? - Simplemente para decirte eso.
�Pero, Heisenberg, esto es m�s misterioso todav�a!
�Para qu� me lo cuentas?
�Qu� se supone que yo haga al respecto?
�El gobierno de ocupaci�n de Dinamarca no va a venir a m�
a preguntarme si deber�amos producir armas nucleares!
�No, pero tarde o temprano,
si logro permanecer a cargo de nuestro programa,
el gobierno alem�n va a venir a m�!
�Me preguntar�n a m� si continuar o no!
�Y yo tendr� que decidir qu� responderles!
Entonces tienes una salida f�cil a tus problemas.
Les dices la misma verdad que me acabas de contar a m�.
Les dices que ser� muy dif�cil.
Y quiz�s se desanimen. Quiz�s pierdan inter�s.
Hab�a un reporte en un diario de Estocolmo
que los americanos est�n trabajando sobre una bomba at�mica.
Ah, era eso.
Era eso. Ahora entiendo todo.
�Tu crees que estoy en contacto con los americanos?
Bueno, puede ser. Es concebible.
Si alguien en la Europa ocupada est� en contacto, tienes que ser tu.
As� que, efectivamente quieres saber sobre el programa nuclear de los aliados.
Simplemente quiero saber si existe uno. Una pista. �Un indicio! Acabo de traicionar a mi pa�s y arriesgar mi vida para advertirte de la existencia de un programa alem�n.
S�lo quiero saber si existe uno. Alg�n indicio. Alguna pista.
Acabo de traicionar a mi pa�s y arriesgar mi vida
para advertirte de la existencia del programa alem�n.
�Y ahora se supone que tengo que devolverte el cumplido?
�Bohr, tengo que saberlo! �Yo soy el que tiene que decidir!
Si los aliados est�n fabricando una bomba, �qu� estoy eligiendo para mi pa�s? .
Alemania es donde nac�.
Alemania es donde me convert� en quien soy.
Alemania es todas las caras de mi infancia,
todas las manos que me levantaron cuando me ca�,
todas las voces que me dieron aliento y me se�alaron el camino,
todos los corazones que le hablan a mi coraz�n.
�Alemania es mi madre viuda
mi hermano imposible, mi mujer! �Alemania es nuestros hijos!
�Tengo que saber qu� estoy decidiendo para ellos!
�Es otra derrota?
�Otra pesadilla como la pesadilla en la que me cri�?
Bohr, mi infancia en Munich termin� en medio de la anarqu�a y la guerra civil.
�M�s ni�os van a pasar hambre como nosotros lo pasamos?
Pero, mi querido Heisenberg, no hay nada que pueda decirte.
No tengo idea de si hay un programa nuclear aliado.
Heisenberg: Pero ese programa nuclear aliado
se est� poniendo en marcha incluso mientras estamos hablando.
Y la bomba que est�n construyendo es para ser usada contra nosotros.
En la noche de Hiroshima, Oppenheimer dijo
que era su �nico remordimiento.
Que no hab�an fabricado la bomba a tiempo para ser usada sobre Alemania.
�l se atormento mucho despu�s.
Despu�s, s�. Por lo menos nosotros nos atormentamos antes.
�Acaso uno solo de ellos se detuvo a pensar
a�n por un instante en lo que estaban haciendo?
�Lo hiciste tu cuando escapaste y te uniste al equipo de Los Alamos?
�Mi querido y buen Heisenberg, no le est�bamos suministrando la bomba a Hitler!
Tampoco la estaban dejando caer sobre la cabeza de Hitler.
La estaban arrojando sobre cualquiera que estuviera al alcance...
sobre viejos en la calle, sobre madres con sus hijos.
Y si la hubieran fabricado a tiempo
hubiera sido sobre mis compatriotas.
Mi mujer. Mis hijos. Esa era la intenci�n, �s�?
Esa era la intenci�n.
Nunca tuvieron la menor idea
de qu� es lo que pasa cuando se tiran bombas sobre las ciudades.
Ni siquiera una bomba convencional. Ninguno de ustedes lo hab�a experimentado.
�Sabes por qu� los cient�ficos aliados trabajaron en la bomba?
Por supuesto. Miedo.
- El mismo miedo que los consum�a a ustedes.
Porque ellos ten�an miedo de que ustedes estuvieran trabajando en ella.
�Pero, Bohr, podr�as haberles dicho!
- �Decirles qu�? - �Lo que yo te dije en 1941!...
�Que la elecci�n estaba en nuestras manos!... �En las m�as y en las de Oppenheimer!
�Que si yo pod�a decirles a las autoridades alemanas la simple verdad, cuando me lo preguntaran,
la simple y dealentadora verdad, �l tambi�n pod�a!
�Esto es lo que quer�as de m�?
�Que no te cuente qu� estaban haciendo los americanos, sino que los detuviera?
Que les dijeras que pod�amos detenerlos juntos.
Yo no ten�a ninguna comunicaci�n con los americanos.
Pero s� con los brit�nicos.
S�lo m�s tarde.
La Gestapo intercept� el mensaje que les mandaste acerca de nuestro encuentro.
- �Y lo pusieron en tus manos? - �Y por qu� no?
Hab�an empezado a confiar en mi. Es lo que me dio la oportunidad
de mantener la situacion bajo control.
No es por criticar, Heisenberg,
pero si este es el plan por el que viniste a Copenhagen,
es... �c�mo decirlo?
... es sumamente interesante.
No era un plan. Era una esperanza. Ni siquiera una esperanza...
Un delgado, microsc�pico hilo de posibilidad.
Una loca improbabilidad.
�Pero que sin embargo, val�a la pena intentar, Bohr! Val�a la pena intentarlo, seguramente.
Pero ya est�s muy enojado para entender lo que estaba diciendo.
No. Estaba enojado porque estaba empezando a entender.
Los alemanes se deshacen de la mayor�a de sus mejores f�sicos
porque son jud�os. Los Estados Unidos y Gran Breta�a les dan asilo.
Y eso parece ahora ofrecerles a los aliados una esperanza de salvaci�n.
Y de pronto vienes aull�ndole aqu� a Niels,
rog�ndole que los convenza de que se detengan.
Margarita, mi amor, tal vez deber�amos expresarnos un poco m�s civilizadamente.
�Pero la desfachatez de esto! �La total y asombrosa desfachatez!
Audaz esquiar, debo decir.
Pero, Bohr,
No est�bamos esquiando entonces.
Me negu� a creerlo cuando escuch� lo de Hiroshima por primera vez .
Pens� que era s�lo uno de aquellos
extra�os sue�os que es�bamos viviendo en aquel tiempo...
Pero ustedes lo hicieron. Construyeron la bomba.
- S�. - Y la usaron sobre un blanco humano.
- Sobre un blanco humano. - �No estar�s sugiriendo
que Niels hizo algo malo por haber trabajado en Los Alamos?
- Por supuesto que no. - La decisi�n la hab�an tomado
mucho antes de que llegara Niels.
La bomba iba a fabricarse estuviera o no estuviera �l.
De todos modos mi participaci�n fue muy peque�a.
Oppenheimer te describi� como el "padre confesor" del equipo.
Parec�a ser mi rol en la vida.
Dijo que hiciste "una gran contribuci�n".
En lo espiritual quiz�s, no en lo pr�ctico.
Fermi dijo que fuiste tu quien resolvi� como detonar la bomba de Nagasaki.
Propuse una idea.
�No estar�s insinuando que hay algo
que Niels deba explicar o defender?
Nunca nadie le pidi� que explicara o defendiera nada.
Es un hombre profundamente bueno.
No es una cuesti�n de bondad. Me ahorraron tener que tomar la decisi�n.
S�, y a mi no.
As�, explicando y defendi�ndome.
Fue como pas� los �ltimos treinta a�os de mi vida
Cuando fui a Estados Unidos, en 1949,
muchos f�sicos ni siquiera me quer�an dar la mano.
Las mismas manos que hab�an construido la bomba no quer�an tocar la m�a.
D�jame decirte que si piensas
que me est�s aclarando la situaci�n ahora, te equivocas.
Margarethe, yo entiendo sus sentimientos...
Yo no. �Estoy tan enojada como lo estabas tu antes!
Es muy f�cil hacerte sentir remordimientos de conciencia.
�Por qu� te transfiere su carga?
Porque, �qu� hace �l, despu�s de su gran consulta contigo?
�Vuelve a Berl�n y les dice a los nazis
que �l puede producir bombas at�micas!
Si. Pero les recalco la dificultad de separar 235.
�Les cuentas lo del plutonio?
Se los cuento a algunos oficiales de menor rango.
�Tengo que mantenerles viva la esperanza!
�Y le pides financiamiento a Albert Speer para continuar?
�Para continuar con el reactor? Por supuesto que s�.
Pero le pido tan poco que no se toma el programa en serio.
�Le cuentas que el reactor va a producir plutonio?
No le cuento que el reactor producir� plutonio. No a Speer.
No, no le cuento que el reactor producir� plutonio.
Una omisi�n llamativa. Debo admitir.
�Y qu� sucede? Funciona.
Nos da apenas suficiente dinero
para mantener que el programa del reactor a flote.
Y ese es el fin
de la bomba at�mica alemana. Ese es el fin.
Sin embargo, siguen con el reactor.
Seguimos con el reactor, por supuesto, porque ahora
no hay riesgo de llegar a tiempo
de producir suficiente plutonio para hacer una bomba.
No, seguimos con el reactor, est� bien.
Mantengo el programa funcionando, lo mantengo bajo mi control, hasta el amargo final.
�Y ten�an todo bajo control?
�Bajo mi control! �S�, ese es el punto! �Bajo mi control!
Nada estaba bajo el control de nadie para entonces.
Perrin lo examin� despu�s de que las tropas aliadas tomaron el control.
Dijeron que no ten�a barras de control de cadmio.
No hab�a nada para absorber cualquier exceso de neutrones.
Para frenar la reacci�n cuando se sobrecalentara.
Tu ya no controlabas ese programa, Heisenberg,
- el programa te controlaba a ti. - Pero casi lo ten�amos.
Dos semanas m�s, dos bloques m�s de uranio ,
y hubieran sido f�sicos alemanes los que lograran
la primera reacci�n en cadena auto-sustentada.
Excepto que Fermi ya lo hab�a logrado en Chicago,
dos a�os antes.
Pero no lo sab�amos.
No estaban enterados de nada.
Perrin dijo que ni siquiera hab�a algo
para protegerlos a todos de la radiaci�n.
No ten�amos tiempo para pensar en eso.
As� que si hubieran llegado a una etapa critica,
Margrethe: Ustedes hubieran muerto todos por la exposici�n a la radiaci�n.
Mi querido Heisenberg.
Mi querido muchacho.
S�, pero para entonces el reactor hubiera estado funcionando.
Yo tendr�a que haber estado ahi para cuidarte.
Es todo lo que pod�amos pensar en aquel momento...
En hacer funcionar el reactor. En hacer funcionar el reactor.
Siempre me necesitaste a tu lado para sosegarte un poco.
Si hubiera muerto entonces, �qu� me hubiera perdido?
Treinta a�os de intentar explicaciones.
Treinta a�os de reproches y hostilidad.
Hasta tu me diste la espalda.
M�renlo. Est� perdido.
Es como un chico perdido.
Entonces, Heisenberg, �Por qu� viniste a Copenhagen en 1941?
Estuvo bien que nos contaras todos los miedos que ten�as.
Pero �no cre�ste realmente que yo te iba a contar
si los americanos estaban trabajando en una bomba?
No.
�No esperabas en serio que yo los detuviera?
No.
Ibas a volver a trabajar en el reactor m�s all� de lo que yo te dijera.
S�.
Entonces, Heisenberg... �Por qu� viniste?
�Por qu� vine?
Cu�ntanos nuevamente... Otro borrador en el papel...
Y esta vez nos saldr� bien.
Esta vez entenderemos.
Hasta puede que tu mismo te entiendas.
�Por qu� vine?
Y una vez m�s recorrer� esa noche de 1941.
Aplasto la familiar grava y hago sonar la familiar campana.
.
�Qu� hay en mi cabeza? Miedo, seguro...
y la absurda y horrible importancia
de alguien que trae malas noticias.
Pero... s�...
tambi�n hay algo m�s.
Aqu� viene de nuevo... Casi puedo ver su cara.
Algo bueno. Algo luminoso y ansioso y esperanzado.
.
- Abro la puerta... - Y ah� est� �l...
Veo sus ojos que se iluminan al verme.
Est� sonriendo con su sonrisa cautelosa de estudiante.
Y siento un momento de tal consuelo...
- Un destello tal de puro regocijo...
Como si hubiera vuelto a casa despu�s de un largo viaje.
Como si un hijo perdido hace mucho hubiera aparecido en la puerta.
M�renlos... Todav�a padre e hijo... s�lo por un momento.
Por un momento, s�, son los a�os veinte otra vez.
...Y nos hablaremos y entenderemos
- de la manera como hac�amos antes. - �Mi querido Heisenberg!
- i Mi querido Bohr! - Pasa, pasa.
Fue muy al comienzo de la primavera...
La primera vez que vine a Copenhagen en 1924. Marzo.
Crudo, tempestuoso clima norte�o...
Pero de tanto en tanto, el sol se asomaba.
Y dejaba ese maravilloso primer calor del a�o sobre tu piel,
El primer aliento de la vida que retorna.
�Qu� hicimos?
Nos ponemos las botas y las mochilas...
Nos tomamos el tranv�a hasta el final del recorrido...
- Hacia el norte, a Elsinore.
- Si uno camina, habla. - Caminando, hablando...
durante cien millas.
Despu�s de eso, hablamos m�s o menos sin parar
en los siguientes tres a�os.
�Aquellos a�os? Aquellos sorprendentes a�os.
- Aquellos cortos tres a�os. - Bohr: De 1924 a 1927.
Desde que llegu� a Copenhagen para trabajar contigo...
Hasta que te marchaste, a hacerte cargo de tu c�tedra en Leipzig.
Tres a�os de �spera, vigorizante primavera norte�a.
Al final de la cual, ten�amos la mec�nica cu�ntica,
- Ten�amos el principio de incertidumbre... - Ten�amos la teor�a de la complementariedad...
- Ten�amos la Interpretaci�n de Copenhagen completa.
Europa en toda su gloria otra vez. Una nueva ilustraci�n,
con Alemania otra vez en su merecido lugar, en el coraz�n de todo.
�Y qui�nes abrieron el camino para todos los dem�s?
Tu y Niels.
- Bueno s�, lo hicimos. - Lo hicimos.
�Y a eso intentabas volver?
A algo que hicimos en aquellos tres a�os... Algo que pensamos...
Casi lo sigo viendo por el rabillo del ojo,
Mientras est�bamos hablando. Algo en el modo en que trabaj�bamos.
Algo en el modo en que hicimos todas aquellas cosas.
- Juntos. - Juntos, s�. Juntos.
Margrethe: No.
�No?. �Qu� quer�s decir con no?
Juntos no.
No hicieron ninguna de esas cosas juntos.
Si, las hicimos. Claro que las hicimos.
No, no las hicieron.
Todas y cada una de ellas las hicieron cuando estuvieron separados.
Primero elaboraste la mec�nica cu�ntica en Heligoland.
Recuerdo la noche
cuando las matem�ticas empezaron por primera vez a armonizar con el principio de incertidumbre...
- En Heligoland. - ...En Heligoland.
Solo.
Solo. �Y estaba feliz?
M�s feliz de lo que estuviste con nosotros cuando volviste a Copenhagen
el invierno siguiente.
�Con todos esos disparates de Schr�dinger?
�Disparates? Vamos, vamos... �La formulaci�n de la ecuaci�n de onda de Schr�dinger?
S�, y de pronto todos le dieron la espalda
a tu maravillosa nueva mec�nica de matrices.
Ellos no pod�an entenderla.
Ellos pod�an entender la mec�nica ondulatoria de Schr�dinger.
Porque la hab�an aprendido en la escuela.
Bueno, tu la describiste como "repulsiva".
Schrodinger dijo que mis matem�ticas eran "repulsivas".
Ellos simplemente pensaron que estabas celoso.
A esa altura hab�as enloquecido. Te hab�as vuelto un fan�tico.
Te rehusabas por completo a permitirle alg�n lugar
a la teor�a ondulatoria en la teor�a cu�ntica.
- Te cambiaste completamente de camiseta - Yo hab�a dicho que la mec�nica ondulatoria
y tu mec�nica de las matrices eran simplemente herramientas alternativas.
Algo de lo que siempre me estabas acusando a m�:
"Si funciona, funciona. No importa lo que significa".
- Por supuesto que me importa el significado. - Lo que significa en lenguaje...
- En lenguaje com�n s�. - El significado de algo
es lo que significa en matem�ticas.
Piensas que en tanto que las matem�ticas funcionen,
- El sentido no importa. _ �El sentido es matem�ticas!
�Eso es lo que es el sentido!
S�, por lejos, ustedes son mejores separados, ustedes dos.
Tu realmente amas las paradojas, quiero decir, ese es su problema.
Te regodeas con las contradicciones.
S�, y tu nunca has sido capaz de entender el encanto
de la paradoja y la contradicci�n. Ese es tu problema.
Tenerlo a �l lejos de la ciudad fue tan liberador,
como escaparle a mi fiebre en Heligoland.
Al final, realmente empec� a pensar.
Que no los dejar�a siquiera sentarse juntos.
- Si yo fuera el maestro. - Y ah� fue cuando lo hice.
Ah� fue cuando desarroll� el principio de incertidumbre.
Caminando solo en la noche por Faelled Park.
�Oh...!
Es muy tarde, y tan pronto como doblo entrando al parque
Estoy completamente solo en la oscuridad.
Empiezo a pensar en qu� ver�as tu,
si pudieses enfocar un telescopio sobre m�, desde las monta�as de Noruega.
Me ver�as junto a los faroles de la calle Blegdamsveg...
luego nada mientras yo me desvanec�a en la oscuridad,
luego otra vislumbre m�a mientras paso por la luz del farol
Enfrente del templete, luego nada otra vez.
Y eso es lo que vemos en la c�mara de niebla.
No una huella continua, sino una serie de vislumbres
una serie de colisiones entre el electr�n que pasa
y varias mol�culas de vapor de agua.
No s� por qu� no se nos ocurri� antes,
excepto que est�bamos demasiado ocupados discutiendo para siquiera pensar.
Parec�a que hab�as abandonado todo tipo de discusi�n.
Para cuando regres� de Noruega me encontr�
con que hab�as hecho un borrador sobre tu principio de "incertidumbre"
y que ya lo hab�as mandado a publicar.
Y entonces empieza una batalla a�n peor.
�Mi querido buen Heisenberg, no fue un comportamiento muy franco
apurarse a imprimir un primer borrador antes de haberlo discutido juntos!
Esa no era nuestra manera de trabajar.
No. "La manera en que trabaj�bamos" era que me persegu�as
desde la primera cosa a la ma�ana hasta la �ltima cosa a la noche.
�"La manera en que trabaj�bamos" es que me volv�as loco!
�S�, por que tu informe ten�a un error fundamental!
Ah� vamos otra vez.
Yo le muestro una de las verdades m�s extra�as acerca del universo
con la que jam�s nos hayamos topado desde la teor�a de la relatividad...
que nunca se puede saber todo sobre el paradero de una part�cula,
o cualquier otra cosa...ni siquiera de Bohr ahora, mientras da vueltas de un lado al otro de la habitaci�n
de ese modo suyo tan enloquecedor
Porque no podemos observarlo sin introducir
alg�n elemento nuevo en la situaci�n...
una mol�cula de vapor de agua que lo golpee,
una porci�n de luz... cosas que tienen energ�a propia,
y que por lo tanto, tienen un efecto sobre aquello que golpean.
Yo hago a�icos el universo objetivo que te rodea, �y lo �nico que puedes decirme es:
"Hay un error en la formulaci�n"!
�Lo hab�a!
Esc�chame, en mi trabajo
lo que intentamos localizar no es un electr�n libre,
en su viaje a trav�s de una c�mara de niebla,
sino a un electr�n cuando est� en casa,
dando vueltas dentro de un �tomo...
Y la incertidumbre no surge, como sostienes,
a trav�s de su indeterminado retroceso cuando es golpeado por un fot�n que lo alcanza...
- �Lenguaje sencillo, lenguaje sencillo! - Esto es lenguaje sencillo.
- Escucha... - ...el lenguaje de la mec�nica cl�sica.
- �Escuchame!... Copenhagen es un �tomo... Margarethe es su n�cleo.
�Est� bien la escala? �Diez mil a uno?
- S�, s�... - Ahora, Bohr es un electr�n.
Est� paseando por la ciudad...
en alguna parte en la oscuridad,
nadie sabe d�nde.
Est� aqu�, est� all�, est� en todas partes y en ninguna.
Hacia Faelled Park,
Bajando por New Carlsberg, Pasando por City Hall,
Afuera por el puerto.
Yo soy un fot�n... Un quantum de luz.
Soy enviado...
dentro de la oscuridad...
para encontrar a Bohr.
Y tengo �xito, �por qu�?
Porque logro chocar con �l...
Pero mira... �qu� sucedi�?
�l se desaceler�... Fue desviado.
�Ya no est� haciendo exactamente eso que tan exasperantemente estaba haciendo!
cuando lo choqu�!
�Pero Heisenberg, Heisenberg!... �Tambi�n has sido desviado!
�Si se puede ver qu� ha sucedido contigo...con la "part�cula de luz"
entonces se puede calcular qu� me ha pasado a m�.
El problema es saber qu� te ha sucedido a ti.
�Te das cuenta de lo que hicimos en esos tres a�os, Heisenberg?
�No quiero exagerar pero nosotros dimos vuelta el mundo como una media!
S�, escuchen, ah� viene, ah� viene:
Pusimos al hombre de vuelta en el centro del universo.
A trav�s de la historia siempre nos mantuvimos desplazados
exil�ndonos a nosotros mismos hacia la periferia de las cosas.
Primero, nos convertimos
en meros accesorios de los insondables prop�sitos de Dios,
diminutas figuras arrodilladas en la gran catedral de la creaci�n.
�Y ni bien nos recuperamos en el Renacimiento,
ni bien el hombre se hab�a convertido, como lo proclam� Prot�goras,
en "la medida de todas las cosas"
...entonces de nuevo somos puestos de lado,
por los productos de nuestro propio razonamiento.
! Somos empeque�ecidos otra vez
mientras los f�sicos construyen las grandiosas nuevas catedrales para nos maravillemos...
...Las leyes de la mec�nica cl�sica.
Que existen, existamos nosotros o no.
Hasta que llegamos a principios del siglo veinte...
y de repente nos vemos forzados a levantarnos nuevamente sobre nuestros pies.
Empieza con Einstein.
Empieza con Einstein.
El muestra que la medida...
la medida de la cual toda la posibilidad de la ciencia depende...
...la medida, no es un evento impersonal
que ocurre con imparcial universalidad.
Es un acto humano...
llevado a cabo desde un punto de vista espec�fico en el tiempo y en el espacio,
desde el punto de vista particular de un posible observador.
Y entonces...
aqu�, en Copenhagen, a mediados de los a�os veinte,
nosotros descubrimos que no hay un universo objetivo determinable con precisi�n.
Que el universo existe
s�lo como una serie de aproximaciones,
S�lo dentro de los l�mites determinados
por nuestra relaci�n con �l...
S�lo a trav�s del entendimiento alojado en la cabeza del ser humano.
Si es Heisenberg quien est� en el centro del universo,
entonces la parte del universo que �l no puede ver es Heisenberg.
Perd�name, pero en principio,tu ni siquiera sabes
por qu� desarrollaste el principio de incertidumbre.
Y ,lo siento, pero parece tan heroicamente abstracto y l�gico.
Miro a mi alrededor y lo que veo no es un cuento.
Veo confusi�n y rabia y l�grimas y celos
y que nadie sabe lo que significan las cosas ni hacia d�nde van.
De todos modos, funciona, funciona.
Oh s�, funciona. Funciona maravillosamente.
Tres meses de haber publicado tu trabajo sobre el principio de incertidumbre,
te ofrecen la c�tedra en Leipzig.
No me refer�a a eso.
Y si quieres saber por qu� qu� viniste a Copenhagen,
tambi�n te lo voy a decir.
Tienes raz�n, no es tan misterioso:
viniste a jactarte ante nosotros.
Bohr: �Margarethe!
Cuando lleg� ac� en 1924 era un humilde profesor ayudante
de una naci�n humillada, agradecido por tener trabajo.
Y ahora regresa triunfante,
el cient�fico m�s importante de una naci�n que ha conquistado la mayor parte de Europa.
Vino a mostrarnos lo bien que le va en la vida.
Esto no es propio de ti.
Lo siento, lo siento, pero, �no es esto por lo que est� ac�?
Porque arde en deseos de que sepamos que �l est� a cargo
de alguna pieza vital de alguna investigaci�n secreta.
Y que a�n as�...
ha conservado una elevada independencia moral.
La ha preservado tan p�blicamente
que hasta es vigilado por la Gestapo.
La ha preservado tan exitosamente
que ahora tambi�n debe enfrentar un maravilloso e importante dilema moral.
Bueno, bueno, ahora s�lo te est�s dando cuerda para seguir atacando.
�Una reacci�n en cadena?
Uno cuenta una verdad dolorosa y eso lleva a dos m�s.
Y como francamente lo admites, vas a volver a continuar
haciendo precisamente lo que hac�as antes, diga lo que te diga Niels.
S�.
Porque, ni so�ando, renunciar�as
a tan maravillosa oportunidad para investigar.
No, si lo puedo evitar.
Tambi�n quieres demostrarle a los nazis
lo �til que puede ser la f�sica te�rica.
Quieres salvar el honor de la ciencia alemana.
Quieres estar ah� para restablecerla en toda su gloria
en cuanto terminara la guerra.
De cualquier modo, no le cuento a Speer que el reactor...
�va a producir plutonio? No.
porque temes lo que pasar�a
si los nazis invierten grandes recursos,
y fracasas en darles la bomba.
Por favor, no intentes decirnos que eres un h�roe de la resistencia.
Nunca dije que era un h�roe.
Tu talento reside en esquiar muy r�pido
para que nadie pueda ver en d�nde est�s.
para estar siempre en m�s de una posici�n a la vez...
como una de tus part�culas.
S�lo puedo decir que funcion�.
A diferencia de la mayor�a de los gestos
hechos por los h�roes de la resistencia...Funcion�.
Oh, s� lo que est�n pensando.
Que tendr�a que haberme unido al complot contra Hitler
y hacerme ahorcar como los otros.
- Desde luego que no. - No lo dicen,
porque hay cosas que no pueden ser dichas, pero las piensan.
- No. - �Qu� hubiera logrado?
Realmente, es rid�culo.
Ustedes discurrieron su camino, ambos,
con asombrosa delicadeza y precisi�n
hacia el interior del min�sculo mundo del �tomo.
Ahora resulta que todo depende
de estos objetos realmente algo grandes sobre nuestros hombros.
Y lo que est� sucediendo ah� es...
Elsinore.
Elsinore...
S�.
Y quiz�s tengas raz�n...
Ten�a miedo de lo que pudiera ocurrir.
Yo era consciente de estar del lado ganador.
�Por qu� no me mataste?
- �Por qu� no...? - me mataste... Aquella noche de 1941.
Mi querido Heisenberg, la sugesti�n es desde luego...
"de lo m�s interesante".
De hecho, tan interesante que ni siquiera se te ocurri�.
Una vez m�s, la complementariedad.
Yo soy tu enemigo; tambi�n soy tu amigo.
Soy un peligro para la humanidad; tambi�n soy tu invitado.
Soy una part�cula; tambi�n soy una onda.
Tenemos un conjunto de obligaciones para con el mundo en general,
y otros conjuntos de obligaciones, nunca reconciliables
con nuestros compatriotas, con nuestros vecinos, con nuestra familia ,
con nuestros amigos, con nuestros hijos.
Todo lo que podemos hacer es mirar hacia atr�s luego y ver que pas�.
Te voy a decir otro motivo por el que elaboraste el principio de incertidumbre...
Tienes una afinidad natural con �l.
Bueno, debo haber mostrado una gratificante imagen escarmentada
Cuando volv� en 1947.
Arrastr�ndome sobre mis manos y rodillas, con mi naci�n en ruinas otra vez.
En realidad no.
Una vez m�s demostraste c�mo en lo personal saliste a flote.
Suficiente, mi amor, suficiente.
No.
me guard� mis pensamientos durante todos estos a�os.
�Pero es tan enloquecedor tener a este "inteligente hijo",
por siempre bailando , delante de los ojos de uno
por siempre demandando nuestra aprobaci�n,
por siempre luchando por escandalizarnos,
por siempre rogando que se le digan cu�les son los l�mites de su libertad,
si s�lo as� puede salir y transgedirlos!
Lo siento, pero realmente...
�Sobre tus "manos y rodillas"?
Fue mi querido, amable y buen marido
quien estaba sobre sus manos y rodillas... Literalmente.
Arrastr�ndose hacia la playa en la oscuridad, en 1943...
huyendo como un ladr�n en la noche,
de su patria para que no lo asesinen.
Yo se los advert� en 1941. Pero no me escucharon.
Por lo menos Bohr escap� a Suecia.
�Y d�nde estabas?
S�lo puedo decir que yo no lo hice. Yo no fabriqu� la bomba.
�No, y por qu� no lo hiciste?
Tambi�n eso te lo voy a decir. Porque no pudiste.
No entend�as la f�sica de eso.
Yo la entend�a muy claramente. Simplemente no se lo dije a los dem�s.
- Ah... - Pero la entend�a, sin embargo.
Pero...secretamente.
Pueden chequearlo si no me creen.
�Hay evidencia, por una vez?
Todo fue registrado con mucho cuidado.
- �Testigos incluso? - Testigos intachables.
�Qui�n lo anot�?
Quien lo registr� y transcribi�.
�A�n a pesar de que "no se lo contaste a nadie"?
Se lo cont� a una sola persona.
Se lo cont� a Otto Hahn. Esa noche terrible.
Despu�s de escuchar las noticias de Hiroshima.
En alg�n lugar en la madrugada,
le di una explicaci�n razonablemente buena de c�mo hab�a funcionado la bomba.
�Despu�s del hecho?
Despu�s del hecho. S�. Cuando ya no importaba m�s.
La masa cr�tica. Eso era la cosa m�s importante.
La cantidad de material que se necesitaba para crear la reacci�n en cadena.
�Le dijiste a �l cu�l era la masa cr�tica?
Le di una cifra, s�.
�Puedes averiguarlo!
Est�bamos rodeados por los brit�nicos.
Al equipo entero, todo el que trabajaba en ciencia at�mica,
y nosotros nos esfumaron en Farm Hall en Huntingdonshire.
Hahn me pregunt� en cuanto llegamos
si yo pensaba que habr�an algunos micr�fonos escondidos.
Me re�. Dije que los brit�nicos eran demasiado anticuados.
para saber cualquier m�todo de la Gestapo.
Los subestim�. Ten�an micr�fonos por todas partes.
Ellos grabaron todo. As� que aver�gualo.
Pero la masa cr�tica. Le diste una cifra.
�Cu�l fue la cifra que le diste?
- Me olvid�. - Heisenberg...
Est� en las grabaciones. Puedes verlo por ti mismo.
La cifra para la bomba de Hiroshima era...
Cincuenta kilogramos.
�Entonces esa fue la cifra que le diste a Hahn? �Cincuenta kilogramos?
Le dije alrededor de una tonelada.
�"alrededor de una tonelada"?
�Mil kilogramos?
Heisenberg, creo que por fin estoy empezando a entender algo.
En una cosa estaba equivocado...
Estabas excedido en veinte veces.
Lo �nica cosa...
Pero Heisenberg, tus matem�ticas,
tus matem�ticas... �C�mo pod�an estar tan lejos?
No lo estaban.
En cuanto calcul� la difusi�n
- obtuve el resultado correcto. - �Ni bien la calculaste?
Una semana despu�s les di a todos un seminario sobre eso.
�Est� grabado! �B�squelo!
�Quieres decir que no lo hab�as calculado antes?
No hab�a necesidad. El c�lculo ya entaba hecho.
Para uranio natural.
Necesitabas calcular la cifra para 235 puro.
- Obviamente - �Y no lo hiciste?
No lo hice.
Oh, toda tu agon�a en Copenhagen
acerca del plutonio era irrelevante.
Podr�as haber hecho la bomba sin constru�r jam�s el reactor.
La podr�as haber hecho con 235 todo el tiempo.
Casi seguro que no.
- Sin embargo, era posible. - Era posible.
Y ese problema estaba resuelto
mucho antes de llegar a Copenhagen...
Simplemente al no tratar de probar la ecuaci�n de difusi�n.
Qu� falla tan min�scula.
Pero las consecuencias siguieron ramific�ndose a trav�s de los a�os,
Duplic�ndose y re-duplic�ndose...
Hasta que fueron lo suficientemente grandes para salvar a una ciudad.
�Qu� ciudad?
Cualquiera de las ciudades donde jam�s arrojamos nuestra bomba.
Londres, presumiblemente, si la hubieran tenido a tiempo.
Si los americanos ya hab�an entrado a la guerra,
y los aliados hab�an comenzado a liberar Europa, entonces...
�Qui�n sabe? Par�s tambi�n.
Amsterdam. Tal vez, Copenhagen.
Entonces, Heisenberg, dinos una cosa muy simple:
�por qu� no hiciste los c�lculos?
�No lo s�!
�No s� por qu� no lo hice!
�Porque nunca lo pens�!
�Porque no se me ocurri�!
�Porque supuse que no val�a la pena hacerlo!
�"Supusiste"?
�Supusiste?
�Tu nunca supon�as nada!
�As� fue como llegaste al principio de incertidumbre...
porque rechazaste nuestras suposiciones!
�Tu calculabas, Heisenberg! �Calculabas todo!
�Lo primero que hac�as con un problema era usar las matem�ticas!
Deber�as haber estado ah� para frenarme.
S�...
No lo hubieras pasado por alto si hubiera estado ah� supervis�ndote.
Sin embargo, de hecho, hiciste exactamente la misma suposici�n.
Pensaste que no hab�a peligro exactamente por las mismas razones que yo.
�Por qu� no lo calculaste?
�Por qu� no lo calcul�?
Cuentanos por qu� no lo calculaste y sabremos por qu� no lo hice yo!
Es obvio por qu� yo no lo hice.
A ver... Contin�a.
Porque �l no intentaba fabricar una bomba.
S�. Gracias.
Por que �l no intentaba fabricar una bomba.
Me imagino que a m� me pasaba lo mismo.
Porque yo no estaba tratando de construir una bomba. Muchas gracias.
Entonces te enga�aste a ti mismo,
como lo hice en el p�ker con la escalera real que nunca tuve.
Pero en ese caso...
�Por qu� vine a Copenhagen? S�.
�Por qu� vine...?
Un borrador m�s, �s�? Un borrador final.
Y una vez m�s aplasto las piedritas familiares
hasta la puerta de la casa de los Bohr y hago sonar la familiar campana.
.
�Por qu� he venido?
Lo s� perfectamente bien.
Lo s� tan bien que no tengo necesidad de pregunt�rmelo.
Hasta que una vez m�s la pesada puerta se abre.
�l est� parado en el umbral de la puerta
Hasta este instante sus pensamientos estuvieron en todas partes y en ninguna parte.
Como part�culas no observadas a trav�s de todas las hendiduras y la refracci�n.
Difract�ndose simut�neamente.
Ahora, tienen que ser observdas y especificadas.
�Mi querido Heisenberg! �Mi querido Bohr!
Y, repentinamente, los claros prop�sitos que estaban dentro de mi cabeza
pierden toda definici�n.
La luz cae sobre ellas y se dispersan.
Qu� dif�cil es ver a�n lo que est� frente a nuestros ojos.
Todo lo que poseemos es el presente,
y el presente se disuelve sin cesar en el pasado.
A�n Bohr desaparece cuando me doy vuelta a mirar a Margarethe.
Niels tiene raz�n. Se te ve mayor.
- Creo que tuviste alg�n problema personal.
Margarita pas� a la historia en cuanto me vuelvo hacia Bohr.
Atrapar la m�s leve vislumbre de lo que hay detr�s de nuestros ojos.
Aqu� estoy, en el centro del universo,
y sin embargo, lo �nico que puedo ver son las dos sonrisas que no me pertenecen.
- �C�mo est� Elisabeth? �Los chicos? - Oh, muy bien.
Ellos...ellos mandan cari�os, por supuesto.
Puedo sentir una tercera sonrisa en la habitaci�n, muy cerca de m�.
�Podr�a ser la que, de pronto, veo por un instante en aquel espejo?
�Est� el torpe extra�o, que muestra la sonrisa, conectado de alguna manera
con esta presencia que siento en la habitaci�n?
�Esta presencia no-observada, que todo lo envuelve?
Observo las dos sonrisas en el cuarto...
una inc�moda, que intenta congraciarse,
la otra, pasando r�pidamente de incautamente c�lida a meramente cort�s.
Hay tambi�n una tercera sonrisa en la habitaci�n, lo s�,
inalterablemente cort�s, espero,
e inalterablemente cautelosa.
�Has podido practicar un poco de esqu�?
Bohr: Echo un vistazo a Margarethe,
y, por un instante, veo lo que ella puede ver y yo no...
a m� mismo... y a la sonrisa desvaneci�ndose de mi cara mientras el pobre Heisenberg mete la pata.
- Yo miro a los dos mir�ndome,
y por un momento veo a la tercera persona en la habitaci�n.
tan claramente como los veo a ellos.
Su inoportuno hu�sped , tropezando
de una grosera y molesta desconsideraci�n a la otra.
Lo miro mir�ndome,
ansioso, suplicante, inst�ndome a volver a los viejos tiempos,
y yo veo lo que �l ve.
Y s�, ah� viene ah� viene...
hay alguien que falta en la habitaci�n.
Me ve a m�. La ve a Margarethe.
No se ve a s� mismo.
.
- Sugeriste un paseo. No tardaremos mucho.
- Una semana como m�ximo. - �Qu�?
�Nuestra gran excursi�n a Zealand?
�Te acord�s de Elsinore? �"La oscuridad en el interior del alma humana"?
Y salimos. Afuera, bajo los �rboles oto�ales.
Ahora no hay nadie m�s en el mundo
excepto Bohr y ese otro invisible.
�Qui�n es �l, esta presencia que todo lo envuelve en la oscuridad?
Margarethe: La part�cula voladora vaga por la oscuridad...
nadie sabe ad�nde.
Est� aqu�, est� all�,
est� en todas partes y en ninguna.
Con cuidadosa informalidad
�l empieza a hacerme la pregunta que ha preparado.
�Tiene uno, como f�sico, el derecho moral
de trabajar en la explotaci�n pr�ctica de la energ�a at�mica?
La gran colisi�n.
Yo me detengo, �l se detiene...
As� es como trabajan.
�l me mira, horrorizado.
Ahora, por fin, sabe d�nde est�
y qu� est� haciendo.
Y apenas comienza el momento de la colisi�n, se termina.
- �l se da vuelta.
- Ya estoy apur�ndome de regreso a la casa.
Margrethe: Ya est�n ambos huyendo el uno del otro
entrando en la oscuridad otra vez.
- Nuestra conversaci�n se termin�.
- Nuestra gran sociedad.
- Toda nuestra amistad.
- Y todo con respecto a �l
se vuelve tan incierto como antes.
- A menos que...
si... un experimento mental.
Supongamos por un momento
que no me voy huyendo en la noche.
Veamos qu� sucede si en cambio...
recuerdo el rol paternal que se supone que interpreto.
Si me detengo y controlo mi enojo...
.
...y me vuelvo hacia ti, y te pregunto...
- �por qu�? - �Por qu�?
�Por qu� est�s tan confiado de que va a ser tan tranquilizadoramente dif�cil
construir una bomba con el 235?
�Es por que hiciste el c�lculo?
- �El c�lculo...? - De la difusi�n en el 235.
No. Es porque no lo calculaste.
No hab�as considerado calcularlo.
No te hab�as dado cuenta conscientemente
de que hab�a que hacer un c�lculo.
Y por supuesto, ahora s� me doy cuenta.
En realidad, no ser�a tan dif�cil.
Veamos... La seccion transversal de dispersion es de aproximadamente 6 x 10-24 cm2,
as� que el camino libre medio ser�a... Espera.
- Y de pronto un muy distinto
y muy terrible nuevo mundo empieza a tomar forma.
Ese fue la �ltima y mayor demanda
que Heisenberg le hizo a su amistad contigo....
Ser entendido...cuando �l mismo no pod�a entenderse.
Y ese fue el �ltimo y mayor acto de amistad
que le entregaste a Heisenberg:
dejarlo incomprendido.
S�.
Tal vez yo deber�a agradec�rtelo.
Quiz�s deber�as.
Como sea, ese fue el fin de la historia.
Aunque tal vez tambi�n yo deber�a agradecerte algo...
Esa noche de verano en 1943,
cuando me escap� cruzando el Sound en el bote pesquero,
y los cargueros alemanes llegaron...
�Qu� tiene que ver eso con Heisenberg?
Cuando los barcos llegaron ese mi�rcoles
hab�a ocho mil jud�os en Dinamarca que iban a ser arrestados y arrojados en sus bodegas.
Al d�a siguiente, en v�speras del a�o nuevo jud�o,
cuando la SS comenz� su redada,
escasamente se encontraba un jud�o.
Que un pu�ado de nosotros en un barco pesquero
lograra burlar los barcos de patrulla alemanes ya era bastante incre�ble.
Pero que una armada completa lograra pasar,
con la mayor parte de ocho mil personas a bordo,
era... como si se abriese el Mar Rojo.
As� que quiz�s, deber�a agradecerte.
�Por qu�?
Por mi vida.
Por todas nuestras vidas.
Nada que ver conmigo para ese entonces,
lamento decirlo.
Pero luego de que me fui, volviste a Copenhagen.
Para asegurarme que nuestra gente no se apoderase del Instituto en tu ausencia.
Tampoco nunca te agradec� por eso.
�Sab�as que me ofrecieron tu ciclotr�n?
Podr�as haber separado un poco de 235 con �l.
Mientras tanto, te ibas desde Suecia a Los Alamos.
Para jugar mi peque�a pero �til parte
en la muerte de cien mil personas.
�Niels, no hiciste nada malo!
- �No? - Claro que no.
Fuiste un buen hombre, del principio al fin,
y nadie podr�a decir jam�s lo contrario.
Mientras que yo...
Mientras que tu, mi querido Heisenberg,
nunca te manejaste para contribuir a la muerte
de una sola persona solitaria en toda tu vida.
- Antes de que podamos poner nuestras manos sobre algo, nuestra vida se ha terminado.
- Antes de que podamos vislumbrar qui�n o qu� somos,
nos hemos ido y convertido en polvo.
- Instalados entre todo el polvo que levantamos.
- Y tarde o temprano llegar� el tiempo
en el que todos nuestros hijos ser�n polvo,
y todos los hijos de nuestros hijos.
Bohr: Cuando nunca m�s decisiones, grandes o peque�as, se vuelvan a tomar jam�s.
Cuando no haya m�s incertidumbre,
porque no hay m�s conocimiento.
Margrethe: Y cuando todos nuestros ojos se hayan cerrado,
cuando hasta los fantasmas se hayan ido...
�qu� quedar� de nuestro adorado mundo?
�De nuestro arruinado, deshonrado y adorado mundo?
Heisenberg: Pero mientras tanto,
en �ste muy precioso mientras tanto,
Ah� est�. Los �rboles en Faelled Park.
Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Preservados, s�lo posiblemente,
por aquel tan breve momento en Copenhagen.
Por alg�n acontecimiento que nunca va a ser localizado o definido del todo.
Por ese �ltimo n�cleo de incertidumbre en el coraz�n de las cosas.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.