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¡Mamá! ¡Lorenzo no está bien!
¡Mamá! ¡Lorenzo no respira, se asfixia!
¡Por favor mamá! ¡Lorenzo no aguanta más!
¡Mamá!
¡No aguanta más!
¡Déjanos salir! ¡Abre!
¡Por favor! ¡Mamá, Lorenzo se ahoga!
¡Mamá! ¡Mamá!
¡Mamá! ¡Déjanos salir!
¡Abre! Lorenzo está mal!
Morgana...
Te tiro el teléfono. ¡Déjalo ya!
Ni siquiera estamos casados. ¡Levántate!
- Es más hermoso de esa manera. - ¡Cierto!
- ¿Cuando se casan? - En dos meses. - En Roma. - Llegaremos en Limousina.
- ¿Dónde están los novios? - ¡Vivan los novios!
- Saluda, Prissy. - ¡Ahí están! ¡Chicos!
- ¡Hola! - Sigues molestando con ese teléfono. ¡Déjalo!
- ¿Dónde está Alessandro? Lo busco hace una hora. - Yo también lo estoy buscando. Hola, chicas.
Tengo que agradecerte a ti y a Alessandro. Han estado maravillosos.
- Porque.... ¡Bien mamá!
Nos prestaron la casa de lo contrario, no sé cómo lo habríamos hecho.
¡Felicidad a los novios!
- ¿Y los bienes en común? - ¿Qué estás haciendo?
- Nada. Yo bebo y hablo. - Mina y Esra.
- Las mejores "wedding planners" de la capital. - ¿Lo puedes creer? - No.
- ¿Quieren su canción favorita durante la ceremonia? - No.
Me gustan así, bien. ¡Pero borra esto!.
- ¿Qué es eso? - Regalo de bodas. - Un salamón.
- Hay que cortarlo en rodajas. - Uno a la vez porque pica.
- ¡Aquí están los próximos! - Somos nosotros.
- Chicos, ¡Hágamos una foto de grupo! - ¡Foto de grupo! - Todos juntos allí.
- ¿Dónde? - "Cheese".
Digan "Cheese".
Era un video, no una foto.
¡Que se besen! ¡Que se besen!
¡Felicidades!
- Ginevra. perdona, te presento a Filippo.
- ¿Ya nos conocemos? - ¿Ya os conocéis?
¡Estamos casados, cariño!.
¡Venga ya!
Él quería ver el vestidor pero estamos renovando.. Emmanuele, te presento a Arturo.
Emmanuelle, tu prometido te está buscando.
¡Bebe!.
Sin embargo, no hay nada que hacer. Esta torta es como yo, es "buena".
Cuando vengo aquí, me siento como en casa como en mi casa. De hecho, soy una sirviente.
- Arturo, no pongas esa cara. - ¿Sabes cuánto tiempo llevamos sin follar? - ¿Entre ustedes dos?
Si, desde la Edad Media.
Es así en las relaciones largas. Después de un tiempo, la pasión desaparece.
- ¿Qué sabes tú de relaciones largas? - Tengo una relación muy larga.
Es muy satisfactoria, mucho.
Sin decepciones y el sexo es de Dios.
- ¿Con quién? - Conmigo misma.
Hola. ¿Está Alessandro?
Tome por favor, gracias.
Espera.
Gracias.
¡Amor mío!
- Bello. - ¡Finalmente! - Nos llevó un tiempo. El auto se nos dañó.
- Luego el autobús...¡Olvídalo!, Soy la demora hecha persona. - Lo sé.
- Hola niños, ¿cómo han estado? - ¿Cómo estás? - ¿Han comido? Ella es Annamaría.
Marco y Claudio son los recién casados. Lo festejan aquí.
- ¡Bienvenida! - A Ginevra y Filippo ya los conoces.
- Mucho gusto. - ¡Arturo! Mira quién ha llegado.
¡No! ¡Venga! ¡Qué sorpresa!
- ¡Hola!. - ¡Hola!. ¿Cómo estás? - Bien.
- ¡Hola!. - ¡Hola!. - ¡Chicos cuánto han crecido!
Supongo que no los conoces.
- A él nunca lo había visto. A ella la conocí cuando era así de pequeña ... - Tamaño de perro.
¡Martina! Está una fase agresiva.
- ¡Mamá! - ¿Y tú por qué te escondes?
No me estoy escondiendo, señora. Encantado de conocerla.
- El placer es mío. - Él está en la fase opuesta, se lleva con todos. - Me encanta.
Parece tímido. Con el tiempo verás... Se llama Alessandro.
Yo le llamo Sandro, aunque sé que no le gusta.
- En esta casa hay otro Alessandro. - Si, hay otro Alessandro.
Ella es Annamaría, la histórica. Habéis escuchado esta historia mil veces.
- Fue ella la que me presentó a Arturo. - ¿De Verdad?
Mejor no saber cómo...
- Los presenté hace quince años. - Quince y medio.
- Y aún no me han demandado... - ¿Por qué no me has dicho que venía? - No es el momento. Te lo pido.
- ¿Hay algo para ellos? - Por supuesto. ¿Qué quieren comer?.
- Cualquier cosa estará bien. - ¿Cómo estás? - Bien.
Nunca uses un tacón doce.
Sí, adelgaza, te aprieta las nalgas, y te da la postura correcta.
- Pero si lo usas, nunca te lo podrás quitar. ¡Te destruirá!. -¿Los pies?
¡No! El alma. Es como una droga.
Yo también me he enamorado siempre de hombres equivocados. ¡Me dí cuenta tarde!
Pero quizás fue la única forma para conocer a Filippo.
¡Bella esta hstoria!
Yo soy Filippo. ¿Y tú?
Soy Alessandro, señor su hijo.
Yo tengo dos hijos.
He tenido varios hombres que han huído de mi a toda velocidad.
- ¿Quién es ella? - ¡Es Annamaría, mi madre!.
Quizás sea mejor así. Son realmente míos.
Son míos de nombre y de palabra. Es mejor que no tengan padre.
¡Felicitaciones! Hermosa dama.
Los príncipes azules se desvanecen con el tiempo.
- ¡Oh! ¿Qué pasa? - ¿Qué sucede?
- ¿Qué pasa? - Debiste decírmelo. - ¡Te lo dije! - ¡No me lo habías dicho!
- ¡Te lo dije!. Si no te lo dije, se me habrá pasado. - ¿Y estos..? ¿No te los llevas?
- ¡Chicos! ¡Chicos! - Perdona, Annamaría.
- No es por tu culpa, lo sabes. - Perdóname.
Sabes cuánto me gusta que estés aquí.
¿Por cuánto tiempo te quedas?
Los niños se quedan tres días.
¿Y tú dónde vas?
Voy al hospital. Necesito hacerme una revisión.
- Pero no es nada. - ¿Qué quieres decir? - No, es una cosa sencilla.
Estoy teniendo migrañas y...
Son esporádicas, van y vienen y son muy fuertes.¡Oye!
Estoy feliz de que los niños se queden aquí. En Palestrina no confiaba en nadie.
- Es diferente, en Palestrina no se fían de ti. - ¡Oh!
- ¿Te has divertido? - ¿Cuándo?
¿Cuándo crees, segun tú?
¿Con ese fulano?. Más o menos.
- Te veías animado. - Arturo, ¿Estás celoso? -¿Celoso yo? ¡Imagínate...!
- ¡Entonces, estás envidioso! - Si, ¿De qué?
Escucha, no hice nada malo.
Tú lo has hecho, lo he hecho yo. A veces incluso lo hacíamos en tres.
- Incluso en cuatro. Pocas veces, pero lo hicimos. - Bueno, algunas veces...
No recuerdo cuántas, pero al menos cinco veces.
Pero hay modos y formas. ¡No delante de todos, en nuestra casa!
Para ti los otros no existen, ¡Son sólo figurantes!
¡Dios mío, qué lata! Madre mía, ¿qué he hecho mal?
- A mi tampoco me gustaba antes. - ¡Mira mejor me callo!
- Me han hecho tanta falta.
- Tú a nosotros no.
Pero vamos todos a dormir. No comiencen.
- ¿Comes dulce y salado por la mañana? - Esto no es salado. - Ese.
Bueno, yo no le agregué sal. tú le pones la sal.
¿Vosotros sabéis ducharos? Solos, quiero decir.
- Por supuesto. - ¿Y él sabe cepillarse los dientes?
- Obviamente. - Saben ducharse y lavarse los dientes.
Podrían lavarse todos juntos. ¿Estás listo?
Listo.
- Por favor, ocúpense de estos dos. - Por supuesto. - Se lo decía a los niños.
- Hasta pronto. - Hasta pronto.
- ¡Buen día a todos! - ¡Buenos días!. ¡Hola! ¿Qué tal? - Bien, gracias.
- ¿Y usted? - Muy bien gracias. Un momento. Por lo tanto...
- ¿Sólo a mi no me hablas? - La orden llega el viernes. Enviamos la factura por correo electrónico.
- ¿Está todo bien así, Prissy? - Si. - Vendré a buscarlo al mediodía. - Está bien.
- Hasta pronto. - ¡Hasta pronto!. ¿Entonces? - Los llevé de compras.
- ¿Te los puedes quedar por una horita? - Sí, pueden quedarse con nosotros.
No cariño, tengo que enseñarle a Prissy la factura electrónica.
- Es un día complicado. - ¿También aquí? ¿No fue suficiente en casa?
- Tengo que estudiar, quiero abrir una tienda.- ¿Ves que es complicado?
Propongo un intercambio. Ellos se quedan conmigo una hora y te lo encargo a él por dos.
- De acuerdo, gracias. ¡Hasta pronto! - ¡Hasta pronto!. Filippo...
- ¡Hasta pronto!. - No, Filippo. Era broma. - Si.
- ¡Filippo! - Gracias. ¡Hasta pronto!.
¡Filippo!
Queremos una torta de tres niveles pero no esta. No me gusta.
¿Puedes elegir una torta diseñada por un gran chef?
- Por supuesto. - Si, pero no estás satisfecho con la limusina. - ¿Qué dices?
- Yo quería una Rolls Royce. - ¡Sí, bueno! - Disculpa.
- ¿Continúas tú con ellos? - Por supuesto. - ¡Hola!
- ¿Cómo estás? - Hola, Mina! - Un café, por favor. Sin leche.
Niños, este es mi reino. Pidan lo que quieran.
Hay cosas muy frescas. Pizzas, helados, jugos. De todo.
- ¿Qué pedimos? - Lo que quieras. - ¿Quieres un pedazo de torta? - No, gracias.
- ¿Los han dejado contigo? - Cierto.
- ¿Te los pudieras quedar por una horita? No más. - ¿Por qué no consigues a alguien por la guía?
- No sabes cuánta gente tenemos... - Elegimos el rayado. - Es tonto.
- Elegimos la de vainilla de Madagascar. - ¿No querías candidiasis?- Chocolate negro.
¿No queréis un pedazo de torta?
- Perdóname un momento. - ¿Qué estás haciendo?
Sabes que me relaja ponerme lápiz labial.
- Es normal que estes nerviosa. ¡Yo mismo estoy en puro nervio! - ¿Quieres un poco de color labial?
¡Vale! Pónmelo.
Tonta.
- Dime que tienes - Tal vez te lo diga en tres días.
- En mi opinión, estás nerviosa por el doctor. - ¿Ah si? ¡Deja que lo veas!
Aquí no hay excepción a la regla.
Ni se te ocurra decir que has tenido una emergencia, porque aquí no funciona.
Las emergencias las tenemos nosotros. Las horas de visita son estrictas.
Fuera de horario aceptamos solo los familiares cercanos.
- ¿Es Ud. el marido? - No.
¿Novio?
- No. - Es sólo un amigo. - Sólo un amigo.
Oh bueno, algunas excepciones ... se pueden hacer para guapos y simpáticos.
Buenos días. Hoy el trío se convierte en cuarteto.
- Buenos días. - Adelante. - Buenos días.
Yo soy Annamaria y ya estoy aqui. Si saben jugar canasta, nos divertiremos.
¡Fíjate, canasta!
Estos se quedaron en Rubamazzo. Hacer una fiesta aquí es una batalla perdida.
¿Ud. a qué se dedica? ¿Es bombero?
¿Bombero? No, ¿por qué?
No sé, era ... lo tenía ...
- Me la había imaginado de uniforme. - No, soy plomero.
Los plomeros no tenemos uniforme.
- Quiero decir que a ella la ves así tan simple pero es una baronesa. - Y yo te agradezco por delatarme.
- ¿Por que te avergüenzas? ¡Eres una baronesa!. - Yo también tenía una pariente baronesa.
Bueno con tantas baronesas, esta habitación se está convirtiendo en el Palacio Real de Caserta.
- Oh bien, amigo. Hora de despedirse. - Si.
- ¿Te despides de nosotras también? - No te hagas la simpática. Vámonos.
- Te llamo más tarde. - Hasta luego.
- Hasta luego.
- Ya no tenemos al hombrecito. Hemos perdido a Joy.
- Perdimos el diamante y Joy. ¡Lo hemos perdido todo! - Chicos...
- ¡Chicos! - No. - Es hora de ir a la cama.
Allí estaba la corriente. ¿Cómo lo hice?
- ¡Niños, les estoy hablando! Es hora de ir a dormir. - ¡Si! - ¿Me han escuchado?
- ¡Es hora de ir adormir! - ¿Están aún despiertos?
- No me escuchan. - ¡Venga!
¡Apaguen esa cosa! A orinar, a poneros pijama y a cepillaros los dientes. ¡Vamos!
- ¿Podemos ver primero que no haya arañas en la habitación? - ¿Arañas?
Ayer había una grande. Por suerte estaba mamá. ¡Yo odio las arañas!.
- Vamos a ver. ¿Cuál es el problema? Arturo, ¿vienes?- No, tengo que trabajar.
- Había una debajo de la cama. - ¡Qué extraño!, Arturo lo limpia todo.
- ¡La agarré! - ¿Qué haces? ¡No la pongas en la cama!
- No, esta es la famosa araña rasca-barrigas
- Ah! Basta! - Ah! Para.
"Sobre la dureza."
- Ahora a dormir. - ¿Te parece fácil?
- ¿Tengo que contaros una historia? - Pudiéras probar...
- Pero ... ¿un cuento de hadas? - Oh, bueno, ¡No tenemos cinco años!
¿Entonces?
Entonces...
¿Qué enfermedad tiene mamá?
No lo saben. Por eso tienen que hacerle todos esos análisis.
¡Hagámos una cosa...!
¿Por qué no me contáis una bonita historia?
¿Qué historia?
Una tipo...
Lo mejor que te os ha pasado.
Los delfines en el acuario, el año pasado.
Está obsesionado con los delfines, ¡Cambia ya!.
- Los delfines son lindísimos. - Si, es cierto, son muy lindos!
- Oh... venga.
- ¿Eh? - Vamos al cuarto.
- ¿...Y tú entiendes la lengua bantú? - ¿Y por qué tendría...? yo soy de la Magliana.
No entiendo por qué tenemos que venir todos los veranos aquí, a San Pedro y Paolo ...
...a morir de calor y hacernos picar por estos pequeños monstruos.
No estás obligada a venir. Este no es el Carnaval de Viareggio.
Ha hablado Miss Sincerdad y Autenticidad.
Ella piensa que es Mina y es la mala copia fallida de Grace Kelly
Mira.
¡Eres una antigua!
- La Diosa de la Fortuna guarda un secreto. - ¿Cúal es esta diosa?
- Es una en el santuario donde trabaja Annamaria. - Es un truco de magia.
¿Cómo hacéis para que alguien a quién amáis mucho se quede siempre con vosotros? ¿Quién lo sabe?
- ¿Cómo se hace? - Es fácil. Tenéis que mirarlo fijamente así.
Os guardáis su imagen, cerráis los ojos, los mantenéis bien cerrados ...
..y esa imagen baja a vuestro corazón y desde ese momento esa persona siempre estará con vosotros.
¡Bravo!
Bello.
Tengo que decir que estas salidas no me hacen bien.
- Me molesta la rodilla. - Esra, te lo he estado diciendo.
- Deberías bajar de peso. - ¡Pero si me duele la rodilla, no la barriga!
- ¡Y todavía te respondo!
Annamaría, hola.
Bien, está todo bien. Estamos regresando. Los niños están bien.
¿A qué hora te recojo mañana?
¿Por qué?. ¡Entiendo ...!
Sí, pero díselo tú a los niños.
Porque yo no...
De acuerdo.
Si, hablamos al rato. Hasta luego.
No la dejan salir. Todavía la dejarán unos días en el hospital.
- Maldición. - Cinco activos, quince pasivos.
Diez versátiles. Habrá al menos treinta por aquí.
Estos están en el fin del mundo. Uno está a pocos metros de mi.
¿Crees que es aquel en la silla o el que la empuja?
- ¿No puedes pensar en otra cosa? - Me distrae.
- ¡No puedo creerlo!
- ¿También habéis aprendido esta canción? - Sí, se las cantaba cuando no dormían.
Esra me dijo que era tu canción de cuna. Y sí me funcionaba porque los calmaba al dormir.
Ella estaba obsesionada con Mina. Mi padre quería un niño ...
Y tu madre una niña para llamarla Mina. Sabemos la historia.
Aquí estoy yo, bautizado por ella.
- ¿Conoces otras canciones de Mina? - Las conozco a todas. - ¿Y entonces?
- ¿Ya te están volviendo loco? - No. Son geniales, ¿cierto?
- ¿No me dicen nada de los tíos?, ¿Cómo les va? - Mamá, ellos no son nuestros tíos.
- ¡Uno de ellos es incríble! - Pero no es él. Es el otro.
¡Ah qué simmpáticos sois! Esta noche os canto "Chihuahua".
¿Qué es lo que me querías decir?
¿Qué opinan los médicos?
No lo sé aún, creo que estan esperando una nueva prueba. Todo es una mierda.
¿Qué es una mierda? Dímelo.
¿Cuál es el problema? ¿No pueden quedarse a los niños unos días más?
- ¿Es eso lo que tú crees? - Hay cosas peores en la vida.
No te pasa por la cabeza que esté precupado por ti.
Quuizás yo no debiera preocuparme ya que tú lo haces por mi.
¡Annamaria!
- ¿Puedes volver aquí, por favor? - Baje la voz. - Perdona.
- El horario de visita ha terminado Esto no es el Coliseo. - Tiene razón.
Quiero saber... Dime, ¿qué buscan?
- ¿Qué esperan encontrar los médicos? - ¿Qué van a encontrar? Lo de siempre.
- Tienen que asegurarse si funcionará el procedimiento. En caso que tengan que hacerlo. - ¿Qué procedimiento?
¿Me lo estás preguntando a mi?
¡Hoy os comeréis todas las verduras!. Hay calabacín, patatas ecológicas y pollo de corral.
- Lávense las manos. Estará todo listo en cinco minutos. - Ya nos hemos lavado las manos.
- ¡Hola a todos!. - ¡Hola!. - Está lista la cena? Tengo que salir en media hora.
¿Y por eso tienes que dejar la bolsa ahí?
- ¿Seguro que no sabes nada del procedimiento? - Si supiera algo, te lo hubiera contado. - Supongo.
- Como me hubieras dicho que nos dejaba a los niños.
- Finalmente te ha salido. El problema son los niños. - No. - ¿Te molestan los niños? - No.
- El problema es que ya no me dices un carajo. - Toda esta escena por un plato de comida de más.
- ¿Es eso lo que te pasa? - No le des la vuelta a la tortilla, como siempre.
- Los niños no son el problema, eres tú!- No grites. - ¡No estoy gritando! - ¡Estás gritando!
- Y después nos escuchan ... - Están discutiendo por tu culpa. - ¿Por qué?
Porque eres como un zombie. Ya no hablas, no se puede saber lo que quieres. Y tienes siempre esa cara...
- ¡Déjame en paz! - Y si no,¿qué vas a hacer?
¡Trabajo todo el día...!
Vengo a casa un minuto para descansar y me recibes con esta cara. ¿Qué coño quieres de mi?
- Mamá está enferma por tu culpa. - ¡Mentirosa!
Sólo quiero saber lo que sabes de Annamaria y que aún no me has dicho. ¿Es tan difícil?
- ¡Ella está en el hospital por tu culpa! - No sé más que lo que ya sabes y estoy preocupado por Annamaría.
- ¡No estoy pensando en nosotros! - ¡Cuando te comportas así, no te soporto!
¡Ya no te aguanto!
¡Yo te mato! ¡Retrasado!
- ¿Qué problema tienes en el cerebro? - ¡Sandro! ¡Ehi! ¡Dejen eso!
- ¡Ha empezado él! - Cálmense. - ¡Me ha empapado!
- Por su culpa está mamá enferma. ¡Es un retrasado! - Basta, cálmate.
Cálmate.
Cálmate.
Ahora todos a la mesa, ¿De acuerdo?
Si, vamos a cenar.
Arturo ha hecho un pollo buenísimo.
Siéntate aquí.
Cuidado, está caliente.
- Solo tiene naranjas frescas. - Le agradezco, señora.
- ¿Quiere un poco también? - No, gracias. Muy amable.
- Su hijo esta muy bien educado. - No es mi hijo.
Es mi nuevo asistente. Sandrino, la llave inglesa.
- ¿Cuál de las dos? - La pequeña.
Vamos, ven aquí.
No, abre el grifo del agua.
Ahora mete la mano aquí y aprieta este tubo.
¿Lo palpas? ¿Sientes cómo fluye?
Esto es como si fuera una vena yendo a una arteria.
- ¿Haz estudiado el cuerpo humano en el colegio? - Si.
Imaginate que la fontanería es como el cuerpo humano. ¿Entiendes? Vive, respira.
Ahora pon tu mano en este otro tubo.
¿Sientes que aquí no fluye nada? Es la arteria que va al corazón.
Si no fluye nada, ¿qué significa eso? Está bloqueada.
Así que ahora la desbloqueamos.
Entonces, ahora bloqueo esta válvula grande.
Mientras tanto tú sostienes, con todas tus fuerzas, la pequeña válvula de ahí arriba.
- ¿Y si no puedo hacerlo? - Si no puedes hacerlo el fregadero tendrá un infarto.
Pero seguro que puedes hacerlo. Aprieta fuerte, con ambas manos.
- ¿Si la rompo? - ¿A quién le importa?. Yo lo arreglaré después.
Nunca debes tener miedo al hacer las cosas. ¿De acuerdo?
Un último intento, con todos los músculos. Dale. ¡Empuja! ¡Venga!
Ahi está, desenroscado.
Hecho. ¿Lo ves? Lo has conseguido.
- ¿Hemos terminado? - No, yo he terminado. A ti te toca limpiar.
¿Qué haces?
¡Vamos, estoy bromeando! Has estado muy bien.
¿Por qué me miras? Ahora cierra el agua y bebe el zumo.
- ¿Qué tienes? - Nada.
- ¿Qué haces? - Traduzco.
¿Qué traduces?
- A un filósofo inglés del setecientos. - ¡Uy qué aburrido!.
Martina por favor, ¿me dejas trabajar?
Juega con el iPad. De hecho, ve a la terraza. Es un bello día.
Está bien.
¿Entonces?
- ¿Por qué mamá llamó a mi hermano como Alessandro? - No lo sé.
Son muy buenos amigos, se quieren.
- ¿Qué tanto se quieren? ¿Mucho mucho? - Martina, ¿Qué pasa?
También se parecen un poco.
- ¿Quiénes? - Alessandro y mi hermano.
Mamá y Alessandro se conocen hace mucho. ¿Lo sabes, no?
- ¿Qué quieres decir? - Tambien dormían juntos.
Me lo ha contado ella.
- Seguro como hermano y hermana. - ¡Qué dices! ¿Es eso lo que crees?
De todos modos, dormíamos juntos los tres.
- Estuviste viviendo en Palestrina mucho tiempo, ¿no? - Cuando trabajaba con el jefe, hace siglos.
Pero luego volviste alguna vez.
Rehice los baños en el museo de la Diosa Fortuna gracias a Annamaría.
- ¿Por qué? - ¿Cuánto hace eso?
Ocho o nueve años.
Arturo, no le des más vueltas. ¿Qué es lo que quieres saber?
Hoy Martina me ha hecho notar que Sandro se parece a ti.
¿Sandro?
- ¿Te da risa? - Pero imagínate...
Martina piensa que Sandro puede ser tu hijo.
¡Qué despierta esta Martina!
Es una niña muy inteligente.
Entiende que cuando hay amor entre dos personas, existe la pasión.
¿Si o no?.
No es realmente una migraña. Es una especie de mordisco en la cabeza muy fuerte.
La buena noticia es que probablemente no sea un tumor.
De todos modos, me harán una biopsia para descartarlo... y no es un aneurisma.
- Qué bueno. - Tiene una bola de arterias. Es congénito.
Dicen que la tengo desde que nací y en teoría es menos peligroso.
- De todos modos, una operación cerebral no es cosa simple. - ¿Qué dice usted de la operación?
- Los médicos aún tienen que decidirlo. - Ellos ya lo han decidido.
No entiendo por qué Ud. habla con tanta propiedad siendo una cosa tan técnica.
Sólo espero que se den prisa porque quiero salir pronto de aquí.
Hay una cosa que preocupa: creí que usarían una sonda.
- ¿Y no va a ser así? - En cambio parece que van a abrirme
¿Te abrirán la cabeza?
- Saldrá todo bien, quédate tranquilla. - Si, no hay nada de que preocuparse.
Sin embargo, no era esta una excusa para dejar a los niños con vosotros tanto tiempo.
¡Figúrate!. Tú no te preocupes por eso. Los niños estarán bien sin ti.
- Igual Alessandro se lleva muy bien con ellos, Les va genial. - ¿Estás celoso tú?
Gracias.
¡Madre mía, qué angustia con esa señora!
No es doctora y habla como si lo fuera.
Afortunadamente no es un tumor ni un aneurisma. Bien, ¿no?
La convalecencia puediera ser larga. Pero nos organizaremos con los niños, ¿Cierto?
Oye...
Es Annamaría, Arturo. No es cualquier persona.
- Lo sé. - No, no lo sabes.
No lo sabes.
Nunca entendiste cuánto me preocupo por ella.
Anamaría y yo estábamos prácticamente juntos cuando nos presentó.
Entonces nos entendió a ti y a mí y...
Dio un paso atrás, así sin más.
Yo no lo valoré lo suficiente.
Ella nunca me lo reprochó.
En cambio, yo debí haberla ayudado más todos estos años, tal vez...
...con los niños, con su vida arruinada..
Y no he sido capaz.
Quizás, esto es lo que soy...
...un incapaz.
Serás un incapaz pero sabes abrocharme el casco.
¡Cretino!.
- Dividimos el dividendo por el divisor. - Si, pero necesito llegar a la cotización.
¿La cotización?
- La cotización. - Anco Marzio. - Anco Marzio.
- Tullo Ostilio. - Tullo Ostilio. No, reiniciamos. - ¿Por qué? - Reinicia.
- Romolo... - Ahora llegamos a la cotización.
- Un momento. - ¿Esto está bien o mal? Dividido siete al cuarto...
- ¿Son siete a la octava? - Respondo a un mensaje, luego te escucho.
- Romolo, Numa Pompilio. - Numa Pompilio. - Tullo Ostilio. - Tullo Ostilio.
- Anco Marzio. - Ya lo haz dicho. - ¿Lo he dicho esto antes? - Si.
Dividido por siete al segundo y el dividendo es...
- He hecho el clásico de agarrar el móvil. - No te distraigas. - No me distraigo.
¡Yo los conozco! Numa Pompilio...
Debe dividirse por siete al segundo. Entonces el dividendo es...
- Tarquinio Prisco. - Tarquinio Prisco! Es como Mammolo, nunca lo recuerdo.
Cuarenta y nueve. ¿Está bien?
- ¿También a ti te resulta cuarenta y nueve? - Si. - ¡Muy bien! Cuarenta y nueve, genial.
- Romolo. Numa Pompilio. Tullo Ostilio. - ¿Se apuran? Tengo hambre.
- No me interrumpas ahora, los tengo todos aquí. - Déjalos terminar. Yo me encargaré de la cena.
- Tullo Ostilio. - Tullo Ostilio. - Anco ... algo.
- Anco Marzio. - Anco Marzio. - ¡¿Anco, algo?!
Tullo Prisco... Si no lo sé, no lo sé.
¿No tienes hambre?
- ¿Si o no? - Si. - Vamos a comer ahora. Basta de Romolo y Numa Pompilio.
¿Estás triste?
¡No! ¿Por qué lo preguntas?
Perdona.
¿Me he equivocado?
No te has equivocado, es cierto. Estoy triste.
¿Por qué lo habré negado antes? ¡Estúpida que soy!
Tú no eres un niño.
Perdóname tú.
Discúlpame.
¿Por qué?
Es un placer estar con una mujer como tú.
¿Estás triste?
¿Cómo podría?
Te enamoras de mí todos los días. ¡Oh Dios!
¡Es tan hermoso!
- ¡Ha llegado la cena!
¡Pizza!
- ¡Oh Dios! - ¿A dónde vas? Comamos aqui. - Si. Prissy!
- ¿Vienes Prissy? ¡Esra, Mina! - ¡Venga, Prissy! Está buena y caliente.
- ¡Esra! ¡Mina! - Ya vamos. - ¡Si, que se enfría!
- Venga. Cuidado, te quemas! - ¿De qué tipo hay? - De todo.
- Mozzarella y tomate. - Jamón. - Salchicha.
Carne de dinosaurio.
Arturo, ¿Qué sucede? ¡Estoy trabajando!.
Perdone, ¿Quién habla?
¿Cómo está ahora?
De acuerdo, envíeme la dirección. Enseguida estoy ahí.
- ¿Ha terminado? - Debo irme, tengo una emergencia. - ¿Qué le digo a la señora? - Que regreso mañana.
- ¿Eres Alessandro? - Si. - Mucho gusto, yo soy Michele. - Hola.
De repente se sintió mal. ¡Me ha dado un susto!.
- Quería llamar al 118, pero insistió te llamara antes. - ¿Como está? - Ahora duerme.
- Le he dado un tranquilizante. - Hay que despertarlo, no tengo mucho tiempo.
- Debo explicarte. - No tienes que explicarme nada. Ya lo sé todo.
¿Te lo ha dicho él?
No te preocupes, yo lo acepto. Después de tantos años a mi también me pasa.
Entonces tú tienes una historia también.
Escucha, guapo... Una cogida no es una historia.
¿No es una historia aunque lleve sucediendo dos años?
¿Cómo... dos años?
¡Perfecto! Hace tiempo lleva prometiéndome que te lo diría.
Al principio nos veíamos para follar esporádicamente, pero luego...
¿Tú no notaste nunca nada?
- Eres muy distraído. - ¿Cómo podía notarlo? Él siempre está en casa, nunca sale.
- Pero tú siempre estás fuera. - Si, pero yo...
- ¿Hiciste esta en nuestra casa? - ¡Habla bajo, lo despertarás!. - ¿Te preocupa que lo despierte?
¿Crees que me lo voy a llevar así dormido en mis brazos?
- Mira esto. ¡En nuestra casa! - Nunca he estado en tu casa. ¡Lo juro!.
Él viene a mi casa cuando tú estás ocupado.
- Para mi tampoco es fácil. - Supongo que no, de hecho estoy conmovido.
Hasta hace una hora le creí. Que quería decirte lo nuestro.
- ¿Decirme qué? - Que te dejaría y vendría conmigo.
¿Que vendría contigo?
- Lo siento, ¿Cuándo te lo dijo? - ¡Pero siempre lo posponía!
Siempre sorpeché que nunca lo haría. ¿Cuándo se sintió mal, a quién quiso llamar?
¡A tí, sólo a ti!. Prácticamente me obligó: "¡Llama a Alessandro, Llama a Alessandro!".
- ¿Qué más hay que entender? ¡Él te ama a ti!. - ¿Entonces qué quieres? ¿Que te consuele?
Hazme un favor. ¡Quiero que le digas que yo no puedo seguir así: esto termina aquí!.
Que no me busque ni me llame más. ¿De acuerdo? Te lo agradezco.
Cierra la puerta cuando salgan.
¡Y encima tengo que hacer de mesajero amoroso!
¡Hey!
¡Hey! Despierta, retrasado.
¡Venga! Camina.
- ¡Oh Dios! - Vístete, por favor.
- ¿Me alcanzas los pantalones? - Ya.
¡Quizás debieras ponerte antes el calzoncillo! ¡Gilipollas!.
- ¡Dos años! Genial, felicitaciones. - Que conste que tú comenzaste antes.
Yo siempre un "te follo y no te he visto". Tú en cambio te inventas una historia de dos años...
Eres un hipócrita incluso cuando para ligar. ¡Encuentras un desconocido en el chat y ya lo amas!
- No lo he conocido en un chat. - ¿No? ¿Y dónde entonces?
En una galeria de arte, en la inauguración de una muestra.
¿Qué miedo no? Quizás es uno que caza por los museos.
- La muestra era suya. - ¡Ya vi su obra maestra!
¡Felicitaciones!, una hermosa pose. ¡Estupenda!.
Me hiciste el tonto durante dos años, Arturo.
- Te lo hubiera querido decir. -¿Cuándo?
- ¿Con una postal desde algún sitio? - No iba a irme con él.
Pues a mi parece lo contrario.
De todos modos, te aconsejo que desempaques. No sé si puedas retormar aquello.
- De hecho, en mi opinión, no creo. - ¿Qué le has dicho? -¿Yo?
No te preocupes, no te arruiné la historia. Lo hiciste tú solo.
Se dió cuenta de lo mucho que me amas. ¡Imagínate, el pobre está celoso!
Me gustaría saber qué le hiciste creer.
Tengo curiosidad por entender cómo lo engañaste.
Me parece verte.
- "Después de tantos años juntos el sexo se ha ido".
"Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Somos como hermanos".
No, tal vez "hermanos" sea demasiado. Debes haberle dicho algo como ...
- "Hay complicidad, pero somos como amigos".
"Un poco más que amigos. Nosotros somos como"...
¿Cómo que somos?
¿Qué somos tú y yo, Arturo?
Pónle un nombre, veamos que te inventas.
¡Madre mía! ¿Se te ha soltado la lengua?
Hace mucho no hablabas tanto. Los cuernos te han venido bien. ¿Sabes?
¿¡Si!?¡Dale, venga! ¡Golpéame!¡Golpéame!.
A veces, eres como un crío.
Martina.
- ¡Sandro! - ¿Dejaste a los niños solos? - ¡No!. - ¿¡Dejaste a los niños solos!?
- Si...¡He dejado a los niños solos!. - ¿Eres estúpido? ¡Martina!
- ¡Sandro! - ¡Martina! - ¡Sandro! - ¡Sandro, Martina!
- Busca en la terraza. - ¡Sandro!
- ¿Esra, Mina, están en casa? - ¡Cómo se te ocurre dejar dos niños solos!
- ¡Chicos! ¡Prissy! ¿No hay nadie en casa?
- ¡Martina! - ¡¿Cómo se te ocurrió?! - Esperaba volver enseguida.
- Sólo una cosa tenías que hacer.¡No haces una mierda en todo el dia! - ¿Cómo dices? - Olvídalo.
- ¡Sandro! - ¡Martina!
- ¿Han visto a los niños? - ¿Cuáles niños? - ¡Sandro y Martina! - ¿Quiénes son? - ¡Déjalo!.
- ¿Que ha pasado? - ¡Él los ha dejado solos! - ¡Salí solo un momento!
¡Sandro!
- ¿Marzia, has visto los niños? - No. - ¿Han perdido a los niños?
- No, seguro estarán... - ¡Él los ha perdido! - ¡Martina! - ¡Sandro!
"Yo, la abajo firmante, Annamaría Muscarà."
"..nacida en Palermo el 10 de julio de 1981..."
"..residente en Calle de la Estrella No. 12, Palestrina..."
- Nadia, ¿has visto dos niños de diez y doce años, paseando solos? - No Arturo.
"En plena posesión de mis facultades físicas y mentales, nombro..."
"..en caso de muerte o incapacidad para razonar y delegar..."
"..debido a un accidente o enfermedad grave, a Alessandro Marchetti..."
- ¿Ha visto a dos niños? - Si, los he visto en el supermercado hace diez minutos.
¡En el supermercado!. ¡Arturo, están en el supermercado! ¡Vamos!
"Nacido en Roma el 27 de enero de 1977..."
"...y residente en Roma en Calle de la Liga Lombarda No.43..."
"...independientemente de su estado civil, como tutor hasta la mayoría de edad..."
"... de acuerdo con lo dispuesto en el artículo número 348 del Código Civil..."
"...de mi hija, Martina Muscarà, nacida en Roma el 15 de febrero de 2007..."
"... y mi hijo, Alessandro Muscarà, nacido en Roma el 21 de noviembre de 2011."
¡Maldita sea!
- ¡Maldita sea! ¡Apúrense! - ¿Quién os ha dicho que salieráis?
- ¿Quién os ha dicho que salieráis? - ¿Estáis locos? - ¡Nos habéis dado un susto!
- ¿Os escapaáis así? - ¡Eso no se hace! - No quiero oír una palabra. ¡Vamos a casa!
"Agregando que al no haber padres naturales reconocidos..."
"...Alessandro Marchetti ha sido la persona que ha estado siempre presente durante el crecimiento..."
"..y la educación de mis hijos mucho más que cualquiera de mis familiares o amigos..."
"...y ha establecido con ellos una relación de diálogo, confianza y cariño."
Ustedes, sóis todos unos idiotas porque seguro lo sabíais.
- Te juro que no lo sabíamos. - Ah Esra, estoy seguro que tú lo sabías. - ¡No!
- ¿Por qué debíamos haberlo sabido? Arturo nunca habla se sí mismo con nosotros. - ¿Qué ha hecho Arturo?
- Existe otro. Yo me lo había imaginado. - ¡Prissy...!
- Todos hemos tenido a "otro", no sólo Arturo.
- ¿Quién es Arturo? - O sea, Prissy lo sabía y vosotros no.
Mina no sabía nada. Ella sabe todo de todos en este edificio y esto no.
Escúchame, tú no lo has entendido.
Reflexiona por qué ha sucedido esto.
¿En serio me estáis diciendo esto? Él se escabullía cada vez que yo estaba fuera trabajando y...
- Vosotros estáis ciegos si creéis que yo soy la puta y él es el santo. - Alessandro...
No hables de mí como si yo no estuviera presente. Y cuida las malas palabras frente a los niños.
¡A buena hora te preocupas por los niños! Antes los dejas solos y ahora te preocupan las malas palabras.
- Acompáñame un momento aqui, por favor. - No. - Ven que necesito decirte algo. - No.
- Ven aquí un momento. - ¿Quieres decirme algo? Dímelo frente a todos.
¿Que problema hay? ¿Te avergüenza decírmelo?
Basta.
Es suficiente.
Terminemos aquí.
Ya no puedo más y me siento así desde hace tiempo.
Yo me marcho ahora y mañana vengo por mis cosas.
- ¡Sorpresa! - ¡Mamá!
¡Mamita!
- ¡Mamita! - ¡Hola!
- He abierto la puerta y ella estaba ahí. - Me ha ayudado una enfermera.
- ¡Qué hermoso vestido! - ¿Has visto? Me he arreglado por vosotros. - Gracias.
Hoy me quedo hasta tarde y luego Mina me lleva de vuelta.
Quería decirte algo relacionado con los niños.
- He escrito una carta. - Arturo y yo nos estamos separando.
¿Por qué?
Tiene otro y no es un capricho pasajero.
No se deja algo después de tantos años sólo por por un par de cuernos.
- Tú lo has dejado muchas veces por menos. - ¿Y eso a qué viene? Yo soy impulsiva.
No he podido vivir en pareja.
Ustedes son como dos gemelos siameses. ¡Nada los puede separar!
Sin embargo, ha llegado el momento de hacerlo...
...y debemos vivir separados.
Ya no puedo quedarme con los niños.
No puedo hacerlo solo.
¿Me pones en esta encrucijada ahora que tengo la operación? ¿Tú...?
Lo sé, pero...
Aquí no hay el clima adecuado. Es un manicomio.
Me he estado llevando a Sandro al trabajo en una casa
Tengo que darle vueltas a las obras. Dos niños son mucha responsabilidad, ¿Entiendes?
No creo que pueda soportarlo más.
¿Y ahora...?
Habría una solución.
¿Cuál es?
La sabes.
No... Ella no.
- Solo por poco tiempo, hasta que estés bien. - ¡He dicho que no!
- Basta. - Ven aquí.
Ven aquí.
¡Tengo miedo!
¡Mamá!
- ¿Qué haces? - Hoy duermo aquí.
Ya que yo estoy con los niños, puedes dormir en la cama del cuarto.
- Nos han visto discutir. - ¿Y eso a que viene? Una cosa es discutir...
Y otra cosa es dormir en el sofá.
Ya le hicimos la biopsia. Por favor, no la cansen mucho.
Despacio, despacio.
- Hola.
Te queda bien la bandana.
Está bien...
Inténtenlo.
Intenten llamarla.
De todos modos ella no vendrá.
No los querrá tener cerca.
Mantéganme fuera de todo.
No quiero que le roguéis.
No le insistáis.
Esa es una bruja.
Quizás vosotros seáis más brujas que ella así que...
Esto ella me lo va a hacer pagar.
- Buenos días. ¿Con la señora Elena? - Buenos días. ¿Quién habla?
- Buenos dias. Soy Alessandro Marchetti. Soy un amigo de Annamaría, su hija.
- ¿Le ha pasado algo? - Si, es decir, no. No se preocupe.
No es nada serio. Pero es que... Annamaría tiene que ser operarada.
- Ella está en un hospital, pero está bien. - ¿Qué tipo de operación?
Escuche, señora. Es una un procedimiento algo delicado porque es en la cabeza.
Pero no es por nada horrible.
Quiero decir, es algo... congénito.
Entonces no puedo decirle mucho más.
Pero el caso es que... Annamaría tendrá una convalecencia larga.
- ¡Oh Dios mío, cuánto lo siento!. - Si y este es el problema.
Necesitamos a alguien que pueda cuidar de los niños.
La llamo por los niños, porque sus nietos se quedan aquí con nosotros.
- ¿"Nosotros"? - Si conmigo y con Arturo.
Buenos días señora yo soy Arturo. Buenos días Sra. Muscarà.
Mire los niños se están quedando ahora con nosotros.
Pero ellos viven en Palestrina, cerca de Roma y obviamente no pueden estar solos...
- ¿No pudiera Ud. venir por unos días a...? - No, lo siento mucho.
Yo no estoy en condiciones de moverme. Tengo una pierna que me duele mucho.
En cambio, perdone la exigencia. ¿No pudiérais vosotros traer a los niños?
Quizás no haya sido una verdadera madre, pero si que pudiera ser una buena abuela.
- Dadme el número de Annamaría y yo la llamo. - Ehm...
Está bien señora lo hablamos con Annamaría, y quizás mañana ella le llama.
De cualquier modo, gracias. No se preocupe.
- Adiós entonces. - Hasta luego, hablaremos pronto.
Adiós y gracias.
- ¿No deberíamos llamar a esa señora? - Luego, cariño.
Si mamá. Yo también te amo mucho.
Sandro, ¿Qué haces aquí?
¿Ahora hablas solo?
Sandro.
Venga, vámonos.
La Diosa Fortuna sana todas las enfermedades.
Es verdad. Según los antiguos romanos, ella tenía poderes curativos.
Has repetido lo que dijo Sandro, pero con palabras más rebuscadas.
- Siempre vas de sabelotodo. - Que seas un ignorante no es culpa mía.
- Yo he sido ignarante siempre. - Lástima que no me di cuenta antes.
Yo tampoco me he dado cuenta de muchas cosas. Siempre he llegado tarde.
¿Qué tienes?
¿Qué miras?
Yo estuve aqui con un grupo de turistas.
Hacía de guía.
Les explicaba que para los romanos la fortuna, realmente era...
Una divinidad neutra...
...y, si la suerte era buena o mala, dependía sólo de nosotros.
- Alessandro y vuestra madre estaban sentados allí. - No, yo no estaba sentado.
Tienes razón.
Annamaria estaba sentada. Tú estabas de pie y de espaldas.
Cuanda ella me saludaba tú te diste la vuelta para verme.
¿Fue amor a primera vista?
Para mi, si. Pero yo era muy marginal para el principito. ¿Entiendes?
Yo le gusté porque era lo contrario a él.
¿Aún lo recordáis todo?
Mamá, estaremos bien.
Además estará bien ver el lugar donde fuiste una niña.
Me dijeron que hay un jardín y una casa grandísimos.
- Y que está muy cerca del mar. - ¡Qué dulce eres!
Te los encargo a todos, no hagas enojar a la abuela.
Deben obedecer, ella siempre tiene la razón.
- Confía en mi. - De acuerdo.
- Y tú contrólate. - No te preocupes, mamá. Yo me encargaré de eso.
Bueno...
Todo lo bueno tiene que acabar ¿No?
Así tienen tiempo para ordenar vuestras cosas.
¡Chicos, es aquí!.
- ¿Quieres un helado? - Si.
- ¿Podemos ir a por un helado? - ¿Tenéis dinero?
- Si, tengo un poco. - De acuerdo. Pero os quedáis cerca, no os alejéis.
- Martina, presta ateción a tu hermano. - Si.
¿Me pasas el ketchup?
Escucha, Arturo, Yo...
Quiero que terminemos civilizadamente.
Sin hacernos daño.
Desde que partimos estás hecho un mudo. Yo no te pedí que vinieras.
Pude haber traído a los niños yo solo.
Cierto.
Ellos también son más tuyos que míos ¿No?
Como todo. Como Annamaría, los amigos, la casa obviamente.
- La casa es tuya, por eso me voy yo. - ¡Cómo te gusta hacer la víctima!
Tengo un presagio. Ahora es cuando hablas de la carrera universitaria, de tu renuncia...
Dale, ya lo veo venir...
Tomé algunas decisiones equivocadas, pero eran mis decisiones.
También te equivocaste al renunciar a ser escritor.
Recuerdo cuando llegó la carta del editor que rechazó tus escritos.
Lloraste tres dias seguidos.
¿Hablemos de la cátedra? de cómo te rendiste antes de intentar ganar el concurso...
Después vino la renuncia. ¡Sin siquiera hacer la oposición!
- ¿Te lo impedí yo? - Yo Dejé todo para venir a Roma.
Renunciaste a una vida de mierda comparada con la que has tenido conmigo.
¿Hacemos cuentas con el mesero?
¿Quieres que comprobemos cuánto dinero haces con las putas traducciones?
¿O te complace hacer de artista incomprendido conmigo?
No es culpa mía si eres un fracasado.
¿Qué estás haciendo?
Dale, fracasado, pásame el ketchup.
¿Y bien?
¿Qué hacen aquí a esta hora?
Este que me ha despertado. ¡Yo estaba durmiendo tan bien!
- ¿Por qué? - Estaba preocupado por ti, no te veíamos.
¡¿En serio?!
Yo pude haber sido un profesor universitario. ¿Lo sabías?
Podría haber ido a enseñar.
Pero renuncié a todo.
Sí, es cierto. Yo lo quise así. Lo sé, fue mi decisión.
Fue hace tanto tiempo.
Pero ahora parece...
..que fue hace poco.
¿Qué diablos pasó entonces?
¿Cuando ha cambiado todo?
Nadie te lo avisa.
No, nadie te dice: "Atento, peligro".
No, no, no. Se acaba el sexo, se acaba la pasión.
El romanticismo. ¡Todo!.
Y uno se queda así...
Pero es que nosotros teníamos un proyecto en común. ¿Entiendes?
¿Y por qué ahora no recuerdo? ¿Qué carajo fue de ese proyecto?
¿Qué hacemos aún juntos? ¿Esperar a envejecer?
¿Sabes que lo miro a veces y me parece que no lo conozco?
Pero también me provoca tanta ternura cuando...
incluso cuando hace estupideces. ¡Y mira qué hace tantas!
Porque yo lo conozco de verdad.
Yo sé quién es él, ¿Entiendes?
Pero no sé si es suficiente.
No.
¿Será que eso no es suficiente?.
¡Y ahora nunca envejeceremos juntos!
Pero si ustedes son ya unos viejos.
(Mina canta "Luna Diamante") No quiero bailar.
Hay solo una media luna esta noche.
Nada puede suceder.
Y sin embargo lejos de la nada, algo sucede.
Pero no aquí.
Necesito de alguien ...
..que piense en mi como si fuera una esposa.
Entonces llévame a casa. Al sitio donde nos conocimos
La gente hablaba y bebía, el amor era casi inocente.
Hay una luna turquesa y diamante esta noche...
..que puede destrozarme el corazón.
Tú con tus manos, yo con mis ojos con mi boca...
.. regresemos a casa, ayudémonos a recomenzar.
Vestida como una señora...
..solo para hacerte amarme.
Pero no estoy segura...
..que no sea tarde esta noche para los dos.
¿Y tú por qué no hablas?
Una palabra borraría mi rencor.
Ya no sé ni lo que digo.
humillada en silencio tal vez, arrancada de mis sentimientos.
Lo sé, lo sé incluso a plena luz...
..Serías mi primer pensamiento...
.. siempre vital y fuerte, como el resplandor del día.
Le he dado demasiada importancia a este amor.
Hay una luna turquesa y diamante esta noche...
..que lastimaría a cada corazón.
Si, estoy triste y te extraño incluso si camino a tu lado.
y querido, siempre has estado junto a mi dolor.
Solo dame un poco de agua...
..porque he esperado tanto.
Porque siempre he vivido...
..esperando la certeza para regresar a ti.
Esperénme.
- Buenos días. - Buenos días.
- Bienvenidos. - Gracias. - Yo soy Lea. Adelante, por favor.
- No es la abuela.
- buenos días, bienvenidos! - Soy Alessandro. - Alessandro.
- yo soy Elena. - Arturo. - Estos son mis nietos.
Yo soy vuestra abuela. ¿Lo saben?
Tú debes ser Sandro. Tú eres Martina.
¡Qué hermoso rostro tienes!
¡Qué mirada de orgullo!
Acomódense, por favor.
Pueden dejar el equipaje aqui.
Estoy tan agradecida que hayan traído a mis nietos.
No pueden imaginar cuánto he esperado este momento.
- ¡Me imagino! Su hija nos habló mucho de usted.- Bueno..
¡No me atrevo a imaginar que les ha dicho! Aquí hay un refrigerio para todos.
- ¿Qué hemos preparado, Lea? - Para los niños, tres tipos de granizados.
Leche de almendras, limonada, té frio y canolis.
- Instalense primero y luego pueden comer. - ¡Niños! Está es vuestra habitación.
¿Les gusta? Aquí nunca estarán abrurridos estará todo bien. ¿Es cierto, Lea?
- Sí, pueden realizar paseos en barco, baños en el mar. Lo que quieran... - Sabrán nadar, espero.
- ¿Hay delfines? - Gracias a Dios, no.
Para vosotros, la señora ha preparado dos habitaciones colindantes con baño compartido.
- Es un arreglo temporal. - Así que solo se quedan por una noche, ¿verdad?
- Si. - Aquí dormía Annamaría.
Un día intentó prender fuego al habitación. Tuvimos que cambiar la tapicería.
- Está se la queda él. - No, tú. - Cógela tú. - No es problema.
- Por favor! - Está bien. - ¿Seguro que ya estáis de acuerdo? - Si.
- ¿Usted es Arturo, cierto? - Si. - Venga, le acompaño.
- Esta era la habitación de Lorenzo, mi otro hijo.
Él falleció en esa cama.
Nadie ha dormido aquí desde entonces. Usted será el primero.
Gracias.
Conocí al barón Muscarà en Todi.
Era amigo de amigos de mi familia.
Lo único bueno que me ha dejado ha sido Lea.
Mi familia ha cuidado de los barones por generaciones.
No sé que hubiera hecho sin ella
Hemos pasado por todo juntas. Es como una hermana, más yo diría.
No exagere, señora.
- ¡La señora exagera! - Sólo ella y yo nos quedamos aquí.
Primero estaba mi hija, pero escapó y luego mi hijo.
Él tambien se fue demasiado pronto.
- Hace unos años, fue una tragedia. - Una sobredosis.
- Perdone, no debí... - No te excuses.
Ha sido Lea quién me presentó a Melina y Leonardo. Ellos lo organizan todo.
Si la señora no alquilara las alas laterales de la casa, todo se iría por el desagüe.
Veréis qué bonitas fiestas organizan.
Y desde aquí, no sentimos nada.
- No molesta nadie. - Y nadie os molestará nunca.
Pero os divertiréis de igual modo y los niños serán una bella distracción.
- La signora no tiene necesidad de distracciones. - Disculpe, lo decía sin pensar.
Será una buena temporada.
¿Y cuánto durará? ¿Cuánto tiempo se quedarán mis nietos?
Ddepende de la recuperación de Annamaría.
Seguro se recuperará muy pronto para no dejarlos tanto tiempo conmigo.
- Esperemos. - ¡Martina!
Come.
- Te lo devolveré en la mañana. - Si.
- ¿Necesitas alguna otra cosa? - No. - Vuelve a la cama y trata de no despertar a Sandro.
- ¿Estás seguro que podrás dormir aquí? - Seguro. ¿Por qué no?
- ¿No dormís siempre juntos? - Martina, es tarde. Vamos. - De acuerdo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
No, no. No la cierres.
Te pido que saludes a mi hija de mi parte.
Dile que tal vez esta sea la oportunidad de volver a encontrarnos después de tanto tiempo.
De todos modos, tengo que agradecerles por haber traído dos nuevas vidas a esta casa.
Le agradecemos por la hospitalidad.
- Llévenle también mis saludos a Annamaría. - ¡Por supuesto, faltaba más!
Bien, ha llegado el momento.
Seáis buenos.
- Vayan al mar que aquí es hermoso. - No exageréis con los helados.
- Venga, cambien esas caras. Regresaremos pronto. - No les creo. - ¿Por qué?
- Es cieto. Os prometo que regresaremos. - Te lo prometo. ¡Sandro!.
- Sandro, no hagas eso. Ven aquí, ¡Sandrino! - No os preocupéis.
Es muy sentimental como todos en la familia, pero lo aprenderá a controlar. Yo me encargaré de eso.
Vamos, Martina.
- Hasta pronto. - Hasta pronto.
- ¿Sandro, qué has hecho?
Tal vez fue todo una obra de teatro pero los trató bien. De Verdad.
- ¡Si lo decís vosotros! - Cuando todo termine, te los traigo de vuelta. Lo juro.
¿Y vosotros?
- ¿Cómo estáis? - Bien.
Encontré una habitación para alquilar. Tan pronto como pueda, me mudo.
Pero no te preocupes, seguiremos cuidándote juntos.
- ¡Buenos días! - ¡Buenos días! - No, tranquilos. Me voy enseguida.
- Ellos son mis más queridos amigos. - ¿Cómo te sientes? - Aparte del dolor de cabeza, bien.
¡Estamos listos! Mañana en la mañana lo hacemos, ¿eh?
Sólo sopa para cenar esta noche.
- Dentro de un rato pasamos a cortarte el cabello. - La corte de ovejas, ¡no! - Sólo un poquito.
- Sólo lo necesario. - Prepárate.
- Después de la operación cualquier cosa extraña es normal. - Doctor, en ella lo extraño es normal...
Tal vez repitas las mismas cosas o no hablarás durante unos días...
Entonces, prepárate. ¿Está bien?
- Se las dejo, no la cansen mucho.- Pierda cuidado. - Vuelvo más tarde. - Hasta luego.
- No hemos comentado sobre el doctor, hablemos de ello. - Ya me lo temía.
- De hecho, te has demorado en fijarte. ¿Quieres que te operen? - Quizás una revisión completa.
Lo he hecho para evitarte el ingreso, y que fingieras una enfermendad...
- Sabemos de que pierna cojeas. - ¡Lo sé. Dijiste "nada especial"!
Has dicho que no era nada especial para que luego yo me interesara.
- Es cieto. - Como con todos, ¿verdad?
Annamaría...
- ¡Annamaria! - ¡Annamaria! - ¡Escúchame! ¡Annamaria!
- ¡Escúchame! - ¡Oh Dios mío! - ¡Doctor!
- ¡Doctor! - ¡Annamaria, levántate! - ¿Qué sucede? - No lo sé. - ¡Ayuda!
- ¡Despiértate! - ¡Annamaría! ¡Annamaría!
- Hagamos un TAC. - ¡Enrico! - ¡Vamos, de prisa! - ¡Enrico!, rápido.
¡Venga, rápido!
- ¡Annamaría! - ¡Venga! - Vámonos
¡Annamaría! ¡Annamaría!
¡Annamaría! voltea, voltea.
Gracias.
- Gracias. - Ay Annamaría...
Gracias.
- Mis condolencias. - Gracias.
- ¡Señora Elena, qué desgracia! ¡Qué dolor! - Gracias.
Una casa destruída.
- Los niños no están en su cuarto. - ¿Cómo qué no están? - No.
- ¿Y vosotros por qué seguís aquí? - Nos gustaría saludar a los niños. ¿Dónde están?
Mis nietos están conmocionados y vuestros saludos no serían oportunos.
Señora, Annamaría quería que la cremaran y Ud. lo sabe.
Nadie en mi familia ha sido cremado y no voy a hacer una excepción con ella.
¡Pero esa era su voluntad!.
Annamaría siempre hizo su voluntad y siempre se equivocaba.
Sólo la enfermedad lo hizo entrar en razón y me envió a los niños.
Realmente fuimos nosotros quienes la convencimos. Ella no quería dejárselos.
- Quizás debimos haber hecho las cosas de otra manera... - ¿De qué otra manera?
- Debimos habernóslo quedado. - Si. - Con ayuda de nuestros amigos. - ¿De vuestros amigos?
Conozco vuestros amigos.. ¿Quiénes...
La emigrante con ese medio hijo o hija de plástico que no se sabe ni qué es?
¿O quizás la vendedora de baños con su marido medio tonto? ¿O será la negra?
¿Estos son vuestros amigos y con ellos queríais criar a mis nietos?
- ¿Cómo puede saber todo eso? - Yo siempre lo supe todo de Annamaría.
Era mi hija, sangre de mi sangre.
- Ud. la hizo investigar. - ¿Realmente vosotros habríais creído...
..que podríais criar a mis nietos? Vosotros no sois más que unos, un par de...
- ¿Qué somos? ¡Dígalo! - ¡Lea!
- ¡Lea! Acompaña a estos señores. - No se moleste.
Sabemos la salida.
No os preocupeís, muy pronto los niños sabrán olvidar.
- ¿De la madre? No lo creo. - De la madre, no. De vosotros seguro.
Por aquí, por favor. Vengan conmigo.
Esto era de Annamaría. Yo lo conservaba conmigo.
La señora no me dejó meterlo en el ataúd con ella.
Si me lo permitís, me gustaría dárosla como recuerdo suyo.
Vosotros la amábais tanto como yo...
Primero fue su hermano y ahora mi niña querida.
No es justo.
Cuando eran pequeños Yo era joven, si.
¿Pero cómo les pude ayudar?
Todavía escucho, de noche...
aún escucho...
..sus golpes detrás del armario. Les escucho llorar.
Elena... La señora Elena...
Fue todo para mi más que mi familia.
Pero ¿cómo va a cambia ahora? Ella no va a cambiar.
Yo esperaba que...
..al menos vosotros...
Pero vosotros teneís vuestros propios problemas. Lo entiendo.
Vosotros habéis nacido marcados. ¡Qué Dios me perdone!
- Pero no quiero a la Sra. Elena vuelva a repetirlo. - ¿Qué quiere decir?
- ¿En qué sentido "vuelva a repeirlo"? - Ssh...
- ¿Qué significa? se refiere a Sandro y Martina... - ¡Cállese!
Yo no he dicho nada, no pienso nada.
Lo que he dicho antes, fue algo que sucedió hace mucho.
Ahora márchense.
¡Márchense y que el Señor os muestre el camino correcto!
¿Escuchaste lo que dijo?
Ya tenemos nuestros problemas.
Metámonos en más problemas.
- ¿A dónde váis? - ¿Dónde están los niños? - ¡Fuera de esta casa!
Están dónde deben estar. Voy a llamar a la policía.
- ¡Sandro! ¡Martina! - ¡Déme su teléfono!
- ¡Me tiene hasta la polla, señora! - ¡Pervertidos! - No vas a llamar a nadie. - ¡Sois carroña!
- ¡Lea! - ¡Ayuda! - ¡Martina! ¡Sandro!
- ¡Cómo lo has permitido! - ¿Qué sucede? - ¡Deténgase ahí! - ¡Os voy a envíar a la cárcel!
- ¡Sandro, Martina! - ¡Abre! - ¡No! ¡Deténganse!
- ¡Basta! - ¡Déme la llave! - Yo os la daré.
- ¡Déme la llave! ¡Estese callada! - Aquí está.
- ¡Basta! - ¡Basta, señora. Basta!
- ¡Estáis arruinados! No me conocéis, aprenderéis quién soy.
- ¡Ud. los encierra en un armario!. ¡Ya me lo decía Annamaría! ¡Ahora veo que era cierto!. - ¡Si!
- Se lo merecía. - ¡Métase ahí! - ¿Qué ha hecho?
- ¡Ud es un monstruo! - Adelante. ¡Bruja!
- ¡Monstruo! - ¡Bruja! - ¡Os pondré en la cárcel por esto!
¡Dad gracias a Dios no la encierro en este armario, perra!
- ¿Has oído? ¡Perra! - ¡Malditos! ¡Pervertidos! ¡Maricas!
¡Esto es secuestro de menores, os váis a la cárcel!
- Hemos perdido el barco.
Me han dicho que debemos ir a Messina a tomar el ferry.
- Se necesitan tres horas para llegar a Messina. - Si conduces tú, cuatro.
- ¿Y ahora qué hacemos? - Lo decidimos mañana.
- ¿Y si os arrestan?
Hey...
Lo decidimos mañana.
Mañana me dices qué tanto me miras.
- ¡Un delfín!- ¿En serio? ¿De veras? - Allí, míralo.
¡Sandro, espera! Sandro!
- ¡Sandro, espera!
Sandro, ¿Dónde vas?
¡Sandro, espera!
¡Sandro!
¡Espera, Sandro!
(voz de Annamaría) Chicos, ¿sabéis que la Diosa Fortuna guarda un secreto?
Es un truco mágico. Escuchen.
¿Cómo hacéis para tener siempre con vosotros a todos los que realmente amáis?
Debéis mirarlos fijámente, robar su imagen, cerráis fuertemente los ojos.
Mantenéis los ojos bien cerrados y la imagen descenderá a tu corazón.
Desde ese momento, esa persona estará por siempre con vosotros.
Por siempre.
Por siempre.
Subtítulos: Alain Rodríguez
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