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Original subtitles

Sólo soy un buscavidas Que de pueblo en pueblo va

Ningún trabajo me atará, Sólo soy un aventurero

El mundo es grande Bajo el cielo

Hasta que encuentre mi lugar No lo dudaré un instante

Seré un buscavidas errante

Si una chica guapa apareciera

Le diría hola Y adiós a la primera

Iré a donde quiera Escurridizo como la arena

Trabajo en lo que puedo Cambio de planes cuando quiero

Mientras sea feliz Perder no puedo

Hasta que encuentre mi lugar No lo dudaré un instante

Seré un buscavidas errante Seré un buscavidas errante

- Permítanme. - Gracias.

¡Estamos aquí!

Hola. ¿Cómo estás?

- ¿Por qué tardasteis tanto? - Tomamos un atajo.

Una cerveza, por favor.

También hay refrescos. Normas de la casa para menores.

- Somos mayores de 18 años. - Seguro que sí, cariño.

¿Por qué llaman a este sitio el salón de té, cariño?

Antes estaba de moda y ahora ya no tanto,

le pondremos otro nombre más moderno o más anticuado.

- Es una buena idea. - Esa luz...

parpadeará si viene la poli, así que tirad la cerveza.

¡Te tiraremos a ti!

Muchas gracias, y gracias a Herbie.

Herbie y la orquesta "que-hace-que-me-siente".

¡Volved a vuestras jaulas! Y ahora, damas y caballeros,

mientras los mariachis se recuperan de tanta marcha,

el Salón de té presenta al joven que ha revolucionado universidades

y ha enfurecido los campus de todo el país.

Un joven que estaría tocando en San Francisco,

si las autoridades de allí no lo malinterpretasen.

Un joven cuyos encantos esconden los instintos de un terrorista.

Damas y caballeros, ¡el único e inigualable Charlie Rogers!

- ¿Qué queréis que toque? - ¡El fin de América!

¡Las brujas de Wellesley!

¡El día que echaron la culpa a Dean Semmilweiss!

¿Y vosotras?

Sois nuevas por aquí, ¿verdad?

Deshaceos de esos tíos y nos vemos luego.

Déjalas en paz, tío.

- No te enfades. - Sólo bromeaba.

- Claro, sólo bromeaba. - Adelante, canta.

Dedicada a nuestros amigos del club de estudiantes.

Salve

A la vieja universidad

La podrida universidad

Los niños de papá Están aquí esta noche

Los niños de papá Tienen planes

Harán sus fiestas Harán su propia limonada

Se darán la gran vida Como los chicos grandes

La podrida universidad Los chicos de la universidad

Ni saber nada quiero De esos hijos del dinero

- ¡Menudo tío! - Creo que es dulce y sensual.

Los niños de papá se van a dormir Temprano esta noche

Antes de los exámenes Tienen que descansar

Para papá han de estudiar Tanto quieren aprobar

Que hasta el examen Llegarían a comprar

Es tan gracioso como una epidemia de paperas.

Los chicos de la universidad

Nunca suspenderían Porque tienen mucha tontería

La podrida universidad

Los niños de papá Se preparan para los negocios

Que estén en la universidad No es sorprendente

Y puedes apostar A que dirigirán la empresa

Mientras papá sea el presidente

La podrida universidad Los chicos de la universidad

Tanto dinero para gastar Dan ganas de vomitar

La podrida universidad

Que quede bien claro

Que no quiero a ninguno a mi lado

La podrida universidad

Apuesto a que no pasó del instituto.

- Así es. - ¿Se va a salir con la suya?

No. Espera y verás.

Volveré en diez minutos con el blues del futbolista,

Me lesioné tras un puntapié.

- Te estás pasando más de la cuenta. - Bien.

- Quizá tengamos problemas. - Menuda novedad.

¿Por qué te comportas así? ¿Qué consigues con ello?

Si no eres duro, la gente te pisotea.

- Yo también soy huérfana. - ¿Y eso qué tiene que ver conmigo?

- Todo. - Ahórratelo, nena.

- ¿Tienes fuego, amigo? - Claro... amigo.

En cuanto a tu actuación, he oído buitres que cantan mejor.

Esto es un antro de mala muerte. Un zoológico tiene más marcha.

- ¿En el que tú vives? - ¿Qué estás insinuando?

Averígualo tú, universitario. Me voy a tomar el aire.

A por él.

George, pásame el teléfono.

¿Es ése tu ciclomotor?

Deja de leer revistas de coches trucados, colega.

No se llama ciclomotor. Es una moto o motocicleta.

- ¿Fabricada en Japón? - Sí, fabricada en Japón.

¿Las motos americanas no son lo suficientemente buenas para ti?

¿No pillas lo que es la importación después de tanta clase de economía?

Bájate, amigo.

- ¡Vamos! - No, sabe kárate.

- Venía con la moto. - Charlie, ¿estás bien?

¿Qué estás haciendo? No podemos permitirnos peleas.

Charlie, vete. Viene la poli.

Me cerrarán el negocio. ¡Maldito sea tu genio!

- ¡Déjale en paz! - Ya estoy harto. ¡Estás despedido!

Me ha roto el brazo.

Muy bien, Rogers, acompáñame.

- ¿Qué pasa? - Pasa por ahí.

Eres libre. Tu amiga pagó la fianza.

- Hola, cariño. - Gracias.

¿Quieres comprobar que todo está en orden?

Seis pavos, un mechero, un amuleto. Es una comisaría legal.

También tenemos tu moto. Está afuera. Dale esto al agente.

- ¿Tengo que firmar algo? - No, pero no te metas en líos.

- Me pide un milagro. - No te lo pido, te lo ordeno.

Recuerda, aquí siempre hay una celda libre.

Es muy amable, pero rechazo la invitación. Adiós.

Agente, ¿es usted el encargado?

- Sí. - Busco mi moto.

Está justo ahí.

- Conduzca con cuidado. - Sí, claro.

- Supongo que me marcharé. - No tenemos otra opción.

- ¿Tenemos? - Buscaré un empleo en donde vayas.

El próximo salón de té está a 2.400 km al oeste, en Phoenix.

- Esta moto es sólo para uno. - Tiene un asiento trasero.

- Lo siento. - ¡Podía dejar que te pudrieras!

Haber pagado la fianza no te convierte en mi dueña.

Ya sé que nadie es tu dueño, pero salimos juntos.

- Ya hemos hablado de eso. - Lo sé y sólo te reías.

Te he dicho que no soy la clase...

- ¿Por qué no me rompes el brazo? - Nos vemos, nena.

Te devolveré el dinero de la fianza en cuanto encuentre un empleo.

¡Llámame! Gorila.

Tengo que vivir la vida El mundo quiero ver

Que despejen la autopista Porque la voy a recorrer

Tengo ruedas Ruedas en los pies

Tengo que seguir Seguir adelante

Por qué sigo adelante Raíces nunca hecho

Estaré buscando un sueño Que nunca encuentro

Tengo ruedas Ruedas en los pies

Tengo que seguir Seguir adelante

Tengo ruedas Ruedas en los pies

Tengo que seguir Seguir adelante

¡Esos jovenzuelos se creen los dueños del mundo!

No le hagas caso, Cathy.

Eres muy guapa, ¿lo sabías?

- ¿Qué está haciendo? - Déjalo en paz.

Alguien debería enseñarle modales.

- ¿Quieres dar una vuelta? - ¡Gamberro desvergonzado!

¡Cállate! No es culpa suya que tengas resaca.

¡Cretino! ¡La carretera es de todos! ¿No lo sabía?

Mi puntería está empeorando. Creí que te había dado.

- Joe, ¡le matarás! - No le haré nada.

¡Para, por favor!

- ¡No dejaré que me adelante! - ¡Para! ¡Por el amor de Dios!

- ¡Para! ¡Detente! - ¡No fue culpa mía!

¡Se supone que sabe cómo conducirla!

Se mueve, ¿verdad? Se encuentra bien.

- ¿Estás bien? - ¡Está sangrando!

Coge el botiquín. Aguanta esto.

Genial, era lo que me faltaba. ¿Qué locura ha sido eso?

Motoristas sabelotodo, deberían echaros más a menudo.

- ¡Se lo estaba buscando! - Tranquilo. Joe se ha pasado.

- ¡Alguien se pasará con él! - He dicho que lo sentía.

- Lo ha dicho usted, no él. - ¡No lo haré!

Te comportas como un niño. Podemos hablar o puedes seguir refunfuñando.

¡No hay nada de lo que hablar! Me pagarán la moto.

- ¡Fanfarrón! - Tenemos suficientes problemas.

- ¿Que yo los he causado? - No ha dicho eso.

- ¡Es lo que quiso decir! - ¡Eso fue lo que quise decir!

Siento interrumpir la discusión familiar, pero, ¿quién lo pagará?

Enviaré a alguien a que recoja tu moto.

A la gente de la feria. Soy la dueña de la feria ambulante.

Estamos acampando a las afueras del pueblo.

- ¿Qué pasa con la guitarra? - Te compraré una nueva.

Súbete al jeep.

Vale. Pero no me pague en algodón de azúcar.

- Permíteme. - No le pongas las manos encima.

- Tranquilo, papá. - No me llames papá.

Entonces, ¿mamá? Sólo bromeaba.

Maggie, siéntate detrás. Que Cathy se siente conmigo.

- Me llamo Charlie Rogers. - Vale.

- Oye, yo no hice nada. - Me llamo Cathy Lean.

Cathy, date la vuelta.

¿Dónde monto el escenario para el número de las chicas?

- ¿No tiene una marca? - Sí, pero no estamos seguros.

¿No sabéis hacer nada bien? Vamos.

- Este sitio no es gran cosa. - Ya lo verás por la noche.

- Espero que no. - Te tendrás que quedar unos días.

Las piezas de motos japonesas escasean por esta zona.

- Enséñale la feria. Yo lo aparco. - Vale.

Si supiera que era un chiflado, le hubiera dado su merecido.

No es un chiflado.

Claro. Todo el mundo se dedica a derribar motoristas porque sí.

Es mi padre. Se preocupa por mí.

Ella se preocupa por él.

Todos necesitamos a alguien que se preocupe por nosotros.

- Son buenos amigos. - Claro.

¿Qué he dicho ahora?

- Es lo que no has dicho. - De acuerdo.

Si dejo de meter la pata, ¿me enseñarás la feria?

Vale. No sé por dónde empezar, pero...

¿Qué es esa pista de tenis?

Son marcas para poner las barracas, los cachivaches y los tenderetes.

¿Qué es eso?

Las barras con refrescos, las atracciones y los puestos.

Entiendo. ¿Qué es esto de aquí?

- ¿Qué es un vagón caliente? - Un camión generador.

- ¿Autódromo? ¿Eso es el? - Es eso de ahí.

El muro de la muerte, acrobacias en moto.

¿Esto no será el?

El retrete, es justo lo que parece. Los servicios.

- ¿La barraca de la grasa? - El puesto de hamburguesas. Ahí.

¿Para qué son los ventiladores?

Hacen que el olor de la cebolla se extienda. Abre el apetito.

Gran idea.

Esto es la rueda de reconocimiento. El puesto de las fotos.

"No sabes qué pinta tienes hasta que a hacerte la foto vienes".

Justo lo que pensaba. El espectáculo erótico.

No es lo que crees. Hay que tirar bolas de béisbol

- y tirar a la chica al agua. - ¿Qué hay de erótico en eso?

El sector roñoso se lo pasa pipa con esto.

Supongo que debería saberlo, pero, ¿qué es el sector roñoso?

- Los clientes que no gastan. - ¿Por qué no hablas en inglés?

Por la misma razón que los médicos escriben las recetas en latín.

Para distinguirnos de los terrestres.

¿Los terrestres?

Los civiles, los que no son de la feria.

- ¿Por qué lo has hecho? - Lo he hecho porque... sí.

- Pero, ¿por qué? - Escucha...

- ¿Besas a todas a las que conoces? - No.

Y a las que besas, ¿las sueles besar tan pronto?

- ¿Por qué tengo que explicarte? - Ya veo.

Crees que no te quedarás tanto tiempo. Discúlpame.

- Aún no hemos acabado de hablar. - Yo, sí.

Strike uno.

Volverá.

¿A qué te dedicas cuando no andas en moto?

- Aparte de eso. - Canto.

¿No vas a llegar tarde a tu próxima actuación?

- No. - ¿Adónde ibas?

A Phoenix. Un amigo mío tiene un club nocturno.

- ¿Dónde vives? - En un pantano cerca de Shreveport.

- ¿Tienes parientes? - No que yo recuerde.

- ¿Cuántos años tienes? - ¿Es esto un interrogatorio?

Me gusta saber en qué invierto mi dinero.

Lo invertirá en una guitarra nueva y en un frontal para la moto.

Me quedaré hasta que la arreglen.

Apuesto a que estás sin blanca. ¿Cómo vas a comer?

Me las arreglaré.

¿Te gustaría trabajar aquí hasta que reparen la moto?

- Me vendría bien un buscavidas. - Yo, ¿trabajando en el circo? No.

Es una feria ambulante. Son cosas muy distintas.

Es un trabajo duro... Aunque pensándomelo mejor, olvídalo.

- No vales para el trabajo duro. - Espere un momento.

Vale, pero no decapitaré pollos a mordiscos.

Eso pasó de moda hace 20 años.

Ayudarás aquí y allá. Aquí todos hacemos de todo.

¿Qué pasa con Joe?

No te molestará si no molestas a Cathy.

- Ésa es mi idea. - Y tu problema.

¿Dónde dormiré?

Allí. En el último tráiler de la izquierda.

- Ahora eres un buscavidas. - ¿Debería estar orgulloso?

Vamos, Charlie. Muy bien. Mantenlo recto.

¿Lo tienes? Vale, ponle el perno.

- ¿Piensas quedarte en la feria? - ¿Me tomas el pelo?

Me iré de esta trampa de serrín en cuanto reparen mi moto.

Esto es para tipos que no tienen nada mejor que hacer.

Me gustan las sábanas, los focos y un buen fajo en el bolsillo.

Será mejor que te marches rápido.

- El serrín afecta a la sangre. - A mí no me ocurrirá.

¿Aún no habéis terminado? Yo me ocuparé de eso.

Ayuda a Estelle con la carpa de la manaza y luego regresa.

- ¿Qué es la carpa de la manaza? - El puesto de quiromancia, allí.

¿Sabe lo que me gusta de usted? Sus modales encantadores.

- Cody, pongamos este otro. - Vale.

- ¿No sabes llamar? - ¿Cómo se llama a una tienda?

¿Cómo te llamas, guapo?

Charlie Rogers, guapa. ¿Y tú?

Profesionalmente me conocen como Madame Mijanou,

pero me puedes llamar Estelle.

Prefiero llamarte Madame Mijanou. ¿A qué te dedicas?

- Eso depende. ¿De día o de noche? - Espero que no leas el pensamiento,

porque si es así, estás a punto de darme una bofetada.

- Soy una médium. - ¿Una qué?

Una médium. Siéntate.

Veo el pasado, presente y futuro.

Tu padre es un barón romano.

Has venido a este país en misión diplomática.

Llevarás muchas riquezas a tu tierra de origen, ¿verdad?

Claro, pero ahora soy un buscavidas que ha venido a echarte una mano.

¿Qué mano quieres echarme?

La izquierda, la más cercana al corazón, desvela más sobre el amor.

Olvida las predicciones. ¿Qué quieres que haga?

Veo la clase de mujer que se enamorará de ti.

Ya soy mayorcito como para saberlo.

- ¿Qué ves en mis ojos? - Quizá yo debería abofetearte.

Me gustas, Charlie.

Pero, ¿no crees que soy un poco madura para ti?

Las mujeres son como el vino. Mejoran con los años.

- Pero, ¿tú bebes? - Soy un alcohólico.

- ¡Estelle! - ¿Quién es?

- Seguramente mi novio. - ¿No te importa?

- No, si a ti no te importa. - A mí no.

- ¿A qué se dedica? - Lanza cuchillos.

Creo que sí me importa.

Sé lo que es el ardor de estómago, pero, ¿no crees que te pasas?

- ¿Cuál es tu truco? - No hay truco. ¿Y el tuyo?

Soy sólo un buscavidas. Charlie Rogers.

- Me llamo B. J Lewis. - ¿Qué es eso?

- Gasolina. - ¿Usas normal o súper?

- La que pueda conseguir. - ¿No te quemas las amígdalas?

Todo es cuestión de acostumbrarse. Fíjate.

Seguro que te invitan a muchas barbacoas. ¿Cómo empezaste en esto?

- El médico me prohibió fumar. - No, en serio.

- Empecé tragando sables. - Eso está bien.

Vale, vale, te creo.

Siempre he tenido miedo a todos y a todo.

Creí que si hacía algo peligroso demostraría que tenía agallas.

Sigue tragando sables y verás tus agallas.

Cualquiera puede escupir fuego. ¿Quieres aprender?

- No me gusta tragar cosas duras. - ¡Oye, tú!

- ¿Sí? - Aquí abajo, estúpido.

Chaval, será mejor que crezcas antes de buscar pelea con adultos.

- ¿"Chaval"? Tengo 38 años. - Enhorabuena.

¿Eres Charlie Rogers? Joe te está buscando. Vamos.

Oye, B. J, si necesito fuego, te avisaré.

¿Qué haces?

- Cogedlas. - No te hagas el gracioso.

- Vamos, cogedlas. - Pásanos los albornoces.

- Tíralos, Billy. - No llego tan lejos.

No te acerques más. Nos verá por debajo de los paneles.

- Vamos, lánzalos. - Adelante, Billy.

- Toma. - ¡Vamos!

- Me estoy poniendo azul del frío. - ¿Sí? Es mi color preferido.

- Ahí tenéis, chicas. - Gracias.

- ¿Es esto parte de tu trabajo? - Hay que conocer a la familia.

- Joe está en la perrería. - Gracias. ¿Qué es la perrería?

El puesto de perritos calientes.

- ¿Me estás acompañando? - Voy en esa dirección.

- ¿Te apetece dar una vuelta? - ¿Adónde?

A la luna, saquémosle partido.

- No puedes... - ¿Está listo para una prueba?

¿No tienes nada mejor que hacer?

- La verdad es que no. - Joe se enfadará.

Joe siempre está enfadado.

- No quiero causarte problemas. - Ya los tengo. A la planta 27.

De acuerdo.

Joven como un circo El mundo es maravilloso

Como la limonada rosa El mundo es maravilloso

La vida es una feria ambulante Vívela a fondo

Eres la estrella Del mayor espectáculo del mundo

Este mundo inmenso Es un payaso de nariz colorada

Un gran globo de colores Que baila bajo tu mirada

Es una ostra Ve a buscar tu perla

Es un mundo maravilloso Maravilloso, maravilloso

Este mundo inmenso Es un payaso de nariz colorada

Un gran globo de colores Que baila bajo tu mirada

Es una ostra Ve a buscar tu perla

Es un mundo maravilloso Maravilloso, maravilloso

Es un mundo maravilloso Maravilloso, maravilloso

Cody, ¿no habrás visto a Charlie Rogers, verdad?

No, estaba probando la noria y engrasando los cables.

Cody, bájanos, por favor.

¡Que no lo has visto! Quítate de ahí.

Le daré algo para que se despierte.

Sácalos de ahí. ¿Qué crees que estás haciendo?

Dar una vuelta. Hacer un descanso.

- Abrimos dentro de tres horas. - Lo siento, papá.

- Vuelve al trabajo. - Le pedí que diésemos un paseo.

Si le hace sentirse mejor, tome 50 centavos.

Ponte a trabajar.

Te lo diré sin rodeos. No te acerques a mi hija.

Le he dicho que fue culpa mía.

Maggie podría contratar a vagabundos si quisiera,

pero será mejor que no te vuelvas a pasar de la raya.

Nunca se hubiera enterado

si aprendieses a tener la boca cerrada.

Gracias por el paseo, Cody.

Muy bien, muchachos, tocad.

Deprisa, rápido, vamos. Adelante, amigos.

El espectáculo está dentro. Véanlo todo, véanlo dentro.

Adelante, amigos. No se queden ahí. Pasen.

Ahí vienen. Estad preparados.

Ésta es una preciosa mujer afgana barbuda de 26 años.

Ésta es mi ayudante, Louise.

Y ahí, damas y caballeros, ante ustedes,

está el hombre más alto del mundo.

¿No te parece un globo muy bonito?

¡Devuélveme eso! ¿Qué crees que estás haciendo? ¡Eh, tú!

¿Alguien quiere un globo?

¿No quiere saber qué le depara el futuro?

- ¿Cuánto cuesta? - Sólo 50 centavos.

¿Le gustaría saber cosas sobre el apuesto hombre que le espera?

Ya lo sé todo sobre él, hermano.

No siempre se gana.

- Bueno, ésta es la feria. - ¿Cuánto lleva haciendo esto?

Desde siempre. Mis padres eran feriantes.

- ¿Todavía le gusta? - ¿Aún no lo entiendes?

- Es una feria ambulante. - No te quedes mucho tiempo.

- Tiene sus reglas, yo las mías. - La moto estará lista el viernes.

- ¿Por qué tan tarde? - Cierran mañana y el domingo.

Ayuda en uno de los puestos. Tengo algo que hacer.

Claro.

Sr. Nielsen.

Sra. Morgan, venía a verla.

- ¿Para fastidiarme el día? - La verdad es que...

- ...sí. - Lo siento. Es mi trabajo.

Lo sé. "Usted es un mandado. No toma las decisiones".

El banco quiere saber cuándo pagará la mensualidad pasada.

Cuando tenga el dinero.

Tengo que decirles algo más concreto.

- Parece que el negocio va bien. - Podría ir mejor.

Cerramos por causa de la lluvia los últimos cuatro sábados.

Daría lo mismo si no le debiésemos dinero.

El juicio la habría arruinado si no le hubiésemos ayudado.

Retrase el día del juicio final. Dígale a sus amigotes de Topeka

que su dinero está más seguro si seguimos abriendo.

Si nos cierran, conseguirán 10 centavos por cada dólar.

El banco preferiría que el responsable del accidente se fuera.

Cúlpeme a mí. Yo me olvidé del seguro.

El Sr. Lean estaba borracho cuando montó aquella atracción.

Joe es nuestro mejor hombre, y mientras abramos, él se queda.

- Bien, así se lo comunicaré. - Hágalo.

No creo que escuchen.

¡Tres bolas, 25 centavos! ¡Tiren a la chica al agua!

Sí, señor. Prepare su brazo lanzador.

Cuidado, hijo. Fíjate en eso.

- Inténtelo de nuevo. - ¿Me compras una manzana dulce?

¡Tenemos a un jugador! ¡Cada tiro es un acierto!

- ¡Acérquense! ¿Qué deseas? - Una manzana acaramelada.

Gracias. Charlie, ¿puedes relevarme durante 10 minutos?

- ¿Por dónde se entra? - Por allí.

Acérquense. Compren aquí galletas, manzanas dulces y palomitas.

Cacahuetes, galletas, palomitas y manzanas dulces. Acérquense.

¡Esta manzana tiene un gusano!

No te cobraremos más por la carne extra. Largo.

Ahora vuelvo.

Adelante. Derriben al gato de peluche. Prueben su suerte.

Oiga, gane un premio para la chica.

Espera. Hay que ser más rápido.

Chico, ven aquí. Ven aquí.

- Vaya, gracias. - No lo vuelvas a hacer.

- ¿Qué tal? - Me está entrando la sed.

- Ponme en el de los refrescos. - ¿Con o sin gas?

Sorpréndeme, mientras no me cambies el paisaje.

Derriben al gato de peluche. Prueben su suerte.

- Es una preciosidad. - Cathy es una buena chica.

No quiero decirte lo que tienes que hacer,

pero yo me mantendría al margen.

Ya he recibido el mensaje directamente de papaíto.

Quiere que se case con alguien con clase, como el hombre tatuado.

- Quiere lo mejor para ella. - Dos paquetes de galletas.

¿Por qué no deja que se vaya?

Cathy quiere quedarse. Mientras esté aquí, él puede controlarla.

- Sí. Y yo también. - Vale, ya he vuelto.

Como te dije, todos hacemos de todo. ¿Adónde quieres ir?

La barraca del gato no va muy bien.

- ¿Crees que lo harías mejor? - Creo que sí.

- Inténtalo. - Acérquense. Señor, acérquese.

Tres bolas por 25 centavos. Pruebe su suerte. Por aquí, amigos.

- Oiga, señor, pruebe una gratis. - ¿Gratis? De acuerdo.

Aquí tenemos a un ganador, amigos. Acérquense.

Lo sería si hubiese pagado.

No has nacido con madera de feriante.

Tú tampoco eres un gran compinche.

¿Por qué no me dejas intentarlo? Soy muy persuasivo.

Eso he oído. Buena suerte.

Muy bien, acérquense y tiren la bola al gatito.

Oiga. Sí, usted. Son sólo 25 centavos.

Sólo cuesta 25 centavos. Venga, ¿quién se apunta?

¿Qué ocurre? Oiga, amigo, acérquese.

Eh, usted. Sí, caballero. Le hablo a usted. Acérquese.

- ¿Qué está haciendo? - Venga. Lance la pelota.

No quiero lanzarla. Cállese o llamo a la policía. Tarado.

- No quería lanzar la pelota. - ¡Has estado genial!

Aún no he terminado.

Vamos niños, tengáis ocho u ochenta Eh, señor, traiga a su parienta

Tenemos un gran espectáculo Llegó el momento de la feria

Palomitas, cacahuetes, algodón Limonada rosa que mola un montón

Sé un pez gordo por un dólar Llegó el momento de la feria

Los buscavidas están trabajando Gritos de felicidad, niños gritando

Si tienes dudas No sigas dudando

Hay emoción, hay ilusión A mitad de precio, está de ocasión

No seas tímido, compra una entrada Envíciate, no lo dejes por nada

La banda está aquí No te quedes ahí

Llegó el momento de la feria

Tú no. Eres demasiado joven. Ven conmigo.

Tenemos un ganador. Dale su premio al chaval.

Aquí tienes, hijo. Es un dólar.

Los buscavidas están trabajando Gritos de felicidad, niños gritando

Si tienes dudas No sigas dudando

Hay emoción, hay ilusión A mitad de precio está de ocasión

No seas tímido, compra una entrada Coge el vicio, no lo dejes por nada

La banda está aquí No te quedes ahí

Llegó el momento de la feria

Llegó el momento de la feria

Eso fue sólo una prueba. Son tres por 25 centavos.

¡Vamos, todo el mundo! ¡Tres por 25 centavos!

¡Que me parta un rayo!

- ¿Qué tal la caja? - Normal.

- Tenemos que mejorar. - ¿Han venido los del banco?

No te preocupes. Les pagaremos.

¿Vino ayer alguien del banco?

- Sí, Nielsen. - Antes me contabas esas cosas.

- Tienes suficientes problemas. - ¿Como montar los puestos?

¿Qué te pasa?

Antes no contratabas a nadie sin mi consentimiento.

Se fueron cuatro hombres hace poco.

¡Gracias a mi encanto personal! No fueron una gran pérdida.

- ¿Qué te pasa realmente? - De acuerdo.

- Ese tipo al que contrataste. - No vuelvas a empezar.

- Causa muchos problemas. - ¿A ti o a Cathy?

Atrajo a gente a la barraca del gato. Quizá les haga gastar.

- ¡Cometes un grave error! - Deja que sea yo quien lo decida.

- ¿Qué tal la guitarra nueva? - Me valdrá.

- ¡Menuda gratitud! - Es un reemplazo, no un regalo.

Venía a decirte lo bien que lo hiciste anoche, pero olvídalo.

- ¿Qué he hecho ahora? - ¿Por qué estás tan enfadado?

Tu guitarra estaba destrozada. Maggie te compró una nueva.

- ¿No puedes dar las gracias? - Vale. Gracias, Maggie.

- ¿Qué te ha parecido? - Me fascinas.

Es lo mejor que he oído hoy.

No, hablo de cómo viajas por ahí totalmente resentido,

cantando en cualquier tugurio para luego marcharte.

¿Debería llevar una vida más segura en una feria ambulante?

- Pero estás solo. - Todos lo estamos.

- Todos tienen a algún amigo. - ¿Como Joe?

- Joe ha tenido problemas. - Haces que quiera llorar.

¿Lo has hecho alguna vez? Quizá te vendría bien.

¡Va a comenzar la primera actuación de la noche!

¡Aquí! ¡Es gratis! ¡Aquí es gratis! ¡Acérquense!

No habrá nada más en la feria hasta que termine la actuación.

Primero les deleitaremos con una canción. ¡Músicos!

¿Qué les parecen nuestros chicos? ¡Y las chicas!

¡Que salgan las bailarinas!

Cuatro de las mejores bailarinas del mundo venidas de París.

No de París, Texas. París, Francia.

Aprecien su gran cuerpo. Miren su... Vale, ¡ya basta!

Aún no han pagado por nada. De acuerdo, acérquense.

¡Me satisface presentarles al único e inigualable Charlie Rogers!

Date prisa, ven aquí Date prisa, ven aquí

El espectáculo que verás Es de primera

Diez bailarinas de hula-hula Moviendo la cadera

Así que ven aquí Y deja tu dinero

Por aquí se va a Carnytown

Date prisa, ven aquí Date prisa, ven aquí

Date prisa, ven aquí

Si quieren ver el resto, compren una entrada. Empezamos en 5 minutos.

¡Hagan cola aquí y compren sus entradas!

¡Pasen! Verán algo que jamás han visto.

Vamos.

Como un viejo reloj Que nunca se estropea

Como un viejo caballo Que no deja las carreras

Nunca dejaré de quererte Cuando una idea me acosa

Sólo en una cosa pienso Y sólo siento una cosa

Soy terco como una mula No quiero parar

Como un viejo sabueso Seguiré tu rastro

Nunca dejaré de quererte No trates de detenerme, preciosa

Porque sólo en una cosa pienso Y sólo siento una cosa

No habrá vuelta atrás

Siguiendo tu pista iré detrás

Como una locomotora Que tiene que resoplar

Verás que soy de ésos Que llegan hasta el final

Nunca dejaré de quererte Nena, junto a mí serás mi diosa

Porque sólo en una cosa pienso Y sólo siento una cosa

Como una locomotora Que tiene que resoplar

Verás que soy de ésos Que llegan hasta el final

Nunca dejaré de quererte Nena, junto a mí serás mi diosa

Porque sólo en una cosa pienso Y sólo siento una cosa

¡Lo prometido es deuda! ¡Qué salgan las bailarinas!

- Quiero hablar contigo. - Tú dirás.

Vi la actuación. Les oí. Estuviste genial.

Quiero que te quedes y que firmes un contrato.

Te pagaré según el sindicato. Nada de trabajo duro. Sólo por cantar.

- No, gracias. El viernes me voy. - No lo entiendo. ¿Por qué no?

- Este mundillo no es para mí. - Te pagaría más si pudiera.

- No es sólo el dinero. - Entonces, ¿de qué se trata?

No quiero quedarme aquí.

- ¿Sólo te preocupas por ti? - Sí. ¿No lo hacemos todos?

No. Cuando lo entiendas, la sangre empezará a llegarte al corazón.

Si recoges perros callejeros, Joe es uno de ellos.

Deja de hacerlo. No se convertirán en tu familia.

- ¿Qué sabes sobre la familia? - Nada. Nada.

¡Pasen, son 25 centavos!

- Marlene Dietrich lo hacía mejor. - Pero ella no está aquí y yo sí.

Pasa. Me alegro de verte.

Está noche no se ve mucho movimiento.

- Eres guapo, ¿lo sabías? - Nadie me lo había dicho antes.

- No seas un... - ¿Mujeriego?

Ésa es la palabra para la gente que viene a tu tienda, ¿verdad?

No te gusta mucho la feria, ¿verdad?

Es una mezcla entre la infantería de la Marina

y la cocina casera de mamá, todo en uno.

Tenemos que sentirnos así. Es lo único que tenemos.

¿Te gusta lo que ves?

El día sólo tiene 24 horas. Algún día me dejará de gustar.

Después.

Bueno, ¡perdonad!

- ¡Espera un momento! - Lo sé. Me llamarás.

¡Cathy! ¡Cathy!

- Cathy. - Márchate.

- ¿Qué eres? ¿Un maníaco sexual? - No ha pasado nada.

¿Te ha dicho la buenaventura? ¿Que desplegaras tus encantos,

y que acudiríamos en masa?

- ¡Vete por ahí con tus encantos! - ¡Déjame explicártelo!

¡Déjame en paz!

¿Qué te pasa? La caja ha sido magnífica gracias a Charlie.

Esta noche se llevará un chasco. Los lunes no viene nadie.

Vamos niños, tengáis ocho u ochenta Eh, señor, traiga a su parienta

Tenemos un gran espectáculo Llegó el momento de la feria

Palomitas, cacahuetes, algodón Limonada rosa que mola un montón

Sé un pez gordo por un dólar...

¿Los lunes por la noche, eh?

Los buscavidas están trabajando Gritos de felicidad, niños gritando

Si tienes dudas No sigas dudando

Hay emoción, hay ilusión A mitad de precio, está de ocasión

No seas tímido, compra una entrada Envíciate, no lo dejes por nada

La banda está aquí No te quedes ahí

Llegó el momento de la feria

Llegó el momento de la feria

- Gracias. Gracias. - ¡Más!

- ¿Queréis oír otra canción? - ¡Sí!

Pasen y compren una entrada. Empezamos dentro de 5 minutos.

Mientras tanto, gasten su dinero.

Hay niños que nacen en cunas de oro

Supongo que yo nací Sin ningún tesoro, golpes

En la vida sólo he recibido golpes

Te digo que tengas cuidado Porque a mí ya me han dado

Golpes

Hay niños que nacen en la riqueza

Yo he nacido En la maldita pobreza, golpes

En la vida sólo he recibido golpes Y te digo

Que tengas cuidado Porque a mí ya me han dado

Golpes

Un millar de kilómetros he caminado Cansado, hambriento, frío y mojado

He oído el silbido vacío y trágico Desde Nueva York hasta Méjico

Algunos nacen con la vida arreglada

A mí nadie me ha dado Nunca nada, sólo golpes

En la vida sólo he recibido golpes

Te digo que tengas cuidado Porque a mí ya me han dado

Golpes

Un millar de kilómetros he caminado Cansado, hambriento, frío y mojado

He oído el silbido vacío y trágico Desde Nueva York hasta Méjico

Algunos nacen con la vida arreglada

A mí nadie me ha dado Nunca nada, sólo golpes

En la vida sólo he recibido golpes Y te digo

Que tengas cuidado Porque a mí ya me han dado

Golpes

Que tengas cuidado Porque a mí ya me han dado

Golpes

Que tengas cuidado Porque a mí ya me han dado

Vaya, vaya. Harry Carver. ¿Qué hace usted por aquí?

Inspecciono a la competencia.

¿A quién quiere engañar? No podemos competir contra usted.

Podrían si consiguen contratar a un chico como ése.

Enloquece a los adolescentes.

- Gracias. Nos encargaremos de él. - Eso espero.

Es la única señal de vida que se ve por aquí.

Antes me preguntaba por qué le llaman "Harry El funerario".

No lo sé. Creo que porque espero a que negocios como éste quiebren,

para luego comprarlos.

- Compras después de la quiebra. - No siempre.

Variedades Carver siempre tiene sitio para alguien más.

¿Quiere una oferta antes de que se arruine?

Harry, es una oferta muy generosa.

- Gracias. ¿Tenemos un trato? - No.

- Ya me lo suponía. - A mí no me engaña.

Debajo de su fachada de piedra se esconde un corazón de granito.

Gracias, pero tarde o temprano me quedaré con todo.

La veré en el depósito.

Por cierto, tienen demasiada mantequilla.

- Hace calor. - Sí.

- Te los has metido en el bolsillo. - Gracias.

- Soy Harry Carver. - Felicidades.

- ¿No sabes quién soy? - La verdad es que no.

Variedades Carver.

- Soy un civil. - Quédatela. Tengo más.

- No, gracias. - Somos los mejores del negocio.

¿Te importa decirme algo? ¿Cuánto te paga Maggie?

No, no me importa.

Me paga según el sindicato y más si quisiera.

- ¿Si quisieras? - Pero no quiero.

- ¿Por qué no? - Porque quiero cantar en clubes.

Miami, Las Vegas, Los Ángeles...

Nosotros también somos buenos. Te diré algo, hijo.

Te haré una oferta. Te daré 300 dólares.

No. Ya les he dicho que no me gustan las ferias.

Pero si me quedase, lo haría aquí.

Si cambias de opinión, ya sabes dónde encontrarme.

Tienes un trabajo esperándote.

- ¿Vas a nadar? - ¿Qué más te da?

- ¿Madame Mijanou está ocupada? - Quiero hablar contigo.

Ya lo has hecho.

¿Tienes frío o te pongo nerviosa?

Ambas cosas.

Podrías acercarte más. Te daría calor corporal.

Deja de intentar demostrarlo. Ahora, si me disculpas.

¡Y casi acierta, amigos!

¡Fíjense! Casi. ¡Ha fallado!

Sam, Joe te sustituirá dentro de un momento.

Gracias, Cathy. ¿Alguien más?

¡Tres bolas, 25 centavos, amigos! ¡Tiren a la chica al agua!

¿Quién quiere tirar a la chica? ¿Nadie? ¿Y usted?

¿Por qué haces esto?

Sustituyo a Betty. No se encuentra bien.

Si ahora tienes frío, como te tiren un par de veces te congelarás.

Así es el negocio. Además, la mayoría tienen mala puntería.

Por favor, márchate. Joe vendrá enseguida.

¿Joe planeó esto? Para protegerte de los maníacos sexuales.

Pero te deja morir congelada.

- ¿Por qué no te rindes? - ¡Nunca me rindo!

¡Tiren a la chica al agua! ¡Tres bolas por 25 centavos!

- Te relevo en un momento, Sam. - Vale, Joe.

- Hoy es martes. - Ayer fue lunes.

- Faltan dos días para el viernes. - Eso dicen.

Charlie Rogers. Charlie Rogers acuda al escenario principal.

- ¿A quién protege, a él o a mí? - A mí. Es hora de tu actuación.

También podría estar vendiendo de puerta en puerta.

Supongo que refunfuñarías si te digo que lo haces bien.

- ¿Aún quiere contratarme? - Así es.

- Acepto. - Has cambiado de parecer. ¿Por qué?

Soy adicto al escenario. El clamor del público me encanta.

Acompáñame y firma antes de que cambies de opinión.

Siéntate. Firma aquí.

¿No debería rellenar los espacios en blanco?

Ya lo he hecho. Léelo si quieres.

Sabía que me quedaría. ¿Cómo?

Digamos que le pedí la bola de cristal a Estelle.

Maggie, usted es increíble. Ahí tienes.

Ahora sal al escenario y dales lo que quieren.

Vale, jefa.

- Papá, ¿qué ocurre? - Quédate donde estás.

¿Qué tal estás, Joe?

¿No hay leyes contra fomentar la delincuencia de menores?

- ¿Qué? - Te he visto con ese chico.

Entonces sabes que es lo que necesitamos para salir del aprieto.

Si así lo creyese, me iría ahora.

Ponte a trabajar. Hablaremos luego.

- Cuando esté sobrio. - No quise decir eso.

Sé lo que piensas aunque tú no lo sepas.

¿Por qué no? Es joven. Seguramente aguanta bien la bebida.

Si pudiera montar una atracción, seguramente no montaría una

que matase a los clientes.

Eso es algo que no cambiará,

por mucho que hagas o lo mucho que lo intentes.

Así que olvídalo. Yo lo he hecho.

¡Acérquense, amigos! ¡Presten toda su atención

a uno de los mejores juegos del continente norteamericano!

¡Tiren y den en la diana! Cuando le den a la diana,

sentirán la increíble y única satisfacción

de tirar al agua a esta señorita.

¡Es un desafío, damas y caballeros!

Pruebe, caballero. Invita la casa. Lance.

- ¡Ha dado en el blanco! - Pero si ni le he dado.

Es usted muy fuerte. El viento de la bola la tiró al agua.

Tres bolas por 25 centavos. ¿Quiere probar? ¿Alguien más?

Así me gusta. Déme un dólar en bolas.

- Vigila la cartera. - Ahí tiene.

¡Fíjate en el viejo Freddie!

¡Acérquense! ¡Tenemos a un jugador!

Espera a que se coloque. Dispare. Adelante.

- ¡Lo ha vuelto a conseguir! - ¡Espere un momento!

¡Esperen y fíjense en esto!

¡Eres el mejor!

¡Vamos, nena! ¡Date prisa!

Espero que respire bajo el agua porque ahí dormirá esta noche.

Dame un beso de la suerte, nena.

Que todos se aparten. Dadme mucho espacio.

¡Freddie os enseñará cómo debe hacerse!

Haré que se dé un baño que nunca olvidará.

- Dame otro beso. - ¡Haz que se bañe!

Lo haré.

Freddie, deberías jugar para los Yanquees.

Aún no has visto nada, cariño.

Ahora fíjate en esto. ¡Vamos, preciosa! ¡Date prisa!

¿Cuándo comemos? Tengo tanta hambre que me comería un león.

¡Vamos, nena! ¡Súbete al pedestal!

- ¡Se bañará dos veces! - ¡Ya te gustaría!

- ¿Estás bien? - ¡Dale por mí, Freddie!

- Estoy bien. - Vete despacio. Sé que hace frío.

Apártese. Denme más espacio.

Usted es muy bueno, pero, ¿por qué no deja tirar a la chica?

No puede arriesgarse. Mañana tiene partido.

Muy gracioso. ¿Alguien más quiere dar en el blanco?

Oiga, amigo. Me iré cuando falle, ¿vale?

Espere un momento, señor. Déjeme recoger las bolas.

No se vayan, amigos. ¡Sólo estoy calentando!

- ¿Estás bien? - Es bueno, ¿verdad?

- Estaré bien. - Me desharé de él.

¡Venga, apártense! Veamos si podemos dar marcha a esto.

¿Alguien quiere apostar? ¿Quién quiere apostar?

Freddie tiene el bolsillo lleno de dinero.

¿Quién apuesta a que no caerá?

Diez pavos a que no lo haces dos veces seguidas.

No apuestes con Freddy. Juega en el equipo de béisbol del condado.

Acepto. Dale los 10 dólares. Hay más de donde salieron éstos.

¡Deprisa con las bolas!

- Tranquilízate. - ¿Quieres más?

- Diez pavos. - Échate a un lado. Gracias.

Fíjate en esto.

Es el fin de la racha ganadora de este caballero.

- Fue un buen lanzamiento. - No lo suficientemente fuerte.

- Yo digo que sí. - ¡Ha hecho trampas!

¿Por qué no te largas? Quédate con los diez pavos.

Eso lo demuestra. ¡Sabe que ha hecho trampas!

He pagado las bolas. Quédate donde pueda verte.

- De acuerdo. - Quédate ahí, Joe.

- Me las puedo arreglar. - Charlie, no te metas.

Piérdete, hijo. Nadie discute con Freddie.

Díselo, mamá. Dejadme sitio.

¡Ahí voy!

Vamos, nena, puedes tiritar más. ¡Quiero que se te calen los huesos!

- Dos seguidas por diez dólares. - Así es.

De acuerdo. Ahí voy.

¿Sabes lo que acabas de hacer?

- Olvídalo. Coge otra bola. - Ésa es Cathy, Joe.

¡No te metas en esto!

Soy muy pacífico, hijo, pero te diré qué haré.

Si aún sigues ahí tras lanzar la bola, te partiré en dos.

Apartaos un poco.

- ¿Qué estás haciendo? - ¡Es tu hija!

- Sam, ayúdame. ¿Estás bien? - Aún no hemos terminado.

- ¡No! Sabes que puedes ganarle. - ¡No lo sabe!

Gracias, amigos.

Coja sus diez pavos y márchese.

Vale. Dame la cartera, cariño.

- ¿No la tienes tú? - ¿Qué dices? Te la di a ti.

- Tiene que estar aquí. - Eso espero. Había 60 pavos...

Dame la cartera.

Seguramente se cayó del mostrador.

Ayúdame a encontrarla. ¡Apártense para que la encuentre!

No causes más problemas. No entiendes este negocio.

No, ¡y no entiendo a un hombre

que deja que un indeseable le haga eso a su hija!

- No está aquí. - ¡Tiene que estar!

- ¡La han robado! - Registradle.

Esa cartera ya debe de estar muy lejos.

Vale, ¡deténganse! ¿Qué está pasando aquí?

Estos feriantes amañaron una pelea y me robaron la cartera.

La dejó sobre el mostrador. Cualquiera podría haberla cogido.

Y sé quién.

- ¿Quiere poner una denuncia? - ¡Por supuesto!

- Vale, amigo. Muévase. - Quédate aquí, Cathy.

- Acompáñenme a la comisaría. - Vamos, cariño.

Muy bien, amigos. Ya ha pasado todo. Vayan a divertirse.

Pásenlo bien.

- ¿No puedes dormir? - No quiero.

- ¿Tienes pesadillas? - Sueños, pero, ¿por qué soñarlos?

- ¿Dónde está Joe? - En la cárcel. Lo han detenido.

Cathy y Maggie han salido a buscar a un fiador.

- ¿Quien la encuentra se la queda? - ¿Tú qué crees?

Que no sabes si repartirlo conmigo

o quedar bien con Cathy haciendo que liberen a Joe.

¡Sacas lo mejor de la gente!

- No te pongas nervioso. - ¿Nervioso? No lo estaba.

¿Quieres que vendan entradas?

- Ahora, ¿quién está nervioso? - ¿Sabes qué es una habitación?

¿Esas cosas con puertas y ventanas?

- ¿Y muebles? - Sí...

Me gustaría, pero tengo un problema.

La primera con la que me acosté me enganchó a hacerlo al fresco.

Sólo me dejaba hacerle el amor al aire libre en un coche.

La primera vez que intenté besarla, me dijo: "Charlie...

Antes baja la capota".

- ¿Y la besaste? - Tres horas más tarde.

¿Tardaste tres horas en bajar la capota del descapotable?

No era un descapotable.

Eres muy gracioso, Charlie, pero sé que hay 20 personas

escondidas mirando ahora. Vamos, vayámonos.

¡Qué pena! El momento y las ganas coinciden, pero no el lugar.

¡Sinvergüenza!

A ti te gusta en una habitación. Con paredes y muebles...

- ¡Lárgate de aquí! - Dulces sueños.

Maldito...

- Sé que estás despierta. - ¿Qué quieres?

- Pedirte disculpas. - ¿Has hecho una lista?

- Por lo que dije de Joe. - Dímelo por la mañana.

No hagas tanto ruido. ¿Has arrancado tú el jeep?

- ¿Adónde ibas? - A dar una vuelta.

¿A las tres de la mañana?

No pegaba ojo. ¿Qué ha pasado?

Lo detienen por esta noche. Pero no robó nada. Lo sé.

Sí. Buenas noches, Cathy.

Estoy calentando café. ¿Quieres un poco?

- ¿Tímido, Charlie? - No mientras Joe esté detenido.

- Nunca te rindes, ¿verdad? - No, nunca me rindo.

- Deben de darte muchas bofetadas. - La mitad de las veces.

- He dicho café. - Vale.

- Sólo café. - De acuerdo.

No me creo que seas cómo dices.

¿Hablas de mi "yo" real?

Tú deberías saberlo. Ya te has peleado con él.

Vuelve a la carretera, Charlie.

¿Qué quieres que haga?

No lo sé, pero tú estás jugando conmigo.

No, ya no.

- Será mejor que te vayas, Charlie. - ¿Por qué? ¿Porque te ha gustado?

Porque no es bueno para mí. No soy una chica de una noche.

Lo siento, Charlie. Me gustas, pero sólo estás de paso.

¿Dónde está Charlie Rogers?

En el último tráiler, pero dé la vuelta.

- ¿Charlie Rogers? - Es el que está allí lavando.

- Hemos reparado tu moto. - Ya era hora.

- ¿Me lo firmas? - Claro.

- ¿Qué le pasaba? - Nada. No tenía gasolina.

- No, en serio, ¿qué le ha hecho? - Le he puesto un frontal nuevo.

Amortiguadores y un faro nuevos. De todo. Cuidado al bajarla.

Vale, tranquilo.

- Reparada. - Bueno, eso parece.

Ahí la tienes.

- ¿140 dólares? - Lo ha pagado la Sra. Morgan.

¿Quieres probarla primero?

- ¿Por qué no me sigues? - De acuerdo.

¡Va bien, amigo!

- Conduces muy bien. - Gracias.

- ¿Podrías conducir una de éstas? - Todo lo que tenga dos ruedas.

- ¿Y ahí? - Nunca lo he intentado.

¿Quieres ver cómo se hace? Venga. Te lo enseñaremos.

Adelante, Gus. Ven por aquí, Charlie.

- ¿Estás listo, Gus? - Sí.

Tiene que dar un par de vueltas de calentamiento.

Se sube a partir de 65 km/h.

- No puede pasar del cable. - Parece que iba a hacerlo.

Si lo hiciera, volaría por encima de tu cabeza. Tranquilo.

- Fácil, ¿verdad? - A mí me parece muy difícil.

No lo es. La fuerza centrífuga hace que no te caigas.

No podrías caer aunque quisieras.

Confiaré en tu palabra. No es para mí.

Vamos. Sólo se necesitan agallas.

Soy un cobarde empedernido. Además, voy a ir a liberar a Joe.

Mucha suerte. Eso es más de lo que Maggie podría hacer.

- He encontrado la cartera. - ¿Bromeas?

- Gracias por el espectáculo. - Espera a verlo bajar.

- ¿Quieres intentarlo? - Te he dicho que soy un cobarde.

Súbete detrás como las chicas.

- No, gracias. - Adiós, nenaza.

Dame el casco.

No te olvides, alcanza los 65 km/h antes de subir.

¿No es la moto de Charlie?

Tranquila, aún no se marcha.

- No me importa. - Claro que no.

Es increíble que esos idiotas lo hagan cuando no trabajan.

Pero son Ernie y Gus...

- Ernie, ¿por qué le has dejado? - No es culpa mía que esté loco.

No se preocupe. Lo hace muy bien, ¿verdad?

Me llevó tres meses subir por primera vez.

- ¿Qué ocurre? - ¡Charlie está en el autódromo!

- ¿Estás bien, Charlie? - Sí. Intento levantarme.

- Quitadle el casco. - Parece que está bien.

Corta el suministro.

- ¿Cómo está la moto? - No lo sé.

¿Cómo puedes ser un niño y estar tan crecidito?

- Cuestión de suerte. - Se te ha caído la cartera.

¿La cartera de quién?

¿No es tuya?

Pertenece al tipo que se peleó con Joe.

La encontré bajo el mostrador, iba a devolverla.

- Eso fue lo que me dijo. - Charlie, ¿cuándo la encontraste?

- Anoche. - ¿Y le dejaste dormir en la cárcel?

¿Qué más da? Así tendrá tiempo para despejarse.

Eso no se le hace a otro feriante.

- ¿Estás bien, Cathy? - Sí.

Buena suerte, Charlie.

¡Maggie! Tengo que hablar contigo.

Vale, confieso.

Cogí la mitad del dinero. Y dime, ¿de qué va todo esto?

De algo que nunca has tenido, Charlie. Sentimientos.

¿Por esto? ¿Los restos de una feria que despluma a niños y granjeros?

¿Hacia un hombre que necesita a dos mujeres que lo mantengan?

Por algo. Supe cómo eras desde el momento en que te vi.

No quería creérmelo.

¿He de vivir mi vida como el hombre que deseas?

Eres cruel. Debieron de haberte hecho mucho daño.

Ahórrate la compasión para la feria de monstruos.

- ¿Acaso me equivoco? - No me creerías.

- Puede que Cathy sí. - No te quedes donde no te quieren.

¿Por qué crees que está disgustada?

Hazme cumplir el contrato, pero corta el drama.

Un momento. ¿No te querrán en otro sitio, verdad?

Te estás acercando.

- Harry Carver. - Sí.

- No es por orgullo, sólo dinero. - Has acertado, Maggie.

No te lo impediré.

Espera un momento.

De noche hace frío en las celdas.

Pero tarde o temprano te sueltan, aunque alguien tire las pruebas.

- Me marcho, Joe. - Bájate de la moto.

Vamos. Deme la llave.

No me tiene que demostrar nada, Joe.

¿Qué está haciendo?

¡Levántate! ¡Levántate!

¡Papá! ¡Papá, alto! ¡Papá!

- ¿Se siente mejor, Joe? - Lárgate de aquí.

- ¿Dónde está Harry Carver? - Allí en el cine.

- ¿Dónde está la oficina de Harry? - Arriba, tercer piso.

Aquí tiene.

- Quisiera ver a Harry Carver. - ¿Tiene una cita?

No, pero me dio su tarjeta.

Vaya, vaya, mira quién está aquí. Archívalo. Adelante, hijo.

Doris, retén mis llamadas. Siéntate, siéntate.

- ¿Quieres un puro? - No, gracias.

- Te he estado esperando. - No esperaba estar aquí.

Sabía que no aguantarías con Maggie y Joe.

- En especial con Joe. - Podría haberlo hecho.

Pero no lo hiciste.

Llevan el tipo de negocios en el que el espectáculo debe continuar.

- Y quieres saber por qué, ¿verdad? - Más o menos.

Sólo hay un motivo por el que el espectáculo deba continuar: dinero.

Por eso he venido.

- ¿Cuánto te dije? 200 dólares... - 400.

Tu memoria es peor que la mía. Te dije 300.

- Que sean 350. - No me presiones, hijo.

- Hablo en serio. No me importa. - Sí, seguramente no.

- Vale. Firma al final. - Después de leerlo.

Es el contrato estándar. Son 11 semanas.

Hay una cláusula que dice que me pagarás una multa

de la mitad de lo que te he dado si decides marcharte.

- ¿La mitad? - Dejaste a Maggie, quizá repitas.

No me gusta esa idea.

Claro que no. Pero si no, no hay trato.

¡Síganme al mayor y mejor espectáculo de la feria!

Salida de las riveras del Nilo, la preferida de los faraones.

Canta, baila y nunca descansa.

75 centavos bastan para ver a esta pequeña señorita,

y haré que salga ahora mismo.

Aquí está, la señorita que baila el baile de las pirámides.

¡La inigualable Little Egypt!

Camina, habla y se arrastra sobre su vientre como un reptil.

Ya es suficiente, querida. No les des demasiado.

¡Oiga, joven! Acérquese y compre una entrada.

Muy bien. Se acaba de comprar un billete al paraíso.

¿Alguien más, amigos? Quedan muchos sitios libres.

¡Es hora de empezar! ¡Lo mejor está en esta zona de la feria!

Compré una entrada Y me senté en primera fila

Abrieron el telón, y cuando La luz del escenario perfila

Little Egypt salió nada más Que con un botón y un lazo

Cantando yin yang, yin yang

Tenía un rubí en el ombligo, Y un gran diamante en el pie

Se soltó el pelo Y el hoochie-coochie despacio cantó

Cuando bailó sobre la alfombra De cebra la gente enloqueció

Cantando yin yang, yin yang

Hizo el triple mortal Y cuando aterrizó

Lanzó un guiño al público Y después se giró

Tenía un vaquero tatuado En su espalda breve

Ponía: Phoenix, Arizona, 1949

Os diré que Little Egypt Ya no baila sobre un tablado

Está ocupada fregando Y yendo de compras al mercado

Porque tenemos siete niños Que la tienen siempre liada

Cantando yin yang, yin yang

Muy bien.

- ¿Intentan decirnos algo? - Que no se te suba a la cabeza.

Les he visto hacer lo mismo después del número de las focas.

¿Por qué no pones una a cantar?

Ya me gustaría. Podría pagarle en pescado.

Los chavales siguen aplaudiendo, cántales algo más.

No. Hay que dejarlos con las ganas.

Damas y caballeros, ¡acérquense! ¡Prueben su fortuna!

Es fácil, divertido y todos ganan. Tres bolas por 25 centavos.

Señor, permita a su hijo probar fortuna.

- ¿Cómo estás, Sam? - Bastante mal.

- ¡Tres bolas por 25 centavos! - ¡Compren globos!

- ¿Vendes? - Nada.

- No diga nada. - Ojalá no tuviera que hacerlo.

- Entonces no lo diga. - El banco ha fijado un plazo.

Debería haber pagado la multa que os pusieron.

- Lo estoy intentando. - Hoy no hay muchos jóvenes.

No puedo hacer que vengan si ellos no quieren.

Venían por aquí cuando estaba aquel cantante.

- Los libros indican días rentables. - Ya no trabaja aquí.

Lástima. La cosa acabará con una demanda judicial.

¿No puede convencerle de que valemos más abiertos que cerrados?

Lo siento, Sra. Morgan. Ojalá pudiera ayudarla.

Vale. Regresé a su limpio y maravilloso banco

en donde parece que nunca pasa nada malo, triste o personal.

Lo siento.

- ¿Ha habido suerte? - No.

Señorita, ¡pase! ¡Adelante!

Permítame enseñarle lo que le deparan los astros.

Déjalo ya, Estelle. Sabes que no creo en eso.

¿Y quién lo hace? ¿Tienes algo mejor que hacer?

Pasa a mis aposentos privados. Ponte cómoda.

Madame Mijanou conoce todo tu pasado, presente...

Muy bien, Estelle. ¿Qué me quieres decir?

Espera.

Veo que harás un viaje. Pronto. Muy pronto.

Allí encontrarás a alguien a quien aprecias mucho.

- No iré a ninguna parte. - Al espectáculo de Carver.

Arregla tu bola de cristal. Te equivocas en ambas cosas.

Escucha, Cathy, no había nada entre Charlie y yo.

Yo estaba dispuesta, pero no vio mis encantos.

¿Y?

No te comportes como si te hablara de una teoría de Einstein.

Sé lo que sentías por él.

- Por favor, Estelle... - Y sé lo que él sentía por ti.

- Por eso no pasó nada. - Lo cierto es que me da igual.

- ¡Entonces vete a buscarlo! - Te he dicho que no me...

No para ti, sino por la feria. Nos puede salvar, los chicos lo adoran.

Ningún crío ha gastado un centavo en la feria desde que se marchó.

- No podría. - Cathy, es un canalla.

- Usa a la gente. Usémosle a él. - No.

Tienes que mantener a una familia, a tu padre y a Maggie.

No quiero volver a un salón de té a leer posos de café.

Piénsatelo, pero hazlo rápido. No nos queda mucho tiempo.

Tercera gran semana

Gran amor, gran dolor

Gran amor, gran dolor Sí, tienes razón

Cuanto más te enamoras Más te rompen el corazón

Gran amor, gran dolor Ahora que te has ido

Por cada dulce beso Por cada uno lloro dolorido

Te di mi corazón y mi alma Todo mi amor te he dado

Oh, cuánto me duele ahora Saber que hemos terminado

Gran amor, gran dolor Siempre me sentiré así

Mis brazos estarán vacíos Hasta que regreses y digas

Tu amor Tu gran amor

Se quedará para siempre aquí

Hasta entonces esperaré, Gran amor, gran dolor

Gran amor, gran dolor

Tu amor Tu gran amor

Se quedará para siempre aquí

Tienen problemas y ha venido para que regreses a la feria.

Piensa el ladrón que todos son de su condición.

Todos somos ladrones. Sal y saluda. Vamos.

- Hola, Cathy. - Hola, Charlie.

- Has estado increíble. - Gracias.

Mejor que... Ahora tienes tu propio estilo.

- ¿Qué tal va todo? - Va bien.

- ¿Te apetece un café? - Sí.

- Tocas dentro de 15 minutos. - No faltaré.

- Hola, Sr. Carver. - Hola, Cathy.

¿Cómo están tus amigos? Joe y Maggie.

- Están bien. - Estaremos en la cafetería, Harry.

- ¿Una mesa, Charlie? - No, gracias.

Quiero enseñarte algo. Ven por aquí.

Esto es muy distinto de nuestro espectáculo.

Has venido desde muy lejos, Cathy.

- Lo sé. - ¿Y bien?

He venido para disculparme por lo que pasó.

Sé que Joe se pasó contigo,

y no te culpo por haberlo dejado encerrado en la cárcel.

No tenías que venir hasta aquí para contarme eso.

- Quería que lo supieras. - ¿Qué tal va el negocio?

Maggie dice los únicos pardillos que quedan allí somos nosotros.

- Tiene razón. - Quieren novedades, gente nueva,

y por eso tú eras... Bueno, es por eso que...

Sí. Te diré algo, Cathy.

Espera a que acabe e iremos a dar una vuelta y hablaremos.

Espera un momento, Charlie.

Lo cierto es que he venido para hacer que volvieras

costase lo que costase, pero no tengo las agallas.

Ojalá las tuviera.

Sé qué estás pensando, y la respuesta es no.

Si cierran, acabará con Maggie.

No estás preocupado por Maggie, sino por Cathy. ¿Qué te pasa?

Si te gusta, dile: "Cathy, te amo", como hacen los adultos.

No tienes que demostrar que eres el caballero de brillante armadura.

Eres un feriante, Harry. Rico, pero un feriante. Deberías entenderlo.

Lo entiendo y hace que me sienta culpable.

- Pero no como para ayudar. - Sentirme mal me consuela.

Así he llegado a ser rico.

- Vuelvo con ellos, Harry. - No. Tienes una actuación.

- ¡El espectáculo debe continuar! - No, sólo el dinero.

Me marcharé esta noche para estar allí cuanto antes.

Te olvidas de algo. Te denunciaré y me llevaré la mitad de tu sueldo.

- ¿Te acuerdas del trato? - Sí.

- Me has pagado 1.050 dólares, ¿no? - Sí.

Toma 50. Te debo el resto.

- Tienes más en el sobre. - Y en el sobre se quedará.

Pero...

¿Maggie Morgan? Tome.

Lo siento, Sra. Morgan. Necesitaré una copia del inventario.

- ¿Qué diablos quieres? - Ayudar si es posible.

- Deberías haber pensado cómo. - No he venido a rescataros.

- Lárgate de aquí. - No permitiré que se arruine.

¡Te he dicho que te largaras!

- ¡Márchate de aquí! - Tuvo un pequeño accidente.

- Lo siento, pero se me echó encima. - Vaya que si lo hice.

- Lárgate o lo haré de nuevo. - ¿Puedo ayudarte?

- Déjame en paz. - ¿Por qué has regresado?

¿Qué te pasa? ¿Por qué no puedes decir por una vez lo que sientes?

- Manda a ese buitre a su nido. - Es tarde para hacerse el héroe.

Podemos hacer que funcione, Maggie.

Como acreedor que soy, tengo derecho a saber qué planes tiene.

Recompro mi contrato. Aquí tiene 1.000 dólares.

¿Será suficiente hasta que pueda demostrar que este sitio funcione?

- ¿Te vas a quedar? - Así es.

Entonces podría funcionar. Vale la pena intentarlo.

Se lo diré a mis socios. Buena suerte.

Tendrán noticias mías.

¿Sólo has vuelto por esto?

- Prácticamente. Sabía... - Ve al grano por una vez.

Vale. Volví porque quería, y porque teníais problemas

- y creí que podía ayudar. - ¿Y?

- ¡Y porque amo a Cathy! - ¡No tienes por qué gritarle!

- Hay trabajo que hacer. - Espera un momento. ¿Joe?

Demos vida a esta feria.

Si usases toda esa energía que gastas en ser un canalla...

Deja de meterte con él.

Charlie Rogers ha vuelto

¡El espectáculo va a comenzar!

Ha vuelto, está listo y aquí lo tienen, ¡Charlie Rogers!

Se asoma un nuevo día Por el horizonte

Todo se arreglará

Se asoma un nuevo día Por el horizonte

Y el mundo entero mío será

Le diré a los viejos problemas Que se vayan por ahí

Ahora la felicidad Ocupará su lugar aquí

Desaparecerán las nubes negras Y el sol brillará

El mundo entero mío será

Ahuyentaré a esas nubes Hasta que se queden más allá

Y te garantizo, nena Que no volverán

Ya sabes que te he dicho Que todo se arreglará

Porque el mundo entero mío será

Sé que mi suerte va a cambiar Espera nena y ya verás

Mañana todo irá mejor La vida me dará más

Se asoma un nuevo día Por el horizonte

Y el mundo entero mío será

Y el mundo entero mío será

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