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CHICAS, CHICAS, CHICAS
Chicas nadando Chicas en bikini
Chicas paseando y contorneándose
Chicas en las playas Chicas, menudas playas
Tan guapas que podría llorar
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas en barco Haciendo esquí acuático
Las chicas me vuelven loco Loco, loco, loco
Chicas, altas y ordinarias Chicas, bajas y descaradas
Chicas, quiero una de cada
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas, chicas, chicas
Y cuando me pongo a almorzar
Un almuerzo crujiente que me hace ronzar
Nunca me lo puedo acabar
Porque siempre me encuentro un millar
De chicas, con polos ajustados y vestidos cortos
Chicas paseando y contorneándose
Chicas que salen a la mar Que les gusta nadar
Chicas tan guapas que podría llorar
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas, chicas, chicas
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas, chicas, chicas
¡Capitán!
¡Ross, ha picado!
Baja la caña, Chen.
¡Ha picado uno!
- ¿Qué pasa? - Se está resistiendo.
No deje que se escape.
- Será mejor que me eches una mano. - De acuerdo.
Con cuidado.
Bien, Sr. Morgan, es todo suyo.
Tenga cuidado.
Gracias. Podría darle un infarto y no quiero enterrarle en el mar.
- Debes pescarlo tú a él. - Cállate y dame otra pastilla.
Abre la boca. Ya está, muchacho.
Chen, subámoslo a bordo.
Muy bien, Chen. Ahora.
MARTÍN PESCADOR
Envuélvelo, Chen.
- ¿Dónde está? - En la proa, Sr. Morgan.
- Me ha gustado tu desenvoltura. - Gracias.
¡Ah del Martín Pescador!
¡Ah del Viento del Oeste!
- Echemos una carrera. - Sabéis que no os ganaría.
- Este barco es a motor. - Las dejo ganar.
- Ya veo por qué. - Son chicas.
Chicas, chicas, chicas
Te veo en el puerto, Ross.
- Menuda preciosidad. - ¿Cuál?
El barco. Es una belleza.
- Muy gobernable, Jack. - Ross.
¿Por qué no vienes a tomar el sol conmigo?
- ¿Por qué no va a ver a su marido? - No.
Echa un vistazo, Chen.
- El Sr. Morgan está durmiendo. - ¡Típico!
- ¿No te doy lástima? - En cierto modo, sí.
- Estarás acostumbrado a esto. - Bastante.
El olor a pescado las mantiene alejadas.
- ¿Quieres alejarlas? - No, me gustan las chicas.
- No tanto como el barco. - Vivo para él. Quiero comprarlo.
- ¿Qué te lo impide? - El dinero.
Eso no sería un problema.
- Está de broma. - No, no lo estoy.
No doy dinero a la beneficencia.
Tendrías que pagar un precio.
- Un caso especial. - Sra. Morgan...
No acepto donativos. Me gano las cosas trabajando.
Y así sería, cariño. Así sería.
- Ross. - Hola.
¿Cuándo les enseñarás a tus hijas a estibar las velas?
Al Sr. Morgan le gustó el barco. Volverá a fletarlo.
¿Podemos hablar?
¿Qué ocurre, papá Stavros?
- Nada. - Te ocurre algo.
- El médico dice que estoy enferma. - Lo siento...
Ha dicho que deberíamos mudarnos a un clima más seco, a Arizona.
- ¿A Arizona? - Sí.
Ahora que ha aprendido inglés, quieren que se vaya.
- ¿Qué idioma hablan allí? - No es una broma.
- Tranquilo, no nos mudaremos. - Si estás enferma...
¿Enferma? Como ya no soy joven, buscan cualquier excusa.
- Entonces ¿no es grave? - Sí que lo es.
No le hagas caso. Y si te dice que debe vender los barcos, tampoco.
Ven a nuestro aniversario de boda el miércoles
y olvida todo esto.
- Muy bien, gracias. - Chen, ven tú también.
Gracias, mamá.
Vamos, papá. Ya has causado bastantes problemas.
Papá...
¿El Viento del Oeste también?
Sí.
No me dejes nunca Ámame mucho
Si me dejas la vida perdería el sentido
¿Qué sería...?
Hola, Sam.
- Hola, Ross. - ¿Cómo estás?
Acaba ahora. Espérala en la barra.
No me dejes nunca Estaría perdida si te marchases
Los días durarían mil horas
Sin ti, sería así
Una de tus caricias me ha cambiado la vida
Desde el principio todos mis puentes se han quemado
Con el ardor de mi corazón No me dejes nunca, nunca
No me hagas daño
No me dejes nunca
No me dejes nunca
- Cuánto tiempo. - No tanto.
¿A qué desastre se debe tu visita?
- ¿Te has enterado? - No.
Sólo vienes a verme para contarme las penas.
También cuando no me pasa nada.
Vienes cuando te apetece cantar o para contarme tus penas.
- ¿Qué toca hoy? - No me apetece mucho cantar.
Stavros se muda a Arizona y va a vender el Viento del Oeste.
Me alegro. Así te lo quitarás de la cabeza.
Perdería mi casa y mi trabajo el mismo día.
Podría valer la pena, si así olvidas tu sueño.
Mi padre y yo construimos juntos ese barco.
Quiero comprarlo. Eso no es un sueño.
Tu padre ha muerto y esa parte de tu vida también.
Ha sido un error que papá te dejase vivir en el barco.
- Sabía que dirías eso. - Puedes contar conmigo.
- Ya estamos. - ¿Debo fingir que no me importa?
No me compliques más la vida.
¿Lista para cantar, Robin?
Que cante sir Galahad.
- ¿Qué le haces, Ross? - Nada.
Me ha contado sus penas y yo le he contado las mías.
- Es culpa mía. - No es de nadie...
¿No va a cantar nadie?
- Sí, amigo, ahora. - Gracias.
Canta algo, Ross. Hazme ese favor.
Quiero mi parte de amor
Puede que hasta la conozca
Pero no estaba pensando
En el amor de una sola chica
Las cosas no serán así
Soy independiente y libre
Me he quedado saciado
No quiero estar atado
En los brazos de una chica
Sé que encontraría el amor
Pero no quiero que nadie me abrace
Para no soltarme
Si me veo entre sus redes
Creo que huiría corriendo
Me escaparía y correría
No quiero estar atado
He visto gente enamorada
Que eran tal para cual
Creían que su amor sería eterno
Cuando se juntaron y ataron
Pero su amor se desvaneció
No quiero responsabilidades
Ni estar atado ni esposado
Como todos pueden ver
Digo lo que pienso
Yo no oculto nada
Saldré con muchas chicas
Hay muchas chicas ahí fuera
No quiero estar atado
Hay muchas chicas ahí fuera
No quiero estar atado
Hay muchas chicas ahí fuera y no quiero estar atado
Dije que nunca...
Nunca querré...
No quiero estar atado
Has estado genial. Cuando quieras un trabajo, dímelo.
Gracias, Sam, pero aún soy un pescador.
- ¿Qué es esto? - Te lo envía esa gatita.
- Debe de estar en celo. - Perdona.
No trabajo aquí. Gracias de todos modos.
- ¿No es suficiente? - ¿Quiere que...?
- Cantas de pena. - Gracias.
- Creo que cantas muy bien... - Canta de pena.
- Ross Carpenter. - Laurel Dodge.
Sí, señor. Desafina muchísimo.
- ¿Quién es el crítico? - Una mala idea. Una cita a ciegas.
- Sí que está ciego. - Búscate tu propia chica.
No podías tú sólo, ¿eh?
Gracias.
- Cuéntale a ella tus penas. - Espera.
Eres todo un caballero con las desconocidas.
- Siento las molestias. - Olvídalo.
¡Chicas!
- ¿Qué? - Se te ha caído el pañuelo.
- ¡Anda ya! - ¿Tienes fuego?
- Déjalo ya. - Creí que estabas en un lío.
- No necesito más problemas. - No lo conocía de nada.
- Ya me lo suponía. - No seas así.
Dijo que era un amigo de mi padre y no era verdad.
Vale, te creo.
¿Quién es la chica?
Me dijo que había jugado al fútbol con mi madre, pero no era verdad.
- ¿Dónde vives? - Al final de la calle.
- ¿Está lejos? - No mucho.
Vamos.
Si quieres cansarme, lo estás consiguiendo.
¿Cómo se llama esta iglesia?
- La vieja iglesia, todos lo saben. - Nunca había estado aquí.
¿De dónde eres? ¿De Grand Rapids?
No. ¿Vamos a la iglesia?
- ¿De Corpus Christi? - No.
Podrías descansar y cantar con el coro.
- De Prattville, Oklahoma. - ¡No!
Hace una noche preciosa. ¿Vamos a ver más edificios famosos?
Sólo en el que te alojas.
- Te enseñaré el sitio. - Vale, ¿pido un taxi?
- No será necesario. - Si crees que voy a ir...
Ya hemos llegado.
- ¿Aquí? - Es sencillo y rezuma historia.
- Rezuma a otra cosa. - Buenas noches.
- ¿No me invitas a subir? - Me doblarían el alquiler.
- ¿Qué clase de sitio crees que es? - Quiero averiguarlo.
Mañana.
- ¿A qué hora? - ¿A mediodía?
- Vendré a recogerte. - ¿Dónde comemos?
¿En el puerto? ¿Te leo el menú?
- Nos vemos allí. - No sabes dónde está.
Lo encontraré.
Eres encantador, Ross.
Entonces, ¿por qué me voy?
¿Desea una habitación?
Si no le molestan los loros.
- ¿Loros? - Sí.
Tengo 23 pajaritos que van conmigo a todas partes.
Debo planear mis viajes por adelantado.
Esta vez en el Hilton no han sido comprensivos.
Así que ahora mis pajaritos y yo estamos en la calle...
Discúlpeme. Es hora de su cena. Adiós.
Adiós.
Adiós... ¿Loros?
¡Ross!
- ¡Ross! - Sí, señor.
¿Conoces al Sr. Johnson?
Su reputación.
Está interesado en comprar los barcos.
- ¿Son éstos? - Sí.
Están en buen estado. Ross se encarga de ello.
No me fío. Demos una vuelta en el Martín Pescador y ya se lo diré.
Ross, quiere dar una vuelta.
En marcha, patrón.
No aceleres tanto. No quiero un motor quemado.
- Si es que lo compro. - Suelta amarras.
- ¿Tú no vienes? - No, debo quedarme con mamá.
No quiere ir contigo en el barco.
¿Sabe, Sr. Johnson? Quizá tenga razón.
Muy bien, capitán Blood. ¿Volvemos al puerto?
- ¿Por qué no? - ¿Sabes navegar con mar picada?
- ¿Quiere verlo? - No.
- A menos que pueda correr más. - ¿Más?
De acuerdo.
- ¿Va a comprar los barcos? - Según el precio.
- Son tres barcos estupendos. - ¿Qué le pasa al cuarto?
- ¿Para qué quiere un velero? - Para ser un lobo de mar.
Si el viejo lo incluye gratis.
- No le gustaría. - Conozco a una chica a la que sí.
- ¿Quién le enseñará a navegar? - Ella.
Es su segundo deporte favorito.
Se han ahogado los estranguladores.
La mar es impredecible. Hay que limpiar el carburador.
No deberías tardar más de cinco minutos.
¿Puede sujetar esto?
Tenga cuidado que ensucia.
EL MARINER'S
¡Ross!
¡Ross!
Hola, Suzie Wong.
- ¿Siempre eres tan repetitivo? - Llegué, vi y me fui.
Yo sí que me voy.
Llegaste tarde. Te esperé.
- Y ligaste con señor viejo. - Mi padre.
No es ningún señor, es mi padre.
- Haré mis propias gracias. - No es gracioso, al contrario.
No viniste y como está en la ciudad, le llamé.
¿Por qué siempre te estoy dando explicaciones?
Será por las cosas que haces. En el hotel no te conocen.
- Confía en mí. - ¿Por qué?
Porque me he molestado en averiguar dónde encontrarte
y te gusta jugar tanto como a mí.
Sube a bordo y juguemos.
- ¿Cuáles son las reglas? - Harías trampas.
Las mujeres suelen decirle eso a los hombres.
- Vengo a reparar un descosido. - ¿Y redes?
- ¿Sabes zurcir? - Lo he dejado.
- ¿Quieres un café? - Por la noche.
- ¿Qué pasa esta noche? - Vamos a cenar.
Te llevo a cenar. Lo haremos en casa de mi jefe.
- Si no tienes dinero... - Sí que tengo.
Espero que el dinero no te moleste.
Sólo iremos a donde pueda pagar.
Es el aniversario de papá y mamá Stavros.
Quedamos a las 7.30. Nada de vestíbulos de hoteles.
A las 7.30.
¿Qué hace aquí? ¿Es la nueva flota?
- No te metas, Robin. - Vale.
¿Quieres subir?
No quiero subir al barco de Cleopatra contigo.
- ¿Por qué has venido? - Para pedirte disculpas.
- Aceptadas. - Las retiro.
- No sabía que estuvieras acompañado. - Robin.
- No pierdes el tiempo. - Sé que estás disgustada.
No, estoy dolida. D-O-L-I-D-A.
Ya sabes cómo es nuestra relación.
Ahórrate el discurso.
Sé cómo es y también cómo podría ser.
Muy bien.
Volverás como siempre.
Lo que tú digas, Robin.
Lo harás, ¿verdad?
No lo sé.
Sir Galahad.
Eres sir Galahad, Don Juan y Casanova en uno.
Si no es el barco son las chicas. Chicas, chicas, chicas.
¡Y no me sigas!
¿Señor, podría decirme...?
¡Fuera! ¡Largo de aquí!
Un ángel caído del cielo
Mamá
Mamá
Todos nos enamoramos
De mamá
Mamá
Mamá es dulce y buena...
- Ésta es tu familia, ¿verdad? - En cierto modo.
Nunca conocí a mi madre. Murió cuando nací.
Al morir mi padre, tuve que vender todo para pagar...
No tienes que explicarte. Siento que se vayan.
Silencio, por favor.
Linda y yo queremos brindar por mamá y papá,
por haberse molestado en casarse y tenernos.
No ha sido ninguna molestia.
Discúlpame.
Os deseo mucha felicidad y salud.
- Es para ti. - Gracias, Ross.
- ¿Y para mí? - Tú ya tienes a mamá.
No llores, mamá. No es bueno para tu salud.
¡Mamá!
- Es precioso. - Sí, pero no llores.
Nunca voy a olvidar
La noche en la que nos conocimos
Eras el amor que buscaba
Mi corazón latía rápidamente
Mucho más que antes
Juntos
Estaremos...
Siempre...
Para siempre jamás
Cerca de mi corazón
Siempre estarás
Estaremos juntos para siempre
Nos amaremos eternamente
Nada cambiará
Nuestro destino
Se está portando muy bien.
Te gusta mucho este barco.
Sí, mi padre y yo pasamos mucho tiempo construyéndolo.
Medimos, lijamos y pulimos cada centímetro.
Mi padre era un gran tipo. Te habría caído bien.
El día que lo terminamos...
Se murió.
El barco significaba...
Lo siento. Me estoy poniendo muy serio.
Hemos venido a divertirnos. Hace sol y sopla el viento...
- Buen chico. - Buena chica.
Cuando un chico como yo
Conoce a una chica como tú
Entonces creo
Que los deseos se hacen realidad
Sólo con mirarte
Y acariciarte la mano
Este mundo corriente se vuelve maravilloso
Hay un montón de chicas
Que he conocido antes que a ti
Pero las he dejado
Porque sabía
Que llegaría este momento mágico
Uno que duraría eternamente
Cuando un chico como yo
Conoce a una chica como tú
- Me gustas. - No veo por qué.
Vivamos para averiguarlo.
Canal marítimo repitiendo un boletín de emergencia.
Sujeta el timón, Laurel.
Se va a levantar una tormenta. Se aconseja que las naves vayan a puerto.
Aquí canal marítimo repitiendo un boletín meteorológico.
- ¿Volvemos? - No, vamos a Cala Paraíso.
Los padres de Chen viven allí. Quiero que los conozcas.
Ha sido un buen día, ¿eh, chicos? Muy bien, vamos...
¡Hola, Kin!
Es Ross. ¡Hola, Ross!
Kin, ven a buscarnos.
Chicos, guardad esto.
Me alegro de verte. Chen decirnos que tienes problemas.
Más de los que quisiera.
Laurel, te presento a Kin. Es el dueño de esto.
- Encantado. - Lo mismo digo.
- Sitio no ha cambiado mucho. - Casi nada.
- Hola. - Hola.
¿Cómo está el agua?
- ¿Cómo estáis? - Hola, Ross.
- ¡Es precioso! - Sí.
- ¿Qué pescan? - Atún, delfines...
La Sra. Yung cocina pak choi, chow mein, chop suey...
- Con salsa de soja. - ¿No hace galletas de la suerte?
Id a saludarla.
- El Sr. Yung es encantador. - Sí.
¡Patrona!
¡Patrona Yung!
¿Patrona?
- Hola, Mai Ling. - Hola, Ross.
- Hola, Tai Ling. - Hola, Ross.
- Os presento a Laurel. - Hola, Srta. Laurel.
Hola, Mai Ling. Hola, Tai Ling.
- Son hijas de los vecinos. - ¿Ross? ¿Robin?
Será mejor que paséis.
- No es Robin. - No.
- Patrona, ésta es Laurel. - Bonito nombre. Siéntate.
Tú también, Ross.
- Pelaréis vainas de guisantes. - Pelar para comer.
- Ross tiene novia nueva. - Silencio.
¿Alguna vez has pelado vainas?
- ¿Le conoces hace mucho? - Demasiado. Hace 24 horas.
- Aún es pronto. ¿Qué tal Chen? - Bien.
Chen ser buen hijo. Nunca en casa.
Ross ser hijo adoptivo. Sólo venir cuando tener problemas.
¡Haz cola para sermonearme!
¡A pelar!
- Queremos ayudar. - Sí.
Srta. Laurel, usted es invitada. Usted pelar gambas.
Niñas, es hora de cenar. Id a casa.
- Adiós, Srta. Laurel. - Adiós.
- Adiós, chicas. - Adiós, Ross.
¡A trabajar!
Disculpa.
No quiero que mueras de hambre.
- No llena mucho. - Ya he comido mucho.
Aunque llena ahora, hambre dentro de una hora.
Mismo si sales con una chica china.
Una hora después, querer otra cita.
Ancianos recuerdan los detalles. Viejo proverbio chino.
Se acabó la cena.
Tú lavas platos. Yo enseño el paisaje antes de la tormenta.
Ellos verán solos. Tú lavas platos.
Ancestros no querer hombres en la cocina.
¡Usa detergente ancestral!
Ross, a estas horas, vistas muy bonitas.
¿Vamos?
- Ponte el suéter. - ¡Qué bonito!
Parece que va a llover.
¡Socorro!
- Ya está. - Los Yung me caen bien.
- Y tú a ellos. - ¿Robin también?
Los chinos son inescrutables, no expresan sus sentimientos.
- ¿El clima no daña los instrumentos? - A éste sólo lo mejorará.
Canta algo para laúd.
Os pillé.
- ¿De qué os reís? - De cómo cantas chino.
Yo cantar chino muy gracioso.
A todos les gusta criticar. ¿Sabéis hacerlo mejor?
Eso significa...
"Chico sueña con ángel"
"Para que le haga feliz"
"En la tierra del amor"
"Ángel sueña con chico"
"En la tierra del amor"
Un ángel camina por la calle
Y el chico también
Se encuentran de repente
Ooh-ooh-ooh Ooh-ooh-ooh
Ahora la mejor parte de la historia
Como palomas en la tierra del amor siempre seremos
Tú eres ángel feliz
Yo soy chico feliz
Un ángel camina por la calle
Y un chico también
Se encuentran de repente
Los sueños se hacen realidad
Ahora la mejor parte de la historia
Como palomas en la tierra del amor siempre seremos
Tú eres ángel feliz
Yo soy chico feliz
Tú eres ángel feliz
Yo soy chico feliz
Será mejor que corráis. Os cogeré.
Id vuestra casa. Muy tarde para niños.
Y también para demás.
- ¿Está insinuando algo? - Sí.
Me pregunto qué será.
- Ahora id a cama. - La casa de un hombre es su castillo.
Kin, tú dormir con cuñado en su casa.
No gustarle dormir con él. Ronca.
¡Tú dormir con cuñado!
- Buenas noches. - Buenas.
Ross, Laurel, conmigo.
Tú dormir conmigo. Ross, tú en el sofá.
- Buenas noches. - Buenas.
Buenas noches.
Me ha tocado la galleta de la mala fortuna.
¿Laurel...? Laurel.
¡Laurel!
¡Ah del Viento del Oeste!
"Una en tierra...
"...y dos en el mar".
Levemos anclas. Estoy lista.
No está la noche para zarpar.
Aquí tampoco es una maravilla.
- ¿Asustada? - Aterrada. Salgamos.
Buena idea.
¿Por qué las tormentas hacen que te sientas vivo?
No lo sé.
Quizá es porque todo parece más intenso y real.
Esto es real.
Sí.
Parece que lo dudas.
- No me lo has contado todo. - Aún no.
- No estás casada, ¿verdad? - Casi.
¿Huyes de eso?
Sí, no quiero hablar de ello.
¿Todavía le quieres?
Él no me quería.
- No te he preguntado eso. - Me hizo daño.
- Toda la relación era falsa. - ¿Dónde está él?
Por eso me he ido de Chicago.
Se ha acabado, pero aún no lo he superado.
Lo bastante para mí.
No soportaría que me volviesen a engañar.
Soy yo y soy real, ¿verdad?
- Nos estamos mojando. - ¿Te preocupa?
No quiero preocuparme de nada.
- ¡Adiós, Ross! - ¡Adiós, Srta. Laurel!
¡Volved pronto!
- ¡Adiós, chicas! - ¡Adiós a todos!
¡Adiós!
Papá Stavros, ¿qué estás haciendo?
No esperaba verte. Hola, Srta. Dodge.
- ¿Qué apuntas? - Es para el seguro marino.
- Quieren todo desglosado. - Sí, lo hice el mes pasado.
Esto es una especie de inventario.
Ross, he vendido los barcos.
¿Los has vendido? ¿Todos?
Johnson dijo: "Tómelo o déjelo". Necesito el dinero para la casa...
- No tienes que justificarte. - Yo...
¿Cuándo pasan a sus manos?
- El problema es... - Empezaré a recoger.
¡No, no! Esta noche o mañana... Bueno, me voy.
- ¿Dónde vas a vivir? - Viviré con Chen.
¿Qué vas a hacer?
Iré a verlo. Ahora mismo.
- ¿A Chen? - No, a Johnson.
- Te llevaré a casa. - Iré en taxi. Vete a verle.
Espera. Me ibas a dejar acompañarte a casa, ¿no?
Vivo en el 136 de Bay Street. Te esperaré.
- No sé cuánto... - Te esperaré.
WESLEY JOHNSON BARCOS
- La gente llama al entrar. - Se ha aprovechado de él.
No me los ha regalado. He pagado por ellos.
¿Vendería el Viento del Oeste?
Depende. Todo tiene un precio.
- ¿Cuánto? - Diez mil.
- ¿Cuánto le ha pagado a Stavros? - Seis mil.
- Es un atraco. - Son negocios. ¿Tienes el dinero?
- Sabe que no. - ¿Por qué me haces perder el tiempo?
Johnson, ¿qué va a hacer con los barcos de pesca?
Amarrarlos, pintarlos y reacondicionarlos.
Estarán parados durante una temporada. Y tú también.
- ¿Quieres trabajar para mí? - ¿En qué?
- Pescando atún. - Ni hablar.
- Le diré... - Te diré lo que vas a hacer.
Sacar tu basura de mi barco. Ahora mismo.
Espera, patrón.
No puedes dedicarte a ahogar el motor del Martín Pescador.
Sólo has conseguido que rebajase el precio.
Muy bien, ¿quieres un empleo?
¿Cuánto dinero a la semana quiere por el barco?
Todo está en venta. No prometo no vendérselo a otro.
- ¿Cuánto cobra un capitán? - ¿Un capitán?
¿No deberías ser marinero primero?
60 pavos por viaje. Si quieres comprarlo, tendrás que hacer dos por semana.
- Quiero un porcentaje. - No, si no tienes experiencia.
¿Para qué pagarme un sueldo?
Así, cuanto más pesque, más ganaremos.
- ¿Cuánto quieres? - El 10%.
- El dos. - Siete.
- Cinco y llevo la contabilidad. - Trato hecho.
- Chen Yung está incluido. - Vale.
- Soy muy generoso. - Mucho.
- ¿Un trago? - No, si está aderezado.
Me caes bien. Me recuerdas a mí.
- ¿Quiere cancelar el trato? - Ven mañana a las 3 a.m.
- Puedes quedarte en el velero. - ¿Quiere que lo cuide?
Sé que lo harás, patrón.
Cuando estamos abrazados
Y te siento cerca de mí
Mis sueños más ardientes...
...se hacen realidad
La luz de la luna no me impresiona
Me emociona o me apasiona Oh, no...
- Quiero hablar contigo. - Muy bien.
Al estar cerca de ti...
- Dime. - ¿Necesitas más cantantes?
¿La otra chica también canta? Eres un especialista.
- Yo canto. - Hace tiempo que te lo digo.
- Estoy libre. - ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?
- El dinero. - Te lo he ofrecido antes.
Antes no lo necesitaba. ¿Cuánto puedo ganar?
Pago a escala. Más si eres un éxito.
Esto no afectará a Robin. Ella se queda.
Claro, ella se queda.
Sam, no le digas nada. Se lo diré mañana, ¿vale?
- ¿Adónde vas? - Tengo una cita.
- Hay bastante gente. Canta algo. - Hoy no puedo.
¿Pesca, canto y caza? Eso es un día redondo.
Tendrás que renunciar a algo.
Y sentir en la noche
Que estoy cerca...
...de ti
Vamos, quiero ver si he hecho un buen trato.
Muy bien, Sam.
- ¡Dr. Livingstone! - Hola.
No esperaba que la reconciliación fuese así.
Buenas noches.
Algunos ya conocen a Ross Carpenter, porque ya ha cantado aquí.
Esta noche cantará por primera vez como profesional.
A partir de ahora cantará regularmente.
Deseémosle mucha suerte.
Eso es lo que quería decirte.
Creí que me dejarías decírselo. Gracias.
Lo siento.
Otra más. ¡Otra!
Devuélvase al remitente
Devuélvase al remitente
Le di una carta al cartero
La metió en su saca
A la mañana siguiente
Me la devolvió
- Ella había escrito - Devuélvase al remitente
Domicilio desconocido
El número no existe
Y el código postal tampoco
Tuvimos una pelea
Una rencilla entre novios
Le digo que lo siento pero me devuelve todas las cartas
Cuando la metí en el buzón
La mandé por correo urgente
Pero a la mañana siguiente
Me llegó de vuelta
- Ella había escrito - Devuélvase al remitente
Domicilio desconocido
Esa persona no existe
Y el código postal tampoco
Esta vez se la llevaré yo mismo
Y se la daré en mano
Si llega de vuelta al día siguiente
Entonces comprenderé
- Lo que ella ha escrito - Devuélvase al remitente
Domicilio desconocido
El número no existe
Y el código postal tampoco
Devuélvase al remitente
Devuélvase al remitente
Devuélvase al remitente
- ¡Otra! - ¡Canta otra!
¿Ross?
¿Ross?
...No dejes que se escape
Gracias al amor
Soy muy feliz
La vida es dulce
Como una tarta de cerezas
El cielo y la tierra ahora son míos
He saltado a la luna desde el séptimo cielo
Gracias, gracias, gracias gracias a tu amor
Gracias a tu amor
Gracias, gracias, gracias gracias a...
...Tu amor.
- ¡Otra! - ¡Canta otra!
- Robin, iba a... - No haces las cosas a medias, ¿eh?
Me fastidias los planes y luego me quitas el empleo.
Sé que suena raro. Intento no quedarme sin blanca.
- ¡Sin barco! - Canto para poder comprarlo.
Tengo dos empleos. Eso no te afecta.
Claro que no.
- ¿Puedo irme ya? - Leva anclas.
- Se te acumula el trabajo. - No empieces tú también.
La otra ha estado aquí. Se ha ido por ahí.
¡Laurel!
¡Laurel!
- Nadie me deja plantada. - Yo no soy nadie.
Es tu segundo intento.
- ¿Qué hacías con Robin? - Sam me ha dado un empleo.
- ¿Pescando? - Sí, el local está lleno de pescado.
Muy gracioso.
Cuando no esté trabajando para Johnson, lo haré aquí.
¿Y cuándo trabajarás en nosotros?
- Necesito el dinero. - El dinero no lo es todo.
No cuando lo tienes. Para mí lo es.
¿Por qué para ti no?
- Importa lo que compras con él. - No me va a regalar el barco.
- Y el resto apenas te importa. - Exacto, hasta que lo compre.
Creí que era Robin, ojalá fuese ella, podría competir.
- No lo entiendes. - Nunca he querido nada tanto.
¿Y quién eres tú para poder permitirte ese lujo?
¿No te has olvidado algo?
Ella no tiene ese lujo y seguro que lo entiende.
¿Por qué no vuelves con ella?
- ¿No dices nada? - Pienso la respuesta.
- ¿Ya la tienes? - Sí.
Gracias al ondulante mar
Gracias al ondulante, ondulante
Gracias al ondulante mar
Gracias al ondulante, ondulante
Pescado en la mesa y en las brasas
Pescado frito colgado de un árbol
Aquí hay todo lo que quieras
Gracias al ondulante mar
Gracias al ondulante mar
La vida es buena y saludable
Somos muy felices
Se lo debemos al agua salada
Gracias al ondulante mar
Gracias al ondulante mar
Trabajamos todo el día alegres
Y mientras lo hacemos, cantamos
La mar es buena con nosotros
Nos proporciona de todo
Filetes de abulón y pasteles de atún
Que están muy ricos
Sabemos que se lo debemos todo
Gracias al ondulante mar
Gracias al ondulante, ondulante
Gracias al ondulante mar
Gracias al ondulante, ondulante
Gracias al ondulante...
A ver si tenemos más suerte pescando cebo que atún.
Hasta ahora no hemos tenido mucha.
¿Y el cebo? ¡Sólo hemos pescado agua!
No tenemos cebo para sardinas, y menos para atún.
Enciende el motor. Haremos otra redada.
Ve mar adentro, Chen.
¡Apaga el motor! ¡Quita la marcha atrás!
¡Apágalo!
¡Apágalo!
Vaya, Ross, lo siento.
Guarda los trozos. Johnson querrá verlos.
¿Volvemos a puerto?
A menos que quieras pescar los atunes a mano.
- ¡No! - No.
- Es distinto a la pesca deportiva. - O a la de gambas.
Solía pescar gambas en Nueva Orleans.
Nueva Orleans. Ojalá estuviera allí.
Vi tres gambas en el agua
Dos eran viejas y grises
Me acerqué a ellas y...
Oí a la tercera decir
Adiós, mamá gamba
Papá, dame la mano
Aquí viene el barco pesquero para llevarme a Louisiana
Aquí viene el barco pesquero para llevarme a Louisiana
Le enseñó a papá y a mamá
Las gambas leen el periódico
Una invitación para todas las gambas
Y esto era lo que decía
Viaje gratis a Nueva Orleans Alojamiento en hotel de lujo
Una chica te ayudará a salir de tu caparazón
Una chica te ayudará a salir de tu caparazón
Si llego a los 90 años
Nunca me olvidaré
De la gamba pequeña y la canción que cantaba
Cuando saltó a la red
Adiós, mamá gamba
Papá, dame la mano
Aquí viene el barco pesquero para llevarme a Louisiana
Aquí viene el barco pesquero para llevarme a Louisiana
Aquí viene el barco pesquero para llevarme a Louisiana
Aquí viene el barco pesquero para llevarme a Louisiana
Aquí viene el barco pesquero para llevarme a Louisiana...
- Bueno... - ¿Cuánto tardará?
- Mucho. - ¿Cuándo me dará otras redes?
No me extraña que tengas prisa.
Si este viaje es un ejemplo, tendrás que vivir en la mar.
¡Sr. Johnson! Ya está.
- ¡Una tonelada! - Pone más.
- Quizá 10 kg más. - Una tonelada y 10 kg. ¿Cuánto?
Debo mirar los precios de hoy. Vamos a mi despacho.
¿De dónde ha sacado esa pesa trucada?
¿Por qué tiene un cartel?
¿Cómo lo voy a vender si la gente no sabe que está en venta?
Creí que conocía a una chica que navegaba.
Eso fue la semana pasada. Ésta le gusta quedarse en casa.
- Calcetando. - Muy gracioso.
¿Cuál es el precio de hoy?
Ahora dame el del atún.
Gracias, nena.
Tu parte son 23 pavos. Las redes valen 110, o sea que me debes 87.
Sr. Johnson, ya puede esperar sentado a que se lo dé.
- Querías un porcentaje. - De las ganancias.
- ¿Dónde están? - En el próximo viaje, si lo hago.
- 20 pavos a que sí. - Trato hecho.
Te enseñaré la persona soy. No me debes nada.
- Yo pagaré las redes. - No.
- 23 dólares y las pagas usted. - No.
Vale, me debe 20 dólares, porque me voy.
Cinco, diez,
15, y 20.
Patrón.
21, 22 y 23. Te gusta jugar duro.
Aprendo de usted.
- Hola. - Hola.
Tranquilo, vengo en son de paz.
- ¿Por qué estás tan arreglada? - Es mi ropa de trabajo.
- Esto es un sombrero. - Ah, un sombrero.
- Tengo un empleo. - ¿De Mata Hari?
No, vendiendo sombreros. No hay nada que ocultar.
- ¿Aún estás enfadado conmigo? - No.
- ¿Qué tal todo? - No muy bien.
- Va a vender el barco. - Lo sé.
- ¿Almorzamos? - No puedo. Tengo que trabajar.
- ¿No te estás pasando? - Podemos cenar.
- Quiero cocinar para ti. - ¿Sabes cocinar?
Lo sabrás al probar la comida. ¿Recuerdas la dirección?
- El 136 de Bay Street. - Estaré esperándote.
- Intenta no desviarte. - ¡Intenta no desviarte!
- Hola. - ¡Haz algo!
- ¿Qué? - El horno está ardiendo.
No te alteres.
- ¿Tienes sal? - Lleva pimienta y orégano.
- ¿Buscas la sal? - No, un escondite.
- Si hay, estará ahí arriba. - Gracias.
Esto es sal. Te enseñaré algo.
Es un truco de esposa.
Creo que está muy hecho.
¿Por qué lo dices?
No tendrás esposa, ¿verdad?
- Es tarde... - No me lo has dicho.
No me lo has preguntado. No.
Vino blanco. ¿Tienes marisco en lata?
Sí, pero el aliño es para queso.
- ¿Tienes aceite? - Me da igual que chirríe.
- Aceite de cocina. - Iré a comprarlo.
Da igual. Olvídalo.
¿Ves esa caja? Cógela.
Muy bien. Ponla en la mano.
Ven aquí.
Enciende las velas. Descálzate.
Fuma tu pipa y la cena estará lista enseguida.
Hoy cocinará papá.
Con el fuego no se juega.
- ¿Sirvo el café en el salón? - Por favor.
- ¿Leche y azúcar? - Solo, gracias.
¿Les digo que lo apaguen? Los vecinos tienen unos gustos muy raros.
Me gusta. Quizá me sienta así.
- ¿Tan mala estaba la cena? - La mejor que he hecho.
Piensas en el barco, ¿verdad?
Creerás que soy un rollo.
Puedes desear algo por una buena razón. Pero prepárate.
- ¿Por si lo vende? - Sí.
Así ya no tendré que trabajar para Johnson.
Se están peleando.
- Discuten por unas pulseras. - ¿Qué ha dicho ella?
Que si opina eso, que se las quede.
Se las ha devuelto.
Quiere que le dé algo mejor.
Ya no discuten. Espero que estén casados.
Yo también.
Es para que se sientan en casa.
Estas paredes no sólo oyen, ven, huelen y sienten...
Me toca.
Las paredes oyen
Oyen cada ruido que haces
Si zapateas, tiran una lámpara
Y rompen los platos o las tazas
Pero no oyen los besos
Ni mis brazos abrazándote
Ven aquí, nena
No discutamos esta noche
Las paredes oyen
Piénsatelo antes de lanzarme el zapato
Si me despeinas con una silla
Las noticias correrán como la pólvora
Pero no oyen los besos
Ni mis brazos abrazándote
Ven aquí, nena
No discutamos esta noche
Los aviones son muy rápidos
Los cohetes incluso más
Pero no pueden ganar ni igualar
La velocidad del sonido
Las paredes oyen
Oyen cada ruido que haces
Cada vez que zapateas tiran una lámpara
Y rompen las tazas y los platos
Pero no oyen los besos
Ni mis brazos abrazándote
Ven aquí, nena
No discutamos esta noche
Baja las luces
No discutamos esta noche
Vaya, hola.
¿Es usted el Sr. Johnson?
Si no, me estoy bebiendo sus copas.
- ¿Un Bloody Mary? - Soy Laurel Dodge.
¡Pase y cierre la puerta!
- ¿Quiere acompañarme? - Gracias, pero he venido por negocios.
En ese caso, me lo tomaré luego. Siéntese.
Prefiero quedarme de pie. Así se habla con usted.
- Con halagos se consigue todo. - Lo dudo.
- Quiero comprar el velero. - Mucha gente también.
- Viene a diario. - Yo he venido hoy.
- 10.000 dólares, Srta... - Dodge. Como en Detroit.
No soy sordo.
- 10.000 es demasiado. - Pero es el precio.
- Sé cuánto ha pagado. - Todos lo saben.
Hay que desearlo mucho para que lo venda. Seguro que usted lo desea.
- No tanto. - Vale, olvidemos el velero.
- ¿Almorzamos? - ¿Siete?
- ¿En punto? Cenaremos, mejor. - 8.000, es todo lo que tengo.
¿Quiere que le haga un préstamo?
El interés sería demasiado alto.
No se vaya. No soy tan duro como parezco.
- Sí, pero es muy avaricioso. - Intento ser amable.
Si quiere camelarme, hágalo con cifras.
Cálmese, Srta. Dodge.
¡10.000 dólares! ¡Y me llamas a cobro revertido!
No, papá, 2.000. Ya tengo ocho en mi cuenta.
Lo sé, te los di hace poco. ¿Estás en un lío?
- ¡No! - ¿Para qué necesitas tanto?
- Te lo diré al verte. - Ahora.
Estás sacando las cosas de quicio.
Mete 2.000 dólares en mi cuenta y confía en mí.
¿Es un problema médico?
Propio de ti, papá.
- ¿Estás ahí? - ¿Quién es?
- Un pescador. - ¿De agujas?
No, de agujas no. De atún.
- ¿Atún? - La gente tiene que comer.
Voy a escribir el cheque. Adiós, papá.
Vale, gracias.
Sr. Johnson.
Ya lo sé. Es de Alcohólicos Anónimos.
Se ha quedado sin habla.
Es de un banco de Chicago. Tardará unos días en conformarse.
El barco puede quedarse, no quiero que me lo envuelva.
Ha hecho un buen negocio. No se impresione tanto.
- Se lo había reservado a otra persona. - Una condición.
- ¿Cuál? - No le diga a nadie que lo he comprado.
- Lo prometo. Le enseñaré... - No es necesario.
Debo hacerlo. No quisiera que se le enreden las joyas.
- Gracias. Me las arreglaré. - Un brindis por la nueva dueña.
- Es una tradición marítima. - Ya la celebraré.
Recuerde, debe mantener el secreto.
- ¿Quiere que lo firme con sangre? - ¿Lo haría?
¡Coge otro!
¡Venga, coged más!
¡Mira, Chen!
Vamos, pescad más.
Estupendo.
Vamos cargados a puerto
Vamos cargados a puerto
Amarraré bien el barco Dejaré que se sacuda
A toda máquina hasta llegar al puerto
Vamos a casa La pesca ha sido buena
Vamos cargados Nos quedamos sin cebo
Vamos cargados
Vamos cargados
Vamos cargados
Los teníamos acorralados
Algunos escaparon pero da igual
Nunca he visto peces tan grandes
Vamos cargados y a toda máquina
Vamos cargados
Cargados de pescado
Cargados de pescado
Voy a ver a mi chica tan pronto como vuelva
Llamaré a su puerta con los bolsillos llenos
Ella me mirará No se podrá negar
Vamos cargados así que acelera
Vamos cargados
Vamos cargados
Vamos cargados
¿Qué has hecho? ¿Secuestrar otro barco?
- Descargad. Rápido. - Ya habéis oído. Rápido.
Está contento.
Te voy a decir lo que es. Es un...
Sí. Pesadlos y al camión.
Éste el último camión. Lleváoslo.
- ¿Qué esa cifra? - El peso bruto.
- ¿Y ésa? - El precio por tonelada.
- ¿Y esa pequeña cifra? - El diferencial de escala.
- ¿Y eso qué significa? - Que has ganado 71,59.
Se ha equivocado. He ganado 103 dólares.
- Eso es sin la escala de aumento. - Tenemos un trato.
Si pescas más, el porcentaje baja. Es lo normal.
- ¿Para un timador? - Nadie protesta.
Sr. Johnson.
Cuando más pesque, más gana usted.
Me porté bien cuando rompiste las redes. No me presiones.
Johnson, prefiero que sea honrado que amable.
- 71 dólares es mucho por un día. - 103 es más. Es lo que acordamos.
71 dólares y 59 centavos.
Quiero el resto, Sr. Johnson.
No entiendes los negocios.
¡Johnson!
Ya no está el cartel de "en venta".
- No, si ya está vendido. - ¿Quién lo ha comprado?
Eso es alto secreto, patrón.
Coge tu dinero.
Éste acaba de llegar.
Sé que es nuevo...
...pero, ¿me queda bien?
Captura su imagen a la perfección, Sra. Figgot.
Aquél de allí me parece más estiloso.
Yo creo que no. Éste es...
Me gustan las rosas...
Éste es muy discreto, ¿no cree?
- Pasa desapercibido. - Me lo llevo.
- Póngamelo en mi cuenta. - Sí.
Ahora, veamos...
¡No!
- Lo siento, nos quedamos sin cajas. - No pasa nada.
Me encanta el sombrero. Adiós.
Laurel...
- ¿Dónde está? - Lo han comprado.
- Era mío. - Lo sé.
¿Por qué no lo ha impedido?
- ¿Va a quedarse ahí? - Nos vamos.
Esto es intolerable. No lo permitiré.
- Sr. Peabody. - Veo que hay problemas.
- Usted debe de ser el encargado. - Sí.
Soy la Sra. Figgot.
- Con ese nombre no se juega. - Voy a coger mi descanso.
Srta. Dodge.
- El castigo por irse... - Sr. Peabody.
¿Cómo sabías que Johnson había vendido el barco?
Fui al muelle a buscarte y vi que no estaba el cartel.
- Buenas tardes. - Acompáñenme.
- ¿Qué desean? - Dos cafés y dos ensaladas.
Traiga los cafés ahora.
Debo decirte algo. El hombre del que te hablé...
No fue el primero que me engañó.
- Contigo... - ¿Qué?
Contigo ha sido distinto.
Antes no era yo, era mi dinero.
Ése es el misterio. Eres rica.
Sí.
- Me acostumbraré. - No.
- No sabes lo que es. - No.
Sospechas de todos los hombres.
Quería encontrar a alguien que me quisiera por mí misma.
- He tenido mucha suerte. - Los dos la hemos tenido.
- ¿Qué intentas decirme? - He comprado el Viento del Oeste.
- ¿Adónde vas? - No lo sé.
Te acompaño.
- ¿Qué he hecho? - Mira...
Cuando mi padre murió, la gente me mantenía.
Me daban ropa pequeña y juguetes que nadie quería.
La comida que comía era la de alguien que no la quería.
Nunca lo entenderás. Debo trabajar por lo que quiero.
Tengo derecho a dártelo. Te quiero.
No acepto limosnas de nadie. No quiero que me mantengan.
Cariño, cariño, cariño
Ámame, por favor
Haz que mi corazón descanse
Ámame...
...Tanto como yo a ti
¿No llegas un poco pronto?
- Cantas muy bien. - Tú tienes tus talentos.
- Siento cómo han salido las cosas. - ¡Buuah!
- Nos hemos peleado. - Lástima.
¿Sabes dónde está?
- Podría hacer que te echasen. - Debo encontrarle.
Tiene esa costumbre. Se enfada y desaparece.
- ¿Adónde va? - A Cala Paraíso.
Es su casa ahora que los Stavros se han ido.
Estoy siendo muy educada. Me habré olvidado de él.
- ¿Estás lista, Robin? - Sí.
- ¿Y bien? - Quiero darte las gracias.
Será mejor que no.
- Tarde. Ya me lo he bebido. - Necesito un marinero. Pagaré.
¿Quiere comprarlo o contratarlo?
Quiero que me lleve a Cala Paraíso.
No puedo prescindir de él.
Habrá alguien de quien pueda prescindir.
Sólo hay una persona.
- Yo. - Me lo imagino.
Le llevaré yo.
- ¿Cuánto? - No le costará nada.
- ¿Qué quiere a cambio? - Que cenemos el sábado.
- ¿Eso es todo? - No necesito más.
Sé que soy irresistible.
- ¿Cuándo zarpamos? - Cojo mi gorra y nos vamos.
- Ed, suelta amarras. - Sí, señor.
Póngase cómoda.
Los veleros necesitan velas para navegar.
Así es.
- No me dijo que tenía motor. - No me lo preguntó.
No le necesitaba. Me ha engañado.
Aún no.
Usted come con los ojos, Sr. Johnson.
- Invitados no trabajar. - Yo sí.
Será mejor que acabe. La radio dice que va a llover.
¿De verdad? Lo comprobaremos.
¡Kapu! ¡Kapu!
¡Kapu!
Muy bien, gatito.
Es increíble. Sabrá que le vas a dar de comer.
Nada de comida. Predice tiempo.
Va a llover. Lo he oído en la radio.
- ¿Y qué saber ellos? - Imagino que Kapu sí.
Manchas blancas en ojos, lluvia. No manchas, no lluvia.
No manchas, no lluvia.
Será mejor que guardes esto si no quieres que se moje.
Peligroso si tú contradecirle.
- Lo siento. - Seguro que sí.
¡Chen!
- ¡Chen! - Sí, capitán.
- ¿Ves algo? - Sí, capitán.
¿Peces?
No, capitán.
Capitán, capitán. Peces a estribor de la proa.
Gracias, es muy amable.
Aquí el WY2768 llamando al puerto, cambio.
- Aquí el puerto. - Silencio.
Responda WY2768, cambio.
Póngame con Cala Paraíso. La casa de Kin Yung. Es urgente.
Déjalo. Guarda fuerzas para fiesta.
- ¿Qué fiesta? - Buena pesca, gran fiesta.
Prefiero trabajar. No estoy para fiestas.
Ya lo estarás. Habrá vino y chicas.
No me interesa. Hace calor.
Sí, sol en cielo.
Vale, el gato tenía razón.
Ya puede, gato siempre a la última.
- ¡Ross! - ¿Qué ocurre?
Te llama hijo mayor.
Vale, ahora voy.
Te llama Chen. Barco a la vista.
Soy Ross, ¿dónde estás?
A cuatro millas al sur de Cala Paraíso.
Nos hemos cruzado con el Viento del Oeste.
Laurel va en él. Cambio.
¿Y qué? Es suyo. Cambio.
Johnson la acompaña. Tiene mala pinta.
¿Qué hace él en...?
Da igual. Gracias, patrona.
Súbete al esquife. Te lo explico luego.
- Acelera. - ¿Por qué tanta prisa?
Laurel está en el Viento del Oeste con Johnson.
- ¿Dónde? - Media milla mar adentro.
Aceleraré.
- No me toque. - He puesto el piloto automático.
¡A todo gas, Kin!
- ¿Quieres volar? - Si podemos, sí.
Vale, volaremos.
¡Estamos volando!
Le haré una pregunta. ¿Qué se le pierde en Cala Paraíso?
- Ross Carpenter. - ¿Qué le pasa?
Ha comprado el barco para él. O a él por el barco.
Quiere que un chico haga el trabajo de un hombre.
Cálmese. Tranquila.
Ya los veo.
Hola, patrón.
Párate a un lado.
Bienvenido a bordo.
¡Ross!
Bájate del caballo. Lo has interpretado mal.
¡Para, Ross!
- ¡Alto! - Disfrútalo. No puedes pararlo.
- Arriba. - ¿Has acabado?
- No. - Sí que lo has hecho.
Le va a comprar el barco de vuelta.
- ¿En serio? - Si él lo dice.
- Lo digo. - Por ti, lo que sea. Ya te dije...
Kin, ven a por nosotros.
Acércala más, Kin.
¡Salta!
Me sigue recordando a mí.
Deberían darme una medalla.
- ¿Por qué? - Por ser el mayor zopenco del mundo.
- Dime algo. - Eres el mayor zopenco del mundo.
Creí que el barco era lo único que me haría feliz.
- Pero lo he superado. - Te quiero de todos modos.
Construiremos un barco nuevo, tú y yo.
¿Es una propuesta o una proposición?
O te casas conmigo o vivimos en pecado.
¿No puedo tener un poco de las dos cosas?
¡No!
- ¡Otra vez vosotras! - Otra vez.
Chicas en quimonos
Florecillas tímidas
Que sonríen tras sus sombrillas
Finos rayos de luna
Delicados como la porcelana
Preciosas muñecas orientales
Chicas de Tahití Chicas de Samoa
Chicas con faldas de hierba Sí, sí, sí
Bellezas brasileñas Muñecas españolas
Chicas, sí, sí, sí
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas, chicas, chicas
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas de Manila En chicas de Bali
Chicas que lo mueven todo Sí, sí, sí
Chicas con polos ajustados y vestidos cortos
Chicas de EE.UU.
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas, chicas, chicas
Chicas, chicas, chicas
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas, chicas, chicas
Chicas, chicas, chicas...
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas, chicas, chicas...
Soy un chico de pelo en pecho que no deja de pensar
En chicas, chicas, chicas
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