All language subtitles for Un vaso de whisky 1958 ESP

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Original subtitles

(Música)

(RÍEN)

(HABLAN EN INGLÉS)

¡Víctor!

¡Víctor!

(RÍEN)

No chilléis.

¡Uh, uh! ¡Víctor!

Ahí van las llaves. (RÍEN)

(HABLAN EN INGLÉS)

(Música)

Pensé que ya no veníais.

Llevo más de hora y media esperando. (HABLAN EN INGLÉS)

(RÍEN)

Por favor, no hagáis tanto ruido, los vecinos duermen.

(HABLAN EN INGLÉS)

(Música)

¿Carlos Aranda? ¿Carlos?

Ahora se pone, un momento. -Carlos, teléfono.

(SILBA)

Te quiero.

Tu amigote te espera. Y una carta de tu padre.

Oye, Luis, ábrela, por favor.

¿Quién es? Soy Víctor, escucha esto.

(HABLA EN INGLÉS) -¡Uh!

¡Eh! (HABLAN A LA VEZ)

Las conocí esta mañana en la playa.

Una de ellas padece del corazón, tu enfermedad predilecta.

No me tientes.

Precisamente acabo de recibir los ahorros del viejo

y no hay ni para un taxi.

La morena tiene un coche como un yate.

¡Ah! Y divisas en abundancia.

¿Cómo? No, hombre, no.

¡Pero si no entienden una palabra de español!

¿No es verdad, preciosas? ¿Eh? "Yes".

Aguarda. Luis.

Van 20 duros si me haces la guardia de esta noche.

No. Espera.

30.

Está bien, te pagaré con sangre.

Todo.

Me lo merezco por idiota. ¡Cuenta conmigo!

No te entretengas,

dos de ellas están deseando aprender el español en una noche.

En marcha. ¡Olé! (HABLA EN INGLÉS)

(RÍEN)

(HABLAN EN INGLÉS)

(RÍEN) Silencio, por favor, silencio.

(SOLLOZA)

(Música)

¿Dónde está?

Felicidades, Laura.

Mi regalo de cumpleaños.

(EBRIA) Este para el casero.

Otro para la portera... Has vuelto a beber.

Yo no tengo que entrenarme, Raúl.

Me lo prometiste. Anda, sé bueno.

Toma tu vasito de leche y acuéstate.

Para la leche, el gas y la electricidad.

Dos...

para el traje de novia.

(ENFADADA) Un día me sacaré la navaja de la levita...

Por favor, Laura, por favor.

Y mataré a alguien que solo ama el dinero.

Este para la alfombra. Laura.

¿Por qué te tomas tantas molestias conmigo?

Sé que no eres feliz. Tú... tampoco eres feliz, Raúl.

El único hombre que aún no me ha dicho

"te quiero, Laura".

El único que me quiere de verdad.

(SUSPIRA) Por favor, Antonia, un taxi.

Vamos, Laura, te llevaré a casa.

Nos olvidábamos la alfombra.

Quiero una alfombra que llegue hasta el altar.

Y muchas flores. Sí.

Rosas, gladiolos y azahar.

Y muchas velas.

Más que en un funeral, Raúl.

Nuestra boda será un gran funeral

en que se tocará la marcha nupcial

y cortaremos un gran pastel.

¿Por qué has salido, Raúl?

-¿Qué me ocurrirá si un día pego a un hombre fuera del ring?

-Era eso entonces. -Dímelo, Rafa.

Dime que todos los boxeadores que lo hicieron

jamás volvieron a pisar el cuadrilátero,

que arruinaría mi carrera,

que no hay mujer que valga lo que vale un triunfo en la lona.

Necesito que me lo recuerdes una y otra vez.

O un día me olvidaré.

-¿Tanto la quieres?

-Más que a mí mismo, Rafa.

-¿Qué? ¿Cuánto le ha dado esta vez? -15 000 pesetas,

las que le han anticipado por su próximo combate.

Y, como siempre, irán a parar a manos de ese Víctor.

La tiene dominada. -Mantente al margen, Rafael.

-No puedo, inspector.

Raúl es como un niño y, para mí, como un hermano.

Quiero que llegue a donde nunca llegué yo.

-Intenta que olvide a esa chica, es la única solución.

-Imposible. Los luchadores necesitan

de un fuerte estímulo para triunfar y usted lo sabe.

A unos les basta con el aplauso y a otros con el dinero.

A Raúl le ha dado por esa mujer.

-Lo siento, Rafa,

pero en cualquier asunto que medie el amor

es difícil intervenir.

Los individuos como ese Víctor lo saben y se aprovechan de él.

-Pero algo se podrá hacer. -¿Qué, por ejemplo?

-Impedir que Raúl arruine su carrera.

-Ojalá estuviera en mis manos, Rafa.

De ser así, me anticiparía a los hechos

y le impediría al ladrón que cometiera su robo

y al homicida su crimen.

¿Crees que si yo pudiera no evitaría casos como este?

(Música animada)

Está loca por mí. Ya lo veo.

¿Te lo ha dado ella?

Me lo regaló el otro día una millonaria suiza.

Divisas. Qué cara tienes.

No la nombres.

El día que me la estropeen, estoy perdido.

Oh.

(Música animada)

¿Cómo estás?

(HABLA EN INGLÉS)

Sí, guapa, no te entendí ni una palabra,

pero espero que tú también me dejes un recuerdo que merezca la pena.

No creerás que estoy aquí divirtiéndote para nada.

(RÍE) No me basta con tu sonrisa, querida,

la suelo olvidar fácilmente.

(RÍEN)

Dile al inspector que cerramos enseguida.

Pero tú no te alejes mucho,

aquellos americanos quieren quedarse a bailar

después del cierre. -¿Hasta muy tarde?

-Me han pedido una guitarra.

(BOSTEZA) -La gente es tonta, con lo bien que se está en casa...

10 minutos.

Hola, Dora.

(Música)

¿Recordando su juventud, inspector?

(RÍE)

Alcohol, no, Dora.

Dame algo fresco, Marcos. Esto parece un horno.

Cortas un poco de aquí.

Tiras la piel atrás y, luego, coses esta con esta.

¡Y ya está! ¡A cobrar!

(RÍE)

(RÍE) Uh...

(Risas lejanas)

(RÍE)

Ah.

(Música)

¿Calor?

"Yes". Calor... ¡mucha!

¿Qué os parecería si nos fuéramos a la playa?

¿Eh?

El Mediterráneo a la luz de la luna.

"The beautiful sea". ¡Mua!

(RÍE)

¡Playa, bañarse, nadar!

Oh...

(HABLA EN INGLÉS)

(RÍEN)

(Música)

(HABLA EN INGLÉS)

Oh, sí, sí...

(BESA)

Eh, cóbrate lo del otro día.

Oh, y esto también. Ajá.

Nunca se sabe lo que puede suceder. Sí...

¿A seguir la juerga en otro sitio? Oh, es usted un lince, inspector.

Más lince hay que ser para vivir sin trabajar.

Es fácil prescindir del trabajo cuando uno sabe

que le van a pagar con una miseria. O cuando se está acostumbrado

a gastarse en un trago... lo que a otros les cuesta ganar

todo un día.

(RÍE) ¿Has oído, Dora?

El inspector ha hecho de la honradez una profesión

y está quejoso de lo poco que dan por ello.

¿Tiene algo contra él? -¡Nada!

Mientras ellas no se consideren robadas.

Hay algo peor que quitarle a una el dinero, inspector.

-Ah, ¿sí? -Yo tenía ilusiones,

amaba, era feliz...,

pero ahora ya no creo en nada ni nadie.

Alguien como él me robó la fe en la vida, inspector.

¿Por qué no lo detiene?

(RÍE) ¿Por robarte la fe?

Es lo único que echo en falta.

-Lo que yo digo, Dora...

No hay delito, pero hay delincuente.

(Olas)

(MAGNETÓFONO) "Good morning, Mr. Jones".

(Lecciones de inglés)

(Risas)

¡Eh, cuidado!

(Estruendo)

(Gritos en inglés)

¡Cuidado con la ultramar!

(RÍEN)

(GRITA) "Goodbye".

(RÍE) ¡Adiós!

(RÍE)

¿Eh? Ah.

(SILBA)

Oye, ¿es guapa o fea?

(EBRIO) A lo que resulte.

Va una de whisky a que no la besas.

(RÍE) ¡Va!

(RÍEN)

Uh.

(CHISTA)

(GRITAN)

¿Pero qué hacéis? ¡Soltadme, soltadme! ¡Carlos!

¡Ayúdame!

(GRITO LEJANO) ¡Ayúdame!

(Voces lejanas)

(GRITAN EN INGLÉS)

¿Qué ocurre? Nada, Luisa, acuéstate.

Son los primeros bañistas del año.

(Jaleo lejano)

(Risas)

(HABLAN EN INGLÉS)

(RÍE)

¡Bah!

Ay.

Eh, sácame de aquí.

Gracias. "Thank you", guapas.

(HABLA EN INGLÉS)

Sí.

¡Eh, que no! ¡Yo no tengo más traje que este!

(GRITA) ¡Víctor! ¡Eh, Víctor!

(Risas)

(RÍE)

(GRITA) ¡Anda, ríete ahora! ¡Ríete!

(Música intriga)

¡Víctor!

¡Víctor!

(Continúa la música)

Espero que me traigas suerte.

El suyo ha sido el primer baño de la temporada.

(Risas lejanas)

Oh...

¿Qué es esto? ¿Reformas? Ah, estaba muy anticuado.

Pienso inaugurarlo dentro de pocas semanas.

Ajá.

¿Tiene whisky?

Por ahí quedará alguna botella.

Ahí.

El whisky será para mí, hicimos una apuesta.

El coñac... para las inglesas,

que es lo que antes se les sube a la cabeza, ¿no es verdad?

¿Le gustan los gatos? Me gusta su personalidad.

Solo se dejan acariciar cuando a ellos les place.

Como algunas mujeres.

Será mejor que se vaya, le están esperando.

Al entrar, me pareció usted inteligente.

Ahora veo que el vino se le subió a la cabeza

y comete las mismas torpezas que los demás.

Si las quiere, son 500 pesetas. Le pagaré el doble.

Otras 500 por el beso.

(HABLA EN INGLÉS)

¿"Away"? Ya verás sí que "away".

(RÍEN)

Ah, ah...

Oh.

(A LA VEZ) ¡Víctor!

(GRITA) ¡Eh! ¡A ver quién las coge primero!

"Give me the bottle".

(HABLAN EN INGLÉS)

(Cristales rotos)

(RÍE)

A mi salud, Carlos.

Ah, ah...

Eh, más.

(RÍEN)

¡Uh!

(Gritos alegres)

(RÍEN)

(Música tensión)

¿Pe... pero qué hacéis? ¡Soltadme!

¡Dejadme!

Ah, ah...

(RÍEN)

(Continúa la música)

(RESOPLA)

(TOSE)

(Olas)

Oye, ¿dónde están las chicas? Se fueron sin pagar.

Afortunadamente, están ustedes.

Las bebidas y la barca valen...

8000 pesetas.

¿Es usted el dueño? La dueña soy yo.

¡El coñac era del barato

y la barca... un montón de astillas!

Nadie les autorizó a quemarla.

Y el precio de las bebidas lo puso usted mismo.

Me lo advirtieron, Víctor.

No nos dejarán salir si no pagamos.

Mi chaqueta quedó ahí fuera y... Conozco el truco, señor.

Si está seguro de tener dinero, María se la traerá.

Si no,

llamaré a la Policía. Elija.

(Música)

(Teléfono)

Diga, ¿quién es?

(TELÉFONO) "Conferencia con Ampurias, no se retire".

"¿Eres Laura?

Laura, ¿me oyes?".

Por favor, Laura, no cuelgues antes de oírme.

¡Laura! "Últimamente me porté mal contigo,

¡lo sé! Comprendo tu actitud...

Pero estoy en un apuro, Laura.

¿Me oyes?".

Señorita, oiga, se ha cortado la comunicación.

"Ha colgado". Insista de nuevo, por favor.

Es preciso que hable con esa persona.

(Teléfono)

"Señor, no contestan. ¿Insisto?".

No, gracias, voy a pedir otra conferencia.

Oye, ¿recuerdas el teléfono de Dora?

El 30... 03...

¡300391!

Señorita, póngame...

¿Quién?

Víctor, ¿sabes qué hora es?

¿8000 pesetas?

Oh, claro que no las tengo. No, ni sé de nadie

que las haya tenido nunca.

(Teléfono)

Diga.

Naturalmente, Víctor. "Tienes esas pesetas, ¿sí o no?".

Claro que las tengo, pero me cuesta demasiado ganarlas.

Oye, Marcos, mañana mismo te las devolveré.

La verdad es que estoy en un apuro. ¡Más apuros paso yo, Víctor!

Solo en multas se me van las mitad de las ganancias.

Y lo lamento...

¡por los dos!

Muchas gracias, Marcos, esperaré su envío en el Hotel Ampurias.

Aguarde un momento, ¿el número de la habitación?

¿Qué habitación?

(RÍE) No iban a mandarme el dinero por teléfono,

habrá que esperar. Y nosotros necesitamos lavarnos la cara.

Ocúpate de eso.

Oiga, Marcos, si es preciso, esperaremos hasta mañana.

No aceptes, María, el hotel no está aún en condiciones.

¿Por qué no, Pedro?

A mí me resultan tan odiosos como a ti,

pero ahora ellos tienen razón.

¡Luisa!

(Agua)

No se te ocurra pedir favores a nadie, Carlos,

te negarán su ayuda cuando más lo necesites.

Dime, ¿cómo piensas pagar?

No lo sé aún, pero pienso hacerlo.

Prepárate para salir de aquí. ¿Cómo?

¡Discurre un poco! Nada nos apremia.

¡A mí sí! Me están esperando en el hospital.

Razón de más.

¿Te atreves?

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Si desean algo, llamen.

Luisa les atenderá.

¡Aguarde!

Supongo... que me considera un ser despreciable.

Es un juicio bastante aproximado.

¿Y si le pido perdón por mi grosería de ayer?

Hágalo. Fue...

un momento de obcecación, yo... Mal principio.

¿Qué pensaría de un hombre que se emborracha todas las noches?

Que acabará alcoholizado. Y que no trabaja y lleva una vida

en la que caben todos los vicios. Que es un indeseable.

Y que necesita burlarse de todas las mujeres para ser feliz.

Que es un desgraciado.

¿Se ha detenido usted a pensar...

por qué un hombre hace todo eso? No pierda el tiempo.

Conozco todas las excusas del bebedor.

Los nervios, el trabajo...

No tener dinero o tener demasiado

e, incluso, por aburrimiento.

Supongo que ese será su caso. Se le olvidó el más importante.

¿Cuál? No haber encontrado nunca

una mujer como usted. Oh...

(Música)

(Música intriga)

(SOPLA)

Esta mañana te llamé, ¿no reconociste mi voz?

Si vienes por más dinero, ahí lo tienes.

Cógelo y vete.

¿Pero qué cosas dices, Laura?

Entonces... ¿a qué has venido?

¿No lo estás viendo?

Mi cumpleaños fue ayer, Víctor. Lo sé, Laura, y yo te juro...

¡No! No lo sabes.

Tú no sabrás nunca lo que es esperar durante horas

en esta silla mientras se hace de noche.

Y te vas repitiendo: "Él vendrá".

Vestirse, peinarse...

Arreglar la mesa... y soñar.

Soñar con toda una vida a tu lado.

Tú no sabrás nunca lo que es desesperar

y sentir la soledad como un golpe

mientras te repite el reloj...

(SUSURRA) Ya no vendrá.

Perdóname, Laura. Te he perdonado ya demasiadas veces.

Una vez más, Laura, no quiero verte llorar.

Ya sé que te gustaría más verme reír.

Pero desde que te conocí he perdido la alegría.

El primer día me dijiste: "Cuando dejemos de querernos,

no separaremos como la gente civilizada".

Yo siempre creí que era para toda la vida.

"No sabes vestir". Tuve que pedir dinero

para estar a tu altura. "No sabes hablar".

Y me he pasado todo ese tiempo callada.

Y lo que es peor, me has enseñado a beber...

y ya no puedo pasarme sin esto. Por favor, Laura...

Y ahora...

ni tan siquiera puedo querer al único hombre bueno que conozco.

Porque resulta... vulgar a tu lado.

(LLORA)

Ay...

(Motor)

¿Qué te preocupa?

Me gustaría estar en tu pensamiento.

Sí, sí aquí dentro.

Para saber en qué consiste esa señal misteriosa

de la que tanto me hablas. Ah...

No es ningún misterio, Pedro. Entonces...

¿cómo y cuándo sabré que me quieres?

Cuando sienta dentro de mí una voz que me diga:

"Para toda la vida".

¿Y cómo conoceré que esa voz te ha hablado?

Cuando veas que estoy dispuesta a perdonártelo todo.

¿Hay algo que no me perdonas?

Sí.

No quererte como yo sé que puedo llegar a querer.

(Música)

(Crujido)

(Puerta)

(MAGNETÓFONO) "Good

night,

Ms.

Jones".

"Good night, Ms. Jones".

"Good

night".

(Lluvia)

¿Pero por qué no se va de una vez?

Lleva ya una semana en el hotel.

Aún no ha recibido el dinero.

¿Y el otro?

¿Dónde está?

¿Qué se hizo de él?

Con uno nos basta para esperar. ¿Hasta cuándo?

El primer día quisiste entregarlo a la Policía,

me llamaste para que lo echara.

¿Lo has olvidado? No.

Me arrepiento de haberle juzgado mal.

¿Mal? ¿Después del espectáculo que nos dio ahí fuera?

Eso es, precisamente, lo que te impide quererte, Pedro,

no sabes perdonar.

¡Ah!

Termino enseguida.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

(Música)

(Maullido)

(Música)

¿Qué te han hecho?

¡Luisa!

¡Luisa!

(Música dramática)

¿Qué le pasa?

Tiene una herida en la cabeza.

(Música)

¿Qué podemos hacer?

Nada.

Se está muriendo.

(Música dramática)

Gracias, Víctor.

No me tome por una sensiblera, pero le tenía verdadero cariño.

Lo comprendo.

(Música)

¿De dónde venían tan alegres aquél día?

Ah, no me lo diga, ya lo sé.

De un cabaré. ¿No ha estado nunca?

No, nunca, y me gustaría visitar uno.

Algunas amigas mías han estado.

No sea menos que ellas.

El día que quiera, la llevo.

(RÍE)

¿De qué se ríe?

(RÍE) Ellas lo vieron en su viaje de bodas.

(RÍE)

(Música)

¿Se es realmente feliz en esos lugares?

(RÍE) ¿Qué quiere saber?

¿Cómo es un cabaré por dentro?

Siéntese.

(ASIENTE)

Cierre los ojos.

Ya puede mirar.

Ahora, imagínese que la luz general es verde y roja, como los semáforos.

Así,

al entrar por primera vez,

uno se da cuenta de que da un paso prohibido.

Unas mesas,

una pista de baile...

y un bar.

¡Ah!

Y el foco para las vedetes.

Aspiras hondo...

y te llenas los pulmones.

No de mar,

sino... de perfumes baratos,

de aromas de tabaco y de sudor.

Por todos lados mujeres de una simpatía arrolladora.

Nada más mirarlas, sonríen como movidas por un resorte.

Claro, te piden que las convides a beber,

y pagas por una gaseosa...

lo que vale una botella de champaña.

(RÍE)

Aquí...

una enternecedora pareja.

Ella es muy joven y tiene un aire lánguido que dice:

"Yo sola".

(RÍE) Tiene sueño.

Los dos beben de la misma copa y ella dice:

"Amor mío".

Y él sonríe feliz con sus 100 kilos de grasa.

Allí, en aquél rincón...

dos chicas.

Perdón, hay poca luz y me he equivocado.

Son dos amigos contándose sus secretos.

Una vieja viuda y su joven acompañante.

Uhm...

Y 10 o 12 marineros de la moderna invencible,

masticando dólares, con el precioso paquete de rubio,

exhibiéndolo junto a un peine.

A ratos un chansonnier francés o una orquesta italiana

nos van repitiendo las palabras corazón, pasión, emoción...

(RÍE)

Y luego...

el baile.

Donde solo caben 20 bailan 50.

Y el barman siempre risueño. Solo tiene una pega...

que el veneno que nos sirve sea tan lento.

Y aquí...

estoy yo.

Aferrado a la barra. Esperando. No sé qué.

Tal vez que al apagarse las luces

y al comenzar la música

desaparezcan todos

y surja una mujer sencilla

que no ha estado aquí nunca,

que me mira con pena

y que se digna a bailar conmigo.

Yo le pido que me retenga a su lado

antes que el barman me envenene,

antes de que me hunda del todo

y sea ya demasiado tarde.

(Música)

(Música guitarra)

¡Cuidado! (GRITA)

¿Qué ha sido eso?

-Parece un atropello. -Anda, vamos.

-Hay que llamar a una ambulancia. Teléfono.

(Risas)

¿Trajiste a Laura? -No.

-El inspector Laurent. -Te dijo que no volvieras sin ella.

-Soy Rafa, acabo de verla. ¿Lo sabe ya? Sí.

A dos pasos de la taberna de Antonio.

Muy grave.

Le esperaré aquí después del combate.

Gracias.

-¿Cómo piensas decírselo?

-Preparado, Raúl. Sales tú.

-¿Viste a Laura?

-Sí.

-¿Le diste las localidades? -Sí, claro.

-Pero no de primera fila. -Te dije fila de ring.

-Lo hice por tu bien, Raúl.

Le ordené que se sentara donde tú no pudieras verla.

El último día casi le tumban en el primer asalto

por mirar hacia el público buscándola.

(Público jalea)

Tenemos que darnos prisa.

-Lo que debes procurar es que no te noqueen esta noche.

-A mí no habrá quien me tumbe mientras tú y ella estéis a mi lado.

(RADIO) "Desde que sonó el gong

el combate se está decidiendo por momentos. Nuestro compatriota...".

-Vaya despacio.

"Raúl Chaco se está superando a sí mismo. Golpea una y otra vez

la cara Fregate. Lo acorrala contra las cuerdas.

Sus puños son como martillos contra los que nada puede el francés.

Raúl le alcanza la mandíbula con un directo imparable.

Luis Fregate acusa el castigo y cae de espaldas.

Trata en vano de incorporarse

mientras el árbitro empieza la cuenta de 10.

K.O. Raúl Chaco ha vencido por fuera de combate.

Nuestro púgil se ve materialmente asediado por los espectadores

que invaden el cuadrilátero". -Apártense.

(Música suspense)

¿Es suyo el camión?

-Sí.

-¿Cree que fue suicidio? -Dios me libre de asegurarlo.

Se desmayó o iba borracha, eso es todo.

Pero la culpa no fue mía, se lo aseguro.

-¿Puede demostrarlo? -¿Cómo?

-No sé. Tendrá que declarar ante el juez y necesitará pruebas.

-¿Quién me creerá? No hay más conductor que yo.

La calle estaba solitaria y...

Desgraciadamente ella ya no puede aclararnos nada.

-¿Vienes a cenar con nosotros?

-Gracias, muchachos, pero esta noche no.

Esta noche tengo un compromiso.

¡Laura!

¡Laura!

¡Laura!

(Música suave)

¿Qué es esto? ¿Los efectos de un bombardeo?

¿No has oído hablar nunca de las ruinas de Ampurias?

Todas estas piedras fueron los hogares de nuestros antepasados.

Vámonos de aquí, María. No me gustan las ruinas.

¿Por qué? No sé.

Me hacen pensar en el fin de todas las cosas.

Odio la palabra muerte, la presencia de la vejez

y las cosas que están rotas. Ellos vivieron aquí, Víctor.

Crearon familias. Se amaron.

Fueron felices. O muy desgraciados, vete a saber.

Eres pesimista. Di mejor realista, María.

Creo en el frío y el hambre

y, sobre todo, en el deseo de escapar de la miseria.

Parece como si nunca hubieras tenido un hogar.

De mi infancia solo tengo recuerdos desagradables.

¿Y de tus padres?

A veces creo que no los he tenido nunca.

A mi padre lo mataron una noche durante la guerra.

Pocos días después... lo seguía mi madre consumida por la pena...

Y yo aprendí a correr detrás de los taxis

abriendo y cerrando sus portezuelas para ganarme unos céntimos.

Los inviernos solo y en la calle, María, son atroces.

Tal vez por eso bebo tanto y hago tanto de loco.

Tal vez por eso no creo en nada.

¿En nada?

Tome. Le debo la propina.

Buenos días, Carlos. ¿Llego a tiempo?

Como siempre. Y como siempre el profesor preguntó por ti.

¿Qué tenemos hoy? Un atropello. Una chica.

-"La fractura de la tibia desplazó los músculos".

Desgarró la piel causando la herida de dentro a afuera.

Buenos días, Carlos. (SUSURRA) -Te cazó.

Como comprenderá, no vamos a comenzar de nuevo para usted solo.

Estamos en el último acto. Oh, no se preocupe, profesor.

Por el último acto adivino siempre cómo ha ido la obra.

Ahora observen el tórax. Si se fijan,

advertirán que la rueda del vehículo fracturó las costillas

produciendo desgarros en los pulmones y en el corazón.

La muerte, casi instantánea, sobrevino por shock traumático

y hemorragia interna.

¿Alguna pregunta más? Perdone, profesor.

¿Estas modificaciones del hígado pueden ser debidas al alcohol?

Mi inteligente alumno acaba de deducirlo

por el aspecto que presenta la víscera.

Sin embargo, le aconsejo que no se fíe tanto de los ojos

como de los análisis químicos que, en este caso, fueron positivos.

Pero eso no nos autoriza a dictaminar desde aquí

si además de víctima esa mujer fue también la causante del accidente.

Lo siento, inspector.

Encárguese de lo demás, Luis. -Sí, doctor.

-Y usted, Carlos, con su perspicacia habitual,

extienda el parte facultativo para el juzgado.

Llévemelo a la firma. ¿Mal rato?

-El señor juez siempre delega en mí estas papeletas.

-Gajes del oficio. -El parte.

Oye, guapa, ¿te he dicho ya que te quiero?

Me lo has dicho demasiadas veces.

-Así que usted es Carlos. Para servir a Dios y a usted.

Pues ponga en el parte eso de que la muchacha bebía.

Debo ponerlo.

Pero, si es posible, hágalo de manera que resalte.

No querrá sobornarme, ¿eh, inspector?

No. Lo que quiero es ayudar al conductor del camión.

¿Pariente suyo? Inocente. ¿Le parece poco?

Hubo alguien que, en cierto modo, empujó a la víctima bajo las ruedas.

¿Y por qué no lo detienen? No es tan fácil.

Imagínese que esa chica tomara en serio sus palabras,

se enamorara de usted y llegara a un acto de desesperación.

¿Cómo le detenía yo a usted?

La tonta habría sido ella por haberme creído.

Tiene usted razón.

Después de todo, no se trataría más que de una pobre tonta.

Pero ya empiezo a estar cansado de recoger los destrozos de los demás.

¿Ha jugado usted alguna vez con fichas de dominó puestas en pie?

Empuja usted la primera y las demás caen detrás de esta.

Así son nuestros actos en la vida.

Solo que nunca sabemos cuál será la última víctima.

(Música guitarra)

(LLORA)

Yo les mandé llamar. Quiero darle una sorpresa a María.

Reúne las mesas.

¡Bienvenidos! ¡Pasa allí, al comedor!

¿Qué hay, chicos? ¡Hola! Prosperamos, ¿eh, Víctor?

¡Hola, Tino!

Vamos a ver cómo te portas. Tus solos son inolvidables.

(Trompeta)

¿Preparados?

(Música)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

Para la inauguración, María.

¿Qué te parece?

Le devolveremos su prestigio a la noche.

Los turistas de todo el mundo acudirán a nuestra cita

y esto se llenará de gente.

En 15 días convertiremos este hotel en el lugar más popular de la costa.

Por favor, Víctor. Tengo que hablarte.

¿Cómo piensas pagar todo esto?

Pero, María, son los mejores del mundo.

Con ello sacarás el 2000 por 1.

¿Y de dónde sacamos ese uno?

Bueno, no es para desalentarse.

Este edificio valdrá actualmente 1 millón.

Puedes pedir una hipoteca.

Está ya hipotecado.

Fue la última solución que tuvo mi padre para poder terminarlo.

Si esta mañana, al examinar los libros,

no he visto que hayas pagado ningún interés en todos esos años.

Porque fue Pedro quien nos prestó el dinero.

Y hasta ahora no había pedido nada.

No quería decírtelo...

Pero hoy me ha mandado, a través del juzgado,

un requerimiento que no podré cumplir.

(Continúa la música)

Entonces... ¿Pedro puede quedarse con todo?

Sí. Le conozco bien y sé que lo hará.

Hay una solución.

Si me voy, Pedro retirará la demanda.

No, a ese precio no. Piénsalo bien, María.

Yo no tengo nada que ofrecerte.

Comprenderé cualquier decisión que tomes.

La he tomado ya. Te quiero.

Venderé, pagaré a Pedro y nos iremos a la ciudad.

Allí nos casaremos y emprenderemos una nueva vida.

Yo te ayudaré. Saldremos adelante, ya lo verás.

(Continúa la música)

Víctor...,

mírame.

Nunca quise saber si Pedro me ayudaba por amor o interés,

pero de ti sí quiero saberlo. Trata de comprenderlo, María.

Yo no sabría cómo sostener un hogar. ¿Eso te asusta?

A los 15 días nos odiaríamos como tantos otros

que se casaron solo por amor. Pero sería por amor, Víctor.

Millones de seres empezaron así y son felices.

No, María. No tengo oficio ni carrera

ni un mal empleo con el que ayudarte.

No sabría cómo hacerlo.

Yo no te llamé, Víctor. Fuiste tú quien vino a mí.

Me llenaste el corazón de alegría y me obligaste a quererte.

¿Para qué?

¿Solo para decirme que no puedes ayudarme?

Aprenderás a olvidar, María.

Más adelante me agradecerás que hoy me haya ido.

De acuerdo, Víctor. No puedo impedir que te vayas,

pero te equivocaste conmigo.

No soy de las que olvidan fácilmente.

Y sé esperar.

Sé esperar, Víctor.

Sé esperar.

Hola, Pedro. -¿Qué hacéis aquí?

-Eso mismo deberíamos preguntarte. ¿Qué haces aquí?

(SUSURRA) -Ha comprado el hotel.

Hola, Pedro. ¿Es cierto que lo has vendido?

Ahí tienes la parte que te corresponde.

Una vez hayas firmado... estaremos en paz.

¿Por qué no me lo consultaste?

¿Lo hiciste tú antes de echarme el juzgado encima?

Solo quería demostrarte la clase de hombre que alojaste en tu casa.

Peor para ti si concibes la vida como algo con lo que se puede jugar.

En tal caso, yo también quise privarte

del placer de tener el hotel.

De acuerdo.

Jugué sucio.

Los dos hemos jugado sucio, María.

Yo no. Jamás te dije que te quería.

Y nada podías esperar de mí, con hotel o sin él.

De todos modos, te comprendo.

¿Crees que otro en mi lugar habría sido más generoso?

¿Cómo?

Tal vez confiando que tú y él trabajando de firme

me hubieses pagado a pequeños plazos.

Sin duda habría sido más noble, Pedro.

Pero la culpa no ha sido tuya.

Cuando algo está podrido, todo se descompone.

(Música suspense)

(Gritos, risas)

(Música animada)

La proporción de ácido úrico... -¿Diga?

Sí, ahora se pone. Es para ti, de parte de tu amigote.

(RÍE)

(RÍE)

Esta vez son francesas, Carlos.

Empiezan a vivir en cuanto anochece. (RÍE)

¿Me oyes, Carlos?

Ah, y además, escocés auténtico. Escúchalo.

(Grito)

¿Estás ahí, Rosa?

¿Qué quieres?

Haznos un poco de café.

Luis y yo nos quedaremos estudiando hasta muy tarde.

Sí, Carlos.

Rosa...

Te quiero.

Es la primera vez que me falla.

Una de vosotras dos se quedará sin pareja.

Por esta noche.

(RÍEN)

(Música guitarra)

(Música animada)

(RÍEN)

Hola, Marcos.

¿Qué queréis? ¿En la barra o en la mesa?

En la mesa. Ajá.

Permitidme que salude a mis viejos amigos.

¿Cuál es tu vaso, Dora? Hola, Víctor. Cuánto tiempo.

¿Dónde has estado? De caza.

El quinto empezando por la derecha. ¿Qué cazaste?

Una moraleja: los sentimientos son un engorro.

Prepárame tres como este, Marcos.

¿Cuáles son más engorrosos?

¿Los propios o los sentimientos ajenos?

(RÍE) Como siempre, es usted un lince, inspector.

La verdad es que los sentimientos no existen. Murieron hace tiempo.

Solo aparecen en las comedias como una reliquia en un museo

para provocar las lágrimas de las mujeres que aún van al teatro.

Entonces, ¿de qué vive usted?

¿Habla en serio?

Muy en serio, Víctor.

¿Dónde están?

Si ve alguno, indíquemelo.

Robos, crímenes, guerras...

Pueblos que esclavizan a otros...

Hambre, miseria...

Asesinatos en masa... Bah.

¿Quién hace ya caso de los sentimientos?

Las víctimas.

El papel de víctima es humilde

y su nombre no aparece en grandes titulares.

Son noticias pequeñitas

que ni siquiera se toma uno la molestia de leer.

Pero el dolor existe, Víctor.

Y, además de la crueldad que lo causa, hay siempre alguien

que se sacrifica y ayuda. ¿Ayuda? ¿Dónde oí esa palabra?

Es algo más que una palabra.

Pero poco puede saber de ella quien nunca la prestó.

(Música animada)

(Teléfono)

¿Diga?

Es para usted, Víctor.

¿Quién es? De parte de Laura.

Aguarda un momento.

(Música suspense)

¿Cómo andáis de dinero?

(HABLA EN FRANCÉS)

Laura siempre es sorprendente, pero a ratos una gran ayuda.

¿Laura? ¿Bailamos?

-No. ¿Pero usted quién es?

Sí, íntima amiga mía. ¿Dónde está Laura?

Ah...

Ah, ya entiendo. Sí, iré enseguida. Hasta ahora.

(Música animada)

¿Quién es Laura? ¿Amiga de Víctor?

Lo era. Laura murió hace tres días... pero él aún no lo sabe.

¿Entonces a dónde ha ido Víctor ahora?

Laura.

(Música suspense)

(Música acción)

(Música suspense)

(Música tensión)

¡Ah!

Por favor, ayúdenme. Ayúdenme.

Por favor... Mira, Juan.

Ayúdenme.

Ayúdenme.

Déjalo, está borracho.

(LLORA)

(Música suspense)

(Música suave)

Por favor...

Por favor... No se vaya.

Ayúdeme.

¡Por favor!

¡Por favor!

(Música suave)

Víctor...

Víctor...

Víctor...

Víctor...

(LLORA)

(Música tensión)

(Música créditos)

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