Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
¿Se puede saber dónde te has metido?
¡Se supone que tienes que estar localizable, Sara!
Sobre el número y la identidad de las víctimas,
todavía no puedo proporcionarles datos fiables.
Sara, coge el teléfono, por favor. Hace horas que no sé nada de ti.
¿Por qué dejó el equipo?
El hijo de puta me dice que tengo que pasar una prueba.
Llegamos a la masía y... me hacen bajar a un sótano.
Y la granja, ¿recuerdas dónde estaba?
Tenemos las grabaciones, las fotos y el dinero.
La jueza te procesará por corrupción,
tráfico de influencias y no sé cuántas cosas más que vamos a encontrarte.
Ayúdanos y nosotros te ayudaremos.
¿Qué es lo que realmente te interesa, el niño o el padre, joder?
Sara.
Será mejor que me vaya.
Venga, mujer. Déjame que te invite a algo.
Es que... no sé qué hago aquí.
Tiene gracia, ¿no?
¿Qué?
Nada.
-¿Estás bien? -Sí, sí.
Tienes buena carea.
-Perdona. Tienes razón. Estás fatal. -Ya...
Mañana tengo que levantarme muy temprano.
Ha habido un accidente de tren y tengo un montón de autopsias por hacer.
Lo he visto. Terrible. No sé cuántos muertos...
Sí.
Me voy a casa, Lluís.
Venga, mujer. Solo una copa. 5 minutos.
Venga...
5 minutos. Pero... aquí no. Vayamos a otro sitio.
De acuerdo.
NOCHE Y DÍA
NOCTURNO
Que te lo miren. Si tú has hecho las horas tienen que pagártelo, seguro.
Habla con oficinas y ya está, te lo arreglarán.
Fati...
Vamos.
Venga, que vaya bien, chicos. Que os sea leve. Adiós, Àlex.
Maite...
¡Antonio!
Después de un día así, estoy como una moto.
Ahora me meteré en la cama y no podré dormir, seguro.
Ya, yo tampoco. Y estoy hecha caldo. Te lo juro.
Al menos a ti te espera alguien.
Qué va. Sònia está liada. Acaba de mandarme un mensaje.
Vaya panorama... ¿Cogemos un taxi o qué?
Mira la luna...
Es como raro que en una noche tan bonita estemos...
¿Identificando cadáveres?
¿Por qué no vamos un rato a pie? Así nos toca un poco el aire.
Disfrutemos de la luna llena...
Aitor, me voy a dormir un par de horas. Abajo hay bastante gente.
Sí, demasiados voluntarios, incluso.
Tuve que decir a varios forenses que no hacía falta más gente.
Pol y Fátima también han ido a descansar un rato.
Muy bien. Y gracias.
De verdad.
Hoy ha sido uno de esos días que...
Y el que nos espera mañana. ¿Tú no te vas?
Ah... No lo sé.
Sí, quizás me iría bien dormir un poco, también.
-Pues nada. Hasta mañana. Buenas noches. -Hasta mañana.
Oye...
Es que el metro está cerrado y yo voy a pedir un taxi. No sé, si quieres...
Creo que vamos en la misma dirección.
Sí, sí. Por supuesto. Claro, claro. Me voy contigo. Cojo mis cosas y...
Sí.
-¿Tú tienes pareja, Eva? -No. ¿Por qué?
¿Puedo contarte algo?
¿Ahora?
Es que necesito hablar con alguien.
Pasé por delante de la casa, una noche.
No sé por qué, por... por pasar. Había luz.
Fue extraño... saber que ahora vive otra gente allí.
¿Qué tal con Aitor?
Bien.
Yo no... yo no... no estoy con nadie.
Ya encontrarás a alguien. Si es que quieres encontrarla.
No creo... No... No estoy...
-Ya. -Todo llegará.
Todo llegará.
¿De verdad estás bien con Aitor?
Sí, ¿por?
Porque estabas por aquí. Sola.
Tú también.
Tienes razón. Y no te he dicho la verdad.
No estaba cenando con unos amigos. Estoy... solo.
Ya han pasado los 5 minutos.
-¿Te llevo a casa? -No, cogeré un taxi.
Venga, deja que te acompañe. Venga...
El problema no es que yo sea el director. Si solo fuera eso...
-¿Te estoy haciendo sentir incómoda? -Un poco.
Aunque no la llames por su nombre, estamos hablando de una compañera.
-Ya, tienes razón. Perdona. -No...
Lo que quiero decir es que el problema es mío. Y solo mío.
Y sé cuál es, pero no puedo evitarlo. Es superior a mí.
Jamás lo habría dicho, pero soy muy celoso.
Sin ningún motivo. Ella no me ha dado ningún motivo concreto, pero...
Soy un celoso patológico.
Tú eres el psiquiatra. Al menos tienes un diagnóstico.
¿Pero no te ha pasado nunca, a ti, lo de...?
-Yo no soy un hombre. -¿Cómo...?
No, mira...
Este sentimiento de posesión hacia las mujeres es un defecto masculino.
A las mujeres no nos pasa.
¿Qué quieres decir, que a las mujeres no os pasa? También sois celosas.
Si lo somos es porque nos dais motivos.
Los hombres sois infieles por naturaleza; las mujeres no.
A ver, depende de las mujeres. Esta te puedo asegurar que...
Tú acabas de decirme que eres celoso y no tienes ningún motivo concreto.
Ahora mismo no tengo ningún motivo concreto, pero...
Pues ya está. Es que el problema es tuyo, está en tu cabeza.
Y eso, tú, como especialista, lo sabes mucho mejor que yo.
-Lluís, te has pasado de calle. -Sí, quiero que vayamos a un sitio.
Será un momento, no vamos a alejarnos mucho.
-Lluís... -¿Qué?
-Llévame a casa, por favor. -Serán 10 minutos. 15.
-¿Adónde me llevas? -Ahora lo verás.
-Lluís. -¿Qué?
-Que no me des miedo. -Pero, mujer, ¿qué te crees?
-Es una tontería, pero me hace gracia. -Quizás a mí no me hace ninguna gracia.
-¿No te lo imaginas? -No.
Vamos a ver el mar. Como la primera vez.
Dormimos juntos y nada más.
No hicimos nada, pero no sé,
si quiso dormir conmigo será porque todavía...
Pol, su padre acababa de morir. No quería estar sola.
Venga, no te montes películas.
Lo único que hizo fue utilizarte una vez más.
-Sí, ¿no? -Sí.
Pero es que no puedo quitármela de la cabeza.
No sé qué me ha dado. Es... es como una droga.
Es que es eso, Pol. El amor es una droga.
Y ahora tienes que pasar por el periodo de desintoxicación.
Y vas a necesitar ayuda.
El síndrome de abstinencia es muy duro,
pero para eso estamos los amigos.
-¿Cómo lo has visto? -Se ha cagado a la primera de cambio.
A ver qué sacamos de todo esto.
-Me voy a hacer el informe. -¿Ahora?
-Sí. No tengo sueño. -Voy contigo.
-No, no hace falta. -Tengo la moto ahí.
Vale.
Venga, yo me voy por aquí. Buenas noches.
No. No, mujer. Te acompaño a casa y después vuelvo.
¿Pero qué dices? Estás al lado de tu casa.
Si vas y vuelves no vas a tener tiempo ni de ponerte el pijama.
-Tampoco tengo sueño. -Ya... yo estoy supercansada.
Oye, ¿por qué no te quedas en casa? ¿No?
Así podrás dormir un poco más.
Venga...
Lo que me pone un poco nerviosa es esta idea
que tenéis muchos hombres instalada en la cabeza
de que los celos son una manifestación del amor.
Es como una justificación cobarde: es que la quieres tanto,
que no soportas la idea de que esta persona pueda estar con otro,
y eso es una chorrada.
Los celosos, sencillamente, no han asimilado la idea...
de que las mujeres no somos de su propiedad.
-Yo no lo veo exactamente así. -No, ya. Ya me lo imagino.
-Bueno, da igual... -Ay, perdóname, lo siento, lo siento.
Querías contarme una cosa personal y me he ido completamente del tema.
Perdóname, de verdad.
Mira la luna...
¿Paseamos un poco? Como aquella noche.
Si quieres no hablamos de nada. Solo paseamos.
¿Sí o no?
Ay, gracias.
No, no, no...
Tú vete a la cama y yo me quedo en el sofá, no será la primera vez.
Pero qué dices. Si es tu casa. Venga, yo me quedo aquí.
No, no. Escucha...
A ver, hagamos una cosa, nos vamos los dos a la cama,
nos acostamos uno al lado del otro y ya está.
-Prometo controlarme. -¿Seguro?
Palabra de honor.
¿Tú... has vivido con alguien en plan...?
-Ya me entiendes. -¿Pareja?
-Sí. -Sí, por supuesto. Con dos.
Yo siempre había creído que para estar con alguien
tenías que admirarle de alguna manera, ¿no?
Y siempre he buscado hombres a quienes admirar. Hombres... interesantes.
Mira, estuve con un actor, muy bueno,
con un arquitecto muy conocido...
Pero fatal.
Nunca funcionó.
Hasta que un día me dije que quizás estaba equivocada.
Quizás lo que tenía que hacer era buscar a hombres que me admiraran a mí,
y no yo a ellos.
¿Y qué tal?
Pues ya me ves, más sola que la una.
¿Mi... mi primer amor? Fue cuando tenía 13 años.
No, pero quiero decir el primero de verdad. Amores adolescentes no cuentan.
Sí cuentan. Claro que cuentan.
Muy bien. ¿Cómo fue?
No. No, no quiero contarlo. Es demasiado...
¿Demasiado qué?
Nadie lo entendería.
-Quizás yo sí. -No, tú menos que nadie.
A ver, si no se puede contar, déjame adivinarlo.
¿Un primo? ¿Alguien mayor, un profesor?
No vas mal.
Un hombre mayor, entonces.
Lluís, da igual, no... no quiero hablar de ello.
Muy bien. Hablemos de otra cosa. A ver... ya lo tengo.
En el trabajo estamos promocionando un nuevo analgésico.
En realidad no es nada nuevo, es paracetamol mezclado con aspirina,
pero toda la campaña se basa en la novedad.
¿Qué te parece como tema de conversación?
Era mi padrastro.
El... ¿aquel doctor?
Sí. El gran doctor Grau. El hermano de mi padre.
Me... me enamoré de él como lo que era, como una cría.
¿Y él lo sabía?
Se lo hice saber, sí.
Yo no soy nadie para dar consejos.
De hecho, mi vida personal, sentimental,
es... es un absoluto desastre.
Y tampoco soy la persona más indicada
a la que hacer confidencias, además.
Pero sí pienso que si has querido hablar de eso conmigo,
que... que tampoco es que nos conozcamos mucho,
seguramente es porque no tienes mucha gente con quien...
Quiero decir... quiero decir que lo que deberías hacer
es hablar con ella, abiertamente, sin vergüenzas.
-Sería peor. -No veo por qué.
Ya te lo he dicho. Porque es un problema mío.
No puedo decirle: "Mira, soy celoso".
¿Me entiendes? Ella no puede hacer nada.
Es verdad.
Tienes razón.
Tú te has creado el problema, tú tienes que solucionártelo.
Eso no debe hablarse. A veces tanto diálogo no es bueno.
Eso es algo en que yo he fallado mucho, con mis parejas.
Siempre he querido ser muy sincera, decir las cosas tal como las pensaba.
Y hay cosas que no deben decirse.
¿Y qué...?
Eso no se lo he contado a nadie.
Cuando mi padre murió, al cabo de un tiempo,
mi madre se casó con él.
A mí no me pareció mal. Lo entendí. Él me caía bien.
Hizo todo lo posible por hacerme de padre,
me cuidaba, me llevaba a todas partes...
Recuerdo perfectamente el momento en que supe que...
Volvíamos del colegio para casa, y yo estaba muy cabreada,
me había peleado con una amiga y no tenía ganas de hablar.
Pasamos al lado de un hombre que vendía globos, y me compró uno.
Y le dije que ya no era pequeña,
que ya no tenía edad para jugar con globos, que ya era mayor,
y que me daba mucha vergüenza caminar por la calle con un globo,
y, no sé por qué, me eché a llorar.
Él me llevó hasta un banco y me hizo sentarme en su regazo.
Y yo... le abracé muy fuerte.
Todavía puedo notar su olor.
Entonces me di cuenta de que...
no le estaba abrazando como se abraza a un padre,
o a un tío o a un padrastro,
le estaba abrazando como se abraza a un hombre.
Solté el globo y nos quedamos mucho rato abrazados.
Siempre he pensado que con aquel globo se fueron muchas cosas.
Desde aquel día...
Eso que cuentas es como cuando una niña se enamora de su profesor.
Si eres profesor, ya sabes que estas cosas pasan.
-¿Me dejas terminar? Si me cortas no... -Perdona.
Sara...
¡Eh, Sara!
Perdona, mujer.
No te interrumpo más.
¿Qué pasó?
Desde aquel día mi actitud con él cambió.
Me las arreglaba para que me viera con poca ropa,
le abrazaba, le daba besos...
Para mí era como... como un juego.
Me encantaba ver la cara que ponía cuando me miraba.
Estuvimos así prácticamente un año.
Me costó mucho pero... lo conseguí.
Conseguí que me viera como a una mujer.
Y a partir de aquí tuve... lo que quería.
Pero no duró mucho tiempo.
Él se acojonó, me dijo que teníamos que dejarlo, que...
Yo le dije que sí, que lo dejáramos,
que mientras pudiera estar a su lado
me daba igual si lo hacíamos o no.
Al cabo de unas semanas, mi madre y él me dieron la noticia...
de que habían tenido una gran idea.
Mandarme a estudiar al extranjero durante un año.
Yo sabía por qué lo hacía,
porque no podía tenerme a su lado,
porque si me quedaba allí él sabía que volveríamos a hacerlo.
Le dije que era un cobarde,
que si me mandaban fuera no volvería a hablarle jamás.
Y me mandaron fuera, no un año, sino tres.
Y no... y no volví a hablarle jamás.
Pero... tu madre...
Nunca estuve segura de si lo sabía o no.
Ellos se separaron.
Él se fue a trabajar a Estados Unidos y...
Yo nunca le conté nada a ella,
y ella tampoco me dijo nada.
Unos días antes de morir, estaba en la cama,
me cogió la mano y me miró y...
Tuve la sensación de que lo sabía, pero no me dijo nada.
Nunca.
Sara, este hombre...
¿Lo ves? ¿Ves como no puedes entenderlo?
O sea, lo hicimos los dos. Los dos nos volvimos locos.
Pero tú tenías 13 años, y él...
Vaya, que hay cosas... Las cosas son como son.
Hay cosas que no pueden hacerse. Yo qué sé...
Yo te pegué, Sara.
También me volví loco.
Pero eso no quita que...
Soy culpable. Y él también lo es.
Si lo miro desde ahora, quizás sí. Pero entonces...
Entonces también. Ese hombre abusó de ti.
Sí.
Supongo que sí.
-¿Estás dormida? -¿Qué?
-Que si estás dormida. -Lo intento.
Lo de contar ovejitas saltando una valla no lo intentes,
ya te digo yo que no funciona.
Que yo me pregunto...
¿por qué han de ser ovejas saltando una valla, y no vacas?
Quiero decir que... ¿quién pensó que contar ovejas hacía dormir...
y contar vacas no?
Las vacas no saltan vallas.
Depende de la vaca.
Hay vacas que pueden hacer... pueden pegar saltos.
Pol...
Ya me callo.
Yo nunca haría lo que habéis hecho vosotros.
Liarme con alguien del trabajo. Y un trabajo como el nuestro...
Lo que tenían de bueno mis parejas
es que cuando llegaba a casa me hablaban
del inútil del director de la obra que estaba ensayando,
del vestuario que tenía que ponerse,
de los problemas con los cimientos de un hotel o...
Yo qué sé, de...
de un nuevo material aislante que había encontrado que era la bomba.
-¿Sabes...? ¿Entiendes lo que quiero decir? -Sí, sí.
A vosotros, además, solo os separaba una pared.
¿No?
Yo creo que eso es horrible.
Te pasas todo el día con esta persona.
Llegas a casa y también está. Te metes en la cama y también está.
Sara no... no quiere vivir conmigo.
-Quiere vivir sola. -Gracias a Dios. Y hace bien.
Hoy... he discutido con Aitor.
¿Sabes que es el nuevo director del Instituto?
¿Le han nombrado a él, en lugar de a ti?
Sí; hoy ya pasado lo del accidente,
y yo no he ido a trabajar y se ha enfadado conmigo.
Con toda la razón.
Me he obsesionado con un caso...
Encontraron el cuerpo de un niño muerto desde hace años,
con signos de que habían abusado de él,
y estoy ayudando a su padre a encontrar quién lo hizo.
Hoy hemos estado todo el día para arriba y para abajo
y ni me he enterado de lo del tren.
Eres obsesiva, siempre lo has sido.
A este niño le encontramos algo en el bolsillo.
Un globo.
Se ha comprometido a colaborar con nosotros...
Se ha comprometido a colaborar con nosotros de manera...
-¿Qué haces aquí? -Mi moto no arranca.
¡Eh, eh! ¿Se puede saber qué haces en mi ordenador?
-Este informe no está bien. -¿Cómo que no?
Has olvidado cosas.
-Claro, es que tengo que terminarlo. -Pues lo termino yo.
-Oye, venga, tira. Tira, por favor. -Que no, vete.
Oye, me iré si quiero.
Ay, pues quédate. Haz lo que quieras. A mí me la trae floja.
Sònia, yo así no puedo.
¿Así cómo?
Así. Trabajar con ese mal rollo.
No, no es mal rollo. Es simplemente que ahora no te necesito.
Bueno, en general, no te necesito.
No puedes perdonarme que tuviera un momento cutre, ¿no?
Que sí, hombre, que sí. Que estás perdonado. Ningún problema.
Eres un compañero de trabajo. Trabajamos juntos. Pero cada cual a lo suyo.
Ningún problema, no. Cada vez que me miras me lo echas en cara.
-¿Cómo quieres que te mire? -Pues que me mires normal.
-¿Eso es normal? -No. Eso no es normal.
Tío, me metiste mano dentro del coche como si fuera una puta.
Tuve que quitarte de encima a hostias.
Estabas borracho y blabla, pero es que no puedo volver a confiar en ti.
Que no, tío, que ya está.
Que no volveremos a ser amiguitos y a tomar una cervecita juntos.
Tu a lo tuyo y yo a lo mío, y punto.
¿No puedes comprender, no puedes perdonar que tuviera un mal momento?
Que sí, hombre, que sí. Que estás perdonado, ningún problema.
Yo a ti también te he aguantado muchas cosas.
Uf, muchas, muchísimas, pero mogollón de cosas...
y también te pido disculpas, mira... ¡pam!
Conmigo no te hagas la graciosa, ¿vale?
¿Tú te acuerdas de lo que me dijiste?
No lo sé, joder, estaba borracho, no sé qué te dije.
Dicen que los borrachos siempre dicen la verdad.
-¿Qué te dije? -Lo que pensáis muchos.
Que yo lo que necesitaba para desahogarme era una buena polla.
¡Qué dices! ¡Yo no dije eso!
¡Joder, que no! Si todos tenéis la misma cancioncita en la cabeza.
Cuando os sale esa mierda de dentro, es que no puedo.
No paso ni una.
Yo creía que tenía un amigo,
un compañero,
pero no, eres una mierda, como todos.
Pues si eso es lo que piensas de mí, ¿sabes qué, Sònia?
Que te den por saco.
Que te den a ti, igual te gusta.
Imbécil...
Joder...
Carmen se dormía al momento, la tía.
No tenía que contar nada. Se echaba a mi lado... y a sobar.
Joder, ¿lo ves? Ya estoy otra vez.
Es que no puedo quitármela de la cabeza. Estoy enganchado.
Tendré que ir a uno de esos grupos y decir:
"Hola, me llamo Pol y estoy enganchado a una capulla que se llama Carmen."
Y todos: "Hola, Pol", y yo empezaré a contar mi historia y diré...
Pol...
Basta.
Perdona. Es que estoy tenso.
Tienes que quitarte a esa tía de la cabeza.
Es que no te deja ni dormir. Ni a ti ni a mí.
Tienes razón. No puedo quitármela de la cabeza.
Tengo que quitármela de la cabeza. ¿Pero cómo?
Probaremos algo.
Uy...
Escucha... bueno...
Sí, sí, pero...
pero es que...
¿Qué?
Escúchame bien, no tienes ningún derecho a hacerme sentir como un violador,
porque no lo soy, ¿vale?
Y si tú crees que lo soy, denúnciame,
porque así es como hacemos las cosas aquí.
Yo te metí mano, ¿vale? Sí, porque me lie, lo reconozco.
Pero tú me apartaste la mano y aquí termina la historia.
No hay más. Y sí, estaba muy borracho.
Porque si no, no te habría tocado ni con el palo de una escoba, ¿sabes?
Porque tú a mí me pones tan caliente como me podría poner una momia.
¿Sabes lo que te quiero decir?
Sí, ya puedes seguir poniendo cara de bollera ofendida, que me la suda.
-La cara de amargada no te cambiará. -Das mucha pena.
No, lo que da pena, Sònia, es que no tengas polla,
es que no te hayas operado y hayas cambiado de sexo, porque si fueras un tío...
si fueras un tío, ahora mismo yo te reventaría la cara a hostias.
Ya puedes empezar.
¿Crees que voy a darte un motivo para echarme?
Tendrás que aguantarme.
Yo haré mi trabajo, y si alguien tiene que marcharse te marchas tú.
Y ahora me voy a casa. Me iré a casa a sobar.
Me la pelaré un rato y tú te vas a tu casa
y le comes el chochito a tu novia carroñera.
Tú para allá y yo para allá, ¡y basta!
Toni.
No soy un tío, pero tengo más cojones que tú.
Paso de ti.
¿Tienes miedo de una bollera?
Espero que eso quede entre nosotros.
Totalmente.
¿Todo bien?
¿Lo dejamos aquí o seguimos?
Y ahora... me voy a dormir.
Todavía no.
¡Déjame, joder!
¿Estás más tranquila?
-¿Sí o no? -¡Sí!
Vale ya...
Suéltame, suéltame...
¿Qué ha sido eso?
Metadona.
Sònia...
¿Tienes hambre?
Sí.
¿Vamos... vamos a tomar una birra?
Vamos a tomar una birra.
Habéis discutido. Os ha oído todo el mundo.
-¿Ah, sí? -Sí.
Habéis gritado un poco.
¿Tú quieres reconciliarte?
Sí, sí.
Porque la quieres, no quieres malos rollos y quieres arreglarlo. ¿Es así?
-Absolutamente, sí. -Muy bien.
Tendrías que esperar un par de horas,
que ella se levante, y te presentas en su casa con el desayuno.
¿Qué le gusta desayunar?
Lo normal.
Cruasanes.
Perfecto. Pues le llevas cruasanes.
Sobre todo, no le digas nada de la discusión, no saques el tema.
Y no te pongas en plan blando.
No hay nada peor en el mundo que un hombre mojigato.
No, te lo digo porque no hace falta que vayas ahí...
y digas que te sabe mal haberle hablado así,
que la quieres, que te perdone, que blabla.
No hace falta. Porque eso lo harán los cruasanes.
La función de los cruasanes será decirle "te quiero"
sin que haga falta que tú lo digas, y ella lo entenderá.
Cruasanes.
Eso que me has contado del doctor...
Cuando estábamos juntos yo siempre tuve la sensación
de que me escondías algo.
No quiero decir que te fueras...
Quiero decir que me escondías que... Que tenías algo dentro.
Y era eso. Seguro.
¿Ves como no tendría que habértelo contado?
Al contrario. Tienes que contarlo.
Llevas con esto metido en la cabeza toda la vida.
También tienes que contárselo a Aitor.
No puedes vivir con alguien y esconder algo así, Sara.
Lo hiciste conmigo.
Si me lo hubieras contado desde el principio...
Quizás algo habría sido diferente.
Ahora sí. Venga, llévame a casa.
-Buenos días. -Buenos días.
Buenos días.
¿Se encuentran bien?
Yo estoy muy bien. ¿Y tú?
-Yo muy bien. ¿Está abierto? -Ahora mismo.
Pues un par de birras.
-Tráeme un bocadillo de lo que tengas. -Yo también.
-De anchoas. -Todavía no me han traído el pan.
-Pues trae las birras, de momento. -¿Queréis vaso?
No hace falta.
Aquí tenéis.
Buenos días. Te he traído cruasanes.
Pasa.
Pensaba que estarías durmiendo, pero ya veo que estás levantada.
No, todavía no me he metido en la cama.
¿Y eso?
¿Café?
Sí, gracias.
Dicen que son los mejores cruasanes de Barcelona.
Me apetecen mucho.
¿Y qué has hecho todo este rato?
Nada. Estar aquí.
Tendrías que haber descansado. Hoy será un día bastante duro.
Aguantaré.
Aitor...
¿Sí?
Siento lo que ha pasado antes.
Tenías razón. No puedo desaparecer del trabajo de esta manera.
No volverá a pasar.
Creíamos que estabas en el tren.
Lo siento.
Lo siento, de verdad. Lo siento.
Es que no es fácil ser director del IMLC y al mismo tiempo...
Ya.
Tenemos que encontrar la manera de compaginarlo.
Y yo creo que solo hay una manera.
Y es siendo sinceros el uno con el otro.
No te he dicho dónde estaba porque sé que te cabrea
lo de Víctor y su hijo, pero tengo que ayudarle.
He intentado explicártelo diez mil veces.
Eso no quita que yo la he cagado.
Tendría que haber estado localizable o llamar al Instituto durante el día.
Reconozco que estoy... obsesionada con este caso,
pero es que hay cosas que no pueden quedarse enterradas.
Hay cosas que no se pueden olvidar, y hay que resolverlas.
¿Por eso has quedado con él?
Sí, por eso he quedado con él, sí, durante estos días, sí.
Sara, os he visto, ahora, en la puerta. A Lluís y a ti.
Vaya...
Me lo he encontrado. Ha sido casualidad.
Te lo has encontrado.
Sí, cuando he salido del Instituto necesitaba...
He ido a dar una vuelta y me lo he encontrado en la calle.
Te lo has encontrado en la calle. Caminando. A las 3 de la madrugada.
Sí, a las 3 de la madrugada. Me lo he encontrado.
-Sí. Hemos charlado y me ha traído a casa. -¿Y de qué habéis charlado?
¿De cómo estuvo a punto de matarte la última vez, a golpes?
-No. -No. Ya.
Es raro, ¿no? Porque parece uno de estos casos que te gustan.
Uno de esos que no pueden olvidarse y hay que resolverlos, ¿verdad?
Hemos estado hablando y me ha traído a casa, ya está.
Sí, es lo más normal del mundo, de verdad.
Quedas con tu ex psicópata que intenta matarte,
te vas a charlar un rato, os abrazáis,
venís aquí, te lleva a casa, ¿no?
Os despedís y ya está. Como viejos amigos. Es increíble.
Somos gente civilizada. Por supuesto, Sara, por supuesto.
-No hemos quedado. Me lo he encontrado. -¡Sara, por favor, joder!
-Ay, mira, da igual. -¿Da igual el qué?
¡Piensa lo que quieras! Ya está.
No, de verdad. Soy un profesional de la psiquiatría, ¿me entiendes?
Puedo entender, puedo llegar a entender,
que te hayan vuelto a dar los 5 minutos, ¿me entiendes?
Que hayas querido estar con un tío. Todo el mundo tiene recaídas, Sara.
Pero con Lluís... ¡Con Lluís!
No he estado con Lluís. No he estado con ningún tío.
¿Es que no tenías a nadie más en la agenda, joder?
¡El Víctor ese mismo, el amigo de Ramos!
¡Es que habría estado encantado!
¿Y ahora qué tengo que decirte?
No lo sé. No lo sé, ¿de acuerdo? No lo sé. Yo ya no sé nada.
-Estoy muy cansada, de verdad. -Claro, como no duermes...
Muy bien, muy bien. Mira, te diré de qué hemos hablado con Lluís, ¿vale?
Ya. Seguro. Seguro.
Solo que me has dicho que habías estado aquí sin hacer nada
y ya no sé qué creer.
¡Que me da igual! Créete lo que quieras. De verdad.
Yo lo intento, Sara, yo lo intento.
He venido aquí con 4 cruasanes dispuesto a intentarlo,
pero no sé cómo hacerlo.
Me ocultas cosas, nunca has querido vivir conmigo, nunca.
¿Qué cojones quieres que piense, Sara? ¿Qué cojones quieres que piense?
Yo, cuando tengo una relación, cuando tengo una pareja,
la tengo, me la juego, voy a por todas.
Yo no quiero estar como dos niños de 15 años que van a cenar,
y después se van cada cual a su casa; yo no quiero eso.
Yo te quiero, de verdad, y yo sé que tú también me quieres a mí.
Y hay cosas de ti que no me gustan nada,
y seguro que hay cosas de mí que no te gustan nada,
pero sé por lo que has pasado y sé que podemos arreglarlo.
Pero tenemos que hacerlo juntos, Sara, juntos. No cada cual por su lado.
Pero es que no confías en mí.
Y tú, ¿por qué no confías en mí?
Porque es muy difícil, porque me mientes cada dos por tres,
porque no te comunicas conmigo.
Muy bien, muy bien, muy bien. Tienes razón, tienes razón.
Hoy... he estado a esto de volver a hacerlo.
Estaba muy cabreada por lo que me has dicho delante de todo el mundo
y he ido al bar donde iba cuando tenía ganas de estar con un tío,
y, te lo creas o no, me he encontrado a Lluís en la puerta...
y hemos estado hablando.
Después hemos ido a la playa,
porque es el lugar donde fuimos el día en que nos conocimos.
Yo no quería ir, pero da igual, hemos ido.
Y hemos estado hablando y... me ha parecido que estaba diferente,
y hemos hablado como nunca habíamos hecho.
Después me ha traído a casa, nos hemos abrazado y se ha ido.
Cuando me lo has preguntado, me ha dado pereza contarte todo esto,
y también he pensado que si te lo contaba tampoco ibas a creerme,
por eso he preferido decirte que había estado aquí y ya está.
Muy bien, muy bien, muy bien... Me lo creo, me lo creo, ¿de acuerdo?
Entonces, a ver si lo he entendido bien,
si no hubiera sido por esa gran casualidad
de encontrarte con Lluís en el bar,
te habrías liado con otro, con cualquiera.
Esa era tu idea, ¿no? Tu objetivo. ¿Es eso?
Quizás sí.
Quizás sí. ¡Joder, me lo pones muy difícil, Sara!
Querías sinceridad, ¿no?
¿A ti te gusta hacer el amor conmigo?
Algunos días va mejor, otros días va peor.
Pero sí. Me gusta hacer el amor contigo.
-Es que me lo dices de una manera... -¿Cómo?
Pues que parece una obligación. Parece una obligación.
A ver, por favor, Aitor, te he dicho que me gusta hacer el amor contigo.
No le busques 3 pies al gato.
No estoy de humor para poner pasión en cada palabra...
Yo creía que eso era...
Que esta pulsión de irte con hombres se te había pasado, que la habías superado.
Yo también. No lo sé.
Es que yo no sé si puedo estar con una mujer que...
que en cualquier momento puede irse con un tío, ¿me entiendes?
-Que le den estos 5 minutos... -Lo entiendo.
Si yo no fuera tu pareja, Sara, de verdad,
si yo no fuera tu pareja podría ayudarte.
¿Me entiendes? Pero... pero debes comprender que yo no puedo.
Es muy difícil aceptarlo.
Ni yo te lo pido.
¿Has estado con alguien mientras hemos estado juntos?
No.
De acuerdo. Te creo.
Mira, lo único que te pido es que me ayudes un poco, por favor.
Sabes que para mí es difícil convivir con este problema, me inquieta.
No me engañes más,
no me digas que has estado en un sitio y luego estás en otro.
Vuelve a trabajar como siempre,
deja de perseguir fantasmas con el Víctor ese, por favor.
Eso no voy a hacerlo. Si he empezado algo, si puedo, lo termino.
Muy bien, pues termínalo. Termínalo rápido, por favor.
Si no, esta cosa que tienes que terminar acabará con nosotros.
Ah, o sea que todo es culpa mía.
¡Sí, todo es culpa tuya, joder! ¡Todo es culpa tuya!
Yo no soy quien desaparece en medio de las crisis, Sara.
No me voy a un bar de madrugada porque he quedado con mi ex.
Porque mi ex está muerta, básicamente. ¡Está muerta!
Si hago algo que te molesta,
si hago algo que no te guste, dímelo, por favor, dímelo.
No sé, si por casualidad dejo la tapa del váter levantada,
si ronco por las noches, si me huele el aliento... dímelo.
Dime qué hago mal, por favor. Dímelo.
-No, no... tú no haces nada mal. -No, dime. ¡Venga, dime, joder!
-No, es que no vale la pena. -¿No vale la pena o no se te ocurre nada?
-No, es que no es nada concreto. -No es nada concreto. Es un abstracto.
Entonces, en abstracto, ¿qué es lo que tanto te molesta de mí, en abstracto?
-No voy a jugar a este juego. -¿Qué juego?
-El de quién hiere más a quién. -¿Yo te estoy hiriendo?
-No. No. ¿Es lo que quieres, que te haga daño?
¿Te gustaría que te hiciera daño? ¡Para irte a un bar y acabar follando!
¿Es eso lo que quieres?
¡Joder!
Eh, basta. ¿De acuerdo? Basta.
Lo siento, lo siento. Lo siento, lo siento...
Mira, los dos sabemos que esto ya se ha acabado.
Y hace media hora que estamos intentando que sea el otro
quien ponga el punto final a esta historia,
para no sentirnos tan culpables.
No te preocupes. Yo cargaré con eso.
Yo no quiero poner punto final, Sara. Yo... yo quiero volver a empezar.
Pues yo no.
Yo tenía esperanzas de que tú y yo...
Pero... no ha podido ser.
No... no ha ido bien.
Aitor, no estamos bien. Mira cómo nos hablamos. ¡Si no nos respetamos!
Yo... nunca te haré feliz.
Yo nunca seré la mujer que tú quieres.
Esta compañera incondicional con quien compartirlo todo.
Yo... yo tengo secretos.
Tengo rincones ocultos y... y quiero seguir teniéndolos, te guste o no.
Dejémoslo aquí. No... no nos lo pongamos más difícil de lo que es.
Solo te pido un favor.
Tú y yo seguiremos viéndonos en el trabajo
y con el tiempo deseo y espero que seamos amigos como antes,
pero solo te pido que me dejes seguir viendo a Miren.
Es que nos hemos hecho amigas y la quiero y...
no me gustaría perderla.
Si pudiera ser.
Yo no quería esto. Sara, yo no quería esto...
¿Y tú crees que yo quería esto? ¿Tú crees que yo quería esto?
Yo quería que tú y yo fuéramos... indestructibles.
Yo quería que fuéramos amigos, hermanos, amantes... quería...
pero no ha podido ser.
Y lo siento mucho... por ti...
por mí... por Miren.
Aitor, eres... eres la mejor persona que he conocido en mi vida,
y no me arrepiento ni un minuto de los que he estado a tu lado.
Ni uno solo,
pero tenemos que dejarlo aquí.
¿Alguna vez has sentido lástima o remordimientos?
¿Y tú?
-¿Qué te preocupa? -El pasado.
Crees que has dejado cosas atrás...
pero no es verdad,
vuelves a encontrártelas.
Siempre hay alguien que viene a recordarte quién eres...
y qué has hecho.
Está con otra, alguien más joven.
No es la primera vez, pero esta vez es diferente.
Carmen, ¿qué haces aquí tan tarde?
Hemos hecho cosas terribles, Joana.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.