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Original subtitles

BASADA EN UNA HISTORIA REAL

En el verano del 99 pensaba que mi carné de conducir

era lo más emocionante que podía pasarme.

Entonces no sabía lo imprevisible que puede ser la vida

ni lo cerca que están a veces el mayor dolor de la mayor felicidad.

¡Lo tengo!

¿Hola?

¿Hola?

¡Sorpresa!

Felicidades.

Mucha suerte en todos tus empeños,

que la salud y la alegría te acompañen...

Felicidades, cariño.

Ven aquí.

-¡Felicidades! -Gracias.

A ver. ¿Es auténtico?

¡Sopla!

Sopla, sopla...

¡Sí!

Gracias.

Bueno.

Tenemos algo más para ti.

Sí.

-Aquí tienes. -Para ti.

¡Tachán!

Con esto ya eres

formalmente miembro de nuestro pequeño gran imperio familiar.

Bien dicho.

Beige. Es bonito.

¿Yo? ¿Por qué?

Tengo novedades.

Me han dado plaza en Berlín.

-¿Qué? -¡No!

¡Qué guay!

-Me alegro mucho por ti. -Va a estar guay.

¿Adónde vas?

A por un recuerdo para ti.

Vamos a por un algodón de azúcar.

Aquí tienes.

Gracias.

Aunque creo que podía yo solo.

-Aquí tienes. -Gracias.

En realidad...

ahora la mitad es mía.

¿Sabes qué?

Puedes quedártela toda.

Y despegamos. Allá vamos, guapa.

Mejor vamos a bailar.

Si nos encanta la oruga.

No. Te encanta a ti.

Vosotras os lo perdéis.

Sí, claro.

-¡Primero! -Te tengo vigilado, Mark.

Todos arriba, que damos otra vuelta.

¿Quién repite y quién no ha subido? Otro viajecito lleno de emoción.

¿Me estás acosando?

Yo me he subido primero.

-Yo en tu lugar también diría eso. -¿Preparados?

Arrancamos.

Otra vuelta.

En marcha.

Agarraos, que vienen curvas.

Una vuelta íntima.

Y se acabó, nena.

Bueno...

Quien no haya subido que suba, por favor.

Luego vamos a La Ratonera, por si te...

Olvídalo.

Sujetaos bien y preparaos...

Otro, otro, otro...

Felicidades, por cierto.

¿Te encuentras bien?

¿Te llevo a casa?

Estoy bien.

No tienes buena cara.

Te llevo.

¿Ya te vas?

Al final has venido.

¿Qué quieres?

-En realidad prefiero... -Sube.

¿Cuánto has bebido?

¿A ti qué más te da?

Nos vamos, Jessica.

Me parece que no.

¿Qué es lo que buscas?

Ni te conozco.

Pero ella sí.

Me da igual. Pírate.

Puedo llevarte yo.

Vale.

Nos ponemos tontos.

Estampa el coche contra un árbol si quieres, pero hazlo solo.

Mi coche está ahí.

¿Es tu novio?

No.

¿Lo sabe él?

¿Y si te lo poto entero?

Me compro otro.

Bueno, ¿dónde vives?

¿Por qué huele tan bien?

¿Hola?

Dan ha salido a correr.

Hola.

¿Tú también vives aquí?

Sí.

¿Eres su...?

Compañera de piso.

Vale. Bien.

Danny durmió anoche conmigo.

Normalmente dormimos en su dormitorio. Cuando no se trae borrachas a casa.

Dale las gracias de mi parte.

Buenos días. ¿Has dormido bien?

Tómate un café y te llevo a casa.

Tu compañera de piso...

-Tina. -Tina.

No le gustan las visitas, ¿no?

¿Las visitas?

¿Así lo llamas?

Fue un detalle llevarme en tu coche.

Gracias otra vez.

¿Vives aquí?

Aquí vivo.

¿Con tus padres?

Con mis padres.

Gracias por traerme.

¿Nos damos nuestros números?

Perdona si has entendido otra cosa.

Vale.

Yamamoto es un Dios.

Si pudiera trabajar para él,

aunque fuera para diseñarle los cordones,

te juro que sería la persona más feliz del mundo.

A veces me das envidia.

¿Por qué?

Yo no podría irme a la aventura.

Sin un plan, sin saber dónde acabaré.

Tengo un plan.

Diseñarle los cordones a Yamamoto.

Pero aparte de eso, tú puedes hacer todo lo demás.

No, tú eres así.

Mi sitio está aquí.

El tuyo está en el ancho mundo.

Aunque no sé qué voy a hacer sin ti.

Jessica, solo tienes que levantar el culo y venir a verme.

-Sabía que lo conocía. -¿A quién?

¡Pero qué fuerte!

¿Qué?

¿Qué?

Ya sabes lo que le pasa.

De la acera de enfrente. Siempre lo son.

Seguro que Danny no.

Vale. O eso, o se tira a su compañera de piso.

Sea como sea, olvídate de ese tío.

Ya lo he olvidado.

Si tú lo dices...

Más te vale no volver convertida en cocainómana

ni juntarte con modelos anoréxicas.

Que no.

-Te quiero. -Y yo a ti.

Ya te echo de menos.

Las quiches.

-Pásalo bien. -Gracias.

Adiós.

¡Eh, quita del encuadre!

Vale.

En realidad aún...

Perdón.

¿Qué tal?

Bien.

Danny, te necesitan en vestuario.

Hasta luego.

Otra vez.

Otra vez.

Mírale a él.

Joder.

Te ayudo.

Puedo yo.

Si te ayudo, acabas antes.

Si me dejas.

Bueno.

Danny.

Quizá tus jueguecitos cuelan con otras chicas, conmigo no.

Si quieres conocerme, hazlo como es debido.

Invítame a salir a algún sitio.

Si no quieres, da igual, pero déjame hacer mi trabajo.

Vale.

¿Puedo invitarte a salir el sábado?

Por favor.

Vale.

Vale.

¿Monsieur Taylor?

-Acompáñenme, por favor. -Claro.

¿Por qué tienes un apellido inglés?

Mi padre es estadounidense.

Vinimos a Alemania cuando tenía ocho años.

Estados Unidos.

¿Cómo era aquello?

Hace mucho que no voy.

Pero era bonito.

Teníamos una casa de madera,

una piscina en el jardín. Siempre hacía bueno.

Yo, una piscina hinchable con dibujos de margaritas.

¿Dónde viven ahora tus padres?

No me gusta mucho hablar de mis padres.

¿Les apetece un dulce para terminar?

¿Un dulce?

Tenemos una carta de postres muy variada.

¿Ah, sí?

¿Como por ejemplo?

Crème brulée, tarte tatin,

tarte au chocolat, clafoutis aux cerises...

¿Y helado de fresa?

-Helado de fresa. -Sí.

Helado de fresa.

Eso es todo.

Preguntaré en la cocina.

¿Qué vas a hacer cuando seas viejo y feo

y no puedas vivir de ser modelo?

Eso no me preocupa.

"Mi alma extendió sus alas por completo

y atravesó el paisaje silencioso..."

"...como si volviera a casa."

Eichendorff. Lo estudiamos en clase.

Estás hecho todo un Don Juan.

¿Qué?

Limusina de lujo, champán, cena francesa...

Y luego recitas poemas románticos.

Me dijiste que hiciera las cosas bien.

A lo mejor me he pasado un poco.

Pero solo porque estaba...

un poco nervioso.

-¿Por mí? -Sí, por ti.

Sí, claro.

En realidad mi vida es un auténtico desastre.

Y si eres lista, saldrás corriendo de aquí.

Pero no quiero hacerlo.

-Deberíamos repetirlo pronto. -Vale.

Eso también. Pero me refería a la cita.

Ya estoy en casa.

¿Qué tal?

¿Qué tal qué?

No es asunto tuyo.

Buenas noches.

Al parecer, tuyo tampoco.

¿Adónde vamos?

-¿Te gusta el kick boxing? -¿El kick boxing?

No es lo tuyo, ¿no?

Hay que estar mal de la cabeza para dejar

que te muelan a palos voluntariamente.

Vale. Kick boxing.

Suena perfecto.

Jörg también viene.

¿Un amigo tuyo?

Mi tutor.

¿Tutor?

Del piso tutelado.

¿Vivías ahí?

¿Y cómo era?

No sé cómo te lo imaginas, pero no está tan mal.

Y Jörg es lo mejor que pudo pasarme.

Concéntrate, ¿quieres?

Ve a por él.

-¿Jessica? -Sí.

-Jörg, hola. -Hola.

Luchadores al centro.

Tú puedes. Es tu pelea.

Me han hablado mucho de ti.

-¿De verdad? -Sí.

¡Pelead!

Acércalo.

Acércalo a ti.

Tranquilo.

Hoy no está muy concentrado.

Aunque no recuerdo que trajera nunca a una chica aquí.

¿Suele hacerlo mejor?

Ni te lo imaginas. Podía haberse dedicado a esto.

¿Y qué pasó?

Que...

Alto, parad.

¡Pelead!

¡Alto!

A los lados.

Como sigas así, olvídate de América.

Tiene más envergadura y es más fuerte que tú.

No me había dado cuenta.

¿Por qué guardas distancias? Busca el cuerpo a cuerpo.

Está siempre al descubierto. A la derecha y cuando da patadas.

¿Por qué no te acercas?

Lo olvidaba.

Lo olvidabas...

Te voy a dar.

No me hagas tirar la toalla, ¿vale?

Sí.

Concéntrate.

Venga, Danny.

Luchadores al centro.

Pelead.

Ahora, Danny.

Atácale.

-¡Sí! -¡Sí!

Eso es. Sigue así.

Muy bien.

La última patada, muy bien.

¿Danny?

¡Ahora voy!

¿Qué?

¿Te ha gustado?

¿Gustado? Me ha parecido superemocionante.

Lo interpretaré como un sí.

¿Danny?

¿Cómo ha ido?

-Me lo han dado. -No.

Me han cogido.

¿Me contáis qué pasa?

-A Tina le han dado un trabajo. -Enhorabuena.

Gracias.

¿Duerme Tina siempre contigo?

¿Te lo ha contado?

Sí. Casi siempre.

-Pero es como una hermana para mí. -¿Tú te has visto con ella?

Si te digo que solo somos amigos, tienes que creerme.

Claro. Amigos que duermen cada noche en la misma cama.

Tina y yo hemos pasado mucho juntos.

Ella solo me tiene a mí y ella es la única familia que tengo.

Somos responsables el uno del otro.

Si quiere dormir en mi cama, no voy a prohibírselo.

Tienes que aceptarlo.

Habrá que ir acostumbrándose.

¿Estás bien?

-¿Qué te pasa? -Nada.

No te creo.

No es nada.

A veces es inútil forzar las cosas.

Es mejor disfrutar mientras dure.

¿Qué insinúas?

Los chicos como Danny no suelen durar mucho.

No lo conoces de nada.

Sí. En efecto.

Invítalo a comer a casa.

Vale.

No tan rápido.

Ay, madre.

No te oigo, Ducky.

¿Me has llamado Ducky?

Es bonito, ¿no? En EE. UU. es un mote cariñoso.

A mí me suena a "pato".

A mí también.

¡Cuidado!

¿Te has hecho daño?

Mierda, estás sangrando. Joder.

No es grave.

Tu frente.

Déjame ver.

No es nada. Solo un pequeño corte.

-¿Estás bien? -Sí.

¿Tina?

¿Qué ha pasado?

Un leve accidente con la bici. ¿Puedes venir?

¿Tina?

¿Qué le pasa?

Danny no tiene mucha experiencia con novias formales.

Danny.

Si solo tiene que chasquear los dedos para que las chicas hagan cola tras él.

Pero él no chasquea los dedos.

¿Por qué no?

No sé qué buscas en él, pero no lo encontrarás.

¿Y tú cómo sabes lo que busco?

Lo que buscan todas.

Danny no es un caballero andante sobre un blanco corcel.

Tina, no sé qué te he hecho, pero...

¿por qué no dejas que Danny decida con quién quiere estar?

No quiero que lo decepcionen.

¿Yo?

Danny y yo hemos vivido cosas que alguien como tú nunca entendería.

-Hola. -Hola.

Muchas gracias por invitarme. Soy Danny.

Yo soy Rufus.

Hola.

Tomen.

Gracias.

Yo no bebo alcohol, así que no sé si es bueno.

Pero el vendedor ha estado horas hablándome de variedades de uvas.

¿No sería mi marido?

No. Creo que no.

Château de Montpezat del 95. Gran cosecha.

Gran vino, perfecto para mi salsa.

Ya no estoy tan seguro. Quizá era él.

Pasa.

Niños...

Por qué poco. O sea, yo vomité ahí.

Fue...

fue en esa "cosa para el vino".

-Una velada muy agradable. -Estoy de acuerdo.

-Gracias. Adiós. -Adiós.

-Adiós. -Adiós.

Ha estado bastante bien.

Tus padres son un encanto.

Sí. Casi siempre.

-¿Por qué no me dejas tocarte? -Porque no quiero.

¿Es por lo que te pasó?

¿Te ha contado algo Tina?

Lo ha insinuado.

Danny.

¿Te maltrataban?

Maltratar se queda muy corto.

¿Quién?

Mi padre.

¿Qué edad tenías?

Once.

¿Y tu madre?

No hizo nada.

Tal vez no lo sabía.

Él pasaba noches enteras en mi cuarto mientras yo gritaba. Lo sabía.

¿Y cuánto tiempo duró eso?

Danny, habla conmigo.

¿De qué va a servir?

-Quiero saberlo. -No quieres.

Lo aguantaré. Solo quiero entenderlo.

¿Qué quieres entender?

¿Quieres entender por qué me torturaba?

¿Por qué me sometía a sus perversiones?

Cuando tenía que sujetarme a la cama y me decía que no me moviera

y tenía que consentirle todo

porque si no me zurraba con el cinto en la espalda hasta hacerme sangrar.

Durante horas, porque eso era con lo que más disfrutaba.

¿Qué hay que entender ahí?

¿Y dónde está ahora?

Donde debe estar.

Una vez mi madre se interpuso entre nosotros

Y cuando la apartó de mí a puñetazos, estallé de furia.

Casi lo mato de la paliza.

Debería haberlo hecho.

Pero fui a la policía y lo denuncié.

Él acabó en la cárcel y yo en el piso tutelado.

Danny.

Ya te dije que mi vida era un auténtico desastre.

-Nunca voy a tener una relación normal. -Sí.

Claro que sí.

No importa cuánto tardes.

Tenemos todo el tiempo del mundo.

Tiempo es justo lo que no tengo.

¿Por qué?

¿Danny?

Temo que salgas corriendo y no vuelvas cuando te lo cuente.

No saldré corriendo. Te lo prometo.

No prometas lo que no puedes cumplir.

Dímelo de una vez.

Soy seropositivo.

-¿Cómo? -Me lo pegó mi padre.

¿Tienes SIDA?

No, soy seropositivo, que es distinto.

-Es contagioso. -No te preocupes, he tenido cuidado.

-¡Deberías habérmelo contado, joder! -¡Ya lo sé!

Puedes irte si quieres. Lo entiendo.

Lo siento.

¡Joder!

Has llamado a Vanessa.

Deja un mensaje.

CONDONES

Ducky.

Jessica...

No me arrincones, por favor.

¿Qué pasa?

Esto no puede repetirse.

Yo no lo veo así.

No pienso arriesgarme a contagiarte.

¿Por qué tienes que estropearlo ahora?

Tengo una enfermedad contagiosa.

Y voy a morir de ella.

Ya. No lo he olvidado.

-Pero todos moriremos algún día. -Ya, algún día.

Llevo 10 años con el virus. He vivido más que la mayoría.

Pero tú no eres la mayoría.

Jessica.

No espero que llegues a los 100 años.

Solo que aguantes hasta que encuentren una cura.

Tarde o temprano, la enfermedad se manifiesta.

No tendríamos un futuro.

Mierda, ¿cómo has aparcado?

¿Qué te parece si me vengo a vivir aquí?

Olvídalo. Es una tontería.

No.

No me parece ninguna tontería.

¿No?

Me encantaría que vivieras conmigo.

Pues adelante.

¿Para qué esperar?

Vale.

-Vale. -Vale.

Quítatelo de la cabeza.

Deshaz la maleta. No te vas a ir.

-Sabíamos que este día iba a llegar. -Pero no ahora.

Y menos con un chico que acabas de conocer.

Soy mayor de edad y trabajo. Puedo irme de casa.

¿Has olvidado quién te paga todos los meses?

¿Me estás chantajeando?

-No. -Quizá sí.

No lo está haciendo.

¿A qué viene esto de repente?

Nos queremos y queremos estar juntos. ¿Qué problema hay?

Que apenas os conocéis.

Jessica, irte a vivir con alguien es un gran paso.

Tenéis todo el tiempo del mundo.

Es que no lo tenemos.

¿Qué quieres decir?

¿Qué significa eso?

Jessica...

Maldita sea, cuéntanoslo.

Es seropositivo, ¿vale?

¿Seropositivo?

¿Quieres decir SIDA?

No quiero decir SIDA, sino seropositivo. Es distinto.

Dime que aún no te has acostado con él.

¿Te has vuelto loca?

¿Y cómo lo ha pillado?

-Eso lo pillan los... -Danny no se droga.

-Quizá ya no. -¡Tú no tienes ni idea!

Me importa una mierda cómo se haya contagiado.

No vas a irte a vivir con él.

No me lo podéis prohibir.

Claro que sí.

Maldita sea.

¡Mierda, mamá, ábreme!

Hemos encerrado a nuestra hija de 18 años en su dormitorio.

Lo sé.

No podemos dejarla ahí mucho tiempo.

Lo sé.

Te he liberado la parte izquierda del armario.

Y aquí te he dejado sitio.

Si no es bastante, puedo dejar mis cosas ahí.

Podemos poner una estantería aquí, o le pregunto a Tina si...

¿Qué?

Estás muy mono cuando te pones nervioso.

¿Tanto se me nota?

-Sé cómo puedes calmarme. -¿Ah, sí?

Danny, me voy al trabajo.

¿Traigo algo de cena para esta noche?

Tengo que ir a comprar cosas para Jessica de todas formas. Gracias.

¿Te interrumpo?

Solo quería decirte que...

Me he venido aquí a vivir de repente

y ni te he preguntado si te parece bien.

La casa es de Danny.

Ya. Igualmente.

Tina, no te preocupes. No voy a robarte a Danny.

Eso dices ahora.

¿Qué pasará cuando cambies de opinión y le obligues a escoger?

Primero, Danny no consentiría eso.

Segundo, sería una tontería por mi parte

porque seguro que se queda contigo.

Quizá antes fuera así.

Pero nunca he visto a Danny así.

Solo le tengo a él.

Y eso no va a cambiar.

ASISTENCIA SANITARIA Y ASESORAMIENTO

He estado en una clínica.

Pregúntame lo que quieras. Ya lo sé todo.

Lo más importante es que podemos acostarnos.

Aunque el condón se rompa, hay fármacos que evitan el contagio.

Si a mí me basta, a ti también debería.

A no ser que no quieras hacerlo conmigo.

¿Te refieres a ahora o qué?

Ducky, despierta.

No puedes esconderte aquí eternamente.

Algún día tendrás que ir a trabajar.

Que se las apañen sin mí.

No seas tan dura con ellos.

¿Por qué? Ellos lo son contigo.

Porque están preocupados.

No es un delito, ¿no?

Déjame.

Hasta mañana.

-Jessica. -¿Sí?

Vanessa te ha estado llamando.

Ya. Hemos quedado luego.

¿Qué?

Nada. Hasta mañana.

Qué alegría verte.

-¿Cuánto te quedas? -Solo el fin de semana.

Tengo mucho que contarte. Pero antes vamos a tomar algo.

¿Tengo algo aquí?

En verano me voy de prácticas a Tokio.

No con Yamamoto, pero con un discípulo suyo.

-Qué guay. -Sí.

Si eres discípula de su discípulo, eres prácticamente su discípula.

Exacto.

Cuánto me alegro por ti.

¿Pero...?

He hablado con tu madre.

Está preocupada por ti, y creo que con razón.

No te he pedido tu opinión. No tenían que habértelo contado.

-¿Querías guardarme el secreto? -Sí.

-Porque te da vergüenza. -No, porque no importa.

¿Cómo puedes ser tan ingenua? Ese tío es peligroso.

-No tienes ni idea. -Solo quiero ayudarte.

¡No necesito tu puta ayuda! ¡Sé lo que hago!

¡Está claro que no!

¡Si no, no serías tan imbécil de acostarte con un enfermo de SIDA!

¿Te ha pasado algo?

-Vámonos a casa. -Claro.

Ahí está el maricón.

¿Por qué no te largas con tu culo infectado de SIDA?

Ya nos íbamos.

Sube.

Venga. Decídete: ¿me quedo o me voy?

Eres muy bocazas para ser un maricón tan pequeño.

Jakob, déjalo en paz.

No soy yo quien busca pelea con tres tíos detrás.

Vale ya. Jakob, para.

-Pártele la boca. -¡Para, Jakob!

Retrasado.

Cuidado con la sangre.

Jessi.

¿Qué haces tú aquí?

¿Estáis bien?

Perfectamente, gracias.

¿Te llevo al hospital?

Estoy bien, gracias.

¿Puedo al menos llevaros a casa?

Vivimos en casa de Danny.

A eso me refiero.

No voy a decirle que no.

Vale.

Tengo el coche ahí.

Voy a por hielo.

Esto no tendría que haber pasado.

Yo nunca pierdo el control.

Solo me ha pasado una vez.

¿Cuando le diste una paliza a tu padre?

No. Eso fue adrede.

Me refiero a nosotros.

¿Tan grave es?

No te preocupes.

¿Cómo va?

¡Fuera! ¡Largo!

Déjate sorprender.

¿Te ha contado Danny dónde nos conocimos?

No, la verdad.

Fue en un grupo de apoyo.

Vivimos algo parecido con nuestros padres.

-No tienes que contármelo. -Sí.

Quiero que lo sepas.

Danny fue más listo que yo.

Él se refugió en el kick boxing. Yo, en la heroína.

Me fui de casa con 14 años y acabé prostituyéndome.

Me encontró Protección al Menor y me metieron en el grupo de apoyo.

Y ahí estaba Danny.

Me ayudó a salir de las drogas.

Incluso me trajo a vivir a su casa.

Luego denunció a mi padre y me ayudó a demandarle.

Al cabrón solo le cayeron seis años.

Me despierto todas las noches presa del pánico por si viene a por mí.

Por eso duermo tanto con Danny.

No está nada mal.

-¿Más? -Sí, está muy rico.

Gracias.

-Buen francés. -He escogido bien.

Pues por ti.

-Por ti. -A tu salud.

Ahí vienen.

Sopla las velas y pide un deseo.

21.

¿Qué es eso?

Tu acreditación para el campeonato.

Los próximos meses

te voy a hacer sudar lo que no está escrito.

No me lo creo.

Vas a ir a Atlanta.

¿A Estados Unidos?

Ven aquí.

-Gracias. -De nada.

Yo también he contribuido un poco.

Vale, vale.

¡Pelead!

Eso es. Sigue así.

¡Pelead!

Bien. Bien, Danny.

¿Me pasas mi cartera?

En el bolsillo de la chaqueta.

En el interior.

¿Por qué lleva mi nombre?

¿Qué?

No sé.

Es dentro de seis meses, pero pensé que quizá te apetecía.

Te enseñaré dónde pasé mi infancia.

¿Danny?

Soy yo.

La sesión se ha alargado un poco.

Vale.

Tina.

Ven.

Déjame.

¿Qué pasa? ¡Danny!

¿Qué ha pasado?

Tina se ha enterado hoy de que su padre sale por buena conducta.

¡Joder!

¿Dónde está?

¿Dónde está Tina?

Arriba.

Espera aquí.

No le he dado nada.

¡Tina!

¡Tina!

¡Tina!

¿Tina?

Tendría que haber estado más pendiente de ella.

Tú no tienes la culpa. Debería habérnoslo dicho.

Tú no sabes cómo es. ¡Siempre luchando!

¡Todos los putos días!

¡Joder!

¡Danny, para!

Tranquilo.

Me estoy durmiendo.

¿Qué te pasa?

-¿Qué? -¿Que qué te pasa?

Tengo derecho a estar de mal humor.

-Llevas así toda la semana. -Ya.

Venga, seguimos.

¿Estás con la regla o qué?

Venga.

Seguimos. Ahora unas patadas.

Patada. Y otra.

-Espero que tengas hambre. -No tengo tiempo, tengo entrenamiento.

¿Tan grave sería ir una hora más tarde?

Llevas meses casi sin comer y sin dormir.

-Entrenando como un poseso. -Queda poco para el campeonato.

Los dos sabemos que no es solo por eso.

Es mi forma de superarlo.

Quizá sea la forma equivocada.

Solo quiero ayudarte.

Pero ya no sé qué hacer.

Ni siquiera sé si quieres que siga viviendo aquí.

Claro que quiero.

Pero no quiero convertirme en el centro de tu vida.

¿Qué quieres decir?

No sé, ve a trabajar, queda con tus amigas.

-Vive tu vida. -Estoy viviéndola.

-¿Cuánto hace que no ves a tus amigas? -A lo mejor no me apetece ahora.

Es un hecho que en breve yo ya no estaré aquí y tú sí.

Tienes toda tu vida por delante.

Genial. ¿Y qué vida será esa?

¿Trabajar el resto de mi vida con mis padres,

casarme con un tío cualquiera,

-hacerme una casa en el campo? -Sí.

-¿Y traer hijos al mundo? -¡Sí!

Exacto. Es más de lo que tiene la mayoría.

Si no quieres eso, no pasa nada, pero haz algo.

Lo que sea.

-Desde la cadera, Danny. -Ya lo sé.

Desde la cadera.

La fuerza viene del cuerpo.

Ya, no soy un novato.

Entonces no sigas así. Con todas tus fuerzas.

Un, dos, tres, cuatro. Un, dos, tres, cuatro.

Un, dos, tres, cuatro.

-¿Qué pasa? -Nada.

-¿Cuándo te hiciste el último chequeo? -Estoy bien.

Venga, ¿seguimos?

No estás en forma. No tiene sentido. ¿Quieres ir así al campeonato?

¿Qué quieres decir?

No puedo entrenarte así.

Vale. No te necesito.

Entrenaré solo.

Que te diviertas.

¿Te ha pasado más veces?

Es de tanto entrenar.

-¿Por qué no vas al médico? -Estoy bien, Ducky.

Déjame.

Buenos días.

¿Qué pasa?

Felicidades.

Si no íbamos a hacer nada especial.

Vale. Si no quieres...

No.

No quería decir eso.

Perdona por haber estado tan ausente.

Y por olvidarme de que tampoco ha sido fácil para ti.

¿A qué hora entrenas?

Hoy me lo voy a saltar.

Dos fichas.

No. Todas.

Danny.

¡Danny! ¡Joder!

¡Maldita sea!

¡Despierta, Danny! ¿Qué te pasa?

Joder. Joder.

¿Danny? ¿Me oyes? Despierta.

Sr. Taylor, no ha sido fácil interpretar las imágenes,

pero estamos seguros

de que se trata de LMP.

Es común en pacientes con SIDA.

¿Qué me espera?

Además de los espasmos musculares, aparecerán una serie de síntomas.

¿Qué síntomas?

Existen dos tipos de LMP.

En uno son alteraciones del habla, pérdida de memoria, ceguera...

En el otro, trastornos del sistema nervioso periférico.

Puede provocar parálisis,

trastornos motores, ictus, demencia...

Pero pese a las diferencias entre ambos,

el pronóstico generalmente es el mismo.

¿Cuánto me queda?

Espere.

Habrá algún tratamiento.

Nuestra recomendación es TARAA,

para estabilizar la cifra de linfocitos T.

Pero el tratamiento solo retrasa el avance de la enfermedad.

¿Cuánto me queda?

Entre tres y 15 meses.

De momento descanse. Mañana seguimos hablando.

Ahora hay que dejarle descansar.

Mañana pueden volver en horas de visita.

Voy un momento...

No hace falta que me esperes.

Ducky.

Soy un tío con suerte.

Me llevo todo lo que puedo.

Eres joven y fuerte.

Y no conozco a nadie más terco.

Quizá tú tienes más tiempo.

¿Cómo?

¿Ciego?

¿Paralítico, totalmente dependiente?

Con suerte, me quedaré antes en coma.

Te propondría pillarnos un coma etílico,

pero tú no bebes.

Quizá es buen momento para empezar.

Buenos días.

¿Cómo estás?

Lo siento.

Ha sido todo en balde.

Que le den a la pelea.

¿Qué vas a hacer?

Ella estará bien.

Lo importante es qué quieres tú.

¿Qué haces?

Nos vamos a EE. UU. como estaba previsto.

¿Al campeonato? ¿Cómo vas a hacerlo?

No a competir.

Alquilamos un coche y recorremos un poco el país.

Pero...

Por favor.

Pero cuando volvamos, haces el tratamiento.

¿Vale?

¿Danny?

Sí.

Mamá, ¿has visto mi bikini rojo?

¿Qué pasa?

Escucha.

Siempre puedes quedarte aquí.

Pero no quiero.

No os preocupéis.

Estoy bien.

Siempre decís que lo más importante es que sea feliz.

Y aunque no os lo imaginabais así,

soy feliz.

Pese a todo.

Entonces te traigo la bolsa grande del sótano.

Estoy orgulloso de ti.

Gracias.

¿Me prometes una cosa?

¿El qué?

¿Podemos pasar estas dos semanas

como una pareja normal de enamorados?

Hola, nena.

Sí.

Pero tienes que conducir tú.

Ya.

¡En marcha!

Me pasé la infancia en esta playa.

Aún estaba todo bien.

¿Danny?

Danny, tranquilo.

Ya pasó. Estoy aquí.

Respira.

Inhala, exhala.

Inhala, exhala.

Venga, levanta.

Danny, mírame. Todo está bien.

Tengo algunos ahorros.

Voy a abrir una cuenta a tu nombre.

Puedes vender mis muebles y el coche...

Danny, para. ¿Qué haces?

Ducky, no puedo volver al hospital.

No puedo cambiar el hecho de que voy a morir, Ducky.

Pero cuándo y cómo me gustaría decidirlo yo.

No. No.

No me he separado de ti.

Te he defendido ante todos.

¿Y ahora no quieres pasar todos los putos días que te queden conmigo?

-No tengo elección. -Claro que sí.

-¿Cuál? -Quedarte conmigo.

Ducky.

¡A la mierda tu Ducky!

¿Adónde vas?

A casa de Danny.

-¿De madrugada? -Tengo que hacerlo.

Si tú te vas, yo también.

-¿Te has vuelto loca? -Mi vida está acabada sin ti.

No digas gilipolleces.

-¡Ábreme, Danny! -¡Vete a casa!

-¡Ábreme, por favor! -¡Largo!

-¡Pues la echo abajo! -¡Inténtalo si quieres!

No puedo hacerlo sin ti.

Claro que puedes.

Eres la persona más fuerte que conozco.

Escúchame bien.

La vida me ha tratado muy mal.

Pero contigo me lo ha compensado mucho.

Y quiero que sigas viviendo.

Y que seas feliz.

No puedes decirme lo que tengo que hacer.

Y ahora abre la puñetera puerta.

Lo siento mucho.

¿El qué?

Me habría encantado quedarme más tiempo contigo.

Quizá me habría ido contigo a una isla desierta.

Solo nosotros y los niños.

¿Qué niños?

Los nuestros.

Los cuatro.

O cinco.

Dos como mucho.

Eso habríamos tenido que hablarlo.

Creo que habrían sido geniales.

Ducky, si tú me lo pides, haré el tratamiento.

No quiero que te sientas obligado a hacerlo por mí.

¿Ves ahí al fondo?

Ahí, donde el cielo y la tierra se tocan.

El poema de Eichendorff se refiere a eso.

Cuando la frontera entre el cielo y la tierra se difumina

puedes saltar de un mundo a otro.

Ahí los difuntos pueden visitar a los vivos y viceversa.

Cuando veas que el cielo y la tierra se tocan, como ahí al fondo,

imagínate que te estoy esperando.

Ducky, seguramente ya intuyes que no voy a volver.

Siento muchísimo haberme ido así.

Pero no era posible de otra forma.

Lo sabes tan bien como yo.

Y tiene que ser ahora.

Me da miedo esperar más.

Miedo por lo que vendrá.

Y por si ya no puedo hacerlo.

Si no me perdonas que me haya ido así, no pasa nada.

Solo espero que algún día puedas entenderlo.

Vas a ser feliz.

Ya lo verás.

Recuérdame.

Te quiero.

PARA DANNY

CERCA DEL HORIZONTE

BASADA EN LA NOVELA HOMÓNIMA DE JESSICA KOCH

PUBLICADA EN LA EDITORIAL FEUERWERKE

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