Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
(SUSPIRA)
¿Estás pensando
en quedarte a vivir aquí?
Cuando me pediste que fuera
tu abogada, iba a dejarlo.
¿Algún problema con las firmas?
Soy oficialmente
un hombre libre.
¿Estás bien?
Raro.
Tienes que convencer a tu padre
de que acepte un abogado.
No quiere hablar con nadie.
¿Por qué querías dejarlo?
Entré por primera vez a una sala
como esta cuando tenía 11 años.
El juicio del accidente de avión
donde iban tus padres.
Ajá.
Me sentaba todos los días aquí,
en primera fila.
No me llegaban los pies al suelo,
pero era capaz de entenderlo todo.
Quiénes eran los buenos;
quiénes, los malos.
El hombre que representaba
a la justicia s sentaba aquí.
Allí, la acusación
y a su derecha, la defensa.
Y en esas sillas,
las nueve personas
que decidirían
qué era lo más justo.
Elías se sentaba aquí.
Serio,
concentrado.
Y cuando él hablaba,
todos le escuchaban.
Explicaba la verdad.
Y consiguió
que el jurado la viera.
Decidí que quería
hacer aquello.
Defender a la gente.
Descubrir que Elías había comprado
a los miembros del jurado
y lo que he vivido estos días
me hicieron perder la fe.
Pero tu caso me la ha devuelto.
Nuestro caso.
Abogada.
No creas que vas a librarte
de mí tan fácilmente.
Voy a quedarme con tu novia
como ayudante.
Yo no tengo novia.
-"Santificado sea tu nombre".
"Venga a nosotros tu reino".
"Hágase tu voluntad
en la tierra y en el cielo".
"El pan nuestro de cada día
dánoslo hoy".
"Perdónanos nuestras deudas
como nosotros perdonamos
a nuestros deudores".
"Y no nos dejes caer
en la tentación".
"Mas líbranos del mal.
Amén".
Lo siento, Ana.
(Alboroto)
Por favor.
¡Por favor, ya está!
-¿Has podido
hablar con alguien, Ana?
-¡Entra en el coche!
(Alboroto)
¡Ana!
-¿Recuerdas algo?
-El día 5 de octubre...
presencié accidentalmente cómo
un hombre cometía un asesinato.
Ese hombre me secuestró
y me tuvo encerrada.
Hace dos días,
conseguí escapar y llegar a casa.
(Alboroto)
-¿Quién te ha secuestrado,
Juan Elías?
-No.
Juan Elías no tuvo nada que ver.
-¿Quién ha sido?
(Alboroto)
(Puerta)
Ya puedes irte.
Quedas libre.
Estamos orgullosos
de haber conseguido
la declaración de César Mur.
Desde el bufete Vila y Asociados,
pedimos que se restablezca...
-Nos sumamos a la satisfacción
por su confesión.
Y a las declaraciones
de Ana Saura,
que demuestran
la inocencia de Juan Elías.
Agradezco al señor Vila
su comportamiento.
No siempre los bufetes pequeños
cogen el rol que les corresponde.
Y en este caso...
-Diego Farelo ha desaparecido.
-Siempre pensé que la verdad
acababa saliendo a la superficie.
-Saldrá. Ana Saura ha tardado 48
horas en contar la versión de Elías.
No lo tiene claro.
-¿Por qué no ha dicho la verdad?
-Tráela, haremos que se derrumbe.
-¡Papá!
¿Cómo estás?
Muy contenta.
¿Sí?
Yo también de verte.
-Julieta.
-Pol.
-Hola.
Vamos, chicos.
¿Llegaste a hablar con Ana?
Sí.
¿Y qué le dijiste?
Que apoyara la versión de Elías.
Martín.
Vete a casa.
Aprovecha todo esto
para olvidarte de mí.
¡Y una mierda!
No pienso olvidarme de ti.
Ni de Elías.
Ni de todo lo que habéis hecho.
Esto no ha acabado.
Vamos a casa.
Yo no voy a ir.
Tengo que ir al depósito
a recoger el coche.
Luego iré a casa.
¿Por qué no vas a ducharte
mientras preparo algo de comer?
-No tengo hambre.
Ana.
-¿Qué?
-¿Por qué le has dicho eso
a la prensa?
-Marc.
-Todo el mundo sabe
que Elías fue el que te encerró.
Todo el mundo sabe
que él quemó el sótano.
¿Por qué le defiendes?
¿Te está amenazando?
-No, Marc.
-¿No?
-No me están amenazando.
-¿Y por qué lo haces?
-Deja que tu hermana descanse.
-Yo sabía que te pondrías
de parte de tu hermana.
Pero Ana,...
no le puedes
hacer esto a papá.
Ana, se estaba muriendo
y solo aguantó para verte.
No se lo merece.
Ana, si hubieses visto
lo que sufrió estos días...
Yo te voy a ayudar
a hacerles frente.
Pero no puedes perdonárselo
como si nada.
-No lo haré, Marc.
No se lo perdonaré.
-¿Reconoces que fue Elías?
-¿Por qué no te vas arriba?
-¡Cállate, mamá!
-Marc.
-¡Elías tiene que pagar
por el infierno que te hizo vivir!
¡Si no lo haces tú, lo haré yo
-Marc.
(Puerta)
¡Marc!
(Portazo)
Inspector Giralt, pase.
Ana.
-Señorita Saura.
Tendrá que acompañarme.
-¿Adónde?
Papá pensó que te haría ilusión
volver a la casa de tu infancia.
¿A ti te gusta?
Es un poco antigua,
pero papá dice que pondrá algo
en la piscina y otro tobogán.
Pues ya está.
(Claxon)
¡Papá!
¡Pol!
-Dime.
¿Dónde está Julieta?
¡Julieta!
¡Qué bonito!
¿Le has puesto nombre?
-¡Hala!
¡Hola!
Toma, cógelo.
-¿Cómo le llamamos?
¿Tiene nombre?
(Puerta)
Esto no se arregla
con un perrito.
Son fuertes, lo superarán.
El perro les ayudará
a hacerlo más llevadero.
No me refiero a los niños.
Ha acabado todo bien, Alicia.
Empezaremos de nuevo.
No, no.
Dejaremos que pasen
unas semanas
y cuando los niños estén mejor,
dirás que no eres feliz
y te irás.
No.
No, no me iré.
Esta es mi familia.
Te ibas a ir con Eva Durán.
Estaba amnésico, no era yo.
(RÍE)
Cuando recordé,
te conté la verdad.
Sí, sí eras tú.
Me contaste todo
cuando encontraste a Ana
porque pensabas
que yo podía ayudarte.
No, porque te quiero y porque eres
la única persona en la que confío.
¿Que me quieres?
Sí.
Qué emocionante.
Y vale la pena
luchar por nosotros,
por esta familia.
Han secuestrado a Julieta.
Pol se ha librado
de la cárcel de milagro.
Mientras yo movía un cadáver
con mis manos,
tú te follabas a Eva Durán.
¿Y pretendes que empecemos
como si nada?
Sí, eso es lo que pretendo.
Volver a empezar.
Has puesto la vida de Julieta
en peligro.
Sabías que Pol
podía estar en esa iglesia.
Y no dijiste nada.
Enviar a la policía habría hecho
que Pol acabara en la cárcel.
Intentaba que todo acabara bien.
¡Si no hubiera sido por Barros,
Julieta estaría muerta!
No, yo deduje dónde estaba,
yo la salvé.
Ya está, se acabó, basta.
Ya no quiero estar contigo.
Ya no.
Una semana y te vas.
(Móvil)
(Móvil)
¿Sí?
Santos va a hacer un careo
con Ana y Héctor.
Está bien, yo me encargo.
Necesito que hables con Heredia.
Tienes todo lo que necesitas
en mi despacho.
Barros va a hacer un careo
con Ana y tu padre.
Tengo que hablar con Heredia para
asegurarme de que no nos delate.
¿Puedes encargarte tú de Ana?
¿Dónde vas?
Tengo que solucionar
unos asuntos.
(VOZ LEJANA) No recordaba el tiempo
que llevabas desaparecida.
Exactemente, han sido 13 días
y 17 más.
Soy inspector de homicidios
y cuando termina
uno de mis casos,
lo suele hacer con un cadáver.
Pero aquí está usted.
Ha logrado salir viva
de algo así de horrible
y miente.
He buscado a muchas chicas,
señorita Saura, se lo aseguro.
Y usted es de las pocas
a las que he encontrado con vida.
Piense...
en todas aquellas
que no tuvieron la misma suerte
y que aparecieron muertas
en algún agujero
igual al que usted estuvo.
Hágase merecedora de esto
y cuente la verdad.
Hágalo por ellas.
Por su amiga Charry.
Por el sufrimiento de su padre.
Y por todo
lo que le han hecho a usted.
Diga la verdad.
Señorita Saura,
¿puede sentarse delante
del señor Castro, por favor?
-Hola, Ana.
Me alegro de que estés bien.
-¿Qué haces aquí?
-Me gustaría que me contara
lo que sucedió durante su secuestro.
-Estaba en casa de Héctor Castro.
Y vi cómo...
un hombre disparaba a otro
a la cabeza.
Eh...
Estaba paralizada,
no podía moverme.
Había sangre por todas partes.
Cuando el asesino...
fue a mover el cadáver,
yo intenté huir.
Pero me vio.
-¿Qué hacía en casa
de Héctor Castro aquella noche?
-Sospechaba que había
más dinero escondido.
Y fui a buscarlo.
-¿Y por qué esa noche?
-Me encontré con Charry
en la universidad.
Discutimos.
Me dijo que...
que no teníamos
suficiente dinero.
Que había estado
haciendo cálculos.
El vuelo salía en pocos días.
Yo sabía que Elías estaría en el
despacho, así que le cogí el coche.
Sabía que Pol guardaba
una llave de repuesto...
-¿Qué pasó después del asesinato?
-Al sentirme descubierta,
me quedé paralizada.
No podía moverme.
Vi cómo...
cómo el asesino
se acercaba y me...
me golpeaba
con la culata de la pistola.
Y perdí el conocimiento.
Me desperté en la parte trasera
de un coche.
Estábamos parados, era oscuro.
Me incorporé para mirar por la
ventanilla y estábamos en medio...
de un bosque.
Al...
Al no ver a nadie, salí.
Salí, corrí y llamé a Marc para
pedir ayuda, a mi hermano Marc.
De repente, de la nada,
salió ese hombre y me...
Me golpeó de nuevo.
No recuerdo cuánto tiempo
estuve inconsciente.
Pero me desperté...
Me desperté en la iglesia.
Sola.
-Señorita Saura,
¿puede señalar
al hombre que la encerró,
por favor?
-Sí.
(LLORA)
-Que conste en acta
que ha señalado a Diego Farelo.
¿Conoce usted a este hombre,
señor Castro?
-Fue mi compañero de celda
hace un par de años.
-¿Cómo?
No...
No entiendo nada.
¿Qué está pasando?
-Encontramos datos de Héctor Castro
en la iglesia donde estabas.
¿Los viste?
-Manténgase al margen o le echaré.
Responda.
-Sí.
Sí, los vi, pero no...
No lo pensé, no entendí nada.
¿Me queréis explicar
qué está pasando?
-Se acusa a Héctor Castro
de organizar la muerte
de Ezequiel Cortés
y también, de su secuestro.
-No.
No, eso es imposible.
Héctor nunca haría
una cosa así.
-Cuestionar...
la propia mentira
la hace más creíble.
¿Lo aprendiste
en el máster de Elías?
Tus ojos hablan
y no quieres hacer esto.
Me aprecias.
Sabes que yo te quiero, Ana.
No me lo merezco.
¿Vas a poder vivir
con una mentira así?
Piénsalo.
Todavía estás a tiempo.
Ana,
mírame.
Te conozco, sé quién eres.
Saldrás adelante
sin la ayuda de Elías.
Serás una gran abogada.
Con el tiempo, aprenderás algo
que todo abogado sabe.
Se siente un gran alivio
al contar la verdad.
La sensación...
de paz con uno mismo.
Por eso, la mayoría de los acusados
acaba confesando.
Aunque saben que a veces,
la verdad les llevará a la cárcel.
A ti, no, Ana.
A ti, la verdad te hará libre.
Di la verdad
y esa sensación de malestar
desaparecerá.
(Puerta)
-¡Jueza Castro!
Está interrumpiendo esta sesión.
Señoría, vengo a representar
a mi cliente.
-Es una juez, no una abogada.
Le recuerdo a su señoría
que hace dos semanas,
me retiré de mis actividades
como juez.
Si quieren evitarlo, presenten una
queja ante el Colegio de Abogados,
lo que paralizará
esta declaración.
-La señorita Saura está aquí
solo en calidad de testigo.
¿Solicita a Alicia Castro
como su representante legal
en esta sesión?
-No.
No quiero que me represente.
-Ya lo ha oído.
Abandone la sala
y deje que continúe la sesión.
No me refería
a la señorita Saura.
Vengo a representar
a Héctor Castro.
Mi padre.
¿Cómo estás?
Di que fuiste tú.
¿Cómo estás, Alicia?
Con problemas.
¿Me ayudas?
¿Por qué?
Me lo debes.
Por lo que le hiciste a mamá
y por contarle a Pol
lo de su hermano.
En todos estos años,
no has venido nunca a verme.
Ni tú ni tus hijos.
Solo ha venido Ana.
Pues hazlo por ella.
No creo que le haga
ningún favor.
Sí, sí lo crees.
Mira cómo has acabado tú
por enfrentarte a mí.
Haz algo bueno por tu familia
al menos una vez.
¿Mi familia?
¿Aún es mi familia, Alicia?
Eso no se elige.
Quiero volver a ver
a mis nietos.
Una vez.
No, una vez no.
Una vez al trimestre.
No los voy a poner
en tu contra.
Quiero recuperarte.
Yo no voy a ir.
Y tampoco puedo asegurarte
que lo hagan cada tres meses.
Irán de vez en cuándo.
No te lo mereces,
pero tengo que creer en ti.
Ana.
¿Qué ha sido eso?
Una confesión.
Ana, yo sé que es difícil.
Esto es una mierda.
(TV) "Hace dos días, conseguí
escapar y llegar a casa".
-"¿Recuerdas algo?".
-"No".
"Juan Elías
no tuvo nada que ver".
-"La chica estuvo atrapada
en la iglesia..."
-¿Dónde dejo
los libros de Derecho?
-"Por Diego Farelo que,
al parecer,
fue contratado
por Héctor Castro".
-No creo que sea buena idea
tener una tele en el despacho.
¿Por qué miente?
Eva, no es nuestro problema.
¿Cómo puede?
La ha tenido secuestrada
en un sótano.
Pasa página.
¿Cómo se hace eso, Lola?
¿Qué clase de persona se olvida
de todo lo que ha sentido?
Bueno, tú lo has hecho.
(Timbre)
Mira, debe ser Santi.
Va a flipar cuando sepa
que nos hemos instalado aquí.
-¡Eva, todos mienten,
están todos mintiendo!
¿Qué haces aquí?
¿Qué coño está pasando?
-¿Llamo a la policía?
Espera.
Yo tampoco entiendo nada, Marc.
¿Cómo puede Ana
estar protegiendo a Elías?
-Está confundida.
Escúchame.
Tienes que ayudarme
a ir a por Elías.
Las pruebas
son circunstanciales.
La clave era Ana.
Elías estuvo con Alicia
justo antes de que yo entrara.
¿Cómo?
¿Le viste?
Vi su coche.
El coche azul que lleva ahora.
-¿Se lo has dicho a la policía?
-Sí. No me hicieron ni caso.
César Mur ha confesado.
Eva.
Le puede tener amenazado.
Era su coche y estuvo allí.
¡No podemos dejar
que se salga con la suya!
¿Por qué me lo cuentas a mí?
Porque eres la única que sabe
de lo que es capaz.
Era su coche, Eva.
Lo vi.
Elías.
Tienes que acompañarme.
Tienes que salir de aquí.
Ahora.
Vamos, deprisa.
Venga.
Discúlpame, pero los alumnos
han insistido.
(Vítores)
Vamos a perder este caso.
-Yo no perderé ningún caso.
Soy juez.
Ni pierdo ni gano.
-Si un culpable sale libre,
perdemos todos.
Sabe que fue Elías.
-Mi trabajo es aplicar la ley.
Hay un relato coherente
que confirman en sus declaraciones
la víctima, Ana Saura,
y el culpable, Héctor Castro.
No tiene nada.
-¿Coherente?
Farelo llama a Héctor
diciendo que tiene a Ana
y este le dice que no la mate,
que la encierre en la iglesia.
Farelo le hace caso y deja la pared
llena de pruebas inculpatorias.
¿Y Héctor, hata cuándo pensaba
tenerla allí, qué esperaba?
-Necesito pruebas.
-Heredia lo sabe todo.
Estaba convendido de que fue Elías
y montó lo de Julieta.
Cambió de opinión.
¿Por qué?
Si prometemos
sacarle de la cárcel...
-Heredia casi provoca el asesinato
de una niña de 11 años.
-¡Alicia me lo confesó todo,
joder!
Han sido ellos.
Tenemos que hacer algo.
Elías llevó a Alicia hasta Ana,
en la masía.
También me confesó que fue ella
quien tiró el cadáver de Ezequiel
en casa de Heredia.
-¿Y me lo dice ahora?
-No fue una declaración oficial.
-Pasaré nota a Asuntos Internos.
-Ah...
Autoríceme a ofrecerle
la inmunidad a Ricardo Heredia.
Luego, si quiere,...
me manda a dirigir el tráfico.
¡Ricardo Heredia!
Visita de tu abogado.
Casi me molesta que haya alguien
con menos escrúpulos que yo.
Su hija.
-¿Qué coño quieres?
-Traigo esto.
-No pienso daros
ni una de mis acciones.
-Ana Saura será
la nueva socia del bufete.
Dos mujeres ocupando tu sitio.
¿Quién te lo iba a decir?
Elías se lo prometió
a cambio de su silencio.
-Que le dé su parte.
-Le prometió ser socia del bufete,
no de un recluso.
Te lo vamos a compensar.
Está todo aquí, si te molestas en
leer más allá de la primera línea.
Podemos estar así toda la tarde.
Traigo copias suficientes.
-Que venga en persona.
-No se va a olvidar de ti
ni de tu familia.
-¿Me estás amenazando?
-Se refería a cuidar de ellas.
Pero se puede interpretar así.
-Escucha.
-¡Heredia!
Elías era tu amigo.
Y solo está intentando que esto
acabe lo mejor posible para todos.
Ten un gesto
por lo que has hecho.
Te estamos comprando las acciones
a precio de mercado.
-Yo me equivoqué con Julieta.
Y lo pagaré muy caro.
Pero Elías dejó de confiar
en mí mucho antes.
Cuando Ezequiel fue a extorsionarle,
me dejó al margen
y me usó como una pieza
de su estrategia
y eso no se le hace
a un amigo.
-Su plan no era
que acabaras en la cárcel.
Te protegía, a su manera.
Estás aquí por tu culpa.
-Se acabó la protección.
¡Me quedo con mis acciones!
Y, además,
tengo esto.
¿Qué cojones haces?
-Fin de la visita. Te trasladan.
-Danos un minuto.
-Lo siento, órdenes de arriba.
-¿Dónde le llevan?
(Móvil)
Hess.
Llevan a Heredia
a la Ciudad Judicial.
"¿Por qué?".
Querrán ofrecerle un trato.
Inmunidad.
"Supongo".
"Tiene una foto,
me la ha enseñado".
"Elías".
Esto es grave,
no ha aceptado la oferta.
"Te va a delatar".
Voy para allá.
Hola.
Has elegido bien.
Todavía no lo he decidido.
He visto tu declaración.
Puedo rectificar.
Decir que lo hice por miedo.
¿Por qué?
Porque no sé
si podré soportar verte.
¿Y has venido a comprobarlo?
¿Qué tal?
Puedo mandarte
a la cárcel, Elías,
y sigues siendo
un puto arrogante conmigo.
Me infravaloras.
Voy a delatarte.
¿Prefieres que simule
ser un corderito?
Te aburrirías de mí en tres días.
No quiero perder lo que tenemos.
Tú y yo funcionamos
desde el desafío.
Todo lo que ha pasado
nos deja un marco ideal
para tener
una relación estupenda.
Siempre que me dejes jugar a que
tengo control sobre la situación.
¡Te odio!
Mejor, pasará antes.
Cállate.
Esos sentimientos no duran.
Me enamoré locamente de Eva Durán
y creí que jamás lo superaría.
Durante años, evité cruzármela
en ningún juicio.
Y se convirtió en mi único recuerdo
cuando me quedé amnésico.
Sin embargo, cuando la he vuelto
a ver ya con memoria,
no he sentido nada.
Había construido un fantasma
dentro de mí que no existía.
¿Estás comparando
lo que me has hecho
con una vez que te echaste novia?
No, lo mío fue mucho peor.
Tú sacarás partido
por superarlo.
Si me alejas de ti,
el odio por lo que te hice
vivirá contigo.
Si te enfrentas a él,
lo convertiremos en otra cosa.
Mi puesto en el bufete
no será un soborno.
Ni un premio de consolación.
Me tratarás como a una igual.
Me darás la responsabilidad
y el poder que me corresponde.
No pensaba hacerlo
de otra manera.
Le he entregado un vídeo
a un notario con mi confesión,
contándolo todo.
Si me pasa algo, le entregará
una copia a la policía.
Contaba con ello.
Le he diho
que el día que me muera,
aunque sea por una gripe,
lo entregue.
Tú no vivirás
en libertad, Elías,
ni un solo día
sin mi sombra sobre ti.
Siempre con el miedo
a que, de repente,
me caiga del caballo
y decida hacer público
lo que me has hecho.
Ahora, eres tú
el que está en el sótano, Elías.
Podré soportarlo.
Tengo que irme.
Cuando le pregunté
por qué le habían echado del caso,
me dijo que la policía
quería cerrarlo rápido.
Se están precipitando.
Tenemos arma y confesión.
Caso cerrado.
¿Y la declaración de Marc?
Vio el coche de Elías.
¿Cómo sabe eso?
Me lo acaba de contar.
Justo después de que Ana Saura
exculpara a Juan Elías.
No le creí entonces
y tampoco le creo ahora.
Mire, señorita Durán,
Marc Castro tiene las mismas ganas
que usted y que yo
de ver a Elías entre rejas,
pero no por un apuñalamiento
que no cometió.
¿Y por el secuestro de Ana?
Héctor Castro acaba de confesar
que organizó el crimen de Ezequiel,
que derivó en el secuestro de Ana.
¿Está seguro
de que fue César Mur?
¿Cómo sabía dónde estaban
las cámaras?
¡Es que no lo sabía!
Mire.
Aquí.
Es él.
El reflejo amarillo.
¿Y el cuchillo?
¿Por qué lo escondió
en su casa?
Hay asesinos que entierran
a sus víctimas en el jardín trasero.
Pensó que si registraban la casa,
ya sería sospechoso
y no se veía mintiendo.
Tampoco ayudó que la señora de
la limpieza alertara a Marta Hess.
¿Marta Hess
fue quien os dio la pista?
Sí, fue el día anterior a casa
de los Mur a comprobar una denuncia.
Marta pudo haber escondido
el cuchillo allí.
Igual que encontraron el cadáver
de Ezequien donde Heredia.
Hemos encontrado sangre de Alicia
en el coche del padre de Santi.
También pudo haberlo dejado...
El padre de Santi ha confesado.
Y Héctor Castro ha dicho que era
el responsable del secuestro
y ambos sabemos que es mentira.
¡Todo esto es una mierda!
¡A mí también me jode
lo que está pasando!
¡Odio lo que está pasando!
¡Pone en duda el sistema y se carga
todo el trabajo que hemos hecho!
¡Yo también quiero
que Elías esté en la cárcel!
¡Pero no apuñaló
a Alicia Castro, ya está!
¡No hay caso,
se acabó, está cerrado!
¡Y ahora, lárguese de aquí!
Soy su abogado.
Tengo derecho a estar presente.
¿Derecho?
¡No me jodas!
Las leyes deberían garantizar
que hubiese justicia.
Pero no funcionan.
Haré lo necesario para que acabes
en la cárcel y pagues por todo.
Desde que te vi,
supe que te quitaría a Alicia.
Eres un cobarde.
Te fuiste sin luchar por ella.
No te lo has perdonado nunca
y crees que esto
va a redimirte.
No necesito esto para saldar
ninguna deuda conmigo mismo.
Ya lo hice hace 12 años.
Me follé a Alicia
en una convención.
Julieta es hija mía.
Te van a caer mínimo cinco años
por planificación de secuestro.
-Eso ya lo sé.
Soy abogado.
-Inmunidad.
Si me ayudas, podrás salir hoy mismo
y reunirte con tu familia.
Una prueba y eres libre.
¿Qué crees que haría Elías
en tu lugar?
-¡Lo mismo que yo!
-Seguro.
Es tu socio, tu amigo del alma.
Él no te traicionaría jamás,
¿verdad?
Lo que te pasa con Elías es lo mismo
que me pasa a mí con Alicia.
Crees que lo que sientes por él
es recíproco, pero no lo es.
El otro día, Alicia me besó.
Me hizo creer que sentía algo
por mí, hicimos un pacto
y esta misma mañana
lo ha roto.
No les importa nada
que no sea su familia.
-Alicia lleva pasando de ti
20 años.
Elías es mi socio y mi amigo.
Y no es exactamente lo mismo.
-¿Sabes quién tiró el cadáver
de Ezequiel junto a tu casa?
-¿Santa Claus?
-No fue Elías.
Fue Alicia, mientras él...
estaba amnésico.
-¿Cómo lo sabes?
-Se sinceró conmigo
para hacer más creíble el beso.
Tiró el cadáver de Ezequiel
porque sabía que cuando Elías
recuperase la memoria,
estaría de acuerdo en que te
comieras el crimen que cometió.
Piénsalo.
Ella es quien mejor conoce
a Elías.
Y si cree
que es capaz de sacrificarte,
es porque es capaz.
Necesito solo una prueba
y podrás reunirte
con tu familia.
¿Qué es eso?
-Es una foto de Ana Saura
en el zulo.
Con el periódico
de antes de ayer.
Todavía debe llevar
las huellas de Elías.
-¿Qué haces?
¿Qué coño haces?
¡Guardias, guardias, abrid!
¡Abrid, joder!
¡Estate quieto!
¿Qué coño haces?
¡Guardias!
¡Vamos, vamos!
-Gracias por el fuego.
¡Ah!
(RÍE)
(RÍEN)
¿Qué haces aquí?
-Era mi mejor amiga.
-Y ahora, la traicionas
con los Elías.
Después de lo que le han hecho.
Después de lo que te han hecho a ti.
¡Joder, Ana!
-Solo yo sé
por lo que he pasado.
Sabes que Charry
no estaba bien.
-¿Eso te dices para tener
la conciencia tranquila?
Me lo dijo, Ana.
Me dijo antes de morir
que fue por culpa de Alicia.
Y ahora, te pones de su parte
mintiendo para protegerles.
¿Qué coño...?
-Elías me encerró porque vi
cómo mataba a un hombre.
Estuve 13 días encerrada.
¿Es lo que querías oír?
Decirlo no cambia el hecho
de que Charry no esté.
-Puedes hacerles pagar
por el daño que han hecho.
-¿A cambio de qué?
-Piensa
en lo que te diría Charry.
No te diría que lo hicieras
por ella ni por la puta justicia,
te diría
que lo hicieras por ti.
Tú eres como yo.
Los dos queríamos a Charry porque
nos hacía ser mejores personas.
No puedes permitir
que se salgan con la suya.
Si tú no les paras,
nadie podrá.
-Charry siempre decía
que cuando viene una buena ola,
no la puedes dejar escapar.
Esta es mi ola, Santi.
Hola.
La señora me ha prohibido
hablar con nadie.
¿Cuándo fue
la abogada Hess a su casa?
No sé, no lo recuerdo.
Por favor.
Estoy intentando evitar
que encierren a César Mur.
Pero lo hizo el señor Mur, ¿no?
No estoy segura.
La abogada vino el día antes
de que Santiago y usted
visitaran la casa.
¿Qué quería?
Preguntó por los señores.
Esperó al señor Mur.
Hablaron un momento
y luego, se fue.
¿Dónde le esperó
y cuánto tiempo?
Pues esperaría
un par de minutos.
En el jardín.
¿Sola?
Sí.
En el mismo jardín
donde encontraron el cuchillo.
Sí.
(Móvil)
(Móvil)
¿Papá?
"Pol, disculpa, no he podido
devolverte las llamadas".
¿Dónde estás,
qué estás haciendo?
Tenía asuntos que resolver.
"¿Qué asuntos, pasa algo?".
No.
Hablar con Heredia, con Ana.
Hay cosas que hay que cerrar.
Pero está todo bien.
¿Me he ganado el derecho
a que confíes en mí o no?
Quiero saberlo todo.
He visto lo que sacabas
del mueble del salón.
No podemos hablar de esto
por teléfono.
"Pues ven a casa".
Lo haré tan pronto como pueda
y te lo explicaré todo.
Te lo prometo.
"Tengo que dejarte.
Confía en mí".
Lo tienes dentro.
¿Y lo otro?
Lo acordado.
No te pongas creativo.
Tranqui.
Julieta.
-Hola.
Mira mi nuevo perrito.
Mamá dice que es peligroso
bajar aquí.
-No. Ven, quiero que veas
una cosa.
-No me gusta este sitio.
Da miedo.
¿Qué haces?
Marc, no tiene gracia.
¿Qué haces?
¡Marc!
¡Marc!
¡Marc, suéltame, no me gusta!
¡Marc!
-¡Imagínate estar ahí
encerrada 13 días!
A oscuras, sin comida, sin saber
si van a volver a por ti.
Pues Ana estuvo ahí encerrada
todo ese tiempo.
Mientras nosotros la buscábamos,
tu padre la tenía en este sótano.
Él estaba donde estoy ahora.
Viéndola cómo sufría.
-¡Qué dices,
Ana ha dicho lo que pasó!
-¡La han asustado
para que no diga la verdad!
¡Pero fueron ellos, Juilieta!
¡La tuvieron aquí!
¡Y Pol quemó este zulo
para borrar las pruebas!
-¿Cómo puedes decir eso de Pol?
-¡Tienes que creerme, tu familia
no es lo que pretende aparentar!
Marc.
¿Estás bien, Julieta?
Dame la llave.
Ya está, cariño.
Ya está.
Anda, sube.
Pol te está esperando
para dar de comer al cachorro.
-No te enfades con Marc.
Está confuso.
Anda.
¿Cómo te atreves, eh?
Merece saber quiénes sois.
¡Merece ser feliz!
¡Es una niña a la que
han secuestrado hace dos días!
¿Y por qué la secuestraron?
Me viste tirada en el suelo,
me dejaste morir.
¿Cómo te atreves a venir?
¿Eh?
Yo creí que estabas muerta.
Pensé que me culparían a mí.
¡Eso no tiene que ver
con lo de Ana!
Si no le hubieras dado
la droga a Elías,
no habría tenido el accidente.
Habría venido a sacar a Ana.
El infierno que vivió aquí
es también en parte culpa tuya.
¿Y sabes lo que hizo tu madre
cuando vio las grabaciones?
Vino al hospital
e intentó matarme.
¡Me desconectó
para que no te delatara!
¿Eso se lo vas a contar
a Julieta también? ¿Eh?
Es que eso no es verdad.
¡Es verdad!
Madura de una vez, Marc.
Si vuelves a hacer daño
a mis hijos o a mí,
vas a sufrir mucho.
Así que ahora, subirás,
acariciarás al perrito
y le pedirás perdón a Julieta.
Anda, sube.
Les he dicho
que soy su abogada.
No quiero un abogado.
¿Por qué?
No quiere un abogado porque está
encubriendo a su hijo.
Usted cree que fue Santi
quien apuñaló a Alicia.
También cree que puso
el cuchillo en el jardín
para castigarles
por lo de Charry.
Usted ha aceptado el castigo
y se está autoinculpando.
Si de algo estoy convencida, es
de que Santi no apuñaló a Alicia.
Y si usted no lo hizo,
no tiene por qué cargar
con un crimen que no ha cometido.
Según su teoría,
¿quién apuñaló a la jueza?
La abogada de Juan Elías,
Marta Hess,
estuvo en su casa
y le esperó en el jardín.
Creo que ella
colocó el cuchillo.
Puede que con su confesión,
esté ayudando a Juan Elías.
¿Puede demostrar eso?
Está muy bueno.
(Timbre)
Tiene que ser el jardinero.
Le pedí que viniera.
Voy yo.
(Puerta)
Alicia, tenemos que hablar.
Sal ahora mismo
o llamo a la policía.
Elías fue quien te apuñaló.
Pol, coge a tu hermana
y llévatela de aquí, por favor.
No, quiero saber
por qué dice eso.
Tu hermana.
-No voy a irme.
Julieta, por favor.
No me tratéis como a una niña.
Eres una niña.
-Vamos, Julieta.
-No quiero.
-Vamos, será lo mejor.
Di lo que tengas
que decir y lárgate.
César Mur no te apuñaló.
Ha confesado.
Miente.
Argumenta.
César Mur protege a su hijo
porque cree que él lo hizo.
Después de que Elías
le quitara el cuchillo,
Santi llamó a su padre,
le contó que Charry había muerto,
que tú eras la responsable
y que estuvo a punto
de apuñalarte.
Horas más tarde, se enteró
de que te habían apuñalado
y creyó que había sido su hijo.
Cuando encontraron
el cuchillo en su jardín,
dedujo que Santi
lo había escondido allí.
Por eso, decidió autoinculparse
del apuñalamiento,
para que su hijo
se librara de la acusación.
Solo te pido que vayas
a hablar con César Mur.
Verás que él no lo hizo.
Estoy de acuerdo con ella.
No fue César Mur.
Fue Santi, tu cliente.
Primero, te apuñaló.
Después, llamó a su padre.
Sabía que le ayudaría
porque se sentía culpable.
César fue a buscarle en coche.
Se lo llevó a su casa para que
se limpiase y tuviese una coartada.
Después, escondió el arma
en su casa para autoinculparse
por si acusaban a Santi.
Marta Hess colocó el cuchillo.
No.
No lo hizo.
¡Te apuñaló él, Alicia!
Sabía que ibas a delatarle.
No creía que fueras capaz
de traicionarme.
Me hiciste creer
que me apoyarías con lo de Ana.
Y te creí.
No sabía que me traicionarías.
Los niños.
Les viste.
Elías salió de casa y se encontró
a Santi en la misma calle.
Le quitó el cuchillo
y le dijo que se fuera.
Cuando volvía al coche, vio cómo
Pol y Julieta salían de casa.
Por eso,
dedujo que ibas a delatarle.
¡Fue él!
¿Viste a los niños?
No.
Sí, sí les vio.
(Móvil)
¿Qué pasa?
¿Cómo?
Acaban de encontrar una prueba
que inculpa a Santi.
Todavía no sé lo que es,
pero sé que la ha puesto Elías.
No dejes que se salga
con la suya.
Fue él.
Alicia.
Yo no fui.
¿Y la sangre?
¿Eh?
¿Qué sangre?
Esta mañana, he visto cómo cogías
un botecito escondido con sangre.
Está bien.
Era sangre de tu madre.
Se la quité en el hospital
tras el careo con Santi.
¿Qué?
No podíamos permitir que quedara
libre después de lo que le hizo.
He dejado una pruaba
incriminándole.
Pol.
Ve con tu hermana
y espérame abajo.
Alicia.
Sé que fue él, lo sé.
No te acerques.
¡Santi!
¿Dónde estabas?
¿De qué se le acusa?
-Intento de homicidio.
-Dicen que apuñalé a Alicia.
-Hemos encontrado su camiseta
manchada de sangre.
-¡Jamás la saqué de la universidad!
¿Hay algún registro?
No lo sé. ¡Yo no he hecho nada!
¡Te sacaré de aquí!
¿Cómo habéis encontrado
la camiseta?
Un vecino la encontró.
Vio en la tele una imagen de Santi
con la camiseta y nos la trajo.
¿Qué credibilidad tiene?
¿La sangre es de Alicia?
Científica lo está comprobando.
¿Habéis comprobado las conexiones
entre ese vecino y Elías?
¿La camiseta era amarilla?
El ingreso de Santi Mur.
La mancha amarilla pudo ser
un fallo de la cámara.
¿Que puede ser un fallo
de la cámara o que lo es?
Eva, lo estamos comprobando todo.
¿Y Marc?
Vio el coche de Elías.
¡Eva, ya está bien!
¡Vio el coche!
Acaba de cambiar su confesión.
¿Qué?
Dice que no está seguro
de que fuera él.
¿Está aquí?
Ya está bien.
¿Dónde?
Ya está bien.
¡Quiero hablar con él!
Eva. ¡Eva!
Esperadme aquí.
Mamá, mamá.
Espera un momento.
Quédate con tu hermana.
Todo irá bien.
Tenemos que hablar.
¿Qué tenéis contra Santi,
por qué pensáis que fue él?
Me han quitado la placa,
estoy fuera.
Le di una paliza a Heredia
y le dije a Elías
que Julieta es hija mía.
Me he quedado tranquilo
y me largo.
Teníamos un pacto.
Pues ya lo ves.
Lo he roto.
Adiós, Alicia.
¿Sabes por qué
han detenido a Santi o no?
No puedo revelarte
esa información.
Tampoco lo de Julieta
y no te ha costado mucho.
Han encontrado una camiseta
con su ADN y posible sangre tuya.
¿Nada más?
Tengo que verle.
Tenéis que dejarme
hablar con él.
No puedes entrar
sin su abogada.
No te lo pido oficialmente.
No te debo nada.
Sí.
Sí que me lo debes.
Marc.
¿Por qué has cambiado
tu decaración?
Era especulativa.
Gracias.
No se acuerda mucho.
Te lo pregunto a ti.
-No recuerdo haber visto el coche.
¿Por qué mientes?
Han detenido a Santi. Elías
ha puesto sangre en su camiseta.
Ayúdame a que Elías pague.
-¡Basta, Eva!
¡Elías lo está manipulando todo!
Otra vez.
¡Elías, Elías, Elías!
Eva.
Eva, escúchame, no estás bien.
Necesitas una vacaciones
o que te visite un especialista.
¡Escúchame, David!
Si conseguimos destapar
el tema del apuñalamiento,
Alicia tirará de la manta
por lo de Ana.
¡Necesito que convenzas a Marc...!
¡Marc no vio ningún coche!
Elías no apuñaló a Alicia.
El chándal.
Eva, ¿qué pasa?
La mancha amarilla era Elías.
¿Qué dices, qué ocurre?
El chándal es reversible.
¿Qué dices?
El espantapájaros.
Eva, Eva, espera, por favor.
¡Eva!
¿Eso es todo?
Hay algo más.
A Barros, la paliza a Heredia
le ha salido cara.
Está fuera.
Bien.
De nada.
Estaré encima.
Si me entero de algo, te llamo.
Gracias.
Mira, el amor de tu vida.
(Puerta)
¿Qué coño haces aquí?
Esto no es legal.
Quiero hablar con mi abogada.
Estoy harta, Santi.
Quiero la verdad.
¡Yo no he hecho nada!
Están desesperados
por una confesión.
No la necesitan.
-¿Qué está pasando, Barros?
Eres abogado, lo sabes.
No puede permitir esto.
-Tómatelo como un careo.
Si ha sido él,
Alicia se lo sacará.
Es mejor que cualquier policía.
Tienen una camiseta
con tu ADN y mi sangre,
estabas en el lugar de los hechos
y tienes un móvil.
Ya estás jodido.
A cualquier juez le servirá.
Te caerán 10 años,
eso es un hecho.
Pero yo quiero oírtelo decir.
¡Ya está bien, coño!
¡Voy a poner una denuncia!
Has conseguido engañar
a tu padre, a Eva, a Lola.
Pero a mí no me engañas.
Sé que me quieres muerta.
He visto esa mirada
muchas veces.
El tema es que vas a ir
a la cárcel, pero yo sigo dudando.
Por mucho que lo desees,
no sé si tuviste huevos
de hacerlo.
No sabes cuánto me alegré cuando
supe lo que Elías te había hecho.
Hija de puta.
¿No fuiste tú?
¿Te acobardaste?
¿Como hacía Charry?
¡No pronuncies su nombre!
Charry era frágil,
insegura,
repudiada por su familia.
Fácilmente vulnerable.
Hija de puta.
La tensé demasiado y...
se rompió.
Y tú pensaste que serías
lo suficientemente fuerte
como para cargártela
a los hombros,
pero le fallaste,
le quitaste a la novia.
Y después,
utilizaste lo de Ana
para tener más seguidores
en tu blog,
aun sabiendo que eso
la destrozaría.
¡Vete a la mierda!
No era a mí a quien querías
apuñalar, sino a ti mismo.
¡Sabes que la dejaste
morir sola, abandonada!
¡Eres un puto egoísta!
¡Cállate o te rajo la cabeza!
¿Sabes qué es lo último que
le dije? Que iría a por ti.
A por su hermanito.
Charry se suicidó
porque sabía que acabaría
confesándolo todo.
¡Prefirió matarse
a ponerte en peligro!
¡Te estaba protegiendo!
¡Aaaah!
¡Eres un cobarde de mierda!
Me apuñalaste,
pero no te atreviste
a mirarme a la cara.
¡Fui yo, hija de puta!
¡Fui yo y lo volvería a hacer!
¡Volvería a hacerlo,
hija de puta!
¡Volvería a apuñalarte!
¡Hija de puta!
¡Mi hermana se murió
por tu culpa!
¡Mi hermana se murió
por tu puta culpa!
-¿Está bien?
-¡Mi hermana!
¡Mi hermana!
¡Mi hermana!
¡Aaaah!
¡Hija de puta!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.