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(Truenos)
Ahora estás aquí, Brian, y ya no tengo miedo.
Pero si supieras cuántas noches como esta
he pasado esperando tu regreso...
Sí, ya ha terminado todo y yo he tenido suerte.
Pero otros no volverán más.
Maldita guerra. Olvídala ya.
Nadie puede vivir de lo que ha sido.
Nadie puede vivir de lo que ha sido.
Los del norte han ganado una guerra,
pero nosotros hemos ganado nuestra vida, Brian.
(Truenos)
(Llaman a la puerta)
¡Eh, amigo!
(Llaman a la puerta)
¡Abrid!
¡Abrid, venimos empapados!
¿No puedes darte más prisa?
¿Tenéis miedo?
(RÍE)
Somos vigilantes, representamos a la ley.
Tiempo de lobos.
Sí.
¿Qué hay, sudista?
La guerra ha terminado, ¿no?
Entonces...
podrías ofrecernos un poco de café para calentarnos.
-Ah.
Vete arriba.
Ah.
(RÍE)
(GRITA) -¡Brian!
(LLORA) ¡Brian!
¡No! ¡No! -Ven.
-¡No, déjame!
¡Déjame! ¡No!
¡No! ¡No!
¡Suélteme!
¡No!
(LLORA)
(Música)
Quieto. Estate quieto.
Todo ha terminado.
Te he sacado del rancho poco antes de que se viniera abajo.
Se ha acabado. Todo.
Piensa en curarte.
¿Acabado? ¿Qué es lo que ha acabado?
Tranquilízate.
¿Desde cuándo...?
¿Desde cuándo estoy aquí?
No recuerdo... No recuerdo nada.
Es mucho mejor que no recuerdes.
A veces es necesario no mirar atrás.
Cuando quieras marcharte, ahí fuera encontrarás un caballo.
Adiós.
(Música)
¡Eh, espera!
Voy contigo.
(Aullidos)
Y además, al volver de esta maldita guerra,
me he encontrado la casa deshecha y a mi único hermano
en poder de un grupo de desertores.
Ahora, para soltarlo, piden una fuerte suma.
¿Cuánto?
(Música suave)
Quieren 5000 dólares.
Yo tengo 500.
Pero no puedo dejarlo en sus manos. ¿Te han dado un plazo?
Me esperan en el paso Robbie... mañana al amanecer.
(Música suave)
Robert.
¡Robert! ¡Huye, Daniel!
Daniel, vete, es una emboscada.
Calla. ¿Y los 5000 dólares?
¿Dónde están? Cálmate, amigo.
Las cosas poco a poco.
Primero, dejad libre a mi hermano.
Como quieras.
Ten, solo tengo esto.
No he conseguido reunir más.
Con esto ni siquiera pagas la soga para ahorcarte.
Sin embargo, a vosotros os la darán gratis.
(Relinchos)
(Música)
(Música tensión)
¡Ah!
No soy un ladrón. Daniel.
¿Dónde has encontrado a este loco?
Brian, este es Robert.
Ahora ya conoces a toda la familia. ¡Quieto!
A ese lo entregaremos a la justicia.
Daniel,
ya no puedo recordar la cara de aquellos asesinos, ¿comprendes?
No me acuerdo de sus rostros.
Solo un detalle se me ha grabado,
la maldita estrella que llevaban, el símbolo de la justicia.
No existe... No existe la justicia. ¿Lo entiendes?
Eres extraño, amigo.
Levántate.
En alguna parte encontraremos un sheriff
que se haga cargo de ti.
Brian, te debo la vida.
Este es un lugar desolado y triste,
si algún día tengo necesidad de paz,
sabré cómo buscarlo.
(Música)
(RÍE)
¿Qué te pasa, Brian?
Nada.
¿Por qué me miras así? ¿No has visto en paso Robbie?
De cinco disparos he fallado tres.
Eso no debe ocurrirme más.
Errores como ese se pagan caros.
Sabes manejar muy bien el revólver,
pero no dejes que te ganen la mano.
De acuerdo, iré delante.
Tú sígueme con el paso lento de la justicia.
Vamos, Robert.
(Música)
(Ladridos)
Eh, amigo, ¿dónde está el sheriff?
La última vez que le vi, le encontré algo estropeado.
Estaba lleno de agujeros. (RÍEN)
Bueno, vamos a beber un trago, luego decidiremos.
Ven, Robert.
Tiene que haber alguien que se haga cargo del bandido.
Me parece que no.
Aquí cada cual se ocupa de lo suyo y no es poco.
(RÍEN) Andando.
(Pianola)
Yo me encargo del de la derecha.
-De los otros, yo.
Eh, pero si tú eres Robert.
(EBRIO) Tú eres mi amigo Robert.
(RÍE) El que encuentra un amigo, encuentra un tesoro.
¡Os presento a mi mejor amigo!
¡Anda!
Es tímido y tiene miedo de molestar. ¡Quita!
(RÍE) Si os portáis así, no se encontrará cómodo.
Pobre amigo mío... Está hecho.
Dame otra copa. ¡Brian!
Sí.
¡Cuidado!
(Gritos)
(Murmullos)
No. No.
(Disparos)
¿Por qué lo has hecho?
Tenía las manos en alto.
Un gesto como otro cualquiera. Intentaba dispararte por la espalda.
Pero dime, con uno como tú,
¿cómo el sur ha podido perder la guerra?
Porque llegué con un pequeño retraso.
(Pianola)
¿Estás convencido de que fue un error?
-Eh, ¿son vuestros estos cadáveres? Soy el enterrador.
Aquí todo el mundo mata y nadie paga.
El error que yo cometí tú no lo has cometido,
¿verdad, John Murray? En efecto.
¿Sabes, capitán?,
tienes razón, me equivoqué de lleno al no aceptar tu propuesta.
Nuestro escuadrón al día siguiente fue arrasado y exterminado.
Y tú lo sabías.
Era estúpido distribuir la paga a los soldados que,
de todos modos, no habrían tenido la oportunidad de gastarla.
Un razonamiento simple.
Era un suicidio seguir combatiendo por una guerra perdida.
Sin contar, además,
que el dinero les viene mejor a los vivos que a los muertos.
¿Quieres remediar aquel error, sargento Brian?
¿Quieres ganarte 3000 dólares?
Ya no soy tu sargento, Murray.
Estamos tratando de un negocio, ¿no? Exacto.
Hay aquí un tal Herb Blake.
Si muriera, el país sería mío.
Y no solo el país.
Ya tengo preparado mi plan.
Aquí no hay orden, no existen leyes.
Pocos hombres decididos pueden establecer una
para su propia comodidad.
Entonces, ¿a qué esperas? Búscalo y acaba con él.
No. ¿Has visto al tipo ese que has dejado tieso
ahí arriba en las escaleras?
Aquí, por lo menos, habrá matado a unas 15 personas.
Herb Blake siempre se ha rodeado de tipos como ese.
Ve al rancho y hazte contratar por él.
Nada más.
Y en la primera ocasión, lo liquidas.
(Música)
Ladrón, has robado en la casa del que te da trabajo.
15 latigazos. -No.
¡Yo no he sido! ¡No he sido!
Quieto. ¡Quieto!
¡No! ¡No!
Brian, yo no quiero trabajar para esta gente.
(Latigazos)
Amigo, no tenemos un céntimo,
no podemos permitirnos el lujo de elegir amo.
(Relincho)
¿Qué buscáis vosotros?
Un amo para tres buenos revólveres.
¿Alguien ha visto actuar a esos tres revólveres?
-Yo. Anoche en el salón.
No quisiera tenerlos como enemigos, te lo aseguro.
Eso depende de ti.
Soy Herb Blake.
¡Baja del caballo cuando hables conmigo!
Tom, ocúpate de ellos.
(Relincho)
(Música)
¿Quién es esa? ¿Eh?
¿La amiguita del viejo?
¡Cerdo! Mantente alejado si tienes aprecio a tu pellejo.
-¡Eh, tú! ¿No tienes mujer?
¿Me oyes o no?
¿Decías algo? Sí, te he preguntado
que si no has tenido en tu vida una mujer junto a ti, imbécil.
(RÍE)
(Disparos)
Ya vale.
Me he divertido bastante.
(Música)
Ahí va eso. Al fin habéis venido.
Vosotros de paseo y yo a limpiar la cuadrada.
Justo, y ahora, en compensación,
vas a darle una buena cepillada a los caballos.
Y haz un buen trabajo. Toma.
(Música suave)
Déjame. ¿Qué quieres de mí?
Voy a decírtelo enseguida.
Te advertí que te mantuvieras alejado.
Me gustan demasiado las mujeres.
Julie es mi prima y tú, asqueroso bastardo,
ni siquiera eres digno de besarle los pies.
No he llegado hasta eso pero, si me das algún tiempo...
Déjamelo a mí, tengo una cuenta pendiente con él.
-No, espera.
Este es asunto mío.
Ven fuera.
Escucha.
Tengo una idea mejor.
Te propongo un duelo a oscuras con un puro encendido.
Sí, de acuerdo.
Pero yo con dos balas, porque soy el amo, y tú con una.
(Relincho)
(Pasos)
(Relincho)
(Pasos)
¡Ay!
(Relincho)
(Disparos)
(Disparo)
(Música)
Parece que Blake quiere largar el muerto y los vivos.
Vaya golpe. Nuestro Blake, ¿verdad?
(RÍEN)
Ha recibido lo que se merecía.
Vámonos.
(RÍE) ¡Jia, jia!
Brian, Brian, mira.
¡Cerdos asquerosos!
Ve a buscar a Daniel y cuéntale lo que has visto.
¿Comprendido? Está bien.
¡Vete! Está bien, Brian.
(Música)
Tom, has matado a mi socio.
Para mí, su vida valía 2000 dólares.
Estoy cansado de encontrarte siempre en mi camino.
También yo, Brian.
Has matado a Herb y tendrás que vértelas con nosotros.
No, Tom, tú y yo.
Tú y yo a solas.
Los demás no entran en esto.
(Música)
No me gustan vuestras caras, sois mala gente,
canallas dispuestos a todo, feroces, despiadados, violentos.
Bueno, eso sí me gusta. Ese es vuestro lado mejor.
Pero hay algo que no soy capaz de tragar,
algo que desentona con gente de vuestras posibilidades.
Matáis por unos dólares y os dejáis gobernar
por un usurero como Herb y por una bestia como este.
Así que escoged vosotros, o me elimináis,
pero antes de que lo hayáis conseguido,
os juro que muchos habréis dejado el pellejo,
o nos ponemos de acuerdo para hacer algo más inteligente.
Una sociedad
en la que cada uno de nosotros tendrá una parte igual.
¿Qué contestáis?
¿Ha salido todo bien? Para mí, sí.
¿Eh? Para Tom, un poco menos.
He venido a reclamar mi cuenta.
Usted me debe 2000 dólares en recompensa
por la muerte de su hijo, Herb Blake.
Mis balas cuestan muy caras.
La que empleé para él valía 3000 dólares.
Murray solo me ha entregado 1000 de anticipo.
Y puesto que usted lo ha mandado matar,
es más que justo que ahora sea usted el que me pague la diferencia.
He visto muchos granujas, pero ninguno como tú.
Acabo de decirle que esa bala cuesta 3000 dólares,
de modo que págueme.
¿Y tú pretendes que te pague precisamente
por haber dado muerte a mi hijo?
Así es. Y deprisa.
Eres un asqueroso bastardo, Brian.
(Música)
Estoy aquí.
¡Ay!
Lo has asesinado. No.
Lo he hecho para defenderme. No te creo.
Eres un asesino, Brian. ¡Un asesino! No.
Quiero que me creas. Necesito que confíes en mí.
(Risas)
(Gritos de mujer)
Ven aquí. -¡Suelta!
¡Suéltame! (LLORA)
¡Todos quietos!
Están tan acostumbrados a comportarse como animales
que ya no son capaces de ser hombres.
Aquí tenéis vuestra parte.
Brian mantiene lo que promete.
Toma, Daniel. ¿Qué te parece?
Las cosas han cambiado, ¿eh?
Brian, te compadezco.
Me marcho, somos muy diferentes.
¿Y tú, Robert?
Ya tienes edad para decidir.
Daniel.
Daniel, no puedo quedarme aquí.
(Música)
Los cuatro soldados de ahí fuera venían del norte, como yo.
Llevaban el mismo uniforme,
pero eran culpables de unos horribles crímenes
y los he mandado ahorcar.
Quiero que nos ven ustedes mismos, gentes de Fort City,
y que sepan que la ley es igual para todos.
Hemos de comprender que la guerra ha terminado,
que no ha habido ni vencedores ni vencidos
porque luchábamos entre hermanos.
Y que somos de norte a sur un único país,
con una única justicia.
-Solo que nosotros no conocemos tu justicia nordista.
Nosotros conocemos un único camino.
-Tú solo conoces el camino que lleva a la cantina.
¿Quién quiere asumir la responsabilidad
de ser sheriff de Fort City?
-No necesitamos sheriff en nuestro pueblo, ¿no es verdad?
(Murmullos)
Vuelve a tu casa cuanto antes, nordista.
(Risas)
Amigo, yo conoceré bien el camino de la cantina,
pero me da en la nariz
que tú vas a conocer muy pronto el camino que lleva fuera del pueblo.
(Risas)
¡Un momento!
Acepto ese cargo.
Levante la mano derecha y jure.
Haré respetar siempre la ley en este pueblo.
Haré respetar siempre la ley en este pueblo.
Y me comprometo, a riesgo de mi vida,
a no quebrantarla nunca.
Repita: "Lo juro". Lo juro.
(Música)
(RÍE)
(Continúa la música)
Primero se paga
y luego se bebe.
-En mis tiempos la gente confiaba más.
Primero se bebía y luego, a lo mejor, se pagaba.
-Y por eso han ido a la quiebra ocho propietarios.
Conmigo eso no sucederá jamás. Así que paga.
-Usurera.
¡Os doy tres a uno!
(Murmullos)
¿Pero de qué se trata eso?
¿Qué es eso de tres a uno? -Explícate.
-Estoy hablando del nuevo sheriff.
Si llega hasta el sábado, os doy 3 dólares.
Si le eliminan antes, me dais a mí un dólar.
A ver, ¿quién acepta?
Los nombres.
-James, el herrero.
Peter, el barbero.
-El desollador.
-Ann, la comadrona.
-La partera.
-Walter, el sepulturero. (RÍE)
-La corneja con gafas.
¡Nombre!
Daniel, el sheriff.
Bueno, la verdad es que la apuesta mínima es un dólar,
pero tratándose de la autoridad, acepto.
(Disparos)
(Música)
¿No sabe nadie de qué se trata?
Eh...
Pequeños líos entre familias.
Serán los Douglas y los Perkins. ¿Quiénes son?
Los verdaderos amos del pueblo.
Discuten a menudo. ¿A base de balas?
Mira, sheriff,
aquí con palabras no nos entendemos muy bien.
Bueno, ya aprenderéis.
Advierte a esa gente que, desde hoy, el que mate será ahorcado.
Buenos días, Julie.
Buenos días.
¿Qué te pasa?
¿Aún piensas en él?
Hay algo en Brian
que no he logrado comprender.
Sí, lo sé. Eres amigo suyo.
No debiste abandonarlo.
Ayúdale, Daniel. ¡No quiere que le ayude!
No quiere nada de nadie.
Si algo le apetece lo coge.
(Disparos)
¿Le conoces? Sí. Es un Perkins.
Entonces,
ha sido un Douglas el que le ha matado.
(Música)
Sheriff,
déjalo y vámonos. ¿Por qué?
¿No te interesa que reviente antes del sábado?
Claro, no lo había pensado.
¿Cuál de los Douglas?
Hagamos un pacto, sheriff. Yo te lo digo,
pero si el sábado aún estás vivo,
pagas todas las apuestas por mí.
¿Hace? De acuerdo.
William ha sido.
¡William Douglas!
En mi calidad de sheriff de Fort City,
te arresto por la muerte de James Perkins.
Sal con las manos levantadas
o me veré obligado a ir a buscarte.
Prueba a hacerlo, sheriff.
Te espero con los brazos abiertos.
Daniel.
Tengo miedo.
Yo también.
He dicho que salgas, William.
¿Qué clase de payasada es esta, sheriff?
¿Desde cuándo los Perkins se han colocado al lado de la ley?
Por ahora, los Perkins son la ley.
Son unos cerdos. Y creen sus palabras.
Viejo estúpido, tú lo que quieres es la vida de mi hijo. ¡Cobarde!
-¡Asesino!
Su hijo será juzgado honradamente.
Si resulta culpable, pagará.
De lo contrario, volverá a casa sano y salvo.
Le doy mi palabra.
Me dará mucho más si son capaces de tocar a mi hijo.
William.
(Mazo del juez)
¡Silencio! ¡Silencio en la sala!
El juicio va a comenzar.
Esta es la acusación.
William Douglas es acusado de la muerte de James Perkins.
Sheriff, puede usted comenzar.
William Douglas.
¿Te declaras culpable de la muerte de James Perkins?
No.
He actuado en legítima defensa.
Disparé después que ellos.
(Murmullos)
¡Silencio! ¿Ellos?
¿James no estaba solo? No.
James
estaba con su hermano Felix.
Es más, fue él el primero en disparar.
-¿Qué? ¡No es cierto!
Ha matado al pobre James disparándole por la espalda
cuando ya nos íbamos.
-Nada de eso. -¡Silencio! ¡Silencio!
-¿Qué es lo que has dicho?
Señor juez, como sheriff de Fort City,
solicito que sea examinado el cadáver de James Perkins.
Filthy... -¡Silencio!
¡Silencio en la sala! -Tú di todo lo que sabes.
Y yo te fijaré.
-¡No, no es verdad, sheriff!
Yo puedo atestiguar, lo he visto todo y tengo muy buena vista.
¿Presenciaste aquello? Naturalmente.
Si no, ¿cómo iba a decir que lo había visto todo?
Bien, te escuchamos. ¿Qué es lo que viste?
Acababa de ver a James y a Felix Perkins
cuando del otro lado vi llegar a ese William Douglas.
Sí, juez.
Felix gritó a William Douglas que su madre era la amiga del sheriff.
(RÍEN) ¡Asqueroso puerco!
-¡Silencio, por favor! ¡Silencio!
Bien, sigue.
No contento con haber ofendido a la madre,
Felix y su hermano dispararon contra él unos cuantos tiros.
Y William se defendió. Todo sucedió así.
James quedó ahí tendido y... -¡Sheriff! ¡Felix ha huido!
(Murmullos)
William Douglas, está libre.
El juicio ha terminado.
-Hijo mío... -Mamá.
-Madame... -¿Y ahora, sheriff?
Ahora le toca a Felix Perkins.
Iré a buscarle personalmente.
Sheriff, cúmplase la ley. Lo haré.
(Caballos)
¿Todo bien, sheriff? Todo bien, capitán.
¿Ha oído hablar de Brian Clarke?
¿Por qué?
Hay ofrecida una recompensa por su cabeza.
Parece que ha entrado en esta región.
Si está aquí con sus hombres, debemos prenderlo.
Vivo o muerto.
Brian,
el tuyo es un juego sucio.
Mi pequeña Julie, es triste quedarse solo.
No puedo estar lejos de ti durante tanto tiempo.
¿Qué pasa, capitán? Perseguíamos a Brian,
pero se nos ha escapado a pocas millas de aquí.
Puede haberse escondido en el pueblo.
Lo buscaremos casa por casa.
Han matado a mis hombres.
Y ahora me buscan a mí.
Necesito esconderme un par de días.
Después nos iremos juntos.
Lo sé.
Dan una recompensa por ti.
5000 $ para el que te entregue a la justicia.
Pero no debes temer.
Te quedarás aquí, conmigo.
Y nadie te podrá hacer daño.
No, Julie.
¿Por qué no vas a denunciarme?
Tú, en el fondo, tienes derecho.
Brian,
debería odiarte.
Pero te amo.
(Música)
¡Julie!
¿Puedes abrir? (LLAMA A LA PUERTA)
Soy Daniel.
¿Te he despertado? No.
¿Pero qué es lo que pasa?
¿No has visto ni oído nada antes de venir yo?
No. ¿Se trata de alguna cosa grave?
Están buscando a un hombre.
No te preocupes y vuelve a la cama. Hasta mañana.
(Música)
Gracias, Julie.
Espera un momento.
(Caballos alejándose)
¿Eres tú, Joseph? -Sí, Mack.
¿Todo bien?
-¿Qué quieres que vaya bien en este maldito pueblo?
-Siempre de buen humor el viejo Mack. (RÍE)
¿Qué haces ahí?
Cállate.
Vámonos.
Brian, ¿por qué no nos vamos enseguida?
¿Por qué esperar a mañana?
Vámonos.
Brian, vámonos.
Apártate de mí. (GRITA) ¡Déjame en paz!
(Puerta)
Brian.
Soy Robert.
No hay nadie, abre.
Brian, sé que estás ahí, he oído tu voz.
Me persiguen, Robert.
Por eso, antes de desaparecer para siempre he querido ver a Julie.
Robert.
Tranquilízate, no diré nada.
Buenos días, Robert.
Hola.
Daniel. ¿Qué?
Julie
quiere a Brian.
He venido para llevármela.
Julie me quiere.
Siempre lo he sabido.
Iros de una vez. Ahora no, Daniel.
Sería peligroso.
Es mejor esperar a que se haga de noche.
Daniel.
¿Por qué no vienes tú también? Y Robert.
Podemos volver a empezar.
Soy rico, muy rico.
Eres más pobre que nunca, Brian.
No vuelvas a cruzarte en mi camino.
(Música)
¿No habías jurado defender la ley?
Sin embargo, has dado hospitalidad a un bandido.
Quizá en otro tiempo fuera distinto.
Pero hoy es un asesino que continúa matando.
¡Nadie puede cambiarlo! Ni siquiera tú, ¿te das cuenta?
Debería arrestarte.
Pero te voy a dar una oportunidad.
Captura a Brian.
(Música tensión)
No puedo, Robert.
Encontrarle ha sido fácil.
Pero no puedo matarle.
Quizá podamos evitarlo, Daniel. México no está lejos.
¿Y entonces?
Iré a decirle que cruce la frontera.
Tú no, Robert.
No te escucharía. Aunque nada más sea por amor propio.
Conmigo no discute jamás.
Iré a verle desarmado, como un amigo.
Está bien, Robert.
Te espero en Blake Home.
(Música)
¡Brian! Hay una visita para ti.
¿Quién eres?
Soy yo, Brian. Soy Robert.
¿Estás solo? Sí, estoy solo.
Pero vengo también en nombre de Daniel.
Entra.
Me alegro de verte.
Pasa, hombre.
Robert.
(Música)
Es una cueva.
Ya lo sé.
Pero no siempre será así.
Además, ahora que estás tú a mi lado
haremos cosas... ¡No!
No, Brian. Solo he venido para decirte
que debes irte.
Ah...
Has venido solamente para eso. Sí.
¿Y piensas que existe alguien en el mundo
que pueda darme una orden semejante? ¡Daniel!
¡Ah, Daniel! Daniel...
¿Por qué no viene él a decírmelo?
¡Cara a cara!
Porque temía el tener que matarte.
Ah...
De modo que teme matarme.
Y no quiere hacerlo.
Él está metido en un lío por culpa.
Le han dado dos semanas de tiempo para capturarte.
Pero si te vas a México, todo se arreglará.
Sí, claro. Para vosotros. Porque queréis cobrar la recompensa.
¡Esa recompensa, de haberlo querido, ya la hubiéramos cobrado!
Sigues vivo
porque Daniel no ha querido pegarte un tiro en la cabeza.
¿Y por qué no lo ha hecho?
¿Quieres saber por qué no lo ha hecho?
¡Te lo diré yo! ¡Porque es un cobarde!
¡Es un débil, un cobarde! ¡Es un cobarde!
¡Tú sí que eres un cobarde!
No sabes más que robar, matar,
asesinar a la gente por la espalda.
Canalla.
Eres el más feroz, el más brutal, el más despiadado de los hombres.
¡Basta, cállate!
¿Por qué?
¿Por qué me voy a callar?
¿Por qué temes que diga lo que pienso de ti?
¡Basta!
Cómo nos has desilusionado. Yo te admiraba.
Te creía el mejor de los hombres.
El más valiente, el más leal.
Te creía hasta mejor que Daniel.
Pero tú no eres ni siquiera su sombra.
Daniel es un hombre, tú, en cambio...
(Disparos)
Daniel...
Da...
(Música)
Yo no quería.
La culpa es suya.
(Pájaros)
(Música)
¡Oh, Señor!
Tú, que nos concedes la vida y nos la quitas
y haces el día y la noche en nuestro corazón.
Señor, tú que has querido que fuera tan amargo
este instante de nuestros días.
Enciende tu cólera y danos justicia.
(Música)
¡Alto!
Hasta aquí podrán perseguirnos a ojos cerrados.
Pero ahora iremos hacia la frontera,
atravesando los montes.
Rod no lo conseguirá nunca.
Rod.
¿Es cierto que estás tan cansado?
¿Cómo te encuentras, hombre?
¿Eh?
Rod, te he preguntado que cómo estás.
No. No podéis dejarme, quiero mi parte.
Quiero disfrutar también en México. Vamos, tranquilízate, Rod.
Todos somos amigos tuyos. ¿De qué tienes miedo?
Nos detendremos aquí dos días y te cuidaremos.
Después, cuando te encuentres mejor, nos vamos.
Es absurdo.
Si nos quedamos, los tendremos encima en pocas horas.
Eres un mal compañero.
No querrás abandonar aquí a nuestro amigo Rod, ¿verdad?
(RÍE)
Anda, baja, apóyate en mí.
Así.
No temas, Rod, ya verás cómo lo arreglamos todo.
(RÍE)
(Disparos)
Ya no hay problema.
(Música)
Rod...
¿Dónde está Brian? ¡Rod!
Daniel...
Las montañas.
Y después México.
Tranquilízate, Rod.
No llegará.
(Continúa la música)
¡Daniel!
Me estabas buscando.
Aquí estoy, a tu disposición.
¿Dónde está tu amigo Robert?
Él lo ha querido.
La culpa es tuya.
Tú le llenaste la cabeza con tus estúpidas palabras
respecto a la ley y a la justicia.
Te he preguntado que dónde está Robert.
No tires demasiado de la cuerda, Daniel.
¿Qué has hecho de él?
Hablemos de Robert, Brian.
Tú y yo solos.
Uno frente al otro.
¿Qué quieres que te diga de Robert?
¿Que era un imbécil porque te escuchaba?
De acuerdo, hablemos.
Hablemos de tu hermanito.
Con esta mano no matarás más.
Todavía funciona.
Hubiera sido mejor dejarme morir en el rancho.
Date prisa.
Siempre hablas demasiado.
¡Tiren las armas!
(Música tensión)
(Música)
El día que te pongan la soga al cuello,
yo estaré allí, Brian.
Te juro que estaré allí.
Junto a Robert.
(Música)
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