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(Música)
(Música tensión)
¿Jennie Lee?
Sí, y usted el gran Wyatt Earp.
Exactamente como me lo había imaginado.
(Música)
¿Hay alguien más
que sepa que me ha llamado? No, nadie.
Sí, gracias.
Llámeme Laramie mientras esté aquí.
¿Hay quien quiere mal a Wyatt Earp?
(RÍE) Se ha buscado muchos enemigos, ¿eh?
¿Cuál es su problema? Una serpiente.
Señor Williams. ¿Qué pasa?
Jennie tiene un nuevo pistolero.
Avisa a Prescott.
¡Espera!
Di a Prescott que lleve a dos hombres con él.
(Música oeste)
(Cargador arma)
No sé qué está usted buscando pero no lo encontrará en este lugar.
Y le aconsejo que se vaya inmediatamente.
¡Juan, Miguel, Gonzalo!
-¡Ya vamos! -¡Sí, señorita!
-La verdad es que no me gustan estas visitas inesperadas.
Así que tenga la bondad de montar en su caballo y marcharse.
Clementina Hewitt.
Bonito nombre, Clementina.
Déjelo de mi cuenta, señorita.
No es preciso que se ensucie usted las manos.
-No hace falta pistola.
Le he dicho que baje el arma.
Y ahora, sea usted quien sea,
hágame el favor de... Me llamo Laramie.
¡No toque mi equipaje!
Lo lamento pero vengo de muy lejos para irme tan pronto.
Además, Jennie Lee me ha dicho que necesitaba usted de mí.
¿Qué?
Señor Laramie, Jennie es mi mejor amiga.
Cuando mi padre murió,
ella fue la única en mostrarme afecto y simpatía,
pero no tengo el ánimo necesario para vivir así continuamente.
Ya estoy cansada de amenazas, robos y violencias.
Su padre luchó durante 20 años sin desanimarse.
Y nunca hubiera abandonado a esta gente.
Descargad el carro y llevad de nuevo dentro el equipaje
de la señorita Hewitt.
¿Quién dirige los trabajos de la mina?
Yo.
Pero es perder el tiempo.
¿Por qué? Porque no conseguimos vender
un gramo de plata desde hace un año.
El último que logró llevar un cargamento de plata a Tucson
fue Tom Harper, que desapareció después de haberlo vendido.
Y si mal no recuerdo,
también él vino a ayudarnos enviado por Jennie Lee.
Usted reanude los trabajos mañana.
En lo demás pensaré yo, ¿estamos?
¿Qué le pasa, no ha visto nunca un sombrero de mujer?
-Vamos, vamos muchachos.
Voy a echar una ojeada a su mina.
Si me necesita, me encontrará en casa de Jennie Lee.
Hasta la vista, señorita.
Y tú, ve a ayudar a los demás. -Enseguida, señorita.
(Música)
(Música tensión)
(Música)
(Música tensión)
(Música tensión)
(Disparos)
(Disparos)
(Música tensión)
(Disparos)
(Música tensión)
(Silbido)
(Música tensión)
(Música)
(Música mexicana)
(Campanas)
¡Escondeos, muchachos, pronto!
¡Canalla!
¡Solo los cobardes disparan por la espalda!
¡Ven tú también!
¡Ven acá!
Guarda la pistola, aquí no te hace falta.
¿Dónde están los otros dos gringos?
¿Eh? En el infierno.
¿Tres contra uno, eh?
¿Y a qué venía ese tiroteo?
Tal vez también quiera saberlo el sheriff.
¿El sheriff?
(RÍE) No, amigo, no.
Ese nunca quiere saber nada.
Tú me caes simpático,
pero es mejor que te vayas antes de que cambie de idea.
Hasta la vista.
¿Eh, cómo te llamas?
Laramie, ¿y tú? Pancho Bogan.
Adiós.
Adiós, señor Laramie.
¿Por qué queríais matar a ese hombre, gringo?
A ti no te importa, y no me llames gringo.
Oye, gringo, Zack Williams me pidió
que escondiese aquí a 4 de sus bandidos.
Y aunque la cosa no me gustaba mucho, yo acepté,
pero cuando digo no se sale, no se sale.
¿Comprendido, gringos?
¡Aquí el jefe soy yo, Pancho Bogan! ¡Y no Zack Williams!
(Pianola)
Bebe un poquito.
(Pianola)
¡A la salud!
¡Eh, Jennie!
¿De qué muerte la espicharon tus tres maridos, eh?
(RÍEN)
Habla con más respeto si no quieres unirte con ellos.
(RÍEN)
50. -50 más.
¿Y por qué no 100?
-(RÍE) Eso me huele a farol.
3 damas. Yo no faroleo nunca con las damas, juez.
(Pianola)
Terminarás por ahogarte en whisky.
Y la última cosa que verán mis ojos
ante de desaparecer entre la espuma
será tu bonita cara que me sonríe.
¿Qué dices tú, Confucio?
Es sordo. Sordomudo.
Quizá por eso no me contradice nunca.
¡Wyatt! Me llamo Laramie, sheriff, Laramie.
Afuera le esperan dos clientes.
Pero no hay prisa.
Los muertos no se escapan.
(Pianola)
¿Whisky, señor?
Póngamelo doble.
Oiga, forastero, aquí no nos hacen falta matones.
Además, Laramie es nombre de ciudad, no nos convence.
Déjelo de mi cuenta, jefe, con este tipo las palabras no sirven.
¡El señor Williams está hablando contigo!
Sheriff, ¿Quiere explicar a estos señores lo que le ocurre
a quien dispara a un hombre por la espalda?
Sucede que de repente, siente uno que la tierra
se le hunde bajo los pies, y al mismo tiempo, la garganta
se queda terriblemente seca,
pero si le ahorcan como es debido, no es demasiado doloroso.
Gracias. No las merece.
Y ahora, venga la pistola.
Necesitaré alguna explicación sobre esos dos clientes
que me acaba de traer.
La dama de picas.
Da mala suerte.
Bebe, Zack, te calmará los nervios.
(Música)
Ve a tomarte una cerveza.
¿La habitación que me ha reservado es esta?
Quizá sea la única manera de que estés seguro.
Brindemos por tu marcha, Wyatt.
Si acabo de llegar.
¿De qué tienes miedo?
No lo tengo.
¿Pues qué juego estás jugando? ¡El mío!
He comprendido que no merece la pena arriesgar la vida
por hacer cumplir la ley.
Aquí, del juez para abajo, todos están vendidos
a ese caballero, Zack Williams.
¿También había comprado a Tom Harper?
No lo sé.
Le habían confiado un cargamento de plata y desapareció.
Esos dos tipos a quienes liquidaste
iban con él cuando partió para Tucson
con la plata de Hewitt. ¿Y por qué no los arrestaste?
Escúchame, Wyatt.
He aprendido muchas cosas
desde que estuve contigo en Tombstone.
En cualquier pueblo a donde vayas,
encontrarás siempre a un tipo indeseable como ese Williams.
Y la ley del Oeste es la ley del más fuerte.
¿Qué has ganado tú con la estrella de sheriff?
Yo voy a decírtelo, un hermano muerto
y otro paralítico, inválido de por vida.
Oye, Wyatt, si quieres un consejo,
vete y no te metas en más líos.
¿Y tú por qué sigues llevando esa estrella?
Por 20 dólares al mes.
20 dólares de whisky.
Has cambiado mucho, Leo.
Por cierto,
¿qué sabes de Pancho Bogan?
Que es mejicano.
¡Y ahora lárgate!
¿Qué has venido a hacer en la ciudad?
Sabes que no me hace gracia verte por aquí.
¿Por qué? ¿No te gusta mi cara?
Oh, no he dicho eso, es que... Lo sé, lo sé.
Pero vamos a ver, ¿es verdad que la mina de esa chica
ha vuelto a trabajar?
No habrás venido solo para saber eso, ¿no?
No, no.
Solo quería que me contases algo de aquel cargamento de plata
que envió el mes pasado,
precisamente la mina Hewitt.
¿Qué quieres decir? ¿No lo sabes? Oye, gringo,
cada vez que me has indicado una expedición de plata,
Pancho Bogan y los suyos han asaltado el convoy
¡Y tú has tenido tu parte!
Pero cuando la mina Hewitt manda un cargamento
que vale 50 000 dólares,
tú no me dices ni una palabra,
los carros parten con un hombre llamado Tom Harper y ¡pss!
Desaparece el hombre, la plata y el dinero.
Eso es muy raro, ¿no? ¿Continúa, dónde quieres ir a parar?
¿Tienes algo de qué acusarme?
¡Oh, no, amigo! Yo solo he dicho que es muy raro.
Oye, Pancho si impedimos la próxima expedición de los Hewitt,
la chica no podrá pagar la hipoteca que vence dentro de 20 días.
(Ululato)
(Ululato)
(Disparo)
(RÍE) ¿Tiene miedo a los búhos?
Si se figura que esto es una broma, sepa que no la encuentro divertida.
Tampoco sería divertido que la asesinasen mientras duerme.
¿Qué? Cualquiera puede entrar y salir
de aquí tranquilamente.
Sabemos cómo defendernos, gracias.
En ese caso, convendría que empezase por cargar el rifle.
Volveré mañana temprano. ¡Prepáreme el desayuno!
¡4 huevos con mucho tocino!
A propósito, para disparar, antes tiene que quitar el seguro.
Adiós, señorita Clementina.
(Pianola)
(HABLAN BORRACHOS)
(Pianola)
(HABLAN BORRACHOS)
"Bonsoir, Monsieur". Hola.
¿Qué le ha dicho Leo anoche?
Que está loco por usted.
Sin embargo, no hace nada para conquistar a una mujer.
Pruebe a ayudarle.
Él le ayuda a usted.
No se lo he pedido,
pero de un hombre enamorado, puede esperarse todo.
¿Quiere que cierre el saloon?
¿Eh? ¡No!
Me basta con que suba a su cuarto.
¡Lástima!
Ahora que me iba a salir el solitario...
(Voces, caballos)
(Música tensión)
¿Andabas buscándome?
Está descargada.
Así aprenderás a no disparar por la espalda.
¡Levántate!
¿Se puede saber qué ocurre?
Intento de homicidio.
Penado por la ley,
incluso en esta ciudad, ¿no?
Vaya, haciendo de juez y de jurado usted solito, ¿eh?
¿Formaba este parte de aquella escolta?
Pregúnteselo a ver.
No lo pierda de vista, sheriff.
Sería una verdadera lástima que se le escapase.
(Música)
(Caballo)
He encontrado a Tom Harper, lo han matado.
¿Dónde? Ahí, en el cañón.
¿Y usted qué hacía en el cañón?
Estaba buscando esto.
Es posible que haya plata en esas rocas.
Lléveme a donde encontró el cadáver.
Chico, ensíllame el caballo. Al momento, señor.
-¿Y ahora qué hacemos, señor Laramie?
Por lo que he oído, Tom Harper ha sido asesinado
y no quiero ser la causa de más derramamiento de sangre.
¿No se da cuenta de que su propia vida está en peligro?
¿A quién piensa vender la mina si se marcha, señorita Clementina?
¿Y eso qué puede importar?
Solo hay una persona en la ciudad
que posee el dinero necesario para adquirirla,
pero una vez firmado el contrato,
preferirá quitarla a usted de en medio antes que pagarla.
¡Eso es sencillamente ridículo! ¿Cree usted?
Siga encerrada en casa, y ordene a sus hombres
que tengan los ojos abiertos y las armas dispuestas.
Ya le he dicho que soy capaz de componérmelas sola.
¡Suélteme usted, suélteme!
¡Suélteme inmediatamente!
(Música romántica)
Señor Laramie.
Sí, voy.
Cuida bien a la señorita, te la confío a ti, ¿eh, chico?
Sí, señor.
(Música)
Adiós, señor Laramie.
(Música tensión)
(Música suspense)
(Disparos)
(Cargador arma)
(CON ESFUERZO) Zack...
¡Zack!
¡Idiota! Le ha dejado escapar.
Zack, he hecho todo lo que me dijiste.
¡Estoy herido! -Es el rifle de Laramie.
(Música tensión)
¡No! ¡No!
Con el rifle de Laramie.
Ya está. De esta se salva.
Hierba mala, nunca muere. (RÍEN)
¿Sabe, Jennie,
que hubiera sido una enfermera excelente?
Quítese los pantalones.
¿Qué? (RÍE)
Vamos, no haga el tonto y acuéstese enseguida
que no está el horno para bollos.
Yo corro el riesgo de que Williams me quite el saloon
y usted de que le llenen el cuerpo de plomo.
Pues mire, más que una enfermera
hubiera sido una excelente sheriff. Vamos, métase en la cama.
Eh, Jennie, tengo hambre.
¡Ay! Todos los hombres son iguales. (RÍE)
(Pianola)
Jennie,
no de un portazo al salir.
(Pianola)
"¡Oídme, ciudadanos! ¡Oídme, muchachos!
¿Cuánto tiempo tendremos que soportar aún la presencia de estos matones
en nuestra pacífica ciudad?
¡Escuchadme! No se puede consentir.
¡Ya ha matado a dos hombres! -¡Y ha herido a dos más!"
¡Os digo que han sido verdaderos asesinatos!
¡Muertos a traición por un cobarde que se hace llamar Laramie!
José, dame el rifle.
(Música tensión)
¿Vamos a esperar a que nos mate a todos?
¡Solo hay una justicia para los asesinos!
¡La soga! ¡Hay que lincharle!
(GRITAN A LA VEZ)
(Música tensión)
(Disparo)
Un momento.
Al primero que se mueva, lo abraso.
Lo que hay que ver, la cuba de la ciudad.
Vaya a beberse una botella a cuenta mía, y sobre todo,
quítese de en medio. ¿Vais a quedaros así,
como unos cobardes? (TODOS) ¡No, no!
¡Quietos, he dicho!
Jennie, cierra el saloon.
Esta noche no se bebe más.
Los señores tienen ya la presión demasiado alta.
Sí, me parece una idea estupenda.
Queremos ese hombre, sheriff, y nadie podrá impedirlo.
¡Si no se quita de en medio, le vamos a dar también lo suyo!
-Yo no lo intentaría.
Cierto que conseguiríais pasar, pero tengo aquí suficiente plomo
para llevarme conmigo al infierno a 4 o 5 de vosotros.
Y tú serías el primero.
Está protegiendo un asesino, sheriff.
Aunque sea un asesino, es mi prisionero.
Será juzgado legalmente.
Y ahora, fuera todos. ¡Vamos, largaos! ¡Deprisa!
-Déjenme pasar, déjenme pasar.
¿Se puede saber qué ha ocurrido? -Llega un poco tarde juez,
la función ha terminado.
Ese hombre ha matado a Bert Carrell. Hará falta probarlo.
¿No es así, juez?
-¿Por qué no lo ha metido en la cárcel?
Es lo menos que podía hacer, ¿no? -Porque está herido.
No lo encerraré mientras no entre por su pie.
Venga usted conmigo, juez Brown,
y hablaremos con más calma.
-Es muy extraño, no está borracho.
(HABLAN A LA VEZ)
Jennie, por favor, ¿qué ha sucedido? ¿Y Laramie?
Vamos, cálmate, no hay por qué preocuparse.
Buenas noches, señorita Clementina. -Buenas noches.
Tomaría una copita de buena gana. El saloon está cerrado.
Solo para el público de todos los días, Jennie,
pero no para la autoridad. -Señora.
Lo que me había encargado para el señor Laramie.
Espera...
¿Te importaría llevárselo tú?
He de ocuparme de estos dos caballeros.
¿Me permite? Es solo una taza de caldo.
Cuarto número 3.
Y ahora, sheriff,
vamos a hablar un poco de su detenido.
Vigilad las salidas.
Señor Laramie.
¿Señor Laramie?
(Música)
Señor Laramie.
Laramie...
¡Oh!
Pero... Ssh.
(Música)
¿Caldo?
(Música)
"¿Qué haces, lobo? Estás de centinela. (RÍE)"
(Música)
¿Ha venido Chico con usted? Sí, está en la cocina.
-(BORRACHO) Si estaba en condiciones de venir aquí por su pie,
también puede pasar la noche en la cárcel.
Esto es lógico y usted tiene que comprenderlo.
¿Otro traguito?
(RÍE)
(Música)
¡Oh, ni siquiera lo ha tocado!
Debe de tener una fiebre altísima. Pobre...
Beba, ande. No, no, no, no. (RÍE)
(Música)
(Música acción)
(SUSURRA) Señor Laramie, por aquí, por aquí, corra.
(Música acción)
¡Hip!
¿Qué ha ocurrido?
-Laramie se ha escapado. -¡Hay que perseguirle!
-¡Sí, vamos, vamos! -Escapado...
-Sí, tenemos que avisar a Williams. -Desde luego.
Es inconcebible,
ese estaba tan herido como usted.
-Me parece que puedes abrir el saloon, Jennie.
Chico, ve enseguida a la mina y di a los hombres
que preparen los carros para una expedición.
Date prisa. Sí, señor.
¡Silencio, silencio! ¡Orden en la sala!
Vamos a ver.
Después de haber sopesado las pruebas contra el acusado
conocido como Laramie, actualmente en rebeldía,
este jurado, cuidadosamente elegido,
y compuesto por ciudadanos honrados e imparciales,
declara al acusado... -Perdón, señor juez,
pero no he comprendido muy bien la última parte de su exordio.
-He dicho que este jurado compuesto por ciudadanos
honrados e imparciales... -Perdóneme, vuestra señoría.
Entonces aún tengo el oído bueno.
Debe ser mi vista la que anda un poco averiada,
porque entre estos ciudadanos honrados e imparciales
veo un ladrón de caballos, un expresidiario,
y si no me equivoco, aquel que se está abanicando
con el sombrero es un tahúr.
(Risas)
Sheriff, está ofendiendo al tribunal. -Perdóneme, vuestra señoría.
No era mi intención entorpecer el curso de la ley. Dispense.
¿Por qué debemos tolerar las ironías de un sheriff
que ni siquiera sabe vigilar a sus detenidos?
¿Dónde estaba cuando Laramie se escapó?
Probablemente emborrachándose. Eso es verdad.
Y en compañía del señor juez.
(Risas)
¡Silencio! ¡He dicho silencio!
Este tribunal declara al acusado culpable de homicidio voluntario
en la persona de Bertrand Spencer Carrell.
(PROTESTAN) ¡Silencio, silencio!
¡Orden en la sala!
Según las leyes de este territorio...
y por la autoridad que me ha sido conferida
en calidad de juez,
condeno al acusado a la pena de muerte
que cumplirá en la horca.
(HABLAN A LA VEZ)
¡Silencio!
Leo, has estado magnífico.
Deberían hacerte gobernador del territorio.
¿Y usted qué sabe de ese tal Laramie?
-Verá, yo... -¿Le parece bien que le ayudemos?
Iré yo con usted.
(Música, voces)
¡Qué linda eres, Conchita! ¡Guapa!
¡Hermosa! ¡Bien, muy bien!
¡Así se baila, eso es!
¡Así, así, Conchita!
(Música, voces)
¡Ven aquí, guapa! ¡Bien, muy bien!
¡Amigos, brindemos por Conchita!
(Voces)
(Disparo, campana)
¡Quietos!
Amigo, ¿qué buscas aquí?
A Jill Prescott y Brett Allison.
¿Se puede saber por qué?
Por el asesinato de Tom Harper
y por el robo de la plata de la mina Hewitt.
Que salgan solos, o iré yo por ellos.
¿No han oído, gringos?
¡Ustedes apártense, déjenlos solos!
Que te diviertas, amigo.
(Guitarra)
(Golpe)
Lamento haberte estropeado la fiesta.
No te preocupes, yo también me he divertido.
¡Un vaso limpio para este amigo! No, gracias.
Tengo que marcharme. ¿Qué dices, por qué tanta prisa?
Después de un buen tiroteo, un poco de tequila viene bien, ¿no?
No, no tengas miedo, aquí no te ahorcará nadie.
Vamos. ¡Quitadlos de en medio!
Vete.
Oye, Laramie, te hago una propuesta.
Tú vienes conmigo, con tu pistola y la mía,
seremos los amos de toda Arizona. ¿Qué dices, eh?
Que estás borracho. ¿Bromeas?
Hay miles de dólares que están esperándonos.
No me interesan, pero te daré un consejo.
Vuélvete a México, Pancho, es mejor para ti.
Un momento, hombre.
Nadie me llama borracho y se va tan tranquilo.
¡Quietos vosotros!
Esto es una cuestión...
entre caballeros.
(RÍE)
Y ahora, amigo,
¿qué, aceptas mi ofrecimiento?
Estás borracho, Pancho, y tú lo sabes.
(RÍE)
(RÍE)
¿Tienes la cabeza dura, eh?
(RÍE)
Qué lástima, hubiéramos podido hacer tantas cosas juntos.
No, no creo.
Amigo, lo malo es que nuestros negocios son distintos.
Que sigas bien, Pancho. ¿Vendrás por aquí?
Hazme caso, vuélvete a México.
Y tú piensa en lo que te he dicho.
(Música)
Hasta la vista, gringo.
¡Adiós!
Puede que hagamos mal en dejarle marchar.
Es posible.
Gonzalo. Sí, señor.
Echa un vistazo a esa rueda. Enseguida, señor. Vamos, pronto.
¡Chico, Chico! Lleva la comida a los hombres.
-Enseguida, señorita.
-Oye, y di a Leo que he preparado una cosa para él aquí en casa.
-Sí, señorita.
(CANTURREA)
(SILBA)
Nada de bromas esta vez, señor Wyatt Earp,
porque, de lo contrario...
(Música)
Estas mujeres...
¿Qué quieres?
Siéntate, Pancho.
De la mina Hewitt va a salir
otro cargamento de plata... No me interesa.
¿Cómo que no te interesa?
Primero necesito mi parte de la expedición Harper.
¿Qué quieres decir? ¡Que aquella plata la tienes tú!
¡Venga el dinero, ladrón!
Cálmate, Pancho.
Así no sacarás nada.
Tendrás todo el dinero que desees
si logras echarle el guante a ese nuevo cargamento.
No quiero nada para mí, te lo dejo todo.
Únicamente me interesa la mina.
He conocido a gente cochina en mi vida,
pero sucia como tú, ninguna, y cálmate tú ahora.
Di a tus perros guardianes que se estén quietos.
Me llevaré la plata,
pero será el último trabajo que haga.
Me vuelvo a México.
Y ándate con ojo, los traidores tienen la vida corta.
¡Aparta, gringo!
Cuando haya detenido a los carros, debes emplearlo.
(Música tensión)
(Música)
(Música tensión)
Aún no se ve nada, patrón.
Ya vendrán, ya vendrán.
¡Estad preparados! (TODOS) ¡Sí, sí!
(Música)
(Música tensión)
¡Mira, Pancho, ahí están! -¡Sí, son ellos!
¡Muchachos, llegó la nuestra!
¡Y no disparéis hasta que yo lo mande! ¡Vamos!
(Música tensión)
(SILBA)
(SILBA)
(Música tensión)
¡Fuego!
¡Cuidado, el carro lleva dinamita!
(Gritos)
¡No importa la dinamita, fuego!
(Disparos)
¡Fuego!
¡Fuego, muchachos!
¡No corráis, cobardes!
¡Adelante con los carros, deprisa!
-¡Vamos, a por ellos!
(Música acción)
¿Qué os pasa, sois tontos?
¡Ánimo, muchachos!
(Música acción)
¡A los caballos! ¡A los caballos! ¿Pero qué pasa?
¿Tenéis miedo de dos gringos?
¡Huyamos, aquí ya no hay nada que hacer!
¡Hatajo de cobardes!
(RÍE)
(Música tensión)
¡Maldito...!
¡Bogan!
(Eco)
¡Bogan!
(Eco)
Bogan.
(Música)
Oh...lástima, amigo.
Podíamos haber sido
los amos del mundo, tú y yo.
Sí, Pancho.
Solo por la espalda podían acabar con Pancho Bogan.
Oye, gringo.
Yo soy un bandido,
pero nunca disparé a nadie por la espalda.
Ese...(TOSE)
Ese canalla de Zack Williams...
mátalo.
Mátalo tú por mí. (TOSE)
Gracias, hasta la vista, gringo.
(Música)
Vuelve a la mina, nos veremos allí.
¿Y tú?
(Música)
(Música tensión)
(Chirrido)
(Música tensión)
(Disparo)
(Música tensión)
¡Cuidado, Wyatt!
(Música)
(Pianola)
Si habéis decidido marcharos, daos prisa,
porque voy a echarme a llorar. No es para tanto.
Además, volveremos pronto.
¿Dónde se ha metido tu sheriff particular?
Creo que se está consolando con una botella de whisky.
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