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(Música)
(TV) "Azul es la bebida cordial,
la bebida amable de nuestro tiempo.
La líquida pureza de un producto natural.
Sin glutamato, sin hexaclorofeno, sin ningún edulcorante químico.
Llene usted también su copa y su vida
con el secreto azul del buen sabor.
Blue drink.
-Seguimos con nuestro reportaje de sucesos.
Como comunicábamos en anteriores servicios,
ha vuelto a actuar el desconocido asesino de jóvenes.
La nueva víctima, Diego Olea, contaba 19 años.
Trabajaba como segundo ayudante mecánico
especializado en aviación.
Una gran psicosis de terror se ha extendido entre los jóvenes
y adolescentes de la ciudad, ya que como es sabido,
el asesino ha elegido invariablemente sus víctimas entre muchachos
de una edad que oscila entre los 17 y los 25 años.
Aunque el Departamento de Policía sigue sin comunicar nada
de forma oficial, se supone que nos hallamos
ante un desequilibrado mental o un sádico enfermizo
de tendencias homosexuales".
(Música)
"Y ahora, como todos los años,
procederemos a hacer entrega de la medalla
con la que nuestro fundador quiso premiar la profesionalidad,
la precisión, la entrega y por qué no,
la ilusión de nuestro trabajo en el centro.
Hoy nos hallamos ante una ocasión especial.
Señoras y señores, por primera vez desde que se fundó nuestro centro,
la dirección no ha elegido a un médico ilustre
como beneficiario del premio, no.
Para esta concesión,
ha tenido presentes otros muchos méritos,
exactamente, la labor desarrollada por una sanitaria,
modelo de vocación y de tenacidad ejemplares".
Así pues, como habrán adivinado,
me estoy refiriendo a la señorita Ana Vernia.
(Aplausos)
Enhorabuena.
(Aplausos)
Sí, sí, Ana, a las ocho pasaré a recogerte por tu casa.
Víctor, yo... Tenemos que celebrar tu premio
con una buena cena, conozco un lugar muy bonito.
Te gustará, música agradable, excelente carne,
y mucha intimidad.
De acuerdo, pero ten presente que no vamos a celebrar nada.
No me parece tan importante esta medalla.
Supongo que sí te lo parecerá que cenemos juntos tú y yo.
No empecemos de nuevo, Víctor, por favor.
Te prometo que esta noche hablaremos de otras cosas,
¿contenta?
Bueno, a las ocho en punto, no te haré esperar.
(Motor)
(Música)
¿En qué piensas?
No sé, en nada.
Es curioso.
¿Qué es curioso?
Tienes todo lo necesario para poder ser un excelente médico,
talento, personalidad, sabes ganarte a los pacientes,
y te conformas con ser una simple enfermera.
Tiene que haber de todo.
Además, los psiquiatras, los neurólogos,
representáis algo que a mí no me gusta nada.
¿Puedo saber qué es?
No sé, la frialdad de la técnica.
Una operación, por complicada que resulte,
no es ya la aventura de hace años.
Ahora todo está rigurosamente medido, calculado.
Yo le doy a los enfermos otra cosa,
palabras, confianza, ayuda,
y si veo que no existe ninguna posibilidad,
no trato de experimentar como vosotros.
El médico no tiene por qué ser un buen samaritano,
puedes creerme, Ana, te lo digo por experiencia.
El amor no sirve absolutamente para nada en un quirófano.
Con esto no quiero decir que tu labor carezca de importancia,
pero desengáñate, daría igual que trabajaras
o que te dedicaras a disfrutar de todo tu dinero,
que según dicen, es mucho.
Las estadísticas serían las mismas que si trabajaras.
Las personas, más que amor, lo que quieren es no morirse.
Es posible. Es seguro.
¿Qué, estarás contenta? ¿Contenta por qué?
Sencillamente, porque no hemos dejado de hablar de otros temas.
No, no te preocupes, no pienso hacerte
ninguna proposición. Por cierto, ¿sabes una cosa?
Mañana, a las ocho... ¿Qué ocurre?
Daré una conferencia en televisión.
La transmiten en el espacio de divulgación científica.
No quisiera parecerte vanidoso, pero la verdad
es que me gustaría mucho que me vieses.
(Ladridos)
(Viento)
(Ladridos)
(TV) "Nadie en el curso de los últimos años
pensaba que estas teorías iban a convertirse tan pronto
en realidades evidentes, pero de todas formas,
la ciencia en general está naciendo, está realmente naciendo,
sobre todo, las ciencias que tratan del estudio
de algo tan complejo como es la mente humana.
"Yo, siempre seguro de mí mismo
con el nuevo slip Panther dorado,
el secreto de la íntima virilidad".
(Música)
"Todas las sociedades
muestran un excedente de agresividad.
Tanto en comportamientos de grupo como a nivel individual.
¿Pero de dónde nace esta agresividad?"
(Música)
(Latigazo)
(CHISTA)
(Música)
"¿No me reconocen? Soy la suave sonrisa del siglo XX.
Varias generaciones han usado DIV,
el dentífrico que acaricia embelleciendo,
decano de los alientos frescos y entrañables".
(Música)
(Timbre)
¡Seguro que es el tío Óscar!
(Continúa la música)
Espero que no se quede mucho tiempo tu hermano.
Mañana he de madrugar. -No te preocupes.
Vendrá solo a traerle un regalo al chico.
"Una vez finalizado nuestro espacio de divulgación científica,
ofrecemos nuestro tercer programa cinematográfico
en el que podrán ver el film "Clockwork Orange",
producido en 1971 por la Warner Brothers,
con dirección de Stanley Kubrick.
Se trata de una sinfonía acerca de la violencia...".
(Risas)
(Golpes)
¡Por favor, suelten al niño! -Les daré todo lo que tengo.
-Tienen una casa muy bonita.
Créame, muy bonita.
Lo digo sin ningún tipo de compromiso.
-Pero...
¡Por favor!
-¿Dónde se ha visto que perros como tú
tengan tan lujosas viviendas? Porque tú eres un perro, ¿o no?
(GRITA) ¿O no?
¿Qué has dicho?
¿Eres un perro o no?
¿Eh?
-¡Se lo suplico, no les...!
-¡Perra! A mi amigo no le gusta que le distraigan.
-¿Qué ha dicho que eres? -Un perro.
-Eso es. ¿Y cómo andan los perros?
(GRITA) ¿Y cómo andan? ¿Y cómo andan?
¿Y cómo andan?
(JADEA)
-Bueno, bueno, bueno...
Y ahora, dime,
¿cómo ladran los perros?
¿Eh, cómo ladran?
(GRITA) ¿Cómo ladran? (GRITA) -¡Ah!
-¿Cómo ladran? -Guau, guau...
(Risas)
Muy bien...
(RÍE)
(GRITA)
(Latigazo, grito)
(Latigazo, grito)
Señora, ¿podría conducirme a la alcoba, eh?
-Oh...
-Comprenda, aquí, delante de un niño, no estaría bien.
(LLORA)
La alcoba, señora. ¿Recuerda?
(RÍE) (LLORA)
¡Oye! Pregúntale a la señora si...
Si le queda otra habitación libre.
-¡Dice que podéis utilizar la misma que nosotros!
(GRITA)
(Música)
(Latigazos)
(Música tensión)
(Murmullos)
Señorita. Dígame, señor.
¿Podría ayudarme a ponerme boca arriba?
Desde luego.
Me estoy muriendo, ¿verdad? ¿Por qué dice eso?
Porque yo sí lo sé. Ya estoy terminando.
Vamos, vamos. No le conviene hablar. ¿Para qué guardar más fuerzas ya?
Nada se adelanta con no hablar.
Las ondas, las rayas de los gráficos,
podrán decir que estoy mejor, pero no es cierto.
Muy bien. De acuerdo. ¿Qué quiere contarme?
Supongo que usted estará acostumbrada
a que todos los moribundos le cuenten su vida.
Descuide, no voy a contarle nada. ¿Por qué?
Porque en mi vida no hay nada que contar.
(RÍE) Siempre hay algo que contar.
He vivido 70 años.
70 años.
Sin embargo, es posible que todo ese tiempo
pueda reducirse a cuatro o cinco horas
de verdadera vida.
(RÍE) Cuatro o cinco horas.
Créame, muchos no habrán llegado a tanto.
(RÍE) ¿Sabe una cosa?
Una vez leí, no sé donde, que todo nuestro mundo
no era más que un lugar lleno de muertos
que se creen vivos. (RÍE)
¿Se imagina? Ciudades gigantescas habitadas por muertos.
Muertos que trabajan, que aman, que luchan,
que se creen que viven. (RÍE)
No recuerdo bien a qué se refería el libro
donde leí esto. (RÍE)
Usted me entiende, ¿verdad?
Sí, le entiendo.
Por favor, señores, un poco de silencio. Muchas gracias.
A continuación, vamos a proceder
a la primera de nuestras subastas de hoy.
Se trata, como ya todos ustedes conocen por el programa,
de una viñeta que Alexander Raymond
hiciera para su ya universalmente famoso "Flash Gordon".
(Risas)
Como ven, se trata de una ampliación única e irrepetible
conseguida mediante el procedimiento de fotoluz.
Corresponde sin duda a la primera entrega
que el señor Raymond hizo a la King Future Syndicate
de Estados Unidos.
Según numerosos trabajos de investigación
llevados a cabo por nuestros especialistas,
esta obra la realizó Raymond hacia finales de 1930...
-32. -Justamente, 32.
Posiblemente durante la Navidad.
"Flash Gordon", según argumento de Joe Connelly,
comenzó a publicarse el 7 de enero de 1933.
Esta subasta se abrirá con la cantidad de 50.
¿Y bien? Me gusta mucho.
Lástima que no se vea a Flash, ha sido siempre mi héroe favorito.
Esta es la cantidad inicial.
Como ven, un precio realmente muy bajo.
-55. -55.
-58. -58, la señora ofrece 58.
-Como saben, lo difundieron todos los organismos de información,
estas obras de arte fueron halladas el invierno pasado fortuitamente
mientras se hacían unas excavaciones en la calle 53 de Nueva York.
-¿Sí? -60.
-El joven ofrece 60. 65.
65 ofrece la señorita. -70.
-70. 75.
La señorita ofrece 75. ¿Alguien ofrece más?
¿Alguien ofrece más?
-80. -80. ¡Anímense!
Subo a 100. Estás segura, ¿verdad?
¿100? 100 a la una, 100 a las dos, 100 a las tres.
Adjudicado en 100 a la señorita.
(Murmullos)
Una vez adjudicada esta reproducción de la primera viñeta
de "Flash Gordon", pasamos a continuación
a proceder a la segunda subasta programada para esta tarde.
(Música tensión)
Como ya saben todos ustedes, se trata del guante derecho
con el que Casius Blake consiguiera el título mundial...
Esta es mi dirección. Espero tus noticias.
(Continúa la música)
(Gritos)
(Música)
(Risas)
(Helicóptero)
Bueno, vámonos.
(Risas)
¿No os dais cuenta?
Pero ¿qué dices? Que ya está bien.
Oye, aquí las órdenes las doy yo. Como quieras, yo me largo.
De acuerdo. ¡Vamos, rápido!
¡Vámonos! ¡Rápido, rápido!
Has cometido un error, David.
Olvidaste que soy yo quien decide cuándo hemos de marcharnos.
También yo había visto del helicóptero de la policía.
Tienes que pedirme disculpas, ¿no crees?
No. Déjalo, Mik.
No hay razón para que creas que... -¡Cállate!
(Latigazo)
De acuerdo, Mik, si te empeñas...
(Latigazo)
(Latigazo)
(Latigazo)
(RÍE)
(Latigazo)
(Latigazo)
(Latigazo)
(Latigazos)
(Latigazos)
(GRITA)
(Latigazos)
¿Estáis locos? ¡Lo vais a matar! (GRITA)
(Caja de música)
(Ladridos)
(Timbre)
(Reloj)
(Timbre)
(Ladridos)
Perdona que me haya retrasado. Es un poco difícil encontrar tu casa.
No tiene importancia, pasa.
(Ladridos)
Tony es un hombre muy bonito. Me gusta.
¿Y por qué estabas tan segura de que vendría?
(RÍE) ¿Me guardas rencor por lo de la subasta?
No, pero tenía gran ilusión en adquirirlo.
Me gusta mucho "Flash Gordon".
Había estado ahorrando mucho tiempo para comprar esa ampliación.
¿A qué te dedicas? Trabajo en una industria bancaria,
pero por las noches estudio programación de computadoras.
¿Te gusta eso? No,
pero es el único medio de entrar en las oficinas de la empresa.
Además, bueno, ya sabes,
a los que tenemos algún defecto físico
nos cuesta todo mucho más. Ya comprendo.
¡Pero yo puedo desempeñar mi trabajo como cualquier otro!
Bueno, bueno, no te excites.
Me gusta que estés así, tranquilo, relajado.
Pobre Tony.
(Música)
Cuánto tendrás que luchar.
Eres muy extraña. ¿Tú a qué te dedicas?
¿Trabajas? Aunque con esta casa, no parece que...
(RÍE) Sí, trabajo, pero no hablemos ahora de eso.
(Continúa la música)
(Lluvia)
(TV) "No intentes abarcarlo todo. Si quieres ser útil a tu sociedad,
trabaja desde un puesto especializado.
Es un consejo que te da el Departamento de Ordenación Social.
El deporte consigue la perfección del cuerpo
y la limpieza de la mente.
Unámonos todos para lograr una raza más fuerte.
Es un consejo del Departamento de Desarrollo Físico".
-Apaga la televisión, por favor. "La Tierra es un planeta...".
¿Qué pasa? ¿No te gusta? Sí, me gusta mucho,
paso horas y horas frente a la pantalla.
¿Entonces? No sé.
Estando a tu lado me da la impresión de que dejan de interesarme
muchas cosas que siempre he considerado imprescindibles.
¿Sabes una cosa?
Desde que era un niño, siempre me imaginé
una aventura como la de esta noche.
En una casa como esta y con una mujer como tú.
¿Y ahora? ¿Estás contento? Sí. Más que nunca.
Pero ¿mañana qué va a ocurrir? Tendrás que volver a tu oficina.
A tus computadoras, a pasarte horas frente a la televisión.
No me recuerdes ahora eso.
¿Puedo quedarme a dormir aquí?
Esta noche no me gustaría volver a casa.
Claro que puedes.
(Música)
Lo malo es que tengo que levantarme a las siete para ir a trabajar.
No te preocupes. Yo te despertaré.
(BOSTEZA) Eso es, duerme.
Duérmete tranquilo, sin ninguna preocupación,
como cuando dan las vacaciones
y se piensa que el día siguiente será completamente nuestro.
(Lluvia)
(Pulsaciones)
(Pulsaciones más fuertes)
(GRITA)
(Reloj)
(Ladridos)
(Música suspense)
(ORDENADOR) "Le habla la extensión magnética del ordenador X-233
para servicio informativo sobre datos de la ciudad y sus habitantes.
Para que su pregunta sea leída correctamente,
deberá formularla con voz clara y pausada.
Puede comenzar a hablar a partir de la tercera señal.
Dispone de 60 segundos.
El servicio municipal de Estadística y Control
agradece su visita y espera haberle sido de utilidad".
(Pitido)
(Pitido)
(Pitido)
Me gustaría conocer el nombre y la dirección
de la propietaria del vehículo
matrícula D 4876 H.
Oye, Víctor. ¿Sí?
(RÍE) No, nada, nada. Dilo de una vez, Ana.
En pocos minutos has intentado tres veces decirme algo.
¿Qué estáis haciendo en la tercera planta?
Ah. Bueno ya sabes, en el hospital
hay mucha gente y siempre se comenta, se murmura
y todo adquiere un aire misterioso.
¿Conque era eso? Debí suponerlo.
Sí, es algo que queremos mantener en secreto. Al menos por ahora.
Pero creo que a ti puedo decírtelo. Se trata de una nueva terapéutica
para la supresión de los instintos criminales.
¿Intervenciones en el cerebro? No, no, es algo mucho más avanzado.
Por eso, de momento solo son experiencias
a base de estímulos electrónicos.
¿Qué tipo de pacientes utilizáis?
Delincuentes habituales, homicidas en la mayoría de los casos.
El gobierno está preocupado por la creciente ola de violencia.
¿Te gustaría asistir a una de las sesiones?
(ASIENTE) Bien, pues baja mañana
a la planta tercera a las 11. De acuerdo. Pero no crees que...
No, no, no te preocupes.
Bueno, lo mejor será que yo te recoja y te acompañe.
(Música suspense)
(Música clásica)
Lo único que pretendemos es curar tu mente,
librarte de los instintos que te han convertido en homicida,
conseguir que seas un hombre digno, honrado, útil a la sociedad.
Y vamos a intentarlo.
Hace unos años te hubieran llevado a la horca
o a la cámara de gas,
o te hubieras pasado la vida en una prisión.
En cambio, ahora intentaremos integrarte como elemento útil
dentro del orden establecido.
Relájate, no pienses en nada.
No pienses, no pienses.
Primera fase.
(Pitidos, gritos)
Reducción.
(Continúa la música)
Segunda fase.
(Pitidos, gritos)
Reducción.
Tercera fase.
(Pitidos, gritos)
Reducción.
-Yo, siempre seguro de mí mismo con mi nuevo slip Panther dorado,
el secreto de la íntima virilidad.
-¡No, no y no! Pero ¿no entiendes, Bruno?
¡No se trata de que tú te luzcas, sino de que anuncies el producto!
-Pero bueno, yo creo que... -¡Tú no tienes que creer nada!
Fíjate en mí. -Sí.
-Yo, siempre seguro de mí mismo
con mi nuevo slip Panther,
el secreto de mi íntima virilidad.
Bien... ¡Bien!
¡Preparados para otra prueba!
Atentos, motor... -¡Rodando!
-¡Acción!
(Violín)
(Conversaciones)
(Conversaciones)
¿Este es nuevo, verdad? -Sí, nunca le había visto.
No tiene mal aspecto. Algo mayor, no creo que sea peligroso.
(Conversaciones)
(Continúa el violín)
Quiero que entre nosotros todo quede bien claro desde el principio.
Yo hago esto por dinero. (RÍE) Me lo imagino.
Este, bueno, no es mi trabajo. Yo hago spots para la televisión,
lo que pasa es que tengo una mala racha y necesito dinero.
Quizá voy a resultarte muy caro.
No te preocupes, no vamos a discutir por dinero.
Claro que eso me permitirá ser exigente, ¿verdad?
(RÍE) Te garantizo que no quedarás decepcionada.
(RÍEN)
(Música)
¿Comprendes? Para poder dedicarse a estas cosas,
para anunciar productos comerciales hay que tener un cuerpo tan bello
y tan perfecto como el mío, que atraiga, que fascine incluso.
¿No estás de acuerdo? Estoy de acuerdo, eres muy bello.
Con este tórax, me pongo una camisa y ¡zas!, la camisa se agota.
Un pantalón puesto sobre estas piernas es éxito seguro.
¿Qué te voy a decir yo?
Hasta unos guantes que me ponga en las manos
se venden por el mero hecho de que los llevo yo.
Soy el maniquí ideal, el modelo perfecto.
Sí, eres perfecto. Por eso te elegí entre los otros muchachos.
Lo comprendo. Nada más verte supe que eras una mujer de buen gusto.
Perdona, soy un imbécil.
Un imbécil que solo ha servido para anunciar productos imbéciles
para una gente aún más imbécil que los consume.
Pero ¿qué te ocurre?
No lo sé.
Todo me parece irreal esta noche.
Tú, esta casa...
¿Por qué?
Porque de pronto me gustaría que tú no me hubieses conocido
en el sitio que me has conocido.
También me gustaría que tú fueras de otra manera.
¿Cómo?
No lo sé, no sé decírtelo, no quisiera ofenderte.
Dilo, dilo. ¿Cómo te gustaría a ti que yo fuera?
Pues tal vez rubia, bella, joven.
Perdóname, ya te lo he dicho, no quisiera molestarte.
Soy un grosero, ¿verdad?
(Continúa la música)
(Viento)
(Ladridos)
(Música suspense)
(Motor)
(Pulsaciones)
(Pulsaciones más fuertes)
(GRITA)
(Música)
(Pitidos, gritos)
Hemos terminado, pueden retirarlo.
Doctor, el director quiere hablar con usted. Le espera en su despacho.
Gracias.
La policía os ha pedido ayuda para aclarar lo de los jóvenes asesinados.
¿Y qué tipo de colaboración podemos prestarle?
Verá, dadas las características que presentan las víctimas,
se sospecha que alguien relacionado con la medicina o la cirugía
pueda ser el culpable. Pero ¿por qué?
Es una punzada exacta que difícilmente
resultaría tan efectiva si no estuviese dada
por alguien que tenga conocimientos de anatomía.
Además, parece ser que el arma homicida es un bisturí.
¿Un bisturí? Sí, un simple e inofensivo bisturí.
Resulta irónico, ¿verdad? (RÍE)
¿Y la policía no tiene ninguna pista?
No, pues recurren a nosotros. Pero ¿qué podemos hacer?
Desde que nos encomendaron las primeras experiencias
de recuperación de delincuentes, piensan que vamos a ser
el remedio para todo.
Yo personalmente no entiendo qué puedo hacer.
Está claro, doctor Sender,
usted es un especialista en psicoterapia criminal,
conoce muy bien la profesión médica
y también puede captar quiénes son sospechosos
de tener instintos criminales.
Sería muy interesante que usted redactase un informe
lo más detallado posible, ¿comprende? Comprendo.
(Pitidos)
Dígale al comisario general que cuente con mi colaboración.
Dígale también que siga enviándonos más gente para las experiencias,
se están logrando muy buenos resultados.
De acuerdo. Bien, gracias.
De todas formas, me parece que los medios de información
han dado al caso un excesivo tremendismo.
¿Tú crees? Naturalmente.
El autor de sus asesinatos no es más que un pobre desequilibrado.
Recuerda al destripador de Londres, del que incluso se llegó a decir
que también era médico o el vampiro de Düsseldorf.
Entonces piensas que con unas sesiones de tu nuevo tratamiento
esa persona volvería a ser normal, ¿no?
Sé que no compartes mis ideas, pero no te quepa duda.
Le convertiría en un hombre digno, normal, observador de las leyes.
Es curioso, siempre se habla de un hombre,
de un asesino, de un sádico homosexual.
¿Y no podría ser una mujer?
Gracias.
Te extrañará que siga viviendo aquí, ¿verdad?
Sí.
Lo único que puede traerte esta casa son malos recuerdos.
Ya... Perdona, no he querido...
No te preocupes.
Tampoco me gusta que la gente se sienta violenta
al hablar de mis padres.
(Ladridos)
Mis padres siempre fueron lo que se llamaba entonces
un matrimonio moderno de aquellos que se enamoraron fumando
unas extrañas hierbas y escuchando música.
A su manera, también intentaron romper con todo.
¿Con todo?
Con nada, Víctor.
Absolutamente con nada.
Eran pequeños burgueses que jugaban a rebelarse
contra lo que ellos mismos representaban.
Mi padre se pasó la vida intentando encontrar una ideología,
intentando contraer un compromiso,
pero por encima de aquellos pósters pegados en las paredes,
por encima de los libros que se dejaban entre los amigos,
existía ya para él
un compromiso que le perseguía desde su nacimiento.
Un día murió mi abuelo materno.
Les dejó esta casa y bastante dinero.
Aquí fueron languideciendo poco a poco, día a día.
(Ladridos)
Aparecieron muertos una mañana, barbitúricos.
Ni siquiera en eso fueron originales,
pero fue horrible.
Perdona.
No debí sacar nunca ese tema.
No, Víctor, por favor.
Escúchame, Ana.
Yo no estoy buscando ninguna aventura,
tú no eres un pasatiempo para mí.
Es ya muy tarde, Víctor. Tengo sueño y me duele la cabeza.
Comprendo.
No te enfades, Víctor.
Pero ¿es que no lo has entendido? Sé que puedo hacerte feliz.
No creo en fabricantes de felicidad.
Hasta mañana, nos veremos en el hospital.
(Ladridos)
(Puerta)
(Música)
¡Tú, despierta! ¿Dónde están los otros?
Se han ido por ahí, están buscando un nuevo refugio.
¿Y por qué no me han avisado? Yo conozco un buen sitio.
Bueno, verás, David...
Tú y yo siempre nos hemos llevado bastante bien y...
¿A qué viene eso? ¿Qué pasa?
Dicen que tú estás muy raro desde la pelea con Mik,
desconfían de ti. ¿Qué más?
Bueno, verás...
El dinero desapareció hace una semana.
Entonces tú estabas muy resentido por lo que hizo el jefe
y, claro, ellos piensan... Piensan que yo en venganza
me llevé el dinero, ¿no es así?
Sí.
Creen que tú fuiste al sitio donde lo escondimos y te lo llevaste.
(RÍE) Qué graciosos.
Si yo me hubiera querido vengar,
nunca me llevaría el dinero sin antes partirles la cabeza.
Yo les dije que tú no harías una cosa así,
que fueron los de la banda de Bingo, pero ellos...
Tú deberías convencerles.
Yo no tengo que convencerles de nada.
Diles que me vayan olvidando, pienso actuar solo.
Ten cuidado, David. Son muy peligrosos.
No me dan miedo.
(Música ópera)
(Conversaciones)
(Continúa la música)
(Continúa la música)
(Retrete)
Perdón.
Toma, despacio.
Ten.
(Continúa la música)
¿Esperas a alguna amiga?
No. ¿Y tú? ¿Has quedado con alguien? Tampoco.
¿Vienes mucho por este club? Pocas veces.
Únicamente cuando me encuentro demasiado solo.
(Ladridos)
Oye, vives muy lejos, ¿no?
(RÍE) No te preocupes, enseguida llegamos.
(Ruido)
(Motor, ladridos)
(Puerta)
Siéntate. ¿Te apetece algo de beber?
No. Me gustaría oír algo de música.
Lo malo es que no tengo más música que una selección de valses.
¿Valses? ¡Me encantan!
(Ruido)
¿Qué ruido es ese?
¿No decías que estabas sola en la casa?
Deben ser los perros.
Suelen juguetear a veces junto a la ventana.
Voy a poner la música.
(Música)
¿Me permites este baile? Será un placer.
(AMBOS) Oh...
Ahora sí me tomaría algo de beber. (RÍE)
Oh...
Voy a por algo.
(Latigazo)
Conque va a trabajar por su cuenta, ¿eh?
-Eso dijo. -Ya os dije que había sido él.
-Vaya con David.
Será cuestión de vigilarle.
Si vemos que maneja mucho dinero, ya sabéis lo que tenemos que hacer.
Bueno, me voy. ¿Te vas tan pronto?
Ya nos hemos divertido un rato, ¿no? ¿Qué más podemos hacer tú y yo?
Bueno, imagino que se pueden hacer muchas cosas
además de bailar un vals y tomar una copa.
Un momento, a ver si yo...
Cuando te vi con ese aspecto y en aquel club
me imaginé que no te gustarían los hombres.
(RÍE) Pues te equivocaste de lleno. Me gustan los hombres y mucho.
Bueno, verás... Es que yo, pues...
Muy bien, si quieres irte, vete.
Puedes marcharte sin ningún compromiso.
Cuando nos conocimos,
te dije que únicamente iba a ese club cuando me encontraba demasiado solo.
Según parece, yo no puedo remediar tu soledad.
Vuelve a ese club y busca lo que necesitas.
¿Sabes? Tú serías la primera mujer.
No tienes por qué hacer algo que no te apetece.
A veces me gustaría ser de otra manera.
Tal vez tú lo puedas conseguir.
Nadie debe intentar cambiar a los demás.
Todos tenemos derecho a ser como somos.
Ven, acompáñame.
(Reloj)
(Música suspense)
(Caja de música)
(Reloj)
No te consideres un héroe por esto,
tú estás condenado a vivir lleno de soledad.
Es posible. ¿Y sabes por qué?
Porque no quieres aceptarte tal como eres.
Yo no quiero ser como esos chicos que has visto en el club.
¿Y por qué?
Tal vez por lo que tú has dicho, porque no sé aceptarme como soy.
Cuando salí del centro superior de enseñanza,
me hicieron una prueba psicoelectrónica.
La ficha que me dio la computadora venía señalada con una letra H.
Estaba marcada con puntitos que perforaban la cartulina.
Aquella noche televisaban un lanzamiento espacial.
Hablaban del superhombre del siglo XXI.
Y yo sin darme cuenta me puse a llorar.
(Pulsaciones)
(GRITA)
(Ladridos)
Transmitimos desde el lugar exacto en que ha sido hallado
el nuevo cadáver. Desde hace un par de horas
la policía examina minuciosamente los alrededores.
Según he podido deducir, la policía se encuentra de nuevo
en una situación comprometida. -¡Detened la ambulancia!
Estoy por asegurarles que no han hallado ningún elemento clarificador.
-La víctima, otro joven como los tres anteriores,
se llamaba Román Mendoza, 18 años recién cumplidos,
moreno, 1,72 m de estatura, ojos claros,
era estudiante de biología, primer curso,
vivía con su familia en el barrio oeste.
Doy paso a los publicitarios.
(Sirenas)
Hola, capitán. -Buenos días.
-Empieza a resultar monótono, ¿eh?
De nuevo con ustedes. A mi lado verán al capitán Brock.
Capitán, se trata de un asesinato igual a los otros,
por lo que he podido comprobar.
Creo que nos encontramos ante un mismo criminal, ¿no?
-Nada que contestar. -Nada que contestar, ya lo oyen.
La policía siempre nos presta la máxima ayuda.
Eh, capitán, ¿podríamos filmar unos planos del cadáver?
-Ahora no. -¿Por qué?
-No hay respuesta. -No hay respuesta, ya lo oyen.
Y así, meses y meses.
¿Se atrevería a decirme delante de 15 millones de contribuyentes
que han sido incapaces de descubrir una sola pista?
-Nada que contestar. -Amigos, créanme,
esto llega demasiado lejos. Y son ustedes, todos ustedes,
los que deben hacer fuerza.
Evidentemente, la policía está fallando, ¿no creen?
Doy paso a los publicitarios.
Vale, Pablo, corta. -Sujeta la cámara, Raúl. Gracias.
Bah, policías.
(Música tensión)
(Ladridos)
Me extraña que estos perros se dejen acariciar.
Son unos fieras.
El día menos pensado les van a dar un disgusto a mis señores.
Ah, pues lo tendré en cuenta.
Y tú quién eres, ¿la que cuida los perros?
No, hombre, soy la doncella de la casa.
Ah, eso que utilizan los ricos para...
servir la mesa, limpiar la casa, hacer los recados...
Una especie de... electrodoméstico humano, ¿no?
Una cosa así más o menos.
¿Cómo dijiste que te llamabas?
¿De verdad ya se te ha olvidado? Isabel.
Tengo mala memoria. David.
¿Cómo dices? Pues que me llamo David.
Pero si no te gusta me cambio de nombre.
(RÍE COQUETA)
¿A qué te dedicas? ¿Trabajas por aquí?
Algunos días. ¿Cómo "algunos días"?
Quiero decir que no me gustan los trabajos fijos.
Pues en la televisión no dejan de repetir
que para ser útil a la sociedad
hace falta trabajar desde un puesto especializado.
Ah, ¿sí?
¿Dicen eso?
Vaya con la televisión.
Te diré un secreto:
a mí me tiene sin cuidado eso de ser útil a la sociedad.
No hables así. Cualquiera que te oyera...
Yo no tengo miedo.
¿Qué más da que me oigan?
No quiero ser útil a la sociedad.
(CON ECO) ¡Quiero ser inútil!
¡Inútil!
Vestida así estás muy bonita. (RÍE COQUETA)
Hoy estoy sola en casa. Mis señores han salido de viaje.
Bien.
Entonces tomaremos una copa y te haré compañía.
Es que, no sé, apenas nos conocemos.
Ah, yo te prometo que, si me dejas entrar,
acabarás conociéndome profunda e intensamente.
Voy a poner un poco de música.
Mis señores tienen una música antigua muy bonita.
No me gusta la música.
Y menos si es antigua.
Como quieras.
¿Quieres que vayamos arriba?
¿Y qué hay arriba?
No, no, no, no me lo digas. (RÍE)
Ya sé... ¡Tu habitación!
No. Mucho mejor.
La habitación de los señores.
Pero eso sería una falta de respeto.
Seguro que la televisión
no aconseja hacer el amor en las habitaciones de los señores.
¿O sí?
No seas tonto.
Venga, tú me gustas de verdad.
Vamos, ¿qué te ocurre?
Antes...
quiero darte un pequeño obsequio.
¿Lo ves?
(Caja de música)
No hace falta que subamos.
Es esto lo que necesitas, ¿verdad?
Hasta tienes música.
Si quieres, podemos bailar.
En honor a la verdad...
he de decirte que este disfraz te sienta mejor que el del otro día.
Te da un aspecto más... más femenino.
¿Fuiste tú quien entró por la ventana, verdad?
Ajá.
¿Lo viste todo?
No, casi todo.
En algunas cosas soy muy discreto.
¿Por qué no se lo has contado a la Policía?
¿Por qué has seguido este juego?
Bueno, verás... No me llevo muy bien con la Policía.
Además, me da igual que te cojan o no.
Es decir,
prefiero que estés libre.
Ya entiendo...
Quieres dinero.
No exactamente.
(Gong)
Digamos...
que quiero mucho dinero.
¿Cuánto?
Aún no lo he pensado.
Oh, pero no te preocupes por eso...
Pronto tendrás noticias mías.
Te dejo, no quiero estropearte la noche.
Puede que con otro tengas más suerte...,
Ana.
(Gong)
(Música clásica)
(TV) "La antigua motocicleta, asimilando las técnicas actuales,
se ha convertido en el símbolo de nuestra joven generación.
Libre, feliz, segura. En contacto con la naturaleza.
Así se sentirá con una motocicleta Prix.
Cinco velocidades sincronizadas automáticamente...".
-¿Le gusta, señor? Sí, ya lo creo.
Como verá, tiene cinco velocidades sincronizadas automáticamente.
Ya sé. Me la quedo. ¿Cómo la va a abonar?
¿Con póliza de crédito?
No. Al contado.
Como usted prefiera, señor.
(Motor)
¿Sabéis cuánto vale una moto así?
Él mismo ha caído en la trampa.
-¿Vamos por él? -No.
De momento nos limitaremos a seguirle.
Puede ser divertido.
(Motor)
Concluye otro año.
12 meses se van marcando una nueva etapa en nuestra vida en particular
y en la historia en general.
Agoniza el año aún revestido con las galas de la Navidad,
como si el tiempo quisiera morir con el dulce recuerdo de la redención,
con el eco del canto de los ángeles que repiten hasta el infinito
esa frase inmortal: Gloria a Dios en las alturas
y en la Tierra paz a los hombres de buena voluntad.
("Adeste Fideles")
Es la tercera entrega en un mes.
En bastante tiempo no podré darte más.
No soy millonaria.
Oh, vamos... Esto lo consideraba como un regalo de Navidad.
(Continúa "Adeste Fideles")
(Claxon)
¡David!
(Música acción)
¡Cuidado!
¿Pero están locos?
(Claxon)
(Claxon)
(Claxon)
(Claxon)
(Música acción, claxon)
(GRITA)
Vamos.
Traedle aquí.
(Latigazos)
(GRITA)
(RÍEN)
Vámonos.
Vamos, Nicola, date prisa.
(Música suave)
(Helicóptero)
(Sirena)
(Pitidos)
"¿Doctor Sender? Feliz año". Feliz año, señor director.
Tengo novedades para usted.
Noticias del comisario general de Policía.
¿De qué se trata?
En la sala de traumatología ha ingresado un muchacho de 19 años.
Al parecer pertenecía a una banda de delincuentes juveniles.
Presenta grandes contusiones y golpes y, según cree la Policía,
se debe a un ajuste de cuentas. ¿Lo ha declarado él mismo?
No. El herido está imposibilitado para hablar,
pero, según me han dicho,
el más joven de la banda sintió remordimientos o miedo
y se presentó voluntariamente a la Policía.
¿Tiene más informes del herido?
No, la Policía le atribuye actos de refinada crueldad.
Ya, un caso interesante.
Con delincuentes jóvenes es más fácil obtener buenos resultados.
"Sí, eso mismo pienso yo.
Cuando el joven se recupere pasará su sección".
Muy bien, señor.
(Música suspense)
No te esfuerces.
No puedes hablar.
Cálmate.
Tampoco puedes moverte.
Has sufrido una lesión en la columna vertebral.
De momento estás inmovilizado.
Ya sé que me escuchas perfectamente.
¿Sabes qué día es?
31 de diciembre.
¿Te das cuenta?
El último día del año.
¿Estás asustado, David?
Tú no debes tener miedo.
Y menos de mí...
No tengas miedo.
(Golpes)
No sabía que te ocupabas de ese paciente.
Estaba de servicio cuando ingresó. ¿Y tú qué haces aquí?
Acaban de comunicarme que, en cuanto se recupere, pasará mi sección.
¿Por qué? Es un delincuente.
También vamos a experimentar con él.
¿Qué te pasa? ¿Por qué pones esa cara tan rara?
Tú no puedes hacer eso. Víctor, con él no.
No te entiendo. ¿Le conoces de algo? No, no. No puedes hacerlo.
¿Pero por qué no?
¿No te das cuenta, Víctor? Es casi un niño.
No puede ser un delincuente.
Ana, ¿sabes cuántos delitos cometieron el año pasado
tipos como ese? Niños, como tú dices.
7000. Y entre ellos cientos y cientos de asesinatos.
Sí... Sí, Víctor, pero...
Además, siendo jóvenes la recuperación es más fácil.
¿Tienes 15 minutos? Sí. ¿Por qué?
Quiero enseñarte los resultados que estamos obteniendo. Ven.
(Pitidos)
No te preocupes. Ellos no nos pueden ver.
Por la otra parte el cristal es opaco.
¿Pero quiénes son esos hombres? ¿Qué hacen ahí?
Hasta hace poco fueron tres asesinos peligrosos.
Han sido rehabilitados mediante estímulos electrónicos.
Les hemos preparado esa cena para que celebren el fin de año.
Ahora vamos a oír lo que dicen.
(Música clásica)
Es un módulo de 20 m²
con doble pantalla de televisión incorporada.
Además se tiene derecho a 5 m de terreno para el aparcamiento.
-¿Y tiene garantía de electroconfort?
-Sí, todo eso está perfectamente definido en la póliza de crédito.
Además, las ventanas tienen un filtro para que no pase el aire contaminado.
-¿Un poco más de champán?
-Ah, muy amable. Muchas gracias. -Gracias.
-No, no, no, no. Gracias. Yo no.
Voy a comenzar un curso de ejercicios polideportivos
y no conviene el alcohol. (RÍE) -Como quiera...
-Por cierto, he recibido un catálogo de minibólidos muy interesante.
En cuanto me incorpore al trabajo, compraré uno.
Dan grandes facilidades de pago. -Sí, los conozco.
Son unos vehículos formidables.
Recuerdo que tienen un eslogan publicitario muy gracioso.
-Sí, sí. Lo recuerdo. La publicidad dice:
"También tiene usted derecho a morir a 400 km/h en un SpiderMach".
(RÍE) -Muy bueno, muy bueno.
-Bien, brindemos por el Año Nuevo.
Por este Año Nuevo tan importante para nosotros
en que nos reincorporamos a la vida social.
-Perdónenme, pero yo siempre me emociono con los brindis.
No sé por qué recuerdo de pronto que, por estas fechas,
se cantaban en mi pueblo canciones muy bonitas.
Por favor, corte la música de ambiente.
Sí... Realmente canciones muy bellas. Escuchen.
(TARAREAN "EL TAMBORILERO")
(LLORA)
¿Has visto lo que somos capaces de hacer?
Un éxito extraordinario.
Cómo estás de guardia esta noche vendré a tomar una copa contigo.
Vaya noche de fin de año, ¿eh, Ana? Sí...
Adiós. Adiós.
Son las 10:00 de la noche.
¿Ves?
Ya se han apagado las luces.
Soy la única persona de servicio en la sala.
La única persona que va a cuidar de ti y de todos los enfermos.
Es curioso...
En estas ocasiones siempre noto una extraña inquietud.
Nunca me acostumbré.
Todo se llena de...
respiraciones entrecortadas,
de lamentos...
y creo que estoy sola,
completamente sola, en medio de un mundo que agoniza.
No te preocupes.
Volveré pronto.
(Música alegre)
Sí...
Sí, lo sé.
Te gustaría hablar.
Lamento que no puedas.
Te aseguro que me gustaría verte y saber qué sientes.
Pensarás que yo maté a esos muchachos
por el simple placer de matar.
No, David. De verdad que no.
Ellos fueron felices. Muy felices a mi lado.
Quizá vivieron los únicos momentos que pudieran justificar sus vidas.
El bisturí llegó hasta el corazón.
Suavemente. Como una última caricia.
Cuando aún no te conocía,
un viejo, antes de morir,
¿sabes lo que dijo?
Que nuestro...
Que nuestro mundo no es más que un lugar lleno de muertos.
Era una frase muy bonita, aunque tampoco era original suya.
La sacaría de cualquier libro.
¿Entiendes, David?
Todos esos chicos ya estaban muertos mucho antes de que yo los matara.
¿No crees?
Pero tú eras distinto, David. ¿Sabes?
Tú ya no volverás a ser como eras.
Ellos te cambiarán llenando tu celebro de descargas eléctricas.
Te harían sufrir de una forma fría, meditada, científica...
Ellos piensan matarte. Matarte con vida.
Una vida hecha a su manera, a su medida.
(Pitidos)
No cierres los ojos.
Te parecerá una tontería,
pero de repente me he acordado de un poema de Edgar Allan Poe.
No lo recuerdo bien, pero eran unos versos muy bellos.
"Silenciosas y lejanas
me persiguen tus miradas
como dos estrellas fijas,
como dos estrellas tristes,
como dos estrellas blancas".
Buenas noches, doctor Sender. ¿Alguna novedad?
No, nada de importancia.
(Pulsaciones)
Feliz año, Víctor. Gracias.
¿Qué haces aquí a estas horas? ¿Vienes a hacernos compañía?
Algo así. Tomaré una copa con una enfermera para celebrar fin de año.
Pásate luego un rato con nosotros. De acuerdo.
(Pulsaciones)
Buenas noches. ¿Donde está la enfermera de servicio, por favor?
¿Quién? ¿Ana? Sí.
Pasó hace un rato por aquí con una camilla.
Me dijo que tenía orden de usted de trasladar un enfermo a su sala.
¿Está segura?
Sí, sí. Bajó a la planta cuarta.
Concretamente a su sala, doctor Sender.
(Pitidos)
(Música alegre)
Feliz Año Nuevo, Víctor.
Ana...
¿Pero qué has hecho?
¿No lo ves?
Acabo de matar a un hombre.
(LLORA)
(Pitidos)
(Música tensión)
(Papel rasgado)
Subtitulado por Accesibilidad TVE.
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