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Una película de SUZUKI Seijun
ZIGEUNERWEISEN (Aires gitanos)
Una producción de Cinema Placet
Producción ARATO Genjiro
Escenografía TANAKA Yozo
Fotografía NAGATSUKA Kazue
Música KAWACHI Kaname
Con
HARADA Yoshio
OTANI Naoko (Doble rol)
MAKISHI Kisako
OKUSU Michiyo
FUJITA Toshiya
Dirigida por SUZUKI Seijun
¿Eh? ¿Has dicho algo?
No.
Qué raro.
¿No lo has oído? Era una voz.
Era Sarasate, en el disco.
¿Qué dice?
¿No lo entiendes?
¡Eh! ¡Ha aparecido un cadáver!
Era la esposa de un pescador.
Se enamoró de un viajero.
Y se escaparon juntos.
Pero al final, se convirtió en una carga para él.
Acabó tirándola al mar.
Anoche los vieron juntos en las rocas.
El hombre llevaba una capa.
¡Nombre! ¡Dirección!
¿Está sordo?
No estoy sordo.
¿Se está riendo de mí?
No, esa es su misión. No tiene ningún motivo para arrestarme.
¡¿Motivo?! Conoce el motivo perfectamente.
¡No! ¡Quiero una explicación!
No tiene escapatoria.
¡Entréguese!
¿Entregarme?
¡Alto!
¿Quién es usted?
Mi tarjeta.
Academia militar...
Profesor.
Profesor de alemán.
De acuerdo.
Es amigo mío. Se llama Nakasago.
También es profesor en la academia.
¿Profesor?
Puede preguntarle lo que quiera.
No... no es necesario.
Lo siento.
Señor, discúlpeme.
No fue muy amable de tu parte.
Te invité a venir conmigo.
Pero te negaste y te fuiste solo.
Igual que tú.
No. Yo quería ir contigo.
Pero te negaste. Así que me fui solo.
No esperaba encontrarme contigo así.
Seis en total.
Seis cangrejos salieron de sus partes privadas.
Eran completamente rojos.
Se comieron su carne.
Por eso eran rojos.
¿Qué piensas?
¿Sobre qué?
Crees que la maté, ¿verdad?
Pero no lo hice. Se suicidó.
Le dije que no me siguiera.
De pronto se volvió loca.
Fue un suicidio.
Aún así... eres, en parte, responsable de su muerte.
Lo primero y más importante, es que un hombre debe dormir solo.
El carácter del hombre lo empuja a dormir en compañía.
El segundo punto,
¿qué podría pasar si compartiese la cama?
¡Ya basta!
Necesito un plato de anguilas.
Ya te tengo.
¿Sí, señor?
Nos vale cualquiera.
¿Sabe cocinar?
Sí, es muy buena cocinera.
Llama a una geisha,
no a una amargada cualquiera.
No hay ninguna geisha disponible, están todas ocupadas.
- ¿Todas? - Lo siento mucho.
Están todas atendiendo la fiesta de los prefectos.
Es grande, esta anguila.
Sí, las anguilas son nuestra especialidad.
Es O-Ine-chan. ¡O-Ine-chan!
- ¡Es una geisha! - No, lo siento.
- ¿No lo es? - Sí, pero ahora no.
¿Por qué?
Acaba de morir su hermano pequeño.
Ahora vuelve del funeral. Está de luto.
Una geisha de luto, ¿eh?
Qué interesante.
Llámala.
Pero...
¿Tenía los huesos rojos?
Mi hermano se envenenó.
Cuando tomas veneno, te destroza el estómago,
te retuerces y vomitas sangre.
Mi dichoso hermano... no quiso vomitar sangre.
Quería dejar la habitación limpia.
Murió sin escupir sangre.
Su cara... reflejaba su agonía y tormento.
¿Y después?
Lo incineramos. Sus huesos no tenían nada raro.
Simples huesos blancos.
Pero...
cuando trajeron su urna a casa y abrí la tapa...
¿Eran rojas?
Rosa pálido.
Como flores de cerezo.
Como si estuvieran escupiendo sangre.
Qué raro.
Un viejo me dijo,
que guardó profundamente la sangre, dentro de los huesos.
Nunca podrá descansar en paz. Debo rezar por él todos los días.
Huesos rojos, ¿eh?
Tus huesos son hermosos y delicados.
Yo no soy tan débil. Nunca tomaré veneno.
Siento mucho el jaleo.
A muchas leguas de la capital.
Debo decir que mi miembro te echa mucho de menos.
El rojo de tu puerta al paraíso palpita.
La mujer consigue placer bajo el vientre de su hombre.
Oh, qué bien sienta compartir la misma cama.
Ninguno piensa que ella podría tomar a otro hombre.
Tu hermano... ¿por qué se suicidó?
En realidad no lo sé.
Se enamoró de una mujer casada, y le dio calabazas.
Fue un estúpido.
Dos hombres y una mujer.
Un triángulo. Eso siempre es peligroso.
¿Eh? ¿No crees?
Ah, ¿los mendigos?
Un padre y sus hijos.
La batalla bajo las sábanas ya ha pasado su clímax.
Ella se agacha, trapo en mano, y limpia bien su coño.
Están casados.
Por favor, tómame en tus brazos y hazlo otra vez.
Haré lo que pueda para ponerla dura otra vez.
Me refiero al viejo y la chica.
El joven es un sirviente.
¿Cómo lo sabes?
Tengo que saberlo, vienen cada año.
Me temo que la segunda vez, costará mucho más.
Si no puedo levantarla, tendrás que beber sake.
¡Aochi-san!
¿Te comiste la anguila?
Sí.
Pero el hígado no, ¿verdad?
¿Cómo lo sabes?
La cocinera. Se los lleva todos a casa.
¿La cocinera de la posada?
Se los lleva a su marido enfermo.
Tiene tuberculosis.
El hígado de anguila es bueno para eso.
Hace que se los coma crudos, de boca a boca.
Lo ama.
Rechaza a los médicos.
Incluso duerme con él.
Lo ama de verdad.
En la misma cama, ¿eh?
¡Delicioso!
Qué raro.
Tienes un fuerte acento de Tokio.
¿Te has dado cuenta?
De pequeña vivía en Tokio.
Entonces... ¿te hiciste geisha allí?
Mi padre tenía muchas deudas.
Así que me vendió.
¿Por qué volviste?
Tenía que salir de Tokio, tenía problemas.
¿Con algún hombre?
¿Lo mataste?
¿Lo hiciste sufrir?
Eres una famosa asesina y por eso empezaste a vagar, ¿eh?
¡No soy una asesina!
No me había dado cuenta de lo borracho que estás.
Yo he matado a una mujer.
Fue hace dos noches.
La policía me atrapó ayer.
Este amigo me salvó.
He salido indemne del asesinato.
Un mal chiste.
Es broma, ¿no?
No lo sé.
No me sorprendería.
La empujé por el acantilado.
Parecía que estuviera absorbiéndole el hígado.
Su relación ha cambiado.
El viejo parece abatido.
¡Duele! Duele.
¡Hora de irse!
Aquí nos separamos.
¿No piensas volver?
Seguiré a los mendigos. Parece que va a pasar algo.
Eh, espera.
Te envidio. Siempre tan libre.
Y tan egoísta.
Nakasago se casó al año siguiente.
Su esposa procedía de una buena familia del oeste de Japón.
"Residencia Nakasago"
Bienvenido. Mi nombre es Sono.
Son muy parecidas.
Un parecido increíble.
¿Qué es eso de que me parezco a alguien?
¿Quién es?
Por favor, contádmelo.
Bueno...
Dímelo, por favor.
Venga, díselo.
Por favor.
No, lo siento.
¿Por qué?
No puedo contártelo.
Está delicioso.
Una pieza de carne excelente.
No pretendo ser desconsiderado al no contártelo.
Es una geisha.
Te pareces a una geisha llamada O-Ine.
Pero a diferencia de ti, era malísima cocinando.
Porque era una geisha.
Sírveme sake.
¿Has dicho algo?
No.
Qué raro.
¿No lo has oído?
Era una voz.
Era Sarasate, en el disco.
Mientras Sarasate tocaba para grabar el disco,
hizo un comentario,
y se grabó junto con la música.
Al principio era un defecto.
Pero al final, ha hecho famoso el disco.
¿Y qué dice?, Sarasate.
No tengo ni idea.
Creía que tal vez tú lo entenderías.
No lo entiendo.
No se oye muy claro.
Hablando de voces.
Yo oí una voz extraña.
Estaba visitando a la hermana de mi mujer en el hospital.
Ha dicho algo muy raro.
Tengo que dejarte a ti el caviar de bacalao del armario.
¿Se refería a mí?
Eso creo. Después se durmió.
Mira esto, está delicioso.
¿Tenemos caviar de bacalao?
Supongo que tendremos.
¿No?
No tenemos.
Qué raro.
Creía que sí.
Solo estás cansado.
¿De verdad va a morir?
Seguro, la vida ha abandonado sus ojos.
¿Aún puede ver?
No lo sé.
Parecía que nos miraba...
pero no estoy segura.
Además, le ha cambiado la forma de la nariz.
Es demasiado joven para morir.
Yo creo que volverá a ponerse bien.
¿Por qué lo dices?
¿No debería?
¡Se equivoca!
¿Seguro que no lo dijiste tú?
Seguro.
Si hubiera sido yo, mi esposa no se habría asustado.
Entonces fue ella.
No, tiene una extraña costumbre.
Cada vez que ocurre algo nuevo, se mira en su espejo.
Y en ese momento lo hizo.
Demostrando... que era la primera vez que le ocurría.
Entonces es cosa tuya. Te lo imaginaste.
No, si hubiera estado solo, tal vez.
Pero mi esposa también lo oyó.
¡Es una señal!
Dijiste lo que no querías decir.
Y lo dejaste salir con la voz de otro.
Te estás volviendo loco.
Tendrás alguna enfermedad mental.
Estoy bien. No me pasa nada.
Escalofriante.
Será mejor que tengas cuidado.
¿Qué pasa?
¿A dónde vas?
A casa.
Gracias por venir.
Por favor vuelve otro día.
Pronto Nakasago volvió a los caminos.
Vagabundeó como un gitano.
Dejando sola a su esposa.
¿A dónde vas?
¿A dónde vas?
Sí, vengo todo el camino andando.
¿Y no ibas a ningún sitio?
Olvídalo.
Va a llover. ¡Date prisa!
¿Pero a dónde? ¿A dónde vamos?
Mira, ya está oscureciendo.
Pronto será de noche. Tenemos que darnos prisa.
Ya es de noche.
¿Quién es esa gente?
¿Qué gente?
¿Dónde?
Los del puente.
¿Qué hacen?
Están viendo los fuegos artificiales.
Cuidado.
Quédate a mi lado.
Debería irme.
Entonces yo debería acompañarte.
En una ocasión, caminando de noche, un zorro me engañó.
¿Estás diciendo que soy un zorro?
No, solo lo he imaginado.
Lo siento.
Pero tienes razón.
Yo bien podría ser un zorro.
Y tú podrías estar en la guarida de un zorro.
Un lugar del que nunca podrías escapar.
¿Qué te pasa?
Parece que hayas visto un fantasma.
¿No has oído eso?
Solo era una piedra cayendo.
Pero, ¿cómo?
¿De dónde ha caído?
¿La habrá tirado alguien?
¿Hay alguien en el jardín?
No, ahí fuera no hay nadie.
¡No te vayas, por favor!
¡Ahí no hay nadie!
Por favor, quédate conmigo un poco más.
Veo su uno, y subo...
Subo doce.
Lo veo.
Paso, es demasiado.
Sr. Nakasago, es un genio del juego.
Debería volver conmigo en mi barco, a todos los hombres de mi país les gusta
el juego, las mujeres y el Sol. Seguro que le gustaría.
Bueno, lo pensaré.
Voy a casarme.
Te he seguido hasta aquí...
pero tú ya tienes una esposa.
¿Te vas a casar? Felicidades.
A ti... te gustan mis huesos, ¿verdad?
Cuando incineren mi cuerpo...
y sean de color rosa, como flores de cerezo...
querrás tenerlos, ¿verdad?
Lo sabía.
Me acaricias como si estuvieras sorbiendo mis huesos.
Puedo sentirlo.
"Residencia Toyojiro Aochi"
Querido.
Querido.
¿Qué pasa?
Me duele el pecho.
Mira.
Es una alergia.
El ciruelo del jardín.
¡Cómo pica!
Querido, cierra las contraventanas.
¡Te pedí que lo cortaras el invierno pasado!
Lo sabes todo sobre mi cuerpo.
Soy alérgica al polen, debo tener cuidado.
Lo dijo el doctor.
¡Cómo pica!
¿Cuñado?
Sí, soy yo.
¿Y mi hermana?
Está enferma. Sus alergias de primavera.
Creía que eras Nakasago.
¿Ha venido a verte Nakasago?
Sí, con mi hermana.
¿Con mi mujer?
¿Seguro?
Seguro.
Era un día con mucho viento.
Es un milagro que siga con vida.
El doctor ya ha desistido,
pero ella aún tiene fuerzas.
Más le valdría haber muerto rápidamente.
¿Puede ver?
No, no ve.
¿Qué te pasa?
Una mota de polvo.
No te frotes.
Ven a la luz.
Cierra los ojos.
No los abras.
Solo un poco más.
Duele.
Mi hermana creía que no los veía, así que siguió adelante y lo hicieron.
Creyó que sería un secreto. Pero lo disfrutó de verdad.
¿Cuñado? ¿Cuñado?
¿Te has enfadado?
¿Por qué?
Porque he hablado demasiado.
No me he enfadado. Eso demuestra que te estás mejorando.
Cuñado.
¿Qué?
¿Te comiste el caviar de bacalao que escondí en el armario?
Sí, muchas gracias.
¿Estaba bueno?
Sí, delicioso.
Lo compré... especialmente para ti.
No quería que se lo comiera mi hermana.
¿Quién es?
¿Quién es?
¿Quién está ahí?
Mi marido ha salido.
¡Que ha salido!
¿Por qué me haces el amor ahora?
Ahora que mi cuerpo está tan asqueroso.
Está mejor que nunca.
Todo está mejor... cuando empieza a pudrirse.
¡Eh!
¿Vamos a almorzar?
He estado en tu casa.
Tu mujer me dijo que habías salido,
así que volví aquí.
¿Cómo estaba?
¿Quién?
Mi mujer.
¿De qué hablasteis?
De nada en particular.
No me gusta decirlo, pero...
no es mi tipo.
Demasiado empalagosa.
Oh, ¿en serio?
Como un esqueleto practicando sexo en un tejado de hojalata.
¿Y tu esposa qué?
¡Tampoco! No me gusta. Demasiado suave.
Mi mujer no tiene sustancia.
Acostarse con ella es como masticar vinagre.
Una vez me la follé en la cocina.
¿Y qué tal?
En la cocina.
Buen sexo.
Al principio se resistió, después se agarró con fuerza...
pero al final lloró,
lamentando no ser "una de mis geishas".
Qué tonta.
¿Así es como tratas a las mujeres?
¿Como animales?
Tu esposa, la geisha O-Ine...
¿Y qué?
¿Que y qué?
Vamos, dilo. No me enfadaré.
¿Y si nos cambiamos las mujeres?
¿Las mujeres?
¡Nakasago! ¿Estás loco?
Sí, lo estoy.
¡No te hagas el sorprendido!
He estado loco toda mi vida.
Lo has sabido desde que nos conocimos.
Claro. Es verdad.
¿Estás de acuerdo?
Ya vale de bromas.
Esqueletos.
Esqueletos.
La parte más bella del cuerpo humano.
Retiras la piel y la carne que recubren la verdadera belleza.
Después pules los huesos.
Últimamente... conforme con más mujeres me acuesto,
más me hundo en el océano carnal.
Los huesos de más allá del océano son tan puros y bellos.
Los huesos son el deseo final.
¿Crees que son tan bonitos como el marfil?
No, el marfil ni se acerca.
Bueno, en cierto sentido sí.
Si muero, te legaré mis huesos.
Antes de que me incineren.
Pero a cambio...
si tú mueres antes, me quedo con tus huesos.
Sacaré un bonito esqueleto de ti.
¿Contento?
¿De acuerdo?
¿De acuerdo?
Unos meses después, Nakasago tuvo una hija.
He oído lo del bebé.
Felicidades.
Niña, ¿verdad?
Se llama Toyoko.
Lo escogió mi marido.
Tú eres su mejor amigo. Le puso ese nombre por ti.
¿Quieres cogerla?
¿No te dijo lo de su nombre?
No sabía nada.
Lo siento, debió decírtelo.
Debimos pedirte permiso, ¿verdad?
No, en absoluto.
Toma, cógela por favor.
Es un bebé grande.
Sí, pesa mucho.
¿Y Nakasago?
¿Ha vuelto a desaparecer?
No te da más que problemas.
¡¿Es que te vas ya?!
Sí. Tengo que irme.
Toma, un regalo para el bebé.
Adiós.
El año siguiente, estuvo marcado por la epidemia de gripe española.
Nakasago la llevo a su casa.
Su esposa enfermó inmediatamente.
Murió antes de que el bebé estuviera destetado.
Estoy convencido de que Nakasago... la mató deliberadamente.
"Luto"
Antes de morir...
dijo:
"Si viene Aochi-san, dale gelatina de raíz de burdock."
Y después murió.
¿Nakasago se podrá encargar de la niña solo?
Tiene una nodriza.
Tengo entendido que ha huido.
Cuando estaba dando de mamar al bebé, se acercó a ella.
También quería mamar.
Le agarró un pecho.
¿Nakasago-san?
Sí, Nakasago.
No me extraña que saliera corriendo.
¡Eh! ¿Qué estás comiendo?
Un melocotón.
Pero si está podrido.
No está podrido.
Cuando empiezan a pudrirse están dulces como la miel.
No vas a probarlo, ¿verdad?
En su dulzura, hay un regusto picante.
Está delicioso.
Pero, ¿no eras alérgica al olor de las flores y a la fruta madura?
Por raro que parezca, ya no.
Ha empezado a gustarme.
Mi cuerpo ha cambiado.
Dime.
¿Has estado en el hospital con Nakasago?
¿En qué hospital?
El de tu hermana.
No.
¿Te ha dicho Nakasago que ha ido conmigo?
No.
Entonces fue ella.
Solo son imaginaciones suyas.
No le funciona muy bien el cerebro.
Tiene alucinaciones, y no distingue la realidad.
Está muy enferma.
Mira, un melocotón sin piel es húmedo y escurridizo.
Igual que las personas, según dicen.
El interior de la espina dorsal, es como los filamentos de la bardana.
Qué lástima que no te guste.
¿De verdad te visitaron Nakasago y mi esposa?
Nakasago, ¿ha estado aquí?
¿Na... ka... sa... go?
¿Quién es?
¿No lo recuerdas?
Dijiste que había venido con mi esposa.
Le lamió los ojos a Nakasago.
Cuñado...
¿Qué?
¿Te has comido el caviar de bacalao que te compré?
Sí. Muchas gracias.
Poco después volvió a invitarme.
Nakasago había contratado a otra nodriza.
Aochi-san, bienvenido.
Es O-Ine.
Creía que era un fantasma.
¿Recuerdas la noche que la conocimos?
Acababa de volver de un funeral, y tú la obligaste a bailar.
Me gustó aquella posada.
Y aquellos mendigos ciegos que cantaban.
Hablando de los mendigos...
Un poco más, por favor.
Te fuiste con ellos, ¿no?
¿Cómo les fue? ¿Algún cambio?
No pasó nada.
Siguieron caminando como siempre habían hecho.
Fue una lucha justa.
Ninguno podía moverse.
Fue un espectáculo interesante.
¿Intentaron matarse entre ellos?
Se casaron entre ellos.
¿Quiénes?
Los tres mendigos ciegos.
¿Se casaron? ¿Los tres?
Primero, el más joven se deshizo del viejo.
Pero no conocían los caminos.
Los aldeanos les pegaron y los tiraron al río.
¿Por eso se casaron los tres?
No tenían otra elección.
¿Cómo iban a sobrevivir si no?
¿No se mataron entre ellos?
Sí, lo hicieron.
No es eso, lo que ha dicho.
Se golpearon hasta matarse.
A la mujer se la llevó el mar.
Yo lo vi todo.
¿Cuál es la verdad?
De todas formas, me alegro.
Volvemos a estar bebiendo los tres juntos.
Compartimos el mismo destino.
Eso es verdad.
Ahora somos marido y mujer. Es nuestro destino.
¿Os habéis casado?
Tenía que haber traído un regalo.
¿Casados? Está bromeando.
Solo es una nodriza.
Nodriza, ama de casa y geisha. Una mujer muy útil.
Solo se imagina que somos una pareja.
Deja que siga soñando.
Ya veo.
Te envidio.
No me importa. Yo nos considero una pareja.
¡Toca el shamisen!
Hace tiempo que no te oigo tocar. Venga.
- Se despertará la niña. - ¿Y qué más da si llora?
Pero...
El shamisen... me lo he dejado en casa.
Pues manda a alguien a buscarlo.
¡Una geisha siempre debe llevar su shamisen!
¿Me has oído?
No intentes cambiarme.
Ya no soy una geisha.
Lo dejé.
"¡Tú!"
"¿A dónde vas?"
"A encontrarme con mi señor,"
"a pesar de este frío,"
"junto con todos los sirvientes."
"Los sirvientes pasarán frío."
Nos ha arruinado la noche. Vámonos a otro sitio.
Encontraremos a otra geisha.
Pues vale.
Me voy solo.
¡Qué mala es mi suerte!
Lo siento mucho.
Me temo que te hemos avergonzado.
¡Marchaos, demonios!
¡Marchaos con vuestra maldad!
He ido a Hibiya, al concierto de Heifetz.
Oí decir que iba a tocar "Zigeunerweisen".
Pero, qué decepción.
No la tocó.
¡Suerte!
Ninguna se puede comparar con la versión de Sarasate.
¡Ven, suerte!
¡Marchaos, demonios!
Nakasago volvió a vagabundear.
"A muchas leguas de la capital."
"La vida es dura aquí, en la salvaje Manchuria."
"Las rojas faldas de las prostitutas es cuanto tenemos para saciarnos."
"Apartamos las faldas y nos saciamos bien."
"Por la mañana, partimos a la guerra."
"Todos los valientes nos preparamos para la batalla."
"Sus mujeres desfallecerán cuando obtengamos la victoria."
"Los valientes estamos cansados y reposamos la cabeza."
Acabo de ver un verdadero demonio.
Creía que iba a devorarme.
¿Aún sigue ahí?
Sigue igual, ¿no?
Ya es casi mediodía.
Ya es mediodía.
Disculpe, señor.
Una llamada para el profesor Aochi.
Sí, soy Aochi.
Querido, me temo que tengo malas noticias.
Es Nakasago.
El pobre hombre ha muerto.
Han encontrado su cadáver.
Lo han encontrado en las montañas.
¿Suicidio?
La policía dice, que al parecer era adicto a los narcóticos.
Se tomó una sobredosis y se asfixió.
Muerte accidental, dicen.
¿Dónde está el cuerpo?
En su casa. El velatorio es esta noche.
¡Querido!
Vuelve a casa lo antes posible.
Estoy muy sola.
¿Está esperando a alguien?
Sí, al cirujano, el doctor Amaki.
Llamó hace un rato. Dijo que llegaría tarde.
Ya está aquí.
¡Hola!
¿Qué hora es?
Las cinco.
¿Estaba ocupado?
Sí, con una autopsia.
¿Suicidio?
¿Qué?
El paciente.
Enfermedad.
Era mi paciente en la clínica,
pero no sabía muy bien la causa.
He tenido que hacerle una disección completa.
Por cierto, ¿qué le trae por aquí?
Está bien.
¿Podría extraer el esqueleto de un cuerpo humano?
Tengo el cuerpo.
Retirar la piel y la carne, y dejar solo los huesos.
¿Es posible?
¿Es una broma?
No.
¿Puede hacerlo?
¡Imposible!
No tiene ninguna base médica. Y aunque pudiera, no lo haría.
Perdóname, por favor.
No he podido venir al funeral.
No podía ver cómo se convertía en ceniza.
No podría soportarlo.
He sido un cobarde.
Perdóname.
Está bien. A él no le hubiera importado.
Seguro que habría comprendido cómo te sientes.
Adelante, mira sus huesos.
A Nakasago le complacería.
No, no lo haré. No tengo derecho.
Son blancos.
Normales... Vulgares huesos blancos.
Mi esposa había salido. Vendrá más tarde.
La paciente ha recuperado el sentido,
pero no aguantará mucho más.
Hace tiempo...
Nakasago-san...
vino a visitarme.
Llevaba una capa negra.
El pelo largo y despeinado.
Se quedó ahí, mirándome.
¿Nakasago? ¿Ha venido últimamente?
En aquel momento, estaba con mi hermana.
Tú tuviste el mismo sueño, ¿verdad?
El mismo horrible sueño.
¿Sueño?
Nakasago-san le hacía el amor a mi hermana.
¿Sueño?
Es tan extraño...
Primero, el sueño era mío.
Pero tú me lo robaste.
Taeko.
Han pasado cinco años.
Vaya.
O-Ine-san.
¿Y esa jovencita?
Toyoko, la hija de Nakasago.
Dile hola a Aochi-san.
Se estaba echando la siesta cuando la oí gimotear.
¿Gimotear?
Parecía tan asustada. La he despertado para dar un paseo.
Ya veo.
Pero los niños a veces tienen pesadillas y gimotean.
¿En serio?
Tengo algunos asuntos que atender.
Me alegro de haberte visto. Ha pasado mucho tiempo.
Ven a visitarme alguna vez.
Gracias.
Aquí nos separamos.
¿Qué pasa?
Estás muy pálido.
¿No duermes bien?
Al contrario, duermo día y noche.
Aún así, siempre estoy cansado.
Me levanto, bebo un poco de agua, y otra vez a dormir.
Hablando del agua, a veces desaparece.
Porque te la bebes.
No, no es eso.
Me despierto y busco el vaso.
Para encontrar que está medio vacío.
Te habrías olvidado de que ya habías bebido.
Eso pensaba al principio.
Pero una vez el agua me cayó por la cara.
Me desperté.
Me toqué la cara pensando que habría sido un sueño.
Pero la tenía empapada.
¿No fue un sueño?
Seguro que no.
¿Y quién te la echó?
Se está levantando viento.
Sí, sopla por todos los rincones oscuros.
Una tal Nakasago-san desea verlo.
Debe ser O-Ine.
¡Qué acontecimiento! Nunca nos había visitado.
- Hazla entrar. - Sí, pero...
¿Qué pasa?
Quiere hablar con usted.
¿La ex-geisha?
Disculpad.
Voy a echar un vistazo.
¿Qué ocurre? ¿Por qué no entras?
No, no nos llevará mucho.
¿Nos llevará poco tiempo?
Sí.
Por favor devuélveme el libro que te prestó Nakasago.
¿Un libro?
Creo que tienes su diccionario de inglés-alemán.
¡Qué suerte tienes!
Me toca.
"Propiedad de Nakasago"
Lo siento, olvidé devolvérselo.
Tenías razón, se lo pedí prestado.
¿Cómo está Toyoko? ¿Está bien?
Sí, muchas gracias.
¿La has dejado en casa?
No.
Debes tener frío ahí fuera.
Entra. Tenemos dulces.
Unos días después, O-Ine-san vino otra vez.
Por favor, devuélveme el libro que te prestó Nakasago.
¿Hablas de otro libro?
Sí, uno de esos de auto-ayuda que él tenía.
"Propiedad de Nakasago"
Lo he encontrado.
Creo que es el último libro de Nakasago que tengo.
Demasiado espeluznante para mi gusto.
O-Ine-san... ¿cómo sabría que tenía los libros de Nakasago?
Se lo diría él antes de morir.
Nakasago no era tan cuidadoso con sus libros.
Además, son extraños libros eruditos.
¿Cómo podría una geisha... recordar los títulos?
Es bastante raro.
Muy raro.
Nakasago-san quiere verle.
Además, ha llamado la señora.
Volverá tarde.
Tengo que preguntarle algo a tu esposa.
¿A mi esposa?
Es que no está. Yo se lo preguntaré si no te importa.
Toyoko se despierta todas las noches a la mismo hora.
Parece estar despierta, pero no me responde.
Parece estar hablando con Nakasago.
¿La niña?
Es normal que los niños sueñen con sus difuntos padres.
Pero esta pobre niña...
no puede tener ningún recuerdo de su padre.
Ella nació el mismo año... en que falleció Nakasago.
Mientras habla con él,
menciona tu nombre.
¿Qué dice?
No puedo entender las palabras exactas.
Pero se trata de algo que te prestó, muy querido para él.
Creo que eso es lo que dice.
Pensé que tal vez tu esposa podría saber de qué se trata.
¿Y cómo podría saberlo?
¿Es lo que dice Nakasago en el sueño?
Solo es un presentimiento, eso es todo.
¿Vino alguna vez Nakasago mientras yo no estaba?
Cuando estaba vivo, por supuesto.
No.
Ahora que recuerdo, vino una vez.
Le dije que estabas fuera, así que se fue.
¿Te acuerdas? Era cuando estaba enferma.
Tú estabas visitando a mi hermana en el hospital.
Pero, ¿por qué lo preguntas?
¿Te molesta que lo haga?
No, no es eso. Es que me pone nerviosa.
Te he dicho la verdad, pero obviamente no me crees.
No me malinterpretes.
Nakasago era guapo, pero estaba loco.
No me gustaba estar con él.
En el sueño de Toyoko, Nakasago le dice que te dio algo.
O-Ine-san cree que dice la verdad.
Cree que tú sabes lo que es.
¡No tengo ni idea!
¡Nunca me dio nada!
Se dejó un disco aquí.
¿Un disco?
Uno de Sarasate, "Zigeunerweisen".
Lo siento. No lo encuentro.
¿Estás seguro?
Tampoco recuerdo habérselo pedido prestado.
Estoy segura de que lo dejó aquí.
Es un disco de gramófono de diez pulgadas.
¡Sé cómo es!
Pero te he dicho que no lo encuentro.
Si lo encuentro, lo devolveré.
¿Estás seguro?
Yo también lo quería.
Seguro que ahora Nakasago volverá con su esposa.
Es de ese tipo de hombres.
Nunca pensó en mí. Nunca se preocupó por mí.
Me pone furiosa.
Quería cada objeto suyo de este mundo.
Quería tener cerca sus cosas.
Pero...
Así podría tener a Nakasago siempre a mi lado.
O eso creía.
Pero, ¿cómo sabías los títulos de esos libros?
Es muy raro.
Eso es... es lo que Toyoko decía en sus sueños.
Escuché con atención.
Mientes.
Sabía cuánto lo quería, pero ha vuelto con ella.
Y ahora... todo lo que me queda es la pequeña Toyoko.
La quiero porque es parte de él.
La quiero más que a mí misma.
La criaré yo sola.
Nunca dejaré que Nakasago la tenga.
No funciona.
Pero a veces aún va.
¿No vienes?
Has perdido a un amigo, debes añorarlo.
Queda un poco de cerveza que dejó Nakasago.
¿Hacemos una fiesta como las de antes?
Tal vez así él repare en mí.
Toyoko, ¿dónde está?
Se ha ido, ¿verdad?
¡No!
¡No!
¡Toyoko, ven aquí ahora mismo!
Toyoko ha ido a la escuela.
No te vayas tan pronto. Quédate un poco más conmigo.
Ahora no puedes irte, ¿verdad?
¿Quién eres?
¿Quién?
Toyoko se ha ido a la escuela.
Está en la escuela.
Toyoko.
Quiero tus huesos.
¿Por qué te sorprendes?
Mi padre está vivo.
Tú crees que estás vivo, pero estás muerto.
Dame tus huesos como prometiste.
Venga, vamos.
Fin
Traducción de Mizoguchi Para AllZine [www.allzine.org]
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