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(BSO "Los cuatreros del Misisipi")
(IMITA A UN BÚHO)
(GRITAN)
¡Aquí está, diablos! (RÍEN)
¡Retuércele el cuello a este bicho!
¡A mí me da asco!
¡Basta!
¿Qué ha sido de la muchacha?
Está muerte, jefe.
¿Qué pone en el baúl?
J. L.
Tootbie.
Dame el medallón.
"Para Mary, de James".
J. L.
James Lively.
Ahora tenemos en nuestras manos
al único hombre de esta región capaz de preocuparnos.
Vámonos, largo de aquí.
Me alegra ver a mi hermano Piel Roja
después de tanto tiempo.
Han pasado más de 12 lunas desde que mi hermano blanco
se sentó junto al fuego.
Veo que mi hermano blanco conserva mi regalo.
Es la prueba de nuestra amistad.
¿Y mi hermano blanco
ha encontrado las huellas del asesino?
No.
Las aguas del Misisipi
bajan deprisa
y borran todo rastro.
Nunca debí alejarme de allí.
Lo prudente era haberme quedado en la balsa.
No veo a Viejo Búfalo.
¿El jefe está cazando?
No, con el padre blanco en Washington.
Los rostros pálidos siempre quieren más tierra.
No se preguntan de qué viviremos sin terrenos de caza.
Y Viejo Búfalo quiere que el presidente en Washington
le garantice la frontera de su territorio.
Los cheroquis desean vivir en paz. No buscan la lucha.
¿Dónde está Wichita?
¿Ha ido con su padre a Washington?
Ha dejado de ser mi hermana.
Ha muerto.
¿Ha muerto?
Para nosotros los cheroquis.
Se fue siguiendo los pasos de un rostro pálido y no ha vuelto.
Un trampero la encontró camino de Helena.
El agua vertida nunca se puede recoger.
(Música alegre)
Lo que yo suponía.
-Qué maldito. Sin la llave, no podremos entrar.
-Naturalmente. -¿Quién la tiene?
-El sheriff. ¿Quién si no?
-El sheriff. -Claro.
(Música alegre)
-No entiendo de caballos. -Pero entiendes de mujeres, ¿verdad?
-Como me des unas cartas tan malas, te harás cargo de mis deudas,
así que ten cuidado. -(RÍE) ¡Otra vez te he ganado!
-Eh, ¿quién es ese?
¿Le conoces? -Yo no le he visto nunca.
-Whisky.
Doble.
Entro. -Está bien.
-¿Qué pasa?
-Cuando me nombren policía,
sabré imponer el orden.
-Cuidado, Fred. -Lo del sheriff ya está arreglado.
Se debe quedar en casa. Allí no molesta.
-Hola, muñeca.
-Eh, amigo, ese era mi vaso. -¿Sí? Pues ahí lo tienes.
-¡Un momento!
-¡Maldita sea!
¡Quietos! ¡Me destrozáis la casa!
¡Quietos!
¡No seáis salvajes! ¡Quietos!
¿Es usted el sheriff?
-Sí, ¿qué ocurre?
-He venido en compañía de unos amigos
y ahora están pegándose con otros.
¿Viene a ver lo que hacen? -No creo que hagan nada nuevo.
Venga conmigo.
-Bien.
¡Basta! ¡Basta!
¡Bravo, bravo! La taberna no es adecuado para ti.
Mira, tío Jonathan.
¡Estoy obligado a cuidar de ti!
¡Se lo prometí a tu padre!
¡Muy bien!
¡Cuidado con ese bruto! ¡Ah!
¡Lo haces bien, tío Jonathan!
¡Que no me llames tío Jonathan, niña!
¡Con tío Joees bastante!
Pero si Jonathan y Joe es lo mismo...
Mi abuela y mi madre me llaman Jonathan.
Estoy harto de oírlo.
Tú llámame tío Joe. Anda, sé buena, sube.
¿Dónde estará la llave?
Aquí está.
¡Ah!
-¡Ya está bien!
¡Basta!
¡Basta!
-¡Ah!
-Escuchadme todos.
El primero que dé un puñetazo, cinco dólares de multa.
-Cinco dólares.
(RÍEN) -Se acabó.
-Un whisky.
(Relinchos)
¡Ah!
-¡Aaah!
-¡Ah!
-¡Vámonos!
¡Deprisa! ¡Hay que largarse!
Blackfoot. Blackfoot.
Ayúdame.
¡Bolívar, espera, llévame!
¡Esperad!
¡Tened compasión!
¡No me dejéis aquí!
¡Blackfoot!
¡Espera!
¡Capitán Gary!
Georgia.
¡Georgia! Geor...
-¡Venid, ha pasado el peligro! -¡Ha muerto!
-¡Venid, amigos, el sheriff!
-Venid.
-Tú vuelve a la cama, estas cosas no son para niños.
-Quiso impedir el atraco y le han matado.
-Pobre hombre. -Aquí hay algo.
Hay escrito un nombre.
Quinthy.
-¿Quinthy? ¿Qué significa? -Es un nombre.
-Claro.
Quinthy.
Así se llama el que provocó la pelea en la taberna.
-Sí, llevaba una camisa azul.
-Ha reconocido a su asesino y ha escrito su nombre.
-Tenemos que colgar a ese canalla.
Lo que nos vamos a divertir colgándole...
-Un poco de calma.
Mientras yo sea alcalde, no se colgará a nadie.
-¡Eh!
¡Joe, esto es intolerable!
¡Asesinan al sheriff y no hay nadie para impedirlo!
¡Estoy harto de decir que necesitamos vigilancia!
¡Insisto en ello, pero nadie me hace caso!
Cuando el niño cayó al pozo, acudieron, pero era tarde.
-Provocó la pelea sin motivo. Quería matar al sheriff
y no veía otro medio.
-¿Quién sabe algo de él? -Preguntadle. Ahí viene.
-¡Acabemos de una vez con ese canalla!
-¡Manos arriba!
(LLANTO)
-¿Qué tontería es esta?
-No vas a tardar en saberlo. Adelante.
-¡Que no escape!
-Es espantoso.
-Oh... Dios mío. -¡Qué horror!
-Hola, Quinthy.
Así te llamas, ¿no? Bonito nombre.
Tom Qunthy, sí. ¿Te molesta?
-No, al contrario,
pero cuando te ahorquemos, sabremos que cuelga del árbol un asesino.
(GRITAN)
-¡Le asesinará también a él! -¡Hay que colgarle!
-¡Pronto, pronto!
(HABLAN A LA VEZ)
-¡No permitiré que se cuelgue a nadie
sin someterle a juicio!
-¿Y los bandidos?
¡¿Han respetado la ley cuando han quitado del medio al sheriff?!
-¡Colgadle del árbol!
(HABLAN A LA VEZ)
-¡Esperemos al juez!
¡Esperad!
Fuera todo eso.
Hola.
Llegas como llovido del cielo.
Si se me ocurre venir más tarde...
-Me gustaría saber qué se ha creído ese tipo.
-¡Cierra el pico! ¡Atrás todos!
Si alguno se atreve a dar el primer paso,
no moverá la otra pierna.
Menos mal que has llegado a tiempo, James,
ya no sabía qué hacer para contenerlos.
¿Queréis una explicación?
Conozco a este hombre desde la niñez.
Trabajó en la granja de mi padre
y os prometo que el verdadero asesino
será capturado.
Sí. Oídme todos.
Muchas veces he pedido a Lively que aceptara el cargo de sheriff.
Ahora vuelvo a pedírtelo, James.
Si quieres capturar al asesino, acepta mi proposición.
Por favor.
(HABLAN A LA VEZ) Está bien.
Acepto.
-Lo sabía. Y este hombre me ayudará.
¿Quién? ¿Este? Sí, este.
Está bien.
Por mí no hay inconveniente.
-Su revólver. -Bueno,
¿queréis dejar escapar la ocasión?
Lo que sheriff escribió no tiene interés para vosotros.
¡Déjenme pasar! ¡Basta!
¡Por favor!
El viejo sheriff no sabía leer ni escribir.
Menuda equivocación. Mi sobrina Evelyn. James Lively.
Estaba con las monjas en un pensionado.
Sería mejor que la enviara otra vez allí.
¿Ahora que tenemos sheriff? ¿Quieres quitarle el puesto?
(RÍE)
-¡Demos tres "vivas" al nuevo sheriff!
(TODOS) ¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
-¡Vamos, invito a todos los amigos a cerveza
en honor del sheriff Lively y de Tom Quinthy!
-¡Viva! -¡Cerveza para todos!
Wichita, ¿qué haces aquí?
Tengo que esperar aquí a una persona.
Lo sé todo, Wichita.
Tu hermano Águila Negra me ha contado quiénes eran.
Sé que se llama Johnson.
¿Dónde le has conocido?
En Vicksburg.
Llegó en un barco y nos hicimos amigos.
Apuesto a que es uno de esos jugadores profesionales
que pasan la vida recorriendo el río
y desplumando a los pasajeros.
Me ha jurado que se casará conmigo en Nueva Orleans.
¿Es la razón de que no hayas vuelto a tu tribu?
Tal vez ese tipo esté en México
o le hayan metido plomo entre las costillas.
Yo sé que algún día volverá. Le esperaré, por eso estoy aquí.
Y pregunto a los marineros de todos los barcos que atracan.
Cuando le encuentre...
¿Qué es eso?
He hecho un descubrimiento muy interesante.
Tengo pendiente un pequeño asunto particular.
Cuestión de diez minutos. Bien, capitán.
¿Todo ha salido bien?
Ha pasado algo.
¿Dónde está mi hermano?
¿Dónde está Frank?
Di algo.
Ha muerto.
Dispararon contra su caballo y él cayó.
¡Siempre pensé que un día u otro acabaría mal!
Era lógico.
(LLORA)
Hasta el último momento intenté salvarle.
Poco podía hacer. Cuando llegué, no tenía remedio.
Era demasiado tarde.
Gracias a que llegué a cerrarle los ojos.
Sus últimas palabras fueron...
Pero dejemos eso.
Hay que sobreponerse.
(ARREA LOS CABALLOS)
Ah, ¿ve usted? Ahí está Doc Monrove.
-Ah, era de esperar...
Es una especie de sabueso para olfatear... los muertos.
-Mis respetos, señoras.
-Buenos días.
-Me han dicho que han acaecido dos muertes. Espantoso.
-Algo es mejor que nada. Dará salida a dos ataúdes.
-Mi vida transcurre entre la risa y el llanto.
Ante todo, soy médico y ayudo a la humanidad.
-Sí, les facilita los entierros.
-"Manus manum lavat", dice el latín.
"Una mano lava a la otra".
No es mal negocio para ti.
Uno, dos y tres.
-Regular, pero... ¿qué harás con el resto?
-Nada. Esta es la parte del botín del capitán Kelly.
Lo más importante es para el jefe. -El jefe es también Kelly.
No me trago esos cuentos. -Los niños buenos creen en Tunders.
Toma.
¡Ay! ¡Ay!
Y a mí solo me gustan los niños buenos.
No van bien las cosas cuando te veo fumando colillas.
Si supiera quién ha tirado esta colilla, te aseguro...
que las cosas irían mejor.
Una de ellas la encontré en el banco
y la otra en el lugar donde los bandidos atacaron la balsa.
En el Misisipi.
¿Sospechas que...? Que el tipo que cometió el atraco
y dio muerte al sheriff, es el que asesinó a Mary.
Uh, qué mal huele...
Nos va a ser difícil dar con él.
Aquí está su comida. Gracias.
El tío ha dicho que tengo que traerle siempre la comida.
Muy amable.
Tal vez en la taberna me digan algo del que provocó la pelea.
Quizá.
¿Qué prefiere para comer? Oh.
Me da lo mismo.
Un Winchester calibre 765. Ah.
Estaba cargado.
¡Sí!
Eso parece.
Disparar armas en un espacio cerrado
son diez dólares de multa. Para los menores, la mitad.
Señor Lively,
creo que usted no me toma en serio.
¿Yo? ¿Por qué?
¿Sabe usted el motivo de tanta broma?
Que estoy en una edad muy mala.
No es esa mi opinión. Sí, sí.
Todo lo que me divierte me está prohibido.
Unas veces porque soy muy joven y otras porque soy muy mayor.
Bueno, mirándolo bien,
me parece que su tío está en lo cierto.
Cuando la ata corto, sus razones tendrá.
Ajá.
Buenos días. Buenos días, Betty.
¿Qué tal? -Buenos días, Bill.
-Juez Dayton. -Hola, señor Gray.
-Celebro que haya venido.
En su ausencia, ha habido un asalto al banco
y han asesinado al sheriff. -Me he enterado. Pobre hombre.
-Es peligroso vivir aquí.
No sabe uno cuándo se va a jugar la vida.
-Para mí la vida no significa nada,
pero si los piratas repitieron el asalto,
sería mi ruina. -¿Sí?
-Un cargamento de 40 000 dólares.
Sería un golpe que me haría perder toda mi fortuna.
Una verdadera catástrofe.
-Ahora que Lively es sheriff...
-Ah, ¿le han nombrado sheriff?
Quiero varios como él, nos harían falta.
Ah, hola, Lively.
Buenos días, juez Dayton.
Siento no haber sido el primero en felicitarle por su nuevo cargo.
Gracias, puede hacerlo con Tom. Le he nombrado mi ayudante.
-Buenos días. -Muy acertado.
Mi mayor satisfacción hubiera sido dar caza a los piratas yo mismo.
Antes de mi enfermedad, tenía fama de buen tirador,...
pero ahora,
con las piernas inútiles...
En el barco correo va un cargamento de oro.
Destino: Nueva Orleans. Será un buen negocio.
Detalles, Sanders, detalles.
¿Qué? ¿Sabes algo? Vamos. Habla.
Llevan un valor de medio millón en lingotes de oro.
Sí, pero... lo malo es que no podremos conseguirlo.
A bordo va como escolta un pelotón de la división de Fort Worth.
Es natural.
¿De cuántos hombres se compone?
Por desgracia, no he podido averiguarlo,
pero dicen que es la escolta de honor de Viejo Búfalo,
el jefe de los cheroquis que regresa de Washington.
Lástima, ¿verdad?
No vamos a poder dar ese golpe
y es un bocado apetitoso.
Creo que olvidas una cosa, Sanders,
soy yo quien debe decidir.
Ah.
Primero el revólver.
¡Venga, dámelo!
¡El jefe me conoce mejor de lo que crees,
bandido de pega! -¡Adelante!
(RÍE)
¿Por mí? Todo lo has hecho por ti y para ti.
Solo deseas mando.
El mando se te ha subido a la cabeza
e intentas de esa forma olvidar una fecha.
El día que, para vergüenza tuya, te expulsaron del ejército.
¿En qué ha venido a parar el altivo capitán Kelly?
En ser jefe de los cuatreros del Misisipi.
Criminal que ha perdido el honor.
Adam.
¿No podríamos empezar de nuevo?
En el oeste, donde nadie nos conozca.
Jefe de los cuatreros del Misisipi.
No es ser un gran personaje.
Además, soy un capitán
con atribuciones bastante limitadas.
Te olvidas del jefe. Siempre hablando del jefe.
¿Existe realmente?
¡Alto! ¿Quién va?
-¡Quiero ver al capitán!
-¡Adelante!
-¡Capitán Kelly!
¿Qué ocurre, Bill? Traigo buenas noticias, capitán.
El barco correo que va camino de Memphis
lleva un cargamento de 40 000 solo para Helena.
¿Ha caído bien en la ciudad nuestra visita de buena voluntad?
Ah, sí, el sheriff ha reventado de una indigestión de plomo.
Se han apresurado a nombrar a otro. Este se llama James Lively.
James Lively.
Lo suponía. Esperaba eso desde que asaltamos la balsa.
Ese es el vengador, Georgia.
No puedo seguir escuchando.
Y por lo visto, el buen Lively
quiere hacer de hombre duro con nosotros.
Bien.
Si se empeña, lucharemos,
pero recibirá nuestro aviso oportunamente,
¿verdad, Bill?
Veo, capitán, que tiene buenas ideas,
como siempre.
¡Sheriff!
¡Los cuatreros han asaltado el barco!
¡Rápido, vamos!
Ven un momento, mira lo que han hecho.
-¿Qué ocurre? -¡Malditos perros!
¡El contramaestre! -¡Aquí tienes una carta!
-No sabes leer. Es para el sheriff.
Es para usted, sheriff.
Debes volver a tu bosque, sheriff, podrías ser el siguiente.
Los cuatreros.
-Están bien enterados. Como si alguien
hubiese hablado.
¿Qué te parece, Tom?
¿De cuántas armas podremos disponer?
-Aproximadamente de 30 o 40.
Falta saber si funcionarán.
Tendremos que reunir a todos los vecinos enseguida.
(DISPARA SIN BALAS)
Capitán, tengo que darle un mensaje del jefe.
Es una novedad...
este pequeño cambio.
Si el jefe cree que puede tratarme así, se equivoca.
Ha despertado tu curiosidad.
Si vuelve a maltratarme, le juro que...
Yo soy más rápido
y no le daré tiempo para que me azote
con su maldito látigo.
¿Qué te pasa, Blackfoot?
En Helena no quieren tomar parte en el juego.
A todo lo largo del Misisipi está nuestra gente.
Y precisamente, en la ciudad de Helena,
¿Por qué no la incendiamos? ¿Para qué quiero cenizas?
Necesito una ciudad como embarcaderos del Misisipi.
Tal vez el jefe tenga razón.
Si conseguimos apresar el correo, estamos salvados.
No podrán con nosotros.
¿Y los soldados que hay a bordo?
Podríamos controlar el río desde Rock Island hasta Nueva Orleans.
Y si falla algo,
podemos escabullirnos en el Golfo de México.
A bordo del Van Buren va el jefe de los cheroquis.
¿Viejo Búfalo?
Si pudiéramos hacer creer a los cheroquis
que Washington les niega su protección,...
que su jefe ha fracasado en la empresa
y que los soldados tienen la misión de llevarle a Fort Lafayette
para hacerle prisionero...
Claro. Qué idea. Seguro que los cheroquis se rebelarían.
Es su gran jefe.
Con cien cheroquis podríamos conseguirlo fácilmente.
Bien.
Eso está muy bien.
Solo que ese maldito sheriff no entraba en mis cálculos.
Es amigo de los cheroquis y confían en él.
Le pedirán opinión antes de ponerse en marcha.
De eso me encargo yo.
Le aplicaremos un tratamiento especial.
¡Georgia! ¿Qué?
Antes has dicho que debíamos ir a un lugar del oeste
donde no nos conozcan.
Sí. Bien.
Se cumplirán tus deseos.
¿De verdad, Alan?
Estás muy señora.
¿Nos vamos?
Te vas tú.
¿Sola?
¿Qué te propones?
No temas, Georgia.
Irás acompañada por alguien que cuidará bien de ti.
So, so...
Quieto.
So. Quieto.
-Leopoldo, ¿sabes quién es?
-Ni idea, es forastera.
Tal vez esté esperando el barco correo.
Lleve mi equipaje al hotel.
Ustedes perdonen,...
¿cómo se llama el juez de paz?
Señor Dayton. Si puedo servirla en algo...
Vive aquí en el almacén. Con su permiso,
voy a ver si está en casa, señora. Es usted muy amable. Gracias.
Pase, por favor.
Qué viuda más rara, ¿verdad?
No sé qué querrá del juez de paz.
-Quizá esté harta de ser viuda y busque consuelo.
Perdone que no la reciba mejor, estoy imposibilitado.
Por favor, no diga eso.
Señora Edword.
He sido amigo de un Edword que vivía en Souther Mining.
¿Tiene parentesco con él?
Siéntese. Gracias.
Era mi marido.
No comprendo cómo, siendo tan buenos amigos,
no me habló de su esposa. ¿Por qué dice "era"? ¿Ha muerto?
En un accidente.
Créame que lo siento.
Sí, en Red Rock, en un intento de voladura.
¿En Red Rock? Pertenece al territorio cheroqui.
Sí, por eso he venido.
He hablado con una funeraria, porque como es natural,
quiero efectuar el traslado.
Pero dicen que es necesario una especie de salvoconducto.
No tendrán confianza
en los indios.
Tonterías, señora Edword.
Estoy pensando que Lively, el nuevo sheriff, pueda ayudarla.
Dicen que tiene amigos
entre los cheroquis.
¿Sí?
¿Dónde se ha instalado?
En el hotel Union.
Hablaré con él para que vaya a verla.
¿El sheriff está hablando con ella? -Sí.
-Escóndete, desaparece. -Bien.
-Silencio.
¿No quiere prestarme su ayuda?
Sí, haré todo lo que pueda, señora,
pero ¿de qué serviría que le facilitara un salvoconducto?
Los indios no saben leer.
Bien, ¿y qué quiere que haga?
¿No sería horrible pensar que dejo a mi marido entre los salvajes,
sin enterrar?
Los cheroquis son amigos míos.
Acompáñeme a ver a sus amigos. ¿O tampoco quiere?
Lo haría con mucho gusto,
pero por ahora no puedo moverme de aquí.
En Helena anda suelto el diablo.
Un método rápido para servir.
Salud.
Salud.
No descargues tu rabia en mi mejor whisky.
¿Por qué no ha de subir esa mujer a su despacho
si quiere hablar con él?
No le apartaré de sus obligaciones.
Dentro de tres días, estaremos de regreso.
Imposible, señora,
en estos momentos todos hacemos falta.
¿Por qué tiene que ocurrir algo en los tres días que esté de viaje?
Bonitas plumas.
¿Un talismán de sus amigos?
Regalo de los cheroquis en prueba de amistad.
Oh.
¿Qué le ocurre, señora? ¿No se encuentra bien?
¿Quiere un poco de whisky o agua?
Sí, agua.
Enseguida.
Ah.
Es terrible esta jaqueca.
Quizá Wichita pueda acompañarla. ¿Wichita?
¿Quién es Wichita?
La hermana de Águila Negra. Tenga, beba.
Oh. ¿Molesto? ¡Sí!
Le traigo las zapatillas.
Seguramente querrá ponerse cómodo.
¿Qué se ha creído, señorita? ¿Cómo se atreve a decir
esa impertinencia?
Me quejaré a la dirección.
Chist. No olvide que le duele la cabeza.
A propósito de olvidos,...
mañana seguiremos hablando.
Y nosotros, también.
Blackfoot. Se está bien ahí arriba,
¿verdad?
Venga el revólver.
No, amigo, con la izquierda.
Y ahora vamos a ir juntos a ver al sheriff.
¿No puedes bajar más despacio?
¡Vamos, espabila, idiota!
¡Quieto!
(DISPARA)
(CACAREAN)
¡No podrás conmigo!
¡Entrégate, no escaparás!
Baja voluntariamente.
-¿Para que me mates? No tengo revólver.
-No dispararé contra un hombre desarmado.
-Ah, todo un caballero,
pero no me engañas con esos trucos.
-Está bien, voy a hacerte bajar, pero sin revólver. No temas.
¡Ay!
-Te mataré como a un cerdo.
-Buen trabajito me ha encargado mi amigo James.
La casa invita a sus clientes.
-Muy bien, solo faltaba que llegara usted, Doc Monrove.
-Es lo que yo pensaba.
Saben que no me echo atrás cuando se trata del amor
y de la ayuda al prójimo. Creía que no estaba en Helena.
La muerte ama la velocidad. -¡Vamos, adentro!
-Oh.
-No sé lo que buscaba este,
pero no creo que tenga la conciencia limpia.
Llévatelo. -Seguro que es un cochino cuatrero.
-¿Por qué encerrarle? Lo mejor es colgarlo.
-Excelente idea.
Vamos, todos fuera, señores.
Así contemplaremos mejor al pájaro.
-Entra.
El muchacho empieza bien, veremos cómo acaba.
Tengo una sorpresa.
Este hombre provocó la pelea conmigo cuando asaltaron el banco.
Cuidado. Empiezan antes de lo que yo creía.
Wichita.
-Wichita ha visto que tenéis un herido.
Y viene para atenderle.
-Claro.
Sabéis que tengo derecho a tratamiento médico.
Una enfermera.
Al juez no le importará que lleve un rasguño cuando le cuelguen.
Puedes ocuparte de él.
-Bueno, hay que admirar tu valor.
Ven, tenemos que hacer.
-Vengo a...
-Wichita. -Calla.
No hables.
(Ladridos)
Ven.
¿Dónde está Blackfoot? No ha escapado.
Llévaselo al capitán y dile que...
Ve volando.
Si este hombre es uno de los cuatreros,
poco tardaremos en tener una nueva visita.
Pudiera ser.
Esta muchacha parece un fantasma.
Se presenta por sorpresa.
¿Por qué no estás durmiendo? ¿Le importa que duerma o no?
He encontrado una cosa.
Me parece que es suya. Ah...
Oh, ¿qué es esto?
Nada.
Me caí del trapecio.
Y no había red.
Tom, tenemos que llamar al ejército.
¿O ves otra posibilidad?
¡¿El ejército?!
Si viene, no volveré a Nueva Orleans.
-La herida de rostro pálido
no es peligrosa, sin embargo, volveré a verle luego.
Déjala salir.
Y escribe al comandante de Fort Bernadotte.
-¿No puedes hacerlo tú mismo, James? Al caer me lastimé la mano.
Pues... estamos arreglados.
Mi letra es un desastre. Si me dejan, escribiré yo.
Con el otro sheriff tenía que hacerlo siempre.
Usted dirá.
Está bien.
Coronel Jenkins, Fort Bernadotte.
Lo que yo suponía.
Y la tinta está seca.
Vamos a la taberna. Ahí hay de todo.
Wichita, ¿quieres ayudarme a escapar?
-Que no nos oigan.
He traído un caballo.
Sé cómo puedo ponerte a salvo.
Tiene usted que firmar por lo menos.
Tengo que dejarle ya, estoy viendo que tendré jaleo con mi tío.
"Recurrir" se escribe con dos erres.
Entonces, aunque con mala letra, sabe escribir.
¿Qué te creías?
Tan pronto como amanezca, Doc Monrove llevará la carta.
¿Tiene que ser Doc? ¿Conoces a otro mejor?
Con su coche fúnebre,
hasta los mismos bandidos huyen por no verlo.
Tenemos que bajar y seguir a pie por el pantano. Yo te guiaré.
No tengas miedo.
-No tengo miedo.
-Conozco un escondite donde nadie nos encontrará.
-Deja atado el caballo.
Ven, Jackson.
-Pero ¿adónde me llevas?
-Pronto llegaremos.
-¿Por qué haces esto por mí?
-¿De verdad no lo sabes?
-¡Ven, ven, Jackson!
-¡Ah!
¡Wichita!
¡Si no me ayudas,
no podré salir!
¿Me has librado de la cárcel para traerme a morir aquí?
Escucha, Wichita, serás la mujer más rica del Misisipi.
Te lo juro, iremos a México o donde tú quieras.
Nos casaremos. -¡Mientes!
-Los cuatreros quieren apoderarse del barco correo.
Te lo juro por mi honor y por mi vida.
Tu padre está prisionero a bordo.
Águila Negra y el capitán Kelly quieren liberarle.
Se han aliado para eso.
Créeme, no miento. -¡No te creo!
-¡Ayúdame a salir!
¡No me dejes aquí!
¡No me dejes morir!
¡Es horrible!
¡Me hundo!
¡Ten compasión, Wichita! ¡Ayúdame!
¡Ayúdame!
¡Ayuda!
¿Águila Negra no encuentra un poco extraño...
que el hombre que él llama su hermano blanco
trabaje para el mismo gobierno
que tiene a Viejo Búfalo prisionero?
Pesan más los hechos que las palabras.
Yo he visto el documento oficial que le acredita como agente.
No me basta con un simple papel.
Necesito mejores pruebas.
¿Y esto te basta?
¿Cómo ha llegado a manos de Rostro Pálido?
Según me han dicho, es un símbolo de amistad.
Si vive mi hermano blanco, alguien se lo ha robado.
Si no él... Vive y disfruta de la mejor salud.
Por desgracia.
No tardará en aparecer por aquí
para echar a los cheroquis, así que...
Quiero saber por qué Rostro Pálido tiene esto.
Él se la dio a una amiga suya, una de esas...
Águila Negra entiende lo que quiero decir.
Lástima.
Un buen trabajo.
(Cánticos)
¿Tan pronto nos abandona, señora...?
Edword.
Ah, sí. Llámeme Adelaine, sheriff.
En cuanto a lo de abandonarles, no lo crea.
Como usted no puede ayudarme...
¿O tal vez puede y no quiere?
Pero ¿cómo? Le había dicho a usted que Wichita...
¿Dónde está Wichita? Ni idea.
¿Whisky? Claro.
¿Tomará uno conmigo como despedida, Adelaine?
¡Hola, señora Bridleford! -¡Buenos días, sheriff! ¿Qué tal?
Ustedes no saben nada de los cuatreros.
De ese asunto estoy mejor enterada que nadie.
Los vi cuando el asalto del banco.
Vivo enfrente, en la misma calle. -Cuéntenoslo.
Noticiario viviente de Helen. Sus compinches
se largaron y el herido quedó en el suelo.
Cuando todos se habían marchado, llegó el jefe.
Creí que iba a desmontar,
pero ni soñarlo, le remató. -¿Cómo?
¿El jefe remató a su cómplice? -¡Sí! ¡Sí! El herido
le llamó capitán, estoy segura,
y le remató sin compasión.
Como me llamo Betty Bridleford.
¡Eso es mentira!
No contesto a semejante impertinencia.
Yo estaba a 20 m cuando ocurrió,
y desde mi ventana lo vi perfectamente.
"Georgia",
gritó el herido.
Aún parece que lo estoy oyendo.
"Georgia".
Nunca he permitido que nadie me llame embustera
y menos una mujer de aspecto tan dudoso.
(RÍEN)
Señora Bridleford, la señora no ha pretendido ofenderla.
Es que la historia le ha parecido increíble, ¿verdad? Siéntese.
-Nos vamos a permitir beber una ronda
a la salud de la señora.
¡Por ella! (TODOS) ¡Por ella!
Tengo que marcharme, de lo contrario, perdería el barco.
Adiós. Adiós, sheriff.
Espero que sea pronto, Adelaine.
¡Georgia!
-¿Georgia? -¿Qué?
¿Por qué quiere irse...
ahora que esto se pone interesante?
Venga conmigo, señora. ¡No puede encarcelarme sin motivo!
¡No hay contra mí la menor prueba!
Encarcelarla...
La consideramos como visita.
Hola, James. ¿Es tu día de recibir señoras?
-Los cuatreros quieren apoderarse del Van Buren
y llevarse a mi hermano.
Los cheroquis están en pie de guerra
porque Viejo Búfalo ha sido hecho prisionero.
Eso es una locura. Quieren liberarle.
¿Cómo lo sabes?
No me pidas que te diga lo imposible.
Reúne a unos cuantos hombres y alcanzad el Van Buren.
Hablaré con los cheroquis.
Mi hermano blanco y yo iremos juntos.
No. Vete con Tom.
Si no llego, detén a Águila Negra.
¡Sáqueme de aquí, sheriff! ¡Sáqueme de aquí!
Espere.
¿Qué son las palabras
cuando no expresan lo que siente el corazón?
Pero Águila Negra me llama hermano.
-Tú sheriff.
El sheriff no es un empleado del Gobierno.
Me niego a creer que Viejo Búfalo está prisionero.
Es una mentira.
-¿Y el símbolo de amistad
que tan confiados dimos
a rostro pálido?
-El hombre blanco se considera muy sabio,
pero es innoble. ¿Cree que Águila Negra
no puede ver que ha perdido la luz de sus ojos
y está ciego?
¿Que no distingue la pluma de águila de la de ganso?
¡Fuera, llevadle de aquí!
¡A los caballos!
Capitán, el coronel Harper Lee está a bordo.
-¿El famoso defensor de Fort Laramie?
¡Barco grande! ¡Barco grande!
¡Viene! ¡Allí!
-Tom, cheroquis.
¡Espera, hablaré yo sola!
¿Dónde está mi hermano?
¿Dónde está Águila Negra? ¡Decídmelo!
¡Tom!
¡Socorro!
¡Socorro!
-Rápido, hay que huir. -A la piragua.
(ARREA LOS CABALLOS)
¿Quién diablos es este pajarraco? -Doc Monrove.
-Hola, ¿qué tal?
-Mis caballos son sementales indios,
y cuando las yeguas indias los vean,
me parece que se acabará mi latín.
(RÍEN)
-Es un honor tenerle a bordo del Van Buren.
-El teniente Randolph. Comandante en jefe de la escolta.
Coronel Harper. Escolta de honor...
¿Llevamos personalidades? -Servicio normal, coronel.
-Bueno, solo en parte, coronel.
Tenemos otra personalidad a bordo, Viejo Búfalo.
En otro tiempo, los perseguíamos y hoy viajan en nuestros barcos.
Ha tenido Viejo Búfalo éxito en Washington.
-Los cheroquis seguirán en el suelo de sus antepasados.
-Venga conmigo al puente de mando.
Hay una magnífica vista y lo apreciará mejor.
Gracias, capitán. Con mucho gusto.
Excelente barco, capitán.
Este es el puente de mando, si quiere mirar...
Estamos casi en la posición.
Ojo avizor.
Por favor, coronel,
si le interesa...
¿Me permite? No faltaba más, coronel.
Desde joven, siempre ha sido mi mayor ilusión
pilotar un barco como este.
¡No! -¡¿Qué hace usted?!
-¿Se ha vuelto loco?
Ahora todos arriba. -¡Bien, capitán!
¡Todos los pasajeros
fuera de cubierta!
-¿No lo han oído? ¡Fuera de cubierta!
-¡Aaah!
-¡Fuera de cubierta!
(Gritan los indios)
(Disparos)
¡No tiréis!
¡Por favor, no tiréis!
(Disparos)
¿Y si Viejo Búfalo ve a Águila Negra?
¡Vamos, fuera de cubierta!
¡Águila Negra!
(GRITA)
¡Águila Negra, no disparéis!
(Disparos)
¡Basta, mis hermanos indios no disparar!
¡Los indios huyen, se ha rechazado el ataque!
¿Adónde van tus guerreros?
-Águila Negra ama a sus hermanos.
Ama a Viejo Búfalo, su padre.
Tiene que cumplir con su deber.
(GRITA)
-Temo que empiecen otra vez. Mira lo que viene.
-¿Dónde?
-Allí, los arbustos.
-¡Los arbustos se mueven, son indios!
Indios!
¡Vamos, fuego, fuego, tirad a los arbustos!
(Disparos)
-¡Atrás!
¡Atrás, hermanos!
(Disparo)
-¡Fuego, fuego!
-¡Quieren incendiar el barco!
-¡Quieren abrasarnos!
-¡Tirad, tirad, si no, vamos a volar todos!
(Disparos)
¡Los indios suben a bordo!
Han incendiado el barco.
¡Padre!
¡Padre!
Ha muerto.
Padre, Wichita ha vuelto contigo.
He vengado la afrenta de rostro pálido.
-Hija, aquí está el documento.
Ten cuidado con él.
El padre blanco respeta nuestros derechos
puesto que una rama de los cheroquis...
(Gritos y disparos)
-¡No tienes nada que hacer aquí!
¡Fuera!
-Escucha... -¡Vete de aquí!
-Tiene algo que decir.
(Disparo)
Vamos, deprisa.
Vamos, Wichita.
¿Tienes el documento? -Sí.
Ese hombre es el culpable de la muerte de Viejo Búfalo.
¿Por qué ha dejado...? Capitán, tenga.
(RÍE)
-Solo quería el oro.
(Disparo)
¿Significa eso que Águila Negra falta a su palabra
y no estará a mi lado cuando ataquemos?
Mañana, cuando mi sombra mida dos veces cuatro pies,
los cheroquis atacarán la ciudad.
Magnífico.
A repartir el botín.
-Atención, chicos.
-Despacio, muchachos. Dejad algo para mí.
-Valía la pena.
-Creo que por hoy hemos terminado.
(Disparo)
Que quiten los uniformes a los soldados.
Han pedido el envío de tropas y las van a tener.
Nos marchamos.
De acuerdo.
-Ánimo, chicos.
Vamos.
Piensa lo que vas a hacer.
-Tengo que volver con los cheroquis, aunque me cueste la vida.
-Suerte, Wichita.
¡James!
Mi hermano blanco, en manos de los cheroquis.
He llegado a tiempo. Wichita.
Menos mal.
Fui al Van Buren con Tom.
La lucha ha sido muy violenta.
Dime... ¿Y tu padre, se ha salvado?
No, mi padre ha muerto.
Su cadáver ha quedado en el barco, envuelto en llamas.
Antes de morir, me entregó un mensaje para los cheroquis.
Ven conmigo.
Mi sitio está aquí.
Quiero expiar mi culpa.
Suerte, Wichita.
¡Aaah!
Leopoldo, mi marido, la vio llegar.
-Esperamos que lleguen los soldados.
Tienes que hacer algo, tío Jonathan.
Pero ¿qué?
James hubiera hecho algo. Dime qué.
-Yo no soy el alcalde. En el almacén, hay armas.
¡Por el amor de Dios, no vaya a hacer un disparate!
No tienen valor para asaltar Helena.
-¡Vamos, al almacén! -¡Al almacén!
¡Wichita!
¡Te dije en el barco que no quería verte más!
-He vuelto para ayudar a los míos.
-¡Mientes! La tribu se avergüenza de lo que has hecho.
¿Quién quiere un arma de verdad?
¡El que tenga un arma que se largue!
Ante todo, calma. ¡Cuidado!
¿Dónde está Tom?
-¡Leopoldo, espera!
-¿Qué ha pasado en el Van Buren?
-Llegamos demasiado tarde. -¿Y dónde está Tom?
-Debe haber quedado en el barco.
Cuando llegamos, se produjo una explosión.
¿Qué ha sido de James? Tenemos que ayudarles.
-¡Necesitamos ayuda urgente!
¡Nosotros pondremos barricadas!
-¿Creéis que los bandidos van a tropezar ahí
y se van a romper la cabeza?
-¿Quién quiere café? -¡Largo!
-¡No tan rápido! -¡Aquí está el sheriff!
(GRITAN)
-¿Dónde está el sheriff?
Dame tu revólver. Le hemos echado de menos.
-Tome, sheriff. Gracias.
¡James!
Perdone, estaba preocupada y temía que no volviera.
Eso creía yo. Por la seguridad general.
Seguid vosotros. Roy.
¿Habéis tenido noticias? No, aún no.
¿Qué ha sido de Tom? Tiene que haber pasado algo.
Perdonad, tengo una cita importante con una preciosa joven.
¡Ánimo, a trabajar!
Creía que no llegaba nunca. Pues ya estoy aquí.
Quiero que me lleven ante el juez de paz.
No tiene derecho a retenerme aquí. En efecto.
Solo un par de preguntas, señora.
¿Dónde está la pipa de la paz, la que me quitó del bolsillo?
¿Qué dice?
¿se ha vuelto loco? Se la devolví y la guardó.
¿Y cómo la tienen los cheroquis?
¿Por qué voy a saberlo??
Se la habrán robado.
No tiene pruebas contra mí.
El juez no le hará caso. Eso dice usted.
¡Ya están aquí!
¡Qué alegría!
¡Alto!
¡Desmonten!
(Alboroto)
Teniente Kelly,
del tercer escuadrón de Fort Bernadotte.
Celebro verle. Igualmente, sheriff.
¿Están todos?
Somos solo la vanguardia.
Han puesto en marcha el escuadrón completo.
Cuantos más, mejor. Han asaltado el Van Buren.
Un golpe de audacia. Perdone, teniente.
Juraría que he visto su cara en otra parte.
Eso no es posible.
Mi cara no ha cambiado de sitio.
Bonito sombreros llevan. Parece que estamos en el circo.
-Atención, llegan clientes. -Sin bromas.
Buenos días. -Buenos días.
-¿De dónde vienen? Venimos de Dixburg.
-¿Adónde se dirigen?
-Tenemos que ir a Helena.
-Ya no es necesario.
Hemos acabado con esa chusma. Lo mejor es que desanden el camino.
-¿De verdad podemos regresar?
-Claro. -¡Podemos regresar!
¡Ya no nos necesitan! -¡A casa!
¡La guerra ha terminado!
¡Lo importante es que en Helena, reine de nuevo el orden!
¡Vámonos!
La ley de los cheroquis castiga a los que abandonan la tribu.
Estoy dispuesta a aceptar la ley de los míos.
Mi hermano se dará cuenta... -Ave, César.
Quiero expresarle mi más sentido pésame
por el fallecimiento del jefe.
Supongo que el sepelio será, como corresponde a su rango, magnífico.
Los ataúdes Monroe son los mejores.
-¿Rostro pálido quiere leer este escrito
y comunicarnos su contenido?
-Está firmado por el presidente de los Estados Unidos
y garantiza vuestro territorio.
¿Y ha llegado a esa interesante conclusión
por lo que le ha dicho esa señora...?
Según ella, Edworf.
Por lo que le ha dicho la señora Edworf.
Bueno, yo ya me había imaginado alfo.
Fúmeselo a mi salud, sheriff.
Gracias, teniente.
No sé si podrá sacarme de un apuro.
¿No tendría un Winchester para mí?
Pase a elegirlo. Gracias.
¡Alan!
¡Georgia!
Gracias a Dios, creí que no llegabas.
¿Qué es esto?
¿Cómo estás de uniforme?
No te asuste el cambio de traje, soy el mismo.
¿De verdad te alegra tanto volver a verme?
No comprendo.
Llevo 24 horas esperando tu llegada para que me saques de aquí.
¿Lo ves, amor mío? En mí, se puede confiar.
Y en ti, no.
Quizá tú puedas explicar por qué mi plan,
indudablemente, un buen plan,
¡se ha ido a pique por un fallo!
¿Cómo, el Van Buren?
Ya no sirve para mis fines.
Tiene algo en común contigo.
Nunca me han gustado los fallos.
Y los traidores
deben morir.
¡Juro que no te he traicionado!
¿No serás capaz de asesinarme? ¿Quién ha pronunciado esa palabra?
Voy a revisar este Winchester.
Por casualidad, se disparará un tiro que quedaba en el cargador.
Ocurre muchas veces. ¿O no?
¡Entonces, dispara, dispara!
Sí.
Tengo que matarte.
No creas que me gusta, pero tengo que hacerlo.
(Disparo)
¡Aaah!
¡James!
¡Socorro!
¡Manos arriba, Kelly!
Me alegro de que haya venido.
Así me evito tener que ir a buscarle.
Tire al suelo el revólver.
¡Tírelo!
Ahora comprendo por qué no me han gustado nunca los cigarros puros.
He esperado esto durante años.
Pues por fin ha llegado. ¡Aaah!
Por cierto, en circunstancias desgraciadas para usted.
Suelte a la chica.
Una cosa que no pienso hacer.
Pero le propongo que hagamos un trato.
Cada uno podrá tener lo que desea.
Libertad para mí y para mi gente.
Tomaremos el próximo barco y nos iremos al golfo de Méjico.
Y usted...
Creo que el precio no es demasiado alto.
Naturalmente, ella nos acompañará hasta que estemos a salvo.
Entonces, la desembarcaré. Le doy mi palabra.
¿Su palabra?
¡Aaah!
¡Maldita!
Hay que avisar a todos.
¡Atención, los soldados son piratas!
¡A cubierto, refugiaos en las casas!
¡A cubierto! ¡Preparaos para el ataque!
Incendiad la taberna. ¡Incendiadla!
(Disparos)
¡Socorro!
¡Fuego, fuego!
(Caballos)
Buena idea la del capitán.
-¿Qué, Sanders?
-Que nos dividamos en tres grupos. Será mayor la sorpresa.
¡Vamos!
Fuera de aquí, a cubierto!
(Disparos y explosión)
Parece que algo ha fallado.
-Vamos a la ciudad. -Si queda algo en pie.
¡Vamos, adelante!
(Disparos)
¡La taberna está en llamas!
-¿Qué? ¿En llamas?
-Los soldados son cuatreros. Seguramente robaron los uniformes.
¿Qué hacemos?
Nos han dejado en la estacada.
-Será mejor que pregunte al alcalde. -Está bien.
-Un momento.
A ver si encuentra a Bill.
Tal vez nos dé una solución.
¡Evelyn, Evelyn!
(TOSE)
(Disparos)
Gracias por salvarme del fuego, James.
¿Gracias? Creo que te has torcido el pie.
Ya está mucho mejor.
Pobre tío Jonathan, no tenía asegurado el hotel.
(TOSE)
Por mí, ya puede derrumbarse.
El whisky lo he salvado y el edificio lo aseguré ayer.
(Disparos)
¡Eh, Sanders, el sheriff está resguardado!
¡Vamos a por esa gentuza!
¡Juez Dayton, me han dicho que venga a verle!
Si no me equivoco,
llego demasiado pronto. -¿Demasiado pronto?
¿Por qué? Pase, tenemos que hablar.
-Usted quiere huir, señor Dayton.
¿O pretende que le siga llamando juez Dayton?
No, está en mala situación.
No sirve la traición con los cuatreros.
El capitán Kelly y sus bandidos
pueden incendiar todo para su misterioso jefe
como de costumbre.
¡No saldrá de aquí.
¡Canalla!
¡Traidor!
-No comprendo por qué está tan excitado.
¡Ah, capitán Kelly!
(Disparos)
¡Jía, jía, jía!
-Es un loco, pasearse por aquí.
-¡Vamos!
-No le va a servir el truco.
Allí va el coche.
(Disparos)
¡Repartíos por las casas más cercanas!
Venid, chicos,
os invito a un trago de mi mejor whisky,
que buena falta nos hace.
-"Salve, Cesar, morituri te salutam".
Hola, sheriff,
los que van a morir te saludan.
¿Cómo se le ha ocurrido?
Yo contaba con todos, pero con usted no.
Muchísimas gracias, sheriff.
Es una condición de mi oficio.
Aparezco cuando no me esperan.
-¿Ha traído municiones?
-Un momento.
No, municiones no tengo.
-¡El juez se escapa! ¡Dayton, alto!
(Disparos)
Por favor, dame el cuchillo. ¿Qué vas a hacer con él?
Enseguida lo verás.
1000 dólares para el que me entregue vivo a Lively.
Acércate por el tejado que hay a la espalda.
1000 dólares es una bonita cantidad.
Bien, jefe.
Jefe, Evelyn está fuera. ¡Evelyn, Evelyn!
Alguien quiere escapar. Mátale.
(Disparo)
Hice blanco. Atrás.
-¡Atención!
(Disparo)
Señor Dayton, ¿le quedan municiones?
¡Señor Dayton!
¡Socorro!
¡James, socorro!
¡James!
¡James!
¡James, socorro! ¡Abran!
Cálmate, hija.
Han matado a Bill, le he visto muerto.
-Las últimas cinco balas, sheriff.
(Disparos)
¡Habitantes de Helena!
Imbéciles.
¡No tenéis municiones, sabéis que estáis perdidos!
¡Lo que no sabéis es que yo
no quiero a tontos como vosotros!
¡Solo me interesa uno!
¡Vuestro sheriff!
¡Sal de tu escondite, lo arreglaremos entre los dos!
¡Los demás, fuera de la calle y de las ventanas!
Hay que pensarlo.
Los espartanos solían rehusar.
Debemos imitar a los espartanos. -¿Lo oye?
¡James Lively!
¿No me oyes?
¡12 pasos atrás del centro de la calle!
¡Da tiempo a prepararse para la eternidad!
¡Vamos!
¡Voy! ¡No, James, eso no!
No tengas miedo. ¡No, James!
Cálmate. Ven aquí.
Escapad si me ocurre algo. ¡James, quédate!
(LLORA)
No llores.
Nueve, diez.
(Disparo)
¡Alto, aquí!
¿Qué pasa? ¡Ven, hija!
Ayúdenle. Que no nos descubran.
¡Águila Negra!
¡Muerte al traidor! ¡Deteneos, deteneos!
¡Deteneos!
¡Aaah!
Qué horror.
Herida de arma de fuego. Aplicar mis famosas compresas.
¡Rápido, rápido, mi maletín! ¡Vamos!
-Es de suponer que se recupere.
¿Qué? ¿Ya están bien del todo esas piernas, juez Dayton?
(Disparos)
No hay herida que resista las famosas compresas de Monroe.
Sanará usted inmediatamente.
Si sigue así, no tardarán en meterme bajo tierra.
Por mi oficio, me alegraría, pero como amigo, lo sentiría mucho.
-Águila Negra. No te muevas.
-Hemos dado muerte al traidor.
Ningún bandido escapará.
Nos habéis salvado, Águila Negra.
El Misisipi se ha teñido de sangre.
Pero hemos salvado a mi hermano blanco.
Y mi hermano indio
ya está tranquilo.
¿Castigarás a Wichita?
Se sienta delante del fuego al lado de su hermano.
Y los cheroquis están orgullosos de la hermana de su jefe.
Adiós, Tom.
Buena suerte como sheriff.
Gracias, James.
Mi padre siempre ha dicho que un hombre puede trabajar por dos.
Hasta la vista.
Saluda a todos los de la granja. Lo haré.
Buena suerte.
¿De verdad piensas volver?
¿Pronto?
Lo antes que pueda.
En cuanto la granja esté en condiciones para vivir.
Necesitas un techo, ¿no?
-(CARRASPEA)
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