All language subtitles for Demonios en el jand├нn 1982 ESP

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Original subtitles

¡Viene la tarta!

(NIÑOS) ¡La tarta, la tarta, la tarta!

¡La tarta, la tarta, la tarta!

-¡Estate quieto!

(NIÑOS) ¡La tarta, la tarta, la tarta!

¡La tarta, la tarta, la tarta!

¡La tarta, la tarta, la tarta!

-¿Has visto a Juan? No.

¿Está ya montada la mesa?

¡Ten cuidado!

Juan, que te llama tu madre.

Oye,

que tengo que hablar contigo, Juan.

Juan. Después de la boda.

¿Todavía estas así? Sube a vestirte.

¡Angelita, echa una mano!

Juan, se ha soltado otra vez el toro.

-¡Toro, toro!

-¡Toro, toro, toro!

Trae, que estas son del bueno.

¡Madre! ¿Qué?

¿Dónde están los gemelos? Ahora te los llevo.

¡Viva el novio! Que no se las beban.

Venga, vamos.

-¿Dónde está el velo de la novia?

¡Está aquí, lo tienen que coser!

(Claxon)

¡Venga ya, me cago en diez!

Con este velo se casó Gloria.

Sí, sí, con este me casé, pero dese prisa. Jesús, qué pachorra.

¿Tu señorita necesita algo? No señora, muchas gracias.

Menos mal.

Los encajes de esta mantilla los hicieron las monjas de Loeches.

A ver qué tal ha quedado.

Ya están aquí, qué alegría. Qué alegría verla.

No les esperaba tan pronto.

Cómo has crecido. Sí.

Termínelo prontito. ¿Qué pasa?

El restaurante solo tiene 15 cucharas y 30 tenedores.

-Vaya por Dios. La novia sin velo,

el "restaurán" no tiene cubiertos, no tiene fiambres.

Parece que me caso yo.

Si no fuera por usted, se casaría en bragas.

-Deme algo, señora, que Dios le dé salud.

¿No tienes padre? Está en la cárcel.

Algo habrá hecho.

Hala, quita. ¡Tú, cuidado con las botellas!

¡Juan!

¿Quieres dejar de enredar de una vez?

¡No tengo nada para vosotros!

¿Qué os voy a dar? ¡Que no tengo nada, marchaos!

Dios mío, estos aquí, y yo sin arreglar.

¿Qué hago ahora? Todo lo tengo que hacer yo.

Vayan pasando, estoy sin arreglar, tengo muchas cosas que hacer.

María, vete a por la mantilla. ¿Qué tal, qué tal?

Pase us... ¡No tengo nada! Cortadas muy finas, como me dijo.

¡No, lo que te dije es que quitaras los pellejos,

y se los des a estos niños!

¡Angelita, Angelita!

-¡Denos algo! -¡Denos algo!

¡Saluda!

(Campanadas)

¿Qué tal? Por ahí, por ahí.

-¡Por favor, una ayudita!

¿Tú ya estás vestida? Yo, sí.

Mujer, aunque estés de luto, puedes llevar esto. Toma.

Ya está cosida. Está bien. No me lo pierdas, ¿eh?

¿Lo ves? Así.

¿Todavía estás con las botellas?

¡Toda la mañana para hacer una cosa, parece que estás dormida!

Hola, ¿dónde vas? A por unas botellas.

Eh... ¿Dónde vas tan deprisa, guapa?

¿Has robado ese broche? Me lo ha prestado mi tía.

Es buena doña Gloria contigo, ¿eh?

Es buena doña Gloria conmigo, igual que con la novia.

Pero mi señorita es una señorita. ¿Y yo qué soy?

Guapa. ¿Eres tonta, chica?

¿Por qué no me das una botellita para los músicos?

Luego. Angelita...

¡De estas botellas, no! ¡Bueno, coño, bueno ya!

Déjame que abra una para los músicos, Angelita.

No, de estas, no.

No, de estas, no. Mira qué terca.

Dame una, y yo... Dales un traguito, mujer.

Que no. Luego, es que estas son... Hay más, dame una para los músicos.

¡Que no, hombre!

Luego te doy del otro que hay dentro.

Le dices a mi madre que la he cogido yo, ya está.

Señorito Juan, ¿puede venir un momento?

(Música)

¿Tienes un cigarrillo?

¿Tú fumas? Tengo unos nervios...

Toma.

(Música)

¿Qué miras?

Que tienes los dientes muy grandes,

y eres un poco bizca.

Con todo, eres la mujer más guapa que he visto en mi vida.

(Música)

¡Para ya, que te mojo! Me lo has prometido.

¡Dejadme en paz, coña!

¿Qué pasa aquí? Esta, nos ha prometido unos tragos...

He bajado allí abajo, y lo primero que os he dicho,

es que no os podía dar. ¿Todavía estás con las botellas?

Estoy diciendo que iba a dejarlo y que...

¿Todavía con las botellas? Llévalas para allá.

(Música)

Hermano, tengo que hablar contigo. Cuando quieras.

Luego.

La camisa. ¿Y de qué?

Ahora te traigo el pañuelo. He decidido vender ese toro.

¿Y eso?

Está demasiado peligroso, ha crecido mucho.

Toma.

Además, voy a quitar las vacas. ¿Que vas quitar las vacas?

Nosotros somos comerciantes.

Déjame.

Ese toro también es mío.

Ya sé yo que tú y ese toro... El pañuelo, toma.

Para ti es como si fuera un pariente, ¿eh?

Me cago en la leche...

La estilográfica aquí es más elegante.

(RESOPLA)

Qué hijos tan guapos tengo,

y qué majos.

A ese toro te lo voy a hacer chuletas.

¿Qué vas a hacer a ese toro?

¿Qué vas a hacer a ese toro?

¿Qué vas a hacer a ese toro? Estate quieto.

¿Qué le vas a hacer? Quieto.

Te arrepentirás de lo que has dicho.

Que te estés quieto. Juan, no des el día.

¡Quieto!

-"In nomine Patris, et Filii et Spiritus Sancti". Amén.

(Campanadas)

(Ruido)

(GRITAN ASUSTADOS)

¡Tranquilos, que no pasa nada, hombre, que solo quiere jugar!

¡Sujétalo!

Tú no tengas miedo.

No tengo ningún miedo.

(Conversaciones superpuestas)

(Música)

Esperadme aquí, os vais a enterar de lo que es un buen vino.

Esperad aquí, ¿eh?

(Música)

¿Qué haces tú aquí? Nada.

Nada, hermano.

¿Te pasa algo?

¿Que si me pasa algo?

Pero si nadie resultó herido, hombre.

Mañana ya no se acuerda nadie, ya verás.

Venga, coño.

Ven.

¿Sabes lo que hay aquí?

Cañas de pescar, y cosas viejas.

¿Y qué más?

¿Y qué más? Estraperlo.

Pero lo que no has visto, es esto.

(CARGA LA PISTOLA)

Vas a matar a tu amigo el toro ahora mismo.

¿Yo?

Hazlo tú.

Hay que mandarlo al matadero, si no, la carne no sirve.

¡Eres un judío de mierda! A mí no me digas eso, ¿eh?

Mira lo que hago con tu arroz. Muy bien, también es tuyo.

!Estraperlista!

¡Judío!

Oye, eso, no.

El aceite, déjalo, el aceite, déjalo.

¡Estate quieto, estate quieto!

¡Estate quieto, estate quieto!

Mira lo que hago... ¡Deja el aceite!

¡Deja el aceite!

¡Deja el aceite!

¡Me cago en...! ¡Deja el aceite!

(DISPARA)

¡Joder!

Casi te mato, ¿eh?

No importa.

Pero, coño, ¿cómo no va a importar, joder, si casi te mato?

¿Me perdonas?

Sí, te perdono.

¿Cómo me vas a perdonar una cosa así? !Que sí que te perdono, coño!

Bueno, no te pongas así, ¿no?

¿De verdad que me perdonas? Claro que te perdono, hombre.

¿De verdad?

Bueno.

Trae. No pesa.

Yo creo que lo mejor es que te vayas de esta casa.

¿Que yo me vaya?

(Motor)

Adiós. Adiós.

(Coche se aleja)

¿Te vas a ir?

¿Por qué lo preguntas?

Llevas la gabardina de tu hermano. Es la vieja.

La gorra es la del contable. Ya se la devolveré.

Y el reloj, de tu hermano. Sí.

La maleta es la tuya,

lo siento, pero no encontraba otra.

¿Te vas porque habéis discutido?

Sí.

Pues toma.

¿De qué tienes tú este dinero?

Porque lo he cogido de la caja.

No me gusta que hagas esto,

este dinero es de mi familia.

Sabes que estoy embarazada, me parece.

No te reprocho nada.

Ya veremos lo que se hace.

No sé, tú no eres un sinvergüenza,

un sinvergüenza se iría de aquí dejándome así, como estoy.

Me voy.

¿Adónde?

A Madrid. ¿A qué?

A trabajar.

Si tú no sabes hacer nada.

Yo soy falangista.

Te vas porque no quieres estar aquí cuando venga Ana,

no podrás vivir en la misma casa.

¡Que no es eso!

Anda, tonta, ven.

No vayas a perder el autobús.

Pero si sabes que siempre me has gustado tú,

desde que te veía pasar, de pequeñita.

También veías pasar a Ana.

No.

Ven.

Ven aquí.

¡Ay!

Piensas en Ana, ¿eh?

No.

Estás pensando en Ana. No.

Que estás pensando en Ana. No.

Estás pensando en Ana.

Estás pensando en Ana.

Estás pensando en Ana.

Estás pensando en Ana.

Estás pensando en Ana.

(GIME) Estás pensando en Ana.

¡Ah!

(GIME)

(RESOPLA)

Ya, ya.

Quítate.

(Portazo)

¿Qué haces aquí? ¡Ay, qué susto, tía!

Limpiando.

(IRÓNICA) Pobrecita, tú siempre limpiando,

pero yo no te he dicho que limpiaras.

Lo dejo.

Tú solo trabajas para hacerte la mártir.

¿Yo?

Tú has venido a esta casa para envenenarnos a todos.

¿No dijo usted que viniera cuando murió mi padre?

(LLAMAN)

Cómo me pagas tú lo que he hecho por ti.

Juan se ha ido por ti, por tu culpa,

porque andabas buscándole todo el día, comprometiéndole.

Por favor, me he quedado sin aceite. No se preocupe, ahora la despacho.

Y no quiero ofender la memoria de tu padre, pero todos sois veneno.

Y además, hija, te has podido quedar embarazada,

y entonces tendrías que irte de esta casa, ¿dónde vas a ir?

No tienes parientes,

no me tienes nada más que a mí.

Toma.

Todos estos bidones de aceite no podemos tenerlos aquí,

vigilan mucho ahora.

Si yo encontrara a alguien de confianza,

que se los llevara lejos...

Si quiere, lo puedo llevar a la casa de arriba.

¿Tú? ¡No!

Prometí a tu padre cuidar de ti,

hice una promesa, y Dios me puede castigar si no la cumplo.

¿No estás bien aquí?

No quiero parecerle desagradecida, pero...

yo prefiero irme arriba. Tú decides, hija.

(Música)

(OFICIA EN LATÍN)

Amén.

Doña Gloria, buenos días. Buenos días.

¿Ha visto usted el periódico? No.

Hay una foto de su hijo Juan. ¿A ver?

-¿Quién me lo iba a decir a mí

cuando íbamos juntos al colegio? Este será ministro.

Por cierto, si le escribe, dele las gracias,

seguro que el puesto en la comisaría se lo debo a él, ¿eh?

Sí, claro. Gracias.

¿Me lo da? ¿Cómo no?

Disculpe.

Ay, pobre gitanito...

No creo que el niño tenga nada malo, pero es un delicado, se cría mal,

y descalzo, cogiendo frío... No tengo nada.

Conviene que lo vea un especialista.

-Deme algo, por favor. -En fin, usted verá, es su abuela.

Somos cuatro gitanitos...

Adiós, Osorio, y muchas gracias. De nada, adiós.

Dios me va a castigar por no ocuparme de ese niño.

¡La reina del estraperlo!

¿Es ese? Sí.

¿Sabes quién soy?

(Camión se aleja)

Era mi abuela.

(LLAMA) ¿Se puede?

Nosotros llevaríamos a Juanito a un buen colegio,

y recibiría la educación que le corresponde.

Bien calzado, vestido...

Es un niño delicado como su padre.

¿Dónde lo pongo?

Ahí.

Mi nuera Ana no puede tener hijos,

Dios da hijos a quien no los necesita, y a otros se los niega.

Tienes la casa muy limpia,

mira, lo que más admiro en la mujer es la limpieza.

Y educas muy bien al niño.

No pienses que queremos quitarte a tu hijo,

solo queremos lo mejor para él y para ti, que eres tan buena.

Los hijos...

Pasa una mil calamidades para sacarlos adelante, y luego...

Mira mi hijo Juan.

Claro que él ahora tiene un puesto de mucha responsabilidad,

pero podía venir a vernos.

Es guapo, ¿no?

Muy guapo.

Mi hijo se queda aquí conmigo.

Muy bien.

Déjalo bien.

¿Me das un beso?

Ángela. ¿Qué pasa?

Si necesitas algo, me lo pides, si te he ofendido, me perdonas.

¡Juanito!

Toma, esto era de tu padre.

¡Mama!

Mira, era de papa.

-Hola, rojilla.

Se ha recibido una denuncia. Ah, ¿sí?

Hay estraperlo en la cuadra.

¿Ahora se da usted cuenta?

Hace mucho tiempo que está el aceite ahí adentro.

¿Qué se creerá que come el mamón este?

Lo que hay ahí no es mío.

Sí, eso es lo que tú dices,

pero si lo tienes tú, es como si fuera tuyo.

Dame el cubo del cisco, hijo.

Si vas a la cárcel, te quitarán el niño.

¿A que no sabes quién me dijo que aquí había estraperlo?

¡Hola, chaval!

Oye, yo soy muy amigo de tu padre,

por lo menos lo era antes de que fuera tan importante.

Nadie trata de quitarte el niño, pero no puedes pensar solo en ti,

el niño merece ocupar el sitio que le corresponde en la vida.

-¿Qué, Juanito, nos vamos?

-No me quiero ir. Oye, ¿en qué hemos quedado tú y yo?

No te asomes a la ventanilla.

¡Mama, mama!

¡Mama, mama!

(Música triste)

Te voy a enseñar la tienda.

¿Te gusta esto, eh?

(Música)

No pongas las latas al lado de la ventana, que se hinchan.

Juanito, no te pierdas, ven aquí.

¿Quieres una galleta? Toma, recién tostadas, de Aguilar de Campoo.

Por aquí, por la derecha.

Esto es mermelada, mermelada de Murcia.

Mira, fíjate qué chorizos tenemos, toca, toca.

¿Cómo están, están duros?

Los chorizos tienen que estar duros.

A ver si vas aprendiendo, ¿eh?

-¡Mira, mira, mira!

-La primera moneda que entró en esta tienda.

¿Quieres un chocolate?

Este es...

este es el sinvergüenza de Toño,

y este, el golfo de Salvador, verás:

¿quieres una copita? (ASIENTE)

Pero de un solo trago, ¿eh?

Es un crío, y ya tiene todos los vicios. Anda, vamos.

Lentejas francesillas, finísimas.

Judías del Barco, mira, mira qué hermosas son.

Garbanzos,

los garbanzos españoles son los mejores garbanzos del mundo,

y los mejores de España son los de Fuentesaúco.

Lentejas de Salamanca,

tiernas, tiernas.

Mira, la patata colorada, fíjate qué hermosa.

Y esto, pimentón de Espinardo,

qué bien huele.

Y aquí, arroz de Calasparra,

no se pega nunca.

Anda, dale un beso, es tu tía. Hola.

¿Qué hay ahí?

-Nada, tu abuela tiene prohibido entrar aquí.

Tu padre se escondía dentro cuando hacía alguna trastada.

Ahí solíamos guardar las cañas de pescar, hay un armario lleno de...

-¿Me puede firmar este albarán?

Vaya, por fin vienes a ver a tu abuela.

Mira, es la caja.

¿Te gusta?

Anda, marca, no seas bobo.

Ahora ahí, en la manivela,

hasta el fondo.

Con la caja hay que estar siempre vigilando,

hay que tener mucho cuidado con todas esas.

¿Con cuáles? Con todas.

Mira, esa del pañuelo, era la mujer de uno malísimo.

Buenos días. Hola, buenas.

A ver.

Tome. Adiós.

Durante la guerra nos amenazó con quitarnos la tienda.

¿Dónde está ahora?

Muerto.

Buenas. Buenos días.

Tome. A ver.

Gracias.

Mira.

Esa de negro es la madre de Salvador, la peor de todas,

siempre está diciendo que volverán los suyos, que volverán los suyos.

Ella y su hijo Salvador están de acuerdo, ¿entiendes?

Mírala.

Mírala bien.

Buenos días. Hola, buenos días.

Adiós, recuerdos.

¿Te has fijado bien?

(Mugidos)

(Mugidos)

(Mugidos)

¿Me puedo quedar un rato?

Es que a la abuela no le gusta que las mujeres fumen.

¿No tienes miedo aquí solo?

A veces, yo también tengo miedo en esta casa.

¿Mi padre era muy valiente?

Sí.

(Ladridos)

(Ladridos)

(Golpes)

No está mal, un poco ácido.

Qué frío hace aquí.

(Ladridos)

(GRITA) ¡Abrid, abrid!

(Mugido)

(Gallo)

(Música suave)

Respira.

Respira.

Bueno, ya te puedes vestir.

Hoy todavía no es fácil encontrar estreptomicina.

Esta es la receta que les doy con todas las indicaciones.

Quizá ustedes tengan algún medio de adquirirla.

Pero lo más importante,

lo más importante del tratamiento no son las medicinas,

sino el cuidado, la atención que se tenga con el niño.

Tiene que guardar un tiempo de cama, el reposo es esencial.

¿Y en la cama, cuánto tiempo? Tiene que estar bien atendido,

sin preocupaciones.

Con atenciones especiales, incluso con mimos,

distraído, con gente alrededor, que no se aburra.

Y también, bien alimentado. Ternera, zumos, dulces,

en fin, los platos que a él más le gusten.

Sobre todo, sobre todo al niño no se le debe contrariar.

¿Nunca? Nunca.

La fiebre reumática puede afectarle al corazón.

Debe complacérsele en todo, absolutamente en todo.

Hola, Juanín. Hola, Ana. Hola.

Un regalito para usted. Gracias.

¿A que no sabes con quién estuve ayer en Madrid, Juanín? ¿Eh?

Estuve con tu papá.

Me ha dado esto para ti, con un beso muy fuerte.

Otro abanderado más.

Subo a comer. Ahora te traen tu comida, ¿eh?

Y un guardia de la escolta de Franco.

-Hala, Juanín, suénate los mocos.

-A su sitio.

-Toma, y este es el programa de la película de esta semana.

Qué bonito, ¿eh?

Cuando te pongas bueno, vas a venir conmigo a la cabina de proyección.

¿Qué te parece? -Los he cogido del alero,

enseguida se hacen pollos. -Mira qué rico.

-Vamos a ver, Juanín, a ver cómo estás hoy.

Tortilla española, plato único.

Pero tiene de todo, jamón, lomo, guisantes,

sesos y tuétano. Vamos a ver, Juanito, vamos a ver.

Vamos a ver si comes hoy.

Toma, toma.

Quema. ¿Quema? Quema.

Hala.

Está sosa. Está sosa...

Un poquito, un poquito. Hala, toma.

Que no tengo ganas. ¿Pero cómo que no?

Si no hay en España una tortilla como esta.

Media mañana pelando patatas y ahora no lo quiere.

Es que debe estar cuajada, no frita. ¿Prefieres un puré de verduras?

¿No? Acaban de traer unas truchas buenísimas,

¿te las preparo con tocino y limón?

Es que yo no sé qué hacer para que este niño me coma.

Dicen que viendo comer se despierta el apetito.

-Hay que distraerle para que coma.

-De todas las cosas que hay en el mundo,

incluidas las mujeres y la ciencia, una de las más excelentes

es la tortilla de patata.

La tortilla española por excelencia.

-El ayuno y la abstinencia ejercitan la mente.

-Con permiso. -Eso, eso, la mente.

-Y Guerra tenía una parra, pero la perra de Parra

mordió a la parra de Guerra.

Y Guerra, con una porra, pegó a la perra de Parra.

(Música)

A ver qué nos trae de segundo. -¿Qué habrá de postre?

Si fuera flan...

Mi niño se ha comido la tortilla. Algo ha comido.

-Bueno, lo hemos ayudado. -Estaba sosa, tenía razón el niño.

Tan mayores, parece mentira.

Tu padre y tu tío pescaban unas truchas buenísimas.

Ahora, con el pantano que están haciendo, casi no quedan.

A ver si te gusta.

Tú y yo vamos a hablar muy seriamente,

tú no comes por alguna razón. Es que no puedo, no me entra.

A jesuita no me ganas. Cuando tú vas, yo vengo,

así que comes o hablas.

Quiero que me dé de comer mi madre.

Pero tú no querrás que tu madre venga de tan lejos

todos los días por un capricho. La comida es tan buena

si te la doy yo como si te la da ella.

De desagradecidos está el mundo lleno.

Pero eso de ti, no lo esperaba.

Lo mejor es hacer lo que dice.

Yo creo que este niño finge.

¿No te da vergüenza que te tenga que dar tu madre de comer?

No, mamá.

Pues si estás aquí es por tu bien, hijo.

Así que no me dejes mal a mí. Sí, mama.

No digas mama, di mamá,

que es lo que dicen los chicos educados.

Esta paleta, venga.

20 g, a un precio de oro, y nada fácil de conseguir,

gracias a Juan.

El chico coge el caballo

y sale corriendo, corriendo, corriendo hasta la casa de la chica,

que sigue raptada por el malo.

Pero al llegar allí, la chica a su vez,

también ha salido corriendo, corriendo, corriendo,

seguida por el otro, por el malo,

y el bueno, que es Errol Flynn,

pues entonces no puede disparar,

no puede disparar, porque si dispara hiere también a la chica.

Entonces, ¿qué hace?

Pues se pone detrás de las caballerizas,

espera que llegue la noche, y caliente.

¿Me vas a hacer daño? No.

Espera que llegue la noche,

y al llegar allí, suenan dos disparos, pan, pan.

Y el malo cae por un barranco, y ya está.

¿Y se besan? ¿Quién te ha dicho a ti si se besan?

Ale, ¿te he hecho daño?

La estreptomicina esa, ¿la consigue Juan?

Sí, y no es nada fácil,

pero como ahora tiene tantas influencias...

¿Sabes? Me han dicho que sale en el NO-DO.

¿Sí? Yo no lo he visto.

¿Tú piensas ir a verle?

Yo, no, Dios me libre.

¿Y tú? No.

El viajante ha traído una nota de Juan.

Yo me voy. Pregunta por ti

con mucho cariño, y por Juanito.

No le queda tiempo para pensar en la familia.

Tiene un puesto de mucha responsabilidad.

Además, en Madrid se gasta mucho,

sobre todo, alternando con gente de dinero.

¿Cuánto pide esta vez?

Todo lo que hay en esta casa es tan suyo como mío.

Aquel día él se fue de aquí por mi culpa.

No fue por tu culpa.

¿Entonces, por culpa de quién?

¿Tú le quisiste matar? No, no.

Es Juan, que es un demonio. Siempre le he odiado.

Quería que desapareciera de este mundo.

Un día rompí mi caña a pescar

para que se creyera que me la había roto él.

Para que le echaran la culpa a él.

Siempre le he odiado.

Por eso quise matarle.

Y lo que es peor, aún le quiero matar.

Y sé que no viviré tranquilo ni dormiré feliz

mientras él esté vivo.

¿Qué estás diciendo?

El niño os está oyendo.

Solo hablábamos de que Juan sale en el NO-DO.

Está dormido. O se hace el dormido.

Juanito...

Juanito, te voy a quemar.

(GRITA) ¡Ay!

¿Que le ha hecho? Nada, no he hecho nada.

¿Le ha quemado? ¡Quita!

¡La mano! ¡Que te quites tú!

Dame la mano.

¡Estate quieta! Quieta, déjame. ¿Le has quemado, le has quemado?

El niño, mi niño. Enseguida bajo.

No tengas prisa, cúrale la quemadura.

(SUSURRA) Me voy.

Dame otro beso.

Bueno.

Tápame.

Bueno, bueno.

Oye, mamá. ¿Qué?

Nada.

¿Qué, mimoso? A ver, pero si esto... Quiero ir al cine.

¿Qué? Quiero ir al cine.

Tú has estado escuchando.

A ver a mi padre.

No. ¿Tú estás tonto, hijo?

Quiero ver cómo es papá.

Te quedas aquí en la cama sin moverte.

¿Estamos? Bien.

Bueno. Yo, por mí...

Pero tienes que hacer caso a tu madre, ¿eh?

Juan, Juanito. Juanito, Juanito.

(A LA VEZ) Juanito...

No te tienes que ir, por última vez.

Venga, Juan, anda, mi amor.

Mujer, el cine está solo a dos pasos.

Como si está a 3, que no quiero yo que vaya.

Ya está. Me voy.

¿Tú también quieres ir? ¿Yo?

Podemos ir a la cabina cuando estén aquí durmiendo.

¿Y Óscar? Ese te encargas tú.

No, no y no, no puede ser.

Que me pongo malo, ¿eh? Me ahogo y me muero.

(Música NO-DO)

"La espada le fue ofrecida en su despacho del Palacio del Pardo".

(Continúa la música)

Ahora va a salir tu padre.

Aquel, aquel, aquel. -"Como presente, el nuncio

de su santidad como decano... -¿Cuál? ¿Dónde está?

-"También las autoridades civiles y militares...".

Ahí al fondo, a la derecha.

Detrás de esa que lleva la pamela. ¿Ves?

Ya pasó. ¿Le has visto?

"Unas danzas españolas a cargo de destacados grupos folclóricos".

-¿No va a salir más? No.

Juanito.

Toma, aquí tienes a tu padre.

(Continúa la música)

¿No lo tiene en color? -Huy, el color...

Las películas buenas son en blanco y negro.

La luz, el entendimiento, no tiene color.

En la oscuridad todas las cosas son como en el cine,

en blanco y negro.

(Pasos, vajilla)

Ale, a dormir, ¿eh?

Quiero que escribas una carta. ¿A quién?

A Franco para que deje venir a mi padre.

Escribe al Palacio del Pardo.

Yo no sé cómo se escribe a Franco.

Pues pon: "Querido Franco".

Habrá que poner...

Excelentísimo o generalísimo, ¿no? ¿Qué es más?

¿Excelentísimo o generalísimo?

Depende de para qué sea el tratamiento.

No, no, no, no, pon caudillo, que le gusta más.

¿Qué pongo?

Querido caudillo,

yo soy un niño... Espera, espera, que no me da tiempo.

Yo soy un niño que estoy malo,

y que no me gustaría morirme sin conocer a mi padre.

Venga, ponlo.

¿Sabes una cosa?

Dice mi madre que eres bizca,

y que tienes los dientes muy grandes.

Pero a mí me parece que eres la más guapa de todas.

Ella era una mujer muy guapa, muy guapa, muy guapa,

y todas las noches trabajaba en un cabaret.

¿Qué es un cabaret? Un cabaret es un sitio,

es una sala de fiestas, unos sitios que hay en la capital,

en Madrid, donde la gente va... Cantan mujeres,

y la gente va allí a verlos. A tomar copas.

Total, que ella cantaba, cantaba una canción muy bonita,

bailaba y cantaba una canción muy bonita

que se llamaba "El Bayon de Anna", como la película,

y tenía un novio que iba todas las noches a verla.

Era un novio muy golfo, que se llamaba Vittorio,

y todas las noches iba a verla, al verla cantar.

Pero de repente, un día, apareció otro hombre,

otro hombre que se llama Andrés, y era un hombre muy bueno,

muy bueno, muy bueno. Viene del pueblo,

y se enamora de ella. Entonces, ¿ella qué hace?

Porque tiene novio golfo, pero el otro era tan bueno...

Total, que un día Andrés le pide que se case con ella.

No se lo doy por 1000, ni por 500, ni por 200, oiga,

le regalo la cuchilla de afeitar, el jabón de tocador propaganda

de la casa, lo que usan las estrellas de cine, el reloj de pulsera,

chapado en oro de mar antimagnético, garantizada contra

toda clase de golpes.

Garantizado contra todo, menos su pérdida, claro, se lo regalo,

comercialmente hablando, y todo esto va como regalo

a quien me compre esta manta de angorina de dos caras,

que parece inglesa pero es española, porque aquí lo hacemos tan bien

o mejor que los hijos de la Gran Bretaña. 40 duros.

Oiga, que en la feria de Torrelaguna me las quitaban de las manos.

Solamente me quedan unas cuantas que he guardado para ustedes,

unas cuantas que no he querido vender como homenaje a la distinguida

clientela de esta localidad, que desde hace varios años me distingue

con su cariño y confianza, cariño y confianza que agradezco

de todo corazón. ¿Nadie la quiere? ¿Es que no hay confianza?

¿Es que no hay dinero? Vamos a ver. Al que me enseñe 20 duros

le regalo la cuchilla de afeitar, el jabón de tocador propaganda

de la casa Lux que usan las estrellas de Hollywood para darse baño de cuba

y como estoy loco, completamente loco, loco de atar, también

le regaló la pluma estilográfica. A ver, señora María, ahí va,

si no le gusta me lo devuelve y yo le devuelvo a usted su dinero

el próximo día que venga yo por aquí.

Me dice: "Paco, no me gusta, me ha engañado usted,

es usted un sinvergüenza, un estafador, tendría que estar

en la cárcel". Oiga, y yo le devuelvo su dinero, soy padre de 4 hijos...

-Eh, Juanito, Juanito. -Tengo que ganarme la vida

como cualquiera de ustedes, pero con honradez. A mí todavía...

-Hola, Juanito.

¿A que no sabes quién va a pasar mañana por la carretera general?

-Porque soy un buen español. -Va a pasar Franco.

Viene a inaugurar el pantano de allí abajo. Buenas tardes.

Hermosas truchas pescaban allí tu padre y tu tío.

¿Juan viene también?

Donde va el caudillo, va su hijo, señora.

-Quiero ir a ver pasar a Franco y a mi padre.

-Pasa muy temprano, al amanecer.

Tu padre no puede entretenerse, va de servicio.

Como comprenderás, no van a detenerse por ti.

Cuidado con el escalón. Además, hace mucho frío

para que cojas cualquier cosa. Ni hablar.

Cuidado.

Te pongas como te pongas.

Bueno, bueno, si yo no he dicho nada.

¿Qué te pasa? A mí, nada.

¿Seguro?

¿Te cuesta respirar?

¡Que no hagas el tonto! Bueno, Juanito,

respira tranquilo. Yo creo que finge.

Nunca se puede saber si finge o no. -¿Se va a morir?

Qué barbaridad, le está subiendo la fiebre.

¿Usted cree que sería peligroso si le llevamos mañana

a la carretera? Bueno, bien abrigado, pero eso sí,

que no ande, que no se canse.

-Buenos días.

¿Qué pasa? Mamá, Franco nos manda a papá.

Dale café.

Toma un poquito, cariño.

Toma.

¿Quema? Quema, ¿eh?

Bueno, toma un poquito, anda.

(Pájaros)

¿Se lo toma? Sí.

(Aplausos)

No me bajo, madre, que es que tenemos mucha prisa.

Pero dame un beso, hijo. Sí.

Ese buen mozo es Juanito, ¿no?

¿Sabes lo que llevo aquí? La comida del caudillo.

Mira, esta es una tarta capuchina, es su postre preferido.

Si me esperas hasta el mediodía, te llevo a verle, y te doy un trozo.

Vámonos.

Adiós.

(Motor)

(Pájaros)

(Corneta)

(Corneta)

Solo el niño y una persona.

¿Voy yo?

Quiero ir con mi madre.

Ten cuidado.

Que no se sofoque.

(Corneta y tambores)

Mira, mamá.

(Tambores)

Alto, ¿a dónde vais?

A ver al padre del niño que está en el séquito de Franco.

Alto, ¿a dónde vais?

Nos está esperando.

He dicho que te vayas, no se puede pasar.

-Hola, rojilla.

Podéis pasar.

Pero antes tenemos que registrarte.

-¡Déjala, no la toques! -Quitadme al niño.

Coño, quitadme al niño.

Cuidadito con el niño, ¿eh?

Venga, vamos a ver a tu padre.

Juanito, ven.

Ven, baja.

¿Es camarero?

-Servir al caudillo es un honor.

Ven.

Venga, hombre, que te voy a presentar al caudillo.

Vamos.

Es camarero, no quiero.

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá!

Oye, ¿te vas a parar quieto? Venga, mírame.

Levanta la cabeza, y ahora haces lo que yo te diga, ¿me entiendes?

Ponte bien esto. Venga.

Venga, saluda. No.

Saluda a Franco. No.

Dile: "Arriba España", coño. No.

Oye...

¡Juanito!

¡Juanito!

Hijo.

No hagas el tonto.

No estoy haciendo el tonto.

¿Por qué te llamaron eso?

¿Qué?

Rojilla.

Cuando la guerra, no éramos del lado de Franco.

Si papá es de Franco y tu rojilla, ¿yo qué soy?

Cuando seas mayor, decidirás.

¿Tú crees que llegaré a mayor?

Claro que sí, mi amor.

¿No me moriré?

No digas esas cosas, coña.

Entonces, ¿por qué Ana está llorando?

(Música)

"Regalo cuchillas de afeitar la cabeza.

Como estoy loco, completamente loco, de encerrar,

les regalo el peine.

Antes de despedirme de todos ustedes, voy a sacar una cosa

de la que solo me quedan unos cuantos pares.

Sentiré mucho no poder complacer a todos.

Aquí están, Torre del Valle, recién importadas de América,

la media fila de nailon, ¿quién quiere?

¡Queda solo una docena de pares! A ver, orden, no se me amontonen".

-No respires ahora.

Respira hondo.

Muy bien.

Respira.

Respira, otra vez.

Muy bien, Juanito.

Al niño se le puede considerar ya restablecido.

Hay que tener siempre, siempre, cierta vigilancia.

Tomarle la temperatura regularmente.

Conviene que haga ya su vida normal.

Que vaya al colegio.

Y no lo mimen como si fuese un niño pequeño.

¿A quién se le ocurre darle a un niño todos los caprichos?

Eso es una barbaridad.

El niño abusa de ustedes.

Yo dije que no disgustaran al niño,

pero no que le dieran todos los caprichos.

Que sea un niño normal, que siga una disciplina escolar,

que coma lo que se le dé y nada de mimos.

Juan.

Hola, mi amor.

¿Qué tal? ¿Qué te han dicho?

Bien. ¿Bien? ¿Sí?

¿Qué le han dicho?

Hala, ya estás bueno. -Así, así.

¿Me has traído algo? -Déjame, déjame.

No tienes que estar en la cama, ¿eh? Qué sano se te ve.

Pero bueno, pero si estamos hablando de que no tienes que estar

en la cama. Venga, andando. Que menos caprichos...

Jolín. No.

Juan, venga. A ver, unos pasitos, venga, solito.

Es que me mareo. No te mareas.

Juan, vamos. Vamos a dar una vuelta, como si fuésemos por el paseo.

A ver a quién nos encontramos. Se te acabaron los mimos.

Claro que sí. Ahora ya irás el colegio.

-Todavía no estoy bueno.

-Te han jodido, ¿eh, camarada?

-Si acusan a Juan de malversación de fondos,

el fango puede salpicar arriba. Muy arriba.

-Pero todavía no ha salido nada en la prensa, ¿no?

-No, todavía no.

Pero esto ya no es lo que era.

Aflojan la mano.

El caudillo no tiene el carácter que tenía.

Sí, pero Juan necesita dinero para tapar las deudas más comprometidas.

¿Cómo ha podido hacer una cosa así? Malas compañías.

Él es amigo de generales, de ministros...

Pero ¿él está bien? ¿Él?

Tan optimista y galante como siempre. Todo el mundo le quiere.

Le miman.

Sobre todo las mujeres.

Pues dígale que de esta casa no sale un céntimo más.

Venga, venga, le estáis malcriando.

El niño todavía no está bueno, se va a marear con tanto jaleo.

A trabajar, a trabajar.

Ana, Ana, vete con ellos.

Lo único que tengo que agradecer a Dios es que me dieron un nieto

tan precioso. Me duele la cabeza.

A ver si tienes fiebre. A ver.

Me quiero ir a la cama. No, a la cama no.

Juanito, a la cama no. El niño se siente mal.

No, Gloria, no.

No se siente mal, ¿por qué? El niño finge.

Mientras esté en mi casa se hará lo que yo ordene.

Juanito, vete inmediatamente a la cama.

Mire, el médico ha dicho que el niño está muy bien, ¿eh?

Así que, lo lógico es que vuelva conmigo a casa.

Te pagan con letras y tú tienes que pagar a tu vez con letras.

La mitad del género que hay aquí está sin pagar.

Economía moderna.

Han cambiado el delegado de Hacienda.

¿Al que dieron la medalla en Teruel? Sí.

Y han traído a un jovencito, muy místico.

Licenciado en esa cosa nueva, en económicas.

Uy, el Régimen se está cavando su propia tumba.

No nos esperes hasta mañana.

En cuanto hablemos con quien tenemos que hablar, volveremos.

Hasta mañana. Buenas noches.

Vamos a ir a hablar con el jefe de la casa civil.

¿Te pasa algo? No.

Si no lo recordabas, tenemos que probar otra vez.

Tenemos que probar otra vez.

No dejes al niño solo esta noche.

Tengo miedo de Ángela.

Entonces, ¿no volvéis hasta mañana?

Vas a perder tu último autobús.

No, tengo tiempo.

Voy a terminar el pijama este y ya me voy.

Déjalo ya, la abuela me va a comprar otro.

¿Quieres que me vaya? No, lo hago por tu bien,

para que no subas andando.

Ah, bueno.

¿Me traes un vaso de leche? Sí, hijo.

Cuando se vaya, nos vamos al cine. No.

¿Por qué? Porque no es tolerada.

Mejor.

Está fría.

No está fría.

Te la caliento si quieres, trae. No, que me la caliente Ana.

Ya no quiero más.

Ten cuidado que no te vea la abuela, hijo.

No te preocupes.

¿Azúcar?

¿Que más me has cogido?

¿No la necesitas? Sí.

Me voy. ¿Ya te vas?

Sí, hijo. Un beso.

¿Me tapas?

¿Me das otro beso?

Oye ¿tú querías que yo me fuera antes, no? ¿Y ahora qué?

Es que cuando te vas quiero que te quedes.

¿Sí?

Ana, ¿estás ahí?

Sí, estoy aquí.

¿Vamos a ir al cine?

¿Qué te pasa?

Ana, ¿estás ahí?

(Música)

¿Dónde está Ana?

-Es posible que esté en el patio de butacas.

Hoy no la he visto. Hay mucha gente.

Es una película...

(CANTA EN BRASILEÑO)

(Música)

Este es mi primer pecado mortal.

(Música)

No había más que esto.

Mañana te traigo lo que necesitas.

Y será la última vez que nos veamos.

(RÍE)

(MUGE)

Cógele, cógele ahí. Mira, ahí a la vuelta.

-Tira de la cuerda. Tira fuerte.

-Que no puedo. -Tira, hombre.

-Que no puedo con él, hombre. -Tú, tira.

-A ver, ayúdame, tú, que no puedo con él.

Le llama su hijo. Voy.

Vete a la caja.

¿Te gustan los tebeos que te he traído?

Vamos a charlar un ratito tú y yo, ¿eh?

¿Vino aquí alguien ayer después de que nos fuimos tu tío y yo?

Ayer...

No.

¿Estuvisteis solos Ana y tú?

Bueno, vino como siempre... ¿Quién?

Tú ya sabes quién.

Quiero oírtelo decir a ti.

Mi madre pero... Pero ¿qué?

Pero no entró aquí para nada.

Ángela nos ha robado.

No, no creo que haya sido ella.

Ha sido ella, claro que ha sido ella.

Yo no estaría tan seguro ni de eso ni de nada.

Mejor para ti que haya sido ella.

Ángela estuvo todo el tiempo arriba. Ella no ha sido.

Calla, tú no digas nada.

Ha sido alguien de esta casa, mejor dicho,

alguien que nunca debió entrar en ella.

Usted sabe que ella no ha sido.

Tú te callas.

Y si tienes algo que decir se lo cuentas a tu confesor.

Venga.

Usted tendrá una idea, una sospecha, una intuición.

No.

No sé.

Alguien que conocía bien la casa, algún dependiente...

No, un dependiente no, estaban todos viendo la película de ayer.

Yo les vi.

Las puertas y las ventanas estaban sin forzar.

Yo no sé cómo entrarían.

A lo mejor no hizo falta entrar, estaban ya dentro.

No fue un ladrón, ni los dependientes...

Entonces, ¿quién fue?

Solo queda la familia.

Ay, pero qué buena es usted, doña Gloria.

Qué buena es usted.

Usted piensa en una persona, estoy seguro.

No.

Yo no quiero denunciar a nadie. ¿Lo ve?

Está pensando en una persona que empieza por A.

Hay muchas personas que empiezan por A.

Sí, pero solo Ángela es capaz de hacerla a usted una cosa así.

¿Y qué le van a hacer?

Es usted tan bondadosa, doña Gloria...

La bondad la va a perder.

Somos dos gitanitos, venimos a cantarla a usted...

Asqueroso.

Gitanito, gitanito, ay, mi pobre, gitanito.

¿Han robado?

-Sí, han cogido paquetes de arroz, de azúcar y de café.

Han robado en la caja.

Pero ella no ha sido.

-Ya está bien...

Venga, ya está bien.

-Mamá.

(GRITA)

Perdónala.

¿Qué viste anoche, Juanito? Dímelo. No digas nada, mi vida.

¡Juanito! No digas nada.

¿Sabes quién fue? Lo mejor es que lo cuentes todo.

Juanito... ¡Mamá!

¡Juanito!

¡Juanito!

¿Con qué eres tú el que nos ha robado?

¿Quién lo ha dicho?

Has venido aquí a robarnos.

La tienda también es mía.

Yo sabía que vendrías a robar.

Tú te has quedado con todo para ti solo.

Yo solamente sé una cosa que te voy a decir,

eres un ladrón.

Ladrón.

Estate quieto.

Estate quieto.

No me toques.

¡Atrévete!

Matarte ahora sería hacerte un favor.

-Abuela...

Caínes, caínes. Los dos sois caínes.

Caínes.

¡Ah! ¡Ah!

Te perdono.

(LLORA) Perdóname. Sí, te perdono.

¿Pero cómo me vas a perdonar? Que te perdono, coño.

Qué bueno eres.

-¿Ves como mamá no había sido?

(HABLA EN LATÍN)

(Música)

He venido para pedirte que bajes esta tarde a casa,

a la merienda del santo de Juanito.

Y de Juan. Y de su padre, sí, señor.

Hemos pagado sus deudas y se va a quedar con nosotros.

A lo que voy a bajar es a por el niño,

así que prepare usted la maleta.

¿Estamos?

Tú has sido la primera en nombrar a Juan.

Anoche preguntó por ti.

El pobre está tan solo...

¿Has notado...?

Si te da vergüenza no me contestes.

¿Has notado si todavía está enamorado de ti?

Yo no he notado nada.

Pues él pregunta por ti.

No me diga.

Voy a decirte de verdad a lo que he subido.

Lo que voy a pedirte es por Juanito y por Juan, también. Y por ti.

Bueno, por todos.

Voy a pedirte que te cases con mi hijo Juan.

¿Me corto el cuello o se lo corta usted?

Antes que casarme con ese cantamañanas.

Perdóname.

Y te pido que vuelvas a casa.

Sí, por favor, haz lo que te pide.

Es lo mejor para todos.

¿Tú le quieres? Cásate con él.

Tiene sus defectos pero...

Todos los hombres los tienen.

Tú le quieres.

Sálvame.

(LLORA) Sálvame.

(LLORA) Sálvame. Sálvame. Sálvame. Sálvame.

Tú eres muy buena.

Sí, que somos todos muy buenos,

lo que pasa es que luego no sé qué pasa que luego se jeringa todo.

Se jeringa.

La mala soy yo.

Perdóname en nombre de Jesucristo misericordioso.

Levántese, ande.

Levántese de aquí.

Levántese, mujer. No.

Juanito, la abuela dice que quiere que me casé con tu padre.

¿Tú no querrás que me casé con tu padre, Juanito?

Sí.

Pues me da asco.

No hace falta que durmáis juntos.

Esta noche me bajó a por ti.

Van a hacer una hoguera por mi santo.

Bueno...

Pero luego te haces la maleta y te vienes con madre.

¿Qué pasa?

¿No te quieres venir a vivir con madre?

¿Sí o no?

¿Sí o no?

Juanito.

¿Te quieres venir a vivir conmigo?

Como antes, ¿eh?

Ya te he preparado la maleta.

Gracias.

¿Dónde está la corbata? Encima de la cama.

La merienda va a terminar tarde y no va a haber autobús.

Si quieres, puedes quedarte a dormir.

En mi cama.

Bueno, si va a terminar muy tarde...

Pero mañana nos vamos.

Qué guapo.

Es la de tu padre.

Me peina mi madre.

Toma.

No, toma, hija, hazlo tú. No, no.

No, venga. No, no, hombre, eres su madre.

Vamos, mujer. No.

Y tú me atas las botas.

-Toma, Juanito. -Mira, los regalos, toma.

Voy a ver que me dice mi hijo.

Felicidades. Gracias.

No se coma usted toda la tortilla. Bueno...

¿Qué tal?

Si no la había visto, ¿qué tal?

¿Cómo está la familia? Muy bien, gracias.

¿Habéis tenido todos? Sí, todos, claro.

Bueno, me alegro.

Felicidades, hijo. Felicidades.

¿Qué tal?

(TOCA LA ARMÓNICA)

(Música)

Ven, que te voy a dar un beso.

Un beso, ¿para qué?

Ana.

¿Os habéis hecho amigas?

Vete.

Ana, ven.

Yo te prefiero a ti.

Tú eres la única.

La primera.

Joder, qué manía os ha dado a todos.

Te quiero.

Y yo a ti.

(Disparo)

(Música)

Trae.

Se me ha disparado sin querer. ¿Dónde te ha dado?

Ay, estoy bien, madre.

Alcánzame el pañuelo, tú. Dios mío.

¿Qué he hecho yo para merecer esto? Tenía que suceder.

Vete, que no entre el niño.

Vamos.

El fotógrafo ya está esperando. Vete.

Que espere.

Vamos, vamos.

Derecho.

Derecho.

Vamos, váyanse colocando.

Vamos.

(Música)

Sonrían.

(Música créditos)

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