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Era el prostíbulo más bonito del mundo.
Estaba a dos kilómetros del pueblo, así que era como estar en casa.
El sheriff, Jack Roy Wallace, lo eligió para la Srta. Wulla Jean en 1910,
y ella se trasladó allí con sus chicas desde su local de la calle principal.
La pequeña casa se asentaba
En una verde llanura de Texas
Donde los árboles te resguardaban
Del calor
La suave brisa del estío traía un rastro de perfume
Y un ventilador giraba en cada habitación
Veinte ventiladores giraban, giraban
Veinte ventiladores en cada habitación
Los hombres ardían, ardían
Y tenían que buscar una manera de refrescarse
Desde el primer momento la casita fue algo especial,
casi como un segundo hogar.
La Srta. Wulla Jean puso una pianola en el salón para romper el hielo.
Uno podía sacar a bailar a una chica, o, si era tímido, ella lo sacaba a él.
Enseguida se hacían los negocios.
Costaba dos dólares.
No tardó en convertirse en uno de los más famosos palacios de placer de Texas.
De manera que sus clientes de la Primera Guerra Mundial
enviaron a sus hijos en la Segunda Guerra Mundial.
Su hospitalidad y simpatía no cambiaron,
como tampoco las estrictas normas de la Srta. Wulla Jean.
Le gustaba que sus damas, como las llamaba,
dieran el mejor trato a sus clientes, pero siempre comportándose como damas.
Insistía en que cada chica comprobara que su caballero no tuviera gonorrea
y en que lo lavara con jabón y agua caliente.
¡Algunos decían que eso era lo mejor!
La casa sólo pasó momentos difíciles durante la Depresión Hoover.
Se puso una máquina de discos para avivar el negocio.
Pero entonces no era fácil conseguir dinero contante y sonante.
Bueno, guárdalo en el saco.
Lo sacaré en cuanto terminemos.
Durante una temporada, según cuentan,
las chicas aceptaron pollos a cambio de sus servicios.
Un pollo por un polvo.
Así fue como el prostíbulo recibió su nombre:
"La granja de pollos".
Aunque cualquiera de Texas
sabía desde pequeño que lo que se vendía allí
no eran precisamente pollos.
LA MEJOR CASITA DEL PLACER DE TEXAS
Veinte ventiladores giraban, giraban
Veinte ventiladores giraban en cada habitación
Los hombres ardían, ardían
Y tenían que buscar una manera de refrescarse
Veinte ventiladores giraban, giraban
Veinte ventiladores giraban en cada habitación
Los clientes venían corriendo
Y tenían que buscar una manera de refrescarse
Hasta pronto, ¿me han oído?
Durante tres generaciones La granja de pollos se dedicó a lo suyo sin problemas,
al igual que los vecinos de Gilbert.
Y así fue hasta hace siete años.
Por aquel entonces yo era ayudante del sheriff Ed Earl Dodd.
Me dijo que le recordara su cita.
Eso fue justo después de perder la franquicia del pollo frito,
mientras que Ed Earl era sheriff desde que Jack Roy Wallace se retiró.
Ed Earl caía bien a todo el mundo, especialmente a Ed Earl.
Conocía bien su trabajo y aprendí mucho de él.
Me enseñó todo lo que sé.
Le gustaba la tranquilidad
y tomarse su tiempo para socializar en la cafetería de Dulcie Mae.
De vez en cuando se presentaba algún problema, como cuando
una mula se sentó en el coche de la Srta. Modene.
Dobló las patas y se sentó sin más.
Ella se sulfuró, pero Ed Earl ni se inmutó.
Se acercó al mastuerzo y le cantó las cuarenta.
Ed Earl era de la opinión de que lo mejor era hablar.
Hablando, me decía, se puede resolver cualquier problema.
Pero también tenía muy malas pulgas.
Su nombramiento coincidió con el fallecimiento de la Srta. Wulla Jean.
Ella dejó La granja de pollos a su chica favorita, Mona Stangely,
quien consideraba la casita una institución tejana
y era su intención mantenerla así.
Es una simple casita de campo
No hay mucho más para ver
No se permite beber
Tenemos una multitud tranquila
De lo más sencilla
Es una simple casita de campo
Nada que ocultar en absoluto
Sólo mucha buena voluntad
Y quizá un poco de pasión
Pero no hay nada sucio en ella
Nada sucio en ella
Recibimos a simples granjeros, empresarios locales
Congresistas de Austin, jovencitos con ganas de pecar
Solíamos tener diamantes en el cuello
Con el auge del petróleo
Pero el día de paga era complicado
Gracias a Dios el pozo se secó
Es una simple casita de campo
No hay mucho más para ver
No se permite beber, tenemos una multitud tranquila
De lo más sencilla
Es una simple casita de campo donde no hay tiempo
Nada que ocultar en absoluto
Sólo mucha buena voluntad y quizá un poco de pasión
Pero no hay nada sucio en ella
Hablen con propiedad, chicas
Mantengan los cuartos ordenados
No ronden las cafeterías del pueblo ni saluden por la calle
Cuiden siempre sus modales
Y no necesitarán nada más
Porque cada chica que vive aquí conoce mis reglas especiales "no, no"
Sí, cada chica que vive aquí conoce las reglas "no, no" de la Srta. Mona
- Ruby Rae, empieza. - Las camas no son para holgazanear
Eso es para los gordos vagos
- No da dinero. Beatrice. - No toleraré
Que se ocupe el teléfono para asuntos de negocios ajenos
Eloise, cielo.
Por favor, no nos enseñes tatuajes de corazones ni flores en el muslo
Es francamente malo
Las marcas son del ganado
Y no es lo que se vende en la casa de la Srta. Mona
¿Entienden a lo que voy?
Yo pago la comida, el alquiler y los servicios
Uds. concéntrense en sus responsabilidades
No dejen que sus bocas eclipsen sus aptitudes
Y nos llevaremos bien
Dawn
Cualquier mal hábito que tengas, dejalo afuera antes de entrar
Tatty Joe
No soporto ver masticar los chicles, lucen como vacas
Lindy Lue
La que pida un descanso ha de estar mala de verdad
Cada vez que oigan esa campana
Será mejor que vengas rápido
En cuanto a los proxenetas
No los necesitan para ayudar con sus tareas diarias
¿Me oyen bien?
Mantengan a esas sanguijuelas bien lejos
Sé cómo usar un arma, nadie se meterá con mis chicas
Cualquier duda que tengan sobre cómo llevo esta casa
No se quejen a mis espaldas
Díganmelo en la cara, soy abierta
Díganlo, luego suban, hagan las maletas
Allí está la puerta
Ella paga la comida, el alquiler y los servicios
Nosotras nos concentramos en nuestras responsabilidades
No dejaremos que nuestras bocas eclipsen nuestras aptitudes
Y nos llevaremos bien
Qué tal, chicos. Me alegro de verlos. Encantada de conocerlos.
Acerquense. Les presentaré a mis chicas.
Es una simple casita de campo
No hay mucho más para ver
No se permite beber, tenemos una multitud tranquila
De lo más sencilla
Es una simple casita de campo donde no hay tiempo
Nada que ocultar en absoluto
Sólo mucha buena voluntad y quizá un poco de pasión
Pero nada sucio hay en ella
Es una simple casita de campo
No hay mucho más para ver
No se permite beber, tenemos una multitud tranquila
De lo más sencilla
Es una simple casita de campo donde sin tiempo
Nada que ocultar en absoluto
Sólo mucha buena voluntad y quizá un poco de pasión
Sólo mucha buena voluntad y quizá un poco de pasión
Sólo mucha buena voluntad y quizá un poco de pasión
Pero nada sucio hay en ella
- Nada sucio hay en ella - ¡Sí!
Todo iba de maravilla, como siempre,
hasta aquel famoso partido de fútbol de la universidad.
Algunos opinan que los líos empezaron entonces.
Durante años, el equipo ganador
del partido universitario del día de Acción de Gracias
estaba invitado a pasar la noche en La granja de pollos
por la asociación de alumnos.
Pero en realidad los problemas empezaron tres días antes.
No sabe cuánto agradecemos su contribución.
- Aquí tiene su recibo. - Gracias, Rita.
A los chicos les hará mucha ilusión, y también al alcalde.
Es fácil que el ayuntamiento le otorgue otra placa.
Espero que no. ¡Tengo un armario repleto de ellas!
Hola, Dulcie Mae. ¿Conoces a la Srta. Mona?
¡Sí, claro! Nos hemos visto. Buenos días.
- Buenos días. - ¿No es maravilloso?
La Srta. Mona ha cubierto el ob jetivo de la campaña de la Liga Infantil.
¡Qué generosidad!
Se lo agradezco en nombre de mi hijo y de sus compañeros de equipo.
Dígales que me pagarán ganando el título del próximo año.
- Adiós, Rita. - Siento que no esté el sheriff.
Se fue a Meritsville. No volverá en toda la tarde.
Salúdale de mi parte.
- Adiós. - Adiós.
Adiós.
- Hola, Srta. Mona. - ¿Cómo está, agente Fred?
- Me alegro de verla. - ¿Vigila mi local de noche?
El sheriff se toma muy en serio la seguridad.
Pues pásese por allí.
A mis chicas les encantaría mostrarle su aprecio.
¡Vaya, Srta. Mona! Usted sabe que estoy casado.
Vamos Fred, ¿no sabe que las vacas aprecian el descanso
cuando el toro se va a pastar a otros prados?
- Hasta luego, Srta. Mona. - Adiós.
- ¡Maldita sea! - ¿Qué pasa?
- Que ya estás en la cama. - ¿Y qué?
Te lo he dicho cien veces, lo que más me gusta es cuando te desnudas.
¿Lo que más te gusta?
Bueno, quizá no sea lo que más me gusta, pero se acerca bastante.
¿Cómo voy a decepcionar a mi pequeño?
- Me alegro de llegar tarde. - ¡Yo también!
No te lances, tengo una sorpresa para ti.
Pasé por correos y recogí un paquete de la tienda Frederick's of Hollywood.
Es un pequeño corsé que pensé que te gustaría.
¿Pequeño? A mí no me lo parece.
No es un sujetador, pero creo que lo rellenaré.
- No tendrás dificultades. - Ahora te lo enseño.
¿Sabes, Mona? He conocido a muchas mujeres,
pero ninguna me ha excitado tanto como tú.
¿En serio? ¿Incluso después de todos estos años?
Te diré algo.
Un año contigo es como un minuto de completa felicidad.
Eso es lo más bonito que me han dicho.
Lo sé.
Cielo,
despiertas mi lado romántico.
¡Qué rapidez!
Soy una experta en ponerme y quitarme la ropa.
¿Te gusta el modelito?
Ya lo creo. ¡Qué sexy!
Pues tú no.
- Llevo lo de siempre. - Exactamente.
Odio esos viejos calzoncillos de boxeador.
- ¡Los he llevado durante años! - Eso parece.
Éstos son nuevos. No sé a qué te refieres.
Las mujeres me encuentran atractivo.
Tú lo eres, pero no los calzoncillos.
Cuando me compré toda esta lencería, me acordé de ti.
Tienen una sección de caballeros
y pensé que quizá te gustaría probarte éstos.
¿Qué diablos es? ¿Un tirachinas japonés?
No, son calzoncillos cortos con cierres plateados a los lados.
Y tan cortos. Son realmente pequeños.
Un hombre se lesionaría llevándolos. Muchas gracias, pero no.
Ed Earl, pagué 20 dólares, además del franqueo. Quiero que te los pongas.
- ¿Veinte dólares por esto? - ¡Sí!
Te timaron.
- ¡Venga, Ed Earl! - ¡No!
Si te sientan tan bien como creo, no los llevarás más de un segundo.
Tal vez menos.
- Son ridículos. - Son sexy.
¡No, no y no!
¡Bien! Me visto y me voy a casa.
¡Está bien! Me iré al baño y... me los pondré.
Será como meter bolas de bolos en una bolsa de canicas.
Qué creído eres.
- Vi a Dulcie Mae en el pueblo. - ¿Ah, sí?
Supongo que cenarás allí el día de Acción de Gracias.
- ¿No lo hago siempre? - Ten cuidado con esa pava,
tiene un gancho con el que te llevará directo a la iglesia.
Ni hablar.
No creo en el matrimonio. Fastidia la relación.
Lo mismo digo yo, Ed Earl.
- ¿Lista? - Siempre lo estoy.
¡Pero hombre! ¿Es eso todo?
- ¿Te han gustado? - ¡Pero si no los he visto!
Es todo lo que vas a ver, porque no voy a hacer ningún desfile.
- Venga, Ed Earl. - ¡No!
- Hazlo por mí. - No.
- ¿Un pequeño vistazo? - ¿Qué estás haciendo?
Para eso son los cierres.
- Funcionan, ¿verdad? - Así de fácil.
Ven aquí y dame un besazo.
Tengo que cepillarme los dientes.
Ya sabes lo escrupuloso que soy con mi aliento.
Ed Earl, no sabes lo que disfruto estas tardes contigo.
¿Sí? Pues cántamelo, cariño.
Me gusta vestirme de lujo y con volados
Tacones altos y anillos de diamantes
Música de baile y la juerga
Y esconderme contigo
Me gusta la cerveza y los rodeos
Libros de detectives y el dominó
Partidos de fútbol y palomitas y esconderme contigo
Esconderme contigo
Dar una vuelta o dos
Haciendo lo que hacen los amantes
Cuando se esconden
Me gusta tener dinero en la mano
Y los chistes verdes de los vendedores
Me gusta lo que entiendo, como esconderme contigo
Sabes, me gusta el amor sin condiciones
La amistad que no cambia
Reírme de las cosas divertidas
Y esconderme contigo
Esconderme contigo
Dar una vuelta o dos
Haciendo lo que hacen los amantes
Cuando se esconden
Me gusta el cine al aire libre
Los largos besos y el amor lento
Y los lugares secretos donde van los amantes
Cuando se esconden
Me gustan las locuras que hacemos
Y las cosas sexuales que fantaseamos
Hacer el amor a la luz del día
Esconderme contigo
Esconderme contigo
Mantener la chispa
Saborear lo mejor de ti
Cuando nos escondemos
Escondidos, eso es todo
Voy a desarmar a la ley
Ver cómo asciende y como cae
Y amar nuestro escondite
Estamos escondiéndonos
Oh, nos escondemos
¿Sheriff?
El agente Fred.
No cambies de posición.
No te muevas, ahora vuelvo.
- Más vale que sea importante. - Creo que lo es.
Vi su coche y pensé que el teléfono no funcionaba...
¿Por qué va así?
- Me iba a duchar. - ¿En serio?
Yo me ducho por las mañanas. Una vez leí...
¡Me tiene sin cuidado! ¿Qué quieres?
El alcalde quiere hablar con usted. Rita le ha llamado por todo el condado.
- Quiere verlo de inmediato. - ¿No puede esperar?
¿A que se duche?
Llámale por radio. Dile que iré en cuanto esté listo.
No hay nada tan importante que no pueda esperar.
De acuerdo, sheriff.
Un buen hombre, aunque algo tonto.
¡Qué curioso! La Srta. Mona estaba llamando a la puerta trasera.
Tenía prisa, pero ha dejado esto para usted.
Es un tirachinas japonés.
¡Mira la hora! ¡Por fin!
Bien, Rufus. ¿Qué tienes en mente?
¡Algo que tendrá repercusiones para el bienestar del pueblo! ¡Cuéntaselo, C. J!
Tengo un amigo que trabaja en una emisora de Houston.
Me ha dicho que Melvin P. Thorpe va a denunciar a La granja de pollos.
- ¿Quién? - Melvin P. Thorpe.
Es ese chiflado defensor del consumidor. Sale en las noticias de la noche.
Tiene un nuevo programa: El Guardián. Se transmite esta noche.
La granja de pollos en TV. Lo dudo, amigos.
- La TV es un medio familiar. - Pero él es un sensacionalista.
Aparece cada vez que un consumidor se queja. Es una amenaza para la economía.
Es el responsable de que devolvieran las nueces a las chocolatinas.
Logró que los fabricantes de Delicia de nuez admitieran
que tenía menos nueces de las que anunciaban. Los obligó a rectificar.
- Parece un tipo duro de pelar. - Tiene mucha influencia.
Si trae las cámaras a La granja de pollos...
¡Venga, Rufus! Haré algunas llamadas.
Yo también cuento con cierta influencia en este estado.
De nada sirve que me lo diga, sheriff.
Melvin P. Thorpe es ahora mismo la mayor atracción de esta emisora.
Un alto índice de audiencia, numerosas cartas. No escucha a nadie.
Aspira a ser una figura nacional. El defensor de la nación.
Me gustaría ayudar, pero al igual que tú no quieres meter a La granja en líos,
yo tampoco desplumaré a ese viejo pájaro.
Aquí en Houston se ha convertido en una atracción tejana.
Un momento, Ed Earl.
Yo que tú me andaría con cuidado. Los de la televisión son poderosos.
Y muy útiles. Ya me comprendes.
Senador, la lista.
Lo siento, Ed Earl, tengo que colgar. Es ese asunto bilingüe otra vez.
Te daré un consejo de un funcionario electo a otro.
Cuidado con las emisoras.
¿Qué diablos pasa? Este maldito Thorpe tiene engatusado a todo el estado.
Esto es grave, Ed Earl. Tienes que hacer algo.
Lo haré.
Fred, quiero que te ocupes del fuerte durante unos días.
- ¿Yo? - Sí, tú.
- ¿Adónde va? - A Houston.
Me encargaré yo mismo de ese pajarraco.
- Aquí es. - Gracias.
Pase.
- ¿Señor Thorpe? - Lo conozco.
- ¿Ah, sí? - El sheriff Ed Earl Dodd.
Me dijeron que estaba aquí. Entre.
Perdone la molestia.
¡Por favor! Es un placer, un honor. ¿Qué le trae a Houston?
Siéntese donde usted quiera.
Voy a vestirme. Siéntese.
Tengo que presentar mi programa y voy un poco retrasado.
Precisamente es de lo que quiero hablarle, Sr. Thorpe.
- Melvin. - Melvin.
- Por favor. ¿Ves el programa, Ed? - Bueno...
La semana pasada tuvimos el índice de audiencia más alto.
El jefe de planificación urbana iba en un coche del ayuntamiento...
¿Puedes sujetarlo?
Estando de vacaciones. Lo cogimos in fraganti.
El muy capullo. ¿Me subes la cremallera?
Sí, la cremallera.
Alcanzamos el 30% de la audiencia. No tengo tiempo de nada.
Voy hacia arriba. Les encanta mi pequeña crónica.
- He oído que eres muy popular. - El poder de la televisión
y de la atención pública, es tan grande que asusta.
Lo juro, podría conseguir que al alcalde le tirasen piedras sus propios hijos.
¿Qué programa te ha gustado más, Ed?
Creo que el de las nueces en las chocolatinas.
Ése es uno de mis favoritos.
Tres veces 20 son 60, como dice la Biblia.
Por tanto, si el envoltorio dice "60 nueces",
quiero ver 60 nueces dentro.
Nueces enteras, no nueces partidas por la mitad,
ni pedazos de nuez ni trocitos.
Estoy hablando de nueces enteras.
Ya veo.
Gracias a Dios que vivimos en una sociedad
donde el fraude y la deshonestidad no resisten un examen riguroso.
- Calcetín. - ¿Cómo dices?
Calcetín. Gracias.
La mayoría de las compañías de publicidad involucradas en estos fraudes
se reirían de una multa de 50 dólares.
Pero si apareces con las cámaras de TV y les das un poco de mala publicidad,
entran en vereda más rápido que un predicador descarriado.
Melvin, precisamente quería hablarte de esa mala publicidad. Puede hacer daño.
Como el programa que quieres hacer sobre La granja de pollos.
Ese lugar lleva funcionando siglos.
Seguramente tu abuelo llevó allí a tu padre
para explicarle de dónde venían los niños.
Yo soy de Nueva Jersey. Me instalé en Houston hace seis años.
Texas es más de mi estilo.
Todos los colegiales la conocen. La mayoría de los políticos han dormido allí.
El alcalde y los vecinos de mi condado no quieren ver ningún cambio.
Mira, sheriff. Se me acaba de ocurrir una cosa.
- Ambos nos dedicamos a lo mismo. - ¿A qué?
A hacer cumplir la ley. Luchamos por los derechos del ciudadano.
Ambos tratamos de proteger al ciudadano.
Tú a la vieja usanza y yo a la nueva.
- ¿A la nueva? - La televisión.
Soy el cazador de recompensas de la TV.
Yo uso la cámara y tú un arma.
Sí. Melvin, todos estaríamos más contentos si te olvidaras de ese asunto.
Las señoritas proporcionan servicios esenciales.
- Para bien o para mal... - ¡El bien y el mal no me interesan!
No soy ningún moralista. Eso se lo dejo a los predicadores.
Me alegro. El alcalde opina que sólo buscas un poco de publicidad.
¿Publicidad? ¡Me ha juzgado mal!
¡No me dedico al sensacionalismo para alimentar mi ego!
Con permiso.
- ¿Qué te parece? - Muy original.
Lo he diseñado yo mismo.
Bien, dile a tu alcalde que no tiene por qué preocuparse.
- Le alegrará oírlo. - Lo que me interesa es la ley.
- 20 segundos. - ¡Ya voy!
Amigo Ed, me llaman.
A por ellos. ¡Vamos!
- Me encantaría entrevistarte. - No creo que sea lo mío.
¡Tonterías! Eres justo lo que el público quiere ver.
Lo hablaremos después del programa. Quiero que seas mi invitado.
Ésta es la cabina de los patrocinadores. Ponte cómodo.
Siéntete como en tu casa. Hasta luego, socio.
Está en una de sus rondas
Investigando con atención
El Guardián es un luchador
Ilumina con su luz
Y si hay alguien que quiebra la ley
Su luz lo descubrirá
Resplandor, resplandor, resplandor
Y ahora, en persona.
Los ojos y oídos de Texas, ¡Melvin P. Thorpe!
Gracias, amigos tejanos, y bienvenidos al programa.
Su humilde servidor, Melvin P. Thorpe,
vigilando lo que sucede en nuestro hermoso estado.
Esta semana nos centramos en una vergonzosa situación
que ha existido durante casi cien años.
Me refiero a La granja de pollos, amigos míos.
La propietaria de esta "inofensiva" granja es la Srta. Mona,
y el hombre que ignora su operación ilegal
es ¡el sheriff Ed Earl Dodd!
¿He dicho "ilegal"? ¡Así es!
Ya sé que esto es un foro público,
¡así que intentaré ser lo más delicado posible!
¡Allá voy y que Dios me perdone!
En Texas hay un prostíbulo
Señor, ten piedad de nuestras almas
En Texas hay un prostíbulo
Señor, ten piedad de nuestras almas
Revelaré los hechos aunque me repugnen
Disculpen los detalles sucios, oscuros, y la lujuria carnal
Los detalles sucios, oscuros, y la lujuria carnal
Allí dentro se baila y sin saber a dónde van
He investigado, nadie lo negó, y ahora ya me irritó
Cuerpos entrelazados, brazos y piernas entremezclados
El sheriff no lo cierra, qué cosa más extraña
El sheriff no lo cierra, qué cosa más extraña
Vaqueros borrachos, con brillantina en el pelo
Oh, no
Se mezclan con rubias teñidas, de ojos verdes y labios delgados
Oh, no
Sin mencionar algunas cosas a las que nunca se acercarían
Actos depravados y salvajes a 150 kilómetros de aquí
Y ahora, las cantantes de Melvin P. Thorpe.
¡Santo cielo, está hablando de nosotras!
Es para todos los públicos.
¡Doreen! ¡Mis pastillas para el corazón!
- Fornicación sin amor - ¡Que me parta un rayo!
- Y hay que detenerlo - Paren la fornicación
- Paren la fornicación - ¿Paren la fornicación?
En Texas hay un prostíbulo
Señor, ten piedad de nuestras almas
En Texas hay un prostíbulo
Señor, ten piedad de nuestras almas
El Guardián huele la corrupción y lucha contra ella al máximo
Fornicación sin amor
Sin amor, sin amor, sin amor
Sin amor, sin amor
¡No toquen el mando! Aquí Melvin P. Thorpe.
Volveré con más detalles sobre éste y otros casos.
El Guardián nunca duerme
Y hay que detenerlo El Guardián te atrapará
Te sacará a la luz
El Guardián te atrapará Te sacará a la luz
¡Leches! Este hombre está como una cabra.
Anunciándolo de ese modo.
- Ya lo has dicho. - Es la comidilla de todos.
Aunque no es ninguna noticia para nadie con más de tres meses.
Pero lo oyeron en sus salones. Con música y todo.
¿Y dijo mi nombre en la televisión?
Peor aún. ¡El cabrón dijo el mío!
Ed Earl, desde que tengo uso de razón,
los hombres me han pisoteado por una u otra razón.
No seremos derrotados. No me preocupa.
¿Sabes por qué? Porque confío en ti.
Porque eres mi protector.
Se mete un calcetín en los calzoncillos.
¿Un calcetín?
Sí. Enrollado como una salchicha.
Claro, apuesto a que quiere ser político. Es típico de esos fanáticos.
Aparecen cada poco para confundir el crimen con el pecado.
La gente se cansa pronto de oírlos y desaparecen.
- Seguramente tengas razón. - ¿Acaso no la tengo siempre?
- ¿Sabes qué estaba pensando? - ¿Qué?
En lo mucho que echo de menos lo que solíamos hacer, como ir al lago.
¿No sería divertido ir allí con una caja de cervezas y emborracharnos?
Es la mejor idea que has tenido en todo el año. ¿Cuándo vamos?
- Me gustaría ir esta noche. - A mí también.
Me pregunto quién será.
- Hola, Fred. - ¡Buenos días!
- ¿Cómo la lleva? - Bien...
- Sheriff. - Espero que sea importante.
¡Ese Melvin P. Thorpe está montando su equipo frente al juzgado!
- Frente al... - ¡Juzgado!
Está grabando tomas para las noticias.
Tiene todo el equipo. Será mejor que venga.
- Frente a mi... - ¡Oficina!
- ¡El hijo de! - ¡Puta!
- ¡No lo puedo creer! - Incluso ha traído a sus cantantes.
Cuando lo pille se va a enterar.
- ¡Vaya a por él, sheriff! - ¡Adelante, Fred!
¡Ed Earl, no hagas nada estúpido de lo que luego te arrepientas!
- No pierdas los estribos. - No pasará nada.
Me encargaré de ese hijoputa.
Hola de nuevo, vecinos. Aquí Melvin P. Thorpe
enfocando su luz sobre Gilbert, el pueblo que oculta una gran vergüenza.
¿Quién es el de los ridículos bombachos?
No sé, pero ya es tarde para el carnaval.
Me recuerda a uno de ésos de la tele.
Estamos frente al juzgado de Lanville para preguntar a los vecinos
qué opinan del infame burdel
que opera abiertamente en su pueblo natal.
¡Corten! No se separen de mí, chicos.
Cuando empiece la música, ¡entren con energía!
Buena gente de Gilbert, les ruego que presten atención.
Quisiera hablarles sobre algo de suma importancia.
¡Habla ya, Melvin! Vamos.
¡Me refiero a nada menos que la salud moral de su comunidad!
La indiferencia oficial,
la corrupción oficial, la depravación oficial.
- Está realmente chiflado. - Sí.
Cuando llegue Ed Earl le dará una buena patada en el culo.
No es un gran secreto. Todos saben lo que ocurre aquí.
¡Y lo que ocurre es diabólico,
inmoral, descarado e ilegal!
Música. En Texas hay un prostíbulo
Señor, ten piedad de nuestras almas
En Texas hay un prostíbulo
Señor, ten piedad de nuestras almas
El pecado es endémico como antes de la caída de Roma
Alguien está permitiendo ya saben qué
- Hay que detenerlo - Fornicación sin amor
Paren la fornicación
Paren la fornicación
Paren la fornicación
En Texas hay un prostíbulo.
Señor, ten piedad de nuestras almas
En Texas hay un prostíbulo.
Señor, ten piedad de nuestras almas
El Guardián huele la corrupción y lucha contra ella al máximo
Sheriff, sheriff. ¡Contrólate!
- ¡No te sulfures! - Deja de lloriquear, Rufus.
Miren a quién tenemos aquí.
¿Me concedes la entrevista ahora, sheriff?
Te doy 30 segundos, pedorro estrafalario.
Tú y tu coro, ¡largo de aquí!
Llévate todo ese tinglado. ¡Estás interrumpiendo el tráfico!
El único tráfico que interrumpimos es el que va a La granja de pollos.
¿No es así, sheriff?
Mira, gordiflón, de momento te has ganado dos multas:
Una por desfilar sin licencia y la otra por insultarme.
Lleva tu circo a otra parte o te arrestaré con tal rapidez
- ¡que se te saltará el corsé! - ¿Ah, sí?
No violamos la ley. Como reportero me protege la Primera Enmienda.
Enfócame. El público tiene derecho a saber lo que ocurre
y qué tipo de soborno aceptas
para proteger esa casa de mala reputación.
En primer lugar, estás en el condado de Lanville,
que, según mis cálculos, está a 150 km. De ese tugurio al que llamas Houston.
Nuestros asuntos no te incumben en absoluto.
¿Ah, no?
Por favor...
En segundo lugar,
tú no eres un agente del orden, y yo sí.
Así que no me digas cómo tengo que hacer mi trabajo
o te dejaré el culo más rojo que un tomate.
- Bien dicho. - ¡Tendrá mala leche, pero es nuestro!
En tercer lugar,
ningún capullo puede acusarme de aceptar sobornos y seguir vivo,
porque yo mando en este maldito condado.
¡Así que escúchame bien, zurullo televisivo acolchado!
Si vuelvo a verte a ti, o a esos imbéciles que trabajan para ti, en este pueblo,
¡te daré tal paliza que necesitarás hielo y no un calcetín en el pantalón!
- ¡Bien dicho, sheriff! - ¡Santo cielo!
¡Largo de aquí, maldito lechuguino!
¡Apártate, gilipollas!
¡Arranca! ¡Vamos!
¡Larguémonos de aquí!
¡Me las vas a pagar, hijo de puta! Ya lo verás.
¡Te has metido en un buen lío, sheriff! ¡Te la has ganado!
Hasta la vista, socio.
Se fue con el rabo entre las piernas. ¡Qué orgullosa estoy de ti!
- ¿Verdad? - Sí.
Mira esas estrellas.
Nada puede compararse al cielo de Texas.
Es una gran verdad.
¡Mira! ¿Has visto esa estrella fugaz?
- Podría haber sido una nave espacial. - Sí.
- ¿Tú crees en naves espaciales? - Claro.
Una vez vi una película sobre marcianos.
Eran pequeñajos calvos, con pies y manos pequeñas y sin pito.
¿Sin pito?
Ya no me interesan.
Ni creo que tampoco les interese a mis chicas.
Cuando era pequeña, imaginaba que un platillo volante
descendía y me llevaba al cielo.
Como los ángeles.
"Miré, y he aquí que venía del norte un viento tempestuoso".
"Y en medio del fuego la figura de cuatro seres vivientes".
¿De qué estás hablando?
Es lo que dice la Biblia sobre las naves espaciales en Ezequiel.
- ¿No conoces la Biblia? - ¡Sí!
Pero no sé quién es ese Ezequiel.
Una vez conocí a un tal Ezequiel Peebles cuando estaba en la escuela.
Creo que le rompí la mandíbula.
- Muy cristiano por tu parte. - La mayoría de mi familia era baptista.
Yo no estuve lo suficiente con una familia para saber qué religión practicaba.
Pero leo la Biblia, creo en Jesucristo.
Yo creo que Jesucristo fue un buen hombre.
Era muy buen orador.
Sí. Una vez conocí a una mujer que tuvo una visión de Jesús.
Entró en su casa y se sentó a los pies de su cama.
Yo no sé lo que haría si eso me ocurriera a mí.
Te diré algo, si Jesucristo aparece en tu casa, se montaría la de Dios.
Creo que tienes razón, Ed Earl.
Jesucristo fue muy bueno con María Magdalena, la mujer perdida.
Era muy sociable.
Una vez fue a una gran boda donde se quedaron sin vino.
¿Sabes lo que hizo? Convirtió el agua en vino.
Ése sí que sabía cómo montar fiestas.
No blasfemes.
No lo hago. ÉI me perdona.
- Sabe que estaba bromeando. - Claro que te perdona.
Es curioso que Dios perdone pero que las personas no.
- ¿Por qué es así? - Porque las personas no son piadosas.
Lo sé.
¿De qué te ríes?
Melvin P. Thorpe es un gordiflón ridículo.
¿Crees que se presentará a las elecciones?
¿Por qué?
Nunca se lo he contado a nadie, Mona.
Pensaba presentarme algún día.
- ¿Lo dices en serio, Ed Earl? - Sí.
Dicen que en este país ya no se vota a los hombres honestos.
Pero yo no lo creo.
Éste es un buen país.
Creo que podría ganar.
Pues tienes mi voto. Incluso tal vez vaya a empadronarme.
No tenía ni idea de que aspirases a tanto.
- Además le caes bien a la gente. - Tú también.
- ¿En serio? - Pues claro.
Pregunta a cualquiera: "¿Qué te parece la Srta. Mona?".
Te dirán: "Es una buena mujer".
"Buena, simpática y agradable".
Siempre he pensado que si ves a alguien sin una sonrisa,
- dale la tuya. - Me gusta eso.
Me gusta.
Creo que lo utilizaré como eslogan para mi campaña.
"Si ves a alguien sin una sonrisa, dale la tuya".
Lo imprimiré en una tarjeta.
Me estás tomando el pelo, pícaro.
Hace tiempo tuve un sueño.
¿Sí?
- Te lo contaré si no te ríes. - No me reiré.
Soñé con ser bailarina.
Ed Earl, ya no te cuento nada.
- ¿Bailarina? - ¡Sí, bailarina!
Creo que es genial. Aún podrías serlo si quisieras.
- ¡No digas tonterías! - ¡No, en serio!
Entrénate. Empieza a dar saltitos.
¿Yo? ¿Saltar? Acabaría con los ojos morados.
No podría, soy demasiado pechugona.
Ya es difícil equilibrarlas sin ponerme de puntillas.
- ¿Sabes una cosa? - ¿Qué?
Ya no veo a nadie más que a ti.
Pero tú no puedes decir lo mismo, ¿verdad?
En los últimos tres años no me he acostado con otra.
¿A que no lo sabías?
No, no lo sabía.
No hay comparación cuando tienes lo mejor.
- Me gusta eso. - Pensé que te gustaría.
¿Crees que si me presento a las elecciones podría...
ponerlo en mis tarjetas?
Melvin P. Thorpe continúa su reportaje sobre La granja de pollos
con una manifestación violenta en la plaza de Gilbert.
¡Bendito sea el Señor!
¿Diga?
Ed Earl, será mejor que pongas el canal cuatro.
Ese idiota de Melvin P. Thorpe te ha vuelto a sacar en la TV.
¡Me tiene sin cuidado, Rufus!
Es muy fácil decir eso, Ed Earl...
Cariño.
Pon la tele. El canal cuatro.
Ese Melvin P. Thorpe ha vuelto a sus andanzas.
¿Qué puede ser tan importante?
¡Tranquilízate, Rufus! Seguramente no sea para tanto.
Lo importante no es lo que me ocurrió a mí.
¿Es éste el tipo de hombre que queremos para imponer la ley?
¿Es éste el ejemplo que queremos dar a nuestros hijos?
Pon la película.
En tercer lugar,
Ningún **** puede acusarme de aceptar sobornos y seguir vivo,
yo mando en este **** condado.
Así que, escúchame bien...
Si vuelvo a verte a ti, o a esos **** que trabajan para ti,
¡te daré tal paliza que...!
Ed Earl, ese hombre te ha dejado en ridículo.
¡Me han llamado predicadores, diáconos y los presidentes de dos asociaciones!
Gracias por llamar.
Los teléfonos no han parado en toda la mañana. Oficina del sheriff.
¡No sé por qué acepté la alcaldía en este cuchitril!
- ¿Por qué diablos tarda tanto? - Ahora viene.
- ¡Eso espero! - Mi esposa no daba crédito.
Aunque lo censuraron, pudo leer en sus labios todas las palabrotas.
Algunos van a presentar una petición para que se cierre La granja de pollos.
Tan sólo queríamos que no saliera a la luz.
Ahora, gracias a Ed Earl, nos conocen en todos los estados.
Se lo diré. Buenos días, sheriff.
- Buenos días, Rita. - Sus mensajes.
- Supongo que me esperan a mí. - ¡Ya lo creo!
¡No sabes los problemas que has causado!
¡Maldita sea, Ed Earl! ¡Eres un tonto de remate!
Quizá tengas razón. Tengo una docena de mensajes de ciudadanos indignados
diciendo que tenemos un prostíbulo en el condado.
Pero éste lleva funcionando 150 años.
Puedes montar controles de velocidad para turistas.
Puedes hacer la vista gorda cuando los chavales roban coches.
¡Hasta permitir el negocio de Mona!
Pero si hay algo que no puedes hacer es hablar así en televisión.
- No sabía que estuviesen grabando. - ¿Para qué crees que eran esas cámaras?
¡Maldita sea, C. J! Eres un despreciable mojigato.
La Srta. Mona no causa tantos problemas
como tus despedidas de soltero en el salón de los legionarios.
- Eso no es justo. - Sólo nos queda una salida.
Cerrar el local antes de que todo se vaya a la mierda.
¡Cerrarlo!
Estaba bien mientras hacía sus donaciones,
pero en el momento que la suerte cambia, la apartan.
¡Como ratas que abandonan un granero en llamas!
De eso se trata, Ed Earl. ¿Quién va a apagar el fuego?
Si no lo cierras, ¡dile que sea discreta durante un tiempo!
Sí, sólo hasta que la situación se calme un poco.
Dos meses. ¿Qué son dos meses?
¡Nadie me dirá cómo tengo que hacer mi trabajo!
¡Y no quiero consejos de nadie!
Haré lo que yo crea conveniente. ¡Yo seré quien decida aquí!
Dos meses. ¿Qué son dos meses?
¡Cerrar durante dos meses!
Eso es mucho pedir, Ed Earl.
Y son muchos los gastos para que no entren ingresos.
- ¿Qué voy a decirle a mis chicas? - Quizá no sean dos meses.
Se acercan las vacaciones. Tal vez en una o dos semanas todo se olvide...
Ayer te dije que no perdieras los estribos.
- Anoche estabas orgullosa de mí. - ¡Anoche no habías salido en las noticias!
Yo no sabía que ese cabrito iba a ponerme en ridículo.
¡Yo no entiendo de tecnología! ¿Qué se supone que iba a hacer?
Ése es tu trabajo, Ed Earl. ¿No te pagan por ello?
¡Conozco mi trabajo! ¡No me digas cómo tengo que hacerlo!
¡Podría cerrar este local en un instante!
¡Sólo pido un poco de cooperación para atravesar esta difícil situación
- de la mejor manera posible! - ¡Bien, bien! Lo cerraré.
- ¿Lo harás? - ¿Qué quieres? ¿Un contrato firmado?
- ¿Lo prometes? - Ed Earl, te doy mi palabra.
Mona, siento todo esto.
No lo sientas por mí.
Empecé pobre y he logrado convertirme en una persona non grata.
Sé que lo que te pido va a ser lo mejor para los dos.
Confía en mí.
¿Sabes lo que más me irrita?
- ¿Qué? - Que me tienes siempre cachonda.
Pues claro que confío en ti, vaquero. ¿No lo he hecho siempre?
Por qué dejar de hacerlo.
Ahora lárgate.
Todo saldrá bien. No tienes de qué preocuparte, cariño.
Todo saldrá más suave
que la seda de tu picardías.
Pero si es el famoso y deslenguado sheriff del condado de Lanville.
- ¿Cómo está, sheriff? - Bien. ¿Y tú, Gordita?
¡Sheriff! Me he portado bien esta semana. He perdido tres kilos.
¿Ah, sí? Pues no los pierdas de ese par de cachetes.
Qué cosas dice.
Jewel, acabo de prometer al sheriff
que vamos a cerrar durante dos meses.
¿Qué? ¿Cómo ha prometido eso?
¿Y la fiesta de mañana para el equipo de fútbol?
- Me olvidé por completo. - Es la del día de Acción de Gracias.
- Es un día especial. - ¡Lo sé, Jewel!
Ahora no sé qué hacer. Se lo he prometido.
¿Crees que si cerrásemos las puertas podríamos celebrarla?
Pues claro. La fiesta es aún más tradicional que el partido.
Tenemos a 65.000 espectadores en el estadio Kyle Field,
y hemos presenciado un gran partido.
Texas AyM, los favoritos, van empatados a 12.
AyM tiene la pelota. Segunda jugada en la línea 8. El tiempo se agota.
Intentan penetrar de nuevo la defensa de Texas sin éxito.
La defensa de Texas AyM...
Colgad la blanca. Luego colgaremos la naranja o la granate, según quién gane.
Sí, señora.
- No soporto que ganen los de AyM. - ¿Qué quieres decir?
Son unos animales. Siempre saltan y gritan.
Es su último intento. Tendrán que lanzar ahora mismo.
Se acaba el tiempo. Miller lanza a la derecha. ¡Pase! ¡Ensayo!
¡Leches! Hay que brindar por eso.
Que no te vea tu madre.
- ¿Quién ha ganado? - Texas AyM.
Mierda.
¡Eh, chicos!
¡Escuchen! ¡Chicos!
¡Chicos! ¡Ha sido la mayor victoria
desde que ganó el general Eisenhower!
Senador, ¿no habrá olvidado la cita con La granja de pollos?
- ¡Sí! ¿Qué nos dice? - Siempre cumplo mis promesas.
Es una gran institución y me enorgullece tenerla en mi distrito.
Al diablo lo que diga Melvin P. Thorpe.
Nos vemos en casa de la Srta. Mona.
Vamos a armar una buena
Y la pasaremos bien esta noche
Esas muchachitas ya no serán nunca las mismas
Se volverán locas cuando lleguemos
Y se la pasarán bien con nosotros
Será incluso mejor que un partido de fútbol
¿Mejor que un partido de fútbol?
Les enseñaremos una o dos cosas
Les vamos a demostrar
De lo que un campeón es capaz
Faltan 120 kilómetros hasta el cielo
120 kilómetros para realizar nuestros sueños
Faltan 120 kilómetros para La granja de pollos
Donde se hace historia y los muchachos se hacen hombres
Faltan 35 kilómetros hasta el cielo
35 kilómetros para realizar nuestros sueños
Faltan 35 kilómetros para La granja de pollos
Donde se hace historia y los muchachos se hacen hombres
¿Qué demonios ha pasado?
¿Tenemos que volver a ponernos estos vestidos?
Sí, y no quiero ni una palabra más.
A la Srta. Mona le gusta crear algo especial para los chicos.
Es como los bailes de fin de curso.
Falta un kilómetro hasta el cielo
Un kilómetro para realizar nuestros sueños
Falta un kilómetro para La granja de pollos
Donde se hace historia y los muchachos se hacen hombres
¡Entren todos!
Cuánto me alegro de veros. ¡Enhorabuena!
¡Eh, chicos! ¡Será una celebración digna de la victoria de hoy!
¡Qué tal, chicos!
Buenas, señora. Soy el senador Wingwood del Distrito 19
y de la promoción del 49. Es un honor conocerla.
¡Un honor! Charlie, ¿con quién crees que estás hablando?
¿Cómo están Mary Margaret y los niños?
Srta. Mona, no pensé que se acordase.
¿Te has acordado tú de traerme el cheque?
Lo tengo aquí mismo.
Ya sabes que siempre es un negocio hacer placeres contigo, Charlie.
Chicos, esperen fuera. Les tenemos preparada una sorpresa.
¡Vamos, chicos!
¡Hola!
¡Hola, chicas!
EL GUARDlÁN
- ¡Soy yo, el agente Fred! - ¡Entra, Fred!
- Buenas noches, sheriff. - Felices fiestas. ¿Quieres?
No, gracias. Me revuelve el estómago.
- Una vez leí que... - ¿Qué quieres, Fred?
Estaba haciendo la ronda
y vi a ese Melvin P. Thorpe con un grupo de camino a La granja de pollos.
¿A La granja de pollos?
¡Qué decepción se va a llevar!
Allí no pasa nada. La Srta. Mona me prometió cerrarla.
Pues no lo ha hecho. Acabo de estar allí.
Esos universitarios estaban celebrando su victoria.
Oh, no.
¡Leches!
Ésta podría ser la mejor primicia de mi carrera televisiva.
¡Todavía no! Imbécil.
Dame eso. Ahora.
Queridos espectadores, ahora mismo vamos a entrar en el prostíbulo.
Corten. Síganme.
No se separen de mí.
Vamos, chicos.
Aquí ha habido una fiesta. Ten cuidado.
Sujeta esto.
Silencio.
Billy Joe, luces.
Vamos. ¡No!
Ten cuidado.
Henry, las luces. Luces.
Esperen a la señal. Estén atentos.
Ahora. ¡Las luces!
¡Todos arriba!
¡A por ellos!
¡Mierda!
- ¿Qué diablos está pasando? - ¡Llame al sheriff!
¡Es ese mamón de Melvin P. Thorpe!
¡Están fumando! ¡Cocaína!
¡Filmenlos!
¡Filmala! ¡Gracias!
- Disculpe, señora. - Volverán, ¿verdad?
¡Vamos, chicos!
Miren quién es. Senador, los ojos de Texas están fijos en usted.
¡Vamos, chicos! Ya lo tenemos.
Gracias, señora.
¡Ya la tengo!
¡A las furgonetas! ¡Saldrá en las noticias de la mañana!
¡Nos veremos en la tele!
¡Maldita sea!
Virgen santísima.
¡Maldita sea! ¡Me diste tu palabra y te creí!
- ¡Yo soy la ley! - ¡La ley! ¡Vaya con la ley!
¡Una panda de locos irrumpe en mi casa, filman e invaden mi intimidad!
¿Sabes lo que hará la ley? Te lo voy a decir: ¡nada!
¡No habrían hecho nada si hubieras hecho lo que yo te dije!
¡Confié en ti! Eso es lo que me duele. ¡Confié en tí!
¡No me hables de confianza! ¡Yo confié en que me protegerías!
¡Ése fue mi error esta noche, ¿de acuerdo?!
Si ésa es tu disculpa, ¡no la acepto!
¡Pues no me estoy disculpando!
¡Soy una empresaria que paga el doble de impuestos!
¡Espero protección a cambio de mi dinero!
¡¿Dónde estabas?! ¡No pude localizarte...!
¡Estaba durmiendo, porque me diste tu palabra de que cerrarías!
¡Si el sheriff Jack Roy estuviera aquí, nada de esto...!
¡El sheriff Jack Roy Wallace no es ni la mitad de hombre que yo!
¡Maldita sea, Mona, me estás cabreando!
¡Mira el mal hablado! ¡Igual que en la televisión!
¡Eres un crío que juega a ser vaquero!
¡Nunca vas a madurar!
¡Me utilizas como amante!
¡Utilizas a esa maldita Dulcie Mae como esposa!
¡Incluso utilizas a su hijo
- para jugar a ser papá! - ¡No lo metas en esto!
¡Eres como un niño grande que juega a ser hombre!
No tengo por qué escuchar esta mierda. ¡Maldita sea!
¡Soy la ley! ¡Podría cerrar este lugar hasta que el infierno se congele!
No me amenaces. ¡Estoy diciendo la verdad y lo sabes!
Y todos esos grandes sueños de presentarte a las elecciones.
Son simples sueños, porque nunca llegarás a ser más de lo que eres.
¡Una mierda de sheriff en un pueblo de mierda!
Quizá tengas razón, pero es mucho mejor que ser puta.
La prostitución legalizada, el tema a debatir en el programa de hoy.
Les informa Jeff Gerald desde Gilbert, Texas.
En La granja de pollos, el legendario prostíbulo,
se aprecia poca actividad tras la reveladora incursión de anoche.
- ¡Fuera! - Un agente aleja a los curiosos,
mientras que en la casa las puertas se mantienen cerradas y nadie responde.
El sheriff se niega a hacer declaraciones,
y en Houston, el hombre que inició la campaña, Melvin P. Thorpe,
ha celebrado hoy una rueda de prensa.
Este informe indica que La granja de pollos
está vinculada con el crimen organizado.
Voy a llevar este informe a Austin con la esperanza de que el Gobernador
rompa su largo silencio y haga respetar las leyes.
Gracias, muchas gracias.
El Gobernador no ha hecho comentarios,
pero el senador Charles Wingwood, filmado en la incursión,
ha explicado su presencia en el lugar.
No recuerdo cómo llegué a la granja.
Sólo puedo decir que como un destacado anticomunista en esta legislatura,
debieron de drogarme comunistas o sus simpatizantes
y me llevaron allí para dañar mi reputación y mi buen nombre.
La opinión pública está dividida,
pero en Gilbert la granja cuenta con muchos simpatizantes.
Nunca han causado problemas, y llevo aquí toda mi vida.
Aporta muchos beneficios para la comunidad,
pagan sus impuestos, ¡igual que el resto!
Nunca se ha obligado a nadie a entrar allí.
Cuando mi Frank vivía, iba allí todos los sábados.
Para mí era una bendición. Pero entonces las cosas eran distintas.
Hoy en día las mujeres disfrutan haciendo ese tipo de cosas.
Al menos eso es lo que tengo entendido.
¿La granja de pollos? Yo creo que es una buena idea.
Los muchachos siempre van a buscar mujeres.
Si no las encuentran, cometerán violaciones, y si no,
irán con otras y cogerán enfermedades. Esas chicas acuden al médico.
Aunque La granja de pollos está recibiendo mucho apoyo,
estas pegatinas han empezado a aparecer en coches.
Por tanto, mientras las feministas apoyan...
la despenalización de la prostitución
y los tradicionalistas presionan para su cierre,
todo depende del Gobernador, quien sigue sin hacer comentarios.
Jeff Gerald, de la ABC, desde Gilbert, Texas.
Gracias, Jeff. Si surgen nuevos...
Odio admitir que me equivoqué, Srta. Mona.
Con la televisión y todo eso,
debimos haberle hecho caso al sheriff y haber cerrado.
Ha sido culpa mía, Jewel. Fue mi decisión.
Esta vez no va a conseguir detenerlo, ¿verdad?
No. Le gustaría, pero no está en sus manos.
No sabe cómo luchar contra ellos.
Es un buen chico, pero nunca madurará.
Querida, en esta profesión vemos de todo,
pero si hay algo que nunca he visto es una persona madura.
No sea demasiado dura. ÉI la quiere.
Pues nunca me lo ha dicho.
Algunos hombres no saben decirlo,
pero eso no significa que no lo sientan.
Bueno, quizá sea lo mejor, Jewel.
Marqué mi rumbo hace mucho tiempo
y ahora ya es tarde para cambiar.
No sé qué hacer. La gente no para de hablar de La granja de pollos.
Es como un disco rayado: La granja, La granja...
La mala publicidad está arruinando nuestros negocios.
- No he vendido ni un coche esta semana. - Está arruinando el pueblo.
Nadie te culpa, Ed Earl. No es culpa tuya,
¡pero no podemos quedarnos aquí sin hacer nada!
Yo creo que La granja de pollos sirvió su cometido.
Ahora todo se ha liberalizado.
¿Sabían que estamos en medio de una revolución sexual global?
La granja no es obscena, es simplemente obsoleta.
No le quedan muchos simpatizantes, Ed Earl.
Toda esta publicidad está haciendo que la gente dude en firmar la petición.
¿Por qué esa emisora de Houston no se fija en sus propios males?
¿Qué decís de Austin? Cerca del edificio gubernamental
¡consigues lo mismo que conseguirías en Tánger!
Masajes desnudos, baños con lengua,
cosquillas en el culo con una pluma.
Si está seguro de eso, señor editor del periódico,
¡es su deber sacarlo a la luz!
¡La cuestión es que me tiene sin cuidado que le cosquilleen a alguien el culo!
Me gusta imaginarme que en el cielo podría ser así.
Muchachos, hay algo que me huele a chamusquina.
Sé cuando alguien mea en mis botas y me dice que es época de lluvias.
Todo esto se ha pasado ya de rosca. No sé cómo.
- Creo que sólo se puede hacer una cosa. - ¡Cerrar La granja!
No. Iré a Austin.
Veré al Gobernador y le explicaré la situación de la Srta. Mona.
No la oirá de nadie de los que están aquí.
- ¡No puedes ir a ver al Gobernador! - ¡No recibe a nadie!
A mí sí.
Me siento como un perro de campo en la ciudad...
si no me muevo me joden...
y si corro también.
Desearía...
poder ayudar en algo.
Gracias.
Quieren que cierre la casa y que la eche del pueblo.
¿Cómo puedo echarla cuando quiero que se quede?
Damas y caballeros, su excelencia el Gobernador de Texas.
Amigos, les agradezco su sincera y calurosa ovación.
Nada de preguntas, por favor.
Señor Gobernador, ¿qué opina sobre la crisis del Oriente Medio?
Como ya dije mientras desayunaba con el obispo en este histórico capitolio,
es el deber de los judíos y los árabes
resolver sus diferencias de una manera cristiana.
¿Qué opina de la vergonzosa situación de La granja de pollos?
Conciudadanos tejanos, con gran orgullo
Me hallo aquí para afirmar con humildad
Que les aseguro
Y lo digo de verdad
¿Quién dice que no hablo tan claro como el día?
Conciudadanos tejanos
Estoy a favor del progreso y la bandera
Que ondee por mucho tiempo
Fui un niño pobre que ha subido muy alto
Por lo tanto no puedo mentir
- ¿Qué demonios ha dicho? - Lo de siempre: nada.
Me encanta bailar y esquivar
Ahora me ven, ahora no, vengo y voy
Y me encanta irme por las ramas
Ganar tiempo para engatusar a la gente
- ¡Señor Gobernador! - Sí.
- Soy Jerry Rogers, del Houston Post. - Hola, Jerry.
Gobernador, ¿va a tomar medidas contra La granja de pollos?
Estimados amigos, es mi deber
Ser solemne y declararme
A favor de la virtud y los beneficios
De la vida decente y las oraciones diarias
Y ahora, mis buenos amigos, pueden dormir tranquilos
Continuaré rigiendo con la cabeza alta
Confíen en mí, pues prometo
Que los cuidaré bien
¿Lo ha entendido? Lo oí, pero no le veo el sentido.
Me encanta bailar y esquivar
Ahora me ven, ahora no, vengo y voy
Y me encanta irme por las ramas
Ganar tiempo para engatusar a la gente
Ahí está. Vamos, chicos. ¡Señor Gobernador!
Soy Melvin P. Thorpe, el Guardián.
¿Por qué se ha ignorado tanto tiempo La granja de pollos?
Aquí hay un problema acústico.
- ¿No teme los sobornos? - Melvin, lo siento.
Déjese de subterfugios, Gobernador. ¿Qué va a hacer
con la Srta. Mona y La granja de pollos?
Ahora bien, Srta. Mona, no la conozco
Aunque sí he oído su nombre, oh, sí
Pero, porsupuesto, no he tenido un contacto cercano
Por tanto sus actividades tan sólo puedo imaginar
Y ahora bien, la Srta. Mona
Es como una mancha en ese buen pueblo
Ahora voy a tomar medidas
Alguien tendrá que paralizar sus actividades
¿Se cree lo que dice?
- ¿Es un sí o un no? - Es un posible "quizás".
¿Gobernador? Lo está esperando un tal sheriff Dodd, de Gilbert.
Vino temprano esta mañana y es muy insistente.
¿El sheriff malhablado? ¿El de la televisión?
No, no, no...
¡Hola, sheriff!
Justo hablábamos de usted. ¿Cómo está?
Gobernador, sé que no debería presentarme así,
pero antes de cerrar La granja ha de conocer los hechos.
¡No he tomado esa decisión! Mis ayudantes están en ello.
La granja de pollos ya estaba en mi condado desde antes de nacer yo.
Por sus puertas han pasado soldados, presidentes y granjeros.
Incluso gobernadores que recuerdan la gran institución que es.
- No es necesario mencionarlo. - No es una amenaza.
Haré lo que usted diga, pero piense en la gente.
Conozco a la Srta. Mona desde hace 12 años. Nadie la iguala.
Apoya todas las obras de caridad. El pueblo entero la aprecia.
Los fondos del hospital, la nueva piscina, hasta la Liga Infantil.
Les compró uniformes para que no jugaran con chándal.
Bueno...
No estaba al tanto de su generosidad cívica.
- ¡Pero la ley es la ley! - A veces hay que cambiarla.
Yo siempre he combatido el crimen toda mi vida.
Pero, no confundamos el crimen con el pecado.
No se puede legislar la moralidad
Esas chicas no han causado ningún problema.
Son ciudadanas que pagan impuestos y respetan la ley,
además de satisfacer una demanda. Son valiosas para la comunidad.
¡Héroe!
¿Ha pensado alguna vez en presentarse a las elecciones?
Habla como si ese burdel fuese un servicio de recreo sin fines de lucro.
Gobernador, si los ciudadanos que votaron por mí quisieran cerrar la granja,
la cerraría.
Si la Srta. Mona y sus chicas
pusieran en peligro la salud o la moral de la comunidad,
la cerraría.
¡Si el local fuera una molestia o supusiera un peligro de incendios,
lo cerraría! ¡Pero no es el caso!
La única excusa son los malditos lloros
de un escandaloso sensacionalista de la televisión.
Aquí tiene, Gobernador. Lo que estaba esperando.
Lo siento, Ed Earl.
La granja de pollos pierde. 42 contra 37, con 21 abstenciones.
- ¿Qué es eso? - Una votación.
No esperará que me oponga a una votación.
¿Sigue Melvin ahí? A ver si siguen las cámaras.
- Ha sido un placer. - ¡Eso no es lo que quiere mi pueblo!
Se acabó el espectáculo, sheriff. ¡Ciérrela!
CIUDADANOS A FAVOR DE LA DECENCIA
Melvin Thorpe ha vuelto a conseguirlo
Nos ilumina el camino
Melvin Thorpe luchará contra viento y marea
Y con él lograremos la victoria
Me encanta bailar y esquivar
Ahora me ven, ahora no, vengo y voy
Y me encanta irme por las ramas
Ganar tiempo para engatusar a la gente
Melvin Thorpe ha vuelto a conseguirlo
Nos ilumina el camino
Melvin Thorpe luchará contra viento y marea
Y con él lograremos la victoria
Melvin Thorpe ha vuelto a conseguirlo
Nos ilumina el camino
¡Me encantaría verle la cara a ese sheriff ahora mismo!
¡Esa granja de pollos va a pasar por la guillotina!
Y también la Srta. Mona.
Melvin Thorpe luchará contra viento y marea
Y con él lograremos la victoria
Perdón, hijo de puta.
Diga.
Mona, se trata de una llamada oficial.
Como sheriff del condado de Lanville, es mi deber...
¿Por qué no vas al grano, sheriff?
- Tienes que cerrar. - Ya veo.
¿Cuánto tiempo tenemos?
Cuanto antes mejor.
Entiendo.
Con respecto a la otra noche.
Perdí los estribos.
Dije cosas que no debería haber dicho.
Te pido disculpas.
No importa, Ed Earl.
Los dos dijimos muchas cosas que luego lamentamos.
Si hay algo que pueda hacer...
No, gracias. Creo que ya has hecho todo lo que has podido.
Tengo que decírselo a las chicas.
Bien, ha llegado la noticia.
Acaba de llamar el sheriff
y tenemos que cerrar.
Inmediatamente y para siempre.
Oh, ¿qué vamos a hacer?
Bueno, me espera Las Vegas.
¡Maldita sea! Pensé que cuando el sheriff fue a hablar con el Gobernador
- nos concedería un aplazamiento. - ¿Qué has dicho?
- ¿No lo sabía, Srta. Mona? - Anoche se fue allí.
Todo el pueblo comenta lo mucho que luchó por usted.
¿No se lo ha dicho?
No.
No lo hizo.
Hey, tal vez me tiña el pelo
Tal vez me vaya a otro lugar
Tal vez me compre un coche
Tal vez conduzca tan lejos que me pierdan la pista
Yo me repondré
Tal vez duerma hasta tarde
Tal vez pierda algunos kilos
Quizá me deshaga de mis trastos
Quizá me emborrache con licor de manzana
A mí me irá muy bien
Señor, es como un caramelo de Navidad
Apenas llegaré a mañana
Pero aún así, no dejaré que la pena me venza
A mí me irá muy bien
Señor, es como un caramelo de Navidad
Apenas llegaré a mañana
Pero, aún así, no dejaré que la pena me venza
Hey, tal vez aprenda a coser
Hey, tal vez me retire una temporada
Tal vez trabaje en los bares
Tal vez cuente las estrellas hasta el amanecer
Yo seguiré adelante
Tal vez siente la cabeza
Tal vez abandone el pueblo
Tal vez la pase muy bien
Tal vez conozca a alguien a quien haga mío
A mí me irá muy bien
Señor, es como un caramelo de Navidad
Apenas llegaré a mañana
Pero, aún así, no dejaré que la pena me venza
A mí me irá muy bien
Señor, es como un caramelo de Navidad
Apenas llegaré a mañana
Pero, aún así, no dejaré que la pena me venza
A mí me irá muy bien
Señor, es como un caramelo de Navidad
Apenas llegaré a mañana
Pero, aún así, no dejaré que la pena me venza
Estaré bien
Estaré bien
Estaré bien
Las chicas se fueron y fue un día triste para el condado de Lanville.
Fue como el final de una etapa.
Como cuando te gradúas.
Nada vuelve a ser igual.
Ed Earl trabaja ahora en la política
y yo soy el nuevo sheriff.
Supongo que se preguntarán qué fue de la Srta. Mona.
Ed Earl fue a la casita el último día.
- Hola, sheriff. - Buenos días, Jewel.
Cuánto me alegro de verlo. Sabía que no se quedaría tranquilo
si no se despedía antes de su vieja Gordita.
- Adiós, Jewel. - Adiós, sheriff.
Espero que venga a visitarnos a la Srta. Mona y a mí.
- ¿Dónde está? - Dentro.
Veo que te llevas esa vieja máquina contigo.
Usted sabe que no podría irme sin mi campana y mi tocadiscos.
Produce una sensación extraña, ¿verdad?
Ben Sawtuck compró todos los muebles y Langston venderá el resto.
- Mona, quiero decirte algo. - Dales las gracias a tus chicos.
Esos periodistas se hubieran desmadrado de no ser por tus ayudantes.
- Sabes que yo no... - Ed Earl, lo mejor es
olvidar todo este asunto lo antes posible.
Gané un dinerillo, me he reído y he bailado al son de la música.
Ahora es hora de despedirme, eso es todo.
Mona, hemos estado juntos durante mucho tiempo.
A veces pienso que me conoces mejor que yo mismo.
Sabes lo difícil que me resulta decir esto.
Te quiero.
¿Quieres casarte conmigo?
Ed Earl, te he amado desde que tenía 16 años.
He tenido mucho tiempo para pensarlo,
y, por mucho que deseara que funcionara,
en el fondo de mi corazón sé que nunca sucederá.
- ¿No has oído lo que he dicho? - Lo he oído, cariño,
pero no va a funcionar.
Nada en este mundo cambiaría las cosas.
Nosotros podríamos, sólo tenemos que intentarlo.
Si me quedara
Sólo te estorbaría
Y por eso me voy
Y, sin embargo. sé
Que pensaré en ti, cada paso que de en mi camino
Y yo
Siempre te amaré
Y siempre
Te amaré
Recuerdos agridulces
Supongo que es lo único que llevaré conmigo
Adiós
Oh, por favor, no llores
Porque los dos sabemos que no soy lo que necesitas
Pero, yo
Siempre te amaré
Siempre
Te amaré
Sé que tus sueños se harán realidad.
Sé que serás un buen político.
- Pero si te casaras conmigo... - Espera un momento.
Te quiero.
Me importa un bledo lo que la gente diga.
¡Jewel! ¡Alto!
¿Qué, sheriff?
- ¿Cuál es su equipaje? - Ése.
Y ése, y ése...
¡Siempre supe que algún día entraría en razón!
CERRADO POR LA TV
Bueno, es más o menos lo que ocurrió.
Melvin P. Thorpe, el viejo Guardián, consiguió lo que quería.
La Srta. Mona se casó con Ed Earl y consiguieron lo que querían,
y el pueblo de Texas también consiguió lo que quería:
Otra leyenda, la leyenda de La granja de pollos.
Es una simple casita de campo
No hay mucho más para ver
No se permite beber, tenemos una multitud tranquila
De lo más sencilla
Es una simple casita de campo donde no hay tiempo
Nada que ocultar en absoluto
Sólo mucha buena voluntad y quizá un poco de pasión
Pero no hay nada sucio en ella
Es una simple casita de campo
No hay mucho más para ver
No se permite beber, tenemos una multitud tranquila
De lo más sencilla
Es una simple casita de campo donde no hay tiempo
Nada que ocultar en absoluto
Sólo mucha buena voluntad y quizá un poco de pasión
Sólo mucha buena voluntad y quizá un poco de pasión
Sólo mucha buena voluntad y quizá un poco de pasión
Pero no hay nada sucio en ella
Pero no hay nada sucio en ella
Hasta la vista, muchachos.
LOS PRODUCTORES AGRADECEN A LA GENTE DE TEXAS...
Y A LA COMISIÓN DEL FILM DE TEXAS
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