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Adelante.
El Sr. Canon est� aqu�, se�or.
- �El Sr. Canon? - S�.
- Ah, s�. - En la habitaci�n de su madre.
Ah, s�.
- Cada a�o se encuentra mejor, Sra. Greene. - De eso nada.
Enfermera, diga a la Srta. Ada que venga aqu�.
Hola, Sr. Canon. Bien... �dispare, Canon!
�Chester! �Por qu� me preocupo?
Una vieja inv�lida como yo.
Ada, el �nico consuelo de todos estos hijos desagradecidos.
Y ella solo finge que me quiere.
- Srta. Sibella. - �Qu� hay!
- Sr. Rex, buenas noches. - �Qu� tienen de buenas?
Esta o cualquier otra noche en esta casa.
Debo decir que 10 a�os de reuniones me han hecho detestar ejercer de polic�a,
tanto como ustedes se detestan los unos a los otros.
Pero, como saben, el testamento de su padre me requiere...
...determinar cada a�o si han vivido seg�n las disposiciones previstas.
Les recuerdo que deben vivir en esta casa y mantener la propiedad intacta...
...durante 15 a�os despu�s de la muerte de su padre y esposo.
Les quedan cinco a�os m�s, o ser�n desheredados.
Y tras esa fecha, en 1934, si han cumplido esta disposici�n,
el patrimonio ser� dividido a partes iguales entre ustedes,
O si hubiese alg�n fallecido, entre los que permanezcan con vida.
�Tiene una cerilla?
Les recuerdo, claro est�, el legado a los sirvientes que han permanecido...
...con ustedes desde el fallecimiento del Sr. Greene.
�Sibella, apaga eso!
Con excepci�n de la Srta. Ada, que sin tener consanguinidad,
puede vivir en otra parte si se casara.
Ahora, Sra. Green, �no ha abandonado la casa?
Usa la cabeza, viejo idiota. �C�mo podr�a? No he estado...
...tumbada aqu� diez a�os haciendo miserable la vida de todos, incluida la m�a.
- �C�llate! - �Lo ves?
- Bien, Chester... - Sigo aqu�.
- �Srta. Sibella? - Presente.
- Sibella, �d�nde vas? - Al teatro, bomboncito.
- Con... �con Arthur? - S�, querida.
- Ahora vas detr�s de Arthur, �eh? - �D�jalo!
- �Sr. Rex? - Claro que estoy aqu�.
Gracias, gracias.
Terminar� loco en medio de esta adorable familia.
�Srta. Ada! �Srta. Ada?
Aqu� estoy.
Bien, esos son todos. Gracias.
Buenas noches.
Buenas noches.
- Ada - �S�, madre?
- Tr�eme mi caldo. - S�, madre.
El abogado estuvo aqu� otra vez. Pero la ley no puede ahuyentar el mal de esta casa.
Es una familia malvada, �condenada a muerte!
- Tome, Srta. - Gracias, Gretchen
[Alem�n]
- �C�mo sabe eso de la familia? - �Por el Se�or!
Todos los Greene est�n condenados, �por lo que son!
Odi�ndose unos a otros como el veneno y corrompi�ndose con el mal.
Me alzar� contra ellos, dijo el Se�or de los Ej�rcitos.
!Y los barrer� con la escoba de la destrucci�n!
Ahora l�eme.
�Oh! no, no, no. La novela, donde la dejaste anoche.
Vale.
Bueno, ha dejado de nevar de todos modos. �Oh! Lo siento mucho.
En cinco minutos est�bamos fuera comenzando nuestra expedici�n.
Nos apresuramos por los sombr�os arbustos en medio de las dudas...
Adelante.
�Rex? �Ada? �Enfermera? �Qu� ha pasado?
�Por qu� no viene nadie? �Ada? �Sibella? �Rex?
Estoy sola. �Chester? �Hay alguien? �D�nde est�is?
Algo ha pasado. Y estoy sola.
�Por qu� no ven�s? �Miserables!
Soy vuestra madre. Llama al Dr. Von Blon.
�Qu� pasa? �Qu� ocurre?
Han disparado al Sr. Chester y a la Srta. Ada.
- �Est�n muertos? - �Vio a alguien?
No, no. Intento localizar al Dr. Von Blon...
S�, las noticias son ciertas.
Chester Greene muri� el el acto, pero la chica s�lo fue herida.
Por supuesto que fue un intento de robo.
Pues la cuberter�a de plata s�lo...
Un momento. Es Philo Vance.
�Qu� pasa? �Se han cargado a alguien?
- Es el asunto de los Greene. - �Ah! Ese golpe.
Es el primer caso en el que Vance ha mostrado cierto inter�s...
...desde el asesinato de la "Canario".
- Es verdad. - Ver�, no se cree su teor�a del ladr�n.
- No se la cree, �eh? - No.
- Bueno... - �Quiere hablar con �l?
- Claro. - Hola, Sr. Vance.
- El Sargento Heath al tel�fono. - �Ah! Buenos d�as, Sargento.
D�game, �qu� hay de malo en la teor�a del ladr�n en el caso Greene?
Nada, Sargento, excepto...
�No le da la impresi�n de que es bastante extra�o...
...que el ladr�n se entretuviera en el vest�bulo durante tres minutos...
...entre los dos disparos?
�Por qu� no? �l s�lo...
Mire Sr. Vance, quiz� usted podr�a...
Gracias, Sargento. Estar� listo en media hora.
Estar� listo en media hora.
- Gracias, Sargento. - Est� bien.
Eso es cierto, se�or.
Sent� el primer disparo en mi habitaci�n, quiero decir que lo o�, se�or.
Luego, cuando llegu� a la puerta aqu�...
�Est� del todo seguro de que pasaron tres minutos entre los dos disparos?
Aproximadamente. S�, se�or.
Est� bien. Est� bien.
Deben haber sido dos ladrones.
Que no pille a ninguno intentando salir de la casa, �vale?
No saben nada de todo esto.
- �Y usted? - Ya se lo dije, �no!
Su habitaci�n est� justo al otro lado del vest�bulo, �verdad?
S�.
- �Y sin embargo no oy� nada? - No.
�C�mo explica eso?
Al Sr. Greene le dispararon de frente, y por las marcas de p�lvora,
a corta distancia, y sin embargo no hizo ning�n ruido.
Cierto.
�Recuerda la expresi�n en plena cara, Sargento?
- Pues claro. Se qued� de una pieza. - Exactamente.
Probablemente porque conoc�a al asesino,
igual que el asesino sab�a orientarse por la casa en la oscuridad.
Probablemente el Sr. Greene estaba tan sorprendido de ver a un conocido, digamos,
apunt�ndolo de repente con un arma,
que fue asesinado antes de poderse recobrar.
Me pregunto si alguien de la casa posee un arma.
Claro. Los sospechosos poseen todo lo que se espera de ellos, �verdad?
- �Qui�n tiene un arma? - Bueno, yo ten�a una pero...
- �Qu� calibre? - 32.
Sacamos �stas de sus dos hermanos. Son del 32.
- �Me est� acusando de...? - �Qu� hizo con el arma?
No la tengo. Ha desaparecido.
La busqu� despu�s de que ocurri� todo esto.
Sab�a que averiguar�an que yo ten�a una y que me acusar�an,
pero no la pude encontrar.
- Ve a buscar el arma. - S�.
Y dile a la Srta. Sibella Greene que venga aqu�.
No encontrar�n nada.
Le digo que todos vamos a ser asesinados. Y ustedes no pueden impedirlo.
- No pueden hacer nada. - �Rex!
No se entrometa en esto. Siempre est� aqu�, husmeando nuestros asuntos.
Pero se el porqu�... �Sibella!
Con todo su dinero, Sibella se convertir�a en...
...una encantadora Sra. Von Blon, �verdad, doctor?
�Pero su dinero no es suficiente! �Quiere tambi�n el nuestro!
�Eso es! �Usted lo hizo! �Cogi� mi arma!
- Rex, ya ha dicho bastante. - Usted sab�a que ten�a un rev�lver.
�Recuerde! �Lo vio cuando fuimos de acampada el pasado verano!
- Ya, Rex. - Lo vio y lo cogi�.
Lo rob�, �me oye? �Devu�lvamelo! �Devu�lvamelo!
Usted debe ser el doctor que el mayordomo mand� buscar. Quer�amos hablar con usted.
�Cu�nto tiempo le llev� llegar aqu� despu�s de recibir el aviso?
Quiz� el doctor pueda decirnos cu�ndo podremos ver a la joven que dispararon.
Pues claro. Se lo har� saber.
- �Srta. Greene? - Correcto. Usted debe ser el detective.
Vaya fiesta salvaje que nos corrimos aqu� anoche.
Srta. Greene, �conoce a alguien que quisiera hacer da�o a sus hermanos?
Todos estar�amos aqu� bajo sospecha. Nos odiamos mutuamente...
Rex piensa que somos inferiores mentalmente a �l.
Por lo que, por supuesto, le irritamos. Ah, gracias.
Incluso la peque�a Ada. Precisamente le encantar�a vernos a todos eliminados.
La �nica raz�n por la que mi madre no ha matado a toda la familia...
...es porque no se puede mover.
�Hip, hip...
Frecuentemente he pensado en asesinarlos a todos yo misma.
S�lo que no pude pensar en alguna forma lo suficientemente segura.
...Hurra!
Si quieren, pueden ver a la Srta. Ada ahora.
- Pero, por favor, sin excitarla. - Gracias.
La ver� luego.
�Por qu� no?
- �Arthur? - �S�?
Evidentemente, despu�s de lo ocurrido, mejor esperamos.
S�, tienes raz�n.
Ahora mismo ser�a demasiado pronto.
O� el disparo. Eso es lo que me despert�.
Pero pens� que era el sonido del escape de un autom�vil fuera.
Y estaba volviendo a dormirme de nuevo...
...cuando hubo un ruido como de algo arrastr�ndose.
- Me levant�... - �Estaba la luz encendida?
No. Iba a encenderla, cuando una mano me toc�.
�Oh!, intent� gritar pero no pude.
Luego hubo ese horrible sonido de algo arrastr�ndose de nuevo.
Y corr�. Y luego hubo un ruido, y algo caliente me alcanz�.
�Oh!, no puedo recordar nada m�s.
�Qu� quiere decir con lo del sonido de algo arrastr�ndose, Srta. Greene?
- No lo s�. Como pasos desliz�ndose. - �De hombre o mujer?
Sigue, di que fui yo. �Te gustar�a hacerlo!
- �No tienes valor suficiente para mentir? - �Sibella!
Angelical culebrilla.
No me sorprender�a que hubieras matado a Chester.
S�, y probablemente tambi�n se dispar� a s� misma por la espalda.
Sibella, �por qu� me odias tanto?
- �Qu� he hecho alguna vez para... - �Oh! M�rate.
- Todo. T� siempre has querido... - �Sibella!
Lo siento.
Est� bien, Srta. Greene.
Salgamos al balc�n, examinemos esas pisadas y tomemos algo de aire.
Ahora, querida, voy a darle algo para que se duerma.
Bueno, despu�s de disparar a la chica, sali� por aqu�. �Lo ve?
Baj� estos escalones y se esfum�.
�El ladr�n?
Bien, �puede que no fuese un ladr�n!
�Ah!, Simpkin, �mediste ya estas pisadas?
- Listo. - Bien.
El problema es que desaparecen cuando llegan al camino.
Y par� de nevar sobre las once de la noche.
Por lo que es imposible saber si fueron hechas antes o despu�s del asesinato.
Eso no es todo. Las suelas eran de goma, probablemente chanclos de agua.
Por lo que no podemos saber si eran m�s grandes que los pies del tipo.
- No pude encontrar ning�n arma. - �D�nde miraste?
Por todas partes. La vieja dijo que no entr�ramos en la librer�a.
Dice que no ha estado nadie all� desde que su marido muri�.
Pero la enfermera me ense�o donde estaba la llave, por lo que lo hice.
- �Algo all�? - �Nada excepto escalofr�os!
Nunca he estado en una casa igual.
- �Vio chanclos? - No.
Bien, vamos a encontrar unos que ajusten con �stas.
S�, se�or.
La Sra. Greene quiere verle, agente.
- Sargento. - Ah, Sargento.
Y no me tomar�a muy en serio a Rex.
Su acusaci�n contra m� es simplemente auto-protectora.
La reacci�n a la pregunta sobre su rev�lver, por supuesto.
Si hay algo que pueda hacer, estar� encantado de ayudarles.
- Gracias. - �Est� la Srta. Ada mal herida?
Oh, no, no, no. Simplemente la conmoci�n.
- Le d� algo... - Ya, me fij� en su malet�n, doctor.
Debe haber sido usted formado en el extranjero para traer tantas drogas.
Los doctores americanos no las llevan, como sabe.
- Es usted muy observador. - Gracias
Conoce a los Greene desde hace mucho tiempo, �verdad?
Mi padre los atendi� antes que yo, por lo que s�, naturalmente.
Naturalmente.
No se olvide de la Sra. Greene, Sargento, y recuerde, nada de excitaci�n, por favor.
- �Ah, s�? - S�.
�Qu� tipo de par�lisis tiene la Sra. Greene?
Org�nica, ambas piernas. Totalmente sin esperanza.
- Buenos d�as. - Buenos d�as.
- Pero madre... - C�llate.
- Yo he mandado llamar a la polic�a. - Haz que se vayan.
�Qu� derecho tienen para acceder a esta casa?
Agente, le ordeno que abandone esta investigaci�n.
Tengo ya suficientes preocupaciones y molestias sin esta publicidad.
- Pero se�ora... - Qu�dese ah�.
Chester tuvo lo que se merec�a. Soy una pobre vieja indefensa.
Pero si contin�a tortur�ndome...
�Por qu� no me ha hablado sobre este asunto?
Pero eso es exactamente lo que el Sargento quiere hacer, Sra. Greene.
Por ejemplo, si escuch� algo anoche antes del disparo.
No.
Ahora bien, la Srta. Ada s� escuch� algo que se arrastraba.
�Ah, lo escuch�?
�Oh! Ahora recuerdo. Escuch� algo.
Una puerta abri�ndose y cerr�ndose en el vest�bulo.
Entonces, �c�mo no escuch� el disparo?
Bueno, debi� ser antes del tiroteo...
...porque me levant�, cerr� mi puerta y me volv� a acostar.
Esa puerta movi�ndose debe ser lo que Ada escuch�.
Si no le importa, se�or, la Srta. Ada.
- Buenos d�as. - Adi�s.
Ahora me acuerdo.
O� ese ruido que les acaba de contar Rex, como una puerta cerr�ndose.
Ah, Sargento. S�lo un minuto.
Perd�neme.
Pero, Srta. Ada,
Rex dice que escuch� cerrarse una puerta antes del disparo.
- No, �por qu�? ��l no pudo! - Sr. Vance.
Bien, que eso no le preocupe. Todo el mundo est� alterado.
Gracias.
[Alem�n]
Ajusta perfectamente.
Supongo que tambi�n producir�n ese sonido de arrastrarse.
Si s�lo pudiera encontrar...
- �Son �stos sus chanclos? - Bien, �qu� si lo son?
No estuve fuera de la casa anoche, pero ahora me voy.
No, usted no se va.
Si alguien va por nosotros, me pillar�, �no es as�?
�Cree que tambi�n quiero ser asesinado?
- �Cree que quiero quedarme aqu�...? - Apueste a que s�.
Vigila a este nene.
Vigile hasta que se pudra y vea ad�nde le llevar� eso.
�Le gusta esta familia?
�Seguro que es divertido, y tambi�n lo es un pollo cruzando la carretera!
�Pero todav�a nadie lo ha resuelto!
Mis chicos llevan dando vueltas por ese sitio durante una semana cheque�ndolo todo.
�Y d�nde estamos?
- Si fue un ladr�n, ser�a pan comido. - Pero no lo fue.
Un ladr�n nunca hubiera encendido la luz de Ada despu�s de dispararla, �verdad?
Entonces, �qui�n fue?
Bien, el patr�n psicol�gico...
Mi querido Vance,
me temo que no vas a llegar muy lejos...
...hurgando en lo que t� llamas los patrones psicol�gicos de los Greene.
Querido Markham, me temo que es la �nica manera...
...de que pod�is encontrar a este asesino.
Esos disparos fueron pensados, planeados,
cronometrados, por alguien cercano a la familia.
Alguien que acechaba, que sab�a cuando todos estaban dormidos,
que sab�a como y cuando golpear.
Esa familia...
...est� loca, si me preguntan.
Una joven desea verle, se�or. Una tal Srta. Greene.
- �La Srta. Greene? - Probablemente Sibella, la hermana mayor.
- H�gala pasar. - S�, se�or.
�Probablemente ha encontrado el rev�lver en las medias de su hermana peque�a!
�C�mo est�? Es la Srta. Greene, Ada Greene. El fiscal del distrito.
�C�mo est�, Srta. Greene? Me alegra ver que est� mucho mejor.
- Ahora estoy bastante bien. Gracias. - �Quiere sentarse, por favor?
Hay algo que quiero comentarles. Es sobre Rex.
- Ver�n, yo... - S�, bien...
Bueno, la noche en que Chester fue asesinado,
nuestro abogado chequeaba el testamento de nuestro padre.
- Debe haber o�do del testamento Greene. - Oh, s�.
Bien, despu�s de que el abogado se marchara,
vi a Rex coger sus chanclos de agua del armario.
- �C�mo es eso? - Oh, �l lo puede explicar, estoy segura.
- Perd�neme un momento. �Gordon? - S�, se�or.
- Telefonee a Rex Greene, por favor. - S�, se�or
- Contin�e. - Bien, luego hubo otra cosa.
- Anoche... - �S�?
Bueno, anoche o� al Dr. Von Blon decirle algo a Sibella sobre la enfermedad de mam�.
No lo entend�. Supongo que era un t�rmino m�dico
Pero anot� la palabra en un trozo de papel.
Pens� que probablemente ustedes la conocer�an.
�Podemos ver eso trozo de papel, Srta. Greene?
�Oh! Lo siento terriblemente.
- Est� en casa, pero lo coger� para... - S�lo un momento, por favor.
El Sr. Rex Greene est� ahora al tel�fono, Sr. Markham.
Gracias, Gordon.
Mire, jefe, puede que �l pueda traernos ese trozo de papel.
Oh, en ese caso, quiz� sea mejor que me deje hablar con Rex primero.
- Se molesta tanto con los extra�os. - Pues claro.
- Rex, querido, espera.
Hay un sobre en nuestro buz�n particular. �Sabes?
S�.
Bueno, c�gelo y le�melo. Te lo ruego, por favor.
- Quiero cont�rselo al Sr. Markham. - Oh, est� bien.
- �Rex! �Rex! - D�jemelo. D�jemelo, por favor.
�Hola? �Hola, hola, Sr. Greene?
�Sr. Greene!
- El Sr. Greene est� muerto. - Est� muerto.
- �Ohhh! - �Gordon! Traiga mi coche.
- Tranquila. - Est� bien, est� bien.
Aqu� llega el coche del fiscal.
Mejor esperas aqu� unos minutos, Buck.
- Hola chicos. - Hola Sargento.
Esperad un minuto.
Os lo digo, todav�a no estamos listos para daros una historia.
No estamos seguros ni de lo que somos.
No, ya he dicho que no estoy listo para daros una historia.
Le dispararon de frente tambi�n.
Pero Chester estaba aterrorizado. La cara de este muchacho no muestra nada.
Si el Dr. Von Blon puede servir de algo, se�or, me ha pedido que le diga...
Ah, el doctor estaba aqu� esta vez tambi�n, �eh?
- S�, se�or. - Tr�igalo.
Y Sproot, les haremos otra visita a los sirvientes.
Mire, Sargento,
el asesino y su arma no pod�an haber sido invisibles.
Sin embargo la expresi�n de este muchacho es natural.
La mirada en la cara de su hermano era... ...bueno, de sorpresa como m�nimo.
Est� todo mal, Markham. Es una locura.
Y tengo la sensaci�n de que si no la paramos,
Continuar� y... Ah, �c�mo est� usted, doctor?
El fiscal del distrito. El Dr. Von Blon.
�C�mo est�, doctor?
�Estaba en la casa cuando esto ocurri�?
S�, s�. Estaba en el cuarto de Sibella.
- Se quejaba de... - Bien, eso no importa, doctor.
- �Ninguno de los dos oy� el disparo? - Cierto.
Aunque no me lo puedo explicar de ninguna manera.
La puerta estaba abierta cuando Sproot lo encontr�.
Ah, esta vez tambi�n fue Sproot el primero en llegar a la escena, �eh?
- S�, s�. - Ya veo.
Gracias, doctor.
El forense ya est� de camino.
No lo olvide.
Ada le dijo a Rex que cogiera esa nota y la leyera por tel�fono.
Ahora no tiene ning�n indicio de la nota.
- Alguien debe... - Nadie sab�a que iba a venir a verme.
Los sirvientes est�n esperando en la sala de estar, se�or.
Gracias.
�Cu�ntas extensiones telef�nicas hay en la casa?
�Tel�fonos? Cuatro.
Uno en el cuarto de la Sra. Greene, en el de la Srta. Sibella,
en la cocina y aqu� en el vest�bulo.
Gracias, Sproot.
�Lo ve? Cualquiera pudo estar escuchando.
�C�mo esta, Sr. Markham?
- Hola, doctor, �c�mo est�? - Sargento.
Hola, Doc.
Cuando no es mi desayuno en el que ustedes interfieren, amigos, es en mi comida.
Asumo que este es el cuerpo.
S�, s�came la bala y luego puedes ir a comer.
Hasta la pr�xima bala.
Adelante.
- Ah, hola. - Les ruego que me disculpen.
Esto se est� convirtiendo en algo bastante espantoso, �verdad?
Hoy se lo est� tomando un poco m�s en serio, �eh?
Estoy empezando a preguntarme si no ser� yo la pr�xima.
Pero ahora s� quien es usted, Sr. Vance. Recuerdo el caso de la "Canario".
Por lo que supongo que si alguien puede ayudar, ese es usted.
Gracias
Ah, el doctor dice que usted no oy� el disparo.
No, le estaba dando a Pompom -ese es mi perrito- un ba�o.
El Dr. Von Blon estaba all� sentado fumando.
Mi madre odia el aroma de la pipa, por lo que a menudo viene aqu� a fumar.
Y luego Sproot nos llam�.
�No es curioso que nadie oyera el disparo?
Pero alguien lo escuch�.
- �No se lo dijo? - �Qui�n?
Sproot. Pues �l me dijo...
El jefe le est� esperando abajo en el sal�n, Sr. Vance.
Ah, de acuerdo. Gracias.
- Oh, Arthur, estoy asustada. - �Qu�? No, no, por favor. No, querida.
- Desear�a que pudi�ramos hablar a solas. - S�, �pero d�nde?
- �Ya lo s�! - �D�nde?
�En la azotea!
- Bien. - Coger� mi abrigo.
Ahora, se�or, s� que hay algo raro.
El Sr. Chester era agradable conmigo, pero los otros...
Esta familia es extra�a, se�or.
La Sra. Greene es una vieja bruja, la forma en que retiene a la Srta. Ada.
Aunque la Srta. Ada tampoco es una santa cuando se enoja.
La Srta. Sibella es un habitual t�mpano.
Y este Dr. Von Blon...
...hay algo entre Sibella y �l, o yo estoy loca.
Sproot y Hemming... son tan malvados como el resto.
Y la cocinera tambi�n, siempre dando vueltas llorando...
...y habl�ndose a s� misma en alem�n.
Deme mi liquidaci�n, Sr. Sproot. �Me despido!
Eso es todo.
Ah, Sproot.
�Por qu� no nos dijo que escuch� este �ltimo disparo?
- Nadie me pregunt�, se�or. - Ya.
�D�nde estaba cuando lo oy�?
Acababa de avisar al Sr. Rex de que ten�a una llamada telef�nica.
- �Qu� tel�fono utiliz�? - El que est� en el vest�bulo de arriba.
Estaba en el comedor repasando la plata cuando escuch� el disparo.
El cuarto del Sr. Rex, donde lo encontr�,
est� encima del comedor, �verdad?
Encima de esta habitaci�n, se�or.
Bien, �de qui�n es el cuarto que est� encima del comedor?
La de la Srta. Ada.
- La Srta. Ada no se encontraba en la casa. - No.
Eso es todo, Sproot.
Ah, Sra. Mannheim, �cu�nto tiempo lleva con los Greene?
Trece a�os, desde que mi marido muri�. El viejo Sr. Greene conoc�a a mi marido.
- �Estaban en este pa�s cuando �l muri�? - S�.
Bien, eso ser� todo. Gracias.
Oye, Vance, �qu� conexi�n tiene la �ltima pregunta con este caso?
Posiblemente ninguna.
Por otra parte, si conseguimos relacionar estos hechos distintos,
y descubrir la psicolog�a que ocultan...
S�, si pudiera encontrar ese rev�lver,
declarar�a todos estos tiroteos como suicidios y dimitir�a de la Brigada.
No es mala idea, Sargento.
Interesante car�cter, el viejo Greene.
He estado leyendo sobre �l en los archivos period�sticos.
Casi todo cierto, sin embargo.
Sargento, ser�a conveniente tener una copia del testamento del viejo muchacho.
- Puedo conseguirlos de alg�n modo. - Bien, eso ser�a algo.
- �Sr. Markham? - S�.
Alguien ha estado en mi cuarto.
- Oiga, tengo noticias para usted. - Espera un minuto.
- �Qui�n ha estado en su cuarto? - Bueno, yo estaba con mi madre,
y cuando volv� a mi cuarto, las puertas del balc�n estaban abiertas.
Y hab�a huellas de barro encima de la alfombra.
�Esas son las huellas que he descubierto!
Alguien cruz� el jard�n por el barro desde el camino de entrada,
y subi� por la escalerilla al balc�n de su habitaci�n.
Y hace menos de dos horas,
porque no hab�a huellas cuando hice la ronda esta ma�ana.
Adem�s, las huellas son iguales a las que encontramos la semana pasada en la nieve,
pero no hay huellas de bajada.
El tipo que las hizo no baj� por all�.
As� que subi� por la escalerilla del balc�n,
cruz� el cuarto de la Srta. Ada hasta el vest�bulo,
hizo su trabajo sucio y desapareci�.
- Mejor venga con nosotros, Srta. Ada. - S�, por supuesto.
Vamos, Simpkin.
Bien, �c�mo pudo alguien subir al balc�n,
entrar en su cuarto y salir de nuevo sin ser visto?
- Quiz� no volvi� a salir. - �Qu� quieres decir?
- Pongamos, Markham, que esta noche cenas conmigo en mi apartamento.
- Para entonces, puede que tenga algo. - Eso espero.
Ah, Sr. Markham,
Aqu� est� su bala. Otra vez calibre 32, �lo ve?
Parece que las tres fueron disparadas por el mismo arma.
De cualquier forma, tendr� la autopsia lista despu�s de comer.
Muy bien.
�Sr. Vance?
Hemos medido esas nuevas huellas.
Y son todas de los mismos chanclos, vale,
pero ahora han desaparecido.
�C�mo ha ocurrido eso?
Bueno, los volv� a meter en el armario el otro d�a,
esperando atrapar al tipo si volv�a a por ellas otra vez.
Se las debe haber llevado justo ante nuestras propias narices.
Bueno, no dar�a mucha importancia a esas huellas si fuese usted, Sargento.
Presiento que son el �nico movimiento pueril que nuestro astuto asesino ha realizado.
Bueno, algo tenemos para continuar, �verdad?
Ah, Srta. Ada...
- No es nada importante. - Oh, estoy tan nerviosa.
S�, naturalmente.
Cuando habl� con Rex desde la oficina del Sr. Markham...
sobre la nota que quer�a que �l le leyera,
usted le dijo que estaba en su buz�n privado.
Ah, eso.
Est� aqu� mismo en el cuarto de Rex. Se lo traer�.
Eso es lo que llamamos a este incensario.
Ver�, sol�amos dejarnos notas aqu� cuando eramos ni�os.
Lo llam�bamos nuestro buz�n privado.
Ya, usted puso el sobre aqu�.
S�, y cuando volvimos, lo busqu�, pero hab�a desaparecido.
Rex lo debi� coger.
No, no lo ten�a.
Bien, entonces alguien debe haberlo...
�No puede recordar lo que escribi� en ese trozo de papel?
Nos dijo que era un t�rmino m�dico sobre su madre.
Quiz� el Dr. Von Blon se lo pueda decir.
Est� arriba en el jard�n de la azotea con Sibella si le interesa pregunt�rselo.
Eh...
Las escaleras est�n justo detr�s de esa puerta.
Ya veo. Gracias.
Eh... Les ruego que me disculpen.
Quer�a preguntarle, doctor, si por casualidad ha cre�do recomendable...
...ocultar alguna fase de la enfermedad de la Sra. Greene a la familia.
Por supuesto que no.
La enfermedad de la Sra. Greene es un tipo de par�lisis de las piernas muy com�n.
Paraplegia.
- Ah, entiendo. - Hola, Arthur.
S�lo quer�a decirte que dejaste tu malet�n en el cuarto de mi madre.
Ah, s�. Ah, s�, gracias.
�ste ser�a un sitio perfecto para un asesinato, �verdad?
�Para qu� disparar a alguien cuando todo lo que tienes que hacer...
...es llevarlo a la barandilla y empujarlo sobre el r�o?
S�lo otro accidente, un suicidio. Y sin que nadie se entere.
�Sab�is?, creo que me voy a tomar el crimen en serio.
�Oh, para!
Arthur, por favor, vay�monos de aqu�.
Estar�a bien, Vance, si el asesino de Rex no abandon� la casa,
que sea alguien con quien hayamos hablado.
Por cierto, Sargento, �averigu� lo del testamento del viejo Greene?
- S�, tengo aqu� una copia. - Pas�mela, por favor.
- Dr. Von Blon. - �Bien?
Hazle pasar.
�C�mo est�, doctor?
- �Caf�? - No, muy amable.
�Quiere sentarse?
Gracias. Tengo algo muy importante que decirles.
Algunos f�rmacos, estricnina y morfina, han sido sustra�dos de mi malet�n.
- �Qu� cantidad? - Cuatro y ocho granos.
Not� que faltaban a mi regreso a casa esta tarde.
Pero estaban en mi malet�n cuando hice mi visita habitual a la Sra. Greene.
Pero no conserv� el malet�n con usted, �verdad?
Recuerdo a Ada diciendo que usted lo hab�a dejado...
Oh, s�, s�. Primero lo dej� en el vest�bulo.
Y luego Sproot me lo trajo al cuarto de la Srta. Sibella.
- �Lo dej� all� solo? - Pues, eh, pues s�.
Esta ma�ana temprano, la Sra. Greene necesitaba un estimulante.
Estaba muy d�bil.
As� que mand� a la enfermera que lo trajera al cuarto de la Sra. Greene.
As� que cualquiera pudo birlar los venenos.
Conf�o en que esto no se convierta en un caso de envenenamiento.
No hay ninguna necesidad de buscar las sustancias.
Existen miles de sitios en la casa donde pueden estar escondidas.
Diga, jefe.
�Qu� piensa de reemplazar la enfermera de la Sra. Greene con una que sea polic�a?
Podr� vigilar mejor que nosotros.
S�, eso est� muy bien, agente... Sargento.
Yo mismo estoy preocupado por lo que ocurra all�.
Bien, pondr� una enfermera y pondr� un m�dico...
...en el edificio de enfrente con los agentes que est�n vigilando desde all�.
As� ser� capaz de llegar r�pidamente si algo ocurriera.
- Gracias. - Buenas noches, doctor.
Este es uno de los complots m�s cuidadosamente planeados que he visto.
Tan l�gico. Es una locura.
Bueno, �ste es el testamento del viejo Greene.
El Sr. Markham y yo ya lo hemos revisado.
Nada que no supi�ramos antes.
Excepto unos legados poco importantes para los sirvientes, Sproot y la Sra. Mannheim,
que reciben un renta vitalicia cuando sea que se retiren.
Y tenemos la biblioteca.
�Cu�l cree que fue el motivo de que ese viejo p�jaro hiciera eso?
Bueno, recuerdo que la prensa public� una historia sobre eso en su momento.
Aqu� est�, aqu�.
A la conclusi�n de un plazo de quince a�os,
la biblioteca ser� donada al Departamento de Polic�a de New York.
En cuanto al resto del testamento,
los todav�a sobrevivientes se benefician por igual de los asesinatos.
Y quedan todav�a tres de la familia sueltos.
- Y de tres se restan dos y queda uno. - Estricnina y morfina.
�No si lo puedo impedir!
Tendr� al m�dico y a la enfermera all� en media hora.
�Por qu� el viejo Tobias Greene dejar�a sus libros a la polic�a?
Creo que deber�amos mirar dentro de esa biblioteca, Markham.
De acuerdo.
- �Alguna novedad? - No, se�or.
Todo el mundo est� en su cuarto excepto la joven Sibella.
Est� dando una vuelta con ese Dr. Von Blon.
Gira bastante bien para haber estado cerrada tanto tiempo, �eh?
Las bisagras no chirr�an, tampoco.
�Engras� la cerradura cuando abri� la puerta la semana pasada?
No. Y si quiere mi opini�n,
es una completa patra�a eso de que esta cosa ha estado cerrada diez a�os.
Mac, �d�nde est� el interruptor de la luz?
No funciona, pero encontrar� algunas velas encima de esa chimenea.
�Alguien ha dado ya con esos chanclos?
No, pero los he estado buscando por toda la casa.
- Bien, sigue tras ellos. - Puede apostarlo.
- Eh, Mac. - �S�, se�or?
Antes de que se vaya, pr�steme su linterna.
S�, se�or.
Bueno, no hab�an sido abiertas en mucho tiempo.
- �Que ha pasado, Sargento? - Tropec� con algo.
�Qu� era?
�Los chanclos!
�Buen trabajo, Sargento!
Aparentemente, hemos tenido aqu� un visitante frecuente.
S�, y reciente.
�Lo tengo!
Alguien ha estado sentado en esta silla leyendo.
Excelente, Sargento.
Ahora, veamos.
No me sorprende que el viejo Tob�as dejara estos libros a la polic�a.
�C�mo es eso?
Una completa biblioteca de criminolog�a, incluso en varias lenguas.
Ni gota de polvo en este estante.
Aparentemente aqu� es donde nuestro rat�n de biblioteca ha estado picoteando.
Una Historia Completa del Crimen, de Thack.
Eso es un mundo.
Venenos: sus efectos y detecci�n.
Par�lisis hist�rica y sonambulismo.
�Oiga, la Sra. Greene! La vieja, �puede andar!
�Y ley� en ese libro a qu� puede achacar el andar mientras duerme si la pillan!
Pero el Dr. Von Blon me dijo...
Es posible, Sargento, pero no creo que eso encaje.
- �Qu� es eso? - La puerta.
Sr. Markham, tengo algo terrible que decirle.
Hace como una hora, estaba levantada en mi cuarto.
Escuch� ese ruido de algo arrastr�ndose. Sonaba bajando las escaleras.
�Oh, me puse enferma de lo asustada que estaba!
Pero me obligu� a m� misma a mirar por encima de la barandilla.
Y vi a alguien aqu� delante de la puerta de la biblioteca.
- �Qui�n era? - �Mi madre!
- �Su madre? - �Estaba andando!
�Est� segura?
S�, llevaba puesto su chal oriental.
Y cuando pas� bajo la luz, �vi su cara!
Markham, ser�a mejor que un especialista examinase a la Sra. Greene.
Intenta contactar con Oppenheimer. T� le conoces.
Muy bien, lo har�.
Tranquil�cese, jovencita. No pasa nada.
Llamar� a la enfermera.
- �Sr. Vance? - Buenos d�as, Sargento.
Me temo que me debo haber quedado...
- Bueno, �qu� pasa? - �Ada!
�Ada?
- El veneno, supongo. - S�, la morfina.
Me acost� en la sala para dormir algo.
Y lo primero que not�,
fue que el m�dico que hab�a situado en el edificio de enfrente me estaba zarandeando.
La enfermera encontr� a la chiquilla y le hizo la se�al.
- �No est� muerta? - No, Doc la atendi� a tiempo.
�Von Blon est� otra vez aqu�, eh?
El mayordomo le telefone�, pero se hab�a ido a su hospital.
Dej� recado de que le necesitaba.
De toda la suerte del mundo, espere hasta que vea qui�n dio la alarma.
Eso hacen las chicas fuertes. Ahora, firme. Firme.
�C�mo est�, Srta. O'Brien?
Est� mejorando.
Ll�vela al doctor y regrese aqu� de inmediato.
El mayordomo la encontr� cuando su campanilla son� abajo.
El perro de la Srta. Sibella estaba en la cama jugando con esto en su boca.
Eso salv� a la muchacha. �Puede superarlo?
Ah, Srta. O'Brien, h�blele al Sr. Vance del caldo.
Pues la Sra. Green me envi� a recoger el caldo,
reservando una taza para ella como siempre se hac�a, seg�n dijo.
�Toc� la Sra. Greene la taza de Ada?
No, se�or. La sub� yo misma desde la cocina, se�or.
La se�orita estaba en el ba�o, as� que la dej� ah� encima.
Luego le dije a la Srta. Ada que estaba preparada, y me fui abajo a desayunar.
Luego el mayordomo oy� su campanilla,
subi� y la encontr� tirada en la cama.
- �Estaban todos los dem�s en sus cuartos? - S�, se�or.
�Y la Srta. Sibella?
Lleg� a las tres esta madrugada. Contin�a durmiendo.
Srta. O'Brien, cuando fue a desayunar esta ma�ana,
- �Vio al perro de la Srta. Sibella? - No, se�or.
Eso es todo, gracias.
La vieja salt� de la cama, dej� caer la sustancia all� en la taza,
y volvi� mientras Ada segu�a en el ba�o.
Sproot me ha contado lo de Ada.
- �C�mo est� la Srta. Sibella? - Dormida
�D�nde estaba?
Pues estaba en Connecticut, en Greenwich en un caso. No volv� hasta tarde.
Sargento, �puede ver si la Srta. Sibella puede hablar con nosotros ahora?
Claro.
Ah, doctor, �no pondr� objeciones a que nuestro m�dico de la polic�a contin�e...
...con el caso de la Srta. Ada, verdad?
Desde luego que no.
�Fue su diagn�stico en el caso de la Sra. Greene el �nico que se realiz�?
Eso creo.
- No vi raz�n... - Por supuesto.
Pero, dadas las circunstancias, la polic�a piensa...
...que deber�an tener un informe m�s detallado.
Naturalmente.
�As� que no le importar�a que llam�ramos a un especialista?
- Si as� lo desean. - Gracias.
Tendremos que esperar. No est� en condiciones para hablar.
Nos estamos acercando, Sargento.
Nuestro asesino har� cualquier cosa ahora para detenernos.
As� que mant�ngase vivo.
Esa es una dura tarea... �En esta casa!
Hechos:
92. Von Blon afirma que la par�lisis de la Sra. Greene es de tal naturaleza,
que es imposible que pueda moverse.
93. Von Blon estuvo fuera hasta la madrugada, aparentemente con Sibella.
Informaci�n.
P�ngame con la Secretar�a del Condado en Greenwich, Connecticut, por favor.
- Oh, Markham. �Qu� pasa? - Se acab�, Vance.
Tienes el informe del especialista, �eh?
No habr� ning�n informe. La Sra. Greene ha muerto.
- �La estricnina, eh? - S�.
Fue mezclada en el bicarbonato que toma antes de irse a la cama.
Suicidio, por supuesto.
- Sab�a que �bamos detr�s de ella. - No lo s�, Markham.
- Eso no encaja. - Oh, tonter�as.
Aqu� no hay psicolog�a. La pobre mujer estaba loca.
Gracias a Dios se acab�.
Markham, todav�a quiero un examen de los m�sculos de las piernas de la Sra. Greene.
- �Qu�? - Me visto en un minuto.
- Ah, doctor. - Oh, buenas noches, Jefe.
D�game, �no sabe este asesino suyo que hoy es S�bado?
Promet� a mis chicos llevarles al cine esta noche.
Oiga, doctor, quiero que ampl�e la autopsia para hacer un informe...
...de los m�sculos de las piernas de la Sra. Greene,
si podr�a haber andado o no. �Entendido?
De acuerdo.
Soy la resurrecci�n y la vida, dijo el Se�or.
El Se�or nos la dio y el Se�or nos la quit�.
Bendito sea el nombre del Se�or.
Deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios.
Vanidad de vanidades.
El Se�or ha estado ocupado otra vez.
Se lo dije, todos los imp�os ser�n destruidos
�Qu� est� haciendo aqu�?
Limpiando la corrupci�n de Tobias Greene.
�Oiga, corte con eso!
La Srta. Sibella est� tambi�n condenada. Tuve un sue�o. �La desvergonzada!
El modo en que se comporta con el Dr. Von Blon...
�Oh! �Ser� la pr�xima!
El hombre nacido de mujer tiene poco tiempo de vida,
y es muy miserable.
�l viene y ser� diezmado.
- �Qu� les parece eso? - �Oh, es s�lo una pirada!
La vieja Greene cometi� esos asesinatos.
Los m�sculos de las piernas de la Sra. Greene est�n completamente atrofiados.
Est�n as� desde hace a�os.
Ni la m�s remota posibilidad de caminar o, incluso, mover las piernas.
Ah� lo tiene, Sargento.
Pero Ada estaba segura de que vio a su madre en esta puerta.
Markham, s� que ahora estoy en el camino correcto.
Y una vez que pueda encajar todos los hechos, tendr� una soluci�n.
- Disc�lpame. - Gracias, doctor.
- Qu�dese conmigo, Sargento. - Muy bien.
[Alem�n]
Siento molestarla otra vez, Srta. Ada,
�Se siente mejor esta noche?
S�, mucho mejor. Gracias.
Ahora, usted nos dijo que vio andar a su madre delante de la biblioteca, �verdad?
Pues s�.
La autopsia del m�dico forense indica que su madre no pod�a andar.
Vaya, no lo entiendo.
Ten�a que ser mi madre.
�Est� segura de que la persona que vio llevaba el chal de su madre?
S�. Fue lo primero de lo que me di cuenta.
Oh, puede que me viera a m�.
No seas absurda, Gertrude.
�Ha vestido usted el chal de la Sra. Greene?
Desde luego que no.
�Qui�n lo ha vestido adem�s de su madre?
Vaya, no lo s�. Veamos...
- No podr�a haber sido Sibella porque... - Oh, �Sibella lo utilizaba?
Pues s�. Ella frecuentemente...
�Oh! No quise decir eso.
Tendr� que pedirle que me disculpe.
Ah, Sra. Mannheim, me dijo que usted...
...estaba en este pa�s cuando su marido muri�, �no es cierto?
- �D�nde estaba? - Trenton, New Jersey.
- Mi marido trabajaba all�. - Ya veo.
�No not� a nadie andando por la casa la pasada noche?
- �Con el chal de la Sra. Greene puesto? - No, se�or.
- �Est� seguro? - S�, se�or.
- �Sargento? - Es todo, Sproot.
�Puede telefonear a esta direcci�n...
...y que le den los registros de este nombre?
Por supuesto.
- Ah, el Sr. Markham ha tenido que irse. - Entiendo.
Y, Sargento, cuando haga la llamada,
�puede vigilar todas las extensiones para que nadie pueda escuchar?
- Por supuesto. - Bien.
- Ah, Sproot. - �S�, se�or?
�Sabe si alguien de la familia lee o habla alem�n?
Ah, s�, se�or. El viejo Sr. Greene quiso que todos los ni�os lo aprendieran.
Pasaron mucho tiempo en Alemania cuando �l estuvo de negocios all�.
Entiendo.
Ahora, Sproot, una pregunta particularmente importante.
Usted fue quien encontr� a la Srta. Ada despu�s de que la dispararan, �verdad?
S� se�or.
Cuando la encontr�,
�estaba abierta la ventana que est� encima de su tocador?
Ahora, por favor, pi�nselo cuidadosamente.
La ventana que mira a los escalones del balc�n. �Estaba abierta?
- S�, se�or, yo la cerr�. - Gracias, Sproot.
Oh, Sra. Mannheim, si no le importa.
Muy bien. Esperar�.
Ada, te dije que me devolvieras a Pompom.
Quiero subirla a la azotea.
Sibella, por favor, d�jame que vaya a la azotea contigo.
Tengo miedo de quedarme sola aqu�.
Perm�tame que la ayude.
- Tenga usted cuidado, Srta. Ada. - Muchas gracias.
S�...
�Qu�? Espere...
S�...
Vale.
Bien, �no conoce ninguna raz�n, entonces,
por la que los Greene habr�an sido atacados as�?
Cr�ame que no lo s�.
Al Sr. Chester y al Sr. Rex puede que lo pudiera entender.
Odiaban a todo el mundo. Pero la peque�a Ada...[Alem�n]
Consegu� lo que quer�a sin problemas, Sr. Vance.
Ah, Sra. Mannheim...
Creo que sabemos la verdad.
Dice que su marido muri� en Trenton hace trece a�os.
S�.
Y fue justo hace trece a�os cuando el Sr. Greene adopt� a Ada.
- �Lo sabe entonces? - S�.
Llevo sospechando alg�n tiempo que ella es su hija.
Le promet� al Sr. Greene que no se lo dir�a a nadie.
Ni siquiera a Ada, si me permit�a estar cerca de ella.
�Por qu� no la reconoci� ella a usted?
Estuvo ausente en un colegio desde que tuvo cinco a�os.
El Sr. Greene la trajo aqu�. Entonces le dije que...
- �S�? �Qu�? - �Nada! �Nada en absoluto!
Querr� decir que le dijo al Sr. Greene que su marido,
quien le hab�a ayudado con algunos de sus dudosos asuntos de negocios,
hab�a muerto en el Hospital Estatal de New Jersey para criminales dementes.
Bien, Sargento.
Oiga, �qu� sucede? Puedo encargarme de esa mujer.
- �Qui�n? - Frau Mannheim.
La informaci�n confidencial de su marido.
Mire, si no fue la vieja Greene, �tiene que ser la cocinera!
Ella los asesin� para conseguir el dinero para su Ada.
- Nadie m�s pudo hacerlo. - Sin embargo alguien m�s lo hizo.
�Qui�n? �C�mo? No puede arrestar a nadie sin pruebas.
- Aqu� la tiene. Prueba documental A. - �Que quiere decir?
Sin duda hemos estado confundidos, por no decir otras cosa, Sargento.
El asesino copi� cada detalle de los cr�menes de estos libros
de historia criminal aut�ntica.
La experiencia de cientos de criminales,
m�s la ciencia de los m�s grandes criminalistas mundiales.
Oiga, deme un respiro, �quiere? �Qui�n es?
Si viene conmigo al cuarto de Rex,
creo que puedo probar como fue asesinado.
Entonces lo tendr� todo.
Si recuerda, Sargento, Rex cay� aqu�, al lado de la chimenea.
Sabemos por su expresi�n que nunca vio el arma.
As� es.
Ten�a aproximadamente su altura, Sargento.
- Me imagino... - Asunto de panel secreto, �eh?
A veces pon�an cajas de seguridad en estas viejas chimeneas.
Tenga cuidado, Sargento.
�Bien!
Aqu� est�. �El rev�lver de Rex!
- �La vieja idea de la caja fuerte mortal! - Precisamente.
Cuando Rex abri� este panel,
la cuerda apret� el gatillo y dispar� el rev�lver.
La idea completa procede de este libro,
incluso lo del sacabotas.
�Puede aguantarla, Sargento? Gracias.
As� lo pens�. Atraviesa directamente al otro cuarto.
Oiga, todos en este piso estaban en el otro lado de la casa.
El ruido baj� por el hueco de la chimenea.
Por eso lo escuch� Sproot en la habitaci�n de abajo.
Exacto
�Lo tengo!
Ella escuch� la llamada de tel�fono a Rex,
supo que �l ven�a por una nota que nos dar�a el soplo de todo el asunto.
Vino aqu�, fij� el arma...
- �Qui�n? - �Sibella!
Ten�a miedo de que Ada pillara al Dr. Von Blon.
Lee alem�n, tom� la informaci�n de estos libros.
No, Sargento, no Sibella.
- �Ada! - �Qu�?
Eso es el buz�n privado.
Cuando Ada habl� con Rex desde la oficina de Markham,
le envi� por una nota que nunca existi�.
Y ahora que lo sabemos, Sargento, creo que puede hacer su arresto.
Espere un minuto.
Ada puede esperar. Est� en la azotea.
Pero todav�a no lo pillo. �Su motivo?
Para empezar, celos, Sargento.
Celos de Sibella por el Dr. Von Blon.
Odiaba el ser la Cenicienta de la casa.
Un loco deseo por la libertad que obtendr�a si heredaba el patrimonio.
Y no olvidemos, un padre que era un criminal y un demente.
Indudablemente Ada hab�a heredado su mancha.
Descubri� estos libros en la biblioteca.
Y los ley� y los reley�...
Hasta que gradualmente se obsesion� con una fantas�a loca de libertad y asesinato.
La nevada en la noche del primer asesinato le proporcion� su oportunidad.
Se apoder� del rev�lver de Rex y de los chanclos,
se escabull� por las escaleras del balc�n,
dio la vuelta hasta el frente de la casa y entr�,
asesin� a Chester y se dispar� a s� misma.
Los chanclos y las huellas serv�an simplemente para despistarnos.
�Se dispar� a s� misma en la espalda?
Hay un caso en este libro exactamente igual.
- �C�mo se libr� del rev�lver? - Otra vez el libro.
El caso de un suicida, que se mat� en un puente.
At� una cuerda con un peso a su arma,
y colg� el peso sobre el parapeto,
por lo que despu�s de dispararse, el peso arrastr� el arma dentro del agua.
Cuando Sproot me dijo que su ventana estaba abierta...
...la noche en la que la dispararon, supe que hab�a sido Ada.
El rev�lver fue arrastrado a trav�s de la ventana abierta.
�Y ella envenen� a la Sra. Greene?
- �Y a s� misma tambi�n? - Para despistarnos otra vez.
Coloc� el cord�n de la campanilla entre los dientes del perro para dar la alarma.
La cama era demasiado alta para que el perro hubiera saltado all� solo.
Seguro que fue as�.
Y Sargento, cuando el Dr. Von Blon llev� a Sibella a Greenwich la otra noche,
probablemente salv� su vida.
Antes de que Ada tenga otra oportunidad con ella...
�Pero, Vance!
�Ada y Sibella est�n juntas ahora en la azotea!
�R�pido, Sargento!
�Simpkin, suba r�pidamente un par de hombres aqu�!
- �Qu� pasa? - La puerta de la azotea est� cerrada.
Vamos, chicos. La tiraremos.
�No, espere! Ella nos oir� llegar.
La �nica manera con la que podemos salvar a Sibella es subir all� sin ser percibidos.
- Tiene raz�n. - Intentemos una ventana.
Chicos, cuando oig�is nuestra se�al,
tirad la puerta de la azotea, �entend�is?
- S�, se�or. - Vamos, Sargento.
Esperad aqu�, chicos, a la se�al.
�Mira, Sibella! Se pueden ver los barcos desde aqu�.
�Y qu�?
�Sibella, mira!
�Ayuda, ayuda!
Un empuj�n m�s...
�Ayuda! �Oh, oh, por favor!
�Oh, oh, ay�denme! �Ayuda!
�Oh, ayuda!
�Ay�denme! �Ayuda!
�R�pido! �Deprisa!
Tranquila... Cuidado, cuidado...
Ag�rrelo...
�Bajemos las escaleras, r�pido!
Gracias. Gracias, Sr. Vance.
Arthur me dijo que todo saldr�a bien con usted cerca.
- Oh, gracias. - �Sr. Vance?
Disc�lpeme. �S�, Sargento?
Todo termin�. Ella cay� directamente al hielo.
Los chicos est�n todav�a con ello, pero no hay ninguna posibilidad.
Debe haber estado pirada para ir tras la Srta. Sibella,
con nosotros aqu� mismo en la casa.
En absoluto, Sargento.
La muerte de la Srta. Sibella habr�a sido interpretada como suicidio...
...y una confesi�n de culpabilidad, �no se da cuenta?
Bien, adi�s. Telefonear� a su marido.
�Lo sabe?
S�. Cuando usted y el Dr. Von Blon se ausentaron la otra noche...
...y �l me dijo que hab�a estado en Greenwich,
sospech� bastante que usted estaba casada.
Por lo que lo verifiqu� con el secretario del condado de all�.
�Puedo desearle muchas felicidades?
- Gracias. - Adi�s.
- Y una sola cosa m�s... - �De qu� se trata, Sargento?
�Qu� hizo Ada con el rev�lver?
No hab�a agua donde caer como usted dijo.
No, pero hab�a nieve.
�Nieve?
- Nieve. - �Oh!
Bueno, despu�s de todo, Sr. Vance, la vida es s�lo un problema.
Correcto de nuevo, Sargento.
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