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El jardín tiene buen aspecto.
No es por pecar de orgullosa, pero lo sé.
¿Cómo puedes haber surgido de mi interior?
Buenas noticias.
John vuelve a casa el viernes.
Eso es maravilloso.
Así es.
Debes estar ilusionada.
Así es.
¿Un poco nerviosa?
No. No.
No.
Sería comprensible que lo estuvieras.
Ha estado en un centro psiquiátrico.
Solo sé que por teléfono parecía él mismo
y los médicos le han dicho que puede irse.
Eso es genial.
Así es, estoy emocionada.
Bien.
Muy emocionada.
Vale.
Voy a por otra cerveza.
¿Porque estás emocionada?
¡Exactamente!
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Tenemos que hablar.
¡Georgie, ven aquí!
¿Nos hemos metido en un lío?
Nadie se ha metido en un lío.
- ¿Qué está pasando? - Siéntate.
A ti también te voy a hablar.
Siéntate.
Está bien.
El Dr. Sturgis va a cenar con nosotros.
Hostia.
¿Ese tío ha vuelto?
Creía que estaba grillado.
Eso no se dice.
Papá lo dice.
Por eso he hecho que se siente.
Tenemos que asegurarnos de que el Dr. Sturgis se sienta cómodo.
¿Y cómo vamos a hacer eso?
Para empezar, no vamos a hablar del tiempo que ha pasado en el hospital.
¿Y si él lo menciona?
Dejad que los adultos se encarguen de eso.
En este caso, ¿soy uno de los adultos?
No.
- Genial. - Y no debéis
quedaros mirándolo durante la cena.
¿Puedo mirarlo?
Sí.
¿Cuánto tiempo puedo mirarlo sin que me haya quedado mirándolo?
Cuando intento no quedarme mirando a las chicas,
mi regla son los "dos Misisipis".
Yo se la enseñé.
Portaos lo mejor posible.
Y, si no estáis seguros de si podéis decir algo,
no lo digáis.
- ¿Qué? - Funciona.
Se ha dado cuenta al llegar a los tres Misisipis.
¿Ves?
Te lo dije.
La nana y el Dr. Sturgis están delante de casa.
Vienen andando por el sendero.
Me ven.
Los saludo con la mano.
Me devuelven el saludo.
Se acercan a la puerta.
Se acercan más.
Ya casi están.
Y el...
¡timbre!
Recordad todo lo que hemos hablado.
¡Bienvenidos!
¡Mirad a quién he traído!
¡Hola!
Pasad, pasad.
Me alegro mucho de verte.
No suelo hacer esto, pero...
démonos la mano.
Sin guantes.
Es un honor.
Es maravilloso volver a veros a todos.
Nos moríamos de ganas.
Sin duda.
Un Misisipi,
dos Misisipis.
¿Por qué estás contando?
Ya conoces a Shelly. Le encantan los números.
Demos gracias.
Bendice, Señor, la comida que estamos a punto de recibir
Y las manos que la han preparado. Amén.
- Amén. - A comer.
Me encanta comer comida casera.
La comida del hospital era insípida.
Asegúrate de dejar sitio para el postre.
Pudin de plátano.
George, dile lo bueno que está mi pudin de plátano.
Un buen pudin.
Con mucho plátano.
Perdonadme si me equivoco, pero...
comprendería perfectamente que os incomodase
mi presencia aquí después de mi estancia
en el hospital.
No, nos sentimos muy cómodos.
Muy cómodos.
Por si acaso,
quiero que sepáis
que será un placer responder a todas las preguntas
que podáis tener.
¿Estás seguro de querer hacer eso?
Por supuesto.
La mejor forma de desestigmatizar algo
es hablar de ello.
¿Puedo?
Adelante.
¿Por qué no se me permitía ir a visitarte?
Algunos de los otros pacientes
estaban muy mal,
y no quería que su comportamiento te perturbara.
Yo tengo una.
Allá vamos.
¿Te encerraban en una habitación?
No podía abandonar el hospital
sin que me dieran el alta,
pero podía pasear libremente por el recinto.
¿Cómo supiste que te encontrabas mejor?
No es como un resfriado,
que lo tienes y luego ya no.
Pero he aprendido habilidades que...
me ayudan a controlar mi salud mental.
Eso me supera.
Tengo otra.
En El resplandor, Jack Nicholson se vuelve loco
y persigue a la gente con un hacha...
- Una pregunta cada uno. - Mecachis.
Debería haber empezado por esa.
¿Qué tal si nos tomamos una copa?
No lo creo.
Tengo que ir a casa en mi vieja bici.
Creía ue te ibas a quedar a pasar la noche.
No tenía pensado hacerlo.
Está bien.
Ya que hablamos de esto...
no hemos hablado de la situación de nuestra relación.
No te preocupes.
Por lo que a mí respecta...
seguimos por donde la dejamos.
Eso significa mucho para mí.
Pero...
creo ue lo mejor es que no sea así.
- ¿Qué? - Espero que podamos seguir ssiendo amigos.
Pero... no creo
que debamos seguir teniendo una relación amorosa.
¿Te has vuelto loco?
He escogido mal las palabras, pero...
¡¿te has vuelto loco?!
¿Estás diciendo... que ya
no quieres salir conmigo?
¿Y yo no tengo nada que decir al respecto?
No.
¿En serio? Pues yo creo que sí.
Connie, si, siendo soltero, tengo otro episodio,
solo sufriré yo.
Si estamos juntos, vas a sufrir tú,
y no puedo dejar que vuelva a pasar eso.
Te he estado esperando todo este tiempo.
Probando aún más que eres una mujer maravillosa
y que te mereces tener a alguien con quien puedas contar.
¿Qué tal Ira, de la tienda de muebles?
Es un buen partido.
¿Ahora vas a ser mi celestino?
Supongo.
¿Te das cuenta de que podría llamarle ahora mismo?
Creo que deberías hacerlo.
Más te vale hablar en serio, porque voy a hacerlo.
No hay momento mejor que el presente.
Estoy haciéndolo.
Estoy marcando.
Genial.
Está sonando.
Dile que le mando saludos.
Muebles Elegantes Rosenbloom. Ira al habla.
Hola, Ira.
Soy Connie Tucker.
Connie. Cielos.
¿Qué tal estás?
Quiere saber qué tal estoy.
Díselo.
Luego te llamo.
¿Te lo puedes creer?
Parece que piensa en lo mejor para ti.
Los hombres no rompen conmigo.
Soy yo la que rompe con ellos.
Creo que está bien que experimentes cosas nuevas
a tu edad.
Sigue así y no llegarás a mi edad.
¿Y vas a salir con Ira?
No veo por qué no.
¿Es eso lo que quieres?
Sin duda no voy a quedarme sola en casa
mientras lo descubro.
No parece que estés siendo amable con Ira.
No es amable. Llevo años diciéndolo.
Mamá,
¿el Dr. Sturgis va a volver?
- No lo sé. - Debería.
Nos divertimos tanto hablando del centro psiquiátrico
que apenas hablamos de ciencia.
No sé cuáles son sus planes.
¿Va a venir a cenar la nana?
No. Está ocupada.
¿Con el Dr. Sturgis? A lo mejor puedo unirme a ellos.
Todos mis hechos curiosos son una adición bienvenida
a cualquier cita para cenar.
No va a estar con el Dr. Sturgis, cielo.
Pues no entiendo por qué no puedo invitarle a venir.
Tu nana y el Dr. Sturgis están...
pensando cómo va a funcionar su relación
ahora que él ha vuelto.
¿Y por qué tiene que ser distinta su relación?
Es complicado.
¿Y no podemos decirle que se venga?
Lo siento. Es que no es buena idea ahora mismo.
No es justo.
Encuentro a la única persona de Texas que me entiende
¿y no puedo verla?
¡Hola!
- Adelante. - ¿A Connie le parece...
bien que venga?
No te preocupes por eso ni lo menciones.
Aquí tienes una piña.
Es un símbolo de hospitalidad
que data del siglo XVIII.
Gracias. Qué...
tropical.
¡Dr. Sturgis, hola!
¡Hola!
¿Sabías que la piña es un símbolo de hospitalidad?
Pues, de hecho, sí.
¡De nada!
Debo decir
que esta es una sorpresa inesperada.
Brindemos por las sorpresas.
Porque lo último que supe
es que John y tú seguíais saliendo.
Pues ya no, y ahora estoy aquí contigo,
así que no hablemos de él.
Parece que esta ruptura es reciente.
Sí, bastante reciente.
¿Fue hace una semana... un mes?
Fue literalmente cuando te llamé.
Pues me alegro de haber sido la primera persona en la que pensaste.
En realidad, fuiste idea suya.
Pues, aun así, me alegro.
¿En serio? ¿Otra vez con esto?
Tú siéntate.
¿Dónde está la nana?
Hoy no está aquí.
- ¿Por qué? - Por lo que yo entiendo,
ahora que el Dr. Sturgis ha regresado del hospital,
la nana y él están pensando
cómo va a funcionar su relación.
¿Qué significa eso?
Parece que ella lo ha dejado.
- En realidad, ha sido él... - Sheldon, ¿no querías...
- hablar sobre ciencia? - Sí.
- Bien. Pues hazlo ahora. - Bueno,
sé que estar aquí después de dar por concluida
mi relación sentimental con Connie es extraño.
Así que, igual que antes,
será un placer
responder las preguntas que tengáis.
Yo tengo una pregunta.
¿Puedo comer delante de la tele?
Claro.
Volvamos a El resplandor.
Cuando se abren las puertas del ascensor, cielos.
A ver si lo entiendo. ¿Tu novio
vuelve a casa del centro psiquiátrico,
te deja
y te sugiere que salgas conmigo?
- Sí. - Parece una cita por despecho.
Cielos, cuando lo dices así, no suena bien.
No. No, a mí me parece bien. Es que...
quiero asegurarme de haberlo entendido todo.
Hospital, me deja y despecho.
Lo has pillado.
Vale. He oído que las espinacas con bechamel están deliciosas.
¿Cómo funcionan las relaciones para las personas mayores?
Cuando eras joven, no pensabas que las mujeres mayores estuvieran buenas.
¿Pero ahora que eres mayor sí?
Esa es una pregunta muy interesante.
¿Puedo hablar contigo en la cocina?
- Quiero escuchar la respuesta. - Siempre he considerado
que tu abuela estaba muy buena.
Vale, vamos.
Pero puedes ver sus arrugas, ¿no?
¿Qué tal si te llevas a John a un bar?
- ¿Por qué? - Porque los niños no tienen que saber
lo atractiva que considera a su abuela.
¿Y por qué no te lo llevas tú?
Vale. Tú haz que los niños se bañen y se metan en la cama.
Ah, y hay que cortarle las uñas a Sheldon.
John, ¿qué te parece si nos vamos los dos a tomar una cerveza?
Pero si aún no hemos empezado la piña.
Adelante.
Ya nos comeremos la piña en otro momento.
Pero si no hemos tenido ocasión de hablar de la ciencia.
¿Puede venirse Sheldon?
- ¿Puedo? - No.
Basta de hablar de mí.
- ¿Qué ha sido de tu vida? - Cielos. Pues,
después de que rompiéramos,
aproveché la oportunidad para trabajar en mí mismo.
Volví a jugar al tenis.
Me compré un telescopio muy guay,
porque se puede ver la luna bien grande y esas cosas.
Y... probé
por primera vez la comida vietnamita, cosa que no salió bien.
Demasiado picante.
Menuda acidez.
Ni todos los antiácidos del mundo bastarían.
Esto es maravilloso.
¿Sabías que el término "tugurio" procede del latín
y solo significa lugar techado?
En principio no implicaba que tuviera mala reputación.
No lo sabía.
Pues ya lo sabes.
Hola, George.
- ¿Quién es tu amigo? - Hola, Nate.
Este es John Sturgis.
Es científico.
Es un placer conocerte, Nate.
¿Qué os sirvo?
¿Tienes zarzaparrilla?
Dos cervezas. Tomaremos dos cervezas.
Debo admitir que, después de la ruptura,
estaba preocupado, pero, ahora que el Dr. Sturgis y papá son amigos,
le veremos más veces.
¿Y cómo podemos verlo menos veces?
Eso no es muy amable.
Lo siento, pero estoy en el bando de la nana.
Me compró un traje de baño de dos piezas.
No sabía
que se esperaba que escogiéramos un bando.
Nadie tiene que escoger un bando.
Cuando los padres de Heather M se divorciaron,
dijo que era igual que escoger un bando,
pero que consigues el doble de regalos.
Esto no es un divorcio.
Seguro que la nana
y el Dr. Sturgis seguirán siendo amigos.
Los padres de Heather M no son amigos.
Pero ahora tiene la Casa de Ensueño de Barbie
y el Corvette rosa.
Ya me has oído.
Gracias.
Tiene un aspecto increíble. Me encanta el helado.
¿Sabías
que solían usar las glándulas anales de los castores
para hacer que supiera a vainilla?
No. ¿Dónde has escuchado eso?
Entiendo que es difícil
ordeñar los saquitos.
Es algo que habré escuchado por ahí.
¿Estás bien?
Sí.
Vamos a comer tarta.
Y a lo mejor el helado no.
¿Te puedes creer
que Connie ha sido mi primera novia?
¿En serio?
Y es probable que sea la última.
Venga, no digas eso.
No, es la verdad.
Puede que no se dé cuenta,
pero esto es lo mejor.
Soy defectuoso.
No es verdad.
Había pasado tanto tiempo desde mi último episodio,
que creía que estaba bien.
Pero está claro que no,
y... quién sabe cuándo me volverá a pasar.
Y... no puedo correr el riesgo
de hacer pasar a Connie por eso.
Ella también tiene problemas.
He visto cómo cogía una botella de vino de la basura y se la terminaba.
- Y no es broma. - Bueno,
gracias por escucharme.
Es un placer.
Y si quieres hablar de tu relación con Mary,
soy todo oídos.
Problemas íntimos, de comunicación,
en la cama...
La mesa de billar está disponible.
¡Maravilloso!
Pero, si os divorciáis,
¿cuántas muñecas American Girl puedo conseguir?
Tu padre y yo no vamos a divorciarnos.
Pero más de una, ¿no?
¿Alguna pregunta que no guarde relación con el divorcio?
No. ¿Sheldon?
¿Te resulta difícil ver a tu madre
salir con hombres que no son tu padre?
Vaya.
Esa es de las gordas.
Supongo que cuesta acostumbrarse,
pero es una mujer adulta,
y, aunque el yayo murió,
merece ser feliz.
Para que lo sepas,
me conformaría con una muñeca American Girl.
Y se acabó.
Muchas gracias, Ira.
Lo necesitaba.
De nada.
Deberíamos repetirlo.
¿Qué te parece el viernes por la noche?
No. El viernes no me va bien,
porque hacemos inventario en la tienda.
Vale. ¿Y qué tal el fin de semana?
No, no, no, tampoco me viene bien.
¿Me estás rechazando?
¿Es muy obvio?
No entiendo por qué.
Creía que nos lo habíamos pasado bien.
Y así es.
Pero sigues colada por John
y no quiero que me vuelvan a romper el corazón,
así que voy a pasar respetuosamente.
Increíble.
Lo sé. Resulta que todavía tengo una pizca de dignidad.
Estoy tan sorprendido como tú.
No estoy teniendo una buena semana.
¿Has jugado mucho al billar?
En mis años universitarios, constantemente.
Es una cuestión de física y geometría.
Ah, ¿sí?
Calculo los ángulos en mi cabeza.
A veces en radianes,
otras en grados,
según mi nivel de capricho.
A mí me van más los radianes.
¿Es una broma?
Pretendía serlo.
La vida es curiosa.
Hace una semana, estaba en un centro psiquiátrico,
y ahora estoy echándome unas risas
en un tugurio.
Y no en un tugurio cualquiera.
En uno en el que la gente me conocerte.
Y tienen suerte de que así sea.
¡Disculpadme!
¡Todos!
- Ay, Dios. - Quiero proponer un brindis
por George Cooper.
No me importa deciros
que estoy pasando por un mal momento,
y este hombre se ha apartado
de su rutina y me ha traído aquí
y ha escuchado mis lloriqueos.
Y George y yo apenas nos conocemos.
Ya lo habéis oído todos.
Pero acabo de cortar con una mujer.
Una mujer hermosa y apasionada.
Aventurera.
Sensual.
Al parecer,
nunca se es demasiado viejo para tener mal de amores.
Pero, esta noche,
encuentro solaz
en el pecho de la amistad masculina.
Por George Cooper.
¡La bebida corre por mi cuenta!
¡Por George Cooper!
¿Qué ha pasado?
Yo me tomé unas cervezas.
Él se tomó una.
¿En serio?
¿No podemos tener un perro y este tío sigue aquí?
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