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En 1894 Alfred Dreyfus, Oficial de la Armada Francesa, se presentó ante un tribunal militar acusado de traición.
El resultado de este juicio, que creó una sensación internacional,
es un capítulo valiente en la historia de Francia,
aquella nación que fue la primera en proclamar los Derechos del Hombre.
Entregue esto a su agregado militar.
- Por aquí. - Gracias.
El mayor desea ver al agregado.
El agregado militar va a recibirlo.
¿Coronel Von Schwarzkoppen?
Sí, mayor.
Ferdinand Esterhazy,
74º Régimen de Infantería, destacado en Rouen.
Siéntese.
Gracias.
- Por favor. - Gracias.
¿Sí, mayor?
Tengo información...
para vender.
¿De qué tipo?
Militares. Secretos militares franceses.
Pero usted es un oficial francés.
Yo también tengo mis deudas. Mi mujer está enferma.
Digamos que mis negocios no pasan por su mejor momento.
Es el suicidio o nuestro negocio.
Y yo prefiero vivir.
Mi gobierno no quiere corromper a un oficial francés.
Pero supongamos...
que el oficial esté ya corrompido.
Que tenga buen día.
Aquí tiene una lista de los documentos que vendo.
El nuevo manual de artillería.
El esquema del freno hidráulico para el cañón de 120 mm.
Y los planos de defensa...
De los fuertes del Meuse.
Espero también que me destinen al estado mayor.
A servicios secretos. ¿Me sigue?
Pueden encontrarme en esta dirección.
Coronel,
aspiro a una asociación feliz y beneficiosa.
Esterhazy.
Capitán,
póngame con Berlín.
El coronel Müller.
3º DESPACHO MANIOBRAS
Todo estaba listo. Acababan de traer el vino
y su madre llegó.
¿Si ellas comieron? Como dos ogros.
Buenos días.
Buenos días.
¿Cómo vamos hoy?
Me cuesta abrir los ojos.
Buenos días, Dreyfus.
Buenos días, capitán Brossard.
¿Con qué ha pasado la noche?
Con los planes de las maniobras.
Cuidado, Dreyfus.
No con demasiado celo.
¿Va a llegar a general?
¿General? ¿O mariscal de Francia?
Entre.
- Mayor Picquart. - Entre, Dreyfus.
He terminado el informe.
¿Ya? ¿Ha trabajado toda la noche?
Buen trabajo.
- En tan poco tiempo. - Gracias, mayor.
Por lo demás, ¿cómo se encuentra?
Bien, creo.
Lo hago lo mejor que puedo.
- Lo sé. Es una lástima. - No del todo.
Pero espero que muy pronto eso ya no sea una diferencia.
El que yo sea judío.
El ejército detesta los cambios.
Y es una novedad tener un oficial judío en el estado mayor.
Pero me alegro de tenerlo.
Gracias, mayor.
- Mayor Picquart. - ¿Mayor Henry?
Todos sus oficiales de informes a la sala de planos.
Urgente. Orden del ministro.
Muy bien.
Me pregunto qué sucede.
Avise a sus colegas y vamos.
Sí, mayor.
Presten atención, señores.
El general Mercier, ministro de la Guerra, quiere hablar a los oficiales.
Descansen.
El coronel Sandherr de contraespionaje
quiere dirigirse a ustedes en mi presencia.
El plan de defensa de los fuertes del Meuse ha desaparecido.
Desde el último verano,
varios documentos han desaparecido.
Se teme que informaciones vitales para nuestro país
estén en manos de los alemanes.
Una investigación secreta ha revelado
que el espía está entre nosotros.
Un oficial del estado mayor.
Si ustedes tienen una razón, ya sea anodina,
para sospechar de un colega oficial,
díganmelo.
Están acuartelados. No se les concederá ningún permiso.
Se les llamará en 24 hs.
Descansen.
Perdón, busco al mayor.
He visto la luz y me he permitido entrar.
Claro. Debe estar con el coronel Sandherr.
- Si espera un momento puedo ir a buscarlo. - Muy amable. Gracias, Dreyfus.
Debe estar muy ocupado con el comienzo de las maniobras.
Sí.
¿Está aquí desde hace mucho tiempo?
No, no mucho.
- Después de usted. - Gracias.
¡Esterhazy!
Henry.
- Llegas tarde. - No, he registrado todo el edificio.
Tanto tiempo sin verte.
Tres meses en Rouen, me han parecido una eternidad.
- Buenas noches, señores. - Entre, Dreyfus.
Venga a probar el brandy del contraespionaje. Le hará bien.
Te lo ruego, destíname a París si no me voy a morir.
Dreyfus, este viejo amigo
es el oficial más juerguista de todo el ejército.
Sus deudas son enormes, su mujer, desconsolada...
Sus amigos, demasiado francos.
Y también la mejor compañia del mundo.
- Marguerite da una cena después de la Ópera. - Lo siento, no puedo.
Creía que íbamos a jugar a las cartas.
Esta noche no.
Contábamos contigo.
Tengo trabajo. Salud.
- ¿Y usted, capitán? - Lo siento, soy casado.
Quiero decir que me esperan en casa.
Mi hermano acaba de llegar a París. Está en viaje de negocios.
Entiendo.
- ¿En qué trabajas tan tarde? - Espionaje.
Sucia historia. Es un oficial.
¿Un oficial? ¿Un espía?
Eso temo.
- ¿Sabe de quién se trata? - No, pero estamos cerca.
Un agente de la embajada alemana a interceptado una carta
con la escritura del espía.
Descansen.
Henry, páseme la lista de oficiales.
Coronel, aquí está el mayor Conde Ferdinand Esterhazy.
Dreyfus, usted lo conoce.
Dreyfus, lo conozco.
Esterhazy. ¿Húngaro?
De nacimiento, pero soy francés.
Si, parece que tenemos muchos oficiales que son...
...originalmente de otro lugar.
Bien... Gracias por el brandy.
Cuando usted quiera.
Tu coronel no es muy agradable.
No te ocupes de Sandherr.
Es un maníaco de la seguridad. Detesta a todos los extranjeros.
Es un enfermo.
¿Dreyfus es extranjero?
No, es judío. Es lo bastante extranjero para Sandherr.
- ¿Un judío en el estado mayor? - Es el primero.
Sandherr se opuso, pero ha sido aceptado.
Ha terminado bien.
- Tenemos una noche cargada, lo siento. - No es nada.
Es una lástima lo de esta noche.
- ¿Y mañana? - Perfecto, nos vemos mañana.
Henry... No olvides mi destino.
Haré lo mejor que pueda.
- ¿Sí, señor? - Mira a "D".
- ¿Perdón? - Los nombres que empiezan por "D".
La letra "D". Casi tenemos al espía.
- ¿Cómo? - Mire.
Un mensaje alemán para el agregado italiano interceptado hace una hora.
"Siento haber faltado. Hasta la semana próxima."
"Adjunto, 12 planos de Niza que el estafador "D"
"me ha dado para usted." ¿El estafador "D"?
Es nuestro hombre. Está en el estado mayor.
Está o ha estado en la artillería.
Esta carta proviene de la embajada alemana
y sabemos que su nombre comienza por "D".
Darlan, no.
Derlain, no creo.
Dolbert, no lo conozco.
Un buen tipo. En la caballería.
Dreyfus.
Dreyfus.
¿Dónde estaba antes?
Discúlpeme.
Artillería.
Artillería. Eso es, eso es.
Es la letra del espía. Compárela con la de Dreyfus.
Si es la misma, es él.
Llamo al mayor Du Paty, experto en escritura.
Hágalo inmediatamente.
- No hable nada de esto. - Bien.
Pierre, cuidado. A punto has estado de romper el espejo.
- Siete años de mala suerte. - ¿Por qué?
Buenos días, querido.
Porque es así.
- ¿Por qué no te verás más? - Siete años sin espejo, me gusta.
- Me alegra volver a verte, Alfred. - Mathieu, ¿hemos ganado peso?
Un verdadero hombre de negocios.
Lucie.
¿Cómo está el general Dreyfus?
- He detenido al Kaiser. - ¿Ah, sí?
- ¿Avituallamiento intacto? - Sí, capitán.
¿Comunicaciones establecidas?
¿Reservas operacionales?
Está bien, general.
No lo excites. Son casi las 19:30.
Es hora de ir a la cama.
- Ya los has entrenado. - Claro, es un futuro soldado.
- Como Napoleón. - Oh, no.
- ¿Por qué? - En primer lugar...
era muy pequeño
y muy gordo.
Como yo.
Somos soldados y está celoso.
- ¿Napoleón era pequeño como yo? - Mucho más pequeño.
General, a la cama.
Di buenas noches al tío Mathieu.
- Buenas noches, Pierre. - Buenas noches, hijito.
Ven.
Y Claire no ha venido a la boda.
Los echo en falta.
- Vuelva a casa. - Imposible.
Lo sé, el ejército.
Si no vas a casa, la casa viene a ti.
- Tengo unas sorpresas para ti. - ¿Sorpresas?
Te voy a enseñar.
Tengo regalos de la familia.
Alfred, para ti.
Es una tienda.
La tía Miriam quería regalarte esto.
Gracias.
Es el bebé.
Intenta dormirla.
¿Qué le has hecho?
¿A Alfred?
Nada. ¿Por qué?
Es más bien humano.
Lo ha sido siempre para mí.
Ves lo que quiero decir.
Está siempre tan serio, tan absorbido por el ejército.
Al menos, se ríe. Es feliz.
Tiene lo que quiere, imagino. Está en el estado mayor.
Y te tiene a ti.
Mirad.
- Ya no podré volverla a dormir. - Mira.
- Adorable. - Es toda Lucie.
Una futura Juana de Arco a la cabeza de un ejército.
No, basta.
A la cama.
- Yo voy también. Buenas noches. - Buenas noches.
- Buenas noches, Lucie. - Subo enseguida.
Confieso que te envidio.
Lucie, los niños.
Todo salvo...
Esperaba que un día estaríamos juntos.
Los hermanos Dreyfus trabajando juntos.
Soy feliz aquí. No me necesitas.
Ninguna necesidad. Envidia.
Encuentras esto extraño, pero prefiero ser capitán
que presidente de Francia.
- Mayor. - Buenos días, capitán.
Era Dreyfus.
Mayor Du Paty, Mayor Picquart.
Buenos días.
- Conoce al mayor Picquart. - Un viejo amigo.
- Buenos días, Henry. - Buenos días.
Entonces, ¿es su letra?
Bien...
Según la teoría de Bertillon,
sin olvidar la mía,
hay una clara similitud.
Sobre todo en la formación de las letras
"A" y "N".
Me interesa el espionaje, no la caligrafía. ¿Es su letra?
¿La letra de quién?
Sí, lo es.
Hemos desenmascarado al espía del estado mayor, mayor Picquart.
Su recluta, el Capitán Dreyfus.
- ¿Dreyfus? - Sí.
Lo he llamado
porque usted es su superior y es responsable
de su nombramiento en el estado mayor.
No lo creo.
Acérquese.
Recientemente, nuestro agente ha encontrado esto
en el despacho de Von Schwarzkoppen,
el agregado alemán. Tenga.
- Documentos militares. - Robados al estado mayor.
Los reconozco.
Ayer se interceptó esto entre Schwarzkoppen y la embajada italiana.
"Adjunto, 12 planos de Niza que el estafador..."
¿El estafador "D"?
He dado la lista a Du Paty
con un documento escrito a mano por Dreyfus.
No hay ninguna duda, los dos son de Dreyfus.
Admito que es sospechoso.
La seguridad del país exige una acción rápida.
Claro.
Pero no creo que Dreyfus sea un agente enemigo.
- ¿Por qué? - El dinero.
No necesita dinero.
Acuérdese.
Yo no lo quería en el estado mayor.
Me sobrepasa.
Usted que conoce el que mejor a Dreyfus,
¿podría explicarnos algo?
Solo que me cuesta creerlo.
Muy bien.
No hable de esto a nadie. No queremos publicidad.
Mayor Du Paty, llame a Dreyfus. Interróguelo.
- Hágalo hablar. - Sí, coronel.
Estará encerrado hasta el juicio militar. Eso será todo.
Entre, capitán. Soy el mayor Du Paty de Clam.
¿Quería verme?
Simple rutina.
Siéntese.
Me gustaría que me escribiera algunas líneas.
Le gusta escribir, ¿no?
- Sí. - Bien.
Me he herido en la mano y me gustaría dictarle un mensaje.
Por supuesto.
La pluma y la tinta están aquí.
Listo, mayor.
Escriba lo siguiente:
"Nada indica que usted desee volver a verme.
- "Sin embargo, le envío... - Perdón. Un poco más despacio.
¿Por qué? ¿Lo ha olvidado?
- ¿Olvidado qué? - No importa.
"...desee volver a verme." ¿Sí?
"Sin embargo, le envío unas informaciones interesantes.
"Número 1, una nota
"sobre el freno hidráulico del cañón de 120 mm."
Su mano tiembla.
Debe hacer frío.
¿Frío?
¿Ustedes tienen frío, señores?
No. Yo tampoco.
Debe ser frágil.
¿Por qué estoy aquí? ¿Qué significa todo esto?
Idénticas.
Va usted a explicarme...
Alfred Dreyfus, en nombre de la ley, lo arresto.
- Lo acuso de alta traición. - ¿Traición?
Usted...
Debe ser una prueba.
Puede confesar.
¿Confesar qué? ¿Qué he hecho?
La prueba es abrumadora.
Me temo, Dreyfus,
que no haya otra solución.
Es lo más insignificante
para el uniforme que usted ensucia.
No he cometido ningún crimen.
Llévenselo a la prisión.
Siéntese.
- Alfred me ha hablado a menudo de usted. - Y bien, espero.
Y cómo.
¡Carguen!
- General Dreyfus, al informe. - Continúe, general.
No soy general, pero mi padre es capitán.
Cariño, conocen a papá. Ve a jugar.
- Cazo al Kaiser. - Sí, ve a jugar.
Y haz menos ruido.
Alfred no ha vuelto. Está en el ministerio.
Lo sabemos.
- ¿Qué desean ustedes? - Cazamos también al Kaiser.
Quiere decir que tenemos una orden de registro.
¿Orden de registro?
Vamos a ver.
¿Dónde está Alfred?
¿Qué buscan ustedes?
¿Cómo tienen las llaves?
- Él se las ha dado. - Ha cooperado mucho.
Y usted lo va a hacer también.
Discúlpenos, por favor.
¡No me toquen!
Esperen...
Alfred.
Déjenme verlo.
- Déjenme hablarle. - Es imposible.
Al menos su abogado.
No.
No antes de que la fecha del proceso sea fijada.
¿Podemos saber al menos lo que ha hecho?
Él lo sabe. Nosotros lo sabemos.
Eso basta.
Coronel Sandherr...
¿Qué nos retiene para advertir a la prensa?
Su propio sentido común.
En caso de traición, la opinión es a menudo violenta.
Sobre todo si el traidor es...
como su hermano.
Le aconsejo, para ayudar a su marido,
que no diga nada antes de que la fecha y el lugar del juicio sean fijados.
Ven, Lucie.
Tenemos dos hijos.
Lo siento.
Volveremos a vernos, coronel.
No hemos encontrado nada comprometedor en casa de Dreyfus.
Es inteligente.
Pero nuestra única prueba es una carta no firmada.
- Y su escritura. - No son exactamente idénticas.
La ha disfrazado. Es natural.
Estoy seguro de que Dreyfus es culpable.
El ministro también. Su culpabilidad es evidente.
Si usted no lo cree, dígalo.
Lo creo culpable.
Pero, ¿tenemos suficientes elementos para presentar ante el tribunal militar?
Encontraremos pruebas.
Tenemos una semana ante nosotros. Interróguenle.
Bien, señor.
Buenos días, Henry.
- ¿Qué tal? - Estoy muy ocupado.
- Llego de París, esta mañana. - Bien.
¿Qué hay de nuevo?
- ¿De nuevo? - De mi destino.
No tuve la ocasión de hablar de ello.
Capitán Lauth, el dosier sobre la embajada italiana.
Bien, señor.
Se ha encontrado al espía.
¿Quién es?
Dreyfus. El tipo con el que te cruzaste aquí.
Dreyfus.
Nuestro agente interceptó una carta de Dreyfus
dirigida al agregado.
Una lista de documentos secretos.
De repente mis problemas parecen sin importancia.
Haré mejor pasando mañana por la mañana
cuando estés menos ocupado.
No hables de esto a nadie.
Por supuesto que no.
Tengo una información nueva.
Un espía en la embajada alemana.
Han interceptado un mensaje que yo le había enviado.
Lo tienen en el ministerio.
- ¿Sospechan de usted? - No.
Han arrestado a un oficial llamado Dreyfus.
- ¿Dreyfus? - Alfred Dreyfus.
¿Es uno de sus agentes?
No.
Mientras piensen que él es el espía,
puedo trabajar con seguridad.
- ¿Y si lo sacan inocente? - Eso no sucederá.
Voy a crear una pequeña diversión.
Un escándalo.
Provocar a la opinión pública.
Déjemelo a mí.
Su dinero está en el lugar habitual.
Sr. Drumont, algunos me encontrarían desleal.
Presentarme así en casa de un redactor como usted.
No desleal, mayor. Patriota.
Gracias.
- Por favor. - Gracias.
- ¿Este oficial está ya en prisión? - Sí.
¿Y está seguro de que no es un agente alemán?
Es imposible.
¿Por qué el ejército no lo juzga?
Tiene amigos poderosos.
El general Mercier piensa que eso influiría sobre él
si uno de sus plácidos oficiales,
su animal de compañía,
se encuentra acusado de traición.
¿Cuál es su nombre?
Dreyfus. Alfred Dreyfus.
¿Alemán?
Alsaciano. Una familia judía.
¿Judía?
No sé cómo recompensarlo.
Por favor.
"Y el capitán Alfred Dreyfus
"es acusado de haber vendido información
- "a un gobierno extranjero". - Y un ataque contra los judíos.
El ejército necesita un chivo expiatorio. Su hermano es perfecto.
Sra. Dreyfus,
le dije que defendería a su marido
si lo creía inocente.
Y así es.
Después de haber hablado al coronel Sandherr, estoy seguro.
Muchas gracias.
Sr. Demange,
¿podría ver a Alfred?
Sólo hablarle.
Veo al ministro esta tarde. Le preguntaré.
Tiene que dejarme ver a Alfred. Esto es muy cruel.
Seguramente no es su intención.
Muy pronto admitirán su error y lo dejarán en libertad.
Muchísimas gracias.
Sra. Dreyfus.
¿Marie?
¿Quiere pagar mi semana? Me voy a casa.
¿Algún problema?
He leído el periódico. Sé lo que el capitán ha hecho.
Marie.
Usted lo conoce. Sabe que es falso.
Sé lo que leo. Regreso.
Salga inmediatamente.
No diga nada a los niños. ¿Entiende?
Lo sabrán muy pronto.
El general no puede recibirla.
- Escríbale. - ¿Cuándo me recibirá?
La semana próxima. Está muy ocupado.
Escríbale una carta.
¿Qué me hace parecer esto?
¿Qué hace parecer al ejército?
Uno de mis oficiales es un espía alemán.
¿Y quién ha avisado a la prensa? ¿Quién les ha dicho?
Era inevitable.
Por supuesto, coronel Sandherr, con su seguridad infalible,
la prensa sabrá todo de nosotros.
- La embajada alemana también. - Quiero ser relevado de mi puesto.
No me tiente.
¿Dónde estamos?
El tribunal militar se reunirá el lunes próximo.
- ¿Y nuestro caso? - A buen recaudo.
Bien.
Perdón, coronel, pero no lo pienso así.
¿De veras? ¿Por qué?
La prueba contra Dreyfus es una simple carta
- y la escritura... - Y la escritura ¿Qué?
Usted se escabulle de haber traído un espía al estado mayor.
No soy su amigo,
pero si no llegamos a inculparlo,
seremos el hazmerreír del público.
Exacto.
Espero que se dé cuenta
de que el honor del ejército y la seguridad del Estado están en juego.
Tendremos el veredicto que le place.
Será culpable.
Muy bien.
Insistirá por un juicio a puerta cerrada. No quiero a la prensa.
Como guste.
Du Paty...
Usted será nuestro principal testigo.
¿Está usted absolutamente seguro de que Dreyfus escribió esta carta?
Sí, general.
Según la teoría de Bertillon sobre la escritura,
y mi propia teoría,
el famoso bucle en espiral,
opuesto a la punta angular,
indica sin sombra de duda
que la carta fue escrita por el capitán Dreyfus.
¿Y cómo reaccionó el capitán Dreyfus copiando la carta?
¿Reaccionar?
Reaccionó como culpable.
Tembló.
¿Su letra se parecía a la de la carta?
En efecto.
Aunque intentara, naturalmente, de enmascararla.
Gracias.
Sr. Demange, su testigo.
Usted pretende que el capitán Dreyfus se traicionó
- copiando esta carta. - No, lo afirmo.
Por supuesto, mayor.
Bajo juramento, usted jura
que el capitán Dreyfus reaccionó como culpable.
Exacto.
¿Cómo reacciona un culpable?
He afirmado bajo juramento
que Dreyfus había reaccionado como culpable.
No tengo nada que añadir.
Pasaba horas estudiando los informes,
fingiendo trabajar en las maniobras.
Trabajaba hasta tarde.
Salía el último del despacho.
Ahora sabemos por qué.
Estábamos en la escuela de la guerra.
Era muy reservado.
Siempre hostil hacia nosotros.
Tenía dinero, pero ignorábamos su procedencia.
Era el tipo de hombre que quería aprender todo.
Por supuesto.
Un espía quiere saberlo todo.
El mayor Henry de la sección de estadística desea testificar.
Mayor Henry.
¿Jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
Lo juro.
Mayor Henry, lo escuchamos.
El tribunal debe saber que en marzo y en julio últimos,
un ciudadano intachable se puso es contacto conmigo
para advertirme de la presencia de un espía en el estado mayor.
¿Dio su nombre?
Sí.
¿Cómo se llamaba?
¡Alfred Dreyfus!
Mentiroso. ¡Miente!
¿Quién lo acusaba?
No puedo decirlo.
Solicito que el testimonio del mayor Henry sea suprimido
por no querer citar sus fuentes.
El mayor Henry está en su derecho.
Otros intereses están en juego.
No debe nombrar al fiscal
si usted jura sobre su honor de oficial
que esta persona designó a Dreyfus como traidor.
Lo juro.
Llamo al capitán Dreyfus.
¿Jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
Lo juro.
Capitán Dreyfus,
¿escribió usted esta carta?
No, señor.
Sus colegas oficiales nos han confiado
que usted trabajaba a menudo hasta tarde en el ministerio.
¿Por qué?
El deber me llama.
Una actividad loable que han juzgado culpable.
Protesto. La interpretación empaña la imagen del ejército.
Se acepta.
Le decían también indiferente, es decir, hostil para con sus compañeros.
- ¿Lo sabía? - No, señor.
Pero sabía...
¿Sabía qué?
Sabía bien que...
no era aceptado del todo.
¿Eso lo hizo desconfiado?
Sí, quería ser amable.
Lo intenté.
Bien, presumo que su familia es alemana.
- No, francesa. - ¿Dónde nació?
- En Mulhouse. - ¿Dónde está eso?
- En Alsacia-Lorena. - Eso forma parte de Alemania.
- No cuando nací. - Pero lo es, hoy.
Sí, señor.
De hecho, Alsacia forma parte de Alemania desde 1870.
Mi familia se fue a Francia cuando yo era pequeño.
Usted proviene de una región
que forma parte de Alemania desde casi toda su vida.
¿Por qué eligió el ejército francés y no el alemán?
Soy francés. Nací francés.
Mi familia es francesa. Dedico mi vida al ejército francés.
Por supuesto.
Renuncié a una vida acomodada por ser soldado.
¿Por qué sería un traidor? Si no necesito dinero...
El tribunal debe saber
que la fábrica Dreyfus se incendió el año pasado.
Estaba asegurada en Alemania.
¿Cómo saber si las primas no han superado los daños?
Protesto...
Como saber si el Estado alemán
no hace vivir a la familia Dreyfus merced a esta compañía de seguros.
Eso no es más que pura suposición. Protesto.
Se acepta.
Gracias, mayor Du Paty. Pero en el futuro,
le ruego que pida la palabra.
Lo siento, pero debía subrayarlo.
¿Su negocio familiar está asegurado en Alemania?
Lo ignoro.
¿Su familia hace negocios en Alemania?
Supongo.
No lo sé.
Pero respetan a Francia como yo.
Estoy seguro de que es cierto.
Parece claro
que la acusación ha construido su caso
sobre una única prueba.
Una carta supuestamente escrita por Dreyfus.
Los cargos retenidos contra él
se fundan sobre un elemento inadmisible
que alimentan con detalles
sobre su raza y su personalidad que nada tienen que ver con el caso.
Es un oficial honesto acusado injustamente.
Sé que lo declararán inocente.
Hemos expuesto sus contactos.
Y sus relaciones con Alemania.
Su hostilidad fundamental
hacia lo que amamos.
No hay ninguna duda
que Dreyfus es con toda seguridad el estafador "D"
citado en una comunicación entre dos grandes potencias.
Mis colegas estiman que la prueba presentada
es puramente circunstancial,
y deseo dejar a la acusación
reflexionar sobre este documento
del que apenas se duda sobre su origen.
Señores,
he aquí la prueba tangible
de la traición de Alfred Dreyfus,
de su horrible traición
hacia el país que lo acogió.
Alfred Dreyfus.
¿Qué tiene que decir?
Soy inocente.
Se levanta la sesión y se espera el veredicto del jurado.
Sra. Dreyfus,
prefiero decirle
que su marido quiso suicidarse ayer por la noche.
Pero está sano y salvo.
Sólo unos minutos, orden del general Mercier.
Abra la puerta.
No me dejaban verte.
¿Los niños saben lo que pasa?
No. Pierre cree que estás de maniobras.
No le digas nada. Jamás.
Prometido.
- Ayer intenté matarme. - Lo sé.
No abandones, querido.
Moriría sin ti.
Tendrías que haberlos oído, mis supuestos amigos.
No podía creerlo. Y cuando Henry mintió...
Cariño.
- Eres inocente, ganarás. - Es la hora.
Déjenos sólo un minuto.
Déjela.
¡Te amo, te amo!
- Buenos días. - Descanse.
El Estado está contento, la prensa también.
Dicen que hemos sido rápidos, firmes y justos.
Nos faltan confesiones.
Mientras clame su inocencia,
el asunto puede resurgir en cualquier momento.
Es un peligro para el ejército.
- Pero no quiere confesar. - Lo sé.
Hay que explicarle que si confiesa,
su exilio será más llevadero.
Si no quiere,
podría ser desagradable.
- Que sea informado. - Sí, señor.
Piense en la felicidad de su mujer, de su familia.
Sí, piense en su familia.
Podría vivir de una forma normal
en la Martinica o en otro destino así de encantador.
Basta con que confiese lo que nosotros ya sabemos.
Es un agente alemán, y podemos comprenderlo.
Llamemos a esto...
una ausencia pasajera, quizá.
No puedo confesar lo que no he hecho.
¿Es su respuesta al general Mercier?
Sí.
Espero que se dé cuenta, Dreyfus,
que terminará sus días en la isla del Diablo.
Dreyfus será deshonrado en ceremonia pública
Traidor condenado de por vida en la isla del Diablo
MUERTE A DREYFUS
Están listos.
Perdón. Soy el capitán Lauth del despacho del mayor Henry.
Está ausente y llegó esto de nuestro contacto con la embajada alemana.
He pensado que debía ver esto.
"Espero más detalles sobre la cuestión de los que ha dado".
"Escríbame para que yo prosiga o no las relaciones con la casa de HFA."
No entiendo nada.
Debe de ser un código, pero mire la dirección.
"Mayor Ferdinand Esterhazy, 74º..."
- ¿Un oficial francés? - Sin lugar a dudas.
Han escrito esto en la embajada, pero no lo enviaron,
nuestro contacto la ha interceptado.
Esterhazy... Conozco ese nombre, ¿pero de dónde?
Claro, tengo su solicitud de cambio de destino en mi despacho.
No diga nada antes de que llame al ministro.
Bien, señor.
Son idénticas.
La misma letra.
Esto es la prensa médica.
Un dúo peligroso.
Atención, Clémenceau va a beneficiarse de la situación.
Es extraño como la miseria de los demás atrae a las masas.
- No valemos más que ellos, estamos aquí también. - Como observadores profesionales.
Lo felicito por esta investigación tan distinguida.
- Gracias, general. - Pero el caso Dreyfus está cerrado.
¿Cerrado? Acaban de encontrar al espía.
Nos encargaremos en el tiempo deseado.
Pero hay que distinguir esto del caso Dreyfus.
Es imposible.
Dreyfus va a ser deshonrado en público
y encarcelado a causa de una prueba falsa.
Para mí Dreyfus es un espía.
Incluso si el proceso no fuera equitativo.
General, tiene que parar este circo.
No hay nada que deba hacer.
¿Rechaza volver a abrir el caso?
Exacto.
Es nuestro deber.
Nuestro deber es para con el ejército.
El honor del ejército francés
vale mucho más que un soldado.
Nunca he oído hablar a un oficial así.
No hable de esto con nadie.
Yo me encargo del caso Esterhazy.
Puede irse.
El mayor Picquart quiere ser enviado al frente.
- Prepare su orden de misión. - Bien.
¿Al Cuartel General en Argel?
No, en Tunicia.
Quiere estar en primera línea.
Bien, señor.
Es fascinante.
Mire a esta mujer, desfigurada por el odio.
Alfred Dreyfus.
No es digno de llevar armas.
Lo degradamos en nombre del pueblo de Francia.
Nada habría sucedido si no fuera por usted.
O por su periódico.
Es extraordinario.
Sería interesante si fuera inocente, ¿no?
La justicia no puede ser tan ciega.
Me lo estoy preguntando.
¡Soldados!
Hemos degradado a un inocente.
¡Larga...
vida...
a Francia!
¡Soy inocente!
¡Viva Francia!
¡Viva Francia!
Soy inocente.
Soy inocente.
Soy inocente.
Soy inocente.
Tendrías que haberlo visto.
No me digas nada.
Habrías estado orgullosa de él.
Lo estaba.
Cuando le han roto el sable,
ha gritado: "Soy inocente."
"¡Viva Francia!"
Le han roto el sable.
Repetía:
"¡Viva Francia!"
Hasta los que habían venido a despreciarle lo respetaban.
Le confío esto, usted es mi abogado.
Pueden matarme en África.
Si eso sucede, envíe esto al presidente de la República.
Explica como...
los crímenes imputados a Dreyfus fueron cometidos por el oficial Esterhazy.
Esterhazy era un agente alemán.
Y como el proceso se basó sobre una prueba falsa.
¿Todo está ahí dentro?
- Sí. - Hay que actuar.
- Soy su abogado y... - Soy un soldado.
No puedo desafiar a mis superiores.
Entonces dimita.
Hace falta más valor del que tengo.
No puedo aceptar.
- ¿Por qué? - ¿Cómo guardar un secreto semejante?
¿Por qué ayudar a la injusticia? Soy abogado, no soldado.
No debo obedecer ciegamente.
Busquemos un compromiso.
No la enseñe antes de mi muerte.
Pero si usted siente la necesidad de actuar,
enséñela a quien quiera. Puedo contar con su discreción.
Mientras sea un soldado, no hay que citar mi nombre.
Es bastante deshonroso.
En mi opinión, comete un error, pero le haré caso.
Bueno, parto para el combate.
Acabo mejor que ese pobre en la isla del Diablo.
- ¿Cómo está? - Se está volviendo loco, el pobre.
Nadie le habla, entonces habla solo.
Se lamenta de que nadie le escriba.
Parece que ha recibido una carta diaria durante un año.
Pero no se le permite leerlas.
¿Correo?
No hay correo.
¿A qué día estamos?
¿A qué mes? ¿En qué año?
¿Quién soy?
Nadie lo sabe.
Nadie responde.
El silencio.
Soy Alfred Dreyfus, creo.
Soldado, diga algo.
O hable, pero acaso estoy sordo y lo ignoro.
O estoy muerto y lo ignoro.
Buenas noches, soldado.
Si es de noche.
Mi querida Lucie,
una vez más, el día se acaba.
Ignoro cuánto tiempo hace que estoy aquí.
Nadie habla.
Estoy solo.
Cada día es un siglo de silencio que endurece.
Los dolores físicos no son nada.
No aspiro más que a una cosa.
Que me devuelvan el honor que nunca he ensuciado.
Vivo porque tú me convenciste
de que el inocente termina siempre por triunfar.
No ruego solamente
por mi propia salud,
sino por la de los niños, y por la tuya también.
Bésalos por mí.
Y mil besos para ti,
en esta carta que no puedo escribir.
Esta carta que no puedo enviar.
Tu esposo.
Alfred.
Jeanne.
Quédate quieta. Estás llena de nudos.
Vuelves pronto, cariño.
¿Qué es la isla del Diablo?
¿Quién te ha hablado de eso?
Un chico ha dicho que papá estaba ahí
para siempre.
- Va a volver, ¿cierto? - Claro.
Dice que es un sitio horrible.
Jeanne, ve a buscar tu nueva cinta de terciopelo.
Subiré a acabar el peinado.
Ven.
Voy a enseñarte dónde está tu padre.
Aquí está Francia. Ahí el océano Atlántico.
Y ahí, abajo del todo.
¿Ves este puntito?
Es la isla del Diablo.
Es un lugar muy bonito.
Con bonitas playas, flores y palmeras.
Papá es muy feliz allá.
¿Por qué se queda tanto tiempo?
Tiene mucho trabajo en el ejército.
Me escribe todos los días.
Me pregunta siempre por ti.
Ven, Pierre. Me gustaría hablar a mamá.
¿Cómo lo ha sabido?
Un chico de la escuela.
Tenía que pasar.
Para ti, todo el mundo había olvidado a Alfred.
Yo diría que no.
Mira.
¿Evadido?
- Lucie. - ¿Dónde está?
Aún en la isla del Diablo. He inventado esto.
El caso está cerrado.
Lo peor sería que la gente se olvide de Alfred.
Y lo han hecho. Es lo que querían.
Sí.
Unos amigos en Inglaterra han imprimido este aviso.
El senador Scheurer nos espera.
Siempre ha creído que Alfred era inocente.
Y el caso ha vuelto a abrirse.
Ven.
De acuerdo.
Sra. Dreyfus, entre.
- Sr. Dreyfus. - Senador.
- Siéntese. - Gracias.
Sra. Dreyfus.
Bien.
- Es un golpe bonito. - Eso espero.
El caso pasará al Senado la semana próxima.
Bien.
Pero lo más importante, el Sr. Lebois lo ha traído.
Sra. Dreyfus, soy el abogado y el amigo
de un oficial que posee la prueba de la inocencia de su marido.
- ¿Una prueba? - Genial.
- ¿Podemos verlo? - Imposible, está en África.
- ¿Por qué no dijo nada antes? - Obedecía órdenes.
¿Va a hablar?
Creo que no desobedecerá a sus superiores.
No comprendo.
El Sr. Lebois puede utilizar la información como bien le parezca,
sin perjudicar al oficial.
Descubriendo su evasión, ha decidido actuar.
Mi amigo ha descubierto al verdadero espía.
El mayor Ferdinand Esterhazy.
El ejército tiene las pruebas, pero no lo pondrán en libertad.
El ejército tendrá que soltarlo si se les acusa.
Estamos con usted.
Y esta vez, tendrá ayuda.
Nos hace falta toda la ayuda posible.
Disculpe por haberle pedido venir así.
No es nada.
Quería verte.
Y este tribunal militar.
¿Qué me reserva?
Serás protegido.
Perjudicaría al ejército si fueras inculpado.
Confieso que eso me tranquiliza.
Después del proceso, tendrás que dejar el ejército.
Después de eso, te aconsejo que dejes el país.
- ¿Por qué? - Más vale después de lo que has hecho.
Estás mal situado para mantenerte dónde estás.
Sé todo acerca de las pruebas secretas contra Dreyfus.
Tú las falsificaste.
No estoy orgulloso de mí,
pero creía que Dreyfus era culpable.
Quería proteger al ejército.
Déjame decirte algo.
Si un día me convierto en una molestia para el ejército,
me mataré.
- ¿Y tú? - ¿Por qué habría de matarme?
La vida me sonríe magníficamente.
Y sería el último en ponerle término.
Eres despreciable.
Y yo soy un idiota.
Mayor Picquart,
¿cuándo sospechó usted de que Esterhazy era un espía?
Comparando su escritura
con la supuesta de Dreyfus, eran iguales.
- Mayor. - Hasta el Sr. Bertillon
de la policía de París es de mi opinión.
¡Mayor Picquart!
El general Mercier lo era antes de enviarme al frente.
No hablo de Dreyfus, sino de Esterhazy.
¿Cuándo descubrí que Esterhazy era un espía?
Ya he respondido.
No ha respondido. El asunto Dreyfus está cerrado.
- ¿Cómo debo responder? - Sinceramente.
Está hecho; le digo que Esterhazy es un espía.
Es nuestro trabajo decir si el mayor Esterhazy es un espía.
- Usted tiene prejuicios. - Sí, tengo...
...contra los traidores.
Más de 300 documentos prueban la culpabilidad de Dreyfus.
Y ni uno solo indica
que el mayor Esterhazy sea un traidor.
¿Dónde están esos documentos, mayor Henry?
Aquí, en el dosier secreto.
¿Por qué no haberlos mostrado durante el proceso Dreyfus?
Porque conciernen a otros Estados.
- Querría examinarlos. - Imposible.
El caso Dreyfus no tiene nada que ver con este tribunal militar.
Justamente el caso Dreyfus tiene que ver con todo esto.
Juzgamos a Esterhazy y no a Dreyfus.
- Creo... - Usted se extralimita.
Un dosier secreto imposible de examinar.
Un juez que niega la evidencia.
...como por la carta que me envía una dama de la embajada alemana,
diría que nuestros lazos eran poco políticos.
La galantería me prohíbe decir su nombre.
Mis enemigos...
y los amigos del traidor Dreyfus
han decidido dar la vuelta al veredicto
y de hacerme responsable.
Soy un francés honesto, dedicado a su país.
Y todo lo que he podido decir en mi defensa...
es también verdad...
soy inocente.
Mayor Picquart.
Señora.
Gracias por lo que ha hecho.
Ha sido más bien poco.
Me gustaría presentarle a Georges Clémenceau
- y a Emile Zola. - Encantado.
Sra. Dreyfus, Mathieu Dreyfus, Mayor Picquart.
Están con nosotros.
Después de hoy, más que nunca.
Este Esterhazy es uno de los más gloriosos mentirosos de toda la creación.
Y su autoridad, su sangre fría.
Es un genio.
- Mayor Picquard. - ¿Qué hay, Benoît?
Lo siento,
pero por orden del general Mercier, lo arresto.
¿De qué se le acusa?
Es militar.
Soy el vicepresidente del Senado...
Sígame, mayor.
Muy bien.
Gracias, senador.
Quizás deberíamos dejarlo estar.
No podemos sacrificar a nuestros amigos.
¿Dejarlo estar ahora? ¡Nunca!
Ya no se trata de su hermano,
sino de Francia entera.
Lo queramos o no.
No vamos a detenernos ahora, vamos a atacar.
Mi periódico, el público de Zola. Agitaremos al mundo entero.
Y el mundo nos apoyará.
Avisar al mundo.
Atacar.
Está llegando tarde.
¿Sabe por qué nos ha hecho venir?
Ni idea.
Buenos días.
Buenos días.
Buenos días, queridos conspiradores.
Nuestro novelista saborea el drama.
Sufrimos y él pasa indolentemente las páginas.
¿Pasar las páginas? Mejor que eso.
Yo las he escrito.
- Una carta. - ¿A quién?
Al mundo. Y usted va a publicarla.
Ya veo.
- Iremos a prisión. - Más que probable.
El general.
- General Mercier. - Sí.
Acérquese.
¿Ha leído esto?
Muy deprisa.
Ese Zola nos ha puesto en una posición delicada.
¿De qué manera, señor?
¿De qué manera?
General, usted está públicamente acusado de falsificación,
de incitación a la revuelta y de infracción a la ley.
¿Los novelistas lamentables gobiernan Francia?
No, pero este novelista nos hace la tarea muy difícil.
Sugiero que se le encarcele.
"Traigan a Dreyfus de la isla del Diablo." "Dreyfus es inocente."
¿Puedo mandar a los soldados? Limpio todo en cinco minutos.
No, nada de soldados.
"Dreyfus es inocente."
Señores, esta frase nos hechiza a todos.
El juicio militar de un simple oficial divide el país y sacude el mundo.
Nuestra justicia militar es un verdadero escándalo.
En dos días, he sido llamado por la reina Victoria,
el presidente americano y el emperador de Alemania.
La opinión de los extranjeros no debe preocuparnos.
General, déjeme hablar.
El Primer ministro y yo mismo hemos estudiado el caso Dreyfus.
Han aparecido cosas extrañas.
Las pruebas fueron falsificadas,
como ha testificado el mayor Picquart.
- El mayor Picquart no es de fiar. - No me interrumpa más.
Vayamos al grano, a la razón de esta reunión.
La encuesta nos ha revelado
que el mayor Henry no solo falsificó las pruebas,
sino que ha confesado esta mañana.
No sé nada de la falsificación.
Sé que Dreyfus es un traidor.
Siempre ha sido claro sobre este punto.
También creía que era un agente alemán.
Pero gracias a sus manejos su proceso fue ilegal.
¿Pone en duda la justicia militar?
La pongo en duda
y juzgo su gestión global del asunto
incompetente e ilegal.
¿Puedo retirarme?
No puede.
Pienso,
y el Primer ministro está de acuerdo,
que Dreyfus debe volver y tener un nuevo juicio.
Su proceso será de lo más equitativo.
Si es inocente.
No hay "si", Señor presidente.
Un día,
en unos meses quizás,
Alemania atacará. Habrá que estar listo.
Pero si nuestro pueblo desconfía de su ejército,
estamos perdidos.
Un ejército no puede luchar sin su pueblo detrás de él
y le advierto
que si Dreyfus es declarado inocente,
el ejército es culpable.
Si el ejército es culpable, Francia está sin defensa.
Haga su elección.
Un hombre...
o la nación.
Su opinión ha sido oída, general.
Y convenimos en repatriar a Dreyfus a casa
y en ofrecerle un nuevo juicio.
Prepare la orden, general.
Capitán Dreyfus.
Capitán Dreyfus.
Vuelve a Francia por orden del presidente de la República.
Tendrá un nuevo juicio.
Dale unos vestidos.
El barco parte a primera hora.
Buena suerte, Dreyfus.
A casa.
A casa.
Mathieu...
¿He cambiado mucho?
Claro que no.
Hace cinco años.
Puede entrar.
El honor es tuyo.
Alfred.
He estado a punto de olvidar.
Cada día, cada minuto,
pensaba en tu regreso.
No es fácil encontrar las palabras.
No lo intentes.
No ahora, cariño mío.
Esto es todo lo que deseo.
Siempre lo mismo.
Y todo será como antes.
Soy viejo.
No.
Vives sin reloj ni espejo.
Sin nadie a quien hablar. Te haces viejo.
Tenemos años delante de nosotros.
Sí.
Rezo por ello.
Alfred.
Mathieu.
Has tomado algo de peso.
Me alegro de verte.
¿Qué tal?
Ya no tengo la costumbre.
A veces la fiebre me pone enfermo.
No es nada.
Dejémoslo descansar.
No me dejéis.
Háblame de este juicio.
De este nuevo juicio.
Bien...
Se anuncia bien.
La mayor parte se centra sobre la culpabilidad de Esterhazy.
¿Esterhazy?
¿Quién es?
El verdadero espía.
Está en Inglaterra.
El mayor Picquart ha descubierto todo.
¿Picquart?
Picquart.
¿Te acuerdas?
Tu amigo del despacho.
No tenía amigos.
Tienes miles de amigos. Incluso gente que no conocemos.
Gente que te cree inocente.
Vamos a ganar esta vez.
Creo que moriría
si debiera volver allá.
No volverás.
16 de noviembre de 1896,
el general Mercier y yo convenimos que Esterhazy
era el autor de la lista y...
Un momento.
¿Había testigos del suceso?
No.
Es pues su palabra contra la del general en cuanto
a este hecho en particular.
El general ha comprendido que se habían equivocado.
Encuentra improcedente reabrir el caso.
En el juicio militar inicial,
el coronel Sandherr preparó un archivo de pruebas contra Dreyfus.
Después de examinar las pruebas,
he concluido que Dreyfus era culpable.
No pienso que me haya equivocado.
¿Cuál era la naturaleza de esas pruebas?
No he examinado este asunto desde hace un tiempo.
Tenemos más trabajo que este asunto del capitán Dreyfus.
Por supuesto, pero debe recordar ciertos elementos.
Un montón de cartas entre los agregados italiano y alemán.
En sus confesiones,
el mayor Henry dice haber falsificado la mayor parte.
¿Cuál es la que más le ha impactado?
Soy soldado, y no un experto en falsificaciones.
Un gran soldado, a quien este asunto parece molestar.
Sí, molesta ver la palabra de uno puesta en tela de juicio.
Disculpe la falta de tacto,
pero sus aseveraciones contradicen a menudo al mayor Picquart.
Sr. Picquart.
- Ya no es oficial. - Claro.
Entonces,
¿el 21 de diciembre de 1894,
preparó usted un memorándum secreto para los jueces del caso Dreyfus
ordenándoles dictar un fallo de traición?
En absoluto.
Antes de su arresto, el mayor Henry confesó
haber entregado sus instrucciones en persona.
- No eran instrucciones. - Pero usted le dio algo.
¿Confiesa usted haberles remitido un memorándum secreto?
Lo que digo a mis subordinados no le incumbe a usted.
General, está bajo juramento.
¿Se comunicó usted con el jurado de Dreyfus,
el 21 diciembre de 1894?
¿Sí o no?
No responderé.
Parece no darse cuenta de que está siendo acusado.
¿Acusado?
¿Utiliza esa palabra conmigo?
Le recuerdo que yo soy el fiscal
y que este hombre es el acusado.
No lo olvide.
Estoy contrariado de ver que mi palabra está en duda.
Contrariado por ver a franceses juzgando a su ejército.
Este hombre fue encontrado culpable de traición. Eso es todo.
Dreyfus fue deliberadamente utilizado
para manchar la República y el ejército.
Me dirijo a la nación.
Alfred Dreyfus es un espía.
Traicionó a su país.
Si tuviera la menor duda acerca de su culpabilidad,
reconocería en el acto
que me equivoqué.
Le diría, Alfred Dreyfus,
que me equivocaba.
Entonces, dígalo.
Alfred Dreyfus, usted es un espía alemán.
Diga que soy inocente. Usted sabe que soy inocente.
Calma, capitán.
Debe admitirlo.
Es su deber.
¿Poseía el manual de artillería de 1893
en julio de este año?
- No. - No oigo.
No.
No, no lo creo.
Es lo uno o lo otro.
¿Sí o no?
Lo siento, no me acuerdo.
No creo que lo tuviera.
No lo tenía.
Estoy seguro.
Pienso...
¿Estaba presente en las maniobras militares alemanas
en marzo de 1892?
¿Sí o no?
No, yo... nunca he estado en ninguna maniobra alemana.
¿Por qué duda? Mi pregunta es muy clara.
¿Usted estaba o no?
No lo comprendo, disculpe.
Cuando la fábrica familiar se incendió,
¿cobró usted el seguro?
No sé nada.
Lo ignoro.
Tengo fiebre.
Lo siento, he sido un testigo mediocre.
Alfred.
Hemos recibido un mensaje no oficial del presidente.
Promete que si se le reconoce culpable, y ese será el caso,
será indultado.
¿Indultado?
Sepa que aceptando el indulto,
acepta el veredicto del ejército.
Seguirá siendo un traidor.
Como ha sufrido mucho, el gobierno se muestra caritativo.
Es un compromiso perfecto para ellos.
¿Podré reintegrarme en el ejército?
¿Reintegrarse? ¿Quieres volver? Después de lo que te han hecho.
Han hecho lo que pensaban que era justo.
Creyeron de veras que yo era un espía.
En su lugar, yo habría hecho lo mismo.
No quiero seguir discutiendo contigo.
Pero debo decirte que Clémenceau, Zola y los otros
esperan que luches, que rechaces el indulto.
¿Qué dice usted?
Tiene que decidir usted mismo.
Qué dilema.
La isla del Diablo
o la libertad de un traidor.
Alfred, si luchamos, ganaremos.
Nos opondremos al veredicto y apelaremos.
Si supieras lo que era la isla del Diablo,
ser menos que nada. Nada.
Sin estar muerto.
El estar solo.
Sin Lucie.
Lo siento, pero no lucharé.
No puedo.
Me vuelvo a casa.
Acepto el indulto.
¿Cuándo te volverás a poner el uniforme?
Cuando vuelva al servicio activo.
Eso será en mucho tiempo.
¿Crees que serás general?
Bueno, eso no se sabe nunca.
- Quiero ser general. - Yo también.
E ir a la isla del Diablo. ¿Me llevarás?
Por supuesto.
Cuéntame otra vez.
Veamos, pues.
Chicos, la cena está lista.
- Estoy estudiando la batalla de Austerlitz. - Ve a estudiar tu plato.
Pronto estaré en los libros de historia.
Un día tendré que decir a Pierre:
"Tu padre es un traidor indultado."
"Por culpa de tu padre, no entrarás nunca en el ejército."
"Eres el hijo de un prisionero a cadena perpetua."
- Estás en casa, eres libre. - ¿Libre?
Dos años en esta casa.
Dos años de abogados. Dos años de linchamiento.
Eres un símbolo, dice Clémenceau.
La nueva Francia, dice Zola.
Un espía, dice Mercier, que traicionó a su país.
No soy un hombre, sino una causa, un partido,
una bandera.
No tengo vida.
- Y tú tampoco. - Yo sí.
Tendría que haber rechazado el indulto y haber vuelto a la isla del Diablo.
- O a Inglaterra, como Esterhazy. - Cállate.
Al menos, estarás bien y tranquilo aquí conmigo.
Me da igual. Eres todo lo que deseo.
Si salgo, me arriesgo a que se declare un motín.
Entonces, nos quedaremos aquí mintiendo a los niños cada día
porque no me atrevo a decir a mi hijo:
"Olvida el ejército, cambia de nombre, reniega de tu padre
"y así, vivirás como hombre y no como monstruo."
No digas eso.
Mayor Esterhazy.
¿Es usted el mayor Esterhazy?
A su servicio.
Salvo que ya no soy mayor.
Sí, lo sé.
Entonces, usted estaba en Londres. ¿Y qué quiere de mí?
Divertirme.
Escribo desde hace unos meses
y me decía que esto podría interesar a un editor como usted.
Necesito dinero.
Mi mujer está enferma.
Mis negocios no están en su mejor momento.
Ya no tengo nada que vender
excepto esto.
Conozco su reputación.
No me interesa publicar la defensa de un traidor.
¿He hablado de defensa?
Sólo he hablado de dinero.
Y apuesto que va a pagar por esto.
ESTERHAZY HACE UNA CONFESIÓN COMPLETA
Dreyfus exonerado. Será reinstalado.
Alfred Dreyfus,
en nombre del presidente de la República,
le hago caballero de la Legión de Honor.
Diría que hemos salido adelante, mayor Dreyfus.
Gracias,
general Picquart.
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