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Necesito saber la verdad sobre el hijo de Carmen.
Si fue Ricky...
"Si fuiste tú".
-Ricky, la loca esa le está comiendo la cabeza.
-¿Javi? ¡Venía con un bebé, por favor!
-Es la principal sospechosa.
No me mires así.
No tienes ningún efecto si me miras así.
Hay pruebas que te relacionan con el palo a esa joyería.
Gracias por la confianza, papá.
Gaspar, quiero que vuelvas a casa.
¿Para qué? Para aclarar las cosas.
-¿Dónde tenéis al jefe?
¿Usted es?
Te presento a la comisaria municipal Velasco.
¿Qué tal en casa con Gaspar?
¿Y tú como sabes lo de Gaspar?
Yo lo sé todo, cariño.
El inspector jefe Abad propone un giro en la investigación.
Vamos a entrar en casa de Ricky, Juanvi y Curro...
con las órdenes de intervención telefónica.
-"Vane piensa que si la vieja tiene a Javi es por lo que..."
(RICKY) "¡Cállate, gilipollas!". Es Ricky.
-¡Quieto, Policía!
-¡Quieto!
Me ha mandado una cosa Ingrid.
Llevo cuatro años yéndome a dormir con mi marido muerto.
Y ahora sé que está vivo.
Voy a ir a Somalia.
Me alegro de que hayas cambiado de opinión.
(GIME)
(Gemidos de perro)
(Timbre)
(Gemidos de perro)
(Timbre)
(Timbre)
-Ya va, ya va.
(CARRASPEA)
Antonio... ¿Pasa algo? -Ha aparecido él solo en el portal.
-¿Y mi padre?
-Pues yo lo vi salir con el perro.
Pero a los cinco minutos el perro volvió solo.
No le di importancia, pero ya hace rato.
-No te preocupes, se le habrá escapado a mi padre
y estará el hombre dando vueltas como loco por el barrio.
Ahora le llamo y le digo que ya ha aparecido.
Gracias, Antonio. -Un momento.
-"El móvil al que está llamando está apagado o fuera de..."
(Teléfono)
(Gemidos de perro)
(Tono de llamada)
"El móvil al que está llamando
está apagado o fuera de cobertura en este momento".
"Deje su mensaje después de oír la señal".
Hola, soy yo, otra vez, te he dejado mil mensajes,
pero imagino que seguirás sin querer hablar conmigo.
Nada, en tres horas sale mi vuelo a Nairobi,
así que imagino que hablaremos a la vuelta.
Eso, si no has pedido todavía mi traslado.
Espero que se te pase pronto el rebote
y que entiendas que necesito hacer esto.
Tengo que intentar encontrar a Mikel.
Además, tú harías lo mismo si estuvieras en mi lugar,
así que...
Te prometo que me voy a cuidar, ¿vale?
Adiós.
(CARRASPEA)
"¿Sí?".
Hola, compañero.
Dime que te lo has pensado mejor.
"No".
"De hecho, estoy a punto de salir para el aeropuerto".
Vale, pues muy bien.
Buen viaje, ¿eh? Bueno, ¿qué? ¿Qué quieres?
Bueno, simplemente,
quería preguntarte si estaba el jefe por ahí.
No. No ha llegado todavía y anda buscándolo media humanidad.
Además, tiene el teléfono apagado.
"Lo sé. Llevo todo el fin de semana intentando hablar con él,
le he dejado mil mensajes".
Me parece muy raro que no haya dado señales de vida, con lo que es él.
¿Habéis llamado a su casa? Tal vez Gaspar sepa...
"Sí, en casa no contesta y Gaspar tiene el teléfono apagado".
Oye, ¿y si le ha pasado algo?
A ver, que no le ha pasado nada, que igual le ha surgido algo
o ha ligado y está de cita romántica.
Vale, sí, sí. Puede... Puede que tengas razón.
En fin, que...
Que me voy.
"Oye, cualquier cosa llama, ¿vale? Da igual la hora".
"Llámame con lo que necesites".
"Y no te fíes de nadie".
No te preocupes. Me mantendré en contacto.
"Adiós, Rodrigo".
Caso Liga.
¿Era él o qué?
No, no, era Sonia. Que se va al aeropuerto ya.
Esto es muy raro, tío.
Primera vez en 20 años que Santiago llega más tarde que yo.
A ver, igual se ha quedado sin batería o yo qué sé...
-A las 9:00 tenía una reunión con los de arriba,
y es casi la 13:00. Hola, chicos.
¿No está Santiago en el despacho?
¿Qué pasa? He quedado con él a la 13:00.
¿Cuándo has hablado con él?
Quiero decir, ¿cuándo te dio la cita?
Ayer. Estaba sacando al perro.
Y esta mañana le he llamado para confirmarlo,
pero no me ha cogido el móvil.
¿Pasa algo?
Nada. No te preocupes, Carmen.
Mientras llega Santiago,
si te parece bien, nos vais poniendo en antecedentes.
Hola, agente García. Encantada.
-Igualmente. Ella es Flavia.
-Oficial Cano.
Bienvenida. -Hola. Gracias.
¿Todo bien? -Todo bien. Sí.
Todo genial. ¿Y tú?
-Siéntese.
El marido de Flavia desapareció... hace unos años.
Ahora ha encontrado una pista que puede aclarar su desaparición.
-¿Y cuándo desapareció su marido? -Pues hace 43 años.
Mi marido era...
Mi marido es el gran Zardok.
Son muy jóvenes, Flavia.
Ya.
El gran Zardok fue el mago más famoso de España.
(Aplausos)
Gracias.
-Gracias, gracias a todos.
Y ahora llegamos al final del espectáculo.
Van a ser testigos de un milagro.
El desafío definitivo a las leyes de la física.
Ningún mago... ha conseguido jamás nada parecido.
Y eso es porque solo yo,
el gran Zardok,
soy capaz de romper los límites del tiempo y del espacio...
Y de hacerlo frente a ustedes...
Sin trampa ni cartón.
Porque estoy aquí, frente a ustedes,
en este escenario, en este mismo segundo.
Señoras y señores...
"No respiren".
"No pestañeen".
"Concéntrense".
Me están viendo, ¿verdad?
Aquí estoy.
-"No apareció en el palco".
"Ni en el palco ni en ninguna parte".
Se desvaneció para siempre.
(SUSPIRA)
Hace unos días, recibí una carta de un aficionado a la magia.
Insistía en que no me perdiera el espectáculo de un tal mago Jon.
-¿Mago Jon? A ese sí que lo conozco.
Llevé a las niñas hace un par de domingos.
Es muy bueno. Tiene un truco buenísimo.
Perdón. -Perdone, ¿fue a ver el espectáculo?
-Sí, hace dos días.
En el mismo teatro en el que desapareció mi marido
hace 43 años.
Y el último número del espectáculo era el de mi marido.
Exactamente el mismo.
-¿El de desaparecer? -Ese.
-¿Y...?
-Pero ¿es que no se dan cuenta?
Solo mi marido conocía el secreto de ese número.
Durante años, lo han intentado todo tipo de magos
sin acercarse siquiera.
Y ahora, de repente, ese tal Jon...
-Carmen, ¿me puedes acompañar un momentín, por favor?
Claro.
¿Y esto?
¿Qué? No puedes hacer esto...
¿El qué, Sebas?
Pues esto: darle esperanzas a esta pobre mujer.
Sí, su marido desapareció hace 40 años,
y yo he visto al mago Jon este, es un mago de puta madre.
Pero los trucos que hace son como los trucos que hacen todos.
Todos hacen lo mismo.
Aparte, es como yo, es decir, es un tío joven,
no ha podido coincidir con su marido de ninguna manera.
Ya.
Pues no lo sé, Sebas, pues no lo sé.
Pero su marido es un desaparecido, ¿no?
Sí.
El caso lleva en vuestro archivo desde hace 40 años, ¿no?
Sí. Y ella tiene una nueva pista, ¿no?
Sí.
Pues habrá que trabajar.
Sí.
Claro. Lo que tú mandes, ¿eh?
Ahí estamos. Venga.
Antonio.
¿Qué? ¿A ver a don Santiago? Sí.
Pues dígale que se mejore.
Y que, si necesita algo de mí, aquí estoy.
¡Jefe!
¡Jefe! ¿Estás ahí?
¡Jefe!
-Llame, llame, si está ahí dentro.
Menudo escándalo han armado hace un rato.
¿Cómo? ¿A qué se refiere? Ruido.
Como si estuvieran destrozándolo todo.
He estado por llamar a la Policía, pero como él es policía...
¿Tienes las llaves de su casa? -¿Qué pasa?
No me diga que está peor.
Ya me extrañaba que se llevasen al perro.
¿Se han llevado al perro? ¿Quiénes? Unos compañeros de usted.
Hará unos 20 minutos. ¿Se han identificado?
No. Han dicho que don Santiago no podía ocuparse de él.
Me he ofrecido a sacarlo, pero han dicho que no,
que a Ulises lo quieren mucho en comisaría.
Venga, rápido.
¡Joder!
¿Jefe?
¡Jefe!
-Si ya sabía yo que esos golpes no eran normales.
No toquen nada. A ver, Antonio, estás seguro
de que no se han identificado, ¿verdad?
-Sí, les he preguntado dónde iban,
me han dicho que a ver a don Santiago.
Y luego los he visto salir con el perro.
Señora, no toque nada. ¿Cómo sabes que estaba enfermo?
Me lo han dicho esos señores.
Pero esta mañana no lo he visto. Y me ha parecido raro.
¿Y usted? -Hoy seguro que no.
Creo que lo vi el sábado, puede que el viernes.
-A ver, yo lo vi ayer domingo, cuando bajó a pasear al perro.
Luego el perro volvió solo. Lo subí y se lo entregué a Gaspar.
¿Y no volvió con él? No.
No lo vi. Es que los domingos le doy un repaso al portal y me voy.
Pero antes de irme vi a Gaspar irse.
-¿Le ha pasado algo a Santiago o qué?
Necesito que salgan. Antonio, tienes mi contacto.
Cualquier cosa, me llamas. Déjame las llaves.
El mes pasado desvalijan la casa de Cristina, y ahora esto.
Que tengamos que vivir con miedo y con preocupación después de...
Sonia, estás en el aeropuerto, ¿no?
Necesito que vengas. Tenemos un problema.
(Voces a lo lejos)
Se va toda la luz de sala y solo queda encendido ese foco.
-¡Chis! ¡Eh! ¿Quién coño les ha dejado entrar?
-Perdone. Agente García. Oficial Cano.
Tenemos que hablar con el mago Jon.
-Esa placa no les da derecho a ver ciertas partes del espectáculo.
Si quieren hablar con él, esperemos a que termine el ensayo...
-Paco, calma.
Disculpen a mi representante, no pasa nada.
Tomen asiento, luego estaré con ustedes.
-Chist, calladitos.
-Sí, gilipollas. -Damas y caballeros...
El foco ese, más bajo, más, que me está dando justo aquí.
Aquí habrá un aplauso,
habrá un redoble, y diré...
Hemos llegado al final del espectáculo.
Espero que hayan pasado una buena noche.
Pero ahora, tristemente, debo abandonar el escenario.
Aunque sería tan vulgar irme por la puerta...
Ese movimiento, que no es un carro de pescado, ¿eh?
¿Qué haces? ¿Qué haces? Aquí. Ahí, coño, ahí.
Te lo estoy diciendo cada día. Ahí.
Eso. Ahí.
Bueno, y digo...
Recuerden: no digan a nadie lo que han visto aquí esta noche.
Solo digan a sus amigos que hoy han descubierto que la magia existe.
-Y ahora aparece ahí.
Efectivamente, damas y caballeros de las fuerzas de seguridad,
la magia existe.
-Joder.
¿Ha oído alguna vez hablar del gran Zardok?
Fue un mago muy popular en los setenta.
-Y con un nombre patético, por cierto. El gran Zardok, claro.
Hace mucho que no sé de él, ¿por qué?
-Este número que hace usted.
Se parece mucho a un número que tenía él entonces.
-¿El del palco, dice? -Sí.
-Podría tener alguna similitud.
Pero no tendría una calidad y un nivel como este.
-Mi compañero ha dicho que el truco era similar.
Pero, en realidad, es igual.
-¿Me está acusando de algo?
El número es mío, y no de un mago de hace mil años.
-Muy bien. Entonces ¿puede decirnos cómo se le ocurrió?
-Mire, ¿sabe qué?
La conversación acaba de terminar ahora.
Paco, acompáñalos a la salida, se marchan ya.
-No se ponga usted así, caballero.
Tengo entendido que entre magos es habitual la compraventa de...
-¡Que el truco es mío! -A mí no me grites.
-No sé qué pretenden ni me importa.
Me están ofendiendo, los dos, y mucho.
Si no os importa,
sigo con el espectáculo, debo presentarlo enseguida. Gracias.
-Eso es todo, señores. Gracias. -Paco, enhorabuena, es un encanto.
-Le iba a pedir un autógrafo para mi hija, pero ya...
Menudo gilipollas.
Siento haberte hecho volver,
pero, como verás, la cosa no pinta muy bien.
¿Has dado ya el aviso? No.
Todo era muy confuso, no me he atrevido.
Ni siquiera lo saben los chicos.
No sé si buscaban algo concreto
o solo lo querían poner todo patas arriba.
Pero se han empleado a fondo.
La vecina ha escuchado jaleo hará como una hora.
Ya no debía estar el jefe por aquí.
Y, sean quienes sean, se han llevado el perro.
¿Y cómo han entrado? No han forzado la puerta.
Es de las pocas cosas que no han destrozado.
Para mí, que tenían las llaves.
Al principio pensaba que Santiago se estaba peleando con su hijo.
Pero el caso es que no oía voces. Solo golpes y cosas rompiéndose...
Cuando terminaron los ruidos,
¿escuchó o vio algo fuera de lo normal?
Quizá los oyó hablar, ¿algún acento que le llamara la atención?
No, qué va.
De repente, se pararon los ruidos y volvió la paz.
Y yo seguí con mis cosas hasta que apareció usted.
Por favor, ¿me van a decir lo que ha pasado?
-Serían las 8:10,
yo estaba terminando de pasar el mocho.
Y dice que el perro volvió solo. Sí. A los cinco o seis minutos.
Llegó y se sentó ahí.
Yo seguí a lo mío.
Pero, en cuanto vi que don Santiago tardaba...
Ya, lo subió a la casa. ¿Y qué le dijo Gaspar?
Que no me preocupara,
que se le habría escapado a su padre.
Yo en ese momento no lo pensé,
pero Ulises no se escapa ni en broma.
Si por él fuera, no saldría de casa. ¿Cuándo salió Gaspar?
Yo estaba a punto de irme,
así que calculo que serían las 9:00.
Salió corriendo del ascensor, ni siquiera dijo adiós.
Tenía mucha prisa. Y llevaba una bolsa de viaje.
Una grande, azul.
Antonio, ¿por dónde suele sacar Santiago al perro?
Normalmente lo lleva al parquecillo que hay al girar la calle,
pero no sé yo si le dio tiempo a ir hasta allí y volver.
¿Allí? Al perro, digo.
Muy de correr no es.
Gracias, ya nos hacemos cargo.
No comente nada de esto con nadie. ¿De acuerdo?
No se preocupe. ¿Usted qué cree que ha podido pasar?
Vuelva a casa, por favor. Gracias. Vale.
Ese señor dice que sacó a su perro a las 8:00,
que estuvo un buen rato y no vio ni a Santiago ni a Ulises.
¿A quién llamas? A Carmen.
Hola, Carmen.
No, no estoy en el avión. Luego te lo explico.
Oye, ¿a qué hora hablaste ayer con Santiago? La hora exacta.
Míralo en el móvil, por favor.
8:12 minutos. Vale, muy bien, muchas gracias.
No, no pasa nada, no te preocupes.
Que no, de verdad. Oye, Carmen, te tengo que dejar, ¿vale?
Venga, gracias.
8:12. Tómale los datos al señor del perro
y al resto de dueños, a ver si alguien vio algo.
Voy a recopilar imágenes de cámaras.
¿Vale? Vale.
Hola, Ricky.
Gracias por aceptar la visita. No tengo nada mejor que hacer.
¿Cómo estás?
Yo bien, ¿y usted?
Ya sabes a lo que he venido.
He hablado con el fiscal.
Si dices qué hiciste con mi hijo,
está dispuesto a rebajar los cargos.
¿Cuánto?
Seis años por detención ilegal.
Es lo mínimo.
Pero puedes salir en tres.
Es que no sé si me compensa.
Seguir callado no te va a ayudar.
A usted tampoco.
Pero yo estoy en la calle.
¿Mataste a mi hijo?
¿Por qué te empeñas en no contar que hiciste con él?
¿Encubres a alguien?
¿Sabes qué pasa?
Que en aquella época fumábamos mazo porros...
y no me acuerdo.
No sé si nos lo llevamos a Andalucía a recoger fresas con unos rumanos.
O si lo cambiamos por unas entradas para la Eurocopa.
Recuerdo que el partido de ese año había estado de puta madre.
¡No, no...!
Me quiere sonar que le dimos de hostias.
Un colega se llevó un diente que no era suyo,
a ver si el ratoncito Pérez le dejaba algo.
Te juro...
Te juro que no vas a salir de aquí en tu puta vida.
Pues a ver quién tiene la polla más grande, señora.
¡Cabrón!
¡Cabrón!
No sé, chicos, es que no veo nada.
Tampoco sé lo que estoy buscando. Por eso no te preocupes ahora.
Esta es la cámara del cajero, abarca esta zona.
Y esta, la de la cafetería, abarca esta otra.
Y esta es la del garaje, el 38.
Hay que ver desde las 8:10 hasta las 8:13.
Nada.
El portal es el 17, pero nunca llegó al 38.
A no ser...
que, en vez de ir hacia el parque, fuera en dirección contraria.
La cafetería es en el 3, pero no pasó.
¿Podríais decirme, por favor, quién se supone que ha desaparecido
entre el número 3 y el número 38?
A ver, si baja al portal a las 8:10, pongamos a las 8:11.
Y tiene la llamada con Carmen a las 8:12.
¿Carmen? El desaparecido conoce a Carmen.
No es esa Carmen. El perro llega a las 8:15.
Más o menos. El portero espera unos minutos y lo sube.
Poco después, sale Gaspar. ¿Gaspar?
¿El hijo del inspector? Céntrate, Andrés, ¿vale?
Mira, ponme esta parte de aquí desde las 8:10 hasta las 9:00.
A cámara rápida, por favor.
¡Ahí! ¡Para! ¡Para!
Pero ese es el hijo del inspector Abad.
¿Qué está pasando?
Andrés, el inspector Abad ha desaparecido.
¿De acuerdo?
¿Qué? De esto nada a nadie, ¿eh?
No, no. Vale... Si desapareció entre el número 3 y el número 38,
entre las 8:12 y las 8:15,
solo se me ocurre que pudiera ser introducido en un vehículo.
Vale, teniendo en cuenta el sentido de la calle,
puedo averiguar qué coche es,
capturarlo y seguirlo con otras cámaras...
Muy bien. Encuentra ese coche.
No digas nada.
¿Cuándo vas a dar el aviso? No lo sé.
Supongo que cuando tengamos...
Cuando tengamos más datos, alguna pista, alguna idea...
En cuanto se sepa que el jefe ha desaparecido,
más nos vale tener algo más....
"...apagado o fuera de cobertura". Nada.
A ver, tenemos la reacción de Gaspar.
En cuanto el portero sube al perro, hace las maletas y se larga.
Sabe cuál es la causa de la desaparición de su padre.
Lo más seguro es que él haya tenido algo que ver.
Vale, voy a llamar a Atracos. Tengo un colega ahí, Ayllón.
Vale. Nos puede ayudar.
Bien. Sácale toda la información, pero con discreción.
Sí. Pero...
No me digas que has perdido el avión...
No, no exactamente. -¿Qué pasa?
Santiago, ¿no?
Muchas gracias.
-Adiós.
(Llanto de bebé)
Muy buenas.
¿Qué os pongo? -Nada. Queríamos hablar con Carmen.
-Pues Carmen está ocupada.
Lo siento mucho, no va a poder atenderos.
-Venga, vámonos, Vane.
Luis quería pedirle perdón.
Bueno, Luis...
¿A qué has venido?
Yo...
Bueno, yo...
El caso es... -No le des más vueltas.
Ya lo hemos hablado mil veces.
Quería haber venido antes, pero le daba corte.
¿Por qué?
Si nos conocemos desde hace mucho.
Yo no me como a nadie.
-Mira, Luis...
Pedir perdón es una cuestión voluntaria y personal.
Si te ves presionado por terceros o por las circunstancias,
es mejor que lo dejes, ¿vale?
De hecho, nadie te lo ha pedido.
Y nadie espera que seas sincero por primera vez.
Bueno, Laura...
Que lo está pasando mal, hombre.
Ay, pobre...
Tiene narices la cosa.
Perdonad a mi hermana, quería mucho a Pablo...
y no lo lleva bien.
-Nos dijo que se había ocupado de él.
Y que, pasara lo que pasara, éramos todos igual de culpables.
Nos dijo que, si alguien cantaba,
nos iban a meter a todos en un centro de menores
y que allí nos iban a hacer de todo.
Le pedimos explicaciones, pero nunca nos las dio.
Aunque tampoco queríamos saber la verdad.
Todos habíamos maltratado a Pablo.
Todos le pegamos...
Le acosamos...
Le hicimos mil mierdas...
Y todos callamos.
No queríamos hablar del tema.
No nos atrevíamos.
Pero la veíamos a usted y nos daba vergüenza...
Bueno, al principio era vergüenza, pero al final era odio.
Cada vez más.
-Eso era el miedo.
El miedo que le teníais a ese mierda que se llevó a mi niño.
-Sí.
Fuimos unos cobardes.
Y yo, el que más.
Era el mejor amigo de Ricky.
-Y mira cómo te lo ha pagado.
-Yo nunca supe qué hizo con su hijo.
Nunca quise preguntar.
Lo siento.
Lo siento mucho, de verdad.
Le juro que, si pudiera dar marcha atrás...
Si pudiera hacer algo, cualquier cosa...
Puedes intentarlo.
¿Intentar el qué?
Que Ricky te cuente qué fue lo que hizo con mi hijo.
Es que no me lo creo. Vamos, que no me lo puedo creer.
Más vale que nos lo vayamos creyendo, compañeros.
No, hombre, que no.
¿Cómo se van a haber llevado a Santiago? Que no.
-Hacen falta tres personas
para reducirlo e introducirlo en el vehículo.
Eran profesionales, lo han hecho limpiamente y sin escándalo.
O puede ser que los conociera.
Se acercara al coche a saludarlos y ellos le amenazaran con un arma.
Ya. En cualquier caso, obligar al jefe a subir
no tuvo que ser fácil.
No volvamos con lo mismo, por favor.
De verdad, chicos, si no se nos ocurre algo mejor,
algo más, voy a tener que avisar.
Perdón.
¿Cómo va lo del caso de Carmen?
Un caso antiguo con una pista nueva.
Y, en principio, no parece que vaya a ninguna parte.
Os vais a poner con ello de todas formas.
Vale.
Chicos, en cuanto los de arriba se enteren de esto,
nos van a apartar del caso.
Eso si no nos tratan como sospechosos.
Así que, por favor, mucha discreción, ¿de acuerdo?
-Eh, eh...
Claro, Gaspar... ¿Qué?
Hace un par de semanas ayudé a Santiago a dar con Gaspar.
Se había ido del piso, estaba en el chalé de una amiga.
A lo mejor se ha refugiado ahí, ¿no?
Pues ve. Voy.
Claro que fue Gaspar, no tengas ninguna duda.
Hizo un butrón desde el local de al lado,
que, casualmente, estaba en obras.
Y lo hizo en esta pared,
que, casualmente, era la única no blindada de toda la joyería.
Muchas casualidades. No son las únicas. Ey.
El local estaba en obras por un incendio.
Y, según los bomberos, fue casual.
Como casual fue también que la alarma de la joyería
hubiera sido cambiada pocos días antes
por una más moderna.
Tan moderna como para que el moderno inhibidor de frecuencias
que llevaba Gaspar la pudiera desconectar.
-Toma, luego te cuento.
Vale. Hasta luego.
¿Crees que Gaspar podía manejar toda esta información?
-Fue como robarle el chupete a un niño.
¿Qué sabemos de la gente de la joyería?
Dueños, empleados...
Tengo mis sospechas, pero no puedo demostrar nada.
En todo caso, prefiero no hablar del tema.
Ayllón, venga. (NIEGA)
¿Quién es este?
Este es Christo Borisov, ciudadano búlgaro.
Creemos que fue el cómplice de Gaspar
en el robo en la casa de la vecina. ¿Cómo?
Efectivamente. La cosa es tan estúpida
que casi dan ganas de creer que no lo hizo.
Pero sí lo hizo, y con la ayuda del búlgaro.
¿Lo tenéis? Casi.
¿Cómo que casi?
¡No me jodas! A quien le jodieron fue a él.
Y a base de bien: le rajaron el cuello de parte a parte.
Lo encontramos así anoche, cuando íbamos a detenerlo.
¿Quién querría hacerle algo así? Pues no tengo ni idea.
Era un simple chorizo: robos en chalés,
generalmente, muy torpes.
Eso sí, le encontramos encima un ultramoderno inhibidor.
¿Te suena?
Precisamente, quería hablar con tu jefe para contárselo.
¿Dónde está Santiago?
(Telefonillo)
Buenas tardes, señorita. -Buenas tardes.
-Oficial Cano, de la unidad de Desaparecidos.
-¡Vaya! ¿Y quién ha desaparecido, oficial?
-Gaspar, su amigo Gaspar.
El señor Gaspar Abad.
-Gaspar Abad... -Sí.
-Pues no me suena. No sé.
Es que tengo muchos amigos. ¿Tiene usted una foto?
-No está el horno para bollos. Dígale que salga, por favor.
-No me gusta su tono, se lo advierto.
-¿No te gusta?
Pues te pido disculpas.
Ahora dile a Gaspar que salga de una puta vez, por favor.
-Le repito que no tengo ningún amigo que se llame Gaspar.
Ahora, si es tan amable, tengo cosas que hacer.
-¡Gaspar, Gaspar, asoma la cabeza!
¡Hablemos de lo que le ha pasado a tu padre!
-Deje de gritar y váyase ahora mismo.
-¡Gaspar! ¡Necesito que me ayudes!
¡Te prometo que te vamos a proteger!
-¿Qué pasa aquí?
¿Quién es este señor?
-Un poli. -(SUSPIRA)
Dice que tenemos escondido a un tal Gaspar.
-¿En serio? -Sí.
-¿Y tú, qué?
-(RÍE)
-La madre que me parió.
¡Gaspar!
¡Gaspar, di algo!
-Chao...
¿He estado bien?
-De escándalo.
Y tú también.
Venga.
Pues tenemos dos opciones:
que se crean que no estoy aquí o que no se lo crean.
Si no se lo creen, pedirán una orden o pondrán vigilancia.
Pero, en cualquiera de los casos, he ganado tiempo, chicas. Gracias.
-Pues deberíamos hacer algo con ese tiempo, ¿no?
-Sí. -La verdad es que no estoy de humor.
Se han llevado a mi padre. -Cielo, tú siempre estás de humor.
-Hoy no. Además, estoy algo acojonado.
-¡Eso habrá que verlo! -No, Susi...
Oye, para. Para, en serio.
La gente que me busca es peligrosa, ¿vale?
Están dispuestos a todo, ¿lo entendéis?
Pues ya está.
-Si tú siempre andas metido en cosas peligrosas.
-Lo sé. -Y siempre sales intacto.
-Bueno, vale... -Venga.
-Vamos... -Bueno, chicas, por favor...
-Por favor... -Venga.
-Por favor, no me hagáis esto.
-Venga.
-No. No, no, no, no, al agua, no. -¡Venga!
(HABLAN A LA VEZ)
(RÍEN)
¿Qué te parece?
-A ver, yo creo que, en situaciones como esta,
de tanta sugestión, la mente es capaz de ver lo que quiere ver
y creérselo.
Lo que no me explico es cómo lo hacía.
-No lo sé, pero da igual.
Lo que nos interesa saber es cómo el mago Jon consiguió el truco
y si eso puede darnos alguna pista sobre la desaparición.
-Pues no lo sé.
Puede que lo consiguiera por su cuenta.
Si están en el mismo teatro, es posible que haya un pasadizo
que comunica el escenario con el palco.
-Eso o el gran Zardok vendió el truco
antes de desaparecer para siempre.
-Sí.
O quizá sigue vivo en alguna parte...
y él mismo vendió su truco al mago Jon.
No sé. Bueno, podría ser, no sé.
Hola. -Hola.
-Hola. -¿Quieres un café?
-Sí, por favor.
Toma...
Carmen me ha dicho que ya estáis con el caso.
Te he traído esto. -¿Sí? Genial.
Siéntate, siéntate.
A ver...
-No es posible que haya descubierto el truco por sí solo.
Ese hombre sabe algo.
-Bueno, pero le recuerdo que, cuando el gran Zardok desapareció,
el mago Jon era muy pequeño.
Flavia, necesito que sea sincera.
¿Cree que su marido le vendió el truco a alguien?
-Manuel no haría eso jamás.
Era su truco estrella, su gran descubrimiento.
Pero la Policía consideró
que podía ser una desaparición voluntaria.
¿Crees que pudo vender el truco y, con el dinero, marcharse fuera?
Que no, Carmen, que no. De ninguna manera.
Alguien se llevó a mi marido y le obligó a darle el truco.
-¿Y algún familiar, algún amigo con el que podamos hablar?
-Su familia ya ha fallecido. Y amigos no tenía muchos.
-¿Y este hombre?
Aparece en muchas fotografías. ¿Quién es?
-Juan Noguera.
Se conocían desde chavales.
Empezaron juntos como pareja artística.
Cuando conocí a Manuel, todavía trabajaban juntos.
-¿Y por qué se separaron?
-Porque Juan era una carga para Manuel.
No tenía su talento, ni mucho menos.
En cuanto empezó a actuar solo, enseguida se hizo famoso.
¿Y qué fue de él? Le perdimos la pista.
Creo que iba tirando en antros de mala muerte.
Bueno, Carmen, me voy.
¿Qué pasa con Santiago?
Pues que está muy liado. Con el ministerio, sí.
Ya. Por eso Sonia me llama para preguntarme
a qué hora hablé con él, ¿no?
¿Qué pasa?
Es que no puedo hablar, lo siento.
Laura, adiós.
-Adiós, Azhar.
(Móvil)
Estaba ahí y ha pasado de mí. No ha querido salir.
Hola, Carmen.
¿Santiago? Eh... En una reunión, creo.
Carmen, te tengo que dejar. Perdóname, de verdad.
-Vamos a ver. ¿Se puede saber qué coño es esto?
¿El jefe de Desaparecidos, desaparecido?
Como se entere la prensa,
vamos a ser el hazmerreír del mundo entero.
Al despacho.
Comisaria, nadie fuera del grupo sabe nada de esto.
He preferido informarle a usted primero
dada su estrecha relación con él.
Apea el tratamiento, Ledesma.
Vamos a ver, ¿qué tenéis?
Sabemos que desapareció a las 8:13 de ayer domingo.
Que hay al menos un coche involucrado.
La UIT está trazando el recorrido en base a cámaras de seguridad.
Sí. Minutos después salió Gaspar con sus pertenencias.
Creemos que el robo del que presuntamente es culpable
está relacionado con la desaparición.
Y hay un búlgaro, que apareció ayer degollado,
relacionado con Gaspar.
-Hemos ido a uno de sus escondites habituales,
pero no estaba.
Bueno, o no estaba o no ha querido salir.
-O sea, que no tenéis una mierda.
Eso mismo diría el jefe.
Oye, ¿a ti no te habíamos echado?
Desde luego, vaya panorama. Vamos a ver.
Lo primero, encontrad a Gaspar.
Id a ver a la jueza Ivars y que os proporcione las órdenes.
Volved a esos escondites habituales y no dejéis piedra sobre piedra.
Apretad a quien sea, sin miramientos.
Y a los de la UIT ponedles las pilas
para que encuentren ya la puta matrícula.
Y, de momento, ni una palabra a nadie. ¿Entendido?
Vamos, señores, que no tenemos todo el día.
Ledesma...
Tú, conmigo.
Santiago desaparece y Gaspar huye.
Y, al día siguiente, desvalijan la casa
y se llevan al perro. No tiene mucho sentido.
A ver, poniéndonos en lo peor:
se llevan a Santiago por algo relacionado con Gaspar.
Le torturan para sacarle información.
Como no la tiene o no la quiere dar,
vuelven a su casa,
lo registran todo y se llevan al perro para seguir presionándole.
No está mal.
Me gusta cómo razonas.
Lástima que no se te haya ocurrido poner vigilancia en el piso.
Sugiero entonces que nos centremos en la joyería
que supuestamente desvalijó Gaspar.
Según los de Atracos, alguien le ayudó desde dentro.
Yo hablaré con los de Atracos.
No te lo tomes a mal,
pero, si no queremos que salte la liebre,
necesitamos un poco de autoridad.
Yo puedo cerrar bocas, tú no.
Entonces ¿yo qué hago?
Pensemos en antiguos enemigos de Santiago.
Todo aquel que pueda tener cuentas pendientes con él
y esté lo suficientemente despechado como para cobrárselas.
Eh... A ver, con el debido respeto,
vamos a perder un tiempo precioso, un tiempo que no tenemos.
Ledesma, quiero que nos llevemos bien,
así que te voy a dejar una cosa muy clara:
yo nunca repito una orden.
Perfecto.
Menudas vistas de mierda.
Hola. ¿Juan Noguera?
-¿Qué quieres, guapa?
-Policía Nacional. Agente García.
-¿Vas a detenerme por no tomarme las pastillas?
-Solo vengo a hacerle unas preguntas. ¿Puedo?
-Puedes, pero tienes que coger una carta.
Ahora... vuelve a colocarla en la baraja.
Muy bien.
Ya no valgo ni... Ni para barajar las cartas.
La vejez es una auténtica mierda. En fin...
¿Qué querías preguntarme?
-¿Recuerda a Manuel Villaverde, el gran Zardok?
-¿Qué pasa con ese viejo cabrón? ¿Acaso ha aparecido?
-No. Pero ya veo que se acuerda de él.
-¡Cómo olvidarlo!
Hace muchos años tuvimos un espectáculo juntos.
Luego cada uno tiró por su lado.
(RÍE)
El gran Zardok, tócate los huevos.
-Parece ser que tuvo mucho éxito, ¿no?
-Lo único que Manuel sabía hacer era sonreír y lucir palmito.
(Música animada)
Adelante, Flavia.
Hazlo.
Supongo que me lo merezco.
(Música de tensión)
-¡Hala!
(Aplausos)
El único truco bueno que hizo en toda su vida
fue desaparecer para siempre.
-¿Y qué sabe usted de su desaparición?
-Poco puedo contarte. Lo leí en los periódicos.
Llevábamos casi un año sin hablarnos.
-¿Y, después de que desapareciera, se puso en contacto con usted?
¿Ha sabido algo de él en estos años? -No, claro que no.
Si hubiera necesitado algo de alguien,
yo sería la última persona a la que hubiera llamado.
-Oiga, en caso de que hubiera querido vender el truco,
¿a quién habría acudido?
-En aquella época, ni comprábamos ni vendíamos trucos.
Nos limitábamos a robarlos y a copiarlos.
-Bueno, no le entretengo más.
Muchas gracias. -Gracias a ti.
Tú visita ha sido lo más emocionante
que me ha pasado en los últimos años.
Agente, perdone...
¿Quiere mirarse...
en el bolsillo derecho de su chaqueta?
Es su carta, ¿verdad? -Sí.
-Quizás aún no esté tan viejo.
-Adiós, Juan. -Adiós.
¿Qué es eso?
Ah, lo de los magos. ¿Qué? ¿Hay alguna novedad?
Bueno, tengo que resolver algunas dudas.
Oye, ¿se sabe algo del jefe?
Velasco ha decidido explorar nuevas líneas de investigación
y me ha puesto a buscar posibles antiguos enemigos de Santiago.
¿Estás de coña? No.
De coña debe estar ella; si no, no me lo explico.
¿Te echo una mano?
No. Sigue con lo de los magos.
Que por lo menos una de las dos haga algo útil.
Vale.
(Móvil)
Dime, Rodrigo.
Sonia...
Una de las chicas que daba cobertura a Gaspar
está muerta. "¿Qué?".
Le habrán cortado el cuello hace no mucho.
La sangre todavía está fresca.
¿Y Gaspar?
"La bolsa azul de la que habló el portero está aquí,
y algo de ropa. De él, ni rastro".
Joder...
Vale...
Eh...
"No llames a nadie, voy a hablar con Velasco".
"Te vuelvo a llamar ahora".
Muy bien. "Venga, adiós".
Pobre chica.
Por lo menos no ha sufrido.
¿Cómo?
Nada.
Que por lo menos no ha sufrido. Ha sido un solo tajo.
Rápido, profundo y certero.
Se parece bastante al del búlgaro.
¿Crees que ha podido ser la misma persona?
Compañero, creo que tenemos que contemplar la posibilidad
de que esto lo haya hecho Gaspar.
¿Gaspar? Sí.
A ver, Sebas, Gaspar es un butronero, no un asesino.
No le veo capaz de hacer esto.
A ver, ayer se llevaron a su padre.
Y el tipo ni se puso en contacto con nosotros.
Salió corriendo.
Y por la noche aparece su amigo el búlgaro con el cuello cortado.
Y ahora mira esto...
Aquella ropa es suya.
Seguro que todo está lleno de huellas.
Esta pobre chica...
Con un corte en el cuello muy parecido al del búlgaro...
Tú mismo lo has dicho.
¿Qué crees que van a pensar los de Homicidios?
¿Hum?
Mierda, ahora sí que estamos jodidos.
Como no andemos finos, en una hora tenemos a la prensa en la puerta.
Perdona, pero creo que ahora mismo eso es lo de menos.
No es lo de menos.
¿Sabes cómo va a afectar esto a la imagen del Cuerpo?
¿El jefe de Desaparecidos desaparece y su hijo mata a una chica?
Vamos, hombre... No teníamos suficiente con...
No teníamos suficiente con las famosas cloacas del Estado
como para que encima nos caiga esto ahora.
¿Por qué piensas que ha sido Gaspar el que ha matado a esa chica?
Porque dos y dos son cuatro, cariño.
Amigo de Gaspar degollado ayer, amiga de Gaspar degollada hoy.
Y cinco millones en joyas que él niega haber robado,
pero que son la clave de todo este asunto.
Eh... Perdóname, pero no lo tengo tan claro yo, ¿eh?
Ay, mira, yo no tengo tiempo de explicártelo.
Así que llama a tus chicos y diles que den el aviso.
Yo voy a llamar a Homicidios,
a ver si consigo ganar algo de tiempo.
Hay mucho bocazas suelto,
así que es muy importante que no se filtre nada, ¿entendido?
Eres un hijo de puta.
-Que no pensaba hacerle daño, Luis, te lo juro.
¿Cómo coño voy a hacerle daño a tu hijo?
Solo quería meter en un lío a la vieja.
-Ya, ¿y no se te ocurrió nada mejor que dejar a Javi
con una loca descerebrada como la Trini?
Que podría haber muerto, joder.
¿Te das cuenta de que todo se jodió
el día que nos llevamos al hijo de la panadera?
Nunca volvimos a ser los mismos.
Nos convertimos en mala gente.
-Éramos muy pequeños, no sabíamos lo que hacíamos.
-Eso es mentira, Ricky.
Lo sabíamos perfectamente.
Pero eso ya da igual. El daño ya está hecho.
Ahora solo queda que terminemos con esto.
Dime de una puta vez lo que pasó, joder.
-Sea lo que sea, ya ha prescrito.
Así que olvídate del puto tema y deja de comerte la cabeza.
-Lo mataste, ¿verdad?
Vale, no me lo digas. No quiero detalles.
Pero, al menos, dime lo qué hiciste con el cuerpo.
Esa mujer tiene derecho a saberlo.
Y, si puede ser, a recuperar los restos.
-"¡Por favor!".
-"¡O te callas o te rajo!".
Ricky, retiraré la denuncia, lo que sea...
¿Vale? Pero cuenta de una puta vez lo que hiciste con Pablo.
¡Sé que tú también estás jodido, no eres tan duro como te crees!
¡Suéltalo ya, joder! ¡Suéltalo ya!
-"Uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete".
-Si hubieses visto su cara, tío...
En la puta vida voy a olvidar yo esa cara.
Las fotos marcadas son de chicas
que trabajaron alguna vez con Susana Buendía.
-Susana Buendía. Y Susana Buendía es...
-La chica que encontrasteis muerta.
-23 añitos y un carrerón.
Había desfilado ya en París, Milán y Nueva York.
Tenía una oferta para ser la nueva imagen...
-¿Eres experto en moda? No me toques los huevos, Cano.
¿Reconoces a la amiga de la muerta?
-Ya te he dicho que no. Si es que la vi un momento solo.
-Lo que no me ha quedado claro
es por qué teníais tanto interés en ver al tal Gaspar.
Otra vez... Ya te lo hemos dicho 20 veces.
-Bueno, estábamos investigando un caso antiguo, un...
En fin, ya sabes...
-Ya. Supongo que sabéis que es hijo de vuestro jefe.
¿En serio?
-Vamos, yo no tenía ni puta idea.
-Qué cabrones.
Por cierto, ¿dónde está el inspector Abad?
Tenemos que hacerle una pregunta sobre su niño.
En París.
En un congreso.
Te dejo las fotos.
-Gracias.
-Si la reconoces, llámame inmediatamente.
Puede que no sea demasiado tarde para ella.
-Buenos días. ¿Qué tal? ¿Alguna novedad?
Ninguna. Seguimos trabajando en el caso de...
¿Esto qué es? Tranquila, son gente de confianza.
Ven un momento a mi despacho.
Llevaré el caso desde aquí. Y me he traído a los mejores.
Él es el inspector Reina, mi mano derecha.
Inspectora Ledesma.
-He oído hablar muy muy bien de ti. Me alegro...
Oye, me gustaría que no nos consideraras intrusos.
¿Vale? Estamos junto en esto. Claro que sí.
-Reina coordinará el operativo con Atracos y Homicidios
para encontrar a Gaspar.
En cuanto a ti, necesito que tu gente redoble esfuerzos
en encontrar antiguos enemigos de Santiago.
¿Algún problema?
No. Pensaba que ya habíamos perdido demasiado tiempo en eso.
Vaya, pues lamento mucho
que mis decisiones te parezcan una pérdida de tiempo.
Fíjate, a los de arriba les parece, sin embargo,
que todo el tiempo de Santiago en Antiterrorismo
no debe ser pasado por alto.
Pero, vamos, ya que tú sabes más que ellos,
plantea una nueva línea de investigación si quieres.
Estamos esperando, Ledesma.
No se preocupe, nos ponemos con ello.
Muy bien, gracias.
Es evidente que usted no comprende
la importancia del secreto en un espectáculo de magia.
-¡Jon! ¡Páralo! ¡Páralo todo! ¡Páralo!
¡Mierda, parad! ¡Parad, parad, parad!
¿Otra vez por aquí, agente? ¿Qué pasa ahora?
-Urano 43, Sociedad Limitada. ¿Le suena de algo?
-Paramos cinco minutos. -Venga, va.
Participo en muchas sociedades, en su mayoría de modo minoritario.
-Pero, en el caso de Urano 43, usted es el administrador único.
-Puede ser. Tendría que mirarlo.
-Esta sociedad paga la residencia de Juan Noguera desde hace un año.
-¿En serio?
Tendría... -Tendría que mirarlo, ¿verdad?
Señor Pemau, no perdamos más el tiempo.
Pagar una residencia de lujo
de un señor que hace un año vivía en la indigencia
no es ningún delito.
Todo lo contrario, es un gesto que le honra.
Incluso, si ha obtenido algo a cambio,
le aseguro que no vamos a detenerle por ello.
-Admiraba mucho su trabajo. Mucho.
Cuando descubrí las dificultades que estaba pasando,
pues decidí hacer algo.
-¿Juan le vendió el truco de la desaparición del gran Zardok?
-No. Lo tengo patentado y registrado.
Y no voy a decir nada más.
-Señor Pemau, soy agente del grupo de Desaparecidos.
Ni me importa el truco ni me importa usted.
Es más, ni siquiera había nacido cuando el gran Zardok desapareció.
Solo necesito que me confirme que Juan Noguera conocía el truco.
-Sí.
Perdone, ¿le importa que siga yo?
-No, por supuesto. -Gracias.
-Vaya, otra vez por aquí.
Te gustó el truco, ¿eh?
¿O acaso te gusta más el mago?
Sí, ya sé que soy el más guapo de aquí,
me ha pasado toda la vida igual.
-Juan, ¿qué relación le une al mago Jon?
Sé que le está pagando la residencia.
Y dice que lo hace por caridad.
-(RÍE) ¿Y tú qué crees, chiquilla?
¿Que ese niñato presumido hace algo por caridad?
-No.
Creo que usted le vendió el truco de la desaparición de Zardok.
-Sí y no. -¿Y eso qué quiere decir?
-Sí que le vendí el truco a Jon,
pero el truco no pertenecía a Zardok.
Lo creamos juntos, y, cuando estuvo listo,
me dio la patada y se hizo rico con él.
-¿Y por qué tardó 40 años en venderlo?
-Supongo que porque me remordía la conciencia.
-¿Por qué?
-Por matarlo.
-¿Mató usted al gran Zardok?
-Por supuesto que lo maté. Se lo merecía.
Y ahora... elige una carta.
-No.
-Entonces... la carta te elegirá a ti.
¿Otra vez el 3 de diamantes? Eso es que te ha cogido cariño.
-Juan, por favor, ¿quiere dejar las cartas?
¿Mató usted a Manuel Villaverde?
-¿Cuántas veces te lo tengo que repetir?
Sí, yo maté a ese cerdo.
¿Sabes? Cuando conoces el secreto,
cualquier truco se convierte en una mierda.
Y este... Este era una auténtica mierda.
Lo sé porque lo diseñé yo.
Señoras y señores, van a ser testigos...
de un milagro, el desafío definitivo.
-"La silueta del mago que estaban viendo los espectadores
era la proyección de una película previamente grabada".
"Mientras tanto, el mago de verdad
ya estaba corriendo escaleras arriba".
"Yo, como conocía el truco y conocía el teatro,
no tenía más que esperarlo".
-"Porque estoy aquí, frente a ustedes...
en este escenario, en este mismo segundo".
"Señoras y señoras, no respiren".
"No pestañeen".
"Concéntrense".
-"Mientras el público se preguntaba qué es lo que estaba pasando,
yo arrastré el cuerpo escaleras abajo".
Lo metí en el coche que tenía aparcado en el callejón
y salí zumbando de allí.
Ese sí que fue un buen truco.
-¿Qué hizo con el cuerpo?
-Juan, su viuda merece poder enterrarlo.
-La bella Flavia... me importa una mierda.
Pero... te lo diré.
Ay...
¡Carmen!
Carmen, ¿puedes venir?
¿Qué pasa?
Luis, que está ahí, en una de las mesas de fuera.
¿Y por qué no entra? Pues no lo sé.
A ver si ahora lo vamos a tener aquí metido todo el día.
Hola.
¿Qué pasa?
-He ido a ver a Ricky a la cárcel.
¿Y?
Bueno, supongo que era mucho pedir.
Gracias por intentarlo.
Creo que está a punto de romperse.
¿Ahora? ¿Después de todo este tiempo?
Me extrañaría.
Vane y yo nos vamos a ir del barrio para siempre.
No quiero volver a saber una mierda de todo esto.
Adiós, Carmen.
Esto es una mierda.
El de atún con tomate estaba rico.
¿Nos están apartando de esto o es cosa mía?
Nos están apartando.
No sé por qué, pero así es.
No flipéis, anda.
Buscar antiguos enemigos del jefe me parece una buena hipótesis.
A lo mejor es la certera.
¿Tú de parte de quién estás?
De parte de la ley y la justicia. Te lo digo siempre, ¿no?
Tú estás flipado, Sebas.
-Que aproveche. Gracias.
¿Quién es esa gente que está en vuestras mesas?
Son esclavos que ponemos cuando queremos comer tranquilos.
¿Qué tienes? Creo que tengo el vehículo.
A partir de las seis cámaras de la calle
y el tramo horario de la desaparición,
conseguí aislar varios vehículos.
Fui recopilando más imágenes
y descarté a todos los vehículos menos a esta furgoneta.
¿No tienes ninguna imagen donde se vea la cara del conductor?
No. Eso no lo he conseguido, pero esa es la matrícula.
-¿La has comprobado?
-No puedo. ¿Cómo que no puedes?
No. Meto la matrícula, pero no me aparecen datos asociados.
Podría ser... Podría ser...
un vehículo de seguridad del Estado.
¿Por qué no me lo has enseñado a mí primero?
-Eh, bueno...
El agente Pardo no sabía que estaba usted al mando.
Pero eso no es lo importante.
Lo importante... -Yo decido qué es lo importante.
Claro que sí.
-¿Alguien más ha visto estas fotos?
-No, nadie más, señora comisaria principal.
En cuanto las imprimí, he venido a informar...
-Si tienes pendiente días de asuntos propios, tómatelos ya.
Ya te llamaré cuando decida si te abro expediente o no.
¿Cómo? Eso es abuso de la autoridad y no lo pienso permitir.
Te puedes quejar a quien te dé la gana, Ledesma.
Y te digo lo mismo que a este:
vete a tu casa y espera a que te llame.
-(CARRASPEA) Por favor.
Me sé el camino, Reina, muchísimas gracias.
Imbécil.
(Portazo)
Luego me pasaré por casa de Flavia.
Sí, hombre, disgusto se va a llevar,
pero, bueno, después de 43 años,
por lo menos descansará.
¿Y cuándo lo vais a desenterrar?
Sí, estaré allí.
Bueno, Azhar, gracias.
¿Qué pasa con Santiago?
Santiago ha desaparecido, Carmen.
Santiago sacó al perro a las 8:10, como todos los días.
A la hora que yo le llamé.
Sí, bueno, eso fue a las 8:12, pero sí.
A las 8:15, más o menos, el perro volvió solo al portal.
El portero esperó unos minutos a ver si Santiago regresaba,
y, al ver que no lo hacía,
subió al perro y se lo entregó a Gaspar.
Poco después salió corriendo con una bolsa.
Al no saber nada de Santiago,
Rodrigo se acercó a su casa y se la encontró patas arriba.
¿Tenéis alguna hipótesis?
Lo último que tenemos son las imágenes de una cámara
en la que se ve... una furgoneta de la seguridad del Estado.
Donde creemos que pudo ser introducido Santiago.
¿Qué?
¿En una furgo...? Perdón. Es Rodrigo.
Dime, Rodrigo.
¿Qué?
¿Dónde?
Vale, ¿podéis venir a por mí? Estoy donde Carmen.
De acuerdo, salgo, salgo ya.
Han encontrado la furgoneta.
Puede ser una trampa.
No nos movemos hasta que vengan los Tédax, ¿de acuerdo?
¿Hasta que vengan los Tédax? ¿En serio?
-Rodrigo...
-Esperad aquí un momento, por favor.
Chicos, venid aquí.
A ver, no sabemos lo que nos vamos a encontrar ahí.
He sido dura con vosotros, y tengo mis razones,
pero no es el momento de explicaciones.
(Ladridos)
¿Ulises?
¿Ulises? ¡Ledesma!
¡Eh! ¡Rodrigo!
¡Espera! -¡Sonia!
-¡Rodrigo, ven! -¡Espera!
(Sin audio)
(Ladridos)
Están tardando mucho, ¿no?
Carmen, lo has dicho diez veces ya con esta.
Ya, pero, si hubiera ido bien, ya habrían llamado.
Ya. Bueno, no sé...
Voy a llamar a Sonia.
No. Es mejor esperar. Seguro que en cualquier...
(Móvil)
Sí. -"Soy del centro penitenciario,
quieren ponerse en contacto con usted, ¿acepta la llamada?".
Eh... Sí, sí, claro.
Sí, acepto la llamada.
(Tono de llamada)
-"Hola, Carmen".
¿Ricky?
"Venga mañana en horas de visita".
"Le contaré toda la verdad".
¿Y qué me vas a contar, Ricky?
"Que yo no maté a su hijo".
Después de jugar,
quise dejarlo cerca de la panadería pero, cuando llegué allí...
¡Eh, eh, eh! ¡Ya!
-¡Chicos, por favor! ¡Calma!
De momento, el que está ahí dentro podría ser Santiago.
¡Manos a la nuca y al suelo! Susi ha muerto, Gaspar.
Ella no tenía nada que ver con todo esto.
Tu padre también ha muerto. Ese no es su cadáver.
Cuando vuelva Santiago... Santiago está muerto.
Cállate, Santiago está vivo.
Y Pablo está vivo.
Solo para que... Para que me quede claro.
Me estas apartando, ¿no?
Benigno Roncal. ¿Roncal, de joyerías Roncal?
La que robó Gaspar.
¿Qué pasa aquí, Sonia? Tú no puedes estar metido en esto.
¿Dónde están Reina y su gente? -Deben de estar buscando a Gaspar.
Es lo que deberíamos estar haciendo nosotros.
Hola, comisario.
Lo que me has contado me ha dejado muy preocupado.
¿Me crees?
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