All language subtitles for A Time for Dying (1969) ESPANHOLripdf

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Original subtitles

Corre, amiguito, corre por tu vida.

No tardaremos mucho, chico.

Encontraremos un herrero en la ciudad, quedarás como nuevo.

¿Le has disparado a alguien o alguien te ha disparado?

- Acabo de matar a una serpiente de cascabel. - ¿Por qué?

- Estaba a punto de comerse a una cría de conejo. - ¿Y?

Si una serpiente no lo atrapa, otra cosa lo hará.

Quizás, pero es bueno para un tipo vivir tanto como pueda, incluso si es un conejo.

- ¿Y qué hay de la serpiente? - Bueno, las serpientes son diferentes.

¿Ah, sí?

- ¿Pasa algo en Silver City? - Lo normal.

Eso no me dice mucho. Nunca he estado allí.

¿Pasa algo?

Acabas de preguntarlo, hijo.

Lo ha vuelto a preguntar.

He oído que llega una chica nueva a la ciudad en la última diligencia.

Va a trabajar donde Mamie.

Pegaron la foto que envió en el bar.

Si se parece a la foto, es algo especial.

Todos los hombres de la ciudad han salido a recibirla.

La cuestión es que Mamie cree que esta chica no sabe el tipo de trabajo al que se apuntó.

Menudo chasco se va a llevar.

Chico, Mamie no tiene una floristería.

- ¿Conoces a alguien en Silver? - No.

Si yo fuera tú, me quitaría esas pistolas.

La gente de allí es un poco del Este,

y no se inclinan ante forasteros con la cartuchera al cinto.

Bueno,... yo no soy un forastero por allá.

Tampoco lo son Trueno y Relámpago.

Estos amigos son conocidos por lo que les hacen excepciones.

Como digo, si yo fuera tú... me las quitaría.

Silver no es lugar para un niño.

- Tú vienes de allí. - Acabo de pasar por allí.

¡Y no soy un niño!

¡No es un niño!

¡Eso es lo mejor que he oído desde Hangtown! ¡No es un niño!

¿Tiene un momento para ponerle una herradura a mi caballo? Tengo la herradura.

Lo siento, chico, estoy recogiendo para unirme a la fiesta.

¿Puede encontrar tiempo por un dólar?

¿Un dólar? Estás en Silver City, chico. Con un dólar sólo podrías comprarte un clavo.

Estaba bromeando, hijo, ¿qué tal las cuatro por 2,5 dólares?

Sólo me interesa una, pago 75 centavos y puede usar la misma.

- Eso sí, cuide de mi winchester. - Ya he visto uno de esos antes, hijo.

"VENGAN, VENGAN TODOS SIEMPRE QUE TENGAN DINERO"

- Un chico nuevo, Seth. - Diablos, Ed, ya lo veo.

Buenas tardes, señor...

Tranquilo, forastero. Voy a tomarme el desayuno.

Ponga la bota en la barra, hijo, para eso está.

- ¿Está de paso, forastero? - Quizás.

Aunque podría apetecerme seguir en su ciudad.

Si es así, sería mejor que se quitara esas pistolas que lleva.

¿Nadie le ha dicho nada ahí afuera en la calle?

No hay nadie afuera capaz de decir nada.

El Sr. Ed tiene razón, muchacho. En Silver tenemos leyes estrictas.

No nos importa un poco de jaleo de vez en cuando...

y en esta casa tenemos existencias de lo que la gente quiere,

whiskey y todo eso, pero...

gente armada, ya es otra cosa.

Todos hemos visto demasiados tiroteos poco tiempo atrás.

Tanto es así que estamos sin sheriff, temporalmente.

He oído que hacen excepciones de vez en cuando.

Tienes buenas orejas, muchacho.

Me encontré a un chico al atardecer en la colina que me lo dijo.

- ¿Y ese chico iba solo? - No, un par de tipos le acompañaban.

- ¿Es este tu amigo de la colina? - Es su vivo retrato.

BILLY PIMPLE "Recompensa 500"

¡Vaya, qué sorpresa!

Sí, hacemos excepciones con Billy Pimple.

No es como Billy el niño, pero lo intenta

y tiene celos de él, lo que lo hace peor.

Billy Pimple tiene el temperamento de una serpiente de cascabel al sol.

Este anuncio de "se busca" estuvo colgado tranquilamente en esa pared de allá.

Tenía que estar, es la ley.

Siempre clavo las fotos de Billy lo más lejos posible del bar,

pero no importa donde las ponga. Siempre se enfada.

Él y sus dos víboras asesinas llegaron sobre las cinco y se tomaron un whisky.

Entonces Billy vio la foto en el espejo y empezó a disparar.

Limpió el lugar antes de que me diera tiempo a agacharme detrás de la barra.

Luego salió a la calle invitando a toda la ciudad a tomarse un trago aquí.

Invitó a toda la ciudad a tomarse un trago a punta de pistola.

Por cuenta de la casa.

Así fue como empezó todo este lío de ahí afuera.

Nuestra gente esperaba como caballeros a la nueva chica hasta que...

Billy llegó a la ciudad.

Y cuando se fue, estaban todos tan borrachos

que a duras penas podían seguirlo por la calle para decirle adiós.

¿Decirle adiós? ¿Les gusta?

Diablos, no, no les gusta.

Pero no les desagrada, ya me entiende.

Hijo, si no disparas como Billy, no podemos...

No empieces con eso, Seth.

- ¿Esas armas son de verdad? - Vamos, amigos.

Eh, ¿qué pasa ahí abajo?

Por un momento creí que era Billy Pimple.

Buenas noches, no quería molestar.

Tío, ya hemos pasado por esto antes.

Creíamos que había más bebida gratis.

Este chico de aquí es mejor y más rápido que Billy.

¡Que se meta las balas donde le quepan!

Puede llevarlas sujetas así como están, señor.

No le vamos a detener.

¡Dispara bien el chico!

¡Eh! ¡Fuera de ahí!

¡Vamos, apartaos, dejad paso libre!

¡Cuidado con la diligencia! ¡Apartaos del camino!

¡Vale, calmaos, muchachos! Dejad que salga la señorita.

-Sal de ahí, cariño, no tengas miedo. - Vamos, amigos, es sólo una niña.

No lo será después de esta noche.

¿Creías que había leyes en esta ciudad?

No hay leyes cuando toda la ciudad está borracha.

¡Dios, Dios, qué mujer más hermosa!

Venga, muchachos, vamos a echarle una mano.

Ayudémosla a salir de ahí. Me parece un poco débil.

¡Basta!

¡Borrachos! ¡No toquéis ni un pelo de esa chiquilla!

Es mía, ¿entendéis? ¡Mía!

Voy a buscarte, Nellie. No tengas miedo.

No tienes que trabajar hasta mañana.

- ¿Adónde vas, muchacho? - Voy a alejar a esos tipos de la diligencia.

Van a lastimar a esa chica.

Buenas noches, Floyd, ya veo que has traído a tu hermano.

¡Aunque estás borracho!

¡No, la silla está suelta!

Chicos, os estáis comportando como conejos, relajaos.

Va a haber suficiente para todos.

Buenas noches, Carson, seguro que tienes el aforo completo el próximo domingo.

¡Cogedla!

Mira aquí, chica... Voy a por ti.

¡Ayúdame, chica!

¡Buen chico! A por ella, hijo.

- ¡Sigue cabalgando! - ¡Llévatela!

¿Ninguno hace nada, vagos? ¿De qué demonios te estás riendo?

Esperaba que se cayeran.

- ¡Qué noche, qué noche! - ¡Guau, qué noche!

- ¿Qué tal tus piernas ahora? - No lo sé.

Es la primera vez que monto a caballo.

Sí, bueno, no ha sido así exactamente.

Sí...

- ¿Sabes dónde estamos? - No, sólo dónde no estamos.

Eso se estaba poniendo francamente mal.

¿Crees que nos seguirán?

No hay nadie en Silver esta noche capaz de montar un caballo.

Oye, ¿no te pareció un poco raro que esa Mamie te pidiera una foto?

No tienes que tener ese aspecto para servir mesas.

Supongo que lo deseaba tanto que no lo pensé.

Es tan difícil encontrar un empleo decente en cualquier parte.

Dios bendito, ¿por qué?

Un empleo decente no significa que los hombres lo sean también.

Sí... bueno, lo que sea que signifique eso.

- ¿Cuántos años tienes? - Papá me dijo que cerca de veinte.

Yo tengo veinte.

¿Sabes a dónde nos dirigimos?

- Exactamente no. - ¿No vives ahí atrás?

No, no vivo ahí atrás. volvía por ahí.

Vi Silver City por primera vez sólo un poco antes que tú.

¿Por qué has corrido este riesgo?

Había dos buenas razones. La primera porque estabas en apuros.

Todavía lo estamos, ni siquiera sabemos a dónde vamos.

Es verdad, pero hay algún lugar... seguro, más adelante.

La diligencia pasa por esta carretera,

tuvo que venir de algún lugar.

Así que seguiremos adelante.

¿Y la otra razón?

La otra razón fue...

que creo que eres la chica más bonita que he visto nunca.

No quería que ninguno de esos tipos te tocara.

"Hoy tenemos frijoles"

BAR DE LA CIUDAD DE VINEGAROON Y TRIBUNAL DE JUSTICIA

¡Oh, diablos! ¡Entra!

Buenos días. Su Señoría, ha salido el sol.

Ven aquí, chico. Encárgate de esto.

- ¿Eres tonto, chico? ¡Encárgate de esto! - Sí, señor.

Pero anoche me dijo que le recordara, lo primero de todo,

que hoy es un gran día. Ya sabe, el ladrón de caballos.

¿El ladrón de caballos? Hoy es miércoles. Casi me olvido.

Chico, tráeme mi chaqueta buena.

¡No, he dicho la buena!

Una pareja nueva se ha registrado en la ciudad esta mañana temprano.

¿Cómo de nueva?

Nuevecita. No mucho mayores que yo. Los he visto.

¿Se han registrado como señor y señora?

¿Lo han hecho?

Sólo te voy a dar un níquel,

porque no te mereces un centavo, ya que ya que sólo me traes las noticias a medias.

¡Traeme a Cauliflower y Rankin, enseguida!

¡Chico!

- Date prisa con esa jarra. - Sí, señor.

Oh, Cielos...

Oh, Cielos...

Miércoles...

¡Cauliflower, Rankin!

¡Cauliflower, Rankin!

El Juez quiere veros a los dos. Enseguida.

¡Y está sobrio!

¡Tírala aquí!

Muy bien, niña, vístete.

Estoy vestida.

- Eso no viene al caso. Tenéis que venir con nosotros. - ¿Para qué?

Tenemos en Vinegaroon una ley llamada Conducta Indecente y acabáis de violarla.

Juntos en este bonito hotel...

¿Por qué ni siquiera os registrasteis como marido y mujer?

¡Aquí está, aquí está, aquí está!

Este honorable tribunal va a iniciar sesión.

Cualquiera que quiera gruñir antes de que empiece, que lo haga ahora.

Trae a Sonny.

¡Muy bien, muy bien!! ¡Callaos y sentaos!

Bien...

- Buenos días, Sonny. - Buenos días, Juez.

¿Te importa venir hasta aquí, Sonny?

Sonny, has sido traído aquí por tomar prestado a otro tipo un caballo sin que él lo supiera.

Ahora es mi deber como la ley en esta ciudad, juzgar y pronunciar mi veredicto.

Sonny, el tiempo pasará, las estaciones vendrán y se irán.

El verano con sus relucientes olas de calor y el horizonte ardiendo y luego el otoño...

con la luna creciente amarillenta y las colinas

volviéndose doradas bajo el sol poniente y luego el invierno...

con viento frío y la tierra cubriéndose con un manto blanco de nieve y luego...

la primavera de nuevo

La primavera con la hierba verde moviéndose suavemente con la brisa

y montones de flores silvestres en la cima de las colinas.

¡Pero tú no estarás aquí para ver nada de eso!

¡Porque este Tribunal ordena

que seas sacado de aquí y subido a esa colina y colgado por el cuello hasta que estés

muerto, muerto, muerto!

¡Lleváoslo de aquí!

Muchachos, tenéis sólo un minuto antes de que comience el siguiente caso.

Roy,

¿recuerdas a ese forastero que encontramos muerto

por causas naturales ayer en el hotel?

Me he gastado diez dólares haciendo su caja.

Ese es tu trabajo, Milton, ¿no?

Mi trabajo es enterrarlos, no pagar para ello.

Milton, eso ya me lo dijiste anoche, pero el hecho principal es que estaba borracho.

Olvidé preguntarte qué le encontraste encima a ese pobre tipo.

Milton, ¿no llevaba nada?

- Bueno... no mucho... - ¿Como cuánto?

Bueno, como... 37 dólares y una pistola.

¿37 dólares?

¡Milton, eso es ocultar pruebas!

- Te lo iba a decir. - ¡Tenías que hacerlo!

¡Oh, diablos, no importa, Milton!

Pero la ley es la ley, así que vamos a multar a ese cadáver con...

37 dólares por llevar un arma sin permiso.

Y, Milton, puedes entregar el dinero al Tesoro de la ciudad ahora mismo.

Puedes comprar después ese arma a la ciudad por dos dólares.

¿Después?

Después, Milton.

Y no te preocupes por lo que te has gastado en esa caja, porque...

jugaremos al póker más tarde y tendrás ocasión de recuperarlo.

Muy bien, vamos, sentaos.

Sentaos todos y en silencio.

A ver si ponemos un poco de orden en esta sala.

¡He dicho silencio! ¡Traed al siguiente infractor!

¿Qué demonios habéis hecho para que os traigan aquí?

- Señor... - Estos dos estaban en el hotel.

- ¿Estabais o no? - Sí, señor.

- ¿Tenéis el Certificado de Matrimonio? - Nos conocimos anoche.

Trabajo rápido, ¿eh, hijo?

Cuando llegaron estos dos yo estaba fuera de la habitación.

¿Estaba o no estaba? ¡Hablad, muchachos!

Cuando este chico nos vio, estaba dentro de la habitación.

- Respóndeme, chico, ¿estáis casados? - No, señor.

- ¿Dónde está mi caja? - Ahí mismo, su Señoría.

Da un paso adelante, niña.

Elige el anillo que quieras, es tu boda.

Vamos, niña, date prisa. No actúes como una mujer, mi tiempo es precioso.

Bueno, ¿tomas...? ¿cómo os llamáis?

- Nellie Winters. - Cass Dunning.

¿Cass y Nellie, os tomais como legítimos esposos

para honraros y respetaros de ahora en adelante

en la enfermedad y en la salud hasta que la muerte os separe?

- ¿Qué? - Bueno,...

Yo os declaro marido y mujer. Ponle el anillo en el dedo y bésala

y que Dios tenga piedad de vuestras almas.

Ah, sí, tengo una sorpresa para vosotros.

Estáis invitados en nuestro bonito hotel y no os costará ni un centavo

y, chicos, mañana pondré un cartel nuevo en el hotel que diga...

"Pase su luna de miel en Vinegaroon."

Sí, señor, la habitación corre por cuenta de la casa.

pero la boda que acabo de oficiar os costará cinco dólares y, niña,

puedes devolverme el anillo.

Seguro que encontrarás uno mejor en alguna parte.

Y ahora, un gran aplauso para los recién casados, ¿eh?

Tenéis exactamente un minuto para mojar el gaznate,

antes de que pasemos al siguiente caso.

¡Cass!

- Hemos caminado hasta el agotamiento. - A mí no me lo ha parecido.

Llevamos horas y no hemos dicho ni una palabra ninguno de los dos.

Bueno, ¿por dónde empezamos?

No voy a recoger más pétalos. Parece que ya he hablado.

- ¿Te arrepientes? - Para nada, pero sobre todo me alegro de que seas como eres.

Una cosa como esta podría ser francamente horrible.

Quería decir bonita. Quiero decir... que no se está nada mal contigo.

Bueno, supongo que estamos realmente casados.

Nunca he visto nada más legal.

¡Cass!

Piensa que sólo es un trozo de madera.

La gente muere en todas las partes del mundo.

De todos modos, este es el único sitio de la ciudad donde corre brisa fresca.

¿Los hombres siempre piensan así?

Quiero decir, si son tan directos con sus sentimientos.

El único hombre que he conocido bien es mi padre. Espero pensar como él.

- Mi madre murió hace tiempo. - La mía también, y luego mi padre.

Ser una chica y que haya muerto tu madre

debe ser igual que si le ocurriera algo a mi padre.

Te llevaré a casa con mi padre.

Te necesita mientras estoy fuera.

- ¿Fuera? - Tengo cosas que hacer.

No es momento de explicaciones.

Nellie, estamos en apuros.

Tienen todo mi dinero, salvo dos dólares.

Me han quitado la silla de montar y las armas

y no podemos ir a ninguna parte sin un caballo.

Ese hotel no es seguro para ti esta noche.

No te digo lo que pueden hacer borrachos.

¡Eh, vosotros dos!

¡Venid aquí arriba y hablaremos un rato!

Eso es, venid corriendo.

Esta mañana estaba algo indispuesto y quizás un poco malhumorado.

El progreso...

¡Maldición!

Un hombre intenta ir por delante del progreso

y así poder ganarse la vida honradamente y el progreso nunca consigue alcanzarlo.

Todas las mañanas subo aquí a ver si esos tipos del ferrocarril

han puesto más cerca las vías.

Dijeron que vendrían por aquí...

hace más de un mes, cuando acometí mi ciudad.

Llamas del infierno... ni siquiera puedo ver el humo de su tren

que probablemente ni siquiera tienen.

Hoy día no se puede confiar en nadie.

No te preocupes por Sonny, ese es el segundo caballo que cogía prestado sin preguntar.

Tenía que suceder, tarde o temprano.

Los jóvenes piensan que tienen derecho a hacer lo que quieran, sólo porque son jóvenes.

Demonios, sólo ser joven no te da ese derecho.

Una banda en California me colgó una vez cuando era joven.

Mi chica, Cholita, que fue la culpable de todo aquel lío,

me bajó después de que sus amigos creyeran que estaba muerto.

Debería haberme dejado colgado, no era muy bueno de joven.

¡Niña, ven aquí! ¡Vamos, ven aquí!

Así que te llamas Nellie, ¿eh?

Tuve una novia con un nombre muy parecido.

Chico, ¿has oído hablar de la Srta. Lilly Langtry?

- Mi padre la ha visto, Señoría. - ¿Dónde? ¿Nueva York? ¿Chicago? San Francisco?

- No estoy seguro, Juez. - ¡Maldita sea!

El único otro tipo que sé que la conoció sólo la vio pasar una vez en un tren.

Tu padre coincidirá conmigo en que Lilly Langtry es la actriz más grande del mundo.

Y la más hermosa.

Tu padre es un tipo inteligente. Casi todos piensan eso.

¿Alguien de tu familia ha visto alguna vez a una chica?

¡Niña! Sabéis que estáis casados. Supongo que alguien tu familia también la ha visto.

No, no lo han visto, pero han leído mucho.

Diablos, ya lo creo.

Algún día me construiré una ciudad y la llamaré como su apellido: Langtry, Texas.

Ese pueblo de chamizos no es lo bastante bueno para un hombre de mi educación y

voy a construirme una verdadera ciudad, con un verdadero palacio de justicia,

donde pueda practicar la ley y...

la llamaré como ella:

Langtry,

Texas.

Vamos, mula.

Como dije, no tenéis de qué preocuparos.

Esta noche podéis ser nuestros invitados y pasarlo bien.

No os costará ni un centavo.

Y, chico, cuando bajes de esta colina,

encontrarás tu silla de montar y tus armas en tu habitación.

Gracias por contarme lo de tu padre. Significa mucho para mí.

He estado enamorado de la Srta. Langtry desde...

Oh, supongo que desde siempre.

Pero nunca la he visto.

Sólo es un niño pequeño. Un niño muy, muy viejo.

¿Sí? Pues a ese Sony no le ha dejado llegar a viejo.

Y tampoco me ha devuelto mis cinco dólares.

El carpintero ha arreglado vuestra puerta, está como nueva.

El jefe va a dar una fiesta esta noche para una pareja de recién casados, ¿vais a venir?

No tenemos elección. Tienes un buen jefe.

¡El mejor de todos!

Esta noche tenemos pastel de boda.

Escucha, Nellie, no sé nada de lo que es estar casado.

¿Por qué no empezamos abriendo la puerta?

Vale, sí...

¡Mira!

"Pase su luna de miel en Vinegaroon"

Mejor cierra esa puerta antes de que toda la ciudad venga a ver.

Por favor, ayúdame.

Ayúdame.

¡Uno, dos, tres!

¡Otra vez, listo! ¡Uno, dos, tres!

¿Por qué el otro nunca es golpeado?

Hasta ahora no ha perdido. Mira, puños cerrados así significan piedras,

mano abierta, papel y dos dedos extendidos, tijeras.

¿Listos?

¡Uno, dos, tres!

Mira, es muy sencillo. Papá y yo solíamos jugar a este juego.

Por supuesto, nunca de esta manera. Lo solíamos hacer así.

Estas son las reglas:

Piedras rompen tijeras, tijeras cortan papel, papel envuelve piedras.

Uno siempre pierde, a menos que haya empate.

Entonces vuelven a jugar hasta que uno pierde.

¿Y siempre es el que llaman Cauliflower?

Siempre pierde. Creo que Rankin tiene una parte india.

¿Listo?

¡Uno, dos, tres!

¡Sacadlo de aquí!

Me encanta ver a mi gente divertirse de forma limpia y dura.

Organizo estos jolgorios siempre que tengo oportunidad.

¿Y Cauliflower siempre pierde?

Oh, diablos, no, una vez ganó, hace unos cuatro meses.

¡Cerca estuvo de matar a Rankin! Casi lo ahogamos para que volviera en sí.

Damas y caballeros,

antes de empezar el baile esta noche, quiero dedicar unas gotas de este buen whisky

a la mujer más hermosa de todo el mundo.

Damas y caballeros,...

por la Srta. Lilly Langtry.

¡Que empiece la música!

- Deberías ser la silla. - Me daría miedo.

¡Cambio de pareja!

Será mejor que bailes un turno o dos con Lilly

y luego la puedes intercambiarla con la chica de cualquier otro.

¡No es broma!

El Juez piensa que Lilly es el alma de la fiesta... y te diré algo más.

Lilly Langtry se sentó en esta misma silla.

El Juez se la compró a unos tipos del espectáculo en Chicago.

- Me duele la cabeza. - Tienes suerte. A mí me duele todo.

Debo haberme quedado enganchado bailando con esa maldita silla más de cien veces.

Hacíais una buena pareja.

Igual que tú dando vueltas toda la noche con su Señoría.

No es del todo malo. Creo que sólo cuando está borracho o tiene resaca.

Eso sólo le deja 24 horas al día para ser malo.

No tenía que darme este caballo.

Ese regalo de bodas que montas pertenecía a Sonny.

- ¿Qué? - Me lo dijo Pepe.

¿Y por qué no se lo devolvieron a su dueño?

Nadie sabe quién es el dueño.

El chico acababa de llegar al pueblo montado en ese caballo.

Y pensaron que lo había robado.

¿Y el Juez Bean lo colgó por eso?

Ese es su Señoría, tu amigo.

Cass, cuando me dejes con tu padre, ¿adónde irás?

Creo que tengo derecho a saberlo.

Quiero decir, que no ha sido sólo un error, ¿verdad?

No, Nellie, pienso que no.

Bueno...

creo que mi padre es el tirador más rápido en desenfundar y más mortífero del mundo.

El motivo de que te lo cuento es para que sepas que él me enseñó todo lo que sé.

Y, Nellie, eso es de lo único que sé. Me refiero a las armas.

No hay nada malo en ello, no voy en contra de la ley.

Hay carteles de un puñado de gente como

Jesse y Frank James. Billy el niño e incluso ese otro Billy.

En esos carteles ofrecen mucho dinero.

Yo soy lo suficientemente rápido y bueno como para traer a esos tipos,

vivos o muertos.

¿Vas a ir detrás de Jesse James?

Diablos, no. Jesse va con toda una banda

Pero sí detrás de ese Billy Pimple.

Me encontré con él justo antes de conocerte a ti.

No es nada, Nellie. Cuando mi padre hablaba de estas personas...

me las imaginaba duras, bien parecidas y de 3 metros de altura.

Pero, Dios, ese Billy sólo es un pequeño mequetrefe.

Ese Billy es tan grande como lo sean sus armas.

Cass, si tu padre era tan bueno con un arma en la mano,

¿por qué no se hizo caza-recompensas?

- Sabía que lo preguntarías. - ¿Y bien?

Nellie, tendrás que conocerlo antes de que pueda explicarlo y cómo es.

¿Por qué no lo intentas? Después de todo, voy a su casa a vivir con él.

Por ejemplo, hace unos años, un tipo se detuvo en nuestra granja.

Dijo que quería un trago de whisky. No teníamos en casa y papá se lo dijo.

Se volvió loco, se bajó del caballo y desafió a papá.

Mamá y yo nos quedamos en la puerta sin decir nada,

mientras papá entraba en casa y se ceñía sus pistolas.

En cuanto salió, ese tipo y él se enfrentaron.

Entonces ocurrió algo curioso.

De repente, papá puso las manos en alto y le dijo al extraño que le apuntara.

Lo hizo. Papá se dio la vuelta, se agachó, dejó las dos pistolas en el suelo y se alejó.

Ese tipo llamó de todo a mi padre, pero él simplemente se quedó allí parado.

Después de algunos insultos más, el hombre acabó por volver a subirse al caballo y se fue.

Resulto que ese tipo era Wes Harden. Papá lo supo todo el tiempo.

Más tarde me dijo que no se enfrentó por mamá.

Pero siempre he pensado que fue porque no quería matar a nadie,

ni aunque fuese un pistolero de primera como Wes Harden.

Mi padre es un hombre demasiado bueno, Nellie.

Demasiado amable. Ese es su problema.

- Supongo que eso responde a tu pregunta. - Sí, Cass.

Buscaremos un buen sitio más adelante y te demostraré lo bien que puedo disparar.

Te sorprenderás.

- ¿Y bien? - No creía que nadie pudiera disparar así.

Mi padre dice que no hay muchos que puedan. Él es el único que conozco.

Pero, diablos, todos esos tipos que te he dicho,

quizás puedan disparar igual o mejor que yo.

No hay manera de saberlo todavía.

Siempre pensé que era cuestión de suerte,

pero mamá solía decir que sólo era voluntad de Dios

quién vive y quién muere en este mundo.

Pero es un riesgo que debo correr. Como te he dicho.

- De armas es de lo único que sé. - Pero ahora estamos casados.

- Yo no lo pedí. - Yo tampoco.

Bueno, ¿qué hago ahora?

¿Tirar estas armas y coger el arado de papá, sólo porque, de repente, tengo una esposa?

No me importa lo que hagas.

Sigue adelante y deja que estos tipos de los carteles te vuelen esa cabeza dura,

si es lo que quieres, lo hará cualquiera de ellos.

¿Adónde cree que va, Sra. Bunning?

Es mi caballo y voy a montarlo lo más lejos que pueda

del más grande pistolero del oeste.

Nellie.

¿Nellie? Me sorprende que recuerdes mi nombre.

Creía que era "Sra. Bunning".

Oye, no sé qué decir.

¿Pues por qué no dices, por una sola vez, que me amas?

- Se me trabaría la lengua. - Pues yo te amo.

Yo también, pero no es fácil decirlo.

¿Ves?, acabas de decirlo.

¡Cómo me gustan los finales felices!

Hijo, por favor, ¿puedes tirar esos dos revólveres al suelo delante de ti?

Lanza el cinturón un poco más lejos

Ahora bájate los pantalones.

- ¿Esa chica tan guapa es tu amiguita? - Es mi esposa.

Razón de más para que hagas lo que te he dicho.

¿No querrás que se convierta en tu viuda?

Haz lo que dice.

Eres muy habilidoso con esas pistolas. Tienes buen ritmo.

Te oímos cuando empezaste a disparar, así que bajamos a ver.

- ¿Dónde aprendiste a disparar así? - Mi padre me enseñó.

¿Tu padre es comisario?

Mi padre es granjero.

Que desperdicio.

Disculpe, señora.

Estaba tan impresionado con su marido que casi olvido mis modales.

- Buenos días. - Buenos días.

Hijo, ¿qué vas a hacer con esa habilidad tuya?

Sólo le estaba enseñando a Nellie cómo podría disparar.

Me voy a casa para ser granjero con mi padre.

Si eso fuera verdad, serías otro desperdicio, pero...

no eres un buen mentiroso.

Déjame ver tus manos, hijo.

Mira cómo te sudan las palmas.

Ahora mira las mías. Ya ves que hay una diferencia...

y esa diferencia podría significar tu vida.

Podrías ser el mejor tirador del mundo, pero no puedes manejar las pistolas

con las manos mojadas de sudor.

Son nervios, nada más.

Con el tiempo, la inexperiencia desaparece,

pero ahora mismo no vales mucho.

Señor, si intenta asustarnos, está perdiendo el tiempo.

No tenemos dinero y no necesita nuestros caballos, así que ¿qué quiere?

Caramba, jovencita, eres increíble.

Si supieras disparar como tu marido, te invitaría a unirte a nosotros ahora mismo.

Haces que Belle Starr parezca una monja.

Un par de cosas más, joven. Nunca dejes tu rifle en el caballo,

y la próxima vez que quieras practicar,

elige un lugar encima de una colina donde tengas ocasión de mirar a tu alrededor.

Aquí abajo, en esta hondonada, esa linda mujercita tuya y tú

sois como patos sentados para cualquiera que pase.

¿A dónde te diriges?

A la granja de mi padre, pasado Silver City.

Rodead Silver.

Acabamos de pasar por allí y tuve la sensación de que se avecinaban problemas.

La razón por la que he perdido el tiempo hablando contigo

es porque creo que vas a ser tan feliz como granjero como lo hubiera sido yo.

Cuando cambies de opinión, búscame.

Me vendría bien un chico brillante como tú, con tus talentos.

No puedo buscarlo, señor, si no sé quién es.

Supongo que es lo que pasa cuando todo el mundo habla de nosotros.

Automáticamente pensamos que todo el mundo sabe quiénes somos.

Ese de allí es mi hermano Frank.

Hola, chicos.

- Mi primo Bobby Ford. - Hola.

Y yo me llamo Jesse.

Dejaremos a los animales allá lejos.

No sé lo bien que puedes disparar ese rifle, si tienes ocasión.

Entiende, un hombre en mi posición no puede correr riesgos.

Ni siquiera con niños.

Como dije, rodead Silver.

Y, chico, cuando te canses de ser granjero, búscame.

Jesse James, vaya, eso incluso supera a Vinegaroon.

Ese regalo de bodas que te hizo tu amigo, puede que no consiga llegar hasta el rancho.

¡No te muevas!

Dame ese peine.

Es la única forma de hacer palanca para soltarlo.

Esto es cholla. El cactus que salta.

Realmente no salta, pero es seguro que se mueve.

Las púas se clavan debajo de un caballo, no tarda mucho en rodar sobre su vientre.

Cuanto más se sacuda, más rodará y no le saldrá.

Papá perdió uno de sus mejores caballos con estas malditas cosas.

Destrozó la mitad del rancho intentó cruzar el río y se ahogó.

Por supuesto, era peor que lo tuyo.

Fue lo bastante estúpido como para clavarse un arbusto entero.

¡Ay! Duele.

Si crees que huele mal, deberías ver cómo apesta cuando se quema.

Un año, papá y yo tuvimos la brillante idea de quemar todos los chollas del rancho.

Mamá se trasladó a Silver y se quedó una semana.

Cuando volvió, estuvo otra semana sin hablarnos a ninguno de los dos.

Fue horrible. Me refiero al olor de esas cosas quemándose.

Vamos.

Encenderemos un fuego, calentaremos agua y, una vez que lavemos esa pierna,

nos haremos café.

¡Jesse James!

Bueno...

Jesse y Frank lucharon junto con Quantrill durante la guerra.

Papá dice que Quantrill fue el hombre más sanguinario de la historia.

Él sabe de estas cosas.

De todos modos, Jesse tenía sólo 16 años entonces, pero debe haber aprendido mucho.

Papá dice que una incursión de Quantrill era un asalto a la ciudad.

Siete u ocho de su grupo recorrían a caballo la calle principal

disparando y gritando y actuando como si estuvieran borrachos.

Mientras todos corrían a ponerse a cubierto, un par de ellos abrían el banco. Funcionaba.

Un día, la gente de Jesse asaltó tres ciudades en la misma tarde.

Lo fantástico fue que esas ciudades estaban a mil millas la una de la otra.

- Cass, sabes que eso es imposible. - No, no lo es.

No he dicho que Jesse y Frank estuvieran en todas esas ciudades.

No estuvieron. No estuvieron más de lo que van a estar en Silver, si es lo que piensas.

Pero sus muchachos podrían estar.

Actualmente, les dicen a sus chicos dónde está todo y lo que hay que hacer.

Tienen un auténtico plan. Debe de haber 10.000 dólares en el banco de Silver.

Entonces será mejor que hagamos lo que ha dicho y rodeemos Silver City.

No, Nellie, vamos a acercarnos... por allí.

Toda mi vida he escuchado y nunca he hecho nada.

No voy a meterme en un lío si lo hay,

Pero por Dios que si lo hay, voy a verlo.

¿Te sentirías mejor si lo habláramos?

- ¿El qué? - Vamos, ya sabes qué.

Caray, Nellie, no puedo cambiar las cosas de repente cuando las llevo años pensando.

- No te lo pediría. - Pero no te gusta.

No me gusta en absoluto. Lo encuentro estúpido y peligroso.

¿No se supone que debemos pelearnos? ¿No se deben pelear todos los casados?

La únicas personas casadas que conocí bien fueron mis padres.

Se peleaban de vez en cuando, pero se querían y eran felices.

Buenas tardes. No toques nada, chico.

Estamos apuntando a tu mujer.

Ven aquí, muchachita.

Ahora relájate. Hemos oído hablar de vosotros.

Tu preciosa mujercita no será lastimada, a menos que decidas causarnos problemas.

Sólo la tomaremos prestada por un rato.

Lo mejor es que te quedes ahí sentado, que no te costará nada. Cuenta hasta un millón.

¡Sois muy valientes, seis contra uno!

¡No es de extrañar que hayáis perdido la guerra!

Sí, señora, somos valientes e inteligentes y, le diré algo más: somos ricos.

Yo os diré algo más: sois bandidos.

Sí, señora, los mejores.

Deje de parlotear y haga lo que le diga cuando yo se lo diga.

Señora, vamos a fingir que estamos un poco borrachos,

vamos a cantar, a reír y a pasar un buen rato.

Cante con nosotros y páseselo bien, ¿me ha oído?

Ojalá estuviera en la tierra del algodón, porque mis pies apestan y los tuyos están podridos.

Mirar hacia otro lado, mirar hacia otro lado, a Dixieland.

Canta, cariño.

En el Norte tienen valientes vaqueros. Traen soldados como nosotros.

Lejos, lejos, Dixieland.

Ojalá estuviera en Dixie hoy, hoy.

¡Bandidos! ¡Bandidos!

25.000 dólares de recompensa por Jesse James, vivo o muerto.

15.000 dólares por Frank James.

1.000 dólares por cualquier miembro conocido de la banda de James, vivo o muerto.

Firmado, el ferrocarril de St. Louis-Midland.

Aquí dice cualquier miembro conocido

y esos dos de los ataúdes son miembros bien conocidos.

Por la mañana, Silver City le adelantará a este joven valiente

su parte de la recompensa, mil dólares.

En un minuto, nuestro buen amigo George

va a entregarle un cheque certificado de Silver City.

Y Silver City le entregará nuestra parte de la recompensa, otros 1.000 dólares,

tan pronto como la gente del ferrocarril

venga e identifique por sí misma a estos dos bandidos.

Llevo toda la noche intentando decirte... es importante.

Puede esperar. George.

Espero que pueda esperar.

- Bien, George, haz la entrega. - Gracias.

Joven, como presidente del banco de Silver City...

- es para mí un gran placer... - ¡Héroe!

Hay un conocido tuyo esperándote en la calle.

Eso es lo que he estado intentando decirte.

Billy Pimple llegó esta mañana y supo que habías disparado a su cartel y casi explota.

¿Vas a salir, Billy, Héroe?

¿O tendrá que entrar aquí, con toda esta buena gente con la que no está enfadado?

Nellie, no puedo hacer otra cosa.

He oído que eres muy bueno con las armas, ¿es cierto?

Lo cierto es que sí.

Lástima que la gente de aquí me considere el número uno en eso

y no me guste la competencia.

Tú eres el que me ha pedido que salga aquí.

- Bueno, chico, cuando estés listo. - ¡Cass!

Haz lo que hizo tu padre.

Tira las armas, date la vuelta y aléjate o le disparo a Billy por la espalda.

¿Quién es tu amiguita?

Es mi mujer. Y creo que habla en serio.

Ben, ¿dónde estás?

Aquí arriba en el balcón, Billy.

Si esa chica aprieta el gatillo, le vuelo la cabeza al marido, al otro lado de la calle.

Si es chica apriete el gatillo, no me importará lo que hagas con la cabeza de su marido.

Iré por detrás de ella, Billy.

Escuche, Sr. Billy, dígale a su amigo que empiece a silbar y que siga silbando o...

Orville, será mejor que lo hagas.

Silba.

Chica, ¿me dispararías por la espalda?

¡En un segundo!

Entonces creo que es mejor que hagas lo que te dice la señorita.

Soy demasiado joven para morir.

Nellie, deja ese rifle. No voy a rendirme.

¿Quieres que lo reviente, Billy?

¡Ben, siéntate y calla!

Esa loca no podría fallar aunque estuviera en un agujero.

Esto es lo que podríamos llamar un enfrentamiento a la mejicana.

Parece que uno va a recibir un tiro por la espalda o tal vez los dos.

¿Tienes alguna idea brillante?

Como dijiste, Billy, es tu fiesta.

Una fiesta.

Sigue silbando, Orville.

- ¡Oh, por Dios...! - ¿Está muerto?

- No está muerto. Sólo herido. - Por favor, ayúdennos.

¡Que alguien le ayude!

¡Que alguien vaya a buscar al médico!

Las serpientes son algo diferente...

¿De veras?

¡Dame eso!

Vamos, cariño. Ven con Mamie. Vamos, cariño.

Ven. No hay nada que puedas hacer.

Esta vez ha tenido mala suerte. Pero Mamie te llevará a casa y te dará de beber.

¡Jeanie, coge una botella!

Mira dónde pisas. Eso es.

Vamos a llevarte arriba.

Te quedarás con Mamie y Mamie hará que todo vaya bien.

y luego te llevaremos a casa.

Tienes una casa, ¿verdad, cariño?

¿Cariño?

- Mi marido tiene un padre. - Por supuesto que sí.

Y te llevaremos con él en cuanto te encuentres mejor.

Vamos.

Quédate con Mamie, ella hará que todo vaya bien.

Vamos, esa es mi chica.

¿Dónde está el licor?

Bueno, ya estamos.

Acuéstate, cariño. Dame esa almohada.

Eso es. Acuéstate.

No sé dónde vive el padre de mi marido.

En alguna parte cerca de aquí, pero yo...

Pero lo conoces, ¿no?

Bueno, no importa. Acuéstate y descansa.

Lo buscaremos cuando te encuentres mejor.

Mientras, aquí tienes tu casa el tiempo que quieras quedarte.

Ahora cierra esos bonitos ojos azules

Mamie cuidará de ti igual que lo haría una madre.

Como tu propia madre.

Las serpientes son sólo serpientes, según de qué parte estén.

¡Adelante, dilo, maldita sea!

¿Qué quieres que diga, Billy?

Ese chico no pensaba como yo. Tenía una mujer

y una mujer así vuelve ambicioso a un hombre.

No importa cuánto ella argumentara en contra,

seguro que un día habría venido a por mí.

Quizás la próxima vez no le habrían resbalado las armas.

Y no podía correr el riesgo de un día convertirme en un conejo, ¿verdad?

- Era tu fiesta, Billy. - Sí, puedes apostar.

Del principio al final.

Si alguien quiere liquidar a William C. Cootes, será mejor que lo intente por la espalda.

Tan seguro como el infierno, ¿verdad, muchachos?

Id por delante. Un poco más lejos de lo habitual

y mantened esa distancia.

- Gracias. - Ha sido un placer, señorita.

ignacio gonzalez para cineforum-clasico.org

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