All language subtitles for They Were so young (El gran delito-Kurt Neumann-1954) DVDRip VO por Arthur James Hamp

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Original subtitles

Una playa cerca de Río de Janeiro.

¡Pedro!

Sí , el cadáver apareció al norte de Copacabana esta mañana.

Sin papeles ni identificación. "Creo que era extranjera"

El capitán cree que deberíamos remitir el caso a la Interpol.

Es una lástima. Siempre la misma historia.

Por cada una que acaba así, llegan diez más.

Hay mucha gente ingenua en el mundo.

¡ESCUELA PARA MODELOS DE MODA!

Los pasaportes y los permisos de trabajo.

Todo está en orden.

-Eve, debo confesarte algo. -¿Sí?

Cuando dije que había volado más veves no era de todo cierto.

Nunca había subido en un avión, pero quería fingir porque

tú has volado a muchos sitios, así que te mentí un poco.

Daba por supuesto que todo el mundo había volado menos yo.

Yo también te mentí.

¿Señorita Elise Lefevre?

-Agostina. -¿Señorita Lena Agostina?

-Richardson. -¿Señorita Emily Richardson?

-Voorhes. -Srta. Conne Voorhees de Rotterdam.

-Ullman. -Y la señorita Eve Ullman.

Gracias.

Chicas, nos vamos, Madame Lansowa nos espera para tomar el té.

¿Y nuestro equipaje?

Estará en vuestras habitaciones antes que vosotras.

¡Es usted estupendo! A veces me gustaría tener veinte años más.

Vámonos, venga.

Oh, sí desde luego. Estas jóvenes trabajaron muy duro en París.

Cuando las vea desfilar verá que no hay modelos más elegantes

en todo el mundo.

Sí, no lo dudo. ¿Y las habitaciones? ¿Son cómodas?

Son las más bonitas que he visto. No creo que me acostumbre.

Vila Braganza es la mejor escuela de moda de Latinoamérica.

En lugar de hacer desfiles para amas de casa,

que en un año compran media docena de vestidos,

nuestros desfiles son para compradores de todo el continente

que compran cientos de prendas.

Permitan que les diga algo sobre su vida privada.

Conocerán a personas ricas y cultas.

A fin de que establezcan relaciones beneficiosas,

sugiero que me dejen presentarles a estas personas.

Bueno, chicas, nos vamos, una siesta sentará de maravilla a vuestros ojos.

-Constanca. -Buenas noches, Jaime.

-Pasquale tenía razón. -¿En qué?

En que esta noche vendría a ver las útimas importaciones de M. Albert.

Oh, por cierto, esta noche vendrá un amigo.

Un joven americano que trabaja en una de mis minas.

Será su primer contacto con la civilización en muchos meses.

Espero que le resulte agradable. Se llama Lanning, Richard Lanning.

Lo llevaré a su mesa, Señor Coltos.

Sí, estaba pensando eso.

Todas somos muy guapas. Pero también hay chicas guapas fuera

en el mercado de Santo Tomás. La diferencia está en Madame Lansowa.

Solo permite entrar a los mejores caballeros.

Es muy estricta en esas cosas. Pero si le agradáis, ¿quién sabe?

¿Has oído?

-¿Te sorprende? -Me lo esperaba.

¿Están listas?

Emily.

Connie. Cristina.

Caminen con naturalidad y relájense.

- Coltos, ¿qué tal? -Richard, siéntate.

-Debe de ser el Sr. Lanning. -Sí, Pasquale gracias.

-Pareces algo apagado. -Sí, mañana estaré más encendido.

-¿Por qué has tardado? -Me reuní con un amigo.

Probamos si éramos capaces de beber tanto como antaño.

-¿Y lo sois? -Me temo que no.

Una botella de champán y estábamos "kaput".

-¿No se dice "salud" hoy en día? -Salud.

¡Salud! Menuda tontería ¿verdad?

-Eh, ¿qué es esto? -Un desfile de moda.

-¿Qué? -Un desfile de moda.

¿Quieres decir que tras seis meses en la selva

en la primera noche en Río me traes a un desfile?

Cálmate, puede que te guste.

Salud por los desfiles.

Eh, esa es muy guapa.

-Tal vez pueda acompañarnos. -Eh, un momento.

Es mi primera noche en la ciudad, no quiero perder el tiempo.

Ta vez te resulte más interesante de lo que crees.

¿Puedo presentarles? Las señoritas Eve Ullman y Elise LeFevre,

Jaime Coltos. Y usted debe de ser el Señor Lanning.

-Encantado. ¿Nos acompañan? -Será un placer para ellas.

-No, por favor. - ¡Oh! qué tontería, beba.

¿Es el señor Coltos del que tanto he oído hablar?

-Es decir, el... -"Magnate" es la palabra que busca.

-¿Magnate? -Sí, un magnate. Un tipo importante.

Cuando va de viaje, se aloja en su propio hotel.

Para ver una película va a su propio cine.

Y si tiene algo que decir, lo publica en su propio periódico.

Entiendo. Debe de ser un gran magnate.

¡Oh, sí! El magnate más agradable para el que he trabajado.

-Salud, magnate. -Salud.

-¿Le apetece bailar querida? -Me encataría.

-¿Nos disculpáis, por favor? -Por supuesto.

Esto está lleno de magnates.

Bueno... salud.

Eh, ¿no sabe que cuando alguien brinda tiene que beber?

-Eso está mal, muy mal. -Siento decepcionarte.

-Pero solo bebo con gente conocida. -¿Cómo de conocidos tienen que ser?

Se lo agradezco, pero esta noche no tengo sed.

Seguro que tiene alguna regla. ¿Conocidos de cuánto tiempo?

¿Un año? ¿Cuantos años? ¿Diez?

-Si tanto le importa, beberé un sorbo. -Salud.

Nos disculpamos de nuevo. Hemos decidido cenar juntos.

Claro, no hay problema.

Nos vemos mañana.

-¿Disculpe? -Solo he dicho, ¡oh!

Escuche estamos mejor solos, es más cómodo. ¡Vamos!

-Tómese otra. -No, gracias.

Dígame Señor Lanning, ¿es realmente un comprador?

-¿Perdone? -Pregunto si es un comprador.

Claro que sí.

Pues no lo parece.

¿No? ¿Porqué no?

No lo sé, es diferente de los demás.

-Supongo que conoce a muchos. -Todavía no, pero supongo que lo haré.

Soy nueva aquí. Trabajé en Europa y me formé en París.

¿Se formó en París, eh? ¡Vaya, vaya!

¿Compra para una empresa o solo para usted?

No, es decir, no para una empresa. Solo para mí mismo.

¿Ha visto algo que le guste?

Oh, sí, sí. Usted.

-¿Perdone? -Digo que me ha gustado usted.

Vámonos de aquí. Me alojo en el Palace.

Tiene un bar estupendo.

Me temo que he dicho alguna tontería para darle esa...

Perdóneme, buenas noches.

¡Eh! un momento.

-¿Qué hace aquí? -¿Que qué hago aquí?

Quiero saber qué problema tengo. ¿Acaso tengo dos cabezas?

Váyase ahora mismo.

-Si no se va de... -¿Qué hará?

Le romperé esto en la cabeza.

Venga, inténtelo.

¿Eve? Soy yo, Connie.

¡Señor Lanning! ¿Qué ha pasado?

¿Que qué ha pasado? Que me han atizado y rechazado.

Será mejor que me suba a un acorazado y huya de aquí a toda máquina.

¿Qué es eso?

Esto es sangre.

Señor Lanning, permítame que llame a un taxi.

No, gracias. No quiero más problemas aquí.

-Señor Lanning, debo pedirle un favor. -No le prometo nada, pero adelante.

No le cuente esto a nadie.

Eso sí se lo prometo. No es algo de lo que pueda alardear.

Buenas noches.

-¿Quién es? -Madame Lansowa.

Señorita Ullman. Y esto vale para usted también.

Cuando se presente a un caballero, deben concederle todas las cortesías.

Estoy aquí como modelo y nada más.

Si desea entretener a los caballeros, hágalo usted misma.

¿Quién se hizo cargo de sus gastos en París?

A cambio, firmó un contrato de dos años

por un salario con el que soñaría cualquier modelo de París.

-¿Nos entendemos al fin? -Nos iremos por la mañana.

-¿Albert? -Sí.

Mi querida Eve, eso será muy difícil.

Tengo vuestros pasaportes, así que no tenéis identificación.

Tengo vuestros permisos de trabajo, no podéis trabajar.

Tampoco tenéis dinero.

-Entonces iremos a la policía. -Tal vez vayamos nosotros.

Para aplicar el contrato que firmasteis y cobrar el dinero

que adelantamos por la formación y el transporte.

Ya ves, ir a la policía es un arma de doble filo.

¿Qué pasa? ¿Por qué no estás lista?

-Eve, tengo miedo. -Escucha, están todos dormidos.

La puerta no está vigilada. ¿Quién nos detendrá?

¿Por qué no llamas a la policía?

Lo he intentado, pero es una línea interna.

Mira, he sacado del listín telefónico,

las direcciones de la policía y el consulado.

-Pero no tenemos papeles. -¡Oh!, es un farol.

Vamos date prisa y vístete.

¿Ves?, ha sido fácil.

¿Porqué está tan segura de que están retenidas contra su voluntad?

¿Acudiría a ustedes si no fuese así? Somos prisioneras.

-¿Es alemana? -Sí.

-¿Podría enseñarme sus papeles? -No los tengo.

Es parte de su plan. Tienen nuestros documentos.

Policía.

-¿A quién desean ver? -A Madame Lansowa.

Está en el salón. Por aquí, por favor.

Elise, quiero que esta noche termines el giro aquí,

porque estarán sentados aquí los mejores compradores.

Una vez más.

Querida ¿qué ha pasado? ¿Por qué no tomaste el sedante?

Soy el doctor Pérez. Esta joven está bajo mi cuidado.

¿Querían ver a Madame Lansowa? Por aquí.

No estás bien. Debes descansar.

-Nunca antes le había visto. -¿Dónde has estado?

-He ido a la policía. -¿La policía? ¿Para qué?

-¿No vas a apoyarme? -¡Qué tontería!

No tengo nada de qué quejarme, nada qué decir a la policía.

-¡Qué disparate! ¡Pobre chica! -Ese hombre tiene mis papeles.

Claro que los tengo.

Para tu propia protección. También tengo tu contrato que has roto.

Y has elegido una forma mezquina y estúpida de hacerlo.

Si quieres irte, de acuerdo.

¿Pero, por qué arruinar nuestra reputación?

Por favor no la reprenda. Ha sufrido mucha presión.

¿Y si hablamos con las otras chicas para que confirmen las acusaciones?

¿Por qué no? Estos caballeros son agentes de policía.

Parece ser que han recibido la queja de que estáis retenidas

contra vuestra voluntad y que no sois modelos,

si no que estáis aquí para satisfacer los caprichos de caballeros adinerados.

¿Es eso cierto?

-¿Cristina? -Claro que no, Madame.

¿Lena?

No Madame, no es cierto.

Emily y Elsie, vosotras llegastes con Eve.

-¿Es cierto lo que dice? -No, Madame.

-Sabía que estaba enferma, pero no loca. -Mienten.

Les da miedo decir la verdad. Hay otra chica que lo confirmará.

Connie Moorhees. Está en el oonsulado holandés.

-¿Quieren llamar al oonsulado? -Es posible.

Por aquí por favor.

Es muy grave. El largo viaje, el cambio de clima.

Ya tenía fiebre cuando llegó.

¿Está seguro?

Gracias.

Ninguna Connie Voorhees ha ido hoy al consulado.

-Entonces le ha pasado algo. -Señorita, por favor venga conmigo.

Parece que se ha equivocado.

Aunque un caballero le hiciera una propuesta ofensiva

no es motivo para extraer conclusiones sobre toda la institución.

-¿Creen que me lo invento? -Nunca hemos recibido ninguna queja.

Le sugiero que si no quiere quedarse aquí, solicite sus papeles y

resuelva el desacuerdo sobre su contrato.

Recuerde que es extranjera y podría ser arrestada si no está dentificada.

-¿Me van a dejar aquí? -Puede irse o quedarse.

Pero debe reouperar sus papeles. Buenos días, señorita.

-Discúlpenos Madame. -Buenos días.

-Deme mi pasaporte, por favor. -De acuerdo, si insistes.

¿Pero no te preocupa tu amiga Connie?

-¿Dónde está? -¿Quieres verla?

-Claro. -Sígueme.

Tuvimos que razonar con ella.

Y después necesitó un sedante.

Ahora no, hablarás oon ella más tarde.

Estará en su habitación.

Fue culpa tuya. ¡Qué estupidez ir a la policía! Eres una idiota.

Ta vez sí.

Aquí puedo ahorrar dinero y, ouando vuelva a casa

me casaré con un hombre rico si tengo suerte.

-Madame Lansowa se porta bien. -¿Bien? ¿Esto es portarse bien?

Lo siento porConnie, oomo las demás. Pero me aseguraré

de que no me pase lo mismo.

Antes de ayer descubrieron un cadáveren a bahía.

El cadáver de una chica. Me dijeron que solía ser modelo aquí.

Por eso prefiero no quejarme.

¡Ah! aquí están. Las están esperando en los camerinos.

Este asunto ha sido muy desafortunado.

Bueno, ¿se encuentra mejor?

Seguro que nos entenderemos mejor en el futuro. Buenas noches.

Buenas noches.

Es inútil, nunca escaparemos.

Debemos hacerlo, encontraremos la forma.

Es un país civilizado, alguien nos ayudará.

¿Para acabar muertas en la bahía?

Si al menos conociésemos a alguien en Río.

Al único que oonociste le pegaste en la cabeza.

El americano...

¿Cómo se llamaba? Lanning, Richard Lanning.

Creo que no le causaste una buena impresión.

Los americanos siempre quieren ayudar a las mujeres.

Lo he visto en las pelícuas. Además era muy agradable.

Me dijo que se alojaba en el hotel Palace.

¿Como llegarás allí?

No te preooupes. Me las arreglaré.

¿Señorita Ullman? El señor Bulanos.

-¿Nunca ha visto Río de noche? -Solo llevo aquí dos días.

Tendré la suerte de ser el primero en enseñárselo.

Desde la terraza de mi villa se

Seguro que es precioso.

No esperemos más. Lléveme allí.

Por supuesto, por supuesto. Será un placer.

-¿Se va tan pronto, Señor Bulanos? -Sí Pasquale.

-¿La joven se va con usted? -´Claro, ¿por qué no?

Estupendo, pero tal vez la señorita quiera hablar

-con Madame Lansowa antes. -Tonterías Pasquale, vamos.

Señor Bulanos ¿podemos parar antes en el hotel Palace?

Me muero de ganas de verlo.

¿Pero qué tiene el Palace que no tenga mi villa?

He oído hablar tanto de él.

Tiene un bar estupendo y la mejor orquesta de la ciudad.

Está bien, si insiste. Al hotel Palace.

-¿Señor Bulanos? -Buenas noches

Por aquí, por favor.

-¿Me deja pedir por usted? -Por favor.

-¿Me disculpa un momento? -Por supuesto.

-Oh, no usted otra vez no. -Déjeme por favor, me persiguen.

¿Qué?

-¿Qué significa esto? -Me han seguido, quieren llevarme.

Es usted la única persona a la que podía venir a ver.

Cálmese, no lo entiendo. Siéntese, empecemos por el principio.

Un momento por favor,

hay que ser precavido.

Tengo una cita y quiero llegar sano y salvo.

Fue un terrible malentendido,

-lo siento mucho, pero... -Sí, yo también.

Tengo prisa, así que vayamos al grano. ¿Qué iba a decir?

Sé que no va a creer esto. Siento mucho molestarle.

Pero Connie y yo fuimos hoy a la policía.

No, ella fue al consulado, pero nunca llegó allí.

Espere, espere. Cálmese, cálmese.

Empiece otra vez por el princpio. Y esta vez, muy despacio.

Bien, todo empezó tras ver un anuncio en el periódico de Dulssedorf,

de una escuela de moda. Respondí al anuncio y...

¿Y ninguna de las otras chicas la apoyó? ¿Ni una?

Solo Connie, pero le pegaron y la encerraron.

Puede que sea el mayor tonto del mundo pero empiezo a creerla.

-¿Porqué iba a engañarle? -No sé, pero me han engañado antes.

Veamos, lo primero es encontrarle un lugar seguro para pasar la noche.

Así que dormirá aquí.

Creo que lo mejor sería que reservase otra habitación.

No, no, necesita papeles para registrarse en el hotel.

-Papeles que no tiene. -Entiendo.

No se preocupe, estará bien.

La jarra de agua está ahí, así que podrá usarla como arma.

Además, como he dicho, tengo otra cita esta noche.

-¿Me ha llamado señor? -No he llamado a nadie.

-Es la habitación 318, ¿no? -Sí.

Soy el detective del hotel. Me han pedido investigar una denuncia.

-¿Qué denuncia? -Hay una joven en su habitación.

-No sé de qué está hablando. -Me han pedido que lo investigue.

Tiene que ser un error, no hay nadie.

No tiene ningún motivo para... ¡Oh! ¿No la ve?

¿Se refiere a ella? Verá, es mi prima.

No supone ningún problema, ¿verdad?

La regla no está muy clara.

Agradezco su interés de todos modos. Gracias buenas noches.

Sus dos amigos han debido de pagarle para averiguar si seguía aquí.

Cuando yo me vaya, no quiero que abra la puerta a nadie.

Discúlpeme.

¿Diga?

Hola, cariño. Me he retrasado un poco.

Sí, iré enseguida.

De acuerdo, cariño.

Adiós.

Vaya noche ha elegido prima.

Mi primera cita en seis meses y...

Tenemos mucho trabajo esta noche. ¿Diga?

Hola Coltos, creía que estabas en la hacienda.

¿Ah, sí?

Sí.

Sí.

¿Inundado? ¿Te lo ha dicho Garza?

Oye no lo entiendo, dejé todo en perfecto estado.

Acabo de llegar a la ciudad. ¿Quieres que vuelva ahora?

Sí, sí, de acuerdo.

Sí, supongo.

Saldré enseguida, adiós.

¿Qué le parece ? ¿Seis meses en esa maldita mina y ahora se inunda?

-¿Tiene que irse? -Sí.

¿Sabe qué? Puede que usted salga más beneficiada que yo.

Ese tipo Coltos, es mi jefe y tiene muchos contactos.

La dejaré en su hacienda de camino. Él se ocupará.

-¿Donde está la hacienda? -A 200 kilómetros hacia el interior.

Llegaremos a primera hora de la mañana.

¿Ese señor Coltos no es el que estuvo con usted en la villa?

Sí, pero no significa que supiese lo que pasaba.

-Es un hombre muy respetable. -¿Seguro que puede ayudarme?

La policía no le ha creído. ¿Por qué no probar con él?

Es la clase de hombre que coge el teléfono y habla con un ministro.

¿Y su cita? ¿No debería llamarla?

Hasta dentro de seis meses, estará enfadada.

Qué poco oportuno ha sido lo de esas bombas de agua.

-Bueno, ¿nos vamos? -Sí.

-Por aquí. -¿Por la ventana?

Es una salida de incendios. Ya pagaré la factura otro día.

Puede que sus dos amigos estén esperando fuera

y ya nos han dado bastantes problemas. Usted primero.

Por aquí.

Con cuidado.

-Dusseldorf, ¿eh? -¿Cómo dice?

Viene usted de Dulssedorf.

-Sí. -Estuve destinado allí en 1945.

-¿Fue soldado? -Estaba con los ingenieros.

-Tuvimos que limpiar aquello. -Me acuerdo.

Aquellas máquinas que demolían muros y se llevaban los escombros.

Y los americanos que repartían caramelos.

Así que se acuerda de aquellos caramelos.

Puede que nos cruzásemos, no es una ciudad muy grande.

Lo dudo, solo tenía 11 años.

¡Oh! 11 años. ¿Qué quiere que me sienta mayor?

-No. Pero es mayor que en 1945. -Supongo que sí.

Entramos en la verdadera selva.

Mire.

¿Hay muchos por aquí?

Nunca están quietos para contarlos, pero diría que sobre un millón.

Debería descansar un poco, nos queda un largo camino.

Tengo un poco de sueño.

-¿Dónde estamos? -En un ferri.

No hay muchos puentes en esta parte del mundo.

-¿Tiene hambre? -Muchísima.

Desayunaremos muy pronto. La hacienda está a solo 30 minutos.

Es increíble que pase algo así hoy en día.

-Está pasando, está asustadísima. -No lo dudo.

Me da vergüenza que pasen esas cosas en mi país.

-¿Crees que puedes ayudarla? -Claro que puedo.

Puedo hablar con ese... ¿Como ha dicho que se llama?

Monsieur Albert.

Hablaré con ese tipo y compraré sus papeles.

-Esa gente solo se mueve por dinero. -Pero no tengo dinero Señor Coltos.

-Deje eso en mis manos. -No se preocupe, está "forrado".

Pero si contrae algún gasto, se lo devolveré.

-Tan pronto como encuentre trabajo. -No se preocupe.

Mientras tanto, se quedará aquí, en San Pedro.

Es el único lugar donde estará a salvo. Esos tipos no se andan con bromas.

Tenemos una guardia aquí. No hay porqué preocuparse.

Estará a salvo. Ya se lo dije.

Acaba de llegar esto.

Me ocuparé más tarde.

-Sé que has viajado toda la noche y... -Sí, esa estúpida mina. ¿Qué le pasa?

No lo sé. Yo no instalé las bombas.

Tienes razón. Bueno, la veré cuando arregle lo de la mina.

Ta vez no sea posible. Ta vez ya esté en Alemania.

Oh, es cierto. Nunca debería haber salido de allí.

-Le acompañaré al coche. -De acuerdo. Coltos, gracias por todo.

Contactaré contigo cuando descubra el problema.

Buena suerte.

-¿Quién es? -No sé, su prima supongo.

Es muy extraño. ¿Por qué no nos la ha presentado?

Ta vez sea una graduada en la escuela de Madame Lansowa.

Mire, Coltos no es un santo.

Es asquerosamente rico, soltero y le gusta coleccionar a mujeres guapas.

Venga.

-¿Una nueva huésped? -Sí, y es un encanto.

No sé qué decirle, salvo... gracias.

Solo ha sido un día de trabajo.

Cuando vuelva a Dusseldorf, no haga caso de los anuncios.

No lo haré.

-Y siento mucho haberle hecho daño. -¡Oh! probablemente me deje cicatriz.

Así me acordaré de usted.

-Adiós prima. -Adiós.

Debe de estar cansada.

Sí.

Entre en la casa. Si necesita cambiarse enviaré ropa a su cuarto.

-¿Sí? -¿Puedo pasar?

-¿Señor Coltos? -Sí, traigo buenas noticias

Adelante.

-Tiene un aspecto estupendo. -Gracias.

Acabo de hablar por teléfono con Monsieur Albert.

¿De veras?

A aceptado entregarme sus papeles. Mis abogados los recibirán mañana.

-Es estupendo, le estoy muy agradecida. -Es un placer.

-¿Qué sabe sobre Connie? -¿Connie?

-Ah sí, Connie. -¿Qué ocurre?

Parece haber cambiado de idea. Prefiere quedarse donde está.

No puedo creerlo.

-Le digo que no quiere nuestra ayuda. -Dígame exactamente qué le dijo.

Le dije que iba a recuperar sus papeles y que haría lo mismo con ella.

Dijo que no los quería, que no deseaba volver a Alemania.

Nunca ha estado en Alemania. Es de Holanda.

Holanda, Alemania, ¿qué más da? Lo importante es que quiere quedarse.

¿Por qué me mira así?

Porque no le creo, lo siento, debo volver a Río de inmediato.

Si está pensando en irse, quíteselo de la cabeza.

¿Va a impedir que me vaya?

Al contrario. Pero estamos rodeados de pantanos y selvas.

Ya sabe qué significa eso, cocodrilos, serpientes...

Puede irse cuando desee. Mientras tanto, cenaremos a las nueve.

No está en su habitación, ni en ninguna parte.

Hemos registrado la casa y los alrededores. No está Señor Coltos.

-Puede que haya ido a la mina. -¿Como?, no sabe dónde está.

No hay prisa, no hay que llegar a la mina hoy.

Paremos en mi casa. Tengo buen vino en la bodega.

-Me parece bien. -Toma el próximo giro a la izquierda.

Hola Lanning.

-¿Dónde crees que vas? -A recoger provisiones.

¡Ah, vaya! se inunda la mina de la que eres responsable

y tú te vas a comprar comida.

La mina está bien. Las bombas del agua funcionan de maravilla.

¿No llamaste a Coltos para decir que se había inundado?

No hablo con Coltos desde que te fuiste. La mina está bien.

Coltos me dijo que le llamaste, por eso estoy aquí.

-Yo no llamé y la mina está bien. -¿Entonces qué pasa?

No lo sé. Si Coltos te dijo eso, tendría algún motivo.

¿Qué motivo podría tener para dejarme sin vacaciones después de seis meses?

Primero me presenta a esa chica.

Ella viene a buscarme al hotel. Y de repente, él me llama.

-¿Qué chica? -Oh, olvídalo.

Olvídate de las provisiones hasta que yo vuelva.

Pero si Coltos quería que fueses a la mina...

Espero que me dé una buena explicación de por qué ha arruinado mis vacaciones.

Tras encontrarme con Garza, sabía que pasaba algo,

pero ahora empiezo a ver las cosas más claras.

Dijo que Coltos es muy influyente. ¿Qué podemos hacer?

Volver a Río y hablar con la policía internacional.

¿Hola?

¿Hay alguien?

-¿Sí señor? -¿Cuándo sale el próximo ferri?

-Por la mañana, señor. -Pero hay uno cada hora.

Sí señor, pero el ferri se ha averiado.

Por la mañana estará arreglado de nuevo.

-¿Hay alguna otra forma de cruzar? -Solo nadando.

¿Hay algún buen sitio donde alojarnos?

Sí, la posada de Saubarolo. En la plaza señor.

Si necesitan algo duermo al final del pasillo.

Pero, por favor no griten.

-Podrían molestar a otros huéspedes. -Está bien, ¿tiene otra lámpara?

-Sí, pero no tiene aceite. -Tome, muchas gracias, buenas noches.

-Con su permiso. -Buenas noches.

Esa puerta da a la calle. Mejor duerma aquí.

Todas las comodidades de un hogar.

Es un lugar muy romántico. Me gusta más que la hacienda.

Si oye algo raro o alguien intenta entrar, grite.

No importa si es una falsa alarma. Grite como una comanche.

-¿Una comanche? -Una india, no importa, usted grite.

Y si no llego a tiempo, use esto.

Pesa más de lo habitual, pero podrá manejarlo.

Seguro que puedo.

Bueno, esto es todo.

-Que duerma bien. -Lo haré, igualmente.

-Debe de estar cansado. -Estoy acostumbrado.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-¿Eve? -¿Sí?

-¿Le importa si entro un momento? -¿No puede dormir?

Dormiré enseguida. Pero me estaba preguntando...

¿Qué lleva a una niña como usted a cruzar el mundo? ¿Como se le ocurre?

-No soy una niña, tengo 20 años. -Sigue siendo una niña.

Dusseldorf es una ciudad bonita. ¿Por qué se metió en este lío?

¿No tiene familia?

Mi madre murió y a mi padre lo mataron en la guerra.

No tenía a nadie, así que vine aquí,

¿Pero no tenía ningún pretendiente o novio?

-No. -¿No?

¿Una chica como usted joven y guapa?

-Es muy guapa ¿sabe? -Hay muchas chicas guapas.

Creo que la vi cuando estaba en Dusseldorf.

Solía regalar caramelos a niños de 8, 9 10 o 11 años.

-¿Cómo sabe que no era una de ellos? -Es posible.

Claro que lo es, la primera vez que la vi en Río, pensé

"Esa cara me resuta familiar" La gente no cambia tanto.

Los rasgos permanecen.

Estoy casi seguro de que la vi. ¿Era así de alta? ¿Y muy guapa?

-No, eso es imposible. -¿Por qué?

Porque no era guapa, tenía pecas.

-¿Pecas? -Sí pecas, muchas pecas.

En la cara y el cuello.

¿Sí?

Bueno, al menos ha sido un buen intento.

Un intento muy bonito.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-¿Eve? -¿Sí?

Ya lo tengo.

Ya me acuerdo de usted. Tienen gracia estas cosas.

Había una niña rubia a la que solía dar caramelos.

Y hablando de pecas, recuerdo haber dioho

"Es la niña más peoosa que he visto nunca"

-¿Qué le hace tanta gracia? -No tenía pecas.

-Era muy guapa. -Muy guapa, ¿eh?

Yo sé que la vi. Aquella niña tenía unos 11 años.

Tenía el pelo rubio y rizado, cejas espesas, ojos marrones

y una nariz preciosa. Y un lunar bajo la barbilla.

Y unos labios que .. bueno es dfícil describirlos.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Tiene muy buena memoria. Pero el lunar me salió más tarde, mucho más tarde.

¿Ah sí? Me lo imaginaba. Ese lunar es lo único que me despista.

-Se está despertando. -Suba a bordo, rápido.

-Otro regalito del Señor Coltos. -¿Otra? ¿Porqué eligen mi barco?

-No estoy aquí para discutir contigo. -Manuel, llévala al camarote 7.

-¿A dónde me llevan? ¿Qué hace? -¡Cállese!, será lo mejor para usted.

-¿Connie? ¿Connie? -No, no...

No me mires, no me mires.

¿Qué te han hecho?

Connie.

¿Eve?

¡Eh, Eve!

-¿Cuándo sale el último ferri? -Ya le dije que está averiado.

¿Nadie ha cruzado el río en toda la noche?

Solo nadando,

lo cual es poco apropiado debido a los cocodrilos.

Una vez que el ferri esté arreglado, saldremos lo antes posible...

¿Donde está Coltos? ¿Dónde está?

Quítame las manos de encima y hablaremos.

¿Qué quieres?

Anoche Eve y yo nos alojamos en Puerto Guadalupe.

Esta mañana no estaba. Quiero saber quién se la llevó y a dónde.

No tengo ni idea.

Si tuviese que adivinar, diría que ya está en Río.

El ferri estaba averiado.

Eso descarta lo de Río. ¿Donde crees que está?

-Es probable que aquí. -¿Por qué dices eso?

Eres el pez gordo ¿no?

Es tan ridículo que no voy a enfadarme.

¿Qué pruebas tienes, salvo las ensoñaciones de una neurótica?

Quizá yo también esté neurótico. Quizá no he visto a tu amigo Pasqualle.

-¿Coincidencia? -Todo lo contrario yo le llamé.

Aquí tienes más pruebas incriminatorias. Pasen por favor.

-Había otras dos personas. -¿A qué estás jugando?

Tras lo ocurrido ayer, no me quedé satisfecho con

lo que me dijo Pasqualle, así que llamé a Madame Lansowa y Monsieur Albert.

Volaron desde Río, cuando el inspector de policía ya había regresado.

¿Por qué me he tomado tantas molestias? Porque he asumido una responsabilidad

con tu Eve y, tras constatar su peculiar comportamiento,

pensé que debía averiguar todo lo posible sobre ella.

-¿Y qué averiguaste? -Nada.

Sobre su paradero actual, no sabemos nada.

Soy el único que no sabe nada.

Si sigues pensando que está aquí escondida, puedes registrar la casa.

No creas que no lo haré.

¿Eve?

¿Eve?

¿Eve?

-¿Busca a la chica? -Sí.

La llevaron al barco "Palacio de Oro" en Puerto Guadalupe.

El barco atraca esta noche en Coracana.

-¿A qué distancia está eso? -A casi 300 km.

¿Qué clase de barco es?

Un barco de placer, para los trabajadores.

Coltos es el propietario de toda una flota.

Suben y bajan el río y ofrecen. entretenimiento a bordo.

¿Por qué me cuenta esto?

Algún día, cuando se canse de mí, me enviará a uno de esos barcos.

Pero no hablemos más, váyase antes de que le maten.

Gracias.

Conseguido.

Suéltala.

Si Lanning habla con la policía, las pruebas apuntarán a nosotros.

Soy consciente de ello. Ustedes regresen a Río.

Cierren Villa Braganza un par de días por si acaso.

Lleven a las chicas de vacaciones.

Pasqualle, que Fernando prepare el coche, iremos a Coracana.

-¿Qué pasa con ella? -Ah, sí.

Vendrá con nosotros.

Dado que tienes tanto interés en los barcos que cruzan el río,

tendrás la oportunidad de vivir en uno.

Manuel.

Intentad mantener a la gente tranquila.

Recuerda lo que pasó la última vez que atracamos aquí.

-Ve a buscar a las chicas. -Sí, capitán.

Venga, vamos. Daos prisa, chicas.

¿A qué esperáis? ¿No te dije que te cambiases?

Tú venga.

Tú quédate aquí.

¿Qué te parece?

No hay un sitio mejor en el mundo para armar un alboroto.

-¿Estás listo? -Tú primero.

Tú y Fernando subid a bordo. Dale esto a Lobos.

-Te entregará a la chica. -¿Y después?

-Deshazte de ella. -¿Y el americano?

Sabe demasiado.

Si está a bordo, no tenemos elección.

Será un placer.

-¿Y esta? -La subirás a bordo más tarde.

Te esperaremos aquí.

Me rindo. Es como bailar con un sonámbulo.

Es Connie, ¿verdad?

¿Donde está Eve, lo sabe?

Soy amigo de Eve, soy Lanning.

Seguro que le ha hablado de mí.

Mal asunto.

Está bien, no hagas ruido. Camarote 7.

Toma la llave.

¿Por qué el Señor Coltos siempre me da problemas?

Sígueme, deprisa.

Intento ayudarte, vienen a por ti.

Es un buen escondite. Si te encuentran, te matarán.

No vayas a la bodega, puede que te encuentren.

Debo ir a a cubierta. Pero volveré en cuanto pueda.

-Acaba de irse. Registraré el barco. -De acuerdo.

El americano, ¿recuerda? Me pegó con una jarra.

Soy el tipo al que pegó.

Así que es usted. No creí a Eve cuando me lo contó.

¿Donde está?

En el camarote, pero el guardia no le dejará pasar.

-Ese tipo acaba de pasar. -Es de la tripulación.

Quiero enviar un mensaje. ¿Quieres ganar 100 cruceros?

-Sí, claro. -Aquí los tienes. Toma el mensaje.

Llévaselo al camarero de la cantina Miraflores.

-¿Sabes dónde está? -Sí.

En cuanto lo reciba te dará otros 100. Date prisa.

Si entretienes a ese guardia, Connie y yo podremos entrar.

Sí, pero parece muy duro.

No hace falta que le pegues. Acúsale de robarte la cartera.

Mantenlo ocupado.

-¡Eh! ¡Devuélveme mi cartera! -¿De qué hablas?

¿De qué hablo? Me has robado la cartera.

¿Pero qué dices?

Aquí está. Nos están robando.

No ha podido escapar. Se la han llevado.

-¿Hay otra forma de llegar a cubierta? -No.

Tiene que estar aquí en alguna parte.

Busque en esos camarotes. Yo buscaré en estos.

¿Eve?

¿Eve?

-¿Eve? -¿Connie?

¿Connie?

Encuentre a Eve...

antes de que Pasqualle...

¡Rick!

-Por los pelos. ¿Estás bien? -¿Y Connie?

La han apuñalado. Estaba ayudándome a encontrarte.

¿Está muerta?

Ahora debes pensar en ti misma. Esto aún no ha acabado.

Vamos.

-Quédese donde está. -Rick, es el hombre que...

¡Rick, Rick! Es el hombre que me ayudo.

¿Son amigos?

Intento sacarla de aquí. ¿Quién es usted?

Manuel Carvalho, Policía de Seguridad de Brasil en misión especial.

Llevo dos meses a bordo, tratando de encontrar

a una chica que no tema testificar.

Esta joven parece una buena posibilidad. Quería protegerla.

Me alegro de que esté a bordo. ¿Qué hacemos ahora?

Bajaremos a la orilla, uno de los peces gordos está ahí...

-¿Un tipo llamado Coltos? -Sí, ¿le conoce?

-Claro que sí, confíe en mí. -Señorita, ¿me da mi arma?

¡Eh, dejadme, no estoy enfadado con nadie!

¡Antonio, Pedro!

¡Garza! ¡Quédate con ella!

¿Estás loca?

Supongo que quieres hablar de algo conmigo.

-Sí Coltos, así es. -Muy bien.

Ta vez puedas pedir a este caballero que nos deje a solas.

Oh, es un empleado tuyo. Lleva dos meses trabajando en tu barco.

Te presento al teniente Carvalho de la Policía de Seguridad.

Teniente ¿puedo?. Solo un momento antes de ponerle las esposas.

Prefiero no verlo, Señor Lanning.

No más peleas, por favor. Ya he tenido suficiente.

Garza eres estupendo. Has causado un buen alboroto.

No ha sido nada.

Supongo que es la chica que te ha causado tantos problemas.

Eve, este es Antonio Garza. Trabaja para mí en la mina.

Trabajaba para ti.

Los dos estamos sin empleo.

¡Oh no!

-¿Por qué no? -Podrías encontrar otro anuncio.

¿Lanning? Dos billetes para Nueva York. El autobús del aeropuerto espera fuera.

Muchas gracias.

Vámonos, prima.

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