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(Música de tensión)
(SUSURRA) Hola, mi amor.
(SACERDOTE) -»...ser el cuerpo místico de Cristo».
(Vibración)
(SUSURRA) Lo siento. (SUSURRA) -Mamá, ¿te vas?
(Sintonía de «La Unidad»)
Y nadie se percató de nada.
Debe haber ocurrido durante la noche.
Le encontramos a primera hora.
(SUSURRA) -Joder.
Vamos, no me jodas.
Se ha reventado él mismo la cabeza contra la pared.
¿Y esas heridas? Lleva semanas autoinfligiéndoselas.
A ver como demostramos ahora que esto es un suicidio.
De momento, hay que evitar que la noticia
de su muerte se extienda... dentro y fuera de la cárcel.
Esto es complicado.
Aquí las cosas se saben más pronto que tarde.
Hay que volver a asilar a Hakim,
antes de que provoque un motín como represalia.
(Música de tensión)
Hakim, ven conmigo.
¿Por qué?
El director quiere verte.
Ya te lo explicará él.
Venga, vamos.
Vamos.
- Vamos. - Paz.
Paz.
¿Qué te contó Hakim?
Que los funcionarios llevan días torturándole.
Y que le han matado de una paliza.
¿Cuándo lo contó? A mí y al resto de los compañeros
de celda anoche y al resto esta mañana.
Quiero los nombres de todos los presos
con los que haya hablado.
Aunque sea un «hola» o un «pásame la sal». Lo que sea.
De todos.
¿Habló de hacer algo?
¿Algún tipo de represalia? ¿Algo?
Nada. Con nosotros siempre ha dicho que es un hombre de paz, no...
Nada.
(SUSURRA) Vale.
Comunicó la muerte de Al Garheeb a los suyos
antes de que encontraran el cadáver,
es una acción coordinada.
Se supone que estaba aislado.
Podría haberse comunicado a través del abogado.
Hay que detenerle antes de que filtre la noticias.
Carla, por favor. Es abogado.
Nos saltarán a la yugular si le detenemos sin más.
Este suicidio no tiene sentido.
A no ser que estén intentado provocar algún tipo de reacción.
Un motín aquí o una reacción ejemplar fuera.
Tenemos que estar preparados.
Joder. Ahora entiendo por qué se cargaron a Bin Laden.
Cometimos un error mezclando a Hakim con los presos comunes.
Cometimos no. No te confundas.
Tuvimos que hacerlo porque tú asustaste a los de arriba,
pero tranquila,
creo que todavía tenemos ventaja.
(Móvil)
Marcos, una pregunta: Los payasos strippers que te hemos enviado,
¿bien? Sí.
A Lúa le han gustado mucho.
Los fugitivos han encendido el móvil de la rehén
en un bosque a unos 30 kilómetros de donde encontramos el cadáver.
¿Cuándo lo activaron?
Hace 10 minutos, durante unos segundos.
Lo suficiente para nosotros. Les estamos cercando ahora mismo.
Están huyendo a pie, desesperados. Desesperados o no, Sergio,
¿ve con cuidado, vale?
Te jode no estar aquí... cuando demos con ellos,
¿eh?
¿No me contestas?
¿Te estás subiendo por las paredes ahora mismo?
Sergio.
Te estás subiendo por las paredes ahora mismo.
Cualquier novedad me llamas. (RÍE)
(Música de misterio)
- Ramón. - Mira, una cosa.
El abogado de Al Garheeb... ha desaparecido.
No saben nada de él desde ayer y tiene el móvil desactivado.
Ya... Seguid buscándole.
Y dejadle un mensaje en el bufete.
Que le conviene contactar conmigo antes de dar cualquier paso.
Okey, voy allá.
(Música de tensión)
¿Pero qué haces con la bata?
«¿Qué te pasa? Estás como rara».
«No te preocupes, estoy bien».
Se está acabando el vino.
- ¿Quedan más botellas? - No. Es la última.
O yo...
...que me he casado con el menos rico
y el más tonto de los dos hermanos.
(Claxon)
Guapísima.
- ¡Ooh! - Guapísima.
Estábamos muy aburridas.
¿Cómo estás?
- Te echaba de menos. - Yo también.
Vamos a ver, Hakim.
Desde este momento estarás completamente incomunicado,
también de tu abogado, ¿entiendes?
Sé que no me vas a decir qué pretendéis
con la muerte de Al Garheeb.
Lo sé.
Pero tú sabes también que, pase lo que pase,
tú eres el que más va a pagar.
Sabemos que os ibais a reunir con Ismail.
Le seguimos, Hakim.
Os seguimos a todos.
A todos.
Los planes de Al Garheeb no se van a cumplir.
Vuestra guerra está perdida, asúmelo.
¿De verdad crees que merece la pena pudrirte aquí, en la cárcel,
lo que te queda de vida por una causa perdida, Hakim?
¿De verdad crees que merece la pena?
Te puedo ofrecer una salida.
He hablado con el fiscal,
y unos pocos años aquí... Pocos, ¿eh?
Y después... dinero.
Una vida donde tú quieras, donde tú quieras, Hakim.
Piénsalo.
¿Qué pretendéis con la muerte de Al Garheeb?
Vamos, sé listo. Dímelo.
Nuestra guerra no está perdida.
Es inútil, no va a ceder.
Que se pudra ahí dentro.
(Ladridos)
(Silbido)
- Han encontrado un móvil. En el río, cerca de la orilla.
(Radio de la Policía)
¡Atentos a cualquier huella!
¿Dónde está ese móvil?
Aquí.
Retiramos ese perro.
Es el móvil de la mujer.
A partir de aquí, ojos bien abiertos.
Han encontrado un rastro, a tres kilómetros de aquí.
Ese móvil en una bolsa.
(Música de tensión)
(Radio policial)
- Son marcas recientes. Lo son.
Es la pisada de un Land Rover.
Se supone que los accesos están cerrados.
¿Con qué coche trabajan por aquí los forestales?
- Creo que con Jeeps. Averígualo. - Voy.
O han secuestrado otro vehículo o...
O alguien ha venido expresamente a recogerlos.
Hablas personalmente con la Forestal.
A ver si les faltara un vehículo.
Y emite una orden de búsqueda de un Land Rover.
Oído.
«No lo sé, es posible que hayan llamado
a alguien para transportarlos,
pero seguro que les están ayudando y les hemos perdido, Marcos».
- Ya me dices en qué cabeza cabe. Sentido común...
Digo yo, eh.
¿Todo bien?
Todo bien, todo bien.
Es un poner. Que lo mismo, en otro sitio, por ejemplo...
(RAMÓN) -Mira, Pepe, dale para atrás, hazme el favor.
¿Ves? No se miran, pero se comunican.
¿Quién es ese preso? Rachid Hamid.
Salió hace unas semanas. Robos y drogas.
No tiene vinculación con la Yihad, pero es un cabeza loca este.
Y estos dos también se vieron hace un par de semanas
y también se vieron con él en la cárcel,
pero, que sepamos, no tuvieron comunicación con él.
Los quiero a los tres.
A este le tenemos controlado, pero a esos dos están desaparecidos.
Encárgate de ellos.
Okey.
¿Te lo has pasado bien? Te ha gustado el mago.
Adiós.
¡Hombre! Gracias, eh.
No te preocupes, Lúa está bien. Está dentro, con tu padre.
Bueno, yo... Espera.
Les hemos perdido.
Y yo no estaba ahí. No hubiera cambiado nada, Marcos.
¿Os vais?
- ¿Lo habéis pasado bien? - Sí, muy bien.
Todo muy bien.
Gracias. Adiós.
- Hasta luego. Hasta pronto.
Adiós, Marcos.
Tienen apoyo logístico. Ya.
Han llamado alguien. Alguien les ha ido a buscar aquí.
Tenemos otro problema, Marcos.
Al Garheeb se suicidó esta noche.
De momento lo hemos silenciado,
pero si salta la noticia nos espera una muy gorda.
¿Cómo es eso?
¡Hombre! ¿Qué tal?
- Muchas gracias por invitarnos. Bueno.
Hasta pronto. Adiós.
Te quiero aquí con Ramón, ¿vale?
(SUSURRA) Vale, ve con Lúa. No te preocupes.
Hola.
- Mira quién viene por ahí. Lúa, mi amor.
Ahora se hace la ofendida,
pero no ha parado de jugar con las niñas.
Se lo ha pasado estupendamente.
Me sabe mal por ella.
No tiene la culpa de nada.
Te entiendo.
Y no te lo digo para que me perdones ahora.
Tú te acuerdas una vez, que os dejé a tu hermano y a ti en una tienda...
por una alarma de ETA, ¿te acuerdas?
Fue un supermercado, papá.
Bueno...
Eso me lo reprochaste durante... no sé cuánto.
También te olvidaste de llamar a mamá para que nos recogiera.
No has comido nada, ¿a qué no?
Tienes mala cara, ¿te traen algo?
Pues no te preocupes por Lúa,
ella no es tan rencorosa como otra niña que yo recuerdo, ¿eh?
Además, tú lo estás haciendo mejor que yo.
Tampoco es muy difícil, ¿eh?
¿Seguro que estás bien?
(SOLLOZA) Estoy agotada, papá.
Se me escapa algo y no sé hacia dónde tengo que mirar.
Es imposible.
(RESOPLA) Sé lo que es, Carla.
Cuando no os hacía caso
o le contestaba mal a tu madre,
eso era porque, en realidad,
yo no sabía lidiar con ese peso que se pone aquí.
De impotencia, de...
frustración.
Sabes que si fallas, alguien va a morir.
Y no puedes fallar.
Pero...
Tampoco puedes controlarlo todo, hombre.
Tarde o temprano va a pasar.
Y habrá alguna víctima que no pudiste salvar y...
esto es así.
¡Anda!
Vete a por la peque, no hagas como yo.
¡Eh, tú! ¡Pequeñaja!
(Tormenta)
Me ha dicho el abuelo
que has adivinado casi todos los trucos del mago.
¿Es verdad?
¿Qué pasa, Calzas Largas, que no me vas a hablar más o qué?
Eres la única.
La única madre que se ha ido el día de la comunión de su hija.
Bueno, hija...
Tienes una madre policía, ¿qué le vamos a hacer?
También la mamá de Lucas es policía,
pero ella va a ver todos sus partidos de hockey.
Todos. Ya te lo he explicado, Lúa.
Lo mío es otra unidad. Y papá estaba.
Sólo tú tienes urgencias.
Siempre. Para esto, no haber tenido hijos.
Porque los niños sufren, ¿sabes?
No te pongas dramática, que no te pega nada.
Mamá.
¿Estás bien?
Sí, cariño.
Vamos para casa ya, ¿vale?
(LLORA)
(Teléfono)
Andrés, dime.
Perdona.
Rumaya ha difundido un nuevo llamamiento de Nadim.
(SUSURRA) ¡Qué horror!
(SUSPIRA)
Pues ya sabemos el plan de Al Garheeb.
Sí, y vamos a quedar como el culo.
Que Nadim saque ese vídeo y no nosotros...
Los medios nos van a crucifar.
Lo que hay que pedir a los medios es que no le den bombo.
Nosotros, cuando tengamos controlada la situación,
ya les pasaremos los detalles. Eso no es fácil.
¿Cómo que no? Si alguien puede eres tú.
Esos favores, a la larga, resultan muy caros.
Como salga la noticia, voy a tener a todos mis efectivos
pendientes de cada reacción en cada rincón del país.
Vamos a perder el control de la situación, será un caos.
Voy a hablar con el Ministro.
A ver qué se puede hacer.
¿Estás bien?
Seguimos.
Buenos días.
Les hemos convocado esta mañana aquí para informarles
de la muerte de Salah al Garheeb,
ocurrida el día de ayer,
no se comunicó a la prensa por estrictos motivos de seguridad.
Queremos remarcar también que se trata,
sin duda alguna, de un suicidio.
Y para que exista total transparencia,
durante la autopsia, se contará con dos peritos externos.
Uno de ellos, de la comunidad islámica de Madrid.
A medida que tengamos más información
la iremos comunicando puntualmente.
Buenos días y muchas gracias.
(Azafata dando instrucciones)
(Música de tensión)
(Tráfico y bullicio)
¿Dónde está?
Es aquí, ahora nos avisarán.
No nos separemos de la patrulla.
¿Okey, Miriam?
No, no, no.
No, no, no.
Sin escolta es peligroso. No me pienso volver a casa.
Sin patrulla no. ¿Te vienes o no?
Miriam.
Me cago en la puta.
Hola, disculpe.
Estoy un poco perdido. No soy de acá.
Estoy buscando a mi primo y me dieron mal la dirección.
Samir se llama. Samir Amir.
¿No? No lo ha visto. Bueno...
Muchas gracias.
De los presos que tuvieron contacto con Hakim en la cárcel,
solo tenemos el paradero de Rachid, que está en Tres Cantos.
Pues presiónale y a ver qué dice. ¿Qué hago con el fiscal?
Yo me ocupo de la autorización. No te preocupes.
Una cosa, Carla.
Este no es el único.
Está todo el mundo muy nervioso con la llamada de Nadim.
Lo de Al Garheeb tendrá consecuencias.
A la mínima vamos a actuar con todos.
Voy por Rachid.
(SUSPIRA) -Hay más de 100 mensajes por segundo.
En las redes sociales, en la deep web... Es como una plaga.
Ya me imagino.
Las amenazas no siempre se cumplen, pero no podemos descartar nada.
(GRITAN) -Policía, quietos.
«Lo que más me preocupa, más allá de la marea de mensajes,
algunos perfiles delicados...
o están extrañamente mudos o hablan de quedar en persona».
De no fiarse de las redes.
«No podemos estar detrás de todos, Carla».
«Están los equipos centrados haciendo dobles turnos».
Pero es lo que quiere Nadim y Al Garheeb con el suicidio.
Volvernos locos.
Y distraernos de lo importante. Vamos bien, ¿vale?
Si hay algo importante me lo dices, pero seguimos.
Buen trabajo. Gracias.
Sus compañeros dicen que Rachid se ha marchado hace un par de horas.
Vamos.
- Policía. Manos en la cabeza. - No he hecho nada.
Quieto. Quieto. Al suelo.
¡Que no he hecho nada!
¡No he hecho nada!
¡No he hecho nada, suéltame!
¡Me haces daños!
¡Suéltame, no he hecho nada!
¡Que no he hecho nada, joder!
¡Suéltame!
¡Me está haciendo daño!
No lleva nada.
¡No he hecho nada, joder!
¡Suéltame!
Le tenemos. Detuvimos a Rachid.
No me fío... No me fío.
«Quiero que averigüéis si ha hablado con su entorno».
¿Y qué sabemos de Samir?
«Nada por ahora. Pero estamos en ello».
Los quiero a todos.
«Te voy contando». Seguimos.
(SUSPIRA DOLORIDA)
(Música de tensión)
Vete a descansar. Me quedo yo.
Para lo que tengo que hacer.
¿Hoy no hay fútbol?
O es el tío más precavido del mundo o se huele algo.
Nunca suelta nada.
(SUSURRA) Joder.
Me haces daño.
Soy tu marido.
(Bullicio de la ciudad)
- En la ensenada de los galápagos. En 10 minutos.
- Hola. - Hola.
Siento muchísimo lo de anoche.
¿Dónde está tu compañera?
No. Ella no sabe que estoy aquí.
- Tengo que volver. Es peligroso quedarme.
Lo sé, Amina.
Y por eso estoy aquí.
Escucha, no sabes cuánto siento...
no haber intervenido.
No pasa nada.
No te preocupes.
Sí, sí me preocupo.
Amina, quiero que sepas...
que no te voy a dejar sola.
Ni a ti ni a Basma.
De verdad.
Te prometo que voy a hacer todo lo posible por sacarte.
Confía en mí.
Toma.
- ¿Qué es? - Míralo.
Es tu favorito, ¿no?
Sí, gracias.
Escucha.
Ahí dentro está mi teléfono personal.
Lo memorizas y rompes el papel.
¿De acuerdo?
Y cualquier cosa,
cualquier cosa, la que quieras,
me llamas.
¿Vale?
Gracias.
(SUSURRA) -De nada.
(Tráfico y bullicio de la ciudad)
(Impactos y gritos)
(Impactos y gritos)
(Gritos de pánico)
Tira el arma, tira el arma.
Un médico.
¡Ayuda, por favor!
(Sirenas)
(Música de tensión)
(Sirenas)
¿Marcos?
¿Marcos?
Carla.
Estamos evacuando a los heridos.
¿Qué? Seguimos rastreando la zona.
¿Cuantas víctimas hay?
Diez, de momento.
Hay otros cinco en estado crítico y aguardamos novedades.
Le hemos identificado.
Salió de la cárcel hace una semana.
Mierda.
Un agente que estaba de servicio le disparó, pero...
ya había hecho este desastre.
¡Eh!
¿Estás bien? Ven aquí, ven aquí, ven aquí...
Ven a sentarte. No.
Ven a sentarte aquí.
Siéntate aquí.
(LLORA)
Ha sido culpa mía. No, Carla.
«Se requiere poner puesto de control
en la zona con la avenida»..
Carla, esto es una crisis. ¡Maldita sea!
Ya las hemos tenido.
Por favor, ahora tenemos que concentrarnos, ¿eh?
Seguir adelante, seguir adelante. Tengo cáncer, Marcos.
Tengo cáncer, maldita sea.
Me lo extirparon hace un mes.
Me han detectado un cáncer, me extirparon un ganglio.
Llevo dos meses con quimio.
Perdóname.
Perdóname, perdóname.
¿Qué cáncer tienes, Carla?
Es un cáncer de pecho.
Perdóname. ¿Cómo no me lo has contado?
No te quería preocupar.
¿No me querías preocupar? No quería...
Eh... Carla.
Quería estar aquí, quería controlar esto.
Controlar todo esto...
«Atención, bomberos al punto, por favor».
Yo estoy aquí, quédate sentada, ¿vale?
No, quiero hablar con ellos.
No, quiero hablar con Ramón. Por favor, escúchame.
Hablaremos de todo, te lo prometo.
¿Vale?
Vamos a volver... Vamos a volver al trabajo.
- Ya se ha despejado la zona, jefa. Actúo solo, ¿eh?
Con una furgoneta de reparto...
(Música de suspense)
(Vibración de un móvil)
Chicos, Ismail se marcha.
Equipo de seguimiento listo, vamos.
(Cláxones)
Avisa al otro lado para que estén listos para darnos el relevo.
(Gente hablando en el exterior)
Ya están listos al otro lado.
(Claxon)
Échense para atrás, por favor.
Échese para atrás, por favor, caballero.
Señores, para atrás.
¿Qué cojones...?
Soy policía, paso.
¡Dios!
¡Dios!
Lo hemos perdido.
(Música de tensión)
(Sintonía final de «La Unidad»)
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