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Es una imagen serena,
fuera del tiempo,
...completamente inmóvil.
Se puede sentir el tiempo pasando gota a gota.
Cada minuto, cada instante,
las semanas,
los años.
Recuerdo con precisión mi cumpleaños número treinta.
Estaba en Londres, sola porque los niños se habían quedado en Francia
porque me encontraba filmando una película en Inglaterra.
Y estaba sola en mi cuarto, acostada en la cama.
Estaba bebiendo de una botella de jerez asqueroso, muy dulce.
Bebía eso
y me sentía mal.
Y comencé el arduo camino de rodillas al baño.
Para llegar hasta el inodoro y vomitar en el inodoro.
Y tiré de la cosa aquella.
Y veía en el inodoro pequeños trozos de zanahoria
así que tiré de la cadena otra vez
y a mi lado vi unas calcetas colgadas
las tomé para limpiarme el rostro.
Estaba toda roja y llorosa
y me miré en el espejo
y me dije "mierda"
"así que esto es tener treinta años".
"No es nada bonito".
Hola.
De entrada, dos preguntas:
¿Te gusta que te filmen? Y: ¿te gusta hablar de ti?
Sí.
Y un poco no.
'Sí' porque me gusta el juego con el realizador.
Y...
...con lo que quiere de mí.
Y pues a veces 'no' porque no conozco las reglas del juego.
A veces quisiera dar todo.
Quisiera ahogarme por completo.
Pero me pescan de nuevo y me dicen: "No"
"Hace falta más falsedad, es demasiado real".
Y también...
También lo contrario, a veces.
Contigo no sabía qué esperar.
Si preguntas reales o preguntas falsas.
-¿Quieres beber algo? - Café, café.
¿Sabes? En las entrevistas y fotos que he visto,
me he dado cuenta que nunca miras a cámara.
No.
¿Por qué?
No me gusta el agujero.
Miralo, es necesario.
Es embarazoso.
¿Por qué embarazoso?
Porque es demasiado personal.
¿Por qué?
Porque es como mirar a los ojos, así que es demasiado personal.
¿Y si fuera un espejo?
Eres...
Eres tú quien te mira, no alguien más. En un espejo sólo está uno mismo.
Justamente.
Es como si yo filmara tu autorretrato.
Pero no siempre estarás sola en el espejo.
Estará la cámara, que es un poco yo.
Y qué mas da si a veces aparezco en el espejo o en el cuadro.
A ti no me importa mirarte, pero no a la cámara. Temo que sea una trampa.
No es una trampa. No te quiero poner trampas ni arrinconarte.
Pero el cine se trata de 24 retratos diferentes por segundo, o por hora.
Basta con que sigas la regla del juego
y que mires a la cámara lo más a menudo que puedas.
Dentro.
Es necesario que mires dentro de ella
si no, no me miras a mí.
Lo intento.
-Tú aceptaste hacer esta película. - Sí, jefa.
Acción.
Si yo acepto que un cineasta o un pintor haga mi retrato
no me importa que me distorsione.
Es como contigo:
lo importante es el ojo tras la cámara,
la persona tras el pincel.
Me da igual lo que hagas conmigo siempre y cuando
sienta que...
...me aprecias un poco.
¿Por qué crees que te pedí hacer esta película?
Porque eres bella.
Como el encuentro fortuito, sobre una mesa de montaje,
de un joven andrógino y una Eva hecha de plastilina.
Acepté ser tu actriz y también ser tu modelo.
Modestamente, pero...
... desconfío de mí porque no creo que lo haya hecho por modestia.
¿Qué tal si empezamos por un retrato oficial, a la vieja usanza?
¿Como de Tiziano, o de Goya?
Tú sólo hablas de dinero.
Algunas princesas abren la boca y les salen perlas y diamantes pero tú...
...abres la boca y es como abrir una caja registradora.
Tú te lo buscaste.
Me estás colmando la paciencia.
Llevas una hora fingiendo buscar el puto dinero.
¡Me dijiste que estaba en un libro!
¡Mírame a los ojos! Me dijiste un libro, ¿cuál?
Las verdades dichas a los ojos son aburridas.
Te estoy mirando, no estás nada mal.
El problema es que te gusta más el dinero que yo.
Y yo lo que quiero eres tú.
Deja de hacer el idiota.
-Busca. -Estoy buscando.
- Encuentra, no busques. - Es como Picasso...
...decía.
80 mil francos, mierda.
80 mil francos en cash.
Tú me dijiste que lo escondiera.
Mira.
Este color rojo.
¡Sangre!
Mira qué hermoso, salpica.
Y el azul de Hockney.
Combina con las multas de tránsito.
Azul transparente. 'Big Splash'. Azul piscina.
Azul California. Todos los azules de Hockney son bellos.
Obseso de las piscinas.
Cada quien su tema.
Él sus piscinas y yo mis rayas.
Por fin tienes un estilo que vende. No lo cambies.
No debí confiar en ti.
Debí rentar un cofre.
Hablando de cofres...
...hay algo que me intriga.
En muchos cuadros de la época se ve al fondo un cofre abierto
y una mujer hurgando, mira.
Todas hacen lo mismo, mira.
Detrás de todas estas mujeres retratadas, la sirvienta asomada dentro del cofre.
Qué misterioso, ¿no?
El único misterio, es por qué no me dices la verdad.
¿Qué hiciste con el dinero?
¿Lo gastaste, lo perdiste, lo regalaste?
¿Por qué me atormentas?
Oye, yo soy el que pinta, es mi dinero.
Tú eres el que pinta pero yo soy la que vende.
Sin mí, no serías nada.
No venderías ni una sola tela, ni una.
¿Qué estaba pensando cuando lo escondí? ¿Qué me gusta?
¡Matisse!
Matisse.
Magritte. Munch.
Monory.
Milshtein.
Manet.
Monet.
¿'Money'?
¡Eso es!
¡Quizás esté ahí dentro!
Nada de nada.
Ya no sé.
Me falla la memoria.
Mejor hubieras marcado el botín.
¿Viste este artículo? 'La herencia de René Magritte'.
Un esteta surrealista.
Un chiste de belgas que no le da risa a nadie.
El tuyo será sencillo.
-¿Qué cosa? - Tu herencia.
No estoy muerto aún. ¿Por qué dices eso?
Un corredor de arte debe pensar en todo.
Además los pintores muertos venden más.
Putita.
Eres dura pero te amo.
Eres una niña disfrazada de mujer fatal.
Eres lamentable.
Despreciable.
Estoy harta de ti.
¡Harta!
No digas eso, Janou.
No me dejes por 80 mil francos.
Eres todo para mí, espera un poco.
Lo tengo, lo tengo.
Dinero, débito, dólar. ¡Dalí!
¡Dalí, Doré!
Toma.
André Breton decía que el anagrama de Salvador Dalí era
'Avida Dollars'.
Mi amor. Mi amor.
Era una niña buena.
Quería parecerme a mi hermano mayor, Andrew.
Mi hermana menor, Linda, era una niña de verdad.
Bonita.
Una vez, me disfrazaron de niña para darle un ramo de flores a la reina.
El príncipe Phillip me preguntó si yo había plantado las flores.
No supe qué decir.
Infancia a grandes rasgos idílica.
Después, siguiendo la moda inglesa,
me enviaron al internado como a los 12 años.
Lejos de mi hogar.
Y de repente, me volví 'Ninetynine'. Noventaynueve.
Objeto de travesuras en las regaderas.
Sujeto de burlas.
"Hey, Ninetynine, ¿nada aún?"
Ese tipo de cosas.
Sobreviví gracias a mi pasión por Jane Welpley.
Una niña más grande que yo.
Creo que nunca reparó en mí.
Debuté como extra en The Knack.
¿Qué puedo decir? Me casé con el compositor de la película.
Fui una ninfa en Blow Up.
Mini escándalo porque salía desnuda 20 segundos.
Escándalo de piel, pues.
En Inglaterra nunca me perdonaron eso.
Me llamaban Jane 'Blow Up' Birkin.
En fin, lo bueno es que estaba embarazada de mi hija Kate.
Afortunadamente, me pidieron que viniera a París a filmar una película.
¿Con quién me encuentro?
Serge Gainsbourg.
Al principio, no le interesaba mucho.
Pero aquello se compuso porque lo que pasó después salió en todos los periódicos.
Hice todas las fotos que me pidieron. De verdad todas.
Quería que Serge se sintiera orgulloso de mí.
Quería de verdad un bebé judío ruso, como Serge.
Con los ojos un poco eslavos.
Y lo tuve.
Se llama Charlotte.
Cuando nació, era toda bonita y amarilla.
Le decíamos: Charlotte de los duraznos.
Yo era una mamá como todas.
Aunque quizás, un poco más fotografiada.
Me parecía lo más normal que me fotografiaran para revistas como Lui.
Incluso me daba gusto que me consideraran bonita.
Entonces hubo un número
en el que aparecía esposada a un radiador, desnuda,
con medias negras. Era el número de Navidad.
Me he vuelto discreta
porque vivo con alguien que aborrece la indiscreción.
Él quería una hija.
Así que tuvimos una hija.
Se llama Lou Doillon y se parece muchísimo a él.
Nos contaste un poco de tu vida, pero
¿Estás lista para vaciar tu bolsa?
Sin problema.
¿La pequeña también?
Bien.
¿Aprendiste algo sobre mí viendo el contenido de mi bolsa?
Aunque uno desempaque todo, no revela gran cosa.
Lo que si revela un poco de ti son los hombres que has amado.
Y las películas que hicieron para ti.
Y las canciones.
Los inspiraste.
Te queda bien lo de ser una musa.
Una musa romántica, inclusive.
Me dijeron que, a falta de una muerte natural,
algunas musas se mueren de hastío.
Les gana la languidez, se abandonan,
hacen un desastre con su cabello, se muerden las uñas,
dejan de cantar.
Aún así, estas musas cansadas se mantienen profesionales
y sollozan en un lamento eterno.
Yo lloro de rabia.
Pasé años inspirando a mi poeta,
animándolo a trabajar.,
convirtiendo cada una de sus lágrimas en poesía,
en canción.
Conoció la gloria pero murió.
Tienes la ventaja de ser inmortal.
¡Soy inmortal y me dejaron!
Tuvo la osadía de morir joven.
Si pudiera, rompería esta tumba para romperle la cara.
O bien, si pudiera morir yo también...
La casa de mi infancia ya no existe.
Las escaleras y el papel tapiz se fueron.
Lo demolieron todo.
Mi hermano y yo, ahora que somos viejos,
jugamos a entrar por el hall
y nos imaginamos cuantos escalones hacían falta para llegar al cuarto de la derecha.
¿Acaso había un cuarto a la derecha? ¿O estaba a la izquierda?
El reloj de pendulo estaba ahí enfrente.
Y a la derecha, las escaleras.
Con una alfombra roja.
Jugabamos.
Conspirábamos.
En los escalones de enmedio.
Me costó mucho trabajo arrancarme de la casa de mi infancia.
Tener una casa propia se siente como un acto decisivo.
Muy propio de ti.
Envolver mi casa como un regalo.
Además, con un moño rosa, muchas gracias.
¿Acaso una casa no es un regalo?
Un regalo, un regalo...
Pagué por ella.
O, casi.
Pagué
dos terceras partes.
El resto es del banco.
Quiero decir: siempre temo que un día llegue un señorcito
con sombrero y portafolios diciendo
"Buenos días, vengo del banco"
y que se instale en el tercio que le corresponde
y que diga: "está bonita nuestra casa ¿no?"
¿Quién?
Mrs. Brown.
¿Sí?
Soy el hombre de negocios.
Soy el hombre de negocios. He venido a requisar sus muebles.
He venido a requisar sus muebles.
Aquí tengo la orden.
-No tengo ningún mueble, tan sólo una mesa. -Bastará por ahora.
Lo siento señora, la ley es la ley.
Denos una semana más.
En una semana, será desalojada si no paga.
Este es el primer paso.
¡No, no!
Eso no, por favor, es mi trabajo y lo necesito.
Por favor.
Cómo pueden hacernos esto.
Éste es el único hogar que conozco.
Yo quería una casa como la de mi infancia en Inglaterra.
Una casa cálida y acogedora.
Entonces puse telas en las paredes y muebles antiguos.
Y algunos recuerdos.
Cosas viejas para que...
No sé de qué estoy hablando. A nadie le importan
los muebles viejos.
A nadie le importan los muros. Uno no se enamora de un monumento.
Uno ama...
Uno ama una casa por las personas que la habitan.
El contenido de una casa es lo que uno ama. Las personas.
Una casa está hecha para habitarla con un hombre y niños.
De hecho, cuando no están me aburro, no sé qué hacer.
En fin, un día se van a ir.
Y bueno, al último que pase por la puerta
lo seguiré.
Me iré yo también.
A un hotel.
Listo.
Estoy en casa.
Si cuando llego no estoy vestida de mí, me visto de mí.
Ésta es la pequeña sala.
Compré muebles viejos.
Un piso viejo.
Para darle un aire acogedor y antiguo.
No sé por qué pero
siento que esta sala es un error. No sé por qué.
Quizás a causa del teléfono. Del contestador.
Entro después de cambiarme la blusa y veo la lucecita roja.
25 mensajes. 25 mensajes amables, eso sí.
Pero representan la responsabilidad, la angustia.
Es eso: se trata del cuarto del contestador.
Por eso me desagrada un poco.
Pero está el valiente televisor.
Y aquí siempre está Lou viendo los dibujos animados o Charlotte con sus amigos.
Ven películas en cassette. Siempre las mismas, es raro.
Siempre es Juegos Prohibidos o Gone with the Wind.
Igual que me desagrada ese cuarto
este me agrada mucho. Las escaleras.
Siempre me han gustado.
Entonces las llené de fotografías.
Entonces las llené de fotografías. Fotos de todo el mundo de bebé.
Fotos de todo el mundo de bebé.
Yo de bebé, mi mamá de bebé
los niños de bebés. Mis bebés, los bebés de otros.
25 páginas de álbum de fotos repartidas en tres pisos.
Siempre he adorado las fotos.
Aquí parece que es la continuación de la sala pero no es así.
Aquí es la cocina.
Y esto sí es lo mío.
Anda, entra.
Quería un cuarto grande con una mesa grande así que tiré el muro.
Así, las niñas vienen y se sientan en esta mesa grande.
Kate, cuando era niña, venía a hacer su tarea.
Ahora viene con sus maquetas de ropa.
Charlotte toca el piano, que es la primer cosa que le compré.
Para que toque mientras preparo la comida.
Lou dibuja en sus cuadernos.
Me gusta que haya mucha gente.
¿Te sientes protegida por tu familia y tus amigos?
¿Te sientes protegida por tu familia y tus amigos? Te consienten, te mandan muchas flores.
Te consienten, te mandan muchas flores.
Sí, me siento muy mimada.
Pero eso no quiere decir que no esté sola.
Mimada y sola.
Muy florida pero muy sola.
Como las tumbas.
Y me gustan...
Me gustan las flores blancas. Mis amigos lo saben y me mandan lirios.
Los pongo en jarrones.
Las dejo podrirse, me gusta ver pudredumbre en el agua.
Otros ramos los dejo envueltos en su celofán.
Y espero a que se sequen.
Lo guardo todo.
¿Por qué miras así a mi pobre Gustave?
Como si te fuera a regañar otra vez.
Si hubieras conocido a mi querido Gaston
y sus gritos constantes, le temerías a él.
Pobrecito viejo.
¿Qué queremos comer?
A ver: ternera la italiana
pierna de jamón
paté.
¿Y esto? Una carta de Gaston que nunca leí.
"Querida esposa, enumero aquí mis últimas voluntades
respétalas en memoria de mis alegres aventuras y mis borracheras con los amigos".
Caray.
Siento como si me cortaran las piernas.
Me siento rara.
Vaya que bebía.
Dios mío cómo bebía.
Y llegaba gritando "¿dónde estás?"
Y después me golpeaba.
Y después se quedaba dormido en el piso, vestido y roncando.
Pero lo amaba.
Lo amaba tanto.
Fue mi primer marido.
"Quiero que tires mis cenizas en la viña de Montmartre
que tanto nos hizo reir.
Te mando un beso mientras esté vivo. Tu Gaston".
Mi Gaston.
Ya hice lo que me pidió.
En memoria de sus borracheras y de mis ilusiones de jovencita.
Es gracioso pensar que la gente que coma las uvas beba el vino
van a comerse un poco de mi marido.
Qué cosas.
¿Me quedo con un poco?
¿Por qué no?
No dijo: "todas mis cenizas"
sólo: "mis cenizas".
Tú no me vas a abandonar.
Si te murieras
no te cremaría.
¡A ti te disecaría!
Para que siempre estuvieras conmigo.
Como no me gustan los animales enjaulados
los compro
disecados.
Así no son prisioneros.
Eso me parece bien. Tengo una rata sobre el piano.
Una rata de alcantarilla.
Al parecer son difíciles de encontrar
pero hay un taxidermista en St. Germain
Y es muy bueno.
Lo fui a ver porque quería un pavo
Vi una perrita pequinesa. Pregunté si estaba en venta y dijo que no.
Un tipo iba a venir a recogerla.
Le dije que yo tenía un gato y me dije: "Señora,
traigamelo lo más pronto posible"
pero le dije "no, el gato sigue vivo"
entonces me dijo "cuando suceda, no deje pasar tiempo
guárdelo en el refrigerador y traigalo lo más pronto posible,
yo lo pondré en su pose más típica".
Me pareció encantador pero no sé si lo haría.
No soy buena cocinera pero hay un par de platillos que me gustan mucho.
Lo hago por los niños, más bien.
El de hoy es una mezcla de un platillo inglés llamado Lancashire Hot Pot
y uno francés. Cordero a la primavera, o algo así.
Como sea, necesita muchas cebollas.
Pica.
Míra a la cámara, Jane.
Carajo, cómo pica la cebolla.
Dicen que a las actrices les gusta llorar.
No sé si nos gusta llorar.
Quizás nos gustan los papeles tristes, como la vida.
En el viejo parque solitario y helado pasan dos figuras.
¿Recuerdas nuestro antiguo éxtasis?
¿Por qué quiere que lo recuerde?
Tu corazón latía al escuchar mi nombre.
-¿Aún lo oyes en sueños? -No.
En el viaje parque solitario y helado dos espectros evocan el pasado.
¿Recuerdas nuestro antiguo éxtasis?
¿Por qué quiere que lo recuerde?
Tu corazón latía al escuchar mi nombre.
-¿Aún lo oyes en sueños? -No.
-¿Duermes mal? - Sí. -¿A menudo? -Sí.
¿Sufres insomnio?
No todas las noches ¿o sí?
Casi todas.
Una de cada dos, regularmente.
Como si te castigaran por pasar una buena noche.
La segunda te llega como un castigo.
Pero ya me acostumbré.
Quizás, te recompensan con una buena noche por pasar mala noche.
-¿Sueñas? - Sí, muchísimo.
Pesadillas y sueños lindos. Hace mucho que no tengo un sueño aburrido.
Los más maravillosos son sueños de vuelo.
Vuelo por todos lados, sobre todos los monumentos de París.
Incluso me paro en la chimenea de mi propia casa.
Lo formidable de estos sueños es que cuando desciendes
no te lastimas.
-¿Tienes en mente un sueño reciente? -Sí.
Tuve un sueño horrible, horrible.
Dos tipos venían a buscarme, dos policías.
Habían descubierto el cuerpo de una mujer que había matado años atrás.
De forma atroz.
Había intentado agarrarse al borde de un pozo.
Le pisé los dedos.
Y la lancé dentro del pozo.
Pero antes de morir, le dio tiempo de escribir mi nombre
con sangre en las paredes del pozo.
Los policías habían podido leer mi nombre y sabían que era yo.
Cuando me desperté, no le temía a mi crimen
-por otro lado bastante atroz-
sino que todo el mundo descubriera en el periódico que no soy simpática.
¿Es muy importante lo que digan los periódicos de ti?
Me preguntas eso porque estamos al lado de un quiosco de periódicos.
Sí es importante. Quiero que todos me quieran.
Me gusta que piensen que soy simpática. Quiero decir, naturalmente.
Ser amada. Ser popular
Navidad.
Para mí, el momento más bello del año.
Más bello que el verano, más bello que los cumpleaños.
Esta nostalgia de cuando eramos pequeños con el olor de las mandarinas.
Cada navidad es lo mismo. La misma brandy butter, el mismo pavo
en Inglaterra, la misma familia.
Eso es la navidad.
Cuando la nieve se posa sobre la ciudad, uno no sabe dónde está ni qué hora es.
Uno olvida y sueña.
Es bonito cuando hace frío pero uno está protegido.
Porque de un lado está la nieve, el vacío
el ensueño, el silencio. La infancia.
Del otro lado, tenemos el frío que mata a los indigentes.
Y de todas formas, tanto en verano como en invierno,
hay gente que tiene menos que nosotros.
Mal pagados
mal tratados
miserables
desafortunados.
Desempleados.
La paciencia es la madre de todas las virtudes.
Tu ru tu tú.
En la oficina de empleo me dijeron que pronto habrá ofertas.
Entonces espero. El buen desempleado es paciente.
Ya se está fundiendo la nieve.
Pronto volverán los brotes de rododendro.
A): Paciencia.
B): Coraje.
Es la ley del buen desempleado.
¡Lardy!
Lardy, por fin te encuentro.
Lardy, mi amigo, debes estar sufriendo el frío.
Ven.
Mi patrón busca empleado.
Le hablé de ti.
Le hablé bien.
Sabes que te tengo en alta estima.
Es grosero no manifestar el placer de verme.
¿Aún me quieres?
¿Acaso sólo quedan cenizas de nuestra amistad?
¿Por qué no me hablas?
¿Estás enojado? ¿Ocultas algo?
¿Qué hora es esta de llegar, perezoso?
-Tengo una excusa, patrón. -Siempre con excusas.
Esta vez tengo una sorpresa.
Le encontré ayuda.
No será otro de tus amigos.
De esos que no tienen ni zapatos.
No. Este sí tiene zapatos.
Le presento a mi amigo Lardy.
Bien, jovencito.
Lo que quiero es un brazo derecho que piense.
Quiere decir: que tenga biceps y un cerebro.
Aquí tiene mi brazo.
¿Tiene experiencia en la panadería?
No estoy jugando.
Tengo mucho trabajo.
Recíteme su currículum.
¿Desea un relato detallado de mis aventuras y mis capacidades?
Joven, no tengo tiempo. Tengo pan en el horno.
Maurel, dile las condiciones.
Los tiempos son duros y el patrón también.
Paga 50 francos por día, dos panes y una tarta.
¿Lo pueden creer?
Y aquí tienes un adelanto.
Para agradecerte que estuviste mudo
y me hiciste sufrir.
¡Malvado!
Me desmayé sobre las manzanas.
¡Sobre MIS manzanas!
¿Son tus cuadros?
Sí.
¿Expones aquí?
Sí.
¿Al revés?
Sí.
¿Por qué?
Soy muy discreto.
Sí, muy tímido.
¿Y los vendes?
No.
Es una cuestión de mercadotecnia.
No confías en mi talento.
Sí, sí, claro que sí.
No. Nunca me tuviste en estima.
Eres condescendiente.
Pero claro que no.
Me torturas con tu condescendencia.
Ah no.
De acuerdo, mis padres eran unos condenados
pero mi descendencia, no.
Mis hijos son inteligentes.
Más que tú.
Estás celoso porque tengo una exposición en una galería.
Una exposición justo a un lado de un horno de pan.
¿Insinúas que mis pinturas son migajas?
No, pero soy como Santo Tomás.
Debo ver para creer.
¡Tú! La crema del avant-garde.
Aquí tienen a su crema del avant-garde.
Cretino.
Malvado.
¿Les parece normal desperdiciar así-
Yo no soy artista pero nunca habia visto un desastre semejante.
Qué risa toda esta historia.
A) Paciencia.
B) Coraje
Es la ley del buen desempleado.
¿Te identificaste con Laurel?
¿Te gustó interpretarlo?
Sí.
Sí y no.
Me da pánico...
imitar a alguien, especialmente a Laurel, así que...
lo hice muy torpemente.
Esta torpeza me...
dio tanta destreza que, al final,
entendí la destreza de Laurel.
Quizás lo viví como...
como una emoción...
su propio pánico.
Quizás ese sea el oficio de los actores.
Utilizar todo lo que uno tiene guardado.
Usarlo en la piel de alguien más.
¿Podrías interpretar cualquier papel?
Pienso que podría disfrazarme de cualquier personaje.
Aborrezco esto.
Creo que si alguien preguntara
"¿qué disfraz no te gustaría llevar ni en tus peores pesadillas?"
contestaría: "una bailarina española".
Le tengo alergía a las castañuelas,
al orgullo, al-
A todo eso. Me es muy lejano.
Mírame bien y disfrútalo
porque nunca, nunca, nunca haré esto.
Nunca más.
Lo que me gustaría de verdad
sería hacer una película completa
así como soy
con mis jeans, mis suéteres viejos, despeinada, en pijama
descalza en el jardín.
Que por una vez no me tenga que poner sombrero o peluca.
Me encantaría que me filmaran como si fuera transparente.
Anónima.
Como si no fuera nadie.
Eres la reina de las paradojas.
Quieres ser una estrella y todo lo que conlleva
el dinero, las revistas, la publicidad, la gloria.
Y al mismo tiempo, quieres que te filmen como a una persona normal.
Esas que te aman y te reconocen en la calle.
Eres original pero te gustaría tener una apriencia anónima.
Sueñas con ser una desconocida famosa.
Me recuerdas una historia de mi cuando era adolescente.
Encontraron a una mujer en el río Sena.
Como era muy bella, sacaron un molde de su rostro ahogado.
Le hicieron una máscara de yeso
que llamaron La Desconocida del Sena
y la vendían como pan caliente.
Yo misma compré una.
Y miraba su sonrisa enigmática
tan enigmática como la de la Monalisa.
Me preguntaba si había sido una suicida feliz.
O si, en cambio, el que hizo el molde le había estirado la piel
para hacerla sonreir.
No se sabía nada de ella.
Todo el mundo podía fantasear sobre su vida.
Era una desconocida extraordinaria.
Una anónima de shock.
A veces me preguntó si el único retrato real no será la máscara mortuoria.
El rostro inmóvil.
De frente.
Eso es lo que resta de alguien.
El rostro inmóvil.
De frente.
O bien, la fotografía de identificación.
También inmóvil.
También de frente.
Mudo o hablando.
Pero de frente.
Soy Jane B.
Nací inglesa.
En este momento, mido
5 pies y 7 pulgadas.
Sin señas particulares.
Sin dones excepcionales.
Pero estoy aquí.
Ustedes me miran.
Y el tiempo pasa.
El tiempo ya pasó un poco.
Pero tú, con tu deseo de ser conocida y desconocida
te entregas a la imaginación de cada quien. Quizás por eso me fascinas.
Por eso quise hacer esta película.
Porque puedo volcar en ti mis ensoñaciones
mis historias mitológicas
mis recuerdos de cine. Cosas que tengo en la cabeza.
Y además puedo disfrazarte.
Lo más importante no es el vestuario sino los compañeros.
Cuando actué con Depardieu, él me hizo hacerlo bien.
Piccoli me elevó.
Todos pensaron que yo era muy buena pero él me estaba sosteniendo.
Inclusive puso mi texto en su sombrero.
¿Hay actores con los que te gustaría trabajar?
Marlon Brando.
Es demasiado caro para nosotros. ¿No conoces a un actor francés bueno y menos caro?
Me gusta mucho...
los actores...
los actores-directores, los actores fetiche.
Godard.
Jean Pierre Mocky.
Jean Pierre Léaud.
Especialmente ahora.
Más que en su época de la Nueva Ola.
Porque tiene algo...
como estropeado en el ojo.
Eso me gusta mucho.
Algo...
como perdido.
Sólo me gustan las personas perdidas.
Una sola hoja de otoño resume la naturaleza.
¿Te acordaste de la mostaza?
No, mi amor.
¿Te acordaste de mí?
Siempre, mi amor.
¿Te pusiste los botines que idolatro?
Y el vestido de flores.
Almorzaremos donde quieras pero
¿Por qué aquí?
Dijiste que extrañabas la naturaleza.
Sí.
Tuve un sueño.
Un sueño de hojas.
Estaba toda doblada.
Muda y ensimismada sobre las hojas secas.
Un montón como los que se ven en las avenidas
después de que barren.
Nadie sabía que estaba ahí.
Esperaba que alguien adivinara.
Yo te hubiera salvado.
Tendrías que haber sabido
en qué montón estaba.
Yo llego
y encuentro
sin buscar.
Y con un gesto de la mano revelo a la princesa oculta en las hojas.
¡Un héroe moderno!
¿Pollo?
¡Pollo no!
¡Así está bien!
¿Dónde tengo la cabeza?
Nunca se está demasiado atento.
Ya basta.
¡Perdón!
También soñé-
Por exquisita que seas, no escapas a la norma.
Los que cuentan sus sueños están enfermos.
Vivía en un pequeño ropero
en el patio de un edificio.
Justo detrás de la cochera.
Me dio miedo.
Había olvidado cerrar mi ropero con llave.
No me hables de roperos de sueños.
Vengo de un ropero de pesadilla.
Los implacables acaban por aplacarse.
Yo...
vivía en pánico durante 4 semanas.
Pensaba que mientras estaba en mi ropero
tú me ibas a dejar.
Temía que no me esperaras.
Sí te esperé.
Te deseaba.
Desde que saliste te lo he repetido todos los días.
Cálmate y corta el asado.
Se me olvidaba.
Te tengo un regalo.
Otra cadena.
Cariños, besos, apapachos.
Pero en la noche sueñas con hojas secas
y con roperos.
Es verdad que en la noche no sueño contigo.
No es mi culpa, uno no escoge sus sueños.
Es cierto que los sueños expresan nuestro 'yo' profundo.
Entonces...
¡No te has dejado invadir por mí!
Sólo soy para ti una aventura diurna.
Pero fantaseo contigo.
Te imagino.
Sueño despierta.
¡Eso no es un sueño verdadero!
Conmigo dentro.
¡Lo es a mi manera!
Compartí tu encierro.
El ropero y las hojas eran mi forma de empatizar contigo.
¡No necesito tu empatía!
Lo que quiero es penetrar tus sueños.
Si no es posible, tampoco nuestro amor es posible.
¿Acaso tú sueñas conmigo?
En Francia hay muchos desiertos
y muchos cajones de arena.
Pero no, tenías que elegir venir a África-
Si por ti fuera no nos moveríamos nunca.
Pantuflas y televisión, ese es tu viaje.
El que sabe viajar en su habitación,
evita las catástrofes.
He visto Sevilla
-la Tórrida. -La corrida, más bien.
Y Nápoles, con su beso de fuego.
El beso de fuego del imbécil de tu napolitano que me costó 8 días de cárcel.
¡Pues no tenías por qué arrancarle su cadena!
Lo lastimaste, le arrancaste los pelos.
Si alguien supiera lo que tengo que vivir...
Qué hermoso día.
Es cansado no poderse comunicar.
Tú y yo tenemos el mismo problema.
Sí, pero con ellos es más grave.
Les voy a ofrecer dinero.
¡50 francos! ¿Estás loca?
¡Gastas como una loca!
-Es para que puedan beber un trago. -¿Un trago de qué?
Pues sí.
Hazles una pequeña danza del vientre.
¿Qué esperas conseguir?
Por favor.
Es para ver si reaccionan.
Hazlo por mí.
Sólo por ti.
Rápido, acomódame.
Déjalo, no sirve.
Para ellos no eres más sexy que un saltamontes.
Cuando era joven -es decir,
más joven que ahora-
estaba en una playa en Inglaterra
y me llegó un periódico hecho una bola.
Empujado por el viento.
Lo desdoblé y decía:
"Marilyn Monroe is dead".
Y me dije:
"Ella no, por favor".
Ella era como...
una inspiración
ingenua
de este sueño constante
de gustarle a todo el mundo.
Quisiera moverme como ella.
Me gustaría ser
grácil.
Bonita, alegre. Simpática.
Si tengo un punto en común con Marilyn, por pequeño que sea
fue a causa de una canción divina que cantaba
que se llamaba:
'My Heart Belongs to Daddy'
Mi corazón le pertenece a papá.
En ese momento Marilyn se volvió cercana a mí
porque yo también
quisiera cantarle una canción a mi papá.
No recuerdo la letra completa en inglés.
Pero sí recuerdo que me pareció gracioso
que al final de la canción
cantaba en francés.
¿Lo recuerdas?
Decía:
"Mi corazón
le pertenece a papá".
Decía las palabras en francés como si eso fuera a hacer la canción más
sexy.
El francés tiene esa reputación.
Siempre exageras.
Es para exaltar la vida.
¿Esto te parece vida? ¿El desierto?
Es la aventura.
Empujar el auto por todo el desierto...
...y pues largarnos de aquí.
De acuerdo.
La próxima vez que se nos averíe el auto no va a ser en casa de ustedes.
No lo puedo creer. Nos vamos de aquí.
-Escucha. ¿Qué?
-Quizás sea mejor tener paciencia. -Sí, vamos.
-Toma. -Gracias.
Hay que integrarnos.
Ésta sí es una aventura ¿no?
Janine: ¿y si fuera la última?
Es cierto que en la playa corríamos menos riesgo.
A mamá le quedan muy buenos los mejillones.
Creo que es buen momento para hablar de la parte de atrás del decorado.
Ah sí, la parte de atrás del decorado.
Tantos años de cine, de teatro...
Viajes de verdad. Viajes a Italia.
Viajes falsos. Viajes de cartón.
Decorados. Decorados reales.
Cielos falsos como éste.
O cielos de verdad como el de arriba.
Pero el cielo de verdad puede ser hostil.
Hostil hacia mí.
Mientras que éste lo pintaron para mí.
Los pintores lo hiceron para mí.
Éste me resulta cálido.
Los técnicos también son la parte de atrás del decorado.
Observan cada gesto que tengo que realizar.
Me cuidan.
Su mirada también me resulta cálida.
En la calle, te caes y a nadie le importa.
Aquí, siento que están ahí, mirándome.
Esperan esa lágrima que va a caer.
Quizás, el operador del travelling sea el primero
en ser tocado por la lágrima.
O en darse cuenta que no recuerdo mis líneas.
Siento esa ambición total a mi alrededor.
Ese interés en que todo me salga bien.
Detrás de todo eso, el decorado es falso.
En Italia, hay una pintura pintada por el verdadero Tiziano.
Aquí pintaron uno falso para que yo le camine enfrente.
Cuando abro un libro, es una imitación.
Ésta sí es de verdad.
Cuando actúo en un cuento de hadas debería sentirse falso.
Porque son historias falsas.
Pero, curiosamente, no es nada falso.
Al contrario.
Me recuerda a cuando era niña y mi mamá me leía cuentos de hadas.
Ahora, yo se las leo a mis niñas.
Y los cuentos de hadas
es la realidad.
Blancanieves, la Bella y la Bestia. Es la verdad.
En cambio, llego a casa y mis hijas me preguntan: "¿qué haces?"
Es dificil de explicar. Les digo: "no sé".
Creo que estoy en una pintura de Agnès.
No sé en qué momento pasamos
del plano detalle al segundo plano
y de ahí al fondo de la imagen.
Te he enseñado 20 veces a doblar correctamente.
¡Estropeas todo!
Siempre me está regañando.
¡Cállate, niña pobre!
Ponte a trabajar.
¿Por qué me tiene que restregar que soy pobre?
Ser pobre no es motivo de vergüenza.
Sentir vergüenza es una forma de pobreza.
Mira, toda arrugada.
Plánchala de nuevo.
Cuida el brocado. ¡Qué desorden!
¡Al diablo el orden!
Y al diablo las ordenadas.
Hoy en día la servidumbre cree que todo está permitido.
Tomamos una mendiga y la hicimos camarera.
Enseguida se le olvidó que el suelo que la alimenta
pertenece a la Señora. Que el aire que respira
le pertenece a la Señora.
La Señora es, de todas las humanas, la humana menos humana.
Sí.
Lo tiene todo.
Todos los privilegios.
Demasiados vestidos
y el derecho de estar desnuda.
Lasciva, ociosa.
Ella tiene todo y nosotros nada.
"Bésame otra vez.
Bésame otra vez y vuélveme a besar.
Dame uno de tus besos más sabrosos,
Dame uno de tus besos amorosos,
Cual brasa ardiente cuatro te voy a dar.
¿Te quejas? Ven, que yo calme tu pesar,
Dándote, aún, diez besos deleitosos.
Y mezclando nuestros besos tan dichosos,
Del placer entrambos vamos a gozar."
¿Estás loca? ¡Eso está prohibido!
Te voy a tener que echar.
O bien decirle a la Señora para que ella te eche.
Los malos son como moscas que se posan sobre las heridas.
Rápido, guarda esas perlas.
Las estás ensuciando.
Te he dicho que no escupas.
Que se queden dentro de ti, mi niña.
Junto con la pudredumbre.
Malvada.
Cree que puede desafiar la belleza del cielo con sus pechos.
Que se la lleve la peste. Y la vejez.
Que se muera y se pudra.
La belleza es tediosa.
Añade moscas sobre una Venus o graffitis sobre una Eva
y es como echar vinagre en la herida. Como quemar lo quemado.
Esa clase de perfección de las estatuas
me provoca un sentimiento... neutro.
Lo que me gusta en un cuerpo de hombre o de mujer
es
lo que tiene de defectuoso.
Me gustan...
los senos demasiado grandes, los hombres demasiado delgados.
Me conmueven las cicatrices.
Me gusta ver las huellas del tiempo.
Me gustan los moretones.
Las venas, la sangre que se agolpa.
La perfección me caga.
Además, la belleza es un escándalo.
Por eso, provoca a los graffiteros.
Los tipos que le dibujan pezones o vello púbico a las estatuas
yo creo que lo hacen para volverlas más humanas.
TIENES UNOS OJAZOS, ¿SABÍAS?
Yo creo que los pechos de las mujeres se ven en sus ojos.
Hay un brillo en la mirada de las que sí tienen.
En los ojos de las que no tienen, hay como un
"Discúlpenme".
Cuando tenía 16 años, era plana.
Aquello me consternaba.
porque los seños tan anhelados nunca llegaron.
Acomplejada,
iba a las tiendas a comprar algodón o espuma
para rellenar los sujetadores.
Pensaba que los senos eran indispensables para agradar.
Afortunadamente, me encontré con Serge al que no sólo no le gustaban los senos...
les tenía miedo.
Cuando estudiaba bellas artes
siempre dibujaba mujeres así.
Y me dí cuenta que yo cumplía el criterio
de aquello que él deseaba.
Entonces, todo bien.
Aunque...
el deseo de tener pechos
no desapareció del todo
porque cuando veo a las chicas en la playa
con unos pechotes,
me parece hermoso ese flip, flop.
Una suerte de movimiento independiente que nunca tendré.
Tengo ese pequeño lamento
que en realidad son dos.
¿Qué hacemos? ¿Adónde vamos?
Estábamos de acuerdo que haríamos una película errante.
Yendo en un sentido y en el camino, cambiando el rumbo.
¿No importa que perdamos el hilo?
Me encantan los laberintos.
Me gusta no conocer la ruta sino hasta la salida.
Esperemos que los espectadores sepan salir.
Tendremos que inventarnos un truco.
Como pulgarcito
y sus guijarros ¿no?
O como Ariadna.
Que le dio a Teseo una bobina de hilo para salir del laberinto.
Sí te imagino como Ariadna.
Astuta.
Amorosa.
Y abandonada en la playa.
Eso me gusta.
¿Sabes? Esa leyenda yo me la imagino diferente.
Con dos personas en el laberinto.
Ariadna y Teseo.
O Ariadna y el Minotauro.
En todo caso, hay un monstruo que la persigue.
Un monstruo que te persigue.
¿Crees que vas a lograr lo que buscas
con estos ejercicios tan cortos?
Es como un puzzle.
Empiezas poniendo trozos pequeños
y la imagen se va dibujando lentamente con un hueco en medio.
Eso pasa en los mejores eventos.
Se hace un silencio y alguien dice:
"¿Te gustaría cantar una canción?"
¿Una canción?
Pues Gainsbourg.
Espero que el humo no le moleste.
Juego cruel y tierno.
Espera, respira.
Eso es, ponte recta.
Adelante.
Muy bonito.
Es difícil.
Lo haré mejor a la próxima.
¿Un beso?
Cantar en vivo frente a un verdadero público
jamás me había atrevido.
Este año será la primera vez.
También es la primera vez que les muestro un texto que yo escribí.
Sí, me lo mostraste y lo leí.
Me gustó, lo convertiremos en un episodio de la película.
Es gracioso.
Es como magia porque es la primera vez
que me atrevo a mostrar algo y se vuelve
parte de algo.
De alguien.
Es bonito.
De hecho, había escrito desde siempre.
Leer no me gusta tanto.
Me gusta tener libros a mi alrededor.
Estar rodeada de conocimiento.
Es acogedor.
Desde que tengo como 12 años, apunto cosas.
Ahora escribo en el baño.
Compré una vieja biblioteca
y puse los entrepaños en el baño.
Es novelesco.
Como las historias que me imagino aquí.
En el único lugar en que pueda estar realmente sola.
Por ejemplo,
la historia de una mujer - que soy yo-
que se enamora de un jovencito.
Una historia de amor que termina mal.
Me la cuento como si ya hubiera pasado.
Como si fuera un recuerdo que no ha sucedido.
Me gusta la melancolía.
Por eso, escribo en pasado
y empiezo por el comentario.
Podría empezar así:
Recuerdo cuanto lo amaba.
Me acuerdo de todo.
Como si estuviera sucediendo.
Pero, en realidad, he cambiado.
Ya no soporto el vodka.
Ni el jugo de naranja.
Ni los espejos en el ascensor.
Ni los huevos de pascua.
También me da igual lo que la gente piense de mí.
Y lo que hayan podido decir de nosotros.
Era nuestra historia.
Me acuerdo de todo.
Y, sobre todo, de él.
Cuando escribí esta pequeña historia
-este pequeño inicio de película-
No tengo mucha imaginación así que
me la imaginé con la gente que tengo a mi alrededor.
No podría imaginarmela sucediendo
en otra parte que no fuera mi casa.
Con nosotros mismos.
Yo y las niñas.
Con Charlotte, que ya es tan alta como yo.
Con mi pequeña Lou.
Pero sin Kate.
Porque ya vive sola con su bebé.
Tuve la idea tras una fiesta de Charlotte.
En el jardín.
Hacieron muchísimo ruido.
Y bebieron.
Y uno de los niños se puso mal.
El más pequeño de todos.
Me conmovió.
Más que eso, incluso.
Lo sentí como el inicio de una película.
No estaría mal filmar esa película juntas.
En familia.
Ya te veo venir.
Te gustaría que mi hijo fuera el jovencito del que te enamoras.
Desde luego.
No sé si a Mathieu le interesa. Le voy a preguntar.
Más vale que le preguntes.
Porque en la primera escena tiene que vomitar en el baño.
Me porté como un idiota. Bebí demasiado.
-Vomita. -No puedo.
¿No te sabes el truco?
Ven.
Abre la boca.
Después de eso me imaginé un segundo encuentro en el que
lo atropello con mi auto.
Para hacerlo más interesante.
¡Fíjate por dónde caminas, carajo!
¿Estás bien?
Todo bien.
Más encuentros.
Y después, una escena en un cuarto de hotel.
Hey, hey.
Mathieu tiene 14 años.
Lo sé. Justamente, en ese cuarto de hotel
todo es inocente.
'Cuarto de hotel' no suena muy inocente.
Podemos subir si quiere.
Vamos.
Es él el que esta enamorado.
Y quizás después sea ella la enamorada.
Quizás seas irresistible pero no para Mathieu.
Eso creo yo.
Cállate, Mamá.
Niño de mierda.
Escribí una cosa desde mi punto de vista.
La ausencia de amor.
La vida de una mujer sin amor.
Esa frescura
que le trae el niño
trastoca su vida.
¿Y él?
No sé.
No conozco a los niños, no tengo hijos.
¿Por qué me cuentas eso? Me molesta.
¿Quieres que te cuente mis confidencias?
A mí no me gusta hablar.
Por lo menos no en casa.
Entre ellos seguro se sienten más cómodos.
Si le pido a Mathieu que actúe en una historia así
es importante que traiga su mundo de niño de 15 años.
Sus amigos, su forma de hablar.
14 o 15 años, ya es un niño grande.
Lo que entiendo de este asunto de familia
es que estás pensando en tu Ingaterra.
Es verdad. Quiero llevarlo a mi infancia.
En Londres. Sería imposible en otro lado que no fuera la casa de mis padres.
Con mi papá. Con mi mamá que es actriz.
Visto por los demás sería el horror. Corrupción de menores.
Puede ser que te proponga una corrupción de guión.
Porque prefiero el ensueño que la psicología.
Brincar de una cosa a la otra.
Divertirme con el azar y la emoción.
Cosas fugaces.
No puedo aceptar tu idilio adolescente en este proyecto.
Para contar bien tu historia hace falta tiempo.
Y el tiempo es oro.
Hay que montar una nueva producción y tomar riesgos.
Aún brincando de una cosa a otra.
No tengo un burro que caga piezas de oro.
Necesitamos correr riesgos para conseguir dinero.
17 negro.
Necesitamos correr riesgos para conseguir dinero.
Pleno.
Necesitamos correr riesgos para conseguir dinero.
Hagan sus apuestas.
No va más.
32 rojo. Par
Rayos.
¿Puede permitirse perder tanto?
Hay cosas peores que perder dinero.
Personal.
Hay más cosas en la vida que el dinero y las joyas.
¡Me las vas a pagar!
¡No sueñes con escapar!
Se acaba el tiempo.
Hay que acorralarla.
¡Encuentren la bolsa!
¿Crees que esté sola?
Aquí estamos, Janou.
No está solo.
Voy a intentar hablarle.
Hay que esconder la bolsa.
Por el momento.
¿Por qué yo?
¿Crees que vas a escapar?
¡Estás equivocada!
¿Crees que me engañaste?
¡Estás equivocada!
El crimen no paga.
El crimen no paga pero tú sí.
¡Vas a pagar!
¡No vas a escapar!
¿No te da miedo ver a un resucitado?
Debería.
-Te extrañé. -¿Ah sí?
De verdad. Te extrañé.
Mentirosa de mierda.
Fue cuando te disparé que supe que te amaba.
¡Un pintor muerto!
Dinero robado.
Y encima el amor.
El amor es el misterio más grande.
¡El único misterio era que te amaba!
Primero paga.
El dinero es mío.
Ivan tiene la bolsa.
¡Es Ivan!
¡Que hable!
No se le miente a un discapacitado.
¡No va más!
No va más.
¡Te voy a matar!
¡Anda!
¡Mátalo!
Morir en el cine es siempre emocionante.
Te gritan "bravo" en los roles dramáticos.
Y es bastante fácil.
Llorar también.
Pero reir es difícil.
Reir sobre indicación es horrendo.
Una vez tenía que reirme en una película
y un técnico tuvo que bajarse los pantalones para intentar ayudarme.
Me pareció siniestro.
Prefiero llorar en cámara.
Es curioso. La gente te imagina sonriente y cómica.
Si pero en las comedios uno no se ríe. Es agotador.
Había un gag que adoraba:
involucraba que una gaviota me cagara el ojo.
Entonces, había un técnico colgado de una roca
con una espátula y un frasco de pintura de este tamaño
color caca de gaviota.
Me tenía que dar en el ojo pero no lo lograba
hasta que por fin le atinó.
Después tenía que mirar al cielo y decir:
"Esto pinta bien".
Me reí mucho. Me gustan las cosas sencillas.
Ingenuas.
Tú, Tarzán.
Yo, Jane.
Tarzán, Jane.
¿Quién es esa pájara?
¿Qué hace ahí?
Sueña.
Si tuviera que filmar en la selva, no escogería el papel de Jane
No me interesa para nada.
Elegiría a Mowgli.
El niño salvaje.
El niño de la selva. Eso me gustaría.
Nunca he pensado en mí como niña.
Si me imagino en un papel, me imagino los papeles de niñas disfrazadas de niños.
Niños fallidos, niñas amazonas.
Que se han quitado un seno para tirar mejor.
Valientes como un hombre.
Como por ejemplo,
Calamity Jane
con sus pistolas.
-Calamity Jane. -Olvida la calamidad.
"Querida Janey,
pronto vas a cumplir 6 años.
El tiempo pasa rápido.
No te vi crecer.
Tus padres adoptivos te llaman Jane.
Como yo.
Por eso, yo te llamo Janey.
Hoy seguí una nueva pista.
Son los chicos de Bossman quines la abrieron.
Están en una misión peligrosa.
Voy detrás de ellos para dar miedo.
Creo que soy el único ser humano al que temen."
¿Estás bien? ¿Te pesa la armadura?
Sí, pero no más que el equipo de ski.
Siempre quisiste ser Juana de Arco.
Sí. Me parece el papel más maravilloso.
Tanto, que jamás podré interpretarla.
Mi acento no lo permite.
No podría decir: "voy a sacar a los ingleses de Francia".
Se reirían de mí.
Podríamos doblarte.
O bien, podría actuar el final e intentar no decir nada.
¡Tengo miedo!
¡Ayúdenme!
¡Tengo miedo!
¡Tengo miedo!
¡Tengo miedo!
¡Ayúdenme!
¡Ayúdenme!
¡Ayúdenme!
¿Por qué?
Deja caer tu cabeza y muere.
El pasado pasa.
No sé cómo pero pasa.
Mis treintas fueron alegres.
Y quizás mis cuarentas sean alegres también.
Números pares. Acabados en cero.
Lástiman un poco.
Incluso los 20.
Pero bueno, los 40 llegan hasta mañana en la mañana.
Feliz cumpleaños, Jane.
¡MIS MEJORES DESEOS QUERIDA JANE! FIRMA: AGNÉS VARDA GUIONISTA Y DIRECTORA
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