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Hay un lugar en la Tierra
donde a�n se est� en el amanecer de la vida
y las grandes manadas corren libremente.
Yerisan Group (for your consideration)
ROBMERC (Spanish Subtitles)
Corriente de vida en una tierra suspendida en el tiempo.
El �ltimo refugio
de la mayor concentraci�n de vida salvaje
que queda en la Tierra.
Las llanuras del Serengueti de �frica Oriental.
Antes de la memoria humana,
las monta�as al este se volcaron a s� mismas hacia el cielo.
Un mar de cenizas se estableci� en el Serengueti
dejando cumbres esparcidas
como marcas en piedra de un mundo enterrado.
Por 4 millones de a�os,
el tiempo y los elementos convirtieron en cenizas el rico suelo
produciendo enormes pastizales
hoy preservado como el m�s importante santuario de animales en la Tierra.
En una tierra tan f�rtil como hermosa,
habitan millones de criaturas diversas.
Pero una sola especie predomina,
un mill�n y medio de fuertes �us
afectan la vida de todo su alrededor.
Torpes en apariencia,
han sido llamados los payasos de las llanuras africanas y
un animal ensamblado por un comit� de piezas de repuesto.
Pero el �u est� bien dotado
para una vida de migraci�n sin fin en busca de pastos y agua.
Adem�s,
una serie de otros herb�voros coexiste,
todos acomodados por la rica y variada vegetaci�n del Serengueti.
Cada uno buscando
un nicho diferente del suministro de alimentos.
Algunos pueden pasar 2 tercios de sus vidas pasteando.
Algunos tienen la fortuna de vivir en su propia ensaladera.
La ecuaci�n de la vida en el Serengueti es simple:
Herb�voros comen plantas,
carn�voros comen herb�voros.
Los leones cazan con fuerza y sigilo,
un se�uelo distrae
mientras los otros acechan.
Aunque las leonas han hecho la matanza,
es el macho m�s grande de la manada quien come primero.
El hambre espera por rango.
Leonas y cachorros son segundos en la fila.
Hienas, chacales y buitres pelean por ser los pr�ximos.
En el Serengueti,
nada se desperdicia.
Con la abundancia de la estaci�n h�meda
los reba�os de �us han crecido fuerte
en las llanuras de hierba corta del sur del Serengueti.
Ahora a finales de mayo,
atisbos de sequ�a imponen un ultim�tum mortal:
Migrar o morir de hambre.
Para m�s de 2 millones de animales,
es una carrera marat�nica contra la sed y el hambre.
Como arroyos y r�os de vida,
los reba�os acompa�ados por cebras y gacelas,
fluyen al norte y al oeste
arrastrados por la ancestral promesa de agua y pasto.
La gran migraci�n
ha comenzado.
El viaje �pico toma lugar
dentro de 2 naciones de �frica Oriental, Tanzania y Kenia.
Las manadas de �us emigra al norte
hacia la "Maasai Mara Game Reserve" en Kenia.
All�, se expanden por meses hasta que las lluvias se reanuden
y los reba�os vuelvan de nuevo a las llanuras del sur.
La migraci�n realiza una traves�a mortal de m�s de 800 kil�metros.
Las 1ras semanas de la migraci�n coincide con el frenes�
de la �poca de celo.
Los machos participan en constantes batallas
por hembras y territorios.
En pocas semanas fren�ticas,
el 90% de las hembras quedan embarazadas.
Antes, en la migraci�n al norte, los reba�os se mueven por la regi�n
de antiguos afloramientos de granito llamados "kopjes".
Ahora son los puntos de vista de depredadores a la espera.
De una camada de 4, s�lo este solitario
cachorro de guepardo ha sobrevivido.
Para alimentarlo, la madre debe matar casi a diario,
pero no ha comido por 2 d�as.
Los reba�os han pasado, pero algunas gacelas rezagadas aparecen.
Desde esta distancia, no hay competencia.
El guepardo es el animal m�s r�pido del planeta.
Alcanza velocidades en tramos cortos de hasta 112 kil�metros por hora.
No hay ni malicia ni remordimiento en el Serengueti.
Un cazador mata para comer y para alimentar a los suyos,
nada m�s.
Para las manadas sabanas arboladas ahora ofrecen refugio
contra las �ridas planicies.
Pero aqu�, la migraci�n se convierte en una invasi�n
para quienes los bosques son su hogar permanente.
Pero la mayor�a de los residentes siguen con su cotidianidad
sin perturbarse por la entrada ilegal de la multitud.
Diferente a los �us, las Jirafas Maasai no necesitan migrar.
Se alimentan de cientos de especies de follaje del bosque,
un suministro de alimentos resistentes a la sequ�a.
Los Monos Verdes hallan en los �rboles tanto sustento como seguridad.
La Babuinos de Sabana vagan por los bosques en tropas
pasando las noches en los arboles.
Omn�voros, como nosotros, se alimentan de todo lo que se coma.
En ocasiones, los machos adultos
incluso se alimentan de ant�lopes peque�os.
La alimentaci�n en pastos adyacentes al bosque
hace que el herb�voro est� contantemente vigilado.
Pero hay un herb�voro que incluso el le�n lo respeta.
El elefante adulto
es uno de los animales del Serengueti sin enemigos en la selva.
Al proteger a sus cr�as, el elefante forma enlaces muy cercanos.
La relaci�n entre madre e hija dura hasta 50 a�os.
Los reba�os a veces viajan de noche, a pesar del riesgo de ataque,
bajo el amparo de la oscuridad.
Orientados por un rayo distante o el olor de la lluvia,
pueden viajar 80 kil�metros al amanecer.
Ahora las adversidades se multiplican.
La sequ�a ha abrasado la yesca llanura seca.
Fuego de pasto barre el Serengueti.
Socavada por el fuego y el viento,
la vegetaci�n se regenerar� con las lluvias por venir
pero por el momento, las manadas buscando sustento
hallan s�lo polvo.
Ahora los enemigos son sed, hambre, cansancio
y, como siempre, depredadores.
Tan poderosa es la urgencia de emigrar,
que la manada continuar� incluso cuando se enfrentan a un le�n
agazapado en abierta emboscada.
El cazador s�lo tiene que escoger el momento.
En esta interminable competencia nada est� garantizado.
De d�a, s�lo 1 de 5 cacer�as de le�n es exitosa.
Finalmente, despu�s de meses de migraci�n,
la intr�pida fila obtiene la recompensa de su viaje al norte,
los ricos pastos del Maasai Mara en Kenia.
Una vez m�s, sus instintos
los han llevado a un lugar de abundancia.
Aqu� vagar�n y pastar�n por meses
hasta que las lluvias de vida vuelvan con los vientos de octubre.
Al este, cerca del Serengueti, hay un lugar de a�n mayor abundancia.
Una de las maravillas naturales del mundo.
Es un microcosmos del Serengueti.
El cr�ter de Ngorongoro es una caldera volc�nica enorme,
abarcando 259 km cuadrados.
Un remanente de las grandes erupciones que crearon las llanuras del Serengueti.
Desde la niebla a lo largo del borde al suelo del cr�ter, 600 metros abajo,
un aut�nomo ecosistema proporciona forraje copioso y agua abundante.
Donde hay agua, hay vida.
Un objeto de diversi�n para algunos, el hipop�tamo
puede cortar a un cocodrilo o a un humano por la mitad
con una sola mordida,
dando lugar a un axioma del Serengueti:
"Nunca interponerse entre un hipop�tamo y sus aguas territoriales".
Decenas de miles de animales moran aqu�
otros vienen en migraciones desde el cielo:
Flamencos desde Namibia.
Cig�e�as de las lejanas Europa y Asia.
Como primos privilegiados de las manadas migratorias
�us y cebras, en las paredes del cr�ter,
s�lo necesitan pasear de pasto en pasto.
Los peligros abundan aqu� como en otras partes.
Las cebras se agrupan en una mara�a de rayas,
confundiendo a los depredadores.
Los caballos de �frica parecen pl�cidos,
pero nunca han sido domesticados.
El rino negro, a pesar de su formidable presencia,
y la frecuencia de marcar su territorio, es un gigante vulnerable
saqueado casi hasta la extinci�n por el valor de su cuerno.
El cr�ter Ngorongoro es uno de los pocos refugios protegidos
donde el rino negro perdura.
Para una tropa de babuinos, parte del d�a consiste en cuidar cr�as,
asearse y socializar.
Mientras la labor de proteger el orgullo del le�n y su territorio
pertenece a los machos, la labor de cazar y criar sus j�venes
recae en las hembras.
Jugar ayuda a preparar a los j�venes para los violentos encuentros por venir.
El cacareado poder del le�n
encaja con su prodigiosa capacidad para descansar.
Por lo general, 20 horas al d�a se la pasa dormitando.
Mientras sus parejas, sin embargo, lo hacen, en promedio,
cada 25 minutos, d�a y noche, sin alimento
durante 3 o 4 d�as.
Se ha estimado que 3 mil apareamientos
ocurren por cada cachorro que sobrevive a su primer a�o.
Estas tierras son tambi�n la cuna de la humanidad.
Enclavado en las planicies del Serengueti,
cerca de Ngorongoro, est� Olduvai-gorge,
uno de los m�s famosos sitios arqueol�gicos de la Tierra.
Guarda en sus encapadas paredes
un registro f�sil humano abarcando casi 2 millones de a�os.
Hoy, el orgulloso pueblo Maasai habita aqu�.
Tambi�n siguen una existencia n�mada a lo largo de los bordes del Serengueti.
Siempre buscando buenos pastos para sus reba�os de ganado.
Los Maasai creen que el cielo les dio, y no otro pueblo,
todo el ganado en la tierra.
Y de su ganado
a�n se extrae la base de la dieta del guerrero Maasai:
Una mezcla de leche y sangre.
La era de los depredadores a�n abarca el mundo del Maasai.
De esta y aldeas cercanas,
los leopardos se han llevado 3 infantes en el a�o.
Antes el m�s formidable guerrero del este de �frica,
el Maasai a�n defiende su ganado y su familia con lanzas.
Algunos han nacido en el Serengueti, algunos lo buscan.
Hoy, una creciente migraci�n humana del mundo exterior
puede atestiguar un espect�culo salvaje ya desaparecido en otros lugares.
Tanzania y Kenia han preservado
vastas �reas como parques nacionales y reservas de caza
proclam�ndolas un patrimonio mundial de la humanidad.
El apoyo del turismo es ahora indispensable
para la supervivencia de este patrimonio,
al enlazar el destino del Serengueti
con los visitantes que pasan impresionados.
La contemplaci�n del Serengueti ha cambiado por las amenazas
del crecimiento poblacional y la caza pero tambi�n es protegido vigorosamente.
Manadas de elefantes que una vez huyeron ahora regresan
protegidos por una moratoria del marfil.
Alimentados de nuevo por el Serengueti, y alentados por una mayor seguridad,
los reba�os se multiplican r�pidamente.
Sobre el Maasai Mara, las tormentas de octubre se aproximan.
Y con el retorno de las lluvias, los reba�os reanudar�n la gran migraci�n
hacia su cuna ancestral ubicada en el sur.
Pero adelante enfrentan su mayor peligro.
Para llegar al sur,
el reba�o debe cruzar el r�o Mara ahora crecido por las lluvias.
En estas aguas,
sigue siendo la era de los dinosaurios
y donde el cocodrilo reina supremo.
Muchos sobrevivientes a los cocodrilos son presas del propio r�o.
Algunos se ahogan. Algunos son pisoteados.
Algunos est�n demasiado cansados para salvarse.
En el a�o y durante la gran migraci�n un cuarto de mill�n de �us
habr� muerto.
Pero la migraci�n movi�ndose al trav�s del largo viaje al sur
finalmente vuelve a las llanuras de hierba corta
donde el milagro del Serengueti se desarrolla.
Los masivos apareamientos a principio de a�o,
culmina con nacimientos en masa.
En el breve lapso de unas pocas semanas, temprano en estaci�n h�meda,
casi medio mill�n de �us terneros nacen,
una estrategia que abruma a los depredadores
y asegura la supervivencia de una nueva generaci�n.
Para sobrevivir entre depredadores el reci�n nacido debe ser capaz
de levantarse a minutos de nacido.
Aquellos que no pueden estar de pie deben ser abandonados.
Una vez m�s en las llanuras del Serengueti
la vida es m�s poderosa que la muerte.
Y sigue all� un lugar en la Tierra
donde a�n se est� en el amanecer de la vida
y las grandes manadas todav�a corren libremente.
Subtitled by MGVG (April, 14, 2013)
IMAX.Africa.The.Serengeti. 1994.720p.BluRay.x264-CiNefiLE [Public]
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