All language subtitles for Flesh+Blood.1985.720p.BluRay.x264.[YTS.MX]-Spanish

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Original subtitles

LOS SEÑORES DEL ACERO

EUROPA OCCIDENTAL - 1501

Prepárense a recibir el cuerpo del Señor. ¡Arrodíllense!

Recibe el cuerpo de nuestro Señor, Summer.

Recibe el cuerpo de nuestro Señor, Kars.

Un trago por un centavo. ¿Quién quiere un trago?

Mis muchachos.

¡OIviden la carne de Cristo! ¡Bebamos!

Por el amor de Dios, Celine, llévate tu orina pagana de aquí. ¡Arrodíllate!

¡Vamos, malditos bastardos!

¡Esto quemaría hasta el cabello de Cristo!

Cómanlo, malditos pecadores. ¡Sin éI, no llegarán al paraíso de los soldados...

- donde abundan el vino y las prostitutas! - La misa se acabó.

- Allí estás, mi amor. - Déjame algunos, Summer.

¡Prepárense a atacar!

Si estos dos pervertidos mueren sin la sagrada comunión...

se quemarán en el infierno, Capitán.

¿Qué es más importante para ustedes? ¿Salvar sus almas o llenar sus bolsillos?

Es hora de atacar porque ésa era mi ciudad.

¡Me echaron!

DevuéIvanmela y podrán saquear las casas de los ricos por 24 horas.

- ¡Arnolfini! - ¡Les estoy dando completa libertad!

No con tus manos sucias, Martin.

Cardenal, se perderá el botín. Vamos.

Martin, ven conmigo.

Regresa.

Lo pensaré.

¡Suena los tambores de ataque, Pequeño John!

¡Sí, Capitán! ¡Enseguida!

Espera. Primero come esto.

Es suficiente, mamá.

- Regresa. No me pagaste. - Te pagaré con el botín.

- Mantenme caliente el lugar, Polly. - Nunca ha estado frío.

Vamos a trabajar.

¡Padre, espera!

¡Padre, mira esto!

- Hice un arma de guerra. - ¿Un arma de guerra?

No es más que un barril de cerveza, Steven.

Lleno de póIvora. Es una bomba móvil, padre.

Todo Io que hay que hacer es empujarla hasta la puerta...

y "bum", entras a la ciudad.

¿Cómo harás explotar tu juguete?

Con una mecha. Se desenrolla sola.

¿Lo ves?

- No es una mala idea en teoría. - Gracias, Capitán.

Bueno, probémosla.

- ¿AIgún voluntario? - Ve tú.

Una moneda de oro.

¡Ay, Dios! Maldita sea.

¡Cuidado!

¡La mecha!

¡El siguiente!

Estamos perdiendo el tiempo.

Padre, funcionará. SóIo que la mecha se quemó muy rápido.

¡Ataquen!

Steven, quédate aquí con el padre George.

- ¿Por qué? - SóIo los tontos pelean.

- ¡Sepárense! - Señor.

¡A la izquierda!

- ¡Vamos! - Por aquí, vamos.

¡El primero en llegar al Palacio Municipal será recompensado!

¡Sepárense!

- No la vi. No vi la maldita cosa. - Yo la vi, señor.

Bendito seas, Martin. Serás recompensado en el cielo.

Si no le importa, señor, preferiría que me pagaran antes.

Estoy demasiado viejo para esto.

¡Padre George!

¡Aquí arriba, rápido!

Maldita seas.

- ¿Puede salvarla? - Temo que es una pérdida de tiempo.

Se han rendido.

Ha ganado de nuevo, Capitán.

Sí.

- ¿Vivirá? - Necesitaría un milagro.

Entonces, haga ese milagro por mí.

- ¡No me viole! ¡Ay, Dios mío! - Vamos, Miel.

¡Oro! ¡Oro puro!

- ¡Madre, mire, un pendiente de oro! - Consígueme el otro. Ve.

Canjeemos tus jamones por mis sábanas.

Metámonos entre tus sábanas y comamos mis jamones.

Abran paso.

Sujétala o se romperá los brazos y las piernas.

- ¿Qué le pasa? - Se le metieron los vapores malignos.

- ¿Cómo puedo ayudarla? - Necesitará medicina, comida especial...

y enfermeras a su lado, noche y día...

por varios meses.

Recibirá toda mi paga.

Si es que puedo pagarte.

Me están robando todo.

Esos malditos saqueadores son peores que los gusanos.

- Se los prometió, ¿no? - Eso fue antes de la batalla como incentivo.

Pobrecita.

- ¿Y tú le hiciste esto? - Por error, señor.

Mi promesa a tus soldados también fue un error.

Son la gente más despreciable de Europa, los quiero fuera de mi ciudad, Hawkwood...

o pronto no quedará nada.

Vamos, ¿qué es más importante para ti?

¿Esta chica o esas ratas mercenarias?

Esas ratas, Arnolfini, son mis soldados...

y confían en mí.

Sí. Admiro esa confianza.

Especialmente, si podemos hacer buen uso de ella.

- ¿Qué estás haciendo aquí? - SóIo miro.

Quiero verlo todo. Ésta es mi primera guerra.

¿La primera? ¿Dónde has estado, en un monasterio?

- Estudiando en la universidad. - Es Io mismo.

¿Y qué has estado haciendo tú?

Soy un soldado. He luchado en 16 campañas.

- ¿Y no crees en aprender? - No.

Aprendí una cosa.

- ¿Qué? - Cómo sobrevivir.

Toma un bocado.

- Kars, llévame. - Claro.

Su carruaje, señor.

Tienes una fortuna. ¿Qué harás con todo ese botín?

Conseguir unos animales y convertirme en agricultor.

Sí. Buena idea.

- Celine, danos un trago. - Sí, dale un trago.

- Dime que me amas primero. - Te amo primero.

Y que amas al bebé.

Esa barriga está creciendo.

Sí, tú eres el que me dio esta barriga, Martin.

- Sí, yo y el resto de la compañía. - Yo no, Martin.

Fuiste tú.

Yo también.

Una mujer sabe cuando queda...

embarazada.

- Celine, yo seré el padre de tu hijo. - ¡Martin es el padre!

Martin y yo somos amigos. Y yo te amo.

Viejo libidinoso.

- ¡Sal de mi vista! - Hay un nudo de horca.

Hay un nudo colgando sobre nuestras cabezas.

- Parece un nudo de una horca. - Eso no es un nudo. Es un trapo quemado.

Es un nudo. Es un signo del cielo. Significa "peligro". Lo sé.

¿De qué estás hablando? Nunca me sentí mejor.

- Así es. - ¿Por qué no bebes otro trago?

Siéntate, no significa nada.

Bailemos.

¡Abran paso, amigos!

¡Tragos gratis para todos! ¡Todos los que puedan beber!

- Vengan con nosotros. - ¡Capitán!

- ¡Bebamos por la victoria! - Capitán.

- ¡Baila conmigo para siempre! - Con los dos.

¡Vamos a la plaza! ¡Allí está la diversión!

Aquí no hay ninguna plaza.

Kars, la calle está cerrada.

- No tiene salida. - Regresemos.

¡Regresen!

Todos den la vuelta.

¡Está bloqueado!

¡Martin, ahí!

Tiren las armas y su botín.

Hawkwood, baja y bebe con nosotros.

- Vamos, Capitán, únase a la fiesta. - La fiesta terminó.

¿Qué está tratando de hacer, Capitán?

Arnolfini nos prometió que el botín sería nuestro.

Cambió de idea.

Ha decidido quedárselo éI, Martin.

¡Corran hacia los lados!

La próxima te caerá encima.

- ¡Traidor! - Vamos.

¡Vamos, mamá!

¡Cuidado!

Celine, dame tu mano.

Arrojen sus armas y el botín.

¿Qué harán con ellos?

Serán llevados lejos de aquí y dispersados.

Algunos serán colgados como ejemplo.

Y usted...

- ¿Estás bien? ...se librará de ellos.

Un truco sucio, padre.

Un trabajo excelente, Capitán. Su paga.

Y aquí tiene un extra: Una casa de campo tranquila...

donde su monjita puede curarse.

Puja.

Puja. Ya viene. Puja.

¡Dios mío, duele!

No escucho nada.

¿Por qué no Io escucho?

Es el maldito frío y la humedad.

Suficientes para matar a un hombre y más aún, a una criaturita como ésta.

Enterraremos al niño. Ayúdame a cavar la tumba.

Acuéstate.

¿A quién se parece?

A mí.

Lo sabía.

No dejarás que Io pongan en el Iodo, ¿verdad?

Le haremos una cajita linda.

Summer, ayúdame, estoy atascado.

- Aquí hay algo. - ¿Qué es?

Creo que encontramos algo, Cardenal.

Es un santo.

¡Oigan todos, el Cardenal encontró un santo!

Miren eso. Es un santo.

¿Un santo?

¿Con una espada?

San Martín es el único santo con espada.

La usó para cortar su manto a la mitad y compartirlo con un mendigo desnudo.

- Allí están las manos del mendigo. - Más bien parece un bulto de mierda.

San Martín es mi santo patrono.

De ahí viene mi nombre.

¡Veo la mano de Dios!

Veo a un niño muerto recibido por la tierra...

y a una estatua viviente levantándose de ella.

Veo a San Martín compartiendo su manto con un mendigo...

y veo al soldado Martin...

enriqueciéndose con el tiempo.

Y todo Io que consiga...

Io compartirá con nosotros.

- ¿Qué ha conseguido? - Nada. Perdió hasta su bebida.

Un día será rico. Dios se encargará de que así sea.

Esta estatua es un signo de que compartirá esa fortuna con nosotros.

¿Qué dices, Martin?

El Cardenal tiene razón. Es un signo...

de Dios.

¡Es absurdo!

¡Esto no tiene nada que ver con Dios!

Es sóIo la estatua de un pobre idiota que enterraron en el suelo.

¡Dios mío! ¿Por qué diablos hizo eso?

ÉI no tenía fe. No era uno de nosotros.

Y el que no está con nosotros está en contra nuestra.

Y el que está en contra nuestra...

terminará en la punta de esta espada.

Los bastardos que nos engañaron pagarán.

Los agarraremos de los testículos y les exprimiremos hasta el úItimo centavo.

Así es como nos haremos ricos.

Espera, te tengo.

¡Entren! ¡Vamos!

Buenos días, hijo mío.

Buenos días, padre.

- ¿Qué significa? - Es un libro sobre una fortificación romana.

¿Tiene algún uso práctico?

Todavía no.

Toma, échale un vistazo.

- Y, ¿qué te parece? - Es hermosa.

- ¿Quién es? - Tu futura esposa.

- Por favor, padre, estás bromeando. - Es la hija del príncipe Niccolo, Agnes.

Está en camino hacia aquí...

con una dote enorme.

Pero es una locura. Ni siquiera la conozco.

Ha sido criada en un convento. Es garantía de que es virgen.

- ¿Por qué no te la quedas tú, padre? - No es una mala idea.

Con un poco de suerte, podrías tener unos cuantos hermanitos.

- ¿Adónde vas? - He organizado una cacería. De halcones.

- ¿Quieres venir? - Sí. Los halcones son maravillosos.

- Da Vinci estudió su vuelo. - Tú y tu Da Vinci.

Vamos, científico, el juego está afuera.

Kathleen, ¿cómo te comportas cuando estás a solas con un hombre?

Cuando estás a solas con un hombre...

tomas su mano, la aprietas contra tu pecho...

luego suspiras y dices...

"Siente cómo late por ti mi corazón."

- ¿Y luego? - Bueno, el resto es por instinto.

- Sí, ¿pero cómo? - Puro instinto, cariño.

Tengo hambre.

¡Oye, soldado!

Danos algo de beber.

Aquí tienes.

- Basta. Es suficiente. - Como quieras.

Ustedes Io están haciendo.

- ¿Haciendo qué? - Tú Io sabes bien.

De noche, cuando armamos el campamento te acercas sigilosamente a su lado.

¿Y?

¿Me mostrarías cómo se hace?

Así sabré qué hacer.

- ¿Aquí? - No.

Detrás de los arbustos.

No tengo ganas de hacerlo ahora.

Insisto en que tengas ganas ahora mismo.

Eres mi criada. Harás Io que te diga.

¡Ve!

Tú.

Ven.

Vamos, soldado, yo te tomaré a ti.

Te siento.

Vamos, mi soldado, mi soldado valiente.

Kathleen, puedes parar ahora. He visto suficiente.

- No puedo parar. - ¡He dicho que pares!

Debemos seguir.

- ¡Basta! - ¿Qué estás haciendo?

¡Detente!

¡No corras! ¡No huyas de mí!

Te tengo.

¡Qué linda sorpresa! Estábamos cazando.

Mi hijo, Steven.

He anhelado este encuentro, señor.

He contado las horas.

¿Éste es otro truco, padre? ¿Esta maldita cacería?

- Lo hice enojar. - No. Está un poco aturdido por tu belleza.

¿Por qué no tomas mi caballo, querida, y cabalgas con Steven?

- Realmente he contado las horas. - ¿De veras?

Hasta esta mañana, ni siquiera sabía que existías.

Pero recibí una propuesta de matrimonio firmada por "Arnolfini".

Debe haber sido mi padre.

Pero nos casaremos.

- Seguramente sabes eso. - Sí. Pero me niego.

¿Por qué? ¿No te gusto?

Me gustas Io suficiente.

Pero no necesito una esposa ahora. Sería una distracción en mis planes.

¿Qué planes?

Ser un erudito y un científico.

Investigar la naturaleza e inventar cosas nuevas. Y no necesito una mujer para eso.

- ¿Adónde vas? - ¡No necesito un hombre para cabalgar!

¡Agnes! No seas infantil. ¡Espera!

¿Qué estás haciendo en este lugar inmundo?

¿Buscas algo?

Leí un libro en la biblioteca del convento, sobre el amor y la magia negra.

Había un capítulo que me fascinó.

- ¿Qué fue Io que te fascinó? - Una raíz mágica. La mandrágora.

Crece en un lugar como éste.

Si un hombre y una mujer la comen, se amarán para siempre.

¿También decía por qué había que buscarla en este lugar en particular?

Las monjas tacharon muy bien esa parte.

Cuando cuelgan a un hombre, eyacula...

y su semen cae en la tierra.

Allí es donde crece tu mandrágora.

Eso explica por qué tacharon esa parte.

¿Qué te dije? La mandrágora.

Toma, mitad cada uno.

Cómela, y nos amaremos para siempre.

- Tonterías. - ¿La has probado?

Claro que no. Cualquier erudito te diría que es una tontería.

Y tú quieres investigar la naturaleza.

Creí que los científicos de verdad no creían en rumores...

que tenían que investigar por ellos mismos.

Bien, yo la comeré. Me gusta probar las cosas.

Está bien.

Creo que está funcionando.

Me siento...

extraña por dentro.

Agnes, ¿no crees que es un simple nabo?

No.

Es una raíz mágica.

Siento un hormigueo en todo el cuerpo.

Siente aquí.

Siente cómo late por ti mi corazón.

Ahora nada nos separará.

- ¿Quiénes son? - Son peregrinos.

SóIo son monjes peregrinando.

- ¿Podemos darles limosna? - Claro.

Tomen.

- Señor. ¿Una limosna por el amor de Dios? - Recuerde a los peregrinos.

- Gracias, mi señor. - Por el amor de Dios.

- Dios Io bendiga. - Limosna, señor.

Una limosna para los pobres. Por favor.

Gracias.

Dios Io bendecirá.

- ¿Una limosna, señor? - Por el amor de Dios.

- Gracias, señora. - Dios la bendiga.

Gracias, erudito.

- Ataquémoslos. - ¡Padre!

¡Una emboscada!

¡Cuidado!

¡Entra! ¡Muévete!

Saquen los palos de las ruedas.

Entra.

A la carreta.

¡Entra!

¡Esto es de mí para ti...

por mi bebé!

Vamos. ¡Vámonos!

¡Bájate de la carreta!

Está bien, amigos, vámonos.

¡Mamá, somos ricos!

¡Somos ricos! ¡La estatua tenía razón!

¡La muchacha!

Es Arnolfini, mi antiguo patrón.

Tráele una jarra de vino.

Le daremos la bienvenida.

Nos emboscaron los mercenarios que echó de la ciudad.

¿Qué hacían por allí? Por Dios, deberían...

Conociendo a mi novia.

- ¿Y dónde está? - No Io sé.

La han raptado.

La quiero de vuelta, Hawkwood.

Debemos ir tras ellos, usted y yo.

Mis días como soldado terminaron, Steven.

Le compré mi libertad a tu padre, a un precio alto.

Lo necesito, Capitán.

Mi padre está gravemente herido y yo no soy un soldado. Debe hacerse cargo.

Ya he cumplido mi tiempo, muchacho.

Y ahora tengo a Clara.

- Y tengo almácigos que plantar. - ¿AImácigos?

Mi padre está casi muerto.

A mi novia la han capturado.

¿Y usted habla de almácigos?

¡AI diablo con sus almácigos!

¡Me importan un bledo!

Esa mujer está loca, Hawkwood. Ataca a la gente sin razón.

Váyase al diablo. Su hijo la provocó.

Es peligrosa. Es una lunática. Haré que la encierren.

No es peligrosa ni lunática y usted Io sabe.

Sí, pero haré que la encierren de todas formas.

- No podría. - Capitán...

ha estado a su servicio el tiempo suficiente como para saber Io convincente que es.

Eres tan duro como yo.

Si es necesario.

¡Somos ricos!

¡Es hermoso!

Baila para mí. ¡Baila!

- Eso es mío. Dámelo. - Vamos, devuéIvemelo.

- No, ¡es mío! - ¡No!

No habrá más "mío" ni "tuyo".

Somos todos iguales.

Como ejemplo, deberíamos vestirnos igual.

Eso me gusta.

- ¿Por qué no usamos todos el mismo color? - Sí.

- Todos nos vestiremos de rojo. - ¡Sí!

- Quiero ser un soldado rojo. - ¡Yo odio el rojo!

- El rojo es para las prostitutas. - Mira quién habla.

Abriste tus piernas a todo hombre que pasara.

Ahora soy la mujer de Martin.

- ¿No es cierto, Martin? - Es cierto.

Siempre serás mi mujer.

Sácate eso y te conseguiré uno rojo.

- Eso te queda bien, Pequeño John. - Gracias.

- ¿Saldrás así? - Mira mi chaqueta roja.

- Quiero medias rojas. - Todos iguales, todos de rojo.

Es demasiado pequeño. Dame uno más grande.

Aquí tienes.

Todos de rojo. Todos iguales.

- Mira a ése. - Sí, pequeño desgraciado.

¿Soy hermosa?

Calla, soldado. No les digas.

Te Io suplico.

Mi familia es rica. Te darán dinero.

Todo el dinero que quieras.

Por favor.

No me traicionen, soldados. Tengo dinero, miren.

¿Por qué estás tan asustada?

Todo está predestinado.

La vida sigue su propio curso.

¡Miren a este angelito!

San Martín nos envió a un angelito para jugar.

- Un ángel para Summer. - ¡Y para mí! Compartimos todo.

Toma, ángel, te mostraré el cielo.

Dámela, Summer. Los ángeles me enloquecen.

- ¡Bájenme! - ¡Dámela a mí!

¡Baila, angelito!

- Dámela a mí. - ¡No me toquen!

¿Tocarte? Nadie te está tocando.

- Me ocuparé de que les den dinero. - ¿Dinero? Ya tenemos dinero, pequeña.

¡Mi suegro es Arnolfini!

- Mi señora. - Nuestra señora.

Les pagará con oro...

- si no me lastiman. - ¿Oro?

- Éste es el único oro que conozco. - ¡Déjenme!

¡Ella está de rojo! ¡Sáquenselo!

- ¡Nos la llevaremos! - ¡Nos gusta!

- ¿Quién será el primero? ¡Una virgen! - ¿Estás segura?

¡Viólenla!

Ahora es mía.

Kars, mira Io que tengo.

Vamos, ayúdame, querida.

- Lo haremos sin piedad. - Es toda nuestra, Summer.

- ¡No! - Sosténganla. Tomen sus piernas.

Ayúdenme con mis pantalones. Vamos.

¿Quién sigue?

Levántenla.

Sosténganla con fuerza.

Escupan.

Veamos si este ángel sangra.

Muévanla.

Muéstrame tu cara.

Mírame. Muéstrame tu cara.

Primero éI, después yo.

Tómala.

Vamos, grita.

No conseguirás que grite.

Si piensas que me lastimas, te equivocas.

Me gusta.

¿De veras?

Yo te tomo a ti.

Martin, te está cogiendo a ti.

Miren esto. A Martin Io están violando.

Que no te lastimen.

Te siento.

Estoy seguro de que sí.

Sigue, amor. Vamos, mi valiente soldado.

- Mi valiente soldado. - ¿Terminarás con eso?

¿Has terminado?

Yo sí.

No, por favor, sóIo tú.

Quiero ser sóIo tuya. Por favor.

El siguiente.

- ¡Kars, termínala! - Kars, sácalas de mi camino.

¡Fuego!

¡Corta eso!

¡Se quema San Martín!

- ¡Mamá, San Martín! - Se está moviendo.

- Es un signo. - Se está moviendo.

- Cardenal, es un signo, ¿verdad? - Sí, apunta al futuro.

- Nos dice que nos vayamos. - ¿Adónde? ¿Cómo Io sabe?

¿No Io ven?

Si San Martín apunta en esa dirección, iremos hacia allí.

Martin, ¿por qué no podemos quedarnos y disfrutar de esto?

No iré a ninguna parte. Quiero mi parte y que se muera el resto.

¡San Martín Io ordena! ¡Y es una orden que debe ser obedecida!

- Es una señal muy clara para mí, Miel. - Entonces, vámonos.

Muévanse todos. Nos vamos.

Vamos, Polly.

- Carguen la carreta. - Vámonos.

Una víctima de la plaga. ¡Aléjense!

- Cúbranse la boca. - Eso no sirve de nada.

Dicen que puedes contagiarte por el aire podrido.

Se dicen muchas tonterías.

Cuando la gente no está segura, inventa cosas.

¿Qué es eso?

¡Tú! Espera un momento.

Capitán, el vestido de Agnes.

¿Dónde conseguiste esto? ¿Dónde conseguiste este vestido?

- ¡Déjela en paz! - Este vestido, ¿dónde Io consiguió?

Eran harapos que encontró en un campamento abandonado.

Se Io arrancaron, Capitán.

Esa escoria asquerosa.

¿Dónde Io encontraste, querida?

- Había carretas, ¿verdad? - ¿Hacia dónde se fueron?

- Vamos muchacha, habla. - Sí. ¿Por qué no dices algo?

Abre la boca, hija.

Unos soldados...

tipos grandes como ustedes, la violaron cuando era una niña...

y luego le cortaron la lengua por diversión.

Vamos, amigo. Aquí no nos dirán nada.

Summer, ¿alguna señal nueva?

No. Creo que nuestro santo se durmió.

Nunca teman. Habrá una señal.

El santo se toma su tiempo.

¿Tienes hambre?

¿Quieres más?

- Prueba ésta. - ¡No!

Si gritas, te cortaré la lengua.

¡Maldita sea, Martin! ¿Qué diablos haces?

- ¿Qué está pasando? - La estatua se movió de nuevo.

Martin, ¿por qué paras?

- ¿Por qué paramos? - La estatua se movió.

- San Martín se movió de nuevo. - San Martín se movió.

¿Qué quiere decir?

Está apuntando...

a un castillo.

Allí es donde quiere que vivamos.

- Toma la cuerda. - La tengo.

Muévanse.

Tú vendrás conmigo.

- ¿Por qué? - Puedes mostrarme el camino, princesita.

Tú conoces el interior de un castillo.

Sube.

- Sostente. - Vamos.

Sí, ahora. Vamos.

Estaré aquí. No te dejaré.

- ¡Demonios! - Sí.

Vamos, querida.

Vamos. Por aquí.

Por aquí.

¡AIto!

¡Guardias! ¡Deténganlos!

- ¡No tienen salida! - ¡AIto ahí!

- ¡Muévanse! - ¡Síganlos!

¡No!

Por favor, ¡no los lastimaremos!

- Aquí. - Agarren a ese hijo de perra. Mátenlo.

Martin, ¿me encargo de ellos?

¡Por favor, no nos mate!

Haremos Io que sea por usted.

Come bien, ¿sabrá cocinar?

Averigüémoslo. Cocínenos algo. Vamos, a la cocina.

- Vamos. - Entren.

Vamos, es hora de comer.

Tú, apúrate. Vamos, trae más vino de la cocina.

¡Vamos! ¡Es hora de cenar!

¡Vengan todos!

Saca tu trasero flaco de aquí. Tu lugar está en la cocina, no con nosotros.

- Ahora soy uno de ustedes. - ¡Sal de aquí!

Celine, bebe un trago.

Toma, Polly, bebe un whisky.

Agnes, siéntate.

Damas y caballeros, por quién nos guía...

San Martín.

Y por sus ayudantes valientes.

- ¡Por nosotros! - Por todos nosotros.

Tenemos riquezas, tenemos un castillo. Ahora somos nobles.

¡Cómo te atreves, escoria!

Aquí, Kars, puedes chupar todo Io que quieras.

- Basta, me estás excitando. - No, no hay pimienta. Oye, la pimienta.

Aquí está. Métesela a Orbec en el trasero. Eso Io hará moverse.

- Toma, mamá, la pimienta. - ¡Hijo de perra!

Mamá, compórtate.

Me encanta.

Mírenlo, haciéndose el caballero.

- Cállate. - Oye, Martin, no te cortes.

Exactamente.

Ten cuidado, Martin.

O derramarás esa sangre azul preciosa.

De ahora en adelante comeremos así.

Quien no pueda, seguirá siendo el mismo estúpido.

Tienes razón, Martin. ¡Los cubiertos son parte de nuestra vida!

Ayúdame.

Así.

Es fácil.

Toma, Celine, usa el tenedor.

El dedo es más viejo que el tenedor. Y puedes hacer más con éI.

Mi señor.

Mi señor, su baño está listo.

- Tu baño, Martin. - Lo necesitas, puerco sucio.

Está bien.

Por el rey y la reina del castillo.

Por los amantes.

Donde ella va, yo voy.

La tina sóIo tiene espacio para dos, Summer.

Entonces nosotros nos bañaremos primero y ustedes después.

Adelante.

¡Hijo de perra!

Necesitas una lección.

Sí, necesita refrescar su catecismo.

¿Quién te trajo a este castillo, Summer?

San Martín.

¿Y quién abrió las puertas del castillo?

¿Quién tendrá a la chica?

Felicitaciones.

Bien pensado. Pero no me desobedezcas de nuevo.

- ¿Necesitas ayuda? - No. Me desvestiré yo misma...

esta vez.

Sin que me veas, por favor.

Está bien.

- Eres tan hipócrita. - ¿Qué quieres decir?

Tienes una cara inocente, pero pies traviesos.

Bueno, un pecado no es pecado si nadie Io ve.

- ¿De veras? - Sí.

Es lindo.

Lindo y tibio.

¿Puedo mirar ahora?

Este castillo y todo en éI nos pertenece.

Todo el mundo nos pertenece.

Saquémonos la tierra de los úItimos días.

¿Crees que es tan fácil?

Quizá si te froto bien fuerte.

¿Qué estás haciendo? SuéItame.

- Puedo sentirlo. Quiero verlo. - No.

Tu piel es tan suave.

Siempre quise una chica de piel suave.

¿Y cuando estabas con alguien más?

Me imaginaba que eran suaves como tú.

Así.

Yo también puedo imaginar que eres alguien más.

SóIo cuando estés aburrida.

¿Estás aburrida?

No.

Demonios.

No somos demonios, hija.

Te ayudaremos.

Busca al padre George.

Chimenea.

Toma, bebe.

Demonios, por la chimenea.

Los demonios de la chimenea los mataron.

Está muerta.

- ¿Demonios? ¿Qué quiso decir? - Son sueños de una campesina con fiebre.

¿Una campesina con una cruz de oro y un camisón de seda?

Lo dudo.

No puede haber venido de lejos. Sus pies estaban casi intactos.

Dele un entierro cristiano, padre.

Madre de Dios.

La plaga.

Dios, Miel, deja de tocar eso. Me estás volviendo loco.

Busco los acordes.

Toca algo espiritual, Miel. El Señor guiará tus dedos.

ÉI Io hace bastante seguido.

Mira Io que tengo para ti.

Miren eso.

¿Pueden creerlo?

- ¡Maldita sea! Está de blanco. - Los dos están de blanco.

¿Y qué?

Es nuestro líder. Debe llamar la atención.

- Buenos días, Martin. - Buenos días.

Buenos días a todos.

¿No es un día maravilloso?

El blanco te queda bien. Es Io mejor para las vírgenes.

Kars, ¿qué pasa?

Creí que nos vestiríamos de rojo.

La ropa roja está sucia. ¿AIgo más?

Parece que ya no eres el mismo Martin.

Bueno, Io soy y no Io soy.

Soy Io que siempre quise ser.

Excepto que llegas 20 años tarde.

Cantemos.

No te conviertas en soldado si no piensas luchar duro

Duerme, come y bebe lo que puedas y ten sexo todas las noches

Los soldados pelean para ganar los laureles

A veces la única paz que encontramos

Es la paz que obtenemos de una herida

No te conviertas en soldado si no piensas luchar duro

Duerme, come y bebe lo que puedas y ten sexo todas las noches

¡Jinetes!

Abajo.

¿Por qué no vas a saludar al muchacho?

- No. - Vamos.

¿Por qué?

- Sé amable. - Ve.

Agnes, ¿estás bien?

Sí. Estoy bien.

Pasándola bien.

Deben de estar obligándola a decir eso.

Creo que Io dice de verdad.

Agnes, ¿eres su prisionera?

¿Qué pasa?

Puedes caerte.

¿Dónde están los demás?

Aquí.

¡Recoge a tu capitán!

Herman, sáquenlo de aquí.

¡Joven Arnolfini, sube! ¡Te cogeré gratis!

¡Bastardo! Si lastimas a Agnes...

- ¡La lastimamos noche y día, amigo! - ¡Y le encanta!

Vete a casa, Steven. Ella no te quiere.

Escúchenme.

Si la liberan, pueden quedarse con el botín.

Tienen mi palabra.

- Como tuvimos la palabra de tu padre. - Ya tenemos tu botín.

¡Vamos, Steven!

¡Arnolfini, vete al infierno!

¡Vamos!

- La niña. - ÉI también tiene la plaga.

Peste bubónica.

¡Maldita sea!

- ¿Tiene alguna oportunidad? - Es fuerte.

- ¿Y? - Le tomará más tiempo morir.

El sangrado es totalmente inútil.

La práctica del sangrado viene de los romanos.

Es un remedio efectivo.

Los cementerios están llenos de tus "remedios efectivos".

¿Por qué no pruebas algo nuevo?

Según un libro árabe nuevo, debes cortar las ampollas.

Ningún charlatán árabe me dirá...

cómo ser médico.

Tonto anticuado.

Haz Io que éI dice.

Los paganos no tienen nada que enseñarme.

Cortar las ampollas no es cristiano.

Necesitaremos seis caballos. Los usaremos por pares.

Necesitamos más ruedas.

- Desmantelen todas las carretas. - Tomen las ruedas de esas carretas.

¡Sal de ahí, perro estúpido!

¡Sal! ¡Vamos!

Está envenenada.

Me despertaron los martillos. Me asustan.

El joven Arnolfini está tramando algo.

Sí, me quiere a mí.

Nunca se dará por vencido.

Yo tampoco.

Sí, Io sé.

Tú preferirías tirarme de la pared que devolverme a éI.

¿No es verdad?

Es Io que pensé.

Realmente te gusta ese chico.

SóIo Io conocí por media hora.

Ésa no es una respuesta.

ÉI es tú, sóIo que más joven.

Entonces debes amarlo.

¿Y a mí?

A ti también.

Tú eres éI, sóIo que más grande.

Será mejor que elijas.

No hay elección.

El ganador se lleva todo.

No. Sí éI gana, comenzará su vida de casado enviudando.

Te necesito...

aquí.

Una abertura.

Veamos si se quema.

No se quema, Martin.

¡Mamá!

- ¡Cristo! ¡Nos matará a todos! - ¡Cállate!

Dios está con nosotros.

- Bien, vámonos. - ¡Síganme!

¡Vamos, muévanse! ¡Rápido!

Necesitamos a San Martín en la pared.

- AI diablo con San Martín. - Eso es una blasfemia.

Así es.

Señor, demuéstrame que te sigo a ti y no a un hombre.

¡Bajen el puente!

¡Vamos, Martin!

¡Una bomba!

¡Cuidado! ¡Una bomba!

- El siguiente. - Terminemos con ellos.

Capitán, esto es imposible. Usted...

¿Steven?

Está muerto. Están todos muertos.

Tú y yo, amigo...

destruiremos a la escoria.

¡Martin! ¡Maldito seas para siempre!

Es un héroe, no hay duda.

Nuestro héroe.

- Mira, Summer. - ¡Sí!

¡Cuida tu espalda, Orbec!

¡Lo mataré por ti!

Siéntate.

¡Cobarde! ¿Por qué no luchas como un hombre?

Yo era un hombre.

¡Orbec nunca fue un hombre!

Mira el castillo.

Me encanta el castillo.

- ¿Qué fue eso? - ¿Es parte de la obra?

- ¿Quién hizo eso? - Es una señal.

- ¿Quién arruinó mi obra? - Allí arriba, en el árbol.

- Kars, busca una cuerda. - Es un soldado.

- ¡Oye, tú! - En mi boca.

Dame una soga.

- Vaya, vaya. - Miren eso.

- El joven Arnolfini. - Disculpa.

¿Es amigo tuyo?

No. Es sóIo un perro.

Eso eres Steven.

Vamos, Steven. Ladra, por favor.

Vamos. Por mí, por favor.

¡Mira, tengo una cadena de perro!

Vamos, perro. Vamos.

Serás mi perro faldero.

Qué lástima. A los perros falderos siempre se los castra.

Arnolfini, esto es por tu padre.

Úsenlo como blanco.

¿Te gusta?

Aléjense. Salgan del paso.

Atrás, Orbec.

Dale en las bolas, hombre.

¡Vamos, aciértale!

- ¡Muerte a Arnolfini! - Silencio.

Dispárale.

- No. - Inténtalo.

Vamos, princesita. ¡Dispara!

Dispárale. ¡Vamos, dispárale!

¡Aprieta el gatillo!

¡Vamos, dispara! Apunta al corazón.

¿De dónde vino eso?

Hola.

Es un perro.

Averigüemos qué significa.

- Vamos. - Vamos, Miel.

No Io toquen.

- Ese perro estaba en mi campamento. - ¿Y qué?

Lo vi beber sangre infectada.

Debe haber muerto por ello.

Es la plaga.

Estás mintiendo.

No, Martin. Si Io tocas, todos moriremos.

Lo juro.

Maldito seas.

¡Dios mío! Es la plaga.

Está en todas partes. Ya infectó todo.

- ¿Qué haremos, Miel? - Tomen algo de oro y corran.

Todos se quedarán.

- No hay nada que temer. - ¿Temer?

¡Dios mío! La plaga está aquí, idiota.

¿Por qué piensan que éI sobrevivió?

Ha sido salvado para advertirnos.

¿Cardenal?

Sí, es una señal directa del cielo.

Dios mío, ¿otra señal? Todo es una señal.

Morir como ratas será una señal.

- Debemos irnos. - ¡Cállate!

- Tenemos que irnos. - No.

- Martin dice que no puede pasarnos nada. - ¡Correcto!

¿Qué hacemos ahora?

Todo Io que tenemos que hacer...

es quemar la carne...

y nuestra ropa.

Sáquense la ropa. Vamos.

De acuerdo.

Puedes decírselo o no.

Es hora de elegir, Agnes.

- Vamos, Pequeño John. El desayuno. - Tengo hambre, mamá.

Mira, Summer, mírame.

Mira mi nueva ropa.

Mi cabeza.

Yo también, mamá.

- ¿Qué pasa? - ¿Qué le pasa a ella?

Mira, mamá. Mira Io que hay en la jarra.

El perro.

Debe haberse caído en el pozo y no Io vimos.

Es la plaga.

¡Dios mío! ¡Ay, Cristo! Acabo de beber la misma agua.

Yo también, mamá.

Estúpido.

No quisiste que nos fuéramos anoche, mientras tuvimos la oportunidad.

Estabas demasiado ocupado jugando al santo.

CáImate.

¿Qué quieres decir con "cáImate"? ¡La plaga no la calmará a Celine!

Me están guiando.

¿Guiando?

¡Estás guiado por tu lujuria, pavoneándote de blanco con esa prostituta!

¡Y nos has guiado a todos al infierno, bastardo!

¡Deténganlo!

- Córtenle el cuello. - ¡No!

Ahóguenlo en su propio veneno.

¡Arrójenlo al pozo!

¡Déjenme!

¡Soy el elegido!

San Martín.

¡Más veneno!

- ¡Nada hasta el infierno! - ¿Te gusta el agua?

Vamos.

¿Qué esperan? La plaga aún es peligrosa.

- Tomemos Io que es nuestro y partamos. - Vamos.

- Tomen todo Io que puedan cargar. - ¡El oro!

- Duele. - Tranquilo, cariño.

¿Me oyes?

¿Qué quieres?

Tengo la llave de tu cadena.

Arrójala. Y yo te sacaré.

- Idiota, no puedo alcanzarla. - Qué lástima.

Será mejor que me saques primero.

Y luego te liberaré.

Perdóname por confundir Tu señal.

- Está loco. - Siempre Io estuvo.

- Toda esa locura sobre la estatua. - No, tenía razón.

Pequeño John, nos vamos.

¿Qué te pasa?

Tengo que elegir.

- Toma los dos, tonta. - Sí.

Vamos. Dame tu mano.

Estoy muy cansado, mamá.

Dios mío, éI también la tiene.

Nos están castigando por ser prostitutas.

Deja de decir tonterías.

- Señor, no me dejes morir. - Otro lunático.

Ven.

- ¿Qué me pasa, mamá? - Nada, querido. SóIo estás cansado.

Ven y recuéstate un rato.

Tenemos suficiente, Orbec.

- ¿AIguien viene con nosotros? - Sí, yo.

Kars, vamos, tengo suficiente para los dos.

Está muriendo, Summer. Espera. No puede durar mucho más.

Salgamos de aquí. Este lugar huele a muerte.

Espera a Kars.

Por favor, todos moriremos si seguimos esperando aquí.

Esperaremos.

Vámonos.

Sal de aquí, Miel. Estoy muerto.

¡La llave!

Vamos.

¡No, regresa!

¡Maldito seas! ¿Adónde vas?

¡Libérame!

¡Bastardo, libérame!

Confía en mí!

¡Dijiste: ¡"Palabra de honor"!

- Por el amor de Dios. - No pensaste verme de nuevo, ¿verdad?

Estaba yendo a ayudarte.

Se te ocurrió un poco tarde.

Creí que estabas muerto.

Te amo, Martin.

Sí. Me amas.

Cuando te conviene.

¿Por qué a mí?

- ¿Estás listo? - Vámonos.

Arnolfini está allí afuera.

- ¡Oigan! - ¡Oye, Arnolfini!

¿Querías verme?

Martin, todos desearán haber muerto.

Tu hijo morirá primero.

- Su hijo ya está muerto, señor. - No.

Está sano y salvo.

¿Qué nos pueden ofrecer?

Muéstrenmelo.

Busquémoslo.

Erudito.

Summer, cuida la puerta.

Tranquilo.

¡Padre!

Vamos.

SáIvate.

- Qué diablos... - Estoy sangrando.

- ¡Hawkwood! - ¿Qué diablos está haciendo?

Vamos.

¡Hawkwood, bastardo!

Ven, angelito.

¡Te veré en el infierno!

¡Muere!

Por favor no me lastimes, Martin.

- Por favor. - Mira.

Eres parte de mí.

Nunca me ha importado nadie...

excepto tú.

Hubieras sido una novia hermosa.

¡Atrás!

¡Dios mío!

Te mataré, maldito.

Steven, ven.

- ¿Dónde está Martin? - Está muerto.

Por aquí.

¡Ven!

Vamos.

- ¿Qué hará? - La ciencia nunca se queda quieta.

Cortaré las ampollas.

- ¿Qué quieren? - Ven con nosotros.

Tenías razón sobre la mandrágora.

Nunca Io dudé.

¿Qué pasa?

Acabo de darme cuenta de todo Io que me ha pasado.

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