All language subtitles for The Fastest Gun Alive (1956) Glenn Ford, Jeanne Crain, Broderick Crawford

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Original subtitles

LLEGA UN PISTOLERO

Busco a Fallon.

¿Eres tú el que dicen que busca a Fallon por todas partes?

- Exacto. - Yo soy Fallon.

Entonces tú eres al que busco.

- ¿Nos hemos visto antes? - No.

- ¿Y por qué esta pelea? - No es una pelea.

- Dicen que eres más rápido que yo. - ¿Sólo eso?

Sólo eso.

- Y quieres averiguar si es verdad. - Eso es.

Señor,

yo no quiero pelear,

- pero no me obligue. - Sr. Fallon,

le obligo porque tengo que saberlo.

Si no hubiera llovido anoche, no nos habríamos encontrado.

A la larga sí, Sr. Fallon, ¡porque necesito saberlo!

No me deja demasiada elección, ¿no?

No si, como dicen, es más rápido que yo.

Me llamo Vinnie Harold.

Ese dinero es para su lápida.

Que graben que lo mató el hombre más rápido que hay.

- Eso no es cierto. - ¿Qué?

Hay alguien más rápido que usted.

- ¿Quién es? - Ya lo averiguará.

- ¿Quién es? - Lo averiguará...

cuando menos lo espere. En el lugar menos esperado.

No me has visto sacar.

¿Cómo puedes decir que hay alguien más rápido?

¿Cómo puedes decir que hay alguien más rápido?

Porque siempre lo hay.

No importa lo rápido que sea, siempre hay alguien más rápido.

- ¿Cómo ha ocurrido esto? - Fallon sacó primero.

Es verdad, sheriff.

Muy bien, monta en tu caballo y vete.

No queremos gente como tú aquí.

¿Dónde podemos reponer a los caballos?

- Aquí no. - Tenemos dinero. Pagaremos bien.

También tienes tres minutos para salir del pueblo,

y yo no los malgastaría.

"No importa lo rápido que sea, siempre hay alguien más rápido."

¡La bolsa o la vida!

¿Te conformas con un caramelo de menta?

- Bueno... - Vamos.

De acuerdo.

¿Sabe tu madre que estás tan lejos del pueblo?

Venga, sube. Te llevaré a tu casa. Vamos, hijo.

Papá dice que cuando sea mayor, me comprará un arma de verdad.

¿Cuánto falta para que sea mayor, Sr. Temple?

Aún te queda un poco.

¿Por qué no lleva un arma como los demás?

- Nunca la he necesitado. - ¿Ni siquiera tiene un arma?

¿Por qué no dejas de hacer preguntas estúpidas?

Me refiero a que un arma puede meterte en muchos problemas.

- Necesitas un tiro ganador, Eric. - Sé lo que necesito.

Hola, George. ¿Una de dobles, tú y yo contra Harvey y Walker?

Hoy no.

- ¿Qué le pasa a George? - ¡Silencio, intento tirar!

Ya nunca quiere jugar. Y antes no se perdía una partida.

- ¡Silencio! - No perdemos gran cosa.

Mira, Lou, no me malinterpretes. No tengo nada contra George...

Es sólo que... Hay algo en él que no comprendo.

- ¿Como qué? - No sé lo que es.

No sabría explicarlo.

Se comporta de un modo extraño.

- Buenos días, George. - Buenos días, Ben.

Te la vas a ganar, jovencito. Tu madre te está buscando...

por todo el pueblo.

¿Puedo decirle que le estaba ayudando en el reparto, Sr. Temple?

Eso sería mentir, ¿no, Bobby?

Podrías decir que me acompañaste parte del camino.

- Eso sería cierto. - Gracias, Sr. Temple.

- ¿Qué es esto? ¿Qué haces aquí? - No me trates como si fuera...

de porcelana. El médico dijo que el ejercicio me sentaría bien.

Dijo que dieras largos paseos, no que cargaras...

No soy la primera mujer que va a tener un niño.

- Ocurre todos los días. - Lo sé.

- No te oí marcharte esta mañana. - No quería despertarte.

Debía llevar unas provisiones a Tucker Eddy. Eso es todo.

- Te prepararé el almuerzo. - Ahora no.

Pero no has comido nada, y querrás algo.

No tengo hambre, eso es todo, no tengo hambre.

Entonces, empecemos con el inventario.

- Hoy no. - Eso dijiste ayer.

- Lo sé, pero... - Y antes de ayer y la semana pasada.

¿Qué más da no hacerlo hoy?

- George. - ¿Qué?

Tucker Eddy vino por sus provisiones no hace ni una hora.

Últimamente, el almacén empieza a ponerte de los nervios, ¿verdad?

- No, no... - Cada vez que puedes te escapas.

- No es nada... - Esta noche no has dormido bien.

No parabas de dar vueltas. ¿Qué te pasa, George?

- Nada... - ¿Es lo mismo de siempre...?

- No... - Llevas así varias semanas.

- Me tienes preocupada, George. - No te preocupes.

No hay nada de lo que preocuparse. Vamos.

Lo sé. Está bien. ¿Qué es esto? ¿Pendientes nuevos?

Son muy bonitos. Bonitos de verdad.

No te preocupes por nada, ¿de acuerdo?

Te diré lo que haremos. Haré el inventario mañana.

Te lo prometo. ¿Sabes una cosa?

Me tomaría ese almuerzo.

Los padres que esperan un hijo también necesitan comer.

- Estás muy guapa, Teresa. - Gracias, Eric.

- Vamos, Eric, baila para nosotros. - Sí, tienes que bailar. Vamos.

- Vamos, tocaré para ti. - No quiero bailar.

- Vamos, baila. - Sí, Eric, baila para nosotros.

- ¿Y qué queréis que baile? - Pega algún brinco.

Y haz alguno de tus trucos. Vamos.

Vamos, baila, Eric. Nosotros te seguimos.

Vamos, chico, diviértete un poco.

- ¡Eric! - Hola, Ray. Sí.

- Ven, George. Tómate algo. - Ya sabéis que George no bebe...

nada más fuerte que la sidra. ¿Verdad, George?

- En efecto, Harvey. - Mi padre solía decir...

"No te fíes del hombre que no bebe".

Les estaba contando que mi hijo vuelve a casa mañana.

¿Y sabéis qué? Lo convertiré en el mejor zapatero que hayáis visto.

No todo el mundo sabe hacer botas.

No todo el mundo sabe criar ganado.

Hay que ser un verdadero hombre para criar ganado.

Como el doctor o como Ben.

Trabajar con las manos.

Se hace algo, y uno se siente orgulloso de ello.

Es un sentimiento que sólo un hombre consigue con su trabajo.

Las mujeres no son capaces. Se dedican exclusivamente...

a sus maridos y a sus hijos. El hombre es diferente.

Él puede amar un pedazo de tierra como si fuese su propia piel.

Y puede amar su trabajo y enorgullecerse de él.

- No hay nada malo en ser tendero. - Nadie ha dicho que lo haya.

Es lo que ha querido decir.

Perdóneme, Brian.

- Necesitaba un poco de aire. - Te consume por dentro, ¿no?

- Nada me consume por dentro. - ¿Quieres hablar de ello?

- Quizá te iría bien hablar de ello. - No hay nada de lo que hablar.

- Lo veía venir. Hace semanas. - Estás imaginando cosas de nuevo.

¿De verdad? ¿También las imaginaba en Dodge City,

Deadwood, Cheyenne? ¿Era yo?

- Aquello ya pasó. - Eso dijiste entonces también.

Conozco los síntomas:

irritabilidad,

noches en vela mirando al cielo...

Y no quieres hablar de ello. Eso es lo terrible y tú no...

- Dora. Por favor. - Me pregunto...

¿Quieres dejarme solo?

Lo siento. Ven aquí, lo siento.

Lo siento.

Hemos vivido bien en este pueblo, George.

Durante cuatro años hemos tenido una buena vida.

No la estropees ahora. No ahora que llega el bebé.

Pensemos en nuestro hijo.

Te prometo que todo irá bien.

- Te lo prometo. - Sabes que quiero creerte.

Pero esta vez, si no estás seguro,

seguro de verdad,

no tendremos alternativa.

Han matado a Clint Fallon en un tiroteo.

- Ha ocurrido en Silver Rapids. - ¿Quién lo mató?

Vinnie Harold. McGovern trae un botón de la camisa que llevaba...

cuando lo mataron.

- ¿Quién provocó la pelea? - ¿Quién sacó primero?

Fue digno de ver.

Nunca vi nada parecido.

Los dos cara a cara, y después ocurrió.

Más rápido de lo que el ojo puede ver.

Deberíais haber visto a Vinnie Harold.

- Calmado y tranquilo como si nada. - Ahí está mi padre.

- Hola, Fred. Qué alegría verte. - Hola, papá, te veo estupendo.

Aquí está. El botón de Fallon. Saltó del cuello de su camisa.

El Sr. Spink confirmará lo que digo, y también Bert.

- Fui testigo. Salió disparado. - Yo lo vi. Fue como él dice.

- ¿Estaba cerca, Sr. McGovern? - A unos 15 ó 20 metros,

quizá menos. Deberíais haber visto a ese Vinnie Harold.

"Quiero que digáis que lo mató el arma más rápida que hay".

¿Qué tal, George? Han matado a Clint Fallon en un tiroteo.

McGovern tiene el botón de su camisa.

- ¿Cómo es ese tal Vinnie Harold? - Frío como el hielo.

Dan escalofríos sólo de mirarle. "De no haber llovido", dijo Fallon,

"no nos habríamos encontrado". Harold le dijo: "A la larga sí".

Espero que la mercancía esté de una pieza. El camino estaba...

embarrado y tuve que tomar la bifurcación. Un viaje horrible.

- Debió ser algo importante. - No lo sabes bien.

Alguien más rápido que Fallon lo ha matado.

- McGovern lo ha visto. - ¿Cuántos disparos hizo Harold?

Tres. No, no. Dos. El último fue el de Fallon.

Dejad que os lo cuente; no hay nadie más rápido...

- que ese Vinnie Harold, nadie. - ¿Estaba Ud. cerca?

- A 12 metros, quizá menos. - ¿No tenía miedo?

¿Miedo? No tuve tiempo de asustarme. Fue muy rápido.

Más rápido que el ojo. Algunos fueron a ver el cadáver.

¿Cuándo llegaremos a Sutter's Bend?

En tres horas más o menos. Aquí tienes, George.

Te echaré una mano con lo más pesado.

Perdone. Tengo la sensación de que lo conozco.

- ¿Nos hemos visto antes? - No lo creo.

Me llamo Spink. Soy perito y viajo mucho.

Podría ser de cualquier parte: Kansas City, Abilene, San Luís...

- Creo que se equivoca. - ¿En Cheyenne? ¿Pudo ser allí?

Su cara me resulta muy familiar.

Nunca he estado en esos sitios ni le había visto antes.

Perdone, señor. Supongo que me he equivocado.

Creedme, yo no lo podía creer. Nadie supera a Vinnie Harold.

Yo estaba a unos nueve metros como mucho. Al descubierto.

- Sin protección. - Qué susto estar tan cerca.

- ¿Eso es todo? - Era como ver a dos gladiadores.

Los dientes castañeteaban, las rodillas fallaban...

- ¿Eso es todo, Mabel? - Sí, eso será todo.

Harold era terrorífico. Los ojos de una bestia.

- Y rápido como una serpiente. - McGovern vio cómo mataban...

a Clint Fallon en una reyerta. Lo vio todo.

Sí, cuéntale cómo empezó todo. Lo que dijo Harold.

- Son 1,12 dólares. - Ha subido mucho el precio.

¿No querréis que os lo cuente de nuevo desde el principio?

No.

McGovern, llevas una hora dando ese discurso.

Esto no es un lugar de encuentro.

Si tenéis algo que hacer, adelante. Si no, es mejor que os vayáis.

Sólo estaba contándole la historia a Del.

Pues cuéntasela en otra parte. Ya la he oído media docena de veces.

- Muy bien. Si es lo que quieres... - Es lo que quiero.

Vamos al bar de Brian. Yo pago la bebida.

Déjame ver el botón.

No deberías haberlo hecho.

- Siempre sentados ahí, hablando. - Lo hacen a menudo.

Nunca les habías dicho nada.

Vi la misma mirada junto a la diligencia.

La mirada que tenías en Cheyenne y los otros lugares antes del problema.

No tenía ninguna mirada.

No pude evitar oír igual que los demás...

Está bien, George, está bien.

Mi madre siempre decía que la forma más sencilla de...

sentirse decepcionada es esperar demasiado de las cosas.

A lo que voy, Sr. Temple, es que a menudo estos rasgos...

llegan hasta nuestra vida adulta. Por eso, al abrir esta caja,

casi me pongo a llorar. De verdad.

Ésa es la caja con su vestido que llegó en la diligencia, ¿no?

Eso pensaba al verla.

Creí que por fin tenía el vestido que llevaba meses esperando.

Y por eso casi lloro al abrir la caja.

- ¿No había un vestido dentro? - Sí, lo hay.

- ¿Y qué pasa con él? - ¿No lo ve? ¿No salta a la vista?

- No, no salta a la vista. - Debe ser daltónico, Sr. Temple.

Daltónico del todo, porque este vestido es marrón.

- Ya sé que es marrón. - Bueno, pues ahí está.

- Yo se lo pedí en azul. - No soy daltónico...

- y Ud. lo pidió marrón, Sra. Tibbs. - Claro que no. Lo pedí azul.

Recuerdo perfectamente... Un momento, por favor.

Lo tengo apuntado en una libreta. Se lo enseñaré.

- No será necesario. - Espere.

Recuerdo lo que le pedí, y recuerdo perfectamente que le dije azul.

- ¿Lo ve? - Y ése es el color que quiero.

Bien.

¿Y qué debo hacer con este vestido que viene de Nueva York?

- No puedo devolverlo. - ¿No puede devolverlo?

- ¡Claro que no puedo! - ¡No me diga!

- Sí le digo. - Quizás lo compre alguien.

Mi propia hermana, quizás. He dicho quizás, ya sabe.

- Me había hablado de un vestido. - Ya.

Nuestras tallas son diferentes, deberá rebajarle el precio.

Claro, claro... ¿Qué quieres, Linda?

- Aún no lo sé. - No toques los caramelos, Linda.

¿Cuándo lo tendrá en azul?

Ya le he oído.

Linda, ¿te importa no tocar los caramelos?

- No tiene que gritar a la niña. - ¿Gritar...?

Por un error con mi vestido, no tiene por qué gritarle...

Nadie comprará los caramelos si los sigue tocando.

Y no le he gritado... Y no me he equivocado.

- Yo me acordaría. - Mire, yo...

Sólo me interesa mi vestido.

Estoy harto de vestidos verdes, azules y rojos...

Estoy segura de que mi hermana comprará éste.

Quédese el vestido, quédese cualquier vestido de la tienda.

Puede quedarse los caramelos, todo... porque...

¡George! ¿Adónde vas?

Va al bar.

No había bebido una gota en cuatro años.

No desde que llegamos aquí.

Quizás si le dijese que he cambiado de opinión,

que me quiero quedar el vestido...

No aguanto la bebida, aunque mi marido sea el dueño del bar.

Odio pensar que haya sido culpa mía...

- No ha sido culpa suya. - El color del vestido...

no me importa tanto. Iré a decírselo.

No se preocupe.

No tiene nada que ver con el color del vestido.

Nada en absoluto.

"Dicen que eres más rápido que yo", dijo Harold.

Luego Fallon le dijo, y puedo ver...

Un whisky.

- ¿Whisky? - Eso es. Quiero un whisky.

¿Pasa algo porque quiera un whisky?

Nada, George, es que nunca te habíamos visto beber.

Lo sé.

Déjala aquí.

- Tómatelo con calma. - ¿Por qué?

Demasiado whisky cuando no se está acostumbrado...

- puede alterarte. - ¿Alterarme?

Eso me gustaría;

alterarme. Tengo la cabeza llena de vestidos de señora, de caramelos,

libros de contabilidad y...

A un hombre no le gusta que lo miren cuando bebe.

- ¿Por dónde iba? - Estaban cara a cara.

Eso es. Y ahí estaban, estudiándose.

"No me deja demasiada elección, ¿no?", dijo Fallon.

"No cuando dicen que es más rápido que yo", respondió Harold.

Y tras eso, fueron al asunto.

El más rápido que yo he visto fue Wyatt Earp.

¿Debía ser alguien vivo y que pudiera hacerle frente a Billy el Niño?

- Es mi opinión. - Ninguno era tan rápido como Harold.

Y sabéis lo rápido que era Fallon. No tuvo ninguna opción.

- ¿Dónde le disparó a Fallon? - En la garganta.

Es difícil sacar más rápido y acertar en la garganta.

Pues así es como sucedió.

Y tiene el botón para demostrarlo, ¿verdad?

Exacto. Y aquí está para que todos lo vean.

Ahora dígales lo que Fallon dijo y luego lo que Harold dijo,

y luego lo que Fallon dijo...

¿Qué te pasa hoy, George?

A algunas personas no les gustan las charlas sobre armas.

Les molestan.

¿Sabes, Harvey? Me imaginaba que dirías algo así.

Harvey cree que uno es menos hombre si no lleva un arma.

¿No es así?

Si un hombre no quiere llevar arma, es cosa suya.

Pero si no la lleva, lo menosprecias.

Vamos, George, nunca he oído a Harvey decir eso.

No tiene que hacerlo.

Harvey, deja que te pregunte algo.

¿Alguna vez has sacado tu arma contra alguien?

Harvey, ¿has oído lo que he dicho? ¿Alguna vez has sacado tu arma...

- contra alguien? - Nunca he tenido una razón.

Exacto. Sólo has sacado tu arma para dispararle a un conejo...

- o a un coyote. - Te equivocas con Harvey, George.

No me equivoco. No tanto como él se equivoca conmigo.

¿Alguien aquí sabe algo sobre sacar un arma?

Mira el modo en que llevas el arma, Harvey, tan arriba.

Un arma no se lleva así. Se lleva aquí abajo, sujeta a la pierna.

Cuando dejas caer la mano, cae sobre el mango, por aquí.

¿Ves? Entonces, cuando la sacas rápido, sale limpia de la pistolera.

Tal y como la llevas, jamás la sacarás de la pistolera.

Y tú, Carl, con ese giro extravagante y toda esa tontería...

Seguro que eres muy bueno, muy astuto con esa arma.

Pero eso no significa que sepas dispararla.

Y McGovern, le voy a decir algo: nadie dispara a la garganta.

Se dispara al pecho o a la barriga. Se apunta a la parte más ancha...

del cuerpo de un hombre.

Eres muy bueno con las herraduras, al menos, eso crees.

¿Cuántas horas al día practicas? Dime. ¿uántas horas?

¿Quizá una? ¿Una, Harvey?

¿Cuántas horas crees que necesitas practicar para ser bueno con un arma?

Yo te lo diré, Harvey.

Seis horas al día, cada día, durante años.

Parece que sabes mucho del tema, George.

Sí.

Ud. Cree que vio algo importante, McGovern. ¿Verdad?

Ud. pensaba que había visto algo importante.

Muy bien, os diré algo que hará...

que me hagáis caso.

¿Sabéis quién soy?

¿Tenéis idea de quién soy?

Soy el revólver más rápido que hay; más rápido que Wyatt Earp,

más que Billy el Niño, que Fallon, y más que el que lo mató.

No me creéis, ¿verdad? ¿No me crees, Harvey?

Está bien, préstame el arma.

- ¡Estás borracho! - Bien. ¿Carl?

- ¿Y tú, Lou? Préstame la tuya. - No, George.

Eso es lo mejor que he oído en muchos años.

El revólver más rápido que hay. Él, George Temple.

- ¿Qué creéis que pretende? - No lo sé.

George Temple es la persona más pacífica que he conocido.

Supongo que su mujer lo meterá en la cama para que la duerma.

- Mañana no recordará nada. - Eso espero.

Sea como sea, debería tener cuidado de con quién se mete.

No todo el mundo tendrá tanta paciencia como yo.

Ahora todo encaja.

Me decía a mí misma: "¿Cómo va a ocurrir sin un arma?".

Ahora todo encaja.

Me dijiste que la habías tirado. Me lo juraste.

Dijiste que la habías tirado en lo más profundo del estanque Miller.

Me describiste cómo se hundió.

George, no lo hagas.

No lo hagas otra vez.

Creen que sólo vendo vestidos y caramelos.

¿Y qué importa lo que piensen?

Tienen que saber quién soy, Dora.

¿Ves, Harvey? Tengo mi propia arma.

¿La ves?

¿La veis todos?

Espero que no causes problemas. No queremos problemas.

- Mira, George. - Quédate donde estás, Del.

¿Vas a causar problemas?

- Brian, quiero dos dólares de plata. - Claro, George.

Brian, quiero que cuentes hasta tres...

y al llegar a tres quiero que dos hombres lancen las monedas al aire.

Del, ¿quieres lanzar uno?

Nadie puede acertar a dos dólares de plata en el aire.

¿Y tú, Lou?

Está bien, George.

Tengo una más aquí. ¿Quién quiere lanzarla?

¿Quién quiere lanzar ésta?

- Yo lanzaré la otra. - Muy bien, Eric, ¿te pones allí?

Lou, tú allí.

Está bien, Brian, empieza a contar.

¿Seguro que no prefieres esperar hasta mañana?

- Hasta que te encuentres mejor. - Nunca me había sentido mejor.

- ¡Empieza a contar! - De acuerdo, George.

Uno...

Dos...

¡Tres!

Aquí hay una. Le ha dado.

Y aquí la otra. Le ha acertado en todo el centro. En todo el centro.

Harvey. ¿Me crees ahora?

Creo que no.

Está bien, ponte ahí.

Justo ahí, Harvey.

¡George!

Aguanta esa jarra frente a ti, Harvey.

- Mira, George... - Frente a ti.

Demasiado alto, Harvey.

Un poco más abajo.

Un poco más. Así. Bien.

Suéltalo cuando quieras.

¡Las bebidas van por cuenta de la casa!

- ¡Ayúdame, Lars! - Claro.

- A tu salud, George. - ¿Dónde aprendiste...

- a manejar así un arma? - No has sido siempre un tendero,

- ¿verdad, George? - Y creía que Harold era rápido.

Si hubiera tenido que enfrentarse a George, estaría muerto...

- antes de tocar el arma. - Caballeros,

tuve un establecimiento en Dodge City y conocí a los mejores revólveres:

Earp, Masterson, Wes Hardin... los vi a todos.

Pero nunca vi a nadie tan rápido como hoy aquí.

- Nunca. - ¡Por George Temple!

¡El revólver más rápido que existe!

Mira su revólver. Está marcado.

Sí, lo está.

- Seis veces. - Seis veces...

Eso significa que ha matado a seis hombres.

No le pasa nada, Dora. Sólo ha bebido demasiado.

- Lo sé. - Menudo espectáculo, Sra. Temple.

Dijo que era el revólver más rápido que existe, y lo ha demostrado.

Puede estar orgullosa de él.

Mire lo que ha hecho con estas monedas, Sra. Temple.

- Ya las he visto antes. - Dora.

Será mejor que se lleve esto.

¿Por qué crees que se quedó a vivir aquí, en Cross Creek?

BANCO DE YELLOW FORK

Muy bien, todos contra la pared.

Vaya, aquí tenemos a un héroe.

Vamos, fuera de ahí.

Vamos, en marcha.

Joven, se me están cansando los brazos.

Está bien, las señoras pueden bajar los brazos.

¡Daos prisa!

Sí, ya casi estoy.

- Ya está. Listo. - ¿Y tú?

- Aún no. - ¿Cuánto te falta?

- No mucho. - No tomes los peniques.

Una vez, en Kansas, tomó tres sacos de peniques.

Muy bien, quieto. Deme eso. Póngase contra la pared. Rápido.

Toma.

Listo.

- Perdona si te he molestado. - Vámonos.

Vinnie Harold.

Supuse que eras tú.

- Ahora ya estás seguro. - ¿Por qué has hecho eso?

Quiero que me recuerden. Me gusta que me recuerden.

- Será mejor que nos vayamos. - Perdona si te he molestado.

Está muerto, Bill.

Disparó sin motivo.

Era Vinnie Harold. No hay ninguna duda.

Reúne una partida, Johnny.

Diles que se preparen para un largo viaje.

- Sheriff. - Sí, Sr. Roebel.

No me gusta cómo se está llevando esto. No me gusta nada.

- ¿Qué haría usted? - Seguiría adelante, más rápido.

- ¿Quiere alcanzarles deprisa? - Eso es.

Sería arriesgado. Y no quiero riesgos.

Quiero atraparlos.

Hoy, mañana, la semana que viene, no importa...

mientras los atrapemos.

Y lo haremos a mi modo, Sr. Roebel.

A su modo tendrán tiempo de deshacerse del dinero.

¿A quién le importará si los atrapamos entonces?

A mí, Sr. Roebel. Han matado a mi hermano.

A los caballos.

Sí, les has demostrado que eres el más rápido que existe.

- Basta, Dora. - Ha empezado de nuevo.

Y no es por el whisky o por lo que la gente piense de ti.

- Nunca ha sido por eso. - Déjalo, por favor.

- Déjame en paz. - Me vas a escuchar.

Voy a decirte lo que nunca te había dicho, y quiero que me escuches.

Todo es porque llevas la muerte de tu padre en tu conciencia,

- y por el modo en que murió. - Basta.

Cuando examinas las palabras, ésa es la dura realidad:

lo que nunca has podido admitir y que te tortura hasta que un día,

como hoy, explota y nos castiga a todos.

- ¡Basta, basta! - Piénsalo. ¿Cuándo te sucede?

Siempre que piensas que no vengaste la muerte de tu padre.

Lo dejaste morir, ¡huiste! Y hasta que no te redimas,

no dejarás de castigarte a ti mismo.

No quiero oír nada más. Yo no...

Nos iremos de Cross Creek mañana.

- No. - Sí, nos iremos.

No, George. Eso nos ha llevado por medio país,

pero no pienso huir más.

No me iré de Cross Creek. Debo pensar en mi hijo...

- y en mí misma. - No, Dora, no digas eso.

Vamos, deprisa.

- Odio el agua. La odio. - Está amaneciendo.

- ¿Dónde crees que estamos? - Conozco bien esta región.

Según mis cálculos, si esto es Yellow Fork,

Porterville esto y nosotros estamos aquí,

y dado que la patrulla tardará una hora...

en dar con nuestro rastro río abajo.

Deben estar a dos horas de nosotros, por aquí.

- Necesitamos otros caballos. - Sí.

Hay un pueblecito al sur por el que pasé una vez... aquí.

No es gran cosa, pero lo recuerdo por una cosa:

era muy pequeño para tener sheriff.

Creo que allí conseguiremos caballos.

Me parece genial. ¿Qué te parece, Vinnie?

- ¿Cuánto tardaríamos en llegar? - Llegaríamos esta misma mañana.

Ese pueblo sin sheriff... ¿cómo se llama?

- Cross Creek. - Nunca lo había oído.

- Vamos, en camino. - Hoy es domingo.

Llegaremos a tiempo de ir a la iglesia.

No olvides tus calcetines gruesos.

Sí, ya los he puesto aquí.

- ¿Seguro que llevas el suéter? - Sí.

¿Recuerdas la noche del baile cuando...?

Ésta es la corbata que llevaba.

Dora, por favor, ven conmigo. Por favor, cariño.

- ¿Te desharás del arma? - Lo haré, en cuanto nos instalemos...

- en alguna parte. - Ya sé... Cheyenne.

Allí me dijiste eso por última vez. El día que salimos hacia aquí.

No me engañarás otra vez. En este pueblo me prometí a mí misma...

que no volvería a ocurrir, que conseguiríamos algo de paz...

y que sería para siempre. No me engañarás otra vez.

George, te quiero y siempre te querré con toda mi alma.

Si algún día superas lo que llevas dentro,

te estaré esperando.

Pero hasta que estés realmente seguro, no quiero saber de ti.

Dora, no permitas que nos pase esto.

- No lo hagas. - ¿Destruirás el arma hoy, ahora?

No es...

¿Lo ves? Esa arma significa más para ti que yo o tu hijo...

o cualquier otra cosa.

Y lo peor es que no te librarás de ella...

hasta que no le pongas otra marca.

Adiós, George. Rezaré por ti. Mucho.

...porque suyo es el reino y el poder,

y suya es la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

El Señor nos bendiga y nos proteja del Mal...

- y nos lleve a la vida eterna. Amén. - Amén.

Le dejo esto, reverendo. No me importa lo que haga con él.

Deshágase de él.

Me voy de Cross Creek.

- ¿Se va? - Eso es.

¿Es por lo que hizo ayer?

- Sí. - ¿Por qué?

¿Por qué?

Muchos aquí saben por qué.

Lo han visto en otros lugares. Ya ha pasado antes.

Antes de que se den cuenta, los mejores revólveres...

de todas partes llegarán a Cross Creek para comprobar...

- lo rápido que soy. - ¿Cómo sabe eso?

Porque los problemas se acumulan alrededor de un revólver rápido.

Ya saben que hay escoria que recorrería cientos de kilómetros...

para buscar una buena pelea.

Éste es un buen pueblo.

Es un buen pueblo y ustedes no los querrán aquí.

Esos hombres que dice que vendrían,

¿cómo iban a saber de usted?

La historia de un revólver rápido vuela.

Cuanto más rápido el revólver más rápida se expande la noticia.

Nadie fuera de este pueblo sabe nada, y estamos todos aquí,

en la iglesia. Suponga que no se lo decimos a nadie.

¿Cuántos de ustedes escribieron cartas ayer?

O esta mañana. ¿Quieren levantar la mano?

Todos ustedes.

¿Cuántos de ustedes explicaba en esas cartas lo que pasó ayer?

- Es una manera de que lo sepan. - Que vengan.

Con lo rápido que eres, no tienen ninguna posibilidad.

Lars, llevo años sin llevar un arma y nunca volveré a llevarla.

- Pero ayer... - Lo de ayer fue un error.

Un error que no volverá a suceder.

Nunca.

¿Vendrás conmigo ahora?

Sí, George.

Cualquiera que quiera comprar mi almacén que trate con Lou Glover.

Cuando nos instalemos en algún sitio, les escribiremos.

Espera un momento, George.

Escuchad.

George Temple ha sido un miembro de esta comunidad...

respetuoso con la ley y ha apoyado a esta iglesia desde que llegó aquí,

hace cuatro años.

Nunca lo he oído hablar mal de nadie y nunca he oído...

que nadie tuviera motivos para hablar mal de él.

No va por ahí haciendo ruido, y por eso muchos de vosotros...

ni os habréis fijado en él.

Pero si habéis tenido un problema en los últimos cuatro años,

lo habréis conocido bien,

porque siempre estaba allí para ayudar en lo que pudiera.

Preguntadle a Joe Fenwick.

Preguntadle a Tucker.

- Preguntadme a mí. - Lou, no hace falta...

Estas cosas hay que contarlas.

¿Tiene Cross Creek tantos buenos hombres que puede permitirse...

perder con tanta facilidad a George Temple?

Estoy de acuerdo con todo lo que ha dicho Lou sobre George.

En todo. Pero no tenemos elección.

Yo viví en un pueblecito de Kansas no más grande que éste...

antes de venir aquí.

Una noche un vecino mío se metió en una pelea con un forastero.

El forastero sacó muchísimo más rápido que mi vecino,

pero se le encasquilló el gatillo y mi vecino lo mató.

Cuando registraron los bolsillos del forastero, descubrieron que era...

Coe Mansfield, el más rápido de los lares en aquel momento.

En menos de una semana, asesinos de todo el territorio...

llegaron para ver al hombre que era más rápido que Mansfield.

Bebían mucho, disparaban por el pueblo, se peleaban entre sí.

Hicieron daño a gente inocente.

Aquel vecino mío era buena persona...

reconocido por todos,

pero al final tuvimos que pedirle que abandonara el pueblo.

Tuvimos que hacerlo.

Lo comprendo, Harvey.

Supongamos que nadie fuera del pueblo se entera de lo que hizo George.

Esas cartas aún no han salido...

y la diligencia no vuelve hasta dentro de tres días.

Entonces, supongamos que nunca han salido.

Que nadie escribe o comenta nada jamás.

Ni una palabra, ni entre nosotros.

- Podríamos hacerlo. - Lou, no sería tan fácil.

- Pero podríamos hacerlo. - ¡Claro que sí!

¿Ud. qué dice, doctor?

George tiene razón al decir que no será fácil,

pero por otro lado...

todos los que lo sabemos estamos aquí, en esta iglesia.

Es mucha gente para guardar un secreto.

Supongo que soy la mayor cotorra del pueblo,

- pero guardaré el secreto. - También yo y los míos.

- Yo también. - ¡Yo también!

Un momento.

Olvidan lo que Harvey acaba de decir que ocurrió en ese pueblo.

No va a ocurrir aquí.

Y si alguien habla sin querer.

Podría escapársenos sin querer.

¿A quién iba a escapársele, a ti, Harvey?

No. A mí no, os lo aseguro.

Lo juro.

Juro ante Dios que ni una palabra de lo que sucedió ayer aquí...

saldrá nunca de mis labios.

Creo que todos deberíamos jurarlo.

Uno a uno. Todos.

Incluyendo a los niños con suficiente edad para comprenderlo.

Juro ante Dios que nunca diré una palabra lo ocurrido ayer.

Lo juro por Dios.

Juro ante Dios que jamás diré o escribiré nada sobre lo ocurrido...

ante mi bar ayer por la tarde. Lo juro.

Juro ante Dios Todopoderoso que jamás diré nada...

sobre lo ocurrido ayer.

Supongo que podemos quedarnos.

Eso querías, ¿no? Quedarte.

No se lo has contado todo.

- Les he contado todo lo necesario. - Pero no todo.

Juro que jamás revelaré lo que el Sr. Temple hizo ayer.

- ¿Has jurado por Dios? - Lo juro por Dios.

Declaro ante Dios que el secreto de George está a salvo conmigo.

No pasa nada. Sólo hay un chiquillo.

¿Habíais visto algo más atractivo?

¿Cuánto les llevaremos de ventaja?

Más de dos horas.

Ve a esa cuadra que hemos pasado y trae caballos frescos.

¡Ya!

Vinnie, Swope dice que les llevamos más de dos horas de ventaja.

¿Qué prisa hay?

Está bien, Vinnie, está bien.

No hay nada peor que pasarse de cuidadoso.

Este sitio es muy tranquilo.

¿Dónde está todo el mundo? ¿En la iglesia?

Hablo contigo, muchacho. ¿Están todos en la iglesia?

¿Y por qué no estás tú en la iglesia?

Mi tía me llevaba a una iglesia como ésa.

Era muy religiosa.

Íbamos cada domingo.

¿Sabes lo único que recuerdo?

- ¿Sabes lo único que recuerdo? - ¿Qué?

Al párroco.

Siempre tenía una gota de sudor en la nariz.

Se entusiasmaba y la gota seguía ahí, colgando.

Los niños apostábamos a si caía o no antes de acabar la ceremonia.

No creo que oyéramos una palabra de lo que decía.

Y todo por esa gota de sudor.

No eres muy hablador, ¿verdad?

Lleva un arma de madera. Déjame verla.

La primera que tuve estaba hecha de jabón.

¿Practicas mucho?

No permitas que nadie te quite el arma como yo he hecho.

No le enseñes demasiado, Vinnie, podría acabar siendo...

más rápido que tú.

Tú nunca serás más rápido que yo.

A mí ya me va bien ser el segundo más rápido, no te preocupes.

Muchacho, ven aquí.

¿Sabes quién es el revólver más rápido del mundo?

No, no lo sabes. Pero te lo voy a decir.

Es él.

¿No?

Dice que no, que no eres el más rápido.

Es sólo un crío. No irás a hacerle caso a un crío, ¿no?

Déjame ver.

El hombre que ha hecho esto... ¿cómo se llama?

El que crees que es el más rápido. ¿Cómo se llama?

No te contestará si lo asustas.

Hijo,

¿has visto alguna vez al hombre que tienes en mente?

¿Lo has visto? ¿Dónde?

¿Aquí? ¿Lo has visto aquí?

- ¿En este local? - ¿Cuándo lo viste aquí?

- Vamos, ¿cuándo? - Ayer.

Escucha, Vinnie, hoy nos ocupan otros asuntos.

No podemos perder el tiempo.

Además, el chico probablemente no sepa de qué está hablando.

Quizá se lo invente todo.

Juro que jamás revelaré lo que el Sr. Temple hizo ayer.

- ¿Dónde está Bobby? - Pensaba que estaba aquí.

Juro que jamás le diré a nadie lo que el Sr. Temple hizo ayer.

Voy a buscarlo.

Un hombre se puso allí y otro allí.

Papá contó hasta tres y lanzaron las monedas.

- ¿Cuántos disparos hizo? - Dos.

- ¿Estaba muy lejos? - Estaba allí.

Vuelve dentro, chico. Vamos.

Yo vi a King Jameson intentar eso en la mitad de distancia.

¡La mitad! Y falló.

Cualquiera. Es imposible hacerlo.

No lo viste. Alguien te lo contaría.

- No, lo vi. - ¿Cómo se llama ese hombre?

¿Qué es esto? ¿Qué ocurre aquí?

El bar está cerrado.

¿Quiénes son ustedes? Deberías estar en la iglesia.

- ¿Qué haces aquí? - Nos está entreteniendo.

Nos contaba una historia.

Dice que hay alguien muy rápido en este pueblo.

No, eso no es así. El muchacho habla mucho.

Sueña despierto, se inventa cosas. Ya sabe cómo son los niños.

- ¿Cómo se llama? - No puedo decírselo.

- Claro que sí. - No puedo. Lo he jurado.

Contaré hasta tres. Uno, dos...

¿Qué te pasa?

¿Estás loco?

Bien hecho, chico. Tienes temple.

Y tu padre también.

- Ha sido un disparo. - Ha sonado en la calle.

¡Brian está ahí fuera! ¡Brian está ahí fuera!

Tiene mala pinta. Muy mala pinta.

- Me pregunto qué querrá. - Lo sabremos enseguida.

Hemos oído un disparo.

- Es cierto. - ¿Qué ha pasado?

- El jefe se ha vuelto loco. - ¡Brian! ¿Ha sido Brian?

El jefe no ha matado a nadie, aún.

¿Qué quieren?

Hay un hombre en esa iglesia que es bueno con un revólver.

Mi jefe quiere conocerlo.

Quiere que salga por esa puerta y que se encuentren en la calle.

No quiere que salga nadie más de ahí que no sea él.

¿Quién dice que tenemos a ese hombre en el pueblo?

Un crío con un arma de madera. Le mostró al jefe dos monedas.

¡Tienen a mi Bobby!

No se ponga nerviosa, señora. El crío está bien. No le pasará nada.

Al jefe no le molestan los críos, ni los perros.

Tiene debilidad por los críos y los perros.

- ¿Qué le hará a Brian? - No lo ha dicho.

Quiere conocer a su hombre y ver si es tan rápido.

Ya les he dicho que está...

un poco loco.

No tiene mucha paciencia, y tenemos prisa.

Así que yo no le haría esperar demasiado.

¿Cómo se llama su jefe?

Harold, Vinnie Harold.

- ¿El que mató a Fallon? - El mismo.

Como he dicho, no le haría esperar demasiado.

Si tuviéramos armas.

- Tenemos una. - Una no basta.

- Basta para un hombre. - Y yo estaba listo para irme...

porque no quería causarles problemas.

- Pero me detuvieron. - Puedes vencerle, George.

Con lo rápido que eres, seguro que puedes.

Yo soy testigo. Y no olvidéis que los he visto actuar a ambos.

He dicho que nunca volvería a tomar un arma, y era cierto.

Uno de ellos baja por la calle con tres caballos del Sr. Buddy.

¡Se llevan a mi pinto!

Están huyendo.

Eso quiere decir que no se quedarán aquí mucho tiempo.

Creo que podemos hacerles esperar.

Parece que huyen. Creo que podemos hacerles esperar.

¿Qué le harán a Brian?

Uníos a mí en una plegaria.

Les he dicho que estabas inquieto.

Que no debían hacerte esperar.

- ¿Has reconocido a alguien? - A nadie.

Ahí están los caballos. Hay un bonito pinto.

Los otros no son tan buenos como los que dejamos, pero servirán.

- Yo me quedo el pinto. - Ya tiene la silla puesta.

- ¿Quién es? - El dueño de esto.

- He oído un disparo. - Hablas demasiado.

¿Qué es lo que miras?

¿La iglesia?

¿Qué pasa?

En esa iglesia hay un revólver de primera.

Y Vinnie está esperando que salga.

- ¿Quién es? - No lo sabemos.

¿Y qué pasa si no sale?

- ¿Cuánto piensas esperar? - ¿Por qué?

Nos persigue una patrulla. No te habrás olvidado de ellos.

Hace un rato dijisteis que les llevamos dos horas.

Eso era entonces. Ahora no les llevamos tanto.

Como dijiste antes, no hace falta ser tan cuidadosos.

Ahora prefiero asumir ese riesgo. Esperaremos a que...

- ese hombre salga de la iglesia. - Pero...

Mira, si no nos ponemos en marcha nos meteremos en un lío.

- Lo sé. - Pues haz algo. Habla con él.

No serviría de nada.

¿Recuerdas a la chica que se fugó con el crupier del Faro, en El Paso?

Pues hay algo que no sabes. Era la mujer de Vinnie.

Desde entonces, intenta demostrarse algo a sí mismo.

Debe saber que es el mejor.

¡Cállate!

Dink, llamas a la puerta equivocada.

Swope no quiere que me pierda esta reyerta, ni ninguna.

Quiere verme cómo me matan.

Lo intentaría él mismo, pero no tiene agallas.

Quiere que alguien lo haga por él. Quizás hoy sea el día.

Tal vez.

¿Qué es eso?

- Están cantando. - ¿Cantando?

Supongo que nadie va a salir. Deberíamos ponernos en marcha.

- Saldrá. - Pero están cantando.

¡Bueno, ya dejarán de cantar!

Ve a la droguería, trae queroseno, mucho.

Échalo sobre cada edificio del pueblo.

- ¿Qué planeas hacer? - ¡Haz lo que te he dicho!

- ¿La iglesia? - ¡Cada edificio!

Tú ve a la iglesia. Dales un mensaje.

Si su hombre no sale en cinco minutos exactos,

incendiaré el pueblo.

¿No te parece que una patrulla siguiéndonos es suficiente?

¡Muévete!

No cantan mal.

...el querubín y el serafín

caen ante Él.

Que fueron y son...

y siempre serán.

Santo, santo, santo...

Ya les dije que mi jefe tenía poca paciencia.

Me ha pedido que les diga esto.

Si su hombre no sale a la calle en cinco minutos, incendiará el pueblo.

- ¿Incendiarlo? - ¿Cómo haría algo así?

¿Por qué iba a incendiarlo?

Ya les dije que está chiflado.

Son nuestros hogares.

Todo lo que tenemos. No puede hacerlo.

Recuerden. Cinco minutos.

Joe Fenwick e hijo.

Eso es todo lo que poseo.

Usted nos ha hecho esto, George Temple. ¡Usted!

Espere un momento. Escuche.

Ya lo hemos escuchado bastante.

Él nos ha metido en esto.

- Yo digo que salga ahí afuera. - Hay mucho en juego, George.

- Tu tienda también está ahí afuera. - No te pedimos algo...

- que no puedas hacer. - Nos quedan cuatro minutos.

Se dirigen al oeste. Seguramente a Cross Creek.

Supongo que quieren cambiar de caballos.

Dividámonos.

Escuchad.

Están decididos a averiguar quién es.

Incendiarán el pueblo para hacerlo.

Yo digo que no esperemos más.

Saquémosle afuera.

- No hay otro modo, Lou. - Tiene que salir.

George,

no moveré un dedo para obligarte a salir.

Y no les diré quién eres, no importa qué hagan.

Pero te pido que salgas y te enfrentes a él.

Te lo pido por todos nosotros.

Dora, si se trata de alguna promesa que te ha hecho, libérale de ella.

Es libre de hacer lo que quiera. Siempre lo ha sido.

Siempre he odiado las armas, George. Sé cómo te sientes.

Pero la vida de este pueblo está en tus manos.

El doctor tiene razón, George. Un arma nos ha metido en este lío,

y sólo un arma puede sacarnos. No es el momento de ideales.

- No es una cuestión de ideales. - ¿Y de qué es, George?

- Nos quedan tres minutos. - ¿De qué es, George?

- Tiene miedo. - ¿Miedo?

Eso es.

Eso es, tengo miedo.

¿Qué pasa? ¿Hay algo malo?

¿Alguien de aquí no tiene miedo de salir a morir?

- ¿Alguno de vosotros? - ¿Siendo tan rápido?

- Siendo tan rápido. - Pero has matado a seis hombres.

Yo no maté a seis hombres.

- Las marcas de tu pistola... - No, Harvey, no.

¿Han oído hablar de George Kelby?

- El sheriff que mataron en Abilene. - Ése revólver y sus marcas...

eran suyas. Era el padre de George.

Es cierto.

Es cierto. Soy el hijo de George Kelby.

El trabajo de mi padre eran las armas.

Era muy bueno y se enorgullecía de ello.

Me enseñó todo lo que sabía sobre armas.

Hasta que fui más rápido que él.

Pero hay cosas que un hombre no puede enseñar a otro.

Nunca he disparado contra un hombre.

Eso es.

Y durante el tiempo que me enseñó, odiaba las armas.

Y llegó el día en que se presentó alguien que decía...

que era más rápido que yo, y que quería un enfrentamiento.

Entonces comprendí por qué odiaba las armas.

Porque tenía miedo. Miedo aquí dentro. ¡Miedo!

Mi padre me dijo que podía irme, que podía huir,

pero el apellido Kelby siempre debe quedarse y luchar.

Así que él se quedó y peleó, y lo mataron.

Ni siquiera pude enfrentarme al asesino de mi padre.

Pero...

- Tienen un minuto. - ¿Hay señal de ellos?

No. Ya lo deberían haber obligado a salir.

¿Por qué haces eso?

Bueno, nunca se sabe cuándo nos separaremos.

Dink, prepárate.

Enciéndelo.

Tenemos menos de un minuto.

Uno ha encendido una antorcha.

Debe haber algo que podamos hacer.

Lo hay.

¡Vinnie Harold!

- ¿Qué quieres? - No prendáis esos fuegos.

El hombre que buscáis va a salir.

¿Qué te propones, Lou?

Voy a tomar el arma de George y voy a salir ahí afuera.

Tú no eres lo bastante rápido para Harold. Ni de lejos.

- No tendrías ninguna opción. - No puedes salir.

- Sería un suicidio. - No podemos dejarte hacerlo, Lou.

Soy responsable de que George se haya quedado. Yo le obligué.

Yo llevaré el arma, Lou.

Pero, George, decías que tenías miedo.

Exacto.

Tengo tanto miedo que me siento fatal.

- George... - No digas nada, Lou.

Una sola palabra bastaría para detenerme.

No digas nada.

George.

George.

Sabes que tengo que salir, Dora.

Siempre supiste que este día llegaría.

¿Qué ha sido eso?

Era Dink. Se ha ido. Ha tomado uno de los caballos.

- ¿Por qué no lo has detenido? - Más dinero para nosotros.

¡Vinnie Harold!

Hay un hombre de pie frente a la iglesia.

¿Va armado?

¿Cómo la lleva?

La lleva como los que saben usarla.

Supongo que es el momento.

Sí, supongo que es el momento.

Saca.

Cuando salga ahí no quiero dejarte a mis espaldas, solo.

¿Por qué no sacas?

Si no sacas, lárgate.

Déjalo ahí.

- Me llevo mi parte. - ¡Que lo dejes ahí!

Obsérvame bien, chico. Verás que soy el más rápido.

¿Eres el que le disparó a las monedas?

Sí.

¿Cómo te llaman?

Kelby.

George Kelby.

Encontramos a Dink Wells y a Taylor Swope por el camino.

- Tuvimos que perseguirlos. - ¿Ambos muertos?

Este tal George Kelby debía ser muy rápido.

Era el más rápido que había.

¿Y por qué está muerto?

Él lo quiso así.

AQUÍ YACE GEORGE KELBY JR. MUERTO POR VINNIE HAROLD.

AQUÍ YACE VINNIE HAROLD MUERTO POR GEORGE KELBY JR.

Debe ser algo raro ver tu propia tumba.

- ¿Qué hay ahí abajo? - Sólo un ataúd lleno de piedras...

y la reputación del revólver más rápido que existía.

- ¿Y el arma? - También está ahí abajo.

Supongo que eso será todo.

Supongo que ya podemos irnos a casa.

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