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(SUSANA GRITA) ¡Ah!
¡Hostia! Llama a Control. ¡Llama a Control!
Lleváosla de aquí.
-Necesitamos una unidad de intervención quirúrgica.
-¡No!
-¡Trae algo para taponar la herida, hostia!
(SANDOVAL) Saray, el maletín. (SUSANA) ¡No, no, no, no!
(SANDOVAL) Ya está. Átenla.
(SARAY) ¡Vamos, vamos! (SUSANA) ¡Soltadme! ¡Por favor!
(CARLOTA) Ya, ya, Susana, ya, ya.
(CASTILLO) ¡Vamos, hostias! ¿Dónde cojones está el médico?
-Necesito hablar con Cesáreo. -¿Qué coño le ha pasado a esta tía?
-Ya. -Ya está. Ya está.
-Cesáreo...
-¡Me cago en su santa madre!
¿Cómo hemos podido ser tan gilipollas?
-(DROGRADA) Por favor, decídselo, por favor,
que no lo haré más. (CHISTA) -Venga, ya está. Ya está.
-Voy a ser buena. (SARAY) Ya está.
-Y me perdonará. -Que sí, que se lo decimos.
No luches más con el sueño.
(CHASQUEA LA LENGUA) Descansa.
Mi abogado ha renunciado a mi defensa
porque en este momento no puedo hacer la provisión de fondos.
Las cuentas de mi familia están bloqueadas y...
Por el momento... Ya, ya, ya, ya.
Vamos a ver. La cuestión, señorita Ferreiro,
es que para la defensa de un caso de asesinato,
ya que incurre usted en alevosía,
al considerar el juez que la víctima estaba indefensa,
cualquier bufete exige una provisión de fondos muy alta.
Pero no se preocupe,
todavía quedamos buenos penalistas de oficio.
Y yo no voy a permitir que un bellezón como usted
se marchite en la cárcel.
-Y si se sacas el título de Bachiller,
solicitaré, entre otros beneficios, el tercer grado.
Lo concederán sin problemas. Eso que tienes ahí es el temario.
-Bueno, no parece muy chungo, ¿no? Literatura, Lengua castellana...
Lengua se me da muy bien. -Estefanía, céntrate. Tercer grado.
-Tercer grado. ¡Tercer grado! Tercer grado.
(ABOGADO) Es difícil calcularlo.
Yo creo que le pueden caer entre 10 y 12 años.
¿12 años?
Mire,
ese hombre
disparó a mi padre en la cabeza delante de mis narices.
Señorita, a mí me puede convencer de cualquier cosa,
pero a un juez es mucho más complicado,
se lo digo yo.
(RIZOS) Hola, Federico.
¿Vas a salvar a alguna presa con tu talento legal
o solo has venido a tocarte la polla por debajo de la mesa
mientras le miras las tetas?
Este menda no puede ser tu abogado, te tienes que pagar uno de verdad.
¡Que no puedo! No puedo.
Las cuentas de mis padres están bloqueadas.
Bueno, ¿y tu hermano qué? Mi hermano está de viaje.
Con este salido,
lo único que vas a conseguir es estar el doble entre rejas.
Muy bien, de acuerdo, me mantenéis informada.
Están de camino al Anatómico Forense.
Deberíamos terminar cuanto antes, el resto de funcionarios
se está empezando a mosquear. ¿Te han visto traerla?
Muy bien, pues empecemos.
¿Alguien me puede explicar cómo es posible
que esa demente haya matado a su marido aquí?
No sé, ¿porque es una puta chiflada a lo mejor?
Lo que sí sé es que si teníamos alguna posibilidad
de salvar a esa desgraciada, se nos ha quedado al 50 %.
Ya solo hay una persona que conoce su paradero.
Bueno, no hay tiempo. Muerto Cesáreo, ¿qué otras pistas tenéis?
-El teléfono era la pista fundamental,
pero ha resultado ser falsa.
(CASTILLO) El veterinario compró papel de aluminio y aguafuerte
y fabricó un globo aerostático casero con el gas que desprende,
así hizo volar el móvil de Amaia, que aterrizó en Hungría,
como podía haber aterrizado en cualquier sitio.
Os hizo creer que estaba en manos de una mafia del Este.
Exacto. ¿Y tenéis algo más?
Cámaras, registro de llamadas, tarjetas... No sé.
-Ni siquiera sacaba su móvil,
no hay constancia de sus movimientos.
Lo único que tenemos son 3911 fichas de sus clientes.
Trataba desde toros a mascotas, pasando por caballos.
-No hay tiempo para hablar con todos.
Además, algunos han fallecido.
-¿En qué situación puede encontrarse ahora la niña?
-Si tiene las tres botellas de agua
que se desprenden del ticket del supermercado,
según los médicos, estamos en su última semana de vida.
Bien, esto es lo que vamos a hacer.
Primero, vamos a dejar a Helena sola con ella en la celda.
Es la única manera que tenemos de sacarle algo.
Bueno, supongo que después de lo de su marido
es lógico que le asignemos a una presa que conviva con ella,
y Helena es la más adecuada. De acuerdo.
Y segundo, voy a interrogar a esa desgraciada día y noche
hasta que se le pongan los ojos como una lechuza
y me diga dónde está Amaia. -Le recuerdo que la Guerra Fría
y las torturas de Camboya terminaron, ¿eh?
-No me calientes, Nosferatu, no me calientes con esto.
-Oh, qué irascible. ¿Qué pasa, hay alguna culpa no resuelta?
-¡Bueno, ya!
Castillo, si quieres torturarla, te la llevas a tu comisaría,
coges un listín telefónico y haces que te confiese lo que quieras,
pero Cruz del Sur no va a estar involucrada en un caso de abusos.
Sandoval, quiero que estés presente en todos los interrogatorios
y que veles por la integridad física de esa presa. Buenas tardes.
(Se abre la puerta)
El guardián de la ética y de la moral ataca de nuevo.
Traiga una camisa limpia, por favor.
¡Ay! ¡Ah!
¡Ay!
-Yo sí que he sido puta, si se puede llamar así,
porque es verdad que... Bueno, puta, puta.
La he chupado por dinero. -Cuidado, ¿eh?
Que una cosa muy diferente es ser pilingui
y otra cosa es ser zorrón,
que de eso aquí tenemos así, a porrillo, a porrillo.
-Y la verdad es que ni lo recuerdo, porque yo creo
que me quedaba sobada la mitad de las veces.
Como el caballo da tanto sueño, yo recuerdo que era como:
"¡Hostias! Perdón".
Lo que pasa es que aquí tampoco...
Tampoco está muy mal visto ser puta.
Si no lo has sido fuera, lo acabas siendo dentro;
todas somos un poco putas aquí.
(RIZOS) A ver, señoras, que estoy hablando de algo serio.
Estoy hablando de hacer esto, de despelotarnos y ganar la pasta.
-Pero es que eso es un cuerpo de bombero
y no la manada de putas y yonquis que somos nosotras.
-Yo no sé si tengo el cuerpo. -¡Que sí tienes el cuerpo, Tere!
Y lo que te viene bien ahora es entretenerte, echarte unas risas,
y nos vamos a reír, Antonia.
-Como enseñe la cueva de Nerja,
mi Joaquín me pone de vuelta y media.
-No hay que abrirse de piernas, es solo enseñar una teta.
-Bueno, pues si solo es eso... ¡Ahí la llevas, Palacios!
-Tápate, que te pongo un parte. ¿Qué estáis haciendo?
-Estoy proponiendo hacer un calendario de desnudos
para sacar pasta y pagarle un abogado a Maca.
-Ya estáis levantando el campamento.
Esto es una patochada que no vamos a consentir.
¡Venga, todas fuera! -¿Que no vais a consentir el qué?
¿Que no vais a consentir que las presas tengan libertad de expresión?
Todo el día nos estáis vendiendo los putos talleres,
que si la reinserción, los cursos reeducativos,
y cuando tenemos una iniciativa, ¿es una patochada que no consentiréis?
¿Qué pasa, Kabila?
Pues mira, lo que pasa
es que a Maca la van a juzgar por matar a un terrorista,
sí, a un hijo de puta que vendía niñas
y que le sacaba el dinero a los inmigrantes
para traerlos escondidos en un "container".
Y yo lo único que quiero es sacar pasta
para poder pagarle un buen abogado que conozca el puto Código Penal.
-Se organizaban para salir desnudas en un calendario
y Antonia tenía un pecho fuera. (ANTONIA) Ahí lo llevas, Palacios,
para que te hagas una pajilla a mi costa.
No voy a aprobar ningún calendario.
Cualquier actividad que no apruebe la dirección está prohibida.
-¿Y por qué no apruebas lo del calendario
cuando la Reme publicó las poesías que escribió dentro?
Esto es lo mismo, queremos publicar nuestro cuerpo,
que hemos cultivado aquí dentro. Si quieres, puedes salir tú.
No voy a permitir que comercies con tu cuerpo
ni con el de tus compañeras, así que si te vuelvo a pillar
intentando convencerlas para que se desnuden,
vas directa a aislamiento.
¿Está claro? Sí.
(MEGAFONÍA) "Se recuerda a las presas
Soledad Núñez y Miriam Lein
que serán trasladadas al 12 de Octubre
para revisión cardiológica".
-¿Por qué acusaste a tu marido de haber abusado sexualmente de Amaia?
(GRITA) ¿Por qué? ¿Por qué?
-La paciente no tiene ningún problema auditivo, inspector.
¿Por qué no se tranquiliza, por qué no se relaja?
Estoy totalmente seguro de que lo entenderá perfectamente bien.
Toma, Susana, bebe un poco de agua. Tranquila, bebe un poco de agua.
Ya verás que te sienta bien.
Seguro que dijiste lo de los abusos sexuales por algo, ¿verdad?
Tú no te inventas las cosas.
-No.
Ha... Había restos de semen en la furgoneta.
Me lo dijo la policía.
¿La policía? ¿Qué policía?
La teniente Lorenzo.
No recuerdo la comisaría.
-¿Ha venido alguien a interrogarla a la cárcel sin que yo lo supiera?
¿Y cómo hablaste con ella, Susana? Con la teniente.
-Por teléfono.
Pero si tú no tienes tarjeta ni autorización de llamadas.
La tarjeta era de Saray.
La teniente es una amiga de Zulema.
Pero yo no sé nada más, de verdad. Pregúnteselo a mi marido.
Yo no sé nada más. Yo no sé nada más.
-¿A tu marido?
¿Por qué no se lo preguntas tú misma?
O mejor, ¿por qué no le sacas el bolígrafo de la garganta
y lo apuntas en un papel? (SUSANA) ¡Ah!
-Vamos al registro de llamadas. Ve tú, yo me encargo de Zulema.
¿Y qué gano yo en este fregado? Ganas lo que yo gane, como siempre.
Hasta ahora te he mantenido al margen de todo,
pero porque no quería involucrarte en mis mierdas.
Pero ahora necesito saber que estás conmigo. Te necesito.
¿Qué pasa, que la rubia ya no te vale? Tan amiguitas que erais.
¿Qué ha pasado? ¿Te ha perdido el dinero?
Te hablo de algo mucho más importante
y más valioso que el dinero.
De verdad, algo que puede cambiar las cosas,
las investigaciones, los informes periciales,
archivar causas, doblegar jueces...
Algo que tú y yo necesitamos. Borrar el pasado.
¿Sí? Pues como no tengas la varita del Harry Potter...
No creo yo.
¿Estás con la Rizos?
¿Estás con ella, no estás con ella? ¿Te la han levantado?
Ahí, ¿no? En el sí, no, sí, no, sí, no, sí, no.
Lo que te estoy diciendo es que, bueno, pues si es no,
yo estoy aquí.
Si no tienes nada mejor que hacer, vente conmigo.
Me lo tengo que pensar.
Mira, que yo no me voy a achantar. Voy a subir un vídeo a Internet,
que se entere todo quisqui, recogeré firmas, haré ruido,
y no les va a quedar más cojones que dejarnos hacer el calendario.
Yo os voy a devolver el dinero; lo sabéis, ¿no? En cuanto pueda.
(RIZOS) No me dice a mí ni mi padre dónde me tengo que bajar las bragas.
Tere, ¿qué? ¿Nos hacemos un estriptis?
Venga, Tere. Tere. (ANTONIA) Sí, Tere.
Que tú tienes el culito sabrosón, culito quinceañero.
-Haz de diciembre con un gorrito de Papá Noel, en bolas.
¡Vamos, para comerte! Te toca.
-Yo soy muy vergonzosa para despelotarme.
Hombre, si me dais alguna ayuda para quitarme la vergüenza.
-Como empecemos con la ayudita de la rayita, del porrito,
ya os digo que el calendario no sale ni para atrás, ¿eh?
-No. Venga, tira. -¿Qué? ¿Qué pasa, rubia?
Le habrás dado las gracias a la Rizos por haberse jugado
el tercer grado por ti, ¿no? Eso se merece un buen lametón de coño.
¿Cómo? -Sí, sí, aquí mi prima y yo,
entre otras cosas, compartimos abogada.
Y me acaba de decir que está a punto de conseguir el tercer grado,
si se porta bien, claro.
-¡Olé tú! Sí, es verdad, ¿y qué? Pues que se acabó el calendario.
¿Por qué? No te vas a jugar el tercer grado
por mí, Rizos, ¡que no! Pero ¿qué dices?
¿Me puedes explicar qué hacemos entonces?
¿Esperarás a que venga tu hermano y te saque las castañas del fuego?
¿Quieres llamar a Spiderman? -Pues no va a haber lametón de coño.
¿Tu plan es quedarte sentada a que te jodan? ¿Cuál es tu fantasía?
Mira, eres muy libre de quedarte ahí sentada con los bracitos cruzados,
pero también soy libre de intentar que no te pases aquí 12 años.
¡Vamos, no me jodas! (TERE) Tú no le puedes hablar así.
(ANTONIA) Te has pasado. (RIZOS) La quiero ayudar.
(TERE) Escúchame, ¡que no le puedes hablar así!
(ANTONIA) Te has pasado. Juega.
¿Cómo estás hoy, reina?
Maravillosamente bien.
Hoy me he levantado con la ópera de "Carmen" de Bizet
en la cabeza.
¿La conoces? Sí.
(TARAREAN "CARMEN")
¡Joder! Eres una melómana, ¿eh?
Con muchas aficiones, muchas amigas,
hasta tenientes, ¿eh?
Tenientes de la Policía.
¿Exactamente a quién llamaste con la tarjeta de Saray?
No tengo nada que ocultar, Fabio. Los teléfonos están en el registro.
Y, además y sobre todo,
sabes que me encanta colaborar con la Policía.
Llama.
63975225.
Llama.
Eres una zorra hija de puta.
No sé lo que le habrás dicho a Susana Tamayo,
pero has conseguido que le clavara a su marido
un bolígrafo en toda la carótida.
¿Quién te crees que soy, Hannibal Lecter?
(SISEA COMO HANNIBAL LECTER)
¿Que le hablo a alguien al oído
y se convierte automáticamente en un asesino despiadado?
Esa pobre mujer tendría que haber ingresado
en un hospital psiquiátrico, no en Cruz del Sur.
Deberíais revisar vuestros protocolos de seguridad.
¡Levántate!
Te vas directa a aislamiento.
Genial.
("Carmen" de Bizet)
-¡Vamos, Zulema! ¡A comer pechos!
(Vibración de móvil)
(Vibración de móvil)
(Tono de llamada)
(Tono de llamada)
"Eh, Fabio. ¿Qué haces?".
Pues preguntarme por qué coño te has hecho pasar
por una teniente de Policía.
"Joder".
Mientras la mierda me llega hasta el cuello,
¿me la juegas por la espalda? Eres instigadora de un asesinato
y, gracias a tu gran numerito del teléfono,
tienes todas las papeletas
para que Castillo te acuse de haber interferido
en una investigación sobre un secuestro
y te abran otra instrucción.
Lo hice por el dinero, Fabio. Me da igual por lo que lo hiciste.
Joder.
Mira, Macarena, lo único que sé es que cada decisión que tomas
"lo hace todo mucho más difícil".
Deshazte de ese puto móvil
antes de que llegue la orden judicial para rastrearlo.
¿Qué cojones me estás contando?
Recuerdo haber celebrado un cumpleaños más o menos, sí.
Con mi madre. Pues acabé atada por moverme demasiado.
Si quieres te cuento mi infancia. ¿Te apetece saber?
Casi toda la infancia la pasé con Karim, digamos, mi tío.
Y... mejor.
Sobre todo donde estaba mi madre, la madre del cordero.
Madre no hay más que una.
No, hombre, no. ¿Quién me va a venir a ver a mí?
No me ha venido nunca a ver nadie, no.
Mi novio cuando estaba.
Y ahora... nadie.
(RESOPLA)
¡Ah!
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
¿Qué pasa, no le vas a coger el teléfono a mi mujer?
No, bueno, luego la llamo.
(Llamada cortada)
(CARRASPEA)
Es que hemos quedado a tomar algo.
Ah.
De hecho, ya nos hemos visto dos o tres veces más.
Es que está muy tocada y necesitaba desahogarse.
¿Y por qué no me lo has dicho?
(RESOPLA) Pues no sé, no ha surgido y, bueno,
la verdad es que tampoco tengo que darte explicaciones de nada.
Oye, oye, no te pongas a la defensiva, ¿eh?
Que te pones nervioso como si te gustara mi exmujer.
Pues no.
O sí, ¿qué pasa?
Aquí al único al que no le gusta tu mujer es a ti.
Pues si te gusta, deberías decírselo.
¿Sabes? Yo ya no tengo nada con ella.
Y prefiero que rehaga su vida contigo
a que lo haga con cualquier piernas.
Te lo agradezco, pero yo no me voy a meter ahí.
Ya, lo entiendo.
Mira, ¿sabes lo que deberías hacer?
Tomarte unas Fantas con ella, charlar
y luego la acompañas al portal.
Tú verás.
(Toses)
(Se abre la puerta)
Castillo.
Pero ¿qué haces, tío?
No serán las que nos tomábamos para aguantar las guardias.
Pues algo que te vuelve el pis naranja no puede ser bueno.
No, estas son las que impiden
que me tire desde la torre de vigilancia
haciendo el salto del ángel.
Bueno...
Pues la teniente Lorenzo no existe.
El número pertenece a una tarjeta prepago comprada con DNI falso.
El repetidor sitúa la llamada en Cruz del Sur.
Bueno, eso confirma nuestra sospecha sobre Zulema, ¿no?
Eso confirma que esa hija de puta le hizo la de Epi y Blas a Susana
mientras yo jugaba a las adivinanzas con el marido.
Yo ya soy un cadáver, Fabio.
Ni siquiera creo que me dejen concluir este caso.
Pero ¿qué dices?
Si sacas a esa niña del agujero, todo lo demás dará igual.
No, ya no.
Las cagadas de la Policía van al peso
y siempre hay algún hijoputa en Asuntos Internos
que piensa que tú eres el delincuente.
¿O es que ya no te acuerdas de cómo va esto?
Venga, Damián, coño,
vamos a sacarle la información a esa tarada.
Sí, pues como no tengas un péndulo para que la hipnotice...
Venga, vamos para allá.
(Mecanismo de apertura de puerta)
(Se acercan pasos)
(Se cierra la puerta)
¿Qué tal, Susana? ¿Cómo estás?
Muy cansada.
No quiero seguir hablando con este señor.
-Pues mira, ya que no quieres hablar conmigo...
Aquí hay alguien que te va a dar conversación
y con quien tienes muchas cosas en común.
Es una madre destrozada, como tú.
-María, soy el ayudante del inspector...
-Tú sabes lo que es perder a una hija, ¿no?
Pues venga, habla con ella, a ver si os hacéis amigas.
-Sí, tengo aquí a la secuestradora.
Vale, estás con ella, ¿eh? Pongo manos libres.
(TELÉFONO) -"Hola, Susana, soy la madre de Amaia.
(SUSPIRA) Solo quería decirte que, por favor,
me ayudes a encontrar a mi hija.
(SOLLOZA) Seguro que está pasando mucho frío
porque nunca va lo suficientemente abrigada.
Me dijo que iba a correr y le dije que se pusiera un jersey,
pero me puse a pasar la aspiradora y no sé si me hizo caso,
no la vi cuando se fue,
ni le he dado un beso, como siempre que sale.
Me han preguntado muchas veces qué llevaba puesto
y es que no lo sé, no lo sé. (LLORA)
Por favor, dime dónde está mi niña, por favor.
Susana, dime algo. Susana, dime algo.
(LLORA) Dime dónde está mi niña".
-Si iba a correr, iría sin chaqueta.
(MADRE LLORA)
-"Por favor, dime dónde está mi niña, por favor".
(LLORA A TRAVÉS DEL MÓVIL)
-Sí, sí, ya está, tranquila.
-Esta mujer no puede más, necesita descansar.
Fabio, ¿por qué no te la llevas? Necesita descansar, ¿eh?
¿Y la madre, esa mujer que lleva dos semanas sin pegar ojo
no necesita descansar?
Sin saber si su hija está viva o muerta, ¿no necesita descansar?
A ver, Fabio. ¿A ver qué? ¿A ver qué?
Tengo un código deontológico
y no lo voy a quebrar esta noche, ¿sabés?
Igual que yo, tío, que estaba intentando ser un tío templado,
pero creo que te voy a calzar una hostia.
¿O es que prefieres caerte por las escaleras, eh?
(CASTILLO) Cállate, Fabio.
Y llévatela.
Venga, vamos, Susana, a descansar. Ven.
Antonio Palacios, aquí me llaman todos Palacios.
Conocí a Miranda en la universidad
y la busqué para trabajar aquí con ella.
Creo mucho en sus reformas educacionales de las presas.
Miranda.
La directora se acaba de separar
y Sandoval tiene una montada, el doctor, que ni te cuento.
Pero vamos, que yo no puedo meterme en esos temas.
Yo creo que hay algo, no sé el nombre,
pero creo que alguna energía, algo positivo,
que nos hace ser mejores personas.
¿Algo más? Hasta luego.
-Gracias.
(Música)
¿Cómo llevas lo de Fabio?
-Pues la última vez que hablé con él me dijo que me iba a llamar,
cosa que no va a hacer nunca, así que bien, supongo.
-Bueno, eso nunca se sabe. -Hum, te equivocas, yo sí.
He desarrollado otros sentidos.
-Carolina. -¿Eh?
-¿Tú crees que soy gay?
-Pues... no lo sé, ¿lo eres?
-Durante un tiempo pensé que sí.
Creía que era gay porque vivo rodeado de mujeres
y no sentía nada.
Las veo cambiarse, desnudarse,
masturbarse y...
Sinceramente, me importa una mierda.
Esta mañana me dice una, la Antonia, que es muy graciosa,
se saca una teta y me dice:
"Ahí lo llevas, Palacios, para que te hagas una pajilla".
-Pero qué locura. -Sí.
Pero resulta que hace un par de semanas
me he dado cuenta de que sí, realmente me gustan las mujeres.
-Ah, ¿sí? Pues qué bien.
-Porque me gustas tú.
(HELENA SUSURRA) Fabio.
¿Ha dicho algo de dónde está la niña?
¿No tienes la sensación de que la estamos torturando?
Joder, está desquiciada.
¿Tú crees que es alguien capaz de poner en jaque
a toda la Unidad Central de Inteligencia Criminal?
Helena, ¿estás bien?
No. Eh.
No, joder, no estoy bien,
pero tiro adelante porque hay una adolescente metida en un agujero.
Aunque creo que esta desgraciada no sabe nada.
No dudes de tu trabajo, ¿me oyes?
Lo estás haciendo de puta madre, ¿me oyes?
Vamos a ver, no quiero más historias,
así que, por favor, vuelve a tu cama, ya está.
(Mecanismo de cierre de puerta)
(Música)
-¿Antonio?
Disculpe, hace un momento estaba aquí con un hombre.
¿Sabe si se ha ido ya?
-Pues se acaba de marchar hace un momento.
-Ah, vaya. Gracias.
(Vibración de móvil)
(Vibración de móvil)
Hola, Antonio, soy yo.
Nada, que acabo de llegar al bar, pero al parecer ya te has marchado.
Supongo que no tienes muchas ganas de cogerme el teléfono,
y lo entiendo, ¿eh?
Yo solo te llamaba para pedirte... para pedirte disculpas
por haberme marchado así.
Es que me ha pillado un poco desprevenida, ¿sabes?
Y, bueno, pues me ha entrado miedo.
A no saber qué decir muy bien.
Yo, cuando me enamoré de Fabio, me entró por los ojos.
Esto es un poco extraño para mí, ¿sabes?
Y ya después
pues me enamoró todo lo demás,
su forma de ser, su...
Bueno, el caso es que lo que te quiero decir
es que desde que me he quedado ciega ya nadie me entra por los ojos.
Y, bueno, me llegan otras cosas:
su voz, su olor,
su forma de escuchar.
Y, por un lado, yo casi que lo prefiero, ¿eh?
-Carolina, estoy aquí.
-Anda.
Pensé que te habías ido ya. -Qué va, me estoy dando a la bebida.
-Bueno, pues cuelgo. -No, no, no.
Termina la llamada.
-Pues...
Que lo que te quería pedir
es que tuvieses un poquito de paciencia conmigo.
Y que voy a colgar ya porque te estoy llenando el buzón de voz.
-¿Paciencia?
Pero si mi madre me hace leerle las esquelas cada mañana.
Estoy hecho de paciencia. A mi lado el santo Job es un chico nervioso.
-¿El santo Job?
¿Una cerveza? -Sí, por favor.
(RIZOS, EN OFF) "A mí lo que me hubiera gustado
es que Maca me hubiera pedido casarme, así, a lo loco,
desde lo alto de la galería".
Pues al principio me habría partido el culo, seguro,
pero...
Pero luego le habría dicho que sí, que claro que sí.
"Me habría puesto a llorar como una niña".
Y nos habríamos casado aquí mismo, en la capilla,
las dos vestidas de blanco, guapísimas,
"y luego habríamos hecho un fiestón que te cagas.
Y habríamos sido muy felices,
aunque fuese aquí dentro.
Y fuera, fuera ya te cagas.
Nos habríamos alquilado un apartamento
cerca de un parque y con algún súper cerca,
donde yo podría currar de cajera.
Y nos habríamos pillado un perro. (RÍE)
Un perro gigante que lo llenaría todo de babas y de pelo".
Pero una noche me di cuenta de que eso no iba a ocurrir nunca.
De que en cualquier momento ella se iba a empezar a alejar
"como un globito en el cielo.
Pero decidí que mientras llegaba ese día,
iba a seguir ahí, sujetándola
y disfrutando
hasta el último minuto".
¿Será eso verdad? -Joder, qué susto.
-Pero la que te quitaba el sentido era yo.
-Sí. -Sí.
-Pero con la que me quería casar era con ella, con la rubia.
-Bueno,
pero con la que te querías fugar seguramente era conmigo.
(Truenos y lluvia)
(Sirena carcelaria)
(GOLPEA LA PARED)
Anabel.
Anabel, ¿qué hora dirías que es?
Anabel. (MUJER) Soy Fátima.
Yo qué sé, por lo menos las 07:00.
Perfecto.
A desayunar.
Venga.
Colega, llevas media hora ya.
-No pedimos dinero, solo pedimos apoyo.
Basta con que firméis la solicitud online
para que nos dejen hacer el calendario solidario.
(CHISTA) (RIZOS) Y que se enteren
de que no nos van a callar.
Son nuestros cuerpos, nuestras decisiones.
Unidas en pelotas. -Más bajo, que se oye todo.
-Tere, a ti también se te oye todo
porque estoy haciendo el vídeo y lo estás cagando.
-Negra, que nadie va a pagar un puto euro por ver tu potorro.
(Risas)
-Se creerá que es Beyoncé.
-Ya. Chist.
Venga, Rizos, termina. Hay que devolver el móvil a esa ya.
-Vale. -Me va a meter un puro que flipas.
-¿Pasa algo?
-No, nada, estoy aquí esperando para entrar.
¿Quién hay ahí? -Yo, Rizos.
-Abre la puerta, Kabila. -Estoy cagando.
Es que la cosa está viniendo un poco de nalgas, ¿sabes?
-Kabila, abre la puta puerta. -Ya voy, que estoy cagando, coño.
-Kabila, abre la puerta, que entro yo.
-Un momento, que me estoy limpiando, joder.
-Kabila. -Que te esperes, me estoy limpiando.
-Ya abre la puta puerta.
Dame el móvil. (RIZOS) No.
(CARLOTA) Dame ese teléfono. -No, un segundo y te lo doy.
-Kabila, dame el móvil. Dame el puto teléfono.
-Hija de puta. -Que me des el móvil.
-¡Que no!
(GRITA)
-¡Me cago en tu puta madre!
¡Necesito refuerzos en vestuarios, urgente!
-Venga. -Venga, Kabila, que te hago daño.
¿Podemos hablar?
Ferreiro, el turno de desayuno ha terminado ya, así que lárgate.
(SUSURRA) ¿Qué haces?
Parreño, termina de limpiar en la cocina.
¿Se puede saber qué cojones estás haciendo?
Mira, siento si no te conté lo del móvil.
Creí que no era importante. Pero hay cosas que no me estás contando.
¿Perdón? El otro día, cuando te llamé,
no estabas en el hospital, estabas en un bar, con música,
y estabas con Helena. ¿Me puedes decir qué significa eso?
Estaba en una sala de espera. Sí, claro, a ritmo de jazz
y con copas chocando.
¿Y anoche? ¿Anoche? ¿Anoche qué?
Anoche estabas en su celda, tocándole el pelito.
¿Me puedes decir qué significa todo esto?
Estaba trasladando a una presa. Que no soy gilipollas.
Que eso de hacerse el Terminator cuando te pillan
me lo has hecho a mí muchas veces.
Fabio, que lo estoy viendo, lo estoy viendo desde que entró.
¿Estás jugando?
¿Estás jugando conmigo? Porque para mí todo esto es muy serio.
¿Te la estás follando?
¿Eh? ¿Hay alguna otra razón, alguna otra explicación,
para que estuvierais cuchicheando?
Mírame, Fabio, mírame.
¿Hay algo que no me hayas contado? Mira...
Fue un desliz. ¿Vale?
Sin importancia.
Además, tampoco es que tú y yo
nos hayamos jurado fidelidad eterna, ¿no?
Ya.
Tienes razón, no tengo ningún motivo para...
pedirte explicaciones ni...
Yo no soy tu mujer ni soy nada.
Pero me he emocionado un poco.
Y necesitaba que te mojaras.
Pero da igual.
(MEGAFONÍA) "Está prohibido detenerse en los pasillos
de acceso a los módulos".
(Mecanismo de cierre de puertas)
Zahir, el desayuno.
Palacios.
(PALACIOS) ¿Qué pasa ahora? Palacios, llama a un médico.
¿Qué coño has hecho, Zahir?
Palacios, me he comido medio kilo de ropa.
Todo este poliéster... Ah... Me va a matar en menos de una hora.
Llama a un médico...
Llama a un médico. Llama a un médico...
¡Llama a un médico!
¿Oís todas? ¡Me acabo de envenenar!
¡Un médico!
¿Qué ha pasado? -Esto ha pasado.
Estaba grabando un vídeo e intentando subirlo a Internet.
-¿Qué cojones habéis hecho? ¿Le habéis dado descargas
sin mi consentimiento? -¿Qué coño querías que hiciera?
-¡Soy el jefe de seguridad! -¿Y a mí que me cuentas?
Me ha mordido en la mano la hija de puta.
-¡A tomar por culo! Salid de ahí, que la vais a asfixiar.
Arriba, Kabila, vamos. ¡Vamos!
Venga.
-Zulema se ha comido la ropa.
¿Qué ropa? ¿Qué dices? Pues la suya, casi toda.
Esa loca se ha comido su ropa, hay que sacarla de aislamiento.
Hombre, la comida no es muy buena, pero tampoco es para tanto, ¿no?
Está tramando algo. Está retorciéndose de dolor.
Necesita asistencia, Fabio. Que se joda.
Cuando entró estaba bien. Vale ya.
¿No te das cuenta de que quiere algo?
¿Por qué se ha hecho pasar por la teniente Lorenzo?
¿Por qué está metiendo las narices en esto? Te está echando un pulso.
Lo está echando, pero está poniendo en peligro su vida.
Pues es ella la que pone en peligro su vida,
pero nosotros somos los que perdemos,
los idiotas de siempre. La han escuchado todas las presas.
Qué cojones, lo he escuchado yo.
Que ella sea una hija de puta no va a hacer que yo lo sea
y la deje morir como una perra.
-Yo la dejaría retorcerse en ese catre,
pero hice un juramento hipocrático y todavía tengo que cumplirlo,
y más si es verdad lo que dice Palacios.
Puede tener una severa obstrucción intestinal
y puede llevarla a la muerte,
así que tráiganla a enfermería, que la voy a revisar.
Juramento hipocrático...
(Dos golpes fuertes)
Aquí no duerme ni Dios
hasta que no me digáis para qué queríais el dinero del rescate.
-¿Qué dinero?
-El dinero que pidió tu marido por el rescate.
-No recuerdo a quién rescató. No me acuerdo.
No me acuerdo, no me acuerdo.
No me acuerdo...
Abre la cama y prepara una sonda.
-Vale.
Échalo. Joder. -Ahí viene.
Más, sigue.
-Eso.
Vamos.
¿Signos vitales?
Que no recupere los signos vitales no es buena señal.
Hay que llevarla a quirófano urgentemente.
¿Para qué, eh? ¿No ha soltado todo lo que tenía que soltar?
No, no ha sido suficiente con el lavado de estómago.
La mayor parte del poliéster ha pasado al tracto intestinal.
¿Y? ¿Y?
Y que si no la operamos de manera urgente,
todos los fluidos se van a acumular en el absceso intrabdominal,
provocándole una peritonitis, en el mejor de los casos,
una sepsis en el caso de que se haya perforado el colon.
Bueno, hazlo, pero aquí, porque esta no va a salir de la cárcel.
Vamos, ni Castillo ni el mismísimo Gandhi convertido en juez
lo van a permitir.
¿No querés operarla vos, eh?
¿O no te sentís capacitado, igual que yo?
Abrir los intestinos aquí
es la manera más rápida y más negligente de matarla.
Tenemos otra opción, que es la más lenta:
cruzarnos de brazos sabiendo que tenemos que operarla sí o sí.
(SARAY) ¡Oye, oye! ¡Que le está pasando algo!
Voy a buscar un convoy de seguridad.
No le quites el ojo ni un puto segundo de encima, ¿estamos?
¡Ni uno!
(VALBUENA) Vamos. Te han levantado el castigo.
-¿Por qué?
-¿Qué pasa? ¿Te apetece quedarte un rato más?
Si quieres, me voy. -No, no, ya me voy.
Pero no entiendo, porque la gobernanta me dijo
que iba a estar aquí una semana. -Debe de ser por el vídeo, ¿no?
La has liado bien gorda.
Más de 30 000 visitas en menos de una hora.
-Pero si yo no subí el vídeo. No me dio tiempo.
-No sé.
-¿Lo has subido tú?
¿Has subido tú el vídeo?
-No sé de qué me hablas. Venga, vamos.
¿38 000 firmas para que se pueda hacer ese puñetero calendario?
Pero ¿nos estamos volviendo locos o qué?
Se han hecho eco bastantes páginas en Internet.
Joder.
¿Te puedes creer esto, Carlos? -Claro que sí, ¿cómo no?
Reclusas desnudas, morbo...
Esto corre como pólvora.
(EMISORA) "Iniciamos...". -Ya era hora. Sí.
Sí, por favor, necesito una unidad con soporte básico para traslado
y un internista.
-Espera, espera un momento.
Entonces, ¿por qué me sacan?
¿Porque nos vais a dejar hacer el calendario?
-Si lo pensás, a mí hasta me parece una muy buena publicidad
para Cruz del Sur.
¿Buena publicidad? ¿El qué? ¿Dar la sensación
de que dejamos que las presas hagan lo que les dé la gana
solo porque unos internautas salidos las apoyan?
Ahí radica justamente lo bueno. Venga, hombre.
Esa sensación de libertad, ese tono progresista,
amistad, fraternidad, solidaridad.
Todos valores positivos, que no existen,
pero que vos podés abanderar.
A mí hasta me parece una idea simpática.
Ya está bien de poner a la desnudez como si fuera un tabú
y no tomarla como algo natural, como algo lúdico.
¿Qué dices, que para mí es un tabú? Por favor, para nada.
Lo que estoy diciendo es que a veces puede ser un poco complicado
intentar distinguir entre algo que es impúdico, obsceno,
con alguien demasiado...
No sé, pudoroso, por ejemplo.
Mejor, lo dejamos acá. Voy a ver cómo está Zulema Zahir.
-¿Es sangre?
Yo no lloro sangre, ¿verdad?
-No, no es sangre.
-El señor Jesucristo lloraba sangre.
Lo sé porque mi abuela tenía un cuadro en el salón
y tenía una corona de espinas y lágrimas de sangre.
Pero yo no, yo no lloro sangre.
-Que alguien venga a por Susana a que se dé una ducha.
Que se duerma de una vez.
Ya hemos terminado.
(Tono de llamada)
"¿Dígame? Buenas tardes, soy Garrigues,
el administrador del grupo inversor.
¿Qué cojones estoy viendo por la televisión?
¿Qué patochada es esta de las presas en pelotas?
Se echa droga en el café, entiendo, ¿no?
Esto no va a gustar nada en el comité, señora Aguirre, nada".
(Llamada cortada)
(TV) "...cualquier iniciativa de nuestras internas
que promuevan valores como la solidaridad.
¿Indecoroso? No, en absoluto.
Para nosotros, este calendario es una forma tan válida como otra
de reivindicación. Además, el desnudo es algo natural
y yo creo que una manera de que las presas se sientan libres,
libres de hacer con su cuerpo lo que crean conveniente.
Lo único que ha hecho Cruz del Sur es proporcionar
los medios logísticos para llevar a cabo el proyecto,
el maquillaje, la peluquería, la lencería,
pero vuelvo a repetir que las protagonistas son ellas".
-Lo vamos a petar. -Joder, madre mía.
Oye, señoras, he de decir que estáis follables
y que este calendario va a ser la polla, va a ser un éxito.
-¡Uh! (RÍEN)
(TERE) Oye, Rizos, ¿me puedo pedir enero?
Estoy pensando que es el cumpleaños de mi madre
e igual le hace ilusión.
-Sí, sí, loquita de contenta se va a poner
cuando llegue su cumpleaños y te vea todo el chichi al aire.
-Que te calles. Que no pasa nada, que enero es tuyo, para ti.
-Pues para mí, agosto, que me voy a dar un repaso en el peludo
que me lo voy a dejar como el chocho de la Nancy.
(Risas)
-No me paras de mirar el culo, ¿eh? -Joder, no lo puedo evitar.
-Ya. -Me gusta demasiado.
-Ya. Mira, Antonia, para que te pongas el chocho platino.
-Mira qué bonito.
(RÍEN Y COMENTAN)
-Bueno. -Está perfecto.
Vamos a practicar. Venga, ahora sí.
-Entonces, piernas abiertas, como las manos en la cara,
y aquí, sexy, y... Rizos.
¡Rizos! Hola.
¿Puedo hablar contigo? Claro, mi amor.
¿Qué mes te pongo, a ver? No, no me pongas en ningún mes.
¿Por qué? Porque no lo voy a hacer.
No... No lo veo. Y no quiero hacerlo.
Todo esto lo hacemos por ti. Bueno, pues por eso.
No quiero que lo hagáis.
(SUSPIRA)
Os lo agradezco,
pero es una cuestión personal entre Rizos y yo.
¿Cuestión personal de qué?
¿Qué pasa?
Pues pasa que...
Que ya no sé cómo decirte que no tienes que hacer nada por mí,
ni defenderme, ni hacerme favores, ni jugarte el tercer grado.
Cada vez que te digo que las cosas no van bien entre nosotras,
haces lo mismo, haces como que no me has oído nada,
como si no fuera contigo...
Pero es que sí va contigo.
Que ya no sé qué hacer para que me dejes.
¿Y sabes qué creo?
Que yo me aferré a ti como un flotador,
pero tú haces lo mismo,
creo que tú te aferras a mí para evitar a Saray.
Y sí, me aferré a ti, por soledad,
pero eso no hace una buena historia de amor.
Chicas, de verdad que os lo agradezco.
Y lo siento mucho.
(Sirena carcelaria)
-Hola. -Hola.
-Hola. -Hola.
Con cuidado. -He tropezado.
-Pásale un trapito ahora. -Vale.
Dos, dos.
¿Qué pasa?
He solicitado una tarjeta para llamar a mi hermano.
Bueno, pues vamos a ver si te la han concedido.
¿Ya te has deshecho del móvil? Sí.
He metido el brazo hasta el codo en el retrete
y ya se ha ido, ya está.
Pues sí, efectivamente, te lo han concedido. Firma aquí.
He oído que vais a hacer ese calendario.
¿Y tú qué mes vas a ser?
¿Te interesa saber qué mes voy a salir desnuda?
Me interesa porque ese puñetero calendario de presas en pelotas
va a estar en todas partes, es morbo barato.
¿Y qué?
Yo te pensaba guardar la exclusividad, pero...
veo que no... que no te hace mucha ilusión.
No hay nada en este mundo que me apetezca más que tú.
He decidido mojarme.
Pero ¿cómo quieres que te saque de esta prisión,
de este país, de este continente,
si tu cara va a estar en todos los telediarios,
en todas las estaciones de servicio y en todos los camiones de España?
Se acabaron las llamaditas, las tenientes
y todas las gilipolleces. A partir de ahora, discreción.
Si juegas con mis cartas, vas a ser una niña buena
hasta que yo te lo diga. ¿Estamos de acuerdo?
(EMISORA) "Fabio, la UVI móvil está llegando".
Sí, voy.
Yo ya me he mojado.
Ahora te toca a ti.
Dos, dos.
(HELENA) Mira lo que he conseguido.
No me preguntes de dónde las he sacado,
que no te lo puedo decir.
Aunque yo ya sé que tú sabes guardar un secreto.
Pero yo también sé.
Y si me lo dices a mí, todo acabará.
Susana, mírame, mírame.
Dime que no sabes nada.
Júrame que no sabes dónde está la niña y haré que paren.
-Yo solo quería ser madre.
Lo intenté, lo intenté todo.
Para eso era el dinero del rescate,
para un vientre de alquiler.
Yo no quería hacerle daño a la niña.
No es justo.
Yo solo quería tener un hijo,
alguien que te quiere y es para siempre,
y que solo confía en ti,
y que solo te tiene a ti,
y que no te ve como una retrasada porque eres su mamá.
(CHISTA) -Ya está, ya está, ya está, Susana, ya está.
Pero Amaia también tiene una mamá.
Y tampoco es justo para ella.
-Voy a vomitar.
-Ay, perdona.
OK, te copio, Sandoval. Ya está aquí el convoy.
He encontrado esto en aislamiento. Es parte de la ropa de Zulema.
Y hay bastante más,
así que probablemente no comió tanto como creíamos.
-Si yo te digo dónde está la niña, ¿tú la ayudarías?
-Claro, claro que puedo ayudarla, te lo prometo.
-Está... Está en un sitio que conoce Cesáreo...
-"Salam aleikum". (RÍE)
Ya estoy contigo, ya estoy contigo, tranquila.
Aviso a seguridad. Que se cierren todas las celdas.
Buscad a Zulema.
Zulema ha desaparecido de enfermería.
Repito, Zulema no está.
Llévatela a aislamiento.
-Hola, Palacios.
(RÍE A CARCAJADAS)
¿Por qué? ¿Por qué le has pegado?
Por hija de puta.
Iba a salvar a la niña. Iba a salvarla.
Está sola...
Está sola en un establo abandonado en Santa María,
en Santa María de la Alameda.
(SUSURRA)
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