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(EN OFF) "Oigo ruidos extraños, como de metal.
(Metal contra metal)
Como las cuchillas de unos patines al rasgar la pista de hielo.
(Metal contra metal)
O navajas chocando entre sí.
(Metal contra metal)
Y luego amanece, amanece de pronto, sin venir a cuento.
Y me despierto destemplada, con mucho frío,
y cuando miro alrededor
estoy en mitad del patio, sola,
y no me atrevo a salir de mi cama.
Y, entonces... grito.
Pero la voz no me sale, solo hay silencio".
(Aplausos)
-Estamos contigo, Maca.
-Quién lo hubiera reventado, Maca, di que sí, hombre ya.
-Ánimo, Maca. -Ánimo, Maca.
(CURA) Señor, te pedimos por el alma de Leopoldo y Encarna
para que los tengas en tu gloria.
A veces, la vida nos pone a prueba
con sucesos que no podemos comprender.
Pero el señor nos pide fe porque solo Él nos juzgará.
Y tendrá misericordia de su hija Macarena
para superar estos desgraciados accidentes.
No.
No fueron accidentes,
fueron asesinatos.
Y Dios no va a juzgar nada porque ya lo hice yo.
(CON ECOS) Macarena, de verdad, cualquier cosa que necesites.
(SANDOVAL) Mi pésame, lo siento mucho.
(ANTONIA) Hija, qué pena más grande, pero tú ahí valiente, a luchar.
Tira para adelante, campeona.
(SOLE) Lo siento, mi niña. Fíjate lo que te voy a decir:
no eres una asesina, aunque lo diga el juez.
Hiciste lo que tenías que hacer.
¿Cómo no vas a matar al asesino de tu madre y de tu padre?
Fuerza, mi amor, fuerza.
No estés triste, rubia.
Lo importante ahora es que en el tablero de la vida
el jaque se lo hemos hecho a Karim.
Bueno, se lo has hecho tú.
Esa era mi única familia ahora.
Gracias.
Hoy es un día para celebrar.
(RIZOS) ¿Por qué no te vas a dar el pésame a la madre de tu novio?
(SUSPIRA) Que no necesita guardaespaldas,
¿no te has enterado?
(RIZOS) Maca, no te voy a dejar sola en esto.
¿Vale?
(VALBUENA) Venga, vamos saliendo.
(CARLOTA) A ver, chicas, un momento, antes de salir.
Mañana vendrá una sexóloga
a impartir un taller de sexualidad y autoestima.
Se dará aquí, porque...
(EN OFF) "La vida sigue,
pero yo no quiero que siga,
quiero que vuelva atrás.
Estoy atrapada en el instante en que disparé y cambié mi destino.
A mis 30 años me acabo de dar cuenta,
como quien se cae de un guindo,
de que la vida iba en serio".
-Es que no puedo, no me entra.
Pues no doy. -Mira, tranquila.
A ver, si es cuestión de pulso.
Tienes que meter la arandelita por el palito.
¿Ves? -Sí, así.
-Eso es, muy bien.
¿Por qué le hablas como si fuera mongolita?
¿Qué coño dices?
Arandelita.
Palito, Susanita.
Suenas como a monja, ¿no?
Sor Elena dando la catequesis, ¿eh, Susanita?
(CASTILLO) ¿Por qué te has casado con una mujer
a la que todo el pueblo considera una discapacitada mental?
-Si fuera una discapacitada mental,
estaría en un sanatorio y no en un penal, ¿no le parece?
-Tiene un 50 de cociente intelectual.
-¿Su mujer es inteligente, inspector?
¿Más inteligente que usted?
¿Cree que una persona no se puede enamorar de alguien
que no sea inteligente?
-Lo que creo es que te casaste con ella
porque es fácilmente manipulable
y porque te iba a ser leal el resto de su vida.
¿Para qué querrías una mujer
tan fiel y con pocas luces?
Susanita, ¿te quieres confesar?
¿Has cometido algún pecado?
No, la verdad es que no.
Pues peca más, hombre.
Dicen que al final Dios perdona siempre.
(CASTILLO) Amaia Jiménez, 16 años.
¿La conoces?
-No.
-¿Qué coño es esto?
Es un clip que encontré en el suelo. Lo guardé para ordenar mis papeles.
-Es una horquilla de Amaia con su ADN.
¿Dónde la encontraste?
-En el campo, no recuerdo dónde.
-¿A qué te dedicas?
-Tengo una clínica veterinaria rural.
-Sin embargo, tú no eres veterinario.
-Heredé el negocio cuando murió mi hermano.
No hace falta un título para ayudar al parto de un cebón.
¿Algún cliente se ha quejado?
(Golpes en una puerta)
(SANDOVAL) Adelante.
¿Para qué me ha llamado?
Mira, Macarena, como psiquiatra de este centro
es mi obligación transmitirte mi preocupación por tu salud.
En los últimos días has perdido a tu madre y a tu padre
de manera trágica, de manera violenta,
y has asesinado a su verdugo a sangre fría.
No sé cómo puedes sostener todo esto sin apoyo, sin ayuda.
En definitiva, que...
que temo que puedas caer en un pozo depresivo,
que sientas culpabilidad por la muerte de tus padres
y considero que sería de gran ayuda para ti que comenzaras una terapia.
Hay líneas que no voy a cruzar, doctor.
Nunca.
Aunque me levante una mañana
y solo tenga ganas de suicidarme,
jamás me pondré en sus manos.
-Eh, trabajad en silencio o a la celda.
-Que sí, coño, que sí.
Tienes gracia tú, Helenita.
¿Y eso?
(SUSPIRA) No eres la típica chusma que entra por aquí.
La lías parda, tienes ovarios
y, además, eres maestra de personas especiales.
-Ya está.
-Vale.
Ahora, al abrirla, debería sonar. Toma.
(Música)
¡Bien!
¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien?
-Esta música me recuerda a mi hija.
-Tienes una hija.
-Le ponía esta música cuando estaba en mi tripa.
Hace ya muchos años.
17.
Era un bebé precioso.
¿Tienes hambre? Tienes que comer, si no, te vas a poner malita.
(HELENA) ¿Y va a venir a verte tu hija?
-No puede, no puede ir a ninguna parte.
"Come un poquito más, venga".
Ah... Así, muy bien.
Está en una cajita.
Como esta muñeca.
(Cesa la música)
(CASTILLO) ¿Para qué has construido un túnel de 600 metros
bajo tus tierras? ¿Qué es, un refugio antiaéreo para cerdos?
¿O es que querías salir y entrar de casa sin ser visto?
-No es un túnel, quiero hacer un almacén.
-¿Eso es un almacén?
(Se abre la puerta)
-Inspector, ha llegado un aviso urgente de la central.
Han localizado la señal del teléfono de Amaia Jiménez.
Parece que ha encendido el móvil.
-¿Qué cojones hace el móvil de Amaia en Hungría?
(BAMBI) ¿Quieres que te pinte las uñas?
No, gracias.
Sí, si no me importa, de verdad.
Estoy genial siendo tu criada. Lo prefiero, la verdad.
Ya, pero yo no te he comprado para que seas mi criada.
(ANABEL) Maca.
No pude darte el pésame antes. Lo siento mucho.
Sé perfectamente cómo te sientes.
A las dos semanas de entrar aquí, falleció mi padre.
No puedo imaginarme cómo puede ser perder a los dos a la vez.
Me da mucha lástima.
Y me preocupa...
¿A quién le vas a pedir el dinero que me debes de Bambi?
¿Por qué no me das un poco de crema mientras lo piensas?
Es que yo sola no llego.
Ahora que habíamos hecho un pacto de paz
y que te había mostrado mi respeto con un regalo,
has vuelto a intentar pisarme comprando a Bambi.
Bueno, ya que estás, ¿por qué no me lo das por delante?
Tú has roto el pacto, Maca,
y hasta que me devuelvas el dinero vas a ser mi criada.
Y hazme un favor:
no traigas más desgracias a tu vida.
Hala, ya está.
Me las vas a desgastar.
Anabel.
¿Me darías un poco de marihuana?
Y... me la apuntas en la listita esa que tienes.
En tu libretita.
Es muy importante que hablemos con naturalidad.
Y vamos a ver cómo algo tan específico como un orgasmo
es diferente para cada una.
Antonia, ¿por qué no nos cuentas
qué sensaciones experimentas cuando tienes un orgasmo?
-Mire usted, señorita,
yo no tengo problema en hablarle a usted con toda la naturalidad
y decirle "pepino, la polla, la pipoletilla del coño,
el chumino", vale.
Ahora, yo no le puedo decir a usted con toda naturalidad
la intimidad de mi orgasmo delante de ese.
(VALBUENA RÍE)
Te agradecería que me ahorraras esa puta imagen, cocinera.
Bastante asco me dais ya sin entrar en detalles.
(RIZOS) Hasta que Valbuena no se vaya, no vamos a hablar de nada.
-Muy bien.
Vale.
De todas maneras, me hacéis un favor.
-Es que le falta un huevo porque tuvo un accidente.
(RÍEN)
(ANTONIA) Sí, le cayó una bandeja una y otra vez, una y otra vez...
(RÍEN)
-Pues ya estamos solas.
(TARAREA)
(Tono de llamada)
(Tono de llamada)
(CONTESTADOR) "El número marcado no pertenece a ningún usuario".
(ANTONIA) Yo lo tengo fácil, señorita.
Yo, enseguida que me empiezo a frotar aquí abajo,
tacatacatá, ya está. El manguerazo, chorreando.
-Pues yo, mis primeros orgasmos siempre fueron fingidos.
Que había que gritar, pues se gritaba, ¿no?
(GRITA) ¡Ay, qué rico, papi! ¡Dame más!
(RÍEN)
-Que había que decir guarradas, pues se decían, ¿no?
Rómpeme el culo. Báñame en tu leche, pastelero.
Dámelo todo, papi. -Qué puerca, ¿no?
-Anda que no lo habrás dicho tú. -No de esa manera.
-Lo que me pasa es que cuando estoy teniendo un orgasmo,
me entran unas ganas muy fuertes, muy fuertes de...
de hacer pis.
(RÍEN) -A eso se le llama mearse de gusto.
(ANTONIA) Yo es que la primera vez que lo caté tenía 14 años,
era muy chica. Oh, yo tenía un canguelo...
Pero mi prima me decía: "No seas tonta, niña.
Si eso del sexo, eso de follar, es muy fácil.
Tú "na" más que tienes que cerrar los ojos,
abrir la boca y las piernas también. Y ya está, que no te dé asco nada".
Y mire usted, a los nueve meses ya estaba mi Joaquín saliendo
lleno de grasa, de porquería...
(VARIAS RÍEN) -Hasta ahora.
-Yo antes los tenía largos. Los tenía muy normales.
-Sí, superlargos, mira la criatura.
Si casi ni te han puesto la silla de montar, por favor.
-Oye, que yo he sido puta, ¿eh?
-Sí, eres un potrillo, eso es lo que eres.
-Pero de chuparla. Yo me he echado mis polvos,
Anabel, he tenido novio. ¿Tú de qué vas?
-No. -¿Cómo que no?
(RIZOS) Pues el orgasmo para mí es como un estornudo
que tú lo ves venir, lo ves venir, lo ves venir...
(FINGE UN ESTORNUDO)
Entonces, te quedas a gustísimo. -Es un orgasmo alérgico.
-Alérgico a la lactosa.
-Qué asquerosa.
-¿Y tú?
-¿Yo?
Yo nunca he tenido un orgasmo.
-¿Y por qué?
-Mi marido prefería las palizas a las caricias.
Siempre llegaba borracho,
se tiraba encima de mí como si fuera un perro.
Y bueno, se dormía antes de acabar.
Yo lo agradecía muchísimo, la verdad.
Creo que el único orgasmo que había sentido en mi vida
era cuando escuchaba su primer ronquido
y podía quitármelo de encima.
-¿Qué cojones hace el teléfono de Amaia
a 2300 kilómetros de su puta casa? -No lo sé.
Pero lo que yo haría es llamarla y preguntárselo a ella.
-¿Y si la has vendido en un puticlub
y a estas horas está en Hungría con una beca de trata de blancas?
-No he vendido a nadie.
-¿Me vas a explicar esa mierda o no?
-A lo mejor esa chica se ha escapado de casa.
O le han robado el móvil.
Hay mil explicaciones.
¿No cree que puede estar equivocado con nosotros, inspector?
Mira...
Cuando hayas matado a un tío
y por tu culpa hayan muerto tu madre y tu padre,
ahí vas a ver el final del abismo.
(RÍE) Y las tetas de Anabel también.
(BAMBI) ¿Y yo qué?
Tienes que volver a ser tú.
Tienes que cuidar de mí.
Me lo prometiste.
(RIZOS) Rubia.
¿Qué pasa?
¿Os habéis montado aquí una fiesta y nadie me avisa o qué?
Que rule, que rule.
¿Cómo estás?
Te buscaba para ir al gimnasio.
Estaría guay hacer un poquito de ejercicio.
En otro momento.
Voy a que me dé el aire. Toma, fumetilla, anda.
Adiós, mi amor.
(RÍE)
¿Le has dado tú el canuto? -No.
-Pues la próxima vez que quiera meterse mierdas deprimida,
se las quitas o me llamas.
Y mucho cuidadito con ella porque no se toca.
Se la cuida,
pero sin tocar.
En plan guardaespaldas.
¿Estamos?
(SOLE) ¿Y cómo está mi rubia de bote?
Tienes los ojitos rojos.
De llorar.
Y de fumar.
Y de no dormir.
Tengo pesadillas.
Bueno, tengo una pesadilla.
(Metal contra metal)
Oigo ruidos.
(Metal contra metal)
Ruidos muy raros.
Como de metal.
Como...
las cuchillas de unos patines.
(Metal contra metal)
Te pillé.
¿Qué estás haciendo?
Nada.
Zolpidem.
Es un sedante que le recetan a Susana.
Porque de vez en cuando se pone nerviosita.
No le vas a decir nada, ¿verdad?
Si te metes una de estas y tomas alcohol,
el efecto es el de un tripi.
Vuelas.
Y yo necesito volar para soportar esta mierda.
¿Quieres?
No me drogo por placer.
No me gusta perder el control.
Pero ¿qué coño?
Hoy es un día para celebrar.
(CHASCA LA LENGUA)
(ESNIFA) Ah, joder.
Zolpidem.
Cuidado, que raspa. Ah, madre mía.
¿Qué tienes que celebrar?
Celebro que va a comenzar una nueva era.
(BUSCA EMISORAS DE RADIO)
Una en la que empezar otra vez.
(Música en radio)
Y quiero que tú,
que tú estés conmigo.
No voy a follar.
He tenido que colaborar con una pija mojigata.
Pero tú...
Tú eres diferente, tú lo tienes claro.
He visto que te llevas muy bien con Susanita.
¿Te ha contado por qué está aquí?
No. No.
Ha secuestrado a una niña bien con papás forrados.
Y parecía que no se enteraba de nada.
Y resulta que tiene en jaque a toda la Policía del país.
Me importa una mierda lo que haya hecho.
Es que no te estoy hablando de cotilleos,
sino de oportunidades.
Ella confía en ti.
Y yo necesito saber...
dónde tiene Susanita escondido el ratón.
¿Para qué?
Porque tengo planes.
Son muy caros.
Pero si los papás del ratoncito, que tienen dinero,
si me lo dan
a cambio de la información de dónde está la niña,
tú podrás tener tu "container" de pastillas
y yo unas largas vacaciones fuera de aquí.
¿Qué te parece?
¡Guau!
No sé.
Lo pensaré.
Ha sido muy feo eso...
de rechazarme antes.
Si quieres, echamos ese polvo.
No.
No me apetece.
Además, dicen que el sexo entre amigas...
acaba jodiéndolo todo.
Oh, qué subidón.
(RIZOS RESOPLA)
Menudo amarillo tienes tú, Maca Simpson.
¿Cómo estás?
No me he fumado un porro...
yo creo que desde el instituto.
(RIZOS) Ah. Ya, se te nota.
La verdad es que me hubiera gustado conocerte en el instituto.
Porque es que te imagino con gafas de pasta
y una cara de pardilla...
"¿Puede repetir, señor profesor?".
Te habrías hartado a darme collejas.
Seguro. Bueno, te habría hecho "bullying" directamente.
(RAPEA) # Uniforme de cuadros, gafa pasta y coleta.
# Esta rubia no parece para nada una fumeta.
# Pero si le das un porro y le sueltas la melena.
-(LA JALEAN)
-# Tú verás, que lo flipas, cómo mola esta nena.
# Ajá. Ah, ah, ah, ah...
# Ah, ah, ah, ah... #
¡Gracias, público!
(Aplausos y vítores)
(RIZOS) Esta es para Macarena.
¿Rizos? ¿Qué?
Te lo agradezco, pero...
son días muy raros y...
Ya. Me apetece estar sola.
Vale.
Pues te dejo un ratito.
Pero no te me pongas intensa, ¿vale?
¿Te has mudado ya a nuestra celda? Ajá.
Bueno, pues luego voy y te hago reír un rato.
Rubia...
# Cada vez que te imagino, se me enciende el chumino. #
Que no.
Llevo toda la semana pensando en lo que me dijiste en la cena
acerca de mi matrimonio.
Si te di mi opinión es porque...
porque quiero que cierres el tema ya.
No exageres. ¿Me vas a decir que no salías con Marco por ahí?
Hum... No. De aniversario.
No. Casamiento.
Bautismo. Comunión. No, no.
Por no llevarme, no me llevaba ni a la cama.
Se me está soltando la boca. No, no quiero más cerveza.
Sí, una más. Sí, vamos, venga. Esto lo puedes llevar, muy bien.
Claro, no te pares ahora, por favor.
Desde que te dejó tu marido, no volviste a hablar de él.
Así que ya es hora de que lo largues todo, vamos.
Estuvimos casados nueve años.
Pero el sexo entre nosotros duró...
cinco,
seis meses.
La última vez que hicimos el amor fue unas Navidades en Gerona,
en casa de sus padres y sus padres aún estaban vivos, o sea,
te estoy hablando hace... Dos, tres años, más o menos.
Sí, tres años. Sí.
(RÍE) ¿Y cómo fue?
¿Qué me estás preguntando?
¿Si me gustó, cómo lo hicimos, qué?
Las dos cosas. No.
Tampoco es que yo sea una máquina sexual,
supongo que hay mujeres más ardientes.
¿Qué decís?
Miranda, desprendes sexualidad, así que no vayas por ahí.
Lo que te dije en la cena te lo reitero.
Yo creo que Marcos...
¿Qué? Que es homosexual.
Pero ¿qué dices? Estás de coña. No estoy de coña.
Te lo digo en serio, pensalo, pensalo un poco.
Pero pensá en el modo en que se fue.
Irse así,
sin decir absolutamente nada, sin dar la cara, abandonarlo todo,
te dejó hasta el perro, es como si cargara con una culpa ahí.
Como si fuera la gota que rebasó el vaso a tantos años de tormento.
Un marido que...
que oculta su verdadera identidad sexual, ¿entendés?,
en un punto se siente... un estafador
con la persona que sabe que lo quería.
De ahí esa necesidad de...
de que no lo localicen, de desaparecer, ¿entendés?
Desechó el teléfono, borró contactos,
es como si hubiera querido borrar absolutamente todo,
todo lo que le recordaba tantos años de opresión.
O, simplemente, tenía una amante.
O la tiene.
Un amante.
Una amante.
Mira, si fuera eso,
al menos hubiera intentado hacerte sentir mujer.
En algún momento, ¿entendés? Además está lo que vos decís,
la pasión duró muy poco, ¿no? No sé.
Me siento muy bloqueada con todo esto.
Mira, ¿me permitís un consejo?
Yo creo que estás en el camino, ¿eh? Y va por ahí.
Tenés que volver a sentirte mujer.
Disfrutar de tu sexualidad.
Ferreiro.
Ferreiro.
Ayer te vi entrar en el despacho de Sandoval.
Pero ¿qué te pasa en los ojos? ¿Te has drogado?
(RESOPLA)
Pero escúchame.
¿Qué es lo que ha pasado? Sandoval, entraste en su despacho,
saliste y te pusiste a llorar. Déjame.
Acabo de enterrar a mis padres, ¿y eso es lo único que te importa?
¿Eso es lo que me dices? ¿Lo único que me dices?
Pues mira, lo de Sandoval y yo es un asunto privado,
entre médico y paciente, a ti no te importa nada.
Así que es un asunto privado, ¿eh?
¿Y era privado cuando entré en su despacho
y le pillé haciéndote "tas, tas" con una regla?
¿O cuando ayudé a tu familia a descuartizar a un muerto?
Joder, Macarena.
Si piensas que no me importa tu vida, estás muy equivocada.
Porque es evidente que me importa, y mucho.
(SUSPIRA) A mí lo único que me importa es salir de aquí.
Vale.
(SUSPIRA) Escúchame.
Te voy a sacar de aquí. Te juro que te voy a sacar de aquí.
De hecho, esta tarde vas a estar fuera.
(GOBERNANTA) Pasa el dos, cuatro, tres.
(Mecanismo de apertura de puerta)
-Fernando.
Oye, pero cuánto tiempo sin venir.
Yo creo que tú ya le cogiste miedo a la cárcel.
¿O no? ¿Al bidón de gasolina? (AMBOS RÍEN)
-No me dieron cita antes, al no ser familiar...
Solo soy pariente cardíaco.
-Bueno, tenemos una amistad a corazón abierto.
-Aunque no lo creas, he estado pensando mucho en ti.
-Yo también. (GOBERNANTA) Las manos.
No está permitido tocarse.
-Me he permitido buscar información en la hemeroteca.
No sé, tuve curiosidad, saber algo más.
-No me digas que me estás espiando.
Ay, creo que tú eres de esos que se meten ahí, los morbosos,
a leer en el periódico las esquelas mortuorias,
todo lo de los crímenes.
(GOBERNANTA CHISTA)
-Tu caso me impresionó. Sobre todo, una cosa que leí.
Es tu alegato ante el jurado.
(LEE) "Después de dos, tres palizas al día,
de escupitajos y violaciones continuadas,
de infidelidades, borracheras y puntapiés,
la condena más larga que este jurado..".
-...quiera ponerme será para mí una bendición.
-Creo que se lo merecía.
-Gracias.
(GOBERNANTA) Por favor, las manos.
-¿Qué te parece si pido un vis a vis, a solas, de esos íntimos?
-¡Huy, huy, huy, huy, huy!
Espera, pero ¿así, sin un preámbulo, ni un cariño ni un querer?
Esto en mi país es un disparo directo al pulmón.
-No, solo quiero hablar. Yo no quiero sexo ni nada.
-No, no, ni yo tampoco. Además, ¿quién dijo
que el sexo está tipificado en el Código Penal?
Bueno, en fin, que el sexo no... Vamos a dejarlo ahí.
(FERNANDO RÍE)
-Es la orden judicial para sacar a la interna Macarena Ferreiro
a la reconstrucción del asesinato de Karim.
(SANDOVAL) Yo evitaría absolutamente eso.
Su presencia en el lugar de los hechos,
eso podría sumirla en una depresión más grande
de la que intuyo que ya tiene. (CASTILLO) Pues lo siento,
pero es el protocolo habitual.
Macarena es parte implicada en los hechos
y su testimonio es imprescindible para aclararlos.
Además, es orden del juez.
Fabio, acompáñala.
Será importante para ella ver una cara conocida.
(Disparo)
(Disparo)
(Helicóptero)
Macarena.
(SUSPIRA)
Macarena.
Macarena, escúchame.
En contra del informe que hizo la Guardia Civil del helicóptero,
a mí me pareció ver
que Karim te apuntaba desde el suelo con su pistola
después de asesinar a tu padre.
¿Es así?
Macarena,
Castillo te está diciendo que vio cómo Karin te apuntaba
antes de que lo dispararas. ¿Es así?
¡Macarena! ¡No!
Pero ¿qué coño me estáis contando? Lo maté porque mató a mi padre.
¿Eso no es defensa propia? Porque eso es lo que hice.
No me apuntó a mí, apuntó y mató a mi padre.
Y yo vacié el cargador sobre su cabeza.
Y lo haría mil veces.
Sé que esto es muy doloroso para ti,
pero tienes que mirar por ti.
El testimonio de Fabio y el mío pueden serte de ayuda en el juicio.
¿Como me ayudaste con el juicio de la fuga?
¿O como ayudaste a mi padre?
¿O como cuando mataste a mi madre?
No, gracias, Castillo.
¡Vete a la mierda!
Castillo, déjanos un momento a solas.
Pipiolo, chicos, venga. Cafetito en la furgoneta, vamos.
-¿Vamos a dejar sola a la presa? ¿Y si se escapa?
Tengo unas cervezas en el furgón. ¿Te apetece una?
Venga, vamos.
(Golpes en una puerta)
(SANDOVAL) Adelante.
(Corre el cerrojo)
-Por fin uno de los míos.
-¿Qué tal?
-Susana me ha contado que tiene una hija de 17 años.
-Eso es mentira, el matrimonio no tiene descendencia.
-Ya, ya lo sé. Por eso te he llamado.
Es evidente que está desequilibrada.
No sé si podría ser que estuviera confundiendo
a la secuestrada con su verdadera hija o algo así.
-¿Es posible que algo así suceda, doctor?
-Bueno, sí, de hecho, existe un trastorno,
una paranoia afectiva que consiste en...
en fabular hijos, hermanos, padres.
El paciente cree que tiene familiares que nunca existieron
o que milagrosamente resucitaron.
-¿Qué más te ha dicho esa mujer? -Que tiene a su hija en una cajita.
No sé si se referirá a una bodega, a un zulo,
a un escondite bajo la tierra.
Yo creo que puedo sacarle más información.
Nuestro plan está funcionado. Teme a Zulema y confía en mí.
-Ten mucho cuidado con esa Zulema.
-Ah, a Zulema la tengo dominada.
(SANDOVAL) No se ofenda, pero eso me extraña bastante.
-Helena, no pierdas de vista a la secuestradora.
(Se destapa una botella)
Toma, igual está un poco caliente.
Imagínate que estás en Inglaterra.
¿Qué hacemos aquí exactamente?
Hacemos cosas normales, ¿no?
Disfrutar de las vistas, tomar una cerveza,
vivir el presente.
Cuando dije que quería salir de la cárcel,
no me refería a esto exactamente, pero...
Pero gracias.
Ya.
Y cuando te dije que te iba a sacar,
tampoco me refería exactamente a esto.
Zulema ha dejado enterrados tres millones de euros en Marruecos.
Tienes que conseguir que tu hermano vaya y los busque.
Y te sacaré de Cruz del Sur.
Y luego... (SUSPIRA)
Pues montamos un chiringuito en Brasil.
¿No tenías ganas de bailar?
(AMBOS RÍEN)
¿Me lo estás diciendo en serio?
¿Tú sabes la pensión de mierda que deja este trabajo?
Pues vámonos. ¿Ahora?
Sí, vámonos ahora. Ahora no podemos.
Joderíamos a mucha gente,
a Castillo, que lo degradarían o lo expulsarían,
a los polis que han venido con nosotros.
Pero con esos tres millones de euros no joderíamos a nadie.
¿Tú...? ¿Tú quién eres? Fabio.
No. (RÍE) No.
Tú eres mi ángel de la guarda. (RÍE)
Has troceado un cadáver,
te has puesto en la línea de fuego
y ahora me estás diciendo que me vas a sacar de la cárcel
y que te vas a fugar conmigo.
¿Qué pasa?
¿Que te estás enamorando?
¿De ti? Ajá.
No, no creo. ¿No?
Pues podemos comprobarlo.
Es que no hay nada que comprobar.
Sí, hay algo.
¿El qué?
Podemos comprobar si...
soy lesbiana...
o no.
Cuando salgas,
habrá tiempo de comprobaciones.
¿Ahora eres un hombre de principios?
Pues sí.
Estoy intentando hacer las cosas bien.
(SUSPIRA)
(CASTILLO) ¡Eh, tortolitos!
Es la hora.
(Brindis)
(ANABEL) ¿Qué pasa?
Sí, has vuelto a venir a ver a Anabel, ¿eh, gordita?
Que te trae galletitas y te da pan. (CHISTA)
-Ha vuelto. -Se han hecho íntimas.
-Sí, se está curando y viene a ver a la tita Anabel.
Eh, te vas a portar bien. -¿Crees que te van a dejar tener
una paloma aquí? -A Zulema le han dejado
tener un escorpión. Mi mascota es inofensiva.
-Ese bicho no se va a quedar aquí. -¿Cómo?
-Eso es un ratón con alas. No, no. Además, no es un gato.
Se pasa toda la noche... (ARRULLA) Y no se puede ni dormir.
-No se te ocurra tocar a mi paloma. -Igual no duermes por el vis a vis
que te han pedido ahí a bocajarro. Eh, el Fernandito,
que te va a poner ahí la banderilla, pero sin lubricar ni nada.
-Que nada de banderilla. ¿Qué banderilla ni banderilla?
¡Que no! Él lo que quería era que estuviéramos solos,
porque en el vis a vis público ese uno no puede hacer nada.
Te están siempre llamando la atención.
Vaya, para cogernos las manos. -Sí, la mano.
Te va a coger el potorro. (RÍE) -Igual quiere leer poesías.
-Pero ¿qué sabrán ustedes?
Si ustedes no han tenido en su vida ni un cortejo.
(RIZOS) ¿Qué dices?
¿Tú has visto este cuerpo? -Yo he visto ese cuerpo,
que no has recibido ningún cortejo, la verdad.
Él quiere un poquito de intimidad, pero no es para...
Yo le pregunté, ¿eh? Pero me dijo que no, que para eso no.
Es que, muchacha, nosotros tenemos una edad...
Que no, que no, qué va. Qué va. -Ya, ya.
(ANABEL) Puedes ir ensayando el orgasmo,
porque este no tiene pinta de ser un borracho como tu ex.
A este se la vas a tener que pegar pero bien, vamos.
-¡Rizos! ¡No, no! No, por favor.
-Estás mal de la cabeza. -Rizos, por favor. ¡Por favor!
¿Sabes por qué no tenía que fingir los orgasmos con mi ex marido?
Porque no esperaba nada a cambio, como tú con tus clientes.
Yo estaré muerta de la cintura para abajo,
pero ustedes no tienen una idea
de la sensación que yo tengo de ir a una cita con un hombre,
como si fuera virgen con mis 53 años.
Es que me siento como una yogurina.
Y esto no me lo va a quitar nadie.
Voy a tener un vis a vis íntimo, madre mía.
Imagínate, todo eso va a ser cagarse y no ver la mierda,
como se dice en mi país. Bueno, pues imagínate tú, yo no sé,
porque ya yo ese órgano de ahí abajo ya lo había olvidado.
Por fin aparece un hombre que parece que para él sí tiene sentido.
¿Y cómo yo le digo a este hombre
que ya no me acuerdo ni cómo funciona eso?
Yo voy a fingir el orgasmo.
Pues si todo el mundo lo finge.
Ay, Dios mío, yo te digo a ti que la vida es de madre.
Si yo estuviera fuera,
estoy segura de que no hubiera ligado tanto como aquí.
Estoy cagada, qué fuerte.
¿Raúl?
Hola, soy Miranda, tu cuñada.
¿Qué tal todo?
Me alegro.
Bien.
No, bueno, al final...
Al final comprendes que el amor se acaba y que...
Sí, sí, claro, de todo se aprende.
Claro.
Claro, pásamelo.
Hola, Marcos.
Felicidades.
No... (SUSPIRA)
No, no fue culpa de nadie. No, tranquilo.
Oye, pero...
Sí, sí necesito saber... Necesito saber una cosa.
¿Eres homosexual?
Joder.
Qué patética.
No he sabido qué decirle.
Pero ¿cómo puede ser que tú te dieras cuenta y yo no?
Vivía con él.
El amor es ciego, al menos es lo que dicen.
Pues enhorabuena.
Has abierto los ojos, has recuperado la vista.
Estoy seguro de que cuando recuperes tus pulsiones sexuales,
te vas a sentir absolutamente liberada.
Mira, Carlos, no sé lo que me estás proponiendo,
pero si hablas de que baje al bar
y me lié con el primero que me encuentre, pues no.
No soy yo de ir por ahí acostándome con desconocidos.
Yo tampoco.
(SOLE) Maca. (RIZOS) Hola, mi amor.
¿Cómo ha ido? ¿Me has traído algo de fuera?
¿Un bocadillo de jamón serrano?
¿Un bote de nata para untarte ese cuerpo que tienes?
No, no me funcionaban las tarjetas
y me pareció muy feo pedirle suelto al inspector Castillo, así que...
Jo, tenía muchas ganas, ¿eh?
-Pues, Maca, te aconsejo que esta noche te reserves,
porque me han salido unos encargaditos en las terapias
y mañana en las duchas Bambi y tú vais a tener que dar a la lengüita.
-¡Es que te rompo la cara! -¡Eh, eh, eh!
-¡Bocas! ¡Que eres una bocas! Tranquila.
Estás solo diciéndole mierdas a Sole y a Maca.
¡Ya está! ¡Me comes el coño!
¡Que la dejes ya!
¡Que no quiero que me defiendas! ¡Ni quiero que me tengas lástima!
¿Te enteras?
Yo no pude hacer nada cuando el cabrón ese te jodía
y ahora no vas a hacer nada con Anabel.
¡Y ya!
(Sirena carcelaria)
(Mecanismo de cierre de puertas)
(Mecanismo de cierre de puertas)
-¿Qué le has dicho antes a Maca cuando estabais ahí
como la Dama y el Vagabundo mirando el estanque?
Parecía otra, estaba más contenta.
Le prometí que nos íbamos a fugar juntos de la cárcel.
¿Es coña? No, es verdad.
Se lo dije porque se necesita un plan
para seguir viviendo en ese puto agujero
y si no tienes nada ni nadie
que esté dispuesto a jugarse las pelotas
para que todo cambie, estás muerto.
Buenas noches. -Buenas.
Buenas.
-La directora metiéndole fichas a Nosferatu.
Joder.
(A PLENO PULMÓN) ¡Ah!
(JADEA)
(SANDOVAL) "Yo podría cambiar la medicación de esta chica, Susana.
Actualmente toma litio, ansiolíticos, tranquilizantes
y podría cambiárselo por hipnóticos".
-(BALBUCEA EN SUEÑOS)
(SANDOVAL) "De esa manera va a conciliar el sueño,
pero de manera más agitada.
Es muy probable que sueñe en voz alta".
-(BALBUCEA EN SUEÑOS)
-Son pastillas de cafeína, la ayudarán a mantenerse despierta.
"Quizás así tenga alguna 'chance' de poder entrar en su mundo,
en su universo".
-Tienes que comer.
Venga, así, muy bien.
Venga, muy bien.
(BALBUCEA EN SUEÑOS)
Anda.
(BALBUCEA) Come...
Come un poquito más, venga.
Mi niña, mi niña.
Ah, así, muy bien.
Frío.
Tienes frío, claro.
Tienes frío.
Claro, si es que no hay cristales.
-¿Quién tiene frío?
-Anda, ven, deja, trae.
Ven, anda.
-¿Tu hija?
¿Tu hija tiene frío?
(SUSANA LLORA EN SUEÑOS)
-¿Dónde está?
Yo puedo ayudarla.
(SUSANA LLORA EN SUEÑOS)
# Tengo una muñeca
# con su camisita...
# Y su canesú.
# La saqué a paseo,
# se me constipó.
# La tengo en la cama... #
-¡Socorro!
¡Socorro!
(SUSANA CANTURREA EN SUEÑOS)
(Sirena de alarma)
(INTENTA GRITAR) (CHISTA)
Hola, buenos días.
Anabel,
he estado toda la noche pensando
en ti y en mí.
Ha pasado mucho, mucho...
desde que entré aquí por primera vez.
(SUSPIRA)
(INTENTA GRITAR)
Entré aquí siendo inocente.
Bueno, o eso me repetí a mí misma día y noche,
y ahora tengo algunos juicios pendientes...
por fuga, robo,
homicidio...
y asesinato.
Calculo que voy a estar aquí, pues, yo creo que unos 25 años.
Y sinceramente, puestos en esas cifras,
me da igual 25 que 30.
En este agujero esa es muy poca diferencia.
(ANABEL LLORA)
Así que tienes dos opciones.
La primera es mirarte el brazo, leer mi nombre
y acordarte de que...
yo no tengo nada que perder.
La segunda...
es prepararte para la guerra.
Tú eliges.
-¿Puedo?
Oye.
Que he estado pensando una cosa.
Que entre todas estas putas locas
tú eres alguien en quien se puede confiar.
Voy a largarme de aquí.
Tengo un plan, pero no puedo hacerlo sola.
¿Quieres venir? ¿Eh?
-No sé. -Yo te llevaré donde tú quieras.
¿Adónde te gustaría ir? -No lo sé.
-¿Te gustaría ir a ver a tu hija?
-No.
(Música de la cajita)
-Susana, mírame.
Lo más importante en el mundo para una madre es su hija.
¿Dónde está, eh, Susana?
Mírame. -¡Está muerta!
Murió cuando tenía un año, no sé cómo me vas a llevar a verla.
-Eh, ¿qué pasa ahí?
(SUSANA LLORA)
-(SUSPIRA)
Anabel estaba a punto de subastar a esa chica en los baños.
La llaman Bambi porque dicen que parece un cervatillo indefenso.
Se llama Cristina.
Sé quién es. Sigue.
La obligó a prostituirse
y la vendía en los baños a las presas viejas
para que les hiciera cunnilingus,
pero debió de morder a alguna
y Anabel se enfadó y decidió venderla.
Yo pujé por ella
y ahora dice que le debo dinero y...
y me acosa.
La verdad es que temo por mi vida, directora.
Macarena,
eso que me estás contando es una acusación muy grave.
Se ha tatuado mi nombre en el antebrazo
y cada vez que me cruzo con ella me lo enseña.
Creo que está obsesionada conmigo.
Lo siento, no creo que me tengas lástima.
No, de hecho, creo que eres la persona
que más se ha preocupado por mí estos días,
bueno, estos días y desde que entré aquí.
Lo siento.
Sandoval dice que estoy deprimida,
que me siento culpable por la muerte de mis padres.
Tú no tienes la culpa.
¿Vale? Ya.
Maca, hiciste lo correcto.
Mi padre siempre tenía muy claro qué era lo correcto y lo que no.
Día tras día me lo repetía.
No ofender, no hacer daño a nadie, no mentir...
Y así lo aprendí yo.
Soledad, ¿confirmas todo lo que Macarena Ferreiro
ha declarado contra ella? (SOLE) Sí, lo confirmo.
Anabel esclaviza a las internas,
las prostituye y después las amenaza.
Si ninguna ha venido a denunciarla ha sido porque temen por su vida,
porque le tienen terror.
"Pero tener respeto"
por los valores y la honestidad que me enseñó mi padre
no me ha servido de nada en este lugar, de nada.
Anabel ha ido a por Macarena
y la está jodiendo desde que entró aquí.
Ahora quiere que se prostituya para ella
y eso lo ha dicho delante de mí.
Si hubiese matado a Zulema
cualquiera de las veces que tuve la oportunidad,
ahora mis padres estarían vivos.
Qué bonitas son.
Me recuerdan a cuando era niña.
Me pasaba la noche entera soñando despierta.
¿Tú sueñas despierta?
Todos los errores que he cometido en mi vida
han sido por intentar ser
la buena persona que mi padre quería,
pero ni lo seré...
y ni siquiera quiero serlo.
¿Necesitas empastillarte
para estar con los ojos abiertos toda la noche? ¿Eh?
(RIZOS) "¿Qué vas a hacer?".
Pues, de momento,
a todas las personas que...
me están haciendo la vida imposible
me las pienso quitar de en medio.
Anabel,
¿has prostituido a tus compañeras?
Hay nueve presas que corroboran el testimonio de Macarena Ferreiro.
¿El testimonio de una asesina?
Yo soy dócil, directora, no tengo delitos de sangre.
No puede creer a esas mujeres, son delincuentes.
Claro, como supongo que no debería creer a un funcionario
que confirma esas mismas acusaciones
o como no debería de creer a mis propios ojos, Anabel.
Hemos encontrado los escondites donde almacenabas la droga.
Un blíster de aspirinas, un secador de pelo,
las perchas de tu ropa
e incluso algunos juguetes del módulo de maternidad.
Se está equivocando, directora. No cometa esta injusticia conmigo
porque está claro que la han manipulado.
Tengo que pedirte que me enseñes el antebrazo.
"Eres tú o el resto".
Y esa es una verdad que no me enseñó mi padre.
Llévala a aislamiento.
¿Cómo?
¿Cómo?
Te he contado mis planes
y tú has cogido el camino más fácil:
traicionarme y hacerlo sin mí.
(HELENA) Ah.
¡Ah!
¡Ah!
Ya no tendrás que tomar pastillas para espiarme.
(HELENA GRITA)
¡Ah! ¡Ah!
(Gritos)
(Gritos)
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