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-Necesito que hagas algo que nos va a beneficiar a las dos:
que te hagas centinela.
Estás de broma, ¿no?
No, no estoy de broma.
Estando Tere en aislamiento, se ha quedado la plaza libre.
El imbécil de Valbuena ha convocado a presas que quieran presentarse.
Necesito que seas la próxima centinela.
Y digo yo, si tienes tanto interés, ¿por qué no eres tú?
Porque nunca me cogerían... ni de centinela
ni para recoger balones y meterlos en su baúl.
Pero puede que a ti sí.
Dale.
¿Y por qué quieres que sea centinela?
Da igual lo que entrenes, Maca.
Aquí solo esperamos a la muerte.
Condenadas, igual que tu familia.
¿No te sientes como los desgraciados del telediario,
de rodillas con un cuchillo al cuello esperando a ser degollados?
¿Por qué ninguno coge un puñado de arena
y se lo tira a los asesinos a los ojos
y corren hacia el mar? Joder.
Maca, una posibilidad entre un millón es mejor que nada.
¿Y cuál es nuestra posibilidad?
Pactar con Karim.
Comprar nuestras vidas.
(Sirenas, ladridos)
-Ferreiro.
Llevamos más de media hora andando y empiezo a estar hasta los cojones.
Espero que no estés jugando conmigo.
Creo que ahí es donde dejé el coche.
¿Crees?
En comisaría lo tenías muy claro.
El Egipcio está enterrado en la provincia de Ciudad Real,
en un coto de caza.
Quiero el lugar exacto.
Aunque hayas matado al mayor hijo de puta de la Tierra,
cumplirás la misma condena que si hubieras matado al Rey.
-Las coordenadas coinciden con la señal que dejó
en los repetidores de Los Ballesteros, Ciudad Real.
-Muy bien. ¿Cómo llegaste hasta allí?
Entré en la finca.
"Conduje... no sé, unos 15 minutos por un camino sin asfaltar.
Creo que era un coto de caza.
Salí del coche y...".
Y cogí una escopeta recortada.
"Cargué dos cartuchos".
Fui a la parte trasera del coche,
saqué al Egipcio del maletero.
Lo hice caminar...
"...no sé, unos 150 metros.
Lo obligué a cavar su propia tumba".
Y lo maté.
¿Me estás diciendo que hiciste todo eso tú solo?
¿Quién te ayudó?
Ya te lo he dicho, Castillo.
Maté y enterré al Egipcio sin ayuda de nadie.
Lo tenía esposado. Lo llevaba arrastrando
con una correa atada al cuello, como si fuera un perro.
Todo eso lo encontrarás en la fosa.
¿Y dónde está esa fosa exactamente?
Es ahí.
Ahí está enterrado el Egipcio.
Siempre se dice lo mismo: "Vamos a tomar una copa con el nuevo".
Luego, cada uno tiene sus líos, su vida... Ya sabes.
-Yo lo prefiero así, en "petit comité".
Dicen por ahí que tienes un lío con una interna.
Ah, ¿dicen eso?
Pues te han informado mal.
A ver, el lío duró cinco segundos y se acabó.
Ya... ¿Y por cinco segundos te han abierto un expediente
y te tienen medio degradado?
¿La interna era Ferreiro? Ajá.
He oído que es inocente de los cargos que se le imputan.
¿Es así? Sí, yo creo que sí.
Entonces, si ya te han colgado el sambenito de folla-presas,
te han abierto un expediente y crees que es inocente,
¿por qué no sigues con el lío?
Algún día saldrá.
Le daré vueltas a tu consejo.
(RIZOS) Joder, macho. Tío.
Pero ¿por qué?
Hay una rebaja de condena por colaborar y por buena conducta.
Además, ¿qué hay de malo en ser centinela
y ayudar a cumplir las normas? Es que no es tan grave.
¿A cumplir las normas? Chica, que vas a ser la chivata.
Vas a ser el peón de Valbuena, que no te enteras.
-Mira, Macarena, quiero que sepas una cosa.
Yo no quiero en la celda viviendo a nadie que sea centinela.
Nos vas a meter en problemas.
-Y tú, calladita, ¿tú qué dices?
-¿Yo?
Que si la chica tiene vocación de ser centinela, pues que lo sea.
(MEGAFONÍA) "Apagamos luces".
-Ahora, si se vuelve contra nosotras,
pues... la matamos y punto.
-¿La matamos? Igual te mato y a ti. ¡Eh, tranquila!
-Me preguntas, te respondo.
(Puertas deslizándose)
Rizos, por favor.
-Ay, chica.
-El agente Valbuena es un imbécil.
Es de los que se da descarga con la porra eléctrica
para comprobar si funciona.
¿Y Miranda?
Una víctima de manual.
Siempre esperando al siguiente hijo de puta
y al siguiente problema.
Y tiene pinta de tener un consolador en el cajón.
¿Y Palacios? ¡Uh! Todavía no sabe
que se resbala porque pierde aceite.
Probablemente esté enamorado de ti.
No jodas. Pero ¿qué dices? Que sí, en serio.
¿Y Sandoval?
El más inteligente del penal,
el más turbio. Peligroso.
No parece santo de tu devoción.
Sí, no creo que me invite a su próxima barbacoa.
Si quieres contarme algo, soy de confianza.
Has sido el único que has venido a las cañas con la nueva.
Me has ganado de por vida. No, no, no hay nada que contar.
Solo que si te coges la gripe y vas a su consulta,
grápate las bragas al culo.
Se lo conté a su mujer,
que resulta que estaba embarazada de unos meses,
y acabó en el hospital con un ataque de ansiedad.
En fin, tengo que aprender a contar hasta tres
antes de hacer nada.
No, cada uno es como es.
Yo soy igual que tú. ¿Te has metido en muchos charcos?
Hace un par de años, en un simulacro de desactivación de minas,
yo llevaba una especie de carretilla
y un capitán me hizo la cuchara.
La cuchara. ¿Sabes qué es?
No. Levántate.
Ponte como si llevaras una carretilla, es así.
Eso es la cuchara.
Tenía dos opciones:
o sentarlo ante un tribunal militar
o reventarle la puta cara con la culata del CETME.
Y se la reventé.
Hay normas que están muy bien, pero no todas.
Y hay que saber distinguir.
A veces uno tiene que hacer lo que tiene que hacer.
(CASTILLO) Quita.
¡Quita, joder! Dame.
¿Qué cojones es esto, Leopoldo?
No lo sé.
¿Qué pasa, que los gusanos tenían mucha hambre?
¿O que el Egipcio se fue a dar una vuelta
y antes de irse dejó la camita hecha?
¡Me cago en la hostia puta!
(MUJER, FUERA) Un día te vas a enterar, borracha.
(Fuera, cisterna descargando)
(Fuera, murmullos)
(CHISTA)
A mí no me vas a comprar con regalitos.
¿Qué regalitos?
(Fuera, murmullo)
(FUERA, ALGUIEN CHISTA)
(MUJER, FUERA) Venga, callaros ya. -Joder.
-Que lo que digo es que no me hace ni puta gracia que seas centinela.
(Fuera, murmullos, risas)
(MUJER) ¡Callaos ya todas! ¡Vamos a dormir, hostia!
Rizos, necesito que confíes en mí.
Es una cuestión de vida o muerte.
-¿Una cuestión de vida o muerte?
¿Y no me lo has dicho?
Rizos, no puedo contártelo.
Por favor, necesito que confíes en mí.
(Continúan fuera los murmullos)
(HOMBRE, FUERA) ¡Silencio!
¿Sí?
-No te vengas arriba, ¿eh? ¿Que me vaya arriba? Vale.
Bueno, vale. No, no he dicho eso.
¿Cómo que no? Has dicho que vaya arriba.
Tienes un morro que te lo pisas. (RÍE)
(SOLE) Chicas.
¿Ustedes se acuerdan de lo que sueñan?
-Yo solo cuando la rubia se olvida de darme el "froti, froti".
Ah, ¿sí? Sí.
Pues esta noche me parece que no vas a soñar.
¿Eh? Que te hago "froti, froti". Para. No. Para. (RÍE)
Para, ¿eh?
-¿Tú qué sueñas, Sole? (SOLE) Es que... eso es lo raro.
Siempre sueño con lo mismo.
Yo veo un prado verde de lo más bonito, así, muy lindo.
Y cae una lluvia finita.
Finita, finita, despacito.
No sé. A lo mejor son recuerdos
de cuando eras pequeña, de tu infancia.
Qué va. En mi país, cuando llueve,
caen cubos de agua del cielo, muchacha.
Esa lluvia tonta no la he visto nunca.
-¿Y si es por el corazón de la donante?
-Sí, ¿cómo no?, que me posee. (RISA MALICIOSA)
-Joder, claro.
-No. Has visto una cantidad de películas de fantasmas...
-Aparte de lluvia, ¿hay bellotas en tus sueños, Sole?
-¿Bellotas? -Ajá.
-No. ¿Por qué debía haber bellotas?
-No, porque he oído que a veces hacen trasplantes de cerdo,
que son los más parecidos a los humanos. (IMITA AL CERDO)
(RÍE) -Si viera bellotas en mis sueños,
te hubiera visto comiéndotelas. (IMITA AL CERDO)
-¡Toma! Punto para Sole. (PALACIOS) Basta de chácharas.
Soledad, mañana te quiero lista a primera hora, ¿vale?
Viene la cardióloga a hacerte la revisión.
-Está bien. -Palacios.
¿Por qué no te quedas a dormir?
La pobre de Sole tiene pesadillas
y le vendría muy bien un abracito de osito de peluche.
-O con una puerca. # -De pata negra, de pata negra. #
-Desteñida eres tú. # -De pata negra. #
-Cállate. (PALACIOS CHISTA) ¡Eh!
A dormir.
(CASTILLO) Quiero que busquéis cualquier tipo de prueba,
un pelo, una gota de sangre, migas de faláfel,
la uña rota del dedo meñique, lo que sea.
¿Habéis peinado bien la zona? -Todo.
-Capitán. ¿Sería posible un registro de las cámaras de seguridad?
-Sí, hablaré con mi gente. -Gracias.
-Castillo, tienes que ver esto.
-Ya. ¿Y qué cojones es eso?
-Por la humedad que tiene y por la rugosidad,
este plástico se ha roto antes de 24 horas.
-Eh.
Deje que lo ayude.
Con las esposas es complicado.
Gracias.
(Sirena)
-¿Qué te ha pasado anoche?
Te has levantado a las 04:00 o 05:00 para mirar debajo de la cama.
Te he visto.
-Me ha levantado un ruido de interferencia electrónica.
Creo que nos han puesto micros. -¿Quién?
-Castillo, Karim... Yo qué coño sé. Me estoy volviendo loca.
Joder.
-Joder, Zulema, qué puto asco.
Tienes los dientes hechos mierda. -No, las encías. Y los brazos.
Sandoval dice que es psicosomático. -Vale, vale.
(CARRASPEA)
¿Ayer qué hacías hablando con Macarena en el gimnasio?
-Pesada, ¿eh? Tendiendo puentes. La necesito... por ahora.
-No hace falta que te lo diga, pero ten mucho cuidado con esa paya,
porque no es de fiar, y lo sabes.
Nos la jugó una vez y puede volver. -Ya lo sé.
-Coño. -Joder.
-¡Eh, eh, eh! ¿Qué pasa? -¿Tú de qué coño vas?
¿Para qué me regalas una crema?
-¿Qué crema?
-Lo que digo es que no vayas hablando mierda por ahí
para separarnos a Maca y a mí. Venga, déjala.
-Como que yo la metí en la fuga. Déjalo, Rizos, yo te creo. Vamos.
-No, vamos a aclarar esto de una puta vez
porque esta puta loca va a intentar lo que sea para separarnos,
para joder lo nuestro. Y no me sale del coño.
-Lo vue... Lo vuestro... -"Din, din", comienza el combate.
-¿Lo vuestro? Y yo una puta loca, ¿no?
Estefanía, una puta loca por ti. Por ti, porque te quiero.
Porque me escapo de esta puta cárcel de mierda y lo único que hago fuera
es no dejar ni un minuto de pensar en ti, en cómo puedo volver
para llevarte conmigo al fin del mundo.
¿Y esta paya? ¿En qué piensa? ¿Eh? En ti no.
Piensa en escaparse, en hacernos el lío a nosotras,
en que le va a caer un cargo de homicidio...
-Y le cayó el cargo. Pero ¿tú...?
¿Tú qué mierdas sabes en qué pienso? ¿Eh?
-No tienes ni puta idea de querer a alguien.
-¿Que no tengo ni idea de querer a alguien y esta mierda de paya sí?
¿Eh? Que no es ni bollera ni nada. Que está contigo... No te quiere.
No te quiere. Está contigo porque le conviene, por las circunstancias,
le viene bien. ¿Qué circunstancias?
-¡Cállate!
Yo te quiero de verdad.
¿Y qué va a hacer contigo? ¿Eh?
¿Qué va a hacer contigo, robar coches?
¿Le ofreces robar coches, poneros ciegas por la noche
y vender bragas en el mercadillo de día?
-Golpe bajo contra la minoría étnica. ¡Qué feo!
-¿A que te comes las bragas que llevo?
¿A que te comes las mías? Y a mí no me mandes callar.
¡Eh!
¿Sucede algo?
(ZULEMA) Nada, unas viejas amigas recordando el viaje a Marruecos.
Pues a desayunar, y en silencio.
(SUSPIRA)
Las que se pelean se desean.
-Ya está. Lo tiramos a un pantano.
-Tu padre dice que los cadáveres acaban flotando, Román.
-Pues le ato unas piedras al cuello, pero podemos seguir
con un cadáver descompuesto en el maletero.
-¿Y si lo quemamos?
-¿Dónde? ¿Dónde lo vamos a quemar, mamá?
Además, los dientes siempre quedan, cojones.
-No me grites, Román. Te lo pido por favor, no me grites.
¿Y si le arrancamos los dientes?
-No tienes por qué preocuparte. El nivel de hematocrito
y el contenido de tacrolimus son correctos.
-Entiendo.
Doctora, una preguntica.
Antes yo no recordaba mis sueños y ahora me acuerdo mucho.
Y me parece tan raro...
-Bueno, es que antes tu nivel de eyección era mínimo.
Estabas bombeando a un 30%.
Por eso no recordabas los sueños.
Eso producía un agotamiento extremo.
Pero ahora estás bombeando a un 85%. Muy bien.
Un momentito, que voy a por tus medicamentos.
(Móvil)
Disculpa.
(Móvil)
¿Sí? Estoy terminando la consulta en el Cruz del Sur.
No, en una hora o así puedo estar allí.
-Palacio, qué linda la doctora, ¿no?
Y además leída e instruida. -Soledad, por favor. Ya está bien.
Te he dicho toda la mañana que no necesito novia.
Yo estoy muy bien solo.
-Nadie está bien solo. Los que dicen que están bien solos
es porque no han encontrado a nadie que valga la pena.
O peor aún, porque no la han buscado.
-Sintrom, digoxina y naproxeno.
A ver, mira, estas verdes son para por la mañana
y estas blancas, dos veces al día, por la mañana y por la tarde.
Y estas, tres al día, ¿vale?
-¿Estas? -Sí.
Eh... Si tienes cualquier duda,
en la próxima revisión pregúntele al...
-¿Te llamo? -Sí, mi teléfono está en el informe.
-Vale. -Me llamas y...
-¿Cómo te llamas? -Lucía.
-Antonio. -Vale.
-Encantado. No nos han presentado. -Ya.
-Hemos pasado 8 metros cúbicos de tierra por el microscopio.
-Y no hemos encontrado nada:
ni un pelo, ni una uña, ni restos orgánicos.
Todo borrado. -A excepción de esto.
(CASTILLO) ¿Cómo es posible que las postas que disparó estén limpias?
-Alguien vertió cinco garrafas de ácido clorhídrico
en la escena del crimen. -Quienes se llevaran el cuerpo
del Egipcio, si es que estaba allí, eran profesionales.
-Hasta dentro de 20 años, no crecerá verde en esa zona.
-No tenemos ni cadáver, ni pruebas, ni evidencias que presentar al juez.
-¿Os he contado alguna vez que Leopoldo y yo trabajamos juntos
en un par de casos?
Éramos amigos.
Mi nombre es Leopoldo Ferreiro.
Y soy el autor de la muerte de Hanbal Hamadi,
alias el Egipcio.
Por lo que lo conozco, no tiene sentido
que se autoinculpe de una muerte sin cadáver.
-¿Qué hipótesis maneja? -La primera,
que Leopoldo Ferreiro nos quiera hacer creer
que el Egipcio está muerto.
Un pacto entre los dos para desaparecer.
Y por eso, quizá, haya montado todo este artificio para engañarnos.
Incluso la muerte de Jalapeño podría ser una cortina de humo
para hacernos creer que disparaban contra la familia Ferreiro.
Es un plan retorcido, pero un plan.
La segunda hipótesis,
que alguien haya sacado el cadáver y Leopoldo no lo sepa.
Karim, la depresiva de su mujer, su hijo el registrador... No sé.
-La verdad es que Ferreiro parecía sorprendido
al no encontrar el cadáver.
-Y la tercera hipótesis...
¿Estás tomando apuntes?
-Sí, señor. -Pues apunta.
La tercera hipótesis es que no tengo ni puta idea
de qué va la tercera hipótesis.
Seguiremos todas las líneas de investigación.
Vamos a apurar las 72 horas de prisión incomunicada
y vamos a intentar pillar a Ferreiro en alguna contradicción.
¿Entendido?
Pues hala, a ello.
-"¿Existe alguna posibilidad de que sobreviviese al disparo?
Le disparé a bocajarro.
2 tiros en el pecho con un calibre 12.
No hay posibilidad de que saliera vivo del agujero.
Yo lo maté".
Pues mira, aquí estoy, latiendo.
¿Sabes? Se ve la vida con otro color.
De vuelta al hogar, a mi camita, mis manticas, mis compañeras...
Huy, las echaba de menos... muchísimo.
El tratamiento es un coñazo que no te puedo decir.
Tengo que tomar una cantidad de pastillas...
Que si yo bailo un poco, vaya, suena como una maraca.
Es que son seis pastillas por la mañana, seis por la noche,
cuatro por en medio. No es fácil.
Tengo que bajar de peso, que si la centrípeta...
¿Cómo voy a bajar esto solo? Esto no se baja.
Dicen que tengo que bajar la cintura.
¿Sabes cuánto hace que no tengo cintura?
Tengo que caminar en la cinta despacito.
Si camino despacito, no bajo 30 kilos.
Si me apuro, el corazón se acelera. En fin...
Y esta que me prepara, de verdad, unas comiditas...
Una fruta que... ¡Ah!
Y yo con ganas de comerme
una tostada con mantequilla, pero con rebosante.
-Olvídate ya de eso, que no puedes.
Y dame un beso ya, que eres lo más grande del mundo.
-Esta es una descarada. ¿Qué querrá? Este huevo quiere sal.
-(TARAREA)
-El puesto de centinela de Tere está vacante.
Cuando salga de aislamiento,
no vamos a confiar en alguien que se hace caca encima. (RÍE)
Así que vosotras sois las candidatas a centinela.
He estado estudiando vuestros currículos
y... muy completos.
Puta, yonqui...,
ladrona. (RÍE)
Sinceramente, a ninguna de vosotras las dejaría pasear a mi perro.
(RÍE)
(ZULEMA) "Es imposible contactar con Karim".
No tiene ni teléfono fijo, ni dirección postal.
Lo que tiene ser terrorista internacional,
que no te llegan las multas.
Pero todavía tengo un mail de cuando estaba en Omán.
Era lo que utilizaba para contactar con su hermana.
Es la única forma. Pero ¿no hay otra manera?
Desde ya te digo que no me voy a hacer centinela.
Eh... Yo quiero ser centinela
porque quiero beneficios penitenciarios.
Pero sobre todo siento que estoy preparada,
que lo puedo hacer bien. Soy licenciada en Económicas.
-¿Licenciada en Económicas? Ajá.
Estás demasiado preparada para el puesto.
Tú, acabas de ser nombrada centinela.
No, no, Valbuena, por favor. -A tomar por culo. Se acabó.
No, no, Valbuena, por favor, que lo puedo hacer bien.
-Tienes que firmar esto.
Igual me meto donde no me llaman,
pero la centinela que has escogido...
-¿Qué?
-Las internas del Módulo C dicen que esta se mete por la nariz
hasta el detergente de los lavavajillas.
Te la va a liar.
Y, además, en ese grupo yo te digo que no se salva ni una.
Bueno, igual Macarena.
-¿Lo dices porque te come el coño por la noche?
-¿Te molesta que tenga un rollo con ella?
También te digo que lo mío con esa rubia no va a durar mucho.
-Hueles bien.
Veo que te has puesto mi regalito.
La crema.
¿Te gusta?
-Sí.
¿Quién sabe?
Igual algún día acabamos tú y yo en un vis a vis íntimo.
¿Te imaginas?
-Ferreiro, cambio de centinela. Empiezas ya.
-Pero ¿qué pasa conmigo? -Tú vete cagando leches de aquí.
No has pasado el periodo de prueba de un minuto.
Venga, tira, a tomar por culo de aquí.
¡Será posible! ¿Qué cojones te pasa?
(RÍE) ¿Qué te parece?
Mi novia poniéndome los cuernos delante de mis propias narices.
Voy a hablar con Carolina,
a ver si podemos arreglar lo nuestro.
-¿Tú te estás oyendo?
No sé qué mierda tienes en el cerebro, tío, a veces.
Mira, te voy a contar una cosa.
Cuando se fugaron las presas y me dejaron tirado en ese agujero,
11 horas,
atado como un perro ahí, desangrándome,
perdiendo la conciencia a ratos,
tuve la seguridad de que me iba a morir.
Así que...
Cuando salí vivo de eso,
me juré vivir en paz conmigo mismo.
Y cuando me encuentro contigo, con mi amigo,
el problema más grande que tienes
no es que haya estado a punto de morirme,
sino que he dejado a mi mujer.
Es que...
Fabio, joder, me... me tienes desconcertado. Yo...
No sé cómo hacer contigo. Es que no sé quién eres.
Un día te lías a hostias con un compañero,
al día siguiente te lías con una presa, no me cuentas nada...
Yo lo siento... Soy yo quien no sabe quién eres.
Para mí hay dos tipos de amigos, ¿sabes?
Los que se llevan las manos a la cabeza
cuando les dices que has matado a un hijo de puta,
y los que se presentan con una pala.
Yo soy de los de la pala.
¿De cuál eres tú?
-Vamos a ver, mamá.
Esperamos a que se haga de noche, ¿vale?
Y subimos con el coche al monte, a un lugar remoto, no sé,
a los Montes de Toledo, por ejemplo.
Y lo enterramos. Lo enterramos, ¿de acuerdo?
Aunque tenga que cavar toda la noche si hace falta.
-¿Desaparece así el cadáver? -No.
-¿Evita que lo desentierre algún animal?
-No. -Ojalá estuviera aquí tu padre.
-Dada su larga experiencia en hacer desaparecer cadáveres, claro.
-(SUSPIRA) Ay...
Hagamos lo que hagamos, Román,
el cuerpo debe desaparecer para siempre.
De eso depende la libertad de tu padre.
-Vamos a por más garrafas de ácido. Es la única manera.
(Puerta deslizándose)
-Anabel, necesito hablar contigo.
-Ya, Zulema. -Joder.
-Esos modales, estamos conversando.
-La reunión de Tupperware para otro momento. Venga, largo.
Necesito que me consigas dos cosas. -¿Pasta de dientes?
Esas encías dan asco.
-Un teléfono móvil...
y un detector de micrófonos.
-Tengo el chocho grande, pero no me cabe la tienda del espía, cariño.
-Qué refinada.
El detector de micrófonos tiene el tamaño de una linterna pequeña.
-Eso te va a salir caro.
-Monté una fuga hasta Marruecos, me puedo permitir un capricho.
-Diez de comisión...
Siete de proveedores...
Tasas... 22.
Así que otro gasto...
10 000 euros.
En cuanto me los pagues, tendrás todo.
-Hecho.
Los intereses corren de mi cuenta.
Y ahora preocúpate de tenerlo todo.
-Zulema, ya somos mayorcitas.
No me obligues a explicarte las reglas.
Vienes aquí a interrumpir mis negocios,
pidiéndome estupideces que no puedes pagar,
me obligas a mirar esa cara con esa boca que parece un desagüe.
Seamos sinceras.
Todos saben que no tienes a nadie,
que estás sola y que ahí fuera solo te esperan para matarte.
Eres la peor opción para un prestamista.
-Tengo el dinero, ¿qué mierda quieres a cambio?
-No hay nada tuyo que yo pueda querer.
Aunque aquí hay muchas chicas que sí.
Y la satisfacción de estas muchachas...
es también mi satisfacción.
-Es tan raro... Es muy raro.
Tengo la sensación de...
de que tengo algo dentro que no es mío, que es algo ajeno.
Es como querer saber todo de esa persona,
qué fue lo último que sintió su corazón, sus miedos, ¿fue feliz?
Tocarle sus manos, abrazarla.
Quisiera haber tenido la oportunidad de...
de darle las gracias.
No sé, si un familiar se enterara,
si se enterara que ese corazón le está dando vida a una criminal,
a una persona que ha asesinado a dos seres humanos,
capaz de que me dé un escupitajo. -Mira, niña.
-Niña, qué susto me has dado, coño. -Y si dicen que "dizan".
Mientras no te digan que lo devuelvas,
que digan lo que les dé la gana. Ese corazón te lo mereces.
Bonita. -¿Tú ves?
-¿Quién mejor que tú? -Qué chicas tengo, ¿eh?
Qué gente, que... Yo no sabía que me querían tanto.
(Tono de llamada)
-¿Hola? Buenas tardes.
¿Con quién hablo?
Hola, Fernando.
Mire, a lo mejor esta llamada le parece un poco extraña, pero...
¿Usted ha perdido un familiar recientemente?
Su esposa.
Pues yo quería decirle que yo tengo el corazón de su esposa.
Vamos, que lo tengo puesto.
¿Te has vuelto de las chicas de Valbuena?
Deberías leer libros de aventuras, ayudan a evadirse.
A ver, vamos terminando.
Vamos a cerrar antes la biblioteca para hacer inventario, venga.
Tu padre se ha inculpado del asesinato del Egipcio.
¿Qué? Sigue leyendo.
Anoche lo llevaron a desenterrar el cadáver, pero no había cadáver.
Alguien se lo había llevado.
¿Qué...? Sigue leyendo.
Me lo ha dicho un compañero de homicidios.
¿Tú tienes idea de quién puede haberlo hecho?
No.
¿Mi madre y mi hermano?
Eso me temo.
¿Y no los vas a denunciar?
Joder, pero ¿qué coño van a hacer con un cadáver?
Pues no lo sé, teniendo en cuenta el estado de descomposición,
imagino que procurar que no se desmiembre.
Se están hundiendo poco a poco.
Se están hundiendo hasta el cuello. Se están hundiendo
y, cuando se den cuenta, ya no van a poder salir.
Van a caer uno a uno en la cárcel.
Y yo no voy a poder hacer nada. No puedo.
Le van a caer más años que mí.
Lo más gracioso
es que hubo un momento que pensé que...
que se solucionaba todo,
que el juez iba a revisar mi caso,
yo iba a salir...
y volveríamos a ser una familia normal.
Con problemas... normales.
Pero no.
(Pasos acercándose)
A ver, ¿vas a coger "Moby Dick" o "El conde de Montecristo"?
"Moby Dick".
Oye, una pregunta.
¿Sabes la mejor manera para deshacerse de un cadáver?
(Apertura de puerta automatizada)
-Buenas.
Bueno, tremendo papelón, ¿no?
Que lo llame la mujer que se ha quedado
con el corazón de su esposa.
Y encima lo cite aquí,
a una prisión. Tiene tela, ¿no?
-Pues... la verdad es que sí.
-Yo sé que todo lo que he hecho es ilegal.
Mirar el informe médico, llamarlo a usted...
-En el hospital,
nos dijeron que la identidad de los donantes
era secreta.
-Claro, claro, sí, si yo lo sé.
Esto no es fácil, de verdad, esto no es fácil.
Mire, yo no puedo dejar de pensar en su esposa.
Un cachito de ella está metido dentro de mí.
Es ese pedacito que es tan importante
el que me ha dado una oportunidad para vivir nuevamente.
Yo no podía dejar de darle las gracias a usted. De verdad.
Usted me ha regalado una vida nueva.
Bueno, nada.
Era eso nada más.
Ya si quiere se puede ir y, bueno...
Le prometo que yo no lo voy a llamar más.
-¿Y qué quieres saber de mi mujer?
-Todo.
Quiero saberlo todo, todo, todo, todo.
Pero bueno, primero yo lo que quiero es contarle un poquito de mí, ¿sabe?
Porque, bueno, yo no estoy aquí por robar chocolatinas.
Quemé vivo a mi marido.
¿Lo entendió?
Pero...
Yo creo que con el corazón de su esposa,
yo siento que pudo ser una mejor persona.
Hay una... Otra co... -Mi mujer...
era una hija de puta.
-¿Perdón?
(ALGUIEN CHISTA SUAVEMENTE)
Solo te van a devolver lo que tú les has dado.
Es muy bueno y generoso por tu parte.
Así estarás en paz con todo el mundo.
# -El cuco, cantaba.
# Miedo nos quitó.
# El cuco cantaba.
# El miedo nos quitó.
# Cucú. #
¡Ah!
(Golpe seco)
¡Ah!
¡Vamos!
¡Ah!
¡Venga!
¡Ah!
Ah.
-Dime algo que no me haga sentir idiota cada vez que salgo a mear
y me miro al espejo.
Me siento aquí y te digo que he matado a un hombre,
y ¿no te parece suficiente?
Tienes las postas, tienes la confesión,
el agujero, las pruebas. ¿Qué más quieres?
Nada. Un pequeño detalle.
¿Dónde cojones está el cadáver?
(Móvil)
(Móvil)
-Joder, es Lidia.
(Móvil)
¿Qué hago, contesto?
-Cógelo.
-Hola, cariño. ¿Qué tal?
¿Qué tal por Francia? ¿Cómo va la... la investigación?
(LIDIA) "Ya estoy aquí".
Estoy en el aeropuerto, ven a buscarme.
-Eh...
Eh... Ahora no puedo, mi amor. Estoy...
"Estoy llevando a mi madre a unas compras".
¿Lidia?
-Estabas delante cuando el Egipcio asesinó a mi hija.
"Los estabas siguiendo".
Lo viste todo y no me contaste nada.
Ven ahora mismo o hablo con la Policía.
(Puerta abriéndose)
-El teléfono.
Al que tiene que llamar Karim.
¿Qué ha pasado?
He limado algunas asperezas del pasado.
¿Quién te ha hecho eso?
Ya habrá tiempo de devolver el golpe.
Es tu turno.
No falles.
-A uno le resulta difícil pensar que haya personas así.
Durante años nos hizo la vida imposible a mis hijas, a mí.
Destrozó la familia con sus caprichos,
sus humillaciones, sus...
Resulta horrible decirlo, pero...
Casi respiramos tranquilos cuando supimos lo del accidente.
¿Es horrible?
Me alegro...
de que finalmente su corazón sirviera para algo bueno.
-Sí.
Al menos usted pudo hacer algo bueno con ella.
Yo con mi marido lo único que podía hacer era...,
no sé, donarlo a un asador.
(RÍE)
-Es la hora.
-Bueno, por lo menos hemos hecho una buena terapia de psicoanálisis.
Muchas gracias, ¿eh?
-Sí. -De verdad.
-Siento si lo que le he contado sobre ella...
le ha afectado. -No, no.
Todo bien.
Es que nosotros...
Tremendo ojo clínico para elegir pareja, la verdad.
Gracias otra vez.
Y adiós.
-Perdone un momento.
¿Le importaría que nos volviésemos a ver otra vez?
-¿Me está pidiendo una cita?
-Si le parece bien.
-Me parece bien.
-4-2.
Carlota.
¿Puedo pedirte un favor?
Hombre...
Ayer tuve tus huevos en mi mano.
No veo por qué no.
Necesito que cubras mi turno de esta tarde.
Y necesito que lo hagas sin pedirme explicaciones.
-A ver esos partes de infracciones.
-Julia, de la 220, negocia con tarjetas telefónicas.
Creo que se las roba. -Julia.
-Sí.
-Sigue.
-Y en la capilla, debajo de una bancada,
había seis porros. Estaban pegados con celo.
Todavía no sé quién los ha dejado, pero estaré atenta.
-Muy bien.
-Ana María se prostituye en su celda.
Guarda el dinero en su bolsa de aseo.
(VALBUENA) Ana María...
Ana María.
Algunas presas, eh...
no están devolviendo los libros a tiempo en la biblioteca.
¿Tienes un listado de las infractoras?
¿Me tomas por gilipollas?
¿Para eso quieres ir de centinela?
Ahora mismo me... me cuentas una infracción de verdad
o te mando a la enfermería a hostias.
Y procura que pueda comprobarlo en este preciso instante.
Anabel.
¿Quién?
Ven aquí. ¿Qué?
Anabel esconde la droga en los botes del acondicionador.
Tranquila. Suéltame.
Mírame.
Bien.
Igual hasta nos entendemos.
Voy a comprobarlo.
Más te vale que sea cierto.
Vigila y que no salga hasta que yo vuelva.
(ZULEMA) "Necesitamos que seas centinela
y accedas al despacho de Valbuena.
A su ordenador".
(VALBUENA) ¿Qué tal, Anabel?
(Pasos acercándose)
¿Todo bien? -Todo bien.
¿Te puedo ayudar en algo?
-Pues... Para serte sincero, sí.
Últimamente noto como que hay mucha electricidad estática en el centro
y tengo el pelo como encrespado.
¿No tendrás por aquí algún acondicionador...
o mascarilla para el pelo?
-Ajá.
(ZULEMA) "Solo tienes que entrar en Internet,
abrir una nueva cuenta de correo"
y darte mucha prisa.
"Porque los ordenadores de los funcionarios
se bloquean cada 5 minutos".
-"Tachán".
-¿Quién se ha chivado?
-Mis pajarillos.
Vas a pasar una larga temporada en el agujero.
Vamos.
-No, no. Un momento.
Una pregunta sin ánimo de ofender. -Dime.
-¿Qué cobra un funcionario, 1800?
¿2000, contando los pluses?
-Desde luego más que una presa. -Bueno...
Dependiendo de qué presa.
-"Lo que Karim no sabe..."
es que yo aún tengo tres millones de euros escondidos en Marruecos.
"Esa será nuestra moneda de cambio".
-Yo puedo conseguir que a final de mes tu nómina...
se multiplique por tres.
-No te pases de lista conmigo, Anabel.
-Venga, Valbuena.
Que yo también tengo mis pajarillos.
Yo sé que tú tenías unos ingresos extras...
y te jodieron.
Eso no te pasará si somos socios.
-"Una vez creada la cuenta",
quiero que le digas esto:
"Hola, Karim. Soy Zulema. Tengo algo que te puede interesar.
Tal vez más que nuestras vidas.
Llámame a este teléfono".
Mierda.
-Hoy es tu día de suerte.
Nos vamos a llevar muy bien.
Venga, lárgate.
¿Quieres que te diga algo nuevo? -Eso es, sí.
Eso es. Porque generalmente, el que repite constantemente
que es un asesino resulta que no lo es.
¿Quieres que te diga cómo se siente alguien
cuando le meten una pistola en la boca
para que se acuse de un crimen?
¿Para que diga que mató y enterró a alguien,
que lo llevó arrastrando como si fuera un perro?
¿Me estás diciendo que el Egipcio sigue con vida?
Vamos a dejar en libertad al señor Ferreiro por falta de pruebas.
Avisa al juez Andrade y a un familiar.
Y que le traigan sus efectos personales.
-Asesinaron a mi hija delante de ti,
delante de tu padre y no me has dicho nada.
Karim mató a un policía en tu casa
mientras os esperaba para asesinaros.
Tu padre se ha inculpado del asesinato
y el enterramiento del Egipcio.
Y no me has dicho nada.
Y te llamo por teléfono y me dices que estás de compras con tu madre.
-Puedo contarte cuándo y por qué empecé a mentirte.
Cuando los que hostigaban a mi hermana
nos amenazó con matarnos por nueve millones de euros.
(Avión sobrevolando)
Y después te seguí mintiendo.
Seguí mintiendo mientras intentábamos por todos los medios
salir de ese infierno.
Y un malnacido atropelló a Lucía.
Te mentí, Lidia.
Para no hacerte más daño.
-Siempre se espera de una jueza que sepa lo que hay que hacer.
Que haga lo correcto.
Y yo no sé qué hacer contigo.
No sé qué hacer con todo esto.
Dime una cosa, Román.
¿En algún momento pusiste en riesgo la vida de mi hija,
sabiendo que existía ese riesgo? -No.
Mi dolor nunca va a ser tan desgarrador como el tuyo.
Pero ha sido tan grande como para matar al asesino de tu hija.
(Puerta trasera abriéndose)
-¿Estás bien?
-Sí.
Llévame a casa.
Hola, morenita. -Hola.
¡Ay! Cuidado, que me dejas esto aquí en pelotillas.
-¿Os habéis enterado de lo de la Anabel?
El Valbuena le ha pillado la merca.
Esa va al agujero de cabeza.
-¿Y eso? -Pues alguien que lo habrá delatado.
(RIZOS) ¡Hala! ¿Y quién ha sido?
¡Ay! Estate quietecita.
Oye, ¿a ti qué te pasa? Son ya muchos días así.
A mí no me pasa nada. Sí, sí te pasa.
A mí me dices "quieta" y luego le vacilas a Valbuena
con un vis a vis íntimo. ¿Qué pasa?
-Qué malos son los celos, ¿eh? Qué malos.
-¿Un vis a vis íntimo con Valbuena?
¿Estás todavía en eso, muchachita?
-Sole, fue una broma, así que cállate.
-No me voy a callar. -Sí.
-No me voy a callar. ¿Crees que yo soy comemierda?
Te lo estás camelando para vengarte.
-¡Que te calles ya! Que te metas en tus putas cosas.
Que te calles. -No me voy a callar.
-¡Escúchame! -Que te calles ya.
Que te calles, métete en tus cosas. -No me voy a callar.
-Sí. -¿Quieres que te caigan 20 años
por matar a un violador?
¿Eso es verdad?
Rizos.
Rizos. Rizos.
¿Valbuena...
te violó?
Sí, la violó.
La violó.
Y la metió en aislamiento para que no pudiera hablar.
Y le metió un manguerazo para que no quedara ni una prueba.
Esto hay que denunciarlo.
(Puerta abriéndose)
Leopoldo, he venido a buscarte.
Vámonos. -¿Qué pasa?
¿Has venido a buscar a tu suegro? Soy un amigo de la familia.
Leopoldo, espéranos fuera un momento.
Ahí lo tienes, Leopoldo Ferreiro.
Con esa pinta de mear sentado se ha cargado a un tío.
Lo ha torturado y lo ha enterrado.
Y ahora, no sé bien por qué, también lo ha desenterrado.
¿Sí? ¿Estás seguro de eso?
Él mismo me lo ha confesado.
Claro, y por eso lo dejas irse, ¿no?
Mira, en lugar de apretar al hijo puta que apretó el gatillo,
estás buscando a los Ferreiro.
Y cuando maten a alguien de esa familia,
acabarás en el psiquiátrico por hacer tu trabajo como el culo.
¿Como el culo? Mi trabajo es perseguir asesinos.
Y Leopoldo lo es. ¿Y qué si lo es? ¿Y qué?
Si tengo la oportunidad de abatir al puto Bin Laden
antes de que entre por ahí y se cargue a cinco,
yo aprieto el gatillo. ¿Entiendes lo que te digo?
No espero la orden. Francamente, no lo entiendo.
Que si sigues buscando a los Ferreiro,
me vas a encontrar a mí. Y me tendrás que sentar
frente a un juez y acusarme de lo mismo que a ellos.
¿Quién coño te has creído que eres?
¿El puto escudo humano?
¡Imbécil!
-Castillo. -¿Qué?
-La baliza se ha activado en el coche de Ferreiro.
-¿Algo más? -Eh... La chica desaparecida.
La familia acaba de recibir una petición de rescate.
Se confirma el secuestro.
-Me cago en la puta.
(Portazo)
¿Dónde está el cadáver del Egipcio?
No lo sé.
Voy a hablar con la directora.
Y con Instituciones Penitenciarias. No va a quedar así.
-¡Ah!
No pararé hasta que ese hijo puta esté en la cárcel.
Le van a caer, 10, 12, 14 años por violador y por abuso de poder.
¡Ah!
No podemos tomar decisiones en caliente.
¡Ah!
(LA JALEAN)
-¡Ah!
(Silbato)
-¡Lleváosla!
Necesito ayuda en el comedor, mandad refuerzos.
Valbuena está herido. Repito, Valbuena está herido.
(Silbatos, barullo)
(LIDIA) Buenas.
-Ha salido del aeropuerto sin protección.
-Lo siento. Ha sido un error por un asunto personal.
No volverá a ocurrir. Lo siento.
Es mi prometido. Y su madre. Está todo bien.
-De acuerdo.
Abrid la puerta.
-¿Y todo esto?
-Me han puesto protección por el caso.
Como bien sabes, ahora llevo la investigación de Karim, el Sirio.
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