All language subtitles for Carrington (1995) Ms Emma Thompson (moviesbyrizzo)

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Original subtitles

AL PRINCIPIO DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL,

DORA CARRINGTON SE LICENCI�

EN LA ESCUELA DE BELLAS ARTES SLADE DE LONDRES,

DONDE, TRAS GANAR VARIOS PREMIOS,

SE LA CONSIDER� UNA PINTORA DE EX CEPCIONAL TALENTO.

�STA ES LA HISTORIA DE SU VIDA.

UNO: LYTTON Y CARRINGTON, 1915

- Hola. - Se�or.

�Taxi o coche de caballos, se�or?

No deber�amos tomar una decisi�n precipitada, �no cree?

Creo que tomar�...

�se de ah�.

Vanessa.

- Me caigo de cansancio. - La tetera est� en el fuego.

Clive.

Me temo que estamos solos. El servicio no vuelve hasta el lunes.

- Vaya. - Dormir�s en la habitaci�n de delante.

- La chimenea est� encendida. - Estupendo.

- Voy a traerte un t�. - Por favor.

- He tra�do mi cartilla de racionamiento. - Gracias.

- Vanessa. - �S�?

�Qui�n es ese chico tan despampanante?

Supongo que no te refieres a ninguno de mis hijos.

�l.

Carrington.

Dios m�o.

- Quiero presentarte a alguien. - Ya voy.

�ste es Lytton Strachey.

Voy a por el t�.

As� que eres Carrington.

- Amiga de Mark Gertler. - Bueno, lo conozco.

Nos llamar�n a filas en cuesti�n de semanas.

Nos arrastrar�n ante alg�n horrible tribunal.

- Pod�is haceros objetores de conciencia. - Preferir�a ir a la c�rcel. O a una mina.

Har�a m�s calor y conocer�amos a gente m�s agradable.

Ottoline dice que podr�a ayudaros.

De algo tiene que servir tener amigos en las altas esferas.

- �No te cae bien Ottoline? - La adoro.

Es como la torre Eiffel: muy tonta, pero con excelentes perspectivas.

�Hacer bufandas para las tropas contar� como contribuci�n a la guerra?

Estoy muy ocupado aprendiendo alem�n. Qu� idioma tan desagradable.

- Entonces, �por qu� lo aprendes? - Querida, imag�nate que ganan.

Dios santo. �Os imagin�is lo que debe de ser la guerra?

Dado que Nessa y Clive est�n teniendo aventuras con primos m�os,

su matrimonio me parece sumamente civilizado.

- �De veras te gusta que te llamen Carrington? - Yes.

- �Por qu�? - Mi nombre de pila es Dora.

Ya veo.

- �Las oyes? - �Qu�?

Las armas.

S�.

Tengo tres hermanos all�.

No sabes lo mucho que me enfurece.

Yo me habr�a alistado si fuera un hombre.

- �No aprobar�s la guerra! - Claro que no, pero me habr�a alistado.

Me habr�a gustado ser un chico.

Tienes unas orejas preciosas.

�Su�ltame! �C�mo te atreves?

Lo siento.

�Me has tra�do el desayuno?

No.

Iba a cortarte la barba.

- �Por qu�? - Para castigarte.

Ya veo.

�Todav�a quieres castigarme?

No. No. No quiero.

DOS: GERTLER, 1916-1918

Ya basta.

- �Por qu�? - Tengo que irme.

�Por qu� no pasas aqu� la noche?

- Ya estamos con las mismas. - S�lo era una pregunta.

Me hace pensar que s�lo te intereso sexualmente.

�Me sacas de quicio! Claro que me interesas sexualmente,

pero no es s�lo eso. Eso se consigue en cualquier parte.

Me interesas t�, tus opiniones, lo que piensas de m�.

Pero tambi�n me interesas sexualmente. Te ped� que te casaras conmigo.

- Lo s�, Mark, pero... - Lo entender�a si me encontraras feo

y no te gustara, pero dices que s�. - Claro que me gustas.

�Entonces?

Me gustas t�, no tu cuerpo.

Pues resulta que soy mi cuerpo.

Buenas noches.

No puedes ser virgen toda tu vida.

�Qu� pasa?

Estaba pensando en el asqueroso viejo de la barba.

Yo no me preocupar�a.

Al fin y al cabo, es un bujarr�n.

- �Qu�? - Lytton.

Es un bujarr�n.

- No s� qu� significa. - Es homosexual.

Haga pasar al Sr. Strachey.

Giles Lytton Strachey.

- �Sr. Strachey? - No, Phillip Morrell, diputado por Burnley.

El Sr. Strachey est� preparando sus documentos.

Un momento.

Las hemorroides me martirizan.

- �Es escritor de profesi�n? - S�. Lo soy.

Seg�n el informe del comit� consultivo, declar�

ser objetor de conciencia y se neg� a participar en la guerra.

- �Hizo usted esa declaraci�n? - S�. S�.

Sr. Strachey, �significa que se opone a todas las guerras?

En absoluto. S�lo a �sta.

Pues d�ganos qu� har�a

si viera a un soldado alem�n violar a su hermana.

Creo que intentar�a interponerme entre ellos.

No contribuir� a esta guerra mediante ninguna acci�n deliberada.

No se debe a mis creencias religiosas, sino a consideraciones morales.

No actuar� en contra de mis convicciones cualesquiera que sean las consecuencias.

Despu�s de todo eso, la perspectiva de ir a la c�rcel parece reconfortante.

No te meter�n en la c�rcel. Muchos de ellos estudiaron contigo.

Espero que tengas raz�n.

�Ha habido suerte con el famoso enigma de Carrington?

S�lo es miedo e ignorancia. Llevamos cuatro a�os. No puedo m�s.

No me pidas mi opini�n.

Cuando se trata de un ser con vulva, siempre estoy infinitamente "d�sorient�".

T� eres el �nico que puede ayudarme.

�Yo? �C�mo?

No lo s� exactamente. Podr�as estar un poco con ella.

No tiene amigos mayores. Con un hombre como t�, aprender�.

Las cartas de Keats son reveladoras en cuanto al tema de la virginidad.

- Y mi obra. - �Qu�?

Mira esto, por ejemplo.

Es un cuadro radical.

Es mi forma de expresar los mecanismos desalmados de la guerra.

Ella no lo entiende.

Las armon�as, por ejemplo. Son como Bach.

- �No est�s de acuerdo? - Pero los cr�ticos...

Hoy en d�a en la prensa s�lo se habla de Gertler.

Eso no le sirve de nada.

Alguien a quien respete debe explicarle que soy un artista importante.

- �Y crees que si se da cuenta...? - Estoy seguro.

Para empezar, a mi edad, me veo obligado a vivir en casa de mi madre

simplemente porque estoy "sans le sou".

Seguramente pensar�s que soy un hombre de letras.

S�lo he publicado algunas rese�as y un delgado volumen de cr�tica.

No puedo escribir todo lo que me gustar�a.

Si lo hiciera, no osar�a publicarlo por temor a matar a mi madre.

Adem�s, a pesar de mi edad y de mi mala salud,

el gobierno me est� acosando para que participe en una guerra absurda

que no parecen comprender que est� matando a un gran n�mero de personas.

As� que me limito a escribir panfletos para la Asociaci�n Antirreclutamiento,

con lo cual seguramente acabar� en la c�rcel.

Soy un ser decr�pito, aterrorizado, pobre y amante de los adjetivos.

- Seguro que no es para tanto. - No, tienes raz�n.

En realidad, soy un bujarr�n anciano y respetable de modestos recursos.

- Deber�as irte antes de que anochezca. - Oh, no. No, me encanta el apag�n.

Los encuentros m�s apasionantes...

No nos niegues esos escasos placeres.

No nos queda nada m�s a que aspirar salvo la vejez.

�Te lo imaginas? La lluvia, la soledad, el arrepentimiento.

- No me lo imagino. - Ya ver�s cuando est�s a un paso.

�Cu�ntos a�os tienes?

Voy a cumplir 36.

Ottoline me ha invitado a Garsington el fin de semana.

- A m� tambi�n. - Ir�, si vas t�.

La �ltima vez que fui, todos eran sordos o franceses.

�Qu� tal va la campa�a?

- �La campa�a? - El asunto Carrington.

Supongo que sigues trabaj�ndotela.

Ottoline, �por qu� tienes que ser tan directa?

Prefiero considerarme un educador que un...

- �Qu�? - Un proxeneta.

No seas tonto. Sabes tan bien como yo que lo de Carrington es una enfermedad.

Que una chica de su edad siga siendo virgen es absurdo.

- Yo lo era a su edad. - Precisamente. Yo tambi�n.

�Acaso no hay que progresar?

Tengo que hablar seriamente contigo antes de que llegue Mark.

Ya s� lo dif�cil que es, querida,

conciliar el puritanismo con el amor por la belleza.

Es una consideraci�n que siempre tengo en cuenta estando en Burnley.

Mira este jard�n, por ejemplo.

No estar�a bien plantar s�lo coles y coliflores.

�O acaso te parece mal amar los tulipanes o los lirios?

Claro que no.

No se puede tener todo.

Recu�rdalo.

Creo que ya va siendo hora de que cojas el toro por los cuernos.

No podemos vivir en una burbuja. Hay que correr riesgos en la vida.

Est�s aqu�, Carrington.

en privado antes de que llegue Mark.

Luego Pipsey me solt� una arenga sobre los peligros de la virginidad.

Se le entrecort� la voz y se le mov�an los pelillos de la nariz.

Al final me dijo que alguien como yo hab�a hecho que su hermano se suicidara.

Ay, el semen. �Qu� tendr� esa rid�cula secreci�n blanca

que hace torcer el gesto a un ingl�s?

No me opongo a ello en teor�a. Es m�s bien cuando pienso en Mark.

Por supuesto, no comparto tu opini�n, pero �qu� le vamos a hacer?

- Lytton... Me encanta estar contigo.

Eres tan fr�o y sabio...

Estos �ltimos meses, cuando s� que voy a verte, me emociono.

Si volvieras a besarme, no me importar�a en absoluto.

Es extra�o, pero me gustar�a.

Tu piel es como el marfil.

�Te acuerdas del d�a en que iba a cortarte la barba? Entonces lo supe.

Esto no es lo que Mark ten�a pensado.

- No se enterar�. - Aun as�, me siento como si le enga�ara.

Lo que supe era que estaba enamorada de ti.

Me han escrito de la junta de m�dicos militares.

Me han rechazado. "No apto para el servicio militar".

Lytton, eso es maravilloso.

Maravilloso para m�.

- Miles de j�venes mueren a diario para proteger todo esto. �Lo sab�as? - S�.

Dios confunda, fulmine y aniquile a la maldita clase alta.

Evitemos todo esto. Vamos a leer a Rimbaud.

T� eres una dama y yo, un jud�o del este de Londres.

- Es eso, �verdad? - Claro que no.

- No s� por qu� no lo admites. - Porque no es cierto.

No lo entiendes. Necesito mi libertad.

�C�mo vas a ser libre si te da miedo usar tu cuerpo?

Debes tener paciencia.

�Qu� quieres decir? Todo esto me est� matando.

- Me est� matando. - Lo siento.

Tu cuerpo ha deca�do en cuatro a�os. Todo ese tiempo desperdiciado.

- Las cartas de Keats... - �No me hables de las cartas de Keats!

�De qu� me sirve Keats?

Tengo una sugerencia.

- �Qu�? - �Por qu� no me la llevo conmigo a Gales de vacaciones?

Le he estado ense�ando franc�s. Vamos a estudiar a los poetas franceses.

Puede que resulten decisivos.

He llegado a la triste conclusi�n de que no existen los bellos j�venes galeses.

Al menos yo s�lo he visto verdaderos adefesios.

�No ser�a maravilloso vivir en el campo? Estoy harta de las ciudades.

Tal vez deber�amos vivir juntos.

�Lo dices en serio?

S�.

No, creo que no.

Supongo que es mejor as�. No podr�a permit�rmelo.

Lo siento. Tiendo a ser muy impulsivo con estos temas.

Como cuando le ped� a Virginia Woolf que se casara conmigo.

- �Te rechaz�? - No, acept�. Fue espantoso.

Si yo hubiera aceptado, �tambi�n habr�a sido espantoso?

No, creo que no.

�Qu� te est�s tomando?

Las pastillas de ruibarbo del Dr. Gregory. Son soberbias.

Una cama es m�s c�lida que dos.

Lo que t� quieras, Lytton. Cualquier cosa.

Est� bien as�...

No importa. De verdad.

Gilbert Cannan le ha dejado a Mark su casa de Cholesbury.

Mark quiere que pase unos d�as con �l.

Entonces, debes ir.

- No estoy segura de querer ir. - Entonces, no debes ir.

�No ves que te estoy pidiendo que me ayudes?

Querida, los dos sabemos que ten�a que reconciliaros.

Pero, en estas cuestiones, debes tomar tus propias decisiones.

- �Lista? - Es demasiado grande, Mark.

No entra. Lo he intentado varias veces.

No pases.

Lo que dijiste de vivir juntos en el campo...

�Lo dec�as en serio?

S�.

S�, pero una libra a la semana... No veo c�mo podr�a permit�rmelo.

Nuestro propio ba�o romano. Mira.

Muy higi�nico.

�sta ser� tu habitaci�n.

- Luz el�ctrica en todas las habitaciones. - Eso es una ventaja.

No te preocupes. Cuando est� todo terminado, no la reconocer�s.

�Vas a vivir con �l?

No, pero ten�a que decirle que estoy enamorada de �l.

�Qu� dijo?

Dijo que lo sent�a.

�Eso es todo?

No es culpa suya. �Qu� otra cosa pod�a decir?

Dios m�o.

No quiero volver a verte.

�Te importa si me voy despu�s de la cena?

�No?

Siempre he dicho que la vida es muy retorcida.

Despu�s de todos estos a�os, te enamoras de un viejo como Strachey.

Pens� que era mejor dec�rselo a Mark porque era dif�cil seguir as�.

- �Decirle qu�? - Que no pod�amos seguir juntos.

As� que se lo dije.

Le dije que estoy enamorada de ti.

�No est�s siendo un tanto rom�ntica?

�Est�s segura?

No tiene nada de rom�ntico.

�Qu� dijo Mark?

Se disgust� much�simo.

Todo es demasiado incongruente.

Soy un viejo enfermo. Desear�a ser m�s capaz.

No importa.

�Qu� hacemos con la parte f�sica?

- Eso no me importa. - Deber�a importarte.

He deliberado mucho, �sabes?

Ojal� fuera rico.

- Podr�a tenerte como amante. - �Qu� cambiar�a?

�Te vas a quedar?

�No me vas a mimar, s�lo esta vez?

�Esta noche?

Traigo regalos.

- Bombillas. - De casa de mi madre.

Eres estupendo. Si pudiera, te llevar�a en brazos.

Bein hecho.

No entres ah�.

Se han reventado las ca�er�as.

- Dios m�o. - Vamos arriba.

Es extraordinario.

Parece que "Victorianos eminentes" est� a punto de irrumpir en un mundo estupefacto.

- Eso es maravilloso, Lytton. - Ya era hora.

Chatto & Windus lo encuentran "encantador". No es el adjetivo que ten�a pensado...

Dios m�o.

�Qu� pasa?

Est�s viviendo con �l.

�C�mo pudiste mentirme? �Cre�as que no me enterar�a?

No quer�a hacerte da�o.

Cuando me enter�,

s�lo de pensar en ti con ese eunuco medio muerto, vomit� toda la noche.

Has envenenado mi vida. �Acaso no tienes amor propio?

No mucho.

Es un asqueroso pervertido.

Siempre hay que apechugar con algo.

Esta noche hay mucha luz. �Crees que va a haber un ataque?

�Ya lo has conseguido?

Le matar�.

�Ha sido muy emocionante!

�Le matar�!

Es dif�cil imaginar algo m�s cinematogr�fico.

TRES: PARTRIDGE, 1918-1921

Rex Partridge, el joven del que te habl�, va a venir a vernos el viernes.

Despu�s de la guerra, navegar� con una goleta hasta el Mediterr�neo,

se dedicar� al comercio del vino y se vestir� como un bandolero.

- �Quieres decir que disfrutas? - No es que disfrute, claro que no.

Pero aquello me parece m�s real.

Y es un alivio estar lejos de los bolcheviques y de los cuentistas,

que no dejan de quejarse de temas de los que no saben nada.

- Si te refieres a los objetores... - Exactamente.

S�lo que yo los llamo cantama�anas.

Muchos de ellos sufren por sus ideas.

- Bertie Russell est� en la c�rcel. - Donde tiene que estar.

Est� mejor ah� que en las trincheras, �no?

- No se trata de eso. - Claro que s�.

�Qu� se supone que tienes que hacer si eres pacifista?

- �T� qu� sugerir�as? - �Qu� sugerir�a?

Que los fusilaran a todos.

Eso es lo que sugerir�a.

- Lo siento mucho. - �Por qu�?

Pens� que te gustar�a.

- �Qu� quieres decir? - Siento que fuera tan espantoso.

A m� me ha parecido maravilloso.

"Gracias a su brillante estilo, "Victorianos eminentes" es fascinante".

Supongo que esto es lo que llaman "despertarse famoso".

El libro se est� vendiendo tan bien que Chatto est� pensando en reeditarlo.

No era mi intenci�n destruir los valores victorianos,

pero, si es lo que he hecho, no me arrepiento en absoluto.

Parece que corro el peligro de volverme un hombre acaudalado.

Gosse hace una cr�tica terrible.

Qu� alivio que me denuncien por fin.

No ha sido f�cil mantener la calma ante los elogios del Daily Telegraph.

Lo malo es que no s� c�mo librarme de escribir otro libro. �T� qu� crees?

No s� por qu� eres tan buena conmigo. Es un misterio constante.

Esto es lo que siento, Lytton. No lo olvides nunca.

Soy tu secante.

Era una guerra obscena y rid�cula,

pero supongo que es muy oportuno haber ganado.

Ahora progresaremos de verdad.

Estamos en el umbral de una edad de oro.

Ottoline, dadas las circunstancias, creo que deber�amos bailar.

Muy bien.

Ojal� se hubiera puesto el jersey.

- Nadie dir�a que es el autor de ese libro. - �Por qu� no?

Lo le� el otro d�a. No entiendo a qu� vino tanto alboroto.

"Cardenal: Me retiro. Fernando: He terminado".

"Seguro que, si en el infierno me hubieran dado esta nueva,

me habr�a impregnado un sudor fr�o".

"Voy a acostarme".

"Hasta que sepa qui�n deshonra a mi hermana, no actuar�".

"En cuanto lo sepa, armar� mis l�tigos con escorpiones

y en un eclipse total la aniquilar�".

"Exeunt".

Hace tiempo que quer�a dec�rtelo: no me gusta Rex.

- �C�mo? - Como nombre.

No es mi verdadero nombre.

Me llamo Reginald.

A m� me gusta mucho Ralph.

Ralph Partridge.

Suena muy bien, �no crees?

�Qu� ocurre?

No lo s�.

Algo est� cambiando en m�.

No es justo. �Por qu� no soy un remero de ojos azules?

Su conversaci�n es aburrid�sima. Es como un dentista noruego.

Supongo que tus privilegios te dan derecho a juzgar.

No s� ad�nde vamos a ir a parar.

Mujeres enamoradas de bujarrones, y �stos, de mujeriegos.

Y con el precio del carb�n...

�Crees que se quedar�a m�s a menudo si tuvieras una cama m�s c�moda?

Tu cama no est� mal.

Te lo dir� de otro modo.

Me gustar�a que se quedara m�s a menudo.

Cuando vas a Londres...

�a qui�n ves?

A nadie que t� conozcas.

S�, pero �a qui�n?

Me gusta tener un poco de privacidad en mi vida.

Si vas a ponerte a interrogarme, lo interpreto como celos,

y es algo en lo que no creo.

Si no crees en ellos, �por qu� no me dices a qui�n ves en Londres?

- Bueno, pero �me gustar�? - �Gerald? No veo por qu� no.

Pero no le asustes.

- No s� qu� quieres decir. - Es t�mido.

Sol�a llevarle al burdel de Amiens.

Siempre me esperaba abajo o se iba a mirar la catedral.

Usted debe de ser Gerald Brenan.

- �Srta. Carrington? - Carrington a secas.

Rex, digo Ralph, me ha dicho que es usted bolchevique.

A m� me ha dicho que es usted un idealista.

- Voy a buscar una casa en Espa�a. - �Por qu�?

- Para instruirme. - Una raz�n inveros�mil.

No tengo edad de ir a la universidad y debo corregir mi ignorancia.

- Me llevar� 2.000 libros. - �Por qu� Espa�a?

- Porque hace calor y es barato. - Cierto.

- Y las mujeres son guapas. - Esto va de mal en peor.

Dios m�o. Ay�dame.

Yo te aguanto.

No te creas ni una palabra de lo que diga Ralph de m�.

- �Por qu� lo dices? - Se inventa la personalidad de todos.

Te habr�s dado cuenta.

Les otorga un car�cter y opiniones que rebatir.

Supongo que tienes raz�n.

No pretendo criticar a Ralph. Es mi mejor amigo.

Pero se gu�a por sus instintos, algo que yo no puedo hacer.

Ojal� pudiera.

Irte a vivir a Espa�a es seguir tus instintos.

En realidad, no.

Yo dir�a que est� muy calculado.

Tiene que estarlo.

�Te refieres al dinero?

Se puede alquilar una casa por cinco libras al a�o.

�A qu� parte de Espa�a vas?

No tengo ni idea.

Tengo un mapa.

- Espero que me escribas. - Claro. Os escribir� a los dos.

Por separado.

�C�mo se escribe "intangible"?

l-n-t-a-n-g-i-b-l-e.

No importa.

�No crees que vas a ser m�s que un cajista?

- No, y no se trata de eso. - �De qu� se trata?

Tendr� que vivir en Londres y quiero que Carrington venga conmigo.

Ya veo.

Vendremos todos los fines de semana. El servicio cuidar� de ti.

No es lo mismo.

- Os echar� much�simo de menos. - No ser� tan diferente.

Con lo que callejeas, s�lo est�s aqu� la mitad del tiempo.

Menos cuando est�s trabajando, y entonces ser� una ventaja estar solo.

Sup�n que ella no est� de acuerdo.

Entonces lo mejor ser�a que me fuera para siempre.

Querido, creo que no podr�a afrontarlo.

�Por qu� crees que me fui de Londres? Lo odio.

- Es una actitud muy ego�sta. - No puedo abandonar a Lytton.

- �l no lo ve as�. - �Qu� quieres decir?

A veces me siento como un personaje de una farsa de Moli�re. Le Bougre Marie.

Ojal� no lo tuvieras tan claro, querido.

Lo he intentado.

No puedo evitarlo.

Los cuerpos de las mujeres me resultan ligeramente ofensivos.

O m�s bien reprochables.

- Anoche Lytton dijo algo muy extra�o. - �Qu�?

Me dijo que los cuerpos de las mujeres son asquerosos.

- �Puedo pasar? - Claro.

Has olvidado dos objetos indispensables.

Muy �til para observar a los chicos en Italia.

Y...

Eres maravillosa. Piensas en todo. Te mereces un beso.

�Qu� debo hacer?

�l est� muy decidido, querida.

Dice que, si no te casas con �l, se ir� a vivir al extranjero.

Ojal� no fuera tan... pluralista.

Sobre todo cuando me quieren de forma tan contundente.

Seguro que har�s lo correcto.

�Qu� cambiar� si nos casamos?

- Muchas cosas. - S�lo es un papel.

Ser� m�s f�cil viajar al extranjero y...

- �Y qu�? - Si �sa es tu postura, s�lo hay una soluci�n.

- Me ir� a Bolivia. - �Qu�?

Un conocido de Oxford quiere que lleve una granja ovina.

Lo digo en serio. No puedo seguir as�.

- No seas rid�culo. - �No me trates como a un ni�o!

Si me voy, no te dejar� vivir m�s con �l. Lo sab�as, �verdad?

Nunca ha dicho eso.

Creo que no quiere volver a verte cuando vuelva de Italia.

Mi querido Lytton:

Hay mucho que decir y me siento incapaz de escribirlo hoy.

Supe que no pod�a esperar nada de ti desde el principio.

Todos estos a�os he sabido que mi vida contigo era limitada.

Lytton, eres la �nica persona por quien he sentido una pasi�n absoluta.

Nunca tendr� otra. Ya no podr�a.

He tenido uno de los amores m�s autodegradantes que se pueden tener.

Es demasiado duro estar aqu� sola, esper�ndote,

o mirar por la ventana del 44 de Gordon Square

para ver si apareces por la calle.

Ralph dijo que estabas nervioso por si te exig�a algo

y que tus amigos se preguntan c�mo me aguantas, pues no s� de literatura.

No es cierto. Nadie podr�a amar las Baladas, a Donne,

los ensayos de Macaulay y sobre todo los de Lytton tanto como yo.

Nunca supiste, o nunca sabr�s,

lo profundo y devastador que era mi amor por ti.

Adoraba todos tus cabellos, todos los rizos de tu barba.

S�lo de pensar en ti se me saltan las l�grimas y no veo bien el papel.

Una vez me dijiste, aquel mi�rcoles por la tarde en el sal�n,

que me quer�as como amiga.

�Podr�as volver a dec�rmelo?

Con cari�o, Carrington.

Mi querid�sima:

Ya sabes lo dif�cil que me resulta expresar mis sentimientos

por escrito o en persona.

�De veras quieres que te diga que te quiero como amiga? Es absurdo.

Sabes que te quiero como algo m�s que una amiga,

criatura angelical cuya bondad me ha hecho feliz durante a�os.

Tu carta me ha hecho llorar. Me siento pobre, viejo y desgraciado.

Si tu decisi�n significara que iba a perderte,

creo que no podr�a soportarlo.

T�, Ralph y nuestra vida en Tidmarsh son lo m�s valioso del mundo para m�.

Creo que pasar� aqu� todas mis lunas de miel.

- �No deber�as llevar un anillo? - Lo perd� en los Alpes italianos.

�Alguna vez te aterra la idea de morir?

CUATRO: BRENAN, 1921-1923

Cuando llevas seis semanas casada, es muy agradable escaparte sola.

A veces desear�a haberte conocido antes que Ralph.

Creo que no te habr�a impresionado mucho.

�Qu� pasa?

No lo s�.

�Sabes, Gerald? Est�s loco.

�Por qu� te vas a Espa�a tan pronto? Vente con nosotros de vacaciones.

No puedo.

�Listos?

- El cuadro va muy bien. �Te importa? - En absoluto.

Tengo que dec�rselo a Ralph.

- �Qu�? - No soporto enga�arle.

Es uno de mis mejores amigos.

Deber�a ir a decirle que te quiero,

que no tiene de qu� preocuparse, que somos como hermanos.

- Yo no lo har�a. - �Por qu� no?

- Se disgustar�a. - Pero...

En serio. Lo s�.

Es adorable. No ser�a justo.

Ya me siento lo bastante mal as�.

Quiero que vengas a Espa�a hoy mismo y que vivas conmigo.

- No puedo. - �Por qu� no?

Me estoy ahogando.

Bueno, viejo amigo, creo que aqu� nos separamos.

- Cu�date. - Lo har�.

Creo que la dama y el caballero pueden darse un beso.

No te entiendo.

- Podr�as esforzarte un poco. - �Qu� quieres decir?

Podr�as haberle convencido de que se quedara unos d�as m�s.

- �Sabes si Ralph vuelve esta noche? - Ha dicho que ten�a trabajo en Londres.

No s� qui�n es, Lytton.

Ya he recibido tres cartas esta semana.

Le echo much�simo de menos.

- �Cu�ndo vuelve a Inglaterra? - No puede pagarse el billete.

Es preciosa, Gerald. Significa mucho para m�.

Esto es una tonter�a.

Ralph tiene amantes. Seguro que ahora est� con una.

Tus reparos no tienen sentido.

�Vendr�s a Espa�a conmigo esta vez?

No lo estropees todo.

Quieres quedarte en Inglaterra con Ralph.

No con Ralph.

Con Lytton.

- �D�nde est� Brenan? - No est� aqu�.

- �D�nde est�? - Ya te lo he dicho. No est� aqu�.

- Le matar�. - �Alguien te ha dicho algo? �Qui�n?

- Ap�rtate. - Se ha ido a casa de sus padres.

Aparta. Voy a arrancarle los brazos.

�D�nde est�?

- As� que estabas enamorado de ella. - S�.

Y dices que no has estado follando con ella. �Esperas que me lo crea?

S� que eres d�bil, pero �qu� significa esta heroica moderaci�n?

Era consciente de que eres mi amigo y ella, mi mujer. Digo, tu mujer.

Vayamos por pasos, �de acuerdo?

Supongo que la besaste.

Seguro que la besaste.

S�, supongo.

Por ejemplo, �le metiste alguna vez la mano en el escote?

Creo que no.

�Crees que no?

- Quiero saber si le tocaste las tetas. - No. �A qu� viene todo esto?

Resulta que es una informaci�n importante

porque tengo que decidir si os quiero volver a ver.

Otra cosa. �Te das cuenta de que no voy a permitir que os volv�is a ver?

No soportaba tener que mentirle.

Eso ya lo sabemos, Gerald, pero era esencial.

Supongo que s�. No s�.

A m� tampoco me gustan los celos,

pero, si alguien los tiene, poco se puede hacer.

- �l es tan racional... - Debemos actuar con sumo cuidado.

Ya ver� qu� puedo hacer.

- �Qu� es esto? �Visitas? - No, es un regalo.

- �Para qui�n? - Como ni Carrington ni yo conducimos...

No te esperaba tan pronto.

�Qu� es todo esto? Cre�a que �bamos a salir.

- �Caviar? No te lo puedes permitir. - Ya lo s�.

He pensado que quiz� te inducir�a a pasar la noche aqu�.

- Tenemos que ir con cuidado. - Si no, parece todo muy s�rdido.

No discutamos.

No hay tiempo para discutir.

Vamos.

Quiere que me vaya a vivir con �l.

�Por qu� es tan exigente?

Sin duda no ha comprendido que los enamorados no deben vivir juntos.

Cuando lo hacen, inevitablemente se desenamoran o se sacan de quicio.

D�selo.

No me creer�a.

Los idealistas s�lo causan problemas.

No hay forma de convencerles de que el ideal no existe.

No s� qu� va a pasar. Empiezo a asustarme.

Pase lo que pase, querida, aqu� est�s a salvo.

- Me ir� dentro de cinco minutos. - �No te vienes conmigo?

Esta noche no, si no te importa.

Pues tendr� que pasearme hasta que encuentre una puta.

S�, espero que lo hagas.

�Por qu� no hacemos otro picnic en White Horse Hill?

Un peregrinaje sentimental.

Nos vemos all� el domingo a las diez.

No soporto la idea de dejar esta casa.

El huerto, el caz.

Mi maravillosa habitaci�n.

El Jard�n del Ed�n.

S�, pero tambi�n el reumatismo, el lumbago.

La creciente humedad y las paredes desconchadas.

Las ratas.

Muy cierto.

Me da la sensaci�n de que me olvido de algo. �No te pasa?

CINCO: HAM SPRAY HOUSE, 1924-1931

Te presento a Roger Senhouse, mi amigo de Oxford. Ralph Partridge.

Y su amiga, Frances Marshall.

�sta es Carrington.

- Seguro que hay una brocha para ti. - Se me da horriblemente mal.

Claro. Ven, voy a ense�arte el jard�n.

Qu� gusto volver a estar solos.

He de admitir que esos j�venes me parecen un soplo de aire fresco.

No tienen moral y nunca hablan. Es una combinaci�n encantadora.

Me hallaba ante la puerta, arm�ndome de valor para llamar,

cuando de pronto se abri�.

Apenas puedo creer que haya ocurrido.

- Ya me ha parecido que estabas alegre. - Es m�s que eso.

Es como haber entrado en el para�so.

Lytton casi se arruina y ahora nos dices que no vas a vivir aqu�.

Yo no he dicho eso, sino que voy a vivir en Londres con Frances.

- �Por qu� no nos lo has dicho antes? - Acabamos de decidirlo.

�C�mo puedes ser tan desconsiderado? No es justo para Lytton.

No es justo para nadie que pongas nuestro futuro en manos de una intrusa.

Has sido muy amable al venir.

De los cuatro, somos los m�s id�neos para hablar de esto con sensatez.

Si�ntate.

La cuesti�n es

que si Ralph y t� ten�is intenci�n de instalaros en Londres,

me ver� obligado a vender Ham Spray.

Lo entiendo.

Ralph se ha vuelto indispensable para nosotros.

Dependemos de �l para todas las decisiones pr�cticas.

No tengo intenci�n de impedir que Ralph vea a Carrington,

ni de entrometerme en modo alguno.

- Pero es que estamos... - Lo s�.

- Ralph dice que, cuando se casaron, viv�an en Londres durante la semana... - S�.

Es cuesti�n de llegar a un acuerdo.

�No podr�amos hacer lo mismo? �Ir los fines de semana?

Lo �ltimo que quiero es...

Sab�a que eras la persona adecuada.

�Te apetece un t�?

Le llaman Beacus. No es nada curioso. De hecho, es muy distante.

Es justo lo que necesito. Y tan bello...

Su cintur�n con hebilla de lat�n.

�Por qu� no llevas medias negras o marr�n oscuro?

Favorecen mucho m�s que esto.

Y me gustan las ligas. �Por qu� nunca las llevas?

- �Hola? - �Hola? Soy yo.

No volver� esta noche.

He hecho algo impulsivo.

He alquilado un piso en Gordon Square.

No alterar� en absoluto nuestros planes.

S�lo es para salvar estas terribles dificultades.

Para no tener que seguir dependiendo de los amigos,

en habitaciones de hotel o merodeando por ah�.

Me parece muy buena idea.

Tu llave.

No, Lytton. Ya me conoces. La perder�a.

Gu�rdala t�.

�C�mo se te ocurre salir con este tiempo?

- Hay una raz�n. - �Qu� raz�n puede haber?

- Je suis perdue. - �Est�s segura?

- �Y seguro que no lo quieres? - Lytton, no puedo tener un hijo.

A menos que sea tuyo.

- �Se lo has dicho a Beacus? - No servir�a de nada.

Se enfadar�a. No s� c�mo me aguanta.

- No s� c�mo le aguantas t� a �l. - Es el mejor amante que he tenido.

Y me estoy haciendo mayor.

- Ahora ya sabes lo que es. - Siempre lo he sabido.

Aqu� tienes la direcci�n de un hombre muy bueno en Londres.

C�mo han cambiado las cosas.

Se han invertido los papeles.

- �C�mo te encuentras? - Fatal.

S� que �l no te gusta ni te parece bien que estemos juntos.

No es eso.

Seguro que es m�s corto que el rabo de una boina,

pero nunca dice nada, as� que es dif�cil saberlo.

�Crees que pasar�n toda la noche jugando a eso tan espantoso?

SEIS: LYTTON, 1931-1932

�Qu� te pasa?

Nada.

He recibido una carta de Roger.

No vendr� la semana que viene.

Dice que he dejado que signifique demasiado para m�.

Dice que le oprimo.

Tiene raz�n, naturalmente.

Uno no pretende que se le vaya de las manos, pero acaba sucediendo.

Luego surge esta negrura.

A veces...

creo que no te gusto mucho.

No, no es eso.

Te adoro. T� lo sabes.

Pero es que...

Dilo.

Es que no me atraes sexualmente, la verdad.

Ese hombre que siempre te ofrece una exposici�n... �Por qu� no aceptas?

Ya te lo he dicho: no quiero hacer una exposici�n.

No pinto por eso.

Pinto cuando me siento bien. No me interesa venderlos.

Son para nosotros.

�As� que ahora est�s bien?

S�.

Es una bendici�n no haber sido la mala por una vez.

Estoy pensando en pasarte una pensi�n. Unas cien libras al a�o.

Estate quieto. As� no puedo pintarte.

- Ser� mejor que te deje solo. - No, por Dios.

Por favor, qu�date un rato.

He o�do rumores de que hay gente que disfruta escribiendo.

�Ser� cierto? Yo lo detesto.

Todo ese trabajo para que acabe en un insignificante volumen.

- �De qu� sirve? - Piensa en la posteridad.

�Por qu�? �Qu� ha hecho por m� la posteridad?

He procurado call�rmelo, pero soy un hombre ambicioso.

Pens� que si pod�a disipar esa niebla de superstici�n que envenena la vida,

podr�a hacerle algo de bien al mundo.

Pero lo cierto es que siempre se me ha dado mejor vivir que escribir.

�Qu� tiene eso de malo?

Creo que no tienes ni idea de lo feliz que me has hecho a m�.

En fin, me dispon�a a hablar con un pend�n moreno calzado con botas de agua

cuando me fij� en uno m�s guapo, rubio, en la galer�a de al lado.

As� que abandon� al de las botas y me acerqu� sigilosamente al rubio.

Era muy atractivo, rosadito y regordete.

Iba a murmurarle al o�do algo seductor

cuando de pronto lo vi a la luz y me di cuenta de qui�n era.

El pr�ncipe de Gales.

- Dios m�o. - Voy a buscar un trapo.

Lo siento much�simo.

Ralph, alegra esa cara. No hay nada de que preocuparse.

Bueno, queridos, �nos vamos a M�laga en primavera?

�D�nde est� Carrington?

Estoy aqu�.

�Por qu� no est� aqu�?

- Quiero verla. - Estoy aqu�.

�D�nde est�?

La amo.

Siempre quise casarme con Carrington.

Y nunca lo hice.

�Hay alguna posibilidad de que sobreviva?

Creo que no. Ya no.

�No!�Vete! �No!

Vamos, Sra. Partridge.

�C�mo has podido hacer algo as�?

Si esto es morir, deja mucho que desear.

Qu� fr�o est�s.

Es un regalo de boda.

De Carrington.

S�lo que dos a�os tarde.

�Crees que bate alg�n r�cord?

Qu� extra�o.

Querida Ottoline:

A ti te debo la felicidad de mi vida con Lytton.

Te doy las gracias por aquellos d�as en Garsington, cuando empec� a amarle.

Un abrazo: Carrington.

�Qu� hace?

Plantar bulbos.

Es una buena se�al.

- �No? - S�. S�, lo es.

- �Qu� demonios haces con eso? - Me la han prestado, para los conejos. �Es para los conejos!

Ralph, no podemos seguir as�.

- No puedo dejarte. - Me voy a Francia la semana que viene.

Ya tengo los billetes. S�lo necesito estar sola unos d�as.

No soporto la tensi�n de preocuparme porque est�s preocupado por m�.

- Escucha... - Necesito estar sola.

No te preocupes.

Estar� bien.

Quiero que seas muy feliz.

Nadie sabr� jam�s lo felices que fuimos juntos.

Es inconcebible que no est�s conmigo el resto de mi vida.

Escribo en un cuaderno vac�o. Lloro en una habitaci�n vac�a.

Mi querid�simo Lytton.

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