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ASESINATO EN EL EXPRESO ORIENTE
Muro de los Lamentos, Jerusalén
Dijo cuatro minutos exactos.
Rápido.
Dos huevos perfectos esta vez, ¿no?
Tal vez.
Culpo a la gallina.
¿Por qué pone huevos de diferentes tamaños?
No eres tú, "mon ami". Son dos "oeufs" en perfecto estado.
Sr. Poirot...
hay tres religiones en conflicto.
Si va a llevar a cabo uno de sus milagros, el momento ha llegado.
Come los huevos.
¡Poirot!
Lo siento, es que el...
Este no es el...
Solo es el desequilibrio de los...
Claro.
Eso está mejor.
Con permiso. Vamos a pasar. Abran paso, por favor.
Que traigan a los acusados.
El rabino...
el padre...
y el imán.
Esto es igual que en el viejo chiste, ¿sí?
El del rabino, el padre y el imán.
Perdónenme, soy belga.
Bien, hay que empezar.
¡En la iglesia del Santo Sepulcro aquí arriba!
Tres representantes se reúnen bajo la supervisión...
del inspector en Jefe de la Policía para discutir un horario dividido del mercado.
Una hora después de esa tensa reunión...
una reliquia invaluable resulta robada.
Y se dice que uno de estos tres hombres la ha robado.
La policía no encuentra ningún rastro de evidencia en absoluto.
Yo encuentro uno.
En la pared meticulosamente resguardada de un fresco...
una solo grieta de un ascenso indiscreto...
con un zapato de suela dura o tal vez una bota.
Así que, damas y caballeros, debemos preguntar...
¿quién lograría beneficiarse del delito?
Estos tres hombres religiosos viven humildemente.
Su calzado tiene suelas delgadas, de pobre.
La riqueza instantánea y los rubíes serían...
muy evidentes, sí, se notarían. Ellos no ganan.
Ahora necesito un guardia armado en la entrada sur.
Muchísimas gracias.
No, el único hombre...
que se beneficia realmente del robo y de la agitación que causa...
es un hombre cuya oficina registré esta mañana...
al esperar, debo decirles, mi muy decepcionante desayuno.
Un contratiempo con los huevos. No tienen que enterarse.
Un hombre al que le pagan mucho por mantener el orden en Jerusalén.
Hablo, obviamente, del Inspector en Jefe de la Policía.
Un hombre que no desea perder un puesto bien pagado...
cuando se ha discutido entre los habitantes locales sobre autonomía...
que de hecho usa botas, y que seguramente ahora lamenta...
invitarme a asesorarlo en el caso.
¿Cómo se atreve a acusarme?
Dígame sargento...
¿Logró registrar la oficina que le indiqué?
Sí, señor.
¿Y sí encontró lo que le dije que ahí habría?
Sí, señor. Tal como usted dijo.
Capitán...
Debe entregar eso, capitán. Mañana a primera hora.
Muy bien, señor.
Su equipaje está a bordo, señor.
Gané el derecho a escoltarlo a su barco.
¿A Estambul, entonces? ¿Y volverá a Londres enseguida?
Estoy muy cansado, y me he ganado unas pequeñas vacaciones.
Quiero admirar pinturas y tener mucho tiempo libre.
Está congelado. ¿Se detuvo?
Es que...
¿Cómo supo que era él, señor? Por una grieta diminuta en la pared.
Tengo la gran ventaja...
de que yo solo puedo ver el mundo como debería ser.
Y cuando no lo es, la imperfección resalta...
igual que una nariz a la mitad de la cara.
Y a veces vuelve la vida insoportable.
Pero resulta útil en la detección del delito.
Pero es como ver dentro de la gente y deducir su naturaleza real.
Y diga lo que diga la gente, existe el bien y existe el mal.
No hay nada a la mitad.
Ya me despido.
No, señor, debo escoltarlo hasta el ferry.
No debemos volvernos a ver.
¿Se podría enderezar la corbata? Solo un poco.
- Sí. - Así está perfecta.
¡Últimos pasajeros, por favor!
Disculpe.
Estará listo pronto.
Pero. ¿Lo van a arreglar a tiempo?
¡Estamos trabajando!
Tengo una conexión en Estambul. Sale mañana a las siete.
Hay un paciente muy grave esperándome en Londres.
Soy médico, señores.
Doctor.
Doctor.
Le grité en una lengua extranjera y ahora lo hago más fuerte y lento.
Qué tontería, perdóneme.
¿Puedo ayudar? Déjeme ayudar.
Conozco su bigote.
Lo vi en los periódicos. ¿Usted es el detective Hércules Poirot?
Hercule Poirot. Yo no soy "cazador de leones. Mademoiselle".
Mary Debenham monsieur. Puedo olvidar un nombre, pero no un rostro.
No el suyo, al menos.
¿Viene de Bagdad?
Así es. Ningún detalle se le escapa entonces.
Su billete.
También podría preguntarle si disfrutó su estancia...
como institutriz.
La tiza en la manga y el manual de Geografía.
Es institutriz o cartógrafa. Tuve que adivinar.
Siempre los inicio en Geografía...
y los fastidio hasta que conocen el mundo al dedillo.
Pueden perderse en la vida...
pero sin duda van a saber dónde están.
Ya no tenemos cadenas. Justo a tiempo.
Me siento muy libre aquí en el agua.
Quisiera poder disfrutarlo.
- Deberías salir de esto, Mary. - Ahora no.
Cuando todo termine.
Cuando esté hecho.
Ya nada nos tocará.
Estambul
Mis vacaciones comienzan aquí.
Ya puedo ver el alma de la ciudad en estos humildes panes.
El mundo insiste en la destrucción, y aquí...
obras maestras se hornean a la orden cada día.
¡Mohammed!
Mohammed, amigo...
eres todo un artista.
¡Buen amigo!
Lo siento.
Oye, ven, ven.
Descuiden, solo buscamos un lugar para discutir en privado.
Llevará unos veinte minutos, quizás.
En ese momento, llegaremos a un acuerdo. Al menos yo, sí.
¡Monsieur Bouc!
¡Poirot! En la cocina.
Pero, claro, él olfatea la repostería perfecta antes de lo que atrapa...
a un ladrón de joyas.
No, ya no trabajo de policía, ahora no puedo sacarte cuando te atrapen, ¿eh?
Él es mi querido amigo, el afamado...
Poirot, a quien conozco previo a la fama. Poirot, ella es...
- Una prostituta. - Así es.
Exactamente. Bouc, no sabía que tenías amigos tan famosos.
Somos amigos porque soy el único...
que no le pregunta sobre sus casos, porque no me interesa.
Y él no me juzga por ser una mala persona.
Sin duda lo eres.
Madame, Bouc, acompáñenme a tomar algo de beber, ¿sí?
Solo puedo quedarme una hora.
Saldré en el Expreso de Oriente a las siete. Asuntos de director oficiales.
El tío me paga muchísimo por estar a bordo de su hermoso tren...
muy lejos de él...
en la oficina local...
obligado a beber y cenar con importantes oficiales por siempre.
Existe un arte en el nepotismo.
¡Creo que eres todo un Miguel Ángel!
Sr. Poirot.
¿Usted también es prostituto?
- Claro que no. - ¿Este hombre te molesta, acaso?
Está por hacerlo.
- Trabaja en el consulado británico. - Sí, señor.
Se trata del caso Kassner.
Pues sí.
¿Acertar en ciertas predicciones?
Bastante.
No necesito leer el telegrama.
Qué divertido.
¿Alguien murió o fue infiel?
Por desgracia, ambas.
Alguien ha...
interrumpido mi anhelo de descanso.
Al parecer debo viajar contigo hoy, Bouc.
¿Me consigues una cabina en el Expreso de Oriente?
Buen amigo...
no sirvo de mucho, pero sin duda tendrás una cama en mi tren...
a mitad del invierno. Tres días...
libre de tensión, angustias, y crimen también. Te va a encantar.
Mademoiselle, ha sido un gran placer. Señor.
Su equipaje ya fue recogido y se han pagado sus gastos.
Lo van a buscar en Calais...
lo escoltarán hasta Dover, y seguirá en tren hasta Londres, Victoria.
- Quisiera expresarle mi gratitud. - Deje de hablar.
Lo está empeorando.
- Ten una propina, amigo. - Gracias, Sr. Marquez.
Ni siquiera cargué su equipaje.
Tuve una gran semana.
Celebramos cuando la fortuna nos sonríe, y compartimos esa fortuna.
No olvides hablar bien de los norteamericanos, ¿eh?
¡No!
¡Oiga, deténgase!
Para usted, Sr. Ratchett, la mejor mesa.
Aquí, señor. La mejor mesa.
No, quiero aquella.
Hola, Masterman. ¿Ya tiene todo?
Qué amable es en preguntar, Sr. MacQueen. Yo jamás cometo errores.
¡Increíble! Es el conde Andrenyi.
Ven, ven, ven.
Lo vi bailar en el Monte Cristo. ¿Puedo tomarle una fotografía?
¡Por favor, en la cara no!
Lo siento.
¡El Expreso de Oriente Especial!
Con escalas en Sofía, Nis, Belgrado, Vinkovci y Brod...
con transbordos a Bucarest, Zagreb, Trieste, Venecia, Milán, Lausana...
Dijon, París, Bolonia y Calais...
con conexión a Dover y Londres, parte en quince minutos!
¡Ven aquí, Michel! Carga valiosa. Quiero un compartimento de primera clase.
Dale trato especial a mi amigo, Michel. Consiéntelo como si fuera un panda.
Pero monsieur Bouc, estamos llenos. No hay lugar.
Pues lo haremos. Puedes darle el número once.
El once siempre se guarda para uso oficial.
Es bastante cómodo.
Está ocupado. El profesor austriaco lo reservó.
¿No queda un dormitorio de primera clase en todo el tren?
Negativo, señor.
¿Segunda clase?
Ya no hay lugar en absoluto.
Mademoiselle Debenham.
Sr. Poirot, ¿nos acompañará?
Eso depende de quién gane este debate.
¿Todos los pasajeros llegaron?
Todos menos uno. El Sr. Harris.
"Todos los pasajeros deben registrarse 30 minutos antes de partir...
"o su asiento será ocupado".
La media hora ya ha pasado. El asiento será ocupado.
Lleva el equipaje de monsieur Poirot al número tres, con el señor MacQueen.
Que lo disfrutes.
Bienvenido, señor.
El número tres tuvo traspiés.
Una disculpa, madame. No pretendía faltarle al respeto.
Podría intentar faltarme un poco.
Algo especial de viajar en tren es que siempre te estás topando con alguien.
Es maravilloso.
Aunque ya estoy ansiosa por regresar.
Viajando descubres sabores, mezquitas, muchos hombres...
pero con el tiempo, una extraña su propia cama.
Me han acusado de cazar esposos extranjeros.
Y no puedo negarlo, francamente. Me gusta estar a solas, en serio.
Pero una dama tiene necesidades que merecen cubrirse, si es que tiene dinero...
y de preferencia, regularmente.
¡Qué bien! ¡Fuego en la cocina!
¡Hasta luego, madame!
Buenas noches.
Número nueve.
Buenas noches.
¿Cómo le va?
No, después de usted.
Ah, el número tres.
¿Usted es el Sr. MacQueen?
Sí. Creo que se equivocó de cabina.
Disculpe, ¿hay algún problema, señor?
No, ningún problema.
El tren va lleno.
Y creo que somos, ¿cómo se dice? "Vecinos".
¿En serio?
También estoy decepcionado de usted. Excelente.
Vengan, queridos.
No.
No.
¿Esta?
¿Por qué no han desempacado?
Cinco minutos para partir. ¡Última llamada a los pasajeros!
¿Lo cepillamos?
¿Por qué diablos tardan tanto?
En cuanto salgamos, que preparen la cama.
Ya está arreglado, Sr. Ratchett.
No, que preparen la cama. Y traigan mi Dictaphone.
Perros en la mesa. Es lo más desagradable que he visto en la vida.
- Sí, señor. - Llama a MacQueen...
y que venga con todos los recibos de la venta de Milán.
- Hazte cargo. - Sí, señor.
Quiero que lo hagas ahora.
- ¿Dije que lo hicieras ahora? - Enseguida, señor.
"Más vale que te cuides".
Su café, Sr. Ratchett.
¿Quién hizo esto?
No tengo idea, señor.
Buenas noches, Sra. Hubbard.
Qué gusto, Sr. Masterman.
Hola, ¿qué tal?
Si sus ojos se alojan ahí, tendré que cobrarle renta.
Y la pagaré.
Tómese otra copa.
¿Se siente insultada?
Decepcionada.
Algunos hombres tienen buena apariencia.
Lo único que necesitan...
es no abrir la boca, y se pueden llevar el premio que ellos quieran.
Aun así, la boca se abre.
¿Está todo en orden, Sra. Hubbard?
Tiene una fuerte intuición, lo sé.
Mi segundo esposo solía decir justo eso.
Él por cierto, era el primero.
Sí.
El hombre más listo que he conocido.
Con cara de nabo, pero amaba a ese nabo.
Fue una linda charla.
Con permiso.
Buenas noches.
Sr. Poirot el desayuno.
Cuando cene más tarde...
llevaré a MacQueen a la cabina de monsieur Bouc.
Viajará en primera clase, monsieur.
¿y los huevos?
Buenas tardes.
Sra. Hubbard.
Muy buenas tardes.
Ya está.
- Cortesía del Expreso de Oriente. - Gracias, Sr. Bouc.
Estoy aquí para lo que necesiten.
No, gracias. Yo no tomo.
¿Esto no le sienta bien?
El pecado nunca me sienta bien.
El vicio es donde el diablo encuentra seguidores.
Disculpe mi atrevimiento.
Buenas tardes.
Monsieur, ¿qué tal un aperitivo?
Desgraciadamente tengo una cita con el director del tren.
Él ya se iba a ir igual.
Por favor, señor.
¿Ya estás instalado?
Tal como se anuncia.
Y aun así, las mejores cosas en el tren no son alimentos.
¿Sabes? Hay algo especial...
en un grupo de extraños que pasan días juntos, sin nada en común...
más que tener que ir de un punto a otro...
para no volverse a ver nunca.
Aburrimiento, más anonimato, más...
el suave balanceo constante.
Con tus hobbies, nunca vas a conseguir nada.
Es lo que espero.
Pídeme el pescado.
También el mero por lenguado, Carola en vez de la papá, y...
salsa de res en vez de velouté.
Garcon, eso suena soberbio. Lo mismo para mí.
La princesa Dragomiroff
Si tuviera que casarme por dinero, lo haría por ese tipo de fortuna.
Cepillé a Dalia esta mañana.
No, torturaste a mi cachorrita.
Te pedí que la cepillaras.
¿Aún sigues disfrutando de Dickens?
Muchísimo, "mom ami".
Oye, con tus libros y tus aventuras, te estás perdiendo de todo el romance.
El romance jamás que impune.
Hubo una...
Hubo alguien alguna vez.
Yo preferiría que en el futuro no me sentaran nunca con ese hombre.
Iguales se deben sentar con iguales. Nosotros no somos iguales.
No a todos nos angustia tanto la separación de las razas, profesor.
Es debido al respeto por todas las razas que yo prefiero mantenerlas separadas.
Al mezclar su vino tinto con el blanco, terminaría arruinando ambos.
Yo adoro un buen rosado.
Hola, ¿cómo está? ¿Le molestaría...
si lo acompaño?
El postre es un deleite...
y me siento algo ridículo y torpe deleitándome a solas.
Yo me siento más feliz a solas.
Pero...
por una porción de su fragelité, acompáñeme.
Un placer. Disculpe, otro tenedor.
Había intentado conocerlo en persona, Sr. Poirot.
Realmente nunca estuve tan cerca de la fama en mi vida.
No, eso no es tan cierto.
Un día viajé en autobús con Ty Cobb.
Beisbolista, Detroit.
¿Le importaría que me comiera el pequeño rizo de encima?
Usted es un ave exótica.
Un hombre extraño y peculiar.
Llegué a cierta edad en la que sé lo que me gusta y lo que no.
Lo que me gusta, lo disfruto enormemente. Lo que me desagrada, no lo soporto.
Por ejemplo, los cumplidos antes de lo que resulta ser una plática de negocios.
Es divertido.
Bien.
Me gustaría ofrecerle un trabajo.
"El vengador de los inocentes". Así lo llaman en los periódicos.
¿Y usted es inocente?
Soy un hombre de negocios.
Comercio con arte. La verdad soy nuevo en esto.
Pero mi suerte de principiante ha funcionado.
Reliquias, antigüedades.
Tapetes, raros. Orientales.
Soy nuevo en el juego, así que, no sé, tengo el enfoque de novato.
Pero tengo cierto problema con los...
supuestos valuadores.
En general no son confiables.
Algunos de mis compradores...
suelen comprar una pieza...
luego averiguan que no era del todo original...
lo cual no es culpa mía...
si una bufanda de seda Kashan resulta falsa.
¿Verdad?
Pero me he hecho de algunos enemigos, es la cosa.
Recibo algunas cartas, muchos me amenazan.
Seguramente son los italianos.
Les vendí un juego de alfombras orientales en Milán.
Y a los compradores no les complació la procedencia.
Y quieren recuperar su pago, con intereses, ¿sí?
Italianos.
Así son los gánsteres.
Y entonces aparece aquí el genial detective.
¿Yo?
- Sí usted. Hércules Poirot. - Hercule.
Esto es lo que quisiera hacer.
Quisiera contratarlo para cuidarme la espalda...
hasta llegar a un punto seguro.
Es dinero fácil para usted.
Y es paz mental para mí, ¿entiende?
- Claro que entiendo. - Bien.
Y me niego.
¿Perdón? Eso está mal.
Tal vez no me expliqué correctamente.
Escuche, alguien busca dañarme.
Y sé que no soy el mejor sujeto del mundo, pero ni de cerca.
Y si hay una vida después de esta, enfrentaré el juicio, igual que usted.
Pero...
aún no tengo ninguna prisa por hacerlo.
- ¿Apunta el arma hacia mí? - No.
No hacia usted. Hacia el mundo.
Yo soy parte del mundo. No la apunte hacia mí.
¿Qué tal diez mil durante una semana?
Qué generosa oferta. Debo rechazarla.
- ¿Quince mil? - No alcanzó a oírme, lo rechazo.
Ya entendí.
No es algo que llame la atención para el gran Hércules Poirot, ¿eh?
No es llamativo...
Le vende imitaciones a gánsteres. Sufre las consecuencias.
Yo detecto delincuentes. No soy quien los protege.
Le está diciendo que no a mi dinero mal habido.
Le digo que no a usted, Sr. Ratchett.
Fue lo del arma, ¿verdad? ¿Fue por eso?
Esto es mucho más personal que eso.
Su rostro no me agrada.
Y, si me disculpa...
Le gustó mi pastel, ¿cierto?
Eso estuvo excelente. Que pase una buena tarde, Sr. Ratchett.
Gracias.
Qué frío.
Mi querida Katherine.
Mi amor.
Señor Dickens.
¿Sr. Ratchett?
¿Sr. Ratchett?
No es nada.
Está bien, señor. Buenas noches.
¿Sr. Hubbard?
Siempre es la señora Hubbard.
Sra. Hubbard.
¿Estamos muertos?
Damas y caballeros, el tren se ha descarrilado.
¿Está bien, Sr. Marquez?
Estoy bien, gracias.
El Sr. Bouc hablará con ustedes...
en la mañana. Estarán más seguros en su cabina.
Claro.
¿Vamos a morir?
Mi Katherine.
Mi hermosa...
Damas y caballeros, me temo que nuestro tren aún no puede ir a ninguna parte.
Sí, excepto abajo.
¿Hasta cuándo vamos a estar aquí así?
Sí, alguien debe estar haciendo algo.
Estoy haciendo algo, obviamente. No voy a hacer nada.
Porque hace dos horas y diez minutos, al no haber llegado a Brod a tiempo...
deben haber deducido nuestro situación...
y enviado un equipo para liberar la máquina...
despejar la vía y hacernos avanzar.
Hasta entonces, les garantizo...
que todos vamos a estar tibios, alimentados y cómodos.
Podríamos caminar.
Podríamos morir al exponernos al frío.
Yo tengo una conexión todavía.
Mi barco zarpa pasado mañana, desde Francia.
Sin usted, yo supongo. Tampoco iré a Londres.
Lo hago responsable de mi pérdida de tiempo, Sr. Bouc.
Madame, no soy responsable por el clima.
Claro que sí, es quien está aquí.
¿Y mi conferencia en Turín?
Y yo debía ir a la fábrica de autos en Sochaux.
Sí, algunas cosas están en las manos de Dios.
No depende de nosotros decidir...
si es que merecemos arribar a salvo hasta nuestro destino...
o si, al igual que Lucifer, debemos caer.
¡Su desayuno, Sr. Ratchett!
Bonjour, Sr. Masterman.
¿Tiene algún problema?
No tengo idea, señor.
¿Sr. Ratchett?
Es aire frío.
Vaya por el Sr. Bouc de inmediato, y también por el doctor Arbuthnot.
¡Dios mío!
No toquen nada, solo el cadáver.
Por Dios, es horrible.
Primero la nieve y...
Tendré que hablar con la policía y declarar en una sucia estación.
Y un hombre ha muerto.
Y un hombre ha muerto.
Fue apuñalado.
Cuchillo de hoja larga.
Múltiples heridas, superficiales y otras muy profundas.
¿Del lado izquierdo o derecho?
Es lo raro.
Porque al parecer el asesino tal vez cerró los ojos y atacó a ciegas.
¿Podría calcular la hora del deceso?
Es difícil saber por la ventana abierta...
pero yo supongo que fue entre la medianoche y las 2:00.
Pero nadie entró a su cabina. Velé toda la noche.
Si hubiera entrado alguien, lo habría visto. Es imposible.
Gracias, doctor. Regrese al vagón comedor.
Michel, asegura el vagón.
Poirot.
Necesito tu ayuda, amigo.
Debes descubrir quién fue.
Por favor, te lo suplico en nombre del Expreso de Oriente.
A la policía le presentaremos un caso cerrado.
Tú eres el único aquí que puede salvarme.
Tu fe me conmueve. mon cher. Pero debo usar mi descanso.
Pues considéralo como un acertijo en la playa.
¡No es nada para tu mente!
Solo investiga los antecedentes de los pasajeros.
Establecerás su buen fe. Y luego harás lo tuyo.
Te sentarás en un sillón y vas a comer tu pastel...
y a pensar, hasta que la solución se presente.
¿¡Qué más vas a hacer aquí en la nieve!?
Sin un estímulo constante, tus neuronas morirán de hambre.
¿Crees que eso hago? ¿Siéntateme...
a comer pastel y luego me llega una gran idea?
- No sé qué haces. - Tengo a Dickens.
¡Al diablo tu Dickens!
Si se lo dejamos a la policía, elegirán a un culpable...
cierto o no, y luego van a colgarlo.
Seguramente al Sr. Marquez...
sin razón alguna, más que apellidarse Marquez.
O al doctor Arbuthnot, por el color de su piel.
Tú eres el único que puede hacer justicia.
- Debes darme un mapa de este vagón. - Con gusto.
- Cada pasaporte. - Lo que sea.
Organiza entrevistas con todos los pasajeros.
Evidencia, orden y método, hasta que aparezca el culpable.
Yo jamás apruebo el homicidio, amigo.
Cada día vemos personas que le sobran al mundo...
pero no las matamos.
Uno debe ser mejor que las bestias.
Así que encontremos al asesino.
¿Qué está pasando?
Damas y caballeros, concédanme su...
Al parecer, hoy nuestra mala suerte ha empeorado.
Y es que...
Un pasajero ha muerto en el tren.
Monsieur Ratchett
Así que lo asesinaron al final.
¿Da por hecho que lo mataron?
No, no.
Solo comento que gozaba de muy buena salud.
Tenía sus enemigos, es todo.
De hecho sí, lo mataron.
Qué horror. ¿Un homicidio aquí?
Así es, madame.
Dios lo tenga en su gloria.
Alguien estuvo hurgando en mi cabina a la mitad de la noche.
Nadie creyó en mi palabra.
¿Qué está sucediendo?
Como estamos varados he decidido aceptar el caso...
y hallar al criminal por mi amigo, monsieur Bouc.
¿Y por qué usted?
Mi nombre es Hercule Poirot...
y soy tal vez el mejor detective del mundo.
Hablaré con todos a su tiempo. Por ahora...
les recomiendo que estén en sus compartimentos cerrados.
Me siento como prisionera aquí.
Es por su propia seguridad.
Si hubo un homicidio...
entonces hubo un homicida.
El homicida está entre nosotros...
en el tren, ahora.
¿Las puertas entre los vagones estaban cerradas anoche?
Por supuesto. Yo las cerré.
Registramos el tren. No hay nadie oculto arriba ni abajo.
Entonces podemos limitar la investigación a los ocupantes del vagón Calais.
Bouc, vas a ayudarme.
Al ser el único que durmió en otro vagón...
eres el único que no es sospechoso.
Sr. MacQueen, ¿de verdad es momento para beber?
Mi jefe está muerto.
Hoy me quedé sin trabajo, y me miran como si yo lo hubiera hecho.
No estamos haciendo acusaciones.
Lo conoció, así que debe decirnos los hechos esenciales.
¿Usted era su pariente?
No, su secretario.
Reservaba viajes, ordenaba su carne.
Él comía más carne de lo que he visto en toda mi vida.
Vendía antigüedades.
No estaba calificado para eso, ni el ojo, ni los idiomas.
La verdad, no tenía talento para comerciar, finanzas...
en absoluto.
Yo me hacía cargo de todo.
¿Cuánto tiempo duró usted como su empleado?
Veinte días para cumplir un año.
La prohibición no era de mi agrado...
así que me tuve que ir al extranjero, endeudado.
Soy abogado por educación...
no por vocación.
Era incompetente en eso.
¿Usted lo apreciaba?
Lo apreciaba solo por su dinero.
Ratchett era rudo...
exigente, ofensivo, y de seguro un delincuente.
¿Cuándo lo vio por última vez?
Debe haber sido después de las 10:00.
Me llamó para revisar nuestras ventas en Italia.
¿Milán, la venta de falsificaciones?
Sí, sí. Él quería que repasáramos las cuentas.
Tuve que traducir todo.
Los contratos estaban en francés y él no lo comprendía.
Y cuando paramos en Vinkovci...
entablé una charla con el doctor de color, Arbuthnot.
Y tomamos un par de tragos, estiramos las piernas.
Él tenía...
unas extrañas opiniones sobre Stalin que tenía que alterar.
Nunca juzgo a un hombre por su raza, pero no soy tan afecto a los británicos.
¿Cuándo terminó su fiesta?
Se fue después de las 2:00.
¿Sabía de algún enemigo en específico que Ratchett tuviera?
Vaya.
Pues de sobra.
¿Le contó que lo habían amenazado?
Recibió un par de cartas feas.
Las tengo, si las quiere. Algunas, al menos.
Él desechó las demás.
Las quemó.
Aquí están.
MÁS VALE QUE TE CUIDES
NADIE SE APROVECHA DE NOSOTROS
Merci, Sr. MacQueen.
Gracias.
Si tenemos otras preguntas, lo llamaremos de nuevo.
¿Ya consideraron al tipo latino?
Marquez. Es un gran sujeto.
Y, bueno, no sé, su raza...
no tiene el mismo desagrado por el homicidio, históricamente.
Dijo que nunca juzgaba a un hombre por su raza.
Supongo...
que depende de la raza.
Y le había ido tan bien.
- ¿Crees que sea MacQueen? - Aún es incierto.
La verdad, no me lo imagino apuñalando a un hombre 12 veces.
No sobrio, al menos. ¿Y quién fue?
Aún no lo sé. Es hora de preguntar.
- ¿Qué? ¿A quién? - A la víctima.
Tiene doce puñaladas y, como dijo Arbuthnot, no hay un patrón.
Si el doctor es culpable...
no dejó que eso influyera en su responsabilidad.
Oye, el reloj. Se detuvo a la 1:15.
Coincide con la hora que dijo el doctor.
Es posible, sí. Sin duda es posible.
- No lo entiendo del todo. - Pues yo tampoco.
No entiendo nada en absoluto.
Si te fijas en estas dos heridas...
son muy poderosas y profundas, aunque hay poca sangre.
Pero esto fue un ataque frenético.
Atacando aquí y allá, sin patrón alguno, solo violencia extrema.
Y durante el acto, nuestra víctima, vigorosa, ansiosa y llena de café...
solo quedó quieta y aceptó la muerte sin luchar...
cuando además tenía aquí...
el medio con el cual podría haberse defendido bien.
Para ti.
Ahora, veamos.
Barbital. La droga mágica.
Lo drogaron para que no usara esto.
Y también por aquí un pañuelo femenino.
Un objet de luxe, hecho a mano, bum, doscientos francos en París.
E incluso tiene una inicial, "H".
- Y nuestro pequeño amigo, el limpiapipas. - Es otra pista.
Sí, un tumulto de pistas puestas convenientemente.
Pero solo una parece, en realidad, ser posiblemente genuina.
Y tal vez este cenicero aporte la pieza accidental.
El fragmento incinerado de una nota.
Un intento, quizás, de quemar la evidencia.
Si nos presta su equipo, ¿no?
Gracias.
Bien, yo prefiero comprender...
por qué quedó una pista en lugar de qué es el objeto en sí.
Se busca la verdad desde dentro, no de afuera.
En este caso, aun así, tal vez acepte un poco de ayuda científica.
Tú vas a ajustar la llama.
Solo es una de esas feas cartas.
Te equivocas, mon ami.
Esta tiene un secreto que contar.
Mira.
"La sangre de es en mano. Vas a morir".
¿Qué significa?
Acompáñame, Bouc.
Hay que llenar los huecos.
Esto nunca fue un acertijo en la playa.
Sé el apellido real del difunto.
No era Ratchett, sino Cassetti.
Conozco ese apellido.
Entonces también conoces el apellido Armstrong.
¿El caso Armstrong?
La historia sacudió al mundo.
Hace dos años...
el reconocido piloto, el coronel John Armstrong...
y su esposa, Sonia, despertaron para ver que su única hija, la pequeña Daisy...
había sido secuestrada de su cuna.
Desesperados...
los Armstrong pagaron el rescate.
Pero al poco tiempo, Daisy fue hallada asesinada por...
Ratchett, que era Cassetti.
Sonia Armstrong estaba embarazada cuando recibió la noticia.
El impacto le causó una labor de parto prematura.
Ni ella ni su bebé sobrevivieron.
¿Cómo lo sabes, Poirot?
Porque John Armstrong me lo contó personalmente.
Me escribió para solicitar mi apoyo.
Para cuando recibí su misiva...
ya era muy tarde.
Lo encontraron muerto por un disparo.
Autoinfligido.
"La sangre de Daisy Armstrong está en tus manos. Vas a morir por eso"
Y así sucedió.
- ¿Monsieur Poirot? - Sí, Michel.
La Sra. Hubbard quiere hablar con usted. La contuve hasta donde pude.
Sra. Hubbard, disculpe por la espera.
Tiene vapor en la mente y palabras en la boca.
Pues obviamente que sí. Lo que había tratado...
de decirle todo el día.
El asesino estuvo en mi compartimento anoche.
Creí que me mataría. Y pudo haberlo hecho...
solo que mató a Ratchett en mi lugar.
Desperté a oscuras y supe que había un hombre en mi cuarto.
¿Está segura de que era un hombre?
Sé lo que se siente tener a un hombre en mi cabina.
Le dije al inspector, pero él no quiso creerme.
Le dije: "Revise la puerta entre mi cabina y la de Ratchett".
"Debe haber salido por ahí".
Y obviamente, estaba sin pasador.
Sé que la aseguré...
después de lo que dijo Ratchett.
Él me hizo una propuesta bastante atrevida.
¿Tal vez?
¿Ha escuchado acerca del secuestro Armstrong?
Era inevitable.
Mucho morbo.
El asesino de la menor, Cassetti...
falleció anoche.
Ratchett era ese hombre.
Se lo dije antes, yo sabía que era un degenerado.
¿Ahora me cree?
¿Respecto al hombre en mi cabina?
Sé muy bien que cree que soy una mujer torpe.
Pero tengo pruebas de que es cierto.
Esto le pertenece a un empleado del tren...
pero quizá se le cayó a Michel cuando fue a su cabina.
No me falta ninguno.
Lo encontré al pie de mi cama, en la cobija...
justo donde dormí.
¿Cómo lo considera?
Lo considero evidencia. Muchísimas gracias, Sra. Hubbard.
¿Ha visitado Norteamérica?
Una vez.
Hace años, brevemente.
¿Con qué propósito?
- Para firmar una sospecha. - ¿Cuál era?
Que no me gustaría.
Me ofrecieron un puesto en Boston.
Llegue a Boston y volví directo a Londres.
- ¿De allá era Ratchett? ¿De Boston? - No tengo ni idea.
No habría sido correcto...
preguntar.
Continúe.
La última vez vi...
al Sr. Ratchett a las nueve en punto.
Le llevé el café y le acomodé su ropa.
Le duele algún diente, supongo.
Tengo programada una extracción esta semana.
El Sr. Ratchett insistió en que no la siguiera postergando.
Dijo que se hartó de oír mis gemidos ahogados.
¿Ese Ratchett empático?
¿Solía tomar café habitualmente en la noche?
Para nada. Pero había estado agitado últimamente.
Dijo que ahora quería estar alerta. Sobre todo anoche.
Encontró una carta en su compartimento.
Por favor, dime que tú no fuiste.
Si quisiera dejar algo desagradable en su almohada, señor...
no sería una carta.
Café.
No hay duda de que...
un valet tan precioso y educado...
no hablaría con su jefe como lo hizo.
Si no supiera que su carrera llegaría a un abrupto...
fin.
No es un simple dolor de dientes.
¿Pulmones?
La tiroides.
Se esparció al estómago. Como con mi padre, cinco años más joven.
Meses cuando mucho.
"Temo que es inoperable", dijo el doctor.
Y lo dejé de sentir. El temor.
Ahora podría hacer lo que quisiera. A partir de entonces...
opino lo que pienso.
El café.
Me parece que a su taza le añadieron barbital.
Desde luego, me dirá que usted no lo puso ahí.
Obviamente no lo hice.
¿Cuándo y a dónde fue a buscar el café y las tazas?
Fui a la cocina, señor.
Lo ordené en la cena para estar listo a las 9:00, y así sucedió.
Cualquiera pudo haberle alterado previamente.
Sr. Masterman.
Lamento su dolor de dientes.
Amo los pasteles pequeños.
Bien, señorita Pilar Estravados, usted es misionera...
pero estudió enfermería antes, ¿sí?
Se lo debía a Dios.
¿Estaba en deuda con él?
Tuve...
algunos días de libertinaje en mi vida...
en los que tomé más de lo que di.
Gerhard Hardman.
Profesor de Ingeniería.
Será la ciencia la que haga recuperar su esplendor a Alemania.
Quiero quedar libre de cualquier asociación con el crimen...
así que pregunte lo que sea.
Lo que sea. Ya nunca miento actualmente.
¿Salió de su compartimento para algo anoche?
Solo una vez, a conseguir una aspirina.
La Sra. Hubbard me había ofrecido algo antes.
La rechacé de entrada pero no podía descansar...
y fui a pedírsela.
Mi conferencia es en Turín.
Yo soy el único austriaco expositor, o sea que sin mí...
las charlas serían mediocres.
Luego escapé de prisión, y entré ilegalmente a Estados Unidos...
donde juré no volver a mentir ni robar nunca.
Sí, amigos, porque cuando eres confiable, te compran más.
Los italianos son vacas. Los españoles, ovejas.
Los belgas...
Llegué a mi cabina, que comparto con el deprimido mayordomo inglés.
¿Molesto? Sí. Gruñe a toda hora.
Pero de seguro me vio dormir toda la noche hasta la mañana.
Le diré algo...
en caso de que sea relevante.
Hubo un momento muy vergonzoso.
Cuando fui a ver a la Sra. Hubbard...
primero abrí la puerta errónea.
Lo siento.
¿Qué hora era?
Deben haber faltado unos...
No se disculpe.
Veinte minutos para las 11:00.
Eso es interesante.
Hasta donde se sabe, fue la última persona que vio a Ratchett con vida.
- ¿Su negocio? - Los automóviles.
Tengo tres salas de exhibición.
Llegué a Norteamérica sin nada. Y ahora...
Si es cierto, la Srta. Debnham lo confirmará.
Pero sí es cierto.
Yo no mentiría nunca.
No lo engañaría.
¿La Srta. Debenham pudo salir de su cabina sin que usted lo notara?
No. Tengo el sueño muy ligero.
Con el menor sonido me levanto como rayo.
Fui sorprendida una vez.
No vuelve a ocurrir.
No, yo nunca dije que fuera chofer.
Las fotografías que se salieron de su equipaje...
había una muy hermosa de un niño pequeño, con un gorro de chofer...
visitando a su papá en el trabajo.
¿A quién transportaba?
Srta. Estravados, ¿por qué sus manos tienen callosidades de boxeador?
Hago mi trabajo en ciudades peligrosas...
donde no debo dejar que me venza el temor.
Entrené para pelear.
¿Pero ya no confía en Dios actualmente?
¿Desde su sorpresa?
No, en caso de que esté ocupado.
Siempre está ocupado.
Es Masterman.
El hombre agoniza no tiene nada que perder.
Bravo, Bouc. Excepto por el Sr. Marquez...
quien confirmó que su compañero, Masterman...
leía en su cama a la hora de la muerte.
Si fuera tan fácil, no sería famoso. Siguiente.
Srta. Debenham...
¿no le molesta soportar el aire?
Para usted, haremos un picnic.
Hizo que mi compañera sufriera hacinamiento. Ya veo.
Elige el mejor lugar para sacarle la verdad a cada sospechoso.
La desequilibró y a mí me congela.
Ingenioso.
¿Podría escribir su nombre completo y dirección?
Malva tenue, por cierto.
La Srta. Estravados me dijo que le preguntó el color de su bata.
"Mary Hermione Debenham".
¿Alguna vez usa el nombre de Hermione?
Suelo ser Mary cuando no trabajo como "señorita Debenham". Soy zurda.
Es inusual, lo sé.
No debe tener lista su teoría si está probando mi caligrafía.
¿Qué opinaba del difunto?
La verdad es que no tenía una opinión.
No entiendo para qué lo pregunta.
Perdone, mademoiselle, son mis peculiares originalidades.
La naturaleza humana es perversa en su complejidad.
Para explorarla, se requieren herramientas.
Son juguetes, no herramientas, Hercule.
Y prefiero que los guarde.
¿El método directo? Parfait.
¿Conocía al doctor antes de este viaje?
¿Al Dr. Arbuthnot?
No.
¿Pero una atracción tan instantánea?
No estamos en Norteamérica...
Srta. Debenham. Aquí no hay leyes en contra de sus sentimientos.
Tampoco hay leyes contra el silencio, al cual...
me apego.
Jamás he visitado Norteamérica.
¿Le puedo preguntar acerca de?
¿Unas palabras que oí?
Usted y el desconocido, Arbuthnot, son más cercanos que otros desconocidos.
Le dijo:
"Ahora no. Cuando esté hecho. Ya nada nos tocará".
¿A qué se refería?
¿Cree que planeé un homicidio?
Para un hombre con un martillo, cada problema es un clavo.
Usted vive el crimen.
- Encuentra la maldad todos los días. - No es así.
Veo suficientes crímenes para saber que el acto criminal es la anomalía.
Pienso que se necesita un alma demasiado fracturada...
para matar a otro ser humano.
Le pregunto otra vez, ¿a qué se refería?
Como se estableció...
no existen leyes contra mi silencio.
Muy bien.
Y ¿más tarde, princesa Dragomiroff?
Después de cenar, fui a la cama.
Dios me bendijo con una larga vida...
pero me maldijo con dolor de espalda para hacerla miserable.
Como al cuarto para la 1:00...
yo llamé a Fräulein Schmidt.
Me dio un masaje...
y me leyó por un rato. Luego dormí.
¿Alguna vez reconoció?
¿A una familia apellidada Armstrong?
Ellos vivieron una indescriptible tragedia.
Yo era admiradora de la madre de Sonia Armstrong...
Linda Arden, la actriz.
Un talento de los que se dan cada siglo.
La Srta. Arden iba a pasar a la dirección.
Se habría convertido en la primera mujer gigante de Broadway...
de no haber sido por la tragedia.
Y entonces, ¿Linda Arden, ya está muerta?
Como si lo estuviera.
Ya no sale jamás de casa.
Daisy era mi ahijada.
Ella era...
No entiendo cómo se relaciona con este asunto, detective.
El hombre que murió anoche, su nombre real era Cassetti.
El hombre que mató a la pequeña Daisy Armstrong.
Entiendo.
Yo admito que conozco a la familia, y ahora ha muerto ese hombre.
La coincidencia...
debe parecer insoportable.
Le podemos permitir una coincidencia.
Ahora debo hacerle algunas preguntas a su Fräulein Schmidt.
No, no es necesario.
Puedo avalar su integridad.
Aun así, si usted nos lo autoriza.
Fräulein. Por favor responda en alemán.
Pero su Excelencia no entiende.
De eso se trata.
¿Esto es suyo? ¿H de Hildegarde?
Es demasiado fino para mí.
¿Esta es la verdad sobre anoche?
Como ella dijo. Envió al inspector a buscarme...
luego volví a la cama.
¿Vio a alguien cuando regreso?
Solo al otro inspector.
Uno que andaba...
"El otro inspector". ¿Se refiere a Michel?
No. A otro, el que me despertó.
Venga, por favor.
¿Está segura de que no era él?
El otro inspector era un hombre bajo, con barba corta.
Fräulein, no hay otro.
Yo sé lo que vi.
Recuerdo que su voz era aguda y el uniforme era idéntico.
Aunque sospecho que le faltaba un botón.
Señor, necesito su llave maestra.
Tenemos que encontrar un uniforme y un kimono rojo.
Miles de fotografías, muchísimos calcetines...
batas en todos los colores, menos rojo...
y no aparece el uniforme del impostor.
¿Ya registramos todo el equipaje de los pasajeros?
Todo, excepto el del conde y la condesa Andrenyi, monsieur.
Está prohibido revisar su equipaje.
Ellos viajan con visas diplomáticas.
¿En dónde más podrá estar?
Solo queda una maleta que aún no revisamos.
La mía.
El asesino se burla de mí.
Bien. Su primer error.
Y como la noche debe seguir al día...
No, eso no es mío.
Le dije del otro inspector.
- ¿Se lo diría si fuera yo? - No lo haría...
por eso su cabina es ideal para ocultarlo.
Voilá, el botón.
Y si hay un uniforme de inspector...
¿por qué no una llave de inspector especial?
Ya sabemos cómo el asesino abrió las puertas mágicamente.
- Bourbon. - MacQueen.
¿Ahora qué buscamos?
Quinientas libras.
MacQueen tenía un libro contable de sus tratos con Ratchett.
¿Dónde está?
¿Poirot?
¡Bouc, que nadie salga!
¡Por favor, deténganse!
Por favor, quédese donde está.
Gracias, caballeros. Gracias.
Entonces, ¿lo hizo MacQueen? ¿Tiene al culpable?
Todavía no lo sé.
¿Por qué lo hizo?
¿¡Yo no lo maté?!
Quiso quemar las cuentas...
pero aún hay fragmentos legibles. Y no cuadran...
porque ha estado robándole.
Esto está lleno de...
¿Cómo se dice eso? ¿De chocolate?
- ¿Merengue? ¡Merengue! ¡Está lleno de merengue!
¡Le estaba robando!
Creyó que lo descubriría.
¡Por eso lo asesinó!
Sí.
Sí, eso es verdad, le estaba robando.
Miles.
Sabía que su dinero no era limpio.
¿A quién le importaba si lo estafaba con un poco de eso?
Pero le voy a hacer una pregunta.
¿Por qué sacrificaría mi caja chica?
Yo no lo hice.
- ¡Yo no lo maté! - Es cierto.
Es cierto.
Supongo que su cortada se basa en mí, bebiendo hasta la madrugada.
Y es verdad.
Yo lo vi tomando whiskey y mencioné la baja calidad del licor americano.
Me ofreció algo de beber para que cambiara de opinión, luego otro.
Luego empezamos a hablar de política. Tenía algunas...
opiniones estúpidas sobre Stalin que yo corregí, pero conoce de bebidas.
Hablemos, por favor, monsieur.
¿Puede confirmar que pasó con él la noche?
Fumamos y hablamos casi hasta las 2:00, sí.
Qué camaradas, él con sus cigarros y usted...
Sí, usted es el único hombre en el tren que fuma pipa.
¿Puedo ver su pipa y su tabaco, por favor?
Claro.
Arbuthnot, viene viajando desde la India, me parece. ¿Sí?
¿Está interrogándome ahora?
¿Estuvo en el compartimento de Ratchett?
Claro que no.
¿Pero este es uno de sus limpiapipas, n'est-ce pas?
Si lo encontró en la cabina del muerto, se equivoca.
Yo soy doctor, señor. Yo curo personas, no les hago daño.
Respecto a eso, debe haberse esforzado mucho para ser doctor.
No a muchos de su raza se les da la oportunidad.
Facultad de Medicina de Middlesex, uno por clase.
Tuve el honor en el '24.
Fui francotirador en mi servicio.
Era muy eficaz.
Salvé la vida de varios oficiales.
Reconocieron una mente brillante con pulso seguro...
y apoyaron mi educación.
Tomé su generosidad como una deuda.
¿Conoció al coronel Armstrong?
Pudo haber dos o tres Armstrong.
Tommy en el sesenta...
- Selby Armstrong... - El coronel John Armstrong.
Tenía una esposa norteamericana y su hija fue secuestrada y asesinada.
Jamás me topé con él.
¿Cuándo conoció a la Srta. Debenham?
Nos conocimos cuando compartimos vagón de Kirkuk a Nissibin.
Ella me dijo otra cosa, y se ha vuelto problemáticamente sospechosa.
Mary es una dama.
No la meta en esto. Avalo su integridad.
¿Así avaló la hora de MacQueen?
- Usted no escucha razones. - Jamás.
Tiene suerte. El doctor insistió en que nunca lo perdió de vista.
¿Lo ve? Listo. No pude haberlo hecho.
Claro que sí.
Ratchett tomaba un somnífero cada noche.
Pudo añadirle barbital, droga de fácil acceso.
Hacer lo mismo con algún trago del doctor...
y la ocasión de matarlo es clara.
¿Por qué haría algo de eso?
Establecimos su móvil.
Podría sugerirle un móvil diferente.
Algo distinto, una razón más personal.
Es "abogado por educación, no por vocación".
¿Por qué dedicarse a las Leyes?
¿Fue para apaciguar a un querido pero exigente padre?
Alguien que había logrado un gran éxito en la misma área...
y que luego perdió su posición?
Hubo un afamado MacQueen, ¿no es verdad?
El fiscal de distrito del estado de Nueva Jersey...
responsable del procesamiento del famoso caso Armstrong.
No tenían a un sospechoso.
Mi papá fue presionado para perseguir a una pobre mujer francesa...
una sirvienta con una coartada débil, Susanne.
Basó todo el caso en ella.
Se suicidó finalmente.
Ella era inocente.
Para cuando la evidencia los guió a Cassetti, él ya se había ido.
Hicieron pedazos a mi papá.
Yo no pude hacer nada por él.
Pero afirmó que usted no sabía que Ratchett era Cassetti.
No, no.
Pero lo encontró.
No.
- Lo encontró. Lo dejó sin dinero. - No.
Para poder saldar las cuentas de su padre y así, finalmente, para ajustar cuentas.
No, no, no.
No. Esto no fue...
No fue nada de eso. Eso no fue...
- ¡La puerta! ¡Alguien entró! - ¡Doctor!
¡Cubrió mi rostro!
Debemos sacarle el cuchillo.
- Quiero mi maletín. - Desde luego.
Está en mi compartimento.
No va a haber huellas dactilares.
El asesino de deshacía del arma homicida.
¡Ahí está!
No daño el pulmón ni arterias.
Tiene suerte de estar viva.
Igual que todos.
¡Sí, vaya genio!
¿Por qué no ha resuelto este caso?
Debe darle más tiempo al hombre.
¿Sí? Pues...
no puedo darle mucho más. No me queda mucha sangre.
Sí.
Acosando al señor MacQueen y el asesino real está justo aquí.
Uno de ustedes.
No sé quiénes son ustedes. No dije nada.
Por favor, déjenme en paz.
Toque algo.
Amigos, las vías estarán libres temprano.
Por favor regresen a sus cabinas.
Yo dormiré aquí...
donde todos puedan verme y yo vea a todos también.
Todos deberían hacerlo. Conserven calor.
Permanezcan a la vista, a salvo, hasta la mañana.
El asesino no durará en matar de nuevo.
Le daré el mismo mensaje a los Andrenyi...
con o sin inmunidad diplomática.
Si me permiten, revisaré sus pasaportes.
Sabe que debo hablar con ella.
Hay una mancha en el nombre de su esposa.
Debería echarle un vistazo.
Elena no está bien.
Si no me lo permite, su renuncia la sabrá la policía...
y no dudo que los arrestarán...
- ¿Cómo se atreve? - ¡Querido!
Querido.
Tiene una imagen curiosa, monsieur Poirot.
¿Todos los detectives se ven tan curiosos?
Perdón por despertarla, madame la Comtesse.
Siempre estoy despierta en la noche.
Duermo durante el día.
Algunos le temen a la oscuridad, pero yo no tolero a la luz.
Siempre se encuentra bajo la influencia de...
Barbital.
Barbital, barbital.
Ingiero océanos de eso.
No tiene caso mentir, amor.
Él puede ver nuestro interior.
No puedo salir de casa sin eso.
No puedo dormir sin eso.
Los uso contra mis temores.
¿A qué le tiene miedo?
A todo.
Su pasaporte tiene su nombre de soltera, que es Goldenberg.
Judía, ¿no?
No tan judía. Mi segundo nombre no es María.
¿Y es bailarina como su esposo?
No, no como mi esposo.
Cuerpo de baile.
A él lo iluminan los ángeles.
Yo me baso en la pasión y el esfuerzo para resultar aceptable.
Disculpe, me iré a acostar otra vez.
Señora, ¿esa es su única bata?
No, tengo otra bata. De chifón color dorado.
Me gusta hablar con detectives.
Nunca sabes lo que preguntarán después.
Soy muy buena con las capitales.
Mi institutriz era rigurosa con la Geografía.
¿Está satisfecho?
Siempre me siento satisfecho cuando descubro a una mentirosa.
Madame, su nombre no es Elena, sino Helena.
A pesar de su torpe intento por cambiarlo aquí y en su equipaje.
Mi esposo supo que hallaron un fragmento de evidencia...
un pañuelo con el bordado de una "H", y no quería mi "H" involucrada.
Así que lo alteramos. En el equipaje y el pasaporte.
No es un crimen querer apartarse de los conflictos.
Pero aquí hay un conflicto.
Un curioso detalle sobre la tragedia de los Armstrong en el corazón de este caso...
es la suma de personas que fueron dañadas por ello.
La hermana menor.
La madre actriz...
de nombre artístico Linda Arden.
Yo supongo que ella también era de ascendencia judía...
y ¿quién es más probable que use un nombre artístico?
¿Sería demasiado sugerir?
¿Que su apellido original era Goldenberg?
Sobre todo cuando encontramos a una joven mujer de la misma edad...
de la hija que sobrevivió...
viviendo en un mundo de temor.
La hermana de Sonia Armstrong.
¡Fuera!
Escuché ruidos y corrí. Justo a tiempo, ¿no?
Ahora debe creer que el conde y la condesa son los asesinos.
El conde es protector. La condesa no mataría ni a una mosca.
Y ya puede desistir de toda esta farsa.
En realidad no es austriaco, ni es alemán, ni es profesor.
Pero buena imitación. ¿Se basó en algún conocido?
Un carnicero de donde provengo era Kraut.
Un buen hombre, gran acento.
¿Qué me delató?
Dijo "Tu-rín"...
con énfasis en la sílaba equivocada para ser un buen teutón orgulloso.
"Turín".
Usted es muy perspicaz, lo reconozco.
Herr profesor Gerhard Hardman...
es mi fachada.
Disculpe por los comentarios de los de color.
Vaya, soy mitad judío realmente.
Cyrus Bethman Hardman.
¿Así que es detective de Pinkerton?
Treinta años.
Estaba en Estambul, regresaba de un trabajo cuando recibí un cable.
Ratchett pidió a un hombre que lo siguiera, ofreciendo triple sueldo.
Por suerte yo estaba cerca.
Dijo que vigilara a un pequeño hombre moreno de voz aguda.
Vigilé ese pasillo...
toda la noche por una grieta en mi puerta.
Cualquier agresor...
tenía que pasar sobre mí primero.
Lo diría bajo juramento.
¿Y acaso también juraría?
Por sus treinta años como detective de Pinkerton...
o me volvería a mentir de nuevo...
al negar que usted fue, de hecho, oficial de la policía antes?
Su arma, el mango cuadriculado, el acabado azul...
revólver producido para la edición Police Positive.
Del año 1927.
Y parece que no hay fin para las mentiras fabricadas solo para mí.
Deje su arma al irse de aquí, profesor.
Por la ubicación de su cabina...
habría resultado imposible no ver.
A menos que la puerta de Ratchett estuviera abierta...
como Pilar Estravados afirma que la abrió.
En cuyo caso, alguien podría haberse...
ocultado de su vista.
Mi querida Katherine.
Este es un crimen abominable.
Y estoy varado, mi Katherine.
No puedo hallar la grieta en la pared.
¿Cómo es que uno de ellos se me escapa?
Yo he sido siempre...
muy seguro.
Demasiado.
Pero ahora me siento humilde. Y diré, cual si fuera niño...
"aún no lo sé".
Tengo mucho miedo, mi katherine.
Mil disculpas, damas y caballeros.
No pueden abordar mientras colocan la máquina en la vía.
Hay que esperar en el túnel. Gracias.
¿A dónde llevan a los perros?
Estarán felices.
No está bien.
Van a estirarse un poco, es bueno.
No, no está bien.
¡¿Está helado?!
¿Estamos atascados?
¿Preguntó por mí?
¿Es otro interrogatorio?
No, no. Disfruto su compañía.
Por favor.
Tengo diez preguntas que no estoy cerca de contestar...
y el tren está a punto de partir.
Tiene la mente clara...
así que creí que podría darme su enfoque. Mire.
"El pañuelo. El limpiapipas.
"El Kimono escarlata. El uniforme.
"La hora en el reloj.
"¿Lo mataron entonces? ¿Más tarde o temprano?
"¿Fue una persona o más?
"¿Quién de ellos?"
Lo siento, no puedo ayudarle.
Tal vez haya una onceava pregunta que aún no ha preguntado...
que le dará la respuesta a las demás.
Tal vez.
Fácilmente podría señalar a la condesa Andrenyi.
Descubrí que es la hermana Armstrong.
- ¿Está seguro? - Sí.
Y sospecho que posiblemente sea inocente.
Tal vez.
Pero tantos me han mentido aquí y no parece importarles.
- Usted misma lo hizo sin esfuerzo. - ¿Yo?
Me dijo que jamás había ido a Norteamérica.
También ocultó que en la época de la tragedia...
usted vivía en la propiedad de los Armstrong...
como institutriz de su hija. Y lo sabe.
Debo ganarme la vida.
Una chica detenida en relación con un homicidio...
Ninguna familia decente me contrataría.
Pero Debenham, planeó el homicidio de Ratchett.
Y luego envió a la condesa a atestiguarlo.
Si lo veía a él muerto, la Helena que conocía podría regresar.
Esperó a que su compañera se durmiera, y no lo hizo.
La drogó. Pero el barbital solo le dio jaqueca.
¡Pidió una aspirina!
Cuando el tren se detuvo...
sin moros en la costa...
cuando pudo entrar a la cabina de Ratchett, oculta!
¡Amaba a Daisy Armstrong y asesinó a Cassetti!
Cassetti era una bestia.
Se lo tenía merecido.
Ella no lo asesinó.
Yo lo hice.
Mary, sal.
No dejaré que a ti te culpen...
de lo que hice yo solo.
Mary, vete por favor.
John Armstrong era mi mejor amigo, mi comandante.
Él confiaba en mí.
Me envió a la facultad de Medicina, dándome un futuro.
Cassetti lo destruyó.
En el dolor, encontré a Mary.
Y encontré a Ratchett.
Nuestro plan era entregarlo a la policía, fue lo que escuchó.
Pero cuando le vi el rostro...
entendí que él no merecía un juicio.
Entonces, usted drogó a MacQueen.
Le cambió la hora al reloj...
para que pudiera mentir sobre la hora de la muerte.
No dejaría que Mary fuera acusada.
Ni MacQueen.
Me toca responder por mis pecados a mí solo.
Soy un soldado.
Un soldado mata para proteger.
Y ahora, señor Poirot, también debo protegerme de usted.
¿Por qué aún sigue con vida?
¿Poirot?
¡Alto, caballeros!
Señor, hay que subir a los pasajeros de nuevo al tren.
Van a retirarse...
ahora del tren...
hasta que les diga que regresen.
Cuenten sus engaños.
Si creen que nadie lo va a saber.
Pero existen dos personas que lo harán.
Sí, dos personas.
Su Dios...
y Hercule Poirot.
Ya es hora de resolver este caso.
El Dr. Arbuthnot me preguntó por qué aún seguía con vida.
Él ya sabía la respuesta.
¿Un francotirador que no acierta a corta distancia?
Su tiro no fue un error, solo fue una cirugía.
No me mató porque usted no es un asesino.
Ninguno de ustedes lo es.
Y, sin embargo, alguien debe serlo.
Existen dos posibles soluciones a este crimen.
Una difícil, pues encaja con muchos, mas no todos los hechos...
y una más...
compleja.
La primera solución.
Ratchett tenía enemigos.
Un solo mafioso consigue entrar al tren en Vinkovci...
mientras MacQueen y Arbuthnot toman aire.
Equipado con un uniforme y una llave de acceso, apuñala a Ratchett.
Se va por el compartimento de Hubbard y logra escapar.
No.
No, no, no. No tiene sentido.
¿Por qué ocultar el uniforme?
¿Quién drogó a Ratchett?
¿Quién apuñaló a la Sra. Hubbard?
¡No puede ser!
Ahora pregunto, ¿a quién le beneficia?
Este crimen es el homicidio de un homicida.
El beneficio es, tal vez...
para el espíritu, el alivio del sufrimiento.
Para callar la voz que grita en la mente y que impide dormir.
Hay un homicida entre nosotros.
Entonces...
Está el Dr. Arbuthnot, un amigo muy agradecido del coronel Armstrong.
Conoce y halla consuelo en compañía de la institutriz, Mary Debenham...
quien es casi como una madre de la pequeñita.
Y muy cercana a la hermana menor de la Sra. Armstrong...
Helena Goldenberg...
casada con un hombre poderoso, propenso a la ira y a la violencia.
También viajamos con la madrina de Daisy...
a quien le pertenece...
el pañuelo bordado encontrado justo en la escena del crimen.
La letra "H" en el alfabeto ruso, desde luego, se pronuncia "N".
Natalia Dragomiroff.
¿Y su doncella fiel con mirada de chef?
¿Quién era ella antes de su empleo actual? La cocinera de los Armstrong.
Pero eso aún no es todo.
La nana a cargo de Daisy...
su nuevo fervor religioso nacido de la culpa de dejar que la niña...
fuera abducida. Usted...
estaba con ella la noche que Ratchett entró por la ventana.
¿Se tomó una copa de vino de más en la cena esa noche?
¿Se ha culpado a sí misma desde entonces?
¿Por no estar alerta para detenerlo?
Ella no conocía más que dulzura...
y amor, hasta que...
hasta que yo...
No hace falta que adivine conmigo, señor.
Yo era el ordenanza del coronel Armstrong en la guerra.
Y después de eso, su valet en Nueva York.
El hombre más fino que Dios ha concebido.
¿Su chofer estaría de acuerdo?
¿Un préstamo avalado por Armstrong le permitió crear su imperio automotriz?
Quedó en deuda para siempre. ¿A quién más tomo en cuenta?
¿Qué hay del detective de Pinkerton, que antes fue un policía?
¿Asignado al caso Armstrong?
Que luego se encariño de una persona, porque existe otra víctima olvidada.
Se enamoró de la sirvienta antes de ser falsamente acusada.
Renuncio a la policía al atestiguar...
la farsa de la justicia...
cuando el padre de MacQueen insistió en que la arrestaran...
y ella se quitó la vida.
¡No! ¡No, no!
Susanne era una dulzura.
Y se enamoró de mí.
Viejo y con el cabello ya grisáceo. Le dije que buscara algo mejor...
pero ahí estaba ella...
a tiempo para cada cita.
¿Por qué más?
¿Se llenaría tanto un tren a mitad del invierno?
¿Por qué la abundancia de evidencia? ¿Por...?
¿Por qué el inspector?
Pierre Michel de Aviñón...
que perdió a su hermana...
la sirvienta acusada...
Susanne Michel.
Solo un alma puede afirmar haber perdido más que cualquiera de ustedes.
La trágica Linda Arden...
madre de Sonia...
triste abuela de Daisy.
Retirada de los escenarios...
pero buscando una última actuación.
Usted es un hombre demasiado astuto.
Un asesino debe tener una sola víctima.
Cuando Ratchett asesinó a Deysi Armstrong...
una docena de vidas se fracturaron, deformaron, terminaron.
¡Todos exigieron justicia!
Entre esas almas heridas, debemos responder al final...
¿quién entre ellas es asesina?
¿Quién toma un cuchillo? La respuesta es...
Ni uno solo de ustedes pudo haberlo hecho.
Tampoco una pareja.
Tan solo pudo haber sido hecho...
por todos ustedes.
Unidos.
Unidos.
Incluso cuando la avalancha cambió todo...
como lo hizo el detective, los planes se alteran.
El kimono, el uniforme.
Una sobresaliente improvisación, el doctor que sabe herir sin asesinar.
Todos interpretaron un papel.
¡Hazlo!
Todo fue mi plan.
Yo los recluté.
Hice que Hardman rastreara a Cassetti.
Envié a MacQueen a trabajar para él, y luego a Masterman.
MacQueen organizó que viajara el día que Michel estaba en servicio.
¿Sr. Ratchett?
No es nada.
Buenas noches.
Y así pasó todo.
Por la muerte de una inocente.
Una vida por una vida.
Venganza.
¡No deben culpar a nadie más que a mí!
¡Todo esto fue mi plan!
¡Dígale a la policía que yo lo maté sin ayuda!
Ya no queda nada de vida en mí actualmente.
Ellos tienen oportunidad ahora.
Helena, suplico...
que la tenga.
Pueden...
irse, vivir...
buscar la dicha...
en algún lado.
Que esto concluya conmigo.
Ellos no son asesinos.
Son gente muy buena.
Y serán buenos otra vez.
Existía el bien, existía el mal.
Y ahora están ustedes.
Yo no puedo juzgarlo.
Deben decidir.
¿Desean quedar libres sin castigo por su crimen?
Entonces solo deben cometer uno más.
No voy a detenerlos.
No dejarás que te maten ahora.
Entréguenle mi cuerpo al lago, y van a resultar inocentes en la estación.
Deben silenciarme.
Bouc puede mentir.
Yo no puedo.
¡Háganlo! ¡Uno de ustedes!
No.
Yo ya había muerto con Daisy.
¡No!
Dijo que su papel era hacer justicia.
¿Qué es la justicia aquí?
A veces, la ley humana no es suficiente.
¿Dónde se encuentra la conciencia?
Bajo tierra con Daisy.
Estimado coronel Armstrong.
Finalmente, puedo responder a su carta...
al menos con la idea en la mente y la sensación en el corazón...
de que, en algún lugar, puede escucharme.
Ahora he descubierto la verdad del caso, y es algo...
profundamente perturbador.
Aquí he visto la fractura del alma humana.
Muchísimas vidas rotas, tanto dolor y furia...
dando paso al veneno de una gran aflicción...
hasta que un solo crimen se convierte en muchos.
Siempre me he querido convencer de que el hombre es racional y civilizado.
Mi propia existencia depende de esa esperanza...
del orden, el método y las pequeñas células grises.
Pero ahora, tal vez, se me pide...
que escuche en vez de eso...
a mi corazón.
Damas y caballeros...
al fin he entendido en este caso que las balanzas de la justicia...
no siempre se pueden equilibrar totalmente.
Y debo aprender, esta vez...
a vivir sin ese equilibrio.
No hay asesinos aquí.
Solo personas que merecen la oportunidad de sanar.
La policía ha aceptado mi primera solución a este crimen...
el asesino solitario que consiguió escapar.
Voy a bajar del tren aquí para concluir las formalidades.
Todos son libres de irse.
Que puedan hacer las paces con esto.
Me incluyo en eso.
¿Qué tal?
Vengo a buscar al detective Poirot. Lo necesitan para un asunto muy urgente.
Él está de vacaciones.
¿Es el caso Kassner otra vez?
No, señor, mucho peor.
Lo tengo que llevar hasta Egipto de inmediato.
Hubo un homicidio, señor, justo en el maldito Nilo.
¿Usted es el detective?
Sí.
Yo soy el detective.
¿Se podría enderezar la corbata?
Lo alcanzo en el auto.
Aquí está, señor.
Subtitulado por Antillan0 Murder on the Orient Express 2017
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