All language subtitles for Si.Versalles.pudiera.hablar.1953.ES

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Original subtitles

SI VERSALLES PUDIERA HABLAR

Dicen que los reyes gastaban sin mirar,

que aceptaban dinero y nunca consejos.

Pero al construir semejante maravilla,

tambi�n guardaban nuestro peculio.

Y ahora, el nombre de los actores

en orden alfab�tico y con eterna gratitud.

Nos hemos perdido.

Un paraje agreste,

pero hermoso.

D�nde estamos, padre?

Eso mismo me pregunto, hijo m�o.

Aquel hombre nos lo dir�.

Ac�rcate.

D�nde estamos?

- En la colina. - S�, pero, en qu� colina?

- No tiene nombre. - No lo tuvo nunca?

Recuerdo que anta�o,

el padre de mi abuelo dec�a

que el lugar hab�a pertenecido a una vieja familia.

C�mo se llamaba?

Ten�an de nombre Versalles.

- No es mal nombre. - Se lo regalo.

No le ha reconocido, padre.

No.

Qu� extra�o.

"Una gallina en el puchero", este rey es un bromista.

Mi padre y yo nos perdimos

durante una cacer�a.

Quiz� alg�n d�a cuente

porqu� conservo un recuerdo tan fuerte

de ese salvaje lugar.

As� pues, Sr. Philibert Leroy, deseo que aqu�

me construya ese refugio de caza con el que sue�o.

No se ci�a demasiado a mi dibujo, no es perfecto,

pero respete las proporciones.

S�lo quiero dos alcobas, la m�a...

- Y la de la Reina. - No, la m�a y la de usted.

Gracias.

C�mo lo llamar� Su Majestad?

Mi casita?

Versalles.

Me permite sire preguntar por qu� ha escogido un lugar tan agreste?

Porque all� no conocen a los reyes.

Quisiera que Versalles fuese un lugar secreto,

misterioso e �ntimo.

Su Majestad y Su peque�a Majestad.

- El Rey desea entrar. - Que pase.

Se�ores, el Rey!

Encantador.

De muy buen gusto, perfecto.

Lo empez� el Sr. Leroy, he podido acabarlo.

Si Su Majestad est� satisfecho,

ser� el m�s feliz de los hombres.

Estoy muy satisfecho y le doy las gracias.

Qu� le parece, hijo m�o?

En lo que a mi respecta, no estoy satisfecho.

No lo est�? Por qu�, si puede saberse?

- Me gustar�a que fuera m�s grande. - M�s grande.

Vaya, opone su opini�n a la m�a.

- Qui�n es usted, pues? - Soy Luis XIV.

No, todav�a no.

Y si le parece demasiado peque�o,

ya tendr� tiempo de ampliarlo.

Mi padre me dijo que lo ampliara.

S�lo le obedezco.

Queda dispensado de toda reprimenda.

Le ruego, Sr. Leveau, ya que es mi arquitecto,

que se inspire en las proporciones que le indico.

No olvide nunca

que el castillito erigido por el Rey mi padre

no s�lo ha de conservarse, sino respetarse.

Mi intenci�n es darle alas.

Esto es un mero esbozo,

pero tenga en cuenta su contenido.

Goza de plena libertad para proponerme

ciertas modificaciones

que realcen la suntuosidad de este palacio

que ser� el m�s prestigioso del mundo.

Buenos d�as.

Nada he de indicarle, Sr. Len�tre.

Es hombre de genio y tiene carta blanca.

Hablan mucho de los jardines que cre� para Fouquet.

Consiga que dejen de hablar de ellos.

Recuerde que si encarcelamos a Fouquet,

la culpa ser� suya.

Buen trabajo y buena suerte.

El pobre cardenal

no entiende nada.

El Rey hace edificar un gran y soberbio castillo,

una maravilla.

El Rey de Francia tiene raz�n,

ha de tener el mejor palacio del mundo.

Pero tambi�n quiere desposarse con la sobrina de un cardenal,

la pobrecita Mar�a Mancini,

que no tiene ni gota de sangre noble.

Y el cardenal no entiende nada.

Veamos,

Versalles,

Mar�a Mancini.

Habr� que escoger.

El uno o la otra, juntos no cuadran.

Por una parte, la grandeza de Francia.

Por otra, la peque�ez del amor.

Que Su Majestad me odie m�s o menos no tiene importancia.

Siempre me ha odiado.

De peque�o,

cuando compart�amos la misma alcoba,

se levantaba en plena noche mientras yo dorm�a

y met�a la mano en mi cama para ver si estaba fr�o.

Era normal.

Enseguida se dio cuenta

de que no estaba dispuesto a hacer caso de sus caprichos.

As� pues, el rey Luis XIV

no puede desposarse con Mar�a Mancini,

la sobrina del pobre Mazarino.

- Sabe cu�nto la amo? - S�.

Mas no tiene importancia.

Y cu�nto me ama ella?

Tampoco importa.

El Rey ha de desposarse con Mar�a Teresa de Espa�a.

Es muy peque�a.

Y nada hermosa.

Eso tampoco tiene importancia.

- Y qu� tiene importancia? - Si hay guerra o no la hay.

Qu� es mi sobrina comparada a la guerra?

Y mi dolor?

Comparado a la guerra?

Qu� es una mujer comparada a la paz?

Qu� es el amor comparado a Francia?

Y si el Rey supiera a ciencia cierta

que a los seis meses exactos

de su boda con la infanta de Espa�a,

el pobre cardenal exhalar� el �ltimo suspiro?

Acepto.

"Poco tiempo despu�s, Luis XIV se cas� con la infanta"

"y Mazarino expir� puntualmente,"

"Aquel d�a, antes de salir de caza,"

"la aparici�n del Rey caus� revuelo en el Parlamento,"

Se�ores,

a partir de hoy tendr� a bien gobernar solo,

sin ministros.

Quedan avisados.

Buenos d�as.

"Reducidos a la nada empezaron a murmurar,"

"Pero, c�mo? Sin ning�n ministro?"

"Qu� ha querido decir?"

"Le persigue el recuerdo de Mazarino"

"y le domina el orgullo,"

"A todas luces, �l es el Estado,"

"No lo dijo, pero como si lo hubiera hecho,"

"Pretende reinar en solitario, pero, durante cu�nto tiempo?"

"Dos a�os, uno, seis meses?"

"Desde aquel d�a,"

"el rey Luis XIV rein� solo durante 54 a�os,"

"54 a�os para construir Versalles,"

"Medio siglo de obras y trabajos,"

"Nunca dej� de mejorar este incomparable esplendor"

"hecho a su imagen para demostrar su poder"

"y representar la grandeza, la elegancia de Francia,"

"Si nos ce�imos al significado de "majestad","

"ning�n monarca se mostr� ni se mostrar� digno del t�tulo"

"tanto como este joven,"

"Aquel d�a se sent�a muy feliz,"

"Llev� a Colbert a su palacio en ciernes,"

"Colbert no abri� la boca en todo el d�a,"

"El Rey, que le conoc�a bien y respetaba su honradez,"

"hizo gala de paciencia,"

"Sab�a que nada perder�a por esperar"

"y que deber�a soportar las reprimendas"

"de este provinciano hijo de comerciante,"

"uno de los mayores estadistas que Francia ha visto,"

"Los mil obreros le vieron aparecer"

"y admiraron la prestancia, desenvoltura y cortes�a"

"que no le abandonaron nunca,"

"Capaz de ganar batallas,"

"tambi�n sab�a imponer costumbres,"

"En cuanto estuvieron solos en el coche, Colbert habl�,"

Todo lo que he visto es muy hermoso.

Pero perm�tame el Rey hablarle

de los placeres y divertimentos dispendiosos.

Sire, no despilfarremos en cosas innecesarias,

mas gastemos millones cuando se trate de su gloria.

Reconozco ante Su Majestad

que una comida in�til de mil escudos

me duele en el alma.

Pero por la grandeza del pa�s,

vender�a mis bienes,

pondr�a a trabajar a mi esposa e hijos,

e ir�a a pie toda mi vida

con tal de poner mi parte si fuera necesario.

"Guardando a su vez un silencio elocuente,"

"Luis XIV, ya en el Louvre, rog� a Colbert que le siguiera,"

Colbert,

no me crea insensible a sus consejos

pues suelo hacerle caso.

Pero he aqu� un punto de desacuerdo, Versalles.

Versalles ser� como deseo que sea.

Me cuesta sumas insensatas,

mas creo que lo son s�lo en apariencia,

y no tengo la impresi�n de despilfarrar.

Cuanto m�s cueste, m�s provecho acarrear�.

Estoy convencido de que dentro de 100, 200, 300 a�os,

el que reine entonces en Francia

sabr� protegerlo del paso del tiempo,

pues ser� la prueba de la grandeza del pa�s.

Sus p�ginas imperecederas hablar�n de h�roes inmortales

y del pa�s m�s bello de la Tierra.

De hecho es un libro,

un libro creado por m�, y no soy escritor.

Por eso quiero que se construya como una frase,

con complementos,

con su futuro y, sobre todo, su pasado.

Y lo quiero moderno.

No quiero viejos muebles aburridos.

Mi padre ten�a buen gusto,

pero sus muebles carecen de encanto y brillo.

Y no hablemos del mal gusto de mi maravilloso abuelo.

Debo volver a Enrique II para encontrar un estilo.

Hermoso, s�, pero, reconozc�moslo, siniestro.

Le gustan esos arcones, esos armarios oscuros?

A m� no, y por muchas razones.

Me parecen plagados de faltas de ortograf�a

y carentes de gracia.

"El 23 de julio de 1666,"

"el jardinero Len�tre esperaba a Luis XIV,"

"Mejor dicho, se hac�a esperar,"

"Con la autoridad que confiere la vejez, le hab�a dicho al Rey:"

""Su Majestad se quedar� en el castillo"

"y no mirar� los jardines mientras no le d� permiso","

"Y Luis XIV obedeci�, sonriente,"

"Len�tre sali� a dar �rdenes,"

"Cuando todo estuvo listo, dijo: "Que venga","

"Y cuando apareci� Luis XIV,"

"surgieron del suelo chorros maravillosos,"

"Eran las fuentes de Versalles,"

"El Rey se emocion�,"

"Corri� hacia Len�tre y le bes�,"

""No acaba aqu�", le dijo Len�tre,"

""S�game Su Majestad","

"Y cuando el impedido se�al� al lacayo que le empujara,"

"el joven monarca tuvo un gesto que encant� a todos,"

"Versalles abri� sus puertas,"

"El Rey hizo los honores a la Reina Mar�a Teresa"

"a la que pocas veces veremos,"

"A partir de entonces fue un sinf�n de fiestas"

"cuya suntuosidad no ha vuelto a igualarse,"

"La obra "Tartufo" se estren� en el patio de m�rmol,"

"con Du Croisy en el papel principal,"

"Dependiendo de su decisi�n, por fin ser�

feliz si as� lo decide, infeliz si le complace."

"No hay declaraci�n m�s galante,

ni tampoco m�s sorprendente."

"Par�ceme que har�a mejor en reflexionar un poco m�s

y razonar semejante propuesta."

"Siendo tan devoto, su nombre est� en boca de todos."

"Que sea devoto no me hace menos hombre."

"Y ante sus celestes incentivos,

el coraz�n cede y no razona."

"En otra ocasi�n se celebr� la famosa fiesta"

"de "La peque�a Venecia","

Amado m�o, amor m�o, amor m�o.

Le amo.

Y yo la adoro.

Quisiera pasar mi vida sentada a tus pies.

Qu� apuesto eres, se�or.

Deja que mis ojos te devoren.

Me permite el Rey que le confiese mi sue�o?

Estoy aqu� para hacerlo realidad.

S� de una casa perdida en el bosque,

envuelta en hiedra.

Es peque�a y modesta,

hecha para encerrar un gran amor.

Estar�amos solos, usted y yo.

Por qu� sonr�e?

"Sonre�a porque siendo Luis XIV"

"y teniendo un palacio como Versalles,"

"le sorprendi� que una joven de 20 a�os"

"le propusiera vivir en un lugar aislado,"

"modesto y rec�ndito,"

"Pero Louise de Lavalli�re, exquisita c�ndida,"

"cre�a poder amar a un rey como a un hombre,"

"Y tanto lo crey� que acab� en un convento,"

"Pero alguien ya estaba al acecho,"

"Intrigante, bonita, criminal hasta la saciedad,"

"seductora, sensual y espiritual a m�s no poder,"

"as� era esta mujer,"

"La Sra, de Athena�s de Tonnay-Charente,"

"Fran�oise de Rochechouart, marquesa de Montespan,"

"Todos estos caballeros que cre�an ser admirados"

"se habr�an sorprendido al darse la vuelta,"

"Su objetivo estaba algo alejado,"

"Ella se hab�a dado cuenta"

"y se dejaba ver al tiempo que fing�a ignorarlo,"

"Cuando se dieron la vuelta, hab�a desaparecido,"

"Pero le hab�a conquistado,"

"Gloria, belleza, juventud, amor, lo ten�a todo,"

"Y las puertas se abr�an solas a su paso,"

- Amor m�o. - S�, su amor

que la adora.

Le esperaba.

La Sra. De Montespan desea ver a la duquesa.

- No. - Por qu� no?

Me gustar�a verla a su lado, es encantadora.

- S�, y la quiero. - Pues h�gala pasar.

Sire, disc�lpeme.

Est� disculpada.

Si a Su Majestad le interesan los cotilleos

y las maldades que cuentan en voz baja,

tengo la cabeza llena.

Su Majestad no soporta las maledicencias.

Tambi�n depende de qui�n las cuente.

Pues bien,

la princesa de Conti acaba de decir algo admirable a su esposo.

Le ha dicho: "Se�or,

no olvide que puedo hacer pr�ncipes sin usted,

pero que usted sin m� no puede decir lo mismo".

"Hab�a conquistado al Rey,"

"Su inesperada aparici�n una noche fue tan resplandeciente"

"que dej� at�nita a la corte,"

Es un hecho consumado, no le parece?

Me lo parece.

- Qu� le parece la nueva amante? - C�mo dice?

Qu� le parece la nueva amante?

Me parece tener cierto descaro.

No le tiene afecto.

- Qu� le ha hecho? - Qu� me ha hecho?

Algo que rima con nudo. Soy el Sr. De Montespan.

- No me digas nada. - Es demasiado f�cil.

Habla pues.

Es dif�cil, lo reconozco.

Pero no me gusta hacer el imb�cil.

Por qu� el imb�cil?

Muchos te envidian.

El Rey es mi amigo.

Ser� el Rey, pero soy un cornudo.

- Si te place tomarlo as�. - Y c�mo he de tomarlo?

Con menos ira y m�s ingenio.

Si crees que no te conviene, te veo en apuros.

Si te crees rid�culo, lo ser�s.

Cornudo, dices, pero, qui�n te dice que lo seas?

Qui�n me lo dice? T�.

- Te lo dejo entender. - S�.

Lo entend� enseguida.

Te lo digo en secreto, pero no te lo confieso.

- En secreto? - As� es.

Todos lo saben.

Nadie lo sabe.

Algunos esperan que as� sea, otros lo temen.

Pero s�lo nosotros estamos seguros.

Nosotros?

Nosotros dos.

Y �l?

El Rey?

No adelantar�s nada coloc�ndote al mismo nivel que �l.

Por lo visto, quieres compartir mi aventura.

- La aventura es m�a. - No, pobrecito, nada es tuyo.

Nadie te pide que participes.

Deja de llamar la atenci�n

cuando todos te quieren entre sombras.

- A la sombra? - No, entre sombras.

Un marido tiene derechos.

Los pierde si el amante de su esposa es Luis XIV.

Pero bueno,

ni que el Rey le hubiera escogido a usted.

Deber�a hacer gala de alg�n sentido.

- Pero veo que no. - De qu� sentido?

De sentido hist�rico.

Dentro de dos o trescientos a�os,

s�lo tendr� un papel fugaz en esta historia.

Ser� un figurante.

Pero veo que se empe�a en obtener el principal.

Nada bueno saldr� de su testarudez.

Sea un poco m�s discreto.

No es un cornudo cualquiera.

Mu�strese digno de lo que le ha tocado en suerte.

Se�ora, su tono no me conviene.

No me ir� sin realizar una haza�a

que satisfaga su inclinaci�n por los hechos hist�ricos.

Cornudo, se�ores.

M�s cornudo que cualquier otro cornudo de Francia.

No me hablen de cornudos cuyas esposas

tienen a pr�ncipes o duques como amantes.

El Sr. De Montespan pica muy alto.

Me siento honrado por la desgracia que me abruma.

Viva el Rey, se�ores.

Su Majestad quiere colmarme con su bondad

y me hace cornudo.

Ahora mismo voy a despedirme de �l.

El marqu�s de Montespan.

Deseaba verme, se�or?

Le escucho.

- Cuando Su Majestad... - No, se�or.

El Rey no admite semejante tono.

Lleva 4 � 5 d�as recorriendo Versalles

hablando como un demente.

Es una falta de cortes�a hacia mi persona.

Peor a�n,

compromete a la que he escogido.

Sire,

es mi mujer.

S�, pero la mancilla.

Quiero que su honor est� a salvo.

Lleven al Sr. De Montespan a la Bastilla

despu�s de entregarle 200.000 libras.

Adi�s, se�or.

"Pas� el tiempo,"

"El Rey se fue a la guerra,"

El Rey desea despedirse de la Sra. De Montespan.

El Rey desea despedirse de Su Majestad la Reina.

El de conquistador es el m�s noble y elevado t�tulo.

La profesi�n de rey es una delicia.

Desp�dase de m�, se�ora.

S�ame fiel.

D�jenme un momento.

Est� embarazada?

S�, sire.

Mi enhorabuena.

Te amo.

Desp�dase de m�, se�ora, y no coma demasiado.

D�jenme un momento.

- Est� embarazada? - S�, sire, como siempre.

Se lo agradezco.

Se�ores,

les he llamado para escoger a uno de ustedes.

Dado que el destino me obliga a tomar las armas,

Henri de la Tour d'Auvergne, vizconde de Turenne,

le nombro mariscal de Francia.

Un abrazo.

Me conmueve verlos.

Sire,

no tendr� mejor ocasi�n para comunicar a Su Majestad

- que de la B�ronni�re... - Bercanti�re.

Bercanti�re, teniente del Rey, pretendi� dispensarse.

Espero que el Rey no condone semejante comportamiento.

Jam�s se recluta a los hombres de una ciudadela

sin hablar con el jefe de la misma.

Dulce es morir por Su Majestad,

pero es inadmisible desencarcelar a soldados

sin avisar a la persona que est� al mando.

Me parece normal

derramar mi sangre por Francia,

pero no acepto que un teniente del Rey

est� dos d�as en una ciudadela

sin tener en cuenta a la persona al mando.

Se�or,

quer�a saber hasta d�nde le llevar�a su osad�a.

Pues bien, le lleva a Flandes.

Le nombro gobernador de la villa de Lille.

Recu�rdeme su nombre.

Charles de Bats,

capit�n de la primera compa��a de mosqueteros,

m�s conocido como d'Artagnan.

S�, s�.

"Este regreso triunfal marc� el apogeo del poder real,"

"Sin embargo, de haber seguido a su coraz�n,"

"habr�a dado media vuelta para partir de nuevo a la guerra,"

"Pero seamos sinceros,"

"Francia estaba agotada, Luis XIV no lo estaba menos,"

Se tom� un largo descanso.

Pasaron 20 a�os.

Saltemos 20 p�ginas sin ilustraciones

y reun�monos con el Rey.

Se�ores, el Rey.

"Ya no es el mismo,"

"Su rostro se ha abotargado,"

"pero no parece haber afectado a su altanera majestad,"

"Deshizo los complots urdidos por una Europa exasperada,"

"En el mismo palacio hubo que desbaratar intrigas escandalosas"

"como la que le cuenta Colbert en este momento,"

"La Sra, de Brinvilliers, una envenenadora, ten�a �xito,"

"Y la Sra, La Voisin daba de que hablar,"

"Las se�oras de la corte se la disputaban,"

"Le ped�an que les leyera el porvenir y a continuaci�n,"

"que las liberase de un padre o de un marido,"

- Una pizca en un vaso de agua. - Es maravilloso.

- Est� casada? - No, pero no tardar�.

Condesa, Brinvilliers no es la mejor.

- A qu� se refiere? - A una peor.

- La Voisin la supera. - As� es.

- No me acordaba de su nombre. - La Voisin.

"Unos meses antes,"

"la amante del Rey, la Sra, de Montespan,"

"recibi� a La Voisin en secreto en Versalles"

"gracias a la condesa de Soissons,"

"El pretexto era simple,"

"Cuidados del rostro,"

"aceite de Macasar y cremas,"

"No tardaron en bajar la voz,"

"Costaba o�r lo que dec�an,"

"Por sus gestos"

"y por sus miradas feroces"

"se adivinaba una infamia,"

"Conseguimos, al acercarnos a las tres parcas,"

"sorprender algunas palabras,"

Si quiere atarle, es el �nico m�todo.

Es un polvo blanco?

Sin olor ni sabor, totalmente inofensivo.

Cant�rida, polvo de topo disecado

y sangre de murci�lago.

Es el polvo del amor.

Debe administrarse dos veces al d�a en cualquier bebida.

Y si m�s tarde,

nunca se sabe...

No piense en eso.

- Podemos tocar el tema. - Hable, por favor.

La condesa debe referirse a esas ceremonias �ntimas,

las misas negras, que tan buen resultado han tenido.

No, me refer�a al otro polvo blanco.

No conviene a la Sra. De Montespan.

Es un polvo que suprime sin dejar rastro

a aquellas personas que nos parecen estar de m�s,

que nos perjudican, de las que deseamos vengarnos.

Aquellas personas

cuya muerte nos parece necesaria.

Lo llamamos el polvo de sucesi�n.

- Mas aqu� no tiene cabida. - Bien.

Hablemos de las misas negras.

Con mucho gusto.

Pero, exactamente, qu� es una misa negra?

Un horror, sire, una monstruosidad.

Una mujer se tumba desnuda.

Usan su vientre de altar

y dicen misa mientras deg�ellan a un ni�o

cuya sangre se recoge en un c�liz y...

Su Majestad me dispensar� si no sigo.

S�, hab�a dejado de escucharle.

Hay que detener estas pr�cticas como sea.

Desde luego, sire,

mas pondr� en conocimiento de Su Majestad

que la m�s peligrosa de esas brujas,

la m�s culpable,

la envenenadora sacr�lega llamada La Voisin

se vanagloria de tener entre sus clientas,

as� las llama,

a personas

del m�s alto rango.

Bien, constituya

inmediatamente un nuevo tribunal.

Comp�ngalo

con discernimiento.

Ser� usted

el que decida.

Le ordeno

que haga justicia

sin distinci�n

de rango

ni de sexo.

Sr. Teniente de polic�a,

tiene mi confianza y mi amistad.

"Al decir esto al Sr, de la Reynie,"

"Luis XIV desat� el mayor esc�ndalo conocido,"

"que pas� a la historia como "El asunto de los venenos","

"Dur� nada menos que 30 a�os,"

"El Rey se convirti� en su involuntario art�fice"

"al poner sus miradas en la Srta, de Fontanges,"

Adelante, se�orita.

Se�ora, me gustar�a que tuviese a su lado

a esta adorable joven rubia

que le presentar�:

Marie Ang�lique de Scoraille de Rousille,

se�orita de Fontanges.

"No tard� en convertirse en su amante,"

- Le parece presuntuoso? - El Rey me parece presuntuoso.

- Si estuviera en su lugar... - Usted es un presuntuoso!

Te tengo reservada una sorpresa,

una carroza gris perla.

Poco me importa el color.

S�lo me interesa saber cu�ntos caballos tendr�.

- Quieres cuatro? - No.

La marquesa de Montespan tiene seis.

- Osar�as pedir tantos? - No, no quiero que me comparen.

Su Majestad me dar� dos m�s.

Ocho caballos!

Creer�n que eres duquesa.

Sire, si lo soy, no habr� duda.

"Y ahora habla Bossuet,"

Arrancar� este coraz�n

de los placeres que lo hechizan,

de las criaturas que lo cautivan.

Criaturas, �dolos vergonzantes,

retiraos de este coraz�n que desea amar a Dios.

Ese es el amor verdadero.

Amor falso,

amor enga�oso,

osar�s alzarte ante el que?

Y la nombra duquesa.

A esa necia, a la m�s necia del mundo,

le concede una pensi�n de 20.000 escudos.

Quiero polvo blanco.

- No le queda? - No me refiero a ese.

Bastante he administrado al Rey.

De qu� me sirve el polvo de amor si lo aprovecha Fontanges?

Me hace falta el otro polvo, el segundo.

- El polvo de sucesi�n? - S�.

Vaya a ver a La Voisin.

"Pero ha sido detenida, Versalles est� sobresaltado,"

- Qu� ocurre? - Han detenido a La Voisin.

Mejor por aqu�.

"Pod�an tantas damas de alta alcurnia temer"

"que La Voisin las comprometiera?"

Habla y acusa.

Me han llegado ecos de lo m�s fastidioso.

Al parecer, Enriqueta de Inglaterra

encarg� misas para que muriera su marido.

Las Sras. De Polignac y de Gramont

intentaron envenenar a la Srta. De Lavalli�re.

En cuanto a la Sra. De Soissons...

- No comprendo. - Acaba de llamarla el Rey.

Saldr� blanca como el armi�o.

No olvide que es la hermana de Mar�a Mancini.

Qui�n sabe?

Se�ora, dejar� Versalles al instante.

Saldr� de Francia y jam�s volver�.

No me haga preguntas, se�ora.

- No aprueba mi decisi�n? - As� es, sire.

Le ruego que no me tome a mal hablarle as�.

La Sra. Soissons frecuentaba a La Voisin?

La frecuentaba, es innegable.

Por lo tanto, deb�a ser castigada.

No me opongo al castigo, sire,

m�s bien a su benevolencia,

casi lo llamar�a ternura.

El exilio es poco en comparaci�n a sus cr�menes.

Est� demasiado cerca de quien ya sabe

para que otros, incluso usted,

la juzguen.

No quiero que la Sra. De Montespan

se vea salpicada por estos horrores.

Pero es una locura.

Si dijera todos los nombres, se horrorizar�an.

Y se alegrar�an, sus amigas est�n comprometidas.

De verdad?

Ten�a raz�n, Sr. De la Reynie.

A partir de ahora, actuaremos con prudencia.

Me inclino a creer que La Voisin, al verse perdida,

propagar� calumnias.

- Abominables. - Y sin ning�n fundamento.

Quiero interrogarla al respecto.

No sabe bastante a�n?

- De cu�ntos abortos se le acusa? - M�s de dos mil, sire.

Dicho sea de paso, tal como est�n las cosas,

ya no se trata de este espantoso monstruo

cuyos d�as est�n contados.

Que muera, pues.

Quiz� le quede alg�n secreto

escondido.

Tiene sed de esc�ndalo y de sangre?

No, sire, de justicia.

Ha pronunciado nombres, grandes nombres?

S�, sire.

Apenas me atrevo a repetirlos.

D�game dos.

El menos cruel primero.

Racine.

- Racine! - S�, sire.

La Voisin le acusa de haber envenenado

a la c�mica Duparc, fallecida hace dos a�os,

y de haberle robado en su lecho de muerte

una sortija de diamantes.

- Ha interrogado a Racine? - As� es, sire.

Y no por sentirse muy violento lo neg� con menos fuerza.

No me cabe duda.

Pero habi�ndole acusado,

temo ahora las consecuencias.

Puede dejar el teatro

y retirarse a Port-Royal.

Quiero que la pregunta referente a Racine quede sin respuesta.

Y el segundo nombre que le quema los labios?

No me atrevo, sire.

El Rey ha de saberlo todo.

"Compromet�a, nombr�ndola, a la Sra, de Montespan,"

"El Rey se esforz� en no acusar el terrible golpe,"

"Su rostro no dej� ver el dolor del que era presa,"

Deseo saber m�s.

Pero

suspenda

el tribunal durante un tiempo.

Qu� opina, Sr. De la Reynie?

Sire, ante tantas acusaciones

he cre�do conveniente examinar las pruebas

y presunciones para asegurarme de que son ver�dicas.

Pero

nada he conseguido.

Entonces he indagado para demostrarme lo opuesto,

con el mismo resultado.

Vuelva a interrogar a La Voisin.

En cuanto termine con ella, que arda en la hoguera.

Si caemos presos

de los extrav�os llamados amorosos,

y aunque prodiguemos nuestro coraz�n,

hemos de seguir due�os de nuestra raz�n.

El deseo de gloria se antepone a todo,

no quiero saber si Racine es culpable.

No debe ser culpable.

Y si lo fuera?

No aportar�a ventaja alguna a Francia.

- Dicen que Racine... - Marquesa, se lo cree?

No, no quiero cre�rmelo.

No quiero creerle culpable,

pero en ese caso, temo no ser justa.

- Le conoce? - No, conozco su obra.

- Y la aprecia? - Mucho, aunque reconozco...

Adelante, amigo m�o, hable.

Estoy algo preocupado

por la acusaci�n que acaba de contarme.

Orestes mata a Pirro en "Andr�maca".

Mitr�dates se mata.

Bajazet muere asesinado

y Ner�n ordena que torturen a Atalia.

Brit�nico sucumbe al veneno.

Racine mata mucho.

- Tengo una triste noticia. - Vaya.

- Qu� m�s puede pasar? - Hable.

Fontanges ha dado a luz un ni�o muerto.

- Pobre. - Su vida est� en peligro.

- Sus noches m�s a�n, me parece. - Qu� triste fin.

En verdad, pero cu�n glorioso.

Herida al servicio del Rey.

"Seis d�as despu�s, decapitada La Voisin,"

"el Rey llam� a la Sra, de Montespan,"

Qu� quiere?

Lo ignoro, se�ora.

El Rey est� solo?

Me parece que no.

- Cree que es culpable? - La Sra. De Montespan? No.

No la creo culpable de nada,

pero la creo capaz de todo.

- Qu� ocurre? - Montespan est� con el Rey.

Con el teniente de polic�a y Colbert.

Pero esto es atroz, abominable.

Me tambaleo bajo una acusaci�n falsa,

una invenci�n infame.

Sire, le ruego que se compadezca de m�.

Tenga en cuenta Su Majestad el amor que siento por �l.

El amor de los hijos que el Rey me ha dado.

Imploro a Su Majestad de rodillas.

No me placen estos gritos ni estos llantos.

No soporto que se rinda y arrodille.

Lev�ntese, se�ora,

y preoc�pese por su dignidad.

Se la acusa de perder a las cartas

200.000 escudos el 20 de septiembre.

En Nochebuena,

con tres cartas,

apost� 150.000 doblones.

Y los gan�.

Qu� tiene que decir?

Que pod�a perderlos.

Se la acusa

de recibir a una bruja,

a la tal La Voisin.

Siga.

Y de ir a verla.

De participar en cuatro misas negras.

Siga.

De dar al Rey

cierto polvo blanco

para asegurarse los favores de Su Majestad.

Una vez encarcelada La Voisin,

recurri� a una tal Filatre,

su c�mplice,

y le compr� un veneno

destinado al Rey y a la Sra. De Fontanges.

La Voisin insiste en que le entreg�

cien mil escudos

para que muriese Su Majestad.

Es todo?

Es todo.

Defi�ndase, se�ora.

Defi�ndame, se�or.

No va a contestar, se�ora?

Claro que no.

Al llamarme el Rey al orden, me ha dictado mi conducta.

Calumniada con ignominia,

herida en el amor propio y en el orgullo,

he llorado ante ustedes.

Cu�nto me pesa.

El Rey me devolvi� la dignidad orden�ndome que la conserve.

Me siento protegida por aquel del que s�lo me importa su gloria.

Quedo a sus �rdenes,

mas no a las suyas.

La prefiero as�, se�ora.

Inteligente, audaz, altanera, sagaz y astuta.

Si he de dejar Versalles ma�ana mismo,

si he de recluirme en un convento,

acepto mi suerte con la misma calma y frialdad.

Esta posibilidad no se plantea.

No saldr� de Versalles sin una orden m�a.

Sire.

Me conserva?

No, la encarcelo.

Y durante mucho tiempo.

Se quedar� en Versalles, vivir� en un desv�n

el tiempo que me plazca.

- Cu�ndo ver� al Rey? - En p�blico

y cuando lo estime conveniente para mis intereses, no los suyos.

Me cree culpable?

Esto tampoco se plantea.

He ordenado que aparten

las acusaciones que aluden a su persona.

Estas declaraciones permanecer�n secretas.

Las leer� el d�a de su muerte.

Entregue su pa�uelo al Sr. De la Reynie.

Vamos, se�ora.

Ya est� satisfecha.

Sire, tengo una terrible noticia.

La Srta. De Fontanges ha muerto.

La m�s muerta de las dos acaba de retirarse.

Quisiera consolar al Rey.

Treinta y siete.

Treinta y siete?

Es usted la trig�sima s�ptima joven

que ha tenido esta idea esta ma�ana.

- 37! - S�.

"El Rey hizo llamar a la institutriz"

"de los hijos que ten�a con la Sra, de Montespan,"

"La hab�a visto a menudo,"

"pero la mir� por primera vez,"

"Era muy hermosa, joven todav�a,"

- Recu�rdeme su nombre, se�ora. - Fran�oise d'Aubign�.

"Era la Sra, de Maintenon,"

He querido verla en secreto.

La educaci�n de los hijos que tuvimos

la Sra. De Montespan y yo, le fue confiada.

S� que ha cumplido su cometido a las mil maravillas.

Esos hijos que he reconocido est�n ahora

en una situaci�n cr�tica y peligrosa.

Sire, la Sra. De Montespan me ha puesto al corriente.

Lo que me dispensa de hacerlo, y me alegro.

S�lo me quedan dos cosas por decirle.

Esta es la primera.

Me gusta mucho, se�ora.

Ac�rquese a la luz.

S�, me gusta su edad

y su mirada franca que habla por usted.

He dado este paso para que se sienta c�moda

y para que d� el segundo cuando lo crea oportuno.

Pero recuerde que no me gusta esperar.

La segunda es mucho m�s delicada a�n.

Pero, por su tacto y su bondad, me comprender� y obedecer�.

Deseo que los hijos de la Sra. De Montespan,

de los que se encarga y cuida,

tengan contactos muy escasos, escas�simos con su madre

para que se alejen de ella.

He pedido dos tazas.

La segunda es para usted.

Nuestra aventura dar� comienzo

con una infusi�n de tila y menta.

"Dos a�os despu�s, al poco de expirar la Reina,"

"el Rey se cas� en secreto con la Sra, de Maintenon,"

"Puede que el arzobispo de Par�s, llamado al lado de la Reina,"

"aprovechara la visita"

"para unir ante Dios, sin perder un instante,"

"al rey Luis XIV y a la Sra, de Maintenon,"

"Mucho se sorprendieron Fran�ois de Salignac F�nelon"

"y el Sr, de Louvois que actuaron como testigos,"

"El asunto se mantuvo en secreto"

"y nunca se supo en qu� fecha exacta"

"tuvo lugar esta boda incre�ble, imprevista,"

"celebrada de noche en una capilla improvisada,"

"un poco como un buf�,"

"Sorprende que el rey m�s importante del mundo"

"se desposara en secreto,"

"pero que una f�stula de la que sufri� Luis XIV"

"fuera conocida por las cortes europeas"

"a trav�s de informes diarios,"

"Incluso se rez� por su salud,"

Se da cuenta, querido marqu�s,

del tema de conversaci�n que hemos tenido con el Se�or?

"Dicha f�stula anunciaba el fin del Rey Sol,"

"Por primera vez, era tema de mofa,"

"Esa noche se hab�a estrenado "Jorge Dandin" en Versalles,"

"Moli�re paseaba con Armande B�jart,"

No sabes c�mo sufro.

Pero ya no es necesario hacerme sufrir.

He terminado "Dandin" y "El mis�ntropo".

Hasta luego.

Hasta luego.

Qu� extra�o es amar.

En qu� debilidad caen los hombres por esas traidoras.

Conocemos sus imperfecciones, son extravagantes e indiscretas.

Son malvadas de almas fr�giles.

No hay nadie m�s d�bil ni imb�cil.

Nadie m�s infiel.

Y a pesar de todo, har�amos cualquier cosa por esos animales.

No, se equivoca.

Moli�re escribe comedias.

Un estilo demasiado perfecto

perjudicar�a la naturalidad de sus obras.

Hay reglas y deben respetarse.

Me hace gracia con sus reglas, Boileau.

Apabulla a los ignorantes y nos aturde a todos.

Veamos, la mayor regla de todas no es complacer?

Y si una obra de teatro lo consigue,

no va por buen camino?

Nunca se pondr�n de acuerdo.

Moli�re es autor, usted, cr�tico.

Extra�a empresa esta de hacer re�r a la gente, Boileau.

Tiene suerte, nunca ha hecho re�r a nadie.

No puede haber un solo soldado descansando

mientras haya un alem�n en Alsacia.

Sr. De Turenne, no estoy de acuerdo.

Pienso que el Rey har�a mejor matando a menos extranjeros

y haciendo vivir a m�s franceses.

C�mo?

Que si tengo copias de lo que escribo a mi hija?

Sr. De Vauban, qu� poco me conoce.

Mi hija, la Sra. De Grignan, recibe las copias.

El Rey no sabr�a estar sin usted, Sr. De Louvois.

Pero le gustar�a.

A veces, al verme perdido, pienso que he de ocuparle.

S�lo una guerra impedir� que me aparte.

Nuestro gran ministro y el Sr. De Turenne.

Mansart y el Sr. De Louvois.

La marquesa de S�vign� apoy�ndose en el Sr. De Vauban.

Se sentir� fortalecida.

"La inminente dignidad de los pobres en la iglesia".

- Oigo a Bossuet. - Sermoneando, claro.

Caballeros,

al vernos,

al mirarnos,

Mansart, Turenne, Colbert, Racine,

el mismo Boileau, Vauban y Louvois,

y Bossuet, al que o�mos,

La Fontaine, al que volvemos a leer,

usted, Moli�re, al que adoramos,

e incluso su servidora,

conmueve pensar que compartimos la misma �poca.

Tengo la impresi�n,

pues jam�s nos hab�a visto a todos juntos,

tengo la impresi�n

de que somos Luis XIV.

"Y empez� a pasar largas horas en compa��a de su esposa,"

- Deje de frotarse, se�ora. - No me froto, sire.

Intento aliviar un horrendo reuma.

Me complacer�a que estuviese menos enferma.

Lo s�.

S� que Su Majestad considera aut�nticas afrentas

los males que padecen las personas que le rodean.

Para usted, sire, s�lo existe la grandeza y la simetr�a.

Debemos soportar las corrientes

para que las puertas est�n enfrentadas.

Con Su Majestad, debemos fallecer con simetr�a.

S�, usted siempre se inclina por lo peque�o.

Le importa menos la grandeza de Francia

que algunos detalles dom�sticos de cuya vulgaridad

no se da cuenta.

"Conversaciones agridulces alimentadas"

"por el recelo de un hombre impenetrable"

"y la presencia inoportuna de una se�ora gorda de negro,"

"Pero dur� 31 a�os,"

- Qu� me reprocha? - No le reprocho nada, se�ora,

pero me arrepiento de haberme casado.

- Es inoportuno que sea mi esposa. - As� lo quiso.

Y me equivoqu�.

M�s a�n porque no se contenta con ser mi esposa,

incluso llega a considerarme su marido.

Hasta el punto que formamos un matrimonio burgu�s

en desacuerdo con la majestad que me rodea.

Debo retirarme?

Es demasiado tarde.

La profunda y viva amistad que siente por m�

no merece tan cruel castigo.

No me entiende, se�ora.

- Tampoco me entiende. - Tiene menos importancia.

Se da cuenta? Le hablo de m�, me habla de usted.

He encontrado y guardado, para ense��rselo,

un ejercicio que deb� copiar cien veces.

Ten�a entonces cinco a�os.

Quiz� sirva para que me entienda mejor.

"Se honra a los reyes, hacen lo que les place".

"Se honra a los reyes, hacen lo que les place".

"Se honra a..."

Y si ma�ana le place volver a la guerra...

Nadie es qui�n para aconsejarme.

"Era una empresa azarosa, pero nadie osaba contradecirle,"

"S�lo un sacerdote se atrevi�,"

"F�nelon,"

Sire,

qu� hace?

Si el Rey fuese un padre para su pueblo,

no buscar�a m�s bien la gloria aliment�ndolo

en vez de lanzarse a una nueva guerra?

Los pueblos son hermanos y han de amarse.

Triste destino espera a los que buscan una gloria cruel

en la sangre de sus hermanos, pues es su propia sangre.

En verdad la guerra es a veces necesaria,

pero averg�enza al g�nero humano.

Sire,

una triste noticia.

�ltimamente son las �nicas que me dan.

Hable.

La Sra. De Montespan ha muerto.

Me complace �ntimamente saber que por fin se ha ido.

No negar� que desde hace 27 a�os,

no me he llevado un vaso a la boca

sin cierta aprensi�n.

Por fin podr� comer tranquilo.

Quisiera que me reciba Su Majestad.

El Sr. De la Reynie desea ver al Rey.

Iba a mandar a por �l.

Sr. Teniente de polic�a, le esperaba.

- Trae el cofre? - S�, sire.

- Tenga. - Gracias.

Al enterarme de la muerte de la Sra. De Montespan,

pens� que el Rey desear�a conocer su contenido.

- Es, por desgracia, revelador. - Desde luego.

Se�ora,

he aqu� la prueba

de que la Sra. De Montespan quiso envenenarnos,

a la Srta. De Fontanges y a m�.

Por fin podr� ahuyentar esta duda.

Esta duda?

No lo dudaba?

Tiene buen coraz�n, se�ora.

De vez en cuando, y se lo agradezco.

Adi�s, Sr. De la Reynie.

"Obediente,"

"el Sr, de la Reynie muri� al d�a siguiente,"

Sire, no tomar� ninguna disposici�n al respecto?

S�.

Ordeno

que los hijos de la Sra. De Montespan

no lleven luto.

Al parecer, ni esposas ni amantes han tenido un papel en su vida.

Ninguna, se�ora, gracias a Dios.

Pero era necesario

que me acompa�asen mujeres j�venes y hermosas.

El pueblo disfruta con el poder del Rey.

Y la Reina?

La hab�a olvidado, no le digo m�s.

- S�lo hubo una para m�. - Cu�l?

Me despos� con ella el 16 de junio de 1654,

el d�a de mi coronaci�n.

El arzobispo duque de Laen, al ponerme el real anillo nupcial,

dijo estas palabras:

"Se desposa con Francia".

S�lo ella.

S�lo ella hasta mi �ltimo suspiro.

La ha amado como se merec�a?

El futuro lo dir�.

Y si le juzgase con severidad?

Ser�a injusto.

"En esa �poca, cualquiera entraba en Versalles,"

"Bastaba con llevar ropa decente,"

"Se alquilaban espadas y sombreros a la entrada,"

"Una vez cumplida la etiqueta,"

"era posible asistir a la cena del Rey,"

"aunque lo llamaran un favor insigne,"

"Todos le observaban sin inmutarse,"

"Admiraban su apetito,"

"C�mo se explica que nadie se atreviera"

"a alzar la mano contra �l?"

"Contra ese todopoderoso monarca que les condenaba al hambre,"

"Alquilaban espadas para entrar, pero nadie aprovech� la ocasi�n,"

"Reconozcamos que Luis XIV se cre�a invulnerable,"

"Pero si es as�,"

"debemos reconocer que los dem�s tambi�n lo cre�an,"

"Se habla de presencia,"

"Imaginemos c�mo es la de ese hombre impasible,"

"con ese extra�o sombrero"

"enmarcando un rostro inm�vil y secreto"

"que segu�a so�ando y que, sin mirar nada,"

"todo lo ve�a,"

"En esa �poca el gran rey ya deca�a,"

"A partir de aquel d�a,"

"una fuerza destructiva incubar�a durante cien a�os,"

"Esa fuerza naci� en Versalles,"

"en 1689,"

"en la mirada de un hombre que entr� por casualidad,"

"El Rey lo vio,"

"Yen esos ojos que le miraban sin odio,"

"quiz� supo descifrar el implacable destino,"

S�lo nos queda ir a Versalles.

Pan no, gracias.

Abuelo, usted sabe mucho.

Desde Par�s a Versalles, cu�nto se tarda en llegar?

D�ndose prisa,

cien a�os al menos.

Ya ver�is como tengo raz�n.

- Los pasteles del Rey. - Por favor.

Sire,

mire al pueblo desesperado al que sus impuestos quitan el pan

que ganan con el sudor de su frente.

No tienen pan,

pero usted no tiene dinero.

"Andaba tan mal de dinero que mand� fundir"

"casi toda su vajilla de oro y plata,"

"El sacrificio que se impuso fue un nuevo motivo de orgullo,"

"Sin embargo, su salud estaba minada,"

Hermanos, o�dme.

Escuchadme y seguidme por el camino que lleva al Se�or.

"A solas,"

"F�nelon ensayaba temprano,"

Hermanos,

escuchadme, o�dme y seguidme.

Llevan dos horas en la capilla.

Claro, quiere convertir en devoto

al que impuso la representaci�n de "Tartufo".

No, no, no.

Usted no es un ejemplo.

Naci� hugonote, tiene que recuperar mucho, yo no.

Buenos d�as.

Qu� desgracia.

Le doy los buenos d�as, Sr. De Boucler.

Sire, despu�s de perder la batalla de Maleplaqu�,

permita que le diga a Su Majestad

que nunca una desgracia fue tan gloriosa.

Gracias, Sr. Mariscal, sus palabras me reconfortan.

Se lo agradezco profundamente.

Palabras lisonjeras y superfluas.

Ya que todo lo anota, se�or,

anote que jam�s recurr� a los nobles para gobernar.

Colbert es la prueba fehaciente de esto.

Es de extra�ar que Su Majestad aparte a los prelados.

No es de extra�ar.

Ciertos recuerdos son imborrables.

Disculpe.

No he dicho eso, Sr. De Saint-Simon.

Pierda de una vez la deplorable actitud

de contar con inexactitud

las palabras y hechos de los que es testigo.

Sea deslumbrante, Sr. De Saint-Simon, pero sea justo.

Vamos, se�ora.

Buenos d�as.

Buenos d�as.

Ya es hora de que me vaya.

Qu� horror.

Emp�jeme hacia la muerte y no vuelva a hablarme,

se lo ruego.

Vamos.

Implora al cielo?

No, admiro el techo.

Y teme abrir los ojos.

Teme que se los abran.

La gloria que endurece su coraz�n

le es m�s querida que la justicia.

Vuestra salud eterna

es incompatible con el �dolo de la gloria.

Este es el estado al que ha llegado, sire.

S�, muero solo

y casi abandonado.

Mas no me sorprende.

No tuve amigos.

Cada vez que conced�a un puesto,

hac�a cien descontentos y un ingrato.

El Sr. Robert de Cotte.

Sr. Arquitecto.

Le esperaba.

Gracias, gracias.

S�, quer�a verle.

Dispongo de poco tiempo.

S�, muy bien.

Muy bien, es lo que quer�a.

Perfecto.

Modificando las dos tribunas de la antigua capilla,

obtendremos un hermoso sal�n, no le parece?

Sr. De Cotte, tome ejemplo de Mansart

y prop�ngame nuevas transformaciones

para embellecer mi hermoso castillo.

As� pues,

durante 30 a�os

libr� la guerra.

Y necesit� 30 a�os para construir Versalles.

Pero, qu� queda?

Versalles.

La Sra. De Maintenon y su Alteza Real el Delf�n.

R�pido, mi peluca.

Que no me vea el ni�o.

Y ustedes, caballeros, al�jense, no es plato de gusto.

Gracias.

Ac�rquese, quiero despedirme.

"Muri� el Gran Delf�n, y cuatro m�s le siguieron,"

"De los 18 hijos que hab�a dado a sus amantes y a la Reina,"

"s�lo quedaba un bisnieto, el futuro Luis XV,"

Ser� un gran rey.

No se incline,

como yo, por los edificios y las guerras.

Intente aliviar al pueblo.

Me pesa no haber sabido hacerlo.

Ac�rquese para que le bese

y le bendiga.

No quiero que estropee Versalles.

Le asusta, sire.

M�s me asusta �l a m�.

Sres. M�dicos, no tomen a mal si pienso en Moli�re al verles.

Cortesanos, adelante, adelante.

Adelante.

Ped� verles en esta mi �ltima hora

y pedirles perd�n

por los malos ejemplos que les di.

Sire, la Iglesia.

Ret�rese, se�ora.

Me despido de usted.

Sea feliz

y que mejore su salud.

No se retire, Sr. Arquitecto.

Que este nuevo sal�n mida al menos 18 por 13 metros,

pero que no tenga m�s de 11 metros de alto.

Pater noster...

"Mientras el Rey farfullaba un padrenuestro,"

"un hombre escrib�a otro"

"que pronto recorrer�a las calles,"

Acercaos.

Acercaos.

Venid todos.

Vamos.

Escuchad mi oraci�n.

Padre nuestro que est�s en Versalles,

ya no glorificamos tu nombre,

ya no se hace tu voluntad en la tierra y en el mar,

pero danos el pan nuestro de cada d�a.

Perdona a los que nos han derrotado,

pero no a los generales que lo permitieron.

No sucumbas a las tentaciones de la Maintenon.

L�branos del ministro de la guerra

y del de finanzas.

"Lleg� la agon�a, la muerte"

"y la autopsia,"

"Espantoso detalle, el Rey fue despedazado,"

"Sus entra�as fueron a Notre Dame,"

"Sully llev� el coraz�n al convento de los jesuitas,"

"El cuerpo fue depositado en Saint-Denis,"

"Pero lo m�s incre�ble fue que,"

"por prudencia, Luis XIV no tuvo exequias,"

"El gran Rey sali� de Versalles de noche,"

"Qu� tem�an, gritos hostiles,"

"la ira incontenible de un pueblo descontento?"

"No, peor a�n,"

"Tem�an que al paso de la comitiva"

"naciera un movimiento de alegr�a, un grito de liberaci�n,"

"incluso bailes y cantos de j�bilo,"

"Massillon, aquel d�a,"

"tuvo la osad�a o el valor de pronunciar esa famosa frase"

"ante el cuerpo del gran Rey:"

S�lo Dios es grande, hermanos.

Este es el instante en que el hombre ya no es

lo que cre�a ser.

FIN DE LA PRIMERA PARTE

"Junio de 1725,"

"El rey Luis XV se instal� definitivamente en Versalles,"

"Dotado de belleza,"

"de elegancia y de un encanto sin par,"

"hab�a conquistado Francia,"

"Volv�a locas a las mujeres, el pueblo le adoraba,"

"Le llamaban "El Bienamado","

"Al cabo de 25 a�os, Francia entera le odiaba,"

"Acababa de casarse con Mar�a Lekzinska,"

"Le presentaba a Versalles y a la corte,"

"Cuando se casaron, ella le sacaba siete a�os,"

"Pero el Rey no tard� en tener 15 � 20 menos,"

"Luis XV har�a prueba de una indolencia extrema,"

"de un gusto refinado"

"y de una ligereza que se convirti� en proverbial,"

"Un hecho habla a su favor,"

"Sus cualidades fueron indescifrables,"

Su nombre, se�ora?

Sra. Lenormand d'Etioles, sire.

Conoce un pueblo encantador llamado Pompadour?

No, sire.

Se parece a usted, se�ora, se lo regalo.

Me place que est� a su lado la marquesa de Pompadour.

S�, Versalles es hermoso, pero quiz� demasiado.

Demasiado alto, pesado y dorado.

Casi prefiero el Trian�n.

All� se har� mejor el amor.

A partir de hoy, espero que comparta mi opini�n.

No me imagino con otra opini�n.

Mi arquitecto es de lo m�s oportuno.

Sr. Legal, bien pensado,

divida algunos salones en cuatro,

a lo alto, lo ancho y lo largo.

Convi�rtalos en apartamentos m�s f�ciles de calentar y,

sobre todo, m�s �ntimos.

No me gusta estar a dos leguas de la persona con la que hablo.

El Sr. Marchaud d'Anouville y el conde de Argenson.

Que pasen mis ministros.

No quiero asistir a la entrevista,

pero no le contestar�.

Quedemos esta noche,

por si acaso.

Sire, quedo a su servicio.

Sire, hemos de plantearle ciertos problemas.

- Del m�s agudo inter�s. - Y de una extrema urgencia.

Resu�lvanlos, a cada uno su cometido.

Y no entiendo nada del suyo.

Mis palabras demuestran que conf�o en ustedes.

Sire, he realizado un bosquejo.

Excelente idea.

Qu� ojos tan bonitos, se�orita.

Est�n a disposici�n de Su Majestad.

Esp�reme.

- Tengo 17 a�os. - S�.

Puede esperar una hora.

Apartamentos muy peque�os, aut�nticos lienzos,

meros bocetos.

"El 3 de julio de ese a�o,"

"el Rey dio un baile donde primaban el blanco y el negro,"

"Las mujeres iban de blanco, los hombres, de negro,"

"�l mismo y la Sra, de Pompadour se hab�an conformado a la regla,"

"Todos llevaban m�scara,"

"Hab�a que adivinar qui�n era el Rey y la Sra, de Pompadour,"

"Algunos se creyeron muy listos,"

"Fue una comedia libertina y galante"

"que podr�a llamarse "El error amoroso","

Sire.

Cualquier mujer puede esconder su rostro

para excitar a los hombres y provocar el amor.

Cualquiera excepto la Sra. D'Etioles.

No hay artima�a ni metamorfosis que valgan.

Su cintura la acusa,

su sonrisa la delata.

Su perfume la traiciona, se�ora.

Es m�s, la anuncia, y sus manos la denuncian.

Se�ora, sus deliciosas manos, m�s que manos parecen alas.

A pesar de su aire ingenuo,

verlas desnudas parece una indiscreci�n.

Cuando las acaricio y las noto, sensuales, finas y �giles,

intento adivinar si son gemelas

o si se trata de una pareja de hembras.

Y ya que a esto hemos de llegar,

qu�tese la m�scara o se la quitar� yo.

Sire, acaba con el m�s bello de mis sue�os y enloquezco.

Por desgracia, no soy la Sra. D'Etioles.

- Imagine mi emoci�n. - Qu� poco me importa.

Por desgracia, tampoco soy

el Rey de Francia.

Por desgracia, no soy la Sra. D'Etioles.

Ni yo el Rey.

C�mo se llama?

Marivaux.

Marivaux.

Se puede ser honrado

y tener un nombre del que nadie se acuerda.

- Qu� hace? - Pinto.

- No, me refiero a ahora. - Intento dibujarla.

Si al menos fuera Fragonard.

Soy Fragonard.

En ese caso, t�queme.

Y si le dijera que soy el caballero D�on?

Qu�?

No le creer�a.

Y por qu�?

Porque yo soy

el caballero D�on.

C�mo?

Estos hombros pertenecen a un hombre?

Por desgracia.

Seguimos?

- Har�a de Amor? - Bromea?

No, se�ora, jam�s, y menos cuando trabajo.

Soy el gran escultor Pigalle, quiero hacer Psique y el Amor.

Posar�a para el Amor?

Perm�tame.

La cabeza un poco m�s inclinada.

Perm�tame.

S�, se�ora, Dios nos hizo a su imagen

y le hemos pagado con la misma moneda.

Voltaire y Fragonard: Francia.

No, no, qu�dese, no se moleste por m�.

No quiero interrumpir un trabajo

que anuncia una obra maestra.

Adem�s, quiero deleitarme con el espect�culo.

La Sra. De Pompadour posa para Fragonard

mientras el Sr. Voltaire, sonriente, blasfema.

Ese es el lienzo que se deber�a pintar.

Me gustan los cuadros de batallas,

pero lo que contemplo ahora

inmortaliza el siglo.

Genio, talento y belleza.

Este acuerdo entre muebles y colores,

entre telas y palabras, entre forma y pensamiento

me conmueve.

Voltaire y Fragonard, iron�a y gracia,

virtud intransmisible e imperceptible.

Digo bien,

Voltaire y Fragonard: Francia.

- Sire, usted es Francia. - No, se�or, claro que no.

No me hago muchas ilusiones.

Conf�o m�s en ustedes que en m� mismo.

Me parece que Su Majestad es demasiado modesto.

Aunque nunca haga m�s que expulsar a los jesuitas,

basta para que le estemos eternamente agradecidos.

Hemos de ser libres de rezar a Dios como mejor nos parezca

y comer lo que nos plazca.

Segu� su consejo.

Al igual que cuando, por ahorrar, vend� la mitad de mis caballos.

El pueblo qued� favorablemente impresionado

cuando el Rey renunci� a la mitad de sus caballos.

Pero creo que si Su Majestad hubiera mandado a paseo

a la mitad de los que le rodean, habr�a sido preferible.

Encantador.

No es m�s que un boceto,

el inicio de una obra maestra.

Sire, no creo que un boceto sea el inicio de una obra maestra,

m�s bien su consecuci�n.

Me falta el principio, pero la obra vivir� sin �l.

"Ve�a poco a la pobre polaca,"

"Pero la ve�a, ya que le dio siete hijos,"

"Le hizo siete hijos sin una palabra,"

"Pero era un hombre galante"

"y siempre aprovech� la ocasi�n de demostrarle su respeto,"

"su ternura"

"y su compasi�n,"

Sire, deber�a escuchar a los que, desde lejos,

le piden que alivie su miseria

y no a los que, desde cerca,

le aconsejan que aumente su fortuna.

Amado m�o, cari�o m�o,

amor m�o, no me abandones.

Si me abandonas, no vivir� para contarlo.

Vivo por ti.

Compad�cete de mis l�grimas y devu�lveme tu amor.

Bravo, encantador!

- De qui�n es? - Marivaux.

Me encanta actuar.

S�, a las mujeres se les da bien.

C�mo "oh"?

Inclina la cabeza.

Me encanta.

Despu�s de nosotros, el diluvio.

Si esa frase sale de aqu�...

Gracias.

Gracias.

Pase lo que pase, el pueblo es vers�til.

He o�do lo que la marquesa ha osado decir al Rey.

Osado?

Lo que el pueblo siente por Su Majestad.

Pero es mucho m�s grave.

Ordene que le echen.

D�jelo. Vamos, siga.

El Rey al que adoraban hace diez a�os

est� ahora muy mal visto por sus s�bditos.

Es una l�stima.

Estoy convencido de que con muy poco

volver�a a ser "El Bienamado".

A qu� llama "poco"?

A un atentado.

Un peque�o atentado.

Se nos ocurri� a padre y a m� hace unos d�as.

- C�mo se llama? - Damien, Jacques Damien.

Le conozco?

He llegado esta ma�ana, de hecho la librea me queda corta.

S�, Jacques Damien.

Padre cometer�a el atentado, no ser�a una aut�ntica herida.

Pero habr�a una herida.

S�, claro, una min�scula.

Realizada

con la hoja peque�a

de mi navaja.

En otras palabras, una heridita de nada

entre la cuarta y quinta costilla.

- A la derecha. - Obviamente.

Tres gotas de sangre, pero todos dir�an:

"Dios m�o, qu� horror, un atentado".

"Han intentado matar al Rey, qu� infamia".

Y el Rey volver� a ser "El Bienamado".

No es mala idea.

Pero si padre lo hace,

he de estar seguro de que no le condenen a muerte.

No tema.

Es m�s, me encargar� de que nadie le toque.

Qu� felicidad, voy a comunic�rselo a padre.

Viva el Rey.

"Viva el Rey".

Bonita exclamaci�n para un regicida.

Qu� significa, por qu� le ha contestado as�?

No hay que contrariar a los locos.

"Cuatro d�as despu�s,"

"Damien her�a levemente al Rey encima de la cuarta costilla"

"por lo que fue descuartizado,"

Amado m�o, cari�o m�o,

amor m�o, no me abandones.

Si me abandonas, no vivir� para contarlo.

Vivo por ti.

Compad�cete de mis l�grimas y devu�lveme tu amor.

Se�ora, ah�rreme estas escenas, estas l�grimas, estos gritos.

Cuando una favorita act�a como una esposa,

no debe sorprenderle que se la trate como tal.

Se ha vuelto m�s quejica que mi pobre polaca.

Quer�a ser m�s que reina.

Si de eso se trata, ya lo es, amor m�o.

Ser�a su amor si todav�a me amase.

Todav�a la amo.

Con qu� tono lo dice.

Pero lo digo.

S�,

pero cuando todav�a se ama,

ya se ama menos.

Hac�rmelo notar es una torpeza.

La torpeza nace de la falta de amor.

En cada momento temo perder el equilibrio.

No merezco ser tratada as�,

despu�s de haberle hecho tantos favores.

S�, muy grandes, se�ora.

Aunque no s� muy bien cu�les,

pero si le place lo pregonar� por doquier.

Qu� siente por m�?

Me siento muy ligado a su persona.

- Cuando uno se siente ligado... - Se da cuenta de que no es libre.

Qu� bonita.

Ya s�lo nos queda desaparecer.

Usted primero, se�ora.

La Academia se avergonzar�a de que Voltaire fuera de los suyos.

Y alg�n d�a se avergonzar� de que no lo fuera.

En este lugar donde La Fontaine,

Racine y Moli�re

se reunieron,

mir�monos

y reconozcamos que si el siglo anterior

fue el siglo del genio,

el nuestro ha de ser el de la inteligencia.

As� pues, se�ores,

miremos las cosas de frente y digamos la verdad.

Adelante, Voltaire.

Ad�nde vamos?

A la revoluci�n, sin duda.

Bajo Luis XIV

la miseria mataba al son de los "te deum".

Pero el pueblo lo entendi�.

Y cuando el populacho razona,

est� todo perdido.

Rousseau, amigo m�o, no se meta.

- Qu� noticias hay del Rey? - Las mejores.

Qu� entiende por eso?

Agoniza.

Le parece ventajoso?

El pueblo lo tomar� como una concesi�n.

- Permita que le diga... - Ni hablar.

Por qu�?

Montesquieu hablaba de una revoluci�n

de la que usted es responsable.

Usted y sus libros admirables.

Canalla!

Lo sacrifica todo por otros canallas.

Me refiero al pueblo.

Y pensar que alg�n d�a el pueblo invocar� a este monstruo.

"Un sol se apag� con la muerte de Luis XIV,"

"Para anunciar la muerte de Luis XV,"

"alguien apag� una vela en la ventana,"

"As� fueron informados Versalles y la corte,"

"Hab�a muerto de un mal contagioso,"

"Versalles se durmi� otra vez,"

"Veinte a�os despu�s y por �ltima vez,"

"Versalles saldr�a de su sopor con la llegada de Luis XVI,"

"Su llegada fue acogida por Francia"

"con gran simpat�a,"

"Mar�a Antonieta y Luis XVI ten�an una reputaci�n sin tacha,"

"Nada pod�a decirse de la Reina, era joven y guapa,"

"De �l se dec�a que era muy virtuoso,"

"Despu�s del reinado del disoluto Luis XV,"

"no hac�a falta m�s para ganarse la confianza,"

"la estima y el respeto del pueblo,"

"Cuando se supo"

"que hab�a tardado siete a�os"

"en conseguir convertirse en el marido de su mujer,"

"su reputaci�n de hombre virtuoso cobr� otro sentido,"

"Pero nada dejaba presuponer que estas dos cabezas"

"deb�an rodar en el cadalso 20 a�os despu�s,"

"No nos apresuremos, volvamos a la �poca"

"en la que Mar�a Antonieta mand� construir"

"este adorable pueblecito,"

"Jugaba al escondite con sus damas de honor,"

"Saltaban a la comba, se divert�an,"

"se re�an sin malicia,"

"El Rey miraba con ternura estos juegos"

"que ella cre�a pastorales,"

"Pero la infamia ya se alzaba a su alrededor,"

"He aqu� a los actores de la trama impensable,"

"El cardenal pr�ncipe de Rohan,"

"La condesa de la Motte, que se escond�a por nada"

"y se mostraba por todo, a la que volveremos a ver,"

"Los joyeros Baumer y Bassange,"

"comerciantes abusivos que perdieron la cabeza,"

"La Sra, de la Motte, temible aventurera,"

"bisnieta de un bastardo de Enrique II,"

"Y la reina Maria Antonieta,"

"personaje central e inocente v�ctima de la comedia,"

No, no, y no.

Diga al Sr. Cardenal de Rohan que no le conozco.

Quiz� as� entienda que s� qui�n es.

Adi�s.

Es un ser fr�volo y peligroso que deshonra el h�bito.

Se port� muy mal en Austria.

Por eso mi madre pidi� que se fuera.

D�gale que nunca le recibir�.

"As� empez� la escandalosa aventura"

"conocida como "El collar de la Reina""

"que precipit� la ca�da en picado de la monarqu�a,"

"Por mucho que se esfuerce la Sra, de la Motte,"

"no tardar� en ser apresada con justicia en la Bastilla,"

"Todo esto ocurri� en 1785,"

"cuando Cagliostro hac�a y deshac�a a su antojo,"

"El cardenal ca�do en desgracia y la despechada Sra, de la Motte,"

"ella, maquiav�lica, �l, ingenuo,"

"empezaron a verse en secreto en casa de ella,"

Mi marido el conde.

"El conde de la Motte ten�a pinta de lo que era,"

"El jueves siguiente,"

"el cardenal conoci� de noche al Sr, de Cagliostro,"

"mago ilustre que devolv�a la salud,"

"le�a el futuro"

"y alargaba la vida seg�n dec�an algunos,"

"Aunque otros le trataban de charlat�n,"

- Cardenal, qu� alegr�a verle. - Gracias.

Por razones que me conciernen,

no he querido enterarme de su tormento

sin antes haber visto sus ojos,

ni haber tocado sus manos.

Perm�tame.

Un hombre bendecido por Dios.

Cu�nto hay en su mirada.

Felicidad, salud, fortuna.

Tiene ojos maravillosos.

- Unos ojos maravillosos. - Desde luego.

Le veo cumpliendo sus mayores ambiciones.

Le veo a los pies de una gran dama.

La m�s grande de todas.

Se inclina hacia usted.

Le da un beso.

Le besa.

Puede escribirle.

- Puedo escribirle? - Le contestar�.

- Me contestar�. - Si se lo dice...

- Usted misma le llevar� las cartas. - Desde luego.

"La pobre Reina no conced�a citas secretas,"

"Todav�a inexpugnable, pero asediada sin indulgencia,"

"hubo de romper con un amigo muy querido,"

"Me refiero a su predilecci�n por Hans Axel de Fersen,"

"llamado "el apuesto sueco","

Qu� desgracia.

Adi�s, se�ora.

Buenos d�as.

"Pero volvi� a verle,"

"Unos d�as antes, al anochecer,,,"

Saludo humildemente a Su Majestad.

- Creo que ya nos conocemos. - Soy el joyero de la corona.

Tuve el honor de presentar el mes pasado a la Reina

este collar de diamantes �nico en el mundo.

Le dije que no lo quer�a.

Incluso la Reina debe privarse de cosas por muy bellas que sean.

- Hemos a�adido dos piedras. - No me importa.

Necesitamos buques, y no collares.

""Se muere de ganas", pensaba Bassange,"

"y Baumer decidi� volver a la carga"

"a trav�s de la Sra, de la Motte con la que fueron a hablar,"

"El collar se convirti� en el protagonista"

"de esta incre�ble aventura que contaremos con detalle,"

"Una inesperada coincidencia hizo posible"

"que se realizaran las predicciones de Cagliostro,"

"Una joven sombrerera, Nicole Leguay,"

"se parec�a much�simo a la Reina,"

"La hab�a descubierto el Sr, de la Motte,"

- Dios m�o. - No, no es la Reina.

Pregunta qui�n es.

- Qui�n es? - Nicole Leguay, sombrerera.

Imaginas todo lo que?

Calla, es fabuloso.

Ya lo veo todo.

Le habr�n dicho que se parece a la Reina

hasta la alucinaci�n.

Al menos cien mil veces, se�ora.

Numerosos caballeros galantes ilusionados

se divierten

poni�ndome el nombre de la Reina en ciertos momentos.

No me sorprende.

Vete.

"A los ocho d�as tuvo lugar el encuentro"

"entre Mar�a Antonieta y el cardenal de Rohan,"

"R�teau de Villette, otro canalla, le acompa��,"

"Nicole Leguay, id�ntica a la Reina,"

"con peluca y flanqueada por los condes de la Motte,"

"acudi� a la cita sosteniendo una rosa y pensando:"

""Tengo traza de reina","

"La luna llena no quiso perderse la cita"

"y aport� m�s misterio al majestuoso lugar,"

"Frente a frente,"

"el Sr, de Rohan no acababa de creerlo,"

"Nicole Leguay lleg� a preguntarse si era un aut�ntico cardenal,"

"El m�s ingenuo de los hombres, embargado por la emoci�n,"

"no consegu�a apartar los ojos de esa mirada sorprendida,"

"La Sra, de la Motte pens� que con semejante ingenuo,"

"todo era posible,"

"Yen ese momento se le ocurri� la idea"

"de que el Sr, de Rohan comprara el collar de Baumer,"

"haci�ndole creer que en breve,"

"la Reina le restituir�a la suma gastada,"

"Y as� fue,"

"Loco de felicidad, sin salvaci�n,"

"el cardenal compr� el fabuloso collar"

"por una suma enorme"

"y entreg� la joya a la Sra, de la Motte,"

- La joya. - Gracias.

Y su carta.

Ante cada art�culo la Reina ha escrito

"aprobado" de su pu�o y letra

y la ha firmado diez veces.

- No se ha enojado? - Ni enojado ni sorprendido.

Entiende que estaba en su derecho de pedir ciertas garant�as.

Pero sepa que le est� sumamente agradecida.

Si�ntese.

He alejado a los criados

para que este asunto goce de la mayor discreci�n, claro.

De parte de la Reina.

De parte de la Reina.

Ordena que se entregue la joya al mensajero.

Disculpe.

Gracias.

Adi�s.

Ya se ha ido.

Qu� feliz va a sentirse la Reina.

Yo misma me siento orgullosa de haber tenido que ver.

Cu�nto afecto debe sentir por usted.

- F�jese c�mo conf�a en usted. - S�?

Hoy deb�a entregarle 400.000 libras.

Lo ha hecho? No.

Sabe que puede contar con usted, es maravilloso.

La conozco y puedo asegurarle

que no hay dos hombres con los que actuar�a de este modo.

- Ya se va? - S�.

Es usted un hombre con suerte, cardenal.

No abuse de ella, estoy a su disposici�n.

Vaya.

- Eres magn�fica. - Que caiga el tel�n.

Qu�tese esto, le queda fatal.

Una casa en el campo,

cuatro caballos, dos coches, un solitario.

- Qu�date con este. - Claro.

"Pero todo empez� a ir mal,"

"El viernes siguiente se celebr� una gran fiesta,"

"La Reina apareci�, deslumbrante, pero, claro est�,"

"sin el collar de brillantes,"

"Baumer se sorprendi�, de Rohan se inquiet�,"

"pero la Sra, de la Motte le tranquiliz�,"

La Reina me ha dicho

que no se lo pondr� mientras no lo haya pagado.

- Le ha dado las gracias? - A qui�n?

A la Reina, por haberle comprado tan preciada joya.

- Todav�a no. - Ha de hacerlo.

- H�galo sin demora. - Lo cree necesario?

Estoy seguro.

Debo hablar con alguien, disc�lpenme.

Sobre todo no den las gracias a la Reina,

ser�a un aut�ntico esc�ndalo.

Le confiar� algo terrible.

Han enga�ado al pr�ncipe de Rohan, cr�ame.

La firma de la Reina que garantiza al cardenal

la devoluci�n de la cantidad que adelant�

es falsa.

"Nos satisface profundamente saber

que el m�s bello aderezo de diamantes

lo llevar� la m�s grande y mejor de las reinas".

Me parece muy bien.

- Pero, qui�n se lo entregar�? - Yo mismo.

En mano.

No teme que?

S�lo temo la ruina que nos amenaza.

No cometa la imprudencia de dirigirse a la Reina.

Si tiene un mensaje para ella, d�melo.

No, se�ora.

- Estamos perdidos. - Quedan los diamantes.

El Sr. Baumer presenta sus respetos a Su Majestad.

"Ultrajada por la carta,"

"dudando entre el chantaje o la broma,"

"la Reina reaccion� sin pensar, con un gesto nervioso y fatal"

"que sembr� una horrible duda en todo este asunto,"

"Y que sus enemigos explotar�an, ensa��ndose con ella,"

A qu� juegan, se�oras?

Al acertijo quemado.

Qu� me dice?

La Reina nunca firm� la compra de un collar que no tiene.

Nunca.

"Se hab�a descubierto el pastel,"

"El 15 de agosto por la ma�ana, tuvo lugar un consejo"

"ante los Reyes, los Sres, de Miromesnil y de Breteuil,"

Sr. Cardenal, sabr� cu�n precioso es el nombre de la Reina.

Por su culpa, est� comprometido.

No puedo dejar nada al azar, ni andarme con tiento.

Por �ltima vez volver� a hacerle tres preguntas.

- D�nde est� la Sra. De la Motte? - Lo ignoro.

D�nde est� el contrato con la supuesta firma?

Tampoco lo s�.

Y el collar?

Sire, no lo s�.

Prep�rese a recibir el castigo m�s cruel.

"La Reina le mir� sin compasi�n, inm�vil, implacable,"

Vaya a la capilla, cardenal, enseguida le seguiremos.

Detengan al cardenal.

"Semejante esc�ndalo socav� el altar,"

"El destino iba a lanzarse sobre el trono"

"ayudado por un hombre muy al tanto de todo,"

"Ingenioso como Voltaire, m�s audaz que Rousseau,"

"met�a la nariz por doquier,"

"Pero, por qu� sonre�a al pasar delante de los relojes?"

"Por qu� los abr�a?"

"Porque hac�a 20 a�os, cuando era el relojero Caron,"

"se encargaba de ponerlos en hora"

"y de darles cuerda en todo Versalles,"

"Nos referimos a F�garo, a Querubino,"

- No es el Sr. Caron? - El Sr. Caron?

- De Beaumarchais. - Es �l.

- Sr. De Beaumarchais. - As� es, de Beaumarchais.

No duden de mi nobleza,

tengo recibo.

Adi�s, caballero.

Ah� va otro

que se esforz� en nacer y ah� se qued�.

Sabe de muchos amos dignos de ser lacayos?

Diga al Rey de Francia que el autor

del "Barbero de Sevilla" quiere decirle algo interesante.

El Sr. De Beaumarchais.

Me bastaba con una hoja.

Un momento.

El Sr. Doctor Benjamin Franklin.

Sr. Doctor Franklin,

es un gran honor recibir

a tan ilustre sabio.

Por favor.

Gracias, excelencia.

As� es, sire.

Acaba de entrar donde el Sr. De Vergennes.

Sr. Ministro,

habla ingl�s?

No, disc�lpeme.

Por favor.

Para que sepa lo que siento

por Francia,

le dir� que cuando vi

desde el barco aparecer la costa de Francia,

me quit� la peluca

porque me acercaba al pa�s de la verdad,

y la tir� al mar.

Jam�s volver� a pon�rmela.

Ojal� fuera elocuente y pudiera convencer al Rey

de que debemos intervenir en total secreto

en el asunto de Am�rica.

Pero, por qu� se mete, Sr. De Beaumarchais?

Por el inter�s de mi pa�s, sire.

Cr�ame, Sr. Embajador,

el Rey considera los asuntos de Am�rica con esperanza.

Con esperanza?

Espera?

Esperar qu�, sire, que venzan los ingleses?

Sr. De Sartines,

haga entender al Rey

que Francia perder�a inmediatamente sus posesiones.

Hemos creado un pa�s sin pasado,

un pueblo sin antepasados.

Nuestros padres est�n en otro lugar.

S�, entiendo, a�n no hay cementerios.

- Sire, qu� es un mill�n? - Es un mill�n.

Un bandolero sigue siendo un bandolero

est� en una banda o est� solo.

S�,

y una naci�n que libra una guerra injusta

no es m�s que una banda de ladrones.

Conozco a los cl�sicos.

No puedo prometerle nada, no puedo comprometerme.

- Lo entiende, verdad? - S�, sire.

Pero perm�tame Su Majestad retirar del arsenal

unas toneladas de p�lvora y 20.000 fusiles.

Bajo ning�n concepto.

Pero, qui�n es Rodrigo Ortales?

Supongamos que sea Francia,

enmascarada.

"Pero Rodrigo de Ortales era Beaumarchais,"

O sea que el Rey no est� al corriente?

Disculpe.

Tenga a bien Su Majestad considerar

que si tiende el brazo a Am�rica

antes de que esta le tienda la mano,

los yanquis no lo olvidar�n.

Le escucho, Sr. Embajador,

y me pregunto por primera vez

por qu� a ning�n gran pa�s de Europa se le ha ocurrido

poner sus intereses en manos de los genios

que honran su suelo.

Quiz� considere que es una profesi�n

comprender y amar a su pa�s.

S�.

Considero un grave error creer

que la inteligencia es privilegio

de estadistas y ministros si consideramos...

Pero el Sr. De Beaumarchais sue�a

si cree que Estados Unidos, alg�n d�a,

nos devolver� el favor.

"Poco tiempo despu�s, gracias a Beaumarchais,"

"Am�rica recib�a 200 ca�ones, 30,000 uniformes,"

"27,000 fusiles y 600,000 libras a cuenta"

"de un pr�stamo de 6 millones de francos"

"otorgado por Francia,"

"A lo que Beaumarchais casi a�adi�:"

""Ojal� no se lo reclamen nunca","

"El 6 de febrero de 1778,"

"habi�ndose firmado un tratado"

"entre Francia y Estados Unidos,"

"el rey Luis XVI recibi� al embajador Benjamin Franklin,"

Sr. Embajador,

mi deseo es que sea un tratado duradero

y que la amistad entre nuestros pa�ses perdure.

Majestad.

Estoy muy conmovido

por los acontecimientos de esta tarde.

Majestad, esperamos que la amistad

entre nuestros pa�ses crezca

y florezca durante los siglos venideros.

Gracias, Majestad.

Vaya, hay novedades.

"Pas� el tiempo,"

"A principios de mayo de 1789,"

"reunidos los diputados en Versalles,"

"Luis XVI recibi� a las delegaciones,"

"El Tercer Estado ya se retiraba"

"y los 20 delegados se inclinaban ante el Rey,"

"Uno de ellos retrocedi�,"

"Un lacayo se interpuso, pero el hombre insisti�,"

"El Rey lo vio,"

""Qu� querr�?""

""Dadas las circunstancias, ser� mejor pregunt�rselo","

En lugar de presentarme,

permita el Rey que le recuerde la visita

que Su Majestad hizo al liceo Louis Le Grand.

S�, creo recordarle.

Era el mejor alumno del liceo.

Por lo que tuve el insigne honor de recibir a Su Majestad

en nombre de mis condisc�pulos.

No he olvidado su discurso, me alegro de volver a verle.

Ruegue a la Reina que se re�na conmigo.

- Es diputado? - S�, sire, por Arras, y abogado.

- Le ruego que me diga su nombre. - Maximilien de Robespierre.

Maximilien de Robespierre.

No creo olvidarlo, pero quiz� deba record�rmelo.

- Quer�a pedirme algo? - En absoluto.

S�lo ha sido un pretexto para ver al Rey de cerca.

El Sr. De Lavoisier.

Bienvenido, mi querido e ilustre sabio.

El Sr. De Robespierre, diputado por Arras.

- Miembro del Tercer Estado. - Qu� interesante.

Y qu� impresi�n ha sacado?

No estaba?

No, se�or.

L�stima.

Su Majestad la Reina.

Sr. Lavoisier, es un placer volver a verle.

El Sr. De Robespierre, abogado y diputado.

La princesa de Lamballe.

- He dicho a mi amiga... - D�mosle la bienvenida.

Sr. Lavoisier, estoy a su servicio.

Un momento.

El Sr. Andr� Ch�nier.

Qu� alegr�a.

No conozco mejor poeta, Sr. Ch�nier.

Perm�tame.

El Sr. Maximilien de Robespierre, abogado, diputado por Arras.

D�ganos su opini�n.

- Acerca de las elecciones? - S�.

M�s que favorables.

Sin duda, el 5 de mayo de 1789 ser� considerada

como la fecha m�s importante de Francia.

- Tanto? - Me lo parece.

La sagrada felicidad del pueblo de la que el Rey depende,

debe ser recompensada.

Piensen que toda la poblaci�n votar�.

Excepto los criados, por suerte.

- Qu� me pedir�n en primer lugar? - La abolici�n de la pena de muerte.

Buena idea.

Excelente.

Tard�a.

Ojal� fuera rec�proca.

Y despu�s de la abolici�n de la pena de muerte?

La Bastilla.

- Para qui�n? - Para nadie, se�ora.

- La Bastilla s�lo es un s�mbolo. - Por eso.

Desde el 2 de enero de este a�o,

s�lo ha entrado un prisionero, R�villon,

pero se encarcel� voluntariamente.

Y si le dijera que, por medidas ahorrativas,

pensaba demolerla?

No me sorprender�a.

Es el proyecto de la plaza Luis XVI, de Corbet.

Qu� le parece la demolici�n?

Creo que es mejor dejar la iniciativa al pueblo.

Ser� su revancha, deje que se la arrebaten, no la d�.

Podemos guiarlo.

Si Su Majestad no defiende mucho la Bastilla,

evitar� muertes in�tiles.

Sr. Ch�nier,

usted fue el que escribi�:

"Sagrada igualdad,

ahuyenta las tinieblas,

abre los cerrojos de la funesta Bastilla".

"Sagrada igualdad".

Poeta previsor,

est� a salvo de las eventuales represalias.

Qu� represalias?

Es el primer error de c�lculo del Sr. De Lavoisier.

- No soy "de" Lavoisier. - Por descuido m�o.

Su genio le pone a salvo de cualquier represalia.

Eso espero, sire.

No me veo muriendo en el cadalso.

Yo tampoco.

Ni yo.

Ni yo.

Ni yo.

Yo tampoco, de hecho.

"Sin embargo, los seis cayeron,"

"Uno,"

"Dos,"

"Tres,"

"Cuatro,"

"Cinco,"

"Y seis,"

Escuchad esto, escuchad.

Ya se sabe la verdad, era un collar de diamantes.

- Cost� 30 millones. - 30 millones?

Incluso 35.

- Qui�n se lo regal�? - El sueco ese.

No te enteras, hace mucho que eso se acab�.

- Qui�n entonces? - Un cura.

- Bueno, ya est� bien! - S�, tienes raz�n, ya basta.

Si no sois capaces de dar ejemplo,

lo daremos nosotras, las mujeres!

Vamos, Henriette, Julie.

Vamos todas, en marcha.

Vamos, calceteras.

T� tambi�n, vago!

A Versalles!

A Versalles, hay que colgarles!

Esta tiene valor, anda, baja.

De qu� te r�es, so tonto?

Lo tuyo siempre han sido las bromas.

Hasta los bromistas se ponen serios.

Hijas m�as, las calceteras,

todas a Versalles!

Los arist�cratas al cadalso!

- Sr. De Rivarol. - Sire, es un honor.

He querido verle porque hace alg�n tiempo

que me cuentan ocurrencias suyas

nada halag�e�as para m�.

Sire, hay casos de los que preferir�a no ser el autor.

Dejemos las gracias de lado.

"Le ped�a algo imposible,"

Necesito un consejo y me dirijo a su inteligencia.

Sin rodeos,

nuestra situaci�n puede tornarse tr�gica.

A ver ese consejo.

Ya que tanto me critica, hable.

- Qu� debo hacer? - Sire, ejerza de rey.

"Tambi�n le ped�a algo imposible,"

Sire, el pueblo de Par�s sali� hace cien a�os camino de Versalles.

Sire, hace cien a�os que el pueblo est� harto.

Ya no se sienten franceses, no disfrutan con su trabajo.

Esta falta de inter�s es lo que me parece m�s grave.

El obrero no acaba la tarea, dice: "Ya est� bien".

El campesino dice: "Ya est� bien".

"Ya est� bien".

De tanto repetir "ya est� bien", temo que un d�a lo canten:

"Ya est� bien, ya est� bien, ya est� bien".

"Ya est� bien, ya est� bien, los arist�cratas al cadalso,"

"Ya est� bien, ya est� bien, los arist�cratas ser�n colgados,"

"Llevan 300 a�os prometiendo"

"que nos dar�n pan,"

"Llevan 300 a�os dando fiestas"

"y manteniendo a sus queridas,"

"Llevan 300 a�os aplast�ndonos,"

"Basta de mentiras y palabras!"

"Ya no queremos morir de hambre,"

"Ya est� bien, ya est� bien, los arist�cratas al cadalso,"

"Ya est� bien, ya est� bien, los arist�cratas ser�n colgados,"

"Llevan 300 a�os haciendo la guerra"

"al son de las flautas y de los tambores"

"mientras nos morimos en la miseria,"

"No pod�a durar eternamente,"

"Llevan 300 a�os quit�ndonos a los hombres,"

"trat�ndonos como bestias de carga,"

"No pod�a durar eternamente,"

"Ya est� bien, ya est� bien, los arist�cratas al cadalso,"

"Ya est� bien, ya est� bien, los arist�cratas ser�n colgados,"

"El castigo se acerca,"

"El pueblo recupera sus derechos,"

"Basta de tomarnos el pelo,"

"Se acab�, se�ores reyes!"

"Ya no agacharemos la cabeza,"

"Disfrutaremos con las vuestras, la ley la hacemos nosotros,"

- No se quede a mi lado, se�ora. - No le dejar� solo.

"Ya est� bien, ya est� bien, los arist�cratas al cadalso,"

"Ya est� bien, ya est� bien, los arist�cratas ser�n colgados,"

Mam�, mam�.

- Ad�nde nos llevan? - A ver al Rey.

- A ver al Rey? - No exig�an verle?

- S�, pero cre�amos... - Cre�an que no era posible.

- Pero, a �l en persona? - Desde luego.

Yo no voy!

No se queden tan cerca, parecen protegerme.

Sire.

Ve t�, tengo miedo.

No quiero.

No quiero, no quiero ver al Rey! No quiero ir donde el Rey!

Adelante, se�orita.

La reverencia.

D�jela tranquila.

Quer�a verme.

S�.

- Queremos pan. - Es un asunto que me preocupa.

Llega en buen momento, he dado las �rdenes pertinentes.

C�mo se llama?

Louison Chabray.

Qu� edad tiene?

Diecinueve a�os.

En qu� trabaja?

De obrera.

Diga a los que la acompa�an

que el Rey pide un poco m�s de paciencia,

que pronto quedar�n satisfechos.

Se lo dir�?

S�.

Conf�a en m�?

S�.

Del todo?

S�.

Qu� ocurre?

Qu� le pasa?

Nada.

Est� mejor?

S�, mucho mejor.

Sire, gracias.

- Denle de beber. - S�.

Debi� pasar hace 300 a�os.

- La habr� encarcelado. - O encamado.

No me sorprender�a.

Y ahora?

Ya est�.

Acomp��enla.

Diga a todos

que el Rey cumplir� la promesa que le ha hecho.

Gracias.

Podremos cumplir esa promesa?

Necesitan pan.

No me desagrada la idea de que se hayan dirigido a m�.

Ya ven, no sabe nada.

Ah� est�!

- Le he visto. - A qui�n?

Al Rey.

- Le has hablado? - Claro.

- No te ha insultado? - Al contrario.

Qu� te ha hecho?

Me ha dado de beber.

La ha emborrachado!

Le da de beber y la convence!

- Qu� te ha dado, zorra? - No me ha dado nada.

Juro que no le he dado nada, ni un c�ntimo, lo juro.

No, no, no.

Ya no hay esperanza.

Dios m�o.

Hans!

Nunca he dejado de pensar en usted.

Nunca he dejado de amarla, se�ora.

- He venido a buscarla. - A buscarme?

Debe obedecerme, est� en peligro.

Un coche la espera.

Abandone Versalles.

Les llevar�, a Su Majestad y a usted, a un lugar seguro.

No puedo.

S�lo Dios sabe cu�nto te amo.

Nadie sabr� nunca

la verdad de nuestro amor.

Nadie.

Nunca.

"Nadie supo la verdad,"

"Pero debi� resignarse a la horrible partida,"

"Hab�a empezado su calvario,"

"Nada pudo detener los tr�gicos acontecimientos,"

"Versalles fue profanado,"

"Se abri� un merendero en el Peque�o Trian�n,"

"Se organiz� una subasta de los muebles reales,"

Acercaos, ciudadanos, venid a ver esto!

Ciudadanos, ciudadanas, venid, venid!

Venid, acercaos, ciudadanos, ciudadanas.

Ciudadanos, ciudadanas, est�is en vuestra casa.

Por algo este merendero se llama "La parra del Rey".

Hemos vaciado las bodegas del Capeto y de la austriaca.

Rima con urraca.

- Eres el Capeto. - Y yo soy Mar�a Antonieta.

Qu� nos das de beber?

- Vinos de Borgo�a y Burdeos. - De Champa�a y de Anjou.

- Pod�is escoger, ciudadanos. - Vinos de Champa�a,

de Charente y de Borgo�a.

Si se puede escoger, me quedo con la patrona.

Silencio!

Hoy ponemos a la venta los muebles de la austriaca.

- Esa perra! - Estamos de acuerdo.

Un canap�, sillones y sillas de la esposa del cerdo mayor.

- Traicion� a Francia. - S�, pero no se trata de eso.

Los muebles de Mar�a Antonieta.

- No los quiero. - M�s vale quemarlos.

Te crees muy listo, imb�cil?

Los vendemos por dos razones.

Primero para que desaparezcan,

y para que disfrutemos del dinero, nosotros, el pueblo,

al que esos cabrones

matan de hambre desde hace 300 a�os.

Desde siempre.

Por los muebles de la austriaca, pedimos...

- Cuatro perras! - 300 francos!

Qui�n da m�s?

400 francos.

- Qui�n es ese? - Tiene acento.

- Es extranjero. - Qu� m�s da?

400 francos, qui�n da m�s?

- 500! - Este burgu�s dice 500.

600 francos.

700.

800.

Para qu� quiere esos muebles?

Porque son bonitos, nunca hab�a visto nada tan bonito.

- Por qu� los quieres? - Estaban aqu�.

- Le importa? - Claro.

- Le parecen bonitos? - Me parecen maravillosos.

Le parecen maravillosos!

No los toqu�is!

- No son sagrados. - Es verdad, son bonitos.

Est�bamos en los 800 francos del caballero.

No ha dicho la �ltima palabra.

Subo a 900.

- Y la canci�n, ciudadano poeta? - Casi est�.

- Ya tenemos m�sica. - La cantar�.

"Hay baile en el Trian�n, est�n las amigas de la Reina,"

"22 duques y 30 barones alzan sus copas al un�sono,"

"Duquesas, baronesas, vaciad vuestras copas a la salud"

"de una joven llamada Libertad,"

"Libertad,"

"Venga, vizconde, baila la mazurka"

"con la archiduquesa,"

1.800 francos.

Dos mil.

- Otro esfuerzo, se�or. - No puedo.

Se ir�n al extranjero.

Es lo que m�s me duele, pero...

Dos mil.

Dos mil.

Nadie da m�s?

Adjudicado!

Es una pena que se lleven cosas nuestras.

Esos ingleses!

C�mo se los llevar�?

- He fletado un barco. - Lo ten�a todo preparado.

Creo que no es el momento de hacer el tonto.

"Duquesas, baronesas, vaciad vuestras copas a la salud"

"de una joven llamada Libertad,"

"Libertad, Libertad,"

"Versalles se durmi� y so�� sue�os fabulosos,"

"Pero una noche, al atardecer, se oy� un paso militar"

"que lo despert� y ahuyent� a los fantasmas,"

"No intentemos adivinar qu� pens� un gran hombre"

"ante el lecho de un gran rey,"

"Pero algo nos impresiona y por eso lo contamos:"

"Prefiri� no dormir all�,"

"Pas� la noche en el Trian�n, donde nunca durmi� Luis XIV,"

Cuando un libro de im�genes toca a su fin,

pasamos las p�ginas con m�s rapidez.

Nos,

Luis Felipe I,

Rey de los franceses,

ordenamos

que,

a partir

del 1 de septiembre

de 1833,

el palacio

de Versalles

se convierta

en un museo

consagrado

a toda la gloria

de Francia.

Por favor, retire este retrato de Robespierre.

- Sustit�yalo por uno de Lafayette. - S�, sire.

Deje los del rey Luis XVIII y del rey Carlos X.

Ens��eme esa deliciosa efigie

del emperador Napole�n.

Bonaparte, sire.

La prefiero.

Y ahora,

retire esta maravillosa obra de arte

y coloque mi retrato

donde est� el del ciudadano Marat.

"A partir de aquel d�a, se sigue al gu�a,"

Sigan al gu�a.

Sigan al gu�a, se�ores.

Sigan al gu�a, se�oras y se�ores, s�ganme.

Han entrado en el Sal�n de la Guerra.

F�jense en la arquitectura, comprueben la belleza.

Las paredes son de m�rmol, los adornos, de bronce dorado.

Debi� ser muy caro!

S�, se�ora, muy caro.

Pero no deje de disfrutar por pensar en cosas semejantes.

A la izquierda, la Galer�a de los Espejos,

a menudo considerada

como una de las maravillas del mundo.

Pueden echar un vistazo.

Pero no les acompa�ar�.

- Vaya, vaya. - Pues s�, as� es.

Apuesto a que se trata de una historia de amor.

Y no se equivoca mucho.

Estamos en 1900.

Desde luego.

Pues ver�, hace 29 a�os...

Eche la cuenta, si los restamos de cien, quedan...

Setenta y uno.

Setenta y uno.

Ver�, caballero, ese a�o

ocurri� algo en la Galer�a de los Espejos,

y... No, prefiero no hablar de eso.

Mientras permanezca el recuerdo, no pisar� la Galer�a.

Por favor, se�oras y se�ores.

Se�oras y se�ores, sigan al gu�a.

Se�ores.

Sigan al gu�a, se�oras y se�ores, h�ganme caso.

Entramos en el Sal�n de la Paz.

F�jense en la arquitectura, comprueben la belleza.

Las paredes son de m�rmol, los adornos, de bronce dorado.

- Debi� ser muy caro. - Car�simo, se�ora.

Los bisabuelos de sus bisabuelos empezaron a pagarlo.

Vuelva a menudo,

y dentro de 25 a�os habremos cubierto gastos.

El Sal�n de la Paz debe la originalidad

a su ubicaci�n al fondo de la Galer�a.

Ah� al fondo est� el Sal�n de la Guerra.

Encantadora.

Y aqu� siempre ocurre algo extraordinario y conmovedor.

Con cada visita, y llevo ocho a�os aqu�,

con cada visita siempre hay dos o tres hombres,

nunca los mismos,

que repiten los mismos gestos y que dicen lo mismo.

Miren, como estos dos.

Siempre tienen entre 58 y 60 a�os.

Escuchen.

Van a o�r un nombre,

siempre es el mismo.

- Cl�menceau estaba aqu�. - S�, en el centro.

"S�, Cl�menceau, Cl�menceau,"

"Le ve�an,"

"Le ve�an con los ojos del recuerdo,"

"incluso le se�alaban para que otros le vieran,"

Sigan al gu�a y pasen delante.

Por aqu�.

Adelante, adelante.

Qu� bonito.

Qu� bonito.

Sigan.

S�, muy bonito.

El sombrero.

Qu� bonito.

El sombrero.

Si les parece, se�oras y se�ores,

aqu� acaba la visita,

en este espl�ndido sal�n,

uno de los m�s bellos del palacio de Versalles.

Habr�a podido hablarles m�s

de cada uno de los salones que hemos cruzado,

pero no lo he hecho.

De qu� sirve afirmar

que un hecho hist�rico ocurri� aqu� o all�?

Lo importante es que haya tenido lugar.

Importa saber

que gran parte de la historia de este pa�s

tuvo lugar en este palacio durante 300 a�os.

Que ocurriese en esta sala o en la siguiente,

que Luis XIV dijera "bravo" a Moli�re,

"gracias" a Turenne, "te quiero" a Lavalli�re,

lo importante es que lo dijera.

Si les complace

imaginar a Voltaire abriendo esta puerta,

a la Sra. De Pompadour paseando con Jean de La Fontaine,

adelante.

Las omisiones, los errores, y los...

Los anacronismos, qu� importan si salen del coraz�n.

Y si me apetece

imaginarlos a todos

juntos

bajando por la escalinata m�s hermosa,

puedo hacerlo.

Y as� es,

me los imagino.

Los veo.

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