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Original subtitles

Me acuso, me acuso de...

Venga macho, di algo gordo, que estamos en confianza, ¿no?

me acuso de que me he parado a ver las bragas

Eso va bien. Sigue. ¿Qué bragas?

Pues... pues las bragas que hay en los escaparates.

¿Y esos son tus peca'os? Pues vaya una mierda, macho. A ver si te fijas más.

¿Y qué quieres que diga? Si no tengo peca'os.

Pues peca más, macho, que estás en la edad.

¿Cuántas veces le has da'o a la mano?

¿Qué es eso?

¿No sabes lo que es "darle a la mano"? Tú eres más tonto que Pepe Leches.

¿Y tú qué eres, imbécil?

Bueno, no me cabrees. Vale ya. Vamos a ver como ha queda'o esto.

-Vamos allí. -Sí.

Me acuso, me acuso de...

Venga macho, di algo

Escucha.

...estamos en confianza, ¿no?

me ac...

Jo macho, con este invento vamos a forrarnos.

¿Cómo?

Joder, pues haciendo chantaje.

Se lo decimos a quién sea. Y le decimos que si no se retrata se entera to'dios. ¿Lo entiendes?

Ahora lo que hay que buscar es un enchufe más lejos. Por ejemplo allí, en la sacristía.

Ya macho, pero si hacemos eso... tendremos que confesarnos de verdad

y si se dan cuenta, nos pue'en meter en la cárcel.

Tú estás en el limbo todavía, chaval. El mundo es redondo y el que no se espabila va al fondo.

Así que venga, vamos a colocar esto.

Uno, dos, probando, probando. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Mis queridos hermanos en Cristo, volvió Jesús a hablarles por aquel tiempo

con las acostumbradas parábolas y dijo, en cierta ocasión,

si un pastor tiene 100 ovejas a su cuidado y una se extravía

no vacilará en dejar a las 99 por ir a buscar a la que falta

y si consigue dar con ella tened por seguro que se alegrará

y regocijará más

Ahí está nuestra primera víctima.

que por las 99 no extraviadas. Esta es la voluntad de vuestro Padre

Macho. Nos la vamos a liar.

que no se pierda ni una

-¡Idiota! Vete y enchufa. -Voy.

por eso es tan importante ¡queridos hermanos en Cristo!

el procurar ovejas para nuestro rebaño.

más ovejas para la iglesia de Cristo

¡que no se pierda ninguna oveja!

Vale.

¡que no se pierda nunca!

¡Jo! Voy a perder el autobús.

Y nada más hermanos. En nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

-Ave María Purísima. -Sin pecado concebida.

No me confieso desde hace dos días.

Aquí no tenemos na' que rascar, macho.

-Dime hija, dime. -Me acuso de que no recé ayer tarde el rosario.

¡Vaya una tía pava!

y que me reí de un chiste verde que contó un señor en el autobús

y de que le he dado voces a la criada.

Vaya. Reza en penitencia tres avemarías y dí ahora el Señor Mío Jesucristo.

Señor Mío Jes...

¿Y cómo la vamos a hacer el chantaje a esta, tú?

No seas bestia. Ya vendrá otro mejor.

Hace seis meses que no me confieso

Esta, esta me parece que es la tía buena.

Me acuso de que he pecado con otro hombre.

Me he dejado llevar

¡Pues tampoco es pa' tanto

por la pasión

¡Me cago en la leche! Se ha acaba'o. Pero como has puesto la cinta, ¿al revés?

-De eso nada macho, si es que se ha acaba'o la confesión. -¿Cómo que no?

Mira como se oye ahora al cura con las ovejas.

¡Una mierda pa' ti y pa' las ovejas! ¡Pa' los dos!

Aquí, pasa.

Mírame, pasa.

¡Koyak, Cochinilla, Chino, venid.

Me he dejado llevar por la pasión.

¿Y ese es vuestro invento? Pues vaya una mierda, macho.

Pues esto es todo lo que hay. Si lo queréis...

Pues yo prefiero las revistas.

Si, venga. Sacad las revistas.

Vale. Que cada uno ponga su pasta.

¿Cuánto es?

2 pelas.

-¿2 pelas? -Joer, que caro, macho. Si lo sé no vengo.

Me apunto primero para el Playboy.

-Pues yo pido el de la tía gorda. -Yo la negra.

-La negra es para mí. -Ni hablar.

-Jo, como nos vamos a poner, macho. -Toma, José Luis. -Venga, a ver.

-Toma la negra, Chino. -Fenómeno. -Que es pa' hoy. -Trae.

¡Jo, que bárbaro, chico!

¡Toma!

¿Juegas o no?

Esto no es un juego, es una guarrada.

Esto es como el Veterano, niño, es cosa de hombres.

Yo no juego.

Bah, ese tío es marica.

Piche, ¡el marica lo será tu padre!

¡O te la cascas o te vas!

¡Bah! Iros a la mierda.

-Bueno, pues déjale, que le den. -Eso digo yo.

-Bah. Tú te lo pierdes.

Bueno, venga. Vamos a hacer una apuesta. El primero que termine es el que gana, ¿eh?

A mí, que soy el más pequeño, deberíais darme algo de ventaja.

¿Qué ventaja quieres?

Cuando cuente hasta cinco empiezo yo, y cuando llegue a diez empezáis vosotros.

-Vale. -Vale.

Dejarme que me concentre.

¡Jobar!

¿Preparados?

¿Listos?

Cuenta ya, Chino.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco...

¿Qué hay?

-Hola. -Hola Curro.

Dale un beso a tu tío, que se va de viaje.

-¿Te vas otra vez? -¿Qué quieres que haga? Es mi trabajo.

Ale.

-Hasta el viernes. -Adiós Camilo, hasta el viernes.

Desde la provincia de Madrid nos escribe Olga G J que se expresa en los siguientes términos.

Querida señora Francis le ruego que me aconseje sobre el problema que a continuación le relato

Tengo 19 años, mis padres se casaron los dos a los 22 y cuando nací yo mi padre estaba cumpliendo el servicio militar.

Cuando yo contaba solamente con tres años

Oye, Curro

¿Qué pasa?

-Hoy es fin de mes, ¿no? -Sí.

¿No te recuerda nada eso?

Ya ha superado ese desgraciado bache

-¿Nada de qué?

La paga, la paga de la iglesia.

¡Cómo se te iba a olvidar, hombre!

sinceramente, señora Francis, que parece que yo...

Déjame un poquillo p'al cine.

¿Qué quieres? ¿Qué te dé dinero encima de que comes y duermes aquí?

¡Vamos anda! Lo que tienes que hacer es dejar de jugar y ponerte a trabajar que es lo que interesa.

¡Vamos!

!Joy, qué tía más roñosa!

¿Antonio?... Ya se ha ido.

¿A qué hora vas a venir?

Es muy tarde. Estará aquí el chico.

De acuerdo. Le diré que no vuelva hasta las doce.

Vale, vale. Hasta ahora.

No tardes, por favor.

Al que me tira se la doy.

Hola, Lupas.

Jo macho. Ya era hora. ¿Qué te ha pasa'o?

Nada.

¿Sigues cabreado todavía o qué?

No.

Ah, bueno, porque si no tienes doble trabajo: cabrearte y descabrearte.

Anda, toma. Sal y coloca esto en el confesionario.

Pero date prisa que tenemos que abrir la iglesia y está a punto de venir don Jacinto.

Y si no quiero, ¿qué pasa?

-¿Cómo que no? ¿Qué te juegas a que te la ganas? -¿Me vas a pegar?

No. Pero te hago un chantaje como una casa. Le digo a don Jacinto que lo has preparado tú todo

y te jorobo la vida. ¿Entendido?

¡Cerdo asqueroso!

Hoy la cosa es 4 grana, peligrosa para todos los públicos.

-A ver si va a ser como lo del otro día. -¿No será el timo de la estampita, no?

Venga.

-Venga, no os hagáis el longui y soltar la pasta. -¿Cuánto hay que pagar?

-Un duro. -¿Un duro? -Un duro.

-Sí. -Buenoo. -¿Qué te parece?

-Aquí está. -Oye guapo, ¿y tú no pagas, eh?

-Este es socio mío. -Ese lo que tiene es mucha cara.

-¡Calla! -Listo.

-Pues como sea un rollo me devuelves el dinero. -Cállate de una vez.

Callaros.

-Ave María Purísima. -Sin pecado concebida.

Hace mucho tiempo que no me confieso.

Oye, ¿esto no estará también cortado, como en las películas?

A ver si también va a haber aquí censura.

Nooo. Esto es mejor que "El último tango" ese.

Me acuso de haber pecado gravemente contra la pureza.

Pero, ¿has llegado al final, hija?

Sí padre. Ha sido con mi amante.

¡Que tía!

Lo hemos hecho muchas veces.

La primera vez...

Esto si que se está poniendo al rojo.

¿No te lo decía yo?

dije no padre.

Pero, ¿qué pasa?

-Pe... pero bueno, ¿es que lo vas a cortar ahora? -Que tenéis que poner una peseta más cada uno.

Si no, se acabó el carbón.

-Pero eso es un robo. -Lo siento, esto son lentejas, si quieres las tomas

y si no, ya sabes.

Bueno, toma. Venga ponlo ya.

Bueno, ahí va.

luego nos fuimos en el coche suyo.

Se paró en la cuneta, y echó los asientos para atrás.

¡Vaya por Dios! ¿Cuántas veces lo hicisteis?

Muchas.

¿No te das cuenta de que por un instante de placer...

Jolín, que tía.

Desde luego el tío le está sacando partido al cochecito, ¿eh?

Como que hoy en día el que no tiene coche no se come una rosca.

Callaros, coño, que nos perdemos lo mejor.

el otro día se echó sobre mí me fue desnudando mientras me besaba por todas partes

Macho, yo no puedo aguantar más. Ponlo otra vez desde el principio.

-Yo también estoy a cien. -Toma, y yo. -Y yo.

Venga, vale.

Toma macho, la mitad del botín.

No, no quiero ese dinero.

Pues peor para ti. Mira que eres gili.

Venga hombre, ponlo ya.

Sí, ya voy.

Uf, como estoy...

Lupas.

¡Qué susto! Creí que era don Jacinto.

-Está ahí la chica'el Mini. -¿Qué?

La que grabamos el otro día. Y creo que se va a confesar.

-Pues vamos a verla. -Vamos.

Mírala. Esa es.

Jobar, macho. ¡Cómo está!

Venga, tú disimula.

¡Fu! ¡Está divina!

A ver si se va a confesar.

Yo creo que sí.

¡Voy a enchufar!

Ya está listo.

Me parece que ya va.

Macho, que se va sin confesar.

Vamos a seguirla, rápido.

Mira el pelo tan bonito que tiene.

Pues el culo tampoco es manco.

Menos mal que me he traído las gafas de ver.

Ojalá venga lleno el autobús.

Anímate, vamos.

Vente pa'ca.

¿Yo?

Sí, venga.

Ten cuida'o, burro. No te vayas a pasar.

Que rica está.

A mí también me gusta mucho.

Estará esperando al maromo.

A lo mejor le ha da'o plantón.

Um, no caerá esa breva.

Esa no se va sin enseñarme las bragas.

No seas bestia, Lupas. Aquí hay mucha gente y nos pueden ver.

De eso nada, Tovarich.

Allá tú.

Ya verás.

Lleva unas bragas blancas de las modernas que pa'que te voy a contar.

Macho, que se va.

Ya está ahí el cabrón del Mini.

Desgracia'o. Como se va a poner el hijo de su madre.

¿Les seguimos?

Bueno. Vamos.

Estados Unidos tiene muchas facetas. He aquí algunas de ellas.

Te has fija'o Curro. ¡Vaya tío, que lote se está pegando!

Es un pulpo. No descansa.

¿Te quie's callar?

A 220 km al norte de San Francisco una quieta ciudad californiana, Red Bluff

Oye macho, desde aquí no vemos ni torta. Vamos a aquella fila y lo veremos mejor.

Bueno, vamos.

Déjame.

Toma, tenme las gafas.

...de hoy viene de los días en que los vaqueros arreaban ganado

recorriendo centenares de km para venderlo en los mercados de la frontera.

No seas guarro Lupas.

Pero bueno es que vas a empezar otra vez.

-Si es que te vas a meter... -Calla coño, no me entretengas ahora.

los más destacados jinetes, artistas del lazo y domadores de reses

acuden a competir por premios en efectivo.

¡Bah! Ese tío es marica.

O te la cascas o te vas.

¡Perdóname Virgen, le he dado a la mano! Ha sido sin querer, te lo juro.

No me he podido aguantar.

Todos los niños lo hacen y yo ya soy un hombre, así que no te cabrees conmigo, por favor.

Haré lo posible para no hacerlo más pero... no puedo prometerte nada.

Perdóname. Adiós.

¿Qué hacéis aquí, macho?

El Lupas ha dicho que vengamos. Que viene a confesarse la tía del Mini.

Ese tío es idiota.

Y tú un egoísta. Todo lo quieres para ti.

Anda sí que el otro día os disteis el filete y os han visto. Mucha jeta.

¡Jesús!

Buenos días, padre.

Vístete rápidamente, que es muy tarde.

Y tú Lupas. Coge el dinero que hay en el cepillo y guárdalo en mi cajón.

Enseguida, padre.

-¡Chsst! -¡Eh!

-¡Psst, Lupas! -¿Que quieres?

Bueno, ¿qué pasa? Que está ahí to'a la panda.

Ya lo sé. Vamos a seguir todos a la del Mini.

Eso será si viene, ¿no?

Jolín, pues tendrá que venir, ¿no?

Vamos chicos. Ya está bien de cháchara, que os pasáis el día dándole a la alpargata.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

La gracia de Nuestro Señor Jesucristo,

el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo esté con todos vosotros.

Y esa no será la del Mini, ¿no?

No jorobes.

Ah bueno, creí...

Hermanos, antes de celebrar los sagrados misterios

reconozcamos nuestros pecados.

Podéis sentaros.

Oye macho, ¿qué hacemos?

-Pues vamos a preguntar. -Vale. Venga.

-Oye Lupas. Lupas. -¿Qué pasa?

¿Quieres decir para qué nos has hecho venir?

Y yo que sé. El que quiera peces ya sabes...

Es que llevamos aquí más de una hora. Joé. Y todavía sin comernos una rosca.

-Es que yo... -Esa es.

¡Ahí va!

por mi cruz, por mi gran cruz, por eso ruego a Santa María siempre virgen

a los ángeles, a los santos y a los propios hermanos

que intercedáis por mí ante Dios Nuestro Señor.

Hoy seguro que se confiesa.

Está un rato buena.

-Venga que voy a enchufar -Vale.

perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

-Está casado hija. -Sí, pero me quiere.

Y dice él que se va a separar.

Doble pecado hija, vas a destruir un hogar.

Yo también tengo derecho a tener el mío, padre.

Cásate con un chico que te vaya a ti.

Yo le quiero a él.

Bueno hija, calla, calla. ¿Cuántas veces lo has hecho?

No lo sé, pero sé que no vendré más a confesar.

Estoy estafando a Dios. No tengo ningún propósito de enmienda.

Acabarás en el barro. Reza en penitencia dos credos y...

No se moleste, padre. No volveré más.

Adiós, padre.

Abajo, chavales.

Venga, suelta la pasta.

Lupas, no tengo más dinero.

-Toma. -Vale, ¿alguno más?

-Tenga jefe. -Vale.

Venid, venid por aquí. Vamos.

-Aquí es donde trabaja la chavala. -Es ahí.

Fijaros que cacho portero.

Buenas noches.

Vamos a entrar, macho.

Estás loco. Ahí debe costar un güevo la entrada.

Jo, Lupas, toda la vida vas a ser un caga'o.

¿Yo un caga'o? Vamos a verlo, hombre.

Yo también quiero entrar, macho.

Tú quédate aquí y aprendes, qué falta te hace.

De eso nada. ¿Y tú qué, no tienes que aprender?

Los pequeños también tenemos derecho.

De eso nada. O todos moros o todos cristianos.

¡Nos ha fastidia'o!

¿Por qué no hacemos una apuesta?

¿Qué apuesta?

Vamos a entrar de uno en uno. A todos no nos van a dejar a la vez.

-Eso sí. -El que más tarde en salir es el que gana. ¿Vale?

-Vale. -Vale.

-Bueno. Voy empezando, ¿eh? -Sí.

¡Eh! ¿Dónde vas?

Vamos, fuera.

Un poco más de educación, ¿no?

¿Qué te has creído que es esto, niño? ¿La catequesis o el Frente de Juventudes?

¿Y quién se cree que soy yo? ¡No te giba el tío este!

-Anda a tomar el biberón por ahí. -El biberón que se lo tome su...

Te voy a...

¡Qué corte!

¿De qué os reís?

Macho, te han echado a coces, ¿eh?

Y tú qué, gilipollas.

¿A quién le toca ahora?

A mí.

Ya veréis ahora lo que hace el listo.

¡Eh!

¡Que suerte!

Oye, mira que tío. Parece que se ha cola'o.

-Ay, ay, ay. -¿A dónde ibas tú?

-Ay, ay, ay. -Largo de aquí.

¡Tío bestia!

Ese portero es mejor que Iríbar, ¿eh?

Porque no quiero dar un escándalo, que si no...

Anda macho, no te enrolles.

Ahora te toca a ti. A ver como te portas, macho.

Sí, claro. A mí cuando ya la habéis cagado todos vosotros, ¿no?

¿No querías entrar antes?

Entra ahora. ¿A qué no te atreves?

-¿Qué no? -No.

Ahora veréis.

-Sí, anda. -Venga.

-Oye, esa es la del Mini. -Que chavala, como está. Vaya tetas que lleva.

¡Que bestia!

Venga hombre, venga.

-Buenas noches, señoritas. -Sí.

¿Puedo hablarlas un momento?

Claro.

Verán, ahí enfrente están unos amigos...

No miren por favor.

Pero, ¿qué quieres?

Verán, unos chicos del barrio...

-¿Quiénes? -Pero no miren, disimulen.

Pero bueno, ¿qué pasa?

Es que... hemos hecho una apuesta.

Hemos quedado en que el que tarde más en salir de ahí dentro es el más macho.

Yo sé que soy menos macho que ellos, pero... quiero quedar por encima

para que no se rían de mí, ¿comprenden?

Si ustedes hicieran el favor de entrarme, aunque solo sea un momentito...

Bueno, entra con nosotras.

Pedro, ahora mismo le sacamos.

Vale.

-Si ha liga'o. -Jolín, que tío, y parecía tonto.

-Aquí el más tonto triunfa. -Que potra. -Esto no hay Dios que lo entienda.

-¿Cómo te llamas? -Curro.

Es un nombre muy bonito.

Yo me llamo Cristina, y mi amiga Carla.

Mucho gusto.

Hola, majete.

¿Cuántos años tienes?

Catorce. Lo que pasa es que estoy un poco canijo.

Bah, no hombre. No estás mal del todo. Tienes una cara muy graciosa con tantas pecas.

¿Quieres ver esto?

Hola.

Mira, te lo voy a enseñar todo, para que luego les des envidia a tus amigos.

-Y después te vas, ¿vale? -Vale.

Espera aquí un momento. Enseguida vuelvo.

Oye. ¿Yo no te conozco de algo?

No creo. ¿Usted trabaja aquí?

Bueno. Yo trabajo de enfermera en el Hospital Clínico.

Pero algunas veces vengo aquí a bailar y me saco unas pesetas.

Venga animaros, vamos a bailar.

Ahora voy.

¿Y le pagan solamente por bailar?

Claro.

Eso no te lo crees ni tú.

Bueno, Curro. Como verás esto no es lo que tú pensabas.

Yo no había pensado nada malo. Me gustaría quedarme un ratito más.

Tengo 80 pesetas. ¿Puedo invitarla?

Déjalo. Te invito yo.

Bueno.

Javier, pon dos cocacolas.

La mía con ginebra, si puede ser.

Claro que puede ser.

No le eches mucha ginebra.

Y tú, ¿estudias o trabajas?

Estoy trabajando.

¿En dónde?

Trabajo en... Bueno... trabajo de... de lavacoches en una gasolinera.

Toma vamos a brindar.

Lleva ya un cuarto de hora.

¿Pero que le habrá dicho a la tía pa' que se lo lleve pa'dentro?

A lo mejor se está dando el filete.

Menos mal que el Curro no tiene coche.

Nos vamos a tener que ir.

Lo que podemos hacer es decirle mañana que nosotros entramos en otro cabaret.

Sí, vale, si no vamos a hacer el ridi.

Vale. Una noche mala la tiene cualaquiera, ¿no?

¡Gorila!

¡Fuera de aquí, gamberros!

Venga chico, bebe. Los hombres se miden por lo que beben. Y tú ya eres un hombrecito.

No bebas mucho, que te vas a marear.

Toma, fuma.

Que va. Otra cosa no, pero beber he bebido todo lo que se puede beber, ¡y tan pancho!

-Ja, ja, ja, ja. -Dame.

¡Cristina, tu turno!

Ya voy.

Curro, tengo que animar a la gente. Espera aquí y no bebas más.

¿Nos acercamos? ¡Vamos!

Jo, está divina, está mejor que las de las revistas.

-¡Um! -¡Chico! Pero que te pasa.

Vamos, hombre, que no se diga. Venga.

-Echarme una mano. -Ya la has cogido, chaval.

Ja, ja, ja, ja. Pobre chico, se creen unos hombrecitos y...

¡La tiene pequeñita el niño!

Javier, eres un cachondo mental.

-¿Y el niño? -Tiene una trompa que no se lame.

Hace un rato que fue al servicio y todavía no ha salido.

¡A ver si le ha pasado algo!

A mí como si le operan.

Yo voy a ver que tiene. ¿Me acompañas?

Bueno.

-¡Curro, estás ahí! -Abre... Curro. Abre.

-¿Qué le pasará? -Yo que sé.

¡Abre!

¡Jolín! Está sin sentido.

Vamos, chico. Despierta.

Échame una mano, Carla.

Sujétale bien.

Anda, que está pa'l arrastre.

Antonio, ayúdanos.

Vale, voy.

Anda, llévale al coche.

Ya trincó la tajá' el niño.

¿Qué pasa?

Abre la puerta Pedro, que este está tieso.

Tendréis que llevarle a vuestro piso. No vais a dejarle en la calle.

-Pobrecito. -Tú siempre tan maternal.

Lo que hace falta es que no nos detengan por corrupción de menores.

Espera, voy a encender la luz

Ayúdame.

Jolín, como pesa este niño. Cuando tenga 20 años no me gustaría tenerlo de cliente.

-¿Lo ponemos en...? -En el sofá no.

¿Qué quieres? ¿Que me lo llene de vomitona? Mételo en tu cama si quieres.

Está bien, pero tú has tenido la culpa.

La culpa la has tenido tú por haberle dejado entrar.

Si no le hubieras dejado beber tanto.

A lo mejor ha casca'o.

No creo.

Respira estupendamente.

Pues entonces, échale agua por la cara. Que se despierte y que se vaya a su casita.

A ver si nos va a dar la noche el niño.

Mujer, yo creo que deberíamos dejarle dormir aquí por esta noche.

Bueno, como tú quieras.

Es simpático, ¿verdad?

A mí no me gustan los pelirrojos. Parece que están oxida'os.

¿Dónde tienes la crema desmaquilladora?

Ahí, en el cajón.

¿Qué, te vas a acostar con él?

¡Qué imbécil eres, hija!

¿Por qué? ¿No dices que te hace tanta gracia? Además, el chico ya está para hacerle un favor.

No sé porque lo tienes que ensuciar siempre todo.

¿Es que acaso nosotras podemos tener algo limpio?

Además, tú con ir luego a la iglesia y confesarte, lo tienes todo arreglado.

¡Ay, hija! No se te va el escapulario ni con polvorones. ¡Hasta mañana!

Buenas noches.

Curro, Curro, ¡despierta!

¿Dónde estoy?

En mi casa. ¿No te acuerdas de mí?

Sí claro.

Anda, que menuda borrachera tenías anoche.

Es que esos cubalibres no son como los que hacemos el Lupas y yo.

Lo que pasa es que bebiste mucho.

Anda, vístete y márchate a tu casa. Que tus padres estarán intranquilos.

¿Qué te pasa, Curro? ¿Por qué estás tan triste?

No tengo casa.

¿Que no tienes casa?

Bueno, como si no la tuviera.

¿Y tus padres?

No tengo padres.

Murieron en un accidente. No llegué a conocerlos.

¿Y dónde vives ahora?

Con un tío mío, pero es viajante y siempre está fuera. La tía Juana no me quiere nada.

Me da de comer de misericordia y...

¿Y qué?

Pues que... que le pone los cuernos con otro hombre.

Sí te quiere, lo que pasa es que...

No, no me quiere. Nunca me da besos ni nada.

No le importa si llego tarde o temprano, pero bueno, es igual. Ya me voy.

Bueno Curro. Me alegro mucho de haberte conocido.

Ya nos harás una visita, ¿no? ¿Esperas un momento?

Sí.

Gracias.

¿Por qué?

Por dejarme dormir con usté'.

Es que no sabía donde llevarte.

Ya, pero es usté' muy buena a pesar de todo.

No me llames de usté'. Pero ¿a pesar de qué?

Nada. Perdóname, soy un cerdo.

¿Por qué dices eso?

Te he mentido. No trabajo en una gasolinera. Soy el monaguillo de la parroquia de Santa Aurora.

Anda claro, con razón a mí me sonaba tu cara.

Lo sé todo. Y el Lupas, y los demás.

¿Y qué sabéis?

Es que pusimos un magnetofón en el confesionario, y sabemos todo lo del hombre ese del Mini.

¿Qué dices?

Sí, que está liado contigo, y que se va a divorciar, y eso.

Pero ¿cómo has podido hacer una cosa así?

Fue el Lupas, de verdad, yo no quería.

Y las cintas, ¿dónde están?

Las tiene el Lupas, pero yo te las traigo si quieres.

Es lo menos que puedes hacer, ¿no?

Sí. Mañana te las traigo, si quieres. ¿Vale?

Bueno, pero por favor, no se lo digas a nadie.

Te lo juro. Perdón.

Vale.

Bueno, me voy ya.

Hasta mañana, perdona y gracias.

Estás perdonado, Curro.

¡Qué guapa eres! Y yo que cabrón y que tío más cerdo.

Hasta mañana, Currillo.

Adiós.

Date prisa, Curro, que tenemos que avisar a toda la panda.

Por favor, no cuentes nada de esto a los demás. Es un secreto entre tú y yo.

No te preocupes.

-Pero, ¿de verdad, Lupas? -Qué sí hombre.

Soy una tumba, ¿no?

Y la otra fulana, ¿cómo se llama?

Creo que se llama Carla.

Cristina es una gogó.

¿Una qué?

Una gogó. Baila y cobra por eso.

Eeh, ¿y por qué no me cuentas ahora una del oeste? ¿A ver si me la creo?

Bueno, si no te lo crees peor pa' ti. A lo mejor es una fulana, pero a mí me encanta.

Toma, a ti, a mí, a cualquiera.

¿Y os acostastéis para terminar la novela, eh?

Claro que nos acostamos, pero como la gente normal. Decentemente.

O sea, que no hicisteis nada.

-Nada. -Uh.

Tú eres tonto, muchacho.

Bueno, ¿y el del Mini?

No durmió con ella. Está casado. Ya has oído la cinta.

¿Y esa es una gogó? Esa es un furcia como una catedral.

-¿Y qué? ¿Nada de nada? -Nada.

Jo, lo que me faltaba por oír. Yo creo que te patina el embrague.

Esta noche he quedado con ella para llevarle las cintas.

¡Tú eres gilipollas!

Si es que se ha portado muy bien conmigo.

Pues de cintitas nada, macho. ¿Te enteras?

Si las quieres ya me puedes ir soltando 500 cucas.

Pero, ¿me vas a hacer chantaje a mí?

Lo siento, macho, pero la vida está muy achuchá'.

Ahora vienen los demás y se las voy a poner otra vez. A ti te toca la mitá'. ¿Las quieres o no?

No.

Pues peor para ti.

Eres un cerdo.

¡Olvídame!

¡Cochinilla, Koyak, venid!

¿Qué pasa?

¿Qué haces ahí? ¿Robando? Lo que te faltaba. Eres un sinvergüenza y un ladrón.

Perdona tía, solo son 500 pesetas. Pensaba devolvértelas cuando las cobrase.

-Pero te das cuenta. -Sí.

Ese es el agradecimiento que tienes por haberte recogido y tenerte aquí.

No volverá a pasar, te lo juro.

Desde luego, ¡y no volverá a pasar porque ahora mismo te vas de casa

-y no vuelves a pisar aquí. -Perdóname tía.

-¿Comprendes? -No volveré a hacerlo.

Venga, acuéstate que mañana tengo que madrugar.

¡Fuera!

Dios se lo pague.

¡Qué tío más roñoso! Y encima querrá ir al cielo el desgracia'o.

Dios se lo pague.

Dios se lo pague.

Dios se lo pague.

Perdona macho, ya te lo devolveré

¿Qué haces ahí, Curro?

Nada, estaba viendo esto.

-¿Este es el...? -Sí, el del Mini.

Pero siéntate y come algo.

Gracias, no me apetece.

Tienes que comer, Curro, no seas crío.

¿Qué tienes, Curro?

Nada, mi tía, que me ha echa'o de casa.

¿Por qué?

Por nada, por hacer la puñeta.

Pero algo habrás hecho, ¿no?

Es que me hacían falta 500 calas.

Y las robaste, ¿no?

Bueno, no del todo.

Porque me cogieron con las manos en la masa.

¿Y te parece bien robar?

Es que el cerdo del Lupas me hizo un chantaje.

¿Qué?

Sí. Me dijo que si no le daba 500 calas, que se las enseñaba a to' dios.

Ah, las cintas. Voy a ponerlas.

Bueno, pero sigue

No hace falta que lo pongas tan bajito, me las sé de memoria.

-echó los asientos para atrás y... -¡Vaya por Dios! ¿Cuántas veces lo hicisteis?

Perdóname otra vez.

No te preocupes, Curro. La culpa la tengo yo. Soy una niña tonta por irme a confesar. Olvídalo.

Lo que puedo hacer es ir a hablar con tu tía para que te perdone.

No, sería peor.

Además, no quiero volver.

Pero, ¿dónde te vas a quedar?

No sé, en el metro, o en un cementerio coches que hay cerca del barrio.

No puedes vivir en la calle, Curro.

Ya me acostumbraré. Trabajaré en otro sitio para ganar más dinero y buscar donde quedarme.

Yo lo único que puedo hacer es que te quedes aquí hasta que encuentres trabajo.

¿Te parece?

Me parece un sueño.

Entonces no se hable más. Te quedarás a dormir en el sofá. Yo suelo llegar tarde y así no te despierto. ¿Vale?

Bueno.

Yo hubiera preferido dormir en la cama con ella. Porque está como un tren.

Pero hombre, menos da una piedra.

Niño, no toques esos que no los tengo repetidos.

Perdone.

Padre, ¿podría adelantarme algo de dinero?

¿Qué dices?

Que necesito dinero. Y que si me podría adelantar algo de la paga, aunque solo fueran mil pesetas.

Lo siento hijo, pero la cosa está fatal.

Llevamos este mes dos multas por homilías y la gente está más tiesa que la mojama.

Tú lo sabes bien, que para eso eres el que pasas la bandeja, ¿no?

Sí, padre.

Gracias.

Jolín, otra vez el pesado de Moisés.

¿Qué te pasa, Curro?

Nada.

¿Para qué querías el dinero? Es para ella, ¿no?

No. Es que me he ido de casa. Me ha echa'o la furcia de mi tía.

¿Y dónde vives ahora?

Con Cristina.

Tenía yo razón. Encima te va a sacar la pasta.

Que no hombre, que no. Es para la comida y para buscar un sitio donde quedarme.

Pues chuléala. Ahora que tienes un chollo ¿lo vas a dejar ir?

No es un chollo. Además yo no soy un gorrón.

Te digo que esa tía tiene pasta. Ganan cantidad.

Haz el favor, Lupas, no me cabrees. Me tienes harto.

Bueno, no te preocupes, Curro. Ya sé que cuando uno se enamora está más ciego que un gato de escayola.

Pero la verdad, ¿tú ya sabes cuál es, no?

Pero no quiero que me la digas.

Pero la sabes.

¡¡SÍÍÍ!!

No te cabrees hombre, soy tu amigo.

Además, estoy aquí para ayudarte.

Mira, tengo 300 pelas. ¿Las quieres?

Gracias Lupas, perdona. Es que a veces me pongo un poco nervioso.

No te preocupes, Curro. Los amigos son para las ocasiones.

Necesito buscar trabajo, y ganar algún dinero.

No sé, si quieres podemos hacer el truco del regalo, ¿vale?

-Vale, macho. -Venga, vamos.

-Buenos días. -Buenos días.

-El Sr. Alonso, ¿vive aquí? -Síí.

Este es un regalo para él de Mantequerías Leonesas.

-Ahh. -¿Quiere firmar?

Sí, como no, encantada.

-Sujétame esto, por favor. -Sí.

-Toma. -Vale, gracias.

-Adiós. -Oiga, un detalle. -La propina.

Ahh, la propina... Toma.

-Gracias, muchas gracias. Adiós. -Adiós.

-¿Te has fija'o? Mira, tres duros. -No está mal.

-¿Llamamos otra vez? -No hombre. Espérate a que se vaya.

Vamos allá.

¿Qué ocurre?

Verá, me parece que ha habido una equivocación. ¿El señor de aquí se llama Alonso Rodríguez?

Nooo, Menéndez.

Es que el regalo era para Don Alonso Rodríguez.

Ah, ya me parecía raro que le regalaran algo a mi marido. Con lo soso que es.

Tomad chicos.

-Perdone y gracias, ¿eh? -De nada. -Adiós. -Adiós.

Ahora vamos al piso de arriba y después al otro y al otro.

-¿Vale? -Vale, macho.

A 15 calas por piso con tres casas tenemos bastante.

¿Y si le doy cien calas?

Que no puede ser.

Mira. La otra vez casi me echan por tu culpa, y yo no estoy dispuesto a jugarme el cargo.

Pero puede entrar y avisar a Cristina.

Hombre, por favor, si es solo un momentito.

Bueno, espera.

Ahí le tienes.

¿Qué haces aquí, Curro?

Quería verte, pero no me dejan entrar.

Ya sabes que lo tienen prohibido, compréndelo.

¿Nos vamos a dar una vuelta? ¿O es que tienes trabajo?

No tengo, pero... es que estaba esperando a Carla, para que me llevara a casa.

Si quieres cogemos un taxi. Mira, tengo dinero.

¿Has vuelto a robar?

No. He vendido algunas cosillas. Esto es para ti. No me gusta ser gorrón.

No, guardátelo. Te hará falta. Además tienes que buscarte una casa pronto

porque... a Carla no le gusta que estés allí.

-Le molesta. -Ya, porque le espanto a los clientes.

Lo entiendo perfectamente, no me gusta molestar, y menos a ti.

Me voy ahora mismo.

No Curro. A mí no me molestas.

Anda no seas crío, vamos a casa. ¡TAXI!

¿No has comido nada en todo el día?

Un bocadillo de calamares, pero no tengo mucha hambre.

Espera, te voy a traer un vaso de leche.

Eso alimenta mucho.

Um. No sé para qué. No me como ni una rosca.

Toma.

¿Por qué... por qué me has mentido, Cristina?

-¿Qué? -Me dijiste que eras enfermera.

-Sí. -No lo eres.

¿Y tú que sabes?

Que no lo eres.

¿Entonces que soy?

No lo sé.

¿Quieres que te lo diga?

No, por favor, Cristina.

Te llaman.

Será para Carla.

¿Sí?

Ah, hola.

No me apetecía esperar a Carla. No sabía que ibas a ir.

No, no me apetece.

No, te he dicho que no me apetece. Estoy en la cama.

Ah sí, ¿es que se ha ido ya tu mujercita?

Ya.

Nada, no me pasa nada.

Es que estoy un poquita harta ya de todo.

Mañana hablaremos.

Está bien, lo que tú quieras, a tus órdenes mi comandante.

Adiós, hasta luego.

Lo siento Curro, pero esta noche no te puedes quedar.

¿Va a venir él?

Sí. Es que ha ido al club y se ha enfadado mucho porque yo no estaba.

Se va a quedar toda la noche contigo.

Creo que sí. ¿Me perdonas?

No tengo nada que perdonarte. Esta no es mi casa.

Toma. Las necesitarás para dormir en algún sitio.

No. Ya estará todo cerrado. Dormiré en la iglesia.

Pues llévatelas por si acaso.

No quiero que estés triste.

No estoy triste.

Ven mañana, si quieres.

¿Para qué, para que esté tu novio otra vez de rodríguez?

Bueno, pues llámame por teléfono.

De acuerdo.

Adiós Currillo.

De Currillo nada, Curro.

Adiós Curro, eres un hombre.

Adiós.

Sí, sí, un hombre. Lo que soy es un cornudo.

Me acuso de haber pecado gravemente contra la pureza.

Pero, ¿has llegado al final, hija?

Sí padre. Ha sido con mi amante

Lo hemos hecho muchas veces.

La primera vez me llevó al cine y allí...

¿Allí?

No, padre. En el cine empezó a acariciarme los pechos.

Sigue, hija, sigue.

Me tocó por todas partes.

Bueno, pero sigue.

Luego nos fuimos en el coche suyo.

Te digo que la mancha de la mora con otra verde se quita.

Sí, pero yo la quiero a ella.

Y yo te digo que todas las mujeres son iguales, ¿te enteras? Iguales.

Si la vas a insultar es mejor que te vayas.

Bueno, bueno, yo no digo nada. A mí me da lo mismo.

Yo lo que creo es que se está cachondeando de ti.

Mucho pan, mucho queso, mucha leche ¿y después qué?

¿Quién se lleva el gato al agua? El cabrón del Mini, ¿no?

No hace falta que me lo recuerdes.

Pero si es que eres gilipollas.

No ves que es mayor que tú. Búscate una de tu edad. Las hay a patadas.

Sí, pero es que yo la quiero a ella.

Pero ella nunca te hará ni puto caso. Está frita por el tío ese. ¿O es que no lo ves?

Es un cerdo. Además creo que no se está portando bien con ella.

¿Por qué?

No sé. Solo está con ella cuando la mujer está fuera. ¡La tiene que tener un miedo a la mujer!

¿Por qué no le hacemos un chantaje?

¿Cómo?

Pues le mandamos la cinta a la mujer, ¡y allá ellos!

Ya macho, pero es que ya no tenemos las cintas. Se las di a ella y las rompió.

Ves como eres gilipollas.

Además, yo no haría una cosa como esa.

Pues algo habrá que pensar. No vamos a estar aquí de brazos cruza'os.

Venga, que se te ocurre.

Venga, coge las pelas.

¿Qué te ha dicho?

¿Qué te ha dicho?

Está muy triste, me ha dicho que vaya.

¿Ahora mismo?

Eso ha dicho.

Eso es que se ha pelea'o con el maromo.

¿A qué esperas? Vete pa'llá.

Pero, ¿qué es lo que vas a hacer tú?

Toma, quedarme. No querrás que vaya allí de mamporrero, ¿no?

Luego te veo, ¿no Lupas?

-Vale. -Hasta luego.

Hola.

Ah, hola Curro. Pasa y cierra. Acabo enseguida.

Voy a ducharme. Ahora mismo salgo.

Vale.

¿Adónde vas?

¡Déjame, por lo menos podías tener la delicadeza de no llamarla cuando estás conmigo!

¡Clara, por favor, no es el momento!

Y ¿por qué no?

¿Escoges tú el momento para engañarme?

¡Mamá!

Quedaos ahí, no os mováis.

¡Clara, Clara!

¡Mamá, mamá!

-Déjame que te explique. -No tienes nada que explicarme.

¡Vete con esa mujer! Corre con ella. ¿No las has llamado?

¿Qué pasa? ¿Ocurre algo?

Cariño, cálmate. Déjame explicarte.

Eres un cerdo ¡Déjame!

¿Vas a escucharme? Estaba llamando a un hotel

Reservaba habitaciones para que vayamos a pasar unos días fuera.

-¿Eso es verdad? -¿No me crees?

Nada ha cambiado, Isabel. Te lo aseguro.

Pero... todo son problemas con la familia.

¿Qué te pasa Cristina?

Nada Curro, no te preocupes.

Yo también soy una mujer, Juan.

Y tengo derecho a ser feliz.

Podría darte un hogar

hijos...

-Yo no hice las leyes. -No me hables ahora de leyes.

Yo te quiero, Juan.

¿No lo comprendes?

Perdona.

-Te quiero. -Sí Isabel.

Sí, de acuerdo.

Muy bien.

¿Y por qué no le mandas a la mierda?

No lo sé. Es lo que se merece. Pero no puedo hacerlo.

¿Por qué?

No sé. Será porque le quiero.

¿Y tiene hijos él?

Sí. Tiene cuatro.

¿Y los va a dejar?

Eso ha dicho. Pero nunca lo hace.

Llevamos así un año.

¿Y qué vas a hacer?

No lo sé.

Creo que me voy a matar.

No digas eso, Cristina. Por favor. Si te puedo ayudar en algo.

No te preocupes, Curro. Esto lo tengo que solucionar yo sola.

Anda, vámonos a casa.

¿Puedo dormir contigo?

Bueno.

Ya está aquí la mujer, ¿no?

Sí.

Me alegro.

Te lo ruego, no hablemos más de esto.

De acuerdo.

¿Quién es?

Soy yo, Cristina.

Pasa, Curro.

Arturo ha venido esta tarde a buscarte y ha estado en el club.

Tiene un cabreo de mucho cuida'o.

Ahí encima tienes una carta de él.

-Venga... -Ya voy cariño.

Curro, ven un momento.

¿Qué quieres?

Acércate.

¿Puedes hacerme un favor?

Claro.

Te marco un número de teléfono. Si sale un hombre me lo pasas.

Y si sale una mujer pon voz de hombre y le dices que se ponga su marido, que es muy urgente.

Ya. No me hace mucha gracia, ¿sabes? Pero si tú me lo pides...

Por favor, Curro.

Trae.

¿Cómo se llama él?

Arturo Benegas.

Óigame por favor, ¿se puede poner don Arturo Benegas?

¡Es muy urgente! Gracias.

Ya viene. Toma.

Gracias.

Arturo, soy yo.

No he podido llamar antes.

¡Ja, ya estamos otra vez con Eduardo!

¿Qué pasa? Que está cerca y estás disimulando, ¿no?

Vale.

¿Has cambiado ya la clavija?

Sí, por eso te llamo. No entiendo nada.

Te digo que no tengo ningún amante.

Y yo que sé quién será. A lo mejor es una broma.

Pero ¿qué pasa? ¿Qué quieres terminar de una vez o qué?

A mí me ha sorprendido tanto como a ti.

¿Nos vemos mañana?

Ya, tienes que cenar en tu casa, ¿no?

Bueno, está bien. Estoy acostumbrada, no te preocupes.

Vale, iremos al cine, ¿no? Como los colegiales.

Ya, adiós.

¿Qué es lo que te pasa ahora, Cristina?

Nada, Curro, que estoy harta.

Es por culpa de él, ¿no?

¿Te ha reñido?

Le han mandado un anónimo. Y le han pinchado las cuatro ruedas del coche.

Se cree que tengo un amante. No se fía de mí.

¡Es un cerdo! ¡No le trago!

No sé por qué le tienes que querer tanto.

Y yo tampoco.

¿Va a venir mañana?

No. Tiene que cenar en su casa, con su mujercita.

¿Puedo dormir yo aquí entonces?

Claro, pero tendrás que buscarte un sitio pronto.

Si quieres me voy ahora.

No. Acuéstate en el sofá, que es muy tarde.

Que descanses.

Gracias.

Hasta mañana.

Buenas noches, Curro.

Buenas noches.

Curro, vete. Déjame sola.

¿Por qué lloras, Cristina?

No lo sé. Estoy un poco nerviosa.

Ya sé que soy un niño y... y que no te gusto nada

pero me gustaría servirte de algo.

Gracias, Curro. Eres muy bueno, me estás ayudando mucho.

¿Puedo acompañarte un rato?

Bueno.

¿Puedo meterme dentro?

Como quieras.

Tengo que decirte una cosa muy importante, Cristina.

No me digas nada, por favor.

Me gustaría... que se muriera el tío ese. ¿Sabes por qué?

No seas tonto, Curro.

Porque te quiero mucho.

Curro, si vas a empezar a decir tonterías te vas.

No son tonterías. Al principio lo único que quería era meterte mano y eso.

Porque estás muy buena, esa es la verdad.

Pero ya no. Es algo mucho más grande. ¿No lo comprendes?

Curro, vete a tu habitación.

No. Tengo que descargar todo lo que siento aquí dentro.

Mañana me lo cuentas.

No. Tiene que ser hoy. Mañana a lo mejor no me atrevo.

Está bien. Acaba de una vez.

Al principio...

cuando oí lo de la confesión... me dio la curiosidad...

y como sabía que tragabas, quería...

Ya me lo has dicho. Meterme mano.

Creías que era una fulana.

No me creí lo de que eras enfermera.

Y ahora que piensas, ¿qué soy una fulana?

No, yo no pienso nada. No quiero pensar porque lo paso muy mal.

Pues te lo voy a contar yo.

Era una fulana, como lo oyes, y ese cabrón, como tú le llamas,

me sacó del vicio. Y me colocó en ese club donde trabajo de gogó, solo de gogó, ¿comprendes?

No me importa, no me importa lo que eras. No quiero que me lo cuentes.

Pero yo sí quiero contártelo. Quiero descargarlo todo, igual que tú.

¿Quieres saber cómo empezó todo?

No, por favor, Cristina.

Empecé como modelo de fotos.

Después un periodista se acostó conmigo todo lo que quiso.

Y luego me dejó. Conocí a Carla en un gimnasio-sauna donde se hacían toda clase de masajes.

¿Entiendes? Era una auténtica fulana. Hasta que le conocí a él.

Él me sacó de allí y no he vuelto a ser lo que fui gracias a él.

Sí, gracias a él. Pero bien caro que se está cobrando el favor.

Calla, por favor.

No dices más que majaderías.

Perdona Cristina.

¿Puedo quedarme aquí?

No.

Te juro que no te meteré mano. Solo quiero dormir y... y estar cerca de ti.

Haz lo que quieras.

Buenas noches.

Buenas noches.

¿Por qué me lo has contado? ¿Por qué?

Te quiero. Te quiero. Te quiero.

Joba, le está echando una bronca que no veas.

-Voy a entrar y le voy a partir la cara. -Tú que le vas a partir a nadie.

Ahora le vamos a pinchar las ruedas. Y después le vamos a llamar desde el teléfono del bar de enfrente.

-Vale. -Venga.

Espera.

Toma. Mete este sostén por la rendija del cristal.

¿Qué miras ahora?

Este es muy grande.

¡Qué más da! El caso es que lo vea la mujer y se arme el follón.

Venga hombre. Mételo ya.

Pero bueno, ¿se puede saber qué es lo que haces?

El sostén, que no puedo meterlo.

No seas animal y mételo por debajo.

Voy a intentarlo.

Bien.

Pero ¿qué haces? Si ???? de idiota.

¿Ves? Si es que no te fijas.

Ya está.

Disimula.

Venga tú, date prisa.

Calla.

¿Restaurante Sami?

Por favor, ¿puede avisar a don Arturo Benegas? Gracias.

Ya viene.

¿Quieres que me ponga yo?

No, déjamelo a mí. Le tengo muchas ganas.

¿Es usté' el hijo de puta de Arturo Benegas? Pues le voy a decir un versito, hombre.

Don Arturo Benegas no va a ganar para ruedas porque ya tiene el coche en el suelo

y la próxima vez el pinchazo se lo vamos a dar en el culo.

¡Deje en paz a Cristina, cacho mamón!

Nada macho. Le he deja'o tieso. Ni me ha contesta'o.

-Vamos a celebrarlo, ¿eh? -Vale.

Te invito.

¡Madre mía! ¡La que se va a armar!

Dos cañas, por favor.

Mira ya sale.

Ahí va, Cristina también.

Joder, que cabreo.

Le ha da'o la neura.

¡Que cachondeo, macho!

¡Que le zurzan!

¡Ahí va! Y encima el cabrito la toma con ella.

Ese es un bestia. Oye, igual la sacude.

¡Que desgracia'o!

-Es un ???? -¡Lo ves!

Mira, se va.

Me voy con ella.

Adonde vas, chala'o. No ves que ahora está cabreada. Sería peor.

Tú hazme caso a mí, que te voy a poner en órbita. ¡Ya verás!

¡A ver jefe, esas cervezas!

Cristina.

¿No hay nadie?

Se ha muerto.

Se ha muerto.

Se ha muerto.

Por favor, Lupas, ayúdame.

Estoy aquí, en la cabina que hay en la carretera, cerca de la casa de Cristina.

Hasta ahora.

Curro.

Curro.

¿Qué ha pasa'o?

No lo sé. A lo mejor se ha muerto.

¿Y qué hacemos? No vamos a ir de clínica en clínica, preguntando.

No sé que hacer.

Pues si quieres, aviso a la panda y le pegamos una paliza al tío que le dejamos balda'o.

No servirá para nada. Además, no quiero que se enteren los otros.

Pues si ha muerto, habrá que ir al depósito de cadáveres a preguntar.

¿Y dónde está eso?

No sé. La verdad es que solo lo he visto en las películas.

¿Y por qué sabes tú que se ha suicida'o?

Porque había pastillas encima de la mesa y la foto de él estaba rota.

¡Bah! No te preocupes por esas pastillas. Será antibabys.

Ahora, lo que tenemos que hacer es ir a su casa.

Si ella se ha suicida'o habrá deja'o algo escrito. Todos lo hacen.

Hala, venga. Vamos.

Y no llores más, que pareces marica.

Ahí va, ese es el coche de Carla.

Pero bueno, no habías dicho que estaba con ella.

Eso me dijo el portero.

Entonces no ha pasa'o nada. Y a mí me has da'o la noche.

Perdona Lupas.

No te preocupes.

¿Vas a subir?

No sé que hacer.

El del Mini no está.

Tenía que cenar esta noche con su mujer. Además después de lo de esta mañana habrán termina'o.

Entonces a que esperas, contreras. Tienes el campo libre. Sube de una vez.

Llevarás la medalla del amor, ¿no?

-Sí. -Bueno, me voy. Tú sube.

-Gracias Lupas. -Adiós. -Adiós.

Ya va.

¡Ya va!

Gracias, Dios mío.

Hola Cristina.

Hombre, Curro. ¡Que sorpresa! Pasa, pasa. La noche es joven.

¿Qué quieres? ¿Champán, whisky o ginebra?

No quiero nada, gracias.

Entonces, ¿no quieres nada?

Ay, Curro.

Anda, baila, baila.

Es que... es que yo no sé.

-Yo te enseño, mira. -No sé, de verdá'.

Cuidado que me tiras.

Currillo.

Pero esto, ¿qué coño es?

Ah, perdona. Este es Curro.

-No es mi novio, ni mi marido, ni mi amante. -¡Suéltame!

Es el que más me ha querido. Con eso tengo bastante.

-Suéltame. -Como dice la copla.

Y tú, ¿cómo decías que te llamabas?

Pepe Feli.

Oohhh. ¡Qué nombre tan divertido. Pepe Félix. ¡Pepe Félix!

Pepe Félix.

Furia, ven aquí.

Pero Curro, ¿qué haces ahí? Ven aquí, hombre, ven, que te hacemos un sitio.

Eres una puta, puta. Eres una puta, puta, puta.

¡Niño!

¡Puta!

¡Oh! ¡La medalla del amor! Hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana.

Es una puta, puta. La odio, la odio.

Ya está bien, Curro, olvídala. Mujeres como esa las hay hasta debajo de las piedras.

Mira.

Todas están mil veces más macizas que ella. ¿Lo ves?

Empápate, que el mundo no se acaba todavía.

Déjame Lupas.

Lo que más me cabrea es que se te haya escapa'o viva.

No me importa nada, nada.

Pues aquí hay algunas que están como para comérselas, ¿no te parece?

Me gustaría morirme.

Anda vete, salmonete.

¿No te irás a suicidar ahora, no?

Sería lo mejor. No puedo dejar de pensar en ella.

Estás chala'o, chico. Pero ¿tú sabes lo que vale una pistola? Además, no te la venden así por la jeta.

Tienes que ser militar. Y a ti todavía te falta tela. Tuma...

Me puedo tirar desde aquí.

Y si no te matas y te quedas gilipollas, ¿qué?

Ha habido gente que se han tira'o y se han queda'o bien jodí'as.

Y después, ¿qué? A Fátima, ¿no? ¡Hala! No seas tonto y quítate esa idea de la cabeza.

Anda, tan macho que te hacías. ¡Tírate si tienes güevos!

Quita el pie de ahí.

No me da la gana.

He dicho que lo quites.

Que no me da la gana.

¡A que lo quitas!

¡A que no!

Que te juegas a que te doy una mascá'.

Suéltame.

¡Curro te...!

Pero eres idiota, ¿o qué?

No ves que lo estoy haciendo por tu bien. Somos amigos.

Déjame en paz.

Venga. No seas tonto. No llores y levántate.

Anda. Vámonos. Nos está esperando don Jacinto.

Y no llores que te vuelvo a sacudir otra vez.

Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos, el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor.

Y el Señor para el cuerpo.

Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará a todos nosotros.

¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?

El que se une al Señor es un espíritu con Él.

Huid de la fornicación.

Cualquier pecado que cometa el hombre

queda fuera de su cuerpo.

pero el que fornica peca en su propio cuerpo.

o es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Te quiero mucho.

Él habita en vuestro cuerpo...

no lo poseéis en propiedad...

por tanto, glorificad a Dios con vuestro cuerpo.

Mis queridos hermanos. El Señor Dios se...

... no conviene que...

le voy a hacer algo como él para que le ayude

¿Queréis saber cómo empezó todo?

Os lo voy a contar.

Quieres saber como empezó todo.

Te lo voy a contar.

Empecé como modelo de fotos.

Me hicieron muchas, de todas clases.

Completamente desnuda.

Y en las posturas más escandalosas.

Luego un periodista se acostó conmigo todo lo que quiso y después me dejó.

Era una auténtica fulana hasta que le conocí a él.

Él me sacó del vicio y me colocó de gogó en el club de un amigo suyo.

Nada más que de gogó.

Gracias a él.

Gracias a él.

Gracias a él.

Gracias a él.

¡Puta!

¡Puta!

¡Puta!

¡Puta!

Pero ¿que haces, Cristina? ¿Todavía estás así?

Hoy no voy a ir al club.

¿Cómo que no vas? Si no vas te echarán para siempre.

Eso es lo que quiero. Que me echen.

Te juro que no te entiendo nada.

Tú estás loca hija. Pero ¿tú sabes lo que dices?

Perfectamente. Ya no se trata del niño ese, oxida'o como tú dices. Se trata de mí.

-No quiero ser una... -Una puta, ¿no?

-Sí. Tú lo has dicho. -Como yo, ¿no?

Tú puedes dejarlo también, si quieres.

¡Ah! A buenas horas Mangas Verdes.

¿Y quién me va a pagar el piso, el coche, la luz, el teléfono, eh?

No te preocupes, Carla, no seré una carga para ti. Mañana me iré.

¿Ah, sí? ¿Y se puede saber en qué convento vas a ingresar?

Porque seguro que te vas a meter monja, ¿no?

No sé. Ya encontraré algún trabajo.

-¿Decente? -Sí. Decente.

Está bien. Mañana, cuando se te pase la trompa, hablaremos.

No estoy trompa.

He dicho que mañana hablaremos.

Buenos días.

Buenos días nos dé Dios.

Oye, ¿tú conoces a Curro?

Sí. Yo soy Lupas, su amigo.

Usté' es Cristina, ¿no?

Ah, tú eres el del magnetofón.

Sí, pero ya no he vuelto a hacerlo más. Perdone.

Bueno. No importa eso ahora. ¿Dónde está Curro?

No lo sé. El cura le echó ayer del trabajo.

Está un poco majara. Por poco se nos cae una boda.

¿Y dónde puedo encontrarle yo ahora?

Pues... no sé porque... Yo ayer le estuve buscando toda la tarde.

Me tiene preocupa'o, el muy imbécil. ¿Sabe? Se quiere matar.

Le tiene usté' frito.

Es que tengo necesidad de encontrarle. Quisiera despedirme de él antes de irme de Madrid.

Es que no tengo ni idea de donde puede estar. Yo creo que vendrá aquí, pero...

¡Puf! Cualquiera sabe.

¿Tienes un papel y un bolígrafo?

Sí, allí tengo uno.

Aquí tiene.

Gracias.

Querido Curro.

Perdóname por el daño que te he causado.

No te lo mereces. Tú solo me has hecho bien.

Me voy. Ahora que ya no te veré puedo decirte una cosa.

Quizá te parezca absurdo, pero creo que te quiero.

A ti solo se te puede querer.

Adiós Curro. Gracias. Cristina.

Por favor, dásela a Curro cuando lo veas.

Eso está hecho.

Adiós.

¡Que ricura! Con razón está pira'o el Curro.

Hola Curro.

Hola.

¿Dónde te habías metido?

Por ahí.

Por fin has vuelto.

He vuelto como cliente.

¿Qué has dicho, Curro?

Que he vuelto como cliente. Tengo el mismo derecho que los demás, ¿no?

¿Crees que tendrás bastante con cinco mil pesetas?

Contesta, ¿a qué esperas?

¿Qué pasa, qué no te gusto?

¡Como eres tan exquisita!

¿O es que te gustan todos? ¿Los viejos también?

Porque alguna vez te tocará hacerlo con algún viejo, o un cojo o algo así, ¿no?

No puedo hacer nada contigo, Curro.

Piénsalo. Son cinco mil pesetas.

Con esto se pueden hacer muchas cosas.

Está bien. Dámelas.

¡Anda, vamos!

No puedo, Curro. No puedo.

Te quiero, Curro, te quiero. No sé por qué pero te quiero.

Curro, te quiero. Te quiero.

Perdona, Cristina, perdona.

Te quiero mucho.

Perdona.

Perdona.

Transcripción al español GGG, junio 2012

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