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Les agradezco.
Si resulto ser el héroe de mi propia historia
o si ese lugar será ocupado por alguien más...
...estos momentos deben de ser mostrados.
Entré en el mundo en The Rookery.
¡Peggotty!
Ya voy. Ya voy.
Como lo prometí. Peggotty se lo prometió, ¿ve?
Ya voy, amor. Sólo deme tres segundos.
Tres segundos es demasiado tiempo.
¡Toallas! ¿Dónde están las toallas?
De acuerdo. ¿Por qué tengo esto?
Estoy entrando en pánico. Estoy completamente en pánico.
Peggotty, yegua tonta.
¡Ahora, Peggotty!
Estaré con usted en 45 segundos, en 45.
¡Peggotty!
Sólo respire. Siga respirando, amor. Volveré en dos respiraciones.
¡Peggotty!
- Sólo trate de fingir que no duele. - Sí que duele.
Lo sé.
Debo empezar mi vida...
...con el comienzo de mi vida.
La señora de David Copperfield, creo.
La señora Trotwood. ¿Ha oído hablar de ella?
Sí.
Sí, creo que he tenido ese placer.
Bueno...
Y ahora la ves.
¿Puedo preguntar por qué The Rookery?
Cuando mi marido compró la casa, le gustaba pensar que habría grajos en ella.
- ¿Y los hay? - ¡No!
Mi difunto hermano está por todas partes.
Llama a una casa The Rookery y toma a novatos en confianza.
Un nombre mejor hubiera sido La Mansión de los Crédulos.
- ¿Esta persona se detendrá, señora? - Ahora, Peggotty.
¿Peggotty? ¿Peggotty? ¿Peggotty?
¿Quieres decir que un ser humano entró en una Iglesia y te llamó Peggotty?
¿Tu madre estornudó cuando te bautizaron?
- Lo siento, ¿cómo se llamaba usted? - Trotwood.
Trotwood. Es gracioso porque pensé que se llamaba
Pot Kettle Black cuando entró,
pero no importa.
Aquí viene. Aquí viene la niña.
- O podría ser... ¡Un niño! - No, no, no. Será una niña.
Segura que es una niña.
Y, te lo ruego, la llamarás Betsey Trotwood Copperfield...
y, yo seré su madrina.
Y, no habrá errores en la vida de esta Betsey Trotwood.
No habrá ninguna trivialidad con sus afectos, la pobrecita.
Bendíceme, pues eres muy joven.
Necesitamos a una enfermera y a un doctor.
- Estamos aquí. - Hola.
- Vamos, amor. - Despacio y con calma.
- Vamos a necesitar toallas. - Tengo muchas toallas.
Ve despacio. Muy bien.
Registro que nací un viernes a la medianoche.
¿Ya está? ¿Se ha acabado?
¡Maravillosas noticias! ¡Fabulosas noticias!
Doctor, dele la noticia a la señora Trotwood.
¿Cómo está ella, doctor?
Ella está tan cómoda como cualquier madre joven podría estarlo.
No, quiero decir, ¿cómo está ella, la bebé? ¿Cómo está ella?
Es un niño, señora. Estoy muy contento de felicitarla.
¿Por qué felicitarme? ¿El niño es el primero de los gemelos
y su hermana está naciendo mientras hablamos?
No. Es sólo un niño.
Es ridículo.
Mírate, bebé Davy.
La cara como un melocotón.
Me gustan mucho los melocotones.
Sí, así es. Sí, así es.
Recuerdo los dedos ásperos de Peggotty,
como un rallador de nuez moscada de bolsillo.
¿Estás sonriendo?
Ya casi está.
Todo me pareció terriblemente alto.
¡A la carga!
¡Toma esto, conejo monstruoso y travieso!
Veo la lápida de mi padre,
...oscurecida por árboles que se doblan unos a otros por el viento,
como gigantes susurrando secretos.
Se pueden encontrar cocodrilos en África, EE.UU. y Australia.
- Qué vegetal tan extraordinario. - No es un vegetal, es un reptil.
No, te digo que un cocodrilo es una papa.
Tiene unas escamas y tienen púas.
Bueno, qué mundo de gamón y espinacas es este.
Puedo recordar fácilmente a la gente de carácter fuerte...
¿Qué dijo Peggotty cuando eras pequeño, eso que te gustó?
- Un mundo de gamón y espinacas. - Esa es buena. Anotaré esa.
¿Recuerdas todo lo que dice ella?
Es difícil de olvidar.
Eso es cierto.
...y tejiendo los recuerdos en la vida que estaba a punto de llevar.
RECUERDO IRME LEJOS
¿Ya has hecho las maletas para el viaje, Peggotty?
Sí, señora.
Aquí.
Siempre debes ir a la mitad, Davy, si quieres ganar ceros y cruces.
El caballero está aquí, señora, con el cabello negro y una manera particular,
el que la acompañó a casa desde la Iglesia el domingo.
Sí, gracias, Peggotty.
- ¿Son estos tus famosos geranios? - En efecto, lo son.
Pasa.
- Zanahoria abajo. - Debes ser el hombre de la casa.
Soy un niño, señor.
Querido chico. Ven, dame la mano.
Bueno, esa es la mano equivocada, ¿no es así, chico?
Davy.
Bueno, tal vez tu manera se ponga de moda.
Eres un chico muy valiente.
Davy, mi patata dulce.
Vamos a llevarte a Yarmouth.
Mi hermano nos llevará allí.
Mira todo ese cielo, Davy.
Eso es demasiado cielo, ¿no? Incluso para un pájaro.
Si el mundo es realmente tan redondo, como mi libro de Geografía dice que es,
¿cómo puede ser esta parte tan plana?
¿No te gusta, Davy?
Hay un grano de arena allí, mira. Eso no es plano.
- Hay un pájaro allí. Eso no es plano. - Una flor allí. Esa no es plana.
Es plano aquí, es plano aquí y es plano allí, ¿de acuerdo?
De acuerdo, tal vez tengas razón. Es un poco plano.
Quizás en el puerto.
Ahí es donde Ham y Emily trabajan.
Son las cuatro. Ya he hecho mi destripamiento.
¿Ya son las cuatro? Estos están listos para salir, sí.
¡Oigan!
Ya está.
Me doy la vuelta por un segundo, Ham, y brotas como un tallo de frijol.
Había olvidado lo fuerte que aprietas, Peggotty.
- Sacarás la médula de mis huesos. - Esa mujer es una trituradora humana.
Señorito Davy, Ham. Ham, el señorito Davy.
- Encantado de conocerte, Ham. - Yo... El señorito Davy.
Igualmente. ¿Te mostramos dónde vivimos?
- ¿Está Emily aquí? - No, son las cuatro. Ella ya...
- Ya ha terminado de destripar. - Sí, ha terminado de destripar.
Davy, arriba. Vamos.
Cuidado con él.
Espera a ver esto.
Ahí es donde todos vivimos, Davy.
- Es increíble. - No es una mansión.
Es un barco volcado por abajo y por arriba.
¡Es el palacio de Aladino!
¡Seremos como arañas, atrapadas bajo una taza de té!
Busca la alegría, ese chico. Y también la encuentra.
Peggotty.
Este lugar es increíble.
Davy, ven a ver esto.
- Y aquí es donde dormirás. - ¿Te gusta, entonces, Davy?
Sí, ¿qué opina, señorito Copperfield?
Creo que este es el dormitorio más deseable que haya visto nunca.
Deseable.
Me encantan tus palabras, Davy.
Peggotty dice que tu madre es una dama.
¡Emily, cuida tus modales! Esta es Emily.
- Hola. - Hola.
¿Ham y Emily son sus hijos?
No, son adoptados. Sus padres se ahogaron.
Ham. ¡No otra boca que alimentar!
Déjenme morir y ser liberada.
Esa es la señora Gummidge. Su marido también se ahogó.
Hay mucho ahogo por aquí.
¿Qué tal esto? No te puedes quejar de un bonito arenque.
Sólo mírala.
Las patatas se quemaron, como las brasas.
Ahí va.
Estas patatas podrían ser mis últimas.
- ¿Puedo salir a la playa, tío? - Bueno, ¿has hecho tu destripamiento?
Sí, ya he hecho mi destripamiento. Terminé a las cuatro.
También hay un destripamiento a las seis.
Los peces no se acaban, ya sabes.
Ham, llevo destripando pescado desde el amanecer.
Necesitas destripar, hasta que esté terminado.
No te preocupes por eso.
Vamos, pero llévate al joven Davy contigo.
Vamos.
Tengan cuidado de no ahogarse.
¿Qué es destripar?
Al menos que quieras manos como las mías, no querrás saberlo.
Vamos.
¿Tu madre es realmente una dama?
Sí, creo que sí.
¿Atiende su correspondencia y recibe llamadas en el salón?
No lo sé.
Un caballero con manos grandes, llama para admirar nuestro geranio.
Me gustaría convertirme en una dama.
Tiene dos cejas.
Digo cejas en vez de ojos, porque son mucho más destacables en su cara.
Sí.
¡Mira! Mira esto, Davy.
Puedes ver más allá de Yarmouth.
¡Emily, baja! Te romperás en 20 pedazos, si te caes de ahí.
- ¡Hola, Ham! - No tengo miedo.
- Hola, Davy. ¿Estás teniendo un buen día? - Sí.
Querida mamá,
Yarmouth es, en general, el mejor lugar del Universo.
Emily me ha enseñado a lanzar las piedras
y sólo lamento que no puedas verlo.
Ella y Ham se han convertido en mis mejores amigos imaginables.
¿Qué? ¿Qué?
Les dije lo que decidimos entre nosotros, nuestras noticias.
- ¿Comprometernos? - Comprometernos, sí.
- Puedes decir comprometernos. - Estamos comprometidos.
- ¿Estás feliz por nosotros, tío? - ¿Feliz? Te diré cuán feliz estoy.
Soy feliz como un perro con dos huesos.
Y, como el propietario que descubre
que el agujero en el que se echaron los huesos, está lleno de relojes de oro.
- ¡Y de dinero! - Y de dinero.
Sí, así de feliz estoy.
- Todo el mundo debería de casarse. - Sí...
¡Qué te oigan!
¿Qué tienes ahí?
Es una casa-barco, señor.
Una casa hecha de un barco.
Dibuja una casa o dibuja un barco.
Nada de estás tonterías.
Bienvenido, Davy.
Señora Copperfield, ¿es un anillo nuevo o el suyo propio?
Sí, debes felicitarnos.
Davy, ya tienes un papá.
- Uno nuevo. - ¿Un nuevo papá?
- Sí, tu mamá y yo estamos casados. - Quería decírtelo antes.
Ahora, te acabas de dirigir a mi esposa por un apellido que no es el suyo.
Ahora es la señora Murdstone. ¿Te acordarás de eso?
Hermana.
Jane Murdstone.
Jane, mi esposa, Clara Murdstone.
Una elección justa.
Lamento haberme perdido la boda
y la oportunidad de conocerte en la cima de tu belleza.
Un niño.
Supongo que se llama...
Soy David, señorita Murdstone. Encantado de conocerla.
Mi pregunta no estaba dirigida a ti, niño.
Requiere de modales.
El salón es bastante brillante, me parece.
- Bueno, está orientado al Sur. - Me ocuparé de ello.
Ahí está ella.
Soy la señorita Murdstone y reviso todos los armarios.
Miro en ese armario, miro en este armario, miro en aquel armario.
Parece que estuviera hecha de cera.
- O de queso holandés. - ¿Es una de las tuyas?
- Deberías escribirlo. - Más tarde.
Davy.
Es hora de tu lección.
Y los verbos tienen dos voces:
Una activa,
y dos...
- ¡Clara! - Jane.
Deberíamos cambiar a una actividad menos agradable.
¡Jane!
Ay Davy, Davy.
No, no digas, "ay Davy, Davy". O sabe la lección o no la sabe.
- No la sabe. - ¡Jane!
Recógelo. Léemelo.
¡En algún momento del día, niño!
Lo siento, señor.
No puedo, cuando me está mirando.
Es...
Las palabras tienen patines y se mezclaron. Soy muy estúpido.
- Mejor enséñale de los muebles. - ¡Jane Murdstone, silencio!
- No eres estúpido, sólo nervioso. - ¡Clara Murdstone, silencio!
¡Clara Copperfield, señor!
- Edward. - Vamos...
- Edward, por favor, no. - Clara. Vamos, niño.
- Deja que tu marido corrija a tu hijo. - ¡Edward, por favor!
No. Suéltame.
David. Espera. Davy.
Ahora, siempre que tengo a un perro o a un caballo obstinado,
lo golpeo.
Lo conquisto, aunque le cueste hasta la última gota de sangre que tenga.
Intento aprender, señor, pero no puedo cuando
usted y la señorita Murdstone me observan.
¿No puedes, en efecto?
¡No!
- ¡Edward, por favor, detente! - ¡Clara!
Déjeme tirar la puerta abajo, señora Copperfield.
Señora Murdstone.
¡Jane!
- Edward está enseñando. - ¡Jane!
Déjelo que enseñe.
¿Qué será de mí?
- Te van a enviar lejos. - ¿A la escuela?
La educación, niño, es costosa.
Lo que tienes ante ti es una lucha contra el mundo.
¡Y cuanto antes la empieces, mejor!
FUÍ DESTERRADO A LONDRES
Bien, entonces, el corcho lo colocan con esto, ¿sí?
Pásensela a Patatas con Carne.
Y él etiqueta. Cinco por minuto o el viejo Creakle
los cuelga de las tripas por la banderilla.
Vamos, andando.
Tira. Sólo tira.
- Sólo tira de ello. - ¡Es tan pequeño!
No te preocupes, le tomarás el truco. ¿Dónde vives?
Me alojo en casa de la familia Micawber, a la que aún no he conocido.
¿A quién tengo que conocer?
¿De dónde te trajeron? ¿Del castillo de Windsor?
Aquí, practica.
¡Silencio!
¡Silencio!
He dicho que se callen, ¿no?
¡No dije que dejaran de trabajar!
- ¿Quién rompió la botella? - Fue él, señor.
¿Rompiendo botellas? ¿En tu primer día?
- Lo siento, señor. - Lo sientes, ¿verdad?
Averiguaremos sobre el perdón.
- Conoces mis reglas. - Reglas.
La mitad de la paga de un día por botella.
Por botella.
El famoso chico de los mordiscos. Ven.
Chico mordedor. Para acá.
Tengo la felicidad de conocer tu padrastro.
Padrastro.
- Un hombre de carácter fuerte. - De carácter.
- Átaselo a él, Tungay. - Átaselo, Tungay.
Ese soy yo. Lo siento.
ÉL MUERDE
Miren lo escrito en su espalda. ¿Qué dice?
Dice que muerde.
¡Oye! ¡Abre la puerta!
¡No te puedes escapar!
¡Estafador! ¡Sabemos que estás ahí!
- ¡Vamos, Micawber! - Micawber, ¿estás ahí?
¡Vamos, abre la puerta! ¡Quítale las bisagras!
¡Vamos, Micawber! ¡Abre la puerta, ahora!
¿Es el señor Micawber?
- ¿Es el señorito Copperfield? - Sí, lo soy.
¿Cómo está, señorito Copperfield?
- Muy bien. - Señorito Copperfield,
me sería de gran ayuda si se uniera a esos caballeros,
y haga eco de sus calumniosos gritos,
y luego diga lo siguiente: Oigan, por la parte de atrás. Está huyendo.
Oi, por atrás...
- Oigan. - Oi.
Oigan, como en el órgano aural.
- Oigan. - Oi. Por la parte de atrás.
Está yendo.
- Huyendo. - Huyendo.
Precisamente. Espléndido. Ahora, no hay tiempo como el presente.
¡Abre!
Vamos...
¡Paga el dinero, por favor!
- ¡Micawber! - ¡Oigan! Por la parte de atrás. Está...
- ¿Qué? - ...huyendo.
Huyendo, ¿no? ¡Micawber!
¡Ahí está! ¡Micawber, ven aquí!
Volveremos mañana, Micawber.
- No puedes esconderte para siempre. - No te has salido con la tuya.
Una actuación con bravura, señorito Copperfield.
Bienvenido. Bienvenido a nuestro humilde hogar.
- ¿Quiénes son los... - Esos son...
¡Chacales es lo que son! ¡Hienas! Es un placer conocerlo.
Esta mujer es la chica de mis ojos, señorito Copperfield.
La estrella polar sobre la que se fija el sextante de mi corazón.
En resumen, mi esposa.
¿Cómo está?
- Me debes velas. Págame. - Fuera de aquí. Se te pagará.
- Reloj. Reloj. - No, dame ese reloj.
Quita las manos, criatura horrible.
- Reloj, muy valioso. - ¡Micawber!
- ¡Micawber! - ¡Déjenme en paz!
- Gracias. - ¡No! ¡No! ¡No!
¡Bien, eso es todo!
¡Eso es todo!
¡Esto es demasiado!
Lo terminaré ya. ¿Dónde está mi navaja de afeitar?
- Navaja. - No creo que la hayamos vendido.
¡Navaja!
Rápido, definitivo.
- Déjalos que tengan su sangre. - ¡Nunca! Sostén esto.
¡Si tú vas a irte, entonces yo también lo haré!
Si les sirve de algo, tengo algo de dinero del señor Murdstone para mi cena.
Ángeles en la punta de sus dedos.
Ahí tienes.
La señora Micawber es famosa por su manera
de preparar las chuletas de cordero.
- ¿Te gustaría comer una? - No, no.
Esas son tus chuletas específicas y tus patatas particulares.
No hay problema. Este es un banquete real.
Muy bien.
Son tus chuletas particulares
y tus patatas específicas.
Patatas.
Londres está lleno de más maravillas y maldad,
que todas las ciudades de la Tierra.
Ciudades.
Y es nuestro, David, para ir a donde queramos.
No, no por allí. Los acreedores hacen ese camino intransitable.
Dos sastres y un viejo panadero muy poco razonable.
Más acreedores.
Un afilador de cuchillos, un lechero y un florista desquiciado.
Nos encuentras rezagados financieramente, pero algo aparecerá.
- ¿Pero no nos quedaremos sin caminos? - Creo que ya lo hemos hecho. ¡Corre!
¡Ven aquí!
Ahí está San Pablo.
¡Adelante! ¡A la derecha! ¡A la derecha! A la derecha.
Es un corchero entre corcheros.
Cinco por minuto.
Sigue así, Wilson, o tendré que hacer seis corchos, para compensar tus cuatro.
Salta. Imagina que eres una acróbata.
Mucho mejor. Bien. Más rápido.
Espero que tu día haya sido más notable que el mío.
Ciertamente involucró un número notable de botellas.
Si el señor Micawber sólo tuviera un chelín,
por cada botella que encorché hoy en el almacén...
Todavía debo enfrentarme a un notablemente descorazonador montón de deudas.
Soy como los tomates que se marchitan en nuestro jardín.
En pocas palabras, estoy arruinado.
- ¿Esperamos visitas? - Alguaciles. Escóndanse...
¡Escondan las cucharas!
- El niño. - Es la alfombra.
- La alfombra. - La tengo.
Trae al niño.
- ¡Mi niño! - Sostén la alfombra. Quítala.
- ¿Qué pasa? - Alguaciles. Estamos acabados.
El Sol se pone sobre nosotros. La prisión para deudores espera.
Las cortinas. Se llevan las cortinas.
Ese no es tu pollo. Estás robando el pollo de un hombre honesto.
Al menos dejen que termine su comida, simios malvados.
Quita las manos de Micawber. Tiene moretones como un melocotón.
¡Martha! Los Alguaciles se llevan a Martha.
- Toma. Ven aquí. - Está bien.
Confío en que sean felices.
¡Esas son todas mis cosas!
San Pablo.
Hasta que resulte algo.
¡Copperfield!
- Adelante. - Pasa.
- Tu padrastro me informa... - A mí.
- Que tu mamá está enferma. - Enferma.
- ¿Qué tan enferma está? - Díselo.
- Jane. - Jane.
- Díganme, por favor. - No te voy a engañar.
- Muy enferma. - Muy enferma.
- ¿Muy enferma? - ¿Muy enferma?
Peligrosamente enferma.
Está muerta.
Lo sentimos mucho.
¿Y... ¿Y su funeral?
- El sábado. - El sábado.
El sábado.
¿Debería volver con ustedes ahora o tomar un autobús más tarde?
No, fue el sábado pasado. Ya está enterrada.
- No queríamos un escándalo. - Un escándalo.
- Copperfield. - Copperfield.
Copperfield, te permitiré eso. Estás molesto.
- Pero, no... - No...
- Bien, eso es todo. La paga de medio día. - La mitad de nada es nada.
Dada la forma en que reaccionaste exageradamente,
es bueno que no estuvieras en el funeral.
¡No puedes quitarle nada a alguien que no tiene nada!
- ¡Nada! - Piensa en tu futuro, chico.
Aparte de tu tía Betsey, no tienes parientes.
Me merezco más que esto. ¡Mucho más!
¡David!
Los dos son fantasmas.
Siempre han estado muertos.
¡Silencio!
¡Silencio!
DOVER A 23 MILLAS
¡Oye! ¡Esa es mi caja! ¡No!
¡Eso es...!
¡Oye! ¡Oye! ¡Sinvergüenza!
¡Oye!
Disculpa. ¿Sabe dónde vive la señora Trotwood?
Como a milla y media en esa dirección.
Buena suerte. Es feroz como un tejón en parto.
Gracias.
PRECAUCIÓN NADA DE BURROS A TRAVÉS DEL PRADO
¡Janet! ¡Burros!
¡Burros!
¡Adelante!
¡Adelante! ¡Váyanse!
¡Fuera de mi césped! ¡Te golpearé las orejas!
¡Vete! ¡Esta es una zona libre de burros!
¡Muévete!
Qué descaro.
¡Qué alguien me ayude! ¡Alguien, por favor!
El Rey Carlos I. ¿Estamos seguros de que está muerto?
La última vez que se le vio en público, su cabeza no estaba pegada a su cuerpo.
Bien. Gracias. Muy agradecido.
Un chico allí.
No, no. No se necesitan jóvenes aquí. Tengo un tenedor de jardín.
- No soy sólo un joven. - Convocaré al Alguacil.
¡Escucha!
Eres mi tía.
- ¡Janet! - Soy tu sobrino.
Soy David Copperfield. De The Rookery.
¡Señor Dick!
He sido maltratado y puesto a trabajar en algo no adecuado para mí.
Y tú eres la única familia que me queda.
- Entra. Entra. ¡Janet! - ¿Sí, señora?
- Señor Dick. - ¿Traigo agua?
Y apenas he comido.
- Creo que hay burros ahí afuera. - ¡Señor Dick!
No toques nada. Eso es todo. Eso es todo.
- Lo siento. - ¿Puedes poner la cosa en la cosa?
Ya está. La silla no. Es vienesa.
- Todo da vueltas. - En el sofá.
- En realidad va a la otra silla. - Me voy a caer.
Se ha ido.
¿Hola? ¿Puedes despertarte?
- ¿Qué haces? - Medicina. Para revivirte.
- Eso es aderezo para ensaladas. - ¿Lo es?
Pensé que era Armagnac. No tengo mis gafas puestas.
¿Tienes una lechuga en algún lugar cubierta de pomada?
¿Su cabeza fue completamente removida de su cuerpo? ¿Estamos seguros?
Dejemos la cabeza de Charles a un lado por el momento, señor Dick.
A retomarlo más tarde. Entendido.
- ¿Cómo estás? - Ahora, señor Dick, no sea tonto,
porque nadie puede ser más perspicaz que usted, cuando elige.
David Copperfield, mi hermano, ¿me ha oído hablar de él?
Sí, justo entonces.
¿Quieres decir antes de eso?
Sí, estoy seguro de que lo recuerdo. Tengo hambre.
- Pasteles. Esos son pasteles. - Señor Dick.
Mi hermano, David Copperfield, este es su hijo, que ha huido.
- ¿Qué haremos con él? - Una cosa que podrían hacer es...
- Si yo fuera tú, lo lavaría. - ¡Janet!
- ¿Sí? - ¡Pon la bañera! Ahí estás.
- Sí, señora. - El señor Dick la rompe todo el tiempo.
La cosa es que no he comido en mucho tiempo.
- ¡Burros! ¡Janet! - ¿Sí, señora?
Debe haber 50 de ellos. Es una infestación.
- Gracias. - ¡Janet!
¿Mi tía realmente va a...
¿Va a ejercer violencia sobre el chico? Sí.
Es una mujer extraordinaria.
Muy amable.
Muy amable.
Muy amable...
Alguien. Alguien, por favor.
Alguien, por favor.
¿Removida la cabeza?
¿Estamos seguros?
¡Janet! ¡Burros!
EL PRIMO FASCINANTE DE MI TÍA
- Buenos días, señor Dick. - Pasa. Pasa. Q formal.
La letra mayúscula Q. Estoy probando diferentes formas.
Me gusta esta.
- Un cigarro en un cenicero. ¿Lo ves? - O, una cometa con una cuerda.
La hoja del verdugo es fría y afilada.
¿Perdón?
Tu tía me dio esa cometa para animarme a salir de casa de vez en cuando.
Mientras ella toma café y está tranquila.
Todavía estoy en la casa.
Veo que estás escribiendo historias sobre Carlos I.
¿Por qué? ¿Qué te hace decir eso?
Parece que hubiera una referencia ocasional a él.
- En todas partes. - Sí.
Sí, el Rey Carlos I es interesante.
Verás, estoy tratando de redactar una petición
pidiendo mejores condiciones de vivienda para los trabajadores pobres,
y trabajo muy duro en ello,
pero los pensamientos en la cabeza del Rey Carlos,
siguen entrometiéndose.
Lo siento. ¿La cabeza del Rey Carlos?
Sí.
Debido a un desacuerdo, se la cortaron.
En 1649. Eso está bien documentado.
¿Lo está?
Bueno, por razones que no entiendo completamente,
decidieron eliminar los pensamientos problemáticos de su cabeza
y los pusieron en la mía.
Muy, muy perturbador. Tengo que escribirlos, ya ves.
¿Los escribes?
Sí, yo...
Monto el andamio con dos camisas,
para que los escalofríos no se confundan con el miedo.
Debes pensar que esto es muy peculiar.
No. De ninguna manera. Algo similar me pasa a mí.
¿Sí? ¿Con el Rey Carlos?
No, pero me doy cuenta de que cuando he estado
en compañía de una persona de carácter fuerte,
su voz se alojará en mi cabeza.
Y...
Y yo también escribo los pensamientos que tengo.
Y las cosas que observo. San Pablo está ahí.
Lo ves.
Los ojos insomnes de la señorita Murdstone, son como dos Soles rojos.
Las botellas son impulsadas por pistones de hierro
que asienten de arriba a abajo como elefantes melancólicos y locos.
- ¿Qué opinas? - Creo que es muy, muy bueno.
- Y tu caligrafía es excelente. - ¡El desayuno está listo!
Eso sería el desayuno.
Tía, el señor Dick, ¿está él...
- ¿Mencionó a Carlos I? - Bastante.
Conecta su situación particular
con gran perturbación y agitación.
Pero su mente es tan aguda, como la lanceta de un cirujano, no te equivoques.
- Creo que puedo ayudarlo. - Bueno, vuelve a subir, Trotwood.
Janet puede hervir un huevo en un instante.
Gracias.
Lo siento.
- ¿Trotwood? - Sí, pensé que podría llamarte Trotwood.
Si voy a mantener económicamente a mi sobrino,
quiero que me guste su nombre.
Trotwood, soy yo, sí.
¿Señor Dick?
¿Señor Dick? ¿Señor Dick?
¿Es el almuerzo?
No, los pensamientos preocupantes de la cabeza del Rey Carlos,
¿te pesan?
Sí, trato de mantenerlos en orden, pero se amontonan y me oprimen.
Mientras muero, paso de la corona corruptible a...
No, señor Dick, podemos liberarlos.
Podemos arrojarlos al viento.
- No puedo decir que me sienta mucho mejor. - Tienes que volarla primero. Vamos...
- ¡Hora de la cometa! - ¡Adelante! ¡Adelante!
- ¡Arriba, arriba, arriba, arriba! ¡Vuela! - Eso es, señor Dick. Firme.
- Firme. - No puedo creerlo.
El cielo está absorbiendo mis palabras.
- Cuanto más altas estén las palabras... - Más clara se vuelve mi mente.
Yo... No me he sentido así...
Es como si estuviera leyendo para el bar otra vez.
Antes de todo...
solía compartir una escalera con Tommy Traddles.
Era un amigo estupendo.
Un camarade très formidable, como dicen los franceses.
Bueno, ahora, esa es una cosa.
Había olvidado completamente que puedo... Puedo hablar francés.
- Este es un día extraordinario. - Es un placer verte tan liberado.
- ¿No es magnífico? - Hermoso.
Con una mano, señor. Con una mano, le digo.
Este chico es estupendo.
Gracias...
Trotwood. El hijo de David.
- Gracias, Trotwood Davidson. - Un placer, señor.
¡Burros! ¡Vamos!
Fuera de aquí. ¡Les curtiré el pellejo y lo pondré en un guiso!
¡Soy un gran maníaco!
Eso es todo.
- Los espantaste muy feroz. - Hola.
Sufrimos de una plaga de burros.
Debes de ser Trotwood. Soy Wickfield.
- Yo sirvo a tu tía en asuntos de finanzas. - Sí, muy bien.
Esta es mi hija, Agnes.
Una reverencia. Rara vez recibo reverencias.
Espero haber empezado una nueva moda. Al menos que lo consideren inapropiado.
No, en lo absoluto, Trotwood.
Lo exigiré en todas nuestras reuniones a partir de ahora,
como si fuera una Emperatriz.
O una loca.
Señor Wickfield. Agnes, me alegro de verte.
- ¿Está bien? - Ha sido un gran viaje.
- ¿Lo fue? - ¿Es demasiado temprano para un Jerez?
Un poco temprano.
A babor, entonces. Son las siete de la noche ya en Singapur.
- Me imagino. - Padre, es muy temprano para beber.
Trotwood, el señor Wickfield es dueño de la propiedad absoluta
de un muy buen establecimiento educativo en Canterbury.
Está pisando los talones de los establecimientos más conocidos.
Tengo una sed por educación que tristemente nunca se ha saciado.
¿En serio? Das la impresión de tener un intelecto muy bien cultivado.
Toda esta charla sobre la sed me da sed.
- ¿Cómo va el negocio, señor Wickfield? - Todo va bien.
Hay, por supuesto, desafíos. Los aranceles reducidos.
La retirada del mercantilismo. Si pudiera mostrarle en el globo...
Aquí en Europa y... En los EE.UU.
Podría seguir.
- India. - Todo está bien, habría bastado.
Alguien. Alguien.
No, no, señor Dick. señor Dick, vamos. Venga con nosotros.
Hola. Soy el señor Dick. Me gusta mucho el jengibre.
Como yo, señor Dick. Adoro el sabor ardiente.
Encantada de conocerle.
Encantado. Gracias.
¿Puedes confirmar algo?
- Mi cabeza... - ¿Sí?
¿Estoy en lo cierto?
- ¿Mi cabeza está conectada a mi cuerpo? - Bueno, déjeme echar un vistazo. Sí.
Puedo confirmar sin ninguna duda, que lo está.
Bien, es bueno oírlo.
- ¿Te gustaría ver mi cometa? - Sí, por favor. Gracias.
Vamos, Davidson.
¿Dónde está eso?
- ¿Señor Dick? - No.
Agonía. Se trata de la agonía del Rey. Eso va ahí arriba.
Cree que cuando Carlos I fue ejecutado,
los problemas del Rey volaron de su cabeza para anidar en la del señor Dick.
¿Es por eso que los vuela en su cometa, señor Dick?
- Precisamente. - Es el curso de acción obvio.
Me agradas.
Qué feliz coincidencia, porque igual me agrada.
Fue idea de Davidson. El chico es una maravilla.
Señor Dick, parece que estuviera tocando los timbales.
Lo hace. Deberías escribir eso.
Haré que Trotwood suba a bordo con la señora Strong.
- Esto merece una celebración. - Sí.
- ¡Hurra! - Hurra.
Estaba pensando más en la línea de...
- ¿Un té? ¡Janet! - Sí.
- Té. - Té.
- Té. Té. - Té. Té.
- El té está bien. - ¡Hora de la cometa!
Señor Wickfield, ¿por qué no toma una gran copa de vino de Oporto?
- Le encantará. - Así será, señor Dick.
Me conmueve que se haya acordado.
- ¡Está funcionando, Agnes! - ¡Dios mío!
No me llamaría a mí mismo un experto, pero...
¿Hacen esto todos los días?
- Mira. - Mira lo feliz que es.
¡Hora de la cometa!
Voy a extrañar nuestros picnics, cuando te vayas a embarcar.
Disfrutarás del establecimiento de la señora Strong.
No está en perfecto estado, pero tiene buenas intenciones.
Un poco como mi padre.
Ahora.
Gracias.
APRENDO SI SOY UN CABALLERO
- Está bien. - No.
No es ni siquiera un poco de problemas el ayudar. Es puro placer cristiano.
- Soy Uri... - ¿Podrías abrir la puerta?
Señor Wickfield, no se mueva.
Estos escalones son letales. Muy, muy altos.
- Uriah, no hay necesidad. - No puedo. ¿Debo volver a entrar?
Te estás acercando. Vamos. Un paso.
- Despacio. Ahí lo tiene. - Señor Wickfield.
Señora Strong. Bienvenida.
No, usted está aquí. Yo ya estoy aquí.
- Mi cabeza está confusa. - Por el viaje lleno de baches.
- Este es Cropwood Trotterfield. - Trotwood Copperfield.
- Encantado de conocerla, señora Strong. - El placer es todo mío.
- ¿Qué tiene en la mano? - No es nada.
Sólo un pequeño trozo de pared. Pero todo está bien. Síganme.
Vivimos justo ahí. Ven a visitarnos.
Lo haré.
- Soy Uriah Heep... - ¡Aquí estamos!
Querido. Eso es decepcionante. Uriah, gotea.
- ¿Debo poner el cubo? - Gracias. Sígueme.
Como todos los grandes establecimientos antiguos,
tenemos nuestras pequeñas tradiciones.
¡Buenos días!
Bueno, creo que dejaremos que el señor Steerforth
sólo acabe su pequeña y divertida historia sobre el Profesor de Geografía.
Llevando la más corta de sus tres pelucas.
Este sería Copperfield. Es nuevo.
Lo suponía, señora Strong, pero le agradezco la confirmación.
Muy bien, señor Steerforth.
Estoy encantado de conocerle, señorito Copperfield.
- Gracias. - Uriah, lleva eso al dormitorio.
Estoy con profunda humildad.
Y con eso, Uriah Heep se sacó a sí mismo fuera de la habitación.
Steerforth. James Steerforth.
Davidson. No, David Co...
No, lo siento. Trotwood Copperfield.
¿Todo eso llevaría un guión?
- Verás, mi tía me llama... - ¿Qué opinas de nuestro amigo Heep?
- Es desconcertante. - Desconcertante.
- ¿Desconcertante cómo? - ¿Difícil de describir?
Mueve la boca como un lagarto curioso.
Sí, lo hace. Dime otra.
Está tan cerca, que está más cerca de ti, que tu propia camisa.
Sí. Eres tan agudo como un látigo.
Me agradas. Ven, siéntate. Markham, mueve a estos chicos, ¿quieres? Rápido.
- Alrededor. Muévanse. - Ven, siéntate.
- Alrededor. Siéntense ahí. - Lo siento.
¡Cabezas!
Perdona el colapso. Los fondos del viejo Wickfield se están agotando.
A diferencia del viejo mismo.
Le encanta su bebida. ¿Conoces a Wickfield?
¿Es demasiado temprano para un Jerez?
Miren, aquí está tratando de enhebrar una aguja.
Bueno, bienvenido. ¿Sí?
Bienvenido.
Me alegro de que hayas llegado.
Bonito corte en ese chaleco.
- ¿Quién es tu sastre? - Sólo un hombre.
De Dover. Mi tía me llevó a...
¿Tu tía te crió?
Bueno, ciertamente me ha educado bien algunas veces, te lo aseguro.
La margarita en el campo no es más fresca que tú.
Te llamaré Daisy.
- ¿Te importaría? - No, en lo absoluto.
¿Por qué demonios sería así, Daisy?
Tengo un poco de vino de grosella aquí y pasteles de almendra, si quieres.
Sí, me gustaría mucho. Gracias.
No tendrás una hermana...
...¿verdad, Daisy?
No.
Lástima.
Daisy.
- ¿Sí? - Léeme.
No puedo dormir.
¿Leer?
Este libro es bastante largo. ¿Por qué no te cuento una historia mía?
Tal vez... Una sobre una enfermera amable y su carga
que durmieron en un barco volcado en Yarmouth.
No. No me gustan las de lloriqueos. Lo siento.
Bien.
¿Tienes una historia de miedo?
Tenga una sobre un malvado dueño de una fábrica.
Sí.
Se llama Murderstone y se deleita aterrorizando a niños.
¡Basta!
- El monstruo. - Tiene una hermana igualmente cruel.
Entonces, si tiene una hermana.
Es una dama fría y metálica.
- La romperé. - Entonces, te romperé a ti.
¡Jane! ¡Jane! ¡Jane!
- Callate. - ¡No!
- ¿Hay venganza contra la pareja? - Espera, espera.
Escúchame.
¿Y tú hiciste estos cuentos del niño de la fábrica de la nada?
Todo inventado, sí.
Daisy, eres realmente la Octava Maravilla.
Gracias.
Deberías publicarlo.
Parece que tienes mucho conocimiento sobre los detalles de la fábrica.
¿Tu padre trabajaba en la industria manufacturera?
- Mi padrastro. - ¿Padrastro?
¿Así que tenías un padrastro, pero te crió una tía?
Mira. ¿Quién es esa, Steerforth?
Sí. Es la mayor, la señorita Larkins.
Es bonita, ¿verdad?
Es una llama de belleza.
Está comprometida con un Capitán del ejército.
Sólo porque aún no me conoce.
Miren.
Un par de Poodles premiados de la señorita Strong se han soltado.
- Muy divertido. - Ignóralo.
¡Oigan! ¡Señoritas! Las golpearé con una mano atada detrás de mí.
- Quieres pelear, ¿verdad? - Sí.
Entonces, señor...
...¡diga su hora!
¡Pelea!
- ¿Puedes boxear, supongo, Daisy? - De cierto modo, ciertamente.
Muy bien, caballeros. Nada de sacarse los ojos. No...
En realidad, todo lo demás está permitido. ¡Prepárense, peleen!
Daisy.
¡Levántate! ¡Levántate ahora!
Daisy, necesitas un gancho, una finta, un gancho hacia arriba.
- ¿Qué? - Gancho hacia arriba.
Ya está acabado. Ya está acabado.
Daisy...
Lo hiciste, en cierto modo, muy bien, Daisy.
Vamos a llevarte a la casa de Wickfield. Vamos. Arriba.
- Gracias. - Gracias.
Vamos.
Bueno, trata de no morir, ni nada aburrido como eso, Daisy.
Haré lo que pueda.
Qué caballero tan confiado es.
Mi madre me enseñó de rudimentos médicos.
Ella es la lavandera aquí. Lava sus sábanas.
Siempre muy limpias. Relativamente.
Ella estallará de gratitud
...de que la ha reconocido espontáneamente, señorito Copperfield.
La señorita Wickfield es muy...
- ¿No lo crees? - ¿Muy qué?
Mi querido Trotwood, me dijeron que estabas aquí.
Querido, mírate. Me imagino que el otro tipo debe de estar terriblemente herido.
Sí. Cerca de la muerte.
Medido para su ataúd.
- ¿Cómo fueron las ministraciones de Uriah? - Es como un frío humano en la cabeza.
- Se acerca tanto. - Sí.
Es como si viviera en tu nariz y estuviera deseando volver a casa.
- ¿Mencionó a su madre? - ¿Su madre?
Agnes, estallo de gratitud
...que me hagas esa pregunta tan espontáneamente.
Entonces, ¿esto es lo que hace Steerforth, meterte en peleas?
No. De hecho, trató de detenerme.
No cree que un caballero deba ser visto peleando con un carnicero.
- ¿Un caballero? - Sí.
Steerforth me considera un caballero.
Y lo eres.
Supongo que no le has contado sobre tu pasado.
No. Me temo que podría...
Es la primera vez que alguien así, me considera su igual.
Excepto tú, Agnes.
- Y pienso en ti como una hermana. - ¿Especial?
Una hermana especial.
Seré muy atrevido, señorito Copperfield,
¿cómo para pedirle que venga a tomar el té?
Conmigo y con mi madre.
Qué lástima. Me temo que tengo un compromiso previo en esa fecha.
¿En qué fecha? No creo que haya mencionado fecha alguna.
- No creo que lo hayas hecho. - Lo comprendo.
Señorito Copperfield, lo entiendo.
No me corresponde invitar a gente como usted, a tomar el té.
No, yo estaría... Me encantaría ir, señor Heep.
Uriah, por favor.
Mamá se disparará como un petardo. Como un petardo.
¿El día 14, quizás, a las cuatro? ¿Y si la señorita Wickfield quisiera...
Lamentablemente el día 14 a las cuatro tengo un compromiso previo.
Por supuesto. Se supone que debo unirme a ti
en tal compromiso, ¿no es así, Agnes?
No lo creo, no.
Bien. Entonces, definitivamente podré ir a tomar el té.
Estoy tan orgulloso de que te hayas fijado en mí.
- ¿Has terminado con eso? - Sí, por supuesto. Date gusto.
Es un trasero tolerablemente bonito.
Sin ánimo de ofender, estoy seguro.
¡300 hurras!
Y una docena de imperiales...
Cuanto más alto vaya la cometa,
todos esos ridículos pensamientos de la cabeza del Rey Carlos
parecen disolverse.
Me gusta esa, pero cuénteme más sobre el deudor impecable...
con su espantosa concertina.
- Hay algo en camino. - Algo aparecerá.
- Sí, eso es. - Un excelente precepto, joven.
Tenemos un nuevo Maestro entre nosotros.
El Profesor Micawber.
Buenos días, chicos.
Por favor, siéntense.
Querido señor, este lugar debe de estar corto de dinero.
Creo que vivió con el Profesor cuando estuvo en Londres, señor Copperfield.
¿Profesor? Sí, brevemente, y al mismo tiempo largamente.
Muy agradable. Muy gentil.
Uriah.
- Buenos días, chicos. - Señor.
- Buenos días. - Buenos días, señor.
- Buenos días. - Buenos días, señor.
Ahora, ¿qué plato del gran festín del conocimiento,
es de nuestro mutuo privilegio, para participar en esta coyuntura actual?
En resumen, ¿qué lección sería ahora?
Ahora sería gramática latina, señor.
¿Latín?
Bien.
Bien.
Amo, amas, amat.
Sí. Amo, amas, amat.
Gimnasio.
Geranio.
Coliseo.
Australasian.
Australasian.
Zarigüeya.
No. Una zarigüeya es una bestia de Australasia, una distracción.
¿Risitas, caballeros?
¿Hilaridad? En resumen,
no lo creo.
Lo que todos necesitan es una ayuda para la concentración.
Existe la creencia, de que la música puede ayudar
en la absorción del conocimiento.
- Es él. - No digas nada.
¡Basta! ¡Basta!
Estoy tentado a reventarme los tímpanos, con un par de lápices.
¿Cómo dice, señor?
Steerforth se refería a que posiblemente el instrumento
podría haber desarrollado una fuga o algo así.
No, en lo absoluto.
Me refería a que él es un músico pésimo.
Silencio, por favor, señor Steelforge.
¿Quién eres tú para insultar a un caballero?
¿Y dónde está este caballero?
- Sólo veo a un mendigo insolente. - Tú...
He oído todo tipo de jadeos locos, Profesor.
¿Hay una ardilla atrapada en las tuberías otra vez?
No es un Profesor. Pregúntele sobre la prisión de deudores.
Ha extorsionado dinero durante años
y ha seguido a Daisy aquí, para continuar sus esfuerzos.
El señor Steepgorge tiene razón.
Para mi vergüenza, residí dentro de los muros de la prisión...
Incluso nosotros marcamos una línea sobre emplear a ex-convictos.
E incluso a menudo por encima de esa línea
es donde dibujamos tal línea, en realidad.
Debemos separarnos, por favor. Señor Heep, acompáñelo a la salida.
¡Steerforth!
Micawber es inofensivo.
El pícaro estaba explotando tu naturaleza bondadosa y caritativa.
- Deberías agradecerme, Daisy. - ¡Mi nombre es David! ¡No Daisy, no Trot!
¡Me llamo David Copperfield!
Entonces, ¿por qué no te identificas por él?
Un gran paso.
- Arriba. - ¡Señor Micawber!
Entra.
- Señor Micawber. - Señorito Copperfield.
Tan pronto como nos reunimos, debemos de separarnos de nuevo.
Como la historia de la Biblia.
Estoy segura de que deberá de haber una historia bíblica sobre ello.
Sí.
¿Sabía que estudiaba en casa de la señora Strong, antes de que viniera?
No, según recuerdo, no.
¿Pero el hecho de que esté aquí como Profesor, en el mismo edificio que yo...
Puro kismet y casualidad.
Como moscas para los chicos sin sentido, lo somos para los Dioses.
- Para citar a nuestro último poeta. - Shakespeare.
Todos a bordo. ¿Quién va a abordar?
Me pregunto...
Encontré los fondos para el viaje de mi familia,
pero, me falta mi propia tarifa.
- Me pregunto si podría molestarte... - Está bien.
- ...por la suma exacta... - Por supuesto.
...¿de cuatro libras, diez y tres peniques?
Cinco libras.
Yo, me aseguraré de que estemos concluidos en el cuadrilátero.
En resumen, a mano.
Geometría.
Viaje seguro.
Imagino que lo has olvidado.
- ¿Qué? - Imagino que lo has olvidado.
¡El té!
Ahí tienes.
¿Pastel? Es bastante pesado.
Me gusta un pastel pesado.
Me gusta... Saber que he comido un pastel.
- No puede soportar algo ligero. - Ya veo.
Bueno, esto parece muy...
¡Dios mío! Esto es...
Es maravillosamente denso...
Veo que está estudiando, señor Heep.
Uriah, si puedes permitírtelo.
Sí. Estoy tratando de mejorar mis conocimientos legales.
Espero que el señor Wickfield esté dispuesto
a contratarme como aprendiz de abogado.
Tal vez te conviertas en un socio.
¿Te burlas de mí?
Parece que buscas las burlas. Eso fue sincero, Uriah.
¡Uriah! ¿Oíste eso? Dijo Uriah.
- Yo lo hice. - Sin condiciones, madre.
Y él es un caballero.
Es como el soplo de viejas brisas al oírte decir Uriah.
Me emociona hasta el estómago.
¿El tiempo es un problema?
¿Te preocupa que la humildad sea una enfermedad infecciosa?
No. No puedo quedarme mucho tiempo, eso es todo.
Puedes hacerlo, sí bloqueo la puerta.
Podríamos tenerlo como una pequeña mascota.
¿Perdón?
Era una broma. Lo siento. Era una broma.
He intentado aprender el humor de los caballeros, de un libro.
- Lo ha hecho. - En efecto.
¿Qué opinas del señor Wickfield?
Se toma el vino con un grado envidiable de placer, ¿no?
- Le he visto tomar vino, pero... - ¿Le has visto?
Es bueno saberlo.
Tu socio, el, el Profesor.
Es todo un caso, ¿no?
Alojamiento con un mendigo. ¿Es una particularidad en Londres?
El señor Micawber no es un mendigo. Es un hombre de una fluctuante...
Más té.
Tuve una interesante conversación con Micawber...
mientras le mostraba la salida de la escuela.
Sí, fascinante.
Tu estadía en Londres.
- ¿Madre? - ¿Sí?
Trae otra botella de leche.
Esta botella está vacía y se requiere de otra botella.
Pareces muy enfadado por esta botella.
Tu amigo Steerforth es... Es la maldición de las clases más humildes.
Una verdadera fábrica de condenación.
¿Qué te parecería el ayudarme a conseguir un puesto con el señor Wickfield?
Tengo en mente lanzarte este pastel.
Te rompería una costilla.
Te gusta mucho la violencia, ¿no?
Mírense ambos.
- Más pastel pesado. - Pastel.
Debes llevarte algo a casa.
MI DÍA DE LA PARTIDA Y FUTUROS PROSPECTOS
- Me gustaría irme a casa. - Sólo dos horas más.
- Los burros volverán. - 45 minutos, entonces.
¡Señor Wickfield! Es un terreno muy, muy desigual.
Casi me resbalo hace un minuto.
Es muy peligroso. Necesitamos una señal aquí.
Es peligroso. Necesitamos una señal.
- ¿Más vino? - No, no para mí.
No, no para él. Muchas gracias.
Ya veo. Entonces, ¿quieren que me lo lleve,
el delicioso, tánico y profundo vino rojo?
Sí, por favor.
En realidad, tal vez una cantidad más pequeña. Gracias. Una onza.
Señora Steerforth.
Oigan, señoritas.
Podría ganarles con una mano atada a mi espalda.
Mejorando.
- ¿James? - Madre.
Este es...
David Copperfield. Es un gran placer conocerla, señora...
¿Qué antecedentes tiene, señor Copperfield? ¿Quién es su gente?
- ¿Mi gente? - Tu familia. ¿Eres alguien?
- Mis padres murieron cuando yo estaba... - ¿La escuela Preparatoria?
- Sí. En Londres. - Probablemente la conozca. ¿Cuál?
Creakles.
Creakles. ¿Es un santo? No lo creo. ¿Quién era el Director?
- El señor Murdstone. - ¿Cómo era el uniforme?
Pantalones, ciertamente, y...
En fin...
James, estoy aquí, ya que has rogado y rogado.
Te veré en el interminable discurso de la señora Strong. He traído un libro.
Y una almohada.
Mi madre.
- ¡Dios mío! - Sí.
- ¿Notaste su cicatriz? - Sí.
De joven me exasperó una vez...
así que le lancé un martillo.
Buena suerte y que Dios te bendiga.
Siempre fuiste mi favorito y el más guapo.
- Aquí hay un libro. - Gracias.
Sin brisa, ni un poco.
El aire está tan quieto como un cadáver real.
- ¿Cómo estás? - Trotwood.
Permíteme presentarte al señor Spenlow.
- Tu futuro empleador. - ¿Qué voy a ser?
Ya lo sabes, Trot.
- Un procurador. - Sí, lo siento.
- Buenas tardes. - Señor Spenlow.
Señor Spenlow.
- Adiós, Daisy. - No saludes a nadie.
Estabas mirando un poco.
- ¿Hay algo malo en mí? - No. Dios mío, no.
Me disculpo por mi rudeza.
Se está disculpando, Jip. ¿Le perdonamos?
Dice que lo haremos.
- Gracias, Jip. - No se preocupe, señor.
- Habla muy bien. - En realidad fuí yo.
Me gusta fingir que él habla.
Algunas personas lo consideran una idiotez.
No. Lo hago yo mismo todo el tiempo.
¿No es así, señor... ¿Manzano?
Sí.
Sí.
Soy David Copperfield.
¿Sigues siendo el árbol?
- No. - Soy Dora...
- ...Spenlow. - ¿Spenlow?
¿Dora Spenlow?
Sí. No sé por qué lo dije así.
Dora... Spenlow.
- Normalmente no me paro a la mitad. - ¡Trotwood! ¡Señor Spenlow!
- Lo siento. - Sí.
Adiós.
- ¿Perdón? ¿Qué fue eso? - Sólo fue Jip.
Adiós. El árbol. El manzano.
Lo sé.
- ¿Perdón? - Qué ya lo sé.
Agnes, ¿has visto al señor Sp...
- Te ves muy llamativa. - Gracias.
Estoy enamorado.
- ¿En serio? - Totalmente.
De Dora... Spenlow.
- No sé por qué lo dije así, pero... - La chica con el perro que ladra.
- Qué cara. - Y qué voz la que sale de ella.
¿Te burlas de mí?
Yo si. Sí, lo hago. Con afecto, pero sin piedad.
Y arriba. Sí.
¿Sabes que papá y yo también nos mudaremos a Londres?
Ya veo.
Probablemente pienses que te estoy siguiendo.
Ayúdenme. Me está siguiendo Agnes.
Es tan persistente como una mosca azul, en el filo de una ventana.
Lo siento.
Señor Spenlow. Disculpe mi anterior estado de distracción.
Espero ansiosamente, señor Spenlow, unirme a Spenlow & Jorkins, señor Spenlow.
- Excelente. ¿Listo para ser un procurador? - Ansioso de convertirme en procurador.
Esa es la actitud.
Vamos a celebrarlo.
¿Qué es un procurador?
No tengo la menor idea.
Pero tomaré posesión de mis propios apartamentos y pronto lo averiguaré.
Esa es Dora... Spenlow.
No sé quién sea.
YO SOY DAVID COPPERFIELD
Regresé a Londres por primera vez
desde que huí de la embotelladora, en harapos.
Esta vez fuí un caballero, con dinero en el bolsillo.
Yo era un procurador.
Supongo que no sabes lo que es un procurador.
Y ahora estás preguntando. ¿No manufacturan ellos los sombreros?
Tenía una generosa asignación mensual de mi tía.
Esto pagó mi entrenamiento con el señor Spenlow
y me permitió vivir la vida londinense al máximo.
Un procurador es una especie de abogado monacal.
Ya veo.
SPENLOW & JORKINS DOCTORES COMUNES
Cuidado con estás tablas del suelo. Chirrían.
Ya está.
Nunca supe que un procurador era un abogado,
pero pronto sobresalí en la oficina.
UNA SEMANA MÁS TARDE
¡Piso!
Y estaba convenientemente posicionado para buscar a mi primer,
- a mi único y verdadero amor. - ♪ Y lo protegeré ahora
Oye, Romeo. Haz algo de trabajo.
Eso es lo que me gusta oír: Nada.
Señorita Spenlow.
Estaba convencido de que una famosa soprano estaba practicando arriba.
Emocionante.
¿Y quién es?
No, yo... Quiero decir que resultaste ser tú.
Ya veo. Un cumplido. Gracias.
Copperfield.
Me tengo que ir. Soy procurador.
Podrías subir después de mi próxima lección.
- Puedo cantarte una pieza. - Gracias.
Traeré algo para lanzarte.
Digo, como un ramo de flores.
Sí. Encantador.
Atesoré esos tiempos.
Yo era un cautivo y un esclavo.
Amaba a Dora Spenlow hasta la distracción.
Flores.
Dora, los amantes se han amado antes, pero ningún amante amará como nosotros.
Eso es muy complicado, pero gracias.
Gracias.
LA CABEZA DE DORA
Mis días de la infancia en miseria y desamparo
parecían ahora una ficción apenas creíble.
- Está aquí. Steerforth. - Daisy.
¿Me equivoqué al imaginar
que el dolor y la vergüenza de mi pasado, nunca podría volver?
¿Dónde están las langostas? ¿Quién quiere langosta? ¿Langosta?
Sí.
Estoy muy familiarizado con la gente de la langosta de Yarmouth.
¿La gente de la langosta de Yarmouth adoran a las langostas?
¿Asumen sus características?
Si estás pensando en viajar a Yarmouth pronto, ¿podría unirme a ti?
- Vamos todos a Yarmouth. - No.
- Bueno, yo quiero hacerlo. - Entonces, lo harás.
Sería divertido ser parte de ese mundo.
En la ciudad, puedo ser propenso a una mente densa.
¿Tienes una mente densa?
Tiene una mente densa.
♪ Westminster está lleno de pelucas
¡He dicho que tengo el cabello de un borracho!
¡Estoy aburrido hasta los ojos!
Mostrémosle a ese borracho tuyo, una noche para recordar. Vengan.
¡Al teatro!
¿Podrías arreglar por favor?
¿Susan de ojos oscuros?
Sí. Se llama Susan, la bonita de ojos oscuros.
Copperfield.
- Están unidos de por vida. - No sabía nada de esto. ¿Quién es Susan?
- Trotwood. - Susan.
No estoy muy borracho.
Si algo sé, es cómo se ve un hombre borracho.
- ¿Steerforth te puso en este estado? - No, no lo hizo.
Quiero decir, él estaba allí mientras sucedía.
- ¿Con quién estás, de todos modos? - Sólo...
¡Señor Copperfield!
- Míranos. - Hola.
De Canterbury a Londres, una peregrinación inversa.
Eso es muy bueno.
Agnes, ¿le has hablado al señor Copperfield de mi nuevo puesto?
Uriah se ha unido a la Firma.
Un aprendiz del señor Wickfield.
Uri no podría progresar más rápido, así fuera impulsado por vapor.
Madre, por favor. Se me sonroja la cara.
Nada para mí, sólo el vino.
Ahora viven con nosotros.
Escucho sus ronquidos, como sapos enamorados llamando a través de un pantano.
- ¿Y cómo está Dora? - Maravillosa.
Rizada.
De hecho, yo...
Tengo la intención de casarme con ella por la mañana.
Qué noticias tan agradables.
¡Daisy!
Ven.
- ¿Cuándo voy a ir a Yarmouth? - Agnes...
No sigas a tus compañeros, Trot. Necesitas irte a la cama. Buenas noches.
Ahí lo tiene.
Muy generosa, pero puede que me esté acercando al límite de mi capacidad.
Se empapará de mi esponjoso pesado.
Espera.
Acabas de llamarla Agnes, no señorita Wickfield.
Debo volver a la obra.
Agnes.
¿Te gusta mi forma de cantar, Doady?
Voy a llamarte Doady. ¿Te importa?
Me encanta que me llamen por otros nombres.
Y...
...a cambio, tengo un nuevo nombre que es el deseo de mi corazón ofrecerte.
No, me gusta Dora.
Me recuerda a las puertas, y las puertas son cosas muy útiles.
- Dora, ¿puedo ser franco? - No, odio escuchar expresiones francas.
Dilo como Jip.
¿En serio?
Me embriago de alegría cada vez que te veo.
Me encanta tu cabello y me encanta...
Lo siento.
Sí, eso me pareció extraño.
Te idolatro y te adoro.
Si quieres que muera por ti, dí la palabra...
No, no te mueras.
Si estuvieras muerto, te perderías el nuevo truco de Jip.
Habla.
Habla.
Habla.
Dora, me gustaría preguntarte...
Señor Copperfield, su casera envía un mensaje.
Un hombre con una cometa y una señora severa
han llegado y necesitan verle ahora.
- ¿En mi alojamiento? - Sí. Ahora...
- ¿Ibas a preguntarme si... - Espera mi pregunta más tarde.
- Trotwood, estoy arruinada. - Como un castillo.
Así que el señor Dick sugirió que viniéramos aquí.
¿Arruinada? ¿Pero cómo puedes estar arruinada?
- Como un gran castillo. - Porque lo he perdido todo, Trot.
- Referente a la minería y a la banca. - Banca, minería.
El señor Wickfield no puede explicar completamente el por qué,
pero nuestro dinero ha desaparecido.
Hemos tenido que despedirnos de la encantadora Janet,
cerrar la casa y marcharnos
de nuestro hermoso jardín.
Será un paraíso para los burros ahora.
Mis acciones han caído en picada, como los excrementos de un ganso en vuelo.
Y todo lo que me queda son mis ropas, mi pájaro de porcelana
y mi Hesperis Diviniana.
- Es la planta. - Y el señor Dick.
Ese soy yo.
No, esto no puede suceder.
Nunca más dejaré que la luz y la bondad
se conviertan en penumbra, como ocurrió en mi pasado.
Bueno, no somos los únicos que sufrimos. Hay dos carros de Alguaciles en esta calle.
¿Seguramente el señor Wickfield ha estado monitoreando sus asuntos?
El señor Wickfield tiene sus propios problemas.
A menudo duerme durante el día.
Debido a...
No tengo ni idea de lo que ese gesto espasmódico se supone que sea.
Si estás hablando de un exceso de indulgencia,
¿has vuelto al negocio de embotellar de tu juventud?
- He entretenido a algunos amigos. - ¿Perdón?
Bueno, parece que cuentan con toda la población de la ciudad.
No tendrás dinero para eso ahora.
Señor Dick, ¿puede arrojar más luz sobre lo que ha pasado?
Sí, puedo.
Anteayer, ella dijo: Señor Dick, estoy arruinada.
Y yo le dije: ¿En serio? Y entonces viajamos aquí.
Eso no es mucha luz.
Teníamos un Oporto embotellado y sándwiches.
¿Entiendes lo que significa la ruina?
Significa angustia, necesidad e inanición.
¡Dios, Dios!
¿Por qué poder terrenal me condenas?
¿Con qué autoridad?
Señor Dick, debemos tratar de mantener un semblante alegre.
- ¿Sí? - Por supuesto. Alegre.
Hay lo que parece un poco de carne pegada en la pared.
¿Qué?
Nos aseguraremos de que esto no vuelva a suceder.
Aunque eso es problemático, considerando que
no tengo ni idea de cómo ocurrió en primer lugar.
Pero, por supuesto, autorizaremos un préstamo para ayudarles a salir adelante.
Gracias. Prometo que el reembolso se hará tan pronto como algo...
¿Algo resulte?
Con todo respeto, señor.. Discúlpeme.
Con todo respeto, señor Wickfield, creo que se requiere de un juicio más sobrio,
al considerar un préstamo de tal naturaleza.
Estoy sobrio.
Señor Copperfield, me temo que un préstamo está fuera de discusión. Disculpa.
¿Tienes autoridad aquí, Uriah?
Sí, y es el señor Heep, como en Wickfield & Heep.
Soy un socio.
Agnes, ¿podrías...
Brindamos por las firmes manos del señor Heep.
Que está agarrando o co-agarrando el timón.
Sí, todos nosotros, hombres y mujeres, podemos beneficiarnos de tener una pareja.
¿No estás de acuerdo, Agnes?
En tiempos de problemas todos debemos hacer lo que debemos hacer.
Pequeños pasteles pesados para acompañar el Jerez.
Como sabrosas bolas de billar.
Madre, ¿has visto...
Uri.
- Esos dos son malas hierbas. - Trae un trago para el señor Wickfield.
He visto a un par como ellos antes.
Si no se les controla, invadirán y ahogarán toda la vida y la alegría de este lugar.
- Deben de ser detenidos. - Me temo que el tiempo para eso ha pasado.
- Por las asociaciones. - Por las asociaciones.
Soy demasiado humilde para decir que he salvado esta Firma, pero...
Uriah ha sido muy bueno para nuestro negocio.
Lo ha hecho. Ha estado diversificándose en propiedades de alquiler más pequeñas.
En partes de Londres que no son necesariamente una primera opción.
Una de estas propiedades sería mi única opción.
Este es su nuevo alojamiento.
Puede que no sea la más espaciosa de las propiedades,
pero, le vendría muy bien a alguien en sus circunstancias.
No soy alguien en mis circunstancias.
No, por supuesto.
- Al menos no nos perderemos aquí. - No puede volar su cometa aquí.
Bueno, no puedes volar una cometa en una casa de todos modos.
No hay brisa. ¿Ves?
No, me inclino ante su experiencia.
No puede volar su cometa, pero bien podría aplastar a un irritante.
Bueno, disfruten de su alojamiento.
Si surge algún problema, les sugiero que lo atiendan ustedes mismos.
- Es buen compañero. - Nos las arreglaremos.
Cerveza para mí ahora. Mucho mejor para ti que el vino, y mucho menos biliosa.
Me gustaría hacer una contribución.
- Señor Dick. - ¿Podría...
Y es esto.
Me habría conformado de llevar una vida muy triste en estos últimos años...
si no me hubieras acogido,
de la forma en que los amigos de David acogieron a esos huérfanos en Yarmouth.
Esperan. Yarmouth. ¿Qué día es hoy?
- Lo sé. Miércoles. - Es martes, Trot.
¿Es martes? Debería reunirme con Steerforth para llevarlo a Yarmouth.
Me estará esperando.
Podría posponerlo.
No, no. Ve, ve.
El señor Dick y yo, mientras tanto...
Transformaremos esto, en la ratonera más deseable de Londres.
¡Perdón! ¡Perdónenme!
¡Lo siento, señora!
Disculpa mi tardanza. Acabo de estar en mi apartamento,
que está ahí...
¿Dos bolsos? Qué extravagancia, dado lo mucho que cobra la gente de los carruajes.
No, esto contiene ropa lavada para que mi ama de llaves la recoja.
Curioso arreglo.
Deberíamos llegar al Águila de la Esparza. Nuestro carruaje sale en diez minutos.
Espero que te guste el cobertizo para barcos.
¿Con la gente de la langosta?
La gente de la langosta es dura,
pero la vivienda en sí es una vista tan brillante para contemplar.
Qué residencia tan encantadora.
Según recuerdo, era más colorida.
¿Peggotty?
¡Hola! Davy.
Mírate.
Has crecido con todo el conocimiento. ¿Estás en buena forma, chico?
Buena forma, yo... Lo estoy. Sí, estoy muy bien, gracias.
Este es mi querido amigo, James Steerforth.
El afecto de este joven por ustedes es tal, que siento que ya los conozco a todos.
Peggotty, es un honor conocerte.
Tienes una voz encantadora.
- Es un chaleco muy brillante. - Es de brocado. De la sastrería Savile.
Esa es una sastrería en Londres.
Verás, nos hemos encariñado mucho con este hombre, cuando era un niño,
y estamos muy orgullosos de él, gracias.
Eso es un dialecto, ¿no?
Me fascina cómo cambia el idioma en todo el país.
Podemos escribírtelo, si es demasiado difícil. Sabemos escribir.
- Pasa por aquí. Es la perfecta... - ¡Cuidado con la cabeza!
Es la perfecta pequeña habitación de la que te hablé.
¡Cuidado con la cabeza!
La señora Gummidge no está bien.
Ella crea más de lo que come en estos días. ¿No es así, amor?
Dicen que no se puede hacer. Pero yo lo hago.
- Mira quién está aquí, Emily. - ¡Davy!
Cuidado con la cabeza.
- ¿Cómo estás? - Me alegro de verte de nuevo, Davy.
Mi amigo, James Steerforth.
- Y de conocerlo a usted, señor. - Emily.
Daisy me dice que te gusta subir a los mástiles de los barcos de vela.
Se puede ver desde ahí a millas de distancia.
A todas las damas en el baile de la Mansión Browston.
¿Acabas de llamar a Davy, "Daisy"?
¿Es eso un dialecto?
No tenemos comida, así que no esperen comida.
- Si tenemos comida. - Peces.
Me imagino que tú y Ham llevan ya varios años casados.
- No. - Aún comprometidos, sin casarnos.
Hemos estado ahorrando, sin embargo, ¿no?
Tratando de decidir dónde podríamos querer vivir.
Queremos vivir aquí,
...y construir nuestro propio cobertizo para barcos,
a un par de cientos de yardas más arriba en la costa.
O podríamos ir más lejos.
Por supuesto que sí. A media milla, tres cuartos incluso.
Peggotty.
Temo que me voy a enfermar de una manera sustancial.
No importa. Nuestro piso es una playa.
- El cubo está llegando. Disculpen. - Voy a tomar mi bolso.
¡Cuidado con la cabeza!
Ha sido un placer conocerlos a todos. Los veré de nuevo muy pronto.
Esa popa parece nueva, amigo mío. Espléndido.
Me pareció curioso cómo casi inmediatamente
y sin el menor esfuerzo,
Steerforth se las arregló para encantar y seducir a mis amigos de Yarmouth.
El gerente, se vuelve hacia mí y me dice:
He hecho que 30 personas usen esa toalla antes que usted, señor,
y usted es el primero en quejarse de que esté sucia.
- Míralo. - Es más rápido que yo.
Muy buen trabajo con el cuchillo, señor Steerforth.
Vaya, gracias. Podría ser un asesino.
Muy buen trabajo.
Steerforth, Ham y Emily estaban diciendo lo mismo que yo,
que todo el mundo ama a James Steerforth.
Todos excepto James Steerforth, mi querido amigo.
¿Tenías suficiente dinero para pagar las bebidas?
- Mucho. - ¿Estás seguro?
Sí, lo estoy.
Prométeme, Daisy, que pensarás en mí en mi mejor momento.
Prométeme eso.
Sí. Pareces estar deprimido.
- ¿De dónde viene esta nube repentina? - ¿Quién se apunta a un cántico?
♪ Un viernes por la mañana cuando zarpamos
♪ No muy lejos de la tierra
♪ Nosotros allí espiamos a una bonita criada
♪ Con un peine y una copa en su mano, mano, mano
♪ Un peine y una copa en su...
♪ Mano...
¡Sí!
Tu última noche.
Voy a extrañar esta pequeña rutina.
Ahí tienes. Tengo un poco de privacidad para ti ahora.
- Es todo lo que tengo por el momento. - Lo sé, amor.
Pero no tenías nada, entonces ya tenías algo, y ahora no tienes nada otra vez,
así que si te pones de pie tendrás algo de nuevo.
Ojalá pudiera estar tan seguro de que funcione así.
¡Tío!
¿Han visto todos esos arenques con las entrañas todavía intactas?
- Tío. - ¿Qué ha estado haciendo esa Emily?
Emily te ha escrito una nota, tío.
Querido tío,
cuando tú, que me quieres más de lo que merezco, leas esto,
ya me habré ido muy lejos
y no volveré, al menos que él me traiga de vuelta como una dama.
- Emily. - Y Steerforth.
Estarán en el barco que alquiló.
Salimos por la mañana,
y rezo para que no vengas tras nosotros.
Ham, ama a una buena chica que te sea fiel.
¡Emily! ¡Emily, salta!
¡No, Ham!
Y olvídame, como si hubiera muerto y estuviera enterrada en algún lugar.
¡Steerforth!
Averigua si la madre de ese piojo sabe adónde han ido.
No me busques.
No vengas a buscar.
Porque no me reconocerás...
...incluso si me encuentras.
Porque él me habrá hecho una dama.
¿Una dama? Ella está muy por debajo de él. ¡Una dama!
¿Podrías?
Todo lo que he elegido ignorar, es el esnobismo de su hijo...
...y el espíritu inquebrantable y obstinado que veo en usted, señora.
¿Perdón?
¿Ves esto?
- Es té. - Y esto y esto y esto. Té.
Todos los miércoles, James se reúne conmigo aquí para tomar el té
y este té no será retirado de la mesa, hasta que él regrese.
Esa será su bienvenida.
Bueno, estoy seguro de que lo encontrará frío y rancio. La puerta.
Y en cuanto a ella, si hubiera alguna palabra de consuelo
...que fuera un consuelo para ella en su hora de morir,
no se la daría, ni por la vida misma.
- ¿Busca que lo lleven, señor? - No.
HAGO FRENTE A MIS DIFICULTADES
Creo que sé lo que estás a punto de decir.
No tienes por qué preocuparte por mi respuesta.
Necesito decírtelo...
No tengo dinero.
No lo entiendo del todo.
- Soy pobre. - Bueno, no importa.
Pero, Jip debe comer una chuleta de cordero todos los días a las 12 o se morirá.
Precisamente. Entonces, ¿cómo, mi amor, vamos a conseguir la carne?
Entonces, mi respuesta es sí.
Me casaré contigo, Doady. Vamos a decírselo a papá.
Hagámoslo, porque soy muy feliz.
- ¿Él... - ¡Él ya lo hizo!
Felicitaciones, Dora y Trotwood.
Eso es maravilloso.
Tendrás una vida feliz.
- ¿De por vida? - 60 años por lo menos.
Hay demasiada gente en esta calle, para que pueda volar a mi cometa.
Ahora, mira.
No puede ir por ahí, señor Dick.
El caballero que me hace los chalecos, está por allí.
Y no he sido capaz de liquidar completamente mi deuda con él, así que...
Nos dirigiremos por aquí.
¿Señor... ¿Señor Micawber?
Mi querido y joven amigo.
Y creo que el señor Dixon...
- ¿Está bien? - Nunca he estado mejor.
- Bien. - ¿Y cómo está la señora Micawber?
En mejor estado de salud que yo.
Allí está ella.
Con nuestra feliz tribu de dependientes.
¿Viven en la calle ahora?
Bueno, actualmente existimos principalmente al aire libre,
pero con todas las ventajas que eso conlleva.
Es mucho mejor vivir afuera.
Cada comida es un picnic.
- ¿Un gajo? - Gracias.
David Copperfield. ¿Podría ayudarme, señorito David?
Sí. ¿Qué es lo que necesita?
He dejado mi concertina con el prestamista de la calle Floral.
Me encantaría recuperarla.
Pero me conoce y cobrará mucho más que los seis chelines que vale.
Necesito un sustituto.
- ¿Cuánto por la concertina? - Diez chelines.
¿Y si te ofrezco seis chelines?
No.
Pero puedo darle una caña de pescar por seis chelines.
¿Eso es una concertina?
Con el debido respeto, ¿eso es una concertina?
No es una concertina.
No. Lo que necesitamos es la concertina.
Me engañaste.
Está bien. Puede quedarse con la maldita caja de ruidos.
Por 11 chelines. En realidad, no.
Doce chelines. Trece chelines. Una libra.
Se la daré por una libra.
- ¿Cuánto por las galletas de cera? - Sí.
Los sellos de cera. Interesante historia lo de ellos, en realidad.
Básicamente... ¡Oiga!
- ¡Corran! ¡Soy un criminal! - ¡Ahí está la concertina!
¡Oiga!
Prefería, creo, el apartamento más grande.
Lamentablemente nosotros no pudimos expresar una preferencia.
Estoy segura de que sólo es pequeño,
porque Doady está ahorrando para un castillo.
¿Crees que realmente lo hace?
¿La sirvienta vendrá pronto con un poco de té?
Yo iré a buscar un poco de té. La sirvienta no existe.
Lamento oír eso. ¿Lo hará alguna vez?
Dora, cuando tenía tu edad,
tuve un matrimonio inadecuado.
Con un hombre y me he arrepentido amargamente desde entonces.
Éramos simplemente muy jóvenes e incompatibles.
Siento mucho que se haya encontrado al hombre equivocado.
Y me hace doblemente feliz a mi que me haya encontrado al correcto.
Bendíceme, pues eres muy joven.
- En todo caso, suena más dulce que antes. - Bravo.
Qué aventura hemos tenido. Sabes, deberías escribir sobre todo esto.
¡Peggotty!
- Peggotty. - Davy, mi preciosa patata.
- Señor Micawber. Señor Dick. - Es Peggotty.
- ¿Qué la trae a Londres? - Bueno, Dan y Ham me pidieron que viniera.
Sabes, han estado buscando todo este tiempo a Emily.
¡Emily!
Han estado por todo el campo tratando de buscarla.
Ham incluso navegó hasta Francia,
porque escuchó que Emily y... Ese hombre, habían sido vistos ahí.
Pero ahora están buscando en Londres.
Lo han reducido a unas pocas calles al Este.
La van a encontrar, Davy. Sólo lo sé.
Una expedición muy ardua.
Me quito lo que queda de mi sombrero ante ellos.
Necesitas amar a los que te ayudan y ayudar a los que amas.
Ese es un proverbio de Peggotty.
Eres una mujer muy caritativa.
Señor Micawber...
Me encantaría.
¿Dónde pongo esto?
¿Cuál de ustedes requiere un cambio de pañal? Vamos.
¿Están mis... Papeles en alguna parte?
¿Y tú has... ¿Nunca has dado un recital profesional?
Esa es una pregunta muy perceptiva. Nunca me han abordado en serio.
Peggotty, ¿has visto mis papeles en algún sitio?
Deberías escribir una historia sobre nuestra aventura en la casa de empeños.
Eso sería una historia muy interesante.
Debería intentar escribirlo, si pudiera encontrar mis...
No, no, Trot. No, no lo intentes. Lo escribirás.
- Eres un escritor, Trot. - ¡Sí, sí!
¿Dónde? Apenas y puedo mover los codos aquí.
- ¿Deberíamos... - Sí, creo que deberíamos.
Pasa por aquí.
Hemos preparado un lugar para que escribas, Trot.
El siguiente lote de niños para usar el orinal.
Probablemente quieras un poco de privacidad. Lo siento. Vamos.
- Es una pequeña habitación. - Hora de escribir.
- Ahí lo tienes. Paz y tranquilidad. - Toma.
Una casa hecha de un barco.
Dibuja una casa o dibuja un barco.
O dibuja un barco.
¿Ves esto?
¿Ves esto?
Es té.
Té.
- Es té. - Es té.
Este té no será retirado de la mesa, hasta que él regrese.
Hasta que él regrese.
Era una mujer inteligente. Ella llevó todo a una piedra de afilar
y lo afiló, como había afilado su propia cara y figura a lo largo de los años.
Ahora estaba al borde.
El señor Micawber,
una persona de mediana edad, iba por ahí totalmente despreocupado.
Más acreedores.
Sus métodos para evitar a los acreedores eran tan ingeniosos,
como elaborados.
¡Oye! ¡Sé quién eres!
¡Ven aquí!
Trabaja duro.
La postergación es el ladrón del tiempo, David. ¡Reclame a él!
¡Reclame a él!
En mi fábrica,
los pistones asintieron como melancólicos elefantes locos.
Me convertí en uno de los que viven en solitario en las grandes ciudades,
como en un cubo de un pozo humano.
¡No puedes quitarle nada a alguien que no tiene nada!
Merezco más que esto, mucho más.
Necesito más, señor. Por favor, señor.
Mi tía Betsey era una dama alta y de carácter duro...
¡Janet!
...con ojos brillantes y el espíritu más amable y perdonador.
¡Mi mente está tan clara como una pompa de jabón!
El señor Dick se movía como sí tocara los timbales.
Peggotty tenía las mejillas y los brazos tan duros y rojos,
que me preguntaba si los pájaros no la picoteaban, en lugar de a las manzanas.
El señor Murdstone era firme.
Nadie en su mundo debía ser tan firme como el señor Murdstone,
pues todo el mundo debía de doblarse ante su firmeza.
Todos excepto James Steerforth, mi querido amigo.
Hubo un apasionado abatimiento en la manera de Steerforth, que me sorprendió.
Qué caballero tan confiado es.
Uriah Heep se cernía como un gran buitre,
atiborrándose de nuestra compañía.
Estoy encantado de conocerle, señorito Copperfield.
Señorito Copperfield.
Estoy con profunda humildad.
Es como si viviera en tu nariz y estuviera deseando volver a casa.
Agnes.
Sí.
Agnes. Agnes. Agnes.
Te ves muy llamativa. Estoy enamorado. Completamente.
Invadirán y ahogarán toda la vida y la alegría de este lugar.
Hay que detenerlos, Agnes.
Durante semanas, Agnes había estado observando cada movimiento de Heep,
con un cuidado meticuloso.
Finalmente, entró en la vivienda con un gran espíritu.
La puerta estaba abierta. ¿Este es el niño de alguien?
Creo que es uno de los nuestros, sí.
¡Dios mío! Tanta gente. ¿El suelo soportará?
Señora Trotwood, ¿tiene una carta con la firma de mi padre?
Un momento. Un momento.
- Agnes. ¿Pasa algo malo? - Algo está a punto de arreglarse.
Creo que tal vez esto. Ahí está.
Sí.
El destino de Uriah Heep yace aquí. Pero necesitaré de su ayuda.
- Reúnanse. - Reúnanse. Reúnanse.
El señor Copperfield y la señorita Wickfield. Dos campos...
Pero no mezclados, espero.
- Inteligente. - Es agotador.
- Sí, estaba siendo educada. - ¿No estás ocupado, Uriah?
El señor Heep está muy ocupado.
Haciendo el trabajo de dos hombres, tristemente.
Bueno, señor Heep, estamos aquí para hablarle
de las inversiones de la señora Trotwood.
- Más gente. Es una fiesta. - Esto no se siente como una fiesta.
¿Nos preparo un tazón de ponche?
Necesitamos un limón. Señora Trotwood, parece que usted ya está chupando uno.
Ahora, amigo...
Señor Heep, me ha robado mi dinero
y ha malversado fondos de esta Firma.
Eso es una calumnia.
- ¿Alguien más aquí quiere difamarme? - ¡Yo quiero!
Y yo.
Te lo digo a ti.
Que, para tu propio engrandecimiento pecuniario,
has falsificado documentos con el fin de desconcertar a un individuo,
a quien designaré en clave como el señor W.
¿Wickfield?
- Tal vez. - Pruébenlo.
Para probarlo necesitaríamos acceso a ciertos documentos.
Pero, Agnes, ¿adónde podríamos encontrar tales documentos?
Creo que solían estar en ese cajón.
Todo lo que han hecho, es probar que son unos ladrones.
Han robado mis documentos.
¿Robar? ¿No puede la hija del señor Wickfield ordenar los papeles de su padre?
- Estaban en un cajón cerrado. - Soy una ordenadora muy entusiasta.
Robaste la casa de esta señora, estúpido nabo.
Señor Dick, ¿qué opina?
- Cisnes. - ¿Dónde?
- ¿Cisnes? - ¿Cisnes?
- ¿Cisnes? - ¿Cisnes?
He estado estudiando esto, y cuando el señor Wickfield firma su nombre,
la W se ve como un cisne.
Pero cuando el señor Heep imita su firma,
su W parece un baño de cadera invertida.
¡Falsificaste mi firma!
Tú eres la fuente de esta calamidad, Heep. Mil maldiciones sobre ti.
Me retracto. Mil cuatro.
Agnes, si tienes algún amor por tu padre balbuceante,
dejarás esta banda y te casarás conmigo.
- Si no, lo voy a arruinar. - Nunca.
Uri, por Dios. Sé humilde.
¡No, madre! ¡No más! ¡No más de esto!
Ya no nos quitaremos los sombreros, ni haremos reverencias.
¡Conociendo nuestro lugar y humillándonos ante nuestros superiores!
¡No más de eso!
¿Sabes lo que quiero?
¿Qué? ¿Una camisa de fuerza? ¿Un marido?
- Quiero mi casa. - Bueno, pues yo la tengo.
Tú y los tuyos siempre me han odiado a mí y a los míos. ¿Y quiénes son?
Un buen grupo de personas.
Tú, Copperfield, eras pura escoria, antes de que alguien tuviera caridad de ti.
Y usted, señora T, es una vieja y sombría mujer.
No me extraña que su viejo la haya mandado a volar.
Ahora, golpéale la cabeza con un pastel.
Y en caso de que eso no haya sido lo suficientemente claro,
quedas despedido con efecto inmediato.
Siempre fuiste un cachorro con un estómago orgulloso,
montando en los faldones de esa vil criatura que te llamó Daisy.
Trotwood.
- Davy. - Doady.
Me llamo David Copperfield.
Le perdono, señor Copperfield.
No le corresponde a usted el perdonar a nadie, señor Heep.
¿No es así, Jip?
Sí, lo es.
¿Qué hace está aquí?
No hay razón para que yo esté aquí.
Yo no estuve allí.
Lo de Heep ocurrió ayer, y yo estaba fuera.
Lo sé, pero lo estoy escribiendo ahora y quiero que estés en ello.
Me temo que no encajo bien.
Quiero que estés en todas mis historias.
No, no pertenezco. Exclúyeme de ella.
Pero, todavía quiero ser de utilidad.
¿Puedo sostener tus plumas?
- Avísame cuando necesites pluma nueva. - Sí.
Realmente no encajo.
Exclúyeme, Doady.
- ¡Davy! ¡Davy! - Sí.
Tienes que venir ahora mismo. Creo que hemos encontrado a Emily.
Alguien la vio en este edificio. Espero que esté aquí.
Ese es el carruaje de la señora Steerforth.
¿Significa eso que su hijo está con ella?
- ¿Em? - ¿Emily?
- Emily, amor mío, Peggotty está aquí. - ¿Emily?
¿Emily?
- Emily... Estamos aquí. - ¿Emily?
¿Alguna vez piensas en el hogar que has destrozado?
Por supuesto.
Todos los días.
- Pobre tío. - No tu casa.
La suya. La mía.
Un velo de vergüenza se cierne sobre mí, por lo que le hiciste hacer a mi hijo.
¿Dónde está él?
- No lo sé. - Puedo oírla.
- Por aquí. ¡Emily! - ¡Criatura inútil!
- Ella está aquí. - ¡Cuéntame!
¡Déjeme en paz!
Imagino que quieren a este juguete descarriado.
¡Era sólo una nimiedad por la ocupación de una hora!
Basta, señora. Eso es vil.
Cuando James estaba en su mejor momento, me amaba.
Me iré cuando tenga noticias de mi hijo, y no antes.
- ¿Me entiendes? - Díselo, Em, y luego vámonos. Por favor.
Vámonos. Esta casa parece que va a caerse.
Se avecina una gran tormenta. Será mejor que nos vayamos ahora.
Al menos dímelo a mí, Em, si no se lo dices a ella.
¿Está esa serpiente contigo?
No.
Huyó de mí.
En Francia.
¿Steerforth te abandonó?
No soy bueno para ti.
No soy bueno para nadie. Piensa en mí, en mi mejor momento.
¿Cómo puedes hacer eso y seguir llamándote un hombre?
He estado aquí desde entonces, con miedo de no ser perdonada nunca.
Mi amor, por supuesto que ya estás perdonada.
¿Sabes si Steerforth planea regresar?
Sí, lo hará.
Mañana por la noche. Está navegando hacia Yarmouth.
Quiere pedirte perdón, Davy.
¿Mañana? Eso es una locura. La tormenta estará en su apogeo. Es un suicidio.
¡Vamos, echen una mano!
¡Rápido, ahora!
¡Vamos, ahora!
- ¿Qué ha pasado? - Un naufragio cerca, señor.
- ¿Cuántos quedan? ¿Y cuántos salieron? - Dos salieron.
El segundo hombre salió ahora. Al menos queda uno más ahí afuera.
- Ese es Steerforth. - Compañeros, prepárenme.
- Tráiganme una cuerda. Voy a entrar. - Por favor, no.
Ham, no puedes. Ya sabes quién es.
Si mi tiempo ha llegado, entonces habrá llegado,
pero no voy a ver morir a otro hombre, aunque sea ese hombre de allí. Cuerda.
Amárrenla bien. Amárrenla bien.
- Chico, no quiero que hagas esto. - ¡Ham!
¡Ham!
Es como si se estuviera burlando de nosotros.
No.
No se burla de nosotros. Tal vez se burle de sí mismo.
- ¡Ven, Ham! - ¡Ham!
¡Steerforth!
¡Tenemos que irnos ahora!
Steerforth, ven a mí.
Dame tu mano.
¡Steerforth!
Se perdió bajo la espuma rugosa.
Me paré...
...incapaz de dar un paso.
¿Vive?, pregunté.
Él lo era todo.
Quería que viviera, Davy, a pesar de lo que sea que haya hecho.
Pero, por Dios, desearía que nunca lo hubieras traído aquí,
a nuestro mundo para arruinarlo.
Yo te traje aquí. Y a Emily. Y a la señora Gummidge.
Ten cuidado, Ham. Esto no es culpa de Davy.
Em.
No...
¡No!
Y ahora, no tengo nada más que decir.
Al menos que, en efecto, yo confesara
que esta narración es mucho más que mera ficción.
Es, de hecho, memorias escritas,
donde la pérdida y el amor
...vivirán por siempre una al lado del otro.
Agnes, a veces en mis escritos puedo decir cosas...
Te amaré toda mi vida.
Su gente, es tan real como la Tierra.
Y mi más sincera esperanza
es que puedan crecer la mitad de fuertes y sabios, en la narración de su historia,
cómo han crecido al vivir la misma.
Gracias.
Hola. Hola, pequeña querida.
- Hola. - A-boo-boo-boo.
- Hola. - A-boo-boo-boo.
¿Estás sonriendo?
EL COMETEADOR
Cometear como verbo. Es muy bueno.
¿Todo bien, señorito Davy?
Sabes, en tu libro, podrías haberme hecho más joven y más alto.
Te escribió como de 20 en años y pies.
- ¿En serio? - No lo ha leído, Davy.
- Pero ya lo ha vivido, señor Peggotty. - Así es.
- Betsey. - Trotwood.
Has salvado mi casa y no sé cómo agradecértelo.
- Burros. Hay... - No, no, no.
No.
Dejaremos a los burros de lado por ahora.
Felicitaciones por el libro.
Es extraño pensar que mis palabras compraron esta casa.
Una buena representación de ese villano de Heep.
Creo que ambos jugamos un juego muy inteligente,
tú y yo, al atrapar a ese tipo.
- Bien hecho, nosotros. - Sí.
Señora Micawber.
Señor Micawber.
Me alegro de que hayan podido venir.
El joven David.
Me salvaste a mí, a Wilkins, y a nuestros dulces ángeles de las calles.
No, no. Su presencia en mi escritura me ha recompensado muchas veces.
Afortunadamente, me encuentro en este momento entre trabajos remunerados...
así que eso nos ha permitido la libertad de viajar a su hermoso hogar.
- La tarifa del carruaje fue... - Bueno, apenas y consideramos los costos.
De hecho, apenas...
Aquí tiene, señor Micawber.
- Un pagaré sale enseguida. - Sí.
No hay necesidad de ello.
- ¿De la escritura? - Sí.
No te preocupes.
Saldrás adelante.
Y tendrás todo un viaje por el camino.
BASADA EN LA NOVELA DE CHARLES DICKENS
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