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Ilya Ilyich, �por qu� haces tanto ruido?
- Despertar�s a tu mam�. - �Mama est� aqu�!
- �Cu�ndo se despertar� mam�? - Pronto.
�Y cu�ndo lleg�?
Ayer noche, cari�o. T� ya estabas durmiendo.
Voy a ir a ver si se ha despertado.
�Por qu� est�s tan inquieto, cari�o?
No has visto a tu madre por tan s�lo un d�a, y ya est�s todo alterado.
�Por qu� hay luz ah�, y oscuridad aqu�, ni�era?
�Y por qu� de inmediato hay luz aqu� tambi�n?
Es porque el sol est� intentando encontrar a la luna,
pero como no la ve frunce el ce�o.
Ilya Ilyich, �Por qu� est�s esperando ah�?
Despertar�s a tu mam�.
�Mama ha vuelto!
�Mama est� aqu�!
ALGUNOS DIAS DE LA VIDA DE LLYA LLIYCH OBLOMOV
Basado en la novela "Oblomov" de I.A. Goncharov
Gui�n de A. ADABASHIAN, N. MIKHALKOV
Dirigida por Nikita MIKHALKOV
Director de Fotograf�a Pavel LEBESHEV
Dise�o de Producci�n:
Alexander ADABASHIAN Alexander SAMULEKIN
M�sica de E. ARTEMYEV Sonido de B. BOBROVSKY
Con
Ilya Ilyich Oblomov Oleg TABAKOV
Andrei Ivanovich Stolz Yuri BOGATYRYOV
Zakhar Andrei POPOV
Olga Yelena SOLOVEY
Alexeyev Avangard LEONTYEV
Narrado por A. ROMASHIN
Ilya Ilyich Oblomov estaba echado en la cama en su apartamento en San Petersburgo,
en la calle Gorokhovaya,
en una de las grandes casas que ten�an casi tantos habitantes
como una capital.
Estar echado no era para Ilya Ilyich
una necesidad como lo es para un hombre enfermo,
o una moment�nea situaci�n para una persona cansada,
o un placer para un holgaz�n:
Era su estado natural.
Oblomov, un caballero por nacimiento y un secretario universitario por rango,
vino a vivir a San Petersburgo, hace doce a�os.
Entonces todav�a era joven, a�n estaba lleno de planes,
esperando un gran trato entre �l y el destino.
Pero los d�as y los a�os se esfumaron, estuvo al servicio del Gobierno,
la suave felpa en su barbilla se torn� rudas cerdas,
su talle se ensanch�, su pelo empez� a caerse,
cumpli� los treinta,
y no hab�a avanzado en ninguna direcci�n,
y continuaba esperando en el mismo punto, que diez a�os antes.
�Zakhar!
�Zakhar!
�D�nde te has ido?
No estabas diciendo nada.
Si ves que estoy preocupado, debes esperar.
- Encuentra la carta. - �Qu� carta?
Te la dio el cartero. Una carta sucia.
�C�mo voy a saber d�nde la pusiste?
Nunca sabes nada.
Mira en la papelera. O quiz�s se ha ca�do tras el sof�.
La parte de detr�s del sof� a�n no ha sido remendada.
�Por qu� no lo enviaste al carpintero? Eres t� quien lo rompi�.
- Se rompi� solo. - Ya veo.
- �La has encontrado? - �Aqu� hay varias cartas!.
No, ah� no est�.
Muy bien, vete. La buscar� yo cuando me levante.
�Deja todo ordenado!
�El polvo, la suciedad! �Dios M�o!
�No haces nada!
Ah�, todo est� barrido y ordenado como para una boda.
�Qu� m�s quieres?
- �Y qu� es eso, en la mesa? - Bueno, tengo que quitarlo.
�S�lo esto! �Y qu� hay del polvo, las telara�as?
A veces tambi�n veo chinches en la pared.
- Tambi�n tengo pulgas. - �Es asqueroso!
No me parece gracioso, Zakhar,
mejor esfu�rzate y limpia este lugar.
�Est� lista mi agua?
Hace siglos. �Por qu� no te levantas?
Los propietarios han vuelto a decir que debemos irnos. Quieren el piso.
No vuelvas a hablarme del piso. Ya te lo he prohibido.
Mejor vete al carnicero.
No, no quiere darnos m�s cr�dito.
- �Cu�nto le debemos? - Ochenta y seis rublos.
�Has perdido la cabeza?
No le hemos pagado durante tres meses.
�Eres una vaca para haber masticado tanto?
Tienes que escribir al propietario, se�or,
quiz�s ya no te moleste m�s.
De acuerdo, ve al carnicero, y yo me pensar� lo de escribir una carta.
Me voy.
Ilya Ilyich estaba muy perturbado.
tras la muerte de sus padres, se convirti� en due�o de 350 siervos
los cu�les hered� en provincias muy remotas.
Y ahora recib�a una desagradable carta del alguacil de su finca.
Todo el mundo sabe qu� clase de noticias desagradables puede escribir un alguacil:
mala cosecha, deudas, pocos ingresos...
Hace algunos a�os,
Ilya Ilyich empez� a trazar un plan para administrar su hacienda.
Deseaba hacer muchas mejoras,
quer�a sentir que hac�a algo por s� mismo.
Y ahora el propietario le dice que debe irse. Que quiere su piso.
Oblomov ten�a dificultades para decidir en qu� pensar:
la carta del aguacil, o en moverse a un nuevo alojamiento, o sobre el dinero...
�Zakhar!
- �Has escrito la carta? - �Has ido donde el carnicero?
La tienda est� cerrada, el carnicero no estaba. Volver� m�s tarde.
Bueno, de acuerdo.
Tenemos visita...
Ah, �eres t�, Alexeyev?
No te estrecho la mano: seguro que vienes helado.
�Por qu�, Ilya Ilyich? �No hace fr�o! Ya est� todo derretido.
No ten�a intenci�n de llamarte hoy, pero me encontr� a Ovchinin.
He venido a buscarte.
Vamos a casa de Ovchinin.
Matvey Andreyevich Alyanov, Kazimir Albertovich Phailo,
Vassily Sevostyanovich Kolymyagin
ya est�n all�.
�Qu� hacen all�, y qu� quieren de m�?
Ovchinin te invita a cenar.
�A cenar? Si�ntate, vamos pensarlo.
�Vamos, lev�ntate! Es hora de que te vistas.
- No me he lavado a�n. - Bueno, pues l�vate.
�Y bien?
- �Qu�? - Todav�a est�s echado.
- �Necesitas que me levante? - Quer�as que nos fu�ramos.
Yo no quer�a. Y todav�a no te he hablado de mis asuntos.
�Qu� asuntos?
�Por qu� crees que no me he levantado en todo este tiempo?
Estoy aqu� echado pensando en c�mo salir de un problema.
- �Cu�l? - �Dos desgracias!
Mi arrendador me ha gastado una mala pasada. "Date prisa y m�rchate," me dice.
�Date prisa! Mudarse es un temido incordio.
Tantas cosas que organizar... y luego se rompen y se pierden.
Y a algunos, sabes, les gusta mudarse.
�Zakhar!
�Pero lo peor no es esto del piso!
Mira lo que me escribe mi alguacil.
- �Zakhar! - He estado aqu� mucho tiempo.
- �D�nde est� mi carta? - �D�nde voy a encontrarla?
No me la he tragado. �Por qu�? �Ah� est�!
�Ah�, ah�, puedes irte! Ya te aguanto bastante.
Escucha.
"Estimado se�or..." Bueno, esto no es importante.
Te dije que ven�as del fr�o.
"No ha llovido las �ltimas 5 semanas. Los viejos no recuerdan una sequ�a semejante.
La v�spera de San Juan tres campesinos se fugaron.
No habr� nada de lino nuestro en la feria mercantil de este a�o..."
�Oh, Dios M�o!
"Nuestros campesinos no han pagado sus impuestos, por los caballos".
"Este a�o te enviaremos, nuestro padre y benefactor,"
"cerca de dos mil menos, que el �ltimo a�o".
Tienes un ataque de estornudos.
Sin fecha. Ha debido estar tirada en casa del alguacil desde el a�o pasado.
Habla de la v�spera de San Juan y de la sequ�a. �Pens� en enviarla bastante tarde!
�C�mo te sientes?
Como dos mil menos...
�Cu�nta herencia supone?
�Que recib� el a�o pasado?
No te lo dije entonces, �Lo hice?
Debo preguntar a Stolz.
Ojala se d� prisa en venir.
Escribe que est� viniendo, pero s�lo Dios sabe d�nde est�.
Me pregunto si deber�a escribirle al Gobernador?
�Qui�n es tu Gobernador?
S�, escribe al Gobernador.
La sequ�a, el calor...
De verdad, deber�as escribir al Gobernador.
�Ni�era!
Ilyusha, �D�nde est�s? �D�nde te escondes?
�Ilyusha!
Buenos d�as, papa.
Ten cuidado al caminar por el porche.
y no hagas ruido.
Mama todav�a duerme. Est� cansada por el viaje.
Ilyusha, �D�nde vas?
�Oh, Ilya Ilyich, que haces, ni�o travieso!
Habr�a que reparar el porche.
S�, efectivamente, f�jate que desvencijado est�.
�Por qu�? Brillaba cuando lo hicimos.
Bueno, al menos no se ha ca�do, piensa que ha aguantado durante 16 a�os.
Luka lo construy� muy bien.
S�, lo hizo muy bien.
�Era un buen carpintero!
Ahora est� muerto, el Reino de los Cielos le pertenece!
Los carpinteros ya no son lo que eran.
No saben hacer las cosas tan bien.
�Lo construy� Luka?
No, no lo hizo Luka.
S�, fue Luka. Seguro, Luka.
�Luka, Luka!
No deber�as despertar a tu mama.
No estuvo en casa en todo el d�a, y se pas� toda la noche viajando.
D�jame ir, ni�era. Deja de sujetarme.
�No me tomar�s!
�No vas a escribir?
Deber�a afilarte un l�piz.
Ah, eres t�. Perdona, me he quedado dormido.
No pasa nada.
Alexeyev siempre era un obediente y presto oyente
quien compart�a con id�ntica buena voluntad el silencio de Oblomov,
su conversaci�n, y su forma de pensar, fuera lo que fuese.
Y aunque Oblomov era amable con �l,
�l quer�a y confiaba en un �nico hombre,
quiz�s porque hab�an crecido, estudiado, y vivido juntos.
Este hombre era Andrei Ivanovich Stolz.
Stolz se hab�a marchado,
pero Oblomov esperaba que regresara en cualquier momento.
Quer�as hablarme sobre algo.
Creo que es mejor que te marches. Pensar� sobre ello primero, y hablaremos m�s tarde.
Muy bien. Efectivamente, ser� mejor hablar m�s tarde.
Todo est� preparado, Ilya Ilyich.
El representante del propietario ha estado aqu�, por el piso...
Ilya Ilyich...
�Qu� vamos a hacer? Quieren que nos marchemos.
Te he prohibido que me hables al respecto.
De acuerdo, vete, y ll�vate esto.
Y recordar� que queda queso y jam�n.
Me lo servir�s al anochecer,
ni se te ocurra com�rtelo, como haces siempre,
mintiendo a tu maestro diciendo que no quedaba nada.
Si no hubieras dejado venir a la gente, quedar�a mucho m�s.
Desear�a estar muerto.
en lugar de escamotearme la comida, ser�a mejor que pensaras en que debemos mudarnos.
Otra gente se muda.
Digo que si otra gente, que no es peor que nosotros, y ellos se mudan
nosotros tambi�n podemos.
�Zakhar!
Ven aqu�.
M�s cerca, m�s cerca. Bien, �C�mo te sientes?
�Te sientes feliz?
No he dicho nada, salvo que...
�Entiendes lo que has dicho, t�, hombre maligno?
- �Qu� he dicho? - Otra gente se muda.
Otra gente que no es peor. �Eso es lo que has dicho!
Para ti, yo soy como 'otra gente'.
�Has considerado, hombre viperino, lo que son esa 'otra gente'?
�Te lo tengo que decir?
�Que son 'otra gente'?
Ellos pueden estar preparados para cambiarse a otras habitaciones.
Lyagaev, por ejemplo, es capaz de atar dos camisetas en un pa�uelo, y largarse.
�Eso es lo que son 'otra gente'! �Y t� crees que yo soy como ellos?
�No me atormentes con palabras desgarradoras, se�or!
�Compararme con 'otra gente'!
�Por qu�? �Acaso trabajo? �No como bastante? �Parezco delgado y desdichado?
�Parezco algo de esto?
�Nunca en mi vida me he puesto s�lo los calcetines!
�Y a quien le estoy diciendo esto? �No te has ocupado de m� desde que era un ni�o?
T� lo sabes. He sido educado tiernamente,
nunca he sufrido fr�o hambre o pobreza,
nunca me he tenido que ganar la vida
teniendo que realizar un trabajo miserable.
As� que �C�mo te atreves a compararme con otra gente?
y en mis planes ya figura cederte una casa y un huerto.
�Y un salario!
�T� has sido mi administrador mi camarero, mi agente!
Y tras todo esto, insultas tan amargamente a tu maestro,
a quien has servido toda tu vida,
a quien sol�as llevar entre tus brazos como a un beb�...
Ilya Ilyich, que el Se�or te acompa�e, �De qu� est�s hablando?
�Oh, Madre, Reina del cielo, todo este problema sobre nosotros tan de repente!
�Bien, l�rgate!
�dame algo de kvass!
Toma, b�belo.
Baja las cortinas.
Enci�rrame decorosamente.
Quiero dormir una hora.
Despi�rtame a las cuatro y media.
Un ligero, placentero entumecimiento se extendi� sobre sus labios
y sus sentidos fueron nublados por el sue�o,
al igual que la superficie del agua se nubla por las ligeras primeras escarchas;
otro minuto y su mente se habr�a deslizado hasta donde s�lo el Cielo sabe,
cuando de repente Ilya Ilyich tom� consciencia y abri� sus ojos.
"�Por qu� no me he lavado?" Susurr�. "Y no he hecho nada".
No he apuntado mis planes en un papel.
No he escrito al Gobernador, ni al propietario,
No he revisado las cuentas - he desperdiciado la ma�ana!"
El consider�. �Qu� significa esto?
"�Lo habr�a hecho otra gente?" como un rayo cruz� su mente.
Otra gente... �Qu� son ellos?
Se hundi� en sus pensamientos, compar�ndose con "otros".
Este era uno de los escasos, l�cidos y conscientes momentos de la vida de Oblomov.
El horror le pose�a cuando se alzaba ante �l
una clara y v�vida idea de lo que el destino humano significaba
comparado con su propia existencia.
Se sent�a amargado de tener que confes�rselo a s� mismo.
Infructuosos remordimientos del pasado,
ardientes e irreprochables, surgidos de su conciencia, y atraves�ndole como garfios.
"Todo es culpa de Zakhar," suspir�.
Record� la escena con Zakhar
y su rostro se inflam� de verg�enza.
"�Y si alguien, por casualidad, lo ha escuchado?" pens�, hel�ndole la simple idea.
"Gracias a Dios, Zakhar no se atrever� a repetirlo, y nadie le creer�a".
�Ilya Ilyich!
�Ilya Ilyich!
�Est� durmiendo! �Debe ser de la Marina!
�Levanta! Son las cuatro y media.
�Qu� quieres?
Me dijiste que te despertara. Vamos, Ilya Ilyich...
�Ya has hecho tus deberes y ahora deber�as irte!
El descanso es mi negocio.
No me ir�. �Levanta, Ilya Ilyich!
No me molestes.
Me encantar�a dejarte en paz, pero no puedo.
Ya te enfadar�s conmigo m�s tarde.
Me conozco.
Sabes c�mo dormir. �Ah� duerme como un tronco!
�Qu� tiene de bueno ser hombre aparte de haber nacido?
�Lev�ntate, te lo dir�!
�Crees que estoy dormido? No lo estoy, oigo todo.
Oh, querido, �por qu� est�s tirado como un ladrillo?
Me pongo enfermo de verte. �M�renle, buena gente!
�Levanta!
Ilya Ilyich, �Mira lo que est� sucediendo a tu alrededor!
Me levantar� cuando lo considere necesario.
�Levanta!
�Te voy a ense�ar a molestar a tu maestro cuando quiere descansar!
�Dame kvass!
- �Ilya! - �Andrei!
�Stolz est� aqu�!
�Qu� tal!
Conduje la calesa yo s�lo desde Verkhlyovka hasta Vavilovo.
Estate quieto, o despertar�s a la ni�era y me har� sentarme en la sombra.
Est�n todos durmiendo tras la cena.
Vamos a ver como duermen.
Bien, pero estate callado.
Mira lo que puedo hacer.
Yo tambi�n puedo hacerlo.
�Y por qu� no han reparado el porche?
�Y yo que s�?
- Vamos a dar un paseo. - De acuerdo.
Stolz se qued� en casa de Oblomov.
La vida de Stolz estaba llena de llamadas de negocios, visitas y vida social.
Y a pesar de las protestas, quejas y reproches de Oblomov,
el soportaba a su amigo y le segu�a a todas partes.
"Debes empezar una nueva vida. Ahora o nunca," le dec�a Stolz.
Stolz ten�a la misma edad que Oblomov; �l, tambi�n, superaba los treinta.
Se retir� del servicio al Gobierno, se meti� en negocios
logrando gran �xito debido a su disciplina e inteligencia.
Sol�a decirle a Oblomov
que el destino natural del hombre
era el de traer la copa de la vida sin malgastar ni una sola gota,
y que uniformemente un fuego ardiente era mejor que una violenta conflagraci�n,
por muy po�tica que �sta �ltima pudiera ser.
Siempre aplicaba el m�todo correcto en cada emergencia,
igual que un ama de llaves elige entre el manojo que cuelga de su talle
la llave adecuada para cada puerta.
�Zakhar, dale sus ropas!
As� que...
Desayunaremos ahora,
Entonces... haremos una llamada de negocios, despu�s de eso vete a cenar.
He invitado al propietario de la mina de oro Ya te habl� de ello.
Despu�s estamos invitados a tomar t� en su Villa
Quiero presentarte a Olga llyinskaya.
Tiene una voz maravillosa. �Y c�mo canta!
Es una ni�a encantadora.
Sin embargo, tengo debilidad por ella.
- �Tienes debilidades tambi�n? - Las tengo.
�Qui�n puede ser tan temprano?
Ayuda a tu maestro a vestirse. Yo abrir�.
- Ah, eres t�, Alexei... - Ivan Alexeyevich.
Perdona. �Qu� puedo hacer por ti?
Mis disculpas. Pens� que Zakhar abrir�a la puerta.
Tengo una invitaci�n para ver a Ilya Ilyich.
Ilya Ilyich no est� aqu�.
Se march� anoche por negocios.
Est� planeando irse al extranjero, a Oblomovka.
�Gracias a Dios! Te estaba esperando con tanta impaciencia.
Cuando venga Andrei Ivanovich Stolz, dijo,
todos mis problemas se resolver�n.
�Y por qu� estamos susurrando? �Hay alguien en la casa?
Zakhar est� durmiendo.
Excusame, tengo que volver a mi oficina.
- Adi�s, Alexei... - Soy Ivan Alexeyevich.
Espera, �Qu� llevas ah�?
Es ternera.
�Lo has visto?
Ten piedad del maestro, no puede comer tu comida.
ve y trae lo que te he dicho, y la m�quina.
�Por qu� no tenemos nuestro desayuno? Andrei, �qui�n era el de la puerta?
Un hombre me ha tra�do algunos papeles del negocio.
Ilya, �Hueles eso?
Si la salud tuviera olor,
estoy convencido que oler�a as�.
�Zakhar!
T�malo.
Me ense�aron esto en Europa.
Ellos no lo entiende all� tampoco, aunque �Qu� podr�a ser m�s sencillo?
Los animales son m�s saludables que nosotros, as� que si comes lo que ellos tendr�s salud.
�Zakhar, hu�lelo!
Muy bien, vete a tu habitaci�n.
Deshazte de tu grasa, de la pesadez de tu cuerpo,
y entonces tu mente no permanecer� dormida.
Yo tambi�n la sufro.
Lo s� y te entiendo. Hablas de mi mente adormecida.
Lo s�, pero no tengo tampoco fuerzas ni siquiera para salir de esta somnolencia.
Quiz�s deber�a seguirte, pero s�lo no sabr� manejarme.
Perdona, pero �te has olvidado que tienes que presentar una solicitud ma�ana?
Prep�rate, nos vamos en cinco minutos.
�Y qu� pasa con el t�?
- Andrei, �qu� pasa con el t�? - El t� es malo para tu salud.
�l vende participaciones, sin que le pertenezcan, por tres cuartos de su precio
para venderlas, tras hundirse los �ndices, por cinco octavos.
�Cinco octavos de qu�?
Hay un precio para las participaciones, y hay un �ndice. Tres cuartos, en este caso.
- �Tres cuartos de qu�? - �Has entendido algo de lo que te he dicho?
Su Excelencia, Mr. Stolz para verle.
Que entre.
- �Qu� gran placer! - Que tal, Pavel Petrovich.
�Tan contento de verte, mi amigo! �C�mo van nuestros asuntos?
Perm�teme que te presente a mi amigo Oblomov.
Encantado de conocerle. Andrei me habl� del proyecto...
No te he visto desde hace una eternidad, No s� nada.
Su Excelencia, todo ha sido firmado.
Muy bien por ti.
No espero nada m�s de ti.
Desde que empezamos este negocio tan importante, he pensado
que necesitar�amos cristal Veneciano.
Pero �d�nde podemos conseguirlo?
Entiendo, todo est� expuesto aqu�.
Entiendo que todo est� expuesto, pero el cristal es muy caro.
Deber�as hacer contacto con...
No necesito asociarme con Geller. El que puede hacerlo es...
"Ve," Nadezhda me dijo, "y echa ra�ces otra vez en Europa".
Ilya Ilyich, �todo est� preparado!
- �Qu� hace Andrei Ivanovich? - Dormir. No hay luz en su habitaci�n.
Ve y mira. Pero con cuidado.
Cierra la puerta.
T�malo. Dame una cuchara.
Para. �Por qu� siempre lo haces?
- Te traer� el pastel. - Ve, ve.
Entonces, �No ser� nunca?
- Nunca, Ilya. - �Qu� quieres decir, nunca?
Escucha, �A qui�n est�s enga�ando?
No a m�, s�lo a ti mismo.
�Recuerdas lo feliz que eras cuando sentiste esa delicadez?
�Cu�ndo te deshiciste de tu ardor de est�mago y tus orzuelos?
Adelgazaste s�lo unos d�as tras no comer basura.
�Quieres parecer un viejo abrigo desgastado otra vez?
Entonces no pidas simpat�as.
Encarga una pata de cordero para que te la sirvan en la cama ma�ana,
o mejor a�n, un cerdo asado!
Qu�date en la cama un d�a tras otro, duerme, bebe.
Ilya, �ser� bueno que comas mucho ahora
y te vayas a la cama con ese barrig�n?
Ma�ana te maldecir�s por haber tenido esta flaqueza.
�Tan s�lo piensa en lo que vas a comer!
�Qu� tienes ah�?
Sopita. Con carne.
Bien. Pero s�lo un poco, y por �ltima vez.
�Ahora o nunca!
Se ha ido.
Ah, �Vete al infierno! Zakhar, dame un plato y una cuchara.
Y trae el pastel. �De qu� es?
De champi�ones.
�Champi�ones de Oblomovka!
�C�mo pod�an haber llegado a ser �ntimos estos dos hombres,
cuya completa existencia, en cada particular caracter�stica,
era una flagrante protesta contra el modo de vida del otro?
Parece que existe una verdad establecida y es que los extremos opuestos
se atraen.
Adem�s, la infancia y el colegio les hab�a unido dos grandes nudos.
Hab�a una pr�diga cari�osa y s�lida amabilidad Rusa
hacia el chico alem�n por parte de la familia Oblomov,
entonces el hecho es que Stolz hab�a siempre sido el m�s fuerte,
y, lo que es m�s importante, es que era propio de Ilya Ilyich
algo esencialmente bueno, puro, y magn�nimo,
lo cual estaba en profunda simpat�a con todo lo noble,
con todo lo que respond�a a su inocente,
y confiado coraz�n.
Ilya, este es un aut�ntico ba�o de espuma ruso, sin comparaci�n con los de San Petersburgo.
�Qu� olor! Lo recuerdo desde que �ramos ni�os.
Mi padre sol�a llevarme en la calesa con �l...
me daba las riendas, y me dec�a que condujera hasta la f�brica...
los campos, la ciudad, para ver alguna arcilla especial...
Andrei, por favor ven conmigo a esa cena.
sabes, tengo que...
Deber�as sacudirte tanto durante el d�a que no pudieras caminar.
Y la sauna ya est� calentada,
te encaramas a la parte superior, huele a madera.
De verdad, tengo que quedarme en casa por un par de d�as.
para terminar mi plan.
Y no me siento bien. Estoy preocupado por si me sale otro orzuelo.
�Te sientes como con ganas de volver a tu sof�? No, no te lo permito.
�Ahora o nunca! �Recuerdas?
�Ven aqu�, Ilya!
�Aqu� es donde la salud est�! Ya no temer�s a los orzuelos nunca m�s.
- �Ilya! - D�jame s�lo.
�Crees que estoy bromeando?
�Ahora o nunca!
�Ahora o nunca! �Ahora o nunca!
�Vete! �L�rgate!
�M�rchate!
Ilya, �Qu� te sucede?
No me gusta esto.
Ahora voy a tener dolor en mi hombro.
Vamos, Ilya.
He dicho, que no me gusta. Y lo haces para fastidiarme.
�Cielo prohibido!
No puedo hacerlo, y t� intentas convencerme. Estoy harto.
- �Harto de qu�? - �De todo!
Los bailes, las visitas, las reuniones, las fiestas de t�, las conversaciones.
El continuo correr de un lado a otro, los cotilleos, las murmuraciones.
No me gusta esta vida.
- �Qu� tipo de vida te gusta? - Distinta de �sta.
�Que, exactamente, te desagrada de �sta?
Ninguno de ellos tiene ojos claros y tranquilos.
Un hombre es desdichado porque tiene que ir a la oficina cada d�a,
otro suspira porque esta felicidad se le ha denegado.
Ese es su ideal, su objetivo en la vida.
As� que �No quieres tener que ir a la oficina
y sentarte en salas de espera?
No, no quiero m�s de tu vida social.
Para admirar la forma sim�trica en la que los invitados se sientan,
lo tranquilos y pensativos que est�n jugando a las cartas en la mesa.
Un espl�ndido ejemplo para una mente que desea ser estimulada!
�No ves que toda su vida est�n dormidos mientras siguen sentados ah�?
�Merezco ser despreciado por estar en cama y no envenenando mi cabeza con truhanes?
Ellos se re�nen, se invitan unos a otros a cenar,
pero no hay hospitalidad, no hay amabilidad, no hay aprecio.
�Qu� tipo de vida es esa? �Qu� aprender� ah�?
�Y qu� puede nadie aprender de ti, Ilya?
- �De m�? - �S�, de ti!
Yo no quiero ense�ar nada a nadie.
Y no pongo a nadie a prueba,
como ese caballero cobarde, tu propietario de una mina de oro.
Siempre pregunt�ndome si he le�do el discurso de tal diputado
y mir�ndome fijamente con los ojos abiertos cuando le digo que no leo los peri�dicos.
Acto seguido me da la lata pregunt�ndome porqu�, creo,
que el Embajador franc�s ha abandonado Roma?
Mehmet Ali ha enviado un barco, las tropas han sido enviadas al Este...
Ese caballero cobarde, como has elegido llamarle,
se gradu� en dos universidades.
Y durante la �poca en la que tu alguacil gestionaba c�mo arruinar Oblomovka...
este caballero ha adquirido diez del tama�o de Oblomovka.
Y conseguir� veinte m�s
gracias a su disciplina, cerebro y entusiasmo.
A las 5 de la ma�ana ya est� en pie,
Hace cada d�a sus ejercicios de gimnasia,
No bebe vino.
Habla seis idiomas.
Conoce a todo el mundo y sabe de todo.
Su vida est� subordinada a un objetivo, trabajar,
sin actos, movimientos, ni palabras superficiales.
Y, mira, es saludable y rico,
y con 60 a�os parece m�s joven que t�.
�Y qu�? A los 60 un hombre debe aparentar 60, no 35.
De acuerdo, pero a los 35 no habr�a que aparentar 50, como t�.
Sup�n que tu propietario de una mina de oro viviera otros cien a�os.
adquiriese otras cien Oblomovkas. �Para qu�?
La gente s�lo piensa en lo que es bueno o malo para su salud,
en visitar al m�dico, en visitar sanatorios.
Todo el mundo se preocupa de c�mo vivir.
�Pero para qu�? Nadie quiere pensar en ello.
�De qu� vale tu vida? �Te necesita alguien?
Es muy f�cil estar echado en el sof� todo el d�a
y juzgar a quienes hacen algo.
�Pero no ser�a mejor fijarte en ti mismo?
Quiz�s no son los defectos de la sociedad los que no te convienen,
pero, �y los tuyos? �No te necesitan?
- Que verg�enza, Andrei. - �Qu�?
A veces me siento tan avergonzado que tengo ganas de llorar.
Con frecuencia me echo, dando vueltas de lado a lado
pregunt�ndome �Por qu� soy as�?
Y no tengo respuesta.
Me levant� una ma�ana...
Y vi un �rbol desde la ventana.
Seguramente llevaba ah� cientos de a�os,
y le deben quedar cientos de a�os de vida.
Tantas hojas que le habr�n florecido, crecido y ca�do en este tiempo...
y tantas que le quedan por germinar y morir.
Y a�n, cada hoja, mientras crece,
vive una vida con el �rbol, con sus ra�ces y sus ramas.
Seguramente los siente, y ellos la necesitan.
Eso significa que esa hoja ser� cuidada en los a�os siguientes...
como lo ha sido en los a�os precedentes...
Igual que nosotros, quienquiera que seamos...
Desde que vivimos, tiene que haber alg�n sentido para ello.
Este pensamiento me hizo muy feliz,
incluso me hizo llorar.
Pero si me preguntas porqu�, no ser� capaz de explicarlo.
M�s tarde oje� un viejo libro de bot�nica
y descubr� que los �rboles no viven tanto tiempo.
Me sent� avergonzado de no recordar nada de lo que hab�a aprendido.
Mi cabeza es como una especie de archivo
de haza�as pasadas, personajes, �pocas, religiones.
Nada est� conectado.
Como una biblioteca consistente s�lo en vol�menes perdidos.
No recuerdo nada de bot�nica pero lo que no he olvidado
es que el 306 antes de Cristo Seleuco I
venci� a Chandragupta.
Eres un hombre muy afortunado, Ilya.
Otros terminan tres carreras y todav�a buscan m�s conocimiento.
Pero t� no, cu�ntos tormentos te son desconocidos.
Est�s suspirando porque no has olvidado todo.
Stolz era s�lo medio alem�n, por parte de padre.
Su madre era Rusa, descendiente de una familia noble venida a menos.
Era miembro de la Iglesia Ortodoxa,
Su lengua natal era el ruso.
Desde los ocho a�os estuvo sentado sobre un mapa junto a su padre,
chequeando los, err�neamente escritos, informes, presentados por campesinos y artesanos,
y su padre le pagaba un salario, equivalente al de un artesano,
al cl�sico estilo alem�n: diez rublos por mes,
por los cu�les le hac�a firmar un recibo.
La madre de Andrei sufr�a.
No le satisfac�a esta educaci�n pr�ctica, al estilo trabajador.
Pero era tan t�mida, que nunca discut�a a su marido.
Ivan Bogdanovich Stolz no pod�a concebir otro modo de vida
que el que �l mismo marcaba.
Cuando termin� sus estudios, su padre le hab�a hecho irse de casa.
Y �l hizo igual- cuando su hijo termin� los estudios, le oblig� a dejar el hogar.
Como era costumbre en Alemania.
La madre de Andrei hab�a muerto por entonces y no quedaba nadie que pudiera protestar por ello.
El d�a de su marcha, s�lo un grupo de vecinos se reunieron
para observar al administrador dejando marchar a su hijo.
Ivan Bogdanovich le dio a su hijo 150 rublos en billetes.
Dos bolsas estaban atadas a la silla de montar.
Una conten�a un chubasquero y unas gruesas botas de tachuelas.
Cosas que tom� ante la insistencia de su padre.
La otra conten�a un elegante abrigo, una docena de camisas
y zapatos tra�dos de Mosc� en recuerdo de las ense�anzas de su madre.
Te costar� 40 rublos llegar hasta Mosc�,
y 75 to ir desde all� hasta San Petersburgo. Tendr�s suficiente dinero para ello.
Has tenido una buena educaci�n... todos los caminos te est�n abiertos.
Puedes entrar al Servicio del Gobierno, o dedicarte a los negocios, o ser escritor.
Ignoro qu� elegir�s.
De acuerdo.
Y si no eres lo bastante listo,
llama a Reinhold, �l te ense�ar�.
Es amigo m�o, vinimos juntos de Sajonia.
Tiene una casa en San Petersburgo. Te dar� su direcci�n.
No te preocupes.
Ir� a verle cuando yo tambi�n tenga una casa.
Bien, eso es todo.
�Eso es todo!
S�lo pi�nsalo, �el cachorro no ha derramado ni una l�grima!
El viejo pagano es tambi�n amable.
Lo ech� como a una gatito.
�Para, Andrei!
La correa de la silla de montar se te va a perder, debes apretarla.
Lo har� cuando llegue a Shamshovka. Quiero estar all� antes de que anochezca.
�A la velocidad de Dios!
Andrei, �chico querido!
Espera, mi pobre huerfanito.
Ah� no hay quien te bendiga.
Perm�teme, cuanto menos, bendecirte.
�Andrei, nuestro querido, nuestro bello!
Le hable a ella m�s suavemente y f�cilmente que a los otros.
No hay ning�n amaneramiento en ella, ninguna coqueter�a, nada calculado.
- �De qui�n hablas? - Olga llyinskaya.
Lo ver�s por ti mismo. Olga es una criatura maravillosa.
La admiro desinteresadamente, como un ni�o enamorado.
Lo juro.
Sus padres murieron muy pronto. Vive con su t�a.
�Y c�mo canta, Ilya!
Me gustar�a que fueras agradable con Olga y su t�a.
Te dejar� al cuidado de las Ilyinsky mientras est� en Inglaterra.
Ellas evitar�n que te quedes en casa encerrado y durmiendo.
Para de re�r.
Nos reuniremos en Par�s dentro de un mes. �Tienes el pasaporte preparado?
Lleva preparado desde hace mucho tiempo.
Ya estamos.
�Hola!
Ilya, �d�nde est�s? Ven aqu�, quiero que conozcas a mis amigos.
Se�oras y se�ores, este es mi amigo, Ilya Ilyich Oblomov.
Olga. Encantado de verte.
Oh, no es para tanto.
Ll�vatelo, por favor.
�Oh, Dios M�o!
�Qu� sucede, Katya?
�Oh Dios... qu� verg�enza!
Ilya, �qu� sucede? Espera, �d�nde vas?
Es la agon�a perfecta. �Por qu� han tenido que re�rse de m�?
�Qu� dices? Espera.
Olga Sergeyevna no se atreve a mirar a nadie as�.
Soy m�s discreto que los dem�s as� que ella...
�D�nde est� mi sombrero? �D�nde est� mi sombrero?
No s� qu� hacer, Me enterrar�a en el suelo.
Oh, olv�dalo. No es tan grave romper un plato de salsa.
Lo romp� porque no s� qu� hacer con mis manos.
Todos me miraron y sonrieron. Hasta un hombre listo puede cometer un error.
Vamos, para ya...
�Y adem�s, c�mo han sabido que me qued� traspuesto el otro d�a en la Opera?
Si me llevas ante ellos para que se me burlen, eso es malvado.
- No tienes sentido del humor. - Depende de las bromas.
Si s�lo hubieran sido el bar�n y su t�a, pero Olga Sergeyevna, tambi�n.
Es una chica joven,
y le dijiste que me puse la camisa al rev�s,
y que me he puesto calcetines estrafalarios.
Te aviso, Andrei.
Me voy a enfadar contigo.
Le dir� a Olga que eres un apasionado amante de la m�sica y le pedir� que cante.
�Por qu� me difamas? No soy ning�n mel�mano.
�Por qu� te apresuras en desilusionarla por tu cuenta? Vamos.
No quiero escucharla. �Qu� pasa si canta mal?
No puedo mentir, soy malo con los cumplidos. Ser�a embarazoso.
�Como con el plato de salsa de ayer?
Es horroroso.
No, no es horroroso.
Es una leve venganza por no querer escucharme.
No quieres o�rme cantar, �verdad?
�l quiere.
�Y t�?
Esto es lo que pasa por quedarse en casa tirado con un gorro de dormir.
�Andrei!
Bien, Andrei Ivanovich, Cantar� para ti.
Damas y caballeros, Olga Sergeyevna va a cantar para nosotros.
La semana siguiente a duras penas se separaron.
Olga se sent�a tan relajada con ellos como con nadie m�s.
Conoc�a a Stolz desde hac�a mucho tiempo, le llamaba su amigo,
le gustaba porque le divert�a, pero al mismo tiempo le tem�a un poco.
A sus ojos, ella tan s�lo era una chiquilla encantadora.
Cuan f�cilmente se hab�an hecho amigos los tres,
cuan sencillamente Olga y Oblomov hab�an empezado a conocerse...
Oblomov era tan sencillo y amable como Stolz;
aunque no la divert�a tanto, �l disculpaba sus bromas tan a menudo.
Stolz se marchaba al extranjero y dejaba a Oblomov a su cargo.
Ten�an el plan de terminar con la mala costumbre de Oblomov de dormir despu�s de comer,
al pedirle ella que le leyera los libros que Stolz le hab�a dejado,
para escribir cartas para enviar lejos, a prepararse para ir al extranjero.
En poco tiempo, Stolz no le reconocer�a.
Todo parec�a ser perfecto.
Es tiempo de decirse adi�s.
- Ilya, �D�nde vas? - Volver� enseguida.
Olga Sergeyevna, no abandones a Ilya, devu�lvele a la vida.
Andrei Ivanovich, Ya he pensado en todo.
Le har� leerme los peri�dicos y contarme las novedades.
Terminar� su plan para administrar el estado.
�Y que alabanza deber�a dedicarse a un m�dico que curara a un inv�lido!
El tratamiento de esta enfermedad la cual yo denomino Oblomovismo
demanda mucha paciencia y amabilidad.
Dejar� a Ilya a tu cargo s�lo por un mes.
Dentro de un mes le espero en Paris.
Ilya Ilyich, �Qu� es esto?
No conseguir�s llegar a Paris.
Este es el pastel Oblomov, con champi�ones. Lo he cocinado para ti.
�Est� caliente!
Toma el pastel.
Andrei Ivanovich, es hora de irse, o no lo har�s antes de que anochezca.
- Adi�s, Olga Sergeyevna. - Adi�s, Andrei Ivanovich.
Hasta pronto, Zakhar.
�Ve!
Stolz se fue a Inglaterra, haciendo la promesa a Oblomov de encontrarse en Paris.
Antes de marcharse, �l deb�a de despachar el plan de las nuevas estructuras,
mudarse del piso y leer libros y peri�dicos.
�Se termin� lo de comer pasteles sin m�!
Ilya, �estar� esper�ndote en Par�s!
Pero un mes, un mes y medio, e incluso dos meses pasaron
y Oblomov no acudi�.
Segunda Parte
Oblomov alquil� una villa cerca de la de los Ilyinsky y all� se instal�.
Ahora se levanta a las 7:00, lee, siempre anda cargado con libros.
Ya no parece aburrido ni cansado ni dormido.
Hay color en su rostro, y luz en sus ojos,
algo similar al coraje, o a la seguridad.
Pasa el tiempo con Olga desde la ma�ana hasta la noche.
Lee para ella, le env�a flores, la acompa�a en sus paseos.
Con frecuencia est�n juntos.
En ocasiones la t�a de Olga les hace compa��a,
al igual que su viejo amigo, el bar�n von Langwagen.
La gente maliciosa insin�a que hay algo m�s que amistad entre ellos,
pero, aparentemente, ninguna huella que delate una simpat�a especial puede detectarse.
La t�a pensaba que la presencia de Oblomov en la casa era...
o m�s bien, ella no ten�a ninguna opini�n.
�l ten�a m�s de treinta a�os: no aparentaba ser de los que hablar�an alocadamente con Olga.
El bar�n observaba y ten�a otra opini�n, pero se la reservaba.
�Has recibido carta de Andrei Ivanovich?
S�. Antes me ped�a que acudiera urgentemente a Paris. Ahora me dice que vaya a Roma.
- �Y qu� vas a hacer? - Acudir� en cuanto est� preparado.
Te ha estado esperando mucho tiempo.
Cuando le escribas, dale recuerdos nuestros.
Ilya Ilyich, estoy esperando.
Disc�lpame, por favor.
Buenos d�as.
�C�mo va tu lectura?
He hecho todo lo que hab�a prometido.
Lo que no recordaba lo he copiado de los libros.
El Renacimiento.
Que intolerable est�pido arbusto crece aqu�.
El paisaje ser�a mucho m�s hermoso sin ese arbusto.
Perdona mi interrupci�n. Contin�a, parece interesante.
La �poca renacentista en Italia se divide en tres periodos:
Trecento, Quattrocento, Cinquecento.
El Trecento est� representado por los trabajos de Giotto, Uccello.
M�s adelante, algunos rasgos de diferentes escuelas empezaron a destacar:
Milanesa, Mantuana, Veronesa.
�Se�or Oblomov!
Se�or Oblomov, se le ha ca�do una hoja.
Gracias.
No estaba escuchando, por eso he parado.
All� aparece...
Sigo pensando en ese est�pido arbusto.
Si un artista hubiese pintado ese paisaje, no habr�a incluido ning�n arbusto.
- Yo creo que queda bonito. - Baron, tenemos que partir.
- Pero no lo he terminado de leer. - H�galo sin m�.
Le esperamos para comer.
Lea sobre pintura.
Y entre a cenar, como siempre.
Le esperar� aqu� a las dos.
Esp�reme, por favor. �Por qu� tiene tanta prisa?
Este horrible arbusto.
Y creo que est� en el lugar perfecto.
Deje de argumentar, Baron.
Sanya, mira lo que est� haciendo el maestro.
�Ah, Andrei, Andrei! �Suiza!
�No me ves?
Alexeyev, no me hab�a fijado en ti. �Qu� tal te encuentras, querido?
He estado esper�ndote dos horas aqu�. �Estabas paseando?
S�, en efecto.
Alexeyev, �estoy tan ocupado actualmente!
Andrei est� enfadado conmigo, me pide que acuda urgentemente a Suiza.
�Pero c�mo voy a ir? �Es imposible!
�Qu� adorable es esta mujer! Ni siquiera Andrei lo sospecha.
Que profundamente natural, que fuerte es,
es tan sensible y comprensiva!
�De qui�n est�s hablando?
Incluso cuando se expresa con sarcasmo,
�hay una gracia resplandeciente en ella, propio de una mente vivida!
�Est�s hablando de Miss Ilyinskaya?
En efecto.
- �Conoces a Olga? - No, pero est�s hablando de ella tan ardientemente.
�Oh Dios, es un milagro!
�Qu� puedo decir!
Alexeyev, �Por qu� no vienes a vivir conmigo por un tiempo?
No tienes casa en el campo, y ahora hace mucho calor en la ciudad.
�Zakhar, prepara una habitaci�n para Ivan Alexeyevich!
Ilya Ilyich, lo mejor es que te escuche.
Olga le pidi� a Oblomov que se reunieran en el cenador,
pero ella se retrasaba.
Se sent�a impaciente por mostrarle el paisaje sin el arbusto,
que tanto la hab�a incomodado.
�l esper�, pero ella no apareci�.
La felicidad que le hab�a embargado se dilu�a progresivamente.
Toda la naturaleza se activaba ante �l.
El revuelo de la vida invisible se estimulaba ante sus ojos,
y tambi�n esa naturaleza parec�a echarse en un descanso majestuoso.
pero todo en la tierra se mov�a, reptando, precipit�ndose.
Las hormigas corr�an en todas direcciones, empuj�ndose afanosamente unas a otras,
correteando unas sobre otras, apresur�ndose.
Un abejorro zumbaba sobre una flor y se encaramaba en su cabeza.
Un p�jaro en el matorral repet�a una y otra vez la misma nota,
quiz�s llamando a su pareja.
Un fuerte aroma ascend�a desde la hierba,
y este clamor emergente, era incesante.
"Cuantas cosas suceden aqu�," pens� Oblomov,
escuchando el dulce sonido de la naturaleza.
"�Y qu� tranquilidad y paz se respiran!"
Los d�as en verano son tan largos.
En invierno a la misma hora ya ha oscurecido.
En plenas navidades ya es de noche, a las cinco de la tarde.
�Fue en Navidad cuando Mar�a Petrovna insisti� en jugar en el tobog�n?
S�, en Navidad. Creo, por navidades.
Eso fue cuando Luka Savich se magull� la cabeza.
Vamos, Luka Savich, cu�ntanos �A santo de qu� te hiciste eso?
No hay nada que contar. Alexei Naumovich se lo invent� todo.
�Pero mira tu frente! �Todav�a tienes una cicatriz!
�De qu� se r�en? Vaska me dio un viejo tobog�n.
Se deshizo en trozos bajo m�, y entonces yo...
Se ha quedado dormido, mi peque��n. V�monos.
Vamos, cari�o, Te pondr� en la cama.
All� vamos, cari�o. Vamos.
Vamos, mi dulzura, te voy a remeter las s�banas.
- D�jeme hacerlo a m�, se�ora. - No, no.
- D�jeme, se�ora. - Lo hago yo sola.
Mi ni�o querido, mi cari�o.
Vamos, tesoro m�o, Te meter� en la cama.
Ah� vas, mi cari�o, dejame que te remeta las s�banas.
Pon tu mano aqu�, eso es.
No te vayas.
No me voy, estoy contigo.
- �Llegar� el invierno? - Lo har�.
No estoy durmiendo.
Oblomov, viendo a su madre, quien hab�a muerto hac�a a�os,
incluso en sue�os, sent�a un temblor de alegr�a y ardiente amor por ella,
y dos c�lidas l�grimas rezumaron lentamente bajo sus pesta�as
y se quedaron en sus mejillas.
�Ilya Ilyich!
�No puedes permanecer levantado aunque s�lo sean cinco minutos?
Olga, lo siento, yo...
No creo que estuviera durmiendo, He cre�do ver todo alrededor de m�.
Oblomov quer�a contarle a Olga lo que hab�a visto, pero de repente bostez�.
El m�dico me ha dicho que deber�a viajar,
pero no puedo. Ya se lo he dicho a Andrei.
A veces me siento como si fuera una peque�a parte de algo m�s grande,
como una hoja en una rama.
Entonces estoy tranquilo y feliz,
como si pudiera escuchar como la savia se desliza por el tronco,
como los �rboles empiezan a mecerse, y yo con ellos, y entonces no tengo miedo.
Siento sus ra�ces, profundas y fuertes.
Y si me desprendiese de �l, ser�a azotado por el viento.
�D�nde caer�? �Qu� ser� de m�?
�Qu� es eso?
A veces me miras como una ni�era.
- Olga Sergeyevna. - �Y si muero?
- �Vaya idea! - �Y si me resfr�o?
Vendr�s y no me encontrar�s. Vendr�s a vernos,
y Katya, llorando, suspirar�: "Ella ha enfermado, se muere".
El m�dico sacudir� su cabeza. �Qu� ser� de ti entonces?
Me volver� loco o me pegar� un tiro. Y te recuperar�s.
�Oh cari�o, que ni�os somos!
�Olga Sergeyevna!
Quer�a decirte... No, nada.
S�, algo te ronda la cabeza. �Dime!
No puedo, no es importante.
Te lo preguntar� yo. �Te has enamorado de m�?
No, no es eso... �Quieres a Andrei?
Por supuesto, es mi amigo. Eso no es lo que quer�as decir.
Olga, tu no conoces todos los peligros. Es un camino terrible.
No me importa.
No deber�amos vernos a solas.
Oh, vete, vete.
Vete.
�Ilya Ilyich!
Nunca seguir� ese camino,
porque por ese camino la gente termina por separarse
y no quiero separarme de ti.
Te quiero.
- �Bien, he mirado! - �Y bien?
�Es estupendo!
Mishka, hay un tronco en la puerta, traelo aqu�.
No toques el tronco grande, agarra el peque�o.
Probablemente has venido a despedirte. Muy amable de tu parte.
�Te marchas?
En efecto, como puedes ver. P�salo bien aqu�.
Te deseo mucho �xito en tus esfuerzos acad�micos.
- Ha sido un placer... - Oh, por favor, no empieces.
gracias por tu hospitalidad. No pienses mal de m�.
Ha sido un placer tenerte aqu�.
Siento que todo haya dado este vuelco.
Creeme, lo siento mucho.
Te creo
Oh, s�...
- Pero �por qu� est�s... - �Qu�?
No nos vamos a ver por mucho tiempo.
S�, no lo haremos. Que Dios te acompa�e.
�Y d�nde est� Olga?
En el parque. Aunque, no estoy seguro.
�No te ha dicho nada? Qu� extra�o.
No, no lo ha hecho.
El Bar�n se declar� a Olga.
Ella le rechaz�, por eso �l se march�.
cre� que hab�a acudido a ti y te lo hab�a contado todo.
�Katya!
Ya llego, se�ora.
�l se declar�...
�C�mo pudo hacerlo? ��l, declar�ndose a Olga?
�Un momento!
�Para! �Espera!
�Te estoy diciendo que pares!
�Una criatura despreciable! C�mo pudo �l pensar, un viejo...
Bueno, de acuerdo. �C�mo se atrevi�!
�C�mo se atrevi� a imaginar que ella podr�a pertenecerle?
�Qu� ocurri�?
El Bar�n, ese viejo Don Juan,
ese desgastado mujeriego �declar�ndose a Olga!
�Oh Dios! �Y ella que dijo?
Le rechaz�, por supuesto.
pero como pudo �l insultarla pensando
que podr�a llevar a Olga hasta el altar...
agarrando sus dedos con su mano senil!
�Pensando que ella ser�a de su propiedad!
�C�mo se atrevi�?!
- �Ilya Ilyich. - �L�rgate!
Sabes, Alexeyev, ella hace que todo a su alrededor cobre vida,
es joven, y todo a su alrededor debe ser joven y bello.
- �L�rgate! - S�, se�or.
Ilya Ilyich, no est�s tan perturbado.
Despu�s de todo, ha rechazado al bar�n.
Y t� dijiste el otro d�a que ella te quiere.
�Por qu� est�s tan triste?
Oh, Dios m�o, ella me quiere. Ella me quiere, Alexeyev.
Ella misma lo dijo.
Gracias a Dios por esto.
Levanta, Alexeyev. Ahora entiendo todo.
Yo dije que me amaba, pero estaba equivocado y ella tambi�n lo estaba.
Olga no puede amarme. Es un error.
Que horrible ser�a si fuera cierto.
S�, es cierto, por amargo que sepa.
�No soy mejor que el bar�n? �Por qu� no dices nada?
No me he juntado con �l.
Nadie puede amar a un hombre como yo, no debe amar a un hombre como yo.
Si pudiera golpearla con inteligencia o un aspecto m�s atractivo.
Pero s�lo soy un Oblomov, nada m�s.
�Stolz!
Stolz, en cambio, es diferente.
�l es inteligente, tiene personalidad, sabe c�mo relacionarse.
Ella le ama, ella misma me lo dijo.
Me dijo que le quer�a como un amigo, pero sabemos que eso es mentira.
No existe la amistad entre los hombres y las mujeres.
Y si no es Andrei, entonces ser� otro hombre como Andrei, pero no Oblomov.
Ella estaba preparada para amar y yo entr� en su vida accidentalmente.
Tan pronto como el hombre correcto entre en su vida ella se percatar� de su error.
Buen Dios, �qu� estoy haciendo?
Si tomo lo que veo y no me pertenece, �soy un ladr�n!
Eso es. Debo despertar a Zakhar y huir de aqu�
antes de caer en el abismo, arrastr�ndola conmigo.
- �Y qu� le ocurrir� a ella? - �A qui�n?
Olga Sergeyevna. Cuando te marches.
Se despertar� por la ma�ana y mandar� por ti.
Le tendr�n que decir que te has marchado. �Qu� pensar�?
S�, est�s en lo cierto. Debo explicarme.
Le escribir� una carta.
�No est�s preocupado, Ilya Ilyich? Me sentar� aqu� en silencio.
No, mejor vete. Gracias.
- Necesito estar solo. - Muy bien.
Estar�s sorprendida de recibir esta carta en mi lugar.
Leela y ver�s que no pod�a haber actuado de otro modo.
Nos hemos enamorado tan inesperadamente
como si hubi�ramos enfermado, por eso no me percat� antes.
S�lo anoche entend� en qu� estaba cayendo y decid� parar.
Te dije que te amaba y t� me contestaste por igual.
�No puedes o�r que discordante suena?
Entonces lo escuchar�s m�s tarde, cuando yo est� en el abismo.
Piensa cuidadosamente en quien soy: �Es posible que me ames?
�Me amas? "Te amo," me dijiste ayer.
"No!" Te contesto firmemente.
Tu "Te amo" es simplemente una inconsciente necesidad de amor.
Yo deb� dec�rtelo severamente desde el principio:
"El hombre ante ti, no es con el que has estado so�ando.
Espera, porque aparecer� y te sentir�s desconcertada por tu error.
y esa confusi�n me herir�".
Eso deb� haberte dicho
si la naturaleza me hubiera dotado de una mente m�s aguda, y yo hubiera sido m�s sincero.
Te digo esto, alej�ndome de ti, como si tu hubieras emprendido un largo viaje.
Adi�s, mi �ngel, vuela precipitadamente
como un p�jaro vuela de una rama sobre la que se pos� por error,
y hazlo como, alegremente y con ligereza,
volando de la rama en la cual te apoyaste al azar.
- Olga... - �Vete! �Por qu� est�s aqu�?
Estabas en lo correcto.
Nada debe suceder.
Un hombre aparecer�, al cual ser� capaz de amar.
Pero no ser�s t�. No, no t�.
- �Por qu�? - No. No.
Te escrib� esta carta porque tu felicidad es importante para m�.
Me enviaste mi tranquila felicidad y te precipitaste en perturbarla.
�Pero yo tambi�n estoy sacrific�ndome! �Por qu� crees que lo hago?
Por la misma raz�n por la que te has escondido ahora en los arbustos
para ver si voy a llorar y c�mo lo hago.
Si hubieras escrito con honestidad esta carta,
ya te habr�as marchado sin verme ni torturarme.
�Vaya idea!
Oblomov se sinti� golpeado por esta insinuaci�n.
De inmediato se percat� de que ella estaba en lo cierto.
No es conmigo con quien tienes moderaci�n, es con tu ego, con tu orgullo.
Ayer quer�as que te dijera que te amaba, hoy quieres mis l�grimas.
Tu amor me exige constantes sacrificios.
�Y si no est� alimentado, se derretir�, se marchitar�!
�Ilya Ilyich!
�Oh, vaya!
�Ilya Ilyich!
Ilya Ilyich, �Qu� haces aqu�?
�Olga! �Debo dec�rtelo!
Lo que has dicho es cierto, pero yo no me hab�a dado cuenta.
Estaba escribiendo esta carta...
y disfrutando.
S�, me sent� casi alegre.
Mi coraz�n estaba pleno, mi mente activa, Estaba viviendo.
Pens� que estaba sufriendo, pero realmente lo disfrutaba.
Disfrutaba de mi situaci�n, de mi miseria, de mi puro.
�Oh, Olga, perdoname, por Dios!
Quer�a que nos separ�ramos, por lo menos lo cre�a.
Pero no soportar�a que nos separ�ramos...
No, no podr�a.
Tengo miedo.
No temas, tan s�lo es una tormenta de truenos.
Temo por ti tambi�n. Tengo un p�lpito en el coraz�n.
�Ves a alguien revoloteando en la oscuridad, amigo m�o?
No hay nadie aqu�.
Cubre mis ojos con algo.
C�brelos completamente.
Son mis nervios. C�mo tiemblan tus dedos.
Olga, tienes fiebre. V�monos a casa.
No, no, estoy mejor.
Olga... ten piedad de m�... Olga...
Me tiemblan las rodillas. Enfermar�.
Dimitry, cierra las puertas. Se aproxima una tormenta.
S�, se�ora.
Olga, ve a la cama. Es tarde.
Ir� en un minuto.
- �Katya! - �S�, se�ora?
Cierra las ventanas. Se acerca una tormenta.
S�, se�ora.
�Ilya Ilyich!
�Qu� sucede? �Por qu� no est�n en casa?
Zakhar y yo corrimos a trav�s del parque. �Vaya tormenta m�s espantosa!
Aqu�, les traigo una manta. P�ngansela por encima.
C�brete y junt�monos.
Les traigo un gran paraguas.
Gracias. Vete t�, pero yo necesito quedarme aqu�.
Santo cielo, �por qu�?
He robado una taza.
- �Puedo quedarme contigo? - No, mejor es que te vayas.
Vete.
Alexeyev...
Si me caso y parto hacia Oblomovka para lo mejor...
�por qu� no vas con nosotros?
�Puedo sentarme contigo?
No, vete, vete.
Est�s despierto, mi peque��n.
- �Est�n tus ojos despejados? - S�.
- �Y nada te duele? - No.
Recemos. Repite conmigo.
Oh, Se�or Todopoderoso, se piadoso, Oh Se�or,
extiende continuamente tu tan honorable mano en tu siervo
y prot�geme, Oh Se�or...
�Katya! �Hola!
�Ilya Ilyich! �Qu� haces aqu�?
Katya, dime, �duerme la joven se�ora?
Buen Dios, s�lo son las cinco y media.
De acuerdo. Katya, �quieres una moneda de cobre?
- �Qu� dices, Ilya Ilyich? - Aqu�, t�mala.
�Se�orita!
�Qu� haces aqu�, hombre enfermo?
�Has pasado la noche bajo la lluvia?
Y t�, Olga, �has dormido?
�As� que envidiabas mi sue�o?
No, tengo la impresi�n de haber estado hablando contigo toda la noche.
Querido m�o.
Llov�a anoche.
Hab�a tanta humedad en el jard�n, con chorritos correteando entre caminitos.
Me escond� en el cenador. Y ahora el sol lo ha secado todo.
Aunque a�n queda algo de agua.
�Por qu� tienes mi taza? Es un regalo de mi t�a.
S�lo son las seis, �no? Vete a la cama primero.
Ilya Ilyich, �Qu� es esto? �No has dormido en toda la noche?
Me voy a la cama ahora.
�Es eso bueno?
Un verdadero caballero, uno listo y atractivo,
deambulando donde s�lo el cielo sabe toda la noche como un bandido,
sin dormir en casa, empap�ndose bajo la lluvia.
P�ralo, Zakhar. Despi�rtame a las dos en punto.
Si viene un sirviente de los Ilyinskys,
dile que tu maestro esperar� a la se�orita a las tres en el parque.
Y no lo embrolles.
�Por qu�? De acuerdo.
Te advierto, no lo embrolles todo.
�Zakhar!
As�, est�s despierto.
- �Qu� hora es? - Las cinco.
�Por qu� no me has despertado? �Te dije que lo hicieras!
�Crees que es f�cil despertarte? Estuviste fuera toda la noche.
Entonces te dormiste como un beb�, tras rega�arme por ello.
�Eres mi perdici�n! La se�orita me esperaba en el parque a las tres!
Ella no estaba.
Su criada estaba all� para decirte que ten�an visita
y que la se�orita no pod�a estar a las tres.
- �Qu� visitas? - �C�mo voy a saberlo?
�No dijo nada m�s?
Quer�an que les devolviera la taza, dijeron que era un regalo.
Comprob� que no era una de las nuestras, as� que se la devolv�.
�Muy bien, l�rgate!
�Vas a dormir otra vez? Bueno, es mejor que sentarse en esta humedad.
�Qu� humedad? �D�nde?
La se�orita y sus invitados toman el t�.
�Te pidieron que vinieras a las cuatro a ese... como quiera que se llame?
- �El parque? - S�.
�Por qu� no me lo dijiste antes, asesino?
No preguntaste. De todos modos, ya son pasadas las cinco.
�Dame mis ropas!
Andre toca "La llamada del amanecer" hermosamente.
�Se�or!
Mira, nuestros vecinos nos han tra�do un gatito.
Ayer quer�as uno. �Nos lo quedaremos?
- �Zakhar! - S�, se�or?
Debo mudarme a la ciudad.
- No tenemos un apartamento. - Porqu�, en el lado Vyborg.
�Qu� tiene de bueno mudarse de una residencia de verano a otra?
�Qu� hay de interesante all�?
Esto no es confortable.
�Mudarnos otra vez? Con lo que nos ha costado hacerlo hasta aqu�.
Mejor di, �qu� vamos a hacer con tus nuevas maletas
que Andrei Ivanovich te dijo que compraras el �ltimo invierno?
Podemos venderlas.
�Has perdido la cabeza? Me voy al extranjero en pocos d�as.
Bueno, me ir�. �Qu� te parece tan extra�o?
Me ir� y ser� el final de todo esto.
Mi pasaporte est� preparado.
Est� preparado desde el invierno pasado.
Al siguiente d�a, Katya regres� dos veces
con una invitaci�n para comer en honor de los invitados.
Al anochecer ir�an a ver los fuegos artificiales,
preparados por Pierre y Michel.
Pero Oblomov no acudi�,
enviando en su lugar a Zakhar para decir que se hab�a resfriado,
deb�a tomarse un brebaje caliente y permanecer en casa.
Dime algo.
Hemos hablado de todo, no nos queda nada por decir.
Vamos, �c�mo puede eso ser as�? Has estado en la ciudad.
�Quiz�s hay noticias nuevas? �Debo suponer que has le�do?
S�, lo hago a veces.
U otra gente lee y habla y yo escucho.
El otro d�a el hijo de Alexei Spiridonovich ley� en voz alta.
�Que ley�?
Sobre los ingleses, al parecer hab�an tra�do rifles y p�lvora de alguna parte.
Alexei Spiridonovich dijo que iba a haber una guerra.
�D�nde la llevaban?
A Espa�a o a la India, no recuerdo.
Tan s�lo el embajador se mostr� disgustado.
�Qu� embajador?
�Lo he olvidado!
�Qu� otras noticias hay en pol�tica?
La tierra se viene abajo: un d�a nos congelaremos todos.
Eso no es pol�tica.
Primero mencion� a los pol�ticos,
y entonces volvi� a leer sin poder confirmar cuando llegar�a ese final.
Eso es literatura.
Ilya Ilyich, la criada de los Ilyinsky pregunta por ti.
Te ped� que les dijeras que estoy enfermo.
De todos modos pregunta por ti, dice que es importante.
Ya le he dicho que no puede haber nada importante para mi maestro.
Ve y dile que saldr� en un minuto.
�C�mo se siente? Mi joven se�ora est� aqu�, me ha enviado a preguntar.
�Olga Sergeyevna est� aqu�? �Es eso cierto?
S�.
Deprisa.
Tengo noticias para ti
Olga, debemos vernos en p�blico.
He abandonado a mis invitados para decirte algo.
Tu amigo viene ma�ana. Hemos recibido esta ma�ana una carta suya.
�Qu� tal tu garganta?
�As� que no estabas enfermo? �Me has enga�ado!
Mi garganta est� mejor ahora...
- Hasta ma�ana. - �Olga, espera!
�Hasta ma�ana!
Andrei, estoy tan feliz de que hayas vuelto.
�Por qu� no viniste? Te estuve esperando.
Nunca respondiste a mis cartas.
�Qu� has estado haciendo aqu�?
Prep�rate, vamos a dar una vuelta en carroza.
Pero date prisa, Olga est� esperando.
�Qu�? �Olga Sergeyevna est� aqu�? Estar� listo en un minuto.
Hola, Zakhar. Ayuda a tu maestro a vestirse, r�pido.
Espera, esto es para ti. Es un pa�uelo para el cuello.
Y un producto contra las chinches, es franc�s.
V�monos.
�Estoy yendo!
Ilya, �por qu� no has escrito?
Pens� que estabas en el pa�s, as� que fui donde los Ilyinsky.
Me dijeron, Oblomov est� en su villa, enfermo.
Ah, t� tambi�n est�s aqu�.
Bienvenido, Andrei Ivanovich.
Disc�lpame, no te hab�a visto. �C�mo est�s, Alexei...
- Ivan Alexeyevich. - Perd�n. Toma, para ti.
- Es un sello de Inglaterra. - Gracias, Andrei Ivanovich.
- �Tienes reloj? - No, no tengo.
Pero comprar� uno ahora.
Es bonito.
Muy buen trabajo artesano.
- Andrei, estoy listo. - Muy bien.
Andrei Ivanovich seguramente se quedar� contigo.
Si Andrei Ivanovich se queda contigo, puedo irme a la ciudad.
Esto es para ti, de M�xico.
Ivan Alexeyevich, hablaremos m�s tarde. Vamos, Andrei.
Suj�talo, por favor.
�C�mo est�s, mentiroso?
Andrei Ivanovich, �estaba echado otra vez?
Tan s�lo me empezaba a ocupar de mis invitados y ya se hab�a echado en el sof�.
�Por qu� no viniste? Te ech� de menos.
Perd�name, Olga Sergeyevna.
Has crecido muy hermosa en el campo.
Los rizos azules decoran muy bien tu rostro.
La pr�xima vez te traer� unos.
�No es cierto, Ilya, que Olga Sergeyevna ha florecido?
No esperes que �l me dedique un cumplido.
Cuando nos conocimos, pod�as escucharle lo ansioso que estaba de o�rme cantar.
Eres injusta conmigo.
Me negu� hasta que te o� cantar.
Deber�as agradecerle que no se durmiera durante tu interpretaci�n de 'Casta diva".
�Pueden creer que s�lo han pasado cuatro meses?
S�...
S�lo cuatro meses, y todo parece tan lejano.
�Puedo sentarme en tu lugar y conducir?
Por favor.
�No te preocupa
estar sentado en el jard�n de alguien toda la noche?
�O de romper un plato durante una visita?
Santo cielo, �te acuerdas de eso tambi�n?
�Podemos ir m�s deprisa?
�Arre!
- Olga Sergeyevna, canta para nosotros. - S�, Olga Sergeyevna, por favor, canta!
De acuerdo, pero hag�moslo juntos.
�Por qu� tan fuerte, Andrei Ivanovich?
All� vamos.
Nikita, t�malo.
Olga Sergeyevna, ten cuidado.
�Me siento tan bien!
Andrei Ivanovich, �puedo ense�ar lo que me has tra�do?
Por supuesto.
Zakhar, Mitka, �dense prisa!
Cielo santo, c�mo ha cambiado esta ni�a, ha madurado, se ha desarrollado.
Andrei, sabes, yo...
Lo s�.
- �Qu�? - Todo.
�Qu� quieres decir con todo?
Sobre tus estudios, tus paseos,
sobre el est�pido arbusto, y la carta, y la taza...
Oh, Dios M�o, �c�mo puede ser?
�Mira lo que Andrei Ivanovich ha tra�do del extranjero!
�Ilya, ven aqu�!
�All� vamos!
�Mira como monta Andrei Ivanovich!
Pronto todo el mundo montar� en esas m�quinas.
No necesitaremos m�s avena, ni herraduras, ni cocheros, nada.
Andrei Ivanovich, �puedo hacerlo ahora?
- Ilya, vamos, int�ntalo. - Ilya Ilyich, no tengas miedo.
Veo que ya est�s durmiendo otra vez. Pero no te voy a dejar tranquilo. Vamos.
- �Qu� problema hay, Ilya? - No voy a montar.
�De qu� tienes miedo? Es muy sencillo. Por favor.
No voy a montar.
Es est�pido. Todo el mundo te lo pide, yo tambi�n te lo pido.
No voy a montar.
Te ayudar�. Es un placer y muy divertido.
No voy a montar.
Bueno, Ilya...
D�jale estar, Olga Sergeyevna, daremos un paseo nosotros solos.
Ilya Ilyich, mira, ni yo tengo miedo.
- �Andrei! - �Alc�nzanos!
�Ilya Ilyich, alc�nzanos!
�Andrei!
�Olga Sergeyevna!
�Andrei, espera!
�Olga Sergeyevna, esp�rame!
�Ilya Ilyich, t�mame!
Bien, �se acab�?
Al d�a siguiente Ilya Ilyich se mud� al lado Vyborg.
Olga le escribi�, incluso le visit� en una ocasi�n,
pero cada vez se vieron menos.
Hasta que sus relaciones terminaron.
Al a�o siguiente Olga se cas� con Stolz.
Oblomov desde entonces vivi� permanentemente en el lado Vyborg,
en casa de la viuda Agafya Matveyevna Pshenitsyna.
�l jugaba con sus hijos, cenaba fuera, dorm�a,
y so�aba con volver al campo.
Stolz le visit�, le aconsejaba de iniciar una nueva vida,
de marcharse, a Oblomovka, pero entonces se rindi�.
Pronto Agafya Matveyevna se convirti� en la esposa de Ilya Ilyich.
Tuvieron un hijo al que llamaron Andrei en honor de Stolz.
Ilya Ilyich no hac�a distinci�n entre su propio hijo
y los hijos que Agafya Matveyevna hab�a tenido con su finado marido.
Pensando sobre su modo de vida,
Oblomov decidi� que hab�a logrado su ideal de vida,
aunque no tuviera el marco po�tico ni el resplandor
con el que hab�a so�ado ser�a su vida en el pueblo.
Siete a�os m�s tarde, Oblomov muri� de un infarto.
Zakhar se volvi� un borracho y un mendigo, y continu� yendo a la tumba de su maestro.
Stolz le pidi� que se fuera con �l al pueblo, pero Zakhar nunca acudir�a.
Los Stolz adoptaron al peque�o Andryusha,
consider�ndolo uno m�s de la familia.
Agafya Matveyevna se qued� sola.
Tras la muerte de Ilya Ilyich, se le agotaron los deseos.
S�lo cuando ve�a a Andryusha mostraba se�ales de vida.
pero le ve�a muy raramente, s�lo cuando los Stolz viv�an en San Petersburgo
o alquilaban una villa cerca de la ciudad.
Ivan Alexeyevich, �podr�as por favor prepararme la medicina?
Est� en el alfeizar de la ventana.
S�, Olga Sergeyevna, te lo traer�.
- Por favor. - Gracias.
La ni�era dice que Olenka tos�a anoche.
�No ser�a mejor que fu�ramos a buscar al m�dico?
Le he dado una bebida caliente y la tendr� en casa por un d�a.
Toca algo, Ivan Alexeyevich.
No s� tocar, Olga Sergeyevna.
Lo siento, lo olvid�.
�Por qu� no has contestado la carta de tu amiga Sonechka?
Esper� demasiado y perd� la direcci�n.
Es la tercera carta a la que no has respondido.
S�, prefiero olvidarla.
- �Por qu�? - Por que s�.
�Andrei Ilyich, los chicos del pueblo est�n aqu�,
dicen que tu mam� viene!
�Date prisa en reunirte con ella!
�Mama est� aqu�! �Mama!
�Mama! �Mama est� aqu�!
Reinhold env�a saludos.
Le vi en el banco. Tiene buen aspecto.
Se ha recuperado completamente.
Recordaba nuestro viaje con gran placer.
Me ha preguntado sobre ti y los ni�os,
y nos ha invitado a visitarle. Le he prometido ir esta semana,
pero entonces he recordado que debemos acudir a la inauguraci�n de la exhibici�n...
T� absuelves el alma de tu siervo, Oh Se�or...
L�brale de su cuerpo en reposo...
�Mama est� aqu�!
�Mama!
Escrita por A. ADABASHIAN, N. MIKHALKOV
Dirigida por N. MIKHALKOV
Director de Fotograf�a Pavel LEBESHEV
Dise�adores de producci�n:
Alexander ADABASHIAN Alexander SAMULEKIN
M�sica de E. ARTEMYEV
Sonido de V. BOBROVSKY
La m�sica interpretada en este film es de BELLINI and RACHMANINOV
Int�rpretes
Ilya Ilyich Oblomov Oleg TABAKOV
Andrei Ivanovich Stolz Yuri BOGATYRYOV
Zakhar Andrei POPOV
Olga Yelena SOLOVEY
Alexeyev Avangard LEONTYEV
Ilyusha Oblomov Andrei RAZUMOVSKY
Andryusha Stolz Oleg KOZLOV
Fin
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