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(ACENTO) "Spanish" Michael enfermo.
Sangre en la cara, muchos golpes.
Entonces saca pistola y le da un tiro en la cabeza.
-Tú vas a seguir con tu puta vida
y a nosotros nos vas a dejar en paz.
Puede que tengas razón y sea hora de pasar página.
Santiago tiene un hijo.
Ladrón. Sí...
Tú tienes dos hijas. Sí...
¿Y a ti no te parece raro que yo no sepa nada de esto?
Tú tampoco cuentas mucho de lo tuyo, ¿eh?
Ricardo Montero, alias Ricky.
Posible principal responsable de la desaparición de Pablo Romero,
el hijo de Carmen.
¡Pablo!
¡Pablo!
¿Hace falta que os recuerde
que la mayoría de las desapariciones son voluntarias?
¡Quieto, Policía!
Ahí la tienes...
No quiero que busques a esos chicos.
No quiero que los mires a la cara.
No quiero que les hagas fotografías.
No quiero que busques su rastro en internet.
Lo he estado pensando, Mayte...,
y creo que no hay ninguna prisa
en declarar el fallecimiento de Mikel.
¿Qué te pasa? Nunca te implicas personalmente en los casos.
Y ahora, precisamente en este, la estás cagando miserablemente.
Ir contigo por la vida es desolador.
Me convierte en el puto hombre invisible.
Ay, pues sí.
Aún tienes un poquito de fiebre.
Pues va a ser mejor que te quedes en casa, mi vida.
-Mamá, encima hoy, que tengo partido.
-Ya lo sé. Pero ya no te acuerdas
de lo mal que lo pasaste el mes pasado con el virus ese.
-Pero, mamá... -Voy a buscar el jarabe.
-Papá, dile algo.
Yo quiero ir al cole.
Ya lo sé, hijo. Pero a lo mejor mamá tiene razón y tienes fiebre.
A ver, ven.
No te pongas así.
Venga.
-Carlos.
Muy bien.
Y ahora aprovechas y duermes un ratito,
juegas un rato con papá...
¿No te das cuenta de que en el cole te pones peor?
Sudas y corres todo el rato.
Es tardísimo, ¿eh?
Yo me tengo que ir. Jaime, dile algo tú, por favor.
¿Sabes dónde he puesto la lista de la compra?
Aquí.
Yo ya no sé ni dónde tengo la cabeza, de verdad.
A ver, tus pastillas... Toma.
Me voy. Te he dejado el pollo preparado.
Pones el horno a eso de las 12, más o menos, ¿sí?
Y vigila al niño. Por favor, que se abrigue.
Y, tú, no te quites el oxígeno, que es solo un rato.
Adiós, Carlos.
-Anda, sal un rato a jugar al jardín.
Pero te abrigas bien, ¿eh?
Soy yo.
Casi...
¡Toma!
(Timbre)
Hola, buenos días. Buenos días.
¿Sonia Ledesma? Sí, soy yo.
Es un certificado, de los juzgados.
¿De los juzgados?
Si me echas un garabato aquí... Sí.
Vale, muchas gracias. Adiós. Gracias. Buen día.
Sonia.
¿Qué son estos documentos, Maite?
¿Que qué son estos documentos, Maite?
Tranquila, vale.
He puesto en marcha el proceso
para declarar a mi hermano fallecido.
¡Que Mikel no está muerto, joder! Joder, Sonia, de verdad... Vale ya.
Si quieres negar lo evidente, hazlo, pero las cosas son como son.
Para mí, el testimonio del médico nigeriano es suficiente.
Y para el juzgado también lo va a ser.
Pues no te lo voy a permitir. ¿Y qué vas a hacer? ¿Qué?
¿Resucitarlo?
Sonia, lo siento. Sonia...
Espera, espera, espera... Joder...
Suele funcionar bien, pero, de vez en cuando
hay que..., ¿ves?, darle fuerte.
Así, para que sepa quién manda.
¿Qué haces aquí si es tu día libre? ¿No tienes vida o qué?
Perdón... En cinco minutos, "briefing".
Joder... Perdona, inspectora.
Joder, colega...
Joder.
¿Tu cuñada?
Sí.
Ha presentado la solicitud.
Gracias.
¿Qué vas a hacer?
No lo sé, lo peor es que no lo sé.
Carlos Gutiérrez Perea. Ocho años.
Desaparecido en su casa entre las 8:45 y las 9:00,
según dicen sus padres.
Los compañeros han hecho un trabajo excelente.
Se han pasado dos días enteros removiendo cielo y tierra.
Pero están en un callejón sin salida y nos piden ayuda.
¿Qué haces aquí? ¿No es tu día libre?
¿Cuántos años tiene, nueve? Ocho.
Pero es tu día libre, ¿no?
Así que, si te aburres, te vas al cine.
Azhar, ahí tienes el informe completo.
Hay 19 chalés a la derecha y 24 a la izquierda; eso hacen 43.
Qué bien sabes sumar. Gracias.
Muchos vecinos. ¿Qué pasa?
¿Nadie vio ni oyó nada? -Parece que no.
Era un día de diario y casi no había nadie.
Los niños en el cole, los padres trabajando.
Ah, y muchas casas están vacías.
¿Y ningún jubilado? ¿Nadie que esté en el paro?
¿Típico paseíto?
Han hablado con todos, y nada.
Nos vamos... ¿Todos?
Alguien se tiene que quedar
a comprobar las desapariciones similares
de los últimos cinco años.
¿Se te ocurre alguien? Así, a priori, no, la verdad, jefe.
Pero, vamos, que le aproveche.
Hasta luegui.
Juan.
Sigues igual de guapo que siempre, cabrón.
Incluso más.
He sabido lo de tu hijo. Lo siento. Ya.
¿Lo han cogido ya?
Lo de la presunción de inocencia ni te suena, ¿verdad?
-Juan...
-Sebas... -¿Qué tal?
-Encantado. -Agente García.
Inspector Juan Gómez -Hola, guapa.
Nunca cambiarás...
Bueno, ya conocéis el expediente. No hace falta más palabras.
La hija menor murió hace dos años,
el padre está en silla de ruedas... En fin...
Ya. Ya nos hacemos cargo.
Pues cuando queráis entonces.
Una cosa... Por favor, sed lo más discretos posible.
Esa gente está al límite. Gracias.
Vamos. Vamos...
(Bisagras chirriando)
Cómo suena la puerta...
¿Y esto no lo oyó nadie o qué?
Qué hijos de puta, ¿eh?
Ricky y compañía, ¿verdad?
¿Has puesto ya la denuncia?
Se les cae el pelo. Déjate de historias.
Es una gamberrada.
De muy mal gusto, pero una gamberrada, nada más.
Y no le digas nada a Santiago.
Mira, ella es Julia.
Su hija desapareció hace un mes.
Está en la asociación.
Inspectora Ledesma, de Desaparecidos. Encantada.
Santiago me dijo que igual te pasabas por aquí
antes de ir al cine.
Usted me va a ayudar a encontrar a mi hija, ¿verdad?
¿Vamos?
Tengo entendido que Carlos tiene problemas de salud.
Muchos.
Como los tenía su hermana.
Me salieron flojos, los pobres. Ya ha visto usted a su padre...
Yo no he tenido suerte, no.
Toda mi vida cuidando a los demás.
A mis padres, mi marido...
Se me va la niña.
Y ahora...
(Bisagras chirriando)
¿Y no oyó la puerta?
-Sí, la oí, pero pensé que era mi mujer,
que se había olvidado de algo.
Y yo seguí hablando con mi hermana.
Ya, al rato, al ver que el niño no entraba,
me di cuenta y salí, pero, claro, no puedo pasar de aquí.
No hemos puesto la rampa.
-Pero ¿qué pasa? ¿No camina? ¿No puede andar?
¿Cuánto tiempo lleva en esa silla?
-Pues... demasiado, sí.
¿Hace cuánto que desapareció?
Pues algo más de un mes.
Un mes y cinco días.
Vine a traer unos filetes rusos,
que, después del caballo, es lo que más le gusta.
Y ya no estaba.
Sí. Mi hija se pincha.
Pero es buena chica. Y es mi hija.
Vive aquí con Fran, su novio.
Fran es camello.
Pero es buen chico.
Mucho mejor que el anterior, un tal Toño, que era un cabrón.
Cuando metieron a Toño en la cárcel, Fran se quedó con el negocio.
Y con mi hija.
Pero, ya le digo,
mejor que esté con Fran que con el otro.
Menudas palizas le metía a la pobre...
¿Ese Toño sigue en la cárcel?
Pues sí.
Imagino que sí.
Si hubiera salido,
nos habrían avisado, ¿verdad? Claro, seguro.
¿Y por qué está tan segura de que no se han ido de viaje?
¿O se han ido a vivir a otra parte? Porque me lo habría dicho.
Hablo con mi hija todos los días. Me cuenta sus cosas.
¿Le parece esto una casa de una persona que se ha mudado?
Pero ha pasado algo raro.
Faltan cosas importantes para ella.
Mira, aquí había un móvil,
de esos que se mueven con el viento, que yo le regalé.
Y aquí falta una cortina como esta.
Y mire, aquí, en el salón...
Aquí faltan varios cojines.
Tenía más por aquí.
Y otro sofá como este.
Creo que estaba por allí.
¿Ve cómo es todo muy raro?
Ha tenido que pasarle algo.
Seguro.
-Gracias. -Chao.
Hasta luego.
Se acabó el tiempo para la compasión.
Ya sabéis lo que tenéis que hacer. Poneos en marcha.
Bueno, García, ¿por dónde empezamos?
-A ver, se hicieron dos llamadas desde la casa
antes de la desaparición.
La primera, a las 7:50, a Urgencias,
porque la madre pidió atención médica para el niño,
pero resultó ser una falsa alarma.
Y la segunda, a las 8:48, a la hermana de Jaime.
Justo después de irse la madre.
-Muy bien... La madre se va, el padre llama por teléfono
y el niño desaparece.
-(ASIENTE) -¿Entonces?
-Habría que reconstruir el camino de la madre hasta el autobús
y hablar con la hermana.
Y, con respecto a Urgencias,
es curioso, pero nadie ha ido al hospital.
-Vale. Pues ya voy yo.
Aquí no ha venido nadie.
Ni a por huellas ni a por nada. Por eso no he recogido.
Fui a comisaría a denunciar, y me dijeron que no me preocupara,
que el tal Fran siempre andaba de acá para allá
porque debía dinero.
¿Y eso es verdad? ¿Se había ausentado antes?
No. No se han movido de aquí en dos años.
¿Adónde van a ir? Si tienen mucha clientela.
Ese fue el policía que me atendió.
-¿Ya la estás liando otra vez, Julia?
-Yo no estoy liando nada.
Inspectora Ledesma. ¿Tú eres...?
-Patiño, de Estupefacientes.
¿Y qué pinta un "estupa" llevando una desaparición?
(RIENDO) No, no, no, no. Te han informado mal.
Aquí no ha desaparecido nadie.
Esto es solo un camello que quería cambiar de aires.
Nada más. -¿Usted qué sabe? No ha hecho nada.
Claro, no le importa lo que les pase a dos desgraciados.
No se va a gastar la Policía su tiempo y su dinero
en buscar a dos yonquis.
Lo único que pedimos es una investigación más a fondo.
-¡No hay nada que investigar, coño!
Eh, eh... Cuidado.
No te voy a permitir que faltes al respeto a nadie, ¿eh?
Ven aquí, anda. Ven aquí.
Estos dos son confidentes míos. Los he trasladado por seguridad.
¿Te vale con eso? No. No me vale con eso.
Quiero hablar con ellos.
Por lo menos con ella. Imposible.
Vas a tener que confiar en mi palabra.
Tienes que dar algo más; si no, voy a empezar a trabajar.
Ah, ¿sí? ¿Y qué vas a hacer?
Acordonar la zona y llamar a Científica.
¿Te parece suficiente?
¿Quién es tu jefe?
Me vuelves a tocar y te arranco las pelotas.
¿Queda claro?
Tranquila, compañera.
He encontrado dos coincidencias con casos similares.
Un niño desaparecido en Asturias y una niña en Salamanca.
Ambos estaban en sus casas cerca de sus progenitores
cuando desaparecieron.
Lo único, el niño en el 74 y la niña en el 79.
Ya, conozco bien los casos.
En ambos hubo un plan detrás. Premeditación evidente.
Pero aquí no.
Aquí los que se llevaron al niño tenían que saber perfectamente
que esa mañana no iba a ir al colegio.
Y que su padre le iba a dejar jugar en el jardín.
¿Improvisación? ¿Coincidencia?
Improvisación, coincidencia
o alguien de su entorno más cercano, jefe.
Los compañeros han investigado bien,
hasta donde han podido.
O hasta donde les ha dejado su conciencia.
Claro, que, como tú no tienes conciencia,
quizá te pones a investigar y encuentras algo.
Perdona un momento.
(Móvil)
Sí, dime.
¿Cómo?
Sí, te escucho.
¿Cuándo ha sido?
Ya.
¿Está bien?
¿Dónde lo tienen?
Quiero verlo.
Porque soy su padre, coño.
Lo entiendo, bien, bien.
Por favor, si te enteras de algo, llámame.
Te debo una.
Buenos días. Perdón, ¿la doctora Estalrich?
Gracias.
Buenos días.
¿Doctora Estalrich? -Sí, soy yo.
-Soy el oficial Cano. Del Grupo 2, Desaparecidos.
¿Podría atenderme un momentín? -Sí, por supuesto.
Sí, dígame. -Creo que el pasado día dos
atendió usted en Urgencias a este muchacho.
-Sí, Carlos.
-Ah, ¿le conoce? -Perfectamente.
El chaval estaba bien.
Pero es que la madre estaba empeñada.
-¿Cómo que estaba empeñada? -Quería que ingresáramos al niño.
Resulta que decía que tenía la misma fiebre
con la que había comenzado su hija.
Y es que, bueno, tenía una hija pequeña y falleció...
-Sí, lo sé.
-¿Y Carlos, el niño, qué tenía? -Nada. Estaba perfectamente.
Ni fiebre tenía.
Le hicimos un montón de pruebas, salieron todas bien,
pero, luego, la madre se puso histérica.
Incluso me dijo que me quería denunciar
por no ingresarle. -Vaya.
-Y es que..., pobre mujer,
si es que no es la primera vez que nos llama con un aviso falso.
Y viene aquí todas las semanas.
-Okey.
-Muchas veces.
No sé si quiere hablar con otros compañeros
que la hayan atendido...
-Sí, me gustaría.
-Bien, venga por aquí, por favor. -Gracias.
Buenas.
Hola.
Oye, Sonia, siento lo de esta mañana,
ha estado fuera de lugar. ¿Estás mejor?
Sí, gracias.
¡Coño, Medina! ¿Qué pasa, hombre? Hombre, Patiño.
Veo que estás en oficinas.
Bueno, mejor para los ciudadanos.
Tendré que llamar a mantenimiento,
se ha vuelto a joder el detector de fantoches.
Mira, qué ingenioso. ¿No tienes un sello que poner o algo?
¿Y tú no querías ver a mi jefe? Vamos.
Adelante. Permiso.
Vaya, hombre...
Cuando crees que el día no puede ir a peor...
Fran estaba liado con Juli.
Juli vivía con Toño.
Fran se enteró de que Toño iba a recibir un alijo
y dio el soplo.
Total, que Toño termina en la cárcel y Fran y Juli, juntos.
Ya está.
Y entonces los fichaste como confidentes.
Ah... (RESOPLA)
Joder...
No, no son mis confidentes.
Te mentí. ¿Vale?
Explícate.
Tengo una operación de la hostia entre manos.
Necesito a Toño, por eso le he sacado de la cárcel.
Hasta ahí puedo leer.
¿Qué Toño está fuera? ¿Desde cuándo?
Desde hace un mes. Pero tranquilízate, ¿vale?
Yo mismo avisé a Fran y a Juli de que había salido. Se largarían.
¿Viste cómo se largaban? No.
Vi que estaban acojonados y cómo hacían las maletas.
¿Y cómo sabes tú que el tal Toño no fue a por ellos en cuanto llegó?
Porque a Toño no le conviene la venganza.
Si sale bien la operación, se libra de seis años de cárcel.
Ya lo sabéis todo.
Ahora necesito que me quitéis de encima a la madre
y a la pesada de la asociación de Desaparecidos.
En cuanto se les pase el susto, van a volver.
¿Cómo llevas lo tuyo?
Que cómo llevas lo tuyo.
Tal vez sea mejor así.
La declaración del nigeriano parece sólida.
No, no es sólida. No es sólida para nada.
Mikel sigue estando vivo.
Muy bien.
Si vas a pleitear, vas a necesitar al mejor.
Es perro viejo. No duerme. Puedes llamarle a cualquier hora,
tanto del día como de la noche. Dile que vas de mi parte.
Es que creo que no tengo fuerzas...
Pues mira, mejor.
Total, si dan por muerto a Mikel,
a lo mejor hasta pillas una pensión.
Enfrente de mi casa no vive nadie. A la izquierda tampoco.
Los de la derecha estaban trabajando.
¿Cuánto ha dado?
-17 minutos. -17 minutos.
Exactamente lo mismo que las tres veces anteriores
que me han hecho repetir esto.
Es lo que tardo en llegar a la parada del autobús,
y sus compañeros también confirmaron con el conductor
que me bajé a las 9:27.
Y ya estaba segura, llegaba tarde al trabajo
y estaba mirando la hora todo el rato.
Justo cuando estaba a punto de entrar
fue cuando sonó el móvil para decirme...
Cariño, no deberías estar aquí fuera.
Ya sabes lo que le hace el polen a tu asma.
Vamos. -Perdone.
Con respecto a la llamada que hizo a su hermana ese día,
duró unos 20 minutos. ¿De qué habló con ella?
-Fue una llamada de esas tontas, por hablar con alguien. No sé.
-Y mientras, se llevan al niño.
-Señora, aún no hay pruebas de eso. -¿Qué más pruebas quiere?
Mi hijo no se va solo, y mucho menos estando enfermo.
¿Por qué tuviste que dejarle bajar al jardín?
-Una última pregunta, ¿su hermana vive cerca?
-Sí, en las casas blancas de enfrente, en el número 15.
-Gracias.
-"¿Sí?".
-Agente García, de Desaparecidos.
-¿Se sabe algo de mi sobrino? -No.
Quiero comprobar algunos datos.
¿Podemos pasar? -No.
Ya habéis entrado y me habéis destrozado la casa.
Entiendo, podemos hablar aquí. -No, no tengo nada que hablar.
Ya lo he dicho todo 30 veces.
Más os valdría vigilar a la madre en vez de a mí.
-¿Qué quiere decir?
¿Elena?
Supongo que no habréis venido solo a verme pintar cruasanes.
No...
La hija de Julia y su novio
abandonaron la casa por su propio pie.
Huyeron cuando se enteraron
de que el ex de Juli había salido de la cárcel.
¿El tal Toño ha salido de la cárcel?
¿Y habéis avisado a Julia?
Carmen, es un asunto policial, no te puedo contar más.
Pero la hija fue avisada.
Bien. ¿Y por qué huyeron?
Pues porque temían una reacción de Toño, Carmen.
Perdonad, ¿eh?
Sí.
En realidad, eso es todo.
Esperemos que Juli contacte con su madre cuanto antes.
¿Y dónde está ahora?
¿Toño? Sí.
Lo tenemos controlado, Carmen.
No te puedo contar más, pero lo tenemos controlado.
A este tío le caen ocho años, en dos está en la calle,
no sabéis donde está, pero le tenéis controlado.
Y, además, es un asunto policial.
¿Por qué me mientes?
¿Cuántas veces?
Pásame a Sebas.
Oye, ¿cómo lo habéis averiguado?
Bien. Pues vuelve al hospital e investiga hasta que te dejen.
Vale, adiós.
Sé lo de la pintada. Ya me imagino.
Con lo cotillas que sois los polis...
Ja.
¿Sabe ella que lo sabes?
No.
¿Tengo que preocuparme o lo dejo pasar?
Pues no lo sé, Santiago.
Pregunto a la psicóloga, no a la hermana.
Mira, Luis ha vuelto al barrio... con novia, y van a tener un hijo.
Carmen necesita tiempo para encajarlo,
pero no, yo creo que no debes preocuparte.
Vamos a esperar.
Sé perfectamente que es muy difícil controlar a Carmen.
Pero tú tienes que vigilarla.
¿Estás bien?
Sí. Sí, sí.
¡Eh!
¡Eh, eh!
¿Tienes algo que contarme?
¿Estoy detenida, entonces?
Porque te recuerdo que yo soy la víctima.
No, no estás detenida. De momento.
¿Cómo se te ocurrió quemarle la moto a ese chico?
¿Yo? Pero ¿tú me ves quemando motos a estas alturas?
Pasa. Por ahí.
Santiago volverá en cuanto pueda...
Pues espero que sea pronto,
no me pienso pasar aquí toda la noche.
Carmen, considera que te estamos protegiendo.
Por favor.
La familia no tiene más propiedades.
Los padres tienen el adosado en el que viven,
y la hermana ni siquiera eso.
Está divorciada. El exmarido es el promotor de la urbanización,
está fuera de España y le ha dejado el piso piloto.
¿Piso piloto?
Muebles gratis.
Bueno, venga, por favor, concentraos.
A ver...
Entonces no tienen acceso a ningún otro lugar
donde podrían esconder al chaval.
Eso, por un lado.
Y, por otro lado, la madre no tiene carné de conducir,
el padre está en silla de ruedas y la hermana no tiene coche.
Económicamente, jefe...
El padre está de baja, la madre trabaja en una papelería
y la hermana solo tiene la pensión que le pasa el exmarido.
No tenemos móvil económico ni pasional ni lógico ni nada.
La conversación entre el padre y la hermana.
Es una llamada muy oportuna. Ocurre mientras el niño desaparece.
La llamada que les sirvió a ellos de coartada.
Y el padre fuma a escondidas. Yo creo que puede andar.
-Y la madre está un poco zumbada.
En mi opinión, de verdad.
Se pasa el día llamando a Urgencias, eso cuando no va.
Con el marido o con el hijo.
Está obsesionada con la enfermedad.
Motivos no le faltan, ¿no? Se le murió una hija.
Encontré que tienen tres seguros médicos.
Y, por los copagos, se ve que usan mucho el servicio.
¿Cuántos? Tres.
¿Tres? Tres.
Para mí, es un caso de manual.
¿Münchhausen por poderes?
Venga, hombre, no me jodas...
Lo que me faltaba.
(RÍE) ¿Qué va a ser de este grupo cuando yo falte? A ver...
El síndrome de Münchhausen es un trastorno mental.
Básicamente, consiste en que uno quiere, necesita estar enfermo.
Te autolesionas, te automedicas.
Cuando el Münchhausen es por poderes es más jodido.
¿Por qué? Porque la enfermedad la causas o la aumentas
en otra persona.
Normalmente en un ser querido.
El padre, el hijo...
Sí, pero ¿para qué?
Bueno, pues para mover a la compasión,
para ser el centro de atención,
pero, sobre todo, para generar una necesidad infinita...
Pero lo más importante...
es que el Münchhausen es muy difícil de probar.
Y, si es por poderes, ya ni te cuento.
Vais a coger todo lo que tenéis,
lo vais a poner en común
y me vais a hacer un informe de la leche.
Sabéis lo que me pedirá el juez
cuando le diga que quiero ver los expedientes médicos.
Poneos a ello, por favor.
(Risas)
¿Qué? ¿Ya te ha ido la loca con alguna movida?
¿A qué movida te refieres? ¿A la pintada? ¿O a esto?
¿Tú crees que lo que has hecho no te va a traer consecuencias?
¿Por qué no paras ahora antes de que la cosa sea grave?
Porque me quemó la moto.
¿Carmen?
¿Crees que Carmen es capaz de eso? ¿Y después de tanto tiempo?
Sí, claro que sí. Si cada día está más loca.
Mira, chaval...
Si Carmen va a tu casa,
no va a ser la moto lo que va a quemar.
¿Sabes lo que es esto?
Una bolsa de pruebas.
¿Y sabes lo que tiene dentro?
Suficientes huellas dactilares y ADN
como para llevar a juicio a ti y a todos tus amigos
por tentativa de homicidio.
¿Así que por qué no dejas las cosas como están?
No las líes demasiado.
¿Vale, Ricky?
¡Bah! "Pringao"...
Acaban de llegar, señores. Me las quitan de las manos.
A ver, ¿qué has traído? A estas horas, lo que hay.
Cuatro quesos... ¿Y hay otra cosa?
Pregunta a Sebas...
-Hay zumo de naranja. Hasta luego. Suerte que tienes.
Se han acabado los incidentes.
Tanto por su parte como por la tuya.
¿Por la mía? No he hecho nada.
Venga ya, por favor, Carmen, que no somos nuevos.
Sé que has sido tú. Y me preocupa, se te está yendo de las manos.
Por si te sirve de algo, les estás poniendo nerviosos.
A Luis se le ve acojonado.
Pues habrá que presionar a Luis. Bueno, basta ya, Carmen.
Se hará lo que se deba hacer correctamente.
Esta vez no nos podemos permitir errores.
Te lo voy a pedir por última vez.
Carmen, por favor, déjame hacer mi trabajo.
Procura darte prisa.
Han detenido a Gaspar.
¿Cuándo?
Ayer por la tarde.
Mejor así.
Al menos está vivo.
¿Tienen pruebas?
Algo tendrán.
No me dejan verlo.
Mañana pasa a disposición judicial.
Igual no ha sido él.
Otras veces han intentado cargarle el mochuelo.
Ya verás como no tienen nada.
Gaspar es listo.
En eso no se parece a ti.
Vamos a esperar a ver qué dice el juez.
Si necesitas algo, me llamas, ¿vale?
Vale, lo haré.
Adiós. Adiós.
La niña pasó por 11 pediatrías distintas,
estuvo ingresada 26 veces,
le diagnosticaron tres enfermedades raras,
fue intervenida ocho veces en la clínica...
-En fin, todos los indicios nos llevan a la madre.
Yo no lo tendría tan claro, ¿eh? Puf, el que faltaba.
He mirado la cuenta de la hermana.
Resulta que hace dos años
recibió un ingreso por parte de la promotora de su exmarido
en concepto de comisión de venta de adosados.
Total, llamo a la inmobiliaria y pregunto:
"Oye, ¿esto es habitual? ¿Se gana la vida con este dinero?".
Al grano, Medina...
Vale, resulta que ella tiene un acuerdo con su ex.
Cada vez que tiene un cliente, enseña el adosado.
En los últimos años no ha estado ni una sola vez.
En el último mes ha ido a por las llaves tres veces,
y no ha vendido nada. O sea...
La tía pudo esconder al niño en uno de los adosados en venta.
-No, espera, espera, hemos registrado esos adosados dos veces.
Vámonos.
-Venga, vamos.
(Claxon)
¡Toño!
¡Soy la madre de Juli! ¡Abre!
¡Toño! ¡Abre!
-Si te manda tu hija,
le dices de mi parte que se vaya a tomar por culo.
-¡Abre!
¿Dónde está mi hija?
¿Dónde está Juli? -Aquí no.
-¿Dónde está mi hija?
La tienes ahí dentro. Déjame entrar. -Que no, joder.
-Déjame hablar con ella. Está ahí dentro, lo sé. Déjame...
-¡Que te estés quieta, coño!
-¡Déjame! -¡Que te estés quieta, joder!
Me cago en la puta...
Y no vuelvas por aquí.
¡Eh!
Dos micras al que se la lleve.
-¡Ah! ¡Ah!
(LLORA)
Ey... ¿Cómo estás?
Muy dolorida...
Puede que tenga algo roto. Le van a hacer unas radiografías.
Toño se ha llevado las cosas de mi hija.
Las tiene en una nave, las he visto.
Tiene un sofá y el móvil que yo le regalé,
el que se movía con el viento. Vale, tranquila.
Ahora no te preocupes por eso. Descansa.
Le han pedido que no denuncie.
¿Quién?
¿Quién va a ser?
El inspector ese. El de Estupefacientes.
¿Dónde está Patiño?
En la sala de espera. Muy bien...
¡Tú! ¿Por qué le has dicho que no denuncie?
Dice que vio las cosas de su hija. No ha visto una mierda.
A ver, que Toño no ha hecho nada.
Y, como me sigan tocando las narices,
me las voy a llevar detenidas por obstrucción.
Quiero ver a Toño.
Ni de coña. Cinco minutos, Patiño.
Invítame a un gin-tonic y te explico por qué.
Tú misma.
(CARRASPEA)
¿Tú la crees?
¿Crees que pudo ver algo? Ella dice que sí.
¿Qué pasa, Sonia? Es un confidente, ¿verdad?
Carmen, por favor.
Así que puede hacer lo que quiera.
Como trabaja para la Policía, se puede cargar a dos yonquis,
que no va a pasar nada.
Que no denuncie. Todavía.
Se ha caído y ya está. Voy a ver qué puedo hacer.
Vamos a esperar a que salgan los compañeros.
¿Qué pasa? Confía en nosotros.
Tranquila.
-Te repito que lo hemos registrado todo.
Ya, ya lo sé, Juan.
Y el autor o los autores también lo sabrían.
Sabrían que tenían tiempo.
¿Tiempo para qué?
Para cambiar al niño de sitio.
Entrad.
-¿Por qué entran ahí?
-Fina, por favor, cálmese.
Tiene que confiar en nosotros.
Vamos a hacer todo lo posible.
Tranquila.
Habéis hecho lo correcto, Juan.
Entrad primero en los chalés que tienen gente.
Los que están habitados.
Y después entraríais en los que están en alquiler
o están deshabitados.
¿Qué?
Nada...
Y, como ahora, el niño no estaría en ninguno de los dos sitios.
Venid conmigo.
Vale...
Fina, no. Debe quedarse aquí, por favor.
-¿Por qué se llevan a Jaime? -Hágame caso.
-¿Por qué se va? -Quédese aquí.
Nuestra primera hipótesis de trabajo
siempre fue Fina, la madre.
Un caso clarísimo de Münchhausen extremo, por poderes.
Creemos que a lo mejor la niña fue víctima de su obsesión.
Juan, yo iría pidiendo exhumación y nueva autopsia.
-Joder...
De todos modos, la madre no pudo hacerlo.
No disponía de tiempo material y no tenía cómplices...
¿Qué piensas? ¿Que el padre es el que está metido en esto?
Disculpa un momento.
(Móvil)
Dime, Sonia.
¿Qué? ¿Qué vas a hacer?
No, no, ni se te ocurra. ¡Que no!
Bueno, mándale la dirección a Rodrigo por el móvil.
Espérate a que llegue. ¿Vale?
No, no, no quiero oír nada más de esto.
¡Rodrigo! ¿Todo bien? Dime.
Bájate a Madrid, Sonia te espera. Tienes la dirección en el móvil.
Pero... Que te bajes ya. ¿Estamos?
(SUSPIRA)
(Telefonillo)
Mira, Juan.
Este es el chalé de la tía.
Y este es el adosado contiguo, está vacío.
Cuando tú buscas en el de la tía, pasan al niño al que está vacío.
Y, cuando buscas en el vacío, pasan al niño al de la tía.
¿Y cómo hacían para pasar al niño de un sitio a otro
sin que los viéramos? Por dentro.
Vamos a entrar a por ese niño. Tiene que estar aterrado.
Abajo.
Jefe, aquí.
-¿Qué está pasando, tía? -Nada, cariño.
No te preocupes.
Mi amor, la Policía, no te preocupes.
Ya está, ya está, mi amor.
No me has visto venir, compañera. Es que ya no contaba contigo.
¿Por qué has tardado tanto? Necesitaba parar a tomar un café.
Vale. Bueno, esa es la nave.
Voy a hacerme pasar por cliente y voy a intentar entrar.
¿Cuánta pasta llevas encima?
Esto. ¿Te vale? Perfecto.
De vuelta, ¿eh?
¿Y por qué crees que te va a dejar entrar?
Porque soy mujer.
Hola, me han dicho que tienes buen material.
Te llamas Toño, ¿verdad?
Yo soy Sara.
¿Cuánto vas a querer?
Dos de farlopa; si tienes cristal, también me llevo.
Mucha fiesta para ti sola, ¿no?
Bueno, es que yo soy mucha mujer.
Menudo antro, ¿no?
Deberías cambiar de imagen.
Es provisional.
¿Y a ti quién te ha hablado de mí?
Pues ya sabes, un amigo de un amigo.
Ah...
¿Quieres probar el tema?
Vale.
¿Así? ¿A palo seco?
Sé un caballero e invítame a una copa, anda.
¿Te vale whisky?
¿No tienes algo más fuerte?
Creo que tengo una botella de tequila.
Me encanta el tequila.
Pues creo que te vas a tener que conformar con whisky.
Que no me queda tequila. Eh, eh, vale, vale.
Tranquilo, tranquilo... ¿Por qué haces fotos?
No estaba haciendo fotos... ¡Joder!
Vale.
¿Quién coño eres?
Soy policía, Toño.
Te voy a enseñar la placa, ¿vale?
Tranquilo...
Tu puta madre... ¿Ves?
¿Quién te envía?
Solo quiero hablar contigo.
¡Que te estés quieta, coño!
Tira el arma, Toño.
¿Que quién coño te envía?
Toño, tira el arma, por favor. Joder...
Tírala.
Que tires... ¡Quieta, coño!
¡Quieta, hostia, quieta! Vale, vale, vale.
Vale. Quieta...
¡Eh, eh!
Eh, eh, eh...
Ven aquí.
Vamos, arriba.
Arriba.
La pistola.
Llamad a Patiño, de Estupefacientes. Que sí, que ya lo sabemos.
Pero no estamos aquí por eso.
Dime por qué tienes las cosas de Juli.
Que te den por culo. ¿Que me den...?
Llévatelo.
Venga...
Teníamos que salvarle.
Mantenerle alejado de la madre.
Evitarle los medicamentos.
Los que le daba en público
y los que le daba disueltos en el agua y en la leche.
No se pueden ni imaginar la cantidad de médicos,
la cantidad de recetas...
Estamos al tanto de la enfermedad de su cuñada.
-La culpa es mía.
Como no tengo valor para enfrentarme con su madre,
convencí a mi hermana para que me ayudara
a sacar al niño de aquel infierno.
-No, no me tuvo que convencer.
No podía permitir que le pasara a Carlos lo mismo que a Eva.
-Después de morir la niña,
se entretuvo conmigo.
Yo tenía una hernia de disco.
Me operaron y, según ella, quedé mal.
Me llevó a traumatólogos,
a neurocirujanos... Consiguió que me operasen otra vez.
-¿Y usted no sospechó nada? ¿No le parecía raro todo eso?
-Por aquel entonces no era consciente.
Me dejaba llevar por ella.
Pero cada vez estaba peor, tuve que dejar el trabajo...
Y, mientras, más médicos.
Me iban descubriendo problemas pulmonares,
insuficiencia cardiaca... -Descubría los males por internet
y orientaba a los médicos.
Si uno no la seguía, se iba a otro.
-Y un día me vi con el oxígeno y sentado en una silla de ruedas.
Y fue cuando comprendí...
que lo que había hecho con mi hija era lo que estaba haciendo conmigo.
También me di cuenta de que empezaba a hacerlo con Carlos.
-Teníamos que salvarle.
-¿Y por qué no denunciaron la situación?
-La denunciamos. Fuimos dos veces a Servicios Sociales.
Pero no nos creyeron.
Es muy difícil de probar.
Y siempre la creían a ella.
¿Qué hubieran hecho si no les hubiéramos pillado?
No teníamos nada pensado.
Solo queríamos que alguien nos escuchara.
Señores, por favor, tienen que ayudarnos.
No pueden dejar a Carlos solo con su madre.
(Sin audio)
Voy a encender el micro,
a ver qué dice. No.
No podemos oír detalles de su operación.
Pero ¿qué operación, Sonia?
Si seguro que están hablando de sus cosas.
Y seguro que es su camello, y ya está.
¿Cómo estás?
Lo de tu marido, digo.
Así que tú también sabes lo de mi marido.
Lo sé. Muy bien.
Tengo una amiga en Inteligencia.
Puede ayudarte con lo del nigeriano.
Ah, que también sabes lo del nigeriano.
¿Y por qué todos sabéis todo de mí y yo no sé nada de nadie?
Para empezar, porque nos dedicamos a esto
y luego porque tampoco te relacionas mucho, que se diga.
Mira... Me da exactamente igual lo que vieras.
Esas fotos son inadmisibles como prueba.
Ni tampoco puedes retenerlo aquí,
a no ser que reconozcas que entraste en su nave sin una orden judicial
y que te quitó el arma reglamentaria.
Bueno, lo de que le robó el arma reglamentaria es relativo.
Medina, querido, ¿no tienes ningún váter que limpiar o algo?
Pues lo primero que veo es tu cara.
¿Por qué tenía los objetos de Juli?
Porque los robó, ¿vale? (RÍE)
Lo primero que hizo al salir del talego
fue ir a buscar a su ex.
Para interesarse por su salud. ¿Y qué más te da? No estaba allí.
Los yonquis le dijeron que no estaba, y arrampló con todo.
Total, era suyo.
Necesito más detalles, fechas y horas concretas.
Voy a enviar a los de Científica.
¡No vas a enviar una mierda! ¿Cómo?
Lo que has oído.
¿Te crees que te vas a cargar una operación porque sí? Vas lista.
Nos vamos. No.
Él no.
Él está detenido.
Antonio Sanchís Fernández, queda usted detenido.
Tiene derecho a permanecer en silencio.
Lo que diga podrá ser utilizado en su contra.
Tiene derecho a un abogado.
Si no se lo puede permitir, se le asignará uno de oficio...
No puedes permitir esto, Juan.
No tengo elección.
Tienen que salir detenidos de aquí.
Claro, hombre, a ti lo único que te interesa
es apuntarte un tanto como futuro nuevo comisario.
Oye, somos compañeros, pero no te pases.
¿Y lo siguiente qué va a ser?
¿Hacerte una foto entregando el niño a la madre?
¿Para qué? ¿Para que siga medicándolo?
Eso lo decide el juez, lo sabes de sobra.
Vuestras investigaciones serán tenidas en cuenta
y, obviamente, su señoría ordenará el examen psiquiátrico de la madre.
Pero, hasta entonces, no podemos hacer nada.
Claro que podemos.
Podemos retrasarlo todo hasta que el juez entre en faena.
Mira, Santiago, agradezco mucho
la colaboración del Grupo de Desaparecidos,
pero el caso lo llevo yo.
Y pienso aplicar el reglamento a rajatabla.
Lo mismo que tú.
-Todo va a ir bien, Carlos, ya lo verás.
Es que por qué se llevó solo esas cosas de Juli.
Quizá tuvieran un valor sentimental.
O quería evitar que se encontraran las manchas de sangre.
Pero, sea lo que sea, deberíamos avisar a Científica
para evitar que se contamine más la escena.
Jefe... Ahora no.
Jefe.
¿Qué haces tú aquí?
Tu chica sigue tocándome las narices.
Fuera de mi despacho... Espera. Espera, Santiago.
¿Me has oído claro? ¡Que te vayas! ¡Escúchame, joder!
Ha detenido a mi confidente... Algo habrá hecho.
No ha hecho nada. Cuando llegó, ya se habían ido.
Fui yo quien avisó. Ya te lo dije.
No los viste salir... y tampoco sabías dónde estaban.
Tampoco sabías que tu confidente había vuelto a por sus cosas.
¿Eso es tenerlo todo controlado?
Sabes que no puedo ponerle en vigilancia completa.
Eso podría joder la operación.
No quiero volver a ver tu jeta. Lárgate.
La jueza Ivars lleva esta operación.
Me la suda.
Muy bien.
Espero que lo tengas claro.
Nunca lo había visto así.
Eso es porque no llevas mucho tiempo aquí,
pero sí, hoy está realmente cabreado.
¿Has visto la cara que se le ha quedado a Patiño?
¿Qué?
Que no estoy acostumbrado a verte reír.
Ah.
Y te sienta muy bien.
Voy a llamar a Científica.
Yo voy a llamar a Carmen.
Vale, hay que registrar todas las pruebas.
A ellos hay que tomarles declaración.
Y asegúrate que este sea parejo al otro sofá.
Hola, Mar. Buenas.
Es importante este móvil, ¿vale? Guárdalo con cuidado.
Señoría, si robó sus objetos personales
y los trasladó en la furgoneta,
es normal que aparezcan restos de ADN de estos dos.
-Ya veremos lo que aparece y lo que no, Patiño.
Me sorprende que no hayas tenido controlado al sospechoso
siendo una operación de tal importancia.
Con respecto al presunto robo, señoría,
tenemos testigos que vieron a Toño cargar,
entre otras cosas, y cito textualmente:
"Dos bultos grandes hechos con mantas,
que parecían muy pesados".
Que prácticamente no podía con ellos.
Es extraño, ya que Toño solo se llevó
ropa y unos pocos objetos. ¿Verdad, compañero?
A ver, los testigos son una señora de 82 años
y tres heroinómanos.
Sí. No sé qué decirle, inspectora...
Señoría...
El sospechoso tiene un amplio historial de violencia
y motivos sobrados para querer vengarse.
Y las fechas coinciden.
Fechas que el inspector Patiño nos ocultó deliberadamente.
-Porque no quería que metierais las narices, joder.
-¡Patiño!
-Perdón, señoría.
También hemos enviado al laboratorio los restos de sangre
hallados en casa de los desaparecidos.
Los presuntos desaparecidos se inyectan, señoría.
Que aparezca sangre no significa nada.
Por si fuera poco,
tenemos las declaraciones de sus compañeros de prisión.
Y todos coinciden:
Toño se pasó los dos años jurando que los mataría
en cuanto pisara Madrid.
En cuanto pisó Madrid, Juli y Fran desaparecieron, señoría.
-Patiño, ¿estás seguro al 100 %
de que Toño no pudo hacer nada a esos chicos?
-Toño se ha librado de seis años de condena.
Es el más comprometido con la operación.
-¿Te repito la pregunta? -No, no hace falta.
No, al 100 % no, señoría.
Pero hay una cosa que le puedo decir...
-Deberías haberlo vigilado mejor. La operación queda suspendida.
Espero no tener que arrepentirme de esto.
No sabes hasta qué punto la estás cagando, inspectora.
¿Has hablado ya con el abogado?
No. Todavía no lo he llamado.
Pero le va a llamar. ¿A qué sí?
Sí, pensaba hacerlo. Pues claro que sí.
Las cosas hay que hacerlas bien hasta el final.
Por eso tenemos a Toño en la cárcel.
Aunque, si no confiesa,
será difícil que demos con esos chavales.
Bueno, todavía estamos esperando el informe de Científica.
¿Cómo está Julia?
Bueno, pues no sabe si alegrarse o no.
Porque, si Toño está en la cárcel,
es porque vosotros y los jueces pensáis que su hija está muerta.
(CARRASPEA) Perdonad, tenéis una visita.
-Que ha aparecido mi Juli. -Hola.
Buenas noches.
-Se habían ido a Ibiza. Y parece ser que perdieron el móvil
y, como no se sabe mi número, no me podía llamar.
Con la que he liado yo por tu culpa.
-Ya, mamá, porque estás muy loca... -Ay...
Fran quería venir a darte las gracias, hija,
pero no ha podido. Claro.
Menos mal que todo ha acabado bien.
Muchísimas gracias. Venga, vamos.
-Adiós.
-Hasta luego.
(RÍE)
Se nos va a caer el pelo. Lo sabes, ¿no?
Haz el favor de llamar a la jueza.
Y saca a Toño del talego cuanto antes.
Y llamas a Patiño... y le pides disculpas.
(Alarma)
¡Joder, que acaban de atracar un banco!
"Llevan pistolas". -¿Qué dices?
-¡Vamos, vamos! -¡Vamos!
Aunque sea domingo, te necesito. Un caso de prioridad absoluta.
¿Tú no...? "Un asunto familiar complicado".
Menos mal que no está aquí tu madre para ver en qué te has convertido.
¿Qué pasa?
¿Carmen?
¿Sí? ¿Todo bien?
-Se llama Gracia y tiene 15 años.
Lleva desaparecida desde el jueves, pero se acaban de dar cuenta.
¿Le interesan a Gracia? -Están llevando esto muy lejos.
-¿Sabe lo que hacía por las noches? Comerse el yeso de las paredes.
-Ya saben que desapareciste hace cuatro años,
que te llamas Germán, que eres Clyde.
Tu foto ya está circulando.
Vanessa... Espera, por favor... -Por favor, déjeme en paz.
Tranquila. Se lo advierto.
Hay novedades sobre el hijo de Carlota.
He aislado este chat,
y he estado hablando con un usuario que se llama Solo Aire.
-¡Que te calles, niñata! -Eh, eh.
No estarás haciendo el tonto con la comida, ¿no? ¿Te ves gorda?
-Esto no es un túnel, es una red de túneles.
-¡Joder! ¡Abre la puerta!
¡Que abras la puta puerta!
Gaspar, hijo...
Todos sabían que era Michael. Mi marido se llama Mikel.
Él está vivo.
¿Qué pasa con Ledesma?
¿Con Ledesma?
(SEBAS) Huelo cómo tu sistema límbico
se activa cada vez que la tienes delante.
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