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EL AGENTE BRITÁNICO
En 1917, los ojos del mundo estaban en Rusia,...
...donde una revolución había desterrado al Zar...
...y aupado al poder a un gobierno provisional.
El propósito de este gobierno era mantener a Rusia en la guerra...
...pero el pueblo en las calles y los soldados en las trincheras...
...solo querían paz y pan.
La guerra y una segunda revolución estaban en la cuerda floja...
En Londres, como en todos los centros diplomáticos,...
...la situación era tratada como una crisis...
...puesto que si Rusia abandonaba la guerra...
...y firmaba una paz por separado con Alemania,...
...eso significaría la liberación de miles de soldados germanos...
...que serían lanzados contra los aliados en el frente Occidental.
Caballeros, desde el Báltico al Mar Negro,
diez millones de rusos continúan combatiendo a la desesperada.
El Gobierno se descuartiza entre una guerra zarista y una paz bolchevique.
Kolinoff intenta traer de vuelta de las trincheras...
...a soldados hambrientos y hastiados de la guerra con una sola idea en mente:
Marcharse y comer. Y están huyendo.
Desertan divisiones enteras.
Es solo mi opinión, señor, pero hablo de lo que vi.
Es lo que esperamos de usted. Prosiga.
Y creo que si no actuamos, firmarán una paz por separado con Alemania.
A veces la juventud está cegada por opiniones extremas.
¿No es usted demasiado pesimista, Sr. Locke?
Bueno, la idea de que 50 divisiones germanas abandonen el frente ruso
para caer sobre nosotros no es de lo más alentador.
Creo que el dinero y una propaganda militar adecuada...
...estabilizarán la situación.
Bueno, ojalá pudiera creer en ello.
¿No lo cree? ¿Cuál es su solución?
Reconocer a cualquier gobierno en el poder.
Que los rusos sientan que Gran Bretaña les presta su apoyo.
Sabe, Sr. Locke, después de leer un buen número de informes consulares en Moscú,
creía que era usted un anciano con una larga barba.
- Lo siento, señor. - No lo lamente.
Pitt fue Primer Ministro a los 24 años.
LONDRES
SAN PETERSBURGO
EMBAJADA DE GRAN BRETAÑA SAN PETERSBURGO
¡Sir George y Lady Pendleton!
¡La condesa Marinoff! ¡Lady Mottan!
¡Oiga, oiga,...! ¿Dónde está... mi cambio?
¿Qué?
Que no hablo inglés.
¡Steve!
- Stanley. - ¡Qué alegría!
Bueno, sabía que estabas aquí. - ¿Cuándo llegaste?
Esta tarde. Regreso a Moscú.
Una misión oficial, viejo amigo,
pero Lady Carrister me invitó. - Es una suerte.
Bueno, rara vez se nos invita en la Embajada.
¿Qué te cuentas? - Lo de siempre. Subsecretario.
¿Cuál es tu nueva responsabilidad? - Cónsul General.
- ¿Qué? - Oh, sí.
Disculpa el regocijo, Steve, pero sabes...
Siempre dije que tendrías una estatua en Trafalgar Square.
Sí, y las palomas harán sus nidos en mi barba.
Acompáñame.
Oh, no, gracias. Se supone que vine a bailar.
¿Ya te han hecho recorrer mundo?
Ya me parecía que estabas cansado.
Bueno, nos vemos más tarde. - Muy bien.
- Hola, Evans. - Buenas noches, señorito Stephen.
Perdone, Sr. Locke.
- Me alegro de verte. - Gracias, señor.
Si me lo permite, está usted creciendo...
Como la hierba, ¿eh?
No, señor, más que su padre cada día...
Es una cuestión de responsabilidad.
Acabo de saber lo de su nombramiento, señor,...
...y su padre se habría sentido muy orgulloso.
Sí, siempre le gustaron los buenos chistes, ¿verdad?
Disculpe, señor. Le anunciaré.
¡El Sr. Stephen Locke!
Aquí llega el pesimista del Sr. Locke.
¡Aquí está!
Encantado con su invitación, Lady Carrister.
Estamos encantados de tenerle. ¿Cómo está Inglaterra?
Oh, como siempre. Todo el mundo se queja de la escasez de mantequilla...
...ahora que los zepelines bombardean Regent Street.
¿Regent Street? ¡Oh, qué sonido tan hermoso!
Oh, Katherine, querida. El Sr. Locke.
Ella es mi hermana, Lady Trehearne.
- ¿Juega usted al bridge? - Bueno... yo...
Quiere decir que no. Adiós a mis ilusiones.
Bailar será su castigo.
Disculpe.
Oh, allí está ella.
¿La conoce? - Solo por su reputación.
En ese caso, ¿prefiere conocer primero al señor?
Creo que será lo mejor.
El Sr. Armitage, el Sr. Locke.
- Mucho gusto. - Encantado.
¿Quiere hacer el favor de llevar al Sr. Locke a la biblioteca?
Muchísimas gracias.
- Por aquí, Sr. Locke. - Gracias.
Oh, no, caballeros.
Solo tratamos de hacer lo que ustedes hicieron hace siglos,...
...pero algo mejor.
Sin un Napoleón o un Cromwell.
¿No nos estamos saliendo un poco del tema?
Aquí no se les necesita, caballeros.
Y pueden asegurar a sus respectivos gobiernos...
...que no habrá una paz por separado con Alemania.
Eso pensamos... Y es muy satisfactorio, Sr. Kolinoff.
Es muy tranquilizador, viniendo del jefe del Gobierno provisional, pero...
¿Y si las tropas desertan sin previo aviso?
Imposible. Están completamente bajo mi control.
Tal vez.
Desde luego, nosotros confiamos plenamente en usted, Sr. Kolinoff.
Absolutamente.
Y pueden estar totalmente seguros
de que no habrá ninguna revolución.
Es ahora... ¡o nunca!
El destino de los aliados está en manos de Rusia,...
...a no ser, claro está, que América envíe refuerzos.
¿Quizá los prefiere con el pelo rojo...
...o algo de este tipo?
Rusia necesita ayuda. Dinero y munición.
Sin ello, no podría seguir en guerra.
Estoy seguro de poder contar con ustedes.
Perdóneme, señor.
¡Soy tan torpe!
Qué disgusto. Había prometido este baile.
Disculpen, caballeros.
Lo lamento.
Perdón. - El Sr. Stephen Locke, señor.
Oh, mi invitado de honor. Le he hecho esperar. Perdóneme.
Me alegro de volver a verle.
Muchas gracias, señor.
Estoy encantado de que esté aquí. Hace siglos que no le veo, señor.
Sí. Es lo menos que se puede decir, ¿verdad?
¿Quieren disculparme? Es muy importante. Lo entenderán.
Por aquí, amigo mío. Venga.
Perdone mi entusiasmo. Necesidades diplomáticas...
Lo comprende, ¿verdad? - Sí, por supuesto.
Oh, por cierto,... ¿Quién es usted?
Stephen Locke, señor. El nuevo Cónsul General en Moscú.
Tengo unos despachos...
Oh, sí, claro. ¿Algún problema con los submarinos durante la travesía?
Bueno, señor, en el Mar del Norte...
¿Me lo cuenta mañana? Todos estos invitados...
Venga a verme a primera hora de la mañana, ¿eh?
Sí, señor.
Confío en que se estarán divirtiendo.
Usted perdone... - Lo siento.
- Oiga, Locke,... - Hola.
Lady Carrister quiere presentarle a Madame Tomi.
Sí. ¡Sálvese quien pueda! Gracias, señor.
Muy bien.
Es demasiado.
Bobbie, me temo que perdiste.
Sí, lo sé. Tengo que bailar.
¡Adelante!
¡Oh, hola, Steve! - ¿Molesto?
No, en absoluto. Quiero que conozcas al servicio doméstico.
Este es el Sr. Bob Medill, un americano.
Hola.
A propósito, también es un tramposo a las cartas.
El Sr. LeFarge. - Encantado, señor.
- El Sr. Tito Del Val. - Bienvenido.
Caballeros, el Sr. Stephen Locke. El nuevo Cónsul General en Moscú.
- Continúen jugando. - ¿Quiere unirse a nosotros?
Siéntese. Ocupe mi sitio.
Adelante, adelante.
El deber me llama.
No lo pierda de vista, ¿quiere, amigo? Es el último que queda en Rusia.
Por cierto, me toca dar a mí.
Es difícil concentrarse en el juego en los tiempos que corren.
¡Es la guerra!
- ¡Espera! - ¡Cuidado!
¿Y ahora qué?
Iré a decirle a la orquesta que toque algo más fuerte.
Y yo con cuatro ases. - Qué lástima.
¡Menudo follón se va a armar!
Eh, ¿qué estás haciendo?
Oiga, no es el momento de parar. Toquen algo más alegre.
Veamos, Pommern ganó el derby en 1915 con Donahue.
Pertenecía a Solly Joel, ¿verdad?
No, a los Hulton. Oh, no, Hulton tenía a Fifinella.
Estallan motines por toda la ciudad.
Estoy seguro de que Colt era propiedad de Solly Joel.
¡Vaya con los ingleses!
Mientras la Revolución está en pleno auge,
ellos hablando de carreras de caballos.
Por cierto, Sr. Koniloff,
¿es esta la situación que tiene bajo control?
Solamente balas perdidas. Nada de qué preocuparse.
Algunos borrachos y obreros, supongo. - Sí.
Disculpe, es importante. - Por supuesto.
Perdóneme, señor.
¿Me disculpa?
¿Sí?
El Sr. Kolinoff y sus hombres se marchan.
Tienen un coche en la puerta trasera.
Desertando, ¿eh? El Estado ruso se hunde.
Gracias.
Bailemos.
¡Por favor!
¡Por favor, damas y caballeros!
No hay nada de qué preocuparse.
Se trata de meras escaramuzas callejeras. No pasa nada.
No pasará nada. ¡Que continúe la música!
¡Eh, cosaco!
¿Qué está haciendo aquí dentro?
Esta es la Embajada británica, y no permitiré eso aquí.
Ya puede salir. - Gracias.
Me ha salvado usted la vida.
- ¿Está herida? - No.
Pero usted le disparó.
- Se lo merecía. - Y recibió lo suyo.
Debo irme. - ¡Espere!
Yo también estoy en territorio británico.
Espere al menos hasta que las cosas se calmen.
Esto no es un simple motín callejero. Es una revolución.
La gente ha encontrado su voz. Mañana los rojos estarán en el poder.
Y al día siguiente, los azules; después, los blancos;
y así sucesivamente.
No está usted muy informado al respecto.
No, tal vez no, pero trato de estarlo.
No podría entenderlo.
Y será mejor que entre antes de que coja una neumonía.
Bueno, yo resisto el frío.
Pero debería volver antes de que los invitados a la fiesta
empiecen a saltar por las ventanas y chimeneas.
Sí. Tengo que irme en cuanto sea posible.
Vamos, sígame.
Todo despejado.
Gracias. Buenas noches.
¡Buena suerte!
¿Dónde está la guardia cosaca?
Ha desertado, señor. Todos los hombres.
Evans, abra la puerta.
A nadie le gusta esperar. - Sí, señor...
Damas y caballeros, estarán más seguros en el salón de baile.
¿Quieren ir allí, por favor? ¡Por favor!
¿Quién es usted?
Represento al Gobierno Soviético. Acabamos de tomar el poder.
¿Qué es lo que quiere?
A Kolinoff.
El Sr. Kolinoff no está aquí.
¿Está seguro?
¡Ya lo creo!
Usted perdone.
Probablemente le encontrará en el Palacio de Invierno.
Así lo haré. Gracias.
Siento haber asustado a sus invitados.
Y ahora, damas y caballeros, pueden seguir con sus bailes.
Si les apetece.
¡Camaradas!
Bajo la batuta de Lenin, durante la noche se fundó el Sóviet.
Parecía que el resultado de la guerra...
...estaba en manos de este nuevo gobierno.
¿Continuarían en guerra o firmarían una paz por separado con Alemania?
Esa era la pregunta. El mundo aliado aguardaba, temeroso, la respuesta.
Caballeros, esta es la situación.
Desde el incidente en la Embajada...
...no hemos tenido ningún contacto con el Gobierno ruso.
¿Cómo podríamos? Ha desaparecido...
Pero podemos reconocer al Gobierno bolchevique.
Ellos deben continuar la lucha en el frente del Este.
En mi modesta opinión, debemos enviar a alguien a San Petersburgo.
Oh, sí. Pero, ¿a quién?
Ese Stephen Locke, ¿le dejó en la Embajada?
Tuve que dejar a alguien. Es tan bueno como cualquier otro.
Y mejor que muchos, imagino.
Bien, caballeros, Stephen Locke será nuestro hombre.
EMBAJADA DE GRAN BRETAÑA SAN PETERSBURGO
CERRADO
Yo abro.
Trío.
Voy a ganar.
Querrás decir que vas a perder, primo.
Perdona, siempre me confundo.
Oye, estás haciendo progresos. Otros seis meses más y lo entenderás del todo.
Lo veo, pero soy tonto por hacerlo.
Tres ases. - Un trébol. Dos parejas...
...de jotas.
A veces pienso que quizá han debido de dejarme aquí solo por vosotros, chicos.
Oye, a propósito, ¿por qué te dejaron allí?
Aún estoy esperando que me lo digan.
Alguien tiene que firmar los pasaportes.
Sí. ¿Para quién?
- ¿Un dedo de ron, señor? - Dos pizcas.
Para mí será una gota.
¿Tienes que rumiar el chicle tan fuerte?
Avísame cuando pueda recuperarlo, ¿quieres?
Lo siento, Bob.
Son los nervios, Steve.
Hay razones para estar nervioso sentado aquí día tras día sin hacer nada.
Incluso las damas tejen calcetines.
¿Té, señor?
No han parado en días.
Soldados rusos que regresan del frente.
Cada soldado que vuelve libera a un alemán más contra los aliados.
Y todo lo que puedo hacer es estar en la ventana y verles pasar.
"También defienden los que esperan".
¡Esperar!
¡¿Esperar a qué?!
A mi té, supongo. - Sí, señor.
Gracias, Evans.
Tiene la moral por los suelos.
¿Qué os parece si vamos a un Café zíngaro?
¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravo!
Ten. Ten. Tómate una copa.
¡Gracias!
Con semejante trago, es imposible que sea una buena chica.
¡Hala lo que te ha dicho!
¿Quieres beber una charochka conmigo, inglés?
Si sabe como el vodka, me temo que no.
La charochka no es una bebida, ¡es una canción!
¿Beber una canción? ¿Me tomas por un mago?
Mira. Coge esta copa de vino.
Ahora yo cantaré una charochka y tú te beberás hasta la última gota.
Como un jarabe para la tos.
¡Vaya! Buenas noches.
El inglés que fue tan amable conmigo.
- Veo que sobrevivió. - Gracias a usted.
Camarada Pavlov, el señor... El señor...
El Sr. Locke.
Encantado, señor.
No recuerdo dónde nos conocimos.
No nos conocemos.
Parece una paradoja...
Pero conozco a mucha gente que no me conoce.
¿Quiere unirse a nosotros? - Gracias, pero estoy con unos amigos.
Estaré contigo en un momento, Serge.
Le creía de vuelta en Inglaterra.
No, la Embajada me abandonó aquí.
Iván...
¿No estamos siendo descorteses?
Eh, Bobbie, ¿te fijaste con quién vino esa chica?
- Pavlov. - ¿Quién es?
El jefe de la Checa, la policía secreta rusa.
Un auténtico perro rabioso.
Un vaso de vino para celebrar...
- ¿Para celebrar...? - Veamos. ¿Qué día es hoy?
- Martes. - Para celebrar el martes.
Por el martes... y por Rusia.
Bueno, por el martes, sobre todo.
¿No es un error mezclar amistad y política?
Tal vez.
- ¿Viene aquí a menudo? - Todas las noches.
Sentado en la Embajada todo el día y aquí toda la noche.
Soy un hombre muy ocupado.
- ¿No tiene nada que hacer? - Nada en absoluto,...
...salvo ver a nuestros aliados rusos firmar una paz por separado...
...sin poder hacer nada al respecto.
¿Esos son sus asuntos?
Debo servir a mi país.
No habría más guerra si cada nación se ocupara de sus propios asuntos.
¿Olvidándose de sus amigos?
Si Inglaterra hubiera conocido el hambre como Rusia,
me pregunto qué hubieran hecho.
¿Quiere que se lo diga?
Continuaríamos luchando... ¡por la Humanidad!
Nosotros no queremos esta guerra que va a tener un amargo final.
No hablamos el mismo idioma, ¿verdad?
De todas formas, usted me habla de sus ideas, yo lucho por las mías.
Sí, ya me parecía a mí que iba a considerarme un cobarde.
Vamos, etiquéteme.
No quería decir eso.
Pero tiene razón. ¿Qué es lo que hago? Firmar algunos pasaportes,
jugar al póquer, beber, arrastrarme por los bares, estar sentado, sentado...
Es usted un hombre extraño.
Es raro oírle hablar así.
Quizá debería hacerlo en la calle.
No es divertido asistir a un juego y ser excluido de él.
Este lugar es irrespirable, me pone enfermo.
Salgamos fuera a tomar el aire.
¿No cree que ya he sido demasiado grosera?
No se preocupe por eso. Ellos se están divirtiendo.
Démonos prisa. No quiero tener que dar explicaciones.
Bueno, aquí lo tenemos. ¿Quiere subir?
¿Es suyo?
¿Qué más da?
Para ustedes los Bolcheviques, todo es de todos, ¿no?
Bueno, ¿no es agradable?
¿No quiere ir a cualquier otra parte?
¿Adónde iría? No podemos salir de Rusia.
Sabe, si yo tuviera un trabajo en un país que no me gustase...
¿Sabe qué haría?
¿Volver a casa?
Pero si estuviera en un país que amara...
...y al que quisiera ayudar pero tuviera las manos atadas,
¿qué haría entonces?
Si tuviera las manos atadas,
no me mezclaría en los asuntos de otros.
¡Vaya por Dios! ¿No iremos a empezar otra vez?
- Usted empezó. - Hablemos de otra cosa.
- ¿De qué, por ejemplo? - Bien, por ejemplo...
De la luna.
- Creo que no. - ¿De las estrellas?
- No. - De música.
No.
De nosotros.
No.
¡Sí!
Se desenvuelve usted muy bien para ser un hombre con las manos atadas.
Sobre todo para ser un hombre que apenas hace una hora que la conoce.
¿Es usted siempre tan rápido?
Para serle franco, vivo con una semana de antelación.
¿En serio?
Bueno, hasta el próximo martes. ¡¿Qué está haciendo?!
- Me dirijo al próximo martes. - ¡Está usted loco!
Completamente.
Envíe la factura al número 7 de Amelia Street.
Creo que este paseo le va a costar caro.
¡¿Con mi sueldo?! - Tenga.
Gracias.
Está bueno.
Brasileño.
Lo molemos nosotros mismos.
Sí, es mejor así.
El café en grano conserva mejor el aroma.
Sí, es verdad.
Hace mucho calor aquí, ¿verdad?
Sabe,...
...si yo esculpiera su cabeza, la llamaría Juana de Arco.
Usted tiene esa clase de belleza.
La esculpiría de pie...
No, no haría eso.
Creo que verla como Juana de Arco sería verla como una mártir.
Y prefiero que siga siendo una mujer.
Y yo... - ¿Sí?
¿Dónde he puesto mi pipa?
Un sitio un poco raro para guardar su tabaco.
¿Qué es? - Es un trofeo.
Qué bonita.
Parece que es de plata. Yo diría que es de hojalata.
- ¿Dónde la ganó? - En Oxford,...
...corriendo más rápido que mis compañeros. En ese colegio.
¿De veras?
Qué lugar tan hermoso, ¿verdad?
Cuando yo estuve allí, me lo tomaba todo muy en serio.
Creía que Oxford era el mundo y que la vida se aprendía en los libros.
Siempre fui muy sentimental.
Supongo que usted no puede evitar ser nostálgico...
...al igual que yo no puedo evitar sentirme triste en Pascuas.
Me acuerdo del oficio en nuestra pequeña capilla en casa.
Era como en Navidad.
Todos los campesinos venían con sus hijos.
Pero fueron sus rostros los que me convencieron.
Marcados, cansados, como bestias de carga.
Era el único día en el que podían comer hasta saciarse.
Estoy feliz de haber perdido nuestra casa.
Eso significa que esos campesinos ahora son libres.
Bueno,...
...la bandera roja ondea, olvidémonos de eso ahora.
¡No puedo olvidarlo!
Incluso si...
Incluso si...
Stephen,...
...tengo miedo.
¿De mí?
- De nosotros. - ¿Te arrepientes?
Sí.
Pero no puedes dejar que las opiniones políticas nos separen.
Stephen,...
...nuestras vidas nos llevan en direcciones opuestas,...
...lejos el uno del otro.
¿No sería más fácil que...
...nos dijéramos adiós esta noche?
No, no lo creo.
Te quiero, Elena.
¿Sabes qué haremos el martes?
¿Qué?
Vamos a coger un trineo, iremos al campo...
...y almorzaremos en un pequeño hostal.
Horas más tarde volveremos con el claro de luna.
¿Quieres?
No puedo, Steven.
Pensaba que pasarías el día conmigo.
Lo había planeado todo.
Tengo que trabajar,...
...y tú también.
¿Trabajar?
Yo no tengo otra cosa que hacer que permanecer sentado en el fin del mundo
mientras sigo la evolución de la guerra leyendo el "London Times".
Estar sentado sin nada que hacer...
....mientras que los revolucionarios rusos...
Nada de política.
Lo siento.
Lo recordaré.
¿Quién será?
Nada importante. El alquiler está pagado.
Oh, hola, Evans.
Siento interrumpirle, pero pensé que podía ser algo importante.
Del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Bueno, me alegro de que sepan mi dirección.
Probablemente Sir Walter quiere que cambie el agua de los peces dorados.
Los tiré, señor.
¿Realmente tenía peces dorados?
Los cuidó durante 17 años.
¡Oh, cielo santo! ¿Y los tiraste?
Ya no podía soportar sus estúpidas caras, señor.
Bueno, en el fondo, supongo que bajo la bandera roja,...
...los peces dorados son bastante capitalistas.
Muy bien, Evans.
Tengo que descifrar esto. Requiere, sin duda, de una respuesta.
Muy bien, señor.
"Para su..."
"...información... particular."
"Recibirá..."
"...instrucciones..."
"...para actuar..."
"...como..."
"...agente... extraoficial..."
"...en Rusia."
Agente extraoficial en Rusia. ¿Qué significa eso?
De cualquier modo, quiere decir que le han designado.
Veamos qué quiere decir.
Escucha.
"Esperamos que haga todo lo que esté a su alcance..."
"...para evitar la firma de una paz por separado con Alemania."
"Este cometido no implica el reconocimiento de Rusia..."
"...pero le autoriza a actuar según su criterio personal."
"No podemos hacernos responsables de su seguridad..."
"...o de sus decisiones,..."
"...pero esperamos sus recomendaciones."
¡Por fin!
Esta es la misión diplomática más importante de toda la guerra:
Que los rusos sigan combatiendo en el frente Oriental.
Es muy arriesgado, señor. "Extraoficial..."
¡Pero es un trabajo!
¡Por fin algo que hacer!
Evans, no sé si me gustará la cama del Embajador.
Bobadas, señor. Un poco grande pero cómoda.
- ¿Cómo lo sabes? - Bueno,...
Tranquilo, no te disculpes...
Después de todo, Kolinoff durmió en la cama del Zar.
Vamos, vaciemos estos cajones. Nos mudamos a la Embajada.
¿Y su ropa, señor? Enviaré a alguien a buscarla.
No, creo que no.
La dejaré en mi apartamento.
¿Y su personal, señor? Le hará falta.
¡Evans, te tengo a ti!
Así, te nombro, extraoficialmente, Lord Guardián de la Llave,
Lord Canciller del Dormitorio, Lord de todo... Esto es, de todo lo que quieras.
Vamos, ve a buscar las maletas.
Tengo que irme, Stephen.
Oh, lo lamento... Se me olvidó.
Verás, tienes razón, Elena.
Yo también tengo que trabajar...
- Y yo... - Sí.
Adiós.
Sí, pero... ¿cuándo volveré a verte?
No tan a menudo como quisiera. Cuando pueda.
- ¡Hola, Steve! - Hola, Bob.
¿Qué te trae a esta casa de rojos?
Bueno, extraoficialmente, un asunto oficial.
¿Inglaterra ha reconocido a Rusia?
No lo ha hecho, lo mío no es oficial.
Ser o no ser.
Bueno, más bien no ser.
Un verdadero remanso de paz, ¿verdad?
Solía ser una escuela para chicas antes de...
...que el Comité Central metiera sus barbas aquí.
Pues yo vengo a tirarles de sus perillas.
Hoy vas a tener una oportunidad, están negociando la paz.
Vengo precisamente a hablar de eso.
Te veo después, Bob.
Te esperaré. Seguramente bajarás esos peldaños de cabeza en unos minutos.
Y caballeros, si firman esta paz,...
...perderán un tercio de su territorio y casi la totalidad de su flota.
Será la clase de paz que Alemania impuso a Francia...
...en 1871.
Esa paz arruinó a Francia...
...y la historia se repetirá.
Todo lo que les pedimos es...
...que sigan combatiendo contra nuestro enemigo común...
...hasta que alcancemos la victoria.
Permítanme que les exponga también la parte práctica de este asunto.
Con el fin de la guerra, se reanudará el comercio.
La sangre vital de la nueva Rusia debe ser el comercio,
y eso puedo prometerles: el comercio inglés.
Además,...
...Alemania jamás tolerará un estado comunista en su frontera.
Por tanto, caballeros, la paz que buscan...
...podría sellar el destino de lo que ansían...
...¡el Sóviet!
Ahora no hablo... No solo hablo de política...
...sino también de sentido común.
Los estados aliados jamás aceptarán
a su nuevo Gobierno si se dan por vencidos en esta crisis.
Ni siquiera Alemania.
Independientemente de cómo firmen esta paz....
...los vencedores serán los alemanes...
...y ellos dictarán las condiciones.
No reconocida ni por los aliados, ni por Alemania, ni por el mundo entero...
...no respaldada desde dentro,...
...¡el Sóviet no sobrevivirá!
Por lo tanto, caballeros, les ruego que...
No hagan fracasar sus propios propósitos.
¡No firmen esta paz por separado...
...si desean que el Sóviet perviva!
Camaradas,...
...las observaciones del Sr. Locke, con quien no estoy totalmente de acuerdo,
apoyan, sin embargo, mi tesis...
...de que firmar esta paz por separado sería un desastre.
No obstante, una neutralidad armada...
...que mantuviera nuestras fronteras sin derramamiento de sangre...
...sería lo más ventajoso.
El Sr. Locke...
...nos ha presentado varias tentadoras promesas por parte de Inglaterra...
...por las que tenemos que estar agradecidos.
No tan agradecidos, creo.
Nos ha prometido el comercio inglés;
nos ha prometido el reconocimiento.
¿Con qué autoridad?
Yo represento a Inglaterra.
No exactamente, Sr. Locke.
Usted solo representa a Inglaterra extraoficialmente.
Su propósito al venir aquí es retardar la firma de una paz por separado.
Habló muy bien,...
...pero solamente expresó la opinión de uno de los muchos ciudadanos ingleses.
Es bastante obvio que ha violado usted la ética diplomática.
No,...
...es solamente la secretaria del camarada Lenin...
...que parece estar al tanto de sus asuntos.
Sr. Locke, ha logrado su propósito...
...de retrasar la firma de la paz por separado por unos minutos,...
...ya puede retirarse.
Usted juega al póquer, ¿verdad?
Solía jugar un poco en Nueva York.
Bien. Entonces, entenderá si le pido que me permita comprar más fichas...
...a crédito. - ¿A crédito?
- Tres semanas de crédito. - Sí. ¿Qué quiere decir con eso?
El tiempo para ponerme en contacto con Downing Street.
Le diré a mi Gobierno que a cambio de la demora en las negociaciones de paz...
...les prometí ayuda inmediata.
Sr. Locke, nuestros caminos no se cruzarán.
El capitalismo británico nos odia casi tanto como el militarismo alemán.
Sin embargo, si existe el peligro alemán,
nos arriesgaremos a cooperar con los aliados.
Según nuestros términos.
Bien, ¿cuáles son?
- 50 millones de libras esterlinas. - De acuerdo.
- Municiones. - De acuerdo.
Tropas... al menos cinco divisiones.
Imposible; todos nuestros hombres están en las trincheras.
¡También nuestros hombres...
...incluso nuestras mujeres están en las trincheras!
Está bien. Lo pediré todo: 50 millones de libras,
cinco divisiones, municiones.
Y otra cosa: debemos estar seguros de que Inglaterra no hará nada
contra el Sóviet durante estas tres semanas.
Exigiré garantías a Inglaterra.
- Envíe su comunicado. - Gracias.
Gracias.
Nosotros mantendremos nuestra promesa, Sr. Locke.
Espero que usted haga lo propio, así como Inglaterra.
La integridad británica es de sobra conocida, señor.
Recuerde, ¡tres semanas!
"Les advierto, respetuosamente, que..."
No, no... "Les prevengo, respetuosamente,..."
"...que una intromisión británica en Rusia durante las próximas 3 semanas..."
"...dañaría profundamente las relaciones anglo-rusas..."
"...y sería considerada por los Soviéticos..."
"...como un acto de traición."
"Tengo el honor de... etc, etc."
Codifíquelo y envíelo enseguida. - Sí, señor.
- Pase, Evans. - Gracias, señor.
Pensé que le sentaría bien un trago.
Poobah,...
...¿desde cuándo eres un diplomático entre los diplomáticos?
Desde hace 32 años, señor.
Debes haber asistido al nacimiento de algunos acontecimientos históricos.
Algunos, señor.
Y todos ocurridos después de largas conferencias...
...dadas por caballeros con títulos rimbombantes, ¿verdad?
Esa es una descripción exhaustiva, supongo.
Ellos representaban a Inglaterra, ¿verdad?
E Inglaterra respaldaba lo que decían. - Eh,... Sí, señor.
Yo espero que Inglaterra respalde lo que dijo...
...de forma no oficial el Cónsul General.
De lo contrario, ¡estoy perdido!
Seré oficialmente el mayor mentiroso de toda Rusia.
¡Pero me respaldarán! ¡No hay otra cosa que puedan hacer!
¡Y lo lograré! ¡Sé que tengo razón!
Estoy seguro de ello, señor.
Y con mucha valentía.
- Poobah, consígueme un carruaje. - Sí, señor.
¿No... irá a salir, señor?
Sí, voy... a cerrar mi apartamento.
Vamos, Evans. - Sí, señor.
Bueno, siento interrumpir tu registro de mis documentos.
No estaba registrando tus documentos.
Vine a verte. - ¿Para qué?
¿Para captar mi confianza y poder traicionarme mejor?
¿Así es como me ves?
Veo el patriotismo que hace de ti una espía.
Lo mismo que el amor que creíste darme.
Pero lo que no entiendo es que lo rebajaras...
...para ser perdonada por tu idealismo.
Steven,...
...hoy, en el Comité Central,...
...cada uno ha defendido sus opiniones.
Te lo advertí anoche,
y ahora no tienes derecho a estar enfadado.
Obviamos nuestro problema... y tienes que afrontarlo.
No solo los políticos,...
...sino los concernientes a nosotros.
Me temo que el espíritu ruso sea demasiado sutil para mí.
El amor y el patriotismo requieren lealtad, ¿no?
Hoy has traicionado nuestro amor...
...ya que tus rusos dejaron de ser nuestros amigos.
¡Basta ya, Stephen! ¿No has tenido bastante?
Apenas acabo de empezar.
Ni las naciones ni los individuos confían en los traidores.
¿Qué tratas de conseguir que no desemboque...
...en el caos, en un desastre, incluso si triunfas?
¡Triunfaremos! Oh, ¿no lo entiendes?
Ya no llevaremos más el peso de la guerra inglesa.
¿La guerra inglesa? ¡Estamos luchando por el mundo!
¡La guerra inglesa no nos concierne!
De todas formas, nosotros combatimos...
...mientras los rusos huyen como perros asustados.
Lo siento.
Oh, Elena,...
¿Por qué te digo estas cosas si te quiero tanto?
Porque eres inteligente, Stephen,...
...pero no lo suficientemente inteligente.
Débil, pero no lo suficientemente débil.
Fuerte, pero no lo suficientemente fuerte.
LONDRES
- Buenas tardes, señor. - Buenas tardes.
Hola, Avery.
Verás, tengo que ver al viejo acerca de esto.
Ahora no puedes. Está atascado en esta historia rusa.
Sí, lo sé.
¡Figúrate! 50 millones de libras esterlinas. ¡Municiones!
Cinco divisiones. Oh, Locke está loco.
Apuesto a que pagará. - Yo no.
Siéntate, amigo. Vendré a recogerte tan pronto como me sea posible.
Está bien. ¡Gracias!
Oh, Avery. - ¿Sí?
Hay que hacer algo.
- ¿Qué es eso, Evans? - El correo, señor.
- ¿Algo de Inglaterra? - Nada importante, me temo.
Dos semanas y ni una simple palabra.
Todavía tiene una semana más, señor.
Un día en Londres...
...y sé que podría convencerles. - No me cabe duda.
Buenos días, señora. - Debo ver al Sr. Locke enseguida.
- Pero... - Es vital.
- Muy bien, señora. - Gracias.
Gracias.
- Elena... - Hola, Stephen.
Vaya, es tu primera visita en mis dependencias oficiales.
Elegante, ¿no? Ven y siéntate.
Me temo que es algo temprano para ofrecerte algo de beber.
No debí venir, Stephen, pero era necesario.
- ¿Algo importante? - Sí.
- ¿Y bien? - Quiero contarte...
...antes lo de la Checa.
¿De qué estás hablando?
Tropas inglesas, bajo el mando del general Poole,
desembarcaron ayer por la noche.
Así que esa es la respuesta a mi telegrama. ¡He ganado!
No, Stephen, no. Has perdido.
¿Qué quieres decir?
Vinieron a luchar contra los Bolcheviques.
Pero no pueden. Lo prometí.
Es la verdad.
La Checa acaba de recibir el telegrama.
Vine aquí lo antes posible. Y no debería.
Entonces,...
...Inglaterra... - Te ha abandonado.
Oh, amor mío.
Te humillaron delante de todo el mundo, ¿verdad?
Y pusieron fin a tu carrera.
Mi carrera... Eso carece de importancia.
Inglaterra no me ha abandonado.
Fui yo quien la abandonó. Sí, eso es. Fui yo quien la abandonó.
Sabía que mis promesas eran imposibles.
Simplemente quería posponer esta paz por separado, eso es todo.
Yo... jamás envié ese telegrama.
Es mejor que te vayas. Te meterías en problemas estando aquí.
Stephen,...
Mañana, el Gobierno sale hacia Moscú. Yo voy con ellos.
Esto es una despedida.
No, no lo es... No voy a renunciar a ti.
Oh, Stephen, ¿no lo comprendes? Es imposible.
No lo quiso el destino.
Guardemos este bonito recuerdo imperecedero y entero.
Te alegrarás de volver a Inglaterra.
No voy a regresar a Inglaterra y esto no es una despedida.
Volverás a verme, Elena.
- ¿Qué quieres decir? - Sí. Y también tu Gobierno.
Ya no estoy atado.
Los Bolcheviques quieren la paz, ¿verdad?
Para ello, tendrán que luchar aún más fuerte que en la guerra.
Pobre Stephen,...
¿No te das cuenta de que no puedes ganar?
Y yo no podría soportar verte sufrir.
Por eso no debemos volver a vernos.
Adiós.
Adiós.
Promesas... promesas. Sí, promesas.
¿Así que no hay respuesta de su Gobierno? Pues yo tengo una.
Mientras usted levantaba una cortina de humo ante mis ojos...
...su Gobierno ha desembarcado tropas.
Le aseguro, señor, que la responsabilidad de este malentendido es mía...
...no de Inglaterra.
Y yo le aseguro que a partir de ahora no habrá ocasión para más malentendidos...
...con usted o con su Gobierno. ¿He sido claro?
Muy claro.
MOSCÚ
CAMARADAS, OBREROS, SOLDADOS, CAMPESINOS.
El Gobierno ruso ha negociado y firmado una paz con Alemania.
Por este acto libre, Rusia ha demostrado al mundo entero
sus intenciones pacíficas y su determinación de poner fin
de inmediato a la matanza de nuestros hermanos del mundo.
Bueno, Poobah, Moscú no está muy lejos de casa.
No, señor. Con tiempo despejado, podremos ver la guerra en China.
Sí, si las casas no obstaculizaran la vista.
CONSULADO BRITÁNICO
Bien, Poobah, siéntete como en casa.
¡Lo es!
Al menos, hasta que la Checa se pregunte qué hago en Moscú.
Por cierto, señor, ¿qué está haciendo aquí?
Pues no estoy muy seguro,...
...aparte de que el Gobierno soviético está aquí...
...y que podremos embaucarles para que la guerra continúe.
Parece el timbre de la puerta principal.
- ¿Ese débil sonido? - ¿Quién será?
No lo sé, pero parece que alguien quiere entrar.
No me sorprendería que tuviera razón.
Buenos días, caballeros.
- Vaya, vaya,... ¡Gracias a Dios! - ¡Hola!
Hola, Stephen.
- ¿Hace mucho que estáis aquí? - Hace una semana, Steve.
Estupendo. Pasad y sentaos. Evans nos servirá un trago.
No te molestes. Se nos hace tarde.
Tráenos algo de beber, Evans. Sentaos. ¿Qué hay de nuevo? ¿Un cigarrillo?
¿Qué ocurre?
¿Ha pasado algo?
Suponemos que sabes que han asesinado al Zar.
Sí, lo sé. Es espantoso.
Tratan de reorganizar el Ejército Blanco.
- ¿Por quién? - Un oficial zarista, Zvoboda.
Controla a todos los cadetes aquí en Moscú.
Está en contacto con Kolinoff en el norte y Shuben en Kiev.
Juntos tienen una oportunidad para derrocar a los Soviéticos.
Esperad un momento. Hay que ir con sumo cuidado, no podemos correr riesgos.
¿Cuál es vuestro papel?
Ya he solicitado a mi Gobierno cinco millones de francos.
Yo también. Es el momento. ¡Es la gran oportunidad!
Jamás lamentaría llevar a cabo esta misión.
Puedes actuar como un simple ciudadano, eso es lo que eres.
Extraoficialmente debías impedir la firma de una paz por separado.
Ahora que se ha firmado, no tienes ni órdenes ni responsabilidades.
Eres libre de actuar como te parezca.
Con el ejército de Kromuloff... ...y los Blancos en Kiev,...
...tal vez podríamos...
¿Puedo hablar con ese oficial zarista? - Todo está arreglado.
Vive en una buhardilla llena millones de arañas.
Es el único sitio de Moscú libre de espías.
¿Dónde está?
Mirror Prospect, 26.
Escuchen, tengan cuidado con las cenizas.
Una simple chispa nos haría saltar por los aires.
Vayamos al grano.
Me llevó dos meses acumular todas estas armas.
Verá, Sr. Locke, yo estoy secretamente al mando de los cadetes de Moscú.
Los Bolcheviques no están preparados ni organizados...
...para resistir un ataque militar.
¿No estará sugiriendo que un pequeño grupo de jóvenes puede...
...derrotar a los Bolcheviques? - No.
Sin embargo, si estos cadetes pudieran unirse al ejército de Kromuloff...
...en el norte y a Shuben en el sur, podrían derrocar al Gobierno en Moscú,
el centro neurálgico de los Bolcheviques.
Luego, si tenemos éxito, podemos contactar con el general Poole.
Ya veo.
¿Debo entender que la finalidad de su revolución...
...es que Rusia retome la guerra? - ¡Efectivamente!
Bueno, tiene tropas, armas, municiones... ¿Qué quiere de mí, coronel?
Sí, tenemos tropas, armas y municiones.
Pero si nos unimos a Kromuloff y Shuben, harán falta más.
Y todo eso exige dinero.
Ya me han prestado una gran ayuda financiera, pero no es suficiente.
Por desgracia, Inglaterra jamás tomaría parte...
...en un golpe de Estado contra ningún gobierno.
Además, yo no tengo el control de los fondos.
Pero usted podría utilizarlos.
Si esto funciona, Steve,... ¡Imagínate!
Es el único modo de lograr nuestro objetivo: luchar por él.
Vamos, Steve, aprovecha esta oportunidad.
El riesgo es considerable.
Si lo hago, será por cuenta propia.
¡Sí! Pero echaremos a los Bolcheviques, ¿no vale la pena?
Sí, sin duda.
De acuerdo, me arriesgaré.
Mañana tendrá el dinero.
El Sóviet tenía enemigos tanto dentro como fuera.
Monárquicos, Ejército Blanco y comunistas descontentos unieron...
...sus fuerzas y lucharon contra el Sóviet en la clandestinidad.
El Sóviet contraatacó para ganar una soterrada pero cruda guerra civil.
¿Dónde estabas la noche del 27?
No me acuerdo.
¡Mientes! ¿Qué te pagó? ¡Trabajas para Locke!
No, no. ¡No!
Es mejor que digas la verdad.
¿Fue el Cónsul General británico, Locke?
Le digo que no sé nada al respecto.
¿Fue él? ¡Vamos! ¿Fue él?
Lleváoslo.
Siento llegar tarde, pero ya he transcrito las notas de Lenin.
No te preocupes. Pareces cansada, Elena.
Un poco.
Aun así quiero hablar contigo. Siéntate.
Gracias.
Trabajas demasiado.
Pero quiero hacerlo, alguien ha de aligerar el trabajo de Lenin.
Sabes, a veces cuando le miro...
No es respeto lo que siento,...
...sino veneración.
Cuando sigues a un hombre como él, Elena,
se debe renunciar a toda emoción personal.
Todo debe ser sacrificado por la nueva Rusia.
Lo sabes.
Sí, lo sé.
Eso me lo pone más fácil.
Pero no lo entiendo.
Ese inglés, Locke,...
¿Sí?
Tenemos razones para creer que está financiando al Ejército Blanco.
- ¿Estás seguro de eso? - Eso dicen, ¿no?
Además, ¿qué otra cosa haría en Moscú?
- Bueno,... - Sí, lo sé.
Acabo de decírtelo.
Lo que necesitas es un chivo expiatorio.
Lo que necesito son pruebas suficientes para arrestarle.
Y tú debes ayudarme a conseguirlas.
¿Qué puedo hacer al respecto?
Le conoces lo bastante bien...
...como para dar con un oficial zarista llamado Zvoboda.
Se le suele ver en el Café Streilna.
Quiero que le des un cheque en nombre de Locke...
...y le pidas un recibo por todas las sumas de dinero dadas por Locke.
Si la cantidad es mayor, eso probaría la implicación de Locke.
El cheque y tu amistad con Locke será suficiente para convencer a Zvoboda
de que eres un cómplice de Locke...
...y yo conseguiré mis pruebas.
Te daré el cheque.
- No puedo hacerlo, Sergei. - ¡Debes hacerlo!
Ten en cuenta que si se le arresta ahora, solamente será deportado.
Más tarde...... ¡se le fusilaría!
Como ves, no tienes elección.
Ya veo.
- De Kromuloff. - Bien.
¿Qué dice?
Espera.
Malas noticias.
Dice: "Kromuloff no pudo pasar."
"Los Bolcheviques controlan todo el distrito."
¡Canallas!
¡De Kiev!
¿Y bien?
"El ejército de Shuben ha desertado,"
"se unieron a los Bolcheviques."
Estupendo. Todo está saliendo de maravilla.
¿Qué vamos a hacer? - No te acalores.
Hay cosas por hacer, pero esperaremos.
- ¡Esperar! ¿Esperar a qué? - Tranquilízate.
A las noticias que nos traiga Tito del coronel Zvoboda.
O tal vez una explicación de todo esto.
¡Es Tito! - Yo iré.
¿Y bien?
¿Has encontrado a Zvoboda?
No. Ya se había marchado del Café Streilna cuando llegué.
Busqué por todas partes. No pude dar con él.
Desapareció.
Bueno, sanseacabó.
¿Qué haremos ahora?
No lo sé... No lo sé.
Quizá...
Es mejor que duermas un poco. Estás a punto de reventar.
Hay un viejo proverbio americano...
"Cuando estás en un aprieto, lo mejor es sentarte..."
"...y esperar la solución."
Buenas noches, señor.
Disculpe, pero... - Gracias, Evans.
He de decirle que...
¡Elena!
Me alegro tanto.
Es la primera cosa buena que ocurre hoy.
¿Has esperado mucho? - Una media hora.
Quiero que estés aquí.
Verás, te necesito.
Ya terminé, Elena.
Todo lo que nos separaba... ha desaparecido.
No tengo responsabilidades, ni compromisos con nada ni nadie.
Sí, Stephen. Tienes una obligación para conmigo.
De eso he venido a hablarte.
Quiero que te marches de Rusia.
- ¿Que me marche de Rusia? - Sí. Ahora. ¡Esta noche!
Como dijiste... Ya nada te retiene.
Sí. ¡Nosotros!
No, yo tengo trabajo por hacer. El tuyo está hecho.
Por eso debes irte.
No acabo de entenderte.
Stephen, si te marchas ahora, puedes preservar tu dignidad.
Mañana, te deportarán del país.
- No pueden hacer eso. - Lo harán.
- No tienen motivos. - Tienen plenos motivos.
Has estado financiando al Ejército Blanco....
...para luchar contra los Bolcheviques.
Está bien. No pueden probarlo.
Tendrán las pruebas mañana por la mañana.
Oh, Stephen, si me quieres, ¡márchate esta noche!
Me estás pidiendo que huya.
No, Elena, no puedo hacer eso. No puedo hacer eso.
Stephen, yo... Jamás te he pedido que sacrificaras tus ideales.
No tenía derecho a hacerlo.
Pero tu orgullo... Ahora te lo pide la mujer que te ama.
¡Márchate de Moscú esta noche!
No.
- Me quieres, ¿verdad? - No necesitas preguntarlo.
Oh, entonces créeme, Stephen, cuando te digo que...
Si te vas esta noche, nos quedará una oportunidad cuando todo esto acabe.
Pero te prometo que si te quedas,
mañana nuestro amor morirá.
¿Qué es todo esto?
No puedo decírtelo.
¿Qué me estás ocultando?
Cuéntamelo. - Por favor, Stephen.
¡Elena, tienes que decírmelo!
De acuerdo.
Conseguí una prueba que te inculpa haciéndome pasar por agente tuyo.
Ya veo.
Todo estaba escrito desde el principio.
Este es el final. ¿Por qué hablar del principio?
Vamos, ve y cumple con tu deber.
¿Sí?
Sí, Evans. Hazles pasar.
Aguarda aquí un momento,
no vayan a pensar que mezclas los negocios con el placer.
Hola, Stephen. - Bien, ¿qué ocurre?
- ¿Sabes qué ha pasado? - No.
¡Lenin! ¡Le han disparado!
- ¿Muerto? - Se dice que se está muriendo.
Un rumor te acusa de haber tenido algo que ver.
- ¡¿Yo?! - Lo llaman el complot de Locke.
Da igual cómo lo llamen. ¿Sabes lo que esto significa, Steve?
- Sí. Otra oportunidad para nosotros. - Ya lo creo.
El Sóviet ya no tiene líder; el Gobierno Rojo se hundirá.
Ahora,... - Esperad un momento.
Muy bien, ¿qué tenéis en mente? - Esto:
Con los cadetes, cabe la posibilidad de reorganizar a los Blancos...
¡Lanzar una Contrarrevolución!
¿Debemos continuar?
Tanto si les ayudamos como si no, tenemos que decidirlo ya.
Debemos aprovechar esta circunstancia inesperada.
¡Es nuestra última oportunidad! - No sé, no sé... Yo...
Han ocurrido tantas cosas. Dadme tiempo para pensar.
Se me ocurre algo.
Volved al ático. Me reuniré con vosotros más tarde.
¡De acuerdo! ¡Vamos!
Muy grave.
Que le administren este fármaco cada dos horas.
Lenin está luchando por su vida.
¡También los Bolcheviques!
¡Hay muchas conspiraciones, traidores, espías!
Arrestad a todos los sospechosos....
Y recordad: no disponemos de tiempo para procesarles.
No quiero disturbios.
El único modo de sofocar un motín es con las ametralladoras.
Llamadlo terror si queréis,
pero estas son vuestras órdenes.
¿Tienes las pruebas?
¡Lenin se muere!
Si actuamos rápidamente, quizá podamos salvar todo por lo que hemos trabajado.
¿Tienes las pruebas?
Me lo imaginaba.
¿Sabes lo que esto significa?
¿Dónde está?
No lo sé.
Tengo pruebas suficientes para arrestar a Locke.
Quiero que le encontréis. Probad primero en el Consulado.
Si no está allí, buscadle.
Seguid buscándole hasta que deis con él,...
...¡aunque tengáis que poner la ciudad patas arriba para lograrlo!
2. a.m. - No hay cambios en el estado del camarada Lenin
"En estado estacionario..." Si muere...
¡Basta! ¡Deténganse!
No tienen ningún derecho. Esto es territorio británico.
- ¿Por qué no contesta? - Hay mucho en qué pensar.
Me pregunto qué hacen los cadetes; me pregunto dónde está Medill; me...
¡Ahí está!
Hola, amigo. - Cierra la puerta.
¿Alguna novedad?
- Muchas. - ¿De qué se trata?
- ¡La ciudad es un caos! - ¿Qué pasa?
- Bastante. - ¿Y bien?
Escucha, Steve.
Tengo malas noticias para ti.
- ¿Sí? - Acabo de volver de tu Consulado.
Está hecho papilla,... y todo lo que hay dentro.
¿Evans?
¡Pobre Poobah!
Te buscan como locos.
Sí, lo sé. Y también que tienen un montón de pruebas en mi contra.
¿Cómo las obtuvieron?
Bueno, verás,...
Porque fui un idiota, supongo.
De todas formas, las tienen. Os he metido en problemas, muchachos.
Escucha, solo hay un sitio del que no se puede salir,
y cuando estamos ahí, ya nada tiene importancia. ¡Olvídalo!
Esperad un momento.
¡El Cuartel General de los cadetes! - Adelante.
De acuerdo.
"Es fundamental... que nos veamos..."
"...inmediatamente."
"Tenemos... información... de suma importancia."
"Estamos... esperando..."
- ¿Qué pasa? - Algo ha ocurrido.
Se ha cortado la línea. - ¿Qué significa eso?
Bien, una o dos cosas...
O un pájaro se comió la línea o los Rojos han cortado los cables.
De todos modos, es como cuando intentaba llamar a Filadelfia.
Será mejor que tratemos con el regimiento en persona.
Es una buena idea, yo iré. Además, quiero comprar cigarrillos.
- Te acompañaré. - ¡No, tú no!
No seas tonto. Es el único sitio de la ciudad donde no te buscan.
- Sí, quizá tengas razón. - Claro que la tiene.
¿Cuánto tiempo vas a tardar?
Bueno, no lo sé. Está muy lejos. Probablemente regrese en 2 o 3 horas.
Escucha, si no puedes pasar, la mejor alternativa es encontrar a Zvoboda.
- De acuerdo. Haré todo lo posible. - De acuerdo.
Oye, Stephen, ven aquí. Creo que tengo un buen plan.
Mira, te lo enseñaré.
Como ves, esta es la carretera que conduce a la puerta sur... ¡Coge esto!
Pensé que íbamos a jugar al póquer.
Vaya, coronel Zvoboda, le reconocí. Por fin doy con usted.
¿Qué hora es?
- Las seis y media. - Las seis y media.
¡Ahí es nada! Ese gabacho...
...ha tenido tiempo de ir cuatro veces al campamento de los cadetes.
¡Ten cuidado con el cigarrillo!
¿Quieres que volemos en pedazos?
¡Habrá puesto pies en polvorosa! - ¡No! Quizá no es culpa de LeFarge.
A quién le importa, estamos en un callejón sin salida.
Zvoboda nos ha abandonado en medio de este polvorín,...
...y ahora desaparece ese maldito franchute...
¿Crees que habrá encontrado a Zvoboda?
¿Lo hubiéramos sabido? - Por supuesto, a menos que...
Bueno, solo hay una manera de averiguarlo.
Ir al Cuartel General de los cadetes.
No tardaré mucho.
Y no vayas a perderte y causarnos otra preocupación.
Si no fuera tan grave, hasta sería divertido.
Y compra algo para comer. - Volveré pronto.
- Tito... - ¿Sí?
Mira,... yo...
No hagas el tonto, ¿quieres?
Volveré. Volveré más tarde.
¿Qué estás haciendo, trampas?
¡Bastardos!
- ¡Ya basta, idiota! - ¡Suéltame!
¡No puedes disparar! ¡No puedes!
¿No lo entiendes? Encontrarían las armas, las municiones, todo...
Supongo que tienes razón.
Podría pasar mucho tiempo antes de que queramos volver a jugar al póquer.
Oye, ¿adónde vas?
Al Cuartel General de los cadetes. ¡Estoy cansado de no hacer nada!
Estamos aquí para hacer un trabajo.
¡Pues voy a hacerlo! - No, no. Tranquilízate.
Cálmate. Iremos juntos.
- Me las arreglaré solo. - No, Bob, déjalo ya.
Mantén la calma...
¿Qué sentido tiene hacernos los héroes y convertirnos en mártires?
Claro que iremos al Cuartel General de los cadetes. Voy contigo.
Vamos, siéntate aquí. Voy a arreglarme.
Sabes, debemos tener mucho cuidado al movernos.
Cuando sepamos qué está pasando,
podemos solucionar el traspaso de municiones...
...en lugar de traerlos aquí...
...en pequeños grupos.
Es peligroso desmovilizar a un grupo así.
Ven a refrescarte un poco la cara, te sentará bien.
¿Dónde está Locke? Habla. ¿Dónde está?
¿No estás un poco cansado? Esto dura ya tres horas.
Eso sí, tú eres quien está haciendo todo el trabajo.
Admites que le conoces.
- ¿A quién? - ¡A Locke, imbécil!
Así parece. Es un viejo con una barba muy larga, ¿verdad?
¡Mañana por la mañana serás fusilado!
Y enterrado con otros 50...
No tienes que disculparte. Ya sabes lo democráticos que somos los americanos.
Dime dónde está y puedes marcharte ahora. ¡Libre de cargos!
Mira, Pavlov,...
...si quieres encontrar a Locke, solo tienes que llamar a algunas puertas
porque no voy a decírtelo, ni ahora ni mañana por la mañana.
- ¿Dónde está? - En China.
- ¿Dónde está? - En Brooklyn.
Lleváoslo.
Bien, caballeros, espero que estén satisfechos.
Habéis hecho que me trague el último chicle de Rusia.
Vamos.
- Aquí tienes los documentos que pediste. - Gracias.
- ¿Conoces a Medill? - Desde luego.
Es un hombre valiente. No hablará.
Es el único que sabe dónde está escondido Locke.
Elena, el Gobierno está al borde del precipicio.
Si Lenin muere y estos disturbios continúan, caerá.
Hay que ponerles fin.
Locke es uno de los motivos. ¡Debemos dar con él!
¿Por qué él si tenemos a tantos otros?
Ya no podemos pensar en el presente o en nosotros mismos, Elena,
sino en el futuro, en los miles de rusos aún por llegar.
Esto es lo que debes hacer:
Ve a ver a Medill, él sabe que amas a Locke.
Gánate su confianza y averigua dónde está Locke.
- ¿No he hecho ya suficiente? - ¡No!
No lo suficiente como para que el Sóviet sea firme y estable.
- Pero le quiero. - ¿Más que a Rusia?
¿Más que al futuro de millones de personas?
¿De qué sirve todo este sermoneo sobre el bien y el mal? ¿Qué se conseguirá?
¡Tonterías!
Averigua dónde está Locke. Es un deber apremiante.
- ¿Y bien? - Lo lamento, Medill.
No lo lamentes. Es solo una pequeña parada. Me voy mañana.
¿Te... te fusilarán por la mañana?
Se mencionó en la conversación.
Bien, ¿qué puedo hacer por ti?
Vine a averiguar dónde está Stephen.
Te lo diré mañana, a mediodía.
Tan solo me gustaría volver a verle.
Espera fuera.
Medill, ¿dónde está?
Probablemente jugando al solitario.
Sabes, éramos cuatro. No estaba mal. Jugábamos al póquer...
Y ahora, estamos un poco justos...
Yo puedo sacarle del país.
Te gusta, ¿no?
Le quiero.
No has venido a hacer de espía, ¿verdad?
Ninguna mujer podría estar tan podrida, ¿verdad?
No,... ninguna mujer podría estar tan podrida.
Muy bien, te lo diré. Cuando le veas, dile que me deportaron y no...
Lo haré.
Bien, le encontrarás...
En una buhardilla...
...del 26 de la calle Nirov.
Enviaré una patrulla.
Ahora no está allí. Llegará a las nueve en punto.
Son las ocho.
La buhardilla está llena de municiones.
Y el único modo es hacerla volar por los aires.
Sí,... eso pensé.
¡Con el barracón!
¡Tunev!
A las 9 de esta noche, harás saltar por los aires el nº 26 de la calle Nirov.
Arrásalo todo. Mantén alejados a tus hombres, todo está lleno de municiones.
Al menos, nunca lo sabrá.
No,... nunca lo sabrá.
¡Bob!
¿Tú?
Sí, Stephen.
¿Quién te dijo que estaba aquí? ¿Dónde aprendiste esa llamada?
- Medill me lo dijo. - ¿Dónde está?
- Le han deportado. - ¿LeFarge?
Medill, Tito, LeFarge,...
Incluso Evans.
Todos han caído, ¿verdad?
Oh, vamos, termina con todo esto. Avisa a los soldados.
¿O primero quieres verme llorar?
Stephen,... cierra la puerta, por favor.
¿Por qué?
Quiero estar a solas contigo,... para siempre.
Para siempre. Eso son 20 minutos para ti, ¿verdad?
¿Y bien? ¿De qué se trata?
Stephen,... jamás te he mentido.
¡Tenlo por seguro!
No, es verdad.
Desde la primera vez que te vi, nunca he cedido. He sido leal a Rusia, ¿verdad?
Está bien, has sido leal a Rusia.
Me has engañado por completo con tu lealtad.
Ya no tengo valor para seguir siendo una patriota o una idealista.
Lo intenté,...
...pero soy una mujer.
Ojalá pudiera creer eso.
Lo cambiaría todo. - Stephen, mírame.
¡Mírame!
Créeme cuando te digo que hice mi trabajo junto a los Sóviets y ya se acabó.
Ahora se trata de ti y de mí.
Eso carece de importancia, Elena. Tú eres todo lo que tengo.
Supongo que podremos salir de este embrollo de algún modo.
Supongo que sí.
Pero no hablemos más de ello. Estoy tan feliz de estar aquí.
Podríamos cruzar la frontera letona,
coger un tren en la costa y desde allí... ir juntos a Inglaterra.
Sí,... podríamos.
Te encantará, Elena. Conozco un pueblo en Sussex...
No es aburrido, sino tranquilo.
Tendremos una casita en el campo y un coche viejo,...
...y tendremos todo el tiempo del mundo para hacer lo que queramos.
Háblame más de ese pueblo.
Es solo una pequeña aldea con una iglesia...
Hay un médico, un pastor, un guarda rural y un terrateniente.
Cada casa tiene una valla y un jardín,
y todos los domingos, los aldeanos se ponen de punta en blanco.
Por las mañanas se huele el frescor, y todos nos quedamos allí, al sol.
Es tan apacible... que podemos oír la brisa en la hierba.
Y en la distancia, el sonido de las campanas de la iglesia...
...y luego...
¡Stephen, no me dejes!
- ¡Tenemos que salir de aquí! - ¡No podemos!
- ¡Podemos intentarlo! - ¡No hay ninguna posibilidad!
- ¿Qué? - Lo sabía.
- ¿Y viniste aquí sabiendo que...? - Oh, Stephen, no hagas preguntas.
Abrázame fuerte... para siempre.
Lenin ha recobrado la conciencia. ¡Lenin vive!
Sus primeras palabras fueron: "Poned fin al terror."
¡Lenin vivirá!
Se dice que han indultado a todos los presos políticos.
¡Oye, Steve!
¡Oye, Steve!
No te olvides de enviarme chicles.
¡Chicles!
¡Chicles!
¡Chicles!
FIN
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