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Caballeros, lo único cierto es que todas nuestras teorías
no son más que eso.
Teorías.
Ninguno de nosotros tiene la menor idea
de cómo se formó realmente la Tierra.
Dado que...
entre la corteza terrestre y el núcleo
hay más de 6500 km de profundidad
y que ningún ser humano ha descendido nunca a más de 3000 metros,
es obvio que jamás podremos tener ni atisbo del verdadero conocimiento
hasta que no podamos alcanzar una profundidad
de por lo menos 100 leguas.
-¿Qué le parece a usted eso, profesor Lidenbrock?
Debo decir
que hay un punto en el que estoy de acuerdo con el profesor Kristoff.
Los instrumentos de un geólogo no son textos, tizas o tertulias
sino la propia Tierra.
No sabremos la verdad hasta que hagamos ese viaje
y consigamos verlo.
(Música cabecera)
(Organillo)
¡Mamá!
-Si viene usted a vender, se equivocó de tienda.
Estamos de libros hasta el cuello.
-Pero estas son verdaderas gangas.
Sabiduría, reposo y distracción para el más exigente intelecto
y solamente por tres groschen el lote.
Señor...
-Solo sirven para hacer fuego.
Veamos.
"Don Quijote".
Por ese español cuyo nombre es imposible recordar.
Cervantes, hombre, Cervantes.
Parece mentira que sea usted librero.
Esto es una basura, profesor Lidenbrock.
Una historia llamada "El viaje fantástico de Arne Saknussemm".
-Dos groschen.
Es lo que cuesta una hogaza de pan y una botella de vino.
Mantenga su precio, amigo. Valen tres y tres se le pagan.
Una buena compra, señor. Una compra que jamás lamentará.
-Una acción caritativa es lo que yo diría.
-La caridad tiene una recompensa
para aquellos que saben leer lo que hay escrito en la pared.
-¿Qué habrá querido decir con eso?
Qué historia más extraña.
La escribe un nombre que dice haber hecho un viaje
al centro de la Tierra.
Bobadas.
Puedes servir ya la sopa, Marta. Ahí viene.
Bendito sea Dios. Hoy ha llegado 10 minutos antes.
Alcánzame ese mineral
antes de que se de cuenta de este desorden.
Rápido.
Profesor... Sí, Axel. Lo comprendo.
Si mi sobrina está de acuerdo, yo también lo estoy.
Enhorabuena.
¿Has oído?
Me concede tu mano antes de pedírsela.
Él sí, pero yo no.
En realidad, ¿por qué iba a querer yo casarme con militar?
¿Y por qué no?
Dígale a su tío que la sopa está servida.
Porque si hubiese guerra podrían matarte.
Y por el contrario, si no la hay, jamás ascenderás.
Francamente es una profesión poco práctica.
¡Eso es antipatriótico!
(RÍE)
Ya está la comida, tío Otto.
Magnífico. Hoy tengo muy buen apetito.
¿Qué es eso?
A ver...
Es inglés antiguo. Y arriba hay como un mapa.
Es un mapa de Islandia.
Ya lo verás después de comer. Se te va a enfriar la sopa.
Sí, hijita, ve tú.
Yo voy enseguida.
Sirve la sopa, Marta.
No, no.
(Campanadas)
No sé qué puede encontrar de interesante en un mapa antiguo.
No es por el mapa, sino por el texto que parece estar en clave.
¿Un texto en clave?
Sí, se está volviendo loco tratando de descifrarlo.
¿Por qué no lo has dicho antes?
Yo podría haberlo descifrado y él no hubiera perdido su almuerzo.
¿Qué sabes tú de descifrar mensajes en clave?
Tan solo un poquito más que Champollion.
¿Quién es ese?
El francés que resolvió el misterio de los jeroglíficos egipcios.
¿Crees que lo único que nos enseñan en la academia militar
es a escondernos detrás de los árboles?
Vaya, vaya.
Siete horas y tan solo hemos podido descifrar la firma.
Si pudiésemos descubrir en qué idioma está el mensaje...
Como el libro está escrito en inglés antiguo,
el texto debe estar también en inglés.
Podemos tardar semanas
en buscar todas las combinaciones posibles de estas letras.
Semanas no, meses.
De la forma en que lo estás haciendo, Champollion.
Fíjate en esto.
¿Cómo no se nos habrá ocurrido antes?
No conseguimos nada.
Espera, Glauben.
Vuelve a la combinación de antes.
Ahí.
Ahora parece ruso.
Sí, presiento que va a ser imposible.
Sí, eso es.
Al igual que los demás alquimistas, Saknussemm escribía al revés.
Fijaos en eso.
Parece un poema.
Es algo increíble.
"En el monte Sneffels encontrarás la llave
y Scartis la entrada podrá indicarte.
Quien así te guía lo hace porque sabe.
Para el resto tú mismo habrás de ingeniarte".
"Lo escrito en la pared", dijo aquel viejo.
¿Qué significa esto?
Significa, Axel, que tenemos el privilegio de haber realizado
uno de los mayores descubrimientos en la historia de la ciencia.
La desgracia de no poder hacer nada hasta el año que viene.
Tío Otto, sigo sin entenderte.
Glauben, ¿no te das cuenta de que esta narración
del viaje de Saknussemm al centro de la Tierra es verídica?
Él lo realizó. Encontró el camino.
Eso es fantástico.
Y este mensaje cifrado contiene los datos que ocultó en el libro.
La montaña por la que se llega al centro de la tierra
es el monte Sneffels.
Y la sombra del pico Scartis indica cierto día del año
la caverna por la que se debe descender.
El pico Scartis en el monte Sneffels.
Existen ambos, sí.
Pero ¿por qué tenemos que esperar un año
antes de seguir las huellas de Saknussemm?
¿Qué dices? ¿Seguir sus huellas? Solo pensar eso resulta absurdo.
Desgraciadamente, según el libro,
el único día del año en que el Scartis proyecta su sombra
sobre la caverna es el 19 de junio a las 11:00 de la mañana.
Ah, claro. Y hoy estamos a 20 de junio.
Exacto. Qué lástima.
Pensar que tenemos que esperar otro año.
¿Han olvidado que este libro se escribió
en la época del calendario juliano?
¿Qué quieres decir?
¡Pues claro!
Usamos el calendario gregoriano
que difiere en 10 días del calendario juliano.
O sea, es como si fuera el 10 de junio.
Aún podemos llegar a tiempo
si tomamos el tren de la mañana para Bremerhaven.
¡Marta, ven enseguida!
¡Se han vuelto locos!
Hay que preparar cuanto podamos necesitar. Vamos.
¿Me había llamado, profesor? Sí, Marta.
Prepara inmediatamente las maletas. Salimos mañana a primera hora.
¿Viaje corto o largo? Para saber qué pongo en la maleta.
Marta, emprendemos un viaje.
Un viaje al centro de la Tierra.
Entonces no tengo que poner su paraguas.
Debería haberme comprado botas nuevas.
Te lo prohíbo terminantemente.
Te prohíbo formalmente que vayas con tu tío a ese absurdo viaje.
Las entrañas de la tierra no son lugar apropiado para una mujer.
Me temo que Axel tenga razón, hijita.
Un viaje así es muy arriesgado
incluso para una muchacha tan valiente como tú.
Pero tú no puedes ir solo, tío Otto.
¿Quién cuidará de ti si te rompieras una pierna o algo por el estilo?
Lo haré yo, naturalmente.
Aunque con ello me pierda las maniobras militares.
Oh, Axel. Es tan noble por tu parte.
Pero, en fin, si crees que no debo ir,
obedeceré y me quedaré en casa.
Una actitud muy razonable, Glauben. Gracias.
(Traqueteo)
Pobre Glauben.
Parecía muy triste cuando nos despedía en la estación.
Yo la echo de menos.
Ya. Comprendo tus sentimientos, muchacho.
Pero has hecho muy bien prohibiéndole que viniera.
Después de todo, ¿de qué puede servir una mujer
en un viaje tan arriesgado? Billetes.
Billetes, por favor. Dale los billetes.
Yo no los tengo.
Debe llevarlos usted. ¿Qué?
Glauben siempre se ocupa de esto. ¿No te los dio ella?
Profesor, creo que ni los hemos sacado.
¡Dios mío!
Y me parece que se me ha olvidado el dinero.
No se preocupe, yo llevo aquí.
Maldita sea.
¡Me he dejado la cartera en el uniforme!
Pues sí que se ha complicado la situación.
No tiene ninguna complicación.
O me pagan ustedes o se bajan en la próxima estación.
No podemos. Perderíamos el barco de Reikiavik.
¡Glauben! ¡Glauben!
Perderíais la cabeza si no la llevarais pegada al cuello.
¿Qué trasto es este?
Sirve para medirla densidad de ciertos gases.
¿Y tú sabes utilizarlo?
Glauben sabe de esto tanto como yo.
A ti, Axel, te reservo una tarea más importante.
Llevar un diario de cuanto nos ocurra.
Puede confiar en mí, profesor.
El primer problema será encontrar un mozo que nos ayude.
No conocemos a nadie en Islandia.
(Gaviotas)
¿Dónde ponemos esto?
(A LA VEZ) Por ahí.
-Decídanse. Pesa una tonelada.
-Aquí.
Vamos a ver, queremos estuches para nuestros instrumentos.
Glauben.
¿Qué es esto? Mascarillas antigás.
Con ellas se puede respirar en cualquier clase de condiciones.
Sí. Puede que nos sirvan. Nos llevaremos cuatro.
Y ¿qué tiene usted referente a lámparas? Que sean muy manejables.
Tenemos justo lo que necesita.
¿Dónde las he puesto?
Ah, sí. ¡Hans!
¿Quieres apartar ese barril?
Si buscan ustedes lámparas,
la suerte les ha traído a la única tienda de Reikiavik
que tiene un surtido completo de las mejores.
Hechas aquí, de artesanía.
Como a medida para los que buscan el mejor producto al mejor precio.
-¿Quieres callarte y enseñarle las lámparas?
-Aquí están.
Esta es la lámpara Rundorf. -Runkro.
Ah, sí. Nos vendrá muy bien.
Nos llevaremos también cuatro. Axel.
¿Ese hombre de ahí trabaja para usted?
¿Hans? No. Es mi primo.
Viene una vez al mes para ayudarme.
Pero no acepta trabajo fijo ni en la mar ni en el pueblo.
-Y una vez al mes no es demasiado.
-Es un hombre acostumbrado a vivir en las montañas. Es pastor.
Los pastores son muy orgullosos.
¿Cómo es que no está cuidando de su rebaño?
Ha sido una desgracia, señor.
Este último invierno un rayo alcanzó a su rebaño durante una tormenta.
Y lo destruyó por completo.
Desde entonces está sin hacer nada vagando y tocando su armónica.
Hans, mis amigos y yo vamos a hacer una expedición al monte Sneffels.
Si le pago un precio razonable, ¿querrá venir a ayudarnos?
No me interesa el dinero.
¿Cuánto vale una oveja en este país? Pues...
Tres risdales.
Supongamos que le pago una oveja cada semana
y un par de carneros a la vuelta.
¿Cuándo salimos? Al amanecer.
En cuanto prepare el equipaje.
¿Verdad que es estupendo? Le hemos encontrado trabajo a Hans.
-Imbécil.
(Música de aventuras)
Por fin, el monte Sneffels.
Es maravilloso. Un panorama fantástico.
Solamente por ver esto merece la pena el viaje.
Fíjate en esos vapores blancos que surgen de fondo del cráter.
Si fuese inminente algún cataclismo, su tamaño sería el doble.
Profesor, ¿vamos a estar abajo mucho tiempo?
Hans, pensaba habértelo dicho más tarde.
La verdad es que iremos bastante más abajo del fondo del cráter.
Vamos a descender a las propias entrañas de la tierra.
Puedes venir con nosotros o regresar a casa.
Pero he de advertirte que es posible que estemos abajo bastante tiempo.
¿Días o semanas?
Más bien semanas.
Semanas quiere decir ovejas.
Iré. Gracias.
(Música)
Vamos, adelante.
Es más profundo de lo que yo creía.
Si tienes miedo, no mires hacia abajo.
"Una vez localizado el pico Scartis en el fondo del cráter,
Hans ha iniciado el descenso, seguido del profesor y Glauben.
Yo he cerrado la marcha por si alguien necesitaba ayuda".
Sí, esta es la entrada.
Hans, trae la impedimenta.
La dirección de la sombra. Perfecto.
Mire, profesor. "AS". Arne Saknussemm.
Esto demuestra que el libro dice la verdad.
Jamás tuve la menor duda de ello, muchacho.
Jamás lo dudé.
Hans, echa por ahí la escala.
Sí, ahí mismo.
Comprueba tu lámpara, Axel, a ver si está bien.
Cuidado con los instrumentos. No los golpees. Son muy delicados.
Anda, Hans. Tú bajarás el primero. Está bien, profesor.
Despacio.
Despacio.
Es más peligroso de lo que parece.
Cuando te toque a ti, Glauben, debes tener mucho cuidado.
"Por primera vez empiezo a pensar
que el fantástico relato de Arne Saknussemm puede ser cierto.
Y lo que en un principio iba a ser una simple excursión
va a resultar una aventura apasionante.
Aunque un tanto arriesgada,
sobre todo para los que no han tenido la suerte
de recibir la adecuada preparación".
Ya.
Ahora te toca a ti, Glauben.
¿Preparada, pequeña? Sí.
Pues baja ya.
Calma. Hazlo con mucha calma.
Eso es.
Así.
Muy bien.
¡Ahora tú, Axel!
¡Profesor!
¿Está totalmente seguro
de que el Sneffels no va a entrar en erupción
cuando estemos ahí abajo?
¡Eso es una estupidez!
Bueno. Que sea lo que Dios quiera.
"Gracias a una sensata selección
y un perfecto acomodo del material más imprescindible,
hemos podido reducir nuestro equipaje al máximo.
Disponemos de instrumentos, herramientas, armas
ropas y provisiones para 60 días.
Y agua potable para 10.
Cantidad esta última un poco justa, aunque, según el profesor,
encontraremos cuanta podamos necesitar
una vez alcancemos la profundidad adecuada".
¡Axel!
Hans, ve abriendo camino.
(Música de misterio)
Profesor.
Aquí hay tres posibles caminos.
¿Cómo vamos a saber por dónde ir?
Ninguno parece tener fin.
No hay nada más fácil.
Dejemos que sea Saknussemm nuestro guía una vez más.
Eso es. Aquí lo menciona.
La gruta que baja hacia la izquierda.
Vamos, Hans. Sigue.
(GRITA) ¡Axel!
¡Cuidado! Perdemos el agua.
Mala suerte.
Aunque prefiero perder el agua y no los instrumentos.
Seguro que encontraremos agua más adelante.
¿Estás bien?
Sí. Me alegro.
Vamos. Sigue, Hans.
¿Qué cantidad de agua nos queda en las cantimploras?
Aproximadamente para todo el día nada más.
Pensaba llenarlas esta noche. Esta noche, ¿eh?
¿Sabes qué hora es, Axel?
Creo que debe ser el atardecer, ¿no? Las 10.
Bajo tierra uno pierde la noción del tiempo.
No me extraña estar tan cansada. Ni a mí tener tanta hambre.
Es mala.
Bueno, no hay que desanimarse.
Pronto encontraremos agua potable.
A ver, Glauben. Dame algunas indicaciones.
Temperatura, presión barométrica, grado de humedad.
Humedad, 95 %.
Y la temperatura...
7 °C.
Por eso siento yo frío.
¿Qué indica la brújula, Axel?
Aquí dice Saknussemm que debemos avanzar hacia el oeste.
Señala el oeste.
Bien por Saknussemm.
Bueno, sigamos. Vamos, Hans.
Ya nos podía decir también
dónde podemos encontrar agua potable.
(Viento)
¡Si esto sigue así, jamás podremos pasar!
Saknussemm dirá algo también acerca de esto.
Vamos a ver.
¡El libro! ¡Hemos perdido el libro!
Poneos las mascarillas.
Tenemos que continuar.
¿Te encuentras bien?
Estaré bien cuando pueda arreglarme el pelo.
Tú parece que acabas de volver de la guerra.
Lo malo es que al haber perdido ahora a Saknussemm,
cuando se nos presenten varios caminos,
no sabremos cuál de ellos tomar.
Sé lo que estás pensando, Axel.
Carecemos de agua,
hemos perdido el libro que nos guiaba.
Lo mejor que podríamos hacer es volvernos
ya que aún sabemos regresar.
Debo admitir que había pensado en eso, profesor.
Lo mismo que los demás.
Pero pensad que ante nosotros
tenemos millones de años de historia por descubrir.
¿Nos olvidamos de eso y volvemos o seguimos?
Yo propongo que lo sometamos a votación.
Está bien, Glauben, empieza tú.
¿Avanzamos como seres civilizados o nos retiramos como cobardes?
Tío Otto, sabes que yo no te voy a estropear la excursión.
Así que adelante.
Gracias. ¿Axel?
Un hombre con el uniforme del imperio
solo puede decir una cosa...
desgraciadamente.
Y es adelante.
¿Hans?
Seguir es tener ovejas. Volver, no tener nada.
Ovejas.
Entonces todo resuelto. Gracias.
Continuamos. Inicia la marcha.
Tío Otto, si la votación hubiera sido desfavorable,
¿qué hubieras hecho?
La habría ignorado, pequeña.
¿Qué progreso puede haber si la ciencia
es esclava de la democracia? Vamos.
(Música)
¡Es precioso!
Tío Otto, ¿eres tú?
¿Quién hay ahí?
(Música de misterio)
¿Quién hay ahí?
¡Tío Otto!
¡Axel!
¡Hans!
¿Quién anda ahí?
¿Quién es?
¿Quién anda ahí?
(GRITA)
¡Socorro!
¡Axel!
Profesor. ¿Qué es eso?
Glauben.
¡Socorro!
Glauben, ¿dónde estás?
¡Glauben! Estoy aquí.
Glauben, ¿qué te ha pasado?
Me quedé atrás viendo esas estalactitas
y he venido a parar aquí.
Sí, ya lo veo. Pero...
Luego me ocurrió algo increíble.
Cuando ya me estaba hundiendo,
apareció alguien de pronto y me sacó.
Es absurdo. Solo estamos nosotros.
Pues yo te digo que ha sido una mano la que me ha sacado de ahí.
Eso es una fantasía de tu mente, hijita.
Una ilusión óptica.
Te salvaste tú sola agarrándote a esa roca que te pareció una mano.
¿Y la figura que vi ocultarse detrás de una roca?
Supongo que dirás que también ha sido una ilusión.
En efecto.
La desorientación y la falta de agua nos pone a todos nerviosos.
Tío Otto, tienes que creerme. Te digo que he visto a alguien.
Una ilusión muy conocida por los geólogos de todo el mundo.
Desde ahora no te separes de nosotros, ¿eh?
Vamos.
Ya te dije que no vinieras a este viaje.
Límpiala con alcohol y que se cambie de ropa.
Dios mío, ¿por dónde seguimos?
Otra vez hemos de tomar una decisión.
Sí. ¿Y ahora qué?
Sobrina, en este momento, tu opinión vale tanto como la mía.
Yo tengo un sueño que no me tengo en pie.
Eso se debe a que desde hace unas horas
va aumentando la temperatura.
Lo malo es que si nos detenemos ahora
antes de haber encontrado agua,
al despertar estaremos muy débiles para continuar.
¿A ti qué te parece, Axel?
Yo ya soy como una máquina de andar. Profesor.
¿Qué ocurre, Hans?
Letras, igual que las otras.
El viejo Saknussemm vuelve a ayudarnos.
Vamos, levantad el ánimo todos.
Seguro que tuvo el mismo problema con el agua.
Puede que él no perdiera la suya.
(Voces)
Escuchen.
¿Han oído eso?
Parecen voces. Voces humanas. ¿Qué podrá ser?
No tengo ni idea. Son voces.
Tonterías.
¿No cree posible que otro pueda haber encontrado
el camino del interior de la Tierra igual que nosotros?
Es una posibilidad, claro. Pero totalmente remota.
Supongo que eso lo conocen los geólogos de todo el mundo
como ilusión acústica.
Puede que se trate de animales.
Y tal vez sean peligrosos.
(SUSURRA) Callaos, silencio.
Procurad no hacer ruido. Hans. Delante.
Glauben.
(CHISTA)
¿Podéis oír algo ahora? (ECO) "?Podéis oír algo ahora...?".
De modo que no se trata de animales. Somos nosotros.
Debemos estar justo en el centro de un campo acústico.
(ECO) "Debemos estar justo en el centro de un campo acústico".
Basta ya, ya, ya. (ECO) "Basta ya, ya, ya...".
Sigamos. No, espera un poco.
(GRITAN)
Aquí debemos estar a salvo.
Tengo más sed que nunca, tío Otto. Y no puedo dar ni un paso más.
Bien, no podemos hacer otra cosa. Tendremos que descansar aquí.
A ver si podemos dormir algo. Tendeos.
Hazme caso, tío.
Insisto en que vi una cara y no fue una ilusión óptica.
(CHISTA) Cállate y procura dormir un poco.
(Golpecitos)
Hans, ¿dónde estás?
Hans, ¿qué estás haciendo?
Escuche, agua.
¡Agua! (CHISTA)
Llamaré a los demás.
Despertad. Hemos encontrado agua. ¿Qué dices?
¡Agua!
¿Dónde?
Ahí cerca. Hans ha descubierto un arroyo subterráneo.
Gracias a Dios.
Ven, Axel. Vamos a verlo.
Aquí. Aquí mismo.
Sí, no cabe duda. Es agua.
Y suena aquí.
No, aquí.
No, aquí se oye mucho más fuerte ruido.
Dame ese pico.
Profesor, conozco las montañas. Y las grutas.
Este es buen sitio.
Y ese es malo.
Hans, como profesor de geología,
yo también conozco las grutas y las rocas.
Y sé cómo perforarlas para encontrar agua.
Apártate.
¡Cuidado, profesor! (GRITA)
¿Es que se ha vuelto loco?
Una pulgada más hacia la derecha y la caverna se hubiera hundido.
Este sencillo hombre de las montañas demostró tener más sentido que usted,
Profesor Lidenbrock. ¿Quién es usted?
¿Cómo sabe el nombre de mi tío? Porque he leído sus libros.
Y porque no he dejado de oírles charlar
durante casi todo su disparatado descenso.
¿Nos ha seguido hasta aquí?
Al revés. Yo empecé el descenso hace dos meses.
¿Por el Sneffels?
Preferí buscar mi propio camino de entrada
igual que encontraré el de salida.
Fíjese. Se ha quemado la mano.
No tiene importancia, señorita.
Calme su sed.
¿También es usted científico, señor...?
Olsen. Llámenme Olsen.
Como hombre civilizado incluyo las ciencias naturales
entre mis aficiones.
Pero claro está, me niego a aceptar
que sus llamadas leyes limiten mis investigaciones.
Bueno, ya que se cruzaron nuestros caminos,
podríamos seguir juntos.
De acuerdo, podrán beneficiarse de mi experiencia.
Debe quedar bien sentado que esta expedición
está bajo el mando del profesor Otto Lidenbrock
y de nadie más.
Mi querido joven.
Mi interés reside únicamente en adquirir conocimientos,
no en acumular polvorientos diplomas académicos.
¿Han oído alguna vez una insolencia así?
Me gustaría tenerle un día en mi pelotón de instrucción.
No seas absurdo, Axel.
Lo importante es que por fin tenemos algo que beber.
Cuidado. ¿Por qué no esperas a que se enfríe?
"Aparte del hecho de llamarse Olsen
y pertenecer, efectivamente, a la raza humana,
poco más es lo que hemos averiguado acerca de ese extraño individuo
como no sea constatar que su único equipaje consiste
en una misteriosa caja metálica.
Su poco grata aparición ha sido superada por la euforia
de haber resuelto el problema del agua,
que a partir de ese momento hemos encontrado en gran cantidad.
Glauben parece la más afectada por la molesta presencia de Olsen".
Me parece que nos hemos perdido de los demás.
¿Qué vamos a hacer?
Por lo menos ahora estamos solos.
Si te refieres a la ausencia del señor Olsen,
te diré que para mí no significa ningún consuelo.
Pues a mí me parece un hombre antipático y orgulloso.
¿Qué significa todo eso
cuando se tienen unos ojos tan fascinantes?
¡Vaya! ¿Con que eso es lo único que te interesa?
(GRITA) ¡Axel!
¿Qué ha pasado? Nada, muchacho.
Ya estás bien del todo.
¿Y Glauben? Ni un arañazo siquiera.
Está allí fuera, nadando.
Debo padecer alucinaciones. Pues no lo son, muchacho.
Eso parece un océano. Otro milagro de la naturaleza.
Un océano en las entrañas de la Tierra
y de agua dulce, además.
No puedo creer lo que veo.
La bóveda que ves sobre nosotros tiene casi una milla de altura.
Una losa de basalto de proporciones inmensas.
Calma, muchacho.
Jamás, ni siquiera sobre la superficie de la Tierra,
había visto una formación mineral
que pudiera retener y proyectar tanta luz.
Es increíble.
Faltan las palabras.
¡Axel, ven aquí!
¡Axel!
¡Axel, ven!
Ve a bañarte. Te sentará bien.
¿Sabes que has estado sin conocimiento
durante casi dos días?
Cuidado con la venda.
No me extraña estar tan aturdido.
¿Qué tal va la balsa, Hans?
Pronto estará terminada. Espero que flote bien esa madera.
Flotará. Bien.
Si no flota, no sé qué podemos hacer.
¡Allá voy!
Si pudieras ver el aspecto que tienes. ¡Vamos, al agua!
(Música)
Por favor, ¿quiere darme mi ropa?
Perdone.
Olsen, ¿quién es usted y de dónde viene?
¡La mano!
¿Qué le pasa a la mano? Que está totalmente curada.
¿Cómo es posible en tan poco tiempo? Pues es posible, ya lo ve.
¿Fue usted quien me sacó del fango?
¿Fue usted?
No sé de qué está usted hablando, Glauben.
¿Cree que será segura para navegar en ella?
Hans me ha asegurado que flotará.
No entiendo esta luz que hay sobre nosotros.
Es algo asombroso.
Inexplicable. Sí.
Pero no más que una aurora boreal
y la origina la misma clase de ionización.
¡Mirad lo que he encontrado! Qué concha tan preciosa.
Trátala con mucho cuidado. Oh, se ha convertido en polvo.
Te lo advertí. Todas estas cosas son fósiles.
¿Significa eso que aún pueden quedar seres vivos?
Si no fuera así, me sorprendería muchísimo.
¿Adónde vas, Hans?
Necesito un timón.
Bueno, sigue trabajando. Nosotros iremos a buscarlo.
¿Qué es aquello? ¿Son hongos gigantes?
Efectivamente, son hongos.
Parecen de piedra. Sí, deben de estar fosilizados.
Hace millones de años florecían sobre la Tierra.
Quedaos aquí mientras investigo. No sé, podrían ser peligrosos.
Enseguida vuelvo.
Extraordinario.
Están conservados perfectamente.
Qué buen negocio sería instalar aquí un criadero de champiñón.
¿Dónde se ha metido tu tío?
¡Tío Otto!
¡Profesor!
¡Tío Otto!
¡Aquí estoy, sobrina! Reuníos conmigo.
Pero tened cuidado. Ya os lo explicaré luego. Venid.
Cuidado. Con cuidado.
¿Por qué? Esto parece inofensivo.
Pues no lo es.
Ese polen es peligroso.
Si le cae a uno encima puede causar histoplasmosis.
¿Veis ese polvillo rojo que tiene? ¿Eso es malo?
Ya te lo he dicho.
Hay que irse de aquí antes de que la brisa esparza ese polvo.
Y sobre todo no tocar los hongos por ningún motivo. ¿De acuerdo?
¡Salgamos de aquí! ¡Rápido!
(Explosiones)
¡Vamos, deprisa!
¿Qué ha sido eso?
Una explosión.
Un segundo antes y estaríamos todos bajo ese polvo mortal.
¡Olsen! ¡Vamos!
¡Hombre de Dios, Olsen!
¿Es que se ha vuelto loco?
¡Y usted me criticaba por hacer un agujero
en la pared de la caverna!
¡Sus explosiones podrían derrumbar todo esto!
Yo realizo mis experimentos como usted los suyos, profesor.
Sus experimentos ponen en peligro nuestras vidas.
(DESDEÑOSO) Vuestras vidas.
¿Cree usted que su trabajo puede significar
alguna mejora en la vida de nadie en este planeta?
Vamos, tío Otto. No merece la pena discutir por esto.
¿Quién se ha creído que es para ponernos a todos en peligro
con sus estúpidos experimentos?
Bueno, vamos a ver cómo queda la balsa.
Hola, Hans.
Ya encontré el timón. Muy bien.
¿Cuando crees que podrás botarla al agua?
Pronto. Magnífico. Buen trabajo.
Voy a recoger nuestras cosas. Yo te ayudo.
¿Cómo te encuentras? Ahora mucho mejor.
Pero ¿qué haces?
Es increíble. ¿El qué?
Ayer tenías un corte profundo en la frente.
Aquí, al parecer, las heridas se curan enseguida.
Esto sería un sitio ideal para un campo de batalla.
Idiota.
"Desde el instante mismo de su botadura,
la balsa ha demostrado navegar perfectamente
con gran contento de todos.
Mantenemos constantemente un rumbo oeste de 19° y 42'.
Y de acuerdo con los cálculos del profesor,
debemos estar navegando por debajo de las islas británicas.
El único inconveniente mencionable
han sido las molestias producidas por la navegación
en aquellas personas no adiestradas en superar
todo tipo de dificultades.
Hoy hemos recibido una grata sorpresa".
¡Ya lo tengo, ya lo tengo! Tira fuerte. Ayúdala, Axel.
Vamos, sujeta. Que no se escape.
Que no se escape. Sujeta bien. Ya lo tengo.
Ya está.
Oh, qué clase más rara de pez. ¿Crees que será comestible?
No sé por qué no. Ahora lo veremos.
Vamos a asarlo.
Tengo un hambre. Vamos, Hans. Date prisa.
Cuidado, está caliente.
¿No invitáis a Olsen?
Si quiere comer, que venga a cogerlo.
¿Cómo sabe, Glauben? Maravilloso.
Gracias, Hans. Sabe como si fuera bacalao.
Buenísimo.
Sigo pensando que deberíamos invitar a Olsen.
A él le alimenta más ese libraco. Axel, cállate.
Está haciendo cada vez más calor.
A ver...
32°.
Bueno, no es mucho teniendo en cuenta
que estamos a 160 km bajo tierra.
Pues para mí sí es mucho.
Voy a nadar un rato. Que no mire nadie, ¿eh?
Se te va a cortar la digestión.
(Música de tensión)
¡Axel, está buenísima!
No te alejes demasiado de la balsa.
¡Axel, ven a bañarte! No seas miedoso.
Yo tengo trabajo.
Vamos, Axel.
Ayúdame a tomar unos datos sobre la profundidad.
¡Axel! Ayudadme.
Profesor. Se lo lleva.
Señales de dientes.
Sí, se ha llevado un trozo de acero de un mordisco.
¡Mire!
¡Un monstruo marino!
¡Glauben, vuelve aquí!
¡Dispara, Hans, dispara!
¡Aprisa, aprisa, Glauben!
¡Vamos, Glauben, nada! Ven hacia la balsa.
(GRITA)
¡Ahí hay otro!
Tenga, coja esta cuerda.
Aprisa, Glauben, continúa nadando.
Dame la mano.
Tranquila. Ya pasó todo. ¿Estás bien?
Creo que sí.
Fíjense en ellos.
Dos grandes enemigos frente a frente.
Dos monstruos antediluvianos luchando
a 100 millas por debajo de la superficie terrestre.
Apuesto dos marcos de oro por el de la derecha.
Me parece, Axel, que perderás la apuesta.
Acabará en combate nulo. Se matarán entre sí.
Dame el rifle, Hans.
Tenemos que irnos
antes de que la sangre atraiga a otros monstruos.
Baja la vela. La vela.
Los remos. Hay que remar.
Daos prisa.
(Música)
Profesor, mire aquello.
Parece una ballena gigantesca.
Algo mayor, Axel. Es una isla. ¿Vamos a visitarla?
Sí, puede que encontremos fósiles importantes.
Hans, dirígete hacia allá.
Axel, amarra la balsa a una roca. Tú, Hans, a otra.
Glauben, a tierra.
Axel, ayúdame. Ya voy.
Hans, cuida de que el agua no se lleve la balsa.
Fijaos en el humo que sale del suelo.
Es del calor volcánico sin duda. Todo esto parece estar sin vida.
Olsen parece interesarse siempre por lo menos interesante.
A mí me parece fascinante.
Y yo creo que no sabe ni la mitad de lo que dice saber.
Y nosotros tampoco.
Aún no sé si es un sabio o un embaucador.
Sea lo que sea, esa sabiduría debe guardarla dentro de esa caja.
Lo que no entiendo es cómo pudo originar aquella explosión.
También a mí me intriga eso.
En el futuro debemos observar bien a ese hombre.
¡Qué rocas tan raras! ¡Son tortugas, profesor!
¡Un batallón de tortugas gigantes! Espléndidos fósiles.
Deben de llevar aquí miles, quizá millones de años.
Qué pena que estén muertas. Mejor que sea así.
Pertenecen a una especie muy peligrosa ya extinguida.
Jamás he visto una tortuga peligrosa.
Estas eran carnívoras y muy voraces.
Pero debían ser tan lentas que yo creo que han muerto de hambre
por no poder alcanzar a su presa.
¿Te imaginas que nos rodeasen para atacarnos?
Qué miedosa eres. Estas ya no se mueven.
¡Se ha movido!
¡Están vivas! ¡Es verdad, están vivas!
Asombroso y terrible. Intentan cercarnos.
Tenemos que salir de aquí antes de que nos rodeen.
¡Corred lo más deprisa que podáis!
¡Vamos!
¡Nos vamos, Olsen!
Suba a bordo.
Venga, corred.
Empujad todos a la vez.
Rema en esa dirección.
"El tiempo ha cambiado por completo.
El viento sopla más fuerte que nunca
y la atmósfera se ha saturado de electricidad.
Intuyo que alguna catástrofe se avecina".
(Viento)
(Truenos)
¡Esto es una tormenta! ¡Cuidado con la vela!
La balsa no se mueve. ¡Olsen! Tengo miedo.
Agarraos bien.
(GRITA)
La vela.
(GRITA)
(Truenos)
(GRITA)
¡Cuidado, la vela!
¡Es imposible!
¡Ayude, Olsen!
Hay que echarla abajo. Tiradla al agua.
¡Cuidado!
¡Una ola gigante!
Hans...
Glauben.
Glauben, pequeña. (TOSE)
¿Te encuentras bien?
Axel.
¿Cómo está Axel? Vamos a verlo.
Pronto lo sabremos.
¿Cómo estás, muchacho?
¿Y Glauben? ¿Cómo está Glauben?
Si lo primero en que pensáis cada uno es en el otro,
quiere decir que los dos estáis bien.
¿Dónde estamos?
Sí, ¿dónde estamos?
Un cálculo muy aproximado nos situaría
por debajo del mar Mediterráneo.
Si han quedado intactos algunos de los instrumentos,
lo averiguaremos. A ver si los encontramos.
¿Qué ha sido de Olsen?
Cierto. Me había olvidado de él.
¿No le habéis visto vosotros? En ningún sitio.
He encontrado esto.
Vaya por Dios.
Aplastado.
¿Qué es lo que pasa, tío Otto?
Fijaos en esto.
La balsa hecha pedazos.
Mis instrumentos destrozados. Y no sabemos ni dónde estamos.
Es como para volverse loco.
No es culpa tuya, tío Otto.
Bajo la Tierra hay que esperar siempre lo inesperado.
Sí, tienes razón, hija mía. Tienes muchísima razón.
Nada nos impedirá proseguir nuestra cita con la historia.
Ahora es cuando te reconozco, tío Otto.
Mire, profesor.
El libro de Olsen se ha salvado.
A ver.
Muy curioso.
Está en griego.
Habla del espacio y del tiempo.
No perdamos el nuestro con esto y busquemos a su dueño.
No vayáis a extraviaros.
Tened cuidado.
(Música)
Qué raro es todo esto.
No hay más que huesos a nuestro alrededor.
Hemos descubierto un cementerio prehistórico.
Pero según parece, solo de animales. ¿Qué podrá ser eso?
Yo diría que el fémur de algún primate.
Sea cementerio prehistórico o no lo sea,
¿cómo sabremos que no hay por aquí algún descendiente con vida
de estos animales?
Mira aquello.
Dientes de un dinosaurio.
Hemos de llevar muestras de todo esto al tío Otto.
Es un molar. Mira, tiene una caries.
Qué selva tan extraña.
Todo lo que encontramos es extraño.
Y cuanto más profundicemos en la Tierra, más extraño será todo.
Jamás había visto nada como esto. Ni siquiera en sueños.
Ni yo tampoco.
Glauben, creo que ya hemos avanzado bastante.
Ya sabía que ibas a decir eso.
Hemos descendido a mayor profundidad
y estado bajo la superficie terrestre
más tiempo que nadie en la historia.
Hemos cumplido con la ciencia.
Axel. ¿Qué quieres decir?
Quiero convencer a tu tío
para que busquemos la forma de salir de aquí.
Pero ¿por qué? ¿Es que no te gusta este sitio?
Porque quiero casarme contigo. Ese es el porqué.
Axel.
Un cementerio prehistórico
no es lugar para criar a tus niños.
¿Mis niños?
Axel.
(Rugido)
¡Un bicho!
Corre, métete aquí. Es nuestra única posibilidad.
(GRITA)
Ahora.
Vamos, dame la mano.
Rápido.
Vengan por aquí, rápido.
A la caverna.
Síganme.
Vengan por aquí.
¿Adónde vamos? Limítense a seguirme.
Olsen, ¿qué es eso?
Pero, Olsen... Es mejor no preguntar, Glauben.
Determinados conceptos no están aún al alcance de la comprensión humana.
Axel, quiero marcharme a casa. Un momento.
Tienes que prometerme
que no le dirás a tu tío ni una palabra de lo que hemos visto
porque entonces no querrá irse.
Lo prometo.Lo prometo. Está bien.
Vamos.
(Rugido)
Cuidado.
Mira, dinosaurios. No puedo creer lo que estoy viendo.
Tendremos que regresar por donde vinimos.
¡Profesor! ¡Tío Otto!
Hemos encontrado a Olsen. Ya era hora.
Vamos, venid todos. Tenemos que continuar nuestro viaje.
Dese prisa, Olsen.
"Seguimos aventurándonos por el mar subterráneo.
El profesor no quiere dejar sin explorar
ni una sola grieta de este universo.
No obstante,
he notado que un cambio sutil se ha operado en él
desde el momento en que empezó a leer el libro de Olsen".
Olsen. Diga, profesor.
Hemos encontrado en la orilla este libro suyo.
En él se dice que el tiempo es relativo y no absoluto.
Desgraciadamente eso es cierto.
Yo mismo he experimentado la teoría bien a mi pesar.
Y he llegado saber que en determinadas circunstancias
uno puede moverse en el tiempo tan libremente como en el espacio.
Hace un año tal vez no le habría creído,
pero después de los misterios y experiencias de este viaje...
Incluso en la superficie de la Tierra
hay misterios con los que ni siquiera ha soñado.
Una cosa sigue intrigándome.
Vivimos actualmente en 1898, ¿no? Efectivamente.
Y la fecha de publicación de este libro es 1914.
Casi 20 años de adelanto en el futuro.
¿Cómo explica eso?
Prueba de la teoría, profesor. O quizá una errata de imprenta.
Tan solo le diré que entregaría el alma
por poseer un ingenio como ese con todos sus secretos.
Por desgracia, es el único que existe.
Y no tiene usted ni idea de su capacidad.
Podría transportarle incluso a otros mundos.
Profesor, termina el mar.
¿Qué es eso? Parece una especie de gruta.
No podemos meternos ahí dentro. Volvamos.
No, prosigamos. Sigue adelante, Hans.
Por aquí no hay ninguna salida.
Qué oscuro está esto.
¿Creéis que podremos encontrar otro camino?
No, tendremos que volver atrás. ¿Volver atrás? Nunca.
Hans, procura asegurarnos a esa roca.
Coge la lámpara. Glauben, cuidado. Estas rocas son muy resbaladizas.
Profesor, fíjese en esto. Saknussemm.
Una vez más vuelve a indicarnos el camino hacia adelante.
Ahora, nuestra única posibilidad
es abrirnos paso a través de esta roca.
¿Y si al otro lado hubiera un océano, un mar sin límites?
Pues nuestro deber es averiguarlo.
Hemos de llegar lo más lejos posible.
Es inútil, profesor.
Es una roca durísima. Pues seguiré insistiendo.
Hemos de seguir adelante.
Con eso no conseguirás nada.
Tío Otto, sé razonable. Es imposible.
En la búsqueda de la verdad
no hay nada que sea imposible para tu tío Otto.
Por favor, apártate.
Tío Otto...
(SOLLOZA) Tío Otto.
¿Es que no puedes impedírselo?
¿Qué quieres que haga?
Olsen, nadie más que usted puede sacarnos de este atolladero.
Por favor.
Sí, lo haré.
Profesor.
Profesor.
Su tenacidad es admirable.
Pero es una tarea que solo yo puedo realizar.
Vuelva a la balsa.
¿Qué va usted a hacer?
Retire la balsa de este lugar lo más lejos que pueda.
Será cuestión de minutos. Olsen.
¿Qué piensa hacer usted?
Ya se lo dije antes.
Encontré mi entrada y encontraré mi salida.
(Música)
Espero que alguien lo recuerde.
Adiós, amigo Olsen. Adiós.
(Música de tensión)
Yo no veo que pase nada.
¡Estamos subiendo, profesor!
Glauben, ¿qué te pasa?
Me estoy asfixiando.
Yo también me ahogo. Vapores sulfurosos.
Poneos las mascarillas.
Deprisa.
Es un principio de terremoto. No cabe duda.
Por allí, profesor.
(Música)
¡Profesor!
Esto parece una oveja.
Oye. ¿Dónde estamos?
No me entiende.
¿Dónde estamos? ¡Di!
Probaré en otro idioma.
(HABLA EN ALEMÁN)
Escucha. Escucha, pequeño. ¿Dónde estamos?
Contesta.
¡Contesta!
(HABLA EN INGLÉS) (HABLA EN FRANCÉS)
(HABLA EN ITALIANO)
¡Stromboli! ¡Stromboli! ¡Stromboli!
¡Hans!
Hemos perdido a Hans.
¡Hans!
Vamos, Hans. Acabaremos enterrados por la lava.
¡El niño!
Deprisa.
(GRITA)
(Música)
"Y así terminó nuestro extraordinario viaje.
Hans volvió a Islandia,
donde su rebaño cuenta ahora con más de 100 cabezas.
Es un hombre respetado
y visitado con frecuencia por sus queridos primos.
Glauben y yo hemos emprendido una nueva aventura.
La del matrimonio.
Una mujer se necesita siempre del apoyo
de un hombre experto y previsor.
En cuanto al profesor,
sigue visitando la vieja librería
con no se sabe qué remota esperanza".
Buenos días. Buenos días, profesor.
Dejaron aquí este paquete para usted.
¿Para mí? ¿Quién? No se me ocurre quién puede...
No sé. Se lo dejaron al dependiente.
Extraordinario.
(Música)
(Música créditos)
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